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Sale a las calles una nueva edición de El Pupitrazo. Lo hace en un momento en el que la legislación nacional pretende adaptarse a la perfección a las dinámicas del despojo sintetizadas en el clima generado por la implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC). El pasado 15 de mayo inicia la implementación legal del acuerdo que ya venía entrando al país bajo la forma de sutiles “coqueteos” comerciales y reformas como la polémica reforma a la Ley 30 de 1992. Es curioso que se firme, el tan debatido y criticado por amplios sectores sociales TLC con Estados Unidos, cuando estos aún no se recuperan de su crisis económica. Pero es más singular todavía que se esté hablando de firmar un acuerdo con la Unión Europea cuando la Eurozona está como un sube y baja por las caídas del modelo financiero. La crisis del capital claramente la pagan los asalariados: la liberalización financiera, la apertura comercial, la inversión directa extranjera, además de las privatizaciones a empresas e instituciones públicas y la eliminación de las barreras en entrada y salida de mercado de trabajos y de productos -con anterioridad aplicados en Europa, y en la Latinoamérica en México y Chile- ambientan principalmente todos estos requisitos del decálogo del Consenso de Washington, una de las

bases del modelo neoliberal, con las actuales crisis y las protestas protagonizadas por estudiantes, jóvenes y organizaciones sociales y sindicales, nos advierte del estrecho camino hacia el que nos esta impulsando las


locomotoras del mal llamado desarrollo como profundización del proyecto económico, ideológico y cultural de apropiación por despocesión que promueve el individualismo y la competitividad, el modelo neoliberal. El Santo presidente con sus propuestas no es más que la continuidad -con algunas variaciones de forma- del gobierno anterior, sigue vendiendo nuestros territorios violentando la soberanía nacional, poniendo en riesgo la soberanía alimentaria y el respeto por la madre tierra, con sus locomotoras, principalmente la minero-energética. Un ejemplo reciente de esto es el desarraigo violento a las comunidades campesinas del Quimbo - Huila, a quienes la fuerza represiva del Estado desaloja para desviar el curso de nuestro Río Magdalena. Es así como prefieren “alimentar” a las generadoras de energía de la empresa multinacional EMGESA; y esto solo por citar uno de tantos ejemplos del saqueo extranjero que hoy vive el país. Está tan agudizado el conflicto social que incluso el modelo penitenciario y las cárceles están listos para recibir con los brazos abiertos, la principal propuesta de “progreso” y “desarrollo” planteada por el capitalismo: la privatización e implementación del modelo norteamericano de prisiones. Uno de los diarios de circulación nacional más leído ya es propiedad, en un 88%, del terrateniente, industrial, empresario, constructor y banquero Luis Carlos

Sarmiento Angulo quien, con su más profundo sentimiento ‘filantrocapitalista’ donó un edificio a la Universidad Nacional. Lo cierto es que no se trata de altruismos sino de negocios. Ni se compra El Tiempo en vano, ni dona una sede de investigación tecnológica porque sí.


Las condiciones de vida digna hoy en día son más lejanas para las mayorías trabajadoras, campesinas, indígenas y afrodescendientes, muestra de esto es la inequidad en los ingresos entre la población colombiana la cual quedó establecida por el alto valor (58,5) del coeficiente de Gini[1]. Lo cual ubica a Colombia como “el cuarto país del mundo más inequitativo en ingresos, después de Comoras, Haití y Angola”[2]. Sin entrar a analizar profundamente las amplias necesidades de las comunidades siguen siendo preocupantes las deficiencias del sistema de salud y el escaso acceso a un empleo digno. Calculen compañerxs de qué se trata el asunto. Aunque todo parezca gris y desolador, seguiremos caminando por la vida, la cultura y la libertad. Para esto, las organizaciones sociales y populares se han articulado en el Congreso de los Pueblos, un espacio proyectado para la legislación para la vida, desde principios comunitarios, solidarios y libertarios. ¡Vamos a autodeterminar nuestros territorios y construir propuestas de país! Y como entendemos que son muchos los temas que tenemos que discutir en este proceso de transformación, asumimos construir desde nuestro sector un Congreso Educativo que congregue muchas propuestas e iniciativas de educación alternativa, propia y popular para mandatar nuevos modelos de educación que desde la primaria, secundaria, universidades, procesos de educación popular, desde el barrio, el campo y la etnoeducación formen hombres y mujeres nuevas, seres críticos que luchen por la liberación, por una educación pensante y pensada para un proyecto de nación para la vida digna, la paz y la soberanía.


