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Estudiantes del programa de Español y Literatura ISSN 1900-9623/Número 9/ Noviembre de 2010 Universidad del Quindío/ Ejemplar gratuito

Universidad del Quindío


Polilla

Contenido Editorial

Licenciatura en Español y Literatura

TINTA QUE CORRE RECTOR

Seis

Harry potter y la piedra filosofal: un cuento maravilloso contemporáneo. Por Vivian Carolina Rojas

Once

Consejero del lobo de Rodolfo Hinostroza. Historia y posibilidad frustrada. Por Marco Ramírez

DECANO FACULTAD DE EDUCACIÓN Darío Alvarez Mejía

Dieciocho

Apuntes de la relación interhumana en la construcción del camino deyectivo en Una sombra ya pronto serás de Osvaldo Soriano. Por Edwin vargas

DIRECTOR ESPAÑOL Y LITERATURA Numael Mora

Veintitrés

La fantasía en Trafalgar de Angélica Gorodischer. Por Rosa Restrepo

DIVAGANDO

Veintinueve

Breve disertación onírica: “la centrífuga del tiempo”. Por Javier Castañeda

Treinta

La botella del sueño. Por Yeni Zulena Millán Velásquez

Treintaiuno

El día menos pensado. Por María Fernanda Méndez

Treintaitrés

El piso está mojado. Por Jhonnatan Torres

Treintaicuatro

Mientras espero en la peluquería. Por Edwin Alonso Vargas

Treintaicinco Habitación con tres vistas. Por José Rivera

Treintaiocho Treintainueve

Noctámbula - Incógnitas -Apariencias. Por Dunia Oriana Rodríguez Advenimiento - Espacios. Por Yeni Zulena Millán Velásquez

ENTRE LÍNEAS

Cuarentaiuno

El infortunio del ciego. Por José Rivera

Cuarentaidós

Revista Literaria Polilla, un escenario académico. Por Vivian Charlote Sabas

Cuarentaicuatro

Grupo El escape, taller Señales de libertad. Por Victor Velázques

Cuarentaiseis

Match Point. Por Tatiana Vega

Cuarentaisiete

El informe de Brodie. Por Silvana Agudelo

Alfonso Londoño

-------------------DIRECTORA Karen Buitrago Patiño COMITÉ EDITORIAL Edwin Alonso Vargas Joan Ernesto Rangel José Rodolfo Rivera María del Mar Ospina Mariana Valencia L. DIAGRAMACIÓN Karen Buitrago Patiño PORTADA E ILUSTRACIÓN Leonardo Monroy ASESORIA EDITORIAL Mariana Valencia Leguizamón Félix Salamanca

Revista de los estudiantes de Español y Literatura Número 9 Noviembre de 2010 ISSN 1900-9623 CONTACTO revistapolilla@yahoo. com

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EDITORIAL LA MUDEZ ENTRE LAS PALABRAS Para la literatura, el hombre es un lector. Alfonso Reyes

¿Estamos aquí para jugar o para ser serios?, es la pregunta que se plantea Georges Bataille en uno de sus ensayos (2008:186). A manera de paráfrasis, se podría preguntar a los estudiantes de literatura: ¿Estamos aquí sólo para conocer el lenguaje, o también para ser testigos de su evolución? ¿Estamos aquí sólo para llenarnos de lecturas y de diversos pensamientos, o también para escudriñar con la mirada del crítico e investigador esas lecturas, y dar cuenta de esos pensamientos en relación con el nuestro, y con nuestra realidad cultural más inmediata? ¿Estamos aquí sólo para lograr pararnos frente a un tablero y repetir una información que se desborda por doquier, o también para aprender a transponer esa información en relación con la realidad estudiantil que nos toca? Como las respuestas son tan obvias, voy a responderles con la misma idea de Bataille: estamos aquí para jugar y para ser serios. Estamos aquí para jugar con las posibilidades que nos brinda el lenguaje, el acercamiento lecto-escritor a la literatura. Estamos aquí para ser serios, para apropiarnos de la responsabilidad que implica el estudio de la literatura, para tomar conciencia de lo que prefigura el lenguaje que, en palabras de George Steiner, es lo que hay más de vivo en otro ser humano (2003: 84).

este caso, también debo aclarar, no estoy hablando de las musas o de la afamada inspiración que nos dicta inconscientemente lo que debemos escribir, no. Estoy hablando de la escritura como ejercicio académico e intelectual con la materia prima que estudiamos, como interacción personal y dialógica con el lenguaje y la literatura. En este caso la hoja en blanco no es sólo falta de información, sino también de compromiso. Y para aquellos que aún no se desligan de las musas, que esperan escuchar su soplo divino, vale decirles las palabras que expresaba Charles Baudelaire cuando se le interrogaba sobre su ejercicio de creación poética: Inspiración es trabajar todos los días (1995: 89). De otro lado están aquellos que, como quiere Vargas Llosa, actúan con las palabras. No escribir para publicar, porque sonaría pretencioso, sino escribir para dialogar consigo mismo, con los demás, para poner su pensamiento en escena, para confrontarlo con su contexto, con su realidad, con el mundo. Ya Alfonso Reyes en su célebre ensayo, Hermes o de la comunicación humana, nos subrayaba la importancia del acto de escribir: “Pero la escritura, al dar fijeza a la fluidez del lenguaje, funda una de las bases indispensables a la verdadera civilización” (1989: 9).

Pero hablar de escritura en la universidad, de escribir para publicar, es casi un asunto utópico, al menos para algunos estudiantes. Escribir es para ellos un lanzarse hacia el vacío, exponerse frente a una pantalla que los delatará frente a los demás. Es un verbo que los ruboriza. La escritura se les presenta como algo lejano, inaccesible, y no como un acto intrínseco de su actividad académica. Entonces el miedo a la página en blanco, que en palabras del periodista y escritor quindiano Miguel Ángel Rojas, es sólo falta de información, se torna para ellos en una excusa de la falta de compromiso con su carrera. Porque en

Entonces la escritura no es un acto individual. O mejor: la escritura nace del individuo y se hace colectiva al plasmarse sobre el papel, se hace patrimonio del lector-oyente-hablante. Porque si bien cada escritura es una puesta en escena distinta, si se quiere muy personal, logra confrontar nuestro propio pensamiento, incomodarlo, reforzarlo o, por qué no, rebatirlo. De esa especie de des-creimiento es que se refuerza nuestra propia puesta en escena frente al papel.

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Para el primer grupo de estudiantes que expuse, es decir, aquellos que no escriben, que no actúan, existe la amenaza de la mudez: me refiero al hecho de no dialogar con las palabras, de no reservarles su materialidad, de no otorgarles su fijación. En este caso, la mudez es casi que autoimpuesta: el actor se reserva su diálogo sólo para repetirlo frente al espejo, no se enfrenta al

escenario. El estudiante de literatura, a pesar de que convive y se retroalimenta de las palabras, no interactúa con ellas en su materialidad. Al no querer exhibirse, inhibe su pensamiento, lo reduce a su propio decir, lo limita a su propio silencio. “Escribir es poner toda la escritura en cuestión.” Esta frase de Sartre (1973: 25), parece resumir todo lo que he tratado de exponer, y parece ser la máxima que deberían repetir a diario aquellos estudiantes aún anclados en su propia mudez. Sin embargo, me gustaría concluir esta reflexión con el mismo Bataille. En otro de sus ensayos, el pensador francés cita un verso que bien pudiera ser un reclamo a todos aquellos que trabajamos con el lenguaje y la literatura: “vamos a golpear con la cabeza el borde de los límites…” (2008: 17).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Reyes, Alfonso. La experiencia literaria. Fondo de cultura económica. México. 1989 Bataille, Georges. La felicidad, el erotismo y la literatura. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires. 2008 Steiner, George. Lenguaje y silencio. Gedisa editorial. Barcelona. 1982 Vargas Llosa, Mario. Literatura y política. Ariel-Cátedra Alfonso Reyes (ITESM). México. 2001 Sartre, Jean Paul. El escritor y su lenguaje y otros textos. Editorial Losada. Buenos Aires. 1973 Recopilado en, Yepes, Luis Eduardo. Vivir, un arte mayor. Editorial Colina. Medellín. 1995

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Se cuestionarán entonces algunos, ¿por qué lo voy a escribir si lo puedo decir? Sin embargo, estos dos verbos que son tan cercanos no pueden conjugar la misma intención: el sólo decirlo no materializa mi pensamiento, no lo saca de mi introspección. El escribirlo, en cambio, no sólo lo materializa, sino que me torna actor del lenguaje, lo lleva a otros pensamientos. Y en esto Reyes es muy reiterativo: “Para que no se pierdan las creaciones de la palabra, los fastos humanos que ella recoge y perpetúa, el museo y la escuela del hombre que ella por sí sola representa, para todos estos fines mágicos se inventó la fijación del lenguaje” (1989: 10).


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HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL: UN CUENTO MARAVILLOSO CONTEMPORÁNEO

Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts, enséñanos algo, por favor. Aunque seamos viejos y calvos o jóvenes con rodillas sucias, nuestras mentes pueden ser llenadas con algunas materias interesantes. Porque ahora están vacías y llenas de aire, pulgas muertas y un poco de pelusa. Así que enséñanos cosas que valga la pena saber, haz que recordemos lo que olvidamos, hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto, y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.

RESUMEN Desde los trabajos estructurales de Vladimir Propp y los estudios de Bruno Bettelheim sobre el psicoanálisis de los Cuentos de hadas, se aborda la historia de Harry Potter y la Piedra filosofal como un clásico de la literatura infantil y juvenil que, aunque no es muy bien recibido por algunos estudiosos de la literatura, representa la vigencia del cuento maravilloso dentro de nuestro imaginario cultural actual. Tal es así, que estudiantes universitarios de todas las áreas acudieron al llamado para el estudio literario y filosófico de dicha obra como electiva profesional (2009-2010).

Himno de “Hogwarts” el colegio para magos. (1997: 62)

PALABRAS CLAVE Harry Potter, J.J Rowling, Cuento maravilloso, Psicoanálisis y literatura.

La literatura nos re-crea y permite pensar mundos que en nuestra limitada realidad resultarían imposibles. Las historias renuevan la mente humana, por eso han sido parte importante en el desarrollo de la cultura y en la forma como los seres humanos desde la antigüedad se han explicado el mundo. A través de ellas se cuentan cosas que han sucedido y otras que, aunque no, llegan a ser tan verdaderas en la memoria de quienes las reciben que constituyen todo un mundo que posee sus propias leyes. De todas las historias, las que quedan en la memoria colectiva perviven, porque más allá de inventar un mundo hecho de por sí valioso- retratan simbologías humanas importantes y dan cuenta de elementos culturales que nos caracterizan y nos identifican.

Pretendo entonces hacer un acercamiento literario a una de las historias que en los últimos años han subsistido en la mente de muchos lectores y cuyo personaje principal se ha convertido en un ícono de la literatura fantástica. Me refiero a Harry Potter, de la escritora inglesa J. K Rowling. En este intento trataremos la primera historia de la saga: Harry Potter y la piedra filosofal que es el punto de partida para todas las aventuras posteriores y en la cual se nos dan todos los indicios de forma y contenido (desde una aproximación literaria) que nos interesa tratar. A nivel formal reconocemos en la obra una estructura tradicional de cuento fantástico o maravilloso, vista desde la teoría de Vladimir Propp (formalismo ruso), y desde allí,

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Vivian Carolina Rojas Caicedo Licenciatura en español y literatura Universidad del Quindío


Es sabido que la obra de Rowling, aunque reconocida por lectores de todo el mundo como un clásico de la literatura juvenil y fantástica, en los medios académicos no es tomada con seriedad, por parecer “poco profunda” y monológica, al adaptarse al esquema clásico del cuento maravilloso. Citamos, por dar un ejemplo, a Jorge Enrique Adoum, reconocido escritor ecuatoriano que, en el artículo titulado Las hadas las prefieren rubias, denuncia este tipo de cuentos como unas “drogas que durante 200 años han adormecido a América latina […]” y que han “obligado a identificarse con personajes y asumir contextos completamente extraños a su experiencia que de nada le servirán cuando deba comenzar a andar a trompadas con la vida” (200 : 2); sin embargo, demostraremos que aunque se advierte este argumento, ello no indica que su propuesta literaria no sea significativa o que, al contrario de lo que se pensaría, deje de retratar aspectos humanos y culturales importantes a la vez que divierte y da rienda suelta a una de las funciones básicas de la literatura: la evasión de la realidad y la creación de otros mundos posibles. 1. Harry Potter, un cuento maravilloso Alrededor de 1930, con la influencia estructural heredada de la lingüística (círculo de Viena) y del auge positivista, aparece el formalismo ruso, que centró todos sus intentos en ver la obra literaria desde su estructura. Antes de la aparición de este movimiento, la validez de los textos literarios era dada por el contexto, por el autor, o por las diferentes situaciones que la circundaban, pero no se había estudiado la obra desde su inmanencia, es decir, desde los elementos propios e intrínsecos que la caracterizan. Me explico, antes de pensar en la influencia de la obra de Rowling en los lectores que la reciben, o en las temáticas que aborda a nivel social e

ideológico, un formalista pensaría en ver la estructura de la obra, en aplicarle un método y mirarla desde los elementos literarios que la constituyen y que permiten llamarla: “obra literaria”. Dentro de estos intentos surgieron los estudios de Vladimir Propp sobre la morfología del cuento maravilloso. Después de analizar un corpus amplio de cuentos rusos tradicionales, Propp identificó 31 funciones1 que agrupadas en siete esferas de acción corresponden a los siguientes personajes, fácilmente identificables en la obra de Rowling: 1. Agresor : Voldemort 2. Donante : Dumbledor – Hadrid (cumplen el rol del “hada madrina”) 3. Auxiliares: Amigos (Ron, Neville) y animales (Hedwin, la lechuza de Harry) 4. Princesa: Herminoie (Aunque no constituye el arquetipo tradicional de princesa, sí representa la idea de protección relacionada con la feminidad, recuérdese cuando tuvo que ser rescatada del Troll) 5. Mandatario: Voldermort (Manda a Quirrel a apoderarse de la piedra filosofal) 6. Héroe : Harry Potter 1 Malfloy (cumple la 7. Falso héroe: Draco función de contrincante del héroe). El desarrollo de todo cuento maravilloso parte de un alejamiento y/o carencia, en este aspecto, sabemos que Harry, para emprender su destino e iniciar sus aventuras como mago, tiene que “alejarse”, salir de su cotidianidad, que era la casa de los Dursley. Este alejamiento está presente en todos los cuentos tradicionales, recuérdese a Caperucita y Blanca Nieves y en caso de la carencia a Cenicienta y Rapunzel. En Harry Potter la carencia inicial es evidente: Harry era maltratado por su familia adoptiva y vivía humillado por los Dursley en una alacena: “Harry se levantó lentamente y comenzó a buscar sus calcetines. Encontró un par debajo de la cama y, después de sacar una araña de uno, se los puso. Harry estaba acostumbrado a las arañas, porque la alacena que había debajo de las escaleras estaba llena de ellas, y allí era donde dormía.” (Rowling, 1997:10) Todo ello hace que el héroe “se aleje” y vaya en

1Función: acción de un personaje definida desde el punto de vista de su significación en el desarrollo de la intriga. Los elementos

constantes en los cuentos son las funciones, estas son sus partes constitutivas.

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evidenciaremos cómo, bajo ese esquema que parece acabado y repetido, se siguen propiciando elementos a nivel de contenido que permiten, a niños, jóvenes y lectores dispuestos, reconocer símbolos culturales interesantes, esto visto desde la propuesta de Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de Hadas.

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y el final feliz (31) se encuentran perfectamente evidenciadas en la obra. Sólo rastreando cada una de las funciones, tendríamos bastante que decir sobre ella. Sin embargo, la intención después de identificar esta estructura tradicional similar a la de todos los cuentos maravillosos y a las actuales telenovelas, es entender por qué este tipo de esquema literario sigue siendo tan importante dentro de la cultura y tan apreciado por lectores de todas las edades -sobre todo por los lectores infantiles-, para ello miraremos algunos elementos psíquicos significativos que el psicoanálisis rastrea en los cuentos maravillosos dentro de los cuáles, por su estructura como hemos demostrado, se encuentra la obra de Rowling.

busca de su destino, lanzándose a la aventura. Otra característica indispensable es el final feliz que proporciona alivio y esperanza, ambos aspectos tienen una implicación psíquica importante para el lector, esto lo trataremos más adelante. Muestra del alejamiento y la predestinación de Potter es la expresión que Dumbledore usa para referirse a él antes de entregarlo a los Dursley: “¡Famoso antes de saber hablar y andar! ¡Famoso por algo que ni siquiera recuerda! ¿No se da cuenta de que será mucho mejor que crezca lejos de todo, hasta que esté preparado para asimilarlo?” (1997: 16)

Aunque no es el objeto central analizar minuciosamente las 31 funciones, 2. Una defensa al cuento reflexionaremos sobre algunas de maravilloso desde el Psicoanálisis por qué este tipo de ellas: esquema literario sigue Al inicio de este texto se mencionó La función N° 14, que constituye que la obra de Rowling, desde siendo tan importante la recepción del Objeto mágico: dentro de la cultura y tan algunas posturas académicas, es aquí, el héroe es sometido a una juzgada como “ligera o poco apreciado por lectores prueba o interrogatorio que le profunda”. Los cuentos maravillosos de todas las edades facilita la recepción de un objeto en la época contemporánea han sido mágico, que se convertirá en bastante condenados por los teóricos símbolo de su poder. En este caso, la varita de la literatura infantil y juvenil. En este sentido, mágica entregada a Potter desde el inicio, es la Teresa Colomer, una estudiosa reconocida en el que empieza a dar indicios de la personalidad campo afirma: singular del héroe y de su “predestinación”; con Los cuentos de hadas fueron denostados esta palabra saltamos a la siguiente función que principalmente por su supuesta falta de consideramos importante en la obra: compromiso con el mundo real, por ofrecer una La función N°17, que constituye uno de los evasión poco formativa de valores humanos, por su elementos simbólicos más importantes: La grado de violencia que podría ser causa de marca, una herida que recibe el héroe para probar trastornos emotivos, por su propuesta de modelos y su valor. En la historia de Potter esta marca de la comportamientos sociales moralmente reprobables, que habla Propp es el rayo que Harry tiene en su tales como la discriminación femenina, el racismo, frente, elemento que le da distinción y prueba su el engaño. […] vieron los cuentos de hadas como la valor y sus cualidades; de alguna manera lo descripción de un mundo arcaico, expresión de una predestina, lo inicia y desde chico lo identifica ideología retrógrada que educaba para la resignación o el éxito individual en el interior de la diferenciándolo de los demás, en palabras del perpetuación del orden establecido. (1998: 54) narrador: “La única cosa que a Harry le gustaba de su apariencia era aquella pequeña cicatriz en Sin embargo, los cuentos maravillosos siguen la frente, con la forma de un relámpago. La tenía causando placer e interés en lectores de todas las desde que podía acordarse, y lo primero que épocas y han traspasado edades y culturas, recordaba haber preguntado a su tía Petunia era perviviendo en la memoria colectiva. Bruno cómo se la había hecho”. (1997: 22) Bettelheim, en 1978, presentó su trabajo Psicoanálisis de los cuentos de Hadas. Allí, desde Otras funciones importantes como el combate los postulados psicoanalíticos, plantea que los (16), la persecución (21), el descubrimiento (28)

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A la luz de las reflexiones de Bettelheim veremos cómo algunos elementos de la obra de Rowling tocan aspectos significativos de la psiquis humana: La esperanza y el deseo de superación: “La historia nunca hará que el niño se sienta inferior, lejos de exigir nada el cuento de hadas proporciona seguridad, da esperanzas respecto al futuro y mantiene la promesa de un final feliz” (Bettelheim, 1978: 40). En la obra de Rowling esto se ve claramente. Harry es tratado con desprecio por su familia adoptiva, representa al niño tímido y ensimismado, pero al mismo tiempo es el héroe que saldrá adelante a pesar de todos los contratiempos. La exploración de las emociones y los sentidos de vida: “Los cuentos de hadas se toman muy en serio los problemas y angustias existenciales y hacen hincapié en ellas directamente: la necesidad de ser amado y el temor a que se crea que uno es despreciable, el amor a la vida y el miedo a la muerte. Además ofreciendo soluciones que están al alcance del nivel de comprensión del niño”(1978:19). En este sentido Harry Potter al iniciar sus aventuras como mago en Hogwarts, también emprende un camino de descubrimiento emocional, e irá encontrando valores sociales apreciados como la amistad, la confianza y el

La amenaza y el alivio: “La amenaza es, en mi opinión, algo muy importante en los cuentos de hadas, una amenaza a la existencia física o moral del héroe, que el niño experimenta como un problema de tipo moral” (1978: 205). En la obra de Rowling, Voldemort es una idea tan amenazante que ni siquiera puede ser nombrada, desde allí se articula toda la intriga.

