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nal, está lleno de citas de los grandes novelistas policíacos, hay mucha influencia del psicoanálisis, pareciera que yo tuviera la necesidad de condensar en un poema todo los que estaba estudiando, todo lo que estaba aprendiendo del marxismo, del psicoanálisis, la nueva filosofía, la nueva cultura y ahora lo veo como un libro de aprendizaje y siento cariño por el, porque veo la jovencito que estaba intentando empujar un mundo nuevo en la España de los años 70.

Comienza a escribir en una época por demás difícil ¿qué representaba dejar atrás la poética española tan politizada y empezar una nueva tendencia? Mi vida en la universidad y en la Granada de los años 70 me condujo directamente a la política, porque había que hacerse cargo de un nuevo país y había que derrotar finalmente a la dictadura, entré en los últimos años de militancia contra la dictadura y eso me puso en contacto con toda la tradición de la poesía social y la poesía política, sabía que un poema tiene que justificarse por su experiencia estética, no sólo por su contenido, y muchos poemas son más panfletos políticos que verdaderos poemas, desde el primer momento quise buscar un punto de dialogo entre mi militancia política y mi militancia poética, ¿eso que significó? Pues buscar una tradición de compromiso ético que hiciese buena literatura y no sólo panfletos, leí a muchos poetas de la generación del 27 como García Lorca, Rafael Alberti, leí poesía latinoamericana de gran calidad y también comprometida políticamente, por ejemplo Cesar Vallejo, me fui acercando a una poesía que uniese lo cotidiano con la preocupación estética y para mi fue fundamental encontrar a Antonio Machado, por una parte había

estudiado en el marxismo que la literatura era ideología, pero por otra parte Machado me enseñó que no iba a haber una nueva poesía hasta que no hubieran nuevos sentimientos. Eso valía para la política también, porque la política no sólo tenía que luchar por las causas públicas, la poesía política no sólo era un poema sobre una huelga general, sino que podía ser un poema de amor y que tenía su contenido de transformación histórica, era comprometerse, buscar una transformación de la intimidad, fue entonces cuando con un grupo de amigos comenzamos a hablar de que el verdadero compromiso del poeta no era hacer panfletos, sino intentar transformar la intimidad. Hay autores que han hecho una meditación sobre la transformación de los sentimientos, maestros míos, algunos poetas de la generación del 50 española como Ángel González o Jaime Gil de Biedma, algunos poetas mexicanos, para mi la lectura de Jaime Sabines o José Emilio Pacheco me ha abrió muchas puertas.

Digamos, dentro de esta cuestión de abogar por la poesía sin panfletos ¿cómo distinguir lo que en realidad tiene poesía? Es un ejercicio de responsabilidad y de absoluta conciencia crítica, la poesía es incertidumbre, uno cuando acaba un poema no sabe si va a escribir el siguiente, la única tabla de apoyo es la lectura, somos poetas porque nos hemos deslumbrado con un libro en las manos y porque antes hemos sido lectores. Cuando uno es joven, se está preocupado sobre qué va a pensar la posteridad de uno, qué dirán los periódicos cuando yo me muera, uno es joven y piensa ese milagro de asistir a su

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propio entierro para ver lo que dicen los demás, porque le preocupa la posteridad, sin embargo cuando uno va cumpliendo años y se va madurando lo importante es pensar es ¿qué dirían tus muertos de ti? ¿qué dirían tus autores de ti? ¿cuál es la tabla para saber que uno está haciendo poesía de verdad y no un panfleto? voy a hacer una aclaración, panfleto no sólo es el poema político, puede haber panfleto filosófico, religioso, romántico, el que pone en verso el último libro de semiótica que ha estudiado en al universidad es tan panfletario como el pone en verso la consigna de un partido político, entonces es preguntarse ¿qué pensaría Garcilazo de este poema que estoy haciendo? ¿qué pensaría Pablo Neruda de este poema que estoy diciendo? Esa es la tabla de ayuda que tengo yo para tratar de hacer una poesía de calidad estética que sea por lo menos leal de lo que yo puedo escribir.

Hablando precisamente de esto, ¿en qué momento deja atrás a Lacan, Foucault, Althusser? Todo lo que hemos aprendido viene con nosotros siempre, yo sigo siendo leal al muchacho que estudió a Freud, a Lacan, a Althusser, lo que ocurre es que la lealtad con la que vivo esta relación es un intento de negociar con mi presente para ir asimilándolo a mi realidad y para ir intentando una mirada ética. A partir de los años 80, sobre todo a partir de El jardín extranjero, intenté acercarme a una poesía que fuese un ejercicio de conocimiento, me gustó el tono de meditación oral en la que un individuo piensa sobre su propia realidad, sobre su relación con el mundo y su intimidad como parte de esa relación con el mundo, entonces me intereso más que la poesía de carácter culturalista, en la que yo pusiera todas la

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Revista Posdata edicion Octubre 2010

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