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JULIO VENEGAS VASQUEZ

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UNIVERSALIDAD DE LA INTELIGENCIA

UNA CONVERGENCIA FILOSOFICA-CIBERNETICA Y EDUCATIVA

JULIO VENEGAS VÁSQUEZ

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

Título Original POSIBILIDAD DE UN MÉTODO UNIVERSAL DESDE UN NUEVO PARADIGMA EDUCATIVO

Título Publicación Online UNIVERSALIDAD DE LA INTELIGENCIA

Registro de Propiedad Intelectual ©JULIO VENEGAS VÁSQUEZ 28/11/2012 Inscripción Nº 223553

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN………………………………………………………..10 1. SOBRE EL ALCANCE DEL MÉTODO CIENTÍFICO…………36 2. LA LEY DEL REQUISITO DE VARIEDAD………………………64

2.1. Sobre el método cartesiano………………………………66 2.2. Una metalectura de las reglas del método……………… 73 2.3. Sobre la regulación y el método…………………………..97 2.4. Hipercomplejidad educativa y regulación……………….106 2.5. Algunos factores filosóficos del problema educativo…..115

3. UNA CONEXION FILOSÓFICO-CIBERNÉTICA…………….127 4. TESIS……………………………………………………………..145 5. PROPOSICIONES CORRELACIONADAS…………………..148 6. CONÓCETE A TÍ MISMO……………………………………...157 7. AMPLIANDO EL SENTIDO DE LA LÓGICA…………………185

7.1. Acerca de lo lógico como lo organizacional…………….188 7.2. Sobre el concepto cibernético de máquina……………..195 7.3. Trascendencia lógica de la poesía………………………203 7.4. De la lógica dialéctica……………………………………..208 7


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7.5. De la simbiosis hombre-máquina………………...213 7.6. De las máquinas y el sentimiento. ………………225 7.7. ¿Puede la ternura ser enseñada? ………………243 7.8. De la gobernabilidad de sistemas complejos…...249 8. ¿HACIA UNA SUPERACIÓN DE LAS FORMAS?....259 9. CONCEPTOS, METAMÁQUINAS Y METAMECANISMOS……………………………………...268 10. TRASCENDENCIA DEL PROGRAMA DE I.A……..310 11. DEL AMPLIO ESPECTRO METODOLÓGICO DE DESCARTES……………………………………………….334 12. NUESTRA MATRIZ DE WITTGENSTEIN………….369 13. HACIA UN NUEVO CONCEPTO DE INTELIGENCIA…………………………………………….400

13.1. De la universalidad de la inteligencia………….421 13.2. La inteligencia como metaorganización universal………………………………………………….430 13.3. La dimensión proteiforme de la inteligencia…..436

14. EL PROGRAMA PROTEO…………………………...464

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INTRODUCCIÓN

El enfoque con el que pretendo desarrollar el trabajo que aquí se presenta se fundamenta en comprender el alcance y perspectivas de la cibernética en conexión con la filosofía, para luego, a partir de este nuevo sistema de referencia, considerar la alternativa de diseñar un modelo educativo que permitiese resolver los problemas de la deficiente calidad de la educación. Nada me hacía sospechar que este periplo tendría tal cúmulo de nudos que desatar, caminos que desandar, aún cuando de partida se mostrase pletórico de sugerentes e inspirados nuevos campos de estudios. Así y todo, la amplitud del ámbito de cuestiones a considerar, y la carencia de un método que sirviera de brújula orientadora, oscurecieron a veces por largos períodos la inspiración y derroche de energía inicial que puse para lograr mi objetivo. Así, inicié mi

ascenso, trastabillando, a tientas,

incursionando en diversas direcciones con el fin de lograr un nuevo paradigma educativo. El resultado, si bien recoge en parte la contribución metodológica de algunos pensadores, de modo particular del campo de la cibernética, no creí que de principio pudiese yo aportar algo relevante en esta dirección, como para dedicarle un buen tiempo a hacer 10


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consciente y estructurar el modo como lo había diseñado. Pero en realidad la verdadera razón por la cual postergaba su ejecución fue que me parecía un trabajo tan extenso para el que no me sentía con la fuerza ni la motivación ni la preparación necesaria. Sin embargo, pronto me hice cargo de que había aspectos metodológicos en el modelo diseñado que requerían de un desarrollo más acucioso. Así, surgió como una insoslayable tarea y desafío rehacer el camino y el modo como fui construyendo una nueva matriz educativa. Debía, pues, abordar el problema del método.

W.Ross Ashby, Warren McCulloch, Walter Grey, y Norbert Wiener en una reunión en París. De Pierre de Latil La Pensée artificielle (Gallimard 1953)

El punto de partida fue el resultado a que me condujo mi investigación: el diseño de una matriz educativa con el carácter más universal posible. En consecuencia, el desafío fue fundamentar la posibilidad de un método o estrategia

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correlativa de alcance universal. Al inicio, era pues necesario retornar a la caverna para rehacer el camino desde la oscuridad al luminoso mediodía. La culminación no es el trabajo que se cree terminado, sino aquel donde se retorna a sí mismo; un sí mismo, un logos, como apuntaba Heráclito, que no tiene fondo. Herriguel, maestro arquero y filósofo zen lo expresa de bella y sabia manera: “Entonces surge lo último y lo más excelso, el arte deja de ser arte, el tiro deja de ser tiro, será un tiro sin arco ni flecha; el maestro vuelve a ser discípulo; el diestro, principiante; el fin, comienzo; y el comienzo, consumación.”1

Eugen Herrigel

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Herrigel, Eugen: “Zen en el Arte del Tiro con Arco”, Editorial Kier, Buenos Aires, 1998, p.17

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El método emerge así como un umbral de entrada y de culminación de una exploración que en ningún caso puede

darse

por

terminada,

para

la

cual

no

hay,

paradójicamente, un camino definido o único, sino más bien un renovado comienzo. Cabe pues estar alerta a las metamorfosis culturales, vigilante, con el yo ignorante que campea por doquier. Y, sobre todo, atento a la universalidad lógica y adaptativa de la inteligencia, oculta bajo los millones de

minutos

de

cotidianeidad,

especialización

y

fragmentación. Pero de la cual logra por momentos zafarse, abriendo espacios creativos y de realización personal, ampliando nuestro

mezquino yo

y acercándolo

a una

identificación con la vida universal, que es de donde emerge. Así, pues, entendemos al ser humano como una forma de organización superior, depositario de los elementos de la naturaleza, de sus principios de organización y caos, desde la dimensión subatómica a la dimensión macrocósmica, como un continuo de variedad, riqueza organizacional y coafinamiento con el medio, en un hipercomplejo y entrópico sistema de regulación y de acción recíproca. En cierta forma, esta tesis, dirigida a proponer y fundamentar un método de alcance universal, me sitúa en el comienzo, y en el final, metafórica y existencialmente. Porque discutir sobre el método es hacerlo, también, sobre la organización del conocimiento, sobre su gestión más 13


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adecuada, también sobre qué entendemos por inteligencia, y cuál puede ser la estrategia más adecuada para su desarrollo. Para ello tuve que rehacer dicho camino, una y otra vez, hasta aproximarme a una mejor comprensión de un amplio espectro de formas reificantes del pensamiento, lo que

me

condujo

a

definir

una

cierta

arquitectura

metodológica que me pareció consistente y coherente con un nuevo concepto de inteligencia. De la mano del precepto filosófico “Conócete a ti mismo”, y aprendiendo de la guía de filósofos, cibernéticos, científicos, poetas, escritores, así como de las vicisitudes y alegrías

de

la

vida

cotidiana,

las

exploraciones

y

navegaciones que seguirán tienen el propósito de mostrar la íntima conexión existente entre una visión preliminar de la arquitectura lógica y adaptativa de la inteligencia, y la proposición de un método unificado, o universal, diseñado para constituir la base estructural de cualquier otra forma metodológica, y del proceso de unificación del saber provisto por las tecnologías de comunicación y de proceso de la información. Algunos de los hitos o puntos de referencia de este viaje preliminar “al centro de la inteligencia y del método” lo constituyen:

el

análisis cibernético de la concepción

metodológica de Descartes; las aportaciones de Platón y Aristóteles en relación con la noción de forma; la dimensión 14


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meta del saber y de la inteligencia; el proceso de unificación del saber; el aporte de Husserl y Witgenstein, de Wiener y Ashby, entre otros. También se tendrá en cuenta, desde una perspectiva aún más amplia, la concepción oriental de la mente y del cuerpo para comprender el modo cómo el hombre piensa, así como el estudio de los efectos que determinadas formas de comunicación y de organizar el conocimiento inciden sobre el pensar, el sentir y la acción. Para ello considero necesario exponer los alcances de la Ley del Requisito de Variedad del cibernético William Ross Ashby, particularmente en relación con el método cartesiano, para así mostrar las implicaciones de la interrelación entre organización, entropía, y el gobierno de sistemas excesivamente complejos y probabilísticos. Asimismo, será menester enfatizar la importancia filosófica, educativa y metodológica del concepto cibernético de máquina, en el contexto de la naturaleza epistemológica de los problemas propiamente pedagógicos de la educación. La reflexión metodológica también deberá abordar la necesidad de un nuevo concepto de la lógica y de la inteligencia, así como mostrar los problemas y efectos perjudiciales de la división del conocimiento en dominios independientes y sin relación en que se funda la actual matriz curricular. Al respecto es necesario tener presente la frecuente preeminencia del método científico como referente obligado 15


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para decidir sobre la consistencia y coherencia de cualquier cuerpo teórico o de experimentación, y en general, sobre la validez de la reflexión filosófica u otras diversas formas metodológicas consideradas menos conspicuas o relevantes que la ciencia. Por esta vía, el aporte de la filosofía no ha logrado salir de su estimación meramente especulativa, aún cuando se le considere necesaria para generar concepciones teóricas que permitan aportar nuevos principios para una visión más coherente de la realidad. Sin embargo, este trabajo se propone reivindicar que el aporte metodológico de la filosofía es imprescindible para el estudio de sistemas de gran complejidad, tales como la sociedad, la educación o la economía. A mi juicio, esta afirmación implica una revisión del paradigma científico en cuanto valor de referencia insoslayable, trátese de la experimentación o del análisis cuantitativo, para decidir sobre la consistencia y coherencia de concepciones teóricas que, no obstante, y por el contrario, están de modo esencial en el ámbito del concepto; esto es, de la filosofía. De todas formas ya sabemos que, en estricto rigor, la ciencia

no

puede

exhibir

indubitable; en realidad, se

un

certificado

de

certeza

debate entre la duda, la

incertidumbre o la incompletitud que caracteriza a cualquier forma de conocimiento. Más aún, si se considera la cuestión problemática de si la metodología científica es, por sí sola y 16


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en su forma ortodoxa, la más conveniente para estudiar sistemas,

como

la

educación,

depositarios

de

tan

extraordinaria complejidad. Por el contrario, me parece que se debe propender a unificar, en una nueva forma metodológica, el aporte de al menos el filósofo, el artista, el poeta, el científico, el guerrero, así como del hombre sencillo y de otros arquetipos humanos. Un

soporte

necesario,

si

el

propósito

es

generar

cosmovisiones del hombre y de la naturaleza, tanto para la resolución de una amplia diversidad de problemas concretos que afectan particularmente a la educación, como para explicar el comportamiento de variados sistemas de organización. En esta dirección, el presente estudio constituye una metalectura sobre las cuestiones, caminos y dificultades metodológicas que mi investigación debió sortear, para iniciar el diseño -a comienzos de la década del 80-, de un nuevo paradigma

educativo,

y

que

me

permiten

ahora,

preliminarmente, proponer un método de alcance universal, coincidente con dicho modelo. El cual, sea dicho, tuvo como motivación apremiante darme una especialización que tuviese demanda en el mercado educacional, pero que, al mismo

tiempo,

no

correspondiese

con

una

carrera

profesional existente. La razón es que llevaba ya cuatro años de cesantía y la situación política y económica de mi país, 17


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Chile, era francamente crítica, y, además, sin que hubiese muchas expectativas para proyectos personales. Transcurridas casi tres décadas mi evaluación es la siguiente:

amplié mi

horizonte filosófico,

retomé con

renovado interés mis lecturas adolescentes sobre la cultura oriental, diseñé un nuevo modelo educativo, conocí las diversas maneras institucionales que puede haber para postergar una iniciativa, no conseguí trabajo, las puertas se cerraron una tras otra, aunque, no obstante, en cada caso se reconociera la coherencia y trascendencia del modelo que proponía. Finalmente tuve que hacerme cargo de que el cambio no es precisamente una idea que pueda crecer de forma natural en los medios políticos, o educativos, ni menos en quienes toman las decisiones a nivel gubernamental. Sin embargo, no todo fueron cuestiones negativas ya que, al mismo tiempo, me apasioné por la exploración de este campo fascinante y emergente del saber en que confluyen la filosofía, la cibernética y la educación. Tanto es así que aún me regocijo toda vez que, en la intimidad de mis estudios, descubro una nueva vertiente de conocimientos, así como nuevas y productivas interconexiones, y puedo comunicarlas a mis alumnos o amigos. Una modesta pero agradable compensación. Una búsqueda de compensación, en todo caso, que debiera ser ajena a cualquier aprendiz de

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filósofo, en la expresión de Husserl, que se precie de tal, como se asentara tempranamente en la filosofía griega. He aquí un poco de historia de estas vicisitudes. ¿Por dónde empezar en esta búsqueda de una formación complementaria a mis estudios como profesor de filosofía? Mi primer intento fue un fracaso: estudié programación en COBOL y no entendí nada. Pero, como se verá, superar esta dificultad

tuvo

para

una

particular

trascendencia

por

profesora

metodológica. El

curso

era

dictado

una

de

matemáticas, en una escuela de una empresa internacional de producción y comercialización de computadores. Uno de los problemas que enfrenté, con cierto desconcierto, fue que hacia la mitad del curso no podía comprender este lenguaje, del mismo modo que tampoco comprendía qué quería decir ella cuando utilizaba la palabra lógica para referirse a determinados pasos o secuencia de los mismos en el procesamiento de datos de este software. “Esto es lógico…”, “este proceso es lógico”, “es lógico que…”, decía nuestra instructora. A esta altura y en uno de los descansos, le expresé mi zozobra. Le dije que a partir de ese momento no tendría como objetivo aprender a programar en COBOL, sino a desentrañar por qué yo no entendía; particularmente por el

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hecho de que cuando ella utilizaba la palabra lógica, con todo respeto, yo no veía la lógica por ninguna parte. Para mí esto era particularmente inquietante –le expresé a nuestra instructora-, dado que en mis estudios de Filosofía había recibido una no menor formación en aquella disciplina, habiendo explorado desde la lógica de Aristóteles, Hegel, la dialéctica materialista, la lógica simbólica, la modal, y, en sentido estricto, aquéllas desarrolladas por diversos otros filósofos, dado que en sus exposiciones siempre subyace algún énfasis lógico determinado. Y vino la pregunta. Profesora, le dije: ¿“qué entiende usted por lógica?” Sonriéndose me dijo: “La verdad, la verdad, no sé; yo ocupo la expresión de modo más bien natural, para referirme a un cierto orden que visualizo, o a una cierta coherencia, pero en mí no constituye un cuerpo teórico que haya reflexionado, o estructurado en relación con la programación”. “Bueno -le comenté-, aquí me enfrento a un interesante desafío: averigüar cuál es la relación entre la lógica y la programación, aun cuando no persistiré en mi intento por aprobar el COBOL”. Para iniciar mi indagación conseguí un programa complejo y extenso de aplicación de este software que relacionaba diversas variables y funciones de una empresa

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internacional de producción y comercialización de productos lácteos y derivados.

Procedí

trasladando,

sin

mayor

elucubración teórica, y en un proceso relativamente simple y rápido, los diversos pasos y conexiones registrados en el programa de aplicación, a notación simbólica, con sus conectivas lógicas correspondientes. Resultado: todo un largo programa de COBOL, lo reduje a un cuarto de página expresado como un complejo de esquemas proposicionales de lógica simbólica.

Se lo mostré al

ingeniero de

computación que lo había diseñado y que me había facilitado dicho programa. Sorprendido y con entusiasmo dijo: “notable, por fin entiendo para qué sirve la lógica simbólica”. Una confirmación más acerca de los sentidos ocultos que pueden estar detrás de un conocimiento que creemos conocer y dominar a cabalidad. En este caso, nuestro conocimiento de lógica simbólica separado del diseño de máquinas, pues el ingeniero mencionado, no podía ver, en aquel momento, el alcance de la lógica tal como la había estudiado, y menos aún su aplicación al diseño de máquinas lógicas. La historia no termina aquí. Mi profesora de programación,

que

era

directora

de

la

Escuela

de

Computación, quedó fascinada y dispuso que en adelante el curso de programación incluyese un módulo de lógica, cuya responsabilidad se me fue asignada. El programa

que

diseñe para este curso, comprendía el estudio de las conectivas lógicas, las tablas de verdad, la determinación de 21


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verdad o falsedad de esquemas proposicionales de varias conectivas, su traducción a circuitos de conmutación; al mismo tiempo, una parte importante del curso estaba dirigido a traducir a esquemas proposicionales de lógica simbólica, formas argumentativas o de procesos subyacentes al lenguaje cotidiano, incluyendo además algunas nociones de lógica dialéctica. Esto ocurría hacia 1977, cuando aún no existía en nuestro

medio

una

cultura

computacional

que

interrelacionara de manera explícita estos campos del conocimiento. La verdad es que antes de esta experiencia, yo tampoco tenía claro para qué servía la lógica simbólica, aparte de que con ella podía mostrarse la arquitectura lógica de un discurso o forma argumentativa. Esta vez, se me hizo evidente un nuevo sentido para este campo del saber, referido, esta vez, al diseño de máquinas lógicas, cuya trascendencia metodológica, como explicaré luego, incidía en la necesidad de redefinir la lógica en función de su actualísimo valor estratégico para el diseño de toda clase de sistemas inteligentes. Al mismo tiempo se evidenciaba importante para explosionar los procesos creativos o de invención. Mientras

esto

ocurría

leía

de

Stafford

Beer

“Cibernética y Administración” que atrapó mi atención por completo. “Esto puede complementar mi formación filosófica” 22


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-me dije-, y seguí algunos textos de su bibliografía, teniendo como criterio de selección el que se tratase de autores fundadores: Wiener, Ashby, Turing, Grenievski, Arbib, Minsky, Rosenbleuth, Grey Walter, Herbert Simon, entre otros. Paralelamente, e inspirado en tales lecturas, volvía sobre

Platón,

Aristóteles,

Descartes,

Hegel,

Husserl,

Wittgenstein,… para una relectura cibernética de los mismos. El paisaje que empezó a configurarse era incitante y fue un acicate para mi imaginación. Incluso en este ambiente de lecturas regresé a la poesía y al teatro: Shakespeare, Williams, Sartre, García Lorca, Neruda, Gide, Teillier… ciencia-ficción. Todo me permitía abrir los sentidos, y todo me estimulaba a estar atento a cualquier detalle del que pudiese emerger un nuevo pensamiento o sentimiento. Sobrevino el

entusiasmo al

constatar que la

cibernética era un campo de reflexión enteramente pertinente a la filosofía, de manera que iniciaba una exploración por terrenos que, no obstante ser nuevos, me eran familiares. Pero, además, porque empecé a visualizar que desde tal contexto era posible estructurar una estrategia para superar los problemas educativos de nuestro país. Percepción, en todo caso, que ahora me parece no exenta de ingenuidad. No obstante, la canalización de mi entusiasmo, y la necesidad de hallar una forma de subsistencia, encontraron finalmente su objetivo:

diseñar un

educativo. 23

nuevo paradigma


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Para abordar tamaña empresa no contaba con respaldo financiero ni institucional. Tampoco con una metodología definida; sólo con la sensación de que estaba en un campo del saber inmejorable para poder concebir una solución. De hecho, las relaciones entre Filosofía, Educación y Cibernética constituyen un campo paradigmático de convergencia transdisciplinar, o mejor aún, de orden 2

configuracional ,

no

estructurado,

pero

que

en

esta

investigación me propongo fundamentar y establecer como sistema de referencia teórico y aplicado de trascendental importancia. Al menos para resolver entre otros, los actuales problemas metodológicos de gestión y organización del conocimiento que afectan al sistema educacional; y también, para fundamentar la posibilidad de un método de alcance lo más universal posible. Mi formación como aprendiz de filósofo contribuyó a hacer más fácil y agradable la tarea y a señalar, un poco de manera refleja, el modo cómo debía abordar la empresa: necesitaba darme una visión de campo, lo más amplia posible de los problemas e incitaciones teóricas que me ofrecía la exploración por estos caminos de convergencia que empezaba a descubrir, al tiempo que iba configurando 2

El concepto de configuración lo empleo para referirme a un campo del conocimiento que se caracteriza por referirse a un problema, antes que a un tema definido por el sistema de clasificación tradicional de las ciencias o del conocimiento. A su vez, y como veremos más adelante, se refiere a la complejidad e interconectividad que subyace a cualquier forma de conocimiento, con toda otra.

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de modo preliminar las zonas que necesariamente debía desarrollar. Al mismo tiempo, asumía como exigencia, la tarea de realizar una especificación conceptual lo más rigurosa posible (estuve más de dos años trabajando en el concepto cibernético de máquina, y bastante más en el concepto de inteligencia). Esto significaba estar atento a la necesidad de proveer de consistencia y coherencia al discurso, investigar ideas no desarrolladas pero que parecieran contener en germen un gran potencial teórico y aplicado, estudiar campos aparentemente ajenos de la filosofía o la cibernética, como la estrategia del samurai, la logicidad de la poesía, la trascendencia filosófica del mito, la naturaleza de los ambientes culturales electrónicos, o explorando algunas visiones de la ciencia-ficción sobre posibles escenarios futuros, entre otras diversas exploraciones. Todo, a la búsqueda de conexiones inspiradas que promoviesen y motivasen los sentidos y la imaginación. En fin, procuré estar lo más atento posible. En realidad, podría decir que en los hechos no me ceñí a un plan de investigación definido previamente, tal cual se recomienda en los manuales acerca de cómo hacer investigación. Visto a la distancia, lo que me movía era más bien la fascinación por el descubrimiento de nuevos mundos, apasionado por descubrir el poder de la interrelación, gozoso 25


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de pasar de un campo del conocimiento a otro sin traumas, sobresaltos, ni desconfianzas; un verdadero proceso de reinvención

personal,

además

de

descubrir

en

este

megaespacio de acción recíproca total, la experiencia de ingresar en la unidad del saber y en su productiva creatividad. Pero, también vinieron los meses de hastío, de sequedad preocupante, nada claro en el horizonte. Sólo las amenazas de tormenta que anunciaba el casero que venía por la renta impagada, y que también forma parte de esta experiencia metodológica. Porque allí estaba la entropía, de que hablan los cibernéticos, la tendencia al desorden y al caos, golpeando a la puerta de la reflexión y fascinación del pensar, para mostrar su fuerza estresante y de la que debemos precavernos para no perecer. Más recientemente, el curso sobre Métodos de Investigación en Educación, aparte de ser nuevo para mí, me hizo

patente

aparentemente

que

había

sólido,

hecho

pero

sin

un

camino

contar

con

teórico alguna

metodología de investigación reconocida o estructurada, pero que, no obstante, me permitió concluir en una primera fase con la proposición de un nuevo modelo educativo. De hecho, no tenía conocimiento de las técnicas sugeridas en el

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curso, procedentes principalmente del campo de las ciencias sociales,

las cuales,

de

ordinario,

son

consideradas

imprescindibles para desarrollar cualquier investigación en educación que pretenda tener un respaldo científico. A tal punto era mi preocupación que, cuando me enteré que el enfoque que se daría en el curso de doctorado no

sería

estrictamente

cuantitativo,

con

todos

sus

requerimientos de estadística dura, dije con cierto regocijo: “me salvé”. El lado edificante lo ha constituido el desafío de poner como objeto de análisis de esta

tesis, las

exploraciones metodológicas que seguí, muchas veces como tentativas no estructuradas, para diseñar un nuevo modelo educativo. Aún cuando hacia el final de mis dos primeros libros, “Proteo, Paradigma de la Inteligencia” y “Timoneles del Futuro”, podía aplicarlas de modo consciente y casi estructuradamente. De hecho, como expondré y procuraré fundamentar, el paradigma educativo mismo constituye la metodología universal que buscamos. La reflexión que he esbozado debió abordar, también de

modo

preliminar,

los

efectos

de

la

profunda

transformación de la lógica producto del diseño de máquinas electrónicas,

digitales

o

virtuales

e

incluso

de

la

automatización de procesos productivos, de la misma robótica y del diseño de toda clase de software, los cuales son, en sentido estricto, máquinas lógicas de alguna clase. 27


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Todo ello en relación con la preeminencia de lo lógico, o de la

lógica,

que

propongo

redefinir

-en

una

primera

aproximación-, como aquel campo del saber que se ocupa de lo organizacional de la clase que fuere, incluido el caos y el desorden como formas de organización de alguna clase. Una definición de esta clase tiene el propósito de proveer una forma de coherencia que contribuya al proceso de unificación del conocimiento provisto por las actuales tecnologías de comunicación. Paralelamente surgió la necesidad de abordar el problema de la división del conocimiento en dominios independientes y sin relación, en el cual se funda la matriz curricular vigente; por tanto, se dió la necesidad de especificar las limitaciones de lo disciplinario y el modo como podría superarse. Al respecto, resulta ilustrativa la crítica de Popper a la división del conocimiento en asignaturas o disciplinas, para concluir que las disciplinas no existen, 3

incluido el método científico. En lo principal, afirmaba que no 3

Popper Karl: “Post Scriptum a la Lógica de la Investigación científica. Vol.1.”, publicada con el nombre de “Realismo y el objetivo de la ciencia”, Edit. Tecnos, Madrid, 1998, p.45. Allí afirma: “Por regla general, empiezo mis clases sobre el Método Científico diciendo a mis alumnos que el método científico no existe…Mi disciplina no existe porque, en general, las disciplinas no existen. No hay disciplinas; no hay ramas del saber o, más bien de la investigación; sólo hay problemas y el impulso de resolverlos. Una ciencia tal como la botánica o la química… es, sostengo, una mera unidad administrativa… Se ha dicho –agrega-, que las asignaturas son también útiles para los estudiantes. No estoy de acuerdo: incluso los estudiantes serios se dejan engañar por el mito de la asignatura. Y no estoy dispuesto a decir que una cosa que engaña a una persona es una cosa útil para ella.”

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existia un método para encontrar la verdad científica, o para decidir si una hipótesis es o no verdadera. Sostuvo “que todo el problema venía de la creencia errónea de que el conocimiento

científico

era

un

tipo

de

conocimiento

especialmente estricto, o seguro o augusto… Pero, dijo, no existe un conocimiento científico en este sentido.”4 Así, pues, para caminar entre estas tempranas cuestiones problemáticas y las diversas formas de concebir la búsqueda del conocimiento para resolver el problema de su división, fue también necesario proponer un nuevo concepto de inteligencia y, al mismo tiempo, mostrar la correspondencia estructural que, a mi juicio, cabe establecer entre: una arquitectura preliminar de la organización de la inteligencia con la estructura del saber; al igual que con los procesos metacognitivos correspondientes; y desde luego, con el resultado de la automatización tecnológica de los procesos del pensamiento.

Karl Popper

4

Popper, K.: “Realismo y el objetivo de la Ciencia”, op.cit.p.52

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El periplo investigador que realicé incluyó, asimismo, una incursión por la dimensión meta del saber, tales como la tendencia al diseño de metasistemas o sistemas inteligentes, la importancia del futuro para el análisis de los diversos problemas que enfrenta la educación, así como la necesidad de una siempre presente desconstrucción del pensamiento para reducir sus eventuales reificaciones. Todo ello me condujo a proponer una metalectura cibernética de la filosofía, considerando la contraposición hecha por McLuhan entre

los ambientes alfabético y

electrónico

de

las

comunicaciones, así como su impacto en las formas de pensar y sobre la misma organización del conocimiento. Al respecto, hemos tenido presente las diferentes pero complementarias definiciones programáticas de la cibernética, que nos muestran el espectro de cuestiones que aborda. Norbert Wiener, su creador, la define como aquella disciplina que se ocupa de las correspondencias analógicas entre máquinas y seres vivos; Stafford Beer la concibe como la ciencia de la organización eficiente; Ashby como la ciencia que se ocupa del estudio del gobierno de sistemas en extremo complejos y probabilísticos. También se la define como la ciencia que estudia los sistemas de control, comunicación y regulación en máquinas y seres vivos (definición original de Wiener). Al mismo tiempo se le reconoce su aporte para estructurar una metodología transdisciplinaria de investigación, así como para establecer 30


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campos igualmente unificados de estudios y aplicaciones, en los más diversos ámbitos del conocimiento y de la acción. Estas perspectivas han permitido que, graciosamente, se la defina también como la disciplina que trata de todo aquello que las demás ciencias no se ocupan. O como ya afirmara Helmer Frank, “la cibernética es un puente entre las 5

ciencias” , lo que sin duda es síntoma de validación de los propósitos que persigo. Desde otra perspectiva, el interés de la Cibernética por los problemas de control y comunicación muestra el amplio espectro de cuestiones sociales, psicológicas, educativas, organizacionales y tecnológicas que comprende. Como afirma Ashby: “La cibernética se destaca entre los métodos aptos para tratar lo complejo. Rechaza las ideas vagamente intuitivas… y se esfuerza por estructurar una disciplina rigurosa de lo complejo... La cibernética ofrece la esperanza de proporcionar métodos efectivos para el estudio y el control de sistemas que intrínsecamente son complejos en extremo…. De esta manera, ofrece la esperanza de proporcionar los métodos esenciales para 5

Frank, H.: “La Cibernética: un puente entre las ciencias”. Editorial Zeus, Barcelona, 1966.

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atacar los males -psicológicos,

sociales,

económicos- que hasta el presente nos han estado

derrotando

por

su

complejidad

6

intrínseca” . En el mismo contexto y para mostrar la naturaleza filosófica del problema educativo propiamente tal, me pareció importante destinar un espacio al análisis de algunas tensiones dialécticas, su contraposición, superación y ruptura, en el contexto de algunas

visiones

sobre la

naturaleza de la condición humana. Finalizo esta tesis presentando una visión sucinta del paradigma educativo, esto es, del método, resultado de abordar el problema de la educación desde la filosofía y la cibernética a partir del concepto de organización, su correlato, la entropía, y en el contexto más amplio de la gobernabilidad de sistemas en extremo complejos y probabilísticos. Al mismo tiempo, nuestro modelo ha sido pensado como una matriz formativa y aplicada, lo más universal posible, coincidente con un método igualmente universal, que propende al desarrollo de la inteligencia concebida como una metaorganización universal. A ello debemos sumar el muchas veces inescrutable sentido que subyace a la 6

Ashby, William Ross: “Introducción a la Cibernética”, Editorial Nueva Visión, Buenos Aires, 1960, pp.17-18.

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dimensión cuántica, sustrato cósmico de la vida que es otra manera de desplegarse la vida universal en el cuerpo y la mente, y por lo cual, puede afirmarse que una matriz educativa debiera propender a comprender y desplegar también ese sentido y propiedad universal presente en el ser humano. Aún otro aspecto a tener presente en estas consideraciones preliminares sobre cómo realicé el abordaje del problema del método. Me pareció que una manera atractiva, paradigmática y justa es hacerlo en torno a la filosofía de Descartes. Para el efecto, propongo una forma de metalectura cibernética del método cartesiano que la inicio aplicando la Ley del Requisito de Variedad. A mi juicio, esto nos permite: comprender el alcance del método cartesiano, realizar una metalectura cibernética del mismo, apreciar cuán diferente y sorprendente puede ser realizar dicho camino; y como, tanto la Filosofía como la Cibernética, pueden avanzar en sus respectivos campos enriqueciendo la conectividad métodológica que es posible estructurar a partir de esta nueva perspectiva para unificar el saber, base trascendental para propender hacia un método de alcance universal. Considerando el amplísimo espectro de cuestiones que comprende una temática como ésta, y la imposibilidad de abarcarlas, e incluir siquiera a los más relevantes pensadores, me sentiré, por algún tiempo, tranquilo de haber 33


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al menos colocado sobre la mesa algunas cuestiones sugerentes, que de ser asumidas, se podría producir un cambio decisivo en la educación y en nuestra cultura de las organizaciones. Así, por consiguiente, no ha sido mi propósito exponer la vicisitudes, aciertos y evolución del problema en cuestión, sino ejemplificar a través de algunos autores y temas proximales, los alcances de una metalectura filosófico-cibernética

que

propongo

como

un

aporte

metodológico preliminar para abordar el problema de la posibilidad de un método universal, cuestión que me parece decisiva a la hora de proponer una solución al problema de la deficiente calidad de la educación. De hecho, he tratado diversos temas en esta tesis mediante bosquejos que procuran, en conjunto, ofrecer un panorama de incitaciones teóricas y problemáticas, como es el caso de la Lógica y la Ley del Requisito de Variedad, o la exposición sucinta de las configuraciones del modelo educativo que, no obstante, permiten aproximarse a la amplísima variedad temática y de problemas que comprende la posibilidad de configurar un método de alcance universal. Y que, por cierto, debieran ser objeto de extensos y detallados desarrollos ulteriores como soporte estructural para la puesta en marcha de un paradigma educativo proteiforme.

34


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Cybernetic Seance - New York City, 1947 From Left to Right:Ralph W.Gerard (Neurophysiologist), John von Neumann (Mathematician), Heinz von Foerster (Electrical Enginner), Lawrence K. Frank (Social Scientist), Norbert Wiener (Mathematician), Meinrich Kluver (Psychologist), Molly Harrower (Psychologist)

35


JULIO VENEGAS VASQUEZ

1 SOBRE EL ALCANCE DEL MÉTODO CIENTÍFICO

Pensar en la posibilidad de contribuir a generar una matriz metodológica de alcance universal, que supere la variedad de caminos y senderos que emergen del amplísimo espectro de especializaciones profesionales y campos del conocimiento, implica, en referencia a la cuestión del método, considerar por qué, y con frecuencia, se otorga primacía al pensamiento y al método científico, al conferirle un rango paradigmático que lo legitima como referente casi obligado para decidir acerca de la consistencia y coherencia de una determinada concepción teórica o aplicada. Al respecto, sin embargo, es menester destacar que, en sentido estricto, en la base de lo que se considera científico encontramos con bastante frecuencia, y casi indefectiblemente, fundamentos, o supuestos que son de orden filosófico o que tienen su raigambre en otras múltiples formas no científicas de pensar, tales como prejuicios, creencias u opiniones no fundamentadas. O por último, cabría también afirmar que posee los límites propios de una mente finita; cuestión ésta que -como se sabe-, ha sido expresada

con

matices

mediante

36

el

Principio

de


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Incertidumbre de Heisemberg, el de Incompletitud de Godel o el de Complementariedad de Bohr. Así,

pues,

no tenemos ni

la infinitud ni

la

omnicomprensión u omnisapiencia que nos permita asegurar que nuestro conocimiento, y en particular el científico, pueda ponerlo todo de manera absoluta sobre la mesa. De modo que sensible a tales restricciones, nos parece que el método científico no es ajeno a las vicisitudes erráticas, deshonrosas o vergonzosas del pensamiento que nos refiere la historia. Razón por la cual puede afirmarse que se trata de una forma de conocimiento más bien aproximada, relativa, provisional y también contaminada, al menos por el tiempo, la cultura, los hábitos de pensamiento, los prejuicios y sus propias limitaciones asentadas en más de algún supuesto no suficientemente examinado. A su vez,

podemos esbozar el método científico

como aquel que, entre otros aspectos, se sustenta en determinadas

condiciones

lógico-formales

especificadas

previamente, entre las cuales cabe mencionar:

La determinación, o delimitación de la configuración, sistema, entidad o proceso que se estudiará,

la definición conceptos,

el sistema de medición correlativo,

operacional

37

de

sus

términos

o


JULIO VENEGAS VASQUEZ

la especificación y análisis de las variables,

su traducción a un lenguaje simbólico, para estudiar el sistema, o aspectos del mismo, a la búsqueda de regularidades (aún la irregularidad misma como tal).

Para, finalmente, en el contexto de tales condiciones, 

predecir su comportamiento. A este respecto, la metodología científica ha de dar

cuenta acerca de cómo, el científico, define los conceptos, establece sus leyes, genera y modifica sus teorías. Asimismo, tendrá que precisar el lugar que le corresponde en el conjunto del saber; de modo particular en relación con la especialización,

aislamiento

y

fragmentación

del

conocimiento que conlleva. Todo ello hace posible que el hombre de ciencia avance en la comprensión de los fenómenos mediante la formulación de una ley o principio universal expresada generalmente de modo simbólico; pero que no constituye una respuesta acerca de qué sea aquello analizado, como, por ejemplo, especificar qué sea, en último término un electrón.

Por tanto, en medida decisiva, el

conocimiento científico emerge también, y se estructura, sobre las condiciones lógico-formales preconfiguradas, así como sobre los procedimientos de medición y sistemas de referencia teóricos adoptados o propuestos por el hombre de ciencia. A partir de lo cual construye una imagen del mundo; insoslayablemente incompleta, aproximada, que hace abs38


JULIO VENEGAS VASQUEZ

tracción de la enorme diversidad, singularidad e incluso infinitud, que el mundo real o el universo presentan toda vez. Pero sobre todo alejada de la complejidad y magnitud de éstos. Desde

otra

perspectiva,

si

consideramos

el

conocimiento científico como aquel que es posible contrastar empíricamente, o verificar sus hipótesis, resultados o afirmaciones, de modo cuantitativo, entonces, en realidad, y como nos enseña Einstein, sólo una parte bastante menor del saber es la que se funda, o puede fundarse, en estos criterios. “Entre las diversas imágenes del mundo formadas por el artista, el filósofo y el poeta, ¿qué lugar ocupará la imagen del físico teórico? Su principal

cualidad

debe

ser

una

exactitud

escrupulosa y una coherencia lógica que sólo el lenguaje de las matemáticas puede expresar. Por otra parte, el físico tiene que ser severo y abnegado respecto al material que utiliza. Debe contentarse con reproducir los más simples procesos que se ofrecen a nuestra experiencia sensorial, pues los procesos más complejos no pueden ser representados por la mente humana

39


JULIO VENEGAS VASQUEZ

con la sutil exactitud y la secuencia lógica que son indispensables para el físico teórico.” 7

Sin duda es del todo relevante el hecho de que Einstein resalte el aporte que hacen el artista, el filósofo y el poeta en “la construcción de una imagen del mundo que proporcione cierta expresión tangible de lo que la mente 8

humana ve en la naturaleza.”

En realidad, habría que reivindicar, que no sólo estos

tres

paradigmas

del

saber

contribuyen

a

la

construcción de una cosmovisión en el campo de aquello “más sutil y complejo”, sino también el político, el monje, el escritor, el guerrero, también el músico y el pedagogo, y en general toda significativa actividad humana, sin olvidar las propias del campesino, del obrero, del ingeniero, o del empresario. Esta última no trata de una distinción ideológica, sino del simple y a la vez complejo humanismo, referido a los procesos creativos, reflexivos y de acción, que a partir de estas actividades pueden generalizarse. Actividades que van describiendo

al

ser

humano

en

sus

múltiples

manifestaciones, generando espejos por doquier en los que nos podemos mirar y aproximarnos a una mejor comprensión de nosotros mismos. 7

Planck, Max: “¿Adónde va la ciencia?”, Editorial Losada, Buenos Aires, 1961. Prólogo de A. Einstein, p.11.

8

Ibidem, p.10.