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El análisis de Bettelheim estableció unas cuantas características positivas de los cuentos de hadas que han pasado a constituir criterios explicativos de valoración de las obras de literatura infantil. Las principales de estas características son: la simplicidad de las situaciones descritas, la clara distinción entre el bien y el mal, la facilidad de identificación del lector con el héroe positivo y el desenlace feliz de la historia. (1998: 56)

prestigio; además, en la imagen de Voldemort se presenta la lucha contra actitudes humanas oscuras como la venganza, la violencia, la ambición y el deseo incontrolado de poder.

Una gran amenaza que Harry, a lo largo de todas sus aventuras, intentará vencer encarnando los temores del lector, las adversidades humanas contra las cuales se lucha esperando vencer. Pero después, viene el alivio, que para Bettelheim es “la mayor contribución que un cuento de hadas puede ofrecerle a un niño: la confianza de que a pesar de todos los problemas por los que tiene que pasar (miedo, celos, cólera, perversidad de los poderes malvados), no sólo conseguirá vencer, sino que las fuerzas del mal serán eliminadas y no amenazarán su bienestar espiritual” (1978: 209). Aquí es donde el corazón toma aliento, “se dispara y está a punto de llorar cuando se produce el cambio final” (1978: 204). Harry Potter, junto con sus amigos, logra vencer las fuerzas de la oscuridad y superar la amenaza; tras ello viene la condecoración y el alivio: Gryffindor, la casa de Harry, obtiene el primer lugar y Voldemort es derrotado una vez más por el héroe, que representa al ser humano que trasciende, logrando superar sus miedos y creando vínculos emocionales profundos con otros seres. 3. Conclusión Podrían apuntarse muchos más elementos en la obra de Rowling que nos confirmen su vigencia dentro de la literatura fantástica y juvenil. Sin embargo, con la aproximación que se ha realizado, se rastrean aspectos interesantes tanto a nivel estructural como temático, que llevan la novela de Harry Potter (y su versión cinematográfica) a tener tanta acogida en nuestro

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cuentos maravillosos poseen características que ayudan al niño en la construcción de su personalidad y liberan emociones humanas esenciales. Al respecto, en su rastreo histórico por los debates sobre la fantasía en la literatura infantil, Colomer nos dice:


tiempo, no sólo atrayendo niños y jóvenes, sino a lectores universitarios que acudieron al llamado de una materia sobre esta obra. Creo que si bien, la historia de Rowling es de fácil lectura y no propicia las ideas filosóficas ni literarias más profundas, sí da cuenta de algunos elementos humanos importantes que se revelan tras el cuento maravilloso. En palabras de Bettelheim: “los cuentos de Hadas no pretenden describir el mundo tal y como es, ni aconsejar lo que uno debería hacer […] El cuento es terapéutico porque el paciente encuentra sus propias soluciones mediante la contemplación de lo que la historia parece aludir a sí mismo y sobre sus conflictos internos en aquél momento de su vida” (1978: 38). Viéndolo así, es una buena puerta tanto para los jóvenes que dan sus primeros pasos en la lectura de obras literarias, como para lectores dispuestos que mantienen viva su capacidad de asombro y saben ver en ella signos importantes no sólo a nivel literario sino a la luz de otros discursos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Adoum, J. E. “Las hadas las prefieren rubias”. En 50 libros sin cuenta: fundalectura (# 7). Jul-Dic de 2001. Pp. 2-6 Bettelheim, B. (1978) Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona: Grijalbo Colomer, T. (1998) La formación del lector literario. Madrid: Germán Sánchez Ruipérez. Propp, V. (1928) Morfología del cuento maravilloso. Versión digital Rowling, J. K. (1997) Harry Potter y la piedra filosofal. Madrid: Emecé Editores. Versión digital

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CONSEJERO DEL LOBO DE RODOLFO HINOSTROZA. HISTORIA Y POSIBILIDAD FRUSTRADA

RESUMEN En el presente artículo se hace una lectura del poemario inaugural del poeta peruano Rodolfo Hinostroza, Consejero del lobo (1965). En este libro inicial aparecen ya presentes rasgos definitivos de su poesía y obra posteriores, tales como la meditación sobre el espíritu antibélico. En el presente texto exploramos, precisamente, la visión de la guerra que aparece como un elemento desestabilizador de la vida y la historia. Por último, hemos querido presentar el conjunto de sus poemas como un “observatorio” desde el cual Hinostroza se asoma al conflictivo momento histórico en el que se enmarca su obra.

En el presente artículo queremos detenernos en la lectura de su poemario inicial, Consejero del Lobo, en el cual encontramos ya algunos de los puntos fundamentales de su poesía. En esta obra, Rodolfo Hinostroza inicia su larga meditación sobre la guerra, sobre el espíritu antibélico que ha de reaparecer en muchos otros lugares de su poesía posterior. El conflicto fundamental entre

el Eros y el Tánatos que ha de atravesar la obra del peruano se encuentra en el presente poemario ya conjurado en su completa presencia. Este es un poemario que está atado a la vida y a la muerte, que nos habla con una doble voz, que logra traer sus pisadas hasta dos reinos distintos en los que penetra. En los poemas de Consejero del Lobo la muerte aparece como la violenta sentencia que anuncia una incontestable negación, la gran imposibilidad, el incumplimiento de aquello que debía venir, la ausencia de lo que estaba preparado para llegar y fue quedándose en el camino. En el poemario de Hinostroza la muerte no es una lenta acumulación del tiempo, no es un reloj de arena que se va gastando sino un gran corte, un final inminente; no recoge cuerpos desgastados sino que los arrebata en su plenitud o en su primera juventud. La muerte no lleva a sus reinos el final del ciclo de la vida, por el contrario, consume los primeros brotes, sacrifica los cuerpos más jóvenes. La muerte que despoja

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Una de las figuras mayores de la poesía peruana de nuestro tiempo es, sin duda, Rodolfo Hinostroza. Su gran calidad de poeta ha sido reconocida ya desde la publicación de su primer poemario, Consejero del lobo (1965). Años después habría de publicar Contranatura (1970), libro por el cual le fue otorgado el premio de poesía Maldoror. Su tercer libro, Memorial de casa grande, fue publicado recientemente, en 2005. Es, además, autor de varias obras de teatro y numerosos cuentos que han sido recopilados en dos volúmenes, Cuentos incompletos y Teatro, bajo la dirección de Fernando de Diego, en el año 2009.

PALABRAS CLAVE Poesía latinoamericana, Poesía siglo XX, Poesía peruana, Poesía e historia, Poesía y Guerra.

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Marco Ramírez Aspirante a doctor en Literatura Hispanoamericana Universidad de Ottawa, Canadá


ante estos ojos de cerezo espantado […] Que no verá el aire espumante Y en esta confusión de las esferas no arrojará su canica de bronce. Hijo mío, y no más hijo mío, que no me ayudará a matar La memoria de los que pretendieron a la hembra, robando Mi pasado, mi amor, mi esperanza, Desgarrando mis carnes con cuchillos amargos. (Hinostroza, 2007: 95)

de lo bello también interrumpe, corta el desarrollo de los destinos bellos. Esto es evidente cuando tenemos en cuenta que las figuras del poemario a las que asalta la sorpresa de la muerte, en su mayoría, están apenas entre su juventud y su adultez, y llevan el signo de un gran destino, como sucede con Telémaco en “Relato de Odiseo” (Hinostroza, 2007: 95) y Anakairo en “Anakairo de Hiroshima” (2007: 63). A lo largo de todo el libro hay una colección de tumbas, una extraña abundancia de personajes fallecidos antes de cumplir sus posibilidades. Pero hay que señalar que el exterminio para muchos de estos llega por causa de la violencia, de la guerra, que es contra lo que se enfrenta Hinostroza, más que contra la muerte misma.

Desgarrador canto de Ulises por la esperanza que se ha truncado, terrible lamento por la salvación frustrada. La ausencia de Telémaco marca la pérdida de un posible equilibrio, del orden que debía mantenerse para asegurar el regreso de Odiseo. No es sólo su vida la que queda en el vacío y el olvido ignominioso sino todo aquello que ella mantenía equilibrado, aquello a lo que su presencia encadenaba a la existencia. Con su desaparición ha quedado abolida la majestad, el pasado glorioso, el amor, la fidelidad, todo ha cedido a la corrupción del tiempo, hay una irreversible alteración del orden de la vida.

En la entrevista de Hinostroza con Yrigoyen, éste último hace un comentario que se acerca mucho a lo que ahora queremos señalar: “Una observación que creo que es válida es que algunos personajes como Abel, Horacio o Anakairo de Hiroshima, son una especie de <morituris>, o al menos de caídos a raíz de una catástrofe” (Yrigoyen, 1996:112). Y tiene mucha razón al anotar que todos estos personajes se cobijan bajo el mismo augurio de la aniquilación, se hallan bajo la misma amenaza de la destrucción. Pero la caída violenta de estos personajes determina también una alteración de los mitos que ellos configuran y los relatos que se arraciman alrededor de sus figuras, lo que sucede, por ejemplo, en “Relato de Odiseo”.

Aunque hasta este punto se ha mencionado el rompimiento del orden y el trastrocamiento del mito, nos es necesario aguzar la lectura e indagar por el principio de destrucción que genera este fenómeno. Recordemos dónde se enmarca el relato de Odiseo: en el regreso de la guerra de Troya. La razón por la que Ulises salió de Ítaca es la guerra. Enfaticemos que aunque ésta no aparezca en el poema, aunque disfrazada de invisible, se configura como el motivo por el que se quiebra el círculo de continuidad de la vida. En el relato homérico el viaje de ida y vuelta se cumple, la espera gana su recompensa y el retorno a la “Ítaca siempre verde” es siempre posible; por esto, La Odisea puede leerse como un gran relato que busca la restauración de la vida y el orden, a pesar de todos los obstáculos, las tentaciones, las acechanzas de la muerte. En el poema de Hinostroza, por el contrario, las dificultades y la violencia provocadas por la guerra parecen ser más corrosivas y muy superiores al hombre, lo cual termina por romper todas las posibilidades de restauración.

Cuando leemos este poema hallamos trastocada la historia del regreso de Ulises a Ítaca y se introduce una tergiversación del relato homérico. Aquí la vuelta de Ulises a Ítaca no significa más que una restauración del orden junto a Penélope y su hijo, quien debía cumplir parte en esta empresa de restablecimiento de la ciudad y de recuperación del lugar de su padre en el trono y el lecho que quieren usurpar los pretendientes de Penélope; la vuelta de Ulises es otro trabajo, otro reino perdido. Telémaco en el poema de Hinostroza es un hijo que no ha nacido, y más aún: Telémaco hijo mío, abortado en un coágulo marrón

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A diferencia de lo que encontramos en Homero, en el “Relato de Odiseo” es una ciudad destruida la que espera al esposo de Penélope: “Tu ciudad es sólo desolación y calígine” (2007: 114); un pasado que se ha hundido y ha perdido su gloria; hay aquí un truncamiento del destino glorioso y la posibilidad de reencuentro. La guerra en el poemario es, pues, signo de destrucción y decadencia, principio tanático y de caos; sombra y augur de la desolación del pueblo de Ulises, de todo aquello que queda perdido, arrebata la vida y el destino.

de dicha década fue, por demás conflictivo: la guerra de Vietnam; el temor y peligro constante de la guerra fría; en Cuba – donde residía por este tiempo Hinostroza – la crisis de los misiles que sumió a toda la isla en un estado de ánimo apocalíptico. No dejemos de lado, por cierto, que apenas hace poco más de quince años había terminado la segunda guerra mundial. Siendo la guerra, pues, un vecino tan próximo no es de sorprender que la poesía se haya manifestado frente a esta amenaza. Lo remarcable en el trabajo del poeta peruano es que para responder a su tiempo, lo hace volviendo hasta las raíces de la cultura Es posible intuir en Hinostroza occidental desde el ámbito de una cierta conciencia de unidad la tradición poética. Es allí entre el pasado y el presente, una donde se sitúan sus poemas repetición de constantes (errores) para lanzar advertencias, en la historia que nos permiten signos de alerta para no recaer reflexionar sobre nuestro presente en la misma precipitación de la muerte que viene con los volviendo a aquello que horrores de la guerra. paulatinamente lo ha moldeado,

Es así como podemos llevar un poco más allá nuestra lectura y conectar este temor y esta denuncia del espíritu bélico con el contexto en el que se enmarca Consejero del Lobo: los primeros años de la década del 60. El horizonte histórico

Las figuras de Odiseo y Telémaco tal como aparecen en el poema de Consejero del Lobo parecieran querer producir compasión o conquistar la conmiseración por la destrucción de su destino. El sufrimiento que vemos en ellos, por tanto, nos produce terror y nos lleva a un rechazo de aquello que lo ha provocado. Es posible intuir en Hinostroza una cierta conciencia de unidad entre el pasado y el presente, una repetición de constantes (errores) en la historia que nos permiten reflexionar sobre nuestro presente volviendo a aquello que paulatinamente lo ha moldeado, el pasado: “Esos que llegaron a ser, prefigurando lo que luego seríamos, nuestra flagrante debilidad en los dedos” (2007: 72) como lo dice en “Horacio”, otro poema de Consejero del Lobo. En otro poema, Hinostroza vuelve a situarnos en el centro de la desolación del momento posterior a un bombardeo. Al igual que con el poema de Telémaco, “Requiem por Anakairo de Hiroshima” se sitúa en una tierra y un tiempo posteriores al desastre. Este punto ya nos deja entrever una tenue línea de continuidad entre

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Una vez hemos avanzado en la interpretación del poema, precisemos que la alteración de La Odisea que hace Hinostroza no es meramente un juego o una lectura alternativa del poema homérico sino, más bien, una verdadera apropiación que le permite devolverse hasta las fuentes griegas de la poesía y el mito para meditar sobre su propio tiempo. Anotemos además que este hecho nos deja ver que es precisamente desde la poesía desde donde Hinostroza se plantea una forma de relación con la historia. Ahora bien, si en el “Relato de Odiseo” nos enfrentamos a un mundo trastocado desde las esferas más altas hasta los elementos de la realidad más próxima, si contemplamos allí una ciudad derruida, un destino frustrado, no es por un afán de cambiar o reinterpretar la narración de Homero sino porque intenta señalar, mediante la modificación de algunos elementos de la historia, la devastación que traen consigo la guerra y los enfrentamientos. Aprovecha la universalidad del mito que toma como base para señalar la guerra, sus horrores y consecuencias, como acontecimientos recurrentes e ineludibles que atraviesan la historia de la humanidad, desde siglos atrás hasta nuestro tiempo.

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Tendrás un hijo tierno como el primer tañido De las campanas, diestro como una ballesta, Inteligente como un guarismo o una joven esponja. En su ciudad será amado y él Amará, será seguido y él seguirá, será creído Y él creerá. Casará con la más bella de la ciudad y en sus bodas Tú serás el primero en beber el vino patriarcal. Será Tu hijo a mediados del siglo” (Hinostroza, 2007: 63)

“Relato de Odiseo” y “Requiem”, textos que, a pesar de su diferente relación con la historia y las distancias que aparentemente se abren entre los acontecimientos que uno y otro tratan, están comunicados por unos subterráneos vasos de comunicación. En el poema de Anakairo, al igual que en el de Ulises, asistimos a los terrores y las catastróficas consecuencias de otra guerra que, aunque mucho más cercana temporalmente, deja la sombra de la misma frustración de un destino, de la posibilidad incumplida de continuidad y grandeza. No es una casualidad que hallemos aquí, otra vez, en un papel preponderante, como en el poema que leíamos previamente, las figuras del padre y el hijo. La muerte de este último, en los dos textos, determina tanto el hundimiento como el olvido de un largo pasado, la ruina de una ciudad y su orden. Doble espejo, transmutación del mismo desastre.

Llena de belleza y buenos augurios la profecía prevé una vida colmada de bondades, un tiempo de grandes promesas para él y su ciudad, época de florecimiento. Sin embargo, la desgracia inesperada, que en el poema tampoco se nombra directamente, irrumpe como una irreversible fuerza que no deja más que ruinas, muerte y caos. Sabemos que nos habla de la devastadora bomba nuclear que cayó en la ciudad de Hiroshima el seis de agosto de 1945, precisamente “a mediados del siglo”. Pero la guerra, repitiendo su acto de negación del hombre y su destino, cambia el nacimiento por la muerte, lo bello por lo derruido, el amor por la destrucción, el tañido de una campana por un gran ruido en forma de hongo gris. En el poema, Anakairo es el espejo donde se concentran todos estos cambios y contrastes. Si en las primeras líneas, en la prefiguración que hace la nodriza, la suya es una imagen bella, tierna, inteligente, amada y respetada, en los últimos versos toda ella quedará trocada: “Niño horrible, pequeño niño tarado / Lleno de pústulas y de piojos blancos / […] /… Hombre ya / Escupido, apto sólo para trabajar en las alcantarillas / y convivir con las ratas” (2007: 64).

