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Apoyando la acción comunitaria contra el SIDA en los países en desarrollo

Incidencia Política:

Una experiencia de coordinación de esfuerzos de poblaciones vulnerables en cuatro regiones del Perú

Personas viviendo con VIH/SIDA, trabajadoras sexuales, trans y gays comparten formas similares de estigma y discriminación por parte de la sociedad.

la coordinación de acciones conjuntas de

y Loreto, tres de las cuales figuran entre las cinco regiones con mayor incidencia del VIH/SIDA en el país. Durante este proceso se contó con la colaboración y el trabajo de casi 20 organizaciones de base y cerca de 50 integrantes de las poblaciones clave participaron activamente en la implementación de planes nacionales, regionales y locales. La apuesta al trabajo conjunto resultó un desafío y, a la vez, una intervención significativa que dejó numerosos aprendizajes, logros y reflexiones que se recorrerán a continuación.

las poblaciones vulnerables a la epidemia

Antecedentes y enfoque político

en el Perú. Una iniciativa que promueve

El proyecto surgió en un taller de formación de capacitadores en incidencia política que realizó la Alianza en mayo de 2005. El encuentro fue el punto de partida y el sustento de un trabajo conjunto. Según Robinson Cabello, Presidente del Consejo Directivo de Vía Libre, “el apoyo de la Alianza contribuyó de varias maneras. En principio

Personas viviendo con VIH/SIDA, trabajadoras sexuales, trans y gays comparten formas similares de estigma y discriminación por parte de la sociedad, pero también pueden trabajar unidos en superarlos para la reducción del impacto del VIH/SIDA. Esto fue posible mediante la implementación de estrategias de Incidencia Política basadas en

la organización Vía Libre y la International HIV/AIDS Alliance (la Alianza) con la financiación del Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno Británico (DFID). La tarea se realizó desde el año 2005 en el marco del Proyecto de Incidencia Política en VIH y SIDA con Poblaciones Clave. Fue una experiencia de movilización, organización y desarrollo de capacidades de trabajadoras sexuales, personas viviendo con VIH, transgéneros, gays y otros hombres que tienen sexo con hombres. Tres años más tarde se habían implementado más de 120 acciones de Incidencia Política, se capacitaron 50 integrantes de cinco organizaciones de Arequipa, Ica, Lambayeque

proporcionó una metodología de acciones implementadas en otros países cuya base fue importante para trabajar de forma más sistemática con las comunidades”. La perspectiva de acción estuvo enfocada en la incidencia política como un conjunto de acciones desarrolladas por grupos de personas y/u organizaciones con el objeto de influir en una autoridad y/o tomadores y tomadoras de decisión locales, regionales o nacionales. El propósito de estas actividades, realizadas en forma propositiva, estuvo destinado a lograr cambios en las políticas públicas, programas y/o servicios del Estado con el fin de mejorarlos. Así fue. La intervención se organizó a partir de tres fases de ejecución compuestas por la movilización y capacitación, el fortalecimiento y la finalización de la transferencia de conocimientos. Este trabajo estuvo centrado en dos líneas estratégicas: por un lado, se brindó capacitación y asistencia técnica a poblaciones clave y, por

“Personalmente creo que maduré, aprendí que ni mi población ni yo misma somos las únicas que sufrimos. No soy la única discriminada por la sociedad”. Diana Quispe, miembro de Lazos sin Frontera, representante de las trabajadoras sexuales de Arequipa. ©Vía Libre

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otro lado, se realizaron actividades orientadas a generar su participación sostenida en ámbitos de decisión política.

Convocatoria, planificación y transferencia de conocimientos

El apoyo de la Alianza contribuyó “ de varias maneras. En principio proporcionó una metodología de acciones implementadas en otros países cuya base fue importante para trabajar de forma más sistemática con las comunidades

Para Alfonso Lescano, coordinador del Proyecto de Incidencia Política en VIH y SIDA con Poblaciones Clave, en estas cuatro regiones no existían organizaciones fuertes en VIH. “La experiencia colaboró a que estas organizaciones tengan un posicionamiento a través del apoyo técnico constante de la institución -afirmó Lescano-. Y, por primera vez, se permitió que las poblaciones trabajen en forma conjunta visibilizando su situación frente al VIH en las agendas públicas de los gobiernos y la sociedad civil”. En la última fase se socializó la inicia­tiva y se planificó el trabajo para el año subsiguiente teniendo en cuenta los hitos, acciones, cambios personales y colectivos, metodologías, inconvenientes, formas de enfrentarlos, articulaciones realizadas, aprendizajes y mensajes o discursos comunicacionales de todas las organizaciones involucradas. El proceso originó profundos cambios. “Personalmente creo que maduré -aseguró Diana Quispe, miembro de Lazos sin Fronteras, representante de las trabajadoras sexuales de Arequipa-, aprendí que ni mi población ni yo misma somos las únicas que sufrimos. No soy la única discriminada por la sociedad”.

