Page 1

Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de Obispos para Oriente Medio Nuntius of the Special Assembly for the Middle East of the Synod of Bishops (‫ﺭﺳﺎﻟﺔ ﺇﱃ ﺷﻌﺐ ﺍﷲ )ﺳﻴﻨﻮﺩﺱ ﺍﻷﺳﺎﻗﻔﺔ‬

!


MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS DEL SÍNODO DE OBISPOS PARA ORIENTE MEDIO

“La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (Hch 4, 32)

A nuestros hermanos los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas, a todas las personas consagradas y a todos nuestros amados fieles laicos y a todas las personas de buena voluntad.

Introducción 1. Que la gracia de Jesús Nuestro Señor, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con todos vosotros. El Sínodo de los Obispos para Oriente Medio ha sido para nosotros un nuevo Pentecostés. “El Pentecostés es el acontecimiento originario pero también es un dinamismo permanente, y el Sínodo de los Obispos es un momento privilegiado en el que se puede renovar en el camino de la Iglesia la gracia del Pentecostés” (Benedicto XVI, Homilía de la Misa de apertura del Sínodo, 10.10.2010). Hemos venido a Roma, nosotros patriarcas y obispos de las Iglesias católicas en Oriente con todos nuestros patrimonios espirituales, litúrgicos, culturales y canónicos, trayendo en nuestros corazones las preocupaciones de nuestros pueblos y sus esperanzas. Por primera vez, nos hemos reunido en un Sínodo alrededor de Su Santidad el Papa Benedicto XVI, con los cardenales y los obispos responsables de los Dicasterios romanos, los presidentes de las Conferencias episcopales del mundo al que le conciernen los asuntos de Oriente Medio, y con representantes de las Iglesias Ortodoxas y las comunidades evangélicas y con los invitados judíos y musulmanes. Expresamos nuestro agradecimiento a Su Santidad Benedicto XVI por su solicitud y sus enseñanzas que iluminan la marcha de la Iglesia en general y la de nuestras Iglesia orientales en particular, sobre todo en lo que se refiere a la justicia y la paz. Damos las gracias a las Conferencias episcopales por su solidaridad y su presencia entre nosotros en su peregrinación a los santos Lugares y su visita a nuestras comunidades. Les damos las gracias por acompañar a nuestras Iglesias en los diferentes ámbitos de nuestra vida. Damos las gracias a las Organizaciones eclesiales que nos sostienen por su ayuda eficaz.


Hemos reflexionado juntos, a la luz de las Sagradas Escrituras y de la Tradición viva, sobre la presencia y el futuro de los cristianos y de los pueblos de Oriente Medio. Hemos meditado sobre los problemas de esta región del mundo que Dios ha querido, en el misterio de su amor, que fuera la cuna de su plan universal de salvación. De ahí, en efecto, partió la vocación de Abraham. Ahí el Verbo de Dios, Jesucristo, se encarnó en la Virgen María por obra del Espíritu Santo. Ahí Jesús proclama el Evangelio de la vida y del reino. Ahí murió para redimir al género humano y librarlo del pecado. Luego resucitó de entre los muertos para dar la vida nueva a todos los hombres. Ahí nació la Iglesia y desde ahí salió para proclamar el Evangelio hasta los confines de la tierra. El objetivo primero del Sínodo es de orden pastoral, por eso también hemos traído en nuestros corazones la vida, los sufrimientos y las experiencias de nuestros pueblos y los desafíos que tienen que afrontar cada día con la “gracia del Espíritu Santo y su amor derramado en nuestros corazones” (Rm 5,5). Por este motivo os dirigimos este mensaje, amados hermanos y hermanas, y queremos que sea una llamada a la firmeza en la fe, fundada en la Palabra de Dios, a la colaboración en la unidad y en la comunión en el testimonio del amor en todos los ámbitos de la vida.

I. La Iglesia en Oriente Medio: comunión y testimonio a través de la historia El camino de la fe en Oriente 2. En Oriente nació la primera comunidad cristiana. De Oriente salieron los Apóstoles después de Pentecostés para evangelizar al mundo entero. Ahí vivió la primera comunidad cristiana en medio de tensiones y persecuciones, “constante en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones” (Hch 2, 42), y nadie tuvo necesidades. Ahí los primeros mártires bañaron con su sangre los cimientos de la Iglesia naciente. Después, los anacoretas llenaron los desiertos del perfume de su santidad y su fe. Ahí vivieron los Padres de la Iglesia Oriental que siguen nutriendo con sus enseñanzas a la Iglesia de Oriente y de Occidente. De nuestras Iglesias salieron, en los primeros siglos y en los siguientes, los misioneros hacia Extremo Oriente y hacia Occidente llevando la luz de Cristo. Nosotros somos sus herederos y debemos seguir transmitiendo su mensaje a las generaciones futuras. Nuestras Iglesias no han dejado de dar santos, sacerdotes, consagrados, y de servir de manera eficaz en numerosas instituciones contribuyendo a la construcción de nuestras sociedades y de nuestros países, sacrificándose por


todos los hombres, creados a imagen de Dios y portadores de su imagen. Algunas de nuestras Iglesias hoy en día no dejan de enviar misioneros que hacen llegar la palabra de Cristo a los diferentes rincones del mundo. La labor pastoral, apostólica y misionera, nos pide hoy que pensemos en una pastoral para promover las vocaciones sacerdotales y religiosas y asegurar la Iglesia del mañana. Nos encontramos hoy ante un cambio histórico: Dios que nos ha dado la fe en nuestro Oriente, desde hace 2.000 años, nos invita a perseverar con valor, constancia y firmeza y a llevar el mensaje de Cristo y el testimonio de su Evangelio que es un Evangelio de amor y de paz. Desafíos y esperanzas 3.1. Nosotros nos enfrentamos hoy a numerosos desafíos. El primero viene de nosotros mismos y de nuestras Iglesias. Lo que Cristo nos pide es que aceptemos nuestra fe y que la vivamos en todos los aspectos de la vida. Lo que Él pide a nuestras Iglesias es que refuercen la comunión en cada Iglesia sui iuris y entre las Iglesias católicas de distintas tradiciones, y que hagamos todo lo posible en la oración y la caridad para conseguir la unidad de todos los cristianos, de forma que realicemos la oración de Cristo: “para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tu me has enviado” (Jn 17,21). 3.2. El segundo desafío viene de fuera, de las condiciones políticas y de seguridad en nuestros países y del pluralismo religioso. Hemos analizado lo referente a la situación social y la seguridad en todos nuestros países de Oriente Medio. Hemos sido conscientes del impacto del conflicto palestino-israelí sobre toda la región, especialmente sobre el pueblo palestino, que sufre las consecuencias de la ocupación israelí: la falta de libertad de movimiento, el muro de separación y las barreras militares, los prisioneros políticos, la demolición de las casas, la perturbación de la vida económica y social y los millares de refugiados. También hemos reflexionado sobre el sufrimiento y la inseguridad en los que viven los israelíes. Hemos meditado sobre la situación de la ciudad santa de Jerusalén. Estamos preocupados por las iniciativas unilaterales que podrían cambiar su demografía y su estatuto. Frente a todo esto, vemos que una paz justa y definitiva es el único medio de salvación para todos, para el bien de la región y sus pueblos. 3.3. Hemos recordado en nuestras reuniones y nuestras oraciones los sufrimientos sangrientos del pueblo iraquí. También hemos recordado a los cristianos asesinados en Iraq, los sufrimientos permanentes de la


iglesia de Iraq y de sus hijos desplazados y dispersos por el mundo llevando con ellos las preocupaciones de su tierra y de su patria. Los Padres sinodales han expresado su solidaridad con el pueblo y las Iglesias en Iraq y han manifestado el deseo de que los emigrantes, obligados a abandonar su país, puedan encontrar allí, donde lleguen, los auxilios necesarios, para que puedan regresar a sus países y vivir seguros en ellos. 3.4. Hemos reflexionado sobre las relaciones entre conciudadanos, cristianos y musulmanes. Querríamos afirmar aquí, con nuestra visión cristiana de las cosas, un principio primordial que debería gobernar estas relaciones: Dios quiere que seamos cristianos en y para nuestras sociedades medio-orientales. Es el plan de Dios para nosotros, y es nuestra misión y nuestra vocación que vivamos cristianos y musulmanes juntos. Nosotros nos moveremos en este terreno guiados por el mandamiento del amor y por la fuerza del Espíritu en nosotros. El segundo principio que gobierna estas relaciones es el hecho de que nosotros somos parte integrante de nuestras sociedades. Nuestra misión, basada en nuestra fe y nuestro deber hacia nuestras patrias, nos obliga a contribuir a la construcción de nuestros países con todos los ciudadanos, musulmanes, judíos y cristianos.

II. Comunión y testimonio en el seno de las Iglesias católicas de Oriente Medio A los fieles de nuestras Iglesias 4.1. Jesús nos dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo” (Mt 5, 13.14). Vuestra misión, amados fieles, es la de ser en vuestras sociedades, por la fe, la experiencia y el amor, como la “sal” que da sabor y sentido a la vida, como la “luz” que ilumina las tinieblas con la verdad, y como la “levadura” que transforma los corazones y las inteligencias. Los primeros cristianos en Jerusalén eran poco numerosos. A pesar de ello, pudieron llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra, con la gracia del “Señor que colaboraba con ellos y con ellos confirmaba su Palabra con los signos” (Mc 16, 20). 4.2. Nosotros os saludamos, cristianos de Oriente Medio, y os damos las gracias por todo lo que habéis llevado a cabo en vuestras familias y vuestras sociedades, en vuestras Iglesias y vuestras naciones. Saludamos vuestra perseverancia en las dificultades, las penas y las angustias. 4.3. Queridos sacerdotes, nuestros colaboradores en la misión catequética, litúrgica y pastoral: os renovamos


nuestra amistad y nuestra confianza. Seguid transmitiendo a vuestros fieles, con celo y perseverancia, el Evangelio de la vida y la Tradición de la Iglesia, por medio de la predicación, de la catequesis, de la dirección espiritual y del buen ejemplo. Consolidad la fe del pueblo de Dios para que se transforme en una civilización del amor, prodigadle los sacramentos de la Iglesia, para que aspire a la renovación de su vida. Reunidlo en la unidad y la caridad por el don del Espíritu Santo. Queridos religiosos, religiosas y consagrados en el mundo, os expresamos nuestra gratitud, y con vosotros damos gracias a Dios por el don de los consejos evangélicos -de la castidad consagrada, la pobreza y la obediencia- con los que os habéis donado vosotros mismos, siguiendo a Cristo, al que vosotros deseáis testimoniar vuestro amor predilecto. Gracias a vuestras iniciativas apostólicas diversificadas, vosotros sois el verdadero tesoro y la riqueza de nuestras Iglesias y un oasis espiritual en nuestras parroquias, nuestras diócesis y nuestras misiones. Nos unimos en espíritu a los eremitas, a los monjes y las monjas que han consagrado su vida a la oración en los monasterios contemplativos, santificando las horas del día y de la noche, llevando en sus oraciones las preocupaciones y las necesidades de la Iglesia. Vosotros ofrecéis al mundo, con el testimonio de vuestra vida, un signo de esperanza. 4.4. Nosotros os expresamos, fieles laicos, nuestra estima y nuestra amistad. Apreciamos todo lo que hacéis por vuestras familias y vuestras sociedades, vuestras Iglesias y vuestras patrias. Manteneos firmes en medio de las pruebas y las dificultades. Estamos llenos de gratitud hacia el Señor por los carismas y los talentos de los que os ha colmado, y con los que participáis, por la fuerza de vuestro bautismo y vuestra confirmación, en la labor apostólica y en la misión de la Iglesia, impregnando el ámbito de las cosas temporales con el espíritu y los valores del Evangelio. Os invitamos al testimonio de una vida cristiana auténtica, a una práctica religiosa consciente y a las buenas costumbres. Tened el valor de decir la verdad con objetividad. A vosotros que sufrís en vuestro cuerpo, vuestra alma y vuestro espíritu, oprimidos, expatriados, perseguidos, prisioneros y detenidos, os llevamos en nuestras oraciones. Unid vuestros sufrimientos a los de Cristo Redentor, y buscad en su cruz la paciencia y la fuerza. Mediante vuestros sufrimientos obtenéis para el mundo el amor misericordioso de Dios. Saludamos a cada una de nuestras familias cristianas, y miramos con estima su vocación y su misión, como célula viva de la sociedad, escuela natural de las virtudes y de los valores éticos y humanos, e iglesia doméstica


que educa a la oración y a la fe de generación en generación. Damos las gracias a los padres y a los abuelos por la educación de sus hijos y sus nietos en el ejemplo del Niño Jesús que “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2, 52). Nos comprometemos a proteger a la familia con una pastoral familiar, mediante cursos de preparación al matrimonio, centros de acogida y consultorios, abiertos a todos y en particular a las parejas en crisis, y con nuestras reivindicaciones de los derechos fundamentales de la familia. Nos dirigimos ahora de manera especial a las mujeres. Expresamos nuestra estima por lo que sois en las distintas edades de vuestra vida: como hijas, madres, educadoras, consagradas y trabajadoras en la vida pública. Os rendimos homenaje, pues protegéis la vida humana desde su comienzo, ofreciéndole cuidados y cariño. Dios os ha dado una sensibilidad particular para todo lo relacionado con la educación, el trabajo humanitario y la vida apostólica. Damos gracias a Dios por vuestras actividades y esperamos que ejerzáis una mayor responsabilidad en la vida pública. Os miramos con amistad, jóvenes, hombres y mujeres, como hizo Cristo con el joven del Evangelio (cfr. Mc 10, 21). Sois el futuro de nuestras iglesias, de nuestras comunidades, de nuestros países, su potencial y su fuerza regeneradora. Lleváis a cabo el proyecto de vuestra vida bajo la mirada amorosa de Cristo. Sed ciudadanos responsables y creyentes sinceros. La Iglesia se une a vosotros en vuestra preocupación por encontrar un trabajo, en función de vuestras competencias, lo que contribuirá a estimular vuestra creatividad y a asegurar el futuro y la formación de una familia creyente. Superad la tentación del materialismo y del consumismo. Permaneced firmes en vuestros valores cristianos. Saludamos a los jefes de los centros de educación católica. En la enseñanza y la educación buscad la excelencia del espíritu cristiano. Tened como objetivo consolidar la cultura de la convivialidad, la preocupación de los pobres y de los que sufren minusvalías. A pesar de los desafíos y las dificultades que sufren vuestras instituciones, os invitamos a que las mantengáis para asegurar la misión educadora de la Iglesia, y promover el desarrollo y el bien de nuestras sociedades. Nos dirigimos con gran estima a quienes trabajan en el sector social. En vuestras instituciones estáis al servicio de la caridad. Os animamos y apoyamos en esta misión de desarrollo, guiada por la rica enseñanza social de la Iglesia. Con vuestro trabajo reforzáis los lazos de fraternidad entre los hombres, sirviendo a los pobres, los


marginados, los enfermos, los refugiados y los prisioneros, sin discriminación. Vosotros estáis guiados por la palabra de Nuestro Señor Jesús: “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40). Vemos con esperanza los grupos de oración y los movimientos apostólicos. Ellos son escuelas de profundización de la fe, para vivirla en la familia y en la sociedad. Valoramos sus actividades en las parroquias y las diócesis y su apoyo a los pastores, en conformidad con las directivas de la Iglesia. Damos gracias a Dios por estos grupos y movimientos, células activas en las parroquias y semillero de vocaciones sacerdotales y religiosas. Apreciamos el papel de los medios de comunicación escrita y audiovisual. Os damos las gracias a vosotros periodistas, por colaborar con la Iglesia en la difusión de sus enseñanzas y de sus actividades y, en estos días, por haber cubierto las noticias de la Asamblea Especial para Oriente Medio en los diferentes rincones del mundo. Nos congratulamos por la contribución de los medios de comunicación internacionales y católicos. De Oriente Medio, merece una mención especial el canal Télé Lumière - Noursat y esperamos que pueda continuar su servicio de información y de formación a la fe, su trabajo por la unidad cristiana, la consolidación de la presencia cristiana en Oriente, el fortalecimiento del diálogo interreligioso y la comunión entre los orientales presentes en todos los continentes. A nuestros fieles en la diáspora 5. La emigración se ha convertido en un problema general. El cristiano, el musulmán y el judío emigran por las mismas causas provenientes de la inestabilidad política y económica. Además, el cristiano, comienza a sentirse inseguro, aunque a niveles diferentes, en los países de Oriente Medio. Que los cristianos tengan confianza en el futuro y continúen viviendo en sus queridos países. Os saludamos, amados fieles en los diferentes países de la diáspora. Le pedimos a Dios que os bendiga. Os pedimos que guardéis el recuerdo de vuestras patrias y de vuestras Iglesias vivo en vuestros corazones y preocupaciones. Vosotros podéis contribuir a su evolución y crecimiento con vuestras oraciones, vuestras reflexiones, vuestras visitas y otros medios, aunque estéis lejos.


Guardad los bienes y las tierras que tengáis en la patria. No os apresuréis a abandonarlos o venderlos. Guardadlos como patrimonio para vosotros y como un trozo de la patria a la que estaréis siempre ligados, una patria que amáis y apoyáis. La tierra forma parte de la identidad de la persona y de su misión, es un espacio vital para los que allí permanecen y para los que un día regresarán. La tierra es un bien público, un bien de la comunidad, un patrimonio común. Ella no se reduciría ante los intereses individuales de aquel que la posee y que decide, según su conveniencia, si guardarla o abandonarla. Os acompañamos con nuestras oraciones, a vosotros hijos de nuestras Iglesias y de nuestros países, forzados a emigrar. Llevad con vosotros vuestra fe, cultura y patrimonio, para que enriquezcáis vuestras nuevas patrias, aquellas que os proporcionan la paz, la libertad y el trabajo. Mirad al futuro con confianza y alegría. Permaneced siempre unidos a vuestros valores espirituales, a vuestras tradiciones culturales, a vuestro patrimonio nacional, con el fin de ofrecer a los países que os han acogido lo mejor de vosotros mismos y lo mejor que tenéis. Agradecemos a las Iglesias de los países de la diáspora que han acogido a nuestros fieles y que no cesan de colaborar con nosotros para asegurarles el necesario servicio pastoral. A los inmigrantes en nuestros países y en nuestras Iglesias 6. Saludamos a todos los inmigrantes, de diferentes nacionalidades que han venido a nuestros países por motivos de trabajo. Queridos fieles, os acogemos y vemos en vuestra fe un enriquecimiento y un soporte a la fe de nuestros fieles. Es con gran alegría que os proporcionaremos toda la ayuda espiritual que necesitáis. Solicitamos a nuestras Iglesias que presten una atención especial a aquellos hermanos y hermanas en sus dificultades, cualquiera sea su religión, sobre todo cuando sus derechos y su dignidad se ven lesionados; ya que vienen hacia nosotros no solamente para encontrar medios para vivir, sino también para procurar servicios que necesitan nuestros países. Ellos tienen su dignidad en Dios y, como todo ser humano, tienen derechos que deben ser respetados y contra los cuales nadie puede atentar. Razón por la cual, invitamos a los gobiernos de los países de acogida, a que respeten y defiendan los derechos de estas personas. III. Comunión y testimonio con las Iglesias Ortodoxas y con las comunidades Evangélicas de Oriente Medio 7. Saludamos a las Iglesias Ortodoxas y a las Comunidades Evangélicas en nuestros países. Juntos, trabajamos


por el bien de los cristianos, para que permanezcan, crezcan y prosperen. Nos encontramos en el mismo camino. Nuestros desafíos son los mismos y nuestro futuro es el mismo. Queremos llevar juntos el testimonio como discípulos de Cristo. Gracias a nuestra unidad podemos cumplir la misión que Dios nos ha confiado a todos, a pesar de la diversidad de nuestras Iglesias. La oración de Cristo es nuestro sostén, es el mandamiento del amor el que nos une, aunque en el camino hacia la comunión total nos quede mucho trecho por recorrer. Hemos caminado juntos en el Consejo de las Iglesias de Oriente Medio, y deseamos continuar nuestro marcha, con la gracia de Dios, y promover su acción, teniendo como objetivo último el testimonio común de nuestra fe, el servicio a nuestros fieles y a nuestros países. Saludamos y animamos a todas las instancias de diálogo ecuménico en cada uno de nuestros países. Expresamos nuestro agradecimiento al Consejo Ecuménico de las Iglesias y a las diferentes organizaciones ecuménicas que trabajan por la unidad de las Iglesias y para darles apoyo.

IV. Cooperación y diálogo con nuestros conciudadanos judíos 8. Las mismas Sagradas Escrituras nos unen, el Antiguo Testamento, que es la Palabra de Dios tanto para vosotros como para nosotros. Nosotros creemos en todo lo que Dios ha revelado desde que llamó a Abraham, nuestro Padre común en la fe, padre de los judíos, de los cristianos y de los musulmanes; creemos en las promesas de Dios y en la alianza que dio a él y a vosotros. Creemos que la Palabra de Dios es eterna. El Concilio Vaticano II publicó el documento Nostra aetate sobre el diálogo con las religiones, con el judaísmo, el islam y demás religiones. Otros documentos han indicado y desarrollado, posteriormente, las relaciones con el judaísmo. Por otro lado, hay un diálogo continuo entre la Iglesia y los representantes del judaísmo. Esperamos que este diálogo nos lleve a actuar junto a los responsables, para poner fin al conflicto político que no deja de separar y perturbar la vida de nuestros países. Es tiempo de comprometernos juntos por una paz sincera, justa y definitiva. Todos somos interpelados por la Palabra de Dios, que nos invita a escuchar la voz de Dios “Escucharé lo que habla Dios. El Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos (Sal 85,9). No está permitido recurrir a posiciones bíblicas y teológicas para valerse de un instrumento que justifique las injusticias. Al contrario, recurrir a la religión debe permitirle a cada persona ver el rostro de Dios en el otro, y tratarlo según los atributos de Dios y según sus mandamientos, es decir, según la bondad de Dios, su justicia, su misericordia y amor por nosotros.