Curiosas coincidencias: en los dos poemas la muerte del hijo es un irrevocable signo de arrasamiento casi total, de negación del futuro; el advenimiento de la aniquilación provoca el incumplimiento de la profecía o de aquello que estaba vaticinado – como si la violencia fuera capaz de alterar incluso los órdenes sobrehumanos –. Recordemos que en el relato homérico, en el canto primero, queda anunciado el designio de Zeus sobre la suerte de Ulises: por intervención de Atenea, los dioses decretan su regreso a Ítaca y la salida de Telémaco en búsqueda de noticias de su padre y como posibilitador del camino de vuelta. El retorno y la posibilidad que se anuncian en el Olimpo quedan truncados en el poema de Hinostroza por las artes de la muerte, por la llegada demasiado temprana de esta última a Ítaca para llevar hacia la nada al hijo de Ulises. La degeneración que trae el abandono causado por la guerra en el poema del peruano se yergue como una interposición en el cumplimiento de la voluntad divina. Sucede algo semejante en “Requiem…”:

Ha quedado marcada una profunda escisión entre lo posible y lo real, entre el sueño y la materialidad. En la profecía, antes del quiebre, coincidían los dos polos en una unidad de belleza y armonía que después del acontecimiento fatal se rompe y reserva al terreno de lo ausente toda la posibilidad ofrecida por la nodriza, rebajando lo tangible y lo corporal hasta lo desagradable. En adelante se abrirán dos líneas de continuidad: una queda estrechamente ceñida a las ruinas de lo corporal y lo material, y la otra queda aislada en el terreno de lo ausente aunque, no obstante, siga

Él iba a ser padre de Anakairo. Su nodriza Le predijo: “tendrás un hijo Como una lanza esbelto, bello Como el heno salvaje […] … A mediados del siglo

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En otro poema que hemos de encontrar más adelante, Hinostroza nos pone frente a otra escena repetitiva de esa guerra total y continua que atraviesa la historia del hombre. El poema es “Mesiah”. Nuevamente, allí se lamenta por el hijo no nacido a causa de la guerra: “…era el cuarenta y uno y mi hijo nacía. Hoy tendría tu edad aproximadamente” (2007:77). Pero, a diferencia de lo que sucede en los escritos anteriores, en este caso nos encontramos frente a la aparición de una figura de redención que surge de entre el aire de plomo de la catástrofe. Mientras que en el poema de Anakairo y en el de Odiseo la vida sigue un tránsito irredimible hacia lo invisible y todo el sufrimiento se precipita irrevocablemente hacia el vacío, aquí aparece una presencia que quiere contrapesar la carga de las innumerables muertes con la suya propia. Su vida se articula de tal forma con la de la humanidad sufriente que ofrece voluntariamente su sacrificio para asegurar la continuidad de la vida y redimir los sufrimientos de los hombres de nuestro siglo. Es así que el Mesías se constituye como el centro alrededor del cual circula toda la humanidad, con la cual tiene una relación de

dependencia y estrechas correspondencias. Este tipo de relación es importante porque entra en armonía con la forma que se adopta para la escritura del poema donde se entretejen, por un lado, pasajes que refieren al deseo de morir para lograr la redención y, por otro, pasajes como dibujan las catástrofes que azotan a los pueblos: las matanzas, los enfrentamientos, los diferentes escenarios de los que se apodera la muerte en nuestro tiempo; unas escenas responden oblicuamente y sostienen a las otras sin que lleguen a tocarse de forma explícita. Es así, pues, que se intercala, por ejemplo, la voz de un campesino que narra la muerte de alguien a quien colgaron con la imagen del Mesías, que aparece justamente después para repetir su deseo de morir: “(Patrón: ¡Los colgaron! Estuve ahí yo. / A lo lejos vía los caballos. Yo los vía.) / […] / Es él quien va a morir. Tiene hundida / Una rodilla en el cieno y la abulia le trepa / […]” (2007: 77) No es necesario explicar que también su muerte es una respuesta a su sufrimiento. Muere por el campesino que sufre y también por el que muere colgado, por el que “fue despedido bruscamente / por el rodad de las esferas de cemento…” o por el “lacayo”, o el “herido por la guerra” (2007: 76), a quienes menciona en los primeros versos del poema. De otra parte, no es extraña la aparición de una figura mesiánica en este poemario si consideramos que el ambiente que cobija gran parte de Consejero del Lobo está insuflado de un amargo aliento apocalíptico. La respuesta que yergue Hinostroza frente a esta amenaza es la potente reafirmación de la vida por medio del erotismo y la sexualidad. Esto es evidente en el poema que abre el libro: “Animal nocturno ∕ La noche”. En este poema, ante la amenaza de una noche final, la respuesta del poeta es la de un desbordamiento de erotismo y sexualidad como un intento de sublimar la vida cuando se asoma al abismo de la muerte. Pero ahora la aparición de la figura del Mesiah en el poema de que tratamos líneas atrás abre una alternativa distinta en la cual se propone además de una línea de continuación para la vida, una “redención” de los sufrimientos:

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una misteriosa prolongación en el sueño. Las estrategias del poema para sugerir esto son claras cuando utiliza la forma potencial del verbo para hablar de aquello que hubiera podido ser en la vida de Anakairo: “…hemos escanciado el vino que amabas, / que llegarías a amar, en tu funeral” o expresando dudas sobre la forma como se continúa la vida por debajo de lo visible: “…Yo no sé si aquello tan salobre / haya contaminado la región de los sueños, / donde moras. No sé si aún / habrá un estío que cuide tus carnes” (2007: 82). Dos cosas nos sobresaltan y causan nuestra sorpresa en este poema: la primera es que la voz poética es capaz de proyectarse sobre las dos dimensiones que mencionamos y transita tanto por la ruina como por los reinos incumplidos del sueño. La segunda es, precisamente, que en estos parajes donde no queda más que la aniquilación total aún se sienta un impulso, cierta persistencia que mueve a la búsqueda de Anakairo en estos espejismos de lo inexistente donde se adentran algunos pasajes de este poema que ya hemos citado.

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“(…Que la noche, / Oh la noche violenta como una extranjera halle su sitio / En él y / ¡Aleluya! Lo conduzca hacia esos campesinos que engendran / Prodigiosamente. Vivir es la más ávida murmuración del fuerte) / Ven con nosotros, escucha las canciones de los sobrevivientes” (2007: 79)

altura de la experiencia vital; erotismo y reproducción sexual, escudos frente a las asechanzas de la muerte. Valga decir, sin embargo, que en Consejero del Lobo el erotismo tiene una presencia mucho más determinante que la función reproductiva pues aparece como una centelleante presencia que al borde de un final apocalíptico se abre como potencia capaz de engrandecer, celebrar y exaltar la vida. Es, de cierta forma, un regreso a la dimensión instintiva y de gozo más elemental del cuerpo. En esta obra el erotismo y la sexualidad son fuerzas capaces de imponerse frente al tumultuoso caos con el fin de buscar nuevamente un lugar para el hombre, de reconquistar para él los lugares señalados por la muerte y la corrupción.

Frente a la vecindad de la total aniquilación del hombre y la reducción de la vida a la nada, todavía queda un remanente de posibilidad que surge de ese misterio mayor capaz de detener la atropellada carrera de la muerte con otra muerte, la de aquel que desea morir, permitiendo otro nacimiento, una capacidad de engendrar de nuevo y suspender la vida entre los hilos delgados y fuertes que sostienen los sobrevivientes. Pero anotemos que esta figura mesiánica no se constituye estrictamente como una salida espiritual que asegure una trascendencia de lo pasajero de la vida humana hacia lo eterno, sino que se vuelca otra vez hacia la persistencia de lo corporal en el mundo, de la vida más tangible, pues el ruego que leemos en estos versos últimos se encamina a propiciar una prodigiosa reproducción que no puede cumplirse más que pasando por el terreno de la sexualidad. Es de observar, pues, cómo la promesa mesiánica no se aparta de la carne, del cuerpo como signo de permanencia en la dimensión de lo existente.

Para concluir, es necesario decir que a lo largo de estas páginas, hemos querido mostrar cómo desde los poemas de Consejero del Lobo Hinostroza construye una cima, una suerte de observatorio de la Historia y de su tiempo, de su propio siglo. Resulta, sin embargo, un poco extraño este panorama que se nos abre desde los poemas puesto que hallamos allí una singular reunión de personajes, mitos, eventos, historias de épocas diversas, elementos que cuidadosamente pasan a ocupar un sitio en este tiempo reclamando su vigencia y actualidad. Este es el caso del Mesías, así como el de otros personajes en los que no nos hemos detenido tales como Abel o Juana de Arco, que no aparecen simplemente como puntos muertos de la historia sino como memorias creativas, presencias determinantes para nuestro tiempo. Es en este punto donde podríamos sugerir que en la poética del peruano existe una cierta propuesta de reapropiación del pasado y de las tradiciones tanto históricas como literarias desde una visión que las pueda concebir como fuerzas actuantes y con un abierto rango de influencia en el campo de nuestra propia realidad, no como hechos pasados que restringen su actuación al tiempo en el que ocurrieron, en el caso de la historia, o como ficciones que no tocan directamente nuestra vida, en el caso de la literatura.

Anotemos, además, que tal vez sea aquí en el único lugar del poemario en el que aparece vislumbrado este camino en el que, ante el final, el deseo de prolongación temporal de la vida se sobrepone al de la sublimación estática. Sin embargo, no se encuentran los dos en necesaria oposición pues tienen un origen común en el caudal del que parten, el de la sexualidad, del cual luego se bifurcan para entrar en continuos juegos de entrecruzamientos, de coincidencias, cumplimientos mutuos: en ambos el placer es siempre una experiencia fundamental puesto que está ligado tanto a la reproducción como al erotismo, donde se refina como un fin en sí mismo; los dos son, a su modo, celebraciones de la vida, fuerzas del Eros, expansiones de la esfera de lo vital en cuanto a la multiplicación del número de los vivientes y potenciación de la

Como ya se ha sugerido, la línea de semejanza

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En Consejero del Lobo yo traté de centrar una experiencia dentro de los marcos de lo social, en cuanto involucraba una guerra total. Así la angustia colectiva vivida, y la angustia personal encajaba en un todo armónico. O sea que el núcleo del libro nunca fue intelectual (No hay núcleo intelectual) como decían los advenedizos, sino que se basaba en una experiencia clave. O sea, el bloqueo americano a Cuba, los días de octubre y la cohetería, y la amenaza de la guerra. O sea que al hablar de todo lo que rodeaba esta experiencia, no me sentía hacerlo meramente a título personal, sino en tanto que raza humana. (Toro, 2002: 291)

Hinostroza concluye que la experiencia de un hombre recae en el fondo de todos los hombres; que no se trata sólo del drama de un momento, sino un momento en la repetición del mismo drama en la historia; no nos enfrentamos a una guerra más, sino a otra cara de la misma guerra.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Fernández Cozman, F. (2001) Rodolfo Hinostroza y la poesía de los años 60. Lima: Biblioteca Nacional del Perú. Highet, G. (1951) The Classical tradition : Greek and Roman influences on western literature. Oxford: Clarendon Press. Hinostroza, R. (2003) Consejero del Lobo. Lima: FIMART Editores e impresores. Hinostroza, R. (2005) Memorial de Casa Grande. Perú: Lustra Editores. Hinostroza, R. (2007) Poesía Completa. Colección Visor de Poesía. Hinostroza, R. (2003). «Reflexiones sobre el asunto poético.» En Toro, C. Poesía Peruana Contemporánea. Antología crítica. (291-296). Lima: Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Hinostroza, R. «Silencio : Mallarmé.» En Hueso Húmero. 1981. Pp. 95-107. Mazzoti, J. A y Zapata, M.A. «De los "sesentas" y "setentas" a los "ochentas" y "noventas": Un atajo hacia la poesía peruana contemporánea.» En El bosque de los huesos: El tucán de Virginia. 1995. Pp. 9-59. Ortega, J. “Adios a Lacan (y vuelta a Mallarmé)”. En Revista Eco: Bogotá Vol 41 # 237. Julio de 1981. Pp. 301312. Sanchez León, A. y Paredes, M. “Siempre digo que no escribo poesía para que no me jodan”. En Revista Quehacer: Lima # 134. Enero-Febrero de 2002. Pp. 99-105. Sucre, G. (1975) La máscara, la transparencia. Caracas: Monte Avila. Toro, César. (2002) Poesía peruana contemporánea. Lima: Ediciones Cultura Peruana. Yrigoyen, J. C. “El festín de la palabra: Entrevista a Rodolfo Hinostroza”. En Revista Evohé: Lima # 2.Octubre de 1996. Pp. 109-118. Zapata, M.A. “Imágenes de Rodolfo Hinostroza que buscan una dispersión”. En Inti Revista de literatura Hispánica: Rhode Island # 26-27. Otoño-Primavera de 1987. Pp. 150-157.

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que se traza entre los diversos cuadros y personajes que entran en el poemario de Hinostroza es la de llevar marcado el mismo signo de la guerra. Hinostroza rastrea en ellos esa constante de la historia humana. Es en este punto en el que traza la semejanza entre el cuadro de Odiseo, el de Anakairo y también el de Abel, tan distantes en el tiempo, pero igualmente penetrados por la violencia y la muerte. Aquí también se inscribiría, por ejemplo, el poema “La noche”, que se sitúa en ese clima apocalíptico anterior a la destrucción por la guerra. Acaso el intento del peruano no sea el de componer un extraño recuento de muertes y cuadros bélicos, sino más bien el de plantear la guerra como una experiencia total, un horror colectivo, compartido por todos los hombres. A esto parecen apuntar algunas líneas que él mismo escribe en un texto titulado “Reflexiones sobre el asunto poético” que se incluye a manera de introducción a los poemas de su obra que están reunidos en la antología de César Toro, Poesía Peruana Contemporánea:

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Edwin Alonso Vargas Bonilla Licenciatura en Español y Literatura IV Semestre Universidad del Quindío

RESUMEN Este ensayo es el resultado de un proceso de lectura y escritura intuitiva de la novela citada. Propone como tesis rastrear el problema filosófico de la intersubjetividad que se manifiesta en la relación interhumana de los personajes y se constituye en condición posibilitadora de la construcción del camino deyectivo del personaje central, quien además es el narrador de su propia historia. Al decir lectura y escritura intuitiva, se hace referencia al ejercicio de recreación secuencial de la trama en diálogo con una reflexión libre en torno al problema abordado, por lo cual se privilegia el trabajo directo con la obra y se evita la citación de teóricos. Se verá, así, en los siete momentos desarrollados, la manera cómo el juego interhumano lleva a “Zárate” a un final sombrío que, aunque solitario, es el resultado de una cadena de encuentros intersubjetivos.

Quien ingresa a la lectura de la novela Una sombra ya pronto serás, del escritor argentino Osvaldo Soriano, se encuentra, de entrada, con dos epígrafes que sintetizan la naturaleza deyectiva de la anécdota y el discurso de la obra: “Hace tiempo que todo me sale torcido: me parece que ahora en el mundo sólo existen historias que quedan en suspenso y se pierden en el camino” (Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero). “Caminito que entonces estabas / bordeado de trébol y juncos en flor / una sombra ya pronto serás / una sombra lo mismo que yo” (Peñaloza, Filiberto, Caminito.)

PALABRAS CLAVE Sombra, Camino, Intersubjetividad, Interhumano, Aventura, Soledad, Deyecto, Fracaso.

modernidad. Calvino afirma que lo perdido en el camino son “historias”, en plural, no una “historia”, singular. Al escuchar el melancólico tango interpretado por la voz de Carlos Gardel, se evidencia que el camino, más que un sendero impersonal que pasa desapercibido en el trasegar, es un tú interlocutor, un otro que escucha el lamento del agónico caminante; da la sensación de que ambos (camino y caminante) esperan abrazados la muerte, que viene de la mano del tiempo. De este modo, el siguiente ejercicio propone reflexionar en torno al problema de tal relación interhumana, como condición de posibilidad para la construcción del camino deyectivo como experiencia literaria, teniendo en cuenta el periplo recorrido por Zárate.