40


JULIO VENEGAS VASQUEZ

A este respecto, es necesario destacar que ya Platón, en su diálogo Alcibíades introducía la metodología del espejo, y precisamente, en conexión con la posibilidad de acceder a la comprensión del precepto “Conócete a ti mismo”. Allí, la sabiduría misma así como la forma de organizar el conocimiento, se constituyen en espejos de la mente, lo que, además, está en conexión con el problema de la gobernabilidad del Estado, partiendo del principio de que la vastedad de los conocimientos, los principios de organización y las estructuras que posee el cuerpo, proveen el saber indispensable para gobernar la propia mente y el cuerpo, y, por extensión, propender a bien administrar la familia, la ciudad y el Estado. Así, se puede afirmar que el método, o la estrategia de exploración y descripción científica no son suficientes para dar cuenta de lo real tal como se nos aparece. De hecho, la lectura científica de la realidad se separa sensiblemente de la representación cotidiana y del sentido común, sea por vía de la abstracción, del modelamiento o del lenguaje simbólico. De igual modo se separa de todo aquello que sea renuente a una formalización científica, o de aquello que por su extrema diversidad y variabilidad, no es materia que por regla general aborde el hombre de ciencia, particularmente el físico. Todo ello sin obviar que desde las leyes y principios por él descubiertos,

41


JULIO VENEGAS VASQUEZ

se pueda orientar con mucha certeza el proceso de invención y la acción cotidiana. Quienes sí están en este ámbito son, entre otros, los arquetipos humanos recién mencionados que asumen la incertidumbre, el sinsentido, el error, el engaño, la confusión, tratando por consiguiente, de comprender y encontrar estrategias de adaptabilidad, para así moverse en una realidad que se resiste a ser reducida a fórmulas o definiciones últimas, o a un devenir previsible o determinístico. En este sentido, cabe afirmar que en general el científico estudia realidades no perceptibles al ojo corriente; consiguientemente, se aleja, de la realidad cotidiana que envuelve al ser humano. Esta realidad está en movimiento, es evolutiva y por tanto histórica, nunca esta fijada en el tiempo. Lo que permite la emergencia de una nueva forma de complejidad que, en general, no es abordada por el hombre de ciencia en sus construcciones teóricas. En esta dirección es del todo relevante la afirmación de Einstein sobre la incongruencia de que dicha complejidad pueda ser expresada con la secuencia lógica indispensable para el físico teórico. Un punto de encrucijada entre la ciencia y la filosofía, entre las formas de pensar y de concebir lo lógico

como una secuencia ordenada, consistente y

coherente de proposiciones, o de regularidades en la naturaleza, tal como sería la forma corriente de ver la 42


JULIO VENEGAS VASQUEZ

búsqueda científica, en contraposición todo ello con la coexistencia de formas no lineales, más bien antagónicas, simultáneas, dialécticas, ubicuas, holísticas, que la filosofía y otros campos no científicos del saber, nos despliegan con singular riqueza y variedad. Se trata, pues, de un ambiente pletórico

de

incertezas y misterios que

de

manera

sorprendente o inesperadamente nos ofrece, y al cual conduce, el ignoto e inabarcable universo. Es decir, en la pretensión de alcanzar una secuencia lógica que se ajuste a un

patrón

ancestralmente,

conocido y

por

por lo

nosotros, tanto

no

subyacente consciente

o

metaestructurado, puede estar la trampa, el hábito o la creencia, entronizada como visión científica, pero que, en rigor, no posee ni la exactitud, ni la certeza últimas invocadas para tal conocimiento. Veamos: ¿por qué algo tan sutil e hipercomplejo como el universo tendría que partir de un proceso tan burdo y mecánico como una explosión? Esta pregunta, que yo me formulo, no tiene fundamento “científico”. No tiene un hecho que le sirva de base indubitable, tampoco puede ser cuantificado o evidenciado. Se trata de una presunción, de una duda, que tal como está formulada, desde mi precario conocimiento del tema, no tiene un soporte teórico, y menos aun una teoría física que la respalde. Por el contrario, la respuesta del Big Bang, tiene, sin duda, su soporte teórico. Sin embargo, dicho fundamento parece apoyarse en una 43


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racionalidad conocida, en una concatenación de causas y efectos asentada en la experiencia cotidiana, que adquiere carta de ciudadanía como una secuencia lógica determinada, indispensable al físico teórico pero que acaso no pudiera corresponder en absoluto con la logicidad relativa al origen del universo, tal como este pudo ser realmente. Si es que hubo tal origen. Porque, desde otra perspectiva, cabe indagar qué queremos decir con origen, y qué nos autoriza a hablar de origen. Es decir cabría preguntarse por el fundamento epistemológico -y no digamos lógico- de tal noción. Y es que, en realidad, el físico parece enfrentarse a una cuestión insalvable: la imposibilidad de hacer el camino completo de experiencias, y alcanzar, en este caso, “el origen”. Tendría en todo caso que proceder por extrapolación o interpolación, procedimientos estos que como se sabe no aseguran certeza absoluta; sólo la suficiente, se dirá, para darnos una explicación provisional de cómo pudo haber sido la concatenación de hechos y de leyes en un evento determinado. Concatenación, en todo caso, que no puede sino ser de orden provisoria, considerando el insalvable límite que la infinitud espacial y temporal instala para la verificación a esta escala. Agrega Einstein: “Incluso a expensas de la amplitud tenemos que asegurar la pureza, claridad y exacta

44


JULIO VENEGAS VASQUEZ

correspondencia entre la representación y la cosa representada. Al darnos cuenta de que es muy pequeña la parte de la naturaleza que así podemos comprender y expresar en una fórmula exacta, mientras tiene que ser excluido todo lo más sutil y complejo, es natural preguntarse: ¿qué tipo de atracción puede ejercer esta obra? ¿Merece el nombre de imagen del mundo el resultado de una selección tan limitada? Yo creo que sí –agrega- pues las leyes más generales sobre las cuales se construye la estructura mental de la física teórica tienen que ser derivadas estudiando en la naturaleza incluso los fenómenos más sencillos.

Si son bien

conocidos, hay que ser capaz de deducir de ellos, mediante el razonamiento puramente abstracto, la teoría de todos los procesos de la naturaleza, incluyendo los de la vida misma. He querido decir teóricamente, pues en la práctica tal proceso de deducción está mucho más allá de la capacidad del razonamiento humano. Por tanto, el hecho de que en la ciencia tengamos que contentarnos con una imagen incompleta del universo físico no es debido a la naturaleza del universo, sino más bien a nosotros mismos.”9

9

Planck, Max: “¿Adónde va la ciencia?”, op.cit., p.11

45


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Considero que este pasaje de su pensamiento aparte de permitirnos precisar de mejor manera la naturaleza y alcance de lo que podría llamarse método científico, así como sus exigencias lógicas, de orden matemático, de lenguaje, de rigor y abnegación-, nos enseña que es muy pequeña la parte de la naturaleza que así podemos comprender, “mientras tiene que ser excluido todo lo más sutil y complejo”.

Albert Einstein

Todo ello atendiendo a la severa restricción de que la mente humana no posee ni la sutileza ni la exactitud, ni el poder, para representarse procesos de complejidad que tienen como unos de sus elementos esenciales la infinitud. Y ¿qué no lo tendría? “La plenitud nace de su plenitud. Todo lo que existe es plenitud” señala la invocación del

46


JULIO VENEGAS VASQUEZ

10

“Upanisads” . Razón por la cual, en esta concepción oriental, el Uno-sin-segúndo, esto es, el Todo, ha existido desde siempre, no hay un origen. Pero a su vez, tampoco podemos disponer del tiempo necesario para recorrer cualquier serie de la cual se sostenga que lo afirmado en una ley

o

principio

físico

determinado

sea

verdadero

absolutamente. Y vaya cosa notable, pues eso más sutil y complejo está también en nosotros. Es la propia hipercomplejidad del cuerpo y la mente, su riqueza estructural y adaptativa, en acción recíproca total con la complejidad de la vida social, económica, política y educativa. Francis Crick lo expresa de esta manera: “Para el hombre no hay estudio más vital que su propio cerebro. Nuestra visión del universo depende por completo de ello.”11 Y Edgar Morin agrega: “como un Agujero negro, el misterio del cerebro parece que vaya a englutir nuestra inteligibilidad, siendo que se halla justamente en la fuente de nuestra inteligibilidad.” 12 Es precisamente en este campo donde el filósofo, el artista, el poeta, y los diversos otros paradigmas humanos, navegan con mayor expedición y donde, además, han

10

Rafael: “Upanisads”, Editorial EDAF, Arca de Sabiduría, Madrid, 1993, p.11 11

12

Morin, E.: “El Método III”, Colección Teorema, Madrid, 1988, p. 95. Ibidem. p.96

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

desarrollado complejas estrategias de exploración, de investigación, que les han permitido acercarse a una mayor comprensión del hombre y de sus posibilidades creativas, destructivas y evolutivas. Sin embargo, tales estrategias no son necesariamente explícitas, ni para el creador ni para el receptor. Quiero decir con ello que allí donde el lector ve una historia, como los celos de Otelo, en realidad también tenemos la descripción de la arquitectura organizacional de un sistema de comunicación con sus problemas de control, comunicación,

desorden

y

previsible

inestabilidad

catastrófica. De modo que el poeta o el artista no sólo embellecen las formas de expresión, o nos cuentan historias hermosas o dramáticas (igualmente bellas) de la existencia, sino que, al mismo tiempo, construyen espejos proteiformes del comportamiento humano, toda vez que captan o explicitan modos diversos de percibir la naturaleza, en cuanto a su relación con el ser humano y de éste con los otros. En cuyas lunas podemos vernos a nosotros mismos, captando las más de las veces el sentido, la forma o la clase de tejido o urdimbre que sirve de soporte a la imagen proyectada. A este respecto el cuerpo humano emerge como una síntesis organizacional de la naturaleza y del cosmos, una expresión de aquello más sutil y complejo, en el que se unifican las diversas formas de conocimiento, las diversas dimensiones de Ésto, lo más cercano, con Aquéllo, el insondable universo, o universos posibles. Así, ninguna 48


JULIO VENEGAS VASQUEZ

forma de conocimiento, por aparentemente modesta que aparezca, puede considerarse irrelevante. El hombre, artífice de uno de los centros de interconectividad física y también trascendental, cuyo logro tecnológico es la instalación de la interconectividad a nivel global, está derribando con ella las fronteras disciplinarias del conocimiento, estableciendo un principio de unidad del saber que

sobrepasa

cualquier

intento

de

mantener

la

fragmentación del conocimiento, sea como conocimiento científico,

artístico,

filosófico,

u

otro

cualquiera

con

pretensiones jerárquicas. Con todo ello quiero decir que, a mi juicio, la sobrevaloración en la educación del método científico reviste carácter crítico, dado que su forma tradicional presenta al menos las restricciones a que hemos hecho mención. Por consiguiente, sería insuficiente, en su forma ordoxa que conocemos, para abordar la hipercomplejidad, ya que los problemas a considerar, parecen estar un tanto distantes de los métodos llamados científicos de las ciencias sociales, y acaso, más próximos al ámbito de las disciplinas filosóficas. Las cuales, por lo demás, no constituyendo “ciencia” han cumplido, y siguen cumpliendo con su rol conceptual y lógico, relevante para afinar el cuerpo teórico de aquéllas. Y ello porque la reflexión sobre los fundamentos de una ciencia en particular, o sobre la ciencia misma, pensando en el Principio 49


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de Incompletitud de Godel, se ha de hacer desde fuera de la disciplina, lo que nos conduce al ámbito de la Filosofía de la Ciencia, de la Metalógica, o de la Epistemología, entre otros campos problemáticos de estudios en los que el espíritu filosófico tiene su ubicación natural. Por lo demás, si atendemos a la naturaleza y al alcance de los problemas propiamente pedagógicos del proceso educativo, podría decirse que estos tienen directa relación con cuestiones filosóficas, relativas principalmente a:  La teoría del conocimiento en su forma más general  La epistemología como un campo de la misma aplicado a la ciencia  La lógica,

comprendiendo su

redefinición que

incluya lo lógico como lo organizacional, o la forma, en el más amplio espectro concebible, incluidos el caos y el desorden.  Los problemas de orden ético, estético, metafísico, existencial, en la formación de los alumnos.  También las problemáticas relativas a una eficiente gestión y reorganización del saber, referidas de modo particular al rediseño y gobernabilidad de las organizaciones, sean éstas educativas, sociales, económicas, administrativas, productivas o políticas.  Y, por cierto, la especificación, toda vez, de los fines trascendentes de la educación, en el amplísimo 50


JULIO VENEGAS VASQUEZ

espectro de sentidos y problemas que han de considerarse para avanzar en el perfeccionamiento y realización humana.

Todo ello, por cierto, exige una visión unificada, o la generación de una forma de navegación para avanzar en el despliegue de la interconectividad subyacente por doquier. Así, y en mi opinión, pareciera ser que métodos como la técnica de muestreo, la observación (relativa a la recogida de datos), los métodos preexperimentales, cuasiexperimentales, y el método experimental estricto, tendrían particular utilidad en el estudio del comportamiento de grupos, más que para resolver

cuestiones

de

orden

epistemológico

o

gnoseológicas, o para desarrollar, por ejemplo, teorías explicativas sobre el impacto de las TICs en las formas de pensamiento. Quizás otro tanto podría decirse de aquellas técnicas que ponen el énfasis en el estudio del comportamiento del sistema atendiendo a la observación y manipulación de variables, según se intervenga sobre ellas, ya que en el caso de la metodología experimental tiene la limitación de que no permite analizar situaciones complejas. A este respecto, es interesante tener presente la observación del Ashby cuando afirma:

51


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“En la actualidad, la ciencia se encuentra en una encrucijada. Durante dos siglos ha explorado sistemas que son intrínsecamente simples, o susceptibles de ser analizados en componentes simples. El hecho de que un dogma tal como: “Varíense los factores de a uno por vez”, haya

podido

aceptarse

durante

un

siglo,

demuestra que los científicos están absolutamente dedicados a investigar sistemas que permitieron el uso de ese método, pues con frecuencia resulta prácticamente imposible aplicarlo a sistemas complejos. Sólo luego de los experimentos realizados por Ronald Fisher en suelos agrícolas, en la década del 20, se advirtió claramente que hay sistemas complejos en los que no puede aplicarse el método de variar los factores uno por uno, pues estos sistemas son tan dinámicos e interconectados que la alteración de una variable actúa inmediatamente como causa de variación de otras, de muchas otras, quizás.” 13

Las

investigaciones

posteriores

relativas

a

la

posibilidad de estructurar una ciencia de la complejidad, y del caos, han confirmado esta restricción de las formas metodológicas que colocan el énfasis en la manipulación de variables. Pero, además, está el hecho de que tratándose de

13

Ashby, William R.: “Introducción a la Cibernética”, op. cit., pp. 16-17

52


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sistemas

en

extremo

complejos

estos

tienen

un

comportamiento que ha de asumirse en términos probabilísticos. Lo cual, visto en la perspectiva del Principio de Incertidumbre

de

Heisenberg,

ofrece

una

perspectiva

metodológica contrapuesta a la que subyace al enfoque determinístico de sistemas, por muy complejos que estos sean. A su vez, puede afirmarse que para el caso de la investigación educativa, o de cualquier investigación en cualquier campo del saber, se ponen en acción, las más de las veces de manera no estructurada, aún cuando de modo alternado, simultáneo, o contrapuesto, formas lógicas como la dialéctica, la fenomenología, o la metafísica (en cuanto forma de descripción de la esencia de una cosa) 14. También, el investigador, las más de las veces de manera inconsciente, despliega la concepción aristotélica del pensar, o la duda o escepticismo cartesiano, o reproduce la escisión sin relación del conocimiento, o tiene momentos de captación de la unidad del saber; y junto con ello, con frecuncia, despliega con mayor o menor acierto, pero sin ser 14

Aristóteles define la esencia como la forma propia de cada cosa, como aquello que hace que una cosa sea lo que es (“Metafísica”, en Obras Completas, T-II, Ediciones. Anaconda, Buenos Aires, 1947, p.52); esto es, su arquitectura organizacional, podríamos decir ahora. En todo caso, aquí no nos hacemos cargo de la controversia acerca de si es posible o no conocer la esencia de algo, como una realidad última o definitiva sobre el Ser; sino sólo en cuanto aproximación a lo que pudiéramos llamar la forma constitutiva de algo, provisoria, y por tanto, modificable.

53


JULIO VENEGAS VASQUEZ

necesariamente consciente de ello, alguna conceptualización o sistema de referencia filosófico que sustenta cada una de estas formas de análisis o de reflexión. Todo ello configura una arquitectura de orden conceptual y metodológico que, podría decirse, sirve de sustrato problemático y “guía encubierta” al hombre de ciencia, sin que éste, muchas veces, sea consciente de ello, y menos aún del alcance e influencia, positiva o negativa, que tiene sobre la estructura de su concepción teórica. El científico, como hemos dicho,

puede no estar

consciente de que utiliza como soporte no estructurado este amplio espectro de concepciones lógicas o epistemológicas que, por otra parte, el filósofo ha estudiado y procurado especificar,

generando

conocimientos

y

formas

metodológicas que constituyen un aporte significativo para el desarrollo del saber, o para enfrentar el estudio de sistemas dinámicos altamente complejos, como el pensamiento y el conocimiento humanos. No obstante, el hombre de ciencia puede mirar con cierta desconfianza a la filosofía atendiendo al supuesto de que los intentos de ésta son más bien especulativos. Por consiguiente, me parece que es necesario avanzar hacia la superación de la escisión entre lo científico y lo filosófico, o entre lo científico y lo poético, por cuanto estas distinciones pueden derivar en enclaves reificantes de la división sin relación del conocimiento. En realidad, es menester consignar que tenemos a nuestro favor el que las 54


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Tecnologías de Comunicación y de la Información (TICs) se están encargando de superar estas fragmentaciones del saber. Recordemos, al respecto, las reservas de Popper sobre la organización tradicional del conocimiento: “No estudiamos temas, sino problemas; y los problemas pueden atravesar

los límites de

cualquier objeto de estudio o disciplina… Estoy totalmente dispuesto a admitir que muchos problemas “pertenecen”, sin embargo, en algún sentido, a una u otra de las diversas disciplinas tradicionales, aunque su solución requiera de la intervención de las más diversas disciplinas... Pero esto no afecta a mi tesis de que la clasificación en disciplinas carece, relativamente, de importancia, y de que somos estudiosos de problemas, no de disciplinas.” 15

Así, podemos ser testigos y actores de la emergencia de lo transdisciplinario, o mejor aún, de lo configuracional, como una forma de navegación que nos permite explorar mejor los territorios de lo hipercomplejo. El vocablo configuración, sea dicho, tiene la ventaja de no remitir al concepto de

disciplina

o

ciencia,

sino

15

a

un

cierto

complejo

Popper, K.: “Conjeturas y Refutaciones”, Ediciones Paidós, Barcelona, 1994, p. 95

55


JULIO VENEGAS VASQUEZ

problemático, de estudios o investigación, definido en función de

propósitos

que

pueden

ser

teóricos,

aplicados,

indagativos, imaginativos, de invención, lúdicos o de exploración de nuevas conectividades del conocimiento. En tales

configuraciones

pueden

converger

diversas

dimensiones del saber en las que se ha superado la lógica de la escisión sin relación de las disciplinas. Al respecto, es menester tener presente que para Einstein siendo “la labor suprema del físico el descubrimiento de las leyes elementales más generales a partir de las cuales pueda ser deducida lógicamente la imagen del mundo… no existe un camino lógico para el descubrimiento de esas leyes elementales. Existe únicamente la vía de la intuición, ayudada por un sentido para el orden que yace tras las 16

apariencias, y este Einfuhlung la experiencia.”

se desarrolla por

17

Perspectiva que amplia notablemente la naturaleza del proceso creativo y presiona para romper cualquier dimensión metodológica que se proponga reducir a un ámbito del saber, la clave para investigar, tal como sucede con la “visión científica”, por ejemplo. Por el contrario, y en rigor, estamos en presencia de la capacidad combinatoria

16

Einfuhlung: comprensión, intuición o compenetración.

17

Planck, M.: “¿Adónde va la Ciencia?”, op. cit. p. 12.

56


JULIO VENEGAS VASQUEZ

prácticamente ilimitada que posee la mente para manejar estructuras y formas, o para la disolución o modificación de las mismas. Entre ellas sus diversas posibilidades lógicas, experienciales, afectivas, estéticas, lúdicas o dramáticas que, en conjunto, configuran el ámbito de resonancia y la fuente creativa desde la cual emergen combinaciones meritorias y productivas del pensamiento y para la praxis. Con frecuencia se asocia el concepto de método a camino, sin embargo, no se trata de uno en el cual haya un trazado con estaciones, pertrechos, y secuencias lógicas claramente

establecidas,

para

resolver

problemas

de

aquellos que una investigación avanzada se ocupa. No es que en un punto de la encrucijada haya una señal o un sistema de señales que pueda guiarnos por un sendero determinado; ni tan siquiera se nos clarifica los puntos de parada y paisajes ya descritos, que anuncien aquí y allá los parajes no explorados, o los problemas de encrucijada a los cuales podemos llegar si no nos guiamos por tales pautas de exploración. Es necesario, pues, ampliar esta idea del método con la metáfora de la navegación; metáfora muy a propósito cuando nos referimos a la variedad de rutas que podemos hacer, así como lugares que podemos conocer y recorrer, moviéndonos por la encantada red digital. Lo que, además, nos sitúa -dada la relación con las vicisitudes y posibilidades 57


JULIO VENEGAS VASQUEZ

de naufragio propias de la navegación-, en el centro de los problemas de gobernabilidad del cuerpo y la mente, así como de los sistemas de organización sociales y ecológicos. No obstante, siempre resulta fructífero disponer de una metáfora que nos describa, en este caso, al investigador y su labor, más aún cuando se trate, por ejemplo, de diseñar un nuevo paradigma educativo, de desarrollar un nuevo concepto de inteligencia, de concebir un método de alcance universal, o de explicar la logicidad que subyace a una cultura en que las TICs tienen su reinado. A este respecto, el vuelo también puede ser una apropiada metáfora del quehacer indagativo. Particularmente cuando el investigador tradicional es motivado por un problema o una incógnita, y sólo dispone de los instrumentos habituales para enfrentarlo. Así, la solución puede escabullírsele, porque los métodos tradicionales quedan por debajo de lo extremadamente complejo, ya que no están diseñados para abordar lo configuracional e hipercomplejo. Entonces, deberá levantar el vuelo, posarse en la copa de algún árbol, o parado sobre los hombros de otros gigantes, como afirmaba Newton, para tener una visión más amplia del territorio, más elevada, posándose sobre una montaña, y aún a mayor distancia, incluso cósmica, a fin de procurarse la imaginación explicativa más exuberante.

58


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Estos

ascensos

progresivos

constituyen

una

metamorfosis tanto para el investigador, cuanto para los sistemas de referencia conceptuales que maneja. Y también, un cambio en la situación relativa en la que inscribimos el problema, dentro de la red multidimensional del saber y de la praxis. En realidad, podemos decir que a medida que se avanza y el contexto teórico se amplía y modifica, nuestro problema

se

ha

metamorfoseado.

En

consecuencia,

debemos estar adiestrados y disponer de una estrategia para captar tales transformaciones y no perdernos en la oscuridad del mediodía, o en las cavernas subterráneas en las que el reinado de las sombras compite con la ignorancia para tener el poder. Así, pues, será necesario, una y otra vez, remontar el vuelo, para desplazarse entre los árboles, arbustos, planear, posarse en tierra, escuchar el sonido de ésta, vadear ríos y lagos, o lo que es lo mismo, atender sobre la diversidad de arquetipos, modelos, o sobre la singularidad misma, siempre, empero, a la búsqueda de un punto de interconexión que nos permita captar el sentido o alguna nueva clave de interpretación. Hasta nos podemos olvidar del problema inicial, fascinados con los paisajes que vamos descubriendo; incluso podrá ser otro el problema que ocupe finalmente nuestra

atención;

para

todo

ello

será

necesario,

indudablemente, desarrollar algún cuerpo teórico. Vuelo e imaginación, a la búsqueda de interconexiones para una 59


JULIO VENEGAS VASQUEZ

teoría explicativa más amplia y de mayor espectro de aplicación, todo ello en dirección a la unidad del saber. He ahí un curso posible del método. Del

mismo

modo,

será

necesario

cultivar

la

imaginación para concebir mundos posibles o explicaciones que

contravengan

el

sentido

común.

Una

cuestión

metodológica trascendental que el maestro Descartes llevó a una categoría inigualable en el campo de la filosofía y de gran trascendencia para el hombre de ciencia. Su duda metódica se construye en gran parte desde la imaginación. Veamos el notable pasaje de su obra: “Y, sin embargo, hace tiempo que tengo en mi espíritu cierta opinión, según la cual hay un Dios que todo lo puede, por quien he sido creado tal como soy. Pues bien: ¿quién me asegura que el tal Dios no haya procedido de manera que no exista tierra, ni cielo, ni cuerpos extensos, ni figura, ni magnitud, ni lugar; pero a la vez de modo que yo, no obstante, sí tenga la impresión de que todo eso existe tal y como lo veo?” 18

Confluencia de escepticismo radical, duda metódica e imaginación. ¿La Matrix?. ¿Cómo vería el universo si fuese montado en un rayo de luz?, se preguntaba Einstein. Otro: 18

Descartes, René: “Meditaciones Metafísicas”, Ediciones Alfaguara, Madrid, 1977, p.19

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

¿No será que existen unos seres diminutos que transmiten las enfermedades? ¿No será que existen unos corpúsculos, que son también ondas, extremadamente pequeños que tal vez nunca podremos ver pero que constituyen la base de la energía-materia? Pero, a su vez, ¿tenemos en realidad una forma de despejar, en una u otra dirección, la antedicha duda cartesiana? La cual expresa también del modo siguiente: “Así, pues, supondré que hay, no un verdadero Dios –que es fuente suprema de verdad-, sino cierto genio maligno, no menos artero y engañador que poderoso, el cual ha usado de toda su industria para engañarme. Pensaré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, la figuras, los sonidos y las demás cosas exteriores, no son sino ilusiones y ensueños de los que él se sirve para atrapar mi credulidad. Me consideraré a mí mismo como sin manos, sin carne, sin sangre, sin sentido alguno, y creyendo falsamente que tengo todo eso. Permaneceré obstinadamente fijo en ese pensamiento, y si, por dicho medio,

no me es posible llegar

al

conocimiento de alguna verdad, al menos está en mi mano suspender el juicio. Por ello, tendré sumo cuidado en no dar crédito a ninguna falsedad, y dispondré tan bien mi espíritu contra las malas artes de ese gran engañador que, por muy

61


JULIO VENEGAS VASQUEZ

poderoso

y

astuto

imponerme nada.”

que sea,

nunca

podrá

19

Descartes, René

Los

recursos

de

imaginar,

suponer,

o

fingir,

resaltados por Descartes, aparte de constituir formas de la capacidad

combinatoria

ilimitada

de

la

inteligencia,

representan aspectos decisivos, como cursos viables del pensamiento, o de una logicidad interna que puede o no concluir en mediciones, en distinción de

variables o en

condiciones experimentales verificables. Pero que a no dudar motiva y origina la generación de visiones coherentes y prolíficas. Así, por esta vía, podemos abrir nuevos campos de investigación, nuevas cosmovisiones, o inspiradas formas, para abordar el estudio y la solución de una vasta variedad de cuestiones que de otro modo pueden quedar ocultas a la reflexión. Para ello será necesario tener presente la diversidad de mundos posibles modelados para explicar, por ejemplo, la dimensión subatómica de la materia; o la 19

Descartes, René: “Meditaciones Metafísicas”, op.cit., p.21

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imaginación, casi siempre certera de la ciencia-ficción que, aparte de orientarnos acerca de eventuales escenarios futuros, sirve de brújula al investigador para definir configuraciones de valor estratégico, sea para diseñar programas tecnológicos o para definir una nueva matriz curricular. A todo ello debemos agregar, y como un componente “no científico” del pensamiento científico, o de cualquiera otro que se coloque en una situación límite, la audacia necesaria para atreverse a sostener, por ejemplo, que la Tierra no es plana; o transgredir principios éticos ya establecidos, arriesgando mi integridad física o la propia vida y ser condenado a beber cicuta. Son los riesgos de una actividad que por ser “intelectual” parece carente de peligros. En realidad es arriesgada ya desde el momento en que alguien (el filósofo, el científico, el artista, el místico, el cineasta o el poeta) se apasiona por una idea poderosa, cuya explosión y racimo de efectos colaterales, herirá a más de alguna epidermis con autoridad, desatando destinos dolorosos e inciertos para quien haya osado trasponer las fronteras establecidas. Un destino, éste, en todo caso ineluctable.

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

2

LA LEY DEL REQUISITO DE VARIEDAD

La Ley de la Variedad Obligada o Ley del Requisito de Variedad, descubierta por el cibernético William Ross Ashby, y a la que habíamos hecho referencia, afirma que sólo la variedad absorbe variedad.

20

Lo cual quiere decir que

si mi sistema de control, regulación y comunicación no tiene la variedad necesaria, la riqueza organizacional suficiente, o la complejidad requerida, entonces mis posibilidades de sobrevivencia, o de alcanzar los objetivos que me proponga, serán

evidentemente menores.

En

los hechos,

seré

sobrepasado sin que haya forma de revertir dicha tendencia, a no ser que pueda al menos amplificar o potenciar la variedad de mi sistema de regulación, o reducir la variedad externa que amenaza con desestabilizar el sistema. Por consiguiente, las posibilidades de sobrevivencia efectiva, así como de adaptabilidad de cualquier organización dependen de su riqueza organizacional, o variedad sistémica. De tal manera que le permita sortear, con alguna expectativa de éxito, las perturbaciones o macroperturbaciones, internas o

20

Ashby, W. R.: “Introducción a la Cibernética”, op. cit., pp. 281-2

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del entorno. Lo cual –sea dicho- constituye otra manera de entender la entropía.

William Ross Ashby

Este principio parece ser el más importante en relación con los sistemas sociales, ecológicos, educativos o económicos, en cualquiera de sus formas. A mi juicio, y en relación con el problema que nos ocupa, esto es, fundamentar la posibilidad de un método de alcance universal, me parece que, en estricto rigor, el método, o cualquier método, técnica o procedimiento de estudio, no escapa a esta exigencia. Razón por la cual siempre será pertinente preguntarse, desde una metalectura del mismo, si el método que utilizo tiene la variedad necesaria, el poder (la riqueza lógica, conceptual, teorética y operativa suficiente) para realizar el abordaje, o para siquiera, intentar encontrar la solución a la problemática planteada.

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

2.1. Sobre el método cartesiano

Veamos,

en una primera aproximación,

cómo

funciona el principio. Una medida de la complejidad, y por lo mismo, de la multiplicidad de cuestiones, diversidad de procesos y estados posibles que implica adentrarse en las profundidades del método, esto es, en su variedad, nos la plantea, por ejemplo, Descartes, ya que en el título de su libro: “Discurso del método”, añade sin solución de continuidad “para dirigir adecuadamente la razón e indagar la verdad en las ciencias”, de tal manera que este sería su título completo. Tenemos aquí dos momentos; en el primero se enfatiza una estrategia, la realizada por el propio Descartes, para dirigir la razón, cuestión de por sí ya sufícientemente amplia, comprendiendo un espectro de materias relativas a la cultura de su época, las creencias, las diversas formas de conocimiento y su legitimidad, así como aquéllos caminos educativos que considera de mayor relevancia y poder para alcanzar dicho objetivo. El segundo momento sitúa la problemática del método en relación con la búsqueda de la verdad

en

las

ciencias.

Aquí,

cobran

trascendental

importancia los conceptos de verdad, razón, dirección de la misma, habida cuenta de las vicisitudes de éstos, que el propio Descartes se encarga de señalar. Todo lo cual -visto

66


JULIO VENEGAS VASQUEZ

desde una lectura cibernética-, nos advierte acerca de la extraordinaria complejidad contenida en la proposición cartesiana de estructurar un método que disponga de la variedad necesaria para enfrentar la complejidad recién esbozada. Aún más, el subtítulo inicial pensado por Descartes para esta obra era el siguiente: “Proyecto de una ciencia universal que pudiese elevar nuestra naturaleza a su más alto grado de perfección”. Subtítulo que si bien lo descartó, corresponde de todos modos a objetivos claramente expresados por el filósofo a través de sus escritos. Por ello mismo me permitiré, junto a los propósitos del subtítulo definitivo, incluir el eliminado y de esta forma, aportarlos conjuntamente en el próximo análisis que me propongo realizar. Ahora, visto este fin en perspectiva, tenemos aquí también dos momentos: primero, un proyecto preliminar de reorganización del conocimiento mediante la creación de una ciencia universal, y en segundo lugar, elevar nuestra naturaleza a su más alto grado de perfección. En relación con este primer objetivo expone en las “Reglas para la Dirección del Espíritu”:

“Debe haber una ciencia general que explique todo aquello que puede preguntarse acerca del

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

orden y la medida, no adscrito a ninguna materia especial, y que esa ciencia, no con vocablo caprichosamente

adoptado,

sino

antiguo

y

aceptado por el uso, es llamada matemática universal, porque en ella se contiene todo aquello por lo que otras ciencias se llaman partes de la Matemática”21.

Los Torbellinos, ilustración de la Geometria de Descartes

Al respecto, es importante tener presente que para Descartes la matemática de su época presentaba algunas dificultades sobre las cuales se debía poner atención para bien resolverlas. Afirma: “El que atentamente considere mi pensamiento fácilmente advertirá que de nada pienso menos aquí que de la matemática corriente, sino que 21

Descartes, R.: “Reglas para la Dirección del Espíritu”, en “La Filosofía en sus Textos”, T II, de Julian Marías, Editorial Labor, Barcelona, 1963, p. 55.

68


JULIO VENEGAS VASQUEZ

22

expongo otra disciplina, de la cual aquéllas

son

más bien envoltura que partes. Pues ésta debe contener los primeros rudimentos de la razón humana y desarrollarse hasta obtener verdades de cualquier asunto que sea; y, para hablar con libertad, estoy persuadido de que es más importante

que

cualquier

otro

conocimiento

que

hayamos recibido de los hombres, como fuente 23

que es de todos los demás”.

Aquí podemos apreciar la extensión y complejidad de la variedad que el método cartesiano se propone abordar cuando confiere particular trascendencia al estudio de la razón humana para alcanzar la verdad en cualquier ámbito de

investigación,

y

además

como

fuente

de

todo

conocimiento. A su vez, Descartes, enfatiza en sus “Reglas…” el proyecto de alcanzar dicho fin general, a partir de

una

consideración

crítica

sobre

la

división

del

conocimiento. Por consiguiente, reafirma la unidad del saber que subyace poderosa, a pesar de la clasificación tradicional de las ciencias: “Los hombres creyeron también lo mismo de las ciencias, y distinguiendo unas de otras 22

Ibidem, p.54 .Se refiere a la Aritmética, la Geometría, la Astronomía, la Música, la Óptica, y la Mecánica, “junto con otras muchas que se llaman partes de la Matemática”.

23

Descartes, R.: “Reglas para la Dirección del Espíritu”, op.cit. p. 54.

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según la diversidad de sus objetos, pensaron que debía ser cultivada cada una separadamente, prescindiendo de todas las demás. En lo cual ciertamente se engañaron. Pues no siendo todas las ciencias otra cosa que la sabiduría humana, que permanece siempre la una y la misma, aunque aplicada a diferentes objetos, y que no toma de ellos mayor diferenciación que la que recibe la luz del Sol de la variedad de cosas que ilumina, no hace falta cohibir los espíritus con limitación alguna, puesto que el conocimiento de una verdad no nos aparta del descubrimiento de otra, sino más bien nos ayuda. Y, en verdad, me parece asombroso que muchos investiguen con toda diligencia las costumbres de los hombres, las virtudes de las plantas, el movimiento de los astros, las transformaciones de los metales y otros objetos de estudios semejantes, y, en cambio, casi nadie se preocupa del buen sentido24, o sea de esa universal sabiduría, cuando precisamente todas las otras cosas se deben apreciar no tanto por sí mismas cuanto porque en algo a ella contribuyen.

Y,

por

tanto,

no

sin

razón

proponemos esta regla como la primera de todas, porque nada nos desvía del más recto camino de la investigación de la verdad que el de orientar los

24

Descartes emplea el concepto de buen sentido como sinónimo de razón al comienzo de su “Discurso…”.

70


JULIO VENEGAS VASQUEZ

estudios, no a este fin general, sino a otros particulares.”25

De modo que Descartes coloca los estudios sobre la razón, buen sentido o sabiduría universal, como fin general y fundamento de todas las formas de conocimiento, lo que, a mi juicio, constituye una propuesta para reorganizar el saber en torno al estudio de la razón. Todo ello en relación con el método, y las reglas cautelares necesarias para la dirección del espíritu. En el texto que comento es aún más explícito acerca de la trascendencia de tales aspectos. Afirma: “El que se proponga examinar todas las verdades asequibles a la razón humana… sabrá, por las reglas que hemos dado, que nada podemos

conocer

antes

de

conocer

nuestra

inteligencia, porque el conocimiento de todas las cosas depende de la inteligencia y no la inteligencia examinar

del lo

que

conocimiento; sigue

después

inmediatamente

de al

conocimiento de la inteligencia pura, enumerará los medios de conocer que poseemos, además de

25

Descartes, R.: “Reglas para la Dirección del Espíritu”, op. cit. p.49

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

la inteligencia, y verá que no hay más que dos: la imaginación y los sentidos.”26

A mi juicio, esto permite afirmar que en Descartes el método es en realidad toda su exposición filosófica, incluidos los aspectos existenciales y culturales, y no sólo las cuatro reglas. En rigor, sólo de esa manera puede cubrir el vasto programa de innovación filosófica y reorganización del conocimiento comprendidos en su reflexión, todo ello a pesar de que en una primera lectura de su tesis, pareciera no haber considerado la complejidad de las implicaciones metodológicas que resultarían de la amplitud y profundidad de las tareas que se propuso abordar. Dicho, pues, desde el principio cibernético que comento, y colocando como punto de partida y de llegada a la razón o universal sabiduría, puede Descartes –en mi concepto-, aproximarse a la variedad requerida y necesaria para atisbar el fundamento de un método viable, con posibilidades para orientar el espíritu en la inabarcable cantidad de conocimientos, transformaciones y macroperturbaciones que acicatean y amenazan la vida del espíritu, cuya conducción mas adecuada y perfectible es propuesta por nuestro filósofo como finalidad general del método.

26

Descartes, R.: Obras Completas, “Reglas para la Dirección del Espíritu”, Casa Editora Garnier, Hermanos, Paris, s/a/p, p.296

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2.2. Una metalectura de las reglas del método

Al respecto, y a los efectos de tener una referencia directa, pasaré a referir aquí los cuatro preceptos de la lógica, con los que Descartes toma “la firme y constante resolución de no incumplir ni una sola vez su observancia”; los cuales, como se sabe ordinariamente, son considerados como “el método” cartesiano: “El primero consistía en no admitir cosa alguna como verdadera si no se la había conocido evidentemente como tal. Es decir, con todo cuidado debía evitar la precipitación y la prevención, admitiendo exclusivamente en mis juicios aquello que se presentara tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviera motivo alguno para ponerlo en duda”.27

En mi opinión, como una primera aproximación, y desde lo que podríamos llamar una metalectura cibernética de los cuatro preceptos, es necesario tener presente que el lenguaje alfabético, el mismo con el que Descartes escribe sus cuatro reglas, oculta algunos secretillos que es menester develar. El primero es que, bien miradas, las reglas del método constituyen sistemas o máquinas lógicas que en 27

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op.cit., p.15

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cuanto tales satisfacen en general, la condición de máquinas de procesar información. Esta caracterización de la regla puede resultar controvertida puesto que nuestra concepción podría ser calificada de reduccionismo tecnológico. Más aún cuando, por mucho que uno observe cada una de las reglas del método no va a encontrar nada como una máquina. Todo ello dependerá de lo qué entendamos por máquina, y, más precisamente, qué concibamos por máquina cibernética. Esta no es una cuestión trivial -más adelante trataré con cierto detenimiento este concepto- a la que podemos aproximarnos de la siguiente forma. El cibernético William Ross Ashby puntualiza que siendo la cibernética una teoría de las máquinas, no se refiere a objetos mecánicos, sino a modos de comportamiento. “No pregunta qué es esto, sino ¿qué hace?” Y agrega: “en un comienzo, en muchos aspectos, la cibernética estuvo estrechamente asociada a la Física, pero no depende en modo esencial de las leyes de la física o de las propiedades de la materia… La materialidad o el cumplimiento de las leyes físicas son cuestiones que le atañen marginalmente” 28. Esta afirmación de Ashby permite asentar la idea de que para el cibernético las máquinas no son “ferretería mecánica”. Por lo demás, reafirmará este pensador, la cibernética “abarca el ámbito de todas las máquinas posibles y tiene importancia secundaria el hecho 28

Ashby, W.R.: “Introducción a la Cibernética”, op. cit., p.11

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de que algunas de ellas aún no hayan sido construidas por el hombre o que no se den en la Naturaleza.” 29 A mi juicio, y de modo preliminar, cuando el cibernético utiliza el concepto de máquina, se refiere a la arquitectura organizacional de un sistema dinámico, proceso o entidad; por ejemplo, los celos, un algoritmo, un sistema de evaluación, una regla de verificación, la máquina del cuerpo. No se refiere, de modo principal, a la naturaleza de sus componentes, o saber de qué esta hecha. Sino determinar qué hace, como anota Ashby. A su vez, cuando se habla de máquinas lógicas, nos referimos a aquellas que trabajan o procesan formas; entre ellas las máquinas que procesan información; y si además son adaptativas, es decir, si disponen de los mecanismos apropiados para sortear las variaciones del entorno, entonces hablamos de máquinas cibernéticas; entre las cuales, se dirá, el prototipo por excelencia, hasta ahora, es la máquina del cuerpo humano y la de todos los seres vivos, en grados de sofisticación variables. Al respecto, las reglas del método cartesiano, en cuanto constituyen formas o criterios para organizar el conocimiento y determinar la validez de proposiciones, o de procedimientos para seleccionar información, constituyen 29

Ibidem, pp.12-13

75


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máquinas lógicas, e incluso adaptativas por cuanto para operar se requiere que puedan desplegar en el medio la variedad de sus recursos, su gobernabilidad, y además cierto grado de control y regulación. Así, por tanto, no constituye una exageración afirmar que las reglas del método de Descartes, en tanto procedimientos para procesar formas, junto a el conocimiento y la propia vida, constituyen máquinas lógicas y adaptativas, las cuales no son percibidas como tales por la naturaleza del medio en que son expuestas: la tecnología de comunicación de la imprenta. Además, porque en la máquina que

activa

y

correspondiente

pone -el

en

acción

hombre-

no

el

procedimiento

aparece

la

regla

metodológica como mecanismo o sistema dinámico. La importancia metodológica de este análisis estriba

en

que

habiendo

descubierto

qué

clase

de

organización es cada una de las reglas, entonces podemos aplicar las teorías más adecuadas para su examen, entre ellas la cibernética, la teoría de la comunicación, la metateoría, la ley del requisito de variedad, o la del metalenguaje, y determinar qué tanta variedad comprende cada una como para abordar la complejidad de su objeto de estudio.

