Page 18

18.

OPINIÓN

| elheraldodetuxpan.com.mx |

ALMA GRANDE

A erradicar el abstencionismo ÁNGEL ÁLVARO PEÑA

La responsabilidad del creciente nivel de abstencionismo es de todos. Desde la autoridad electoral que no ha podido persuadir a los electores de la necesidad del voto, hasta los partidos políticos que no han evitado ser semejantes o iguales en sus posturas y propuestas de las elecciones anteriores. Desde luego que esta responsabilidad también recae en la población que no ha sabido expresar su inconformidad sobre los candidatos de los diferentes partidos. En los esquemas convencionales de los partidos políticos al momento de seleccionar candidato no hay debate, discusión, ni igualdad de oportunidades; de ahí que parezcan surgidos de la nada. En muchas ocasiones el votante está en favor del partido, pero el candidato le parece simple, no apto, aburrido, innecesario, etc. Esto lo vemos con gran claridad de las actuales elecciones. O al revés, el partido no es el que prefiere el elector, sin embargo, el candidato es un claro ejemplo de lucha y simpatía popular. Así, desde la perspectiva de la mercadotecnia moderna del voto, se advierte poca sensibilidad en lo que se insiste en llamar ingeniería electoral, que no es más que convertir a un ser humano en un producto, y aun partido político que es el conjunto de seres humanos, en una marca. Es parte de esta deshumanización para hacer cálculos y especulaciones sobre un supuesto triunfo, adivinando las carencias de una parte de la población que no se atreve todavía a interferir en las decisiones del partido por el que vota. Los errores a la hora de escoger candidato se muestran claramente en el que encabeza el PRI para la Presidencia de la República, quien acaba de tener de nuevo un revés en Jalisco, donde fue abucheado por los asistentes al estadio del equipo Chivas de Guadalajara. Hay muchos priistas contra la decisión de su candidatura, porque ni siquiera priista es. Las interrupciones fueron varias y en diferente tono, el candidato priista las advirtió y al ver las gradas pudo darse cuenta de que en realidad había muy poca gente apoyándolo. Afuera de las instalaciones del PRI Nacional, en la Ciudad de México, puede apreciarse una gran carpa con exmilitantes del trico-

lor que invitan a otros a dejar el partido por la manera unilateral con la que se deciden las candidaturas en la capital del país. Ante este panorama que se repite en algunos partidos políticos elección tras elección poco es lo que puede exigírsele al electorado. Así, la población puede darse cuenta de que votar o dejar de hacerlo tiene los mismos resultados. En Veracruz el porcentaje de abstencionismo fue del 46.5% de la lista nominal. En esa entidad el castigo de los malos gobernantes y el asesinato no solo de la esperanza al gobernar un partido diferente al PRI sin resultados positivos sino homicidios reales que expresan una violencia nunca antes vista en el estado, obligaron a la pasividad del voto. Ni la alianza estratégica con el Partido Verde pudo volver a posicionar al PRI luego de la administración de Javier Duarte. La intención del voto hacia las elecciones del 1 de julio coloca al tricolor en una posición donde nunca se ha encontrado en su vida. A pesar de que la coalición PAN-PRD ganó las elecciones con el actual gobierno en Veracruz, la mayoría de los veracruzanos no estuvo de acuerdo con este triunfo, pero tampoco quisieron asistir a las urnas. Porque si casi la mitad de los veracruzanos con derecho al sufragio prefirieron no asistir, se debe a que no hay oferta política que los atraiga. Esta vez existe una serie de novedades en las elecciones que terminan las viejas prácticas de votación que deben ser erradicadas de manera definitiva para demostrar que hay un nuevo Veracruz, que hay un nuevo elector. Que existe un Veracruz diferente. En las elecciones de este 1 de julio no solo podrán elegir al próximo gobernador sino que deberán mostrar a las autoridades electorales su rezago respecto a las formas tradicionales de coordinar y organizar unas elecciones que han mostrado su ineficacia y que a pesar de ello la población acude a las urnas motivada por las propuestas de los candidatos, pero no por la convicción de la necesidad del voto, conciencia que debe crear el INE a partir de una serie de programas y publicidad que vaya más allá de la justificación de su existencia como elefante blanco. El abstencionismo debe interpretarse como una expresión de desconfianza hacia las elecciones, pero cuando ese abstencionismo