Ambas citas, además de sugerir ideas como el fracaso, la pérdida, la muerte y, en general, la finitud de todo lo humano, señalan un aspecto que atrae poderosamente la atención de quien propone estas líneas: que todo lo anterior acaece sobre el hombre en una relación interhumana, en el estar con otros, y no sobre el individuo monádico, en soledad, como lo plantea la

I El narrador protagonista empieza su relato sin esperanza alguna, sin un centavo en el bolsillo, sin nada para comprar ni para vender. Sólo

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APUNTES ACERCA DE LA RELACIÓN INTERHUMANA EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CAMINO DEYECTIVO EN UNA SOMBRA YA PRONTO SERÁS DE OSVALDO SORIANO


Es precisamente en tal punto de su fracaso en el que empieza (lo que aquí se llamará) la necesidad intersubjetiva, manifiesta en el deseo de “encontrar a alguien que me acercara hasta una estación” (Soriano, 1991: 8), por lo que cuenta: “fui a ver si encontraba a alguien que pudiera darme una mano” (1991: 9). En ese primer momento encuentra a un labriego que: “me escuchaba mirando para atrás como si lo mío no le interesara” (9) y que le habla desdeñosamente, levantándole la voz. Sin embargo, ante tal encuentro infortunado, aparece en escena el capataz y le ofrece cebarse unos mates, que le restituyen fuerzas para caminar hacia una estación de la Shell, a tres kilómetros, para encontrar algún viajante que lo lleve a la próxima parada. Puede verse así cómo, desde el principio, el periplo iniciado por el personaje será influenciado permanentemente por su trato con los sujetos con que se encuentra y que éstos, pese a facilitarle recursos para el viaje, como se notará, son los corresponsables de su trágico final. En la desolación de la gasolinería, el caminante, que tiene el aspecto de un indigente, por llevar varios días sin tomar un baño, aprovecha para darse uno con el agua de una caneca y detergente limpiaparabrisas; es tal su profunda carestía de intersubjetividad, de relación con los otros, que ya no quiere seguir asustando a la gente con su apariencia. Curiosamente, incluso en ese acto de preparación para vencer su soledad, no está sólo: un gato negro y flaco lo mira desde el rincón del garaje. Seguidamente, tanto el felino observador como el recién bañado desayunan, aunque unidos

en un mismo acto, “cada uno concentrado en lo suyo” (1991: 11). En esa negra compañía, piensa: “Tantas veces empecé de nuevo que por momentos sentía la tentación de abandonarme. ¿Por qué si una vez conseguí salir del pozo volví a caer como un estúpido? ´Porque es tu pozo, -me respondí,-porque lo cavaste con tus propias manos´.” (11) Es en la experiencia de ese primer chapuzón y esa minina compañía que se despierta la memoria de una conciencia infeliz, que sabe, aunque quiera ocultarlo, que la desgracia presente se labra en la estupidez pasada. II Mientras permanecía embebido en esta meditación, llega a la playa un Renault Gordini, conducido por Coluccini, un tipo obeso de ciento veinte kilos, cirquero frustrado que va rumbo al norte, a Bolivia, y cuya idea fija se expresa en la sentencia “¡finito”!, “¡l´avventuré é finnita!” (1991: 12). Al entrar en conversación, el ingeniero le manifiesta el urgente deseo de hallar a alguien que lo lleve al sur; sin embargo, ante el ofrecimiento de Coluccini de llevarlo en su auto, este accede. Durante el viaje, se desarrolla un diálogo entre dos fracasados, en el que ambos se cuentan cómo se hundieron. De un momento a otro, ambos personajes se encuentran ante un cruce de caminos. En tal punto, un camión aparece atravesado, por lo que el Renault en el que van Coluccini y el ingeniero queda debajo de su sombra. En el camino, Coluccini bautiza al ingeniero con el nombre de Zárate, con el fin de engañar al camionero y venderle mercancías. Pero, ¿quién era el tal Zárate? Pues era un socio que tuvo Coluccini y que ahora está en Australia. A propósito, el gordo le cuenta al ingeniero la historia, de cómo, defraudándolo, se lo llevó todo, incluyendo a su familia, dejándolo sin nada, pero salvándolos a todos. Al parecer, los únicos que no tienen salvación son los dos interlocutores, quienes en medio de la conversación, están cubiertos por aquella penumbra. Teniendo en cuenta lo dicho, ese lapso del periplo

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espera la noche para irse a dormir debajo de un puente; efectivamente, bajo un puente encuentra un arroyo y un camino de tierra que se pierde en el horizonte. En cuanto al arroyo, está seco; en cuanto al camino, es incierto. Hace ya tiempo que el ingeniero de sistemas -ese es, al menos, su título profesional- había pasado a engrosar las largas filas de desempleados de la Argentina, al ser despedido del instituto en que laboraba, razón por la cual en su actual situación tiembla de hambre. Y, aunque no sabe hacia dónde va, quiere entender su particular manera de viajar.

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está marcado por una relación intersubjetiva que trasciende todo el relato. No sólo contiene un discurso de profunda significación: “la aventura es finita” -traduciendo a Coluccini-, es decir, todo aquello en lo que el ser humano se embarca como proyecto vital termina feneciendo; sino que también marca el carácter del personaje, dotándolo de una identidad provisional, que se convierte en definitiva. A partir de ese instante, el nebuloso ingeniero toma forma personal, pudiendo ser plenamente identificable con un nombre, aparentemente salvífico, no obstante escapar del pozo sea algo en lo que no tenga éxito.

pobre…los chicos no saben más que pedir limosna” (1991: 22), al igual que está de moda irse del país; esto no es otra cosa que decir que lo considerado moda, lo vigente, es impuesto por un movimiento degenerativo, en el que se privilegia la levedad y se anula la responsabilidad de la propia existencia. Ni trabajar, ni permanecer.

Ya en Colonia Vela, Zárate vaga por sus calles andando bajo la sombra: “…anda por la sombra… un par de cuadras” (1991: 23). Al parecer, ese caminar bajo la sombra manifiesta la condición de quien, supuestamente, está destinado al infortunio. Pero aquí no hay Aunque para Coluccini “este país está podrido”, predestinación, ya se ha dicho arriba, lo que es “¡Finito”!, “en el camino, cuando todo parece existe es un gran pozo cavado por las propias perdido, siempre queda una última maniobra, un manos, una suerte labrada a pulso. ¡Paupérrimo golpe de volante” y no se puede personaje!: en ese recorrido parar, porque “usted toca el freno lo muerde un perro. Empero, Ante semejante cuestionamiento, y está perdido” (1991:18-19). Así p o r encima de su ya superficialmente inocente, pero es que, pese a los contextos, son profundamente desestabilizador, lo remarcada mala fortuna, un las decisiones tomadas las que niño que juega fútbol único que queda por decir es que, marcan el rumbo del éxito o del cuando la vida nos dispara de frente, Manuel- lo lleva a que le fracaso y, más aún, luego de pongan una venda. De nuevo sólo se tiene la opción o de asumidas no se pueden detener permanecer inmóvil o de estrellarse salta lo interhumano; el sus consecuencias. Esta es la entrenador del pequeño lo contra el balón. forma en que, en medio del lleva donde el curita a que le fango, le da ánimos a su eventual den un plato de sopa. En el compañero de ruta. Al separarse camino hacia la curia, los en el cruce de Colonia Vela, el gordo le regala a pibes, que dándose cuenta de la afición del Zárate una sandia, para que continúe su travesía. extraño por el fútbol, le preguntan curiosamente cuántos penales había atrapado en la vida. Ante III semejante cuestionamiento, superficialmente Al cuarto de hora pasa por el cruce un ómnibus y inocente, pero profundamente desestabilizador, el conductor le permite a Zárate ubicarse, aunque lo único que queda por decir es que, cuando la no tenía dinero para pagar. Allí sentado, en medio vida nos dispara de frente, sólo se tiene la opción de la turbulencia y el ruido del vehículo, piensa: o de permanecer inmóvil o de estrellarse contra el “me molestaba andar sin calzoncillo, porque balón. daba la impresión de andar desnudo” (20). Aquí se plantea la cuestión de la interioridad como un IV asunto de definición del bienestar o malestar: Luego de curar un poco su herida y alimentarse, nada más fastidioso que no tener ropa interior; así encuentra en un paso del camino al conductor de mismo, nada más desesperante que viajar por la un flamante jaguar, que llevaba detalles para una vida sin construir una interioridad, un ethos mujer, varado por una llanta pinchada. Zárate le humano. ofrece ayuda. El conductor, Lem, apócope de Lemmon Stanislas Cohen, es un hombre entrado Sin nada más, apenas con una sandía, Zárate llega en años, un jugador que busca un casino y que a una estancia en la que entabla un diálogo con cree que a la ruleta hay que ganarle con una quien la dirige y administra. Este cree que “… lo computadora. En esa coyuntura el ingeniero cae que pasa es que ahora está de moda ser muy bien por sus vastos conocimientos en

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Ahora bien, Lem tiene una idea fija, eminentemente intersubjetiva: “qué le parece si vamos a cenar”. Comer juntos es un ejercicio que les posibilita planear el futuro como un acuerdo mutuo. Por primera vez, Zárate siente que “dependía de ese hombre extraño, que había salido de la nada” (1991: 38). Hasta el momento los encuentros interhumanos se habían desarrollado bajo la lógica unidimensional y altruista del beneficiador y beneficiario; pero este se desenvolvió bajo la del negocio, en la que se da y se recibe de manera bilateral, de acuerdo a los posibles intereses comunes. De esta manera, Lem alquila una pieza para que ambos pasen la noche y le deja encargado a Zárate el auto para hacerle cambiar la rueda. Por medio de la conversación, Lem lo diagnostica: usted se da por vencido enseguida; usted es un pesimista, y se le ve en la cara. Posteriormente se van a dormir; al despertar, Zárate se encuentra con que Lem se ha ido sin dejar rastro, pagando la cuenta y encargando que le dejen el vuelto. Con el dinero sobrante del pago de la noche, el ingeniero compra comida y ropa, incluyendo algunos calzoncillos. En este momento del periplo se hace evidente que las relaciones interhumanas de la novela, de acuerdo a los compromisos que asuman, posibilitan el camino como una experiencia que, por instantes, presenta matices de bonanza. V En la soledad del cuarto, Zárate empieza a trabajar en un programa para determinar la suerte en la ruleta. Ese mismo día se entera de que en frente se hospeda la licenciada Nadia, vidente y astróloga, que adivina el pasado y predice el futuro. Allí, la mujer atiende a su fiel clientela. Uno y otra, en principio, sólo cruzan ocasionalmente un saludo lejano; pero luego tienen la oportunidad de encontrarse en el pasillo. En ese nuevo encuentro interhumano, Nadia

invita a Zárate a comer en su habitación y, enterándose de su profesión, le insinúa que también es posible hacer astrología con la computadora. En otras palabras, el azar no pertenece sólo a aquellos que, se cree, lo administran como un valor altamente rentable, sino también a quien puede determinarlo a partir de métodos no esotéricos. Una cuestión inquietante que surge en este diálogo es la pregunta que Zárate le postula a Nadia: ¿cómo hace para trabajar sin gato? Eludiendo el asunto, Nadia le contesta que no se necesitan ni gatos ni cartas para darse cuenta del fracaso que él carga a cuestas, rematando con una fuerte afirmación: “usted está cansado de llevarse puesto”. (1991: 52) ¿llevarse puesto? Sí, cubrirse con la pesada capa de la propia existencia. No hay nada que pese más, bajo el inclemente sol que arde sobre el camino de la vida, que la conciencia de ser el único responsable de los propios fiascos. Fundamentada en la lectura del tarot, Nadia le advierte a Zárate que la última oportunidad -de vida- para Lem era el trato que entrambos sostenían, por lo cual lo increpa a realizar el trabajo que habían acordado. Al día siguiente, continúan el viaje. Dentro del auto (un Citroën) preparan la comida y, de un momento a otro, se desata una fuerte tempestad que los hace naufragar en medio de la carretera. Sin más qué hacer, entablan una charla suelta acerca de sus asuntos, en especial sobre el marido de Nadia Bengoechea-, también astrólogo, y sobre su amante. A partir de la acalorada discusión, terminan haciendo el amor al interior del carro. La necesidad intersubjetiva se torna, en este momento sensual, pasional, erótica. VI Posterior al éxtasis del sexo -bellamente narradoreaparece Lem, pero esta vez no como quien acoge a Zárate, sino como un enfurecido enemigo. El uno agrede al otro sin mediar reflexión, ya que Nadia es, precisamente, la mujer que desde el principio Lemmon buscaba seducir. Tal vez los observó desde lo alto de la carretera en medio de la cópula. Al intervenir la diva, manzana de la discordia, se disuelve el

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sistemas informáticos, frente al lo cual el elegante hombre siente curiosidad. Es que cuando se encuentran personas con intereses comunes, el camino se construye en alianza estratégica.

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pleito. Así que, sin importar el insuceso, Lem los ayuda a desvarar. La breve aventura se difumina al separarse Zárate de Nadia, para irse de nuevo con Lem. En la despedida, ella le declara imperativa: “olvídese de mí”; efectivamente, eso fue lo último que le escuchó.

triple equis”. (119). Nuevamente, Coluccini dialoga con Zárate sobre la hundida, la caída, llegando a la conclusión, ya anunciada, de que cada uno fracasa porque ese “es su pozo, tardó una vida en cavarlo”. (146). Y se reitera: que el hombre, el ser humano, además de haber cavado su propio pozo, ya está “cansado de llevarse puesto”. (149). En esto precisamente radican la fuerza y profundidad de la novela: en no hacer del naufragio de la vida una quimera que sólo se queda en la anécdota del personaje literario, sino abrirla como una condición real que bien puede acaecer sobre cualquier mortal.

Ya de nuevo con Lem, llegan a un motel en huelga, el “automóvil club”; “ahí empieza el mundo” -declara- “el mundo [que] sólo existía para hacer las cosas más difíciles”. Sin muchos rodeos, también le sostiene: “usted es una sombra” (1991: 81). Esta sentencia no es otra cosa que la afirmación de lo que se ha argumentado desde el principio: es en la relación con el otro como se construye la experiencia vital del camino, en este caso de Zárate, que es una sombra, no por lo que se pueda juzgar de él a priori, sino por el resultado de su proceso deyectivo.

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Cerrando el círculo del periplo deyectivo, Coluccini y Zárate retornan al mismo lugar en que se encontraron por primera vez, al lado de la sombra. Entre los dos ven un nuevo medio de hacer dinero: vender la clave del azar, taimadamente, al Dr. Maldonado, un empedernido jugador. Pero, como es de esperar, fracasan en su intento: en el juego de cartas el embuste es descubierto, por lo que éstos huyen.

En aquel lugar del camino, “donde empieza el mundo”, Zárate experimenta con intensidad tres encuentros interhumanos, equivalentes sólo a su altísima necesidad intersubjetiva de reconocimiento en el otro: conoce a Rita y Boris, una pareja de viajeros estadounidenses que van en un Mercury y que buscan la Panamericana. Al relacionarse, Zárate les confiesa: “me perdí en el camino” (1991: 91). Conoce también a Barrante, un vendedor de duchas, quien más adelante es asesinado por el cuidador del lugar y a quien Zárate ve caer. De este Zárate dice: “yo nunca había visto a alguien que cayera tan despacio” (110). De igual modo, conoce a Salinas: un curita que se independizó y que constituyó su propia empresa, apuntándose en un plan para adquirir un Renault 12. Este hace de los discursos religiosos un gran negocio, creando incluso la posibilidad de que, por su mediación, “el rico pase por el ojo de la aguja cuando le da la gana” (121).

Finalmente, Coluccini le reprocha a Zárate: “usted sólo se acuerda de las derrotas” (1991: 211), a lo que, palabras más o menos, este le responde: eso es lo que se enseña en las escuelas. En la fase terminal del deyectivo camino, Zárate se encuentra un gato colorado que empieza a caminar tras él. Así, en un juego intersubjetivo final con el felino, el ingeniero vuelve a su estado inicial: perdido y hambriento. En el último cruce de caminos Zárate decide echar el rumbo a la suerte. En ese momento se concretiza la sentencia “la aventura es finita”, convirtiéndose en una revelación: ya todo acabó. Zárate termina en el último vagón del tren, con lo último que le queda. Y, aunque solitario, fue la cadena de encuentros interhumanos la que propició este final: el último eslabón se rompe y se aísla.

VII En ese avanzado punto del camino, Zárate afirma “había hecho más relaciones en esos días que en todos los años que viví en Europa” (1991: 104). Sorpresivamente, reaparece Coluccini con su declaración, su idea fija: “la aventura es finita”, proponiendo un nuevo negocio: “llevar videos

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Soriano, O. (1991) Una sombra ya pronto serás. Bogotá: Norma.

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LA FANTASÍA EN TRAFALGAR DE ANGÉLICA GORODISCHER Rosa Restrepo Torres Licenciatura en Español y Literatura Universidad del Quindío

RESUMEN Este ensayo pretende demostrar la manifestación del discurso fantástico en la obra Trafalgar de Angélica Gorodischer; para ello nos apoyamos en el texto Introducción a la Literatura Fantástica de Tzvetan Todorov. En éste último, el autor proporciona conceptos básicos sobre el género fantástico y los temas con que se relaciona, con el fin de garantizar la precisión en la definición de fantasía. Basados en estos contenidos, que evidencian algunos rasgos propios de lo fantástico, desarrollados también a lo largo de este trabajo, se sustenta la afirmación arriba presentada. La estructura del ensayo es la siguiente: 1. Intrusión de lo fantástico en la escritura de Gorodischer, 2. Manifestación del misterio en el marco de la vida real, 3. El procedimiento de escritura como propiedad del relato fantástico, 4. Integración del lector a ese mundo fantasioso. Aspectos, estos, que entretejen toda una concepción de fantasía como eje estructural de la novela mencionada.

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Aproximarnos a la novela Trafalgar de Angélica Gorodischer implica incursionar en un mundo desconocido, en una realidad que no conoce fronteras, es debatirnos en un acontecimiento real e irreal, en definitiva, es permitir que nuestra imaginación rompa los límites y permita la intrusión de hechos que consideramos sobrenaturales. Angélica Gorodischer nació en 1

Buenos Aires el 28 de julio de 1928. Hizo sus estudios en la Escuela Normal No. 2 de Profesoras en Rosario, donde vive desde 1936. En 1964 ganó un concurso de la revista Vea y Lea. Ha publicado novelas, entre las que se encuentran Kalpa Imperial, Opus dos, Floreros de Alabastro, Trafalgar, La noche del inocente y Fábula de la Virgen y el bombero, entre otras.

Producto de investigación válido como homologación de trabajo de grado modalidad ponencia-ensayo

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PALABRAS CLAVE Fantasía, Sobrenatural, Natural, Misterio, Real, Inexplicable, Vacilación, Extraño.


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Es de notar, cómo lo fantástico no sólo implica la existencia de un acontecimiento extraño (mundo natural / mundo sobrenatural) sino que ha de provocar una vacilación tanto en el lector como en su manera de leer. 2. Sobre Trafalgar Trafalgar es una obra integrada por nueve cuentos, con un personaje común: Trafalgar Medrano, protagonista absoluto del libro y viajante espacial que relata desde un bar, “El Burgundy”, sus aventuras en distintos planetas, cada historia que cuenta ocurre en un planeta lejano al que ha viajado últimamente para comerciar. En estos viajes se encuentra con naves espaciales, hechos sorprendentes y tecnologías extrañas. Sus insólitos relatos son logrados con una indiscutible verosimilitud que provoca en el lector la inserción en ese mundo fantasioso.

