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ENTREVISTA A LUIS GARCÍA MONTERO

POR: IVÁN TREJO

Uruapan Michoacán, 22 Octubre 2010

¿A qué jugaba Luis García Montero cuando era niño? He sido un niño de los últimos años de la postguerra, Granada era una ciudad provinciana, he sido un niño travieso con mi pandilla, jugábamos, a las orillas del río Genil, entres las alamedas de las primeras faldas de Sierra Nevada, hacíamos cabañas, nos peleábamos con pandillas de otros barrios y organizábamos grandes partidos de futbol, como no había casi coches, cualquier calle se podía convertir en un campo de futbol, recuerdo que el primer coche que entró en el barrio, enseguida fue apellidado como “la marrana”, los niños nos poníamos a jugar y claro, de vez en cuando se pegaba un balonazo al coche y entonces el dueño, Don Alfonso, salía al balcón y nos gritaba: “no me jodais la marrana”. En ocasiones cuando había lluvia y mi padre me había castigado dejándome en casa, inventaba algún juego solitario con una caja de cartón o con un dardo y una diana hacía una gran historia policiaca, necesitaba dar con el dardo en el centro de la diana para liberar a mi amada, secuestrada por los malos que iban a destruir el mundo, en ese calor de la imaginación para ajustarle cuentas a una realidad que no me gustaba, de pronto entró la literatura y empecé a leer poesía, novelas juveniles buscando un mundo de la imaginación donde uno podía vivir historias de amor, de libertad, sueños, ajustándole las cuentas a la precariedad del mundo.

¿Cuál es el primer poeta que lo deslumbra? Me gustaría citar nombres de mucho prestigio, ¿sabes?, porque queda uno muy bien citando a Borges, Villaurrutia, a Rilke, pero yo tengo que confesar que el primer poeta que me deslumbró fue un poeta de una antología muy popular que había en España Las mil mejores poesía de la lengua castellana, mi padre tenía la costumbre de leer en alto los poemas de esta antología y son poetas, populares como Zorrilla, el Duque de Rivas, Espronceda y un poeta que ahora goza de muy mala fama: Campoamor. Siento confesarlo, es el primer poeta que me deslumbró, mi padre leía muy teatralmente un poema suyo titulado El tren expreso que cuenta una historia de amor entre un español y una francesa y el momento donde ella le cuenta que no puede vivir el amor porque está enferma y va a morir de tuberculosis, me hizo llorar en más de una ocasión, mi padre recitaba una carta tremenda y después he comprendido que mi padre al causar efectos teatrales, estaba haciendo algo que hacemos todos los escritores, él estaba poniéndose en mi lugar como el escritor se pone en lugar del lector, porque de lo que se trata no es de sentir mucho, sino de hacer sentir al que te lee.

Como granadino ¿qué representa haber ganado el Premio García Lorca en 1979? Entonces el Premio García Lorca era

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destinado a estudiantes universitarios, yo estaba cursando mis estudios de filología española, había empezado a escribir en el bachillerato y ya finalizando la carrera, empecé a sentirme con la necesidad de publicar, me presenté al premio y tuve la suerte de que me lo dieran, lo que le debo al premio sobre todo es haber tenido la oportunidad de publicar un primer libro, los premios no te hacen mejor ni peor, los libros deben defenderse por si solos, pero si hay que agradecerle a los premios la posibilidad de ponerte en contacto con el lector, recuerdo la emoción que sentí al ver mi primer libro, al tocarlo, porque los primeros libros no se leen, sino que se tocan, se huelen, se miran.

Ese libro se publica en 1980. Ya a 30 años de distancia ¿cómo ve a Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn?

Es un libro juvenil, muy de época, de alguien que está aprendiendo, yo estudiaba en una universidad muy politizada y la politización no era luchar contra los últimos restos del franquismo y pedir el voto, era también luchar por una cultura distinta, era huir del clericalismo, de lo que había sido típico de la cultura de Franco, militábamos políticamente con estudiar a los filósofos franceses, a los psicoanalistas a los autores norteamericanos, buscando una cultura distinta a la que había sido la típica de España, ese libro es de vanguardia, porque estaba muy influido por el poema en prosa vanguardista, se basa en la novela negra, porque me gustaba el subgénero de cultura alternativa, margi-

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Revista Posdata edicion Octubre 2010

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