V. Cooperación y diálogo con nuestros conciudadanos musulmanes 9. Nos une la fe en un único Dios y el mandamiento que dice: haz el bien y evita el mal. Las palabras del Concilio Vaticano II sobre las relaciones con las religiones sientan las bases de las relaciones entre la Iglesia Católica y los musulmanes: “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios viviente (...) misericordioso y todo poderoso que habló a los hombres”. (Nostra aetate 3) Le decimos a nuestros conciudadanos musulmanes: somos hermanos y Dios nos quiere juntos, unidos en la fe en Dios y por el doble mandamiento del amor a Dios y al prójimo. Juntos, construiremos nuestras sociedades civiles sobre la ciudadanía, la libertad religiosa y la libertad de conciencia. Juntos, trabajaremos para promover la justicia, la paz, los derechos del hombre y los valores de la vida y de la familia. Nuestra responsabilidad es común en la construcción de nuestras patrias. Queremos ofrecer a Oriente y a Occidente un modelo de convivencia entre las diferentes religiones y de colaboración positiva entre las diferentes civilizaciones, por el bien de nuestras patrias y el de toda la humanidad. Desde el surgimiento del islam en el siglo VII hasta el día de hoy, hemos vivido juntos, hemos colaborado en la creación de nuestra civilización común. Al igual que sucedía en el pasado, aún hoy, hay inestabilidad en nuestras relaciones. Mediante el diálogo debemos deshechar todo desequilibrio o malentendido. El Papa Benedicto XVI nos dice que nuestro diálogo no puede ser una realidad pasajera. Es más bien una necesidad vital de la cual depende nuestro futuro. (cfr. Discurso ante los representantes de las comunidades musulmanas en Colonia 20.08.2005). Es, pues, nuestro deber educar a los creyentes al diálogo interreligioso, a aceptar el pluralismo y el respeto y la estima recíprocos.

VI. Nuestra participación en la vida pública: llamado a los gobernantes y a los responsables políticos de nuestros países

10. Apreciamos los esfuerzos que hacéis por el bien común y por el servicio a nuestras sociedades. Os acompañamos con nuestras oraciones y pedimos a Dios que guíe vuestros pasos. Nos dirigimos a ustedes para abordar el tema crucial de la igualdad entre ciudadanos. Los cristianos son ciudadanos originarios y auténticos, leales a sus patrias y, por ende, cumplen con sus deberes nacionales. Es normal que ellos puedan gozar de todos los derechos como ciudadanos, de la libertad de conciencia y de culto, de la libertad en el ámbito de la educación, y de la enseñanza en el uso de los medios de comunicación.


Os pedimos que redobléis vuestros esfuerzos para establecer una paz justa y durable en la región, y para detener la carrera armamentista, que traería consigo la seguridad y la prosperidad económica, detendría el flujo migratorio que priva a nuestros países de sus fuerzas vivas. La paz es un don precioso que Dios ha confiado a los hombres, “bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9).

VII. Llamado a la comunidad internacional 11. Los ciudadanos de los países de Oriente Medio interpelan a la comunidad internacional y en particular a la O.N.U. para que trabajen, sinceramente, por una solución que traiga la paz justa y definitiva a la región, y ello mediante la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad y tomando medidas jurídicas necesarias para poner fin a la ocupación de los diferentes territorios árabes. El pueblo palestino podrá, de este modo, tener una patria independiente y soberana y vivir allí con plena dignidad y estabilidad. El Estado de Israel podrá gozar de la paz y de la seguridad dentro de fronteras internacionalmente reconocidas. La Ciudad Santa de Jerusalén podrá obtener el estatuto justo que respete su carácter particular, su santidad y su patrimonio religioso para cada una de las tres religiones judía, cristiana y musulmana. Esperamos que la solución de los dos estados se haga realidad y no sea un simple sueño. Iraq podrá poner fin a las consecuencias funestas de la guerra y establecer una seguridad que proteja a todos los ciudadanos y a sus componentes sociales, religiosas y nacionales. Líbano podrá gozar de su soberanía sobre todo el territorio, fortificar su unidad nacional y continuar su vocación de ser modelo de buena convivencia entre cristianos y musulmanes, gracias al diálogo de culturas y religiones y a la promoción de las libertades públicas. Condenamos la violencia y el terrorismo, independientemente de donde provengan, y todo extremismo religioso. Condenamos toda forma de racismo, antisemitismo, anticristianismo e islamofobia y hacemos un llamado a las religiones para que asuman sus responsabilidades en la promoción y diálogo de las culturas y de las civilizaciones en nuestra región y en el mundo entero.

Conclusión: Seguir dando testimonio de la vida divina que se nos presenta en la persona de Jesús


12. En conclusión, hermanos y hermanas, os decimos con el apóstol San Juan en su primera epístola: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos. Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y os anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado. Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo” (1Jn 1, 1-3). Esta Vida divina que se manifestó a los apóstoles hace dos mil años en la persona de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de la cual la Iglesia ha vivido y ha dado testimonio a lo largo de su historia, seguirá siendo por siempre, la vida de nuestras Iglesias en Oriente Medio y el objeto de nuestro testimonio. Sostenidos por la promesa del Señor: “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20), seguimos juntos nuestro camino en la esperanza “ y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rm 5, 5). Confesamos que hasta ahora no hemos hecho todo lo que está al alcance de nuestras manos por vivir mejor la comunión entre nuestras comunidades. No hemos hecho lo suficiente para confirmaros en la fe y daros el alimento espiritual que necesitáis en vuestras dificultades. El Señor nos invita a una conversión personal y colectiva. Hoy volvemos a vosotros colmados de esperanza, fuerza y determinación, trayendo con nosotros el mensaje del Sínodo y sus recomendaciones, con el fin de estudiarlos juntos y ponerlos en práctica en nuestras Iglesias, cada una de acuerdo a su estado. Esperamos también que este nuevo esfuerzo sea ecuménico. Dirigimos este humilde y sincero llamado para que juntos comencemos un camino de conversión, dejándonos renovar por la gracia del Espíritu Santo y volver a Dios. A la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia y Reina de la paz, a cuya protección encomendamos nuestros trabajos sinodales, confiamos nuestra marcha hacia nuevos horizontes cristianos y humanos en la fe de Cristo y por la fuerza de su palabra: “Yo hago nuevas todas la cosas” (Hch 21, 5).


NUNTIUS OF THE SPECIAL ASSEMBLY FOR THE MIDDLE EAST OF THE SYNOD OF BISHOPS “Now the company of those who believed were of one heart and soul” (Acts 4:32) To our brother priests, deacons, monks, nuns, consecrated persons, our dear lay faithful and all people of good will.

Introduction 1.May the grace of our Lord Jesus Christ, the love of God the Father and the communion of the Holy Spirit be with you. The Synod of Bishops for the Middle East was for us a new Pentecost. “Pentecost is the original event but also a permanent dynamism, and the Synod of Bishops is a privileged moment in which the grace of Pentecost may be renewed in the Church’s journey” (Pope Benedict XVI, Homily at the Opening Liturgy, 10 October 2010). We have come to Rome, We the Patriarchs and Bishops of the Catholic Churches in the Middle East with all our spiritual, liturgical, cultural and canonical patrimonies, carrying in our hearts the concerns of our people. For the very first time, we have come together in a Synod, gathered around His Holiness, Pope Benedict XVI, with both cardinals and archbishops, who are heads of the various offices in the Roman Curia, presidents of episcopal conferences around the world, who are concerned with the issues of the Middle East, representatives from the Orthodox Churches and ecclesial communi¬ties and Jewish and Muslim guests. We express our gratitude to His Holiness, Pope Benedict XVI for his care and for his teachings, which guide the journey of the Church in general and that of our Eastern Churches in particular, especially in the areas of justice and peace. We thank the episcopal conferences for their solidarity, their presence in our midst during their pilgrimages to the holy sites and their visits to our communities. We thank them for guiding our Churches in the various aspects of our life. We thank the different ecclesial organisations for their effective assistance. Guided by the Holy Scriptures and the living Tradition, we have reflected together on the present and the future of Christians and all peoples of the Middle East. We have meditated on the issues of this region of the


world which God willed, in the mystery of his love, to be the birthplace of his universal plan of salvation. From there, Abraham’s vocation was initiated. There, the Word of God, Jesus Christ, took flesh in the womb of the Virgin Mary by the power of the Holy Spirit. There, Jesus proclaimed the Gospel of life and the kingdom. There, he died to redeem humanity and free us from sin. There, he rose from the dead to give new life to all. There, the Church was formed and went forth to proclaim the Gospel of Christ to the world. The primary aim of the Synod is pastoral. Thus, we have carried in our hearts the life, the pains and the hopes of our people as well as the challenges they need to confront each day “because God’s love has been poured into our hearts through the Holy Spirit that has been given to us” (Rm 5:5). Dear sisters and brothers, we therefore address this message to you. We wish it to be an appeal to safeguard the faith, based on the Word of God, to collaboration in unity and to communion in the witness of love in every aspect of life. I. The Church in the Middle East: Communion and Witness throughout History The Journey of Faith in the Middle East 2. In the Middle East, the first Christian community was born. From there, the apostles after Pentecost went evangelising the whole world. There, the early Christian community lived amid tensions and persecutions, “they devoted themselves to the apostles’ teaching and fellowship, to the breaking of bread and the prayers” (Acts 2:42), and no one of them was in need. There, the first martyrs, with their blood, fortified the foundations of the nascent Church. After them, the hermits filled the deserts with the perfume of their holiness and their faith. There, the Fathers of the Eastern Church lived and continued to nourish the Church in both the East and West through their teachings. In the early centuries and later, missionaries from our Churches departed for the Far East and the West, bringing with them the light of Christ. We are the heirs of that heritage. We need to continue to transmit their message to future generations. In the past, Our Churches provided saints, priests and consecrated persons; they still do in the present. Our Churches have also sponsored many institutions which contributed - and still do - to the well being of our societies and countries, sacrificing self for the sake of the human person, who is created to the image of God and is the bearer of his likeness. Some of our Churches continue to send out missionaries who carry the Word of God to many places in the world. The pastoral, apostolic and missionary needs mandate us to put together a pastoral master-plan to promote vocations to the priesthood and religious life in order to ensure the Church of tomorrow.


We are now at a turning point in our history: The God who has given us the faith in our Eastern lands 2000 years ago, calls us today to persevere with courage, strength and steadfastness in bearing the message of Christ and witnessing to his Gospel, the Gospel of love and peace. Challenges and Aspirations 3.1. Today, we face many challenges. The first comes from within ourselves and our Churches. We are asked by Christ to accept our faith and to apply it to all situations in our lives. What he asks from our Churches is to strengthen the communion within every Church sui iuris and that of the Catholic Churches of various traditions, and to exert every effort in prayer and charitable acts in order to attain the full unity of all Christians so as to fulfil the prayer of Christ: “that they may all be one; even as you, Father, are in me, and I in you, that they also may be in us, so that the world may believe that you have sent me� (Jn 17:21). 3.2. The second challenge comes from the outside, namely, political conditions, security in our countries and religious pluralism. We have evaluated the social situation and the public security in all our countries in the Middle East. We have taken account of the impact of the Israeli-Palestinian conflict on the whole region, especially on the Palestinians who are suffering the consequences of the Israeli occupation: the lack of freedom of movement, the wall of separation and the military checkpoints, the political prisoners, the demolition of homes, the disturbance of socio-economic life and the thousands of refugees. We have reflected on the suffering and insecurity in which Israelis live. We have meditated on the situation of the holy city of Jerusalem. We are anxious about the unilateral initiatives that threaten its composition and risk to change its demographic balance. With all this in mind, we see that a just and lasting peace is the only salvation for everyone and for the good of the region and its peoples. 3.3. We have reflected in our meetings and in our prayers the keen sufferings of the Iraqi people. We have recalled the Christians assassinated in Iraq, the continued suffering of the Church in Iraq and her sons who have been displaced and dispersed throughout the world, bringing with them the concerns for their land and their fatherland. The synod fathers have expressed their solidarity with the people and the Churches in Iraq and have expressed their desire that the emigrants, forced to leave their country, might find in the welcoming countries the necessary support to be able to return to their homeland and live in security.


3.4. We have extensively treated relations between Christians and Muslims. All of us share a common citizenship in our countries. Here we want to affirm, according to our Christian vision, a fundamental principle which ought to govern our relations, namely, God wants us to be Christians in and for our Middle Eastern societies. This is God’s plan for us. This is our mission and vocation - to live as Christians and Muslims together. Our actions in this area will be guided by the commandment of love and by the power of the Spirit within us. The second principle which governs our relations is the fact that we are an integral part of our societies. Our mission, based on our faith and our duty to our home countries, obliges us to contribute to the construction of our countries as fellow-citizens, Muslims, Jews and Christians alike.

II. Communion and Witness Within the Catholic Churches of the Middle East To the Faithful of Our Churches 4.1. Jesus says to us: “You are the salt of the earth, the light of the world” (Mt 5:13.14). Your mission in our societies, beloved faithful, through faith, hope and love, is to be like “salt” which gives savour and meaning to life; to be like “light” by proclaiming the truth which scatters the darkness; and to be like the “leaven” which transforms hearts and minds. The first Christians of Jerusalem were few in number, yet they were able to take the Gospel to the ends of the earth because of the grace of “the Lord who acted with them and confirmed their Word by signs” (Mk 16:20). 4.2. We want to greet you, Christians of the Middle East, and we thank you for all you have achieved in your families and societies, in your Churches and nations. We commend you for your perseverance in times of adversity, suffering and anguish. 4.3. Dear priests, our co-workers in the mission of catechesis, liturgy and pastoral work, we renew our friendship and our trust in you. Continue to transmit to your faithful with zeal and perseverance the Gospel of life and Church’s tradition through your preaching, catechesis, spiritual direction and the good example of your lives. Build up the faith of the People of God to make of it a civilisation of love. Provide the sacraments to the People of God so that this People might aspire to be renewed. Gather them together in the union of love by the gift of the Holy Spirit.


Dear consecrated men and women in the world, we express to you our gratitude and with you we thank God for the gift of the evangelical counsels – of consecrated chastity, of poverty and obedience – through which you have made the gift of yourselves as you follow Christ, the special love to whom you long to witness. It is thanks to your diverse apostolic initiatives that you are the true treasure and wealth of our Churches and a spiritual oasis in our parishes, dioceses and missions. We unite ourselves spiritually to hermits, to monks and nuns who have dedicated their lives to prayer in contemplative monasteries, sanctifying the hours of day and night, carrying the Church’s concerns and needs to God in their prayers. You offer the world a sign of hope through the witness of your life. 4.4. We express to you, faithful lay people, our esteem and our friendship. We appreciate everything you do for your families and societies, your Churches and home countries. Remain steadfast amidst trials and difficulties. We are filled with gratitude to the Lord for the charisms and talents which he has showered you and which equip you to participate, through the power of your baptism and chrismations, in the Church’s mission and her apostolic work to permeate the temporal world with the spirit and values of the Gospel. We invite you to give the witness of an authentic Christian life, of a conscientious religious practice and of good morals. Have the courage objectively to proclaim the truth. Those of you who suffer in body, in soul and spirit, the oppressed, those forced from your homes, the persecuted, prisoners and detainees, we carry you all in our prayers. Unite your suffering to that of Christ the Redeemer and seek in his cross patience and strength. By the merit of your sufferings, you gain God’s merciful love. We greet each of our Christian families and we look upon your vocation and mission with esteem as a living cell of society and a natural school of virtue and ethical and human values, the “domestic Church” which transmits the practices of prayer and of faith from one generation to the next. We thank parents and grandparents for the education of their children and grandchil¬dren, who, like Jesus grow “in wisdom, in stature and grace in the sight of God and men” (Lk 2:52). We commit ourselves to the defence of the family through our pastoral programmes on its behalf, through marriage preparation courses and centres, open to all but mainly to couples in difficulty, where they can be welcomed and obtain counseling, and by defending the fundamental rights of the family. We now wish to speak to the women of our Churches in a special way. We express to you our appreciation for what you are in the various states of life: girls, mothers, educators, consecrated women and those who


engaged in public life. We revere you, because you harbour human life within you from its very beginnings, giving it care and tenderness. God has given you a special sensitivity for everything that pertains to education, humanitarian work and the apostolic life. We give thanks to God for your activities and we hope that you will be able to exercise greater responsibility in public life. Young women and men, we look to you with the same love which Christ had for the young man in the Gospel (cf. Mk 10:21). You are the potential and renewing force for the future of our Churches, our communities and our countries. Plan your life under the loving gaze of Christ. Be responsible citizens and sincere believers. The Church joins you in your desire to find work commensurate with your talents, work which will help to stimulate your creativity, providing for your future and making possible the formation of a family of believers. Overcome the temptation of materialism and consumerism. Be strong in your Christian values. We greet the heads of Catholic institutions of education. Pursue excellence and the Christian spirit in your teaching and education. Aim at the consolidation of a culture of harmonious living and concern for the poor and disabled. In spite of the challenges which confront your institutions, we invite you to maintain them, so as to further the Church’s educative mission and to promote the development and common good of our societies. We address with great esteem those who work in the social sector. In your institutions you are at the service of charity. We encourage and support you in this mission of development, guided by the rich social teaching of the Church. Through your work, you strengthen the bonds of fellowship between people and serve the poor, the marginalised, the sick, refugees and prisoners without discrimination. You are guided by the words of the Lord Jesus: “Everything you do to one of these little ones, you do it to me!” (Mt 25:40). We look with hope to prayer groups and apostolic movements. They are schools where our faith can mature and we can be given the strength to live that faith in family and society. We appreciate their activities in parishes and dioceses and their support for pastors, in accordance with the Church’s directives. We thank God for these groups and movements which are active cells in the parish and seed-beds for vocations to both the priesthood and the consecrated life. We appreciate the role of the means of social communication, both printed and audio-visual. We thank you journalists for your collaboration with the Church in broadcasting her teachings and activities and, over the


course of these days, for having given global news coverage to the Special Assembly for the Middle East of the Synod. We are pleased with the contribution of the media, both international and Catholic. With regard to the Middle East, TÊlÊ Lumiere-Noursat merits a special mention. We hope it will be able to continue its service of providing information and forming the faith, of working on behalf of Christian unity, of consolidating the Christian presence in the Middle East, of strengthening interreligious dialogue and the communion of all peoples of Middle Eastern origin, presently in every part of the globe. To Our Faithful in the Diaspora 5. Emigration has become a generalised phenomenon by Christians, Muslims and Jews alike. All emigrate for reasons arising from political and economic instability. However, Christians also emigrate from a sense of insecurity, in varying degrees, in many Middle Eastern countries. May Christians have trust in the future and continue to live in their dear countries. We send our greetings to you, members of our Churches in the various countries of the Diaspora. We ask you to keep alive in your hearts and concerns the memory of your countries and your Churches. You can contribute to their development and their growth by your prayers, your thoughts, your visits and by various other means, despite the fact that you are far from the Middle East. Look at your goods and your properties in your home country; do not abandon and sell them too quickly. Keep them as your patrimony and as a piece of the homeland to which you remain attached, a homeland which you love and support. The land is part of a person’s identity and his mission. It is a vital aspect of the lives of those who remain there and for those who one day will return there. The land is a public good, a good of the community and a common patrimony. It should not be reduced to a question of individual interests on the part of those who own it and who alone decide, according to their desires, to keep or abandon it. We accompany you with our prayers, you the children of our Churches and of our countries, forced to emigrate. Bear with you your faith, your culture and your patrimony, so as to enrich your new countries which provide you with peace, freedom and work. Look towards the future with confidence and joy. Hold fast to your spiritual values, to your cultural traditions and to your national patrimony, in order to offer to the countries which welcome you the best of yourselves and the best of that which you have. We thank the Churches of the


countries of the Diaspora which have received our faithful and unceasingly collaborate with us to ensure the necessary pastoral services for them. To the Migrants in Our Countries and Our Churches 6. We send our greetings to all immigrants of varying nationalities, who have come to our countries seeking employment. We welcome you, beloved faithful, and we see your faith as a source of enrichment and a support for the faithful of our Churches. We joyously provide you with every spiritual assistance you might need. We ask our Churches to pay special attention to these brothers and sisters and their difficulties, whatever may be their religion, especially when their rights and dignity are subject to abuse. They come to us not simply to seek the means for living but offer the services which our countries need. Their dignity comes from God. Like every human person, they have rights which must be respected. No one should violate those rights. That is why we call upon the various governments which receive them to respect and defend their rights.

III. Communion and Witness Together with the Orthodox and Protestant Communities in the Middle East

7. We send our greetings to the Orthodox and Protestant Communities in our countries. Together we work for the good of all Christians, that they may remain, grow and prosper. We share the same journey. Our challenges are the same and our future is the same. We wish to bear witness together as disciples of Christ. Only through our unity can we accomplish the mission that God has entrusted to us, despite the differences among our Churches. The prayer of Christ is our support; the commandment of love unites us, even if the road towards full communion is still distant for us. We have walked together in the Middle East Council of Churches and we wish, with God’s grace, to continue on this path and to promote its activity, having as an ultimate goal a common testimony to our faith, the service of our faithful and of all our countries. We acknowledge and encourage all initiatives for ecumenical dialogue in each of our countries.


We express our gratitude to the World Council of Churches and to the different ecumenical organisations which work for the unity of the Churches and for their support. IV. Cooperation and Dialogue with Our Fellow-Citizens, the Jews 8. The same Scriptures unite us; the Old Testament, the Word of God is for both you and us. We believe all that God revealed there, since he called Abraham, our common father in the faith, Father of Jews, of Christians and of Muslims. We believe in the promises of God and his covenant given to Abraham and to you. We believe that the Word of God is eternal. The Second Vatican Council published the document Nostra aetate which treats interreligious dialogue with Judaism, Islam and the other religions. Other documents have subsequently clarified and developed the relationship with Judaism. On-going dialogue is taking place between the Church and the representatives of Judaism. We hope that this dialogue can bring us to work together to press those in authority to put and end to the political conflict which results in separating us and disrupting everyday life in our countries. It is time for us to commit ourselves together to a sincere, just and permanent peace. Both Christians and Jews are called to this task by the Word of God. In his Word, we are invited us to listen to the voice of God “who speaks of peace”: “Let me hear what God the Lord will speak, for he will speak peace to his people, to his holy ones” (Ps 85:9). Recourse to theological and biblical positions which use the Word of God to wrongly justify injustices is not acceptable. On the contrary, recourse to religion must lead every person to see the face of God in others and to treat them according to their God-given prerogatives and God’s commandments, namely, according to God’s bountiful goodness, mercy, justice and love for us.

