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DIAB ELDICK Del 15 al 30 de Noviembre 2012 Hotel Eurostars Araguaney Santiago de Compostela


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Diab El-Dick


Diab El-Dick, Diab El Dick, un artista de los que quedan pocos. Con aspecto de profeta y que emplea el pincel para expresarse, El Dick nació en Siria allá por el año 1946, y la mayor parte de su niñez la ha vivió en Líbano, país del que tuvo la nacionalidad hasta que llegó a España, donde reside actualmente junto a su esposa. Habla arameo, árabe y castellano, aunque el que lo conoce se da cuenta de que lo suyo no es la expresión mediante palabras, sino a través de sus cuadros. Obras de aspecto misterioso, colores oscuros, tenebrosos, plasmados con una delicadeza y combinados con pinceladas luminosas que plasman una visión onírica y surrealista que nos deja a todos boquiabiertos. El Dick juega con los diferentes planos del horizonte. Las ventanas que se abren a los paisajes son muy recurrentes en su obra, donde gran parte de las composiciones sitúan en primer plano objetos cotidianos como jarrones, sábanas y alimentos, para descontextualizar desde el alfeizar de una ventana el paisaje solitario. Conjuga como un maestro la luz tenue del ocaso con el resplandor de un mantel blanco o de las escamas de un pez, que siempre ubica en medio del cuadro y arropa con el marco de una ventana o con los pilares de unos soportales. Predominan los paisajes nocturnos, donde El Dick representa atardeceres misteriosos y tenebrosos. Sus óleos son una combinación de la realidad y la imaginación. En ellos da cabida a las montañas que rodean su pueblo natal en Siria, a los ríos que transcurren por el lugar que lo vió nacer y a paisajes inventados, que surgen de su propia imaginación. Discípulo de Antonio López, se confiesa también admirador de el Greco, Rembrandt, Solana y zurbarán, entre otros. Su obra es admirada por aficionados a la pintura de muchos ámbitos: politicos, cineastas, senadores… el propio Antonio López fue quien le compró dos de los cuadros de su primera exposición. Son muchos los coleccionistas que lo siguen con fidelidad.

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Ă“leo sobre Lienzo 130 x 89 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 130 x 89 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 116 x 89 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 130 x 89 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 130 x 89 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 130 x 89 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 130 x 89 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 155 X 116

cm


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Ă“leo sobre Lienzo 146 X 116 cm


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Ă“leo sobre Lienzo 99 X 132 cm


Diab El-Dick

Nace en El Líbano, el 14 de Marzo de 1946.

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En 1964 finaliza sus estudios de bachillerato superior en el Colegio del Sagrado Corazón de Beirut. En 1968 Diab viaja a Madrid para estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, Madrid. Diab El-Dick está casado y nacionalizado en España, donde reside actualmente junto a su mujer. EXPOSICIONES INDIVIDUALES 2010 Centro Sociocultural Sirio. Madrid 2005 Galería José Lorenzo. Santiago de Compostela 2003 Galería Ángeles Penche. Madrid 1993 Salones del Hotel Hernán Cortés. Gijón 1987 Salones del Gran Hotel de Lugo. Lugo 1980 Galería Taniarte. Madrid 1977 Galería Etxe-Arte. Bilbao 1976 Galería Temps. Valencia 1973 Salones del Hotel Carlton. Bilbao 1972 Galería Sen. Madrid EXPOSICIONES COLECTIVAS 1996 Colección permanente. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Madrid 1994 LV Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas 1993 LIV Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas 1981 El Realismo en España. Facultad de Bellas Artes UCM. Madrid 1978 Figuraciones y realismo. Galería Studio. Madrid 1977 Galería Exte-Arte. Bilbao 1970 Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Madrid


15 PREMIOS 1969 Premio “Molina Higueras” de Pintura. Madrid 1981 Premio de Honor “I Certamen Internacional de Pintura Puerto Príncipe”. Málaga 1990 Primer Premio. Premio de Pintura “Carlos Haes”. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Madrid OBRAS MÁS IMPORTANTES EN COLECCIONES PARTICULARES “CRISTO EN LA CRUZ”. Óleo sobre lienzo. 260x180: Iglesia de Nª Sª del Carrascal. Leganés. Madrid. “FIGURA DE MUJER EN ATARDECER”. Óleo sobre lienzo. 116x87: Antonio López. “NATURALEZA CON FLORES”. Óleo sobre lienzo. 100x81: J. García Berlanga. “LA CARTA”. Óleo sobre lienzo. Pequeño formato: José Serrano Suñer. “LA MANZANA”. Óleo sobre lienzo. Pequeño formato: José Serrano Suñer.