En el verdadero campo de lo fantástico existe siempre la posibilidad exterior y formal de una explicación simple de los fenómenos, pero, al mismo tiempo, esta explicación carece por completo de probabilidad interna […] hay un fenómeno extraño que puede ser explicado de dos maneras. Por tipos de causas naturales y sobrenaturales. La posibilidad de vacilar entre ambas crea el efecto fantástico. (Soloviov, en Todorov, 1980: 13)

Más adelante, Castex afirmaría: “lo fantástico […] se caracteriza […] por una intrusión brutal del misterio en el marco de la vida real” (Castex, en Todorov, 1980: 14). Louis Vax, en El Arte y la Literatura Fantástica dice: “el relato fantástico […] nos presenta por lo general a hombres que, como nosotros, habitan el mundo real pero que de pronto, se encuentran ante lo inexplicable” (Vax, en Todorov, 1980: 14). Por último citamos a Roger Caillois: “todo lo fantástico es una ruptura del orden reconocido, una irrupción de lo inadmisible en el seno de la inalterable legalidad cotidiana” (Caillois, en Todorov, 1980: 14). Como vemos, estas definiciones se asemejan en cuanto refieren la presencia de dos concepciones de mundo: mundo natural y mundo sobrenatural. No obstante, surge una noción más explícita y precisa que incluye un nuevo elemento:

2.1 Lo que se dice Miriam Balboa Echeverría en su texto: Poder, fabulación y memoria en tres novelas de Angélica Gorodischer, nos dice: “[…] Se define también a Gorodischer como la figura más importante de la narrativa fantástica. Sin embargo por lo ya dicho anteriormente, quiero insistir que Gorodischer es una escritora postcolonial y que su escritura lleva los signos definitorios de la literatura de resistencia, los cuales son básicamente la inseguridad del espacio, la inseguridad del tiempo y la narración oral” (Balboa, 1992: 197). 3. Intrusión de lo fantástico en la escritura de Gorodischer Acercarse a Trafalgar es incursionar en un mundo desconocido, es recorrer un universo fantasioso en el cual todo es permitido; allí se mezclan con profunda naturalidad hechos reales y maravillosos que logran estructurar una obra diferente, pues cada hecho narrado permite la intrusión del misterio y provoca en el lector un estado de participación activa frente a estos actos

Lo fantástico implica pues una integración del lector con el mundo de los personajes; se define por la percepción ambigua que el propio lector tiene de los acontecimientos relatados. Hay que advertir de inmediato que, con ello, tenemos presente no tal o cual lector particular, real, sino una “función” de

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lector, implícita al texto (así como también está implícita la función del narrador). La percepción de ese lector implícito se inscribe en el texto con la misma precisión con que lo están los movimientos de los personajes. (Todorov, 1980: 17)

1. El poder de la fantasía Se entiende por fantástico en literatura la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural; vemos así cómo el concepto de fantástico se enmarca en una estrecha relación con lo que consideramos nuestra realidad, regida por códigos estrictamente legales frente a un acontecimiento aparentemente inaceptable e inexplicable. Siguiendo a Todorov, surge una definición aportada por el filósofo ruso Vladimir Soloviov, a quien cita:


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3.1 Manifestación del misterio en el marco de la vida real Habíamos observado ya un rasgo significativo en la concepción de fantástico en cuanto a la representación de los acontecimientos naturales y sobrenaturales; a esto se añade la intrusión del misterio como nuevo componente que configura

Los muertos se levantaban al ratito nomás de haberse muerto y se dedicaban a joder a los vivos. Se morían sin broma: se les paraba el corazón y la sangre no circulaba y no había más funciones vitales, pero ahí estaban, en las calles, en la plaza, en el campo, o instalándose de a ratos en la casa de la familia o metiéndose quién sabe dónde. (1987: 65)

Otro ejemplo ilustrativo de este rasgo se evidencia en el cuento: “El mejor día del año”, cuando Trafalgar viaja a Uunu y descubre que allí el tiempo no es un sistema de dimensión y que cada día al levantarse se encontraba con un mundo distinto:

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Conviene sin embargo advertir que esto sólo se logra a través del poder de la palabra en la obra, pues en ella se enmarca claramente la fantasía como eje estructural que permite hilar de manera natural este rasgo; entendido por Todorov como “la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural” (1980: 13). Es interesante señalar cómo este concepto se funda sólo en dos dimensiones y en su indecisión frente a un estado de realidad o de irrealidad: “no he sabido nunca si es cierto o no que Trafalgar viaja por las estrellas pero no tengo por qué no creerle. Pasan tantas cosas más raras. Lo que sí sé es que es fabulosamente rico. Y que no parece importarle un bledo”. (Gorodischer, 1987: 7). Vemos esa incertidumbre frente a una situación inadmisible en nuestra realidad pero que, en la narración, figura como posible a través de su desarrollo. Esto se evidencia en el cuento: “Sensatez del Círculo”, cuando el personaje principal relata a sus amigos las aventuras en Anandaha-A. Éstos, turbados por lo acaecido resuelven poner en duda su relato hasta que uno de ellos se pronuncia: “Flynn admitió que Trafalgar podía tener razón, que el asunto, si se lo pensaba bien, parecía descabellado, pero que él tenía la impresión de que no era tan extraño. Cirilo dijo: - Me gustaría ir a Anandaha-A” (1987: 22). A partir de lo anterior, se puede decir entonces que la fantasía provoca una cierta reacción ante lo sobrenatural.

esta definición; se evidencia así cómo algunos hechos inexplicables e incomprensibles penetran en un mundo real, recreando de manera normal un nuevo acontecer dentro de la narración:

Imagínate el tiempo -dijo Trafalgar- como una barra infinita y eterna, es lo mismo, de un material que tiene distintos grados de consistencia tanto a lo largo de su duración como de su longitud… ahora, una vez por día o mejor una vez por noche, en Uunu se produce un infundibulum cronosinclásico… cuando se produce abarca y envuelve a todo Uunu y entonces afloran las partes de esa barra temporal que en ese momento tienen más consistencia, y por eso si hoy es hoy, mañana puede ser de aquí cien años o a dos mil o a hace diez mil quinientos (1987: 50)

Se comprueba una vez más que el misterio hace su intrusión brutal en la vida real; ahora enmarcado desde un suceso que carece de explicación válida frente a lo que podríamos denominar un orden en nuestra vida cotidiana. 3.2 El procedimiento de escritura como propiedad del relato fantástico Como se indicó al principio, la fantasía permite divagar entre el mundo imaginario y el real, nos permite indagar y, sobre todo, nos pone ante un dilema: ¿creer o no creer? Ya lo afirmaba Todorov en su libro Introducción a la Literatura Fantástica haciendo referencia a un personaje de Achim Von Arnim: “Discierno con dificultad lo que veo con los ojos de la realidad de lo que ve mi imaginación” (Todorov, 1980:19); de esta manera, se advierte la presencia de una confusión

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mágicos que lo suceden. De esta manera, resulta fácil hacer parte de las historias narradas por su personaje principal: Trafalgar Medrano, quien no vacila en invitarnos a escuchar una de sus tantas aventuras en alguno de sus viajes realizados; y así, relato tras relato, desenvolvernos en un suceso fantasioso con este actor que viaja a las estrellas.


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el desarrollo de este mecanismo, ya que éste determina la lealtad de ciertos acontecimientos. Nos hallamos por lo tanto frente a la función que cumple el lector en este sinfín de hechos inexplicables. Ya lo decía Lovecraf: El criterio de lo fantástico no se sitúa en la obra sino en la experiencia particular del lector, y esta experiencia debe ser el miedo (…) por tal razón, debemos juzgar el cuento fantástico no tanto por las intenciones del autor y los mecanismos de la intriga, sino en función de la intensidad emocional que provoca (…) un cuento es fantástico, simplemente si el lector experimenta en forma profunda un sentimiento de temor y terror, la presencia de mundos y de potencias insólitos. (Todorov, 1980: 18)

Veamos algunos ejemplos en los cuales se desarrollan estos Por consiguiente, podemos observar Por consiguiente, el procedimientos: “me gustaba cómo priman elementos sobrenaturales lector vacila frente a la cómo se reía […] no había n a t u r aleza de un en un texto donde se relatan vivencias de médicos ni hospitales […] yo acontecimiento extraño: pensaba volver a viajar […] un viajante, tal como lo demuestra su “¿cómo hiciste para estaba de vuelta en el Uunu al personaje al darnos a conocer los viajar al siglo quince? que había llegado”. Así, el lugares que frecuenta [...] pero no me digas lenguaje permite en cada que si venís de la corte momento la aproximación a la de los reyes católicos no fantasía a través de sus viajaste por el tiempo […] si hay algo que a manifestaciones por medio de la escritura. Con Trafalgar, acostumbrado a viajar por las estrellas, esto en mente, Todorov nos propone: “Si estas le resulta raro, es que es raro de veras” locuciones no existieran, estaríamos dentro del ( G o r o d i s c h e r, 1 9 8 7 : 11 ) . E s t a s e n c i l l a mundo de lo maravilloso, sin ninguna referencia observación nos indica la importancia que a la realidad cotidiana, habitual; gracias a ellas, adquiere este elemento en el campo de la fantasía, nos hallamos ahora en ambos mundos a la vez. El pues su función está íntimamente ligada con el imperfecto introduce, además, una distancia mundo de los personajes y sus vivencias, por lo entre el personaje y el narrador, de manera que no tanto cuando éste se aleja o decide salir de allí y conocemos la posición de este último” (1980:20) vuelve a su propia práctica se separa totalmente de la fantasía. Entonces, la función literaria a través de este proceso de escritura y desde este enfoque, 4. Frente a lo desconocido permite partir de una situación perfectamente Había una vez un viajero estelar que se llamaba natural para desembocar en lo sobrenatural, Trafalgar Medrano; personaje principal de toda hasta que se termina por reconocer su una obra que abre nuevos horizontes para “naturalidad”. sumergirnos en la irrealidad y conocer a través de sus relatos las galaxias por las cuales aventura en 3.3 Integración del lector al mundo fantasioso su “cacharro”, único medio de transporte. Cabe aquí mencionar la fluidez de una obra que Aproximarnos con él a ese mundo significa vivir nos brinda un universo de posibilidades, pues la fantasía, concebirla, aceptarla y disfrutarla. En incursionar en la literatura fantástica implica Trafalgar se evidencia claramente la inserción además de reconocer y recorrer otros aspectos natural de la fantasía en la “realidad”, pues ella propios de lo fantástico, adentrarnos a otra nos plantea una nueva visión de lo que ahora particularidad que cobra vital importancia para

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o duda frente a lo experimentado. Esta ambigüedad es notoria a lo largo de todo el texto y en cada viaje realizado por Trafalgar, pues siempre permite al lector interrogarse frente a cada hecho. Una vez más Todorov nos acerca a este rasgo: “La ambigüedad depende también del empleo de dos procedimientos de escritura […] por lo general, Nerval los utiliza simultáneamente: se trata del imperfecto y de la modalización. Esta última consiste en la utilización de ciertas locuciones introductorias que, sin cambiar el sentido de la frase, modifican la relación entre el sujeto de la enunciación y el enunciado” (1980: 20).


llamaríamos “realidad” y de la cual desprende un sinfín de posibilidades y mezclas que hacen que ya no exista. Ahora estamos en un mundo fantástico en plena armonía con las cosas naturales. Por consiguiente, podemos observar cómo priman elementos sobrenaturales en un texto donde se relatan vivencias de un viajante, tal como lo demuestra su personaje al darnos a conocer los lugares que frecuenta: “Es un sistema de trece alrededor de una estrella que se llama Neyiomdav, ¿estamos? Cada uno de los trece tiene un nombre distinto, no se llaman Neyiomdav I, Neyiomdav II y así, sino que como acá cada uno tiene su nombre, pero los que viven ahí toman el gentilicio de la estrella” (1987: 37).

tal vez un robot, no sé. No arrancó, sino que me informó por un altoparlante, que estaba junto al cuentakilómetros, que el viejo Paseo de las Agujas era impracticable para vehículos” (1987: 41), lo que reafirma que Trafalgar pertenece al campo de la literatura fantástica, pues priman de manera evidente elementos propios de este género. 5. Conclusión La fantasía ha de ser un componente que constituya en un grado superior a la imaginación; capaz de alterar la realidad y dar forma ilimitada a las ideas que la circundan. Vemos así cómo los componentes sobrenaturales recrean un contexto habitual sin alterar la narración fluida que nos brinda la autora dentro de un marco verosímil y particular.

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Asimismo, vemos cómo la realidad se reviste de cosas inexistentes para acercarnos a la fantasía: “Era un taxi automático, manejado a distancia, o

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Balboa E, M. (1992). Poder, Fabulación y memoria en tres novelas de Angélica Gorodischer. Texas: Centro Virtual Cervantes Gorodischer, A. (1987). Trafalgar. Buenos Aires: Editorial Orbis S.A. Todorov, T. (1980). Introducción a la Literatura Fantástica. México: Editorial Premia de Libros S.A.

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Javier Castañeda Arias Licenciatura en Español y Literatura IX semestre Universidad del Quindío

La mente es algo intangible, con ella brillamos, los sueños no tienen que obedecer a leyes físicas.

arrastrado a otro sentimiento onírico en el que la selva y todos sus habitantes son su constante miedo, lo natural de este lugar lo convierte en otro habitante, su insignificancia se hace aún más notoria, pues ahora es una hormiga, que no cesa de moverse, es quizá una característica inherente a ellas, ahora hay miles de amigos, pero también enemigos que pueden hacerle daño, es presa fácil, piensa, mientras el ambiente en sueño lo lleva a ser una pieza en ese engranaje del movimiento de la creación, “la centrífuga del tiempo”. Como hormiga, el instinto invita a recolectar y protegerse para la supervivencia de la comunidad, lugar donde se almacena comida para vivir, el onírico sentimiento lo lleva repentinamente a estar en un combate entre hormigas que defienden su lugar en el “universo”, su especial sentimiento lo lleva a ser parte de una batalla para defender un territorio humano, es un lugar diferente, pero extrañamente semejante al anterior, trata de encontrar justificación para dar a conocer que está inclinado en el lado correcto de la balanza, pero la comunidad no quiere ser dominada, y esta es su eterna batalla, la protección de su espacio vital: la velocidad, el tiempo , el sueño, la ruptura de lo absoluto, el lado correcto de la balanza. Pelear por un espacio es lo que motiva a la comunidad a ir en contra de una imposición, a favor del espacio de cada individuo, piensa el joven Virgilio, al seguir su trasegar por el océano amplio del sueño, donde quizá está escondido su misterio, pero una bala roza su estómago y lo expulsa hacia atrás, la centrífuga del tiempo lo lleva a dar vueltas y vueltas, a conocer probables elecciones, vidas que habría vivido si hubiese

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Probablemente eran las 3 de la mañana de una madrugada fría frente a un sueño, la ciudad linda con las montañas que inspiran los fríos de la Sabana, allí sólo están las grandes avenidas que sobrellevan a los transeúntes, los semáforos, de vez en cuando rozados por aquellos acorazados metálicos que irrespetan el color, que corren porque las avenidas están completamente desocupadas; uno de éstos lleva su trasegar, está en una carrera, imagina, en ese onírico momento. Que roza sus llantas con el asfalto, el chofer piensa llegar y acelera, el piloto, completamente apasionado, secreta adrenalina para la resistencia de sí, el vértigo es inigualable, en parte por su pasión, corre aunque peligre. Lo interesante llega pronto, es “la meta”. Más de 15 minutos acelerando, admirando la velocidad, va a 200km/h, buscando rapidez, tratando de romper la velocidad de los sueños, intoxicado por sus propias endorfina y adrenalina secretadas, mira su retrovisor, perseguido por un competidor, pero no, va en medio de una persecución policial. Con paranoia, aumenta la velocidad, ve el cambio, hay movimiento sobre su eje, aumenta la velocidad, esto lo lleva a un frenesí de delirio de ser alcanzado por sus verdugos, ahora un grupo de indígenas le persigue, todo ha cambiado de lugar, a un lugar selvático. Aquel delirio le lleva a correr, se siente como las antípodas para las cuales los efectos preceden en ellos a las causas; vigilando su espalda, el mal de la selva se siente, ahora rodeado por sus temores, da una mirada al cielo, son aquellos eternos árboles que rodean la selva su único horizonte, encuentra que son él y la selva, y el temor a los aborígenes amazónicos; el paisaje ahora cálido y húmedo lo hace sentir sofocado, el mal de la selva es ese sofoco, desorientación y angustia, pues se ha visto

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BREVE DISERTACIÓN ONÍRICA: “LA CENTRÍFUGA DEL TIEMPO”


tomado otras decisiones, y en un santiamén el tiempo se detiene, lo ve todo desde una dimensión diferente, comienza a caer, desde lo más alto del mundo, rodeado por un líquido acuoso, a tal punto de llegar a ser, él mismo “líquido”, a su alrededor sólo encuentra viento, aire frío y cálido, y sonidos que se filtran en su interior, se distorsionan y escucha mil ecos sin cesar , cae y cae, descubre que abajo está el suelo, al no tener más opción se muestra para sí dispuesto pues no tiene más alternativa que la de impactar contra él, se esparcirá en mil átomos, se convertirá en la materia vital de todo, se comienza a filtrar en la tierra, en donde se encuentran las hormigas, allí está el material de lo que está hecho el mundo; el silencio se apodera de su existencia, es como si no hubiese nada pero la materia aun estuviese allí.

del tiempo, causa mayor de la diferencia que hay entre los seres humanos y los animales, lo lleva al silencio y oscuro infinito donde no existe nada, pero la dilatación temporal a la que lo ha llevado dar vueltas y vueltas le ha mostrado el mundo y, rodeándolo, se descubre a sí mismo de diferentes maneras, como materia inanimada, como dador de vida y como vida; en la brevedad se encuentra corriendo en su acorazado metálico, sacándolo todo de su máquina, descubriendo que el movimiento está en todo lo que hace; las fibras de sus llantas en el desgaste de su trasegar diario y la fricción del aire que roza su auto demuestran el límite natural de las cosas, sus fenómenos, es lo que lo detiene todo; pero su viaje onírico lo está adentrando cada vez más a un estado de silencio total, de quietud total y de oscuridad universal, a un estado que lo deja estático, allí en su morada natural que ha hecho de la comodidad el estado ideal, pero el movimiento aún sigue, y su estado de quietud sólo es el inicio del movimiento, en su cama durmiendo, tan sólo soñando, abre sus ojos…

Entre los reducidos confines de lo muy pequeño, de pronto se encuentra en los amplios confines de lo muy grande, al ver todo el Universo a una escala realmente pequeña, descubre que el límite no existe, pero ha de existir, piensa; la centrífuga

LA BOTELLA DEL SUEÑO Yeni Zulena Millán Velásquez Licenciatura en Español y Literatura I Semestre Universidad del Quindío

Era la hora del regreso. Las viejas canciones de mar iban naciendo, mientras los últimos rayos de sol ya declinaban. Las redes ya casi estaban dentro de la canoa, cuando entonces, empezaron a aparecer: todas iguales, de un profundo azul, como si aquel mar impredecible hubiese empezado a condensarse.

a otras manos, pequeñas unas, pródigas otras, morenas todas, quienes, cuál la mayor riqueza de aquella jornada, las hubiesen depositado con el más de los cuidados, sobre el colorido maderámen de su corcel de olas. La silenciosa playa, pareció sonreírles a aquellos pies cansados. Tras uno que otro trago y un adiós hecho a medias, cada hombre recorrió el corto camino a su cabaña.