V. Cooperation and Dialogue with Our Fellow-Citizens, the Muslims 9. We are united by the faith in one God and by the commandment that says: do good and avoid evil. The words of the Second Vatican Council on the relations with other religions offer the basis for the relationship between the Catholic Church and the Muslims: “The Church regards with esteem also the Muslims. They adore the one God, living and subsisting in Himself; merciful and all- powerful, the Creator of heaven and earth, who has spoken to men” (Nostra aetate 3). We say to our Muslim fellow-citizens: we are brothers and sisters; God wishes us to be together, united by one faith in God and by the dual commandment of love of God and neighbour. Together we will construct


our civil societies on the basis of citizenship, religious freedom and freedom of conscience. Together we will work for the promotion of justice, peace, the rights of persons and the values of life and of the family. The construction of our countries is our common responsibility. We wish to offer to the East and to the West a model of coexistence between different religions and of positive collaboration between different civilisations for the good of our countries and that of all humanity. Since the appearance of Islam in the seventh century and to the present, we have lived together and we have collaborated in the creation of our common civilisation. As in the past and still existent today, some imbalances are present in our relations. Through dialogue we must avoid all imbalances and misunderstandings. Pope Benedict XVI tells us that our dialogue must not be a passing reality. It is rather a vital necessity on which our future depends (Pope Benedict XVI, Meeting with Representatives from the Muslim Communities, Cologne, 20 August 2005). Our duty then is to educate believers concerning interreligious dialogue, the acceptance of pluralism and mutual esteem. VI. Our Participation in Public Life: An Appeal to the Governments and to the Political Leadership in Our Countries 10. We appreciate the efforts which have been expended for the common good and the service to our societies. You are in our prayers and we ask God to guide your steps. We address you regarding the importance of equality among all citizens. Christians are original and authentic citizens who are loyal to their fatherland and assume their duties towards their country. It is natural that they should enjoy all the rights of citizenship, freedom of conscience, freedom of worship and freedom in education, teaching and the use of the mass media. We appeal to you to redouble your efforts to establish a just and lasting peace throughout the region and to stop the arms race, which will lead to security and economic prosperity and stop the hemorrhage of emigration which empties our countries of its vital forces. Peace is a precious gift entrusted by God to human family, whose members are to be “peacemakers who will be called children of God� (Mt 5:9).

VII. Appeal to the International Community 11. The citizens of the countries of the Middle East call upon the international community, particularly the United Nations conscientiously to work to find a peaceful, just and definitive solution in the region, through


the application of the Security Council’s resolutions and taking the necessary legal steps to put an end to the occupation of the different Arab territories. The Palestinian people will thus have an independent and sovereign homeland where they can live with dignity and security. The State of Israel will be able to enjoy peace and security within their internationally recognized borders. The Holy City of Jerusalem will be able to acquire its proper status, which respects its particular character, its holiness and the religious patrimony of the three religions: Jewish, Christian and Muslim. We hope that the two-State-solution might become a reality and not a dream only. Iraq will be able to put an end to the consequences of its deadly war and re-establish a secure way of life which will protect all its citizens with all their social structures, both religious and national. Lebanon will be able to enjoy sovereignty over its entire territory, strengthen its national unity and carry on in its vocation to be the model of coexistence between Christians and Muslims, of dialogue between different cultures and religions, and of the promotion of basic public freedoms. We condemn violence and terrorism from wherever it may proceed as well as all religious extremism. We condemn all forms of racism, anti-Semitism, anti-Christianism and Islamophobia and we call upon the religions to assume their responsibility to promote dialogue between cultures and civilisations in our region and in the entire world.

Conclusion:

Continue to Bear Witness to the Divine Path That Has Been Shown to Us in the Person of

Jesus

12. Brothers and sisters, in closing, we say with the St. John the Apostle: “What was from the beginning, what we have heard, what we have seen with our eyes, what we looked upon and touched with our hands concerns the Word of life for the life was made visible; we have seen it and testify to it and proclaim to you the eternal life that was with the Father and was made visible to us what we have seen and heard we proclaim now to you, so that you too may have fellowship with us; for our fellowship is with the Father and with his Son, Jesus Christ.”(1 Jn 1:1-3). This Divine Life which has appeared to the apostles over 2000 years ago in the Person of our Lord Jesus Christ


and to which the Church has witnessed throughout the course of her history will always remain the life of our Churches in the Middle East and the object of our witness, sustained by the promise of the Lord:“Behold, I am with you always, until the end of the time” (Mt 28:20). Together we proceed on our journey with hope,“and hope does not disappoint, because the love of God has been poured out into our hearts through the holy Spirit that has been given to us” (Rm 5:5). We confess that, until now, we have not done what is possible to better live communion in our communities. We have not done enough to better live communion among our communities. We have not done everything possible to confirm you in your faith and to give you the spiritual nourishment you need in your difficulties. The Lord invites us to a conversion as individuals and communities. Today we return to you full of hope, strength and resolution, bearing with us the message of the Synod and its recommendations in order to study them together and to put them into practice in our Churches, each one according to the Church’s states of life. We hope also that this new effort might be ecumenical. We make a humble and sincere appeal to you, that together we might embark on the road of conversion, allowing ourselves to be renewed through the grace of the Holy Spirit and again draw close to God. To the Most Holy Virgin Mary, Mother of the Church and Queen of Peace, under whose protection we have accomplished our Synodal task, we entrust our journey towards new, Christian horizons in the faith of Christ and through the power of his word: “Behold, I make all things new” (Rev 21:5).


‫ﺭﺳﺎﻟﺔ ﺇﱃ ﺷﻌﺐ ﺍﷲ )ﺳﻴﻨﻮﺩﺱ ﺍﻷﺳﺎﻗﻔﺔ(‬ ‫‪ 25‬ﺗﺸﺮﻳﻦ ﺍﻷﻭﻝ ‪- 2010‬‬

‫ﻋﻨﺪ ﺍﺧﺘﺘﺎﻡ ﺍﳉﻤﻌﻴ‪‬ﺔ ﺍﳋﺎﺻ‪‬ﺔ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ ﻟﺴﻴﻨﻮﺩﺱ ﺍﻷﺳﺎﻗﻔﺔ‬ ‫***‬ ‫"ﻭﻛﺎﻥ ﲨﺎﻋﺔ ﺍﳌﺆﻣﻨﲔ ﻗﻠﺒﺎ ﻭﺍﺣﺪﺍ ﻭﺭﻭﺣﺎ ﻭﺍﺣﺪﺓ" )ﺃﻋﻤﺎﻝ ‪(32 :4‬‬

‫ﺇﱃ ﺇﺧﻮﺗﻨﺎ ﺍﻟﻜﻬﻨﺔ ﻭﺍﻟﺸﻤﺎﻣﺴﺔ ﻭﺍﻟﺮﻫﺒﺎﻥ ﻭﺍﻟﺮﺍﻫﺒﺎﺕ ﻭﺍﳌﻜﺮ‪‬ﺳﲔ ﻭﺍﳌﻜﺮ‪‬ﺳﺎﺕ‪ ،‬ﻭﺇﱃ ﺃﺑﻨﺎﺋﻨﺎ‬ ‫ﺍﳌﺆﻣﻨﲔ ﺍﻷﻋﺰ‪‬ﺍﺀ ﻛﺎﻓﹼﺔ‪ ،‬ﻭﺇﱃ ﺫﻭﻱ ﺍﻹﺭﺍﺩﺓ ﺍﻟﺼﺎﳊﺔ‪.‬‬

‫ﻣﻘﺪﻣﺔ‬ ‫‪ 1‬ﻧﻌﻤﺔ ﺭﺑﻨﺎ ﻳﺴﻮﻉ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﻭﳏﺒ‪‬ﺔ ﺍﷲ ﻭﺷﺮﻛﺔ ﺍﻟﺮﻭﺡ ﺍﻟﻘﺪﺱ‪ ،‬ﻣﻌﻜﻢ ﲨﻴﻌ‪‬ﺎ‪.‬‬ ‫ﻛﺎﻥ ﻟﻨﺎ ﺳﻴﻨﻮﺩﺱ ﺍﻷﺳﺎﻗﻔﺔ ﺍﳋﺎﺹ‪ ‬ﺑﺎﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ ﲟﺜﺎﺑﺔ ﻋﻨﺼﺮﺓ ﺟﺪﻳﺪﺓ‪ .‬ﻗﺎﻝ ﻗﺪﺍﺳﺔ ﺍﻟﺒﺎﺑﺎ‬ ‫ﰲ ﻋﻈﺘﻪ ﺍﻻﻓﺘﺘﺎﺣﻴﺔ‪" :‬ﺍﻟﻌﻨﺼﺮﺓ ﻫﻲ ﺍﳊﺪﺙ ﺍﻷﺳﺎﺳﻲ‪ ،‬ﻭﻟﻜﻨ‪‬ﻪ ﺃﻛﺜﺮ ﻣﻦ ﺣﺪﺙ� ﻓﻬﻮ ﺩﻳﻨﺎﻣﻴﺔ‬ ‫ﻭﻗﻮﺓ ﻓﺎﻋﻠﺔ ﻣﺴﺘﻤﺮﺓ‪ .‬ﻭﺳﻴﻨﻮﺩﺱ ﺍﻷﺳﺎﻗﻔﺔ ﻫﻮ ﺯﻣﻦ ﻧﻌﻤﺔ ﳝﻜﻦ ﺃﻥ ﺗﺘﺠﺪ‪‬ﺩ ﻓﻴﻪ ﻃﺮﻳﻖ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ‬ ‫ﻭﻧﻌﻤﺔ ﺍﻟﻌﻨﺼﺮﺓ" )ﺍﻟﻌﻈﺔ ﻳﻮﻡ ﺍﻷﺣﺪ ‪.(2010/10/10‬‬ ‫ﺃﺗﻴﻨﺎ ﺇﱃ ﺭﻭﻣﺎ‪ ،‬ﳓﻦ ﺑﻄﺎﺭﻛﺔﹶ ﻭﺃﺳﺎﻗﻔﺔ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻟﻜﺎﺛﻮﻟﻴﻜﻴﺔ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ‪ ،‬ﺑﻜﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺍﳌﺘﻨﻮ‪‬ﻋﺔ ﰲ‬ ‫ﺗﺮﺍﺛﺎ‪‬ﺎ ﺍﻟﺮﻭﺣﻴﺔ ﻭﺍﻟﻠﻴﺘﻮﺭﺟﻴﺔﻭﺍﻟﺜﻘﺎﻓﻴ‪‬ﺔ ﻭﺍﻟﻘﺎﻧﻮﻧﻴﺔ‪ ،‬ﺣﺎﻣﻠﲔ ﳘﻮﻡ ﺷﻌﻮﺑﻨﺎ ﻭﺗﻄﻠﻌﺎ‪‬ﺎ‪.‬‬ ‫ﺍﺟﺘﻤﻌﻨﺎ ﻷﻭ‪‬ﻝ ﻣﺮ‪‬ﺓ ﰲ ﺳﻴﻨﻮﺩﺱ ﺑﺪﻋﻮﺓ ﻣﻦ ﻗﺪﺍﺳﺔ ﺍﻟﺒﺎﺑﺎ ﺑﻨﺪﻛﺘﺲ ﺍﻟﺴﺎﺩﺱ ﻋﺸﺮ‪ ،‬ﻭﻣﻌﻨﺎ‬

‫ﺍﻟﻜﺮﺍﺩﻟﺔ ﻭﺭٶﺳﺎﺀ ﺍﻷﺳﺎﻗﻔﺔ ﻭﺭﺅﺳﺎﺀ ﺍﻟﺪﻭﺍﺋﺮ ﺍﻟﻔﺎﺗﻴﻜﺎﻧﻴﺔ ﻭﺭﺅﺳﺎﺀ ﺍ‪‬ﺎﻟﺲ ﺍﻷﺳﻘﻔﻴﺔ ﰲ ﺍﻟﻌﺎﱂ‬ ‫ﺍﳌﻌﻨﻴ‪‬ﺔ ﺑﺸﺆﻭﻥ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‪ ،‬ﻭﳑﻤﺜﱢﻠﻮﻥ ﻣﻦ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻷﺭﺛﻮﺫﻛﺴﻴﺔ ﻭﺍﳉﻤﺎﻋﺎﺕ ﺍﻟﻜﻨﺴﻴﺔ‬ ‫ﺍﻹﳒﻴﻠﻴﺔ‪ ،‬ﻭﻣﺪﻋﻮ‪‬ﻭﻥ ﻣﻦ ﺍﻟﻴﻬﻮﺩ ﻭﺍﳌﺴﻠﻤﲔ‪.‬‬ ‫ﺇﻧﻨﺎ ﻧﺮﻓﻊ ﺇﱃ ﻗﺪﺍﺳﺘﻪ ﺷﻜﺮﻧﺎ ﻟﺮﻋﺎﻳﺘﻪ ﺍﻟﺴﺎﻫﺮﺓ ﻭﻟﺘﻌﺎﻟﻴﻤﻪ ﺍﻟﱵ ﺗﻨﲑ ﻣﺴﲑﺓ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺑﻨﻮﻉٍ ﻋﺎﻡ‪‬‬ ‫‪1‬‬


‫ﻭﻣﺴﲑﺓ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺍﻟﺸﺮﻗﻴﺔ ﺑﻨﻮﻉٍ ﺧﺎﺹ‪ ،‬ﻭﻻ ﺳﻴ‪‬ﻤﺎ ﰲ ﳎﺎﻻﺕ ﺍﻟﻌﺪﻝ ﻭﺍﻟﺴﻼﻡ‪ .‬ﻭﻧﺸﻜﺮ ﺍ‪‬ﺎﻟﺲ‬ ‫ﺍﻷﺳﻘﻔﻴﺔ ﻟﺘﻀﺎﻣﻨﻬﺎ ﻣﻌﻨﺎ‪ ،‬ﲝﻀﻮﺭﻫﺎ ﺑﻴﻨﻨﺎ ﻭﻗﺪﻭﻣﻬﺎ ﺇﻟﻴﻨﺎ ﰲ ﺣﺠ‪‬ﻬﺎ ﺇﱃ ﺍﻷﻣﺎﻛﻦ ﺍﳌﻘﺪﺳﺔ ﻭﺯﻳﺎﺭ‪‬ﺎ‬ ‫ﻟﺮﻋﺎﻳﺎﻧﺎ‪ .‬ﻧﺸﻜﺮﻫﺎ ﻷﻧ‪‬ﻬﺎ ﺗﺮﺍﻓﻘﻨﺎ ﺑﺸﱴ ﺍﻟﻮﺳﺎﺋﻞ ﰲ ﺣﻴﺎﺗﻨﺎ ﺍﻟﻜﻨﺴﻴﺔ‪ .‬ﻛﻤﺎ ﻧﺸﻜﺮ ﺍﳌﺆﺳ‪‬ﺴﺎﺕ‬ ‫ﺍﻟﻜﻨﺴﻴﺔ ﺍﳌﺨﺘﻠﻔﺔ ﻟﻠﺨﺪﻣﺎﺕ ﺍﻟﱵ ﺗﻘﻮﻡ ‪‬ﺎ ﺑﻴﻨﻨﺎ‪.‬‬ ‫ﻟﻘﺪ ﻓﻜﹼﺮﻧﺎ ﻣﻌ‪‬ﺎ‪ ،‬ﰲ ﺿﻮﺀ ﺍﻟﻜﺘﺎﺏ ﺍﳌﻘﺪ‪‬ﺱ ﻭﺍﻟﺘﻘﻠﻴﺪ ﺍﳊﻲ‪ ،‬ﰲ ﺣﺎﺿﺮ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴ‪‬ﲔ ﻭﺷﻌﻮﺏ ﺍﻟﺸﺮﻕ‬ ‫ﺍﻷﻭﺳﻂ ﻭﻣﺴﺘﻘﺒﻠﻬﻢ‪ .‬ﺗﺄﻣ‪‬ﻠﻨﺎ ﰲ ﺷﺆﻭﻥ ﻫﺬﻩ ﺍﳌﻨﻄﻘﺔ ﺍﻟﱵ ﺃﺭﺍﺩﻫﺎ ﺍﷲ ﰲ ﺳﺮ‪ ‬ﳏﺒ‪‬ﺘﻪ ﺃﻥ ﺗﻜﻮﻥ‬ ‫"ﻣﻬﺪ" ﺗﺪﺑﲑ ﺍﳋﻼﺹ ﺍﻟﺸﺎﻣﻞ‪ .‬ﻓﻤﻨﻬﺎ ﺍﻧﻄﻠﻘﺖ ﺩﻋﻮﺓ ﺍﺑﺮﺍﻫﻴﻢ‪ ،‬ﻭﻓﻴﻬﺎ ﲡﺴ‪‬ﺪ ﻛﻠﻤﺔ ﺍﷲ ﺍﻟﻮﺣﻴﺪ‬ ‫ﻳﺴﻮﻉ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﻣﻦ ﻣﺮﱘ ﺍﻟﺒﺘﻮﻝ ﺑﻘﻮ‪‬ﺓ ﺍﻟﺮﻭﺡ ﺍﻟﻘﺪﺱ‪ ،‬ﻭﻓﻴﻬﺎ ﺃﻋﻠﻦ ﺇﳒﻴﻞ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻭﺍﳌﻠﻜﻮﺕ‪،‬‬ ‫ﻭﻣﺎﺕ ﻟﻴﻔﺘﺪﻱ ﺍﳉﻨﺲ ﺍﻟﺒﺸﺮﻱ ﻭﳛﺮ‪‬ﺭﻩ ﻣﻦ ﺧﻄﺎﻳﺎﻩ‪ ،‬ﻓﻤﻨﻬﺎ ﻗﺎﻡ ﻣﻦ ﺍﳌﻮﺕ ﻟﻴﻌﻄﻲ‪ ‬ﺍﳊﻴﺎﺓ ﺍﳉﺪﻳﺪﺓ‬ ‫ﻟﻜﻞﱢ ﺇﻧﺴﺎﻥ‪ .‬ﻭﻓﻴﻬﺎ ﺗﻜﻮ‪‬ﻧﺖ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ‪ ،‬ﻭﺍﻧﻄﻠﻘﺖ ﺗﻌﻠﻦ ﺇﳒﻴﻞ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﺣﱴ ﺃﻗﺎﺻﻲ ﺍﻷﺭﺽ‪.‬‬

‫ﻭﲟﺎ ﺃﻥ ﺍﳍﺪﻑ ﺍﻷﻭﻝ ﻟﻠﺴﻴﻨﻮﺩﺱ ﻫﻮ ﺍﻟﻨﻈﺮ ﰲ ﺍﻟﺸﺆﻭﻥ ﺍﻟﺮﺍﻋﻮﻳﺔ ﻓﻘﺪ ﲪﻠﻨﺎ ﰲ ﻗﻠﻮﺑﻨﺎ ﺣﻴﺎﺓ‬ ‫ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ‪ ،‬ﺁﻻﻣﻬﺎ ﻭﺁﻣﺎﳍﺎ‪ ،‬ﻭﺍﻟﺘﺤﺪ‪‬ﻳﺎﺕ ﺍﻟﱵ ﻋﻠﻴﻬﺎ ﺃﻥ ﺗﻮﺍﺟﻬﻬﺎ ﰲ ﻛﻞﹼ ﻳﻮﻡ ﺑﻘﻮ‪‬ﺓ "ﻧﻌﻤﺔ ﺍﻟﺮﻭﺡ‬

‫ﺍﻟﻘﺪﺱ ﻭﲟﺤﺒﺘﻪ ﺍﳌﻔﺎﺿﺔ ﰲ ﺃﻧﻔﺴﻨﺎ" )ﺭﺍﺟﻊ ﺭﻭﻣﺎ ‪ .(5:5‬ﻭﻋﻠﻴﻪ ﻧﻮﺟ‪‬ﻪ ﺇﻟﻴﻜﻢ‪ ،‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻷﺑﻨﺎﺀ‬ ‫ﺍﻷﻋﺰﺍﺀ‪ ،‬ﻫﺬﻩ ﺍﻟﺮﺳﺎﻟﺔ‪ ،‬ﻭﻧﺮﻳﺪﻫﺎ ﻧﺪﺍﺀ ﺇﱃ ﺍﻟﺜﺒﺎﺕ ﰲ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﺍﳌﺒﲏ ﻋﻠﻰ ﻛﻠﻤﺔ ﺍﷲ ﻭﺇﱃ ﺍﻟﺘﻌﺎﻭﻥ‬ ‫ﰲ ﺍﻟﻮﺣﺪﺓ ﻭﺇﱃ ﺍﻟﺸﺮﻛﺔ ﰲ ﺷﻬﺎﺩﺓ ﺍﶈﺒ‪‬ﺔ ﰲ ﳎﺎﻻﺕ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻛﻠﱢﻬﺎ‪.‬‬ ‫ﺃﻭﻻ‪ :‬ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‪ :‬ﺷﺮﻛﺔ ﻭﺷﻬﺎﺩﺓ ﻋﻠﻰ ﻣﺪﻯ ﺍﻟﺘﺎﺭﻳﺦ‬ ‫ﻣﺴﲑﺓ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ‬

‫‪ 2‬ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺑﺪﺃﺕ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﺔ ﺍﻷﻭﱃ‪ ،‬ﺣﻴﺚ ﺍﻧﻄﻠﻖ ﺍﻟﺮﺳﻞ ﺑﻌﺪ ﺍﻟﻌﻨﺼﺮﺓ ﻳﺒﺸ‪‬ﺮﻭﻥ ﺍﻟﻌﺎﱂ ﻛﻠﱠﻪ‪.‬‬ ‫ﻭﻓﻴﻪ ﻋﺎﺷﺖ ﺍﳉﻤﺎﻋﺔ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﺔ ﺍﻷﻭﱃ ﰲ ﺍﻟﺸﺪﺍﺋﺪ ﻭﺍﻻﺿﻄﻬﺎﺩﺍﺕ‪ ،‬ﻣﻮﺍﻇﺒﺔﹰ "ﻋﻠﻰ ﺗﻌﻠﻴﻢ ﺍﻟﺮﺳﻞ‬ ‫ﻭﻛﺴﺮ ﺍﳋﺒﺰ ﻭﺍﻟﺼﻠﻮﺍﺕ ﺗﻌﻴﺶ ﺍﻟﺸﺮﻛﺔ ﰲ ﻣﺎ ﺑﻴﻨﻬﺎ‪ ،‬ﻓﻜﺎﻥ ﺍﳉﻤﻴﻊ ﻗﻠﺒ‪‬ﺎ ﻭﺍﺣﺪ‪‬ﺍ ﻭﺭﻭﺣ‪‬ﺎ‬ ‫ﻭﺍﺣﺪﺓ")ﺃﻋﻤﺎﻝ ‪ ،(42 :2‬ﻭﱂ ﻳﻜﻦ ﺑﻴﻨﻬﻢ ﺃﺣﺪ ﳏﺘﺎﺟ‪‬ﺎ‪ .‬ﻭﻓﻴﻪ ﺭﺳ‪‬ﺦ ﺍﻟﺸﻬﺪﺍﺀ ﺍﻷﻭ‪‬ﻟﻮﻥ ﺑﺪﻣﺎﺋﻬﻢ‬ ‫ﺃﺳﺲ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﻨﺎﺷﺌﺔ‪ .‬ﻭﻣﻸ ﺍﻟﻨﺴ‪‬ﺎﻙ‪ ،‬ﻣﻦ ﺑﻌﺪﻫﻢ‪ ،‬ﺍﻟﺼﺤﺎﺭﻯ ﻭﺍﻟﱪﺍﺭﻱ ﺑﻘﺪﺍﺳﺘﻬﻢ ﻭﺇﳝﺎ‪‬ﻢ‪.‬‬ ‫ﻭﻓﻴﻪ ﻛﺎﻥ ﺁﺑﺎﺀ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﺬﻳﻦ ﻣﺎ ﺯﺍﻟﻮﺍ ﺣﱴ ﺍﻟﻴﻮﻡ ﻳ‪‬ﻐ‪‬ﺬﹼﻭﻥ ﺑﻜﺘﺎﺑﺎ‪‬ﻢ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﺸﺮﻗﻴﺔ ﻭﺍﻟﻐﺮﺑﻴﺔ‪.‬‬ ‫‪2‬‬