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Conferencia de prensa en Iquitos ©Vía Libre

Durante la primera etapa se convocaron y realizaron los primeros talleres y se impulsaron plataformas de decisión denominadas Espacios Regionales de Incidencia Política. En una segunda instancia se realizó un encuentro nacional de delegados y delegadas, se diseñaron e implementaron planes regionales de incidencia, se llevaron a cabo foros públicos y conferencias de prensa y se brindó apoyo y asistencia técnica a las organizaciones y espacios conformados. La situación de las organizaciones antes de la ejecución era considerablemente diferente.

Resultados, logros y alianzas estratégicas Durante el proyecto se logró que las poblaciones clave se organizaran de diversas maneras. Una de éstas fueron los Espacios Regionales de Incidencia Política. En ­Arequipa se creó el espacio denominado “Lazos sin Fronteras”; en Ica se inauguró “Despertar”; en Loreto, “Unidos por la Igualdad en la Región Loreto” y en ­Lambayeque, “Viviendo en Positivo”. Se desarrollaron y afianzaron habilidades y capacidades para el manejo y funcionamiento organizacional. Las poblaciones clave establecieron alianzas estratégicas con organizaciones de la sociedad civil a nivel regional y nacional. Hubo una estrecha colaboración entre las oficinas de los defensores y los Espacios Regionales en el caso de reportes y denuncia de vulneración de derechos. Se impulsó, conformó y participó en la ­Coordinadora Regional Multisectorial de Salud ­(COREMUSA), Foro Salud, Red SIDA regional, plataformas de acción con comunidades afectadas y vulnerables y otros ámbitos no vinculados a la salud como la Mesa de Lucha contra la Pobreza, la Mesa contra la Discriminación y Presupuestos Participativos regionales y locales. Las organizaciones de base comunitaria se posicionaron como referentes en VIH/ SIDA y anti-discriminación ante organismos centrales y/o regionales. Estas temáticas fueron instaladas en agendas públicas y políticas. La participación facilitó el establecimiento de una relación directa entre las poblaciones clave y los tomadores y toma-

doras de decisiones en las cuatro zonas del país. En la actualidad, existe una estrecha comunicación con las Defensorías del Pueblo, Gobiernos Regionales y Estrategia Sanitaria Nacional de Prevención y Control de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/ SIDA, entidades dependientes del Ministerio de Salud del Perú (MINSA). “Primero presentamos un documento a la COREMUSA para ser incluidos en ese grupo de trabajo –aseguró Guillermo Gandarillas, presidente de la organización iqueña Despertar-, y al principio nos vieron como una organización más, pero al final logramos ser aceptados como una población vulnerable. Ahora piden nuestro apoyo y contamos con la colaboración de la Defensoría del Pueblo. Más adelante necesitamos establecer alianzas con otras organizaciones que trabajarán en el tema. El Gobierno Regional fue el primero, después fueron organizaciones de mujeres y otras agrupaciones. Ahora trabajamos en conjunto y nos llaman para consultar y organizar talleres porque consideran que tenemos mucho para decir sobre la epidemia a pesar de no ser personas viviendo con VIH o SIDA”. Para Robinson Cabello, la metodología de inclusión de poblaciones clave “mejoró el trabajo de incidencia política ya que se originaron grupos organizados frente a tomadores de decisión. Estos los empezaron a tener en cuenta como referentes frente a su comunidad. Sin embargo, el trabajo debe continuar. No podemos decir que haya culminado. La efectividad del trabajo requiere de un proceso constante y prolongado.”


El desafío del trabajo conjunto La apuesta a la diversidad debió enfrentar numerosos retos. Fue preciso “vender la idea” entre las poblaciones involucradas y, más tarde, entre los actores y actoras vinculados al VIH/SIDA de la sociedad civil. “Tuvimos que sensibilizar a las autoridades para que no nos miraran como lacra –dijo Diana Quispe-. Se ha logrado entender que las tres poblaciones servimos y podemos trabajar juntas. Ahora la agrupación Lazos sin Fronteras está posicionada a nivel nacional. Por ejemplo, hace poco hicimos un taller de periodistas y ellos nos mandan mails para consultarnos”. No obstante, la convivencia de las poblaciones no fue sencilla. “Al principio era difícil –explicó Quispe-. En general, a las personas con VIH no les parecía trabajar con trabajadoras sexuales y hombres que tienen sexo con hombres. Había recelo cuando se hablaba de esos temas, todos querían imponer su opinión, la idiosincrasia de nuestra zona nos hace personas de carácter muy fuerte y, a veces, tendíamos a ‘encalorarnos’ rápidamente. Ahora no es así, hemos aprendido, la convivencia nos ha servido. Ahora decidimos en conjunto. Se pone una decisión en la mesa, las demás personas la analizamos y llegamos a un consenso. Antes éramos compañeros de trabajo, ahora somos amigos. Es la mejor forma de trabajar”. En palabras de Alfonso Lescano, coor-

dinador de la iniciativa y miembro asociado de Vía Libre, se trata de tres bases comunitarias con particularidades diferentes: “Si bien existen cuestiones comunes como el estigma y la discriminación por prejuicios sexuales, también existen particularidades específicas independientes del VIH. Son los problemas más comunes que atañen a ciertas poblaciones. Por ejemplo, para las