De algún modo, cada una había logrado abrirse camino hacia alguna de las embarcaciones; como si la misma mano, las hubiese entregado al bravío azar tras las mismas bendiciones, yendo al final del día, de un viaje inenarrable y proceloso,

Efraín, el grande, el más aguerrido y veterano de aquellos pescadores, terminó el resto de su

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rutina, con la misma vocación de siempre. Cuando al fin tomó la botella, la puso frente a él sobre la mesa apenas alumbrada por la vela marchita. “Es bella”, se dijo, tras notar el resplandor que dentro se movía; pero demasiado cansado, no quiso más que contemplarla y tras un rato se durmió. Amador, el aguador, el siempre alegre de semblante triste, se echó sobre su camastro sin desvestirse. Al no hallar gota de ron en la botella que siempre mantenía al pie de su cabecera, se bebió sin pausa la linfa misteriosa y la tardía aparición marina dejó una dulzura extraña en su garganta. Marcelo y Laureano, los medio hermanos, no necesitaron oídos para desentenderse; las botellas, de rojo teñidas, se las bebió la arena como a su propio llanto. Ah, ¡pero Claudio!, también estaba Claudio, el de la sonrisa franca y los ojos de brasa, como dos perlas negras. Qué joven era, y al fin así, curioso. Desdibujó su cama tratando de hallar el sueño, pero su corazón le hablaba de algo que no había hecho. Caminó sin pasos, como si pudiesen acecharle y

abrió la ventanita que daba a la playa. La luna estaba alta y, su claridad de musa, tocó apenas la celeste y cristalina superficie. Claudio, la admiró con una celeridad de devoto, y tras acariciarla en silencio, descorrió gentilmente la tapa. La luz de adentro lo deslumbró; más él, con los ojos cerrados, se desbordó en susurros. No supo cuantos silencios le contó, ni las esperanzas dulces que a su corazón de niño se le escaparon; sólo se dio cuenta del alba que se acercaba, cuando, tras descubrirse cantando un madrigal recién nacido, lo cobijó al fin, la calidez del bien cumplido.

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Al despertar, vio cómo unos ojos le velaban y una forma nueva, como flor y como estrella, enardecía aquel pequeño espacio, que tantas veces se le antojara marchito, y al sostenerla la amó y la llamó mujer; y cuando entre el inicio de la faena diaria y la charla común de los marinos hombres, sobre la aparición y la pérdida que aquel errabundo bien les trajo, se dieron de que cuenta Claudio no llegaba, uno de ellos dijo que quizá debieran llamarle; pero Efraín, el grande, el más aguerrido y veterano, que tan sabio era como el mar y el mundo, los exhortó a la mar, y sólo a ella, más tarde y a solas, le dijo “al menos él supo que era un sueño”; y tras lanzar su red, volvió a esperar.

EL DÍA MENOS PENSADO

-Padre Hippie que estás en los cielos danos hoy la marihuana para toda la semana. En el nombre del padre y del hijo-, fue lo último que pronunció antes de sucumbir en un sueño profundo. Catre, como le decían, usaba sandalias y el pelo enmarañado. La vejez lo había tomado por sorpresa, porque era de los que creía en la eterna juventud. Nunca se le había visto llorar hasta el día en que Rochi, su mujer ocasional, le dio la noticia de que sus trastes habían sido echados a la calle:

-Llorar no es asunto de hombres, eso fue lo que me enseñaron- Le repetía constantemente su mujer. Durante tres meses había estado ahorrando para pagar la renta, pero doña Amparo no soportó más el retraso y lo desalojó. Catre vivía hacía diez años en aquella vieja casa, donde cada noche era un reto dormir, pues los espíritus de los muertos irrumpían el sueño de cualquier sujeto que como él, amaban el pecado y odiaban la moral impuesta por la iglesia.

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María Fernanda Méndez Licenciatura en Español y Literatura VII semestre Universidad del Quindío


-Quien inventó el día para vivir se equivocóDecía mientras fumaba mirando la luna. -¿Empezaras de nuevo con tus discursos filosofales? -Cállate mujer, no eches a perder la noche.

recorría el abdomen, abrí mis ojos y pude ver cómo miles de sombras con diferentes figuras y tamaños se dispersaban velozmente por la habitación, luego una sombra muy diminuta me agarró de los pies y empezó a subir por mis piernas hasta detenerse en mi pecho, y allí, justo allí, empezó a reírse abruptamente, mientras me señalaba dando vuelta canelas, riéndose, mientras yo, inmóvil, miraba todo este espectáculo de circo en mi habitación, y abriendo la boca para hablar, la maldita sombra diminuta se introducía en ella, y me agarraba la lengua y la retorcía queriéndola arrancar. Me dejé ir y, por extrañas circunstancias, dormí hasta el amanecer– Fue lo que dijo frente al espejo antes de salir a retomar su rutina. El día transcurrió sin ruptura rutinaria: ofrecer manillas, silbar, ir al parque, sentarse en el andén, darse sus pases, hablar sandeces y regresar a casa.

Para Catre, Rochi era una mujer intrigante, había leído muchas veces sus labios sin pronunciar palabras, pero nunca se había atrevido a sopesar la magnitud que la agazapaba. Fumar juntos era su deleite, la noche se iba entre sacudidas fuertes y susurros macabros de los espíritus que los despertaban cuando el subconsciente se los llevaba por las laderas de otro mundo. El día se tornaba fastidioso para los ojos irritados de una noche agitada y, cuando el cuerpo pedía descanso, Catre se indignaba y prefería darse un pase para espantar el sueño. -¡Hey!, Catre, ¿cuántos palos hizo hoy?Preguntaba Tenorio, su compañero de rebusque. -Vendí diez manillas de una sola, ¿puede creer? –Claro hermano, sus oraciones no son vanas, el padre Hippie lo escucha.

1:25 de la mañana. Catre se encontraba fumando mientras divagaba en un efímero mundo de privaciones. Recostado en la cama, esperaba la llegada de los fantasmas que misteriosamente se habían ausentado un par de noches; fue entonces cuando volvió a percibir aquellas sensaciones entorpecedoras: lo agarraron del pecho con una fuerza brutal y sintió cómo una bola candente le recorría el abdomen, luego una sombra muy diminuta lo agarró de los pies y empezó a subir por sus piernas hasta detenerse en su pecho, y allí, justo allí, empezó a reírse abruptamente señalándolo. Luego, se bajó por un costado y en su oído empezó a pronunciar un largo sermón, con gritos entorpecedores y en un idioma desconocido. Cerró sus ojos y sintió cómo poco a poco desaparecía como un fiel espejismo y se inclinaba desde arriba para tocar su cuerpo tibio tendido en la cama. Mientras tanto, intentaba descifrar la voz de Rochi, quien le decía entre murmullos que sus trastes habían sido echados a la calle, y su garganta se llenaba de un nudo que lo obligaba a llorar, mientras Rochi le replicaba: –Llorar no es asunto de hombres. Eso fue lo que me enseñaron - Y en aquella materialización de la muerte a la que nunca le había temido pronunció: “Padre Hippie que estás en los cielos danos hoy la marihuana para toda la semana. En el nombre del padre y de su hijo. Amén”.

Llegar a aquella casa invadida por fantasmas y espíritus le causaba placidez. Los fantasmas eran sus mejores espejos nocturnos. En la cúspide de la noche, se escuchaban gritos de niños que despertaban agitados por las pesadillas que los acechaban y, en repetidas ocasiones, los vecinos llevaron al cura de la iglesia para que santificara la casa. Catre no les temía: varias noches pudo escuchar cómo su guitarra se movía cuerda a cuerda y entonaba perfectamente una vieja canción de un cantante ya fallecido. Desde entonces, se le metió en la cabeza que con un poco de esfuerzo podría lograr conversar con ellos y quizá preguntarles el motivo de sus visitas nocturnas. Pasó noches divagando con sus viejas habilidades de nigromante pero fue incapaz de lograrlo. En el día, cuando la vida transcurría sin perturbaciones, aquella vieja casa parecía una morada fascinante. Sus habitantes se mostraban incrédulos ante tal tranquilidad. A Catre, por el contrario, le atormentaba tanta serenidad y añoraba con ansias la llegada de la noche: –Anoche me agarraron del pecho con una fuerza brutal y sentía cómo una bola candente me

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EL PISO ESTÁ MOJADO

Súbito silencio cuando las manos se enredan, tu vida es poco entretenida y aconsejo que te mates. Soy yo-piensa Soy tu-escucha El piso está mojado. No logro comprender este sabor a periódico mojado que dejan las palabras cuando el vapor del chocolate es mierda al lado derecho de la nariz… Sólo reflexiones inútiles – piensa George cuando pasa caminando por los suburbios vuelta a casa. El piso esta mojado-piensa. Los moteles son mojados, las calles son mojadas. La ciudad está llena de humedad… un mendigo dormía en un charco la prostituta buscaba humedad de vuelta al hogar ese callejón de lámparas con orina y agua… El piso esta mojado – ¡George! Te lo advierto, es tu única oportunidad... Pero George vuelve a salir antes de llegar a la puerta, escucha los sonidos de la ciudad, abre el cierre de sus pantalones, mientras una mujer sorprendida y no tan mujer, grita de asombro. George termina de empapar el piso… -El piso esta mojado - piensa Entra a su habitación con sus húmedos pasos y sella la entrada antes de que ella pueda advertirlo. Ahora George está solo con su humedad. Camina se acuesta de medio lado y mira la pared. Puta madre George, abre la puerta - grita. Después de ello vienen los golpes, pero nada hace levantar a George de su cama. - Escúchame bien hijo de puta, me abres o te parto el culo. ¡Oíste! Pero sólo un charco de agua con orina contesta su llamado. - ¡qué pretendes! - ¿Inundaras la casa? - ¡Qué te pasa! - ¡Abrí! - No obtiene respuesta. Con un golpe destroza el vidrio central y abre la puerta…el piso está mojado. - Tenía medio culo afuera y la cara metida en el retrete y estaba todo empapado. -¿Ahogado? El piso está mojado.

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Jhonnatan David Torres Ramos Licenciatura en Español y Literatura VII semestre Universidad del Quindío


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MIENTRAS ESPERO EN LA PELUQUERÍA

Cada vez que los hombres desean iniciar algo, siempre es demasiado tarde o demasiado temprano. Jean Paul Sartre. La náusea.

desesperante que produce en mi vientre una extraña sensación de opresión y que constriñe mis pulmones y caja toráxica hasta hacerme sentir ahogado. Esperar, desde que tengo conciencia de ello, ha sido muy desesperante para mí. Desde hace días he tenido deseos de escribir un relato, no extenso, pero que tenga el sello de mi propia imaginación. Nunca pasó por mi mente la idea de escribirlo en un salón de belleza. Siempre he creído que la actividad de la escritura es una labor sacrosanta que debe estar condicionada al silencio del estudio, al orden inmaculado del escritorio y a la letra perfecta del computador. Nunca pensé que el éxtasis de la escritura me invadiera en una peluquería de barrio donde, por lo general, la peluquera y sus asiduos clientes se traban en infructuosos diálogos sobre temas inverosímiles en los que prima la verborrea o, en palabras más justas, la diarrea verbal, la mierda.

Luego de pasar la mañana y la tarde encerrado en mi estudio, embebido en la ordenación de cantidades de documentos y en la lectura de La Náusea de Sartre, decido ir a la peluquería de Gloria, la mona, para que me haga el tradicional corte de cabello, que resuelve el acostumbrado problema mensual de la maraña de pelos que se anidan en mi cabeza. Ahora estoy aquí, sentado, esperando mi turno. Observo la hora en el reloj de pared y me doy cuenta de que ya es demasiado tarde. Todo indica que no alcanzaré a llegar puntual al inútil compromiso de las siete de la noche de cada sábado en el billar del gordo. Sí, es inútil. Pero aún no comprendo por qué siento la profunda necesidad de hacerme presente. Hay un turno delante del mío: una señora cincuentona necesita que sus canas desaparezcan, quién sabe para qué. Vuelvo a mirar el reloj y siento que el tiempo no me va a alcanzar…sí, el tiempo. Ahora que tengo un poco de tiempo, pienso en el tiempo.

Dejo de escribir, me dejo vencer por un instante. Veo la gente que pasa por la acera del frente, me dejo distraer por el televisor en el que se transmite una película plagada de explosiones y disparos de pistolas. Oigo por un momento la verborrea de las dos viejas, que hablan de marcas de shampoo y pócimas mágicas para el cabello. Y, mientras todo esto sucede, pienso en el tiempo, en ese monstruo llamado tiempo que me atormenta, porque ya se me hizo tarde. Muchas preguntas merodean alrededor de mi mente como moscas que sobrevuelan un pastel: ¿quién es el tiempo?, ¿a qué se dedica?, ¿por qué me afecta?, ¿por qué me afana?, ¿por qué no me alcanza?, ¿por qué creo que es demasiado tarde?,

Continúo esperando. ¡Ah, Esperar! Esperar siempre ha sido para mí una actividad

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Edwin Alonso Vargas Bonilla Licenciatura en Español y Literatura IV Semestre Universidad del Quindío


¿qué es ese monstruo al que se le da el nombre de tiempo, es un fenómeno de la mente o una cosa en el mundo? En caso de lo primero, estaré inclinado a pensar en que esa idea es equivalente a la nada. Si lo segundo, ¿cuál es su referente? Maldito Platón que me metió en este problema sin muchas posibilidades de respuesta. Lo único cierto es que ahora que escribo sobre el tiempo, no lo siento ni me importa. Es como si jugara un juego paradójico en el que pensar en algo sea equivalente a negar su existencia.

Escribo feo. No podré decir nada filosófico sobre el tiempo, me tendré que limitar a lo que creo. Creo que el tiempo es Gloria quien determina el momento de mi turno. Creo que el tiempo es la vieja que le determinó el trabajo a Gloria. Creo que el tiempo son las manos hábiles de la peluquera. Creo que el tiempo son esta hoja y este esfero que experimentan estas reflexiones. No sé qué es el tiempo pero creo haberme encontrado con él, aunque conceptualmente mi hallazgo sea infortunado. ¡Bien pueda! – dice la mona - . Ahora, es mi turno.

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Ya me queda poco tiempo. Gloria, la mona, empezó a secar el cabello de la mujer que me precede y aún no resuelvo el problema. Ahora empiezo a escribir vertiginosamente, con el mismo afán del orgasmo cuando está por llegar.

HABITACIÓN CON TRES VISTAS José Rodolfo Rivera Licenciatura en Español yLliteratura IV Semestre Universidad del Quindío

Me voy a quedar aquí sentado hasta que mamá vuelva. Ella me lo prometió. Me dijo que iría a la tienda a comprar unas cosas, que al regresar arrimaría donde mi hermana a hablar sobre algo, y que luego estaría de vuelta conmigo. Por eso no me muevo hasta que venga. De todas maneras, no es la primera vez. Ya antes me ha tocado esperarla horas enteras, hasta noches. Y cuando eso pasa, cuando no viene a dormir, me quedo sentado en la cama viendo televisión hasta que me da sueño. Yo al otro día le pregunto y ella me dice que estuvo trabajando, pero nunca me dice en qué.

Eso no pasó anoche. No me dio sueño porque mamá dijo que no tardaría, y yo no me iba a quedar dormido hasta que viniera. Me entretuve viendo un programa que presentan todos los viernes. El circo en vivo, se llama. Un hombre se mete a una jaula con tres leones y empieza a jugar con ellos como si fueran gatos. Los tres leones se le tiran encima, empiezan a rasguñarle el cuerpo, pero lo hacen de mentiras porque luego el señor se para y se ríe. Ella no llegó y, cuando se acabó el acto de los leones, la abuela llegó hasta mi habitación y dijo que me acostara con ella, que mamá todavía se

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demoraba un poco. Yo al principio me negué, pero al ver que el programa del circo se había terminado me fui con ella. Luego un león de esos se metió por la ventana, y yo no hacía más que saltar en la cama muerto del miedo. Otro león, también del mismo programa, se puso a pelear con él. Y se elevaban por los aires como los muñecos que veo todos los sábados por la tele, y se rasguñaban hasta sacarse sangre. Después el tercer león apareció con algo en la boca. Yo no alcanzaba a ver qué era porque la habitación estaba llena como de humo. A mí me parecía eso como la cabeza de alguien. Luego desperté y ya no pude saber de quién era la cabeza, y todos lloraban en la sala, y mi abuela lloraba y lloraba y gritaba, y se asustó mucho cuando me vio, porque la vi recostada en un cajón con unas velas encima, y se me acercó y me abrazó duro, y luego me miró como si fuera a decirme algo, pero como que no tenía lengua, o como si se la hubieran comido los ratones.

Lo más terrible fue contarle al niño. Yo no quería, pero cuando vio a su mamá metida en el ataúd, no tuvimos otra opción. No me creyó, el niño no me creyó. Se agarró a patalear y decía que esa muchacha tan morada no era su mamá, que se llevaran ese cajón y a esa gente que no hacía sino llorar, que le iban a espantar a su madre que ya casi estaba por llegar. Desde eso hace que está sentado en la sala, repitiendo que no se va a mover de ahí hasta que su mamá regrese, y habla algo de un circo, y de unos leones, y de un sueño con un león con una cabeza en la boca. Pobrecito mi muchacho, esto me duele más por él. Y pensar que no pude hacer nada para evitarlo. Yo sé que ustedes quieren investigar más, que no creen mucho en la versión de Ignacio, pero si le hubieran visto la cara de pasmo a esos dos, mientras miraban a Gisela con el pecho como un colador, también le creerían como yo. Pero para que vean que quiero colaborar con ustedes, aquí les paso esta carta, fechada del 9 de abril. Mi hija me la trajo la semana pasada y me dijo que se la entregara a Gisela. La verdad es que con tantas cosas en la cabeza, a mí se me olvidó entregársela. Ahí está, ni siquiera la he abierto. Por favor no se le ocurra mostrársela a mi hija, que ya ha tenido suficiente con lo de su hermana. Además, no creo que sea tan importante lo que haya escrito ahí.

Y me voy a quedar aquí sentado hasta que mamá vuelva. Ella me lo prometió. No me importa que ya sea otra vez de noche, y que todas esas personas estén llorando en mi casa. Yo no sé por qué no se van y se llevan ese cajón para otra parte. Cuando mamá venga se va a asustar con tanto llorón y no va a entrar. Y yo quiero que ella vuelva para preguntarle de quién era la cabeza que llevaba el león en la boca. SEGUNDA

Lo que me duele, más que la muerte de mi hija, señor agente, es ver al niño sentado en la sala, al lado del ataúd, esperando a su madre, porque ella le prometió que volvería, porque él dice que ella prometió que iba a volver, y el niño se va a quedar sin saber de quién era la cabeza que se llevó el león.