‫ﻭﻣﻦ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺍﻧﻄﻠﻖ ﺍﳌﺮﺳ‪‬ﻠﻮﻥ ﰲ ﺍﻟﻌﺼﻮﺭ ﺍﻷﻭﱃ ﻟﻠﻜﻨﻴﺴﺔ ﻭﰲ ﻣﺎ ﺑﻌﺪﻫﺎ ﻓﺒﻠﻐﻮﺍ ﺍﻟﺸﺮﻕ‬ ‫ﺍﻷﻗﺼﻰ ﻭﺍﻟﻐﺮﺏ‪ ،‬ﻭﺑﺸ‪‬ﺮﻭﳘﺎ ﺑﻨﻮﺭ ﺍﳌﺴﻴﺢ‪ .‬ﳓﻦ ﻭﺭﺛﺔ ﻟﻜﻞﱢ ﺫﻟﻚ‪ .‬ﻭﻋﻠﻴﻨﺎ ﺃﻥ ﻧﻮﺍﺻﻞ ﺗﺴﻠﻴﻢ‬ ‫ﺍﻟﺮﺳﺎﻟﺔ ﺇﱃ ﺍﻷﺟﻴﺎﻝ ﺍﳌﻘﺒﻠﺔ‪.‬‬ ‫ﻣﺎ ﺯﺍﻟﺖ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺣﱴ ﺍﻟﻴﻮﻡ ﺗ‪‬ﻨﺒِﺖ ﺍﻟﻘﺪ‪‬ﻳﺴﲔ ﻭﺍﻟﻜﻬﻨﺔ ﻭﺍﳌﻜﺮ‪‬ﺳﲔ ﻭﺍﳌﻜﺮ‪‬ﺳﺎﺕ ﻭﺍﻟﻌﺪﻳﺪ ﻣﻦ‬ ‫ﺍﳌﺆﺳ‪‬ﺴﺎﺕ ﺍﻟﱵ ﺃﺳﻬﻤﺖ ﻭﺗ‪‬ﺴﻬِﻢ ﰲ ﻛﻞﹼ ﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻨﺎ ﻭﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ‪ ،‬ﻭﺑﺼﻮﺭﺓ ﻓﻌ‪‬ﺎﻟﺔ‪ ،‬ﰲ ﺧﺪﻣﺔ ﺍﻹﻧﺴﺎﻥ‬ ‫ﻓﻴﻬﺎ‪ ،‬ﺣﺎﻣﻞِ ﺻﻮﺭﺓِ ﻭﺟﻪِ ﺍﷲ ﻭﺧﻠﻴﻔﺘِﻪ ﰲ ﻫﺬﻩ ﺍﻷﺭﺽ‪ .‬ﻭﻣﺎ ﺯﺍﻟﺖ ﺑﻌﺾ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺣﱴ ﺍﻟﻴﻮﻡ‬ ‫ﺗﺮﺳﻞ ﺍﳌﺮﺳ‪‬ﻠﲔ ﻭﺍﳌﺮﺳ‪‬ﻼﺕ ﺧﺎﺭﺝ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﺣﺎﻣﻠﻮ ﻛﻠﻤﺔ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﺇﱃ ﺃﻣﺎﻛﻦ‪ ‬ﺷﺘ‪‬ﻰ‪ .‬ﻭﺗﻘﺘﻀﻲ ﻣﻨﺎ‬ ‫ﺍﳊﺎﺟﺎﺕ ﺍﻟﺮﺍﻋﻮﻳﺔ ﻭﺍﻟﺮﺳﻮﻟﻴﺔ ﻭﺍﻹﺭﺳﺎﻟﻴﺔ ﻭﺿﻊ ﺭﺍﻋﻮﻳﺔ ﻟﻠﺪﻋﻮﺍﺕ ﺍﻟﻜﻬﻨﻮﺗﻴﺔ ﻭﺍﻟﺮﻫﺒﺎﻧﻴﺔ ﻣﻦ‬ ‫ﺃﺟﻞ ﺗﻌﺰﻳﺰﻫﺎ ﻭﺗﺄﻣﲔ ﻣﺴﺘﻘﺒﻞ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ‪.‬‬ ‫ﳓﻦ ﺍﻟﻴﻮﻡ ﺃﻣﺎﻡ ﻣﻨﻌﻄﻒ ﺗﺎﺭﳜﻲ‪ ،‬ﻭﺇﻥ ﺍﷲ ﺍﻟﺬﻱ ﻭﻫﺒﻨﺎ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﺍﳌﺴﻴﺤﻲ ﰲ ﻫﺬﺍ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﻣﻨﺬ ﺃﻟﻔﻲ‬

‫ﺳﻨﺔ ﻳﺪﻋﻮﻧﺎ ﺇﱃ ﺃﻥ ﻧﺴﺘﻤﺮ ﲜﺮﺃﺓ ﻭﻗﻮﺓ ﻭﺛﺒﺎﺕ ﰲ ﲪﻞ ﺭﺳﺎﻟﺔ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﻭﺍﻟﺸﻬﺎﺩﺓ ﻹﳒﻴﻠﻪ ﺍﻟﺬﻱ‬ ‫ﻫﻮ ﺇﳒﻴﻞ ﺍﶈﺒ‪‬ﺔ ﻭﺍﻟﺴﻼﻡ‪.‬‬ ‫ﲢﺪ‪‬ﻳﺎﺕ ﻭﺗﻄﻠﹼﻌﺎﺕ‬

‫‪ 1 -3‬ﺇﻧﻨﺎ ﻧﻮﺍﺟﻪ ﺍﻟﻴﻮﻡ ﲢﺪ‪‬ﻳﺎﺕٍ ﻋﺪﻳﺪﺓ‪ .‬ﺃﻭ‪‬ﳍﺎ ﻣﺎ ﻳﺄﺗﻴﻨﺎ ﻣﻦ ﺩﺍﺧﻞ ﺃﻧﻔﺴﻨﺎ ﻭﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ‪ .‬ﻣﺎ ﻳﻄﻠﺒﻪ‬ ‫ﺍﳌﺴﻴﺢ ﻣﻨﺎ ﻫﻮ ﺃﻥ ﻧﻘﺒﻞ ﺇﳝﺎﻧﻨﺎ ﻭﺃﻥ ﻧﻄﺒ‪‬ﻘﻪ ﻋﻠﻰ ﻛﺎﻣﻞ ﺣﻴﺎﺗﻨﺎ‪ .‬ﻭﻣﺎ ﻳﻄﻠﺒﻪ ﻣﻦ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﻫﻮ ﺃﻥ‬ ‫ﻧﻌﺰ‪‬ﺯ ﺍﻟﺸﺮﻛﺔ ﰲ ﺩﺍﺧﻞ ﻛﻞ ﻛﻨﻴﺴﺔ ﻣﻦ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﻭﺍﻟﺸ‪‬ﺮﻛﺔ ﺑﲔ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻟﻜﺎﺛﻮﻟﻴﻜﻴﺔ ﻣﻦ‬

‫ﳐﺘﻠﻒ ﺍﻟﺘﻘﺎﻟﻴﺪ‪ ،‬ﻭﺃﻥ ﻧﺒﺬﻝ ﻣﺎ ﰲ ﻭﺳﻌﻨﺎ ﰲ ﺍﻟﺼﻼﺓ ﻭﺃﻋﻤﺎﻝ ﺍﶈﺒ‪‬ﺔ ﻟﺒﻠﻮﻍ ﻭﺣﺪﺓ ﻛﻞ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﲔ‪،‬‬

‫ﻟﺘﺘﺤﻘﱠﻖ ﻓﻴﻨﺎ ﺻﻼﺓ ﺍﳌﺴﻴﺢ‪" :‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻵﺏ‪ ،‬ﻟﻴﻜﻮﻧﻮﺍ ﻭﺍﺣﺪ‪‬ﺍ ﻛﻤﺎ ﺃﻧﻚ ﺃﻧﺖ ﰲﱠ ﻭﺃﻧﺎ ﻓﻴﻚ‪ ،‬ﻟﻴﻜﻮﻧﻮﺍ‬ ‫ﻫﻢ ﺃﻳﻀﺎ ﻓﻴﻨﺎ‪ ،‬ﺣﱴ ﻳﺆﻣﻦ ﺍﻟﻌﺎﱂ ﺃﻧ‪‬ﻚ ﺃﻧﺖ ﺃﺭﺳﻠﺘﲏ" )ﻳﻮﺣﻨﺎ ‪.(21 :27‬‬ ‫‪ 2-3‬ﻭﺍﻟﻨﻮﻉ ﺍﻟﺜﺎﱐ ﻣﻦ ﺍﻟﺘﺤﺪ‪‬ﻳﺎﺕ ﻫﻮ ﻣﺎ ﻳﺄﺗﻴﻨﺎ ﻣﻦ ﺍﳋﺎﺭﺝ‪ ،‬ﻣﻦ ﺍﻷﻭﺿﺎﻉ ﺍﻟﺴﻴﺎﺳﻴﺔ ﻭﺍﻷﻣﻨﻴﺔ‬ ‫ﰲ ﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻨﺎ ﻭﻣﻦ ﺍﻟﺘﻌﺪ‪‬ﺩﻳﺔ ﺍﻟﺪﻳﻨﻴﺔ ﻓﻴﻬﺎ‪.‬‬ ‫ﲝﺜﻨﺎ ﰲ ﺍﻟﻮﺿﻊ ﺍﻻﺟﺘﻤﺎﻋﻲ ﻭﺍﻷﻣﲏ ﰲ ﻛﻞ ﺑﻠﺪﺍﻥ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‪ ،‬ﻭﺃﺩﺭﻛﻨﺎ ﺗﺄﺛﲑ ﺍﻟﻨﺰﺍﻉ‬ ‫ﺍﻹﺳﺮﺍﺋﻴﻠﻲ ﺍﻟﻔﻠﺴﻄﻴﲏ ﻋﻠﻰ ﺍﳌﻨﻄﻘﺔ ﻛﻠﻬﺎ ﻭﻻ ﺳﻴﻤﺎ ﻋﻠﻰ ﺍﻟﺸﻌﺐ ﺍﻟﻔﻠﺴﻄﻴﲏ ﺍﻟﺬﻱ ﻳﻌﺎﱐ ﻣﻦ‬ ‫‪3‬‬


‫ﻧﺘﺎﺋﺞ ﺍﻻﺣﺘﻼﻝ ﺍﻹﺳﺮﺍﺋﻴﻠﻲ‪ :‬ﺍﳊﺪ‪ ‬ﻣﻦ ﺣﺮﻳﺔ ﺍﳊﺮﻛﺔ‪ ،‬ﻭﺍﳉﺪﺍﺭ ﺍﻟﻔﺎﺻﻞ ﻭﺍﳊﻮﺍﺟﺰ ﺍﻟﻌﺴﻜﺮﻳﺔ‪،‬‬ ‫ﻭﺍﻷﺳﺮﻯ ﻭﺗﺪﻣﲑ ﺍﻟﺒﻴﻮﺕ ﻭﺍﺿﻄﺮﺍﺏ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﺍﻻﻗﺘﺼﺎﺩﻳﺔ ﻭﺍﻻﺟﺘﻤﺎﻋﻴﺔ‪ ،‬ﻭﺁﻻﻑ ﺍﻟﻼﺟﺌﲔ‪ .‬ﻛﻤﺎ‬ ‫ﻓﻜﹼﺮﻧﺎ ﰲ ﺁﻻﻡ ﺍﻻﺳﺮﺍﺋﻴﻠﻴ‪‬ﲔ ﻭﻋﺪﻡ ﺍﻻﺳﺘﻘﺮﺍﺭ ﺍﻟﺬﻱ ﻳﻌﻴﺸﻮﻥ ﻓﻴﻪ‪ .‬ﻭﺍﺳﺘﻮﻗﻔﺘﻨﺎ ﺍﳌﺪﻳﻨﺔ ﺍﳌﻘﺪ‪‬ﺳﺔ�‬ ‫ﺍﻟﻘﺪﺱ‪ ،‬ﻭﻗﺪ ﺷﻌﺮﻧﺎ ﺑﺎﻟﻘﻠﻖ ﺑﺴﺒﺐ ﺍﻹﺟﺮﺍﺀﺍﺕ ﺍﻷﺣﺎﺩﻳﺔ ﺍﳉﺎﻧﺐ ﺍﻟﱵ ‪‬ﺪﺩ ﻭﺿﻌﻬﺎ ﻭﺗﻮﺷﻚ ﺃﻥ‬ ‫ﺗﺒﺪ‪‬ﻝ ﺍﻟﺘﻮﺍﺯﻥ ﺍﻟﺴﻜﺎﱐ ﻓﻴﻬﺎ‪ .‬ﻭﺃﻣﺎﻡ ﻫﺬﺍ ﻛﻠﹼﻪ ﻧﺮﻯ ﺃﻥﱠ ﺻﻨﻊ ﺍﻟﺴﻼﻡ ﺍﻟﻨﻬﺎﺋﻲ ﻭﺍﻟﻌﺎﺩﻝ ﻫﻮ‬ ‫ﺍﳌﺨﺮﺝ ﺍﻟﻮﺣﻴﺪ ﻟﻠﺠﻤﻴﻊ ﻭﳋﲑ ﺍﳌﻨﻄﻘﺔ ﻭﺷﻌﻮ‪‬ﺎ‪.‬‬ ‫‪ 3-3‬ﺫﻛﺮﻧﺎ ﰲ ﺍﺟﺘﻤﺎﻋﺎﺗﻨﺎ ﻭﺻﻠﻮﺍﺗﻨﺎ ﺁﻻﻡ ﺍﻟﻌﺮﺍﻕ ﻭﺩﻣﺎﺀﻩ ﺍﻟﻌﺰﻳﺰﺓ ﺍﻟﱵ ﻣﺎ ﺯﺍﻟﺖ ﺗ‪‬ﺨﻀ‪‬ﺐ ﻛﻞﱠ‬ ‫ﻣﻜﺎﻥ ﻓﻴﻪ‪ .‬ﻭﺫﻛﺮﻧﺎ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴ‪‬ﲔ ﺍﻟﺬﻳﻦ ﻗﺘﻠﻮﺍ ﰲ ﺍﻟﻌﺮﺍﻕ� ﻭﻣﻌﺎﻧﺎﺓ ﻛﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﻌﺮﺍﻕ ﺍﳌﺴﺘﻤﺮﺓ‪،‬‬ ‫ﻭﺃﺑﻨﺎﺀﻫﺎ ﺍﳌﻬﺠ‪‬ﺮﻳﻦ ﰲ ﺃﳓﺎﺀ ﺍﻟﻌﺎﱂ ﳛﻤﻠﻮﻥ ﳘﻮﻡ ﺃﺭﺿﻬﻢ ﻭﻭﻃﻨﻬﻢ‪ .‬ﻭﻗﺪ ﺃﻋﺮﺏ ﺁﺑﺎﺀ ﺍﻟﺴﻴﻨﻮﺩﺱ‬ ‫ﻋﻦ ﺗﻀﺎﻣﻨﻬﻢ ﻣﻊ ﺷﻌﺐ ﺍﻟﻌﺮﺍﻕ ﻭﻛﻨﺎﺋﺴﻪ ﻭﲤﻨ‪‬ﻮﺍ ﺃﻥ ﻳ‪‬ﻠﻘﹶﻰ ﺍﳌﻬﺠ‪‬ﺮﻭﻥ ﺣﻴﺜﻤﺎ ﻭ‪‬ﺟِﺪﻭﺍ ﺍﳌﺴﺎﻋﺪﺓ‬ ‫ﺍﻟﻀﺮﻭﺭﻳﺔ ﻟﻴﺘﻤﻜﹼﻨﻮﺍ ﻣﻦ ﺍﻟﻌﻮﺩﺓ ﺇﱃ ﺑﻼﺩﻫﻢ ﻭﺍﻟﻌﻴﺶ ﻓﻴﻬﺎ ﺑﺄﻣﺎﻥ‪.‬‬

‫‪ 4-3‬ﻭﻭﻗﻔﻨﺎ ﻋﻨﺪ ﻋﻼﻗﺎﺕ ﺍﳌﻮﺍﻃﻨﲔ ﺑﻌﻀِﻬﻢ ﻣﻊ ﺑﻌﺾ‪ ،‬ﻭﻋﻨﺪ ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ ﺑﲔ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﲔ‬ ‫ﻭﺍﳌﺴﻠﻤﲔ‪ .‬ﻭﻫﻨﺎ ﻧﺆﻛﹼﺪ ﻣﺒﺪﺃ ﺃﺳﺎﺳﻴ‪‬ﺎ‪ ،‬ﰲ ﺭﺅﻳﺘﻨﺎ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﺔ‪ ،‬ﳛﻜﻢ ﻫﺬﻩ ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ‪ :‬ﻭﻫﻮ ﺃﻥ ﺍﷲ‬ ‫ﻳﺮﻳﺪﻧﺎ ﺃﻥ ﻧﻜﻮﻥ ﻣﺴﻴﺤﻴ‪‬ﲔ ﰲ ﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻨﺎ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺃﻭﺳﻄﻴﺔ ﻭﻣﻦ ﺃﺟﻠﻬﺎ‪ .‬ﺇ‪‬ﺎ ﻣﺸﻴﺌﺔ ﺍﷲ ﻓﻴﻨﺎ ﻭﻫﻲ‬ ‫ﺭﺳﺎﻟﺘﻨﺎ ﻭﺩﻋﻮﺗﻨﺎ ﺃﻥ ﻧﻜﻮﻥ ﻣﺴﻴﺤﻴﲔ ﻭﻣﺴﻠﻤﲔ ﻣﻌ‪‬ﺎ‪ .‬ﻭﰲ ﺿﻮﺀ ﻭﺻﻴ‪‬ﺔ ﺍﶈﺒ‪‬ﺔ ﻭﻗﻮ‪‬ﺓ ﺍﻟﺮﻭﺡ ﻓﻴﻨﺎ‬ ‫ﻧﻘﻴﻢ ﻫﺬﻩ ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ‪.‬‬

‫ﻭﺍﳌﺒﺪﺃ ﺍﻟﺜﺎﱐ ﺍﻟﺬﻱ ﻳ‪‬ﺤﻜﹸﻢ ﻫﺬﻩ ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ ﻫﻮ ﺃﻧ‪‬ﻨﺎ ﺟﺰﺀ ﻻ ﻳﺘﺠﺰ‪‬ﺃ ﻣﻦ ﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻨﺎ‪ .‬ﻓﺮﺳﺎﻟﺘﻨﺎ ﺍﳌﻨﺒﺜﻘﺔ‬ ‫ﻣﻦ ﺇﳝﺎﻧﻨﺎ ﻭﻭﺍﺟﺒﻨﺎ ﲡﺎﻩ ﺃﻭﻃﺎﻧﻨﺎ ﳛﺘ‪‬ﻤﺎﻥ ﻋﻠﻴﻨﺎ ﺃﻥ ﻧﺴﻬﻢ ﰲ ﺑﻨﺎﺀ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﻣﻊ ﻛﻞ ﻣﻮﺍﻃﻨﻴﻨﺎ‪،‬‬

‫ﺍﳌﺴﻠﻤﲔ ﻭﺍﻟﻴﻬﻮﺩ ﻭﺍﳌﺴﻴﺤﻴﲔ‪.‬‬ ‫ﺛﺎﻧﻴﺎ‪ :‬ﺍﻟﺸﺮﻛﺔ ﻭﺍﻟﺸﻬﺎﺩﺓ ﺩﺍﺧﻞ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻟﻜﺎﺛﻮﻟﻴﻜﻴ‪‬ﺔ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‬ ‫ﺇﱃ ﺃﺑﻨﺎﺀ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺍﻷﻋﺰﺍﺀ‬ ‫‪ 1-4‬ﻳﻘﻮﻝ ﻟﻨﺎ ﺍﻟﺴﻴﺪ ﺍﳌﺴﻴﺢ‪" :‬ﺃﻧﺘﻢ ﻣﻠﺢ ﺍﻷﺭﺽ‪ ،‬ﺃﻧﺘﻢ ﻧﻮﺭ ﺍﻟﻌﺎﱂ" )ﻣﱴ ‪ .(13.14 :5‬ﺇﻥﱠ‬ ‫ﺭﺳﺎﻟﺘﻜﻢ� ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻷﺑﻨﺎﺀ ﺍﻷﻋﺰ‪‬ﺍﺀ� ﻫﻲ ﺃﻥ ﺗﻜﻮﻧﻮﺍ ﺑﺎﻹﳝﺎﻥ ﻭﺍﻟﺮﺟﺎﺀ ﻭﺍﶈﺒ‪‬ﺔ ﰲ ﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻜﻢ ﻛﺎﳌﻠﺢ‬ ‫‪4‬‬


