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ENERO - ABRIL 2012

El Maestro y yo

Revista Digital Parroquia Jesús Maestro, San Juan, Puerto Rico

II. La Virgen María como personaje y como imagen privilegiada Posiblemente la aportación medieval más importante al elenco cristiano occidental es el personaje de María. Virgen, reina, novia, madre, mediadora, María ocupa un lugar protagónico en la cultura religiosa y en el imaginario cultural completo. Su vida, acopio de acontecimientos narrados en los evangelios bíblicos y en los apócrifos, está amojonada por una inmaculada concepción y un nacimiento virginal, por ser la sierva del señor y la madre de Cristo, por ser la reina de los cielos que a ellos subió milagrosamente en cuerpo y en alma. El imaginario medieval se dedica con ahínco a un culto llamado “mariano” que no sólo elaboró una densa matriz iconográfica de todas las personas y los atributos de la Virgen María para signar las realidades de la caritas o amor divino, sino que reconfiguró la expresión de la cupiditas o amor humano en los mismos términos. Por ejemplo, las minuciosas exégesis del Cantar de los cantares que realiza Bernardo de Claraval alegorizan la extrema humanidad erótica del texto bíblico para convertirla, junto con la tradición trovadoresca completa, en pasto de célibes “novios de la Virgen”. Es, sin embargo, el momento de la Anunciación el que parece haber capturado con especial fuerza la imaginación iconográfica medieval en torno al personaje de la Virgen María. Este momento, que se construye como simétricamente inverso al momento en que Eva desobedece a Dios y come la fruta del árbol prohibido, representa la segunda oportunidad de la humanidad de volver a acceder al paraíso. El consentimiento de María a la Encarnación, expresado en la frase “Ecce ancilla Dei”, representa, y cito a Marina Warner, “su Fiat, ejemplifica la más sublime fusión del albedrío del hombre con el plan divino” . Cuando María accede a esta suerte de petición de mano de Dios, nos ofrece el “buen fruto” y una nueva vida. Desde hace años me he dedicado a coleccionar imágenes de este momento singular en el cual el Viejo Testamento deviene el Nuevo, y en el cual lo divino irrumpe en la historia humana. III. Intuiciones Las intuiciones que les presento aquí tienen orígenes coyunturales, aunque distantes entre sí. Por un lado, mi lectura reciente de un ensayo de Omar Calabrese sobre el motivo de la Anunciación: ... el pintar la casa de la Virgen al lado del cielo era un precepto antiguo. Encontramos sus huellas en un texto griego [...] redactado en su mayor parte en época tardobizantina, el Tratado de Pintura de Dionisio de Frusa, que escribe: “junto a la casa hay un cielo del que desciende el Espíritu Santo en un rayo sobre la cabeza de la Santísima”. Por otro lado, mi lectura remota, casi adolescente, del clásico de Erwin Panofsky, La perspectiva como forma simbólica, donde se afirma, y traduzco libremente de la edición norteamericana: Lo que resalta la importancia de una pintura como la Anunciación (1344), de Ambrogio Lorenzetti, es, [...] el sentido completamente nuevo que le confiere al plano del suelo. Ya no se trata meramente de la superficie inferior de un “cajón espacial” cerrado a derecha e izquierda y rematado por el borde de la pintura, sino de la superficie inferior de una sección de espacio que, si bien todavía está rematada en la parte de atrás por el tradicional fondo dorado y al frente por el plano de la pintura, podría considerarse que se extiende arbitrariamente más allá del término de cada lado. Y lo que es quizás más dramático es que el plano del suelo ahora nos permite claramente leer no sólo los tamaños, sino también las distancias entre los cuerpos que sobre él se despliegan. El patrón ajedrezado de las losas [...] ahora pasa por debajo de las figuras y se convierte en un índice de valores espaciales [...] Podemos expresar numéricamente tanto los cuerpos como los intérvalos —así como el alcance de cada movimiento— mediante el número de losas. [...] No es mucho afirmar que el patrón de la losa así utilizado representa el primer ejemplo de un sistema coordinado: ilustra el “espacio sistemático” moderno en una esfera artística concreta, mucho antes de que fuera postulado por el pensamiento matemático abstracto.

El Maestro y Yo  

Revista Trimestral de la parroquia Jesus Maestro

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