Yo subí a la habitación porque escuché unos gritos. Mi hija estaba en el suelo con la barriga llena de sangre, con el cuchillo empuñado en una mano. Su hermana estaba sentada en la cama, temblando y llena de sudor. Ignacio estaba pegado de la ventana, mirando el cuchillo. Gisela aún tenía los ojos abiertos. Todos tres tenían los ojos abiertos, fijos hacia ninguna parte. Ignacio empezó a gritar que ella misma se había acuchillado, que se había metido tres puñaladas en el pecho. Todo estaba patas arriba. Marina estaba sin blusa. Ignacio tenía el pantalón casi en las rodillas. Como que la vergüenza se las espantó la sangre de mi muchacha.

TERCERA Carta para Gisela Miércoles, 9 de abril Hola. No sé cómo me atreví a escribirle esta carta pero no tengo otra salida. Ya el remordimiento me está matando y tengo que desahogarme,

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Para que siquiera termine de leer, voy a empezar a contarle desde el principio: ¿se acuerda esa vez que hubo paseo al río, y usted no pudo ir? Pues fue desde ahí que Ignacio me empezó a hacer ojitos. Yo lo paré y le dije que si no le daba pena del niño, ni de la familia. Él me dijo todo fresco que quién le iba a contar algo a alguien. Después de ese paseo me alejé de él lo más que pude, aunque por ser de la familia iba a ser difícil… y sobre todo por el niño… pero él me siguió buscando. Yo de huida y él detrás. Como la pobre gata y el zorrillo enamorado, ¿se acuerda?, los muñecos que nos gustaba ver cuando éramos niñas… ay, no sé qué me pasó Gisela… Y caí. El pendejo insistió tanto que caí. Nos empezamos a ver a escondidas. Por eso me inventé lo del curso de costura los viernes por la noche. Por eso él inventó que los viernes le tocaba hacer horas extras. Pero, Gisela… hermana, si aún no ha rasgado esta carta, tengo que decirle que eso no es lo peor. Lo peor está por comenzar…

Todo empezó el fin de semana pasado. Cuando usted se fue con el niño a visitar a marucha a la finca. Yo tuve que arrimar donde mi madre a llevarle un recado y él estaba ahí. Había tenido el día libre y veía televisión en la sala. Entonces mamá se acordó de visitar un pariente y se fue, y nos dejó solos, así como así. Y él no hacía más que sonreír. Yo me llené de nervios y le dije que me tenía que ir, pero Ignacio me dijo que si quería ver una película que había comprado. Yo aún no había respondido cuando mamá, ya de salida, dijo que claro, vean la película esa, igual está temprano y yo no sé si demore. Mamá que cierra la puerta y él que me agarra y empieza a manosearme y besarme a la fuerza. La verdad, hermanita, es que de todas maneras yo iba a decir que sí. Me tomó de la mano y me llevó hasta la habitación… Lo que pasó después es lo que me hizo escribirle esta carta, no tanto para pedir perdón, porque ya para qué. Sino para sacarme esta espina que ya no me dejaba respirar. Además, porque comprendí que ya había caído demasiado bajo. Es por eso que le cuento todo, hermanita. No sólo por miedo o vergüenza, sino porque quiero en lo posible alejarme de todo esto que me está consumiendo, que se clava como un puñal en mi pecho, una y otra vez. Hasta pronto hermana, y espero que algún día pueda, si no perdonar, sí olvidar. Un beso y abrazo grande para mi sobrino.

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tengo que contarle la verdad. Lo hago no sólo por usted, sino también por mi sobrino. Usted se preguntará por qué no se lo digo personalmente, pero es que no soy capaz. No tengo la cara ni la valentía. Además estoy segura que después de leer esto que le voy a contar, usted sería capaz de matarme. Por eso cuando esté leyendo esta carta, yo estaré lejos. Ya sé que eso no está bien Gisela, pero creo que es peor que seguirla engañando y aguantándome esta espina atravesada en la garganta, y el niño… tan inocente de todo… y ya sé que es tirar la piedra y esconder la mano, como nos decía mamá, clavarle el puñal por la espalda, huir como una cobarde, pero lo que hice ya no tiene reversa, y esta fue la única forma que encontré para tratar de aliviar mi error, y matar un poco la culpa…

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Dunia Oriana Rodríguez Licenciatura en Español y Literatura IX semestre Univeridad Industrial de Santander

INCÓGNITAS Le pregunté a mi corazón: ¿Quién sabe de la espera? ¿A dónde van todas tus palpitaciones? ¿Cuánto líquido vertido suma el resultado de la ausencia? Le pregunté a mi corazón Se advirtió con un aroma fuerte Abrió sus arterias Estrechó sus válvulas Y en sus ventrículos Dibujo el nombre prohibido

NOCTÁMBULA En medio de la calle Entre gentes y suspiros En medio de la gente Sabiéndome tan lejana ronquidos salen de mi garganta En medio de la calle Recuerdo Embriaguez de la tarde soleada Labios aspiran el humo rojizo Ojos que se alargan Atraviesan las casas humanas Aquel hombre sonríe Cuencas hundidas tan presentes Bailan en el líquido De vidrio decreciente En medio de la calle Encarada de claxon Dedos acarician la nada

APARIENCIAS Duermes sobre las cosas dichas Las cosas pensadas Y las no hechas Voces que no callan Criaturas ladronas Usureras de sueños Ambiciosas de deseos

En medio de la calle El anís recorre el gaznate La orilla de piedra Se inunda de calaveras En medio de la calle Cuerdas cuerdas

Duermes sobre la estampa verde Con aguijones en el pecho Siempre Estarás a destiempo

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ESPACIOS “De qué está hecho el mundo”, dijo un sabio, ¿de la materia gris de un pensador ufano?, ¿de la conciencia noble de un poeta?, ¿de la hecatombe absurda de un tirano?

Si del recuerdo solo yo pudiese insertar, en el innocuo germen antes del despertar, un hilo de memoria, una estrofa de sangre, el más ínfimo y lúcido rayo de sol naciente, que en una crisantema supo posarse un día, podría aun creer que es el triunfo posible, y la muerte, cabriola, hipnosis pasajera, e intentar, otra vez, que la tierra me incube, sin el asiduo lastre de las fuscas raíces.

Vienen y van los días sin perderse, se repite de las lumbres el sonido, se revuelve entre las fosas el tañido, de las místicas campanas del averno. ¿Qué soy en ti, oh mundo absurdo? De qué paleta robaste mis colores, no ciñas en mi frente esas tus flores, que más le aviene a mi cabeza las espinas. Ahora los ojos de mis muertos se deslumbran, con la promesa de piedades infinitas, impensando que el halo que las cubre con su oscura mortaja, se repita. Llevaré mis dos cirios ante el sacro, envolvente sacramento de la vida, por si este devenir, severo y parco, quisiese recuperar mi alma perdida. Hasta donde se extiende el horizonte no hablarán de otra cosa las estrellas; seré un héroe sin capas, ni testigos, buscarán de mi espada las centellas sin hallar tan siquiera a mi enemigo. Extendido sobre el hombro de un gran Atlas brotarán de mi cuerpo las raíces, seré uno con él y con él uno, hilvanando en sus cabellos albos lises. No seré más la barquilla entre la fuente, sino un viento aguerrido entre las olas, sobre el terminal oscuro y decreciente, brillaré como un gran sol, cantando a solas.

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ADVENIMIENTO

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Yeni Zulena Millán Velásquez Licenciatura en Español y Literatura I Semestre Universidad del Quindío


ENTRE LÍNEAS


EL INFORTUNIO DEL CIEGO José Rodolfo Rivera Licenciatura en Español y Literatura IV Semestre Universidad del Quindío

Alfonso Reyes

Ha sido imposible para occidente escapar de la sombra de los griegos. Edipo ha sido una de las mayores pruebas de ello. Nuestro oscurecido rey de Tebas ha dejado para el mundo una ceguera parcial del trágico azar que teje sus hilos en el destino de los hombres. Su ceguera fue el umbral a la verdad, su oscuridad estuvo predispuesta en el engaño. Lo que pudo ver fue lo que no soportó antes y después de privarse de la luz. Y qué es la luz sino un espasmo escandaloso de la oscuridad; al menos para Edipo lo fue. Pero Edipo no es el único nombre del mal, más bien sólo fue uno de sus portadores. Alrededor de él, se fue tejiendo la inabarcable maraña del mito ensombrecido.

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No hay pena como haber visto y no ver, hermanos.

Mientras Ulises enfrenta los azares terrenales y divinos por llegar a Ítaca, Edipo se sumerge en su propio abismo y huye de Tebas en voluntario exilio. Ítaca es la ciudad del encumbramiento, Tebas es la ciudad del hundimiento. Así, mientras a Aquiles la negra muerte lo arrastró desde el talón, Edipo, el de los pies hinchados, fue arrastrado a su propia oscuridad; a él la muerte no lo arrastró, pero si le arrancó dos focos desde el alma; a través de sus cuencas, la muerte mira a Edipo y nos contempla: Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, nos dice Pavese, vendrá Edipo y la muerte tendrá los nuestros, diría yo.

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Es así como de la mano, o mejor, del cuello de Yocasta, el designio de los dioses, o del azar -que hace sus propios cálculos-, la verdad se nos revela como el entresijo de lo inevitable, como la divina farsa que postula sus máscaras humanas y nos rebaja el rostro a la fatalidad y la miseria. Entonces, la “máscara” de Edipo es el torbellino, el submundo de lo trágico; en palabras del mismo Tiresias: ¿qué lugar no será el puerto de tus gritos? ¿Qué mirada podrá salvarse del milenario exiliado que a la manera de Medusa va momificando nuestras almas? Como Lot, miramos hacia atrás a pesar de la advertencia y sus dos cuencas nos envuelven en una oscuridad a la que todos hemos sabido corresponder, y así, mientras los dioses nos mueven como fichas en su cómico teatro, nosotros podemos repetirnos con Edipo: ¡Ay, ay! Todo era cierto, y se ha cumplido. ¡Oh luz!, por última vez hoy puedo verte…


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REVISTA LITERARIA POLILLA, UN ESCENARIO ACADÉMICO

La revista literaria Polilla es un espacio dedicado al análisis y crítica literaria, creado hace cuatro años para todos los estudiantes y egresados del programa de Licenciatura en Español y Literatura que deseen publicar y compartir sus creaciones, inquietudes, reflexiones en torno a este campo de estudio.

la convocatoria que realizó la coordinación de comunicaciones del Programa. A saber, su propuesta se seleccionó entre tres que se postularon conforme a los requisitos preestablecidos. Los objetivos principales de la revista son, de un lado, vincular-en lo posible- a los estudiantes que publiquen en ella a la línea de investigación en Relecturas del canon literario; y, de otro, estimular la producción escrita de temáticas inherentes a la didáctica y a la lingüística.

Polilla nació en el año 2006 como iniciativa de estudiantes con espíritu imaginativo, autónomo y crítico, cuya intención era escribir acerca de literatura, didáctica y lingüística, temas que les apasionaban y conectaban con la academia. Dicha iniciativa contó con el apoyo del profesor Carlos Alberto Castrillón, uno de los motores de la idea por configurar una revista para el aprovechamiento de las capacidades de los estudiantes. Castrillón advirtió la importancia de que el Programa tuviera un medio impreso disponible para la publicación académica relacionada con las tres líneas investigativas que lo conforman, con el ánimo de proyectar el potencial de nuevos escritores y fortalecer el de quienes cuentan con experiencia y conocimiento en el campo de la producción escrita.

La revista se articula en tres secciones: “Tinta que corre”, de ensayo y crítica literaria; “Divagando”, de creación literaria; y “Entre líneas”, de reseñas. Para publicar en ellas, el equipo de trabajo realiza una convocatoria con un tiempo prudente -previo a la publicación- a fin de que los textos sean revisados por el comité editorial y sus asesores. Estos últimos brindan un acompañamiento en la revisión y edición de cada uno de los escritos seleccionados, con la idea de que se publiquen.2 A propósito, es de destacar que una estrategia académica que ha promovido la revista es la articulación de un comité editorial conformado por estudiantes de la Licenciatura en Español y Literatura de diversos semestres, interesados en analizar a profundidad los textos escritos. Algunas de las competencias que reúnen tales estudiantes son: capacidad para realizar una lectura crítica, inferencial y literal, así como para abordar las dimensiones sintáctica, morfológica y notacional de los textos, puesto que todo ello es necesario en la revisión y selección de los mismos.3

La primera edición fue lanzada el primer semestre de 2006, bajo la dirección de Carlos Alfonso Ocampo. Desde la segunda edición hasta la quinta, en el 2008, Polilla fue conducida por Mariana Valencia Leguizamón. En este periodo, la revista se posicionó como el espacio literario de los estudiantes de Licenciatura en Español y Literatura. Más tarde, hasta el primer semestre de 2010, la revista estuvo dirigida por Vivian Carolina Rojas, estudiante egresada que trabajó en equipo con los alumnos: Jimena Londoño 1 (VII), Karen Buitrago (VI), José Rivera (IV), María del Mar Ospina (X), Katherine Muñoz (VI), Yesica Bautista (egresada), Hugo Mario Ruiz (X) y Ana María Gómez (egresada). Actualmente la directora de Polilla es Karen Buitrago, estudiante que logró este cargo gracias a

Es de anotar que Polilla hace un reconocimiento a trabajos de grado destacados en la modalidad ponencia-ensayo a través de su publicación en la primera sección mencionada, aspecto que motiva la producción de nuevos escritos. Ahora bien, la oportunidad de divulgar las producciones escritas

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Los paréntesis refieren el semestre académico de los estudiantes. La circulación de la revista es una vez por semestre. 3 Las personas interesadas en publicar sus escritos deben remitirlos al correo electrónico revistapolilla@yahoo.com 2

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Vivian Charlot Bernal Sabas Licenciatura en Español y Literatura X Semestre Universidad del Quindío


en la revista no es exclusiva de estudiantes del Programa, también se extiende la invitación a alumnos de otras unidades académicas de la Universidad del Quindío y de otras Instituciones Educativas, pues se sabe que la pasión por leer y escribir abriga el espíritu de muchas personas que se inclinan por un área de formación diferente al español y la literatura. Ejemplo de ello es la vinculación de la revista al concurso Agmandiel para jóvenes ensayistas, realizado cada año en la ciudad de Armenia.

colaborador se han vinculado a la celebración de diferentes eventos de índole académica: la asistencia a la Feria del Libro en las ciudades de Bogotá y Cali (a ambos escenarios llevaron ejemplares de la revista con el objeto de proyectarla a un público distinto al de la comunidad uniquindiana y quindiana), el lanzamiento de sus números en el contexto de diversas conferencias literarias (algunas de ellas agenciadas por los integrantes de la revista), entre otros.

Polilla, a la par, se encuentra vinculada a REDNEL (Red nacional de estudiantes de literatura y afines) con el fin de intercambiar experiencias académicas y del cosmos literario con estudiantes de otras universidades del país. A través de este medio, la revista adquirió el perfil de espacio generador y facilitador de una atmósfera colaborativa interdisciplinaria.

Así las cosas, es fácil decir que Polilla es, ante todo, un engranaje vivo que le aporta cultural y significativamente a la Universidad del Quindío desde la lente del programa de Licenciatura en Español y Literatura.

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Conviene decir que la revista literaria y su equipo


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GRUPO EL ESCAPE, TALLER SEÑALES DE LIBERTAD

Peñas Blancas, bajo el acompañamiento del señor Carlos Ariel Gil, gestor cultural de dicha institución.

En el mes de Agosto del año 2009, se propuso en el programa de Español y Literatura la creación de un nuevo equipo de trabajo que desempeñara sus funciones en el Instituto Penitenciario y Carcelario Peñas Blancas, en el municipio de Calarcá Quindío. Más que el cumplimiento de un riguroso plan académico, el grupo buscaba fortalecer los conocimientos y habilidades que, en compresión y producción de textos, tuviera el grupo de internos interesado en dicha labor. El acompañamiento y asesoría se fundamentarían en la calidad humana. Esto debido a que más allá de dictar charlas de modo magistral, se buscaba tener en cuenta el contexto y el tipo de público al que se enfrentaba el equipo de trabajo. De allí, la consideración de que cada interno tenía un mundo y una realidad diferente, una condena por cumplir y un momento distinto, en el tiempo, para salir en libertad.

Luego de dar inicio al proceso de identificar el contexto, relacionarse con los internos e interactuar con ellos a lo largo de varias sesiones, el grupo ya se había consolidado. En este momento se optó por buscar un nombre que identificara a sus integrantes y, además, diera relevancia a la labor ejercida, dado que las actividades realizadas permitían que los internos salieran de la realidad enfrentada por ellos y lograran ir más allá de lo que esta les ofrecía. Es decir, ni los barrotes, ni las cuatro paredes de su entorno, ni las rejas lograban detener el fluir de sus ideas. De allí que los primeros nombres propuestos fueron La Fuga y El escape. Este segundo contó con mayor acogida, dada su carga semántica. Es así como desde el 7 de Octubre del mismo año, se define este nombre para el equipo de trabajo y el de Señales de Libertad para el taller dictado en el centro de reclusión.

El equipo que se conformara necesitaba crear estrategias que, además de permitir una aceptabilidad y atrapar la atención del grupo de internos, lograran la continuidad de los procesos iniciados sin interrupción en el momento en que llegaran nuevos internos o que salieran otros, ya fuera por libertad o por remisión a otros centros penitenciarios. Por ello, los temas abordados debían ser muy generales y a la vez muy claros, ésta sería la forma de lograr un avance fluido y sin estancamientos, es decir, sin la necesidad de volver atrás en las temáticas tratadas en clases o charlas anteriores.