76


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Así, el texto de la primera regla, aparentemente simple, oculta una no menor complejidad. Desde luego está el problema de qué se entiende por verdad, y, junto a ello, cuál es el camino que conduce a su determinación o a “lo conocido evidentemente como tal”. Además, encontramos la cuestión de cómo se puede saber que lo percibido por mi espíritu es indubitable y no se trata sólo de una intuición meramente personal. Más aún cuando el camino señalado por Descartes va desde lo particular a lo general, desde “la cosa” o “aquello que se presentara a mi espíritu…”. Lo que implica, explícitamente en Descartes, que mi espíritu dispone del sistema de verificación, por el cual puedo decidir que algo es verdadero “sin motivo alguno para ponerlo en duda”. Una interrogante podría ser: ¿cómo sé que he alcanzado tal nivel de indubitabilidad? No obstante la relevancia y necesidad de explicar estos y otros aspectos propiamente filosóficos a que conduce el estudio detallado de esta primera regla, me interesa destacar, en parte al menos, qué clase de máquina de procesar información es cada uno de los cuatro preceptos y su relación con la Ley de la Variedad Obligada. En un primer esbozo, diré que cada una de las cuatro reglas pueden ser estudiadas en cuanto máquinas lógicas, que pueden ser dirigidas al estudio de los más diversos campos de exploración, con variados objetivos que 77


JULIO VENEGAS VASQUEZ

pueden entrecruzarse estando su orientación metodológica dirigida: primero, a reducir la enorme cantidad de información que atañe a las diferentes puertas de la percepción; o también, para amplificar los sistemas de análisis y de organización de la información y potenciar así las estrategias adaptativas, entre ellas, por ejemplo, el perfeccionamiento humano. O también con el propósito de disponer de filtros que con arreglo a criterios diversos puedan reducir el margen de error, de inconsistencia e incoherencia a que la aceptación acrítica de la información me puede conducir. En el pasaje anterior tenemos dos principios cibernéticos, esenciales para comprender el operar de las organizaciones: de una parte, aquel por el cual se reduce la variedad externa, para evitar que la entidad sea sobrepasada por una excesiva cantidad de cambios o de información; y de otra, su contrapartida, potenciar la variedad interna, la riqueza organizacional para absorber la variedad externa. A mi juicio, tenemos en Descartes la propuesta de un método que se aproxima a una cierta forma de universalidad: el poder aplicarse a los más diversos campos del conocimiento. En todo caso cabe puntualizar que nuestro filósofo es consciente de que no basta con las cuatro reglas. De hecho, antes de especificarlas señala que “en lugar del gran número de preceptos del cual está compuesta la lógica, estimé que tendría suficiente con las cuatro siguientes, con 78


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tal de que tomase la firme y constante resolución de no incumplir ni una sola vez su observancia.” 30 Así, la primera regla lo hace discriminando lo verdadero de lo falso, con al menos dos criterios de decisión: evitar la precipitación y la prevención así como la claridad y distinción indubitable de los juicios. Observará el lector que si no dispongo de esta máquina lógica, filtro o analizador con el alcance recién esbozado, en tal caso, y siguiendo a Descartes, mi reflexión adolecería de consistencia, por cuanto no poseería la lógica necesaria para lograr los criterios de verdad, los sistemas de verificación, o modelos de interrelación de información, etc. Dicho de otro modo, pareciera ser que sin un modelo para recabar, interpretar y decidir sobre la información relevante, seré inundado por información espuria, de manera que la conducción de mi espíritu, de mi razón, seguramente sería errática. Al mismo tiempo, mi sistema de control y regulación quedaría a la deriva, por debajo de las macroperturbaciones en curso. Sin embargo, es un hecho que una adaptabilidad exitosa no depende de que mi acción se fundamente en un sistema de referencia probadamente verdadero. Es más, incluso mi conocimiento puede ser erróneo, confuso, y no obstante, dejarme en posesión de sortear las dificultades que se me presenten. De modo, pues, que parece no constituir 30

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., p.13

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condición necesaria de verdad, ni de éxito, la elección de un camino de acción determinado. Así, basado en escasa y precaria información, y siendo incluso ignorante de la carga de confusión que pueda traer dicha información, podría yo ser eficiente y lograr mis objetivos. De modo que por esta vía, llegamos casi imperceptiblemente al umbral donde parecen desaparecer los dominios de lo verdadero y lo falso y donde debemos preguntarnos si no ocurre lo mismo cuando estamos en las aguas de lo moral. Al respecto, no puedo sino expresar el impacto, dramático, que me produce la advertencia del Eclesiastés: “El sabio tiene sus ojos en su cabeza, más el

necio anda en tinieblas; pero también

entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria

para siempre;

80

pues

en

los días


JULIO VENEGAS VASQUEZ

venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio”. 31

Sin duda que lo planteado en estos versículos de la Biblia, no es una cuestión menor, y está directamente relacionada

con

el

método.

Desde

luego

que

el

esclarecimiento histórico, jurídico y ético de ésta o aquélla problemática, ha traído mucho llanto y desolación. Hemos luchado por nuestra verdad, cada uno a su manera. También hemos eliminado al otro, o hemos sido diezmados. O nuestro corazón ha sido iluminado u oscurecido producto de nuestras acciones… para descubrir, al final, que también esto era vanidad. En cierta forma, pues, el curso inexorable de Cronos, e inescrutable del Destino, devora en el Sin-Tiempo nuestros ideales más caros, independientemente de que los consideremos verdaderos o falsos. En el campo del diseño de máquinas lógicas, pareciera igualmente que los conceptos de verdad y falsedad no tienen mayor relevancia que la de puntos de referencia para determinar cual es el curso que ha de seguir un determinado proceso, pero en absoluto una cuestión de orden ontológico, metafísico o ético. Así, ambos conceptos se nos transforman en 1s o en 0s, que serán utilizados en el diseño de sistemas, no precisamente para traer un

31

Biblia. “Eclesiastés”, Ediciones Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960, p. 639

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comportamiento ético, o verdadero sino para que la ‘máquina’ funcione eficientemente. Pienso que el versículo que afirma “que también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro”, plantea una seria restricción, en realidad como todo el Eclesiastés, a nuestra pretensión de diseñar sistemas de organización óptimos, o de enderezar lo que ha sido torcido desde el comienzo. Si mal no recuerdo, fue Kant quien afirmó que “El hombre está hecho de una madera harto torcida como para pretender con él hacer nada derecho”. No obstante, cuando se trata de dar cuenta de una construcción teórica, de una explicación científica, o de una concepción filosófica, o cualquiera otra, es imprescindible cierta consistencia y coherencia del discurso o de la explicación. Lo cual va asociado a criterios de validación, en el contexto más amplio de la lógica o de la propia teoría. Así, por tanto, si se pretende que las cuatro reglas funcionen adecuadamente, se requiere de un modelo o sistema de referencia conceptual que soporte la complejidad ínsita. De no ser así, no se podrá satisfacer la Ley de la Variedad Obligada. Veamos el segundo precepto: “… exigía que dividiese cada una de las dificultades a examinar en tantas parcelas como

82


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fuera posible y necesario para resolverlas más fácilmente”.32

Aquí estamos en presencia de la máquina que divide para mejor estudiar un objeto, esto es, separa o fragmenta. La regla parece no ofrecer dificultad. Sin embargo, estamos en presencia de uno de los grandes problemas de la organización del saber: la división sin relación del conocimiento, en dominios independientes o compartimentos estancos, que prohijan la reificación del pensamiento. De hecho, ya se verá, el especialista vive en la dimensión de la parte, se siente cómodo allí, siendo su visión necesariamente fragmentada, tal como sucede por ejemplo con “el método científico”. O cuando se afirma: “esto, nada tiene que ver con aquello”, o cuando se coloca como requisito de verdad: “ver para creer”, confiriendo valor probatorio a un sentido sobre los demás. Al respecto, es interesante tener presente la reflexión dialéctica que muestra la íntima conexión entre el análisis y la síntesis. Cuando separo, lo hago en relación con el todo. En realidad sería impensable de otra manera. Quiere decir que cuando el cirujano divide o separa en una operación partes del cuerpo, lo hace con el conocimiento y la 32

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., p. 15.

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representación del cuerpo en su totalidad. Si no fuera ese el caso, no tendría forma de realizar con éxito el procedimiento quirúrgico, ni tampoco pensar, ya que, de otra manera en su mente, y allí afuera, las partes estarían separadas o podrían separarse en cualquier momento de forma caprichosa, sin que fuese posible su persistencia, siquiera temporal, como unidad cognoscitiva. Por así decirlo, faltaría “el principio de gravedad” que las mantuviese unidas. No habría “mundo”, ni una mente que tuviese, correlativamente, dicho “principio gravitacional” para pensarlo. De este modo la aplicación irrestricta, inercial o inconsciente de este segundo precepto cartesiano, o máquina lógica que divide, podría traer más dificultades que beneficios, como de hecho ocurre, máxime si no se tiene a la vista la reflexión dialéctica esbozada. Puede expresarse de esta manera: si para indagar la estructura de un órgano del cuerpo el anatomista debe diseccionar, entonces ha de hacerlo, de ordinario, con el organismo sin vida; secciona pero debe, cuando ese sea el caso, hacerlo con el cuerpo sin signos vitales. El fisiólogo, por el contrario, necesita de preferencia conocer el cuerpo en movimiento para mejor comprenderlo y estudiarlo en tanto sistema dinámico y adaptativo. Así, por tanto, es necesario el conocimiento que nos provee el anatomista, sólo que no debemos perder de vista la interconectividad y la clase de explicación sobre la funcionalidad del cuerpo provista por el fisiólogo. 84


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En cualquier caso, esta segunda regla se propone también reducir la variedad sistémica, desde un principio que puede ser erróneo: esto es que la división en parcelas de las dificultades me permite “resolverlas más fácilmente”. En realidad, si tenemos a la vista el principio hologramático, veríamos cuán enormemente complejo puede resultar el análisis de un detalle o de una parte del sistema, en cuanto sabemos que la parte de alguna manera contiene el todo. Esta dificultad que presenta la segunda regla puede ser aplicada a la primera. Ésta presupone avanzar en el conocimiento de modo progresivo, paso a paso, “no admitiendo cosa alguna como verdadera…”. El problema aquí sería, ¿cómo sé que cada peldaño que avanzo es verdadero, sin tener una visión en unidad del todo? Además, dicha visión

debe ser anterior y posterior al proceso de

determinación cognoscitiva de la parte. Recuérdese que con mucha frecuencia, en la historia de las ideas, se ha asumido por siglos como verdadero, aquello presentado “a mi espíritu tan clara y distintamente que no tuviera motivo alguno para ponerlo en duda” pero que el Sin-tiempo implacable ha terminado por demostrar cuán errónea ha sido dicha representación. En otro orden de cosas cabe referirnos ahora a la tercera regla cartesiana:

85


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“requería conducir por orden mis reflexiones comenzando por los objetos más simples y más fácilmente cognoscibles, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos, suponiendo incluso un orden entre aquellos que no se preceden naturalmente los unos a los otros”.33

Esta metodológico,

tercera

máquina

lógica,

de

proceso

exige conducir por orden la reflexión,

distinguiendo entre lo más simple y lo más complejo. No es esta una cuestión trivial ya que ¿cómo puedo determinar, previamente, lo simple de lo complejo, si antes no he hecho una inmersión por las aguas profundas y superficiales de lo estudiado?. De hecho, en aquello considerado ‘simple’, pudiera radicar lo más complejo. Pero además, porque para lograrlo, necesito alcanzar la dimensión meta, a partir de disponer de un concepto preliminar acerca de qué sea la razón, cuáles su alcance y sus límites, para conocer, por ejemplo, o para estar en posesión de determinar qué es lo comlejo, y, más precisamente, ¿qué hace que algo complejo sea complejo?. Al respecto, es interesante tener presente que tanto Wiener como Ashby, dos fundadores de la cibernética, consideran que una contribución decisiva de esta disciplina 33

Decartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., p.15

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al campo de la epistemología, es el tema de la complejidad; de hecho instalaron esta problemática en la ciencia, al proponer superar la división del conocimiento mediante una visión unificada del mismo, a través de conceptos tales como el de complejidad, máquina, control, regulación, y otros de compartida relevancia cognoscitiva y lógica. En

todo

caso,

y

siguiendo

con

algunas

consideraciones sobre las reglas del método propuestas por Descartes, tal vez un interrogante a plantear sobre la tercera regla sería: ¿puede una máquina con estas características ser todo lo eficiente que deseáramos? La proposición de Descartes parece contener el principio de un cierto orden, de una cierta concatenación de hechos, o de una secuencia causal que seguida con prolijidad podría darnos una visión cierta acerca de lo estudiado. Sin embargo, de nuevo surge aquí el problema sobre cómo podemos tener certeza acerca siquiera de los criterios con arreglo a los cuales efectuamos nuestro abordaje. Aquí estamos en presencia de un desafío insoslayable, al cual debemos responder desde la dimensión metalógica: dar una explicación acerca de los criterios que utilizamos para determinar un criterio. Así, pues, debemos ofrecer, tanto para el primer momento como para el segundo de la explicación, una fundamentación epistemológica, así como de su consistencia y coherencia lógicas. A su vez, según la cuarta regla: 87


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“debería realizar recuentos tan completos y revisiones tan amplias que pudiese estar seguro de no omitir nada.” 34

Se trata de un precepto –se dirá-, casi de sentido común;

sin

cibernética,

embargo, nos

particularmente Considérese,

ofrece

visto

desde

una

atractiva,

una

dimensión sugerente

por ejemplo,

perspectiva

metasistémica y

compleja.

la similitud que podemos

establecer entre ella y el mecanismo de retroalimentación ubicua35. Según esta regla, verificamos, una y otra vez, que estén todos los elementos que constituyen nuestro sistema. Revisamos sus conexiones, el plano de su estructura, funcionalidad, movimiento o comportamiento dinámico. Podría decirse de esta manera, que dicho mecanismo nos conecta

siempre;

navegamos

en

las

más

diversas

direcciones revisando, o “chequeando” todo y cada detalle, 34

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., p.16.

35

En sentido estricto, podemos afirmar que el mecanismo de retroalimentación está presente en cada elemento y función del cuerpo; de allí que, en mi concepto, puede decirse que es ubicuo. Pienso, además, que de esta manera nos acercamos a una explicación de cómo surge el esquivo yo. Al respecto, cabe considerar que la retroalimentación ubicua permite “darme cuenta de…”, o “ser consciente de…”, y más ampliamente, tener información sobre el entorno y el resultado de mis acciones; de forma tal que puedo ajustar, corregir, definir estrategias para hacer más eficiente mi adaptabilidad en el medio. En esta dirección, pues, dicho mecanismo es un metamecanismo. Lo cual significa que de alguna manera posee la complejidad de la máquina que le sirve de soporte, la inteligencia humana en este caso. Desde otra perspectiva, su descripción fenomenológica o cibernética es esencial para diseñar diversas tecnologías, así como sistemas de control y regulación.

88


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sea de manera automática, deliberada o inercial. Así emergen los conceptos de control, regulación, coordinación, comunicación; y también, desde luego, la dimensión meta, aquella en la que “soy consciente de…”

permitiéndome

trabajar desde y sobre este nivel de abstracción. El punto es que, detrás de la regla que comentamos, y de cualquiera otra, opera una máquina o sistema dinámico, cuyo conocimiento nos permite comprender mejor la inteligencia y, por consiguiente, concebir una estrategia para su desarrollo y evolución promisoria: el método, en el contexto de esta tesis, cuya posibilidad nos hemos propuesto encontrar y fundamentar. La trascendencia de esta metalectura cibernética de Descartes estriba en que podemos poner a la vista la clase de máquina que sirve de soporte a un pensamiento determinado. Y, a su vez, que tal máquina es el propio cuerpo y mente humana. Además, no se trata, la cuarta regla por ejemplo, de una estructura lineal, secuencial, como sugiere su presentación en texto escrito; algo así como un proceso en el cual verifico que el objeto de mi estudio tiene tales y cuales otras características, y que, visto así, se nos aparece en el modo de la exterioridad, distante y ajeno a mi ser. Incluso se podría decir que no me compromete, por lo cual, se olvida que existe una entidad que lo ejecuta.

89


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Sin embargo, cuando ponemos en acción la regla podemos apreciar su arquitectura organizacional en la que sus diversos elementos: memoria, imaginación, sistema de referencia que utilizo para contrastar el recuento que debo hacer, los principios lógicos que aplico para determinar la consistencia y coherencia del discurso o del sistema que examino…etc., conforman todos ellos momentos activos de un sistema dinámico que cambia de estado con mayor o menor impacto, tanto en sí mismo, cuanto en el complejo de consecuencias producir,

o

nuevas

interconexiones

que

puede

y del cual soy un momento y parte estructural

insoslayable. A este respecto, la meditación36 oriental nos enseña cómo un proceso de esta naturaleza nos puede conducir, mediante un ejercicio planificado y consciente, a un camino interior de comprensión de la logicidad de nuestra mente y cuerpo. Así, podemos visualizar la cuarta regla como un ejercicio espiritual, un ejercicio educativo para colocar en consonancia nuestro yo con el medio. O también, como un

36

A mi juicio, talvez el concepto más apropiado para aproximarnos a una comprensión acerca de lo que se entienda por meditación budista o meditación oriental, en cualesquiera de sus for-mas, sea el vocablo método; por cuanto éste parece capturar mejor la idea de un ejercicio del cuerpo en el cuerpo, o de la mente en la mente…. que sintetiza el trabajo sobre el propio cuerpo y la mente que realiza el monje. No se trata, por tanto, de un acto de relajación o de contemplar un objeto, allí afuera. Se trata, entre múltiples otras implicaciones, de un conocer, organizar, disponer y proyectar los diversos recursos del cuerpo y la mente para alcanzar una unidad-devisión-pensante, aniquilando el yo diminuto, hasta alcanzar el yo universal.

90


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ejercicio adaptativo que se hace cargo de los encuentros y desencuentros, de los antagonismos y vicisitudes que pueblan

nuestra

existencia.

Desde

esta

forma

de

perfeccionamiento de nuestro cuerpo y mente, la cuarta regla nos puede conducir, sobre todo si el proceso es asumido de manera consciente, a la dimensión metacognitiva, dado que el movimiento entre el análisis y la síntesis de los diversos puntos de la red que verificamos se constituye en un espejo de nuestra mente y corporeidad. Lo que, en todo caso, no significa una aceptación de las reglas del método cartesiano, sino sólo que, realizando una metalectura de las mismas, podemos

visualizar

una

arquitectura

organizacional,

conceptual y metodológica trascendente para propender a la unidad del saber, y para el propio conocimiento de nuestra metamáquina. Desde otro ángulo, la cuarta regla nos pone en presencia de un sistema de validación que nos exige no omitir nada, revisar todo acuciosamente. Pero, ¿cómo alcanzar tal grado de prolijidad?.

Mejor aún, ¿es posible

disponer de toda la información o de su devenir?. Descartes fue explícito en relación a esta cuestión, al hacerse cargo de que no es posible tener todo el conocimiento ni siquiera revisarlo por entero. De modo, pues, que estamos parados sobre

arena

movediza.

Nuestra

certeza

es

relativa,

provisoria. De tal modo que si bien la cuarta regla no puede ser más necesaria para traer consistencia a nuestro discurso, 91


JULIO VENEGAS VASQUEZ

no lo es menos que la dificultad mayor surgirá cuando intentemos configurar el horizonte de aquello que exige recuentos tan completos y revisiones tan amplias; porque, y para el efecto, ¿dónde deberemos cortar con nuestro bisturí cognoscitivo?. Por lo demás, debo asumir que cualesquiera sea mi nivel de excelencia como tal cirujano, no podré evitar destruir conexiones significativas en la unidad del saber, en mi mismo, y en la unidad máquina-medio desde donde emerjo. Más aún si lo hago desde un fragmento o área especializada del conocimiento. De modo que, en este punto, debo preguntarme cuál es el alcance de esta máquina de validación en la que me convierto. Así, pues, estas reglas constituyen máquinas de proceso metodológico que me permiten, si las acepto y aplico, el abordaje cartesiano de cualquier investigación o estudio. Por consiguiente, la observancia o no de alguna de ellas, o su nula aplicación, o si sólo se tratara de un uso inercial de las mismas, (no asumidas, ni conocidas), nos mostraría que puedo encauzar mi pensamiento, reduciendo la variedad con una exigencia determinada, especificable (de modo tentativo, las reglas en este caso), o, por el contrario, seguir siendo proclive al error, a la confusión o a la ignorancia. Lo que me interesa destacar, en este punto, es que con entera independencia de que acepte o no las cuatro 92


JULIO VENEGAS VASQUEZ

reglas, sin lugar a dudas se trata de una forma, sistema o máquina lógica, que puedo utilizar o que otros pueden utilizar. Máquina que puedo aprender e incorporar al universo de máquinas (o sistemas cognoscitivos) que pueblan mi cuerpo y mente, para luego aplicarlas en la dimensión meta, sea de modo automático, con brillantez, o trabajosamente. O también, pudiera ocurrir que las utilice de modo inconsciente mezclada con otras formas metodológicas, no explícitas, o producto de la mera experiencia, esto es, no estructuradas. A su vez, si se considera la diversidad de otros elementos lógicos que se encuentran a través de su obra, hemos de admitir que, de hecho, con los cuatro preceptos, nos enfrentamos a una red multidimensional teóricamente infinita de estructuras, procesos, conocimientos e ignorancia. Dudas y certezas que agobian o acicatan la inteligencia, toda vez que intento comprender la propia mente y el cuerpo, así como la realidad y su devenir. Se trata de una enorme diversidad de la que algunos o muchos de sus componentes adquieren relevancia particular, relativa o fundamental. Lo, que ciertamente me complica a la hora de decidir el camino, la estrategia o los pasos a seguir para enfrentar el análisis o resolución de aquello que motiva la imaginación o nos preocupa en un momento determinado. Así, por consiguiente, en Descartes, el método exige a mi juicio, un vasto y completo programa educativo que 93


JULIO VENEGAS VASQUEZ

tiene como centro el estudio de la razón y el cuerpo humano; al mismo tiempo, requiere un reordenamiento del saber a fin de procurar la unidad del mismo, tal que nos permita elevar nuestra naturaleza a su más alto grado de perfección. Más cuando, para este filósofo, dicho perfeccionamiento puede ser alcanzado, siempre que dispongamos de una estrategia, esto es, de un método, para su consecución. Considero que los objetivos y el fin general que en medida decisiva orientan el pensamiento metodológico de Descartes son complementarios y, desde una metalectura cibernética, nos muestran la hipercomplejidad ínsita a la mente y al cuerpo que piensa, realiza explicaciones, se adapta o transforma, esto es, su variedad. De una parte, la variedad externa, el medio, el entorno, hasta los confines del Universo o de los universos; de otra, la variedad de la razón, o inteligencia, para pensar, dar explicaciones del mundo, organizarse y conducirse con eficiencia adaptativa, y que también, insoslayablemente, ha de explicarse desde el fondo oceánico universal. La cuestión, desde esta metalectura, sería plantearse si

el

método

concebido

por

Descartes

-aceptando

preliminarmente como tal la percepción corriente que lo reduce a sus cuatro reglas-, tiene la variedad necesaria para analizar, explicar, dar fundamento, a los complejos desafíos y objetivos por él propuestos y que estamos esbozando. 94


JULIO VENEGAS VASQUEZ

O,

por el

contrario, consideramos el método

cartesiano como la totalidad de su reflexión filosófica pertinente, y con ella los fines que se propone alcanzar (lo que constituye mi perspectiva del problema). En este caso, en mi concepto, podemos estar en posesión de aproximarnos a satisfacer el requerímiento de la Variedad Obligada, y construir a partir de la exigencia organizacional de esta ley, un método de alcance universal, correspondiente con la hipercomplejidad que debe enfrentarse, y que no es posible reducir a unos cuantos preceptos de la lógica. Escuchemos lo que Descartes nos dice al respecto: “Y puesto que era lo más importante en el mundo y se trataba de un tema en el que la precipitación y la prevención eran los defectos que más se debían temer, juzgué que no debía intentar tal tarea hasta que no tuviese una madurez superior a la que se posee a los veintitrés años, que era mi edad, y hasta que no hubiese empleado con anterioridad mucho tiempo en prepararme, tanto desarraigando de mi espíritu todas las malas opiniones y realizando un acopio de experiencias que deberían constituir la materia de

mis

razonamientos,

95

como

ejercitándome


JULIO VENEGAS VASQUEZ

siempre en el método que me había prescrito con el fin de afianzarme en su uso cada vez más.” 37

Al respecto, y aproximándonos de forma preliminar a cómo podemos abordar esta cuestión, es necesario destacar que para Descartes su método tiene un alcance relativo. Afirma, en consecuencia:

“Así, pues, no es mi deseo enseñar en este tratado el método que cada persona debe seguir para dirigir adecuadamente la razón; únicamente intento presentar cómo me he esforzado en dirigir la mía… Pero supuesto que propongo este tratado solamente como una historia o, si se prefiere, como una fábula, en la que junto con algunos ejemplos imitables se encontrarán quizá otros varios que con razón no serán seguidos, espero que llegue a tener utilidad para algunos sin que llegue a ser perjudicial para nadie y que todos agradecerán mi franqueza.” 38

Humildad, pudor y respeto frente a tamaña empresa. Ciertamente un modo de exposición filosófico-literario directo, transparente, que penetra por los intersticios de creencias y de elaboradas concepciones doctrinales, a la búsque-da de 37

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit, p.18

38

Ibidem, p. 5

96


JULIO VENEGAS VASQUEZ

incoherencias, y también de aquellas verdades que a él le permiten edificar en terreno sólido lo que considera imprescindible.

2.3. Sobre la regulación y el método

Visto pues, de esta manera, pienso que puede ser ventajoso analizar el alcance del método desde la ley referida. En realidad, y de hecho, gran parte, sino toda actividad humana está, de una u otra forma, regida por la necesidad de reducir la variedad del entorno o amplificar la variedad del sistema de regulación para mantener la estabilidad del sistema. A mi juicio, por tanto, el método, cualquier método, se rige por esta necesidad. Por ejemplo, cuando el científico fija las condiciones lógico-formales de su experimento reduce conceptual y métodológicamente la variedad de lo que va a estudiar y con ello, por cierto, el alcance de sus resultados; de este modo acota el terreno, estableciendo una lógica de control sobre la variedad así predefinida, que luego interpretará. A este respecto, es menester considerar más atentamente el alcance de la Ley de la Variedad Obligada, que se refiere, básicamente, a la cantidad de regulación que puede 97


JULIO VENEGAS VASQUEZ

obtenerse, a partir del flujo de variedad entre sistema y sistema, y al modo cómo el sistema regulador ha de “bloquear la transmisión de variedad desde la perturbación a la variable esencial.”

39

Al respecto, el método cartesiano, cuando

consideramos como tal sus cuatro reglas, tiene -recordemos, este propósito: “no admitir cosa alguna como verdadera si no se la había conocido evidentemente como tal”, “dividir cada una de las dificultades a examinar en tantas parcelas como fuera posible”, “conducir por orden mis reflexiones comenzando

por

los objetos más simples”,

“realizar

recuentos tan completos y revisiones tan amplias para no omitir nada”…. El siguiente ejemplo puesto por Ashby para ilustrar el concepto cibernético de regulación es del todo explícito: “Si (el piloto automático) es un buen regulador, los pasajeros disfrutarán de un vuelo apacible cualesquiera sean los vientos en el exterior. En suma, a los pasajeros se les impide saber si fuera del aparato soplan vientos. En consecuencia, un buen piloto actúa como una barrera que destruye la transmisión de información” 40

. “En general -afirma Ashby-, es una característica

esencial del buen regulador el hecho de que 39

Ashby, W. Ross: “Introducción a la Cibernética”, op. cit., p.271

40

Ashby, W. Ross: “Introducción a la Cibernética”, op. cit., p. 272

98


JULIO VENEGAS VASQUEZ

bloquea el flujo de variedad que va desde las perturbaciones a las variables esenciales” 41.

Para el caso del análisis de Descartes, en nuestra metalectura cibernética de su exposición, podríamos decir que el “regulador cognoscitivo” diseñado por él, comprende su duda metódica. Dicho de otro modo, a fin de reducir el masivo flujo de variedad diseña para contrarrestarlo, un analizador que discrimina creencias, criterios científicos y filosóficos, para filtrar y despojar lo más posible al conocimiento de errores, falsedades o prejuicios, de forma que “los pasajeros (seres reales, exploradores del conocimiento) disfruten de un vuelo apacible cualesquiera sean los vientos en el exterior”. Cuestión esta última, si queremos ser realistas, un tanto ilusoria. No olvidemos que, como advierte el Eclesiastés: “porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.”42 Aún cuando avanzar en el conocimiento nos produzca admiración, goce y disfrutes variados, su lado oscuro acecha inmisericorde. Obsérvese que uno de los objetivos del método cartesiano es dirigir bien la razón o constituir una ciencia universal que permita elevar nuestra naturaleza a su más alto grado de perfección. Lo que nos lleva a concluir que, en ambos casos, dirigir bien la razón así como elevar nuestra 41

Ibidem, p. 273.

42

La Biblia, “Eclesiastés”, op.cit, p. 638.

99


JULIO VENEGAS VASQUEZ

naturaleza a su más alto grado de perfección, nos lleva al problema de la dirección de las organizaciones (trátese de la conducción de la vida de un ser humano, de una empresa o del Estado). Lo que visto en la actualidad desde la perspectiva cibernética, nos pone en directa relación con los problemas de control, regulación, comunicación y entropía de las organizaciones.

Cuestiones que

en

una

primera

aproximación, parecen no estar presentes de manera explícita en Descartes, al menos en la forma de un cuerpo teórico que enfatice dichos asuntos problematicos, si bien pueden extraerse como resultado de su percepción acerca de la condición humana, de sus vicisitudes y posibilidades. En todo caso, debemos tener presente la importancia que tuvo para el pensador francés el estudio del cuerpo humano como máquina y la trascendencia que otorgó a realizar una investigación que permitiese unificar mente y cuerpo.43 Así, pues, parece legítimo realizar una metalectura de esta clase que nos permite visualizar las convergencias metodológicas existentes. Lo que, a su vez, nos facilita acceder a la unidad del saber aún en campos de reflexión y de temáticas aparentemente distintas y sin relación, antesala en definitiva para pensar en un método de alcance lo más universal posible. 43

Tarea anunciada y esbozada en su obra “Tratado del Hombre”, Alianza Universidad, Madrid, 1990, p.21

100


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Por todo ello se puede agregar que en el caso de Descartes su reflexión metodológica no se separa ni un momento de su experiencia vital, de modo que, en más de algún

sentido,

constituye

un

aprendizaje

adaptativo,

exigiéndole estar atento para no sucumbir a los prejuicios y, por el contrario, encontrar los modos de comportamiento más adecuados para, por ejemplo, sobrevivir a la crítica y reservas

doctrinales

religiosas,

o

a

la

influencia

distorsionante de la errónea forma de enseñanza de las ciencias. De igual modo trabajó por superar los extravíos filosóficos, así como de la lógica y aún de la poesía. Todas ellas cuestiones que se refieren a la regulación en el sentido cibernético, esto es, a las estrategias y mecanismos que la organización utiliza para reducir los efectos no deseados que las perturbaciones y macroperturbaciones internas o del entorno pueden ocasionar. Las mismas que en este caso se refieren, por ejemplo, a concepciones inadecuadas acerca del modo de organizar el conocimiento y a su división improductiva. Desde otra perspectiva, la regulación,

cuando se

reflexiona sobre el método, puede no ser evidente para la tradición filosófica y científica de carácter alfabético44. En

44

Corresponde a la distinción que establece McLuhan entre tecnología alfabética y electrónica de comunicación. La primera, basada en la tecnología de la imprenta, con su propia logicidad, linealidad, sequencialidad y fragmentación del conocimiento, opuesta a la

101


JULIO VENEGAS VASQUEZ

realidad, ésta –la regulación- se nos aparece como una serie de

instrucciones,

procedimientos,

condiciones

lógico-

formales, protocolos experimentales o de medición. Los que, seguidos con rigor, deberían asegurar que tanto la recopilación de datos, cuanto su interpretación, tendrían que ofrecer

un

nivel

de

confiabilidad

indispensable

para

descartar, o construir sobre ellos teorías explicatorias elegantes y no contaminadas. A mi juicio, sin embargo, esto oculta la historicidad, la cotidianeidad, las formas de enajenación, la entropía, la reificación, y la historia personal de quien investiga, o de quien se repliega sobre sí mismo y sus modos de pensamiento. Todo ello pone al investigador en la exigencia de

sortear

las

dificultades

mediante

una

estrategia

estructurada. De lo contrario habrá de ir a tientas entre una perspectiva experiencial no reflexiva, y una reacción meramente inercial, pero que influenciará por entero su trabajo intelectual. De todas formas debemos tener presente que la versatilidad de la máquina del cuerpo humano, la riqueza de su arquitectura organizacional, le permiten obviar más de alguna dificultad, cualquiera sea la actividad en que se encuentre; ello es factible al activarse con más o menos intensidad, sus sistemas de dirección, control, regulación,

comunicación electrónica, caracterizada simultaneidad y acción recíproca.

102

por

la

interrelación,


JULIO VENEGAS VASQUEZ

comunicación, o de retroalimentación, estén o no asumidos o estructurados. Así, por ejemplo, no son ajenos a la reflexión cartesiana la incidencia que sobre el método, y, por consiguiente, sobre la razón, tienen el amplio espectro de cuestiones éticas, conductuales, de prejuicios, así como de los mayores vicios y mayores virtudes a que pueden ser conducidas, incluso “las almas más eminentes”. De hecho, en la tercera parte de su “Discurso…”, presenta las máximas que elaboró para una moral provisional, tal que le proveyera la armonía necesaria para iniciar la reconstrucción de la casa del conocimiento que había emprendido. Entre ellas: “Obedecer las leyes y costumbres de mi país… rigiéndome en cualquier otra cuestión por las opiniones más moderadas y más alejadas de todo extremo, que fuesen comúnmente practicadas por los más sensatos de aquéllos con los que me tocase vivir.”

45

O cuando afirma: “Y para conocer cuáles eran verdaderamente sus opiniones, estimaba que debería prestar más atención a lo que tales personas ponían en práctica que a lo que decían, no sólo porque, dada 45

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit. pp.18-19

103


JULIO VENEGAS VASQUEZ

la corrupción de nuestras costumbres, hay pocas personas que deseen decir lo que piensan, sino también porque muchas lo ignoran, pues siendo diferente el acto del pensamiento en virtud del cual se cree algo de aquel otro por el cual se conoce que se tiene tal creencia, frecuentemente se da el uno sin el otro. Y entre varias opiniones, igualmente aceptadas, no elegiría sino las más moderadas, no sólo porque son las más cómodas en la práctica y probablemente las mejores, pues todo exceso es generalmente pernicioso, sino también

porque

me

apartaría

menos

del

verdadero camino en caso de equivocación que si, habiendo elegido una de las opiniones extremas, hubiese sido la otra que hubiese sido preciso seguir.” 46

Así, el problema de la regulación es esencial al diseño estructural y funcional de una organización, o de su cuerpo de conocimientos, a fin de reducir los efectos no deseados de la tendencia entrópica. Por consiguiente, la ley de la variedad obligada, constituye un principio definitorio a tener presente, tanto para el examen de una organización existente, cuanto para una adecuada especificación de requerimientos que una organización ha de poseer para una estrategia efectiva de sobrevivencia. 46

Ibidem, p.19

104


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En esta dirección, el problema de la regulación tiene múltiples aplicaciones; es más, podría decirse que, en rigor, es un concepto transdisciplinario per se. Trátese del diseño de servomecanismos, de la automatización de procesos productivos, de sistemas de información para la toma de decisiones, de la comprensión de los sistemas de adaptabilidad del cuerpo humano o del resto de los seres vivos así como del equilibrio inestable de los sistemas ecológicos, económicos, políticos, sociales o educativos, y, por cierto, del mismo método. De modo que, según esta ley, “la capacidad de R como regulador no puede exceder su capacidad como canal de comunicación.”47 Esta formulación exhibe una relación con el teorema 10 de Shannon que sostiene: “Si en un mensaje aparece ruido, la cantidad que puede eliminarse mediante un canal de corrección se limita a la cantidad de información que pueda transportar dicho canal”48 . Planteada de este modo la ley referida, surge literalmente como una restricción en los sistemas de comunicación. Sin embargo, la naturaleza hologramática de los conceptos y de los componentes de un sistema, esto es, que todos estructuralmente se incluyen, permite afirmar que las perturbaciones en un sistema de comunicación, impactan 47

Ashby, W. R.: “Introducción a la Cibernética”, op.cit., p. 287

48

Ibidem, p. 289

105


JULIO VENEGAS VASQUEZ

en grado variable en el comportamiento de toda la organización. Razón por la cual, la ley de la variedad obligada aplicada de este modo, no ha de entenderse como referida a un aspecto puntual de la comunicación, sino a la definición entera de la organización.