‫ﺍﻟﺬﻱ ﻳﻌﻄﻲ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻃﻌﻤﻬﺎ ﻭﻣﻌﻨﺎﻫﺎ‪ ،‬ﻭﻛﺎﻟﻨﻮﺭ ﺍﻟﺬﻱ ﻳﻀﻲﺀ ﺍﻟﻈﻠﻤﺎﺕ ﺑﺎﳊﻖ‪ ،‬ﻭﻛﺎﳋﻤﲑ ﺍﻟﺬﻱ‬ ‫ﳛﻮ‪‬ﻝ ﺍﻟﻘﻠﻮﺏ ﻭﺍﻟﻌﻘﻮﻝ‪ .‬ﻛﺎﻥ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴ‪‬ﻮﻥ ﺍﻷﻭ‪‬ﻟﻮﻥ ﰲ ﺃﻭﺭﺷﻠﻴﻢ ﻋﺪﺩ‪‬ﺍ ﺿﺌﻴﻼ‪ ،‬ﻭﻣﻊ ﺫﻟﻚ‬ ‫ﺍﺳﺘﻄﺎﻋﻮﺍ ﺃﻥ ﳛﻤﻠﻮﺍ ﺍﻹﳒﻴﻞ ﺇﱃ ﺃﻗﺎﺻﻲ ﺍﻷﺭﺽ ﺑﻨﻌﻤﺔ "ﺍﻟﺮﺏ‪ ‬ﺍﻟﺬﻱ ﻛﺎﻥ ﻳﻌﻤﻞ ﻣﻌﻬﻢ ﻭﻳﺆﻳ‪‬ﺪ‬ ‫ﻛﻼﻣﻬﻢ ﺑﺎﻵﻳﺎﺕ" )ﻣﺮﻗﺲ ‪.(20 :16‬‬ ‫‪ 2-4‬ﳓﻴ‪‬ﻴﻜﻢ ﲨﻴﻌ‪‬ﺎ‪ ،‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﻮﻥ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‪ ،‬ﻭﻧﺒﺎﺭﻙ ﻛﻞﱠ ﻣﺎ ﺣﻘﱠﻘﺘﻤﻮﻩ ﰲ‬ ‫ﻋﺎﺋﻼﺗﻜﻢ ﻭﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻜﻢ ﻭﰲ ﻛﻨﺎﺋﺴﻜﻢ ﻭﺩﻭﻟﻜﻢ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﺎ ﳓﻴ‪‬ﻲ ﺛﺒﺎﺗﻜﻢ ﰲ ﺍﻟﺼﻌﻮﺑﺎﺕ ﻭﺍﻟﻀﻴﻘﺎﺕ‬ ‫ﻭﺍﻵﻻﻡ‪.‬‬ ‫‪ 3-4‬ﺃﻳ‪‬ﻬﺎ ﺍﻟﻜﻬﻨﺔ ﺍﻷﺣﺒ‪‬ﺎﺀ‪ ،‬ﻣﻌﺎﻭﻧﻮﻧﺎ ﰲ ﺧﺪﻣﺔ ﺍﻟﺘﻌﻠﻴﻢ ﻭﺍﻟﺘﻘﺪﻳﺲ ﻭﺍﻟﺘﺪﺑﲑ‪ ،‬ﳒﺪ‪‬ﺩ ﻟﻜﻢ ﳏﺒ‪‬ﺘﻨﺎ‬ ‫ﻭﺛﻘﺘﻨﺎ‪ .‬ﺛﺎﺑﺮﻭﺍ ﻋﻠﻰ ﻧﻘﻞ ﺇﳒﻴﻞ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻭﺗﻘﻠﻴﺪ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﻭﺗﻌﻠﻴﻤﻬﺎ ﺇﱃ ﺃﺑﻨﺎﺀ ﺭﻋﺎﻳﺎﻛﻢ ﺑﻐ‪‬ﲑﺓ‬ ‫ﻭﺍﻟﺘﺰﺍﻡ‪ ،‬ﺑﺎﻟﻮﻋﻆ ﻭﺍﻟﺘﻌﻠﻴﻢ ﻭﺍﻹﺭﺷﺎﺩ ﻭﺍﳌﺜﻞ ﺍﻟﺼﺎﱀ‪ .‬ﺭﺳ‪‬ﺨﻮﺍ ﺇﳝﺎﻥ ﺷﻌﺒﻨﺎ ﻟﻜﻲ ﻳﺼﺒﺢ ﺣﻀﺎﺭﺓ‬

‫ﳏﺒﺔ‪ .‬ﻭﺯﻋﻮﻫﺎ ﻋﻠﻴﻬﻢ ﰲ ﺧﺪﻣﺔ ﺍﻷﺳﺮﺍﺭ‪ .‬ﻭﺍﲨﻌﻮﻫﻢ ﰲ ﺍﻟﻮﺣﺪﺓ ﻭﺍﶈﺒ‪‬ﺔ ﻭﺗﻮﻗﹰﺎ ﺇﱃ ﻧﻌﻤﺔ ﺍﳊﻴﺎﺓ‬ ‫ﺍﳉﺪﻳﺪﺓ ﺑﻌﻄﻴ‪‬ﺔ ﺍﻟﺮﻭﺡ ﺍﻟﻘﺪﺱ‪.‬‬

‫ﺃﻳ‪‬ﻬﺎ ﺍﻟﺮﻫﺒﺎﻥ ﻭﺍﻟﺮﺍﻫﺒﺎﺕ‪ ،‬ﻭﲨﻴﻊ ﺍﳌﻜﺮﺳﲔ ﻭﺍﳌﻜﺮﺳﺎﺕ ﰲ ﺍﻟﻌﺎﱂ� ﺇﻧﺎ ﻧﻌﺮﺏ ﻋﻦ ﺗﻘﺪﻳﺮﻧﺎ ﻟﻜﻢ‪،‬‬ ‫ﻭﻧﺸﻜﺮ ﺍﷲ ﻣﻌﻜﻢ ﻋﻠﻰ ﻋﻄﻴﺔ ﺍﳌﺸﻮﺭﺍﺕ ﺍﻹﳒﻴﻠﻴ‪‬ﺔ ‪ -‬ﺍﻟﻌﻔﹼﺔ ﺍﳌﻜﺮ‪‬ﺳﺔ ﷲ‪ ،‬ﻭﺍﻟﻔﻘﺮ‪ ،‬ﻭﺍﻟﻄﺎﻋﺔ ‪-‬‬ ‫ﺍﻟﱵ ﻧﺬﺭﰎ ﻧﻔﻮﺳﻜﻢ ﳍﺎ‪ ،‬ﻣﺘ‪‬ﺒﻌﲔ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﺍﻟﺮﺏ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﺍﻟﺸﻬﺎﺩﺓ ﶈﺒ‪‬ﺘﻪ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﻜﻢ� ﲟﺆﺳ‪‬ﺴﺎﺗﻜﻢ‬ ‫ﺍﻟﺮﺳﻮﻟﻴﺔ ﻣﺘﻨﻮ‪‬ﻋﺔ ﺍﳋﺪﻣﺎﺕ‪ ،‬ﺗﺸﻜﹼﻠﻮﻥ ﺛﺮﻭﺓ ﻭﻏﻨ‪‬ﻰ ﻟﻜﻨﺎﺋﺴﻨﺎ‪ ،‬ﻭﻭﺍﺣﺎﺕ ﺭﻭﺣﻴ‪‬ﺔ ﰲ ﺃﺑﺮﺷﻴﺎﺗﻨﺎ‬ ‫ﻭﺭﻋﺎﻳﺎﻧﺎ ﻭﰲ ﺍﻟﺮﺳﺎﻻﺕ‪.‬‬

‫ﺇﻧﻨﺎ ﻧﺘ‪‬ﺤﺪ ﺑﺎﻟﺮﻭﺡ ﻣﻊ ﺍﻟﻨ‪‬ﺴﺎﻙ ﻭﺍﳌﺘﻮﺣﺪﻳﻦ ﻭﺍﳌﺼﻠﹼﲔ ﻭﺍﳌﺼﻠﻴﺎﺕ ﰲ ﺍﻷﺩﻳﺎﺭ ﺍﻟﺘﺄﻣ‪‬ﻠﻴﺔ‪ ،‬ﺍﻟﺬﻳﻦ‬ ‫ﻳﻘﺪ‪‬ﺳﻮﻥ ﺳﺎﻋﺎﺕ ﺍﻟﻠﻴﻞ ﻭﺍﻟﻨﻬﺎﺭ‪ ،‬ﻭﳛﻤﻠﻮﻥ ﰲ ﺻﻠﻮﺍ‪‬ﻢ ﳘﻮﻡ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﻭﺗﻄﻠﹼﻌﺎ‪‬ﺎ‪ .‬ﺇﻧﻜﻢ ﲨﻴﻌ‪‬ﺎ‬ ‫ﺗﻘﺪ‪‬ﻣﻮﻥ ﻟﻌﺎﳌﻨﺎ‪ ،‬ﺑﺸﻬﺎﺩﺓ ﺣﻴﺎﺗﻜﻢ‪ ،‬ﻋﻼﻣﺔ ﺭﺟﺎﺀ‪.‬‬ ‫‪ 4-4‬ﻭﺃﻧﺘﻢ ﻳﺎ ﺃﺑﻨﺎﺀﻧﺎ ﻭﺑﻨﺎﺗﻨﺎ ﺍﳌﺆﻣﻨﲔ ﺍﻟﻌﻠﻤﺎﻧﻴﲔ‪ ،‬ﻟﻜﻢ ﻣﻨ‪‬ﺎ ﻛﻞﱠ ﺍﻟﺜﻨﺎﺀ ﻭﺍﶈﺒ‪‬ﺔ‪ .‬ﻧﺒﺎﺭﻙ ﻛﻞﱠ ﻣﺎ‬ ‫ﲢﻘﹼﻘﻮﻧﻪ ﰲ ﻋﺎﺋﻼﺗﻜﻢ ﻭﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻜﻢ‪ ،‬ﰲ ﻛﻨﺎﺋﺴﻜﻢ ﻭﺃﻭﻃﺎﻧﻜﻢ� ﺛﺎﺑﺘﲔ ﻭﺳﻂ ﺍﶈﻦ ﻭﺍﻟﺼﻌﻮﺑﺎﺕ‪.‬‬ ‫ﻧﻘﺪ‪‬ﺭ ﻣﺎ ﺣﺒﺎﻛﻢ ﺍﷲ ﺑﻪ ﻣﻦ ﻣﻮﺍﻫﺐ ﻭﻧِﻌ‪‬ﻢ ﻭﺧِﺪ‪‬ﻡ‪ ،‬ﺗﺸﺎﺭﻛﻮﻧﻨﺎ ﻣﻦ ﺧﻼﳍﺎ‪ ،‬ﲝﻜﻢ ﺍﳌﻌﻤﻮﺩﻳﺔ‬ ‫‪5‬‬


‫ﻭﺍﳌﲑﻭﻥ‪ ،‬ﰲ ﺍﻟﻌﻤﻞ ﺍﻟﺮﺳﻮﱄ ﻭﰲ ﺭﺳﺎﻟﺔ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ‪ ،‬ﻭﺗﻄﺒﻌﻮﻥ ﺑﺮﻭﺡ ﺍﻹﳒﺒﻞ ﻭﻗِﻴ‪‬ﻤِﻪ ﺍﻟﺸﺆﻭﻥ‬ ‫ﺍﻟﺰﻣﻨﻴ‪‬ﺔ ﻋﻠﻰ ﺍﺧﺘﻼﻑ ﺃﻧﻮﺍﻋﻬﺎ‪ .‬ﻧﺪﻋﻮﻛﻢ ﺇﱃ ﺃﺩﺍﺀ ﺷﻬﺎﺩﺓ ﺣﻴﺎﺓ ﻣﺴﻴﺤﻴ‪‬ﺔ ﺃﺻﻴﻠﺔ ﰲ ﺍﳌﻤﺎﺭﺳﺔ‬ ‫ﺍﻟﺪﻳﻨﻴ‪‬ﺔ ﺍﻟﻮﺍﻋﻴﺔ‪ ،‬ﻭﺍﻷﺧﻼﻕ ﺍﳊﻤﻴﺪﺓ ﻭﻗﻮﻝ ﺍﳊﻘﻴﻘﺔ ﲟﻮﺿﻮﻋﻴ‪‬ﺔ‪.‬‬ ‫ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﳓﻤﻠﻜﻢ ﺑﺼﻼﺗﻨﺎ ﺃﻳﻬﺎ ﺍﳌﺘﺄﻟﹼﻤﻮﻥ ﰲ ﺃﺟﺴﺎﺩﻛﻢ ﻭﻧﻔﻮﺳﻜﻢ ﻭﺃﺭﻭﺍﺣﻜﻢ‪ ،‬ﻭﺃﻧﺘﻢ ﺃﻳﻬﺎ ﺍﳌﻈﻠﻮﻣﻮﻥ‬ ‫ﻭﺍﳌﻬﺠ‪‬ﺮﻭﻥ ﻣﻦ ﻗﺮﺍﻫﻢ ﻭﺍﳌﻀﻄﻬ‪‬ﺪﻭﻥ ﻭﺃﺳﺮﻯ ﺍﳊﺮﻭﺏ ﻭﺍﳌﻌﺘﻘﹶﻠﻮﻥ ﻭﺍﻟﺴﺠﻨﺎﺀ‪ .‬ﺿﻤ‪‬ﻮﺍ ﺁﻻﻣﻜﻢ‬ ‫ﺇﱃ ﺁﻻﻡ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﺍﻟﻔﺎﺩﻱ� ﺍﺳﺘﻤﺪ‪‬ﻭﺍ ﻣﻦ ﺻﻠﻴﺒﻪ ﺍﻟﺼﱪ ﻭﺍﻟﻘﻮ‪‬ﺓ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﻜﻢ ﻭﺗﺴﺘﻤﻄﺮﻭﻥ ﺑﻔﻀﻞ‬ ‫ﺁﻻﻣﻜﻢ ﻋﻠﻰ ﺍﻟﻌﺎﱂ ﳏﺒ‪‬ﺔ ﺍﷲ ﺍﻟﺮﺣﻴﻤﺔ‪.‬‬ ‫ﳓﻴ‪‬ﻲ ﻋﺎﺋﻼﺗﻨﺎ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴ‪‬ﺔ‪ ،‬ﻭﻧﻘﺪ‪‬ﺭ ﺩﻋﻮ‪‬ﺎ ﻭﺭﺳﺎﻟﺘﻬﺎ‪ ،‬ﻛﺨﻠﻴ‪‬ﺔ ﺣﻴ‪‬ﺔ ﻟﻠﻤﺠﺘﻤﻊ‪ ،‬ﻭﻣﺪﺭﺳﺔ ﻃﺒﻴﻌﻴ‪‬ﺔ‬ ‫ﻟﻠﻔﻀﺎﺋﻞ ﻭﻟﻠﻘﻴﻢ ﺍﻹﻧﺴﺎﻧﻴ‪‬ﺔ ﻭﺍﳋﻠﻘﻴ‪‬ﺔ‪ ،‬ﻭﻛﻨﻴﺴﺔ ﻣﻨﺰﻟﻴ‪‬ﺔ ﻟﺘﻌﻠﻴﻢ ﺍﻟﺼﻼﺓ ﻭﻧﻘﻞ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﻣﻦ ﺟﻴﻞٍ ﺇﱃ‬ ‫ﺟﻴﻞ‪ .‬ﻧﺸﻜﺮ ﺍﻟﻮﺍﻟﺪﻳﻦ ﻭﺍﻷﺟﺪﺍﺩ ﻋﻠﻰ ﺗﺮﺑﻴﺔ ﺃﻭﻻﺩﻫﻢ ﻭﺃﺣﻔﺎﺩﻫﻢ‪ ،‬ﻋﻠﻰ ﻣﺜﺎﻝ ﺍﻟﻄﻔﻞ ﻳﺴﻮﻉ‬

‫ﺍﻟﺬﻱ ﻛﺎﻥ ﻳﻨﻤﻮ "ﺑﺎﻟﻘﺎﻣﺔ ﻭﺍﻟﻨﻌﻤﺔ ﻭﺍﳊﻜﻤﺔ ﺃﻣﺎﻡ ﺍﷲ ﻭﺍﻟﻨﺎﺱ" )ﻟﻮ ‪ .(52:2‬ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﻌﺎﻫﺪ ﺍﻷﺳﺮﺓ‬ ‫ﺑﺎﶈﺎﻓﻈﺔ ﻋﻠﻴﻬﺎ ﻣﻦ ﺧﻼﻝ ﺭﺍﻋﻮﻳ‪‬ﺔ ﺍﻟﻌﺎﺋﻠﺔ ﰲ ﻣﺮﺍﻛﺰ ﺍﻹﻋﺪﺍﺩ ﻟﻠﺰﻭﺍﺝ‪ ،‬ﻭﰲ ﻣﺮﺍﻛﺰ ﺍﻹﺻﻐﺎﺀ‬ ‫ﻭﺍﳌﺸﻮﺭﺓ ﺍﳌﺸﺮ‪‬ﻋﺔ ﻟﻠﺠﻤﻴﻊ ﻭﺧﺎﺻﺔﹰ ﻟﻸﺯﻭﺍﺝ ﺍﳌﺘﻌﺜﹼﺮﻳﻦ ﻭﺍﳌﻄﺎﻟﺒﺔ ﲝﻘﻮﻕ ﺍﻟﻌﺎﺋﻠﺔ ﺍﻷﺳﺎﺳﻴ‪‬ﺔ‪.‬‬ ‫ﺇﻧﻨﺎ ﻧﺘﻮﺟ‪‬ﻪ ﺑﻄﺮﻳﻘﺔ ﺧﺎﺻﺔ ٳﱃ ﺍﻟﻨﺴﺎﺀ ﻭﻧﻘﺪﺭﻛﻦ‪ ‬ﰲ ﻛﻞ ﺣﺎﻻﺕ ﺣﻴﺎﺗﻜﻦ‪ ،‬ﺷﺎﺑ‪‬ﺎﺕ ﻭﺃﻣ‪‬ﻬﺎﺕ‬ ‫ﻭﻣﺮﺑ‪‬ﻴﺎﺕ ﻭﻣﻜﺮ‪‬ﺳﺎﺕ ﻭﻋﺎﻣﻼﺕ‪ .‬ﳓﻴ‪‬ﻲ ﲪﺎﻳﺘﻜﻦ ﻟﻠﺤﻴﺎﺓ ﺍﻟﺒﺸﺮﻳ‪‬ﺔ ﻣﻨﺬ ﺗﻜﻮﻳﻨﻬﺎ ﻭﺧﺪﻣﺘﻬﺎ‬ ‫ﻭﺍﻻﻋﺘﻨﺎﺀ ‪‬ﺎ‪ .‬ﻟﻘﺪ ﺣﺒﺎﻛﻦ ﺍﷲ ﺣِﺴ‪‬ﺎ ﻣﺮﻫ‪‬ﻔﹰﺎ ﺑﺎﻟﻘﻀﺎﻳﺎ ﺍﻟﺘﺮﺑﻮﻳﺔ ﻭﺍﻹﻧﺴﺎﻧﻴﺔ ﻭﺍﻻﺳﺘﻌﺪﺍﺩ ﻟﻠﺤﻴﺎﺓ‬

‫ﺍﻟﺮﺳﻮﻟﻴﺔ‪ .‬ﺇﻧﻨﺎ ﻧﺒﺎﺭﻙ ﻧﺸﺎﻃﺎﺗِﻜﹸﻦ‪ ‬ﻭﻧﺘﻄﻠﱠﻊ ﺇﱃ ﻣﺰﻳﺪ ﻣﻦ ﺍﳌﺴﺆﻭﻟﻴ‪‬ﺔ ﰲ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﺍﻟﻌﺎﻣ‪‬ﺔ‪.‬‬

‫ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻟﺸﺒ‪‬ﺎﻥ ﻭﺍﻟﺸﺎﺑ‪‬ﺎﺕ‪ ،‬ﻧﻨﻈﺮ ﺇﻟﻴﻜﻢ ﲝﺐ‪ ،‬ﻛﻤﺎ ﻧﻈﺮ ﺍﻟﺮﺏ‪ ‬ﻳﺴﻮﻉ ﺇﱃ ﺍﻟﺸﺎﺏ‪ ‬ﻭﺃﺣﺒ‪‬ﻪ )ﻣﺮ‬ ‫‪.(10:21‬ﻓﺄﻧﺘﻢ ﻣﺴﺘﻘﺒﻞ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﻭﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻨﺎ ﻭﺃﻭﻃﺎﻧﻨﺎ‪ ،‬ﻭﺛﺮﻭ‪‬ﺎ ﻭﻗﻮ‪‬ﺓ ﺍﻟﺘﺠﺪ‪‬ﺩ ﻓﻴﻬﺎ‪ .‬ﺻﻮﻏﻮﺍ‬ ‫ﻣﺸﺮﻭﻉ ﺣﻴﺎﺗﻜﻢ ﲢﺖ ﻧﻈﺮﺓ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﺍﳌﹸﺤِﺒ‪‬ﺔ‪ .‬ﻛﻮﻧﻮﺍ ﻣﻮﺍﻃﻨﲔ ﻣﺴﺆﻭﻟﲔ‪ ،‬ﻭﻣﺆﻣﻨﲔ ﻣ‪‬ﺨﻠِﺼﲔ‪ .‬ﺇﻥﹼ‬ ‫ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺗﺸﺎﺭﻛﻜﻢ ﳘﹼﻜﻢ ﰲ ﺇﳚﺎﺩ ﻓﺮﺹ ﺍﻟﻌﻤﻞ‪ ،‬ﻭ‪‬ﻓﻘﹰﺎ ﳌﻬﺎﺭﺍﺗﻜﻢ ﻭﻛﻔﺎﺀﺍﺗﻜﻢ‪ ،‬ﻣﺎ ﻳﺴﺎﻋﺪﻛﻢ‬ ‫ﻋﻠﻰ ﲢﻔﻴﺰ ﺍﻹﺑﺪﺍﻉ‪ ،‬ﻭﺗﺄﻣﲔ ﺍﳌﺴﺘﻘﺒﻞ ﻭﺗﻜﻮﻳﻦ ﻋﺎﺋﻠﺔ ﻣﺆﻣﻨﺔ‪ .‬ﺗﻐﻠﹼﺒﻮﺍ ﻋﻠﻰ ﻣﻐﺮﻳﺎﺕ ﺍﻟﻌﺼﺮ ﺍﳌﺎﺩﻳ‪‬ﺔ‬ ‫ﻭﺍﻻﺳﺘﻬﻼﻛﻴ‪‬ﺔ‪ ،‬ﻭﺣﺎﻓﻈﻮﺍ ﻋﻠﻰ ﻗﻴﻤﻜﻢ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﺔ‪.‬‬ ‫‪6‬‬


