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lecturas que había hecho, una poesía de meditación personal, donde esas lecturas estuvieran asimiladas, pero no se ofrecieran como espectáculo, asocio esta madurez también con Habitaciones separadas.

Esta es una pregunta difícil, ¿Cuál es su mejor libro? Es muy complicado, Juan Ramón Jiménez decía que uno se levanta y cada mañana haría una antología distinta de su obra. El problema no es que uno tenga un ego muy grande y piense que todos los libros son buenos, el verdadero problema es la consciencia crítica, creo que mientras vamos creciendo, debemos ir teniendo cuidado de nosotros mismos, uno corre el peligro de perder la cabeza y creer que todo lo que hace es bueno, yo con 35 años publiqué una antología que se titulaba Casi cien poemas que era una selección de los poemas que a mi me parecían mejores y al cumplir los 50 años publique una antología que se llama Cincuentena, lo dejé todo reducido a cincuenta poemas. A la consciencia crítica hay que cultivarla y cuidarla, te puedo dar libros que me han dado satisfacciones y han sido importantes para mi, Habitaciones separadas tuvo una gran repercusión entre los lectores, recibió el Premio Nacional de Literatura en España, se han publicado más de doce ediciones, el editor puso una faja diciendo que se llevaban vendidos más de 50 000 ejemplares, es un libro que me ha dado muchas satisfacciones y le tengo mucho cariño, después cuando yo me enamoré de mi mujer no la seduje escribiéndole un poema, tuve que escribirle todo un libro porque no se dejaba convencer fácilmente, ese libro se llama Completamente viernes se editó en 1998 pero comencé a escribirlo en 1994, cuando empecé a tener relación con mi mujer, es un libro de amor que me abrió otra época en la vida, con el que resumo parte de mis mejores momentos y de mi felicidad y ahora estoy terminando uno que se titula Un invierno propio y es con el que más cercano me

siento.

Ahora que mencionas a Almudena ¿cómo convive una novelista y un poeta siendo ambos de altos vuelos? Afortunadamente tenemos géneros distintos, mi mayor autoridad es la poesía y el género de Almudena es la novela, nosotros convivimos bien porque como cualquier pareja el amor y el respeto al otro es lo importante, aunque hablamos mucho de literatura luego hablamos de quien va a recoger a la niña al colegio y quien prepara la comida. El respeto es muy importante, yo admiro mucho a Almudena, a mi a veces me preguntan que cómo puedo convivir con ella, porque ella es una autora super conocida, digo con orgullo que un libro mío ha vendido 50 000 ejemplares, sale una novela de Almudena y en un mes ya están 100 000 ejemplares vendidos, me sería muy difícil convivir con una autora de best seller que yo no respetase su calidad literaria, y ella pertenece a ese tipo de escritores como García Márquez o Vargas Llosa que aunque vendan mucho la calidad literaria está por encima de todo y al dedicarme a la poesía no necesito competir con ella en su territorio.

¿Cómo era su relación con Alberti? Empecé a hacer mi tesis doctoral sobre la época vanguardista de Rafael Alberti, poquito después de que él regresara del exilio, me acerqué y tuve la suerte de que el mito bajase de su altar, para mi Rafael era el amigo de García Lorca, el autor de Sobre los ángeles, el poeta de la republica española, era un mito, él bajó de su altar y me trato como un verdadero amigo, ahora que lo pienso, esa fue la lección que me enseñó Rafael, yo aprendí mucho de él desde el punto de vista poético, pero lo que más he aprendido es a respetar a los jóvenes, porque el me trató a mi con respeto y si yo aprendo ahora mucho de

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los jóvenes es porque noté que él me tomaba en serio, aprendí entre otras cosas a tomarme muy enserio la poesía, eso tiene que ver con eso de escribir con muy buena calidad poética aunque uno sea muy comprometido políticamente como lo era Alberti, él quería estar a la altura de Góngora, de Garcilazo, de los grandes poetas. Ese era un gran reto que enseñaba Rafael y otro gran reto era no ser un poeta sectario, mira, empecé a dejar un poco la poesía vanguardista y me fui acercando a una poesía de tipo más meditativo, más moral, él sabía que yo me acercaba más a la poesía de Gil de Biedma o de Ángel González que a su propia poesía, nunca le importó, Rafael estaba educado en admirar cualquier tipo de poesía, le gustaba tanto Góngora como Quevedo, Neruda como Huidobro, Juan Ramón Jiménez como el Maiakovski más comprometido, disfrutaba tanto con la vanguardia que escribiendo sonetos, era un poeta que le gustaba disfrutar de la poesía y en la variedad está su riqueza, él me enseñó a disfrutar de todo tipo de poesía y me enseñó a respetar a un joven que no escribe a la manera tuya, ahora yo me llevo bien con jóvenes que escriben a la manera de otro poeta, porque es ese otro poeta el que les permite buscar su propio mundo.

Fue en alguna época cercano a la familia de García Lorca, en aquella Huerta de San Vicente Sigo siendo muy amigo de la directora de la Fundación Lorca la sobrina de Federico, Laura García Lorca, es una familia a la que le tengo verdadero aprecio, creo que a la larga ha sabido gestionar muy bien la figura de su poeta, a veces se habla de que en un momento determinado su familia no comprendía su homosexualidad, pero claro, era como ocurría en una familia de los años 20 o 30, un homosexual no era comprendido. La familia es un ejemplo de liberalidad a la obra de su poeta. Tengo una relación muy especial con Lorca, de adolescente uno de los primeros libros

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Revista Posdata edicion Octubre 2010

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