2.4. Hipercomplejidad educativa y regulación

Dada la trascendencia de esta ley, me parece necesario transcribir la explicación que el propio Ashby ofrece de la misma, y que es pertinente a nuestra reflexión sobre el método: “En sus formas elementales, la ley posee evidencia obvia y apenas merece enunciarse. Por ejemplo, si un fotógrafo debe fotografiar veinte objetos que son distintos (por exposición y distancia), su cámara, evidentemente, tendrá que ser capaz de veinte preparaciones distintas, por lo menos, si todos los negativos deben tener una densidad y contraste uniformes. La ley, en su forma cuantitativa, demuestra todo su poder cuando debemos enfrentar un sistema en el cual estas

cuestiones

no son tan

particularmente cuando

el

evidentes,

sistema

y

es muy

grande… Por lo tanto, la ley, aunque resulte un

106


JULIO VENEGAS VASQUEZ

lugar común en los casos simples, puede servir como una verdadera guía en aquellos casos demasiados complejos para ser tratados por la mera intuición.” 49

Tal es el caso de la hipercomplejidad que constituye el sustrato de cualquier actividad social, económica, política o cultural, y que demanda un abordaje igualmente complejo. Para el caso de la educación, la cuestión es particularmente relevante, más aún si se considera que desde la perspectiva que estoy construyendo coinciden el método con la arquitectura organizacional del nuevo paradigma educativo que he diseñado; el cual, a partir de la Ley del Requisito de Variedad, deberá dar respuesta a cuestiones tales como:  ¿Cuál es el impacto de las TICs sobre las formas de pensar?  ¿Cómo ha de reorganizarse el conocimiento producto de su radical transformación en curso?  Por

consiguiente,

¿cómo

hemos

de

redefinir

la

enseñanza de las ciencias básicas para enfrentar tal complejidad?  ¿Qué nuevas configuraciones de conocimientos hemos de crear, para sustituir el actual modelo educativo fragmentado, por una matriz metodológica lo más universal posible? 49

Ashby, W. R.: “Introducción a la Cibernética”, op.cit., pp. 289-90

107


JULIO VENEGAS VASQUEZ

 ¿Cuál podría ser la arquitectura organizacional de la educación, tal que permita transformarla en un efectivo sistema regulador, tanto para la persona, cuanto para la organización social?  ¿De qué forma podemos conferir universalidad al método, de modo que pueda satisfacer la complejidad y extensísima variedad de la cual debe responder? Veamos como se aproxima Ashby: “Nuestro modo de encarar la regulación ha destacado su propiedad de reducir la variedad en el resultado; sin regulación, la variedad es grande, con regulación es reducida. El límite de esta reducción lo constituye la regulación que mantiene la salida rigurosamente constante. Este punto de vista es válido sin duda alguna, pero al principio acaso parezca que contradice el punto de vista ingenuo según el cual los organismos vivos pueden

tener

inmovilidad…

cualquier Muchas

característica, actividades

excepto de

los

organismos vivos presentan este doble aspecto. Por un lado el observador advierte la gran cantidad de movimiento real y de cambios que ocurren y, por otro, puede observar que, a través de estas actividades, en la medida en que son coordinadas u homeostáticas, hay invariantes y

108


JULIO VENEGAS VASQUEZ

constantes que muestran el grado de regulación alcanzado”.50

Sin duda la sociedad genera diversos mecanismos de regulación que pueden o no ser vistos como tales; por ejemplo, todo el cuerpo legal generado para especificar los derechos y deberes de los ciudadanos. Incluso el mercado – entendido como el lugar de la libertad misma, en el que se pueden transar a voluntad los productos y la fuerza de trabajo-, tampoco está exento, puesto que no es un espacio de libertad irrestricta, ya que en rigor se establece un rayado de cancha, dentro de cuyos límites debe darse todo movimiento. Fuera de tales restricciones están las sanciones. Pues bien, añade nuestro cibernético: “Por lo tanto, se deduce que cuando el sistema T (el medio ambiente y las condiciones o factores internos) es muy grande y el regulador R muy pequeño (caso común en biología), la ley de la Variedad Obligada parece desempeñar un papel preponderante. Su importancia reside en que si la capacidad de canal de R está fijada, la ley limita en forma absoluta la cantidad de regulación (o control) que puede lograr R, no importa como esté distribuido R internamente, o cuanta sea la variedad en T. Así, en el mejor de

50

Ashby, W. R.: “Introducción a la Cibernética”, op. cit. p. 292-93

109


JULIO VENEGAS VASQUEZ

los casos, el ecólogo sólo puede lograr una fracción de lo deseado, si su capacidad como canal permanece inalterable…

Para el caso de sistemas hipercomplejos, como la educación, es posible inferir lo siguiente, siguiendo a Ashby: “Este cambio de punto de vista que sugerimos aquí se parece al introducido en estadística por sir Ronald Fisher. Con anterioridad a él se daba por descontado que aunque un especialista en estadística fuera muy hábil, otro, más hábil aún, podía conseguir más información a partir de los mismos datos. Fisher demostró que toda extracción de información tiene un máximo, y que la tarea del especialista en estadística es acercarse a ese máximo, más allá del cual nadie puede llegar. De forma similar, antes de que se conocieran los estudios de Shannon, se suponía que cualquier canal podía ser modificado con un poco más de destreza para llevar algo más de información. Shannon demostró que la tarea del ingeniero

es

acercarse

razonablemente

al

máximo, puesto que no es posible llegar más allá. La ley de la Variedad Obligada impone una estrategia similar en cualquier regulador y control: debe tratar de acercarse todo lo posible al máximo, más allá del cual no puede pasar. Por lo tanto, debe encararse al sistema muy grande – hipercomplejo-

110

prescindiendo

de

todo


JULIO VENEGAS VASQUEZ

presupuesto absurdo acerca de lo que puede obtenerse.” 51

Para poder abordar de la mejor manera los problemas educativos hipercomplejos que hemos especificado, así como la incidencia metodológica en dicha estrategia de la Ley del Requisito de Variedad, es menester poner atención, por ejemplo, a las tendencias tecnológicas y geopolíticas que nos anuncian horizontes posibles hacia los cuales deberíamos orientar nuestro rumbo de investígación en educación, al menos si queremos que nuestro esfuerzo sea de alguna forma relevante. Cuestión como se verá nada trivial, y desde luego, alejada de la posibilidad de contrastación empírica o de experimentación científica. Sin embargo, tal ejercicio reflexivo permite precisar los problemas que debemos abordar más prontamente, para así definir una estrategia de solución, proponer alternativas de respuesta, y determinar en qué puntos críticos y relevantes centrar la investigación. A su vez, nos permitirá posicionar nuestro esfuerzo en relación a la necesidad de generar una teoría explicativa que facilite superar la fragmentación del saber, uno de cuyos casos es la distinción entre ‘lo científico’ y todo aquello que, para esta distinción, no lo es, y que por tanto no es confiable. Nuestro propósito, también, es avanzar en la generación de

51

Ashby, W. R.: “Introducción a la Cibernética”, op. cit. pp. 333-4. La cursiva es mía.

111


JULIO VENEGAS VASQUEZ

conocimientos específicos, esto es, aquellos que se deriven del desarrollo de las nuevas configuraciones pedagógicas del saber que propone la matriz curricular de nuestro modelo educativo. En todo caso se ha de tener presente que el hecho de que algunos nombres para las configuraciones que comprende este modelo sean familiares, no significa que el proceso educativo termine siendo una copia del tradicional. La diferencia, radical, estriba en la diferente perspectiva y logicidad que procuro exponer y fundamentar en esta tesis. Entre

otras

configuraciones

hologramáticas

mencionamos:  El Programa Proteo, para el desarrollo y evolución de la inteligencia.  Estudios del futuro (prospectiva)  Estrategias de adaptabilidad  Las formas de la sensibilidad y del sentimiento.  Cibernética.  Sistemas de oganización, producción e infraestructuras  Metalógica  El proceso de invención  Arte y tecnologías de comunicación

De hecho, la educación enfrenta el dramático y complicado desafío de proveer una transformación radical de

112


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sus presupuestos filosóficos,

científicos,

tecnológicos y

curriculares, cuestiones todas de gran complejidad y que, a mi juicio, están próximas al paradigma filosófico antes que del científico. En rigor se trata de dar cuenta de los presupuestos o

fundamentos

epistemológicos,

éticos,

gnoseológicos,

estéticos, lógicos, metalógicos, de organización y gestión del conocimiento

que

necesariamente

comprende

la

fundamentación de una matriz curricular. Los cuales, y dada su hipercomplejidad, variabilidad y sutileza conceptual, no pueden ser llevados a un lenguaje lógicamente preciso, como el de la matemática por ejemplo, sin que pierdan su sentido y riqueza expresiva. Así, la especificación preliminar de los problemas educativos que recién esbocé, nos muestra la emergencia de lo hipercomplejo, como la elección o proposición de un sistema de referencia teórico, el diseño de un marco conceptual y metodológico, o el soporte organizacional y financiero correspondientes, y por tanto, cualquier estrategia de solución, ha de ser lo suficientemente poderosa, versátil y variada como para contender con la complejidad del problema, tipificado, en términos genéricos, como la deficiente calidad de la educación. Todo ello constituye de alguna forma la aplicación de la Ley del Requisito de Variedad que afirma, recordamos, que sólo la variedad absorbe variedad. Esto es, y a mi juicio, significa que aplicada a la educación, la matriz formativa ha 113


JULIO VENEGAS VASQUEZ

de poseer la riqueza organizacional y capacidad operativa indispensables para enfrentarse, con alguna expectativa de éxito, a la complejidad, variedad y transformación del entorno, así como a la variedad y movimiento del propio sistema. Creo pues, que esto implica la exigencia de diseñar, siguiendo la tesis de Ashby, una matriz curricular y organizacional lo más universal posible, en cuanto a la variedad de recursos lógicos, adaptativos y de soporte organizacional que la educación debe, metodológicamente, poseer y estar en condiciones de desplegar. En todo caso, es necesario precisar si nuestra pretensión es alcanzar la mayor variedad sistémica en cuanto sistema de control, comunicación, regulación y de adaptabilidad, si todo ello constituiría más bien un objetivo deseable, antes que una posibilidad efectiva de alcanzarlo, ya que dado el carácter finito del hombre y la enorme hipercomplejidad del entorno, nunca podría operarse un control total, ni tampoco podría pretenderse regular por completo ni la variedad interna ni la externa. Razón por la cual siempre estaremos más próximos de la tendencia entrópica, al desorden, que a una supervivencia exitosa de las organizaciones. Lo que, en todo caso, no menoscaba la exigencia que el requisito de variedad plantea al diseño organizacional, y su decisivo valor metodológico. Después de todo se trata de un principio, tal vez el más importante a tener en cuenta, en el diseño de las organizaciones humanas 114


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y justamente en relación con la posibilidad de contrarrestar, en parte al menos, la tendencia al desorden.

2.5. Algunos factores filosóficos del problema educativo

Desde otra perspectiva, está claro que para analizar el problema educativo, particularmente en países de lento crecimiento, es necesario tener presente la estrecha relación entre la escasez de recursos económicos, y la consiguiente concentración y desigualdad en el ingreso que, por regla general, afectan negativamente y con mayor frecuencia, al rendimiento escolar de niños y jóvenes cuyo ingreso familiar es precario. A todo ello, dentro del mismo ámbito de cuestiones, se debe agregar la insuficiente remuneración de sus profesores y la deficitaria dotación escolar en infraestructura física y tecnológica. A este respecto, cabe precisar que aún cuando el problema del financiamiento es insoslayable, y que su carencia (siguiendo la ley referida) afectará siempre al buen rendimiento del sistema, una parte significativa de la deficiente calidad de la educación, tiene que ver con al menos los siguientes factores propiamente pedagógicos, o filosóficos, en una enumeración inevitablemente incompleta:

115


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 La persistencia de la división del conocimiento en dominios independientes y sin relación.  La carencia de una metodología universal para superar dicha división.  La obsolescencia de la matriz curricular en uso, o desfase entre la división tradicional de las ciencias y disciplinas, con los campos de valor estratégico que como tales ha posicionado el proceso de globalización y el emergente ciberespacio.  Necesidad de una reorganización del conocimiento en todos los niveles del sistema educacional, que genere nuevas configuraciones de estudios y aplicaciones de carácter futurista y que asuman la hipercomplejidad en curso.  La necesidad de una fenomenología del proceso educativo y de los ambientes tecnológicos, como el surgimiento de una cultura o ambiente de

máquinas

cibernéticas que parecen superar a la “sociedad del conocimiento y de la información”.  Por consiguiente, surge la necesidad de producir una transformación radical en los fundamentos y estrategias pedagógicas de la enseñanza de las ciencias básicas.  La carencia en la educación de concepciones lúcidas sobre el impacto de la tecnología electrónica sobre la cultura y el saber.

116


JULIO VENEGAS VASQUEZ

 La incomprensión de la clase de coafinamiento lógico que existe entre los niños y jóvenes con las tecnologías de la información y de las comunicaciones [TICs].  Rediseñar la estructura de carreras y programas de estudios de las universidades.

A su vez, es menester tener presente que la llamada sociedad del conocimiento y de la información, segundo nivel cognoscitivo, está siendo reemplazada por la cultura del ciberespacio, o nuevo ambiente de máquinas cibernéticas de rango meta. En éste, adquieren particular relevancia el proceso de invención, la generación de nuevos conocimientos, así como el requerimiento, siempre presente, de teorías de mayor alcance explicativo, además de la necesidad de una gestión eficiente de la información y del saber. Y es que, de no asumir la educación estos desafíos, su esfuerzo podría ya no tener efecto significativo alguno para coadyuvar al desarrollo de países de precario desarrollo. Ni tampoco mucho más en los países de gran crecimiento, dado que en la actualidad, el conocimiento

y

las

nuevas

tecnologías

se

gestan,

principalmente, en programas de investigación que tienen su asiento en grandes corporaciones privadas y transnacionales. La situación se torna aún más complicada para la educación si se tiene presente que -como afirma McLuhan-, el educador tradicional ha sido absorbido y debe competir en 117


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muy desigual condición con sus imitadores de alta potencia y versatilidad, tales como la radio, la TV, los computadores... en lo que puede llamarse la nueva educación lumínica o digital. Así, por tanto, el educador tradicional “sólo puede recuperar su papel extendiéndolo mucho más allá de lo que jamás ha sido en cualquier cultura anterior”52. Sin duda un campo problemático global hipercomplejo que ya no es posible soslayar a la hora de buscar soluciones efectivas y de pronta aplicabilidad. A mi juicio, una manera de abordar el problema de la deficiente calidad propiamente pedagógica de la educación, consiste en diseñar una estrategia o metodología para superar la actual matriz curricular, y con ello, la división improductiva del conocimiento en todos sus niveles, y aspectos problemáticos. De hecho, la división está por todos lados: división del conocimiento en dominios independientes no relacionados; escisión entre mi yo y el entorno; división social, económica, cultural

y política; escisión entre mis

deseos y mis representaciones culturales y éticas; entre mis esperanzas y realizaciones, así como la oposición entre mis prejuicios y creencias y la emergencia de ideas bien fundamentadas.

52

McLuhan, M.: “Contraexplosión”, Editorial Paidós, Buenos Aires,1969, p. 134

118


JULIO VENEGAS VASQUEZ

También encontramos la especialización sensorial, la importancia relativa de un sentido sobre los otros, y la consiguiente incomunicación entre ellos, la escisión entre forma y contenido, o mi cautiverio en el reino de las formas; la división entre el hombre como ser racional y el resto de los seres vivos que no lo serían, lo que legitima el despotismo de esta forma de dominación. Todo ello se traduce, podría decirse, en una supremacía de la ignorancia, en tanto forma poderosa de ‘conocimiento’ que se alimenta de la fragmentación y escisión existencial y conceptual del saber, y que subyace imprimiendo su impronta en nuestras acciones. A todo ello debemos sumar la separación entre la lógica y el sentimiento que retroalimenta el defecto de un ambiente de división que en la actualidad, sin embargo, debe luchar denodadamente para no ser absorbido por los ambientes de unificación que la tecnología digital de comunicaciones instala por todos lados. Así, sin querer, y las más de las veces sin saberlo, hemos construido en nuestras mentes y esculpido en nuestros cuerpos, la división con murallas y estructuras sofisticadas, pequeñas, o en ocasiones enormes, que extravían el primigenio sentido de unidad organizacional del cuerpo humano. Es el terreno propicio, y la ocasión, para que surjan toda clase de limitaciones y alienaciones existenciales, resultado de haberse perdido la conectividad. De esta 119


JULIO VENEGAS VASQUEZ

manera, los diversos segmentos aislados que habitan en mí, persisten cada uno por sus fueros, generando un proceso de reificación de los mismos, de confusión y de agobiante sinsentido. Es lo que podría explicar, en parte al menos, que nuestro pensar, sentir y actuar, sigan un curso desordenado e inquietante. En realidad, la educación misma perfecciona y confiere sentido a este ambiente. Las especializaciones profesionales,

las

ciencias

separadas

por

métodos,

nomenclatura y conceptos distintos, presupone la inevitable, y también productiva emergencia de múltiples perspectivas explicatorias para los mismos hechos o procesos, lo que conlleva a que estos impacten o afecten de manera singular a la historia, al sistema de referencia y a las creencias de cada uno. Además, debemos tener presente que el cuerpo posee un borde, la piel, que delimita su constitución como tal, con un aparato sensoperceptual que le informa de las modificaciones, perturbaciones o macroperturbaciones del entorno que le afectan o estimulan a actuar sobre el medio o sobre sí mismo en alguna dirección. Todo ello va configurando y asentando, en toda la amplísima variedad de aspectos de

la

existencia,

una forma de

autarquía

organizacional, legitimando y perfeccionando su lógica de separación con el entorno. 120


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Así y todo, no podemos dejar de reconocer el extraordinario poder que posee el recurso lógico y adaptativo de dividir, o analizar. Pensado de manera dialéctica, habría que decir que el pensamiento y la acción, en tanto formas de unificación, serían inviables si la inteligencia no poseyera la propiedad de separar. De modo correlativo, se trata de otra manera de cómo la diversidad emerge para su apreciación, conocimiento y utilización. De hecho, el proceso permanente de la inteligencia de distinguir formas constituye otro factor decisivo en la base del proceso creativo, por cuanto es otra manera de efectuar cortes métodológicos en la realidad, permitiendo la combinación y recombinación de estructuras en número ilimitado. Todo ello, por lo demás, nos habla de la división como otra poderosa propiedad de la inteligencia humana, operando esta vez del lado de la síntesis, unificando el proceso de combinar. El problema, por consiguiente, emerge cuando separamos

sin

relacionar.

Ya

anticipaba

Platón

sus

consecuencias perjudiciales cuando en “El Sofista” registra el siguiente diálogo entre el Extranjero de Elea y Teeteto: “EXTR.- Pues, mi buen amigo, intentar separar todo de todo es, por otra parte, algo desproporcionado,

completamente

disonante y ajeno a la filosofía. TEET.- ¿Qué?

121


JULIO VENEGAS VASQUEZ

EXTR.- La aniquilación más completa de todo tipo de discurso consiste en separar a cada cosa de las demás, pues el discurso se originó,

para

nosotros,

por

la

combinación mutua de las formas. TEET.- Es verdad”. 53

Platón

Una

visión

concordante,

pintoresca,

menos

respetuosa si se quiere, pero de notable profundidad, la encontramos en la clásica obra filosófica indú llamada “Upanisads” cuando se afirma: “Las vacas poseen varios colores, pero la leche tiene un color único. El conocimiento es como la leche, y quien permanece anclado en las distinciones es como las vacas.”

53

54

54

Platón: “Sofista”, Editorial Gredos, Madrid, 1992, p.458 Rafael: “Upanisads”, Ediciones Arca de Sabiduría, España, 1993, p.134.

122


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Descartes, desde otra perspectiva, reafirma esta percepción de la unidad del saber. Advierte, en los “Inédits”: “Hoy

por

hoy,

las

ciencias

se

hallan

enmascaradas. Cuando acertemos a quitarles la máscara que las cubre, se mostrarán en toda su belleza. Podrá entonces apreciarse igualmente el nexo que las liga. Y viendo y notando este nexo, nadie pensará que sea más difícil retener en la memoria la serie de las ciencias que la serie de 55

los números” .

La cuestión, por tanto, es que estamos en presencia de una propiedad de la inteligencia, la de la división, que la misma naturaleza nos ofrece en el modo de la diversidad, y en el ámbito muchísimo más amplio y comprensivo de la interrelación y acción recíproca total en tanto sustrato organizacional de la realidad. El problema, entonces, es la lucidez que debo tener en relación al lado en donde me encuentro y ser consciente de las consecuencias y de los caminos y estrategias que debo potenciar con el propósito, si esa fuera mi inclinación, de propender al enriquecimiento humano, sea mediante la división por especialización, o a través de la unidad, en pro de una visión y experiencia existencial holística. No obstante, en sentido estricto, deberé

55

Hamelin, O.: “El Sistema de Descartes”, Editorial Losada, Buenos Aires, 1949, pp. 48-9

123


JULIO VENEGAS VASQUEZ

oscilar sin remedio entre una y otra, cualquiera sea la elección que realice. Tampoco se trata, en el caso de la búsqueda de la conectividad, de una actitud ingenua, atrapada en alguna nostalgia por un estadio de la evolución humana en donde se habría existido en unidad, o porque nos asiste la esperanza de que en el futuro podríamos recuperar ese estado primigenio. Al respecto, recuérdese el “Discurso de la Edad de Oro”, de Don Quijote de la Mancha: “Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío… Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia: aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre…” 56

.

No se trata de eso. Es más, pareciera ser que es inevitable la existencia dividida, alienada, extraviada de sí misma.

Así,

vivimos

en

permanente

contradicción,

incertidumbre, malestar, desazón, en la incompletitud, por 56

Cervantes, M. de: “Don Quijote de la Mancha”, Editorial Andrés Bello, Santiago,1983, p. 50

124


JULIO VENEGAS VASQUEZ

donde penetran el dolor, el sufrimiento, y la insatisfacción. Nada de gratificante, aún cuando también tenemos nuestros momentos de beatitud, de gozo, de placer, y de encuentro con el otro y el todo. No obstante las dificultades que se nos presentan para resolver la clase de problemas educativos que hemos especificado, pienso que es posible diseñar una metodología que facilite abordar de manera unificada y con mayores expectativas de éxito dicha complejidad. Así, por consiguiente, parece aconsejable detenerse a considerar si las técnicas o métodos de investigación en uso disponen de la variedad necesaria para hacer frente a la hipercomplejidad educativa, de manera de no perecer en el intento, o darnos cuenta, a posteriori, que nuestra elección ha quedado por debajo de la complejidad que debemos abordar. Para el caso de la Cibernética, su conceptualización apunta, básicamente, a las nociones de complejidad, gobierno de la misma, organización, entropía, control, regulación, comunicación, retroalimentación, entre otros conceptos de compartida relevancia. Si en esta dirección enfrentamos a la educación, también como una forma de organización de gran complejidad, con tendencia al desorden, y haciéndonos cargo de la consiguiente necesidad de introducir en ella transformaciones profundas que permitan remontar en parte al menos dicha tendencia, entonces se 125


JULIO VENEGAS VASQUEZ

nos facilitará encontrar una solución para los problemas educativos que hemos especificado, por cuanto constituyen un terreno común y familiar y aun propio de la cibernética. Y, al mismo tiempo, satisfaríamos, en parte al menos, la Ley del Requisito de Variedad.

William Ross Ashby

126


JULIO VENEGAS VASQUEZ

3

UNA CONEXION FILOSÓFICO-CIBERNÉTICA

A mi juicio, una manera de acceder a la nueva conectividad es hacerlo rescatando el sentido primigenio de la filosofía como un saber del saber; siempre a la búsqueda de la universalidad. Tales propósitos no le son ajenos a la cibernética o a otros campos del conocimiento, cuando éstos ven sobrepasadas sus fronteras por la complejidad de los problemas que tocan a las puertas de otros compartimentos del saber, y que, para resolverlos, las

metodologías

especializadas resultan insuficientes. Para lograrlo, desde la perspectiva metodológica que procuro constituir en esta tesis, tenemos que resolver un pequeño pseudo-problema: la posible obsolescencia de la filosofía y la cibernética, o al menos la falta de vigencia de ambas. Aquélla, por cuanto se habría desfasado por completo del proceso de innovación científico-tecnológico, y porque sus temas resultan anquilosados y poco o nada aportan a la comprensión del nuevo hombre tecnológico o a la cultura del ciberespacio. No obstante, se la puede reconocer

en

la

forma

de

una

letanía

acerca

del

extrañamiento y pérdida de lo humano en beneficio de las 127


JULIO VENEGAS VASQUEZ

máquinas, tal como la entronización progresiva de la temible y nada estimulante deshumanización. La cibernética, por su parte, estaría igualmente en retirada ya que –dicen sus detractores-, en realidad nunca llegó a alcanzar el nivel de ciencia; a lo más, sólo al de un conjunto de ideas que son parte más bien de la historia del devenir de la ciencia. Vistas así las cosas podría resultar del todo extemporáneo, e inútil, demandar del lector que se ocupe en considerar el modo cómo ambas ‘reliquias’ pueden ser proyectadas de nueva manera, que es parte del propósito de estas exploraciones. En todo caso no deja de sorprender la moda y la tendencia a utilizar el vocablo ciber para presentar remozadamente

toda

nueva

combinación

posible

de

productos, sean estos digitales o tradicionales. Desde otra perspectiva, encontramos la sensación o intuición difusa de que

necesitamos

de

la

filosofía,

por

cuanto

“algo

trascendente nos falta”, de lo que precisamente este campo del saber nos puede proveer, y también orientar, para navegar en este proceloso océano de innovaciones y automatización, y aproximarnos a comprender mejor nuestro lugar en la naturaleza y en el cosmos. Pero, ¿qué podrían tener en común la filosofía y la cibernética que amerite pensar siquiera en una posible

128


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unidad programática? A mi juicio, mucho; todo en realidad. En un breve esbozo podría decirse que los temas y problemas de la filosofía, tales como describir la estructura de la inteligencia, los procesos del pensar, la estructura del conocimiento, la naturaleza del método científico,

el

problema de la unidad del saber, al igual que las implicaciones éticas y sociales de los avances científicotecnológicos, o una fenomenología

57

de las formas de la

sensibilidad y del sentimiento, son también los temas de la cibernética, y aún más, son campos de investigación que en el presente adquieren compartida relevancia estratégica. Es más, afirmamos que la cibernética es también filosofía, y sobre todo, filosofía de la ciencia. De hecho, Norbert Wiener, su creador, expuso con mucha claridad

57

Utilizo el concepto de fenomenología en la acepción que le diera Edmund Husserl, en tanto método que propende a develar la forma, o de manera específica, el sentido de afirmaciones o menciones sobre lo existente, suspendiendo el juicio acerca de si la realidad existe o no, o sobre la concretitud de algo, para referirse directamente a cómo se piensa algo determinado, particularmente en relación con el yo o la conciencia. Dirá Husserl “Si yo me pongo a mí mismo por encima de toda esta vida y me abstengo de llevar a cabo cualquier creencia de ser que tome al mundo directamente como algo existente, si dirijo exclusivamente mi mirada a esta vida misma, en cuanto conciencia del mundo, entonces me gano a mi mismo como ego puro con la corriente pura de mis cogitationes.” Y agrega: “Aquello de lo que nos apropiamos precisamente por este medio o, dicho más claramente, lo que yo, el que medita, me apropio por tal medio, es mi propia vida pura con todas sus vivencias puras y la totalidad de sus menciones puras, el universo de los fenómenos en el sentido de la fenomenología”. Husserl, “Meditaciones Cartesianas”, Editorial Tecnos, Madrid. p. 282

129


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“que estos nuevos conceptos de comunicación y de control involucraban una nueva interpretación del hombre, del conocimiento que tiene del universo, y de la sociedad… además, la cibernética está llamada a afectar a la misma filosofía de la ciencia, particularmente en los campos del método científico, y de la epistemología, o teoría del conocimiento.” 58

En los hechos, esta novel ciencia empezó a incubarse hacia la segunda mitad de los años cuarenta del pasado siglo, como una reflexión sobre el método científico y la unidad del saber, constituyéndose, de manera específica, en un programa para superar la división del conocimiento, generando al mismo tiempo una teoría de las máquinas; concepto este último que en la acepción cibernética permite cubrir, como luego expondremos, una amplia variedad de

58

N. Wiener, “Soy un Matemático”, Ediciones Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, México, 1982, pp. 354-356.

130


JULIO VENEGAS VASQUEZ

campos y aplicaciones del saber, tratando con la misma metodología y estrategia los más diversos tipos de problemas, entidades o sistemas. Aspectos que constituirán otro

pilar

decisivo

transdisciplinaria, configuracional,

59

o

para

estructurar

más

una metodología

precisamente

de

orden

que propenda tanto a unificar el saber,

cuanto a facilitar el desarrollo y evolución de la inteligencia, extraviada muchas veces en especialismos de todas clases. A mi juicio, tal vez sea ésta una de las aportaciones más relevantes de la Cibernética, ya que con ello facilita configurar fructíferos campos de investigación que permiten unificar el conocimiento, y generar un amplísimo espectro de nuevas aplicaciones. Es probable que tal espíritu metodológico no haya sido adoptado de modo consciente o estructurado por las diversas ciencias y humanidades; sin embargo, sus ideas y estrategias han sido incorporadas de una u otra forma por cada una de ellas, difuminándose sus resultados hasta constituir una dimensión significativa e insoslayable del ambiente intelectual de nuestra época. De esta manera, muchos de sus principios y formas metodológicas se han ido esparciendo como aliento natural y cotidiano, al punto de convertirse en temas comunes y “propios” de casi todas las ciencias o

59

ámbitos del

conocimiento.

He introducido este concepto en la página 33

131

Por

último,

y


JULIO VENEGAS VASQUEZ

curiosamente, por este mismo expediente, la cibernética ha sido “olvidada” como contribución distinguible y original. En realidad, incluso ni siquiera ha llegado a formar parte de los planes de estudios educativos, cuestión ya insoslayable dada su contribución para superar la división improductiva del conocimiento que afecta a la escuela por la clasificación tradicional de las ciencias. A veces ha estado presente en forma de seminarios o cursos semestrales en alguna ingeniería, pero no en cuanto base formativa imprescindible para todos los estudiantes, particularmente en los primeros estadios. De haber sido así, les hubiese permitido comprender de manera cabal el naciente espíritu intelectual, o, mejor aún, filosófico, de la nueva era. No obstante, podemos afirmar con Galileo: E pur, si muove!, ya que aún tendremos cibernética para rato, operando con fuerza, y reivindicando su valor como la disciplina que precipitó una transformación radical del pensamiento, la tecnología y la cultura contemporánea. A mi juicio, parte importante del rechazo que ha tenido esta disciplina se debe más bien a una cuestión de autodefensa, antes que a una cuestión de fondo, o de orden epistemológico. Ello por cuanto se ha visto, con preocupación, que este campo del conocimiento amenaza con el status de privilegio que las ciencias detentan en el conjunto del saber.

132


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Norbert

Wiener,

utilizó

el

vocablo

griego

khubernetes, que significa piloto o timonel, para denominar a la nueva ciencia por él creada. De hecho, una de las definiciones de la cibernética afirma que se ocupa del estudio del gobierno de sistemas excesivamente complejos y probabilísticos, comprendiendo el propósito de reducir la tendencia al desorden y al caos que tales sistemas y la naturaleza conllevan ineluctablemente. En este contexto, y a mi juicio, el cuerpo humano emerge como el paradigma de organización por excelencia.60 Por extensión, la cibernética estudia

todas las formas de gobierno provistas por la

naturaleza y de las cuales son depositarios los seres vivos, plantas, ecosistemas, así como la estructura cuántica, bioquímica o físico-matemática de la naturaleza. La definición original de cibernética, propuesta por Wiener, señala que es la ciencia que se ocupa de las correspondencias analógicas entre máquinas y seres vivos, emergiendo así como un puente formidable entre la biología, la tecnología y el proceso de invención. Como se puede apreciar, un universo prácticamente ilimitado de estudio, experimentación y creación. En este sentido, otro aporte deci60

La proposición del cuerpo humano como el prototipo de las máquinas cibernéticas y paradigma de organización por excelencia, a pesar de que podría deducirse de los autores clásicos sobre cibernética, no la he encontrado expresada como tal en la bibliografía por mi consultada. He desarrollado esta idea en escritos inéditos a comienzo de los 80 y fundamentada en mí libro “Proteo, Paradigma de la Inteligencia”, Ediciones Valgraf, Santiago, Chile, 1993.

133


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sivo consiste en haber estructurado un método que facilita el diseño y construcción de máquinas lógicas o adaptativas y, en un espectro más amplio, su contribución al estudio de toda clase de máquinas, existentes o todavía no diseñadas por el hombre, pero cuya comprensión o ideación es de indudable valor métodológico, cognoscitivo y aplicado. Podría decirse que un programa de investigación propiamente cibernético lo constituye el destinado a crear una máquina electrónica, neuroelectrónica o virtual inteligente, propia de lo que hace años se reconoce como Inteligencia Artificial.

Este

intento,

y

otros

interrelacionados,

independientemente de que se logren o no, generan una extraordinaria cantidad de conocimientos y tecnologías digitales interactivas que anuncian la emergencia de nuevos ambientes culturales, y delinean las tendencias que facilitan preconfigurar los posibles futuros escenarios de carácter social, económico, tecnológico y, desde luego, educativo. El

camino

espectacular;

me

de

la

refiero

filosofía a

la

ha

filosofía

sido

menos

académica,

particularmente en el último medio siglo, por cuanto de modo casi literal ha ido a la zaga en su propio terreno; esto es, tratándose del estudio del pensamiento y de la estructura del conocimiento, en relación, por ejemplo, con los avances logrados por las TICs para describir los mismos u otros procesos relacionados. A todo ello debemos sumar la 134


JULIO VENEGAS VASQUEZ

emergencia de las llamadas ciencias cognitivas que se han anunciado como “el primer esfuerzo planificado” por explicar los procesos correspondientes. En mi opinión esta apreciación es un poco, o más bien bastante exagerada, puesto que significa, ni más ni menos, el olvido deliberado, o también ignorante, de la extensísima contribución filosófica realizada desde

sus

orígenes, en campos considerados diversos pero del todo interrelacionados, como son la teoría del conocimiento, la epistemología, la lógica, la metafísica, la metalógica, la filosofía de la ciencia y la analítica filosófica, junto a otros campos también convergentes. Nos referimos a los extensos y acuciosos estudios filosóficos de orden fenomenológico, metafísico o lógico, que pretenden describir y explicar cuestiones de gran complejidad acerca, por ejemplo, de qué sea la mente o la inteligencia, cuales las formas más apropiadas para el gobierno del cuerpo y la mente, de la ciudad y el Estado; así como también la descripción trascendental de los sentimientos, de la sensibilidad, de las formas de alienación, de la creatividad, o de la ética. Todos ellos son a su vez temáticas insoslayables, convergentes, productivas y de compartida riqueza conceptual y temática cuando se trata de abordar los problemas relativos a la cognición.

135


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En todo caso, los extravíos metodológicos proceden de ambas vertientes. De hecho, cuando se habla de ciencias cognitivas, se asume que tales problemas pueden abordarse con éxito desde la ciencia con sus métodos especializados. En realidad, y por el contrario, pareciera ser que el método científico no posee el lenguaje, ni la sutileza necesaria para tal abordaje; lo que no ocurre posiblemente con los paradigmas artístico, filosófico y poético. Es más, podría decirse que como contrapartida del defecto, con frecuencia los profesionales de la filosofía se han resistido a reflexionar sobre temas como máquinas robóticas e inteligencia artificial, partiendo de la idea de que deshumanizan al hombre. Resultado de todo ello ha sido que el pensar y el hacer tecnológico se ha ido constituyendo en un espacio por entero antagónico al filosófico. En cierta forma, pues, la filosofía académica, como resultado de este autoaislamiento, ha perdido su universalidad convirtiéndose en otro fragmento del conocimiento. Cuestión que resulta más evidente en su principal espacio, las aulas universitarias, en donde la actividad filosófica se ha centrado en aspectos muy especializados de la misma, lo que, en todo caso, no es óbice, por cuanto

dichas

exploraciones

pueden,

eventualmente,

constituir un aporte decisivo, en la perspectiva más amplia y profunda de la unidad del saber.

136


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Así y todo, es importante destacar que la tradición filosófica más trascendente constituye una contribución actualísima a la comprensión de las áreas convergentes, todas en realidad, que existen entre ambas disciplinas. Cuestión que esta tesis se propone poner a la vista generando por otra parte una forma de reorganizar el conocimiento, de inspiración filosófico-cibernética configuracional, que constituya un despliegue de la universalidad de la inteligencia y, correlativamente, derive en la fundamentación de un método universal,

cuya “especialización” sea,

precisamente, el despliegue consciente de dicha universalidad. A su vez, me propongo mostrar el proceso de transformación por el cual los diversos campos del conocimiento pueden convertirse en espejos interactivos de cualquier otro. De este modo, podemos contrastarlos, rectificarlos o ajustarlos, proyectándolos creativamente en una nueva síntesis conceptual, temática y metodológica. Pienso que esta estrategia podría ser aplicable a una amplia variedad de formas de conocimientos y aplicaciones. De ahí que mi preocupación indagativa vaya en la dirección de intentar definir la estructura del método, si ello en realidad es posible, antes que la de una forma particular de éste. Así, podemos satisfacer el principio de la Variedad Obligada por el cual se nos advierte que debemos propender a “tratar de acercarnos lo más posible al máximo”, dado que cuando 137


JULIO VENEGAS VASQUEZ

hablamos de inteligencia y de saber, lo hacemos en realidad sobre casi todo. Pero, ¿qué les falta a la filosofía y a la cibernética? Desde nuestra perspectiva, para una actualización y proyección futurista de su pensar, la filosofía, requiere leerse a sí misma desde una metalectura cibernética de sus exploraciones y problemas. Dicha tarea, a nuestro juicio, podría denominarse ciberfilosofía. Un énfasis en ningún caso ignominioso para la ciencia universal, por cuanto ella misma, desde sus maestros primigenios, ha sido un ejemplo de cómo mirarse dubitativa y reflexivamente desde otros contextos o sistemas de referencia sin temor a perder su noble sitial. A su vez, la cibernética encontraría en la filosofía un caudal enorme de aportaciones acerca de qué es el pensar y sus diversas formas, además de una larga tradición metodológica que de modo estructurado se remonta al diálogo platónico, a la metafísica, y a la lógica aristotélica, enriqueciéndose continuamente a través de cada nueva vertiente filosófica, lo que ha permitido develar, con gran finura, los procesos y productos del pensar, del sentimiento, de la sensibilidad y de la acción. Aspectos todos muy caros al programa cibernético de Inteligencia Artificial.

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

Asimismo, y regresando de nuevo al hilo de nuestro discurso, cabe decir que siempre será provechoso tener presente la perspectiva unificadora de la filosofía, que facilite una visión de campo de mayor amplitud y de orden reflexivo que, por lo mismo, proveería a la cibernética de la dimensión meta insoslayable en los campos que les son comunes. Razón por la que tal énfasis podría también llamarse metacibernética, o lugar de encuentro entre lo que podría ser una filosofía de la cibernética que bien podría integrarse con una cibernética de la filosofía, que en parte es algo a lo que nos hemos aproximado al referirnos a la metodología cartesiana.

Aún más, dentro de este esbozo programático que proyecte de nueva forma a ambas disciplinas, es menester tener presente la necesidad de una analítica exhaustiva, tanto de los conceptos, como de la metodología y lenguaje, resultado de la tecnología alfabética, ya que éstos -como bien propusiera y avanzara Marshall McLuhan-, pueden haber sido superados por la interrelación electrónica de la información, pero que no obstante conservan y mantienen con mucha fuerza su alcance y antigua estirpe, penetrando y distorsionando, de manera subrepticia, las posibilidades abiertas al pensamiento y a la acción por parte de la tecnología digital de comunicaciones.

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JULIO VENEGAS VASQUEZ

De modo, pues, según sea el énfasis que deseemos destacar, podemos llamar a esta convergencia programática de nuevo impulso indagativo ciberfilosofía o metacibernética sin que por ello ninguna pierda en nobleza. Como el cóncavo y el convexo, modos, o énfasis, de una y misma relación: la filosofía, o, mejor aún, la metafilosofía, en cuanto la filosofía requiere mirarse desde otra dimensión para reflexionar sobre sí misma, a la búsqueda del sentido y de la naturaleza de su arquitectura lógica, conceptual y metodológica que le sirve de fundamento. A este respecto, y como una cuestión conceptual preliminar, me parece necesario alertar al lector en relación con la naturaleza ubicua y hologramática de los conceptos. En realidad, siempre ha sido de esta manera en el campo de la filosofía; esto es, un concepto remite a otro y todos son parte de la explicación. Por ello mismo, estamos en presencia de una red conceptual multidimensional que, dada su extensión y complejidad, no puede sino estar atravesada por innumerables e insoslayables zonas de penumbra y oscuridad. Incluso allí donde creemos tener claridad sobre qué se entiende por algo determinado, o cuando creemos haber encontrado la función que determinado concepto cumple en el cuerpo teórico. En cierta forma, se genera una aporética situación del pensamiento; de una parte, intentamos atrapar la realidad 140


JULIO VENEGAS VASQUEZ

mediante las esquivas formas del lenguaje, delimitando y estableciendo fronteras y divisiones en la realidad para su dominio y utilización, obligados y acostumbrados como estamos a pensar en tales términos; y de otra, lo intentamos mediante

visiones

con

pretensión

de

completitud,

omnicomprensivas, a las que nos inclinamos con frecuencia. Sin embargo, y al mismo tiempo, la unidad o interrelación que está por todos lados, pero que muy temprano abandonamos por la especialización, penetra por doquier,

sorprendiéndonos,

imponiendo

sus

propias

condiciones, y derivando, por el desencuentro producido, en una de las principales fuentes de confusión. Ello porque no acertamos a comprender qué es aquello que nos sobrepasa. Y es que se trata de la interrelación, la ubicua conectividad que se filtra por los bordes y líneas delimitantes que hemos establecido, en nuestro esfuerzo por atrapar la realidad mediante el lenguaje, o en alguna concepción teórica determinada.

Es esta renuente pero persistente convergencia e interrelación del saber la que emerge de modo estructurado en esta proposición, destinada, precisamente, a generar un método de alcance lo más universal posible. Para ello tendremos presente que los conceptos constituyen arquitecturas ubicuas y hologramáticas, esto es, están presentes a través 141


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de todo el cuerpo teórico, no olvidando, por cierto, la amplísima zona de oscuridad que no podemos cubrir.