‫ﳓﻴﻴﻜﻢ ﺑﺎﻟﺘﻘﺪﻳﺮ‪ ،‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﳌﺴﺆﻭﻟﻮﻥ ﻋﻦ ﺍﳌﺆﺳ‪‬ﺴﺎﺕ ﺍﻟﺘﺮﺑﻮﻳﺔ ﺍﻟﻜﺎﺛﻮﻟﻴﻜﻴﺔ‪ .‬ﻭﻓﻴﻤﺎ ‪‬ﺘﻤﻮﻥ ﺑﺎﻟﺘﻤﻴ‪‬ﺰ‬ ‫ﰲ ﺍﻟﺘﺮﺑﻴﺔ ﻭﺍﻟﺘﻌﻠﻴﻢ ﺭﻛﱢﺰﻭﺍ ﺃﻳﻀ‪‬ﺎ ﻋﻠﻰ ﺍﻟﺮﻭﺡ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﺔ‪ .‬ﻭﺍﻋﻤﻠﻮﺍ ﻋﻠﻰ ﺗﺪﻋﻴﻢ ﺛﻘﺎﻓﺔ ﺍﻟﻌﻴﺶ ﻣﻌ‪‬ﺎ‪،‬‬ ‫ﻭﺍﻻﻫﺘﻤﺎﻡٍ ﺑﺎﻟﻔﻘﺮﺍﺀ ﻭﺫﻭﻱ ﺍﳊﺎﺟﺎﺕ ﺍﳋﺎﺻﺔ‪ .‬ﻭﺑﺎﻟﺮﻏﻢ ﳑ‪‬ﺎ ﺗﻮﺍﺟﻪ ﻣﺆﺳ‪‬ﺴﺎﺗﻜﻢ ﻣﻦ ﺻﻌﻮﺑﺎﺕ‬ ‫ﻭﲢﺪ‪‬ﻳﺎﺕ‪ ،‬ﻧﺪﻋﻮﻛﻢ ﺇﱃ ﺍﶈﺎﻓﻈﺔ ﻋﻠﻴﻬﺎ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﲪﺎﻳﺔ ﺭﺳﺎﻟﺔ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﺘﻌﻠﻴﻤﻴ‪‬ﺔ‪ ،‬ﻭﺗﻌﺰﻳﺰ ﺧﲑ‬ ‫ﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻨﺎ ﻭﳕﻮ‪‬ﻫﺎ‪.‬‬ ‫ﺇﻧﻨﺎ ﻧﻘﺪ‪‬ﺭ ﻧﺸﺎﻃﺎﺗﻜﻢ‪ ،‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻟﻌﺎﻣﻠﻮﻥ ﻭﺍﻟﻌﺎﻣﻼﺕ ﰲ ﺍﳊﻘﻞ ﺍﻻﺟﺘﻤﺎﻋﻲ‪ .‬ﺇﻧﻜﻢ ﺗﺆﻣ‪‬ﻨﻮﻥ ﺧﺪﻣﺔ‬ ‫ﺍﶈﺒ‪‬ﺔ ﰲ ﻣﻨﻈﱠﻤﺎﺗﻜﻢ‪ .‬ﻧﺸﺠ‪‬ﻌﻜﻢ ﻭﻧﺪﻋﻤﻜﻢ ﰲ ﻫﺬﻩ ﺍﻟﺮﺳﺎﻟﺔ ﺍﻻﺟﺘﻤﺎﻋﻴﺔ ﻭﺍﻟﺘﻨﻤﻮﻳﺔ ﰲ ﺿﻮﺀ ﺗﻌﻠﻴﻢ‬ ‫ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﻐﲏ ﲟﺒﺎﺩﺋﻪ ﻭﺗﻮﺟﻴﻬﺎﺗﻪ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﻜﻢ ﺑﺬﻟﻚ ﺗﻌﺰ‪‬ﺯﻭﻥ ﺃﻭﺍﺻﺮ ﺍﻷﺧﻮ‪‬ﺓ ﺑﲔ ﺍﻟﻨﺎﺱ ﻣﻦ ﺧﻼﻝ‬ ‫ﺧﺪﻣﺔ ﺍﶈﺘﺎﺟﲔ ﻭﺍﳌﻬﻤ‪‬ﺸﲔ ﻭﺍﳌﺮﺿﻰ ﻭﺍﻟﻼﺟﺌﲔ ﻭﺍﻟﺴﺠﻨﺎﺀ ﺩﻭﳕﺎ ﲤﻴﻴﺰ‪ ،‬ﺗﺪﻓﻌﻜﻢ ﰲ ﺍﻟﻌﻤﻞ ﻛﻠﻤﺔ‬ ‫ﺍﻟﺮﺏ ﻳﺴﻮﻉ‪" :‬ﻛﻞﱡ ﻣﺎ ﻓﻌﻠﺘﻤﻮﻩ ﻷﺣﺪ ﺇﺧﻮﰐ ﻫﺆﻻﺀ ﺍﻟﺼﻐﺎﺭ‪ ،‬ﻓﻠﻲ ﻗﺪ ﻓﻌﻠﺘﻤﻮﻩ" )ﻣﺘ‪‬ﻰ‬ ‫‪.(40:25‬‬

‫ﻧﺘﻄﻠﹼﻊ ﺑﺄﻣﻞ ﺇﱃ ﲨﺎﻋﺎﺕ ﺍﻟﺼﻼﺓ ﻭﺍﳊﺮﻛﺎﺕ ﺍﻟﺮﺳﻮﻟﻴ‪‬ﺔ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﻬﺎ ﻣﺪﺍﺭﺱ ﻟﺘﻌﻤﻴﻖ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﺍﳌﺴﻴﺤﻲ‪،‬‬ ‫ﻭﻋﻴﺸﻪ ﰲ ﺍﻟﻌﺎﺋﻠﺔ ﻭﺍ‪‬ﺘﻤﻊ‪ .‬ﺇﻧﻨﺎ ﻧﻘﺪ‪‬ﺭ ﻧﺸﺎﻃﺎ‪‬ﺎ ﰲ ﺍﻟﺮﻋﺎﻳﺎ ﻭﺍﻷﺑﺮﺷﻴﺎﺕ ﻭﻣﺴﺎﻧﺪﺓ ﻛﻬﻨﺔ ﺍﻟﺮﻋﺎﻳﺎ‬ ‫ﻭ‪‬ﻓﻘﹰﺎ ﻟﺘﻮﺟﻴﻬﺎﺕ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ‪ .‬ﻧﺸﻜﺮ ﺍﷲ ﻋﻠﻰ ﻫﺬﻩ ﺍﳉﻤﺎﻋﺎﺕ ﻭﺍﳊﺮﻛﺎﺕ ﻟﻜﻮ‪‬ﺎ ﺧﻠﻴ‪‬ﺔ ﻓﺎﻋﻠﺔ ﰲ‬ ‫ﺍﻟﺮ‪‬ﻋﻴﺔ ﻭﻣﻨﺒﺘ‪‬ﺎ ﻟﻠﺪﻋﻮﺍﺕ ﺍﻟﻜﻬﻨﻮﺗﻴ‪‬ﺔ ﻭﺍﻟﺮﻫﺒﺎﻧﻴ‪‬ﺔ‪.‬‬ ‫ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﻘﺪ‪‬ﺭ ﺩﻭﺭ ﻭﺳﺎﺋﻞ ﺍﻹﻋﻼﻡ ﺍﳌﻘﺮﻭﺀﺓ ﻭﺍﳌﺴﻤﻮﻋﺔ ﻭﺍﳌﺮﺋﻴﺔ‪ .‬ﻭﻧﺸﻜﺮﻛﻢ‪ ،‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻹﻋﻼﻣﻴﻮﻥ‬

‫ﻭﺍﻹﻋﻼﻣﻴﺎﺕ ﻋﻠﻰ ﺗﻌﺎﻭﻧﻜﻢ ﻣﻊ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﰲ ﻧﺸﺮ ﺗﻌﺎﻟﻴﻤﻬﺎ ﻭﺃﺧﺒﺎﺭﻫﺎ‪ ،‬ﻭﻋﻠﻰ ﻧﻘﻞ ﺃﺧﺒﺎﺭ ﲨﻌﻴ‪‬ﺔ‬ ‫ﺍﻟﺴﻴﻨﻮﺩﻭﺱ ﺍﳋﺎﺻﺔ ﺑﺎﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ ﺇﱃ ﳐﺘﻠﻒ ﺑﻘﺎﻉ ﺍﻷﺭﺽ‪.‬‬ ‫ﺇﻧﻨﺎ ﻧ‪‬ﺜﲏ ﻋﻠﻰ ﻣﺴﺎﳘﺔ ﻭﺳﺎﺋﻞ ﺍﻹﻋﻼﻡ ﺍﻟﻌﺎﳌﻴ‪‬ﺔ ﻭﺍﻟﻜﺎﺛﻮﻟﻴﻜﻴ‪‬ﺔ‪ ،‬ﻭﳔﺺ‪ ‬ﺑﺎﻟﺬﻛﺮ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‬ ‫ﺗﻠﻔﺰﻳﻮﻥ ﺗﻠﻲ ﻟﻮﻣﻴﺎﺭ‪/‬ﻧﻮﺭ ﺳﺎﺕ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﺄﻣﻞ ﺃﻥ ﻳﻮﺍﺻﻞ ﺭﺳﺎﻟﺘﻪ ﺍﻹﻋﻼﻣﻴ‪‬ﺔ ﰲ ﺗﻨﻮﻳﺮ ﺍﻟﺮﺃﻱ ﺍﻟﻌﺎﻡ‬ ‫ﻭﺗﺜﻘﻴﻒ ﺍﻹﳝﺎﻥ‪ ،‬ﻭﺧﺪﻣﺔ ﻭﺣﺪﺓ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﲔ‪ ،‬ﻭﺗﻮﻃﻴﺪ ﺍﳊﻀﻮﺭ ﺍﳌﺴﻴﺤﻲ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ‪ ،‬ﻭﺗﻌﺰﻳﺰ‬ ‫ﺣﻮﺍﺭ ﺍﻷﺩﻳﺎﻥ ﻭﺍﻟﺘﻮﺍﺻﻞ ﻣﻊ ﺍﻟﺸﺮﻗﻴﲔ ﺍﳌﻨﺘﺸﺮﻳﻦ ﰲ ﺍﻟﻌﺎﱂ‪.‬‬ ‫ﺇﱃ ﺃﺑﻨﺎﺋﻨﺎ ﰲ ﺑﻠﺪﺍﻥ ﺍﻻﻧﺘﺸﺎﺭ‬ ‫‪7‬‬


‫‪ 5‬ﺃﺻﺒﺤﺖ ﺍﳍﺠﺮﺓ ﻇﺎﻫﺮﺓ ﻋﺎﻣ‪‬ﺔ ﰲ ﺍﳌﻨﻄﻘﺔ‪ ،‬ﻓﺎﳌﺴﻴﺤﻲ ﻭﺍﳌﺴﻠﻢ ﻭﺍﻟﻴﻬﻮﺩﻱ ﻳﻬﺎﺟﺮﻭﻥ ﻟﻸﺳﺒﺎﺏ‬ ‫ﺍﻟﻨﺎﲨﺔ ﻋﻦ ﻋﺪﻡ ﺍﻻﺳﺘﻘﺮﺍﺭ ﺍﻟﺴﻴﺎﺳﻲ ﻭﺍﻻﻗﺘﺼﺎﺩﻱ ﻭﺍﻻﺟﺘﻤﺎﻋﻲ‪ .‬ﺑﺎﻹﺿﺎﻓﺔ ﺇﱃ ﺫﻟﻚ‪ ،‬ﺃﺧﺬ‬ ‫ﺍﳌﺴﻴﺤﻲ ﻳﺸﻌﺮ ﺑﻌﺪﻡ ﺍﻷﻣﺎﻥ� ﻭﻟﻮ ﺑﺼﻮﺭﺓ ﻣﺘﻔﺎﻭﺗﺔ� ﰲ ﺑﻠﺪﺍﻥ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‪ .‬ﻭ‪‬ﻴﺐ‬ ‫ﺑﺎﳌﺴﻴﺤﻴﲔ ﺃﻥ ﻳﺜﻘﻮﺍ ﺑﺎﳌﺴﺘﻘﺒﻞ ﻭﺃﻥ ﻳﺒﻘﻮﺍ ﰲ ﺃﻭﻃﺎ‪‬ﻢ‪.‬‬ ‫ﳓﻴ‪‬ﻴﻜﻢ‪ ،‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻷﺑﻨﺎﺀ ﺍﻷﻋﺰ‪‬ﺍﺀ ﰲ ﺑﻼﺩ ﺍﻻﻧﺘﺸﺎﺭ‪ .‬ﻭﻧﺴﺄﻝ ﺍﷲ ﻟﻜﻢ ﺍﻟﺘﻮﻓﻴﻖ ﻭﺍﻟﱪﻛﺔ‪ ،‬ﻃﺎﻟﺒﲔ ﻣﻨﻜﻢ‬ ‫ﺃﻥ ﲢﻤﻠﻮﺍ ﺃﻭﻃﺎﻧﻜﻤﻮﻛﻨﺎﺋﺴﻜﻢ ﺣﻴ‪‬ﺔﹰ ﰲ ﻗﻠﻮﺑﻜﻢ ﻭﺍﻫﺘﻤﺎﻣﺎﺗﻜﻢ‪ .‬ﺑﺎﺳﺘﻄﺎﻋﺘﻜﻢ ﺃﻥ ﺗ‪‬ﺴﻬِﻤﻮﺍ ﰲ‬ ‫ﺗﻄﻮ‪‬ﺭﻫﺎ ﻭﳕﹸﻮ‪‬ﻫﺎ ﺑﺼﻠﻮﺍﺗﻜﻢ ﻭﺑﻔﻜﺮﻛﻢ ﻭﺑﺰﻳﺎﺭﺍﺗﻜﻢ ﻭﺇﻣﻜﺎﻧﺎﺗﻜﻢ ﺍﳌﺨﺘﻠﻔﺔ‪ ،‬ﻭﻟﻮ ﻛﻨﺘﻢ ﺑﻌﻴﺪﻳﻦ‬ ‫ﻋﻨﻬﺎ‪.‬‬ ‫ﺣﺎﻓﻈﻮﺍ ﻋﻠﻰ ﺍﻷﺭﺽ ﻭﺍﳌﻤﺘﻠﻜﺎﺕ ﺍﻟﱵ ﲤﻠﻜﻮ‪‬ﺎ ﰲ ﺍﻟﻮﻃﻦ‪ .‬ﻻ ﺗﺴﺮﻋﻮﺍ ﰲ ﺍﻟﺘﻔﺮﻳﻂ ‪‬ﺎ ﻭﰲ‬ ‫ﺑﻴﻌﻬﺎ‪ .‬ﺑﻞ ﺍﺣﻔﻈﻮﻫﺎ ﺫﺧﺮ‪‬ﺍ ﻟﻜﻢ ﻭﻗﻄﻌﺔ ﻣﻦ ﺍﻟﻮﻃﻦ ﺍﻟﺬﻱ ﺗﺮﺗﺒﻄﻮﻥ ﲝﺒ‪‬ﻪ ﻭﺗﺴﺎﻧﺪﻭﻧﻪ ﺣﻴﺜﻤﺎ ﻛﻨﺘﻢ‪.‬‬ ‫ﻓﺎﻷﺭﺽ ﰲ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﺟﺰﺀ ﻣﻦ ﻫﻮ‪‬ﻳﺘﻨﺎ ﻭﻣﻦ ﺭﺳﺎﻟﺘﻨﺎ� ﻭﳎﺎﻝﹲ ﻟﻠﻌﻴﺶ ﳌﻦ ﺑﻘﻲ ﻓﻴﻬﺎ ﻭﳌﻦ ﻗﺪ ﻳﻌﻮﺩ‬

‫ﺇﻟﻴﻬﺎ‪ .‬ﻭﳍﺬﺍ ﻓﺎﻟﺘﺼﺮ‪‬ﻑ ‪‬ﺎ ﺷﺄﻥﹲ ﻋﺎﻡ‪ ‬ﻷﻧ‪‬ﻬﺎ ﺇﺭﺙﹲ ﻣﺸﺘﺮ‪‬ﻙ‪ ،‬ﻭﻻ ﳚﻮﺯ ﺣﺼﺮ‪‬ﻩ ﰲ ﺍﳌﺼﺎﱀ ﺍﻟﻔﺮﺩﻳﺔ‬ ‫ﳌﻦ ﳝﺘﻠﻚ ﺍﻷﺭﺽ ﻓﻴﺘﺼﺮ‪‬ﻑ ‪‬ﺎ ﻛﻤﺎ ﻳﺸﺎﺀ‪.‬‬ ‫ﺇﻧ‪‬ﺎ ﻧﺮﺍﻓﻘﻜﻢ‪ ،‬ﺃﻧﺘﻢ ﺃﺑﻨﺎﺀ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﻭﺃﻭﻃﺎﻧﻨﺎ ﺍﻟﺬﻳﻦ ﺍﺿﻄﹸﺮِﺭﰎ ﺃﻥ ﺗﺴﻠﻜﻮﺍ ﻃﺮﻳﻖ ﺍﳍﺠﺮﺓ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﻜﻢ‬ ‫ﲢﻤﻠﻮﻥ ﻣﻌﻜﻢ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﻭﺍﻟﺜﻘﺎﻓﺔ ﻭﺍﻟﺘﺮﺍﺙ ﻭﺗ‪‬ﻐ‪‬ﻨﻮﻥ ﺃﻭﻃﺎﻧﻜﻢ ﺍﳉﺪﻳﺪﺓ ﺍﻟﱵ ﺗﻮﻓﺮ ﻟﻜﻢ ﺍﻟﺴﻼﻡ‬ ‫ﻭﺍﳊﺮ‪‬ﻳﺔ ﻭﺍﻟﻌﻤﻞ‪ .‬ﺍﻧﻈﺮﻭﺍ ﺇﱃ ﺍﳌﺴﺘﻘﺒﻞ ﺑﺜﻘﺔ ﻭﻓﺮﺡ‪ .‬ﲤﺴ‪‬ﻜﻮﺍ ﺩﻭﻣ‪‬ﺎ ﺑﻘﻴﻤﻜﻢ ﺍﻟﺮﻭﺣﻴﺔ ﻭﺗﻘﺎﻟﻴﺪﻛﻢ‬ ‫ﺍﻟﺜﻘﺎﻓﻴﺔ ﻭﺗﺮﺍﺛﻜﻢ ﺍﻟﻮﻃﲏ ﻟﺘﻘﺪ‪‬ﻣﻮﺍ ﻟﻠﺒﻠﺪﺍﻥ ﺍﻟﱵ ﺍﺳﺘﻘﺒﻠﺘﻜﻢ ﺃﻓﻀﻞ ﻣﺎ ﺃﻧﺘﻢ ﻭﺃﺣﺴﻦ ﻣﺎ ﻋﻨﺪﻛﻢ‪.‬‬

‫ﻭﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﺸﻜﺮ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻟﺸﻘﻴﻘﺔ ﰲ ﺑﻠﺪﺍﻥ ﺍﻻﻧﺘﺸﺎﺭ ﺍﻟﱵ ﺍﺳﺘﻘﺒﻠﺖ ﻣﺆﻣﻨﻴﻨﺎ‪ ،‬ﻭﻣﺎ ﺯﺍﻟﺖ ﺗﺘﻌﺎﻭﻥ‬ ‫ﻣﻌﻨﺎ ﻟﺘﻮﻓﲑ ﺍﳋﺪﻣﺔ ﺍﻟﺮﻭﺣﻴﺔ ﺍﻟﻼﺯﻣﺔ ﳍﻢ‪.‬‬ ‫ﺇﱃ ﺍﳌﻬﺎﺟﺮﻳﻦ ﺍﻟﻮﺍﻓﺪﻳﻦ ﺇﱃ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ‬ ‫‪ 6‬ﳓﻴ‪‬ﻲ ﲨﻴﻊ‪ ‬ﺍﳌﻬﺎﺟﺮﻳﻦ ﺍﻟﻮﺍﻓﺪﻳﻦ ﺇﱃ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﻣﻦ ﳐﺘﻠﻒ ﺃﳓﺎﺀ ﺍﻟﻌﺎﱂ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﺍﻟﻌﻤﻞ‪.‬‬ ‫ﺇﻧ‪‬ﺎ ﻧﺴﺘﻘﺒﻠﻜﻢ‪ ،‬ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻷﺑﻨﺎﺀ ﺍﻷﻋﺰ‪‬ﺍﺀ‪ ،‬ﻭﻧﺮﻯ ﰲ ﺇﳝﺎﻧﻜﻢ ﻏﲎ‪ ‬ﻹﳝﺎﻥ ﻣﺆﻣﻨﻴﻨﺎ ﻭﺳﻨﺪ‪‬ﺍ ﺭﻭﺣﻴ‪‬ﺎ ﳍﻢ‪.‬‬ ‫ﻳﺴ‪‬ﺮ‪‬ﻧﺎ ﺃﻥ ﻧﻘﺪ‪‬ﻡ ﻟﻜﻢ ﺍﳋﺪﻣﺎﺕ ﺍﻟﺮﻭﺣﻴﺔ ﺍﻟﱵ ﲢﺘﺎﺟﻮﻥ ﺇﻟﻴﻬﺎ‪.‬‬ ‫‪8‬‬