hace caso omiso de la falta de credibilidad y se vuelca sobre las urnas debe ponerse mucha atención porque el impulso de llevar a la urna un voto de manera intempestiva puede ser interpretada de muchas maneras. Sobre todo, que habla de un hartazgo no solamente de una forma de gobierno o de los gobernantes corruptos, sino de la manera en que se llevan a cabo las elecciones en el estado y en el país entero. La incorporación de nuevas siglas en el panorama electoral y candidatos independientes nutren la democracia, siempre y cuando esa independencia provenga en realidad de la ciudadanía de cada personaje que compite sin partido. No es válido el hecho de que por no ser considerado como candidato en un partido, se opte por la candidatura independiente sin más requisito que la incorporación a un proyecto. La candidatura independiente debe exigir varios años de no militar en partido político alguno, de otra manera esa independencia se pone en entredicho. Como este tipo de normatividades deben actualizarse para que la candidatura independiente no sea una revancha ni un refugio de quienes desde su trayectoria en un partido político aprovechan la oportunidad de la candidatura para obtener beneficios a través de negociaciones. El abstencionismo percibe todos los huecos legales y advierte sobre la falta de actualización de las leyes electorales y también de la manera en que los partidos escogen a sus candidatos. Porque el día que haya un partido que abra sus puertas a la población para escoger a sus candidatos, ese día la democracia de México se fortalecerá. PEGA Y CORRE. - La denuncia de las autoridades de la capital de Veracruz, Xalapa, sobre el cobro de piso por parte de la delincuencia organizada da cuenta de la manera en que venía operando el crimen en esa ciudad. El presidente municipal, Hipólito Rodríguez Herrero, afirmó que la extorsión y el cobro de piso son fenómenos que han detectado en diversas partes de la ciudad y poblaciones aledañas, y que se combatirán en la media en que sean denunciadas por los afectados, que temen acusar a los delincuentes.

Martes 13 de Marzo de 2018

PLATA O PLOMO

PARA PREVENIR DELITOS ALEJANDRO HOPE

No hay candidato que no hable de atender las causas estructurales de la violencia y el delito. No habrá plataforma que no incluya algún inciso sobre prevención social del delito. Y puesto que, por estos días, los partidos y candidatos están (supuestamente) desarrollando sus propuestas, les dejo por aquí algunos apuntes para pensar el problema: 1. No hay una relación directa y automática entre desarrollo socioeconómico e incidencia delictiva. Un estado como Yucatán es a la vez muy pobre y muy seguro. Una localidad como Ciudad Juárez tuvo tasas de crecimiento casi asiáticas durante dos décadas y acabó en una crisis de seguridad de proporciones mayúsculas. 2. Una porción mayúscula de los delitos es obra de una fracción minúscula de la población. Es posible que no más de 120 mil personas sean responsables en cualquier momento dado de 80% de los delitos que se cometen en el país. Y aún si esta estimación estuviese equivocada por un orden de magnitud, estaríamos hablando de una minoría de una minoría. 3. La gigantesca mayoría de los pobres, los ninis, los marginados y los desempleados no roba, no extorsiona, no secuestra y no mata, reciban o no un apoyo o una beca del gobierno. 4. Los programas sociales de corte general no son muy buenos para prevenir delitos, porque le llegan en su mayoría a personas que de cualquier modo no violarían la ley. Tal vez se justifiquen por otros motivos: porque reducen la desigualdad o mejoran el desempeño educativo o tienen impactos positivos en materia de salud. Pero no hay que empaquetarlos como prevención del delito. 5. Los programas de prevención que tienden a funcionar son los que van dirigidos a poblaciones muy específicas

de infractores actuales o potenciales. Por ejemplo, los programas de reinserción de reos. 6. A menudo, lo que funciona lo hace por razones bastante obvias. Por ejemplo, las escuelas de tiempo completo (particularmente las secundarias y preparatorias) tienen efectos positivos porque mantienen bajo supervisión adulta a adolescentes durante más horas del día. 7. No es fácil determinar qué funciona en materia de prevención del delito. Es muy probable acabar despilfarrando dinero. En consecuencia, es mejor empezar en pequeño, con intervenciones de escala modesta que puedan crecer con el tiempo, a medida en que se acumule la evidencia de efectos positivos. 8. Hay que seguir a la evidencia. Eso significa someter a los programas y proyectos a evaluación continua y externa. Y si algo no sirve, hay que tener el valor de cancelarlo. 9. Hay que entender las limitaciones de una política de prevención del delito. Lo que funciona tiene a menudo efectos en poblaciones muy específicas y el impacto solo se alcanza a ver en el mediano y largo plazo. 10. Hay muchas intervenciones sociales para las cuales existe alguna evidencia de efectividad para prevenir delitos. Cualquier propuesta seria en materia de seguridad debe incorporar algunas. Pero no sustituyen la acción de las instituciones de seguridad y justicia. No hay que aventarle a la política social lo que le corresponde a la policía o a los tribunales. Corolario: bienvenida sea una ambiciosa política de prevención. Pero no le pidan milagros, ni asuman que los problemas de seguridad se resuelven a golpes de presupuesto social.

El Heraldo de Tuxpan 13 de Marzo de 2018  
El Heraldo de Tuxpan 13 de Marzo de 2018  
Advertisement