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GUÍA DE EDUCACIÓN EN EL NOROESTE

PROGRESA

ESTUDIANTES DE BAJOS INGRESOS ENFRENTAN UNA BRECHA EN SUS CONOCIMIENTOS FUERA DEL AULA Por Esther Cepeda, The Washington Post

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Los resultados de la primera evaluación representativa nacional de conocimientos de tecnología e ingeniería han llegado y, en general, son positivos: el 43 por ciento de los estudiantes del octavo grado son competentes en resolver problemas del mundo real. Y de esos estudiantes, las mujeres blancas y las mujeres negras se desempeñaron mejor que sus pares varones en todas las áreas. Ahora, algunas malas noticias: Sólo el 25 por ciento de los alumnos de bajos ingresos (aquellos que cumplen los requisitos para participar en el Programa Nacional de Almuerzos Escolares) alcanzó o superó el nivel de competencia, comparado con el 59 por ciento de los alumnos de ingresos más altos. Entre los que aprenden inglés, sólo el 5 por

ciento fue competente. Este es un ejemplo más que ilustra el hecho de que los estudiantes con padres de niveles más altos de educación y más recursos económicos, y que asisten a escuelas mejor financiadas, simplemente saben más cosas que los niños más desfavorecidos. Tomemos un ejemplo de una situación que se les presentó, que involucra un hábitat para la iguana del aula, cuyo nombre es Iggy. Primero se les proporcionó a los estudiantes alguna información sobre las iguanas y sus necesidades básicas, después se les hizo una variedad de preguntas, cuyo objetivo era diagnosticar soluciones potenciales para varios problemas que podría enfrentar la iguana en la jaula. Por ejemplo, determinar qué diseños de jaulas podrían evitar que la iguana tuviera frío, se deshidratara o fuera demasiado activa durante la noche. Si uno ha recibido por lo

menos una crianza de clase media y fue a una escuela de recursos moderados, donde la maestra tenía una acuario con peces en la clase—o una incubadora en la que nacían pollitos, o una tarántula, un hámster, un conejillo de indias, una serpiente, lo que fuera—el escenario mencionado anteriormente tiene una conexión palpable con la vida real. Quizás sólo había un pez solitario en el tanque de una clase de ciencias, pero probablemente uno podría establecer conexiones entre las diferencias en la temperatura del cuarto durante el día, con el calor corporal de 30 niños, y la noche. O quizás fue a un zoo-

lógico o a un santuario de animales como parte de una excursión de la escuela primaria y tenía alguna conexión personal con la idea de un animal salvaje en un hábitat mantenido por humanos. Incluso con la ayuda de datos provistos, ese conocimiento contextual beneficia a un alumno que trata de comprender la situación de una iguana del aula, para después sacar conclusiones sobre qué tipo de jaula la mantendría caliente. Los estudiantes de bajos recursos pocas veces tienen reservas profundas y amplias de conocimientos contextuales. En mi experiencia personal, hasta la escuela secundaria mis dos hijos fueron a escuelas de pocos recursos, en una comunidad de bajos ingresos, donde más de la mitad de los estudiantes participaba en el programa de almuerzos de costos reducidos. Nunca hacían excursiones con la escuela para ver animales y ninguno de mis hijos recuerda haber tenido animales en el aula (excepto si contamos los renacuajos, supongo). Las escuelas apenas si sobrevivían y los maestros no contaban con el apoyo del distrito para mantener animales en la clase, a diferencia de las escuelas a las que van ahora. En

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estudios que acompañaron la prueba de Conocimientos de Tecnología e Ingeniería, casi dos tercios de los alumnos del octavo grado (63 por ciento) indicaron que sus familiares muy a menudo les enseñaron cómo armar cosas, arreglar cosas o comprender cómo funcionan las cosas. El 19 por ciento de los estudiantes respondió que lo aprendieron solos y el 13 por ciento indicó que lo aprendieron de sus maestros. Obviamente los estudiantes con padres que tienen bajos niveles de educación y poco dinero para actividades de enriquecimiento, como visitas a zoológicos, museos o campamento de ciencias, no pueden competir adecuadamente con sus pares que tienen más recursos. Es muy positivo que la evaluación nacional utilice situaciones realistas para que los estudiantes demuestren sus conocimientos y destrezas para resolver problemas. Y es muy útil que nosotros comprendamos cómo se desempeñan los estudiantes. Pero debemos reconocer que los resultados podrían indicar más la disparidad de los recursos con que cuentan los estudiantes para crecer intelectualmente que su capacidad de resolver problemas.

La Raza Special Sections - Progresa 12.16.16  

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