Es en este contexto que nos importa eclarecer cómo entendemos la relación entre filosofía y cibernética, sus posibilidades teóricas y aplicadas. Así, el consiguiente proceso de especificación conceptual que realizaremos progresará a medida que avancemos en su exposición, de tal manera que sus aspectos más relevantes no estarán esbozados sino hacia el final de la misma. No obstante esta misma frontera habrá de estar abierta a las modificaciones que necesitemos introducir a medida que aspectos de la zona oscura se vayan iluminando. Con ello quiero decir que cuando

ofrecemos

alguna

propuesta

métodológica

y

conceptual acerca de algo, tal propuesta se irá completando a medida que progresemos en la exposición de los matices de la misma, que son tan importantes como su núcleo central. Este modo de aproximación lo tendré presente, por ejemplo, en relación con la exposición del concepto cibernético de máquina y de todas aquellas nociones que sea menester explicitar. Entre ellas, la cuestión acerca de qué entendemos por lógica, materia trascendental a la hora de considerar la profunda transformación de este campo provista por la conversión progresiva de la energía electromagnética y lumínica en lógica. Todo ello nos pone a 142


JULIO VENEGAS VASQUEZ

las puertas de un profundo barrido conceptual que afecta a la concepción tradicional sobre la clasificación de las ciencias, la división del conocimiento, e incluso la misma definición de ciencia y la vigencia de las fronteras de cada una de ellas. En contrapartida tenemos la emergencia de un sistema de ordenación configuracional del conocimiento, en función de la necesaria reorganización del saber producida por las nuevas

exploraciones

problemáticas,

al

tiempo

que

podremos acceder a una visión unificada del saber y sus aplicaciones. Por tanto, habrá que tener presente que para comprender el detalle será necesaria la visión de campo que nos

proporciona

el sistema de referencia teórico de

inspiración filosófico-cibernética que proponemos en esta tesis; así como también la que nos ofrece el nuevo paradigma educativo que he diseñado y que fundamenta en buena medida la posibilidad de un método de alcance universal.

Se tratará pues de un amplísimo espacio de reflexión que, en todo caso, nosotros no podremos abordar, sino sólo en algunos escorzos. Así, pues, sólo realizaré algunas incursiones a partir del examen de las posibilidades que de modo particular la unidad de filosofía y cibernética nos puede proveer. De este modo parte del éxito residirá en exponer lo más claramente posible lo que queremos decir con algo 143


JULIO VENEGAS VASQUEZ

determinado; lo cual serรก infructuoso si no contamos con la paciente ayuda del lector, quien habrรก de tener presente estas tempranas restricciones y orientaciones provisionales.

144


JULIO VENEGAS VASQUEZ

4

TESIS

Defino la inteligencia humana, de modo preliminar, como una metaorganización universal.

61

Esto es, como una

máquina de máquinas62, u organización de organizaciones. Desde esta perspectiva, llamaré método universal al modelo o

programa

educativo

que

provea

la

conectividad

61

Utilizo el concepto universal no en sentido lógico estricto de cuantificador universal Todos o Ninguno, sino en cuanto, de entre las máquinas adaptativas conocidas (todos los seres vivos y las máquinas electrónicas similares concebidas por el hombre), es la que posee el mayor espectro de operación; sea como posibilidad combinatoria prácticamente ilimitada; o en cuanto las más diversas leyes de la naturaleza y sus componentes se encuentran en el cuerpo del hombre. O también por su amplísimo espectro adaptativo que le permite responder a una amplísima diversidad de circunstancias concretas en las que ha de sobrevivir; habida cuenta de su potenciación mediante sus extensiones tecnológicas y de conocimientos. En la actualidad, algunos autores, Campbell, por ejemplo, emplea la expresión “máquina de propósito general” en su libro“La Máquina Increíble” para referirse a esta mayor cobertura de la mente. A mi juicio el concepto general referido más bien a algo “corriente, común”, inespecífico, parece ser menos adecuado que universal, para expresar el amplísimo espectro de aplicación de la inteligencia humana; y aún menos coherente cuando se trata de desplegar la distinción universalespecializado.

62

Utilizo el concepto cibernético de máquina para enfatizar, básicamente, la arquitectura organizacional, estructura o forma de la entidad correspondiente; de la inteligencia en este caso; antes que la naturaleza de sus componentes, o de qué está hecha. En el capítulo 7, explico con más detalle dicho concepto.

145


JULIO VENEGAS VASQUEZ

metateórica, lógica, adaptativa y prospectiva, indispensables para el despliegue de la amplísima variedad de los recursos, 63

mecanismos y propiedades de la inteligencia humana.

Julio Venegas Vásquez

Asimismo, sostengo, que un método universal ha de emerger de la convergencia estructural y estratégica posible de establecer entre:  la

arquitectura

de

la

inteligencia

como

metaorganización universal (entidad que opera en el nivel meta64 y que crea la dimensión meta del cono-

63

Destaco las propiedades mencionadas por cuanto permiten una definición consistente de inteligencia. Por cierto, sin embargo, que es amplísima la variedad de mecanismos y recursos de la inteligencia que convierten al cuerpo humano en la máquina cibernética y paradigma de organización por excelencia. 64 El concepto meta, que literalmente significa “lo que está detrás de…” o “más allá de…” se refiere, principalmente al nivel de conocimiento en el que “soy consciente de…” y que en cibernética, a mi juicio, puede considerarse correlativo del mecanismo de retroalimentación, mediante el cual puedo “darme cuenta de…”, pudiendo, en consecuencia, ajustar y corregir mi pensar y accionar. Visto desde la filosofía, en su grado de

146


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cimiento,

como

metamatemática,

metafísica,

metatecnología, metacomunicación, etc.),  la organización del saber como metasaber (o saber del saber),  el diseño de máquinas lógicas inteligentes o de rango meta

(sistemas

expertos,

inteligencia

artificial,

realidad virtual, robótica, televisión, o las TICs., etc),  el conocimiento mismo como constituido también por máquinas cibernéticas (el concepto, por ejemplo, como una máquina de esta clase). A su vez, el modelo educativo que necesitamos para constituir un método de alcance universal, ha de satisfacer la ley del requisito de variedad. A mi juicio, el paradigma que satisface en una primera aproximación esta condición, es la matriz educativa tentativa que he llamado Programa Proteo.

complejidad lógica, correspondería con la expresión aristotélica que afirma que el pensamiento es el pensamiento del pensamiento. Y, más contemporáneamente con la expresión de Husserl pienso lo pensado en cuanto pensado, expresada también como: pienso las cosas pensadas en cuanto pensadas. En este sentido, pues, la dimensión meta define la propiedad esencial que subyace a cada uno de los cuatro factores que menciono en el párrafo que amerita esta nota. Otra forma de aproximarse al concepto la proporciona Popper cuando distingue entre el mundo 1, de lo material; el mundo 2 de la explicación o teoría; y el mundo 3, de la teoría de la teoría o metateoría, en la cual se estudian al menos los fundamentos, la arquitectura organizacional, y la lógica de una concepción teórica determinada.

147


JULIO VENEGAS VASQUEZ

5 PROPOSICIONES CORRELACIONADAS

La posibilidad de constituir un método de alcance universal implica al menos: superar el problema de la división del conocimiento en dominios independientes y sin relación, y de modo correlativo, proveer el cuerpo teórico

y la

estrategia, para la unificación del saber. Para los efectos de proveer esta convergencia programática

y

metodológica

inteligencia humana,

unificadora,

de modo preliminar,

defino como

la una

metaorganización universal. Esto es, como una máquina de máquinas, u organización de organizaciones, con el rango de universal. En esta dirección, y siguiendo la Ley del Requisito de Variedad, resulta consistente sostener que un mecanismo de la inteligencia no puede tener un rango de organización inferior a la estructura de la cual forma parte. Por consiguiente, ha de ser un metamecanismo, una metaestructura, depositaria de similar complejidad que la de la organización de la cual forma parte.

148


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Correlativamente, cada una de sus estructuras, mecanismos o procesos contienen de alguna forma la totalidad de sus otros componentes. En consecuencia, dicha arquitectura organizacional puede ser llamada hologramática, lo cual quiere decir que cada elemento de la entidad contiene a los otros que son constitutivos de la misma. También puede llamársele recursiva lo cual significa que en cada nivel organizacional de la entidad operan o replican similares principios organizacionales del todo. A su vez, sostengo que la dimensión meta del saber, como un saber del saber que cubre toda forma de conocimiento, junto a la dimensión de lo organizacional que atraviesa todo lo existente, incluidos el caos, permiten sostener que en la actualidad el énfasis estratégico principal de estudios en el campo de lo lógico es lo metalógico; o dicho de otro modo, el estudio de sistemas inteligentes, configura la problemática de mayor alcance en el desarrollo futuro de las TICs y de la misma lógica. Razón por la que, en sentido estricto, aplico el concepto de metalógica a todo el espectro de cuestiones recién tipificadas, incluyendo la lógica clásica, ya sea silogística, simbólica, modal, borrosa o cualquiera otra, en tanto sean pensadas como formas de pensar de orden meta; las cuales, y dadas las transformaciones trascendentales producidas por los programas de automatización del 149


JULIO VENEGAS VASQUEZ

pensamiento, significaría que su función educativa y aplicada tendría que ser repensada o ajustada, para así poder operar en los ambientes cibernéticos de comunicación. Para el caso de la definición tradicional de la lógica, ésta sería aquél campo del conocimiento que se ocupa de las formas de inferencia o formas de pensar, relativas a las funciones verdadero-falso. En mi concepto, ello restringe el uso

ordinario

y

académico

del

amplio

espectro

de

aplicaciones que de hecho provee el concepto intuitivo de lógica, derivados del concepto cibernético de máquina (u organización), lo que amplia ilimitadamente su campo, al mismo tiempo que aporta la urdimbre estructural necesaria para la unificación del saber. Correlativamente sostengo, de modo preliminar, que la estructura de un concepto ha de ser análoga a un metamecanismo de la inteligencia y tener la complejidad del saber como metasaber; por consiguiente, será también una metaestructura, con posibilidad de ser recreada en lógica electrónica como metamáquina lógica, o adaptativa, según fuere el caso. En realidad, el diseño de las actuales bases de datos computarizadas, y otras, correspondientes a diversas formas de automatización motora y del pensamiento, se fundan en una idea próxima a este principio.

150


JULIO VENEGAS VASQUEZ

La navegación por la dimensión meta del saber es, a mi juicio, una de las formas más poderosas para acceder a la unidad del saber. Por esta vía, además, se puede acceder a otro de los modos del ser que podría denominarse lo organizacional, puesto en primer plano por el desarrollo científico-tecnológico y las demandas de optimización de sistemas del más diverso orden. De modo que el interrogante metatecnológico podría constituir otro recurso metodológico para acceder a esta contemporánea dimensión ontológica de la filosofía; razón por la cual definir lo lógico como lo organizacional, parece un paso necesario para aportar la coherencia indispensable.

Así, pues, podemos afirmar que el cuerpo humano, dada la variedad de sus recursos lógicos y adaptativos, constituye la máquina más compleja, poderosa y versátil conocida. Por ello mismo puede ser considerada el paradigma

de

organización

por

65

excelencia .

Por

consiguiente, el conocimiento de la naturaleza de sus componentes, mecanismos, recursos y propiedades, así como aquellas correspondientes a su emergencia desde la 65

La proposición del cuerpo humano como el prototipo de las máquinas cibernéticas y paradigma de organización por excelencia, a pesar de que podría deducirse de los autores clásicos sobre cibernética, no la he encontrado expresada como tal en la bibliografía por mi consultada. He desarrollado esta idea en escritos inéditos a comienzo de los 80 y fundamentada en mi libro “Proteo, Paradigma de la Inteligencia”, Ediciones Valgraf, Santiago, Chile, 1993.

151


JULIO VENEGAS VASQUEZ

naturaleza y el cosmos, remite a una red multidimensional teóricamente ilimitada del saber. Desde esta perspectiva, el precepto inscrito en el templo de Delfos, “Conócete a ti mismo”, constituye, tal cual lo expusiera Platón, el programa filosófico, educativo, metodológico y estratégico que permite, en mi concepto, proveer el conocimiento del cuerpo humano como tal paradigma y avanzar en la comprensión de su coafinamiento con la naturaleza y el cosmos. Al mismo tiempo crea las condiciones para superar la división improductiva del conocimiento, permitiendo adelantarse, en parte al menos, a los efectos catastróficos para el destino de la humanidad, a que

puede

conducir

su

despliegue

tecnológico

y

organizacional irrestricto. A su vez, es posible sostener que el cuerpo humano constituye el prototipo de las máquinas cibernéticas, en cuanto

depositaria

mecanismos

de

de

una

control,

amplísima regulación,

diversidad

de

comunicación,

coordinación, de orden lógico y de adaptabilidad, así como prospectivos y de gobernabilidad. Al mismo tiempo, aporta otra amplísima variedad de mecanismos y funciones que constituyen el soporte estructural para su amplísima cobertura de acción.

152


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Todo ello, a su vez, faculta sostener que cualquier referencia al método, o estructura de éste, ha de consistir en la

captación

de

la

universalidad

constitutiva

de

la

metaorganización del cuerpo, así como en el consiguiente despliegue de sus mecanismos, recursos y espectro de principios lógicos y adaptativos de que es depositaria. Cuestión ésta que atañe directamente al diseño e instalación de un nuevo modelo educativo que provea la arquitectura organizacional necesaria para su consecución como una metodología de alcance lo más universal posible. En esta dirección, y a mi juicio, el método coincide con la vida entera de la persona, con sus costumbres, creencias y acciones, como, por ejemplo, adquiere vida y es expresión reflexiva en Descartes. No se trata, por tanto, incluso en este filósofo, tal como ordinariamente se le entiende, de algunas reglas que aprendidas y aplicadas generen éxito en la búsqueda del conocimiento, sino de la constante ejercitación y despliegue de los diversos recursos y propiedades de la inteligencia y del propio cuerpo para un desarrollo unificado de sus propiedades. Y también, de modo análogo, para estar en posesión de trasladar a la organización social la variedad de sus recursos, amplificados tecnológicamente. Por tanto, cabe sostener que el diseño de un método universal, constituye un imperativo y exigencia cuya omisión 153


JULIO VENEGAS VASQUEZ

es ya inexcusable. Sin embargo, en mi concepto, las reservas acerca de la viabilidad de un método de amplio alcance, se originan a mi juicio, precisamente por cuanto hemos sido formados en los ambientes de fragmentación del conocimiento. Lo cual implica, somos conscientes, olvidar o desconocer el amplísimo espectro para operar, combinar, recombinar, reconocer, comunicar y crear toda clase de formas, incluido, por cierto, el nivel en que la misma forma de la inteligencia, es objeto de reflexión. Tal convergencia considero constituye la base para generar un programa de unificación del saber, de orden meta, y fundar una estrategia metodológica correlativa de alcance universal. Ello significa restituir la importancia de la dimensión meta de que son depositarias todas

las

disciplinas, pero que en el presente no tiene la insoslayable relevancia proyectiva, ni menos aplicada. Una de las implicaciones más trascendentales es que esta correspondencia estructural provee la base metodológica y conceptual para superar la organización del conocimiento en disciplinas o dominios independientes no relacionados, e incluso los aún insuficientes modos de solución, tales como la inter, multi, y también transdisciplina, las cuales, constituidas, con el propósito de establecer convergencia programática puntual entre diversos ámbitos del conocimiento, mantienen no obstante, con más o menos 154


JULIO VENEGAS VASQUEZ

énfasis, la fragmentación del saber, al moverse (en tanto mantienen su definición como disciplinas), en el modo de la exterioridad de la conectividad buscada. En esta dirección, el despliegue de los recursos lógicos y adaptativos del cuerpo humano, al tiempo que de las diversas formas de conocimiento -sean éstas verdaderas o falsas, o que tengan su origen en creencias, convicciones, o en la misma ignorancia- constituye el entramado real, efectivo, desde el cual es posible hablar del método. La función de la filosofía consistirá en ir despejando lo espurio, en la dirección de alcanzar una forma metodológica estructurada, que facilite generar acciones o estrategias anticipatorias más eficientes de adaptabilidad. Con ello sin duda se avanzaría en el conocimiento de los principios de organización de la naturaleza, del hombre y del cosmos, o para crear nuevas formas a partir de combinar y recombinar estructuras procedentes de los más diversos ámbitos, al tiempo que para responder a posibles escenarios futuros. Cualquier referencia al método, o estructura de éste, ha de consistir en el despliegue de aspectos, o mecanismos, del espectro de principios lógicos y adaptativos de la arquitectura organizacional de la inteligencia. De ahí, también, el que en esta tesis se sostenga que siendo correlativos la inteligencia y el método, éste también puede alcanzar una forma universal, superando la división del 155


JULIO VENEGAS VASQUEZ

conocimiento y las diversas ‘formas metodológicas’ que, hasta

hoy,

asume

parcelaciones del

en

los

conocimiento

diversos

fragmentos

a los que

llamamos

disciplinas o ciencias.

El ejemplo de la unidad en la Naturaleza, ilustración de Sebastian Venegas

156

o


JULIO VENEGAS VASQUEZ

6 CONÓCETE A TÍ MISMO

A mi juicio, una manera tal vez inmejorable para abordar el diseño de un método viable de alcance universal, o lo más universal posible, es avanzar en la comprensión y alcance del precepto filosófico “Conócete a ti mismo”. Diversas razones convergen para esta apreciación.

Sócrates

Primero, porque el conocerse a sí mismo, o el trabajar sobre ello, es hacerlo sobre la arquitectura organizacional y adaptativa más poderosa y versátil que conocemos, la humana. También por su amplísima cobertura de operación que faculta atribuirle el rango de universal; lo que vemos confirmado toda vez que se puede reflexionar sobre la naturaleza o forma de cualquier proceso u objeto 157


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que esté dentro de su alcance eidético u operativo, así como también sobre sí mismo. Además en el sí mismo, convergen las más diversas estructuras y principios de funcionamiento, en una síntesis formidable de organización de los diversos elementos, leyes y principios físicos, biológicos, químicos, matemáticos que subyacen en el devenir de la naturaleza y del cosmos. Otro modo y evidencia de su universalidad estructural. Asimismo, el precepto Conócete a ti mismo, nos pone en camino de la convergencia temática y estratégica entre el método y cualquier objeto del método. Esto quiere decir

que

para

trascendentales

avanzar del

en

método,

las

perspectivas debemos

más

hacerlo

comprendiendo qué clase de máquina lógica y adaptativa es el cuerpo humano en su coafinamiento con el medio, de tal manera que podamos mejorar su pensamiento y acción desplegando su riqueza combinatoria en el modo de lo universal.

A mi juicio, lo primero que cabe realizar es conceder que podemos considerar el precepto de Delfos como un ejemplo

metodológico

paradigmático,

de

despliegue

estructurado de la propiedad meta de la inteligencia, operando en cualquier punto de la red multidimensional del

158


JULIO VENEGAS VASQUEZ

saber o de la acción, pensándose a sí misma, al propio saber, a la praxis o a las cosas. El siguiente pasaje del diálogo “Alcibíades” de Platón comprende al menos cuatro aspectos que paso a comentar, y que nos permiten visualizar el método, a través de la metáfora del espejo, teniendo como trasfondo el Conócete a ti mismo: “SÓCRATES.- (...) Tratemos, pues, en nombre de los dioses, de entender bien el precepto de Delfos: “Conócete a ti mismo”, de que ya hemos hablado; pero, ¿comprendemos ya, por ventura, toda su fuerza? ALCIBÍADES.- ¿Qué fuerza? ¿Qué quieres decir con eso, Sócrates? SÓC.- Voy a comunicarte lo que a mi juicio quiere decir esta inscripción y el precepto que ella encierra. No es posible hacértelo comprender por otra comparación que por ésta que se toma a la vista. ALC.- ¿Cómo? SÓC.- Fíjate Bien: si esta inscripción hablase al ojo, como habla el hombre, y le dijese:

159


JULIO VENEGAS VASQUEZ

mírate a ti mismo, ¿qué creeríamos, nosotros, que le decía? ¿No creeríamos que la inscripción ordenaba al ojo que se mirase en una cosa, en la que el ojo pudiera verse? ALC.- Eso es evidente. SÓC.- Busquemos esta cosa, en la que, mirando, podamos ver el ojo y nosotros mismos. ALC.- Puede verse en los espejos y en otros cuerpos semejantes. SÓC.- Hablas muy bien. ¿No hay también en el ojo algún pequeño punto que hace el mismo efecto que el espejo? ALC.- Hay uno seguramente. SÓC.- ¿Has observado que siempre que miras en un ojo ves, como en un espejo, tu semblante en esta parte que se llama pupila, donde se refleja la imagen de aquel que en ella se ve? ALC.- Es cierto. SÓC.- ¿Un ojo, para verse, debe mirar en otro ojo, y en aquella parte del ojo que es la más preciosa, y que es la única que tiene la facultad de ver?

160


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ALC.- ¿Quién lo duda? SÓC.- Porque si fijase sus miradas sobre cualquiera otra parte del cuerpo del hombre, o sobre cualquier otro objeto, a menos que no fuese semejante a esta parte del ojo que ve, de ninguna manera se vería a sí mismo. ALC.- Tienes razón. SÓC.- Un ojo que quiere verse a sí mismo, debe mirarse en otro ojo, y en esta parte del ojo donde reside toda su virtud, es decir, la vista. 66

ALC.- Seguramente.”

En este primer momento dialógico, Sócrates utiliza el recurso metodológico del espejo. Trátese de espejos concretos,

superficies

pulidas,

o

de

otros

cuerpos

semejantes, como la pupila o una fuente de agua. Las implicaciones metodológicas son múltiples. De una parte, porque la más amplia diversidad de instancias pueden ser consideradas espejos de la mente o de la inteligencia; la fragmentación del conocimiento, por ejemplo, evidencia la fragmentación del yo. Un espejo para cada método, implica el conocimiento dividido. La reticencia, en el uso del vocablo 66

Platón: Obras Completas, T-I, “Alcibíades”, Edic. Anaconda, Buenos Aires,1946, pp.189-190

161


JULIO VENEGAS VASQUEZ

lógica en el ámbito del sentimiento, supone una forma de autarquismo en los dominios parcelados del conocimiento; al tiempo que limita nuestra capacidad para transitar con similares principios organizacionales, en una u otra dirección.

La continuación del diálogo especifica cuál es, de preferencia, el espejo de la mente o inteligencia: “SÓC.- Mi querido Alcibíades, ¿no sucede lo mismo con la psykhé?67 Para verse, ¿no debe mirarse en la psykhé, y en esta parte de la psykhé donde reside toda su virtud, que es la sabiduría, o en cualquiera otra cosa a la que esta parte de la psykhé se parezca en cierta manera? ALC.- Así me lo parece.

67

Con frecuencia se traduce el vocablo griego , o psykhé, por alma. A nuestro juicio, considerando que este concepto está asociado más fuertemente a una representación religiosa posterior, y teniendo presente la definida perspectiva lógica de Aristóteles, nos parece que su traducción más bien está definitivamente próxima a la noción de mente o inteligencia; siendo el énfasis principal, el de una fenómenología o descripción de la psykhé que, como el mismo la define en su tratado acerca del alma, “es la entelequia primera (ciencia, conocimiento y la propiedad de teorizar) de un cuerpo natural organizado” [435b,51]. Y agrega: “La psykhé es, en efecto, como el principio de los animales [420ª,5], y también, “la psykhé es necesariamente entidad en cuanto forma específica de un cuerpo natural que en potencia tiene vida”. [412ª, 20] De modo que, en esta tesis, se traducirá el vocablo psykhé por mente o inteligencia. Las citas de Aristóteles en “Acerca del Alma”, Editorial Gredos, Madrid, 1978.

162


JULIO VENEGAS VASQUEZ

SÓC.- ¿Pero podremos encontrar alguna parte de la psykhé, que sea más divina que aquella en que residen la esencia y la sabiduría? ALC.- No ciertamente. SÓC.-

En

esta

verdaderamente

parte

de

divina,

la es

psykhé, donde

es

preciso mirarse, y contemplar allí todo lo divino, es decir, Dios y la sabiduría, para conocerse a sí mismo perfectamente. ALC.- Así me lo parece”68.

Un proverbio oriental señala que “La espada no puede cortarse a sí misma”. ¿Cómo, entonces, la mente podría verse a sí misma? Acaso, diría, por la propiedad meta que le caracteriza, correlativa del mecanismo de retroalimentación que permite, toda vez, ajustar y corregir la acción, a partir de que la máquina del cuerpo dispone de mecanismos sensores que le proveen la información necesaria acerca del resultado de sus acciones o pensamientos, pudiendo, en consecuencia, decidir y coordinar “el paso siguiente”. Siendo así, el pensamiento, o cualquier otra actividad del ser humano, puede pensarse a sí mismo. De hecho, los productos o excogitaciones de la mente me permiten ver en

68

Platón: Obras Completas, T-I, “Alcibíades”, op. cit., pp.190

163


JULIO VENEGAS VASQUEZ

muchos de sus aspectos el modo cómo funciona. Así, el refrán popular “dime con quien andas y te diré quién eres”, o “de tal palo, tal astilla” bien podría ilustrar esta conexión. A este respecto -siguiendo a Platón-, un gran espejo de la misma sería el saber, en cuanto red multidimensional de conocimientos que puede iniciarse en sí mismo, extendiendo sus raíces a través de los elementos, la naturaleza y el cosmos, conformando, en unidad, la sabiduría. O también, de modo correlativo, emergiendo desde las profundidades cósmicas, para acceder a la comprensión, siquiera preliminar de la arquitectura organizacional de aquello que nuestro objeto de estudio defina como tal. Al respecto, una contribución realmente poderosa para comprender el alcance de la metodología del espejo es el análisis que hace Marshall McLuhan del mito de Narciso en relación con la tecnología de automatización del pensamiento. La idea central de su interpretación podemos canalizarla en relación con la siguiente interrogante: ¿por qué los niños, los jóvenes, también los adultos y los ancianos se enamoran de los computadores?. ¿Dónde reside el secreto de esta fascinación? Su respuesta lo lleva al mito de Narciso, que según él no ha sido bien interpretado. De hecho, dirá, Narciso no se enamora de sí mismo, sino de alguien otro que no es él; o sea, contrariamente a como de ordinario se entiende el mito. 164


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Y ello porque nuestro efebo no conoce el espejo, y por lo mismo, no sabe de su efecto. Cuando se aproxima a la sin par fuente, y observa el bello rostro que allí emerge, cree que es otra persona. Así nos lo relata Ovidio en sus “Metamorfosis”:

“Una fuente de agua extremadamente clara brotaba en medio de un valle encantador. Jamás había sido enturbiada ni por el cieno ni por los hocicos de los ganados. A esa fuente llegó Narciso, y habiéndose tumbado en el césped para beber, Cupido le clavó por la espalda, su flecha. Lo primero que vio Narciso fue su propia imagen, reflejada

en

el

limpio

cristal.

Creyó,

insensatamente, que aquel hermosísimo rostro que contemplaba era el de un ser real, ajeno a sí mismo. Sí, él estaba enamorado de aquellos ojos que relucían cual luceros, de aquellas imberbes mejillas, de aquel cuello esbelto, de aquellos cabellos dignos de Apolo. El objeto de su amor era él mismo. ¡Y deseaba poseerse! Creyó enloquecer… ¡no encontraba boca para besar! Y como una voz interior le reprobó: “¡Insensato! ¿Cómo te has enamorado de un vano fantasma? Tu pasión es una quimera. Retírate de esa fuente y verás como la imagen desaparece. Y, no

165


JULIO VENEGAS VASQUEZ

obstante, contigo está, contigo ha venido, contigo se va… ¡y no lograrás poseerla jamás!”. 69

Marshall McLuhan

Del mismo modo, concluirá McLuhan, los niños y jóvenes, y los no tan jóvenes, se enamoran de los computadores, de la TV, porque se maravillan de lo que éstas pueden hacer, creyendo que son algo otro que ellos. Sin embargo, las TICs constituyen un espejo interactivo de la inteligencia y de la conducta humana en su más amplio espectro concebible. De hecho, los diversos programas computacionales son modos posibles, materializaciones tecnológicas de las posibilidades combinatorias de nuestra mente, emergiendo a su vez desde la naturaleza y del cosmos. Así, pues, nuestra admiración por estas “máquinas” que están allí afuera y que ‘objetivamente’ vemos como ‘distintas’ a nosotros (computadores, televisores, celulares, 69

Ovidio: “Metamorfosis”, Editorial FERMA, Barcelona, 1967, pp. 285-6

166


JULIO VENEGAS VASQUEZ

redes informáticas, realidad virtual) ocultan un secreto: ellas son, ni más ni menos, que nuestra bella y temida psykhé. Y siendo ésta, bella en su estructura y en sus posibilidades creativas, no podemos sino enamorarnos de ella, esto es, de nosotros mismos, sin saberlo. De este modo, el medio tecnológico electrónico y virtual nos muestra la belleza de la mente, al mismo tiempo que su lado oscuro. De modo que no puedo sino fascinarme frente al despliegue de sus recursos lógicos y de su imaginación. Propiedades que encarnan en un material que para nada se parece a nuestro cuerpo, pero que constituye una extensión y amplificación de algunas de nuestras más caras y ‘exclusivas’ propiedades. Platón advertía que: “Más,

para

conocer

su

verdadera

naturaleza [de la psykhé], no se la debe considerar, como lo estamos haciendo, en el estado de degradación a que la conducen su unión con el cuerpo y todos los males que son resultado

de

esta

unión,

sino

que

debe

contemplársela atentamente con los ojos del espíritu, tal como es en sí misma, desprendida de todo lo que a ella es extraño. Entonces se verá que es infinitamente más bella... y capaz, por su naturaleza, de todos los bienes como de todos los males.” 70

70

Platón: “La República”, op. cit., p. 447

167


JULIO VENEGAS VASQUEZ

De modo que, en sentido estricto, cuando alguien estudia programación computacional, algún software para el diseño creativo, o experimenta ambientes de inmersión virtual, no aprende formas de procedimiento de una “máquina distinta a él”, o meras posibilidades de la misma, sino que principalmente accede a algunos de los modos posibles de organizar y proyectar formas y recursos adaptativos y anticipatorios que la mente puede desplegar.

Así, por tanto, en mi comunicación con el computador, estoy en realidad, inmerso en un ambiente de diálogo interactivo con mi propia mente; o incluso más, estoy dialogando con las personas que diseñaron dichos sistemas y, desde luego, con toda la tradición cultural y evolutiva que dicha interfase de comunicación sintetiza y representa en el estado tecnológico presente, y también futuro, porque el futuro se anticipa, está presente entre nosotros como posibilidades tecnológicas, escenarios culturales posibles o devenires ecológicos dramáticos para la cosmonave Tierra.

Así, pues, inmerso en los espacios tecnológicos de la mente, mirándome en el espejo de la tecnología de automatización del pensamiento y de la imaginación, no puedo sino enamorarme de mí mismo. De similar manera que cuando veo o analizo las perspectivas de combinación y 168


JULIO VENEGAS VASQUEZ

recombinación de formas que me provee la televisión, el cine, o más ampliamente, el diseño creativo multimedial. De esta manera, la tecnología electrónica, digital o virtual, surge como un formidable espejo interactivo de nuestra mente.

Sin embargo, el sino trágico está a nuestro alrededor, acechando, inmisericorde. Ovidio nos cuenta del nacimiento y futuro de Narciso: “El río Cefiso, enamoradizo, la aprisionó un día en el laberinto de sus aguas y la violó reiteradamente. Liriope quedó embarazada y parió un hijo de tal hermosura que desde el momento de nacer ya fue amado por todas las ninfas. Se le llamó Narciso. Su madre acudió a Tiresias71 para que le adivinara el destino de su hijo, preguntándole si viviría muchos años. La respuesta, frívola al parecer, fue esta: “Vivirá mucho si él no se ve a sí mismo”. Pero el tiempo se encargó de demostrar su sino con el modo de perder la vida Narciso y su pasión insana”.

72

71

Tiresias, “a quien la desairada Juno le privó de la vista. Y como no era posible que un dios se opusiera al castigo dado por otros, Júpiter queriendo recompensar a Tiresias, concedióle el don de adivinar el futuro, compensando así, en parte, el mal que la diosa le había hecho. Después de muerto Tiresias fue adorado como un dios”. Ovidio, “Metamorfosis”, op. cit., p.283.

72

Ovidio, “Metamorfosis”, op.cit.: p. 284 169


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Tal como Ovidio lo expresa en este pasaje, el verse o conocerse a si mismo oculta un sino trágico para Narciso. Su muerte. ¿Similar destino tendrá la especied humana luego de mirarse y proyectarse en el espejo de la tecnología de automatización? A mi juicio, la respuesta, en un aspecto compartidamente dramático, es posible hallarla pensando en la clase de espejo en el que Narciso se mira y en el nuestro, tecnológico, con el que progresamos en el conocimiento de nosotros mismos. Aquel espejo sólo nos permite ver nuestro exterior y reflejar algún movimiento que realicemos, bidimensionalmente, aún incluyendo el tiempo. El

espejo

de

la

tecnología

electrónica,

computadores, televisión, realidad virtual, etc., llamémosle espejo cibernético, avanza, sin embargo, en el conocimiento estructural y funcional del cuerpo y la mente, y, al mismo tiempo, es de naturaleza interactiva puesto que dispone de un grado de autosuficiencia que le permite progresar en su evolución

hacia

niveles

más

complejos

de

orden

metaorganizacional. Así, el espejo cibernético crece en poder y variedad de sus posibilidades adaptativas, superando al propio hombre, aún cuando muchos de sus actuales recursos estén por debajo del prototipo de las máquinas cibernéticas, que no es otro que el propio hombre. De este modo, tenemos un espejo que cobra vida, que supera en diversos recursos al 170


JULIO VENEGAS VASQUEZ

hombre, que lo potencia enormemente con sus prótesis tecnológicas y conocimientos, que también lo sustituye en diversas funciones, y que además amenaza con reproducirse en la forma de robots superinteligentes. De esta manera, el espejo interactivo anuncia la pérdida de valor de la humana progenie, junto con la emergencia de nuevos caminos evolutivos para la inteligencia. Considérese a este respecto el modo cómo en El Fenómeno Humano, Teilhard de Chardin se plantea el siguiente dilema y su visión sobre el mismo: “O la Naturaleza está cerrada a nuestras exigencias de futuro, y entonces el Pensamiento, fruto de millones y millones de años de esfuerzo, se ahoga a sí mismo ya recién nacido dentro de un Universo absurdo que aborta sobre sí...O existe una apertura, una superalma por encima de nuestras almas; pero entonces esta Salida, para que consintamos en utilizarla, debe abrirse sin restricción alguna hacia unos espacios psíquicos que nada pueda limitar dentro de un Universo del cual podemos fiarnos totalmente.”

73

La respuesta del sacerdote jesuita a esta disyuntiva es: 73

De Chardin, Teilhard: “El Fenómeno Humano”, Taurus Ediciones, Madrid, 1965, p.280

171


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“La meta del pensamiento; pero ¿no consiste precisamente en no tener meta ninguna? La Conciencia, única en este sentido

entre

todas

las

energías

del

Universo, posee una magnitud en virtud de la cual

resulta

inconcebible,

e

incluso

contradictorio, suponer que pueda detenerse o aun enrollarse sobre sí misma. Los puntos críticos que se hallan en marcha serán tan abundantes

como

se

quiera.

Pero

la

detención o la reversión, imposibles; y esto por la sencilla razón de que todo acrecentamiento

de

visión

interna

resulta

ser

esencialmente el germen de una nueva visión que incluye todas las demás y que empuja todavía más hacia delante” 74

Teilhard de Chardin

74

Ibidem, p.278

172


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Imaginemos poseer visión virtual, de tal forma que podamos ver directamente la arquitectura organizacional de los cuerpos. Esto que parece más de ciencia-ficción, es sin embargo, historia antigua, porque ya tenemos la tecnología para

hacerlo.

Tenemos

la

tecnología

para

“ver”

la

temperatura que irradian los cuerpos, o para ver su estructura

y

mecánica

muscular.

A

diario,

diversos

programas culturales de la TV, nos proveen de la visión para ver cómo funciona el sistema circulatorio o respiratorio, humano y de otros seres vivos. Asimismo, disponemos de la tecnología para saber qué información o mensajes transporta la sangre a sus diversos destinos. Una visión tecnológica, en los umbrales de una visión virtual. Asistimos, pues, al surgimiento de tecnologías que potenciando los sentidos y la propia mente, constituyen sin duda una superación y ampliación, en muchos aspectos, de las capacidades sensoriales humanas y de su variedad de procesamiento. De esta forma somos

partícipes

del

nacimiento

del

nuevo

cuerpo

cibernético: despliegue y dominio del Conócete a ti mismo. Una consecuencia de ello es que el hombre puede ser superado y, en realidad, lo está siendo, paradójicamente, por adentrarse en la comprensión de si mismo. Estamos a las puertas de que se cumpla el designio de Tiresias: “Narciso vivirá mucho tiempo si él no se ve a sí mismo”. Destino aciago y contradictorio para la especie humana, porque no podemos sino adentrarnos en el conocimiento y 173


JULIO VENEGAS VASQUEZ

comprensión del cuerpo y de la mente. Mucho está en juego, entre ellos el diseño de toda clase de tecnologías que se derivan de la variedad de sistemas y principios de funcionamiento de la excepcional máquina del cuerpo; su automatización progresiva para fines de control, regulación y comunicación de los macrosistemas de organización sociales así como el desarrollo y perfeccionamiento tecnológico de la inteligencia para contrarrestar los efectos entrópicos de nuestras decisiones, o para potenciar el lado oscuro de la fuerza. De modo que cuando más nos esforcemos en potenciar nuestros recursos de control y regulación para sobrevivir al incremento de la complejidad y destrucción ecológica, vamos estableciendo sólidas bases para que la progenie humana sea reemplazada, sustituida, superada. Así, pues, cuando el colapso es inminente, y la profecía está por cumplirse, Narciso, desesperado se lamenta: Llorando, Narciso alzó los brazos al Cielo…Y, casi blasfemo, grito:… Yo veo al objeto de mi pasión y no le puedo encontrar. No me separan de él ni los enormes mares, ni los inaccesibles senderos; ni las montañas ni los bosques. El agua de una fontana me lo presenta consumido del mismo deseo que a mí me consume…Os tiendo los brazos y me alargáis los vuestros. Os acerco mi boca y vuestros labios se

174


JULIO VENEGAS VASQUEZ

me ofrecen. ¿Por qué permanecer más tiempo en el error? Mi propia imagen debe ser la que me engaña. Me amo a mí mismo. Atizo el mismo fuego que me devora… ¡Desgraciado yo que no puedo separarme de mí mismo! A mí me pueden amar otros, pero yo no me puedo amar… ¡Ay! El dolor comienza a desanimarme…Poco a poco Narciso fue tomando los colores finísimos de esas manzanas, coloradas por un lado, blanquecinas y doradas por otro. El ardor le consumía poco a poco. La metamorfosis duró escasos minutos. Al cabo de ellos, de Narciso no quedaba sino una rosa hermosísima, al borde de las aguas, que se seguía contemplando en el espejo sutilísimo”. 75

Podemos, pues, reiterar que en el mito de Narciso, éste no sabe que es suya la bella imagen que se proyecta en el espejo sutilísimo. Él ve a alguien otro. Así, por tanto, y en estricto rigor, él no se enamora de sí mismo. Sin embargo, disfrazamos este hecho con una lectura equivocada del mito creyendo que éste se enamora de sí mismo. En cierta forma sí, en cierta forma, no. Porque no conociendo el efecto del espejo, y siendo suya la imagen que allí se refleja entonces ‘efectivamente’ se enamora de ese alguien allí afuera, pero que, para su desgracia, resulta ser el mismo.

75

Ovidio: Obras,“Metamorfosis”, op. cit., pp 285-6

175


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Similar efecto, nos produce el espejo tecnológico interactivo de los computadores. Nos enamoramos de ellos considerándolos como un algo otro, un poder extraño, aparte de nosotros. Sin darnos cuenta que se trata de nosotros mismos: el reflejo de nuestra mente, o de nuestros procesos mentales, lógicos, adaptativos o prospectivos que están allí automatizados. Tal despliegue nos encanta y fascina, aun cuando lo ocurrido es que disponemos de un medio tecnológico que nos permite ver la notable belleza de la inteligencia que el divino Platón nos anunciara. Así es como viene en ocurrir que el enamoramiento por las tecnologías de comunicación constituye en realidad un enamorarse de sí mismo; y correlativamente, podemos desentrañar el misterio que se oculta tras nuestra fascinación por las tecnologías digitales de comunicación y procesamiento de la información. La anticipación platónica de la metodología del espejo y su explicación sobre el efecto de encantamiento que produce la encontramos también en su diálogo Fedro, en el que nos presenta su idea de que nos enamoramos de las personas que nos devuelven nuestra imagen. Afirma: “Cuando la persona amada ha acogido al que ama… se ve como arrastrado por esta pasión… Cuando ha mantenido esta relación por algún tiempo y se han visto y han estado en contacto en los gimnasios o en otros puntos, la corriente de estas emanaciones que Zeus, enamorado de

176


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Ganímedes, llamó deseo, se dirige a oleadas hacia el amante, entra en su interior en parte, y cuando ha penetrado así, lo demás se manifiesta al exterior; y, como el aire o un sonido reflejado por un cuerpo liso o sólido, las emanaciones de la belleza vuelven al alma del bello joven por el canal de los ojos, y abriendo a las alas todas sus salidas las nutren y las desprenden y llenan de amor el alma de la persona amada. Ama, pues, pero no sabe qué; no comprende lo que experimenta, ni tampoco podría decirlo; se parece al hombre que por haberse contemplado por mucho tiempo en otros ojos enfermos, sintiese que su vista se oscurecía; no conoce la causa de su turbación, y no se da cuenta de que se ve en su amante como en un espejo.” 76

El pasaje que comentaré a continuación del diálogo platónico “Alcibíades” especifica el alcance del programa de investigación metodológico comprendido en el precepto Conócete a ti mismo. Se trata, a mi juicio, de una red multidimensional teórica y prácticamente infinita, trátese del cuerpo y la mente del ser humano, cuanto de la naturaleza y el cosmos, dado que, puede afirmarse, el hombre constituye una emergencia coafinada con ese fondo cósmico. Siendo 76

Platón: Obras Completas, T-I, “Fedro”, op. cit., pp. 526-27

177


JULIO VENEGAS VASQUEZ

de ese modo, no puede ser más acertada la afirmación de Sócrates acerca de la trascendencia del precepto inscrito en el templo de Delfos y la implicación de que la sabiduría consiste en conocerse a sí mismo, dada la ilimitada extensión de este campo de estudios, con la consecuencia ética, además, de que si no es así, no podemos saber lo que es el bien o el mal: “SÓC.- Conocerse a sí mismo es la sabiduría, según hemos convenido. ALC.- Es cierto. SÓC.- No conociéndonos a nosotros mismos, y no siendo sabios, ¿podemos conocer ni nuestros bienes ni nuestros males? ALC.- ¡Ah! ¿Cómo los conoceríamos, Sócrates? SÓC.- Porque no es posible que el que no conoce a Alcibíades conozca lo que pertenece a Alcibíades,

como

perteneciendo

a

Alcibíades. ALC.- No, ¡por Júpiter!, eso no es posible. SÓC.- Sólo conociéndonos a nosotros mismos, es como podemos conocer que lo que está en nosotros nos pertenece. ALC.- Seguramente.