Finalmente, este Pupitrazo sale a las calles en un momento en el que lxs estudiantxs soñadorxs que le apuestan a la unidad a través de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, se deciden como parte del movimiento social y en una fecha inolvidable -para recordar a lxs compas que dieron su vida luchando por la defensa de la educación- a caminar juntxs una palabra digna y rebelde. Esto, compañeros y compañeras, reafirma que hemos venido para quedarnos, que vamos a consolidar con alegría y trabajo el poder estudiantil para avanzar, pasó a paso, hacia el poder popular. ----------------------[1] El coeficiente de Gini normalmente, se utiliza para medir la inequidad de ingresos en una sociedad. Es un número entre 0 y 100, donde 0 corresponde a la perfecta equidad (todos tienen los mismos ingresos) y 100, a la perfecta inequidad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). [2] Hernández , Susana . Treinta años estancados en desarrollo humano. UN Periódico Impreso No. 155. Profesora

Universidad Nacional de

Colombia. Manizales, 2012.

Manifestación del 8 de Junio de 1929 que lleva el feretro de Gonzalo Bravo Peréz.


LA DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA ha sido un eje transversal en la historia y lucha del movimiento estudiantil colombiano. No obstante, aunque nos hemos afianzado en esta acción de defender una educación pública, digna, de excelencia, gratuita y al servicio de las verdaderas necesidades del pueblo, hemos visto como nuestra educación hoy se encuentra sumida en una profunda crisis académica, financiera, de autonomía y de derechos humanos, y vemos como la misma se encuentra al servicio de intereses privados respondiendo a una relación universidad-empresa y no una relación de la universidad con la sociedad; lo que sin duda transforma todo carácter de educación pública hacia la privatización de la educación superior. Ante este panorama privatizador, lxs estudiantes no claudicamos, insistimos en que las puertas de las universidades deben ser abiertas de par en par, alojando en su interior al pueblo con todos sus colores, con todos sus saberes, con todas sus necesidades y con todas las visiones sobre una Colombia diferente. Bajo esta idea, muchxs estudiantes han dedicado y sacrificado sus vidas, defendiendo y construyendo una nueva educación; lo hicieron nuestrxs compañerxs en las movilizaciones nacionales de 1971 y lo hacemos ahora nosotrxs con las movilizaciones, los argumentos y las propuestas nacidas y caminadas al interior de la MANE. Hace 40 años las exigencias y propuestas recogidas en el programa mínimo, proponían una educación


suficientemente financiada, dirigida por la verdadera comunidad universitaria (estudiantes, trabajadorxs y profesorxs) bajo la figura del cogobierno dando fin de esta manera a los consejos superiores en los que participaban el ministro de defensa, la iglesia y los sectores productivos. Por último, exigían el fin de la penetración imperialista al interior de las universidades con programas de la USAID y las fundaciones Kellog’s y Ford. Conocer esta historia nos demuestra que las características y dimensiones que adquirió el movimiento estudiantil en la actualidad, no surgieron de la espontaneidad, por el contrario, es el acumulado de muchos años de movilizaciones, de reivindicaciones, de foros, de seminarios, de organización, de protestas y propuestas, que hoy en el programa mínimo bajo los puntos de Financiación, Autonomía y Democracia, Excelencia y Dignidad Académica, Bienestar Universitario, Libertades Democráticas y Relación UniversidadSociedad, recogen todos estos avances históricos y se constituyen como un mecanismo que brinda la posibilidad de darle un carácter nacional a todas las coyunturas locales, sobre las cuales construiremos una nueva educación para un país con soberanía, democracia y paz. Precisamente para llegar a la Propuesta Alternativa de Educación Superior, lxs estudiantes hemos determinado una ruta de construcción programática, cuyo primer momento será la consolidación de una EXPOSICIÓN DE MOTIVOS que se constituye como la “radiografía de la educación superior colombiana”, recogiendo así los principales elementos de diagnóstico sobre la enfermedad terminal que ha significado para la universidad colombiana los 20 años de vigencia de la Ley 30 de 1992. A partir de esta exposición de motivos se construirá el Articulado Alternativo de Educación Superior, que