‫ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﻨﺎﺷﺪ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺃﻥ ﺗ‪‬ﻮﻟِﻲ‪ ‬ﺍﻫﺘﻤﺎﻣ‪‬ﺎ ﺧﺎﺻ‪‬ﺎ ﻟﻠﻘﻀﺎﻳﺎ ﺍﻹﻧﺴﺎﻧﻴﺔ ﳍﺆﻻﺀ ﺍﻹﺧﻮﺓ ﻭﺍﻷﺧﻮﺍﺕ‪ ،‬ﻣﻦ‬ ‫ﺃﻱ‪ ‬ﺩﻳﻦ ﻛﺎﻧﻮﺍ‪ ،‬ﻭﻻ ﺳﻴ‪‬ﻤﺎ ﺇﺫﺍ ﺗﻌﺮ‪‬ﺿﻮﺍ ﻻﻋﺘﺪﺍﺀﺍﺕ ﻋﻠﻰ ﺣﻘﻮﻗﻬﻢ ﻭﻛﺮﺍﻣﺘﻬﻢ‪ .‬ﻓﻬﻢ ﻳﺄﺗﻮﻧﻨﺎ ﻟﻴﺲ‬ ‫ﻓﻘﻂ ﻃﻠﺒ‪‬ﺎ ﻟﺮﺯﻗﻬﻢ‪ ،‬ﺑﻞ ﳌﻨﻔﻌﺔ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﺃﻳﻀ‪‬ﺎ‪ .‬ﻭﺇﻥﹼ ﻛﺮﺍﻣﺘﻬﻢ ﻣﻦ ﻛﺮﺍﻣﺔ ﺍﷲ ﺳﺒﺤﺎﻧﻪ‪ ،‬ﻭﳍﻢ ﺣﻘﻮﻕ‬ ‫ﻛﻞﹼ ﺇﻧﺴﺎﻥ‪ ،‬ﻭﻻ ﳚﻮﺯ ﻷﺣﺪ ﺍﺳﺘﻀﻌﺎﻓﻬﻢ ﻭﺍﻻﻋﺘﺪﺍﺀ ﻋﻠﻴﻬﻢ‪ .‬ﻭﻟﺬﻟﻚ ﻧﺪﻋﻮ ﺍﳊﻜﻮﻣﺎﺕ ﺍﻟﱵ‬ ‫ﺗﺴﺘﻘﺒﻠﻬﻢ ﺇﱃ ﺍﺣﺘﺮﺍﻡ ﺣﻘﻮﻗﻬﻢ ﻭﺍﻟﺪﻓﺎﻉ ﻋﻨﻬﺎ‪.‬‬ ‫ﺛﺎﻟﺜﺎ‪ :‬ﺍﻟﺸﺮﻛﺔ ﻭﺍﻟﺸﻬﺎﺩﺓ ﻣﻊ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻷﺭﺛﻮﺫﻛﺴﻴﺔ ﻭﺍﻹﳒﻴﻠﻴﺔ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‬ ‫‪ 7‬ﻧﻮﺟ‪‬ﻪ ﲢﻴ‪‬ﺘﻨﺎ ﺇﱃ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻷﺭﺛﻮﺫﻛﺴﻴﺔ ﺍﻟﺸﻘﻴﻘﺔ ﻭﺍﳉﻤﺎﻋﺎﺕ ﺍﻹﳒﻴﻠﻴﺔ ﰲ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﺎ ﻧﺴﲑ‬ ‫ﻣﻌ‪‬ﺎ ﰲ ﺳﺒﻴﻞ ﺧﲑ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﲔ ﻭﺑﻘﺎﺋﻬﻢ ﻭﳕﹸﻮ‪‬ﻫﻢ ﻭﺍﺯﺩﻫﺎﺭﻫﻢ‪ .‬ﻣﺴﲑﺗﻨﺎ ﻭﺍﺣﺪﺓ ﻭﲢﺪ‪‬ﻳﺎﺗﻨﺎ ﻭﺍﺣﺪﺓ‬ ‫ﻭﻣﺴﺘﻘﺒﻠﻨﺎ ﻭﺍﺣﺪ‪ .‬ﻧﺮﻳﺪ ﺍﻥ ﻧﺸﻬﺪ ﻣﻌ‪‬ﺎ‪ ،‬ﻛﺘﻼﻣﻴﺬﹶ ﻟﻠﺴﻴﺪ ﺍﳌﺴﻴﺢ‪ .‬ﻭﺑﻮﺣﺪﺗﻨﺎ ﻓﻘﻂ‪ ،‬ﻧﺴﺘﻄﻴﻊ ﺃﻥ‬ ‫ﻧﺘﻤ‪‬ﻢ ﺍﻟﺮﺳﺎﻟﺔ ﺍﻟﱵ ﻋﻬﺪ ‪‬ﺎ ﺍﷲ ﺇﻟﻴﻨﺎ ﲨﻴﻌ‪‬ﺎ‪ ،‬ﻣﻊ ﺗﻨﻮ‪‬ﻉ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ‪ .‬ﻭﺗﺒﻘﻰ ﺻﻼﺓ ﺍﻟﺴﻴﺪ ﺍﳌﺴﻴﺢ ﻗﻮ‪‬ﺗﻨﺎ‬ ‫ﻭﻭﺻﻴ‪‬ﺔ ﺍﶈﺒﺔ ﻫﻲ ﺍﻟﱵ ﺗﻮﺣ‪‬ﺪﻧﺎ‪ ،‬ﻭﻟﻮ ﻃﺎﻟﺖ ﺍﻟﻄﺮﻳﻖ ﳓﻮ ﺍﻟﺸﺮﻛﺔ ﺍﻟﻜﻨﺴﻴﺔ ﺍﻟﻜﺎﻣﻠﺔ‪.‬‬

‫ﻗﺪ ﺳﺮﻧﺎ ﺣﱴ ﺍﻵﻥ ﻣﻌ‪‬ﺎ ﰲ ﳎﻠﺲ ﻛﻨﺎﺋﺲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ‪ .‬ﻭﻧﺮﻳﺪ ﺃﻥ ﻧﺴﺘﻤﺮ‪ ‬ﰲ ﻫﺬﻩ ﺍﳌﺴﲑﺓ‬ ‫ﺑﻨﻌﻤﺘﻪ ﺗﻌﺎﱃ ﻭﻧﻌﻤﻞ ﻣﻌﺎ ﰲ ﺗﻔﻌﻴﻞ ﺩﻭﺭﻩ‪ ،‬ﻭﻫﺪﻓﹸﻨﺎ ﺍﻷﺧﲑ ﺍﻟﺸﻬﺎﺩﺓ ﺍﳌﺸﺘﺮﻛﺔ ﻹﳝﺎﻧﻨﺎ ﻭﺧﺪﻣﺔ‬ ‫ﺃﺑﻨﺎﺋﻨﺎ ﻭﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﻛﻠﹼﻬﺎ‪ .‬ﻭﺇﻧﻨﺎ ﳓﻴ‪‬ﻲ ﻭﻧﺒﺎﺭﻙ ﻋﻤﻞ ﻫﻴﺌﺎﺕ ﺍﳊﻮﺍﺭ ﺍﳌﺴﻜﻮﻧﻴﺔ ﺍﶈﻠﻴﺔ ﰲ ﻛﻞﱢ ﺑﻠﺪ ﻣﻦ‬ ‫ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ‪.‬‬ ‫ﰲ ﻫﺬﺍ ﺍﻟﺴﻴﺎﻕ ﻧﻮ‪‬ﺩ‪ ‬ﺃﻥ ﻧﻌﺒ‪‬ﺮ ‪‬ﻠﺲ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﺍﻟﻌﺎﳌﻲ ﻭﺳﺎﺋﺮ ﺍﳌﺆﺳ‪‬ﺴﺎﺕ ﺍﳌﺴﻜﻮﻧﻴﺔ ﺍﳌﺨﺘﻠﻔﺔ‬ ‫ﺍﻟﻌﺎﻣﻠﺔ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﻭﺣﺪﺓ ﺍﻟﻜﻨﺎﺋﺲ ﻋﻦ ﺷﻜﺮﻧﺎ ﻭﺗﻘﺪﻳﺮﻧﺎ ﻟﻠﺪ‪‬ﻋﻢ ﺍﻟﺬﻱ ﺗﻘﺪ‪‬ﻣﻪ ﻟﻜﻨﺎﺋﺴﻨﺎ‪.‬‬

‫ﺭﺍﺑﻌﺎ‪ :‬ﺍﻟﺘﻌﺎﻭﻥ ﻭﺣﻮﺍﺭ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻣﻊ ﻣﻮﺍﻃﻨﻴﻨﺎ ﺍﻟﻴﻬﻮﺩ‬ ‫‪ 8‬ﳚﻤﻌﻨﺎ ﻭﺇﻳ‪‬ﺎﻛﻢ ﺍﻟﻜﺘﺎﺏ ﺍﳌﻘﺪﺱ‪ ،‬ﺍﻟﻌﻬﺪ ﺍﻟﻘﺪﱘ ﻣﻨﻪ‪ ،‬ﻭﻫﻮ ﻛﻠﻤﺔ ﺍﷲ ﻟﻨﺎ ﻭﻟﻜﻢ‪ .‬ﻧﺆﻣﻦ ﺑﻜﻞﹼ ﻣﺎ‬ ‫ﺟﺎﺀ ﻓﻴﻪ ﻣﻨﺬ ﺃﻥ ﺩﻋﺎ ﺍﷲ ﺍﺑﺮﺍﻫﻴﻢ ﺃﺑﺎ ﺍﻵﺑﺎﺀ‪ ،‬ﻭﺃﺑﺎﻧﺎ ﲨﻴﻌ‪‬ﺎ ﰲ ﺍﻹﳝﺎﻥ‪ ،‬ﺍﻟﻴﻬﻮﺩ ﻭﺍﳌﺴﻴﺤﻴﲔ‬ ‫ﻭﺍﳌﺴﻠﻤﲔ‪ .‬ﻭﻧﺆﻣﻦ ﺑﻮﻋﺪ ﺍﷲ ﻭﻋﻬﺪﻩ ﻟﻪ ﻭﻟﻜﻢ‪ .‬ﻭﻧﺆﻣﻦ ﺃﻥﹼ ﻛﻠﻤﺔ ﺍﷲ ﺛﺎﺑﺘﺔ ﻻ ﺗﺘﺒﺪ‪‬ﻝ‪.‬‬ ‫ﻟﻘﺪ ﻧﺸﺮ ﺍ‪‬ﻤﻊ ﺍﻟﻔﺎﺗﻴﻜﺎﱐ ﺍﻟﺜﺎﱐ ﻭﺛﻴﻘﺔ "ﻋﻼﻗﺎﺕ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﻣﻊ ﺍﻟﺪﻳﺎﻧﺎﺕ ﻏﲑ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﺔ"‪،‬‬ ‫ﲞﺼﻮﺹ ﺍﳊﻮﺍﺭ ﻣﻊ ﺍﻟﻴﻬﻮﺩﻳﺔ ﻭﺍﻹﺳﻼﻡ ﻭﺳﺎﺋﺮ ﺍﻟﺪﻳﺎﻧﺎﺕ‪ .‬ﻭﺃﺗﺒﻌﺘﻬﺎ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﻜﺎﺛﻮﻟﻴﻜﻴﺔ ﺑﻮﺛﺎﺋﻖ‬ ‫‪9‬‬


‫ﺃﺧﺮﻯ ﻭﺿ‪‬ﺤﺖ ﻓﻴﻬﺎ ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ ﻣﻊ ﺍﻟﺪﻳﺎﻧﺔ ﺍﻟﻴﻬﻮﺩﻳﺔ ﻭﻃﻮ‪‬ﺭ‪‬ﺎ‪ .‬ﻛﻤﺎ ﺃﻥﹼ ﺍﳊﻮﺍﺭ ﺑﲔ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ‬ ‫ﻭﳑﺜﱢﻠﲔ ﻟﻠﺪﻳﺎﻧﺔ ﺍﻟﻴﻬﻮﺩﻳﺔ ﻣﺎ ﺯﺍﻝ ﻣﺴﺘﻤِﺮ‪‬ﺍ‪.‬‬ ‫ﻧﺮﺟﻮ ﺃﻥ ﻳﻘﻮﺩﻧﺎ ﻫﺬﺍ ﺍﳊﻮﺍﺭ ﺇﱃ ﺍﻟﻌﻤﻞ ﻟﺪﻯ ﺃﺻﺤﺎﺏ ﺍﻟﺸﺄﻥ ﻋﻠﻰ ﺇﺯﺍﻟﺔ ﺍﻟﻨﺰﺍﻉ ﺍﻟﺴﻴﺎﺳﻲ ﺍﻟﻘﺎﺋﻢ‬ ‫ﺑﲔ ﺷﻌﻮﺑﻨﺎ ﻭﺍﻟﺬﻱ ﻳﺰﺍﻝ ﻳﻌﻜﹼﺮ ﺃﺟﻮﺍﺀ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﰲ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ‪.‬‬ ‫ﻟﻘﺪ ﺁﻥ ﺍﻷﻭﺍﻥ ﻟﻨﻠﺘﺰﻡ ﻣﻌ‪‬ﺎ ﺻ‪‬ﻨﻊ‪ ‬ﺳﻼﻡ ﺻﺎﺩﻕ ﻭﻋﺎﺩﻝ ﻭ‪‬ﺎﺋﻲ‪ .‬ﺇﻥﹼ ﻛﻠﻤﺔ ﺍﷲ ﺗﺪﻋﻮﻧﺎ ﺇﱃ ﲰﺎﻉ‬ ‫ﺻﻮﺕ ﺍﷲ "ﺍﳌﺘﻜﻠﱢﻢ ﺑﺎﻟﺴﻼﻡ"‪" :‬ﺇﱐ ﺃﲰﻊ‪ :‬ﻣﺎﺫﺍ ﻳﻘﻮﻝ ﺍﷲ؟ ﺇﻧﻪ ﻳﺘﻜﻠﻢ ﺑﺎﻟﺴﻼﻡ ﻟﺸﻌﺒﻪ‬ ‫ﻭﻷﺻﻔﻴﺎﺋﻪ" )ﻣﺰﻣﻮﺭ ‪ .(9 :85‬ﻓﻼ ﳚﻮﺯ ﺍﻟﻠﺠﻮﺀ ﺇﱃ ﻣﻮﺍﻗﻒ ﺑﻴﺒﻠﻴ‪‬ﺔ ﻻﻫﻮﺗﻴﺔ ﳉﻌﻠﻬﺎ ﺃﺩﺍﺓ ﺗﱪﺭ‬ ‫ﺍﻟﻈﻠﻢ‪ .‬ﲞﻼﻑ ﺫﻟﻚ ﺇﻥ ﺍﻟﻠﺠﻮﺀ ﺇﱃ ﺍﻟﺪﻳﻦ ﳚﺐ ﺃﻥ ﳛﻤﻠﻨﺎ ﻋﻠﻰ ﺭﺅﻳﺔ ﻭﺟﻪ ﺍﷲ ﰲ ﻛﻞﱢ‬ ‫ﺇﻧﺴﺎﻥ�ﻭﻋﻠﻰ ﻣﻌﺎﻣﻠﺘﻪ ﲝﺴﺐ ﺻﻔﺎﺕ ﺍﷲ ﻭﻭﺻﺎﻳﺎﻩ‪ ،‬ﺃﻋﲏ ﲝﺴﺐ ﺻﻼﺡ ﺍﷲ ﻭﻋﺪﻟﻪ ﻭﺭﲪﺘﻪ‬ ‫ﻭﳏﺒ‪‬ﺘﻪ ﻟﻨﺎ‪.‬‬

‫ﺧﺎﻣﺴﺎ‪ :‬ﺍﻟﺘﻌﺎﻭﻥ ﻭﺣﻮﺍﺭ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻣﻊ ﻣﻮﺍﻃﻨﻴﻨﺎ ﺍﳌﺴﻠﻤﲔ‬ ‫‪ 9‬ﳚﻤﻌﻨﺎ ﻭﺇﻳ‪‬ﺎﻛﻢ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﺑﺎﷲ ﺍﻟﻮﺍﺣﺪ‪ ،‬ﻭﺍﻟﻌﻤﻞ ﺑﺎﳌﻌﺮﻭﻑ ﻭﺍﻟﻨﻬﻲ ﻋﻦ ﺍﳌﻨﻜﺮ‪ .‬ﺇﻥﹼ ﺑﻴﺎﻥ ﺍ‪‬ﻤﻊ‬ ‫ﺍﻟﻔﺎﺗﻴﻜﺎﱐ ﺍﻟﺜﺎﱐ ﰲ ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ ﻣﻊ ﺍﻟﺪﻳﺎﻧﺎﺕ ﻳﺸﻜﹼﻞ ﺣﺠﺮ ﺍﻷﺳﺎﺱ ﻟﻌﻼﻗﺎﺕ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺍﻟﻜﺎﺛﻮﻟﻜﻴﺔ‬ ‫ﻣﻊ ﺍﳌﺴﻠﻤﲔ‪" :‬ﺗﻨﻈﺮ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﺑﺘﻘﺪﻳﺮ ﺇﱃ ﺍﳌﺴﻠﻤﲔ ﺍﻟﺬﻳﻦ ﻳﻌﺒﺪﻭﻥ ﺍﷲ ﺍﻷﺣﺪ‪ ،‬ﺍﳊﻲ ﺍﻟﻘﻴﻮﻡ‪،‬‬ ‫ﺍﻟﺮﲪﺎﻥ ﺍﻟﻘﺪﻳﺮ‪ ،‬ﺍﻟﺬﻱ ﻛﻠﱠﻢ ﺍﻟﻨﺎﺱ" )ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ ﻣﻊ ﺍﻟﺪﻳﺎﻧﺎﺕ‪.(3 ،‬‬ ‫ﻧﻘﻮﻝ ﳌﻮﺍﻃﻨﻴﻨﺎ ﺍﳌﺴﻠﻤﲔ‪ :‬ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﺇﺧﻮﺓ‪ ،‬ﻭﺍﷲ ﻳﺮﻳﺪﻧﺎ ﺃﻥ ﳓﻴﺎ ﻣﻌ‪‬ﺎ‪ ،‬ﻣﺘ‪‬ﺤﺪﻳﻦ ﰲ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﺑﺎﷲ ﺍﻟﻮﺍﺣﺪ‬ ‫ﻭﻭﺻﻴ‪‬ﺔ ﳏﺒ‪‬ﺔ ﺍﷲ ﻭﳏﺒ‪‬ﺔ ﺍﻟﻘﺮﻳﺐ‪ .‬ﻣﻌ‪‬ﺎ ﺳﻨﻌﻤﻞ ﻋﻠﻰ ﺑﻨﺎﺀ ﳎﺘﻤﻌﺎﺕ ﻣﺪﻧﻴﺔ ﻣﺒﻨﻴﺔ ﻋﻠﻰ ﺍﳌﻮﺍﻃﻨﺔ‬

‫ﻭﺍﳊﺮ‪‬ﻳﺔ ﺍﻟﺪﻳﻨﻴﺔ ﻭﺣﺮ‪‬ﻳﺔ ﺍﳌﻌﺘﻘﺪ‪ .‬ﻣﻌ‪‬ﺎ ﺳﻨﺘﻌﺎﻭﻥ ﻟﺘﻌﺰﻳﺰ ﺍﻟﻌﺪﻝ ﻭﺍﻟﺴﻼﻡ ﻭﺣﻘﻮﻕ ﺍﻹﻧﺴﺎﻥ ﻭﻗﻴﻢ‬ ‫ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻭﺍﻟﻌﺎﺋﻠﺔ‪ .‬ﺇﻥﹼ ﻣﺴﺆﻭﻟﻴﺎﺗﻨﺎ ﻣﺸﺘﺮﻛﺔ ﰲ ﺑﻨﺎﺀ ﺃﻭﻃﺎﻧﻨﺎ‪ .‬ﻧﺮﻳﺪ ﺃﻥ ﻧﻘﺪ‪‬ﻡ ﻟﻠﺸﺮﻕ ﻭﺍﻟﻐﺮﺏ‬ ‫ﳕﻮﺫﺟ‪‬ﺎ ﻟﻠﻌﻴﺶ ﺍﳌﺸﺘﺮﻙ ﺑﲔ ﺃﺩﻳﺎﻥ ﻣﺘﻌﺪ‪‬ﺩﺓ ﻭﻟﻠﺘﻌﺎﻭﻥ ﺍﻟﺒﻨ‪‬ﺎﺀ ﺑﲔ ﺣﻀﺎﺭﺍﺕ ﻣﺘﻨﻮ‪‬ﻋﺔ ﳋﲑ ﺃﻭﻃﺎﻧﻨﺎ‬ ‫ﻭﳋﲑ ﺍﻟﺒﺸﺮﻳﺔ ﲨﻌﺎﺀ‪.‬‬ ‫ﻣﻨﺬ ﻇﻬﻮﺭ ﺍﻹﺳﻼﻡ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ ﰲ ﺍﻟﻘﺮﻥ ﺍﻟﺴﺎﺑﻊ ﻭﺇﱃ ﺍﻟﻴﻮﻡ ﻧﻌﻴﺶ ﻣﻌ‪‬ﺎ ﻭﻧﺘﻌﺎﻭﻥ ﰲ ﺑﻨﺎﺀ‬ ‫ﺣﻀﺎﺭﺗﻨﺎ ﺍﳌﺸﺘﺮﻛﺔ‪ .‬ﻟﻘﺪ ﺣﺼﻞ ﰲ ﺍﳌﺎﺿﻲ‪ ،‬ﻭﻗﺪ ﳛﺼﻞ ﺍﻟﻴﻮﻡ ﺃﻳﻀ‪‬ﺎ ﺑﻌﺾ‪ ‬ﺍﳋﻠﻞ ﰲ ﺍﻟﻌﻼﻗﺎﺕ‬ ‫‪10‬‬


‫ﺑﻴﻨﻨﺎ‪ .‬ﻓﻌﻠﻴﻨﺎ� ﺑﺎﳊﻮﺍﺭ� ﺃﻥ ﻧﺰﻳﻞ ﻛﻞ ﺳﻮﺀ ﻓﻬﻢ ﺃﻭ ﺧﻠﻞ‪ .‬ﻭﺍﳊﻮﺍﺭ‪ ،‬ﻛﻤﺎ ﻳﻘﻮﻝ ﻗﺪﺍﺳﺔ ﺍﻟﺒﺎﺑﺎ‬ ‫ﺑﻨﺪﻛﺘﺲ ﺍﻟﺴﺎﺩﺱ ﻋﺸﺮ‪ ،‬ﻟﻴﺲ ﺑﻴﻨﻨﺎ ﺃﻣﺮﺍ ﻋﺎﺑﺮ‪‬ﺍ ﺑﻞ ﻫﻮ ﺿﺮﻭﺭﺓ ﺣﻴﻮﻳﺔ ﻳﺘﻌﻠﹼﻖ ‪‬ﺎ ﻣﺴﺘﻘﺒﻠﻨﺎ‪.‬‬ ‫)ﺭﺍﺟﻊ‪ :‬ﺍﻟﻠﻘﺎﺀ ﻣﻊ ﳑﺜﻠﻲ ﺍﳉﻤﺎﻋﺎﺕ ﺍﻹﺳﻼﻣﻴﺔ ﰲ ﻛﻮﻟﻮﻧﻴﺎ ﰲ ‪ .(2005/8/20‬ﻓﻤﻦ ﻭﺍﺟﺒﻨﺎ‬ ‫ﺗﺮﺑﻴﺔ ﻣﺆﻣﻨﻴﻨﺎ ﻋﻠﻰ ﺍﳊﻮﺍﺭ ﺍﻟﺪﻳﲏ ﻭﻋﻠﻰ ﻗﺒﻮﻝ ﺍﻟﺘﻌﺪ‪‬ﺩﻳﺔ ﺍﻟﺪﻳﻨﻴﺔ ﻭﻋﻠﻰ ﺍﻻﺣﺘﺮﺍﻡ ﻭﺍﻟﺘﻘﺪﻳﺮ‬ ‫ﺍﳌﺘﺒﺎﺩﻟﹶﻴ‪‬ﻦ‪.‬‬ ‫ﺳﺎﺩﺳﺎ‪ :‬ﻣﺸﺎﺭﻛﺘﻨﺎ ﰲ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﺍﻟﻌﺎﻣﺔ‪ :‬ﻧﺪﺍﺀ ﺇﱃ ﺣﻜﻮﻣﺎﺗﻨﺘﺎ ﻭﻗﺎﺩﺗﻨﺎ ﺍﻟﺴﻴﺎﺳﻴﲔ‬ ‫‪ 10‬ﳓﻴ‪‬ﻴﻜﻢ ﻭﻧﻘﺪ‪‬ﺭ ﺍﳉﻬﻮﺩ ﺍﻟﱵ ﺗﺒﺬﻟﻮ‪‬ﺎ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﺍﳋﲑ ﺍﻟﻌﺎﻡ ﻭﳕﻮ‪ ‬ﳎﺘﻤﻌﺎﺗﻨﺎ‪ .‬ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﺮﺍﻓﻘﻜﻢ‬ ‫ﺑﺼﻠﻮﺍﺗﻨﺎ ﻭﻧﺴﺄﻝ ﺍﷲ ﺃﻥ ﻳﻠﻬﻤﻜﻢ ﻭﻳﺴﺪ‪‬ﺩ ﺧﻄﺎﻛﻢ‪ .‬ﻭﺇﻟﻴﻜﻢ ﻧﻮﺟ‪‬ﻪ ﻛﻠﻤﺘﻨﺎ ﲞﺼﻮﺹ ﺍﳌﺴﺎﻭﺍﺓ ﺑﲔ‬ ‫ﺍﳌﻮﺍﻃﻨﲔ‪ .‬ﻓﺎﳌﺴﻴﺤﻴﻮﻥ ﻣﻮﺍﻃﻨﻮﻥ ﺃﺻﻠﻴﻮﻥ ﻭﺃﺻﻴﻠﻮﻥ ﻳﻌﻴﺸﻮﻥ ﰲ ﺍﻟﻮﻻﺀ ﺍﻟﺘﺎﻡ ﻷﻭﻃﺎ‪‬ﻢ ﻭﻳﺆﺩ‪‬ﻭﻥ‬ ‫ﻭﺍﺟﺒﺎ‪‬ﻢ ﺍﻟﻮﻃﻨﻴﺔ ﻛﺎﻣﻠﺔ‪ ،‬ﻓﻤﻦ ﺍﻟﻄﺒﻴﻌﻲ ﺃﻥ ﻳﺘﻤﺘﻌﻮﺍ ﺑﻜﺎﻣﻞ ﺣﻘﻮﻕ ﺍﳌﻮﺍﻃﻨﺔ‪ ،‬ﻭﻣﻨﻬﺎ ﺣﺮﻳﺔ ﺍﳌﻌﺘﻘﺪ‬