He aprendido que no es verdad “ que no podamos contactarnos con las autoridades. Hemos logrado diálogo directo con ellas, también con otras organizaciones. La convivencia inicialmente fue difícil, pero ahora no lo es. Estamos trabajando desde nuestros diferentes puntos de vista. Y están tomando nuestro testimonio pero podría ser el de un hombre gay o el de personas

viviendo con VIH o SIDA

trabajadoras sexuales mujeres y transgéneros sus prioridades pueden ser la violencia policial o la violencia en las calles, pero no es un problema para las personas con VIH. La realidad de las transgéneros es distinta a la de los gays. Ellas son socialmente más vulnerables por su visibilidad mientras que

para las personas con VIH su prioridad es la salud”. También se sumaron las particularidades regionales. Cada territorio conserva sus propios tiempos, distancias, prejuicios, carácter y dinámica social. “Hay ciudades más conservadoras donde es necesario adaptar la metodología -aseguró Lescano-. En el sur hay que pedir cita con anterioridad y ser más formales a la hora de presentarse. En el nororiente, en cambio, hay una cultura más informal y amigable”. Esas especificidades posibilitaron el acercamiento o distanciamiento con autoridades, organismos de gobierno, poblaciones y sociedad civil. La planificación fue revisada en virtud del contexto local con el propósito de evaluar esas posibilidades. La propuesta de establecer un diálogo continuo entre todos los actores comunitarios permitió orientar la participación a la visión y necesidades de las personas involucradas. “He aprendido que no es verdad que no podamos contactarnos con las autoridades. Hemos logrado diálogo directo con ellas, también con otras organizaciones. La convivencia inicialmente fue difícil, pero ahora no lo es. Estamos trabajando desde nuestros diferentes puntos de vista. Y están tomando nuestro testimonio pero podría ser el de un hombre gay o el de personas viviendo con VIH o SIDA”, concluyó Quispe.

“La experiencia colaboró a que estas organizaciones tengan un posicionamiento a través del apoyo técnico constante de la institución -afirmó Lescano-. Y, por primera vez, se permitió que las poblaciones trabajen en forma conjunta visibilizando su situación frente al VIH en las agendas públicas de los gobiernos y la sociedad civil”

Alfonso Lescano, coordinador del Proyecto de Incidencia Política en VIH y SIDA con Poblaciones Clave, en una entrevista radial ©Vía Libre

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La perspectiva de acción estuvo enfocada en la incidencia política como un conjunto de acciones desarrolladas por grupos de personas y/u organizaciones con el objeto de influir en una autoridad y/o tomadores y tomadoras de decisión locales, regionales o nacionales. Dinámica. Taller de Incidencia Política en Arequipa ©Vía Libre

Asociación Vía Libre Vía Libre es una organización fundada en 1990 como respuesta a la incipiente acción del sector público para la disminución del impacto individual y comunitario del SIDA. Está compuesta por ciudadanos y profesionales comprometidos que trabajan en salud y educación. Sus integrantes desarrollan programas y proyectos de servicio y de investigación en salud sexual y salud reproductiva, enfatizando el trabajo en prevención y atención integral en VIH y SIDA. Vía Libre es una organización enlace de la Alianza. La asociación realiza su trabajo con la misión de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, generando conocimiento

a partir de la investigación y promoviendo un mayor acceso a la salud y educación de la población con el propósito de lograr cambios en comportamientos, actitudes y prácticas en salud sexual y reproductiva.

International HIV/AIDS Alliance (la Alianza) La Alianza es una organización no gubernamental internacional cuya misión es apoyar a las comunidades a reducir la propagación del VIH y hacer frente a los desafíos del SIDA. Fue fundada en 1993 y su secretaría­ ­se encuentra en el Reino Unido. En un contexto de epidemia mayormente con-

International HIV/AIDS Alliance (la Alianza)

Oficina de la Representación Regional para América Latina y el Caribe

Secretaría Internacional – Reino Unido Tel: +44 (0)1273 718900 Fax: +44 (0)1273 718901 mail@aidsalliance.org www.aidsalliance.org

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Comunidad de Conocimientos en VIH/SIDA de América Latina Visítenos en www.portalsida.org

Una participación mundial: International HIV/AIDS Alliance Apoyando la acción comunitaria contra el SIDA en los países en desarrollo.

centrada, el equipo de América Latina y el Caribe centra su trabajo en poblaciones clave para la epidemia, como personas viviendo con VIH/SIDA, hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras sexuales y trans. Su ­misión es ofrecer apoyo a grupos comunitarios para que estén en el centro de la respuesta a la epidemia. En el ámbito nacional, la Alianza trabaja con organizaciones de enlace y socios en México, Perú, Bolivia, Ecuador y Haití, más un programa en el Caribe. En América Latina trabaja con sus socios estratégicos: las redes regionales comunitarias de las poblaciones clave, con alcance en la mayoría de los países de la región.

Vía Libre Jr. Paraguay 478 Lima Cercado Perú Tel. +511 433 1396 Fax +511 433 1578 sida@vialibre.org.pe www.vialibre.org.pe


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