recogerá los elementos gruesos y los mecanismos por los cuales lograremos una educación superior al servicio del pueblo y del país. Este ejercicio será realizado de la mano de una comisión de asesoramiento (académicos y expertos nacionales e internacionales), que nos ayudarán a redactar la propuesta de manera que se materialicen nuestras apuestas y propuestas en un articulado de ley. El lanzamiento de esta propuesta se dará el 12 de Octubre en el marco de las movilizaciones por los 520 años de la invasión europea en nuestras tierras americanas. Así pues, en el marco de esta construcción programática, desde la MANE convocamos al PRIMER ENCUENTRO SOCIAL Y POPULAR “Por una Nueva Educación para un País con Soberanía, Democracia y Paz” del 8 al 11 de junio del presente año. Al final de este encuentro se dará a conocer el Documento de Exposición de Motivos que se construirá a partir de aportes generados por los sectores profesorales, de trabajadorxs, de estudiantes y de las organizaciones sociales. Este insumo expresará los acuerdos sobre los principios políticos, éticos y filosóficos básicos para un nuevo modelo de Educación Superior que retornará a las regiones y localidades para su respectiva discusión. La fecha de este encuentro se ha definido en referencia a las jornadas de conmemoración del estudiante revolucionario colombiano, jornadas de memoria que se realizan a nivel nacional los días 7, 8 y 9 de junio, que tienen como objetivo evitar que el olvido caiga sobre la historia del movimiento estudiantil colombiano, recordamos la memoria de nuestrxs compañerxs que han sido asesinados por el régimen, por el hecho de pensar distinto y tener propuestas diferentes a las del establecimiento. Realizar este encuentro social y popular en estas fechas significa rememorar sus luchas y darle ese valor simbólico e histórico al proceso que hoy


estamos adelantando. Hoy la MANE refleja todo un acumulado de luchas estudiantiles que se han dado a lo largo y ancho de todo el país durante más de 40 años. Nuestra lucha no termina con las movilizaciones y acciones que lograron tumbar la Reforma a la Ley 30, sino que continuamos caminando y construyendo con organizaciones sociales y populares una educación digna y de excelencia para todo el pueblo colombiano. Por esta razón, escenarios como el Congreso Educativo de los Pueblos se hacen hoy más que nunca necesarios, ya que nos permite pensarnos la educación en todos los niveles y construir ese modelo de educación alternativo a partir de las propuestas de las diferentes organizaciones sociales y populares. Un modelo alternativo ligado a un proyecto de país soberano y que culmine con la construcción de un Mandato Educativo Integral que recoja todas las luchas y propuestas que se han dado en materia de educación.


"La lucha ya no se reduce a retrasar lo que acontecerá o asegurar su llegada; es preciso reinventar el mundo. La educación es indispensable en esa reinvención.” Paulo Freire. No podemos negar que como mujeres y hombres habitantes de una injusta sociedad, que caminamos en medio de rencores y sinsabores, hemos imaginado un nuevo mundo, uno que aun no conocemos pero que soñamos; reconocemos que el soñar en medio de tantas barreras, intelectuales, políticas, económicas, no es fácil, que es necesario buscar a quienes también sueñan y piensan esa transformación para lograr un verdadero cambio. No hablamos de soñar por soñar, de soñar entre nubes o de querer cambiar el mundo con dos manos, hablamos de materializar ese sueño construyendo en colectivo una nueva propuesta de sociedad, reconociendo que es este el tiempo y el momento en que debemos empezar a trabajar para que desde abajo, desde lo popular esa utopía sea real. Como estudiantes univeristarixs y secundaristas, Nos hemos puesto en la tarea de generar nuevas formas de aprender y enseñar de forma participativa y democrática, donde nos relacionemos desde la diversidad, la inclusión y el amor. Es por eso que impulsamos junto a profes, trabajadores oficiales, campesinos, indígenas, afro, y todas aquellas personas que se preocupan por la precariedad educativa, una propuesta de confluencia para que el pueblo mandate un nuevo modelo de educación.