Durante el segundo semestre de 2009 se abordó la poesía como tema central. De allí que la conferencia dictada por el profesor del Programa de Español y Literatura Juan Pablo Gutiérrez, sobre vanguardias literarias, fuera altamente pertinente. En este mismo periodo, se retiraron del grupo de trabajo las estudiantes María del Mar Ospina y Yessica María Bautista. El 25 de enero de 2010 se retomó el proceso en Peñas Blancas. Además, se extendió el taller Señales de Libertad al centro de reclusión de mujeres en la ciudad de Armenia, por tal motivo se hizo necesario abrir una nueva convocatoria que permitiera ampliar el equipo de trabajo. A través de este proceso se vincularon las estudiantes: Jimena Londoño, Leidy Elena Díaz, Sthefanie Osorio, María Bleydy Carreño y

Es así, como abierta la convocatoria para conformar este equipo se presentaron ante Numaél Mora Álvarez (Director del programa de Español y Literatura), los estudiantes: María Del Mar Ospina, Yessica María Bautista, Xiomara Ochoa y Víctor Velásquez, todos ellos estudiantes del mismo programa. El día 17 de Agosto del año 2009, se inició el proceso en el centro de reclusión

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Víctor Velásquez Colorado Licenciatura en Español y Literatura VIII Semestre Universidad del Quindío


En el semestre mencionado, en ambas instituciones, se trabajó la pintura como expresión del sentir humano, de la libertad. A una sesión en Peñas Blancas, asiste la señora Blanca Nubia Pedraza, abogada de la oficina jurídica de la Universidad del Quindío, quien da asesoría sobre sus procesos a algunos de los internos. Las actividades se concluyen el día 26 de mayo. El 2 de agosto del mismo año, se reiniciaron las actividades en los dos centros de reclusión. Para éste periodo se retiró del grupo Jimena Londoño

e ingresaron, a través de convocatoria realizada por la coordinación de comunicaciones, los estudiantes Diana Cristina Botero, María Gisela Álvarez, Juan Pablo Vega, Yeraldine Medina y Mario Alejandro Ospina. Las temáticas tratadas se relacionaron con la mitología griega, aspecto abordado, en una de las sesiones, por el profesor del programa de Licenciatura en Español y Literatura Álvaro Eduardo Cano. Actualmente, el grupo El Escape desarrolla sus labores en las instituciones penitenciarias mencionadas bajo la coordinación de la estudiante Xiomara Ochoa. La motivación y el entusiasmo hacen de este grupo de trabajo un ejemplo de solidaridad y deseo por compartir, por fuera de las aulas, lo aprendido en ellas.

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Xiomara Alejandra Ocampo, quienes entraron a participar del proyecto bajo la coordinación de Victor Velásquez en el centro de reclusión Peñas Blancas y de Xiomara Ochoa en el centro de reclusión de mujeres.

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MATCH POINT

Chris, quien por ambición a una vida mejor se casa con ella. Sin embargo, la situación dramática se da cuando Tom termina con Nola, su prometida, en quien Chris se fijó desde el día en que la conoció. Así, ya con el camino relativamente libre, corre a su encuentro, pues la atracción de ambos es inmensa.

Ficha Dirección y guión: Woody Allen País: Reino Unido Año: 2005 Duración: 123 min. Género: Drama Interpretación: Jonathan Rhys Meyers (Chris Wilton), Matthew Goode (Tom Hewett), Emily Mortimer (Chloe Hewett Wilton), Scarlett Johansson (Nola Rice) Producción: Letty Aronson, Gareth Wiley y Lucy Darwin Fotografía: Remi Adefarasin Montaje: Alisa Lepselter Diseño de producción: Jim Clay Vestuario: Jill Taylor

Chris empieza a llevar una vida doble: a la primera faceta de ella, ha llegado por la ambición, en busca de una posición económica garantizada por su matrimonio con una mujer adinerada como Chloe, y a la segunda, motivado por la lujuria y la pasión que le genera una bella mujer como Nola. No obstante, todo se complica para el jugador cuando se ve enfrentado a una situación totalmente inesperada que lo lleva a la desesperación, pues se encuentra obligado a escoger una de sus dos vidas. Esta película es una espléndida representación del s é p t i m o a r t e . To d o s l o s e l e m e n t o s cinematográficos son excepcionales. Una trama que nos lleva a reflexionar sobre la realidad. Además, es ambientada en los más bellos e impresionantes paisajes londinenses y representada por un reparto hecho a la medida, pues cada actor le dio vida propia a su personaje, de modo que llegan a suscitar todo tipo de sentimientos en el público.

Nuevamente, después de muchos años, vemos cómo Woody Allen nos sorprende al plantear cuestiones existenciales y cotidianas, como la ascensión social, el amor, el sexo, la infidelidad y el sentimiento de culpa, en un drama inigualable. En esta película podemos analizar profundamente a cada uno de los personajes, a través de las decisiones que toman e incluso llegarnos a identificarnos con ellos.

Igualmente, el filme introduce numerosas y exquisitas piezas de ópera, que le agregan suspenso al drama conforme se acerca al final. Esta película nos muestra el ingenio de Woody Allen, donde la vida y la muerte de los personajes se rigen por la suerte. Todos los sucesos son una metáfora: un partido de tenis en el que muchas veces la bola pega en la malla y sólo el destino decide a qué lado ha de caer y a quién otorgará la victoria.

El filme narra la historia de Chris Wilton, un ex jugador de tenis que llega a Londres para empezar a ser instructor en un club. En su trabajo se hace amigo de Tom Hewett, un socialista que lo introduce a la élite londinense. Chloe, la hermana de Tom, termina enamorándose de

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Tatiana Vega Grado 11 -b Fundación G.I School Asesor: Alejandro Rubio García Egresado Licenciatura en Español y Literatura Universidad del Quindío


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EL INFORME DE BRODIE

Título: El informe de Brodie Autor: Jorge Luís Borges Primera edición: 1970, Madrid. Editorial: Alianza Editorial, Biblioteca Borges

El informe de Brodie es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges y hace parte de un libro con ese mismo nombre, compuesto de 12 relatos cortos de los cuales el anteriormente mencionado es el último. Este cuento, como otros del mismo autor muestra una complejidad en su esencia que le da a la vez una profundidad innegable. Un hombre empieza esta narración contando que en un ejemplar de Las mil y una noches que recibió había un manuscrito, firmado por David Brodie, que le llama tanto la atención que decide traducirlo del inglés para difundirlo. Desde aquí el autor del informe, un misionero escocés que se encuentra en la difícil tarea de convertir a una desconocida tribu, se vuelve nuestro narrador. Él empieza (sin contar la primera página faltante) diciendo las características básicas de esta comunidad a la cual denomina Yahoos, ya que el nombre que se dan es difícil de pronunciar por la falta de vocales en su vocabulario.

El texto se centra en cómo Brodie llega a conocer a estos seres particulares e inhumanos que tienen propiedades extrañas y brutales (como el olvido del lenguaje escrito, la falta de memoria, la visión del futuro y las masacres sin razón) vistas desde un punto de vista particular pero, que al analizarlas minuciosamente, no son más que réplicas inexactas de los acontecimientos históricos de la humanidad, la mayoría de ellos no requieren siquiera remontarse a tiempos antiguos de “salvajismo”. Pero, lo más interesante es que aunque para muchos este texto puede ser absolutamente ficcional, al ser examinado minuciosamente, puede llegar incluso a causar dudas o dualidades éticas y morales en cuanto a nuestro pensamiento. En mi opinión, aunque usualmente prefiero el facilismo de las frases y de los conceptos y aún más en la literatura, este texto compone un balance perfecto entre complejidad y simpleza, y entre lectura analítica y amena que lo hace refinado y suspicaz, pues nos lleva a dudar de nuestra propia cultura sin ser directamente críticos o jueces. Por lo tanto, sin lugar a dudas, recomendaría este texto a personas que gusten de la lectura como algo más que un hábito o un placer, y a quienes no tengan amnesia histórica y puedan relacionar los hechos de esta tribu con los ocurridos en este mismo mundo a través de los años.

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FICHA

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Silvana Agudelo Botero Grado 11-a Fundación G.I School Asesor: Alejandro Rubio García Egresado Licenciatura en Español y Literatura Universidad del Quindío


*Abrazo entre revistas: CAZAMOSCASMANIZALES

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REVISTA FILOSÓFICA Y LITERARIA ISSN:1909-6704/AÑO 4. No. 6 Febrero-Junio de 2010

Contenido edición universitaria Carlos Augusto Jaramillo Parra

8 Presentación Zona articular 17 La transición del mythos al logos: apuntes alrededor de esta cuestión David Santiago Mesa Díaz 25 La concepción subjetiva de la ética y la dicotomía hecho-valor Sergio Luís Ospina Toro 30 Creación y belleza Luis Miguel Gallego Sepúlveda 36 El alma platónica o sobre la negación del cuerpo Juan Guillermo Miranda Corzo 47 La educación tras la globalización: una mirada del desarrollo desde lo humano Edilberto Granados López

Traducción 127 Réplica a John Searle Steven Knapp, Walter Benn Michaels Traducción del inglés por: Yesid Henao Pérez Entrevista 139 Nietzsche, la música y la diversidad Entrevista a Jesús Ferro Bayona Pedro Antonio Rojas Valencia Moscas tras la oreja 155 Reseña a: “Antonin Artaud: un pensamiento expresado en el cuerpo”, de Nataly Penagos Ríos Sergio Ramírez Agudelo 157 Reseña a: “La crisis de la modernidad según Michel Houellebecq”, de David Jiménez González Germán Sarasty Moncada 160 Reseña a: “La percepción en el marco de la teoría intencional de J. Searle” de Jorge Mario López Arias Sergio Luís

Sedimentos literarios 63 Caricia fem Laura Marcela Sanz León 64 Nueve minutos de un ángel Nancy Herrera Henao 68 Überlegungen über Das experiment filme und Zimbardo werk Sebastián Pérez Marulanda 78 La ordenación del demiurgo Germán Sarasty Moncada

Eventos 168 Presentación del grupo de trabajo académico en pensamiento ambiental Sergio Ramírez Agudelo 170 Seminario: pensamiento ambiental y prácticas decoloniales 171 Apuntes para bordear prácticas decoloniales: las parteras del pacífico Marcela Duque Ríos 178 I simposio de filosofía analítica Capítulo Willard Van Orman Quine 179 La distinción analítico/sintético: una crítica desde Quine Gabriel Eduardo Vargas Duque 185 Primer seminario CIFCCA Conservación de las ideas filosóficas y culturales de Caldas 186 Dos obsesiones, dos olvidos, en el perdido “meridiano cultural”: revista Siglo 20 y Revista Literatura Manizales Jhon Alexander Isaza Echeverry

Espantamoscas 87 Siluetas del “Espantapájaros” Pedro Antonio Rojas Valencia 95 La vida en caída libre: a propósito de “La muerte” de Federico García Lorca Sergio Luís Ospina Toro Luís Ospina Toro 163 Reseña a: “Siento Luego Soy” de Nestor Fabio Piedrahita Pamela Natalia Zamora Giraldo Discusiones 101 Análisis crítico de la “Introducción a la lectura de Popper” de Carlos Emilio García Duque Rafael Macía 117 Algunas observaciones sobre la 1revistacazamoscas@gmail.com

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“Versiones de lo imaginario: El Caribe más allá de sus márgenes” (Cartagena, 4 al 7 de octubre del 2011) Presentación La Red Nacional de Estudiantes de Literatura y Afines (REDNEL), Nodo Cartagena, con el apoyo de la Fundación “Cero Esquema”, el Programa de Linguistica y Literatura de la Universidad de Cartagena, y el Instituto de Patriomonio y Cultura (IPCC) de Cartagena se complace en invitar a todos los estudiantes de Literatura, a profesionales en el área de las Humanidades y Artes Plásticas, y a todos aquellos aficionados, al IX Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura y Afines: “Versiones de lo Imaginario: el Caribe más allá de sus márgenes”. El evento se llevará a cabo en la ciudad de Cartagena en el 2011 (año en que se celebrará el bicentenario de la Independencia de la misma). En el marco del encuentro también se realizará la VII Asamblea de Coordinadores a nivel nacional. Es la primera vez que este evento se realiza en el Caribe colombiano, ya que las anteriores versiones se realizaron en Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga desde la creación de REDNEL en el año 2004. Por tanto, esperamos que esta sea la oportunidad para todos aquellos, que desempeñan un constante ejercicio de la gestión cultural y para aquellos que siempre están activos, proponiendo y difundiendo la literatura a través de sus distintas intertextualidades y relaciones. Objetivos Dar continuidad a un espacio de diálogo y construcción de conocimiento colectivo sobre el quehacer literario en el ámbito cultural colombiano y latinoamericano, abierto a estudiantes, docentes, investigadores y amantes de la literatura y sus afines. Propiciar jornadas de convergencia para prácticas y saberes diversos, que giren en torno al análisis de las posibilidades y los retos conferidos al área de los estudios literarios en Latinoamérica en el siglo XXI. Motivar la convivencia y la intervención social a través de la presentación de eventos culturales durante los días de realización del encuentro. Estrechar los vínculos generados entre los Nodos REDNEL de todo el país con las instituciones interesadas en los campos de las artes, las humanidades y las ciencias sociales. Justificación “Hablamos del Caribe profundo. Del que nada tiene que ver con la publicidad turística y la alharaca estereotipada. De ese Caribe que en todo sentido “es producto del Sol y compañero de la noche”. Así se refirió Héctor Rojas Herazo en su ensayo Rasgos lineales para bocetar el Caribe. Y es precisamente este Caribe sinuoso, y no muy claro (ni siquiera para aquellos que viven en sus riberas), el que pretendemos desentrañar a través de la literatura en esta nueva oportunidad Aunque en las últimas décadas la pregunta por el “ser caribeño” ha inquietado el ámbito literario, y ha sido respondida desde la persistencia admirable del “autoctonismo”, o desde la intromisión perturbadora de la “modernidad”, más allá de la certeza de la lejanía de estas respuestas, los cuestionamientos se centran en el direccionamiento de los interrogantes. En el pavimento sobre el que se construyen preguntas que, a la larga, devienen en respuestas con claros y extralimitados límites ontologizantes, y también prosperan voces universalistas que convocan todas las expresiones posibles. Debido a ello se hace ineludible realizar un encuentro de visiones, de “versiones”. Encuentro de visiones literarias, pero no únicamente sobre lo “nuestro”; reunión de prismas desde los cuáles nos miramos, y que tampoco están circunscritos necesariamente a aquello que la deconstrucción del canon propugna: collage de ideas que puede coexistir en sus diferencias. La literatura como metalenguaje de un Caribe inmenso que incluye todas las categorías y es receptor y trasmisor de todas las formas, un Caribe que propende por la valoración de sus expresiones nativas, pero que a su vez se reinventa en otras expresiones que, más allá de subvalorar lo “nativo”, enriquecen poderosamente el paisaje cultural y literario. Y qué época más apropiada para realizar todas estas reflexiones que en el año del Bicentenario de la Independencia de Cartagena: en medio de expresiones literarias que dan cuenta de su devenir, por lo que no es más que el ojo de una aguja en el Caribe Colombiano. Que sea a través de esta ventana que subyace a lo comercial, donde los jóvenes de Colombia puedan reunirse por novena vez a nivel nacional, y por primera vez en la Costa Caribe, a narrar y mostrar sus experiencias a sus pares y a los demás miembros de la comunidad académica y de los colectivos sociales. Mesas temáticas a). “Márgenes de la teoría literaria” Literatura y filosofía Literatura y psicoanálisis Literatura y antropología Literatura feminista, género, diversidad sexual, homoerotismo. Literatura en el teatro b) “Literatura y sus límites” Discusiones sobre la definición y el valor literario en los siglos XX y XXI Modelos contemporáneos de teoría de la literatura El libro y las nuevas tecnologías: a) Los portales de Internet b) La revista literaria en internet.

Mesa temática c) Literatura en el Caribe Colombiano: producción, edición y circulación. Apuestas literarias desde lo afro Influencia de la literatura caribeña en Colombia Evolución de la literatura de la Costa Norte de Colombia: De Rafael Núñez a Efraím Medina. Encuentro de Proyectos editoriales de Facultades de Literatura del interior del País y de Cartagena. Literatura étnica d) Función social de la promoción de lectura en Colombia: protagonistas La lectura como práctica sociocultural La promoción de lectura como estrategia pedagógica El canon literario escolar Promoción de lectura del Caribe y en el Caribe La promoción de lectura como instrumento para vencer el analfabetismo. e) En el marco del Bicentenario de Cartagena de Indias, 1811-2011 Literatura y emancipación política Función de la literatura en la conciencia nacional: a propósito del bicentenario Escritores representativos en 200 años de historia post-hispánica cartagenera: desde Rafael Núñez a Efraín Medina Aportes de la literatura afrocaribeña colombiana a la literatura colombiana f) Literatura y narrativa audiovisual El valor literario de la crítica cinematográfica El cineclubismo El cineforo como estrategia pedagógica Del guion a la representación de la realidad: del proceso intelectivo al proyectivo. g) Efemérides Ernesto Sábato Mario Vargas Llosa Jean Genet Raúl Gómez Jattin Efraín Medina Manuel Zapata Olivella h) Mesa temática Creación Poesía Cuento Minificción i) Mesa temática especial Esta se realizará en colegios, bibliotecas e instituciones públicas de la ciudad. Mesa taller Encuentro de profesores de Castellano, Lenguas e Idiomas del Distrito. Participación del público Podrán participar con ponencias todos aquellos estudiantes de pregrado o posgrado en las áreas de Literatura, Lingüística, Filología, Lenguas, Español, Filosofía, Comunicación, Sociología, Historia, Teatro, Artes escénicas y dramáticas, Derecho y otras disciplinas afines, matriculados en las universidades del país y de América Latina. La recepción de ponencias se abrirá desde el día 17 de enero hasta el 17 de mayo del 2011. Deben ser enviadas al correo ponenciasixenel@gmail.com, especificando nombre completo, universidad, teléfonos personales, ciudad desde donde se realiza el envío y correo electrónico. Las ponencias deben ser inéditas o editadas en publicaciones restringidas. Su autoría puede ser de máximo dos personas. Las ponencias deben ser presentadas de acuerdo a las normas APA, mínimo 8 páginas, máximo 12 páginas (excluyendo la bibliografía y la portada), en tamaño carta y por una sola cara. Se pide evitar las mayúsculas sostenidas, las negrillas, los colores y otros adornos tipográficos. El ponente contará con un tiempo de disertación de veinte minutos. Se debe especificar a qué mesa temática se aspira, y si no se especifica, el texto enviado será estudiado por el Comité de Selección de Ponencias y sus asesores. Se debe incluir como encabezado de la ponencia un abstract de mínimo 200 palabras, donde se describa el tema de la ponencia, el marco teórico utilizado y los conceptos claves (mínimo 3). Los que participen en la mesa de creación literaria podrán enviar textos en las modalidades de Poesía (mínimo 3 poemas, máximo 5) y/o Cuento (mínimo 2 microrelatos, máximo 4, en caso de minificciones; mínimo 2, máximo 3, en caso de cuento). La lista de ponencias seleccionadas se publicará el día 15 de junio de 2011 en el blog del Nodo Cartagena de la Red Nacional de Estudiantes de Literatura y Afines. Por correo electrónico se notificará la aceptación de las ponencias y creaciones literarias, con una respectiva carta de invitación. Para inscribirse como asistente los interesados deben enviar su nombre completo, universidad de procedencia, celular, y cédula de ciudadanía, al correo nodocartagena@gmail.com, hasta el 30 de agosto del 2011, colocando en el asunto “Asistente IX ENEL”.

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IX ENCUENTRO NACIONAL REDNEL


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Revista literaria del programa de licenciatura en español y literatura

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