178


JULIO VENEGAS VASQUEZ

SÓC.- Y si no conociésemos lo que está en nosotros, no conoceríamos tampoco lo que se refiere a las cosas que están en nosotros. ALC.- Lo confieso. SÓC.-

Hemos

hecho

mal,

cuando

hemos

convenido en que hay gentes, que no conociéndose a sí mismos, conocen sin embargo lo que está en ellos, porque ni aún las cosas que pertenecen a lo que está en

ellos conocen.

Estos tres

conocimientos: conocerse a sí mismos, conocer lo que está en nosotros, y conocer las cosas que pertenecen a lo que está en nosotros, están ligadas entre sí, son efecto de un solo y mismo arte. ALC.- Así parece.” 77

De esta manera, ingresamos en una concepción socrático-platónica unificada del conocimiento. Los tres conocimientos: conocerse a si mismo, conocer las cosas que están en uno y las propiedades de éstas, “están ligadas entre sí y son efecto de un solo y mismo arte”: la sabiduría. Un sólido y temprano paso para ir en la dirección de la unidad

77

Platón: Obras Completas, T-I. “Alcibíades”, op. cit. pp.190-91. La cursiva es nuestra.

179


JULIO VENEGAS VASQUEZ

del saber. Una ejemplificación de los tres conocimientos en interrelación podría ser el siguiente:  Conocerse a sí mismo: los recursos lógicos y adaptativos de la metamáquina del

cuerpo, los analizadores

sensoriales, la memoria, el reconocimiento de formas, el análisis y la síntesis, la homeóstasis, la regulación de la glicemia, los sistemas de comunicación bioquímicos y físicos del cuerpo, los sistemas de retroalimentación, el sistema inmunológico, etc.  Conocer las cosas que están en uno: los elementos en el cuerpo, la dimensión subatómica de la materia, el espacio-tiempo, el hierro, el calcio, el agua, diversas formas de organización físico-química de los elementos, etc.  Conocer las propiedades de las cosas que están en uno: las propiedades de los elementos, su función; la clase de integración

y

combinaciones

resultantes

para

los

diversos mecanismos que operan en el cuerpo; los sistemas de control y de regulación corporales, etc.

Estas tres formas de conocimiento, relacionadas, constituyen la sabiduría. La vastedad y variedad de posibilidades que esta proposición conlleva son sin duda 180


JULIO VENEGAS VASQUEZ

múltiples. Lo que ahora parece claro es que, dado el incremento exponencial del conocimiento ocurrido en las últimas décadas, y aún en la época de Platón, no es posible que pueda ser conocido en su totalidad por ningún ser humano. Sin embargo, sí es posible avanzar -de la misma manera que se avanza en el conocimiento especializado-, en el conocimiento de aquello que subyace como un saber acerca del saber, la dimensión meta correspondiente, permite

ir

describiendo,

progresivamente,

la

clase

de

conectividad existente entre aquellos tres conocimientos, buscando su fundamento y estructura subyacente. Que es otra manera de aproximarse a la constitución de un método universal. Así, por ejemplo, hasta hace poco más de medio siglo, los temas de la astrofísica estaban dirigidos a explicar el origen del universo y de aclarar las leyes y principios que rigen la energía-materia, o la luz, o el alcance del principio de gravitación, entre otros. Sólo más recientemente, la física se ocupa también, y de una manera destacada, en averiguar cuál es el sustrato subatómico o cuántico de la mente, o la relación entre el pensamiento y la energía electromagnética. En los hechos, se trata de establecer la conexión entre aquellos tres conocimientos: la comprensión de los recursos lógicos y adaptativos, los elementos que le dan sustento y su relación con las propiedades de éstos.

181


JULIO VENEGAS VASQUEZ

El cuarto momento del pasaje que comento se refiere, básicamente, a una cuestión de valor estratégico y educativo, esto es, la significación práctica, social y política del precepto de Delfos; su trascendencia para conocer lo que pertenece a los otros, y, por la misma vía, las restricciones que el desconocimiento acerca de sí mismo implica para conocer y comprender las necesidades de la familia o del Estado. “SÓC.- Todo hombre que no conoce las cosas que están en él, no conocerá tampoco las que pertenecen a otros. ALC.-

Eso es verdad.

SÓC.-

No conociendo las cosas pertenecientes a los demás, no puede conocer las del Estado.

ALC.-

Es una consecuencia necesaria.

SÓC.- ¿Un hombre semejante puede ser alguna vez un buen hombre de Estado? ALC.-

No.

SÓC.-

¿Ni puede ser tampoco un buen administrador casa?

ALC.-

No.

182

para

gobernar

una


JULIO VENEGAS VASQUEZ

SÓC.-

¿Ni sabe lo que hace?

ALC.-

Nada sabe.

SÓC.-

No sabiendo lo que hace, ¿es posible

que no cometa faltas? ALC.-

78

Imposible, seguramente”.

El pasaje nos instruye sobre lo que, ahora, podríamos llamar el principio de acción recíproca total, por el cual, aún estudiando un “detalle” de lo comprendido en el conocerse a sí mismo, el agua, por ejemplo, podré acceder a los problemas de gobernabilidad de los sistemas de organización humanos. Entre las propiedades del agua tenemos: su capacidad metamórfica, para cambiar de forma según el recipiente que la contiene; ser sutil como una gota de rocío, ser tempestuosa como un dique que se rompe; cambia de estado, etc. Todo lo cual, si bien se observa, puede relacionarse con las similares circunstancias o estados en que habitualmente el hombre se encuentra, y se esfuerza por controlar las energías y consecuencias que su accionar como el agua le puede ocasionar; y desde luego, replicables a la organización del Estado. En Platón, como en diversos otros filósofos, subyace la idea de que en muchos sentidos el conocimiento del

78

Platón: “Alcibíades”, op. cit., p. 191

183


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cuerpo y la mente constituye la puerta de entrada a lo que podemos llamar un paradigma de organización, el más versátil y poderoso conocido: el cuerpo humano. De tal forma que conociéndonos a nosotros mismos podemos mejor guiar o realizar las tareas del Estado. En cualquier caso, no se trata de un conocimiento en el sentido psicológico primario de

la

introspección,

sino

en

cuanto

despliegue

fenomenológico de su arquitectura lógica trascendental.

Platón

184


JULIO VENEGAS VASQUEZ

7

AMPLIANDO EL SENTIDO DE LA LÓGICA

La irrupción de la lógica electrónica y la emergencia de la cibercultura tecnológica exigen introducir nuevos vocablos o redefinir los existentes para poder expresar la nueva conectividad. Así, en una primera aproximación, y a propósito del lenguaje, de los conceptos y de la definición, he partido del principio de que es razonable utilizar nociones cuya justificación y modo de empleo podría explicitar en su aplicación; es decir, en el contexto y sentido de la exposición. Razón por la cual me parece necesario hacer una consideración preliminar acerca del uso de los conceptos. Así, por ejemplo, utilizando algunas de las formas lógicas más poderosas del diálogo filosófico instaurado por Platón, tales como la analogía, la metáfora, o también el mito, las emplearé

como

recursos

para

explicitar

el

uso

de

determinados conceptos, tal como cuando Husserl sostiene que: "es buena toda expresión, y en especial toda expresión figurada, adecuadamente elegida, que

185


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sea capaz de dirigir nuestra mirada hacia un proceso fenomenológico claramente aprehensible." 79

Más constituyendo

aun

cuando

intrincadas

las redes

nociones

aparecen

conceptuales

y

de

proposiciones, dentro de concepciones teóricas determinadas, y de una tradición conceptual con sus propios problemas. Husserl señala en el libro citado, que "los términos tienen sus tendencias a relacionarse con otros conceptos, apuntan en la dirección de relaciones que no tienen su fuente tan sólo en una capa esencial..."

80

.

Wittgenstein, por su parte, resalta que los conceptos constituyen una complicada red de analogías que se recubren parcialmente unos con otros y se entrecruzan. Analogías globales y analogías locales. En esta dirección, parafraseando al propio Wittgenstein, Carla Cordua ha sostenido que cualquier concepto constituye una red multiforme de relaciones de analogía y diferencia, que en el lenguaje se desplegará como un objeto multifacético, proteico, oscilante, capaz, en diversas circunstancias de diversas funciones. Así, pues, si bien procuraré dar un sentido referencial acerca de qué puede entenderse, por ejemplo, por máquina,

79

Husserl, E.: “Ideas para una Fenomenología Pura”, Ediciones F.C.E, México, 1949, p.201. 80

Husserl, E.: “Ideas para una Fenomenología Pura”, op. cit, p.201

186


JULIO VENEGAS VASQUEZ

u otro concepto cualquiera de compartida relevancia, este sentido podrá enriquecerse, adquirir nuevos matices, o tener sus peculiares variaciones cuando se le considere a partir de otro concepto referencial que por definición ha de ser también hologramático. De este modo, tenemos presente que todos los conceptos tienen esta propiedad; lo mismo ocurre en su entrecruzamiento o convergencia con aspectos de otros sentidos del mismo, procedentes de otras visiones. Por

consiguiente,

emplearé

definiciones

provisionales, de utilización frecuente en la actualidad, que demandan sólo especificar el sentido en el cual se utilizará una palabra, o se introducirá un término nuevo. Por lo mismo, no necesariamente implicará una referencia a la historia semántica o doctrinal del vocablo, o a un despliegue exhaustivo de lo que se quiera significar con él. Es importante

precisar

metodología

el

punto,

cibernética

por para

cuanto,

introducir

considerar

una

problemas

filosóficos, o más precisamente para fundamentar una concepción metodológica unificada, o universal, como es el caso de esta tesis, requerirá proveer ajustes en el modo habitual de enfocar el problema, así como en el uso del lenguaje.

187


JULIO VENEGAS VASQUEZ

7.1. Acerca de lo lógico como lo organizacional

El diseño de un método universal, la fundamentación del mismo, el consiguiente rediseño de la matriz educativa, y la generación de nuevas configuraciones de conocimientos y aplicaciones, plantea desafíos insoslayables, entre ellos: redefinir la lógica y con ello realizar una revisión profunda acerca de la vigencia u obsolescencia de la división del conocimiento, así como de la estructura tradicional de clasificación de las ciencias, humanidades o ciencias sociales. Al respecto, parece insoslayable que la lógica, en cuanto disciplina, ha de ser comprendida a la luz de su profunda transformación contemporánea, particularmente a partir del concepto cibernético de máquina u organización; de modo congruente, también debe concebirse en conexión con el diseño de máquinas lógicas y adaptativas. Procediendo así, nos alejaremos de la concepción tradicional que caracteriza a este ámbito del saber como aquel que se ocupa de las reglas del pensar, o del conocimiento verdadero-falso, para ingresar en el amplísimo campo de lo lógico como lo organizacional, de la clase que fuere, incluidos el desorden y el caos, el azar o la incertidumbre. Se trate de la razón, del sentimiento, de la sensibilidad, de la emoción, de la 188


JULIO VENEGAS VASQUEZ

experiencia cotidiana, de procesos o fenómenos de la naturaleza, o del diseño de máquinas cibernéticas.

Así, pues, y dado el enorme espectro que cubre la noción, su condición básica no es, como ordinariamente se la percibe,

el

“orden”

o

una

secuencia

coherente

de

proposiciones, fría y descarnada, carente de “vida”, tal como por lo general se entiende esta disciplina. Por el contrario, ella misma es expresión de la urdimbre de la vida, de la naturaleza, en su devenir misterioso, contrapuesto, azaroso, desordenado, incierto, entre otras categorías que pueden utilizarse para expresar su extrema, y también inabarcable complejidad y variedad.

Es preciso reiterar que el concepto de disciplina y todo lo relacionado con él -en la forma de inter, multi, transdisciplina-,

e

incluso

metadisciplina,

oculta

una

limitación del saber así definido, toda vez que implica la constitución de algún campo del conocimiento que, por lo mismo, establece una conceptualización, nomenclatura y métodos que instalan en el pensar la impronta de la escisión o división, al igual que en sus productos. Más aún, cuando la organización del conocimiento en tales campos, implica, de hecho,

un

significativo

margen

de

ignorancia

o

desconocimiento sobre la interrelación y acción recíproca que se encuentra allende las fronteras que demarcan los 189


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ámbitos de especialización o, mejor aún, de fragmentación. Por todo ello, y por la reorganización del conocimiento en progreso, creo que es el momento de ir abandonando el concepto de disciplina o de ciencia.

De hecho,

las actuales fronteras disciplinarias,

cercenan, inevitablemente, los múltiples vasos comunicantes existentes en el saber. Visto desde otra perspectiva las diversas ramificaciones parecen más bien alejarnos de los fundamentos del mismo campo disciplinario; el cual, en realidad, sólo desde fuera de su ámbito de pertinencia, desde la interconectividad con otros campos del saber, puede encontrar su propio fundamento. Razón por la cual, convertidas las disciplinas o ciencias en compartimentos estancos, se constituyen en verdaderas negaciones de sí mismas, dado que en cuanto sistemas que tienen sus propios límites, generan formas de incomunicación que inhiben el desarrollo de una percepción unificada del conocimiento y de sí mismas. Con ello se cierran a la interconectividad y a la amplitud sin límites que, no obstante, subyace a su propia deriva y exploraciones. Me permito esta consideración pensando que, por el contrario, en la actualidad es frecuente que avances significativos procedan del descubrimiento de nuevas conexiones en el saber y en sus aplicaciones.

190


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En esta dirección, pareciera ser que las disciplinas, particularmente en la educación, propenden a constituirse en campos mutilados del saber, que estructurados de esa manera en el seno de los procesos educativos, impiden al estudiante acceder a su comprensión más profunda, situándolo en un nivel primario, fragmentado, y mecánico de la misma. Un terreno sin duda abonado para la emergencia y legitimación de toda clase de especializaciones. Popper se resiste a este destino y denuncia: “No creo en la especialización ni en los expertos.

Con

tener

excesivo

respeto

al

especialista estamos destruyendo la república del saber. La tradición racionalista y la propia ciencia. Para concluir, creo que en este sentido no hay más que un camino hacia la ciencia o hacia la filosofía: encontrar un problema, ver su belleza y enamorarse de él; casarse con él, y vivir feliz con él, hasta que la muerte os separe, a menos que uno encuentre otro problema más fascinante aún; o a menos, naturalmente, que encuentre una solución. Pero incluso si uno encuentra solución, puede descubrir entonces, para su delicia, la existencia de toda una familia de

encantadores,

problemas hijos,

191

aunque

quizá

por cuyo bienestar

difíciles, puede


JULIO VENEGAS VASQUEZ

trabajar con un objetivo, hasta el fin de sus días.” 81

Lo cual, sin embargo, no es óbice para reconocer y apreciar los extraordinarios avances en la comprensión de la naturaleza, el cosmos y del propio ser humano, producto del conocimiento especializado o de la misma división del conocimiento.

No obstante, y como veremos luego, solucionar esta dificultad

implica

–como

ya

adelanté-,

establecer

convergencia entre la organización del conocimiento, la correspondencia con la organización de la inteligencia, el desarrollo de las tecnologías de comunicación y

el

consiguiente procesamiento de formas en el ámbito de la dimensión meta del saber, del pensamiento y la acción.

Por otra parte, y haciendo ahora un inciso en nuestra reflexión, es preciso recuperar –para mejor comprender el alcance de nuestro enfoque- el hecho de que la lógica en cuanto disciplina, ha comprendido, tradicionalmente, el estudio de las relaciones inferenciales, referidas a las reglas válidas así como a los procedimientos inválidos de pensar; abocándose también al problema de la consistencia y coherencia del discurso científico o filosófico, entre otra 81

Popper, K.: “Realismo y el objetivo de la ciencia”, op. cit., p. 48

192


JULIO VENEGAS VASQUEZ

amplia variedad de problemas atingentes, siempre, en todo caso, en conexión con las reglas del pensar y los principios que lo regirían.

Sin embargo, el vocablo lógica se utiliza en diversos contextos. Así, por ejemplo, se dice que la estructura de la célula tiene una determinada lógica y, por extensión, se usa este modo de referencia para casi cualquier objeto o proceso: la lógica de un motor de automóvil, de un poema, de un cuadro, de un proceso ecológico, de un crimen, incluso del caos y del desorden. Esto, sin duda, da la idea de que podemos salir del campo del pensamiento para abarcar el mundo de los objetos y procesos, que, por cierto, también serían depositarios de logicidad. En todo caso, me parece que resulta fructífero unificar ambos sentidos. Para conseguir este propósito proponemos la siguiente pregunta orientadora: ¿Qué de común presenta la llamada lógica del pensar con la lógica atribuida a cualquier objeto, tal que permite utilizar con similitud dicha expresión? A mi juicio, una respuesta podría ser que los diversos usos del vocablo, en la ejemplificación precedente, tienen de común su referencia a la estructura u organización de lo mencionado, o también a la forma o el sentido de algo. A par193


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tir de estos conceptos propongo conferir un sentido más abarcante para la lógica, definiéndola, tentativamente, como aquella configuración de estudios y aplicaciones que se ocupa de lo organizacional, o de la forma y el sentido, de la clase que fuere, incluidos el caos y el desorden.

En este contexto, lo lógico o lo organizacional, se establece en relación con la forma, antes que con el contenido,

o

naturaleza

de

los componentes

de

la

organización, cualquiera sea el campo de estudios o de aplicaciones. De todos modos, es necesario precisar que, especificar la forma o el contenido en un momento determinado podría no ser una cuestión trivial. De hecho, puede resultar del énfasis metodológico o indagativo que se aplique. Esto significa que la forma también puede ser considerada en algún momento contenido, si bien desde otra perspectiva. Claro que también podríamos decir que el contenido es, a la vez, forma; una forma singular, con su especificidad, y en tanto singularidad de una clase determinada.

194


JULIO VENEGAS VASQUEZ

7.2. Sobre el concepto cibernético de máquina

En este momento de mi exposición analizaré la trascendencia filosófica y aplicada del concepto cibernético de máquina, en conexión con su importancia para una eventual redefinición de la lógica y, en general, considerando el impacto que sobre otras formas de conocimiento pudiera tener. Debo decir que las consideraciones sobre el concepto de máquina son de carácter preliminar y, en absoluto pretenden agotar el tema ni las implicaciones problemáticas que subyacen a su comprensión. Así, pues, lo que sigue, al igual que gran parte de esta tesis, constituyen escorzos, facetas, aspectos que me alientan a sostener que tenemos en curso un poderoso proceso de unificación del saber que, al mismo tiempo, permite afirmar que podemos diseñar en consonancia un método de amplio espectro, tan amplio que podemos llamarle universal.

A este respecto, es menester aproximarse a una explicación acerca de qué clase de transformación se produce en el hombre en el tránsito que va, desde la extensión tecnológica de su cuerpo y mente en la forma de nuevas tecnologías o instrumentos, a su instalación como ambiente cultural de máquinas interconectadas. A su vez, esto nos plantea la tarea de develar cuál es el sentido del 195


JULIO VENEGAS VASQUEZ

concepto cibernético de máquina, cuál su impacto en la organización del conocimiento y en los ambientes culturales y educativos del emergente ciberespacio. En esta dirección, cabe tener presente que la cibernética, de manera específica, es también una teoría de las máquinas puesto que según Ashby: “es el ámbito de todas las máquinas posibles y tiene importancia secundaria el hecho de que algunas de ellas aún no hayan sido construidas por el hombre o que no se den en la naturaleza. Lo que la cibernética ofrece es una estructura en la cual se puedan comprender, ordenar y describir todas las máquinas singulares”.82

A mi juicio, para el cibernético, el concepto de máquina es más bien una referencia de orden lógico antes que material. Y su peculiaridad, a este respecto, consiste de modo principal, en describir o diseñar la clase de organización que posee una entidad, sea ésta material, lógica, posible o concebible. Lo cual es coherente con el apartado anterior. Por tanto, y en una primera aproximación, la descripción de una maquina concreta enfatiza la lógica correspondiente, esto es, su forma, y no tanto de qué material está hecha. Por ende, y a mi juicio, el concepto cibernético de máquina constituye más bien una referencia a 82

Ashby, W.R.: “Introducción a la Cibernética”, op.cit. p. 13

196


JULIO VENEGAS VASQUEZ

la arquitectura, (forma o sentido), antes que a la naturaleza de los componentes de la entidad (o la clase de elemento físico en que se materializa).

En este sentido, se sigue un camino ya explorado por el filósofo, y en general, por cualquier forma de conocimiento; esto es, separar, metodológicamente, la forma de la materia correspondiente, tal como procede la metafísica, una de sus más altas expresiones. Pero también constituye un punto de convergencia indudable entre el pensar filosófico y el cibernético en cuanto poseen un terreno común de exploración y creación: la lógica. Convergencia que –sea dicho-, puede también establecerse con los diversos otros campos establecidos del conocimiento. A este respecto, es menester precisar que el contenido mismo, sujeto a una forma determinada, posee también, en cuanto tal material una forma, entrelazada a una urdimbre compleja de formas y contenidos en las que se alternan o modifican los roles. Por tanto, no se trata de una distinción absoluta o irreductible. Así, su importancia relativa radica en cual es el énfasis teórico o aplicado, y de otra, si nuestro interés puntual es por la forma o por el contenido; una forma específica destacable, puede tener una relevancia eventualmente secundaria si mi interés es por la forma del contenido. 197


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En esta dirección se puede afirmar que la forma misma puede transformarse en contenido; por ejemplo, cuando en la tecnología electrónica de comunicaciones la televisión toma la forma alfabética corriente del relato, esta vez, eso sí, del relato como contenido. Lo dicho puede comprenderse mejor si se tiene presente que el medio tecnológico, la TV, por ejemplo, dispone de recursos y propiedades que le permiten desplegar su propio lenguaje, tales como expresarse con imágenes; trastrocar el sentido del tiempo, o comprimir el mismo; también desplegar su capacidad radiográfica para penetrar y describir en los más variados contextos, las formas del sentimiento y de la sensibilidad. Todo ello facilita la emergencia de ambientes las más de las veces subliminales de orden meta. Lo cual significa que por esta via, los niños tempranamente ingresan a tales ambientes.

Por consiguiente, me parece que si podemos enfatizar la clase de organización que posee una entidad, entonces podemos generar mediante el concepto de máquina, o alguno similar, como organización, estructura, sistema, o también forma, una productiva convergencia entre el pensar filosófico y el cibernético. Dicha noción puede también aplicarse con similar sentido, y en los más diversos ámbitos, fundamentalmente y tal como veremos, en campos como el sentimiento y la sensibilidad, que en su acepción 198


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tradicional, han sido ordinariamente renuentes a ser explicados desde lo lógico. En mi concepto, la convergencia metodológica conceptual recién esbozada, es válida también en diversos otros campos del conocimiento, máxime si nos muestra la posibilidad de unificar el saber, abriéndonos, al mismo tiempo, el camino hacia la posibilidad de constituir un método de alcance universal. A su vez, debemos tener presente que la aplicación del

concepto

administrativas,

de

máquina

en

áreas

científicas,

tecnológicas o productivas,

no ofrece

dificultad, o no presenta rechazos insalvables. Si decimos que el cuerpo humano es una máquina, entendemos que se trata de una estructura que posee, por ejemplo, mecanismos de control, dispositivos de regulación de la temperatura, o un sistema de comunicación que interconecta los diversos órganos y funciones de dicha organización. En este contexto, con relativa independencia métodológica del material de que están

hechos,

todas

son

máquinas

o

mecanismos,

descriptibles en mayor o menor grado en cuanto a la arquitectura organizacional de que son depositarios. Otro tanto ocurre con un procedimiento algorítmico para automatizar un proceso administrativo contable. Desde esta perspectiva, constituye también una máquina, o sistema planeado y dinámico, en el modo de precisar el concepto por 199


JULIO VENEGAS VASQUEZ

83

parte de Stafford Beer.

La metodología que nos pone a la

vista consiste en especificar previamente la serie de pasos empleados por el hombre para realizar un determinado procedimiento de registro contable, (en sentido estricto la máquina algorítmica correspondiente), para luego traducirla a lógica electrónica (el software Excel, por ejemplo); de forma tal que esta vez, un procedimiento (o máquina) que ejecuta una máquina orgánica o computador biológico, será ahora efectuado por una máquina tal como un computador electrónico.

El

resultado

es

que

emerge

una

estructura

organizacional o máquina: el procedimiento contable, que puede ser tipificado como una determinada máquina de procesar información. Ésta puede ser operada por una joven, un niño, un anciano o un computador, sea con un ábaco, una regla de calcular, con los dedos de las manos o con un supercomputador, siempre que dicha máquina posea el algoritmo y disponga de la arquitectura organizacional necesaria para desplegarlo. A este respecto, pues, y en una primera aproximación, no es relevante la naturaleza de los componentes de que esté hecha la máquina concreta que lo ejecuta, aun cuando importa que el componente sirva al

83

Beer,Stafford: “Cibernética y Administración”, Editorial Continental, México,1972, pp.28, 61-65

200


JULIO VENEGAS VASQUEZ

propósito de constituirse en soporte material para el despliegue de tal lógica.

No es diferente en el caso de la filosofía. Desde el contexto teórico que utilizo, un concepto filosófico puede ser visto como una máquina, es decir, como un sistema dinámico perteneciente a la clase de las máquinas de procesar formas, sean estas explicativas o descriptivas, lo que no deja de ser una cuestión de gran trascendencia metodológica y aplicada. Veamos, de manera preliminar cómo ocurre esto, efectuando una metalectura cibernética de la aportación de Wittgenstein a la descripción de la compleja arquitectura organizacional que subyace en el pensamiento humano. Es decir, nos referiremos al entramado de máquinas, (en el sentido que estoy especificando), que le sirve de soporte y que

nuestro

filósofo

despliega

al

colocar,

metodológicamente, en el centro el problema de la certeza. Así, sostiene que cuando decimos “sé esto o aquéllo...”, entran en interacción, en una enumeración que realizo del todo incompleta: mi sistema de referencia teórico, de supuestos, de convicciones, de decisión y de verificación y también de dudas, de si ésta comprende un método, sea en el campo de la ciencia, de la filosofía o de la vida cotidiana. También mi “yo sé…” comprende mis creencias sin fundamentos o bien fundamentadas, la confianza, el saber

201


JULIO VENEGAS VASQUEZ

práctico, nuestra imagen del mundo, nuestra experiencia, entre otras determinaciones y contextos.

Todo ello conforma una compleja y multidimensional red de proposiciones y de supuestos interrelacionados, cada uno de los cuales puede ser tipificado como una máquina lógica de alguna clase, cuya magnífica descripción hecha por Wittgenstein constituye un aporte decisivo para comprender el modo cómo opera la mente en cuanto máquina cognoscente. Además, nos aporta información para concebir modelos

alternativos

para

organizar

el

conocimiento

mediante el modelamiento computarizado, bien sea para el diseño de bases de datos, sistemas de comunicación inteligentes, robótica, inteligencia artificial, o como en el caso de esta tesis, para diseñar un método que posea un espectro de operación suficientemente amplio como para que su matriz pueda ser considerada universal.

A este respecto, el camino que estoy configurando constituye un modo de aproximación acerca de cómo pueden, tanto la filosofía y la cibernética, salir de la condición de ‘reliquias’ en las que, con frecuencia, se les ha relegado para transformarlas en productivos espejos interactivos de la inteligencia, del saber y sus aplicaciones. Asimismo, nos introduce en otra forma de progresar hacia la unificación

202


JULIO VENEGAS VASQUEZ

metodológica, tanto del saber como de sus prótesis tecnológicas.

7.3. Trascendencia lógica de la poesía

Por otra parte, es importante precisar que el sentido de la lógica, desde esta perspectiva, se aparta de aquella representación común que la identifica con un frío, y por lo mismo, descarnado mundo de ‘estructuras’; el cual sería opuesto al sentimiento y a la emoción. Cuestión que parece evidente si se considera el curso tomado por la lógica simbólica en la cual se prescinde casi absolutamente del contenido. Sin embargo, y a mi juicio, lo lógico constituye más bien el fundamento arquitectónico, estructural, de todo aquello perteneciente a los desvaríos del corazón, como ocurre por, ejemplo, con la forma de amor que Neruda nos muestra en su poema Farewell. A mi juicio, allí lo lógico es, precisamente, la arquitectura que da vida y desde la cual emerge el sentido. En este caso, un modo de ser en un concreto amor que tiene su cauce de expresión en una también determinada forma de comunicación literaria, la poesía.

203


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Canta Neruda: Amo el amor de los marineros Que besan y se van. Dejan una promesa No vuelven nunca más En cada puerto una mujer espera, Los marineros besan y se van Una noche se acuestan con la muerte En el lecho del mar. 84

Pablo Neruda

¿Cuál es aquí la forma, o lo lógico? A mi juicio, el sentido subyacente al concreto amor o historia cantada por el poeta; esto es, la naturaleza fugaz, transitoria del amor desde donde emerge el dolor, la nostalgia, el olvido, y la puerta abierta a una nueva relación, culminando con el 84

Neruda, P.: “Antología”, poema “Farewell”, Editorial Nascimento, Santiago, Chile,1957, p. 16

204


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dramático sino: acostarse finalmente con la muerte en el lecho del mar.

Para ello utiliza el recurso poético de la metáfora, también una forma, personificada en el marinero. En tanto metáfora consiste en una traslación de sentido, permitiéndole a Neruda crear una imagen vivida para expresar la caducidad del amor, su desarraigo. La partida del marinero es aún más dramática, porque se alimenta de una promesa, esperanza para la porteña amada, pero que -el marinero lo sabe-, no será cumplida. Así, el poema continúa con igual fuerza dramática: Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos Un recodo, en la ruta donde el amor pasó. Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, Del que corte en tu huerto lo que he sembrado 85

yo.

En la base de lo cantado por el poeta se encuentra una forma expresiva literaria, dramática, en este caso. Ésta sirve de soporte estructural, o lógico, según nuestra perspectiva, que da vida y sentido a la experiencia amorosa concreta: se trata de la separación como fuente de sufrimiento, la pérdida del objeto deseado y poseido, o la

85

Ibidem, p.17

205


JULIO VENEGAS VASQUEZ

persistencia de la memoria por sobre la fugaz instancia de realización del deseo.

A este respecto, es interesante considerar cómo, esta manera lógica de describir la estructura de relaciones que subyace en el poema, no podría calificarse de poética. Para expresarse de tal manera se necesita un paradigma literario, una particular manera o modo de expresión, su logicidad, asumida o creada por el poeta, que debe dar vida a su inspiración. Por consiguiente, pareciera ser que para su concreción es necesario que en el poeta habite de alguna manera el concepto y la imagen literaria, que es también concepto. O una conjunción de ambas. Por el concepto decimos lo lógico subyacente. Es lo que permite afirmar que los grandes poetas son grandes lógicos, asestan en el blanco con la precisión del veleidoso Cupido, y en un terreno renuente a reglas,

por demás escabroso,

sutilísimo,

desordenado, caótico en el que el amante puede mentir para seducir y no será condenado por eso. Es decir, el poeta captará el sentido, y con ello auscultará el destino de la relación en aquello a que se refiere en primer lugar su canto: el sentido que subyace a algún aspecto de la vida, o de toda ella. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

206


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Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor y es tan largo el olvido. 86

A su vez, el contenido mismo, la historia de amor o la circunstancia cantada por el poeta, es también la concreción de sentidos posibles de ser o existir, esto es, su logicidad o forma. Incluso podría decirse que la forma, estructura o clase de organización de algo, o sea, lo lógico, es lo que da vida, movimiento e identidad a lo uno y lo múltiple; en el poema, sería la forma de amar que asume el poeta.

A

este

respecto,

uno

de

los

modos

más

trascendentes de explicitación de lo lógico es, precisamente la poesía, toda vez que el poeta o el novelista ha de penetrar profundamente en los caminos del sentimiento y de la sensibilidad, auscultando la naturaleza del comportamiento humano, comprendiéndolo, para expresar, de forma sublime, creativa, la metáfora poética, el sentido dramático, trágico, gozoso, placentero, alegre o cotidiano de la vida. Visto así, la literatura constituye una fuente inagotable de descripciones acerca de lo que es la lógica del sentimiento y de la sensibilidad. A mi juicio, por consiguiente, la fenómenología de éstas, dada su trascendencia existencial, ha de ser objeto de una nueva configuración de estudios en un nuevo paradigma educativo, que para alcanzar universalidad, ha de 86

Neruda, P.: “Antología”, Poema 20, op.cit., p. 46

207


JULIO VENEGAS VASQUEZ

tener en dichos estudios una de sus configuraciones centrales.

En esta dirección, se puede afirmar que el reconocimiento y manejo de formas constituye, en realidad, la base del proceso creativo. Lo vemos en el arte, en la ciencia, en la vida cotidiana, cada vez que podemos ampliar nuestra visión perfeccionando nuestra manera de reconocer formas, combinando y recombinándolas; o cuando damos lugar a otras de comparable o mayor riqueza y belleza. En este profundo sentido, lo lógico es otra manera de referirse a la vida misma. Por tanto, nada más encarnado.

7.4. De la lógica dialéctica

La lógica dialéctica, o del movimiento, es otra de las grandes contribuciones filosóficas, compartida con la cultura oriental, aunque no esté presente, hasta donde conozco, en el diseño de las actuales máquinas lógicas digitales, en donde inicialmente ha primado el espíritu de la lógica aristotélica y simbólica, aún cuando, ciertamente, lo está en el modo de la creación artística del cine. Sin embargo, nuevas

posibilidades

para

nuevas

máquinas

lógicas

electrónicas, con una mayor complejidad organizacional que 208


JULIO VENEGAS VASQUEZ

la mencionada en relación con la lógica clásica, se encuentran en las tecnologías de realidad virtual; por ejemplo, la misma nanotecnología y la robótica que, incorporando con gran sofisticación el mecanismo de retroalimentación, amplían el espectro lógico y adaptativo de tales máquinas. En realidad, la idea de automatizar la dialéctica, en cualesquiera de sus formas, resulta un desafío de gran complejidad dado que muy probablemente no podría ser expresada en términos de 0 y 1, o reducida en su forma disyuntiva a dos valores tales como o V o F. De hecho, entre los principios que la sustentan, pensando en el filósofo Hegel, quizás su principal exponente en Occidente, se encuentran, por una parte, un replanteamiento del Principio de Identidad, tan caro a la lógica clásica y a la misma ciencia; y por la otra, una visión en unidad del Principio de No Contradicción.

En el caso del Principio de Identidad, su formulación clásica nos dice que A=A, y en tal caso, A constituye una totalidad cerrada, sin puertas ni ventanas por donde nada pueda entrar o salir, es idéntica a sí misma, por lo que no sufre modificaciones. Para la lógica dialéctica, sin embargo, se trata de una totalidad abierta por donde pueden entrar y salir determinaciones o modificaciones del más diverso orden. Otro tanto ocurre con el Principio de No Contradicción ya que para la tradición aristotélica no sería posible atribuir a 209


JULIO VENEGAS VASQUEZ

un

mismo

sujeto

y

al

mismo

tiempo,

predicados

contradictorios. Sin embargo, en la lógica dialéctica se concibe la unidad de contrarios, unidades que están por doquier, siendo una de sus formas clásicas la proposición: toda afirmación es una negación y toda negación es una afirmación. En sentido estricto, podría decirse que el principio de identidad, en su primera acepción, es válido para disciplinas de carácter axiomático, tales como la matemática o la geometría, en tanto, por ejemplo, el número 1 conserva su identidad, o valor predefinido, a través de toda la aritmética decimal, o binaria, según sea el caso, sin que sufra modificación alguna. Literalmente se trata de una totalidad cerrada. O también el status, no modificable del triángulo euclideano, cuya suma de los ángulos interiores es 180 grados

No podría decirse lo mismo de Sócrates que si bien conserva su identidad como aquel filósofo del que tenemos noticia, sin embargo, en cada instante de su vida algo o mucho habrá cambiado, por lo que se trata de una totalidad abierta a perturbaciones externas o a modificaciones internas. El envejecimiento es una de ellas, hoy no es el mismo de ayer, ni lo será después de beber la cicuta. Se trata, pues, de una particular identidad, “no idéntica a sí 210


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misma”, en el sentido de cerrada pero que a la vez es abierta87..

Esta cuestión no resulta trivial pensada en términos de automatizar el modo como el ser humano piensa, siente, se adapta al mundo o prediseña el futuro. No se trata aquí de especificar procedimientos algorítmicos o aún heurísticos de resolución de problemas, sino del modo cómo se origina y produce el coafinamiento entidad-medio, o máquina-medio, en el

proceso siempre cambiante, en movimiento, de la

realidad. Un movimiento continuo, al decir del dialéctico, que ocurre y se despliega como unidad de contrarios, una afirmación del ser, desde el trasfondo de una cantidad infinita de no ser, como enseñara Platón. Y también la sabiduría 87

A mi juicio, la distinción entre sistemas abiertos y cerrados puede ser equívoca. Particularmente si pensamos que la tradición filosófica dialéctica ha despejado en otra dirección este modo de escindir la realidad, al considerar en unidad los momentos contradictorios y antagónicos. De forma que, en este caso, por ejemplo, lo “cerrado” corresponde a la arquitectura organizacional que confiere identidad a una organización, sin embargo tanto la entidad como sus mecanismos constitutivos son todos sistemas abiertos. Dicho de otro modo, si definimos un mecanismo como cerrado, entonces podría no cumplir función alguna en una máquina que se caracteriza principalmente por su adaptabilidad y coafinamiento con el medio, y en su propia interacción sistémica. En esta dirección el uso de la distinción “totalidad abierta o cerrada” podría contradecir el tratamiento que de este punto ya hemos hecho, al sostener que tratándose de máquinas cibernéticas tal distinción podría no tener sentido. No obstante que, cuando nos referimos a sistemas axiomáticos, en los cuales se parte de verdades o principios no demostrados, cual sería el caso de la geometría, el uso de tal distinción parece no ofrecer mayor dificultad, tal como hemos recién apuntado.

211


JULIO VENEGAS VASQUEZ

oriental cuando, como afirma Reibun Yuki, “Todo ocurre como unidad de Ken (la espada) y Zen”, o como lo expresara Takuan: “Ken y Zen son una misma cosa”

88

esto es, los

diversos momentos del espíritu en el samurai, en el que los caminos de la espada y la pluma están unificados, son modos de la vida cotidiana y corresponden con la unidad de todo lo viviente y el cosmos, siguiendo el curso inexorable de cambio y transfiguración. La misma concepción platónica de la mente recoge esta idea de unidad de contrarios, cuando afirma: “la tradición nos representa [a la mente] formada mediante

la

unión

de muchas

naturalezas

diferentes… un monstruo de muchas cabezas, unas de animales pacíficos, y otras de bestias feroces, con el poder de producir todas estas cabezas y de cambiarlas a su capricho”. 89

88

El concepto de Zen corresponde a un sentido oriental de la vida y de la muerte, difícil de expresar, dados nuestros hábitos de pensamiento. Implica la superación de la dualidad sujeto-objeto; trascendencia en el conocerse a sí mismo; unidad-de-visión-pensante; restauración del sentido de lo cotidiano. De tal modo que un ejercicio cualquiera o cualquier actividad humana se transforma en un ejercicio espiritual, de enriquecimiento y perfeccionamiento, con similares exigencias que la educación del samurai. De ahí la expresión la unidad de Ken (la espada)y Zen. Las citas de la obra de K.Dürckheim en “Japón y la Cultura de la Quietud”, Editorial Mensajero, Bilbao, s/a/p, pp. 97-98

89

Platón: Obras Completas, T-III, “La República”, op.cit., p. 415

212


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Un sentido, y destino, que es parte de la tradición cristiana, desde que el hombre probara del árbol de la ciencia del bien y del mal. Y también en la cultura oriental, cuando Lao Tsé nos advierte que “todos los hombres llevan entre sus brazos la luz y sobre su espalda la oscuridad.”

90

7.5. De la simbiosis hombre-máquina

Habida cuenta de lo anterior, decir alguna palabra sobre la relación del hombre con las máquinas supone tener presente el aumento progresivo de la complejidad en todo orden de cosas. Por ejemplo, en conexión con las posibilidades de controlar y regular de manera efectiva tal incremento de variedad, fruto a su vez de la diversidad de efectos que traen consigo las innovaciones tecnológicas, máxime si éstas poseen la potencia para transformar el medio según su propia lógica y dinámica. Sería el caso, a mayor abundamiento, de la tecnología alfabética con la introducción de la imprenta, o de la tecnología electrónica en las últimas décadas,

con el

desarrollo de sistemas

computarizados de procesamiento de la información, alta

90

LaoTsé: “Tao Te King”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1957, pp. 112-13

213


JULIO VENEGAS VASQUEZ

mecanización y automatización de la producción, asi como del pensamiento. En esta dirección, puede afirmarse que la historia de la relación entre el hombre y las máquinas ha estado marcada principalmente por la desesperanza y la frustración, ante el hecho de que la introducción de innovaciones tecnológicas, en los sistemas de organización y expectativas de la comunidad, ha traido las más de las veces, y como invitados no deseados, desajustes dramáticos e impactantes en las relaciones humanas.

El malestar cultural, el rechazo a la técnica y a las máquinas,

puede

encontrarse

desde

elaboradas

concepciones filosóficas hasta la actitud del obrero y empleado que ven amenazada su fuente de sobrevivencia con la aparición de nuevas máquinas que sustituyen el trabajo humano. De este modo, las máquinas surgen como poderosos intrumentos de dominación y autodestrucción, incluso como la posibilidad de la extinción del hombre de la cosmonave Tierra, sustituido por la emergencia de robots superinteligentes.

No obstante, también ha surgido una fascinación y enamoramiento por las nuevas tecnologías, una visión complaciente por la comodidad y entretención que colocadas en nuestro living, comedor o dormitorios nos llevan el mundo 214


JULIO VENEGAS VASQUEZ

a nuestras casas. Al mismo tiempo, para otros, ha generado un rechazo casi instintivo por estos “artefactos”, a los cuales se le atribuyen gran parte de los males que aquejan a la humanidad. Hay mucho de verdad en el rechazo, pero también confusión y oscuridad acerca de cómo tendría que enfrentarse la existencia conjunta del hombre con los dispositivos que ha creado, o sobre el inquietante destino de la relación del hombre con las máquinas.

La respuesta a estas interrogantes es asunto que compromete la sobrevivencia de la propia especie y puede plantearse del modo siguiente: el hombre ha generado -por medio de las innovaciones tecnológicas, la explosión demográfica, la explotación incontrolada y destructiva de los recursos naturales, por el empleo inapropiado y hasta por el desperdicio de los recursos humanos-, una gran complejidad y desorden cuyo descontrol amenaza el colapso de la humanidad. Así, pues, nos encontramos ante el hecho de que podríamos estar llegando al punto de no poder dominar las fuerzas que hemos desatado, como el aprendiz de brujo –se recordará-, que subrepticiamente supo como desatar un poder, pero no así el conjuro para detenerlo. Esto nos pone directamente en el problema de la relación del hombre con las máquinas. ¿Puede el hombre manejar solo la complejidad en aumento? La respuesta a 215


JULIO VENEGAS VASQUEZ

esta pregunta es, no. El hombre no puede manejar solo la complejidad de la vida contemporánea; debe acoplarse con las máquinas, o más bien, debe perfeccionar el mundo de sus prótesis tecnológicas –siguiendo la ley del requisito de variedad-, para así potenciar y amplificar su capacidad operativa. La cuestión podría plantearse también de esta otra manera: ¿De qué forma puede proyectarse el acoplamiento entre el hombre y las máquinas, para abrir cauce a mejores niveles de sobrevivencia antes que para la destrucción?. De diversas maneras la sociedad ha encarado este problema, y en algunos aspectos lo ha resuelto con provecho. No obstante, la cuestión es si la velocidad de adaptación del hombre puede siquiera alcanzar la velocidad y el incremento progresivo

de

las

transformaciones

tecnológicas,

la

consiguiente sustitución del trabajo humano, además de los desajustes culturales traumáticos que afectan la salud de la población.

¿Podremos salir de la condición de aprendices de brujo y alcanzar el grado de maestros antes que nuestros conjuros nos sepulten por no saber controlarlos?.

Una

cuestión sin salida, o una paradoja: el hombre al mismo tiempo maestro y aprendiz de brujo, por cuanto ha desatado estos poderes, pero, sin embargo, no puede controlarlos.

216


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Estamos en presencia de una dinámica en la cual las máquinas, y la hipercomplejidad en curso, parecen haber tomado

el

timón

para

instalar

su

propia

logicidad,

contrapuesta a la de la humana especie. Perspectiva muy próxima al enfoque del anciano hortelano chino, cuya historia nos ofrece una ocasión para ir desentrañando el concepto de máquina y una posibilidad para su utilización metodológica más creativa. Nos cuenta el sabio chino Yuang-Tsi: “Cuando Tsi-Gung andaba por la región al norte del río Han, encontró a un viejo atareado en su huerto. Había excavado unos hoyos para recoger el agua del riego. Iba a la fuente y volvía cargado con un cubo de agua, que vertía en el hoyo. Así, cansándose mucho, sacaba escaso provecho de su labor. Tsi-Gung habló: Hay un artefacto con el que se pueden regar cien hoyos en un día. Con poca fatiga se hace mucho. ¿Por qué no lo empleas? Levantóse el hortelano, le vio y dijo: ¿Cómo es ese artefacto? Tsi Gung habló: Con un palo se hace una palanca, con un contrapeso a un extremo. Con ella se puede sacar agua del pozo con toda facilidad. Se le llama cigoñal.

217


JULIO VENEGAS VASQUEZ

El viejo, mientras su rostro se llenaba de cólera, dijo con una risotada: He oído decir a mi maestro que cuando uno usa una máquina, hace todo su trabajo maquinalmente, y al fin su corazón se convierte en máquina. Y quien tiene en el pecho una máquina por corazón, pierde la purza de su simplicidad. Quien ha perdido la pureza de su simplicidad está aquejado de incertidumbre en el mando de sus actos. La incertidumbre en el mando de los actos no es compatible con la verdadera cordura. No es que yo no conozca las cosas de que tú hablas, pero me da vergüenza usarlas.” 91

A pesar de que la historia y el mensaje parecen bellísimos, al mismo tiempo que una defensa del hombre, también es cierto que en tal relato se nos invita a profundizar su significado en otro sentido. El anciano, o cualquier hombre, no es más humano por realizar personalmente una función determinada, de riego, en este caso. Por lo pronto, tanto el canal de regadío construído por él y el recipiente con agua son, en sentido estricto, extensiones tecnológicas, prótesis corporales que de alguna manera se transforman también en maneras de ver el mundo.

91

Heisenberg, W.: “La Imagen de la Naturaleza en la Física Actual”, Ediciones Orbis, Buenos Aires, 1985, p. 19. El pasaje lo reproduce de un escrito del sabio chino.

218


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Desde otra perspectiva, conviene reparar que se trata de una huerta; es decir, de un sistema simple con la posibilidad de ser manejado por un solo hombre. Asi, el problema se presenta como la oposición entre hábitos tradicionales de explotación de la tierra (el anciano) y las nuevas innovaciones para producir mayor rendimiento, (Tzigung, en este caso). Por todo ello puede afirmarse que, en tanto el anciano realiza la función de regadío, yendo a la fuente y volviendo cargado con un cubo de agua, que vertía en el canal, él es, en cuanto tal, una máquina de regadío, sistema de regadío, o un sistema dinámico diseñado para hacer algo; esto es, una máquina como cualquier otra. Bien podría ser reemplazado por el sistema mecánico de la rueda con aspas, y varios tarros que girando por el impulso de la corriente del agua permite el regadío sin casi la intervención humana.

Asimismo, tenemos que considerar el sistema evaluando su rendimiento y beneficio que proporciona. A este respecto, la máquina de riego del pozo de extracción que le describe Tzi-gung es, obviamente, mejor que lamáquina-humana-de-riego, en rendimiento productivo y para el beneficio de la propia vida del anciano. Además cabe decir que si se tratase de una gran extensión de terreno, el esfuerzo del anciano sería inútil, improductivo y una sobrecarga muy posiblemente lesiva para su salud. 219


JULIO VENEGAS VASQUEZ

El

análisis

se

torna

más

complejo

cuando

consideramos la afirmación del anciano de que quien utiliza máquinas, hace su trabajo como una máquina. En esta historia parece deslizarse un concepto de máquina, como ‘ferretería mecánica’, esto es, por ejemplo, la máquina de vapor, el automóvil, el martillo…, hechos de materiales que hasta donde se cree, no sienten ni piensan, opuestos, por consiguiente,

a

un

cuerpo

que

posee

sensibilidad,

sentimientos, que piensa y puede excogitar ideas y explicaciones sobre las cosas y sobre sí mismo. No obstante esta condición “mecánica”, las máquinas tendrían su propio espíritu, contrapuesto al humano, que cobraría vida al ser utilizadas por el hombre, imprimiendo en éste la naturaleza fría y deshumanizada de la máquina, perniciosa para el espíritu humano. Dicho de otro modo, las máquinas, según esta perspectiva, son entidades distintas, extrañas o ajenas, que al ser utilizadas por el hombre proyectan en su corazón su fría naturaleza. Recuérdese el equívoco que subyace en la interpretación corriente del mito de Narciso. Así, pues, nos advierte el anciano hortelano chino, que quien utiliza máquinas, desarrolla el corazón de una máquina, pierde la inocencia, se torna inseguro, afectando su 220


JULIO VENEGAS VASQUEZ

rectitud. Un ejemplo paradigmático lo constituye C. Chaplin en “Tiempos Modernos”, en donde la función mecánica que realiza en la línea de montaje pasa a ser su segunda, ¿o su primera?, alienante y preponderante naturaleza, siguiéndole a todas partes sin que pueda deshacerse de ella.

La cuestión es, si la causa es el uso de máquinas, o la especialización, que cercena o inhibe la proyección universal de la inteligencia –llámese división del trabajo o el hecho de ser experto en un área determinada. Así, la máquina oculta un secreto: es una proyección del propio hombre, es otro vehículo del extrañamiento del hombre consigo mismo, un modo de su alienación. Y así, subrepticiamente

al

deslizarse

el

proceso

de

antropomorfización de la máquina, ésta empieza a adquirir por contraposición, cualidades humanas. La frialdad del acero es contrapuesta a la calidez humana, su radical incomunicación como mero en sí, es antagónica de los múltiples enlaces en que habita el hombre. Así, la mecanización aparece como rígida respuesta, opuesta a la versatilidad de que puede hacer uso la humana especie. De este modo, vamos transformando la metáfora en algo existente por sí, de tal manera que volvemos al hombre para sostener que quien utiliza máquinas hace todo su trabajo como una máquina.

221


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Al respecto, cabe tener presente la idea desarrollada por Marshall McLuhan de que las tecnologías constituyen, principalmente, una extensión o prolongación de las propiedades lógicas o recursos motores del cuerpo humano; en esta dirección, las máquinas no pueden considerarse un poder extraño o distinto del hombre, por cuanto lo que en realidad expresan, potencian, o amplifican tecnológicamente, son el propio corazón humano, sus pasiones, excesos, defectos, virtudes, pensamientos, recursos adaptativos e imaginación creadora.

Véase si no; por la Red (Internet), circulan toda clase de formas creativas, superfluas y grotescas de la terrícola especie. Desde los productos más excelsos del espíritu hasta lo más denigrante, ofensivo y grosero que pueda concebirse. Desde sistemas lógicos que permiten admirar la inteligencia humana, hasta la invasión de sus puertos

y

canales

de

comunicación

por

sistemas

fraudulentos, engañosos o ‘virulentos’. Así, entonces, ¿cuál sería la línea divisoria entre lo que sería la mente y el corazón de una máquina?, máxime si son el corazón y la mente de su creador los que están en la máquina. Desde

otra

perspectiva,

el

problema

podría

plantearse en los términos siguientes: ¿cuáles serían las propiedades del corazón y de la mente de una máquina, que 222


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ofenderían a la especie humana bajándola de su elevada estirpe?. Por el contrario: ¿no ocurre más bien que las máquinas constituyen otro gran espejo del hombre, tal como hemos mostrado desde McLuhan?. En este sentido, avergonzarse de utilizarlas, ¿no sería avergonzarse de uno mismo?. Después de todo cuando me miro en ellas, el espectáculo que aparece frente a mí, aún cuando mágico y en más de algún aspecto trascendente, no es realmente muy reconfortante.

En cualquier caso, las extensiones tecnológicas del cuerpo no constituyen una mera prolongación lineal. De hecho, cuando se trata de la extensión electrónica del sistema nervioso central, ésta genera efectos que resultan de la mayor velocidad de proceso en el movimiento de la información, entre ellos los efectos de simultaneidad, ubicuidad, globalización, diversidad, incremento explosivo de la complejidad, así como de la tendencia entrópica, al desorden

y

al

caos,

particularmente,

en

sistemas

probabilísticos hipercomplejos. Estas propiedades de los medios electrónicos de comunicación instalan una logicidad, o rediseñan el medio, el ambiente, imponiendo dicha lógica con entera independencia de nuestra aceptación o rechazo. Afirmación ésta última que debemos explicar.

223


JULIO VENEGAS VASQUEZ

La lógica que los nuevos medios “imponen” la consideramos opuesta a la logicidad provista por la tecnología alfabética de la comunicación que es la que aceptamos

como

“nuestra”:

lineal,

determinista

y

fragmentada. El equívoco parece resultar del hecho de que para uno, la logicidad de los medios electrónicos aparece como una propiedad de las máquinas: la intercomunicación global, la percepción remota, la dimensión virtual, por ejemplo. Desde luego tales tecnologías son posibles por cuanto una dimensión de la materia, la energía electromagnética -convertida en tecnología-, provee la cobertura para

el

desarrollo

adaptativas.

de múltiples máquinas lógicas y

Sin embargo se trata, en un amplísimo

espectro, de la amplificación y potenciación tecnológica de recursos lógicos y adaptativos del cuerpo o de otros seres vivos.

A este respecto, es ilustrativo reflexionar sobre cómo el hombre actual se enfrenta a dos grandes sistemas de vida, producto básicamente de la oposición entre la cultura derivada de la tecnología alfabética, de la imprenta, y aquélla que es resultado de la tecnología electrónica de las comunicaciones;

ambas

prolongaciones,

de

partes

o

funciones del cuerpo humano que en el decir de McLuhan, externalizan

la

logicidad

correspondiente

del

órgano

extendido. Así, en estos ambientes, las formas amatorias no 224


JULIO VENEGAS VASQUEZ

son las mismas como tampoco son los mismos los modos de pensar y actuar. Quienes más sufren las consecuencias son, desde luego, los que están a medio camino entre ambos ambientes tecnológico-culturales, así como aquellos que se aproximan al final del camino y observan, con perplejidad, ¡cuánto ha cambiado todo! En cambio, los niños, aprenden espontáneamente el lenguaje del nuevo medio, al mismo tiempo que se adaptan sin dificultad.

7.6. De las máquinas y el sentimiento.

Visto desde otro ángulo, la dificultad para aceptar el empleo del concepto de máquina, surge cuando nos referimos al sentimiento o a la sensibilidad, particularmente renuentes a un tratamiento lógico. Sin embargo, nos parece que, metodológicamente, es del todo relevante proveer la conexión que nos permita ir en una u otra dirección con el concepto referido, proveyendo, siquiera de modo preliminar, una estrategia para superar la división improductiva y reificante del saber, generada, entre otras razones, por el rechazo

que

analizamos.

Al

respecto,

es

ilustrativo

considerar la dramática y brillante advertencia que Antonin Artaud nos hace cuando afirma:

225


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“Cuidado

con

vuestras

lógicas,

señores,

cuidado con vuestras lógicas; que no sabéis hasta donde nos puede llevar nuestro odio por la lógica”.92

Es decir que mientras más creemos alejarnos y abjurar de la lógica, nuestras emociones y sentimientos se alimentan ininterrumpidamente de una amplia variedad de formas de concebir la realidad, de concepciones de la vida, de representaciones poéticas, de nuestra manera cultural de concebir el cuerpo y la sensualidad, todo lo cual contribuye a abastecer de información la urdimbre lógica de nuestro sentir y concebir el mundo. Es el material de orden lógico con el que, paradógicamente, construimos sólidamente nuestro desprecio por la lógica. Mientras más la cuestionamos, o tratamos de alejarla, más entroniza su así fragmentado reinado en nuestra forma, o logicidad para sentir o amar. En realidad, y a mi juicio, no podemos escabullirnos de su presencia en nuestra manera de experienciar o concebir el mundo, por cuanto constituye el insoslayable sustrato organizacional de nuestra experiencia y manera de modelar el mundo.

Así, pues, el problema para aceptar cualquier forma del sentimiento como una organización, máquina o sistema, 92

Artaud, Antonin: “Cartas a la Vidente”, Tusquets Editores, Barcelona 1980, p.38

226


JULIO VENEGAS VASQUEZ

estriba en el hecho de que la sola distinción antitética, en oposición irreductible, entre sentimiento y lógica, operando desde hace siglos sin mayor crítica o contrapeso, establece ya una escisión metodológica y operativa casi insuperable, sobre todo si la vemos desde dentro de la forma de conocimiento que genera tales divisiones sin relación. Razón por la cual el sentimiento se nos aparece como distinto y antagónico a lo lógico u organizacional. Sin embargo, el concepto cibernético de máquina, así como el de forma y organización, permiten reconstruir el puente entre ambas formas, y aproximarse al similar sustrato organizacional que les sirve de soporte, pudiéndose, de esta manera, visualizar la convergencia con otras formas en apariencia distintas y contrapuestas. A su vez, tales nociones abren la posibilidad de conectar la descripción de una entidad, (sea ésta un proceso administrativo, un recurso lógico, una forma del sentimiento, o de la sensibilidad), con el diseño de máquinas que realicen similar función, pero cuyos componentes son de naturaleza distinta a la original. Es lo que sucede, por ejemplo, con el diseño analógico de diferentes funciones de la mente o del cuerpo, construidos con circuitos electrónicos, creando diversos tipos de prótesis, proveyendo la automatización de procesos del pensar, del sentimiento o para la adaptabilidad.

227


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En rigor, se trata de cómo se puede pasar de la descripción fenomenológica, o metafísica de algo, a su traducción a tecnología electrónica, digital o virtual. En este sentido cabe decir que se facilitan los procesos si son estudiados desde el inicio como máquinas, organizaciones, sistemas o formas. A mi juicio, esto significa que la viabilidad de simular o computarizar procesos del pensamiento con estas tecnologías plantea una exigencia nueva a la filosofía: leer o repensar los diversos problemas filosóficos teniendo presente la noción cibernética de máquina, así como la posibilidad de recreación tecnológica de los mismos, cuando fuere el caso. Al mismo tiempo, permite poner a la vista la conectividad metodológica subyacente que facilita ver lo diverso como un campo unificado de relaciones, con la posibilidad de transitar en una u otra dirección con los mismos principios y estrategia.

Desde luego, queda la opción de no realizar dicho camino, si estimo que las tecnologías que se puedan derivar transgreden principios éticos esenciales. Sin embargo, en términos metodológicos, sostengo que en la actualidad, dada esta crucial convergencia, si no tengo en perspectiva la dimensión

cibernética

correspondiente,

mi

filosófica podría ser insuficiente o fragmentada.

228

descripción


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Es decir vengo en afirmar que al menos en el terreno de los estudios sobre la inteligencia, así como de la estructura del conocimiento, del sentimiento y la sensibilidad, la cibernética plantea una nueva clase de interrogante, dirigida

a

despejar

el

problema

de

la

arquitectura

organizacional del sistema en estudio, (la máquina o sistema correspondiente, como en el caso de la ejemplificación preliminar que recién hemos esbozado de Wittgenstein). A mi juicio, tal camino constituye un nivel de especificación conceptual de orden metafísico insoslayable, toda vez que mi pretensión es avanzar de modo efectivo en la comprensión de tal sistema. Todo ello aún cuando no se avance hacia el paso siguiente que significaría participar en el diseño y construcción de artefactos que contraviniesen mi concepción moral. Razón por la que, cualquiera sea la opción asumida, se habrá de reconocer que dicho nivel de especificación representa explicitar, en palabras de Aristóteles, aquello que hace que una cosa sea lo que es; esto es, su esencia. Lo que nos sitúa de forma ineludible en uno de los objetivos filosóficos trascendentales en la búsqueda del conocimiento que, para el caso de máquinas cibernéticas, consiste en develar la arquitectura lógica y adaptativa que explica su identidad y rango de operación en el medio en que actuan.

229


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Algunos dirán que en tal caso, estamos en presencia de un objetivo utilitario distante de cualquier finalidad trascendente de la filosofía. Aún si fuera así, el problema de avanzar en el develamiento de lo que es el pensar, el conocimiento o el sentimiento, no puede ocurrir sino explicitando la arquitectura organizacional correspondiente o su forma constitutiva, lo que exige dar el paso metodológico aportado por la cibernética y, más ampliamente, por la tecnología contemporánea;

responsabilidad

esta

que

también

le

corresponde al filósofo, si también ha de dilucidar el sentido de la cultura emergente y el lugar que ocupa el hombre en este particular devenir. Por lo demás, lo práctico o utilitario no debe producirnos ninguna reticencia, toda vez que la unidad entre teoría y práctica ha estado siempre presente en todos los grandes filósofos. A

mi

juicio,

hay

otro

aspecto

metodológico

trascendental, y es que cuando el cibernético emplea el concepto de máquina, en cuanto máquina cibernética, lo hace, casi sin excepción, en tanto máquina-medio. Es decir, asumiendo que se trata de un complejo adaptativo que visto desde tal unidad, se proyecta en el medio; claro que también hemos de decir que el medio prolonga sus principios y leyes en la entidad. La máquina, en tal caso, está coafinada con el medio, como el pájaro en el cielo, o el pez en el agua. Por tanto ha de disponer de recursos de adaptabilidad para 230


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sobrevivir, siquiera temporalmente a las variaciones, perturbaciones o macroperturbaciones propias o del entorno.

Por

consiguiente,

no

se

trata

de

máquinas

autárquicas o de efecto determinista, lo que estaría, por cierto, muy lejos del comportamiento de entidades como el hombre que actua en un amplio espectro de incertidumbre, probabilidad, azar, confusión, o en situaciones inesperadas, y que,

en sentido estricto, se completa desde afuera. Es

más, lo que está allí afuera, el medio, formar parte estructural del circuito de existencia de la máquina del cuerpo. De esta forma podríamos decir que el medio es parte del mecanismo de retroalimentación.

En cualquier caso, no nos parece ocioso insistir sobre el sentido que damos al vocablo máquina, al menos con el objeto de no malograr el espíritu de lo que estamos exponiendo,

particularmente

en

relación

con

sus

implicaciones cibernéticas. Más aún tratándose de formas de comunicación como el sentimiento, una dimensión existencial que de ordinario se considera ajena a cualquier análisis lógico, pero que, sin embargo, constituye una indudable forma de comunicación; ámbito este que a la cibernética le incumbe por entero.

231


JULIO VENEGAS VASQUEZ

De todos modos es preciso reconocer que afirmar, por

ejemplo,

que

la

ternura

puede

considerarse

metodológicamente, y también, como un sistema o máquina, resulta chocante y desproporcionado, más aún si en uno opera el concepto de máquina como hardware o ferretería mecánica. En todo caso, no ocurre lo mismo con los conceptos de forma y organización que, en este contexto, constituyen la antesala y el soporte del controvertido vocablo máquina.

Al respecto, no me es ajeno pensar que una manera de superar la dificultad es crear un nuevo término o utilizar uno ya existente. O tal vez podríamos reducir el problema si empleamos la noción de forma o estructura para referirnos al sentimiento o a la sensibilidad. Entonces, diríamos, la ternura es una forma, o una metaforma, según sea el caso, y ya estaríamos en el campo de la lógica. O también, y consistente con lo anterior, podemos emplear la noción de organización; en tal caso podríamos expresar que la ternura es una organización adaptativa, y estaríamos igualmente en el campo de las máquinas correspondientes. Sólo un paso más, tal como sería el caso de refirirnos a ella en términos de sistema o forma de comunicación; entonces estaríamos en el campo de tales máquinas. Claro que bastaría decir ternura, o utilizar cualquier otra expresión referida al sentimiento, para

232


JULIO VENEGAS VASQUEZ

significar lo que vamos proponiendo en el contexto teórico, no exento de dificultades, que trato de configurar.

En esta dirección, y en relación con cualquier forma de comportamiento o de comunicación en el ámbito del sentimiento, es importante tener presente que Ashby señala que “la cibernética no estudia objetos, sino modos de comportamiento. No pregunta ¿qué es esto?, sino, ¿qué hace?”. Asimismo, “es típico de la cibernética tratar una máquina cualquiera dada en particular”, no solicitando “¿qué acto singular realiza aquí y ahora?” sino “¿cuáles son todos sus modos de comportamiento posibles?”93. A su vez, Wiener enfatizó, como una de las preocupaciones centrales de la cibernética, el estudio de los problemas de control, comunicación y regulación en máquinas y seres vivos. Así, pues, no ha de extrañarnos que las diversas formas del sentimiento, en tanto formas de comportamiento y de comunicación estén dentro del ámbito de materias que interesan al cibernético. De hecho, parte importante de los esfuerzos actuales en robotización y realidad virtual se han centrado

en

recrear

estas

complejas

formas

del

comportamiento humano y animal. En realidad, y desde esta perspectiva, el cuerpo humano puede ser considerado el prototipo, o la máquina 93

Ashby, W.R.: “Introducción a la Cibernética”, op.cit., p. 14

233


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cibernética por excelencia. Lo que, por cierto, tiene al menos una doble lectura: de una parte, el cibernético proyecta, en una nueva forma de conocimiento (la tecnología), la estructura, mecanismos, principios de funcionamiento y de adaptabilidad del cuerpo humano; y de otra, esta arquitectura emerge como la más compleja y poderosa forma conocida de organización, lo que le confiere su primerísimo rango de paradigma organizacional.

Un desafío inmediato para esta tesis es, pues, desplegar

la

acepción

cibernética

del

concepto

de

organización, y por extensión, el de lógica, en uno de los terrenos más difíciles: el sentimiento, y de manera específica, en relación a la ternura, es decir en un terreno de una complejísima forma de comunicación. De hecho, a mi juicio, ésta comprende una intrincada lógica de interrelación sensorial, sentido de la existencia, sabiduría sobre la relación amorosa, sentido del dolor y de la miseria humana, que vividas, aprendidas, o desplegadas a partir de la intuición, constituye,

no obstante,

y en rigor,

una forma de

organización de la experiencia y del saber que puedo proyectar en el prójimo. Esto es, una clase de complejo adaptativo, o forma de comunicación que puede ser reconocida en su especificidad como ternura, porque satisface la arquitectura organizacional, el particular modo de expresión que representa. O acaso, porque produce el efecto 234


JULIO VENEGAS VASQUEZ

esperado, aún considerando la variedad de manifestaciones en que pueda encarnarse. En cualquiera de los casos, subyace en ella, como soporte arquitectónico, una lógica de control (en la forma de preceptos morales, p.ej.), de regulación, (o reglas de comportamiento social), de comunicación y de dialéctica existencial, sin la cual la ternura no sería distinguible como tal forma de comunicación. Al respecto, no debe olvidarse que estoy empleando una distinción de orden metodológico. No tiene, por tanto, el propósito de establecer una categorización ontológica u óntica definitiva. Así, por tanto, la expresión máquina cibernética, emerge y articula en lo que corresponda, el sistema de referencia teórico que me parece pertinente en este punto para el estudio de esta clase de organizaciones, al tiempo que me permite definir la estrategia o metodología para el estudio, comprensión y derivaciones aplicadas de la vastedad de recursos lógicos, mecanismos y principios de funcionamiento que posee el cuerpo humano. Lo mismo puede decirse de su funcionalidad para el estudio del resto de los seres vivos. No obstante, será necesario considerar, cuando así lo amerite esta exploración, diversas perspectivas que debemos tener presente y que deberán incluir entre otros: un énfasis místico, filosófico, ético, político, o transcultural, insoslayables a la hora de desplegar una matriz metodológica de alcance lo más universal posible. 235


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Otro

aspecto metodológico a considerar está en

relación con lo que el lenguaje alfabético nos permite ver. Si bien se observa, un esquema proposicional determinado, expresado en tecnología de la imprenta y, además, en lenguaje de lógica simbólica, e incluso transformado en el papel a circuitos electrónicos, oculta a la percepción ordinaria su carácter

primigenio

de

máquina,

pues

el

esquema

proposicional impreso, en cuanto tal forma de expresión, no muestra dicha característica.

Desde esta perspectiva, es importante tener presente que mientras nos refiramos de manera alfabética a una máquina lógica; por ejemplo, cuando decimos “word”, por mucho que escuchemos o miremos la palabra, no aparecerá con la fuerza suficiente ninguna cosa que se parezca a una máquina. Menos aún asociada -en nuestra manera ordinaria de representárnosla-, a fierros, cables, plásticos, fibra óptica o mecanismos; y ello por cuanto sólo se trata de una expresión alfabética. Otro tanto puede decirse del término “ternura”; mientras lo decimos, nada como una organización, máquina o forma de comportamiento de la misma se nos presenta. Es menester que una persona sea tierna, o se exprese tiernamente; en tal caso la máquina del cuerpo se pone en acción, desplegando la particular logicidad de uno de

sus

modos

o

estados 236

dinámicos

posibles

de


JULIO VENEGAS VASQUEZ

comportamiento, o forma de comunicarse, en este caso, aquel que identifica o permite reconocer la ternura.

Dicho estado dinámico, o cualesquiera otros, no pueden sino tener, en cuanto a mecanismos de adaptabilidad y organicidad lógica, similar estructura que la máquina de soporte, por cuanto se trata de un modo de comportamiento efectivo de tal máquina. Así, la ternura emerge de algún estímulo

producto

de

un

espectro

muy

variado

de

situaciones, (diríamos que “es activado su sistema sensorial”), el mismo de la máquina del cuerpo. Asimismo, los diversos

estímulos,

la

entrada,

son

procesados

y

proyectados por un subsistema, que lleva el nombre de ternura, que reacciona o se conduce de determinada manera, siendo indistinguible con la persona que se expresa de esta manera. Al igual que el word que al tiempo responde y es parte del computador.

En una primera lectura del pasaje anterior, las expresiones máquina o subsistema, pudieran alertar con razón al lector, al percibir que podríamos estar subdividiendo el cuerpo en entidades que tienen su propio borde y que se acoplan de una determinada manera. Al respecto, me parece que es necesario, en este punto, destacar el principio hologramático que subsume dicha distinción metodológica en una unidad en la cual la parte esta contenida en el todo que, 237


JULIO VENEGAS VASQUEZ

a su vez, está en cada componente. Lo cual es coherente con la idea de que una forma de comunicación es un estado o expresión de la máquina que le sirve de soporte.

En este sentido, quiero rescatar la perspectiva de unidad que informa esta tesis; en consecuencia, las diversas distinciones de uso en la misma sólo tienen carácter metodológico, con el propósito de comprender mejor el proceso. Así, por consiguiente, podemos dividir, separar, establecer relaciones entre ‘las partes’ subdivididas, pero procurando no perder de vista la hipercomplejidad como unidad y acción recíproca total de aquello que estudiamos. Lo que, a su vez, implica partir de la unidad o coafinamiento máquina-medio.

En

conjunto,

muestran

el

amplísimo

espectro de referencia, prácticamente universal, que el método ha de enfrentar: su requisito de variedad.

En todo caso, y al parecer, la distorsión o captación insuficiente del proceso, o el ocultamiento de la máquina, se produce porque la función de la máquina la realizo yo, y como el esquema proposicional es algo que está allí afuera, independiente de mí, no me considero parte de tal esquema. En

ninguna

parte

de

la

representación

simbólica

correspondiente se encuentra un signo especial que diga “esta función la realiza usted” o, “usted es la máquina que ejecuta el proceso”. Ni yo me veo como una máquina, ni 238


JULIO VENEGAS VASQUEZ

tampoco visualizo al esquema proposicional como tal. Alguien podría decir que se subentiende. No es suficiente, sería mi respuesta, por cuanto, mientras mi captación del proceso no sea del todo consciente, mi percepción del mismo podría ser inadecuada o incompleta.

En realidad sólo cuando dispongo de un espejo interactivo, como el computador, puede emerger el esquema proposicional como una máquina lógica, ya que en este caso se produce una conectividad concreta. Pues bien en tal momento puede decirse que podemos ver la máquina como la unidad del esquema proposicional, el algoritmo, y la máquina que ejecuta el proceso, trátese del computador o la máquina de máquinas: el ser humano. También, es necesario tener presente el defecto que puede producirse si reduzco la lógica al silogismo aristotélico o a la lógica simbólica, ambas caracterizadas por llevar a una forma simbólica aspectos del curso del pensamiento, y que tienen como impronta, la determinación de la verdad o falsedad de una proposición o discurso, a partir de un conjunto de condiciones previamente definidas. No obstante cierta versatilidad de tales cuerpos teóricos, dejan fuera todo aquello que se resiste a ser catalogado como o blanco o negro, o verdadero o falso. En este sentido no debemos olvidar que la realidad comprende una diversidad de formas 239


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que sobrepasan con mucho el reduccionismo a que conducen tales formas dicotómicas.

A este respecto, es ilustrativo el enfoque de Ballester y Colom sobre las implicaciones metodológicas en educación de la lógica difusa o borrosa. Campo de investigación reciente, asociado a un enfoque de complejidad que a diferencia de una lógica dicotómica comprende no sólo las nociones de verdadero y falso, sino también las multiples opciones que se encuentran entre ambas: “Así, pues, podemos decir de principio que la lógica difusa es una alternativa a la lógica basada en conjuntos discretos que pretende saber si alguien o algo forma parte o no de un conjunto determinado según cumpla ciertas condiciones – un alumno es retrasado o no-, mientras que, por el contrario, en la lógica difusa, se descubren grados diversos de pertenencia, y no adscripciones basadas en todo o nada.” 94

La importancia para la educación reside en que la lógica borrosa, llamada también difusa, permite abordar una amplia variedad de situaciones renuentes a ser colocadas en 94

Ballester, Luis, y Colom, Antoni: “Lógica difusa: una nueva epistemología para las Ciencias de la Educación”, Revista de Educación, 340, Mayo-Agosto de 2006, España, pp.1004.

240


JULIO VENEGAS VASQUEZ

conjuntos discretos, tales, por ejemplo, y en grados variables: alumnos sin motivación, padres negligentes, adolescentes en situación de precariedad social...etc.

Al respecto, una

consecuencia de la aplicación de esta lógica es que los criterios utilizados pueden flexibilizarse, o adaptarse a diversas circunstancias. Desde otra perspectiva, cuando utilizo el concepto de máquina lógica, no me refiero a máquinas que operen sólo en el ámbito de las lógicas referidas, sino en el espectro muchísimo mayor de operar formas sin cualificación; esto es, de reconocer, definir, crear, borrar, comunicar formas, cualesquiera que sean; es el caso de la mente humana que discurre en un amplísimo espectro de situaciones que sobrepasan el mundo concebido desde las categorías de verdadero y falso. Es más, la mente humana se mueve con información espúria, confusa, a partir, muchas veces, de la ignorancia

o

la

creencia,

con

escorzos

o

visiones

fragmentadas de la realidad; o también con un conocimiento “científico” precario, pero que, así y todo, en cuanto despliega su poder para manejar formas, sean éstas equívocas o certeras, sigue tratándose de una máquina que procesa formas.

De ahí, entonces su calificación de máquina lógica, que para ser tal, no tiene que ser “ordenada”, coherente, 241


JULIO VENEGAS VASQUEZ

causal, o determinística. En realidad, precisamente por su funcionar caótico, impredecible, confuso y también certero, se constituye en una formidable síntesis de organización y entropía. Lo que, a su vez, es indicativo de la propiedad universal de la inteligencia, dada la amplísima variedad en la que puede operar, comprendiendo el caos o el desorden desde el cual surge y que retroalimenta. Esto explica también su rango por el cual he sostenido que el cuerpo humano, y su arquitectura lógica y adaptativa, la inteligencia, puede ser llamada el prototipo de las máquinas cibernéticas y paradigma de organización por excelencia.

En esta dirección, es necesario efectuar algunas otras precisiones conceptuales que sirven de soporte a este enfoque: primero, que cuando hablamos de conocimiento lo hacemos, siguiendo la tradición platónico-aristotélica, en relación con la propiedad de la inteligencia de reconocer, diseñar, crear, borrar, o manejar formas, combinándolas, recombinándolas, generando nuevas configuraciones de formas (o conocimientos). A este respecto, y a mi juicio, puede sostenerse que las diversas disciplinas constituyen formas de ordenar formas, a partir de algún principio, relativo principalmente a la naturaleza del componente. Así, definido de modo preliminar el conocimiento, parece coherente hablar de proceso de formas, antes que de procesamiento de la información, siendo éste último un modo de aquél. Desde 242


JULIO VENEGAS VASQUEZ

este contexto, tenemos, mediado por el concepto de forma, otra manera mediante la cual se puede fundamentar la posibilidad de un método de alcance universal.

En general todos los seres vivos se caracterizan por disponer de los recursos lógicos y adaptativos para procesar formas

y

por

poseer,

además,

el

mecanismo

de

retroalimentación. En realidad, una forma de comunicación cualquiera que despliegue una máquina cibernética, es una extensión estructural de ella, aún cuanto se trate de modos diferentes, caóticos o no deseados. Por ejemplo, en el caso del ser humano, lo es comunicarse mediante la ternura, la indiferencia, los celos, o de forma violenta y agresiva. En cualquier caso, y en conjunto, definen parte del espectro de adaptabilidad de tal máquina.

7.7. ¿Puede la ternura ser enseñada?

En cualquier caso, si persiste la reserva para el uso de la noción de logicidad que estoy introduciendo, en este caso u otros similares, una pregunta orientadora para despejar el problema podría ser: ¿puede la ternura ser enseñada?. A mi juicio, ciertamente, podemos avanzar en esa

dirección.

Quiero

decir 243

que,

conservando

las


JULIO VENEGAS VASQUEZ

proporciones en cuanto a complejidad, es enseñable o puede ser aprendida, en grados de comprensión variables. Por consiguiente, puede ser instalada, activada o puesta en interfase

con

el

cuerpo,

como

otro

programa

de

comunicación de los múltiples que ésta puede acoger y desplegar; sería el caso, por ejemplo, de la variedad de recursos de convencimiento que posee una persona seductora. En tales situaciones la logicidad se refiere a la arquitectura organizacional correspondiente, esto es, a la particular manera en que los diversos factores inciden o pueden ser organizados por una persona determinada.

En realidad, de hecho, los padres, los profesores, los amigos, la televisión, transmiten diversas y complejas formas afectivas a sus hijos o próximos, aprendidas a través de la vida, adoptadas con las transformaciones y peculiaridades de la reflexión que realicen sobre las mismas, o como producto de las condiciones en las cuales emergen. Sin olvidar que como casi todo, se trata de complejos adaptativos y existenciales que echan sus raíces, o surgen de un fondo complejísimo que impacta de diversos modos a las personas. Pero, así y todo, y en mi opinión, es posible describir, en grados variables, su urdimbre lógica constitutiva; esto es, su forma.

244


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En rigor, se puede afirmar que las diversas formas de conocimiento y de comportamiento constituyen arquitecturas lógicas y adaptativas que la máquina trae consigo, sea como posibilidad siempre abierta de respuesta adaptativa, o porque han

sido diseñadas,

creadas,

o

transmitidas

culturalmente, lo que nos permite sostener que pueden ser constitutivas de un sistema formal de enseñanza. De hecho, se ve cómo una persona aprende diversos patrones conductuales,

o

utilizar

formas

de

conocimiento,

de

comunicación, o formas de procesamiento que, a su vez, es capaz de combinar en las más diversas situaciones; pudiendo incluso ser capaz de transmitírselas a los demás. Lo mismo podríamos decir en el terreno del sentimiento. Todo ello facilita eventuales respuestas adaptativas, que poseen gran versatilidad, dada la permanente variación del entorno, y el consiguiente reordenamiento de experiencias y de conocimientos que hacen posible un espectro amplísimo de respuestas o reacciones frente a los cambios del medio.

A este respecto, no me es ajeno que la noción de programación

viene

a

constituir

otro

obstáculo,

si

pretendemos establecer correspondencia estructural entre una máquina lógica digital, o adaptativa cualquiera, con la ternura, que es el ejemplo que al azar hemos elegido, acaso por su significado radical y en oposición al de máquina. Sin embargo, la noción de programa, asociada inicialmente en el 245


JULIO VENEGAS VASQUEZ

campo de la computación a procedimientos algorítmicos de clase determinista, comprende ahora el amplio espectro de exploración

y

de

diseño

de

máquinas

que

siendo

deterministas en algún aspecto, pueden, sin embargo, ser probabilísticas o aleatorias en su comportamiento. Y ello en función de que progresivamente se han ido perfeccionado los mecanismos de retroalimentación y de proceso, de forma tal que ahora pueden ofrecer una amplia gama de respuestas frente a un estímulo inesperado. De hecho, las actuales máquinas cibernéticas empiezan a operar con el principio de equifinalidad, por medio del cual pueden obtener los resultados esperados, aún cuando sea por caminos diferentes.

En todo caso, si decimos de una entidad que es adaptativa, inmediatamente estamos en el ámbito de una organización que dispone de recursos para modificar su accionar en función de las variaciones del entorno, ajustando y corrigiendo su respuesta a los estímulos circundantes mediante el mecanismo de retroalimentación ubicua y de su coafinamiento con el medio (entorno cercano, sistema planetario, cosmos, universo, dimensión subatómica de la materia y de la energía…).

Lo mismo podemos afirmar

de la ternura, pues frente a un estímulo determinado, se activa su sistema sensorial que responde a un complejo organizacional (que llamamos ternura), que produce el efecto 246


JULIO VENEGAS VASQUEZ

o comportamiento que le caracteriza, a partir empero de la estructura organizacional y entrópica que la identifica como tal. A mi juicio, otro tanto podemos decir a propósito de los celos, la ansiedad, o el miedo. En un sentido metafórico muy real

constituyen

máquinas

lógicas,

adaptativas,

que

aprendidas o desplegadas producirán efectos de una cierta clase, en un amplísimo espectro de manifestaciones, tantas cuantas expresiones singulares haya. Todo ello alimenta la idea de que por la variedad y muchas veces antojadizas ‘encarnaciones’, no pertenecerían al campo de la lógica, sino al mundo de lo irracional e ilógico.

Así, pues, la ternura constituye también, y en sentido estricto, un programa de aprendizaje, de perfeccionamiento sensorial, de unidad con la naturaleza, de reconocimiento y comprensión del cuerpo, así como de reordenamiento psíquico y de sabiduría sobre la grandeza y miseria humana,… lo que conforma, como se puede apreciar, un vasto y nada simple

programa

o

complejo

adaptativo

de

carácter

educativo. En cuanto tal, y en mi concepto, cada momento de su despliegue es un momento del método, a saber, de la manera como enfrento el paso siguiente, mis decisiones, la forma cómo ajuste y corrija mi accionar; o el modo como rectifique,

proyecte

y

organice

mi

experiencia

y

conocimientos. Podría decirse de esta manera que el método es ubicuo, en tanto forma que reconoce y opera formas, está 247


JULIO VENEGAS VASQUEZ

en todas partes, me acompaña permanentemente. Por tanto, no se trata de un capítulo de la lógica tradicional. Es la vida entera. Y si decimos tal, podemos afirmar que estamos en presencia

de

una

máquina

cibernética,

con

la

hipercomplejidad que caracteriza al cuerpo humano. El punto es importante porque no se trata sólo de una cuestión semántica, sino de utilizar conceptos poderosos en campos del saber en apariencia disímiles o contrapuestos.

Desde la especificación anterior podría también afirmarse que la ternura constituye tal vez la expresión más elaborada y creativa de la sensualidad. Si la sensualidad se asocia con frecuencia a los desbordes de los apasionados corceles de la pasión y del deseo, la ternura, por el contrario, implica una aproximación por reconocimiento, respeto, afecto, tal que, el cariño es también caricia; el beso y el goce íntimo también comunión. No se trata, pues, de obtener la posesión del otro, un objetivo especializado, sino de participar del sentido humano que percibo en la otra persona. Ello, sin dominio, ni control, ni intención, sólo el fluir y desplegar la variedad de la naturaleza, así como la comprensión por el dolor de la miseria humana. Porque en la ternura, la caricia lleva en sí la experiencia del dolor, de la tragedia humana. A mi juicio, se trata de una sorprendente forma de llevar a una instancia de superación y unidad, el dolor y el placer, como formas escindidas de la sensibilidad. 248


JULIO VENEGAS VASQUEZ

7.8. De la gobernabilidad de sistemas complejos

A este respecto, se verá que es esencial a esta clase de máquinas, la noción de gobierno de la misma, para así referirse a la gobernabilidad de la psykhé humana, dado que como en Platón y en otros filósofos, ésta puede ser concebida -ya lo he citado-, como: “un monstruo de muchas cabezas, unas de animales pacíficos y otras de bestias feroces; con el poder de producir todas estas cabezas y de combinarlas a su capricho”. Agregando además: “el hombre debe, con sus discursos y sus acciones trabajar para dar una autoridad superior sobre sí mismo al hombre interior, y conducirse con este monstruo de muchas cabezas como un entendido labrador, auxiliándose de la fuerza del león, para impedir el crecimiento de los animales feroces, y alimentar y fomentar los animales pacíficos, distribuyendo sus cuidados entre todos, para que se mantenga una perfecta inteligencia entre unos y otros y entre todos y el mismo” 95.

Se trata, pues, de otro modo de darse lo lógico u organizacional a través del problema de la gobernabilidad del cuerpo y la mente, y por extensión, de la familia, de la 95

Platón: “La República”, op. cit., pp- 415-16

249


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ciudad, o del país, y con trascendental importancia ética, política, ecológica, educativa y, desde luego, filosófica. Lo cual, sea dicho, constituye otro punto de convergencia con la filosofía, por cuanto la cibernética se ocupa, como ya he enfatizado,

del

problema

del

gobierno

de

sistemas

excesivamente complejos y probabilísticos.

El Auriga o metáfora del alma de Platón

En esta dirección, y a partir del sentimiento podemos visualizar, preliminarmente, cómo la noción de máquina (organización, forma, sistema planeado o dinámico) alcanza el rango de la interconectividad. Esta característica faculta una metodología y estrategia para abordar en parte la solución de un amplísimo espectro de problemas o para diseñar organizaciones diversas. Por ejemplo, explicitar que es lo común a la ternura, a la economía, a la empresa, a la educación o al cuerpo humano en cuanto organizaciones. Lo cual sin duda facilitaría aproximarse a la constitución de un método universal.

250


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Asimismo, en tanto forma de comunicación, la ternura, o cualquier otra forma del sentimiento, no puede sino desplegar la arquitectura lógica y adaptativa de tal sistema. Esto implica la transmisión de mensajes, sean estos verbales o corporales, así como su selección, codificación y decodificación, junto con su transmisión a través de un medio sujeto a interferencia o ruido y destinados a producir una acción de control y regulación, o de inestabilidad. Todo dependerá de si su objetivo es producir un efecto desastroso en el destinatario, o todo lo contrario, o una mixtura de ambos.

Podría objetarse que esta analogía es demasiado general; en consecuencia, trataremos de especificar y de mostrar la importancia metodológica de este enfoque. A este respecto, piénsese, por ejemplo, en la función del llamado filtro cibernético, o también analizador del mismo tipo, correspondiente al proceso de selección de información, o mejor aún, de selección de formas, toda vez que alguien se comporta o comunica de determinada manera. En una enumeración inevitablemente incompleta, la ternura o cualquier modalidad de comunicación humana comprende de partida un conjunto de experiencias, representaciones culturales, sociales y de orden económico que, articuladas en patrones o modelos personales de procesar información,

251


JULIO VENEGAS VASQUEZ

configuran una particular manera de comportamiento. La cual se alejará o mostrará su proximidad con una conducta tierna.

Nada, por tanto, ajeno a las propiedades de una máquina cibernética, más aún cuando, como he propuesto, puede afirmarse que precisamente el hombre es el prototipo de tales entidades. De modo que existe una amplia zona del sentimiento, en cuanto forma de comportamiento y de comunicación, que puede ser estudiada desde la cibernética y, por tanto, como un sistema lógico.

En todo caso, es necesario enfatizar, que se trata de un intento por explicar algunos aspectos estructurales de cualquier sentimiento y, desde otra perspectiva, develar el carácter operativo de cualquier concepto. En consecuencia, no tenemos como propósito dar una descripción definitiva de cual sea la acepción cibernética de máquina, o lograr que lo descrito en ella sea algo así como la verdad o explicitación definitiva de lo dado allí como máquina. Tal restricción, a nuestro juicio, es válida para cualquier concepto. Tampoco pensamos que sea posible alcanzar, en cualquier campo conceptual o teorético, forma alguna última. En realidad, se trata de aproximaciones, porque siempre habrá una gran zona difusa, resultado de que el concepto mismo no puede sino ser la captación intuitiva preliminar y finita de algún aspecto de la realidad, de modo que todo lo que queda fuera, 252


JULIO VENEGAS VASQUEZ

constituye la zona infinita que no se puede cubrir. Sin embargo, no cabe duda de que mientras más consistente y coherente sea la elaboración teórica, acotada y todo, las consecuencias

aplicadas

podrán

ser

siempre

más

trascendentes.

En realidad el obstáculo mayor es que por siglos hemos establecido divisiones del conocimiento sin relación, creando

campos

distintos,

métodos

y

nomenclatura

diferentes, de modo que aún cuando el propósito sea restablecer la unidad del saber, resultará difícil deshacerse de siglos de reificación de la conciencia y del conocimiento. En realidad, el lenguaje mismo nos conduce a esta suerte de camino sin salida. Si designo algo por ternura, atribuyo existencia separada a esta dimensión lingüística de la existencia que, por lo demás, en su uso corriente, remite, las más de las veces, a una vaga resonancia de algún significado. Otro tanto ocurre con la palabra máquina. Así, con frecuencia, las nociones adquieren vida propia, sin relación a nada que no sea la pretensión de autarquía y soledad de las mismas, o a una intencionada lectura de la tradición que termina por desdibujar el sentido originario. Aún otro alcance. El hecho de que en este contexto se presuponga la existencia de una arquitectura lógica común en las diversas formas de comunicación, no implica 253


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que por ello se defina de modo determinista las diversas expresiones de la misma. En realidad, el mecanismo de retroalimentación

ubicua,

tanto

como

la

capacidad

combinatoria prácticamente ilimitada de la mente, junto a las vicisitudes de adaptabilidad particulares de una persona, permiten

el

despliegue

singular

y

la

diversidad

de

manifestaciones en las que puede expresarse un ser humano.

Por otra parte, parece ineludible que toda vez que intentamos definir algo debemos ir en círculo, utilizando otros conceptos que nos remiten a su vez a los mismos. Es lo que nos ocurre con la noción de máquina que nos hace salir, entre otras, hacia las de estructura, forma, sistema u organización. En realidad están contenidas unas dentro de otras, según se coloque el énfasis; la forma de algo (su borde de identidad), contiene una estructura o arquitectura organizacional, la que pensada en términos de máquina prescinde de la naturaleza del componente. En tal caso, se trata de una forma que especificada, conduce al diseño o descripción de una máquina lógica o adaptativa, la cual puede ser convertida en una máquina concreta, a partir de su construcción con componentes variados que sirvan, eso sí, para desplegar la lógica correspondiente.

254


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Resultado de lo anterior tenemos aquí a la lógica ocupada de la dimensión de las formas, organizaciones y máquinas, en una perspectiva de aplicaciones muchísimo más amplia que la proporcionada por el concepto tradicional que se tiene de esta disciplina. Así, podemos definir a la organización

como

la

estructura

de

sus

diversos

mecanismos, la forma de disponerse en interacción, y los sistemas de proceso de un sistema o máquina diseñada para hacer algo, o que la naturaleza nos la proporcione.

En este sentido, toda vez que utilizamos el concepto de forma, no podemos sino tener presente, desde esta lectura filosófico-cibernética, el despliegue de sus momentos como organización y máquina. Dicho de otro modo, el empleo de la noción de forma resulta fértil y productivo, si se hace a partir de tales conceptos, tratándose de entidades adaptativas,

por

cuanto

facilita

no

sólo

su

mayor

comprensión, sino además, la posibilidad de su reproducción tecnológica.

Desde otra perspectiva, la sabiduría oriental nos enseña que la forma es vacía, y el vacío es forma. Por ejemplo, y siendo el lenguaje una forma, cuando decimos árbol, la palabra misma no contiene nada como un árbol, se trata sólo de una referencia. Así, por tanto, y a partir de un código determinado, cuyos elementos han sido diseñados de 255


JULIO VENEGAS VASQUEZ

una cierta manera, se constituye una referencia a una forma de clasificación de elementos, tales como arbustos, flores, o árboles. Es el caso, cuando decimos este vaso, con una forma determinada, puede contener los más diversos elementos: agua, leche, arena, vino, yeso, monedas, o cualquier otro componente adquiriendo estos, más menos, la forma del continente, o del recipiente, del vaso, en este caso. En este sentido, podría afirmarse que la ternura en cuanto forma de comunicación, despliega, como el dolor, una organicidad o logicidad determinada; esto es, estructuras, mecanismos y principios de funcionamiento que articulados en un complejo adaptativo, permite caracterizarla como una configuración dinámica o forma de comunicación descriptible en cuanto tal. No se insistirá lo sufíciente que la posibilidad efectiva de computarizar o robotizar tales formas es lo que exige acceder a una mejor comprensión de la urdimbre lógica de tales modos de comunicación. Todo ello como una nueva manera de ver, tanto la contribución filosófica en estas áreas, cuanto cualquier forma de conocimiento orientada a develar el proceso de invención o de creatividad. Por tanto, no se trata de una mera cuestión especulativa, sino del modo como se organiza el conocimiento para responder a los desafíos de invención y de transformación educativa y cultural. De modo que podamos contribuir, efectivamente, a generar sistemas de organización y de adaptabilidad que permitan operar con 256


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ciertas expectativas de éxito, en el cada vez más complejo escenario tecnológico y globalizado.

Además, es menester tener presente que los niños ingresan tempranamente en el universo de las formas, o de las máquinas, en el espíritu de esta tesis, sea a través de la variedad de formas de estímulos físicos de los que son objeto y actores, sea a través de la navegación que realizan a diario por toda clase de códigos y lenguajes, formales o informales, digitales o virtuales, permitiéndoles ampliar y desplegar su capacidad de comunicación y de relación con el entorno. Pero a su vez, porque en el operar consciente con formas, y el acceso a la unidad de visión producida por las tecnologías de comunicación como la televisión y los computadores, radica parte más que importante de sus posibilidades de desplegar y ampliar su capacidad adaptativa de espectro universal. La incursión que hemos hecho por el campo de la lógica y algunas de sus implicaciones en relación con el proceso de unificación del conocimiento, así como para estructurar un método de alcance lo más universal posible, podrían ser –a mi juicio-, pertinentes para el análisis de los diversos campos del conocimiento existentes, particularmente aquellos que corresponden a la clasificación tradicional de las ciencias y disciplinas en la matriz educativa vigente. Lo que, a su vez, plantea la necesidad de una reformulación de los presupuestos epistemológicos y pedagógicos de la enseñanza 257


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de las ciencias básicas y de la división del conocimiento en uso. Por tanto, constituye un requisito de variedad obligada generar nuevas configuraciones de estudios y aplicaciones que asuman la profunda transformación del conocimiento que ha resultado del impacto de las tecnologías de automatización sobre la cultura y las formas de organización sociales. En esta dirección, las exploraciones precedentes sobre la lógica y sus implicaciones en otros ámbitos del saber, me parecen pertinentes y necesarias en relación con las otras formas de conocimientos. Las cuales, reorganizadas, han de dar vida a una estrategia educativa coherente y convergente con un método de alcance universal.

Norbert Wiener en su sala de clases

258


JULIO VENEGAS VASQUEZ

8

¿HACIA UNA SUPERACIÓN DE LAS FORMAS?

Nos preguntamos, ¿no podría ser que el énfasis en las formas, tan caro al pensamiento occidental, sea motivo de confusión y error radical, en relación con la comprensión del conocimiento y de la actividad cognoscente?. A este respecto, cabe tener en cuenta que la vertiente oriental nos alerta sobre esta suerte de "enamoramiento por las formas". Así, pues, debemos tener presente que mediante tal énfasis podemos crear un mundo de representaciones externas a la realidad; y de otra, el que dicha ideación de lugar a elementos separados, las más de las veces independientes unos de otros, haciendo muy dificultosa una visión unificada de los mismos. Esta es la razón por la cual la interrelación, en nuestra cultura, llega a ser más bien extraña, o menos habitual como forma de pensar o de experienciar el mundo. Más aún, en la concepción oriental se sostiene que la base misma de la Ignorancia se asienta en la dualidad sujeto-objeto, por lo que el conocedor está separado de lo que se conoce, o si se quiere, el saber separado del actuar; por tanto nos encontramos ante una situación donde el mundo es distinto del yo. Por consiguiente, y a pesar de que 259


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ello parezca ser una condición constitutiva de la cognición, debemos decir que también es, al mismo tiempo, constitutiva de la ignorancia: “Cuando pensamos sabemos algo, y hay algo que no sabemos. Lo desconocido está siempre detrás de lo conocido, y no llegamos a este conocedor desconocido, que es, ciertamente, la compañía inevitable y necesaria de todo acto o cognición. Sin embargo, queremos conocer a este conocedor desconocido,

no

podemos

dejar

que

siga

incógnito, sin comprenderlo ni ver realmente qué es”

96

.

Daizets Suzuki

Pareciera un camino sin salida, por cuanto cualquier proceso

intelectivo habitual

tiene la impronta de la

separación entre el conocedor y lo conocido, impidiendo la superación y trascendencia de esta situación. Sin embargo, se afirma que el camino de la meditación budista y del Zen 96

Suzuki, D.T.: “Ensayos sobre Budismo Zen”, Primera Serie, Editorial Kier, Buenos Aires, 2004, p.140.

260


JULIO VENEGAS VASQUEZ

constituiría una alternativa para superar este dualismo, mediante un ejercicio planificado, conducente a generar control, quietud o gobernabilidad del cuerpo y la mente, al tiempo que también supone una preparación para acceder a su comprensión como unidad-de-visión-pensante. De esta forma, potenciando y disciplinando la voluntad, se genera un complejo proceso de restablecimiento de la unidad originaria mente-cuerpo-naturaleza-cosmos, en un camino insoslayable de lucha y continuas frustraciones que harán siempre difícil, aunque posible, la restauración del espíritu, por lo general extraviado en divisiones, dualismos y extrañamientos de sí mismo. En consecuencia, también debemos ser conscientes de

los

problemas

a

que

nos

puede

conducir

el

enamoramiento por las formas. La ignorancia se asienta también sobre las formas en cuanto éstas constituyen fragmentos o escorzos de la realidad, detrás de las cuales permanece activo lo que queda fuera, lo desconocido de cada entidad o proceso. A su vez, de modo sutil, la división del conocimiento y la consiguiente emergencia de “lo sin relación” se encuentran activos en la base de un yo que se siente y actúa separado, aislado de la unidad de la que surge, como si una gota se sintiese distinta al océano del cual emerge. Así, la ignorancia, no es sólo una carencia de conocimientos, sino que es un principio activo, un otro yo, que toda vez que la mente se pone en acción para conocer o para cualquier actividad, trabaja incan261


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sablemente escindiendo o reificando el pensamiento, o impidiendo la unidad del espíritu y del cuerpo. Dicho de otro modo: para alcanzar o definir una forma,

debo

“dejar

fuera”

todo

un

universo

de

interconexiones, y para poder expresar dicha forma, debo definir un código, también un lenguaje, que constituyan expresiones simbólicas y sintéticas de dicha forma, con un alcance y características determinadas. Si me quedo, pues, en el universo de las formas, como definitorias y reflejando el mundo real, entonces el yo narcisista, ignorante, se apropia por completo de mi campo de percepción, impidiendo la unidad-de-visión-pensante. Daisetz Suzuki nos refiere el extravío de la conciencia, utilizando la metáfora por la cual la espada no puede cortarse a sí misma, en los términos siguientes: “Cuando la división tiene lugar por primera vez, en la voluntad, la conciencia está tan enamorada de su novedad y aparente eficiencia en resolver los problemas prácticos de la vida, que olvida su propia misión, que consiste en iluminar a la voluntad. En vez de volcar sus rayos iluminadores dentro de sí vale decir, hacia la voluntad de la que tiene su principio de existencia, la conciencia se mantiene ocupada en el mundo objetivo de la realidad y las ideas; y cuando trata

262


JULIO VENEGAS VASQUEZ

de mirar dentro de sí misma, hay un mundo de unidad absoluta, del cual el objeto que desea conocer es el sujeto mismo. La espada no puede cortarse a sí misma.

La oscuridad de la

Ignorancia no puede disiparse porque es su propio yo. En este punto la voluntad ha de efectuar un esfuerzo heroico para iluminarse, para redimirse, sin destruir la conciencia que una vez despertará, o más bien estructurando el principio que yace en la base de la conciencia”. 97

La identificación por parte de Gotama Buda, de la Ignorancia con el yo, ego o atman constituye el fundamento para sostener que no existe una egoentidad psicológica, como algo desconocido e incognoscible, que sea la base de nuestras actividades vitales 98. En realidad, expone Suzuki:

97

Suzuki, D.T.: “Ensayos sobre Budismo Zen”, op.cit., p.143. La cursiva es mía. 98

Corresponde precisar que otro sentido del vocablo atman es proporcionado por el “Upanisads” en el cual se sostiene: “Este supremo Brahman, atman universal, gran morada de lo existente, la más sutil de todas las cosas sutiles, eterno: en verdad es tú mismo, porque “Tú eres aquél”. Y agrega: “Aquel que subsiste en en el estado de vigilia, sueños o sueño profundo y en otras manifestaciones, se ha liberado de toda atadura cuando puede afirmar “Brahman soy yo mismo”. “Upanisads”, op.cit.p.44. Pensamiento que muestra la unicidad de Atman-Brahman y cómo aquél, el individuo, es expresión del Todo o del Uno, Brahman. Sin embargo, el yo individual se separa del todo y se transforma en un yo diminuto que carece de la amplitud de vida que le provee Brahman, la vida universal. Para alcanzar el Atman, el reencuentro con la Unidad, con el Todo, es menester un camino de perfección en el que progresivamente han de desaparecer las dualidades que entraban la identidad con Brahman. Buda sostuvo, por el contrario la doctrina de Anatman o del vacío, por medio de la cual Atman no existe.

263


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“El ego es el sitio oscuro donde no llegan a penetrar los rayos del intelecto; es el último escondrijo de la Ignorancia, donde esta última se aparta, serenamente, de la luz. Una vez puesto al descubierto y allanado este cubil, la Ignorancia se desvanece como escarcha al sol”.99

De ahí el profundo sentido del pensamiento oriental que confiere particular importancia al desapego, al no desear nada de manera excesiva, por cuanto el deseo, el apego, aparte de constituir la principal fuente de sufrimiento, constituiría el refugio más sólido del yo ignorante, narcisista, que se aferra a sí mismo, impidiendo la liberación de la mente100. El proceso, destinado a superar este yo-ignorancia, tiene como una de sus finalidades trascendentes destruir el

99

100

Suzuki, D.T.: “Ensayos sobre Budismo Zen”, op.cit., p. 151 Se pregunta Buda: “¿Cuál es, pues, la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento?” –responde-“Es el deseo que, indisoluble del deleite y la pasión, persiguiendo el placer por doquiera, os lleva a renacer una y otra vez”… “Sucede que a causa del deseo, por motivo del deseo, a consecuencia del deseo, siempre por culpa del deseo, reyes pelean contra reyes, nobles contra nobles, sacerdotes con sacerdotes, vecinos con vecinos, el padre con el hijo, y el hijo con el padre, el hermano con el hermano, el hermano con la hermana, la hermana con el hermano, el amigo con el amigo. Enzarzándose en disputas, riñas y contiendas, acaban por llegar a las manos, por tirarse piedras, pegarse palos o tirarse cuchilladas, matándose o causándose dolores mortales. He aquí el peligro que entraña el deseo, la masa del sufrimiento actual que se va formando a causa del deseo, por motivo del deseo, a consecuencia del deseo,

264


JULIO VENEGAS VASQUEZ

dualismo de las cosas y restablecer la unidad retornando a la morada original, viendo la unidad en la multiplicidad. La superación misma implica la aniquilación o destrucción del yo, llamado también yo diminuto, en oposición al concepto de yo universal, en el cual el yo, como una gota, posee no obstante las propiedades del océano. Sin embargo, lo frecuente consiste en que la gota se siente separada de la gran agua, distinta a ésta, de tal forma que será necesario un planificado esfuerzo para retornar a la unidad del todo. Lo cual implica

aniquilar el yo diminuto, para acceder al yo

universal. Desde mi perspectiva, tanto el énfasis en las formas, como el acceso a una visión en unidad, pueden considerarse como no antitéticos o antagónicos, sino más bien como momentos del proceso de superación del espíritu. Del mismo modo que, por ejemplo, en el aprendizaje de una disciplina se empieza, ordinariamente, por aspectos o fragmentos de ella, requiriéndose de un largo entrenamiento para alcanzar un conocimiento en unidad de la misma, otro tanto ocurre con el proceso de acceder a formas superiores, unificadas, de captación de la realidad y de sí mismos. Sin embargo, el camino no es trivial, ni tampoco natural. Aun cuando la visión en unidad está siempre presente con mayor o menor intensidad en cada proceso de pensamiento y de acción humana, se requiere de una 265


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ejercitación planificada, compleja y difícil, para salir del oscuro subterráneo en el que nos sumerge el propio yo, la división del conocimiento y la misma especialización. No ha de perderse de vista que el lenguaje, y el ámbito cultural que genera y retroalimenta su lógica, constituye una verdadera matriz originaria que hace indistinguible lo concreto del mundo construido y habitual de las formas, códigos y símbolos. De tal manera que éstos son considerados como el modo de acceder a lo verdadero y real, por lo que a través de esta vía, se llega a concluir que lo real son las formas así escindidas. Precavidos, pues, contra la fascinación por las formas y por nuestro narcisismo, podemos resolver la aparente contradicción sosteniendo que la visión de unidad, que trasciende las formas, constituye un modo de percepción que articula, en una nueva forma de visión, el necesario camino por las formas. Camino, por cierto, de aprendizaje y trascendencia a la vez, siempre que estemos alerta a las cadenas y trampas sutiles que las formas configuran, a cada paso que doy, pues indistinguibles, las encontramos pegadas a nosotros mismos, como espurias formas de unidad. Sin embargo, mediante un esfuerzo decidido de la voluntad, puedo

superar

el

dualismo,

alcanzar

al

conocedor

desconocido, incluso tenerlo por momentos a raya, y acaso acceder a la esquiva unidad de visión.

266


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Norbert Wiener, uno de los creadores de la CibernĂŠtica en su infancia

267


JULIO VENEGAS VASQUEZ

9

CONCEPTOS, METAMÁQUINAS Y METAMECANISMOS

Hasta el momento he utilizado diversos conceptos, tales

como

complejidad,

probabilidad,

sentimiento,

sensibilidad, adaptabilidad, meta, entre otros, sin referirme a cada uno de ellos en el modo de la definición. Tampoco he propuesto un esbozo acerca de qué hace que todos sean conceptos o, dicho de otro modo, cuál podría ser su común naturaleza. Por consiguiente, una tarea será explicitar, en parte al menos, lo que entendemos por ellos, así como por la lógica subyacente al concepto del concepto, y a lo que denotamos por metaconcepto, sin duda, otro nivel de complejidad. Además, debemos explicitar cuál puede ser su incidencia

en

una

eventual

metalectura

cibernética,

particularmente en el caso de la filosofía, y en la perspectiva de diseñar y fundamentar un método que propenda ser universal. En relación con el propósito recién señalado, habría que decir que el filósofo, y en realidad cualquier gran pensador en su respectivo ámbito, no puede sino ser fuerte 268


JULIO VENEGAS VASQUEZ

en el concepto, esto es, en alcanzar la estructura eidética y sintética que constituye la piedra angular de un edificio teórico, y de la cual surge la construcción correspondiente. En realidad, el filósofo está en su terreno cuando su tarea es –en palabras de Husserl-, pensar sobre lo pensado en cuanto pensado; es en estas esferas cuando es fino en el análisis y

la fenomenología

de

las estructuras,

procesos

e

interrelaciones del pensar, del saber o de orden existencial. Y también, desde luego, cuando se trata de alcanzar la forma o logicidad de aquello que subyace como arquitectura organizacional de lo que debe describir. Por lo demás, dichos temas, son de gran relevancia tecnológica en el presente; más aún cuando su impronta, como un saber del saber, puede ser asumida en cualquier ámbito del conocimiento como una supraconexión de sentido del mismo. Recién entonces,

podría

decirse,

se

alcanza

la

dimensión

propiamente filosófica.

Sin embargo, las aportaciones específicas de la filosofía en el ámbito de los estudios sobre la inteligencia, de la teoría del conocimiento, o de las ciencias han pasado, en general, inadvertidas para quienes trabajan en estos temas en ingeniería. La razón podría estar en que a estos profesionales les es ajeno el lenguaje filosófico; por tanto, no pueden

ver

que

haya

conexión

alguna

con

sus

especialidades, y menos aun, en las áreas de aplicación. El 269


JULIO VENEGAS VASQUEZ

filósofo, a su vez, y por lo general, no ve las implicaciones tecnológicas de sus investigaciones, (más aún, por supuesto, si pensamos en la tradición clásica), ni tiene, en la actualidad, el puente conceptual y metodológico adecuado para establecerlas. Un ejemplo desafortunado lo constituye, para el estudiante de filosofía, el aprendizaje de la lógica simbólica que, desconectada del álgebra de Boole y del diseño de circuítos lógicos electrónicos, se transforma en una casi estéril forma de conocimiento. En esta misma dirección, y a propósito del yo y el concepto, Hegel plantea: “Una de las opiniones más profundas y más correctas que se hallan en la “Crítica de la Razón Pura”, es la que afirma que la unidad, que constituye la esencia del concepto, tiene que ser reconocida

como

la

unidad

originariamente

sintética de la apercepción, es decir, como unidad del Yo pienso, o sea de la autoconciencia… A consecuencia de esto, se justifica como un principio fundamental de la filosofía kantiana el que, para conocer lo que es el concepto, hay que acordarse de la naturaleza del yo. Pero viceversa, para esto se necesita haber entendido el 101

concepto del yo” 101

.

Hegel, “Ciencia de la Lógica”, Bibl.Hachette de Fil., VII, p. 258. Es importante tener presente el siguiente alcance metodológico para aproximarse a la comprensión del yo, presente tanto en Kant como en

270


JULIO VENEGAS VASQUEZ

El pasaje, a mi juicio, tiene gran importancia metodológica, por cuanto advierte la existencia de una correlación estructural entre el concepto y, en este caso, la entidad que lo excogita. Lo que implica la necesidad de avanzar en la explicitación de la naturaleza del yo, y, podríamos decir ahora, de la arquitectura organizacional de la inteligencia. O también, en palabras de Husserl de “la estructura universal apriórica del ego trascendental”

102

.

A su vez, y como una primera aproximación, sostengo que el concepto constituye lo que podríamos denominar la unidad hologramática primigenia de una teoría o concepción del mundo, (lo múltiple unificado) y, por consiguiente, se trata de una estructura del pensar que nos permite organizar el conocimiento o las formas. De esta manera, el concepto constituye una estructura siempre presente en la comunicación y en la operación adaptativa humana, aún tratándose de una representación cotidiana que carezca

de

un

cuerpo

teórico

asumido

o

fundado

explícitamente. Siendo así, el concepto no puede sino ser depositario de similares principios estructurales y de Hegel; en palabras de éste: “Si nos detenemos en la pura representación del yo, tal como se presenta de modo nebuloso a nuestra conciencia habitual, entonces el yo es esa cosa simple, que se llama también alma, a la cual el concepto inhiere como una propiedad o calidad. Esta representación, que no se cuida de comprender ni el yo ni el concepto, no puede servir para facilitar la comprensión del concepto o acercárnosla”. 102

Husserl, “Meditaciones Cartesianas”, Editorial Tecnos, Madrid, 1986, p.99

271


JULIO VENEGAS VASQUEZ

funcionamiento de la entidad de la cual emerge. En sentido estricto, se trata de una salida o estado dinámico posible de la máquina que lo excogita; una salida que en sí misma es una máquina lógica, y que, al igual que la ternura, trae consigo la logicidad ínsita a la forma de comunicación de la entidad que le sirve de soporte. Sin embargo, como he sostenido, este hecho queda oculto a la percepción inmediata, ya que el concepto, que lo conocemos básicamente como parte de un discurso alfabético, se nos aparece como la síntesis o definición de la unidad estructural de un cuerpo teórico determinado y no como el despliege de una máquina lógica, que incluso puede ser adaptativa. No obstante, el concepto constituye una excogitación de la estructura de proceso de la inteligencia y, en sí mismo, constituye un sistema lógico que toda vez que lo utilizamos, despliega una logicidad determinada. No insistiré lo suficiente sobre la necesidad de replantear el sentido de la lógica, o de lo lógico, siendo en este nuevo contexto, donde tiene particular importancia, hablar de máquina lógica o sistema de la misma clase. En este caso, por tanto, no pienso en lo lógico como lo ordenado o coherente, que sería una clase de forma, puesto que también estamos en el ámbito de lo lógico cuando nos movemos en el terreno de lo confuso, indeterminado, o caótico.

272


JULIO VENEGAS VASQUEZ

A este respecto, y para los efectos de establecer convergencia

metodológica,

es

necesario

precisar

el

siguiente aspecto conceptual, de tal manera que a apartir de ahora me permitiré utilizar el vocablo inteligencia en tanto concepto unificador, y análogo, a nociones tales como yo, mente, razón, psykhé, alma, intelecto, conciencia pura, ego trascendental, pensamiento, u otras semejantes, con el fin de intentar describir los principios y arquitectura de la inteligencia, o, como le llamó Husserl, “la estructura apodíctica y universal de la experiencia del yo” 103. Campo de investígación que nosotros denominaremos descripción de las estructuras y propiedades de la inteligencia que, en cuanto campo de estudio de referencia universal, es necesario explicitar para estructurar un método de alcance lo más universal posible. En todo caso, no significa desconocer que entre aquellos conceptos existen diferencias a partir de las concepciones doctrinales o filosóficas en las cuales se inscriben.

Nuestro

enfoque,

no

obstante,

intentará

aprehender lo que directamente tenga relación con el campo de estudio especificado. A su vez, el uso de la palabra inteligencia, tiene, a mi juicio, la ventaja de que a través de ella es posible establecer una común referencia con el

103

Husserl, E.: “Meditaciones Cartesianas”, op. cit., p.41

273


JULIO VENEGAS VASQUEZ

programa

cibernético

orientado

a

diseñar

inteligencia

artificial, y al mismo tiempo, referenciarse con los avances de las diversas formas de automatización robótica de seres vivos, asi como con otros sistemas de comunicación inteligentes.

Hecha esta aclaración volvemos a la relación entre la inteligencia (el yo, en la conceptualización de algunos filósofos) y el concepto. Como cuestión preliminar, sostengo que existe al menos otra forma de correlación, esta vez entre la inteligencia, el concepto, y la lógica electrónica104, en un juego

de múltiples espejos que

facilitan

una mejor

comprensión de aquélla y de la común lógica subyacente. Lo que, por cierto, constituye otro puente de relación que es necesario estructurar entre la filosofía, la cibernética y diversos otros campos del conocimiento para el logro de la unificación

del

saber

y,

consiguientemente,

hacia

el

despliegue de un método correlativo de dicha unidad y universalidad. En este sentido afirma Hegel que: “El concebir un objeto, en realidad no consiste en otra cosa sino en que el yo se lo apropia, lo penetra, y lo lleva a su propia forma, es decir, a la

104

Expresado así, pareciera que esta lógica es distinta a la humana. Sin embargo, la entendemos como una prolongación o potenciación tecnológica de ésta.

274


JULIO VENEGAS VASQUEZ

universalidad que es de inmediato determinación, o

la

determinación 105

universalidad”

que

de

inmediato

es

.

A mi juicio, esto implica que el concepto es el devenir o movimiento que va desde la reflexión al ser, y de éste al concepto, en un proceso de determinación de estructuras, propiedades, relaciones y que avanza a través de sucesivas aproximaciones,

traducidas

en

síntesis

abstractas

o

conceptos de los mismos, en los que, sin embargo, tanto el ser como la reflexión, han sido llevados a la unidad de la forma de la inteligencia, tal como pueda ser la abstracción.

Así, puede afirmarse que la inteligencia constituye una entidad o máquina, en sentido cibernético, que en relación con el pensar, el saber y la acción, abstrae y opera formas,

incluyendo,

desde

luego,

el

reconocimiento,

combinación, modificación, comunicación y creación de las mismas. Por ejemplo, y sin ningún ánimo de exhaustividad, podemos considerar el espectro muchísimo más amplio que comprende la expresión operar formas,

entre otras:

distinguir, relacionar, coordinar, dividir, clasificar, establecer correspondencias analógicas, expresar mediante metáforas o imágenes una determinada conexión de sentido, también aquellas que nos permiten unificar o desplegar los procesos 105

Hegel:“Ciencia de la Lógica”, Bibl.Hachette de Fil., VII, pág. 259

275


JULIO VENEGAS VASQUEZ

de análisis sintético y de síntesis analítica; todo ello entre otros diversos recursos que facilitan llevar a un lenguaje determinado, los diversos procesos de abstracción de formas, y de adaptabilidad en el medio.

Para el efecto, el yo, la inteligencia, dispone de variados recursos lógicos que le permiten avanzar hacia el modo de la universalidad de la forma. Todo lo cual configura, en aspectos esenciales, la arquitectura lógica y adaptativa de la máquina de la inteligencia, que le permite desplegarse de manera

proteica

en

un

espectro

adaptativo

excepcionalmente amplio.

De modo correlativo, podemos decir que el concepto, a partir de la teoría, (un sistema de referencia determinado), constituye también un sistema para delimitar y describir configuraciones, toda vez que cuando nos instalamos en su torre de comandos disponemos de una particular óptica para detectar o reconocer un sentido subyacente de lo que deviene. Asimismo, nos provee de la metodología y estrategia para aplicar, por ejemplo, el concepto de inconsciente de Freud, la noción geométrica de fractal, el de surrealismo en literatura, el cubismo en la pintura, el barroco en música, o los celos en el sentimiento. Cada uno de ellos, en tanto máquinas que operan formas en una determinada dimensión del saber o de la existencia, dispone de una 276


JULIO VENEGAS VASQUEZ

amplísima entrada de datos e información, además de una caja de proceso y de variadas salidas, parecido un poco a la complejidad propia de la neurona; además, y siempre metafóricamente, dispone de una central de comandos que permite conducir el navío conceptual en una u otra dirección, produciendo también una amplia variedad de efectos allí donde es instalado, o es aplicado, sea para reconocer el lugar, el comportamiento de variables, o para estudiar los procesos, acciones y entidades que desde tal óptica pueblan el sistema de referencia o campo observado.

Los conceptos, a este respecto, son máquinas lógicas que instaladas, producen un efecto de barrido o de reordenamiento de la experiencia, así como de la forma de percepción eidética. Obsérvese, por ejemplo, lo que ocurre cuando en una terapia determinada, el psicólogo aplica el concepto de inconsciente freudiano: al instante surge la máquina (el sistema de referencia teórico) que Interpreta síntomas, que interrelaciona información, que concibe y aplica una estrategia de solución, entre diversos otros procesos que tal concepto contiene en cuanto máquina cibernética (lógico-adaptativa). Así, pues, me parece que una especificación preliminar de los momentos del concepto como máquina lógica, tendría que comprender al menos:

277


JULIO VENEGAS VASQUEZ

 Su

rango

meta.

En

rigor,

el

concepto

es

un

metaconcepto, o metamáquina, propiedad que le viene de la teoría que le sirve de soporte, la que por lo general constituye un sistema de referencia sobre el pensar mismo y el saber.  Su propiedad hologramática, esto es, que es depositario de la arquitectura metodológica y conceptual de la teoría que le sirve de soporte, y, por extensión, comprende toda la complejidad de ésta, constituyéndose en parte estructural de la red conceptual de la misma y de cada uno de sus momentos.  Su condición de máquina lógica producto y momento de una máquina cibernética coafinada con el