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08 COMARCA

PORTAVOZ Tuxtla Gutiérrez, Chiapas LUNES 17 DE OCTUBRE DE 2016

PAISAJE ARRUINADO

Selva Lacandona, y su eterna agonía La devastación de esta hermosa zona lleva décadas, pero desde el 2000 la flora y fauna del lugar han sufrido los ataques constantes de los seres humanos que se disputan la riqueza del lugar y hoy ese gran pulmón para México parece estar en sus últimos suspiros PORTAVOZ/AGENCIAS

U Los engañan con falsos títulos de propiedad y los motivan a ingresar para después quemar el terreno que utilizarán para el cultivo” Julia Carabias

na de las reservas ecológicas más importantes de México está a punto de entrar a una fase de peligro sin retorno: la Selva Lacandona, ubicada en el estado de Chiapas, al sureste de México. La devastación de esta hermosa zona lleva décadas, pero desde el 2000 la flora y fauna del lugar han sufrido los ataques constantes de los seres humanos que se disputan la riqueza del lugar y hoy ese gran pulmón para el país parece estar en sus últimos suspiros por sobrevivir. VICE News viajó hasta la selva para ver las dos amenazas que la están destruyendo: la deforestación y el tráfico ilegal de especies. El paisaje verdoso que presumían los 1.8 millones de hectáreas ha sido trastocado por heridas de color café que hacen evidente su agonía. Hoy sólo quedan 500.000 hectáreas, es decir, en las últimas décadas se ha perdido el 72.2 por ciento del terreno que ocupaba la selva más grande del

país, de acuerdo con autoridades ambientales. La historia de esta catástrofe ecológica se remonta a inicios del siglo pasado, cuando comenzó la tala ilegal de árboles de caoba, cedro y amate, entre otros. Lo que a la naturaleza le tardó cientos de años en construir, en 50 años fue arrasado por los taladores. Fue tal la magnitud del daño, que encendió las alarmas del gobierno mexicano. En 1949, las autoridades decidieron prohibir en el país la exportación de la madera en rollo —se parte en troncos y se transporta en tráileres— como medida para proteger las zonas selváticas y los bosques de México. Sin embargo, en ese mismo año, la Vancouver Plywood Company, una empresa maderera de Estados Unidos, comenzó a explotar la parte norte de la Lacandona, en con-

3 mil 400 ESPECIES DE PLANTAS

464

ESPECIES DE AVES

119

ESPECIES DE ANFIBIOS Y REPTILES

114

ESPECIES DE MAMÍFEROS

LA GUACAMAYA roja se encuentra en riesgo por dos razones: la pérdida de su hábitat y el tráfico ilegal.

junto con empresarios de la Ciudad de México en nueva organización comercial llamada Maderera Maya, la cual tenía en su poder más de 400 mil hectáreas de la selva. Eran los años 50 y la nueva maderera sólo veía un obstáculo en sus planes de deforestación: la selva Lacandona vivía una invasión de tierras, provocada por la llegada de habitantes de los estados de Veracruz, Guerrero y Campeche, debido a una iniciativa impulsada por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho que ofreció territorios del sur de México para integrarlos formalmente a la vida económica del país. Para 1964, la compañía encontró un aliado muy fuerte en la empresa Aserraderos Bonampak de Campeche, que poseía maquinaria moderna que facilitó el trabajo de extracción de madera. Este salto tecnológico abrió las posibilidades de entrar en zonas que antes eran inimaginables de talar. Ante la devastación del lugar, el gobierno implementó medidas para intentar de controlar la tala en la biosfera de la región. En 1967, se declararon propiedad nacional 402 mil hectáreas en el sur de la selva, con el propósito de controlar la colonización de las tierras, y se crearon nuevos asentamientos para reubicar a la población. Tampoco fue suficiente, así que en 1972 se creó la Zona Lacandona, con una extensión de 600 mil hectáreas. Dos años después se estableció la Compañía Forestal de Lacandona (Cofolasa), con la inten-

Se registra una pérdida de 3 mil hectáreas anuales, que barren con todo: plantas, animales, nacimientos de agua. Como pulmones con estertores

ción de quitarle terreno a las compañías madereras privadas y ponerla en manos del poder federal. Y como, de nuevo, había que redoblar esfuerzos, en 1978 el gobierno federal creó la reserva de la Biosfera de Montes Azules, un área natural protegida, para evitar la destrucción de la selva en la que se encuentra cerca del 20 por ciento de la biodiversidad del país. Sin embargo, la tala ilegal de la selva más grande de México seguía devorando todo a su paso. De poco sirvieron las acciones gubernamentales para la conservación de la selva: la velocidad de la deforestación aumentó a partir del año 2000. Desde ese entonces se registra una pérdida de 3 mil hectáreas anuales, que barren con todo: plantas, animales, nacimientos de agua. Como pulmones con estertores. La selva — que también abarca territorio de Guatemala y Belice, pero sólo se le llama Lacandona en su parte mexicana — bordea al Río Usumacinta, que vio nacer a una de las civilizaciones prehispánicas más importantes y avanzadas: los mayas. Dentro de esta enorme cuna de vida, se puede encontrar cerca de 3 mil 400 especies de plantas, de las cuales 573 son árboles. Es una numeralia de vida: viven 464 especies de aves —el 44 por ciento de todas las aves del país—, 119 especies de anfibios y reptiles, 769 especies de mariposas, y 114 especies de mamíferos: 64 tipos de murciélagos, 17 de roedores, 13 de carnívoros, dos de venados, dos de monos y la única especie de tapir en el país, entre otros. Algunos de los responsables del desastre ecológico son las empresas madereras que operan en la región y los pobladores que queman la tierra para después utilizarla para cultivar. Mientras más crece la población del lugar en el que conviven indígenas lacandones —los nativos que le dieron nombre a la selva—, tzeltales y choles, se genera una mayor demanda de terreno para sembrar maíz y frijol que utilizan para autoconsumo. Pase a la página 9

Portavoz 17Oct2016  

Información plural, responsable e inteligente

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