Sobre la Obra de Diab El-Dick

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“Así, tal como si fuera espejo del pensamiento, una noche oscura: recogimiento y meditación a una, las cosas en su impenetrabilidad, como sombras. Tiene misterio y garra esta pintura: abierta e inquietante al par, excita y sosiega en su calentura”.

José Castro Arines ABC 20 Abril 1972


“Es curioso observar cómo el realismo nuevo, al pretender desposeer a las cosas de cuanto no sea su literalidad cotidiana, las ha poetizado más aún que pudo hacerlo la retórica. Para aquella, lo poético no era un lenguaje intrínseco, sino la alegoría (musas ceñidas de rosas, ciudades entre neblinas de oro y plata); para éste, la poesía es algo que acaba siendo consecuencia del testimonio más fiel. Y así, como ocurre en Diab El-Dick, hasta un cuartito de baño acaba vistiéndose de más puro lirismo que un crepúsculo romántico, en los que el sol se muere aparatosamente como un príncipe en su lecho de oro y púrpura”

A.M Campoy ABC 22 Julio 1972

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“Una extraña mezcla de tenebrismo y de realismo se observa en los cuadros de Diab El-Dick, en una exposición si no nutrida sí que inquietante y un tanto mágica; esos objetos tan distantes en el uso y en la referencia, una camisa (que ya acredita a un dibujante expertísimo) cotidiana o unas viejas flores de imagen nostálgica pueden significar esta intencionalidad de Diab El-Dickque, sobre ese fondo más oscuro que sombrío, hace de los personajes de sus cuadros un objeto de iluminación peculiar que arroja una energía plástica inquientante o simplemente auscultadora en unos lienzos algo mágicos, algo viscontinianos y algo irritantes. Porque estas obras no recobran aquellos modelos, sino que los devuelven como una marea que los despoja de sus vivencias y este realismo entre feroz y conmovedor, ofrece un estudio, una dirección velada y distanciada por esa materialidad específica de las sombras del cuadro, aún más insólita en razón del protagonismo de sus objetos. Diab El-Dick, un pintor para la soledad, para el misterio y para la sorpresa”. Eduardo L. Chávarri Andújar 24 Abril 1976


“Tú has hecho, Dick, que la muerte, al caer sobre cada objeto le dé la luz al acariciarlo. En ti cada objeto ha recobrado el aura que tendrá cuando venga el juicio sin fin para lo humano. Los objetos han perdido su fría apariencia técnica para hacerse aire y vaso de nuestra pena. Ya nada es real en lo que pintas. Toda la realidad se muestra hinchada y como presa por nuestra huella. Tienes el sentido denso de lo profundo. Ninguna pincelada te sirve si no restalla. Eres lo más subjetivo, lo más íntimo que pueda pensarse cuando se pinta. Eres la vuelta completa a la claridad y a la precisión en el sentimiento. Contigo la pintura empieza a ser una nueva lírica. Dejó la realidad, dejó la forma abstracta, los gestos arbitrarios y descompuestos, las ideas peregrinas y descabelladas. Contigo empieza a ser el pincel vía sola de la emoción pura. El color, que siempre ha sido ventana abierta para los ojos, contigo se hace nudo ardiente a la garganta, nieve negra del corazón. En tus lienzos se encuentra lo más delicado con lo más terrible. En todos ellos restalla la alegría y el gozo posibles en la más cerrada desolación. Aún se respira en el llanto, aún sonríe en el dolor. Y, sobre todo, aún se conserva el calor y la expresión más intensos cuando ya todo parece negro, cuando entre todos borraron el color. Todos apretaron todas las tuercas. Pero ahí en el fondo aún permanece, Dick, tu amor.” José Rodríguez Galán Junio 1976

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“Libanés, con estudios en Bellas Artes y alumno predilecto de Antonio López , este gran artista nos presenta una exposición cuidada, no muy numerosa, pero de gran calidad y extraordinaria belleza. Naturalezas muertas, sobre fondos oscuros, extraños y soñados. Un almohadón de fascinantes luces, un pañuelo casi ajado, flores medio marchitas, trajes yaciendo en sillas. Brillantes, transparentes, dan una nota sobria, romántica y contraste de gamas de colorido, casi único. Infinitas gamas verdes, toques lilas, grises, morados, espectaculares, palpitantes y vivos motivos. Un buen gusto extraordinario domina su obra, melancólica, pero esperanzadora. Su buen hacer, oficio y sanos trucos le hacen extraño y cautivador. Deslumbra la calidad, nitidez y hermosura de sus cristales, que cortan el aliento. Un retrato de mujer, impregnado de misterio y una atractiva y original vista de Madrid dan las notas completas de la categoría del artista.”

