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26 • 16 DE DICIEMBRE DEL 2016

PROGRESA

PARA TENER ÉXITO EN LA ESCUELA, LOS NIÑOS DE RIESGO NECESITAN MUCHO MÁS QUE UN PROGRAMA PREESCOLAR Por Esther Cepeda, The Washington Post Durante mucho tiempo se ha considerado que la educación preescolar es el remedio para que los niños de riesgo avancen en la escuela. Pero nuevas investigaciones cuestionan su eficacia para los niños de bajos ingresos. En un reciente de Brookings Institution, y Jeanne Brooks-Gunn de la Annie E. Casey Foundation, dicen que para el tercer grado, los niños que recibieron

educación preescolar tenían peor actitud hacia la escuela y hábitos de trabajo más deficientes que los niños que no la recibieron. Los investigadores hallaron que los niños que recibieron educación preescolar se desempeñaron mejor que los que no la recibieron en exámenes de fin de año y obtuvieron calificaciones más altas de sus maestros al empezar Jardín de Infantes. Sin embargo, los datos de 2015, que incluyeron resultados del desempeño en tercer grado, mostraron que la ventaja

en los exámenes de los niños que asistieron a preescolar había desaparecido a fines de Jardín de Infantes (resultados también similares a los de otros estudios). Peor aún, a fines del primer grado, los maestros consideraron que los hábitos de trabajo y la actitud hacia la escuela eran más débiles en los niños que asistieron al curso preescolar. Y lo que es sorprendente, los niños que no participaron en el programa preescolar se desempeñaron mejor en exámenes académicos que los niños que partici-

paron. Nadie sabe por qué, pero entre los factores podría estar el hecho de que las actividades que los niños realizaron no eran apropiadas para su edad o sus necesidades de desarrollo—es decir, dependientes en gran medida de instrucciones estructuradas directas, en lugar de actividades lúdicas basadas en el interés del estudiante (todos oímos alguna historia de horror sobre cursos de Jardín de Infantes donde los niños deben llenar hojas de trabajo, así es que esto no es exagerado). O que los estudiantes que inicialmente estaban más adelantados que sus pares se aburrieron esperándolos mientras progresaban en el 2° y 3° grado. La brecha de vocabulario oído entre los niños de 3 años de bajos ingresos y los prósperos suma la inconcebible cifra de 30 millones de palabras. Y, por muy bien intencionado que sea, un curso preescolar de tiempo completo y alta calidad no alcanza para compensar una vida sin padres que sepan hablar a los bebés, tener diálogos y hacer preguntas a los niños pequeños y leerles todos los días. ¿Cómo podemos esperar que niños a los que, incluso como bebés, se los habitúa a la dopamina producida por la gratificación digital instantánea,

GUÍA DE EDUCACIÓN EN EL NOROESTE

desarrollen la paciencia y curiosidad necesarias para tener éxito académicamente? ¿Y cómo podemos esperarlo de niños que se crían en los ambientes caóticos, ruidosos y estresantes que caracterizan a la pobreza? Las intervenciones preescolares producen cierta satisfacción, pero lo que los niños de riesgo realmente necesitan son programas antipobreza, clases para padres para sus mamás y papás, y una sociedad que comprenda que el mundo digital es tanto un problema como una oportunidad.

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La Raza Special Sections - Progresa 12.16.16  

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