Nos encontraremos en el CONGRESO EDUCATIVO DE LOS PUEBLOS para empezar, desde abajo y hacia la izquierda, a caminar esa nueva propuesta transformadora, que permita consolidar una educación liberadadora, y atienda a los intereses de las comunidades y no del mercado. No partimos de cero, logramos, a través de foros y encuentros, identificar algunas de las problemáticas sociales, ambientales y políticas que se presentan en nuestro territorio; en estos espacios nos conocimos, disfrutamos y compartimos alrededor del fogón diferentes formas de hacer educación, compartimos experiencias educativas que nos comenzaron a dar luces frente a la que creemos es la mejor manera de construir la nueva educación, una educación que aporta a la emancipación de los pueblos en sus territorios. En adelante seguiremos transformando nuestras formas de enseñar y aprender; crearemos mandato popular, tal como lo hemos aprendido del conjunto de movilizaciones sociales que construyen el Congreso de los Pueblos, donde el pueblo, se piensa como realizar un proyecto de nación y de país con vida digna. Es por eso que construiremos encuentros en los diferentes territorios, desde los diferentes sectores y abordando el sin fin de problemáticas que presenta el sistema de educación actual, la educación del capital, para que entre todas y todos reconozcamos a que y a quienes nos enfrentamos, con quienes nos encontraremos y cómo construiremos esa nueva propuesta de educación. La invitación es a ser parte del congreso educativo de los pueblos desde nuestro trabajo, desde nuestras necesidades como estudiantes, trabajadores, maestrxs, mujeres y hombres, desde nuestros territorios. Construyamos esos espacios donde nuestros saberes se conviertan en propuesta, donde caminemos la palabra, actuemos y logremos el cambio, transformemos nuestra realidad.


Es una fría noche del 7 de junio de 1929. En la ciudad de Bogotá cae asesinado por la Policía Nacional el estudiante Gonzálo Bravo, mientras camina hacia su casa tras participar de las intensas jornadas de protesta que ya cumplían 5 días en contra de la 'rosca', es decir, todo el proceso de amiguismo y clientelismo en las contrataciones por parte de la administración distrital y nacional. 25 años después del asesinato de Gonzalo Bravo, en la Universidad Nacional sede Bogotá, se organizan unas jornadas del estudiante que año tras año se celebra el 8 de junio para conmemorar los logros obtenidos en las protestas de junio de 1929 y, claro esta, recordar a Gonzalo. En medio de estas movilizaciones y después del acto simbólico en el cementerio y las confrontaciones presentadas con la Fuerza Pública, los estudiantes se desplazan hacia la universidad. La Policía ingresa con una actitud provocadora, motivo por el cual los y las estudiantes llenos de indignación inician unas fuertes protestas. Ante esto, la Policía dispara indiscriminadamente y un tiro en la cabeza le causa la muerte inmediata al estudiante de medicina Uriel Gutiérrez. Al día siguiente, el 9 de junio de 1954, acude una gran cantidad de estudiantes al sepelio de Uriel y en medio de la velación empiezan a agitar los ánimos con cánticos, consignas y banderas, hasta el punto de salir en una gran marcha exigiendo justicia por la muerte del compañero. Pero en inmediaciones de la calle 13 con carrera 7ª se encuentran con el Batallón Colombia del Ejército Nacional que, cumpliendo cabalmente con su función de maquina de guerra -un montón de soldados sin ideales, de


asesinos a sueldo de gente humilde, estudiosa y soñadoramasacra a 9 estudiantes: Álvaro Gutiérrez Góngora, Hernando Ospina López, Jaime Pacheco Mora, Hugo León Velásquez, Hernando Morales, Elmo Gómez Lucich, Jaime Moore Ramírez, Rafael Chávez Matallana y Carlos J. Grisales. Esta podría ser una pequeña descripcion a los hechos por los cuales los estudiantes hemos convertido esta fecha, el 8 y 9 de junio, en referente de movilización para recordar y traer al presente a lxs estudiantes asesinadas bajo las manos de fuerzas estatales y para-estales. Luego del 8 y 9 de junio de 1954, conmemoramos la muerte de muchos otros compañeros y compañeras como Luis Alberto Parada asesinado en agosto de 1986 en la Universidad Nacional, Edgard Mejía Vargas asesinado en la Universidad del Valle en febrero de 1971 y Soraya Cataño asesinada en Medellín. Estos son solo algunos casos de los tantos que podríamos mencionar, la lista es larga. ¿Que es lo que reivindicamos? “En Colombia el olvido es un elemento decisivo que actúa a favor del sistema político”[1] Ahora preguntémonos por qué sus muertes, para así mencionar qué es lo que reivindicamos. ¿Son solo las y los muertos o también sus luchas?, nuestras luchas, luchas en las que ellos y ellas han dado la vida no solo defendiendo y construyendo educación sino también generando propuesta de país, porque los procesos “de politización universitaria no radican en las universidades, sino en los conflictos que enfrenta la sociedad de la que hacen parte”[2].