‫ﻭﺣﺮﻳﺔ ﺍﻟﻌﺒﺎﺩﺓ‪ ،‬ﻭﺣﺮﻳﺔ ﺍﻟﺘﺮﺑﻴﺔ ﻭﺍﻟﺘﻌﻠﻴﻢ ﻭﺍﺳﺘﺨﺪﺍﻡ ﻭﺳﺎﺋﻞ ﺍﻹﻋﻼﻡ‪.‬‬

‫ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻣﻌﻜﻢ ﰲ ﻛﻞ ﺍﳉﻬﻮﺩ ﺍﻟﱵ ﺗﺒﺬﻟﻮ‪‬ﺎ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﲢﻘﻴﻖ ﺳﻼﻡ ﻋﺎﺩﻝ ﻭﺩﺍﺋﻢ ﰲ ﺍﳌﻨﻄﻘﺔ ﻛﻠﹼﻬﺎ‪،‬‬ ‫ﻭﺍﳊﺪ ﻣﻦ ﺍﻟﺴﺒﺎﻕ ﺇﱃ ﺍﻟﺘﺴﻠﺢ‪ ،‬ﳑﺎ ﻳﺆﺩﻱ ﺇﱃ ﺍﻷﻣﻦ ﻭﺍﻻﺯﺩﻫﺎﺭ ﺍﻻﻗﺘﺼﺎﺩﻱ‪ ،‬ﻓﻴﺘﻮﻗﹼﻒ ﻧﺰﻳﻒ‬ ‫ﺍﳍﺠﺮﺓ ﺍﻟﱵ ﺗﻔﺮ‪‬ﻍ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﻣﻦ ﻗﻮﺍﻫﺎ ﺍﳊﻴﺔ‪ .‬ﺇﻥ ﺍﻟﺴﻼﻡ ﻫﺒﺔ ﲦﻴﻨﺔ ﻣﻦ ﺍﷲ ﻟﻠﻨﺎﺱ‪ .‬ﻗﺎﻝ ﺍﻟﺴﻴﺪ‬ ‫ﺍﳌﺴﻴﺢ‪" :‬ﻃﻮﰉ ﻟﺼﺎﻧﻌﻲ ﺍﻟﺴﻼﻡ ﻓﺈ‪‬ﻢ ﺃﺑﻨﺎﺀ ﺍﷲ ﻳ‪‬ﺪﻋ‪‬ﻮﻥ" )ﻣﱴ ‪.(9 :5‬‬

‫‪11‬‬


‫ﺳﺎﺑﻌﺎﹰ‪ :‬ﻧﺪﺍﺀ ﺇﱃ ﺍﻷﺳﺮﺓ ﺍﻟﺪﻭﻟﻴﺔ‬ ‫‪ -11‬ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﻨﺎﺷﺪ ﺍﻷﺳﺮﺓ ﺍﻟﺪﻭﻟﻴﺔ ﻭﻻﺳﻴﻤﺎ ﻣﻨﻈﻤﺔ ﺍﻷﻣﻢ ﺍﳌﺘﺤﺪﺓ ﺃﻥ ﺗﻌﻤﻞ ﺟﺎﺩ‪‬ﺓ ﻣﻦ ﺃﺟﻞ ﲢﻘﻴﻖ‬ ‫ﺍﻟﺴﻼﻡ ﺍﻟﻌﺎﺩﻝ ﰲ ﺍﳌﻨﻄﻘﺔ‪ ،‬ﻭﺫﻟﻚ ﺑﺘﻄﺒﻴﻖ ﻗﺮﺍﺭﺍﺕ ﳎﻠﺲ ﺍﻷﻣﻦ ﻭﺑﺎﲣﺎﺫ ﻣﺎ ﻳﻠﺰﻡ ﻣﻦ ﺇﺟﺮﺍﺀﺍﺕ‬ ‫ﻗﺎﻧﻮﻧﻴﺔ‪ ،‬ﻹ‪‬ﺎﺀ ﺍﻻﺣﺘﻼﻝ ﰲ ﳐﺘﻠﻒ ﺍﻷﺭﺍﺿﻲ ﺍﻟﻌﺮﺑﻴ‪‬ﺔ‪.‬‬ ‫ﻭﻫﻜﺬﺍ ﻳﺴﺘﻄﻴﻊ ﺍﻟﺸﻌﺐ ﺍﻟﻔﻠﺴﻄﻴﲏ ﺃﻥ ﻳﻜﻮﻥ ﻟﻪ ﻭﻃﻨﻪ ﺍﻟﺴﻴ‪‬ﺪ ﺍﳌﺴﺘﻘﻞ ﻟﻴﻌﻴﺶ ﻓﻴﻪ ﺑﻜﺮﺍﻣﺔ‬ ‫ﻭﺍﺳﺘﻘﺮﺍﺭ‪ .‬ﻭﺗﺘﻤﻜﹼﻦ ﺩﻭﻟﺔ ﺇﺳﺮﺍﺋﻴﻞ ﻣﻦ ﺃﻥ ﺗﻨﻌﻢ ﺑﺎﻟﺴﻼﻡ ﻭﺍﻷﻣﻦ ﺩﺍﺧﻞ ﺍﳊﺪﻭﺩ ﺍﳌﻌﺘﺮﻑ ‪‬ﺎ‬ ‫ﺩﻭﻟﻴﺎﹰ‪ .‬ﻭﲡﺪ ﻣﺪﻳﻨﺔ ﺍﻟﻘﺪﺱ ﺍﻟﺼﻴﻐﺔ ﺍﻟﻌﺎﺩﻟﺔ ﻟﻠﻤﺤﺎﻓﻈﺔ ﻋﻠﻰ ﻃﺎﺑﻌﻬﺎ ﺍﳋﺎﺹ ﻭﻋﻠﻰ ﻗﺪﺍﺳﺘﻬﺎ‬ ‫ﻭﺗﺮﺍﺛﺎ‪‬ﺎ ﺍﻟﺪﻳﻨﻴﺔ ﻟﻜﻞﹼ ﻣﻦ ﺍﻷﺩﻳﺎﻥ ﺍﻟﺜﻼﺛﺔ ﺍﻟﻴﻬﻮﺩﻳﺔ ﻭﺍﳌﺴﻴﺤﻴﺔ ﻭﺍﻹﺳﻼﻡ‪ .‬ﻛﻤﺎ ﻧﺮﺟﻮ ﺃﻥ ﻳﺼﲑ‬

‫ﺣﻞﹼ ﺍﻟﺪﻭﻟﺘﲔ ﻭﺍﻗﻌ‪‬ﺎ ﺣﻘﻴﻘﻴ‪‬ﺎ ﻭﻻ ﻳﺒﻘﻰ ﳎﺮ‪‬ﺩ ﺣﻠﻢ‪.‬‬

‫ﻭﻳﺴﺘﻄﻴﻊ ﺍﻟﻌﺮﺍﻕ ﻭﺿﻊ ﺣﺪ ﻟﻨﺘﺎﺋﺞ ﺍﳊﺮﺏ ﺍﻟﺪﺍﻣﻴﺔ ﻭﺇﻗﺮﺍﺭ ﺍﻷﻣﻦ ﺍﻟﺬﻱ ﳛﻤﻲ ﲨﻴﻊ ﻣﻮﺍﻃﻨﻴﻪ‬ ‫ﺑﻜﺎﻓﺔ ﻣﻜﻮﻧﺎﺗﻪ ﺍﻻﺟﺘﻤﺎﻋﻴﺔ ﻭﺍﻟﺪﻳﻨﻴﺔ ﻭﺍﻟﻘﻮﻣﻴﺔ‪.‬‬ ‫ﻭﻳﻨﻌﻢ ﻟﺒﻨﺎﻥ ﺑﺴﻴﺎﺩﺗﻪ ﻋﻠﻰ ﻛﺎﻣﻞ ﺃﺭﺿﻪ ﻭﻳﻘﻮ‪‬ﻱ ﻭﺣﺪﺗﻪ ﺍﻟﻮﻃﻨﻴﺔ ﻭﻳﻮﺍﺻﻞ ﺩﻋﻮﺗﻪ ﺇﱃ ﺃﻥ ﻳﻜﻮﻥ‬

‫ﳕﻮﺫﺟﺎ ﰲ ﺍﻟﻌﻴﺶ ﺍﻟﻮﺍﺣﺪ ﺑﲔ ﺍﳌﺴﻴﺤﻴﲔ ﻭﺍﳌﺴﻠﻤﲔ ﻣﻦ ﺧﻼﻝ ﺣﻮﺍﺭ ﺍﻟﺜﻘﺎﻓﺎﺕ ﻭﺍﻷﺩﻳﺎﻥ ﻭﺗﻌﺰﻳﺰ‬ ‫ﺍﳊﺮﻳﺎﺕ ﺍﻟﻌﺎﻣﺔ‪.‬‬

‫ﺇﻧﻨﺎ ﻧﻨﺪ‪‬ﺩ ﺑﺎﻟﻌﻨﻒ ﻭﺍﻹﺭﻫﺎﺏ ﻣﻦ ﺃﻱ ﺟﻬﺔ ﺃﺗﻰ‪ ،‬ﻭﺑﻜﻞ ﺗﻄﺮ‪‬ﻑ ﺩﻳﲏ‪ .‬ﻧﺸﺠﺐ ﻛﻞ ﺃﺷﻜﺎﻝ‬ ‫ﺍﻟﻌﻨﺼﺮﻳﺔ‪ ،‬ﺍﻟﻼﺳﺎﻣﻴﺔ ﻭﺍﻟﻼﻣﺴﻴﺤﻴﺔ ﻭﺍﻻﺳﻼﻣﻮﻓﻮﺑﻴﺎ‪ .‬ﻭﻧﺪﻋﻮ ﺍﻷﺩﻳﺎﻥ ﺇﱃ ﺍﻻﺿﻄﻼﻉ ﲟﺴﺆﻭﻟﻴﺎ‪‬ﺎ‬ ‫ﻟﺘﻌﺰﻳﺰ ﺣﻮﺍﺭ ﺍﻟﺜﻘﺎﻓﺎﺕ ﻭﺍﳊﻀﺎﺭﺍﺕ ﰲ ﻣﻨﻄﻘﺘﻨﺎ ﻭﰲ ﺍﻟﻌﺎﱂ ﺃﲨﻊ‪.‬‬

‫‪12‬‬


‫ﺍﳋﺎﲤﺔ‪ :‬ﺍﻻﺳﺘﻤﺮﺍﺭ ﰲ ﺍﻟﺸﻬﺎﺩﺓ ﻟﻠﺤﻴﺎﺓ ﺍﻹﳍﻴﺔ ﺍﻟﱵ ﻇﻬﺮﺕ ﻟﻨﺎ ﰲ ﺷﺨﺺ ﻳﺴﻮﻉ ﺍﳌﺴﻴﺢ‬ ‫‪ -12‬ﻭﰲ ﺍﳋﺘﺎﻡ� ﺃﻳﻬﺎ ﺍﻷﺑﻨﺎﺀ ﻭﺍﻹﺧﻮﺓ ﺍﻷﻋﺰﺍﺀ ﰲ ﲨﻴﻊ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ� ﻧﻘﻮﻝ ﻟﻜﻢ ﻣﻊ ﺍﻟﺮﺳﻮﻝ‬ ‫ﻳﻮﺣﻨﺎ ﰲ ﺭﺳﺎﻟﺘﻪ ﺍﻷﻭﱃ‪" :‬ﺇﻥﹼ ﻣﺎ ﻛﺎﻥ ﰲ ﺍﻟﺒﺪﺀ‪ ،‬ﻣﺎ ﲰﻌﻨﺎﻩ ﻭﻣﺎ ﺭﺃﻳﻨﺎﻩ ﺑﺄﻋﻴﻨﻨﺎ‪ ،‬ﻭﻣﺎ ﺗﺄﻣﻠﻨﺎ ﻓﻴﻪ‪،‬‬ ‫ﻭﻣﺎ ﳌﺴﺘﻪ ﺃﻳﺪﻳﻨﺎ ﺑﺸﺄﻥ ﻛﻠﻤﺔ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻷﻥ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﻗﺪ ﻇﻬﺮﺕ ﻭﻗﺪ ﺭﺃﻳﻨﺎﻫﺎ ﻭﻧﺸﻬﺪ ﳍﺎ ﻭﻧﺒﺸﺮﻛﻢ‬ ‫‪‬ﺬﻩ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﺍﻷﺑﺪﻳﺔ ﺍﻟﱵ ﻛﺎﻧﺖ ﻟﺪﻯ ﺍﻵﺏ ﻭﻇﻬﺮﺕ ﻟﻨﺎ ﻣﺎ ﺭﺃﻳﻨﺎﻩ ﻭﲰﻌﻨﺎﻩ ﺑﻪ ﻧﺒﺸﺮﻛﻢ ﻟﺘﻜﻮﻥ‬ ‫ﻟﻜﻢ ﺃﻧﺘﻢ ﺃﻳﻀﺎ ﺷﺮﻛﺔ ﻣﻌﻨﺎ‪ .‬ﻭﺷﺮﻛﺘﻨﺎ ﺇﳕﺎ ﻫﻲ ﻣﻊ ﺍﻵﺏ ﻭﻣﻊ ﺍﺑﻨﻪ ﻳﺴﻮﻉ ﺍﳌﺴﻴﺢ" )‪1‬ﻳﻮﺣﻨﺎ‬ ‫‪.(3-1:1‬‬ ‫ﻫﺬﻩ ﺍﳊﻴﺎﺓ ﺍﻹﳍﻴﺔ ﺍﻟﱵ ﻇﻬﺮﺕ ﻟﻠﺮﺳﻞ ﻣﻨﺬ ﺃﻟﻔﻲ ﺳﻨﺔ ﰲ ﺷﺨﺺ ﺭﺑ‪‬ﻨﺎ ﻭﳐﻠﹼﺼﻨﺎ ﻳﺴﻮﻉ ﺍﳌﺴﻴﺢ‪،‬‬ ‫ﻭﺍﻟﱵ ﻋﺎﺷﺖ ﻣﻨﻬﺎ ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﻭﺷﻬﺪﺕ ﳍﺎ ﻋﻠﻰ ﻣﺪﻯ ﺃﻟﻔﻲ ﺳﻨﺔ ﻣﻦ ﺗﺎﺭﳜﻬﺎ‪ ،‬ﺳﺘﺒﻘﻰ ﻋﻠﻰ ﺍﻟﺪﻭﺍﻡ‬

‫ﺣﻴﺎﺓ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﰲ ﺍﻟﺸﺮﻕ ﺍﻷﻭﺳﻂ ﻣﻮﺿﻮﻉ ﺷﻬﺎﺩﺗﻨﺎ‪ .‬ﻭﺳﻴﺒﻘﻰ ﺳﻨﺪﻧﺎ ﻭﻋﺪ ﺍﻟﺮﺏ ﻟﻨﺎ‪" :‬ﻫﺎ ﺃﻧﺎ‬ ‫ﻣﻌﻜﻢ ﻛﻞ ﺍﻷﻳﺎﻡ ﺇﱃ ﺍﻧﻘﻀﺎﺀ ﺍﻟﺪﻫﺮ" )ﻣﱴ ‪.(20 :28‬ﺳﻨﺘﺎﺑﻊ ﻣﻌﺎ ﻃﺮﻳﻘﻨﺎ ﰲ ﺍﻟﺮﺟﺎﺀ‪" ،‬ﻭﺍﻟﺮﺟﺎﺀ‬ ‫ﻻ ﳜﻴ‪‬ﺐ ﺻﺎﺣﺒﻪ ﻷﻥﹼ ﳏﺒﺔ ﺍﷲ ﺃﻓﻴﻀﺖ ﰲ ﻗﻠﻮﺑﻨﺎ ﺑﺎﻟﺮﻭﺡ ﺍﻟﻘﺪﺱ ﺍﻟﺬﻱ ﻭﻫﺐ ﻟﻨﺎ" )ﺭﻭﻣﺎ ‪:5‬‬ ‫‪.(5‬‬ ‫ﻭﺇﻧ‪‬ﺎ ﻧﻌﺘﺮﻑ ﺃﻧﻨﺎ ﱂ ﻧﺒﺬﻝ ﻭﺳﻌﻨﺎ ﺣﱴ ﺍﻟﻴﻮﻡ ﻟﻨﻌﻴﺶ ﺍﻟﺸﺮﻛﺔ ﻭﺍﻟﻮﺣﺪﺓ ﺑﲔ ﻛﻨﺎﺋﺴﻨﺎ ﺑﺼﻮﺭﺓ‬ ‫ﺃﻓﻀﻞ‪ .‬ﱂ ﻧﺒﺬﻝ ﻭﺳﻌﻨﺎ ﻟﻨﺜﺒ‪‬ﺘﻜﻢ ﰲ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﻭﻧﻘﺪ‪‬ﻡ ﻟﻜﻢ ﺍﻟﻐﺬﺍﺀ ﺍﻟﺮﻭﺣﻲ ﺍﻟﺬﻱ ﲢﺘﺎﺟﻮﻥ ﺇﻟﻴﻪ ﰲ‬ ‫ﺍﻟﺼﻌﺎﺏ ﺍﻟﱵ ﺗﻌﻴﺸﻮ‪‬ﺎ‪ .‬ﻭﻳﺪﻋﻮﻧﺎ ﺍﻟﺮﺏ ﺇﱃ ﺗﻮﺑﺔٍ ﺷﺨﺼﻴ‪‬ﺔ ﻭﲨﺎﻋﻴ‪‬ﺔ‪.‬‬ ‫ﻭﺍﻟﻴﻮﻡ ﻧﻌﻮﺩ ﺇﻟﻴﻜﻢ‪ ،‬ﳝﻸﻧﺎ ﺍﻟﺮﺟﺎﺀ ﻗﻮﺓ ﻭﻋﺰﻣ‪‬ﺎ ﺣﺎﻣﻠﲔ ﻣﻌﻨﺎ ﺭﺳﺎﻟﺔ ﺍﻟﺴﻴﻨﻮﺩﺱ ﻭﺗﻮﺻﻴﺎﺗﻪ ﻛﻲ‬ ‫ﻧﺘﺪﺍﺭﺳﻬﺎ ﻓﻨﻌﻤﻞ ﻋﻠﻰ ﲢﻘﻴﻘﻬﺎ ﻛﻞﱞ ﰲ ﻛﻨﻴﺴﺘﻪ ﻭﻣﻦ ﻣﻮﻗﻌﻪ‪ .‬ﻭﻧﺮﺟﻮ ﺃﻥ ﻳﻜﻮﻥ ﻫﺬﺍ ﺍﻟﻌﻤﻞ ﰲ‬ ‫ﻛﻞﱢ ﺑﻠﺪ ﻣﻦ ﺑﻠﺪﺍﻧﻨﺎ ﻋﻤﻼﹰ ﻣﺴﻜﻮﻧﻴﺎﹰ‪.‬‬ ‫‪13‬‬


‫ﺇﻧ‪‬ﻨﺎ ﻧﻮﺟ‪‬ﻪ ٳﻟﻴﻜﻢ ﺩﻋﻮﺗﻨﺎ ﻫﺬﻩ ﺍﳌﺘﻮﺍﺿﻌﺔ ﻭﺍﻟﺼﺎﺩﻗﺔ‪ ،‬ﻟﻨﺒﺪﺃ ﻣﻌﺎﹰ ﻣﺴﲑﺓ ﺗﻮﺑﺔٍ ﻭﺭﺟﻮﻉ ٳﱃ ﺍﷲ‪،‬‬ ‫ﲡﺪ‪‬ﺩﻧﺎ ﻧﻌﻤﺔ ﺍﻟﺮﻭﺡ ﺍﻟﻘﺪﺱ‪.‬‬ ‫ﻭﺇﱃ ﺍﻟﻜﻠﹼﻴ‪‬ﺔ ﺍﻟﻘﺪﺍﺳﺔ ﻣﺮﱘ ﺍﻟﻌﺬﺭﺍﺀ‪ ،‬ﺃﻡ‪ ‬ﺍﻟﻜﻨﻴﺴﺔ ﻭﻣﻠﻜﺔ ﺍﻟﺴﻼﻡ‪ ،‬ﺍﻟﱵ ﻭﺿﻌﻨﺎ ﺃﻋﻤﺎﻝ ﺳﻴﻨﻮﺩﺳﻨﺎ‬ ‫ﲢﺖ ﲪﺎﻳﺘﻬﺎ‪ ،‬ﻧ‪‬ﻮﻛِﻞ ﻣﺴﲑﺗﻨﺎ ﳓﻮ ﺁﻓﺎﻕ ﻣﺴﻴﺤﻴﺔ ﻭﺇﻧﺴﺎﻧﻴﺔ ﺟﺪﻳﺪﺓ‪ ،‬ﰲ ﺍﻹﳝﺎﻥ ﺑﺎﳌﺴﻴﺢ ﻭﺑﻘﺪﺭﺓ‬ ‫ﻛﻠﻤﺘﻪ‪" :‬ﻫﺎ ﺃﻧﺎ ﺃﻋﻤﻞ ﻛﻞ ﺷﻲﺀ ﺟﺪﻳﺪﺍ" )ﺭﺅﻳﺎ ‪.(5 :21‬‬

‫‪14‬‬


Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de los Obispos para Oriente Medio  

Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de los Obispos para Oriente Medio

Advertisement
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you