M. A. García Viñolas, PUEBLO 10 Marzo 1980


“Este joven pintor libanés afincado en España es un artista cargado de silencios. Nada rompe la serena construcción de sus óleos, nada grita detrás de la belleza del color ni de la asombrosa armonía del dibujo. Todo es pintura. Todo es silencio. Todo posee un hermoso e intemporal estatismo. El artista podría, si siquiera, competir con los maestros del hiperrealismo y lo demuestra con facilidad en tres o cuatro de los óleos expuestos, pero afortunadamente para él y para nosotros, no parece interesarle demasiado el aburrido juego de retratar las cosas como son, y en la mayoría de sus lienzos vuele a encerrarse en el misterio de su mundo interior lleno de resonancias de la mejor pintura del pasado, Leonardo le grita desde dentro y él goza con soñar en otro siglo. Sus óleos tienen la belleza y el sabio cromatismo de las viejas pinturas italianas. Los planos y la luz, las formas y el espíritu. El realismo de unos primeros términos y los fondos, en contraste con ellos, hondamente pictóricos. Y el silencio, un silencio de siglos llenando de preguntas cada cuadro.”

Sala Taniarte Marzo 1980

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“En la Galería Sen, asistimos a la primera exposición en Madrid del joven libanés Diab El-Dick, estudiante de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. El artista nos sorprende con una pintura tenebrista, delicadamente realizada, de calidades exquisitas, muy cuidada de factura, que nos hace recordar algunos trozos de óleos del siglo XVII español, en la que parece que el tiempo ha dejado su oscura pátina. La temática de Diab El-Dick refleja la sencilla y cotidiana realidad: los pliegues de un paño de cocina, las botas desgastadas dentro de una caja transparente, la flor en una jarra de cerámica, la ventana recortada en un grueso muro, la copa de cristal, la hilera de cipreses, un viejo reloj, un Ecce-Homo, el rostro de una mujer campesina, el espejo que refleja todo el ambiente de una habitación. Temas, como verá el lector, muy clásicos en la pintura y que nos recuerdan el ambiente de los artistas flamencos o españoles de siglos atrás. ¿Cuáles han sido las causas para que este joven libanés exprese sus inquietudes pictóricas a través de un mundo que formal y temáticamente se puede considerar como clásico y occidental? Sólo encontramos una explicación. Los misterios de la inspiración artística, ese impulso creador que ha llevado a Diab El-Dick a renunciar a la luz y al color buscando un mundo tenebroso en el que sólo se distinguen las manchas luminosas de algunos objetos.” Consuelo de la Gándara


“Pintor libanés, casado y afincado en España, Diab El-Dick es un artista exquisito, minoritario, con acentos decadentes en medio de una pintura hermosa al óleo y al acrílico, en la que muestra sus particulares nocturnos entre románticos, modernistas y surrealistas de gran efecto y belleza. Actualmente Diab El-Dick expone sus obras en Centro Cultural Árabe Sirio en Madrid. Cuando uno contempla los cuadros de este autor vienen a la memoria (la primera crítica es siempre la comparativa), la estética romántica del catalán Modest Urgell, al que quizás no conozca el pintor libanés; también ciertos nocturnos de Julio Romero de Torres. Y “El paso de la laguna Estigia”, del holandés Joachim Patinir(1480 - 1524), situado en el Museo del Prado. La pintura de Diab El-Dick es misteriosa; en ella se funde lo fantástico con lo real; la ensoñación con presencias cotidianas; paisajes de gran escenografía con objetos de la jornada de cualquier hombre o mujer de nuestro tiempo. Pintura de género fantástico, onírico, de ensoñaciones varias, con toques de esteta decadente. Diab El-Dick estudió Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando; cuenta por tanto con una formación sólida que él ha querido llevar de manera consciente y libre a una figuración que sustenta con su buen dibujo y una iconografía que hace soñar al espectador. No es pintor de frecuentes exposiciones sino de contadas presencias en el circuito artístico, por lo que sus cuadros constituyen siempre una novedad y una rareza. Sus paisajes, sus rocas, sus nocturnos, sus azules despiertan la imaginación del espectador y devuelven la idea original de la pintura ilusionística. Su talento para reflejar los materiales, sean espejos, cristales transparentes, porcelanas, lozas o textiles, es soberbia. Sus cielos misteriosos, sus rasgados de luz... son realidad fantástica que a muchos reconcilia con la pintura. Una pintura silenciosa que se acompasa con el ánimo igualmente melancólico del autor. Diab El Dick, libanés maronita, lleva una carrera artística firme y sin alharacas, para unos coleccionistas que aprecian el buen saber hacer en la pintura”.

Julia Sáez Angulo 27 Noviembre 2010

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Catálogo Diab El Dick