Es el momento de recordar algunos de los motivos y de los momentos en los que se encontraban algunxs de lxs estudiantes asesinadxs: Como antecedente al asesinato de Gonzalo Bravo, la masacre de las bananeras ejecutada por el general Cortés Vargas por orden expresa del gobierno de Abadía Méndez, las protestas contra la dictadura del General Rojas Pinilla, las huelgas del 61 y 62 por una nueva Ley Orgánica de Educación, las movilizaciones nacionales por el Programa Mínimo del 71 y el co-gobierno universitario; el gran paro cívico nacional del 77, la creación de procesos de unidad del estudiantado nacional como la Unión Nacional de Estudiantes Colombianos UNEC, la Federación de Estudiantes de Colombia FEC o la Federación Universitaria Nacional FUN, el acompañamiento a los movimientos sociales y populares en todas sus luchas y, por qué no, la Séptima Papeleta que impulsó la constituyente del 91. Es así como hay que contextualizar a nuestros muertos, indagar por los logros que obtuvieron en las luchas que dieron y en razón de las cuales perdieron la vida, preguntarnos por cómo eran los procesos organizativos de su época, cómo se movilizaban para así poder recordarlos diariamente, aplicando en nuestro quehacer su ejemplo, sus aciertos y desaciertos. Los estudiantes tenemos que acudir “constantemente a la memoria para evocar el pasado y a su vez proyectar el futuro, es decir, para encontrar coordenadas de sentido”[3]que nos permitan caminar con mucha mas fuerza para no olvidar nunca que nuestras mentes, cuerpos y espíritus están habitados por aquellxs que lucharon antes de nosotrxs, que ahora no están de cuerpo presente pero que viven en el deseo constante de transformación.


Nuestro papel como estudiantes no es solamente defender la educación como un derecho y pelear por el bienestar. Se trata también de recoger uno de los legados que se nos ofrece; los estudiantes debemos oxigenar las luchas sociales y populares, participar con nuestros conocimientos y energías en la trasformación radical del país, que el inconformismo con el orden establecido no se acabe con la graduación. Observemos como en los años sesenta el movimiento estudiantil, por el cual tantos hombres y mujeres derramaron su sangre, estaba “estrechamente ligado a las importantes transformaciones sociales, políticas y culturales que determinaron en su momento una profunda ruptura en la sociedad colombiana”[4] . La píldora que les invitamos a tomar para que la memoria no se llene de olvido no es, en ningún momento, para abstraernos de la triste y cruel realidad que vivimos. Todo lo contrario: se trata de mirar hacia atrás para construir junt@s un futuro mejor, como el que quería Jhony Silva, Paula Ospina, Magaly Betancur, Jesús Humberto Patiño, Yesid González, Oscar Salas, etc... Ésta tiene que ser una píldora que nos permita entender que “a quien combate por la vida, no lo mata ni la muerte”, que hoy, más que nunca, se hace necesario gritar: A estudiar y a luchar por la Liberación Nacional. ----------------------[1] Aurelio Arturo, estudiantes, represión y memoria: tres momentos de lucha estudiantil en Colombia; en CEPA, pag 78, No 10, Vol 1, 2010 [2] Ruiz Manuel, sueños y realidades. Proceso de organización estudiantil 1954-1966; Bogota, Edi universidad nacional de Colombia.pag28. 2002 [3] Aurelio Arturo, estudiantes, represión y memoria: tres momentos de lucha estudiantil en Colombia; en CEPA, pag 78, No 10, Vol 1, 2010 [4] Ruiz Manuel, sueños y realidades. Proceso de organización estudiantil 1954-1966; Bogota, Edi universidad nacional de Colombia.pag25. 2002.



El pupitrazo #3