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que trabajé en la biblioteca de mi padre fue la poesía completa de García Lorca encuadernada en piel, cayó pronto en mis manos el libro de Gibson sobre la represión en Granda y la muerte de Lorca y me conmovió que ese poeta tan cercano hubiera tenido esa desgracia y hubiera representado a todas las víctimas de la guerra civil española, me fui desde muy jovencito a buscar los lugares de Lorca por la ciudad y entré en contacto con la Huerta de San Vicente que entonces estaba cerrada, la familia estaba por volver del exilio, habían vuelto a Madrid, pero la casa no estaba habitada, había un matrimonio de campesinos que cuidaba la huerta, me hice amigo de ellos, me abrían la casa, me dejaban entrar. Yo soy un loco de las primeras ediciones desde pequeño, me ha gustado perseguir a los autores que amo y leerlos en esa primera edición que leyeron, tocaron y se pusieron nerviosos, en la huerta estaba entera la primera edición del primer libro de Federico Impresiones y paisajes, Evaristo, el casero, me abría la puerta para que subiera a la habitación de Federico, ahí se conserva la cama, la mesa de trabajo, algún cuadro de Alberti, de Dalí, que desagrado tendría yo que jamás me atreví a llevarme debajo de un abrigo un ejemplar de ese libro, después me he encontrado a muchos amigos que me han enseñado lo que “han encontrado en una librería de viejo”, yo sabía de donde lo habían encontrado, nunca pude perderle el respeto a ese sitio. Cuando cumplí 50 años, leí un artículo donde contaba yo esto, y como tengo la primera edición de Romancero gitano, de Poeta en Nueva York, de Las nuevas canciones, de Yerma, de Bodas de sangre, de La casa de Bernarda Alba, un día me llegó un paquete a casa, un regalo de la familia, era un ejemplar de esos que no me había atrevido a robar de la Huerta de San Vicente.

Siguiendo un poco con García Lorca ¿cree que se debió haber abierto la fosa o se debió dejar

tal cual? He trabajado a favor de la Ley de Memoria Histórica, creo que los descendientes de las víctimas tienen el derecho a encontrar los cadáveres de sus antepasados y en España hay más de 100 000 desaparecidos todavía, los hijos que vieron como sacaron a su padre a pegarle dos tiros, tienen todo el derecho a saberlo. El caso de García Lorca era complicado, por una parte él es un personaje universal, a él lo ejecutaron y lo enterraron en una de las fosas que hay en los barrancos de Viznar y Alfacar donde ejecutaron y enterraron a más de 2 000 granadinos, entonces la familia llegó a la decisión de que su tío como poeta universal, representara a todos los muertos de la Guerra Civil Española y por tanto preferían dejarlo en los barrancos de Viznar y Alfacar y pidieron a las autoridades que nombraran a ese espacio parque del a memoria histórica y cementerio civil, donde su tío defendiese a las otras víctimas. En el momento en que Lorca sea sacado de ahí se le va a perder mucho el respeto a la zona, no se respeta lo mismo a Lorca que a los muertos anónimos. Hubo familiares de otras víctimas que pidieron rescatar sus huesos y tenían el perfecto derecho, había que hacer investigaciones porque a Lorca lo ejecutaron con otras personas y buscar los restos de otras personas significaba buscar los restos del poeta y me pareció bien que la familia dijo que aunque ellos no querían recuperar los restos, sino dejarlos ahí, respetaba a los otros familiares, entonces pidieron que se nombrara cementerio civil para que una vez sacados los huesos se pudieran enterrar otra vez ahí. Yo participo en muchas actividades de la memoria histórica, me solidarizo con todas las víctimas, he participado en las luchas contra la impunidad del franquismo y en el caso García Lorca me gustaría que se respetase la voluntad de la familia, que se pudiera volver aquello un parque de memoria histórica y que nunca entraran los especuladores para hacer una urbanización o a construir nada. También es un poco por tradición personal, cuan-

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do comencé a tomar conciencia de lo que fue la Guerra Civil, de lo que fue Lorca, consideré como mis antepasados a los que están enterrados ahí, y desde muy joven he ido a visitar a mis muertos, la primera vez que bajó a Granada conmigo, Almudena, después de presentarle a mis padres y a mis hermanos, la llevé a la fosa común donde están enterrados los muertos, hay un poema en Completamente viernes que habla de ese momento en que fui a presentarle a mis antepasados, a decir, donde estaba yo enterrado.

¿Sobre qué nunca escribiría? Uno acaba escribiendo de todo, pensé que cuando estuviese muy enamorado no debería escribir poemas de amor porque es un consejo que daba Gustavo Adolfo Becquer a los poetas y sobre todo a las mujeres, si un poeta te escribe un buen poema de amor, no creas en el amor de ese poeta, él sabía que se escribe con el corazón frío y con la cabeza caliente, el gran peligro de la poesía es la cursilería, y un poema de amor invita al desahogo y no es lo mismo un desahogo biográfico que una experiencia estética. Al final acabé escribiendo ese libro de amor que se llama Completamente viernes, entonces dije sobre lo que nunca voy a escribir es sobre mi madre, si escribir un poema de amor a una mujer de la que estás enamorado es muy difícil, escribirle un poema a la madre es dificilísimo, porque ahí sí que te pones cursi. Mi libro Vista cansada es una especie de autobiografía poética, un repaso a mi vida a través de los poemas, se supone que debería tener un poema de amor a mi madre, pues escribí ese poema, de manera que sólo me quedan pocas cosas sobre las cuales no escribir, sólo hay un poema que creo que no escribiré nunca: un poema de exaltación a un líder. La gente que tenemos conciencia y estamos comprometidos, la historia nos ha enseñado mucho, los poemas finales de Pablo Neruda en Elegía y en Fin de siglo demuestran que a él le hubiera gustado cortarse la mano antes de escribir la oda

Mundo Latino  
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Revista Posdata edicion Octubre 2010

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