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▶ENTREVISTA

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dgar Peña Parra nació en La tierra del sol amada, la costera ciudad de Maracaibo en Venezuela, allí comenzó su ministerio sacerdotal a los 25 años de edad. Después de asistir a la Academia Pontificia para el servicio diplomático de la Santa Sede, atendió servicios de muy diversa índole en las representaciones del Vaticano (Kenia, Yugoeslavia, Suiza, Sudáfrica, Honduras y México) y, finalmente en 2011 fue nombrado nuncio apostólico para la República de Pakistán. Es embajador del Sumo Pontífice en una comunidad minoritariamente católica donde las tensiones religiosas generan diferentes tipos de marginación y discriminación. Para Peña, la llegada del papa Francisco es el reconocimiento de que la Iglesia latinoamericana tiene mucho qué dar a las más diversas comunidades eclesiales alrededor del mundo.

Edgar

Cuando apareció el cardenal Jorge Mario Bergoglio, bajo el nombre de Francisco, me vino a la mente la idea de un papa que comparte la tradición cultural y ejercicio pastoral de los latinoamericanos y que esto significará mucho para los hijos de este continente que realizan su servicio en la Iglesia universal. ¿Qué sintió al conocer la noticia del papa latinoamericano? En primer lugar, debo reconocer que me sentí muy contento porque los señores cardenales se hayan fijado en él y confiado su voto en este gran cardenal. Aunque es evidente que no he participado en ningún cónclave de manera cercana, me llamó la atención que el cardenal Bergoglio ya había estado como candidato en el cónclave anterior y que, independientemente de la edad que a la vuelta de ocho años ya significa algo, para los cardenales electores no fue relevante en su elección ahora. Me llena de alegría que se hayan fijado en uno de los grandes cardenales con los que cuenta la Iglesia católica en la región latinoamericana. Sin duda, confío y comparto la esperanza de muchos al saber que se ha elegido a uno de los mejores cardenales para la silla de Pedro, que uno de los sucesores de los apóstoles en la tierra nuestra, que llega de una Iglesia como la nuestra, tiene mucho por dar, mucho por contribuir y que, al mismo tiempo, tiene una inmensa

© AFP

Nuestra Iglesia tiene mucho por dar

PEÑA PARRA Es la hora de Latinoamérica

responsabilidad por compartir, puesto que mucho ha recibido de la Iglesia universal. Sintetizo entonces: Siento una profunda alegría mezclada con responsabilidad. Es un gran reto ahora el que tenemos enfrente nosotros como Iglesia de América Latina, de acompañar con la oración, nuestro ejemplo y con gran fuerza a este Papa, que por supuesto es de la Iglesia universal, pero que lo sentimos más nuestro, por provenir de nuestra querida región del mundo.

Gran responsabilidad

Ese reto imagino es ahora el acercarse a comunidades europeas, africanas, asiáticas, en fin: universales. Por supuesto, la cultura, lenguaje y experiencia del papa Francisco, lo hace afín a la Iglesia latinoamericana pero ¿qué hay de comunidades como la de Pakistán, o las africanas, incluso la misma Iglesia de Roma? ¿Cómo esperaría que fuera líder de la Iglesia católica universal, que abrazara comunidades que quizá sean lejanas, que quizá no estén en su primera sensibilidad?

Muchos han hablado sobre esto y han dicho que es la hora de la Iglesia de América Latina. Ciertamente lo es. Lo había dicho el papa Pablo VI, con una visión profética hablando de la Iglesia en América como el Continente de la Esperanza y eso nos coloca, además de en una muy significativa y privilegiada posición, en una gravísima responsabilidad. Recogiendo opiniones sobre el cónclave que hemos vivido recientemente me he encontrado la importancia que toma el que nuestro continente tenga la gran reserva de católicos del mundo, el que aún conformemos el gran número de cristianos en nuestra Iglesia. Pero a partir de allí, coincido que, aunque sea el momento de la Iglesia latinoamericana, éste no sólo debe ser el tiempo de recibir como lo hemos hecho durante los últimos quinientos años, sino también es el momento de dar y esto lo ha estado expresando constantemente el papa Francisco. Debemos ver que siendo originarios de realidades latinoamericanas, en las

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“VENTANA ABIERTA” LAURA JUÁREZ ljuarez@itam.mx

NUNCIO APOSTÓLICO EN PAKISTÁN diferentes áreas de nuestra vida eclesial, tenemos el gran llamado a la vocación misionera que necesita la Iglesia de hoy, no sólo en lo que nos es propio sino fuera de nuestras fronteras. Considero que es muy importante que el Papa provenga de esta región del mundo, particularmente de Latinoamérica y de la diócesis de Buenos Aires para servir a la Iglesia universal.

Misión universal

¿Cómo se hace para entrar en diálogo y cercanía con nuevas realidades, con el corazón latinoamericano y la mirada puesta, no en las diferencias sino las grandes convergencias del ser humano? En esto sobre abrazar comunidades lejanas creo no equivocarme al señalar que, en el mundo, sólo somos dos nuncios originarios de Latinoamérica en representaciones pontificias alrededor del globo: el nuncio de Senegal y Cabo Verde, Luis Mariano Montemayor, precisamente argentino; y yo mismo, en Pakistán, originario de Venezuela. ¿Cómo lo hacemos? Primero, no lo hacemos solos. Es importante saber y reconocer que desde ya hace muchos años hay gente de

América Latina trabajando en el Vaticano, en diferentes servicios de la Santa Sede, hay muchos otros religiosos, sacerdotes, obispos y arzobispos de procedencia latina en diferentes servicios de la Iglesia en comunidades que no son latinas. Sin duda están los misioneros, religiosos, sacerdotes y religiosas en todo el mundo que, abandonando su tierra, se adentran en nuevas realidades. Abrazamos a otros pueblos como abrazamos nuestra misión de consagrados, como sacerdotes o como obispos, con nuestra tradición, nuestra experiencia y con todo lo que nosotros somos. Así lo hicieron otros cristianos con nuestra tierra que les era ajena. Seguro así lo ha hecho el papa Francisco con la Iglesia de Roma y la Iglesia universal, del mismo modo como él atendió a Buenos Aires y las diferentes misiones que le fueron encomendadas en su ministerio, lo que cambia es el radio de acción, sólo eso. Pero la actitud nuestra creo que es esencialmente la misma porque estamos conscientes de que la Iglesia supera las barreras geográficas. Todos tenemos precisamente una Iglesia universal frente a nosotros que necesita atención.

Informalidad y pobreza

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ace algunos días, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) publicó algunas cifras preliminares sobre el desempeño del mercado laboral al mes de febrero. Además de una leve disminución en la tasa de desocupación nacional de 5.33 por ciento en febrero de 2012 a 4.85 en el mismo mes de este año, lo cual es un signo positivo, el INEGI reportó que el 59.5 por ciento de la población ocupada se encuentra en la informalidad. Esto último implica que la mayor parte de la fuerza laboral no contribuye a la seguridad social. En particular, los trabajadores informales, sean o no asalariados, no están siendo obligados a ahorrar para su retiro, lo cual es un problema que nos atañe a todos, pues nada nos garantiza que lo estén haciendo de manera óptima por su cuenta. De hecho, la razón misma de ser de los esquemas de seguridad social contributivos es asegurar que, mediante el mandato de la ley, la falta de planeación de las personas, sea por miopía o por falta de recursos o información, no se traduzca en altos índices de pobreza en la vejez. Para un país como México, que está envejeciendo aceleradamente, este riesgo puede materializarse en pocas décadas, por lo que este dato de informalidad, que es ligeramente inferior al 60.1 por ciento del mismo mes de 2012, es una llamada de atención urgente a impulsar cambios, aprovechando el ánimo reformador de la presente administración, que permitan incrementar la cobertura de ciertos beneficios sociales básicos. Sin embargo, es importante aclarar que expandir dichos beneficios requiere que todos contribuyamos, en la medida de nuestras posibilidades, con más impuestos, pues el gobierno no es un hada madrina. Por esto, si bien los detalles específicos de un esquema nuevo de seguridad social universal son todavía objeto de discusión y análisis en diversos círculos, la reforma hacendaria que quizá se presente en la segunda mitad de este año es el primer paso para hacerlo posible. 43

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Un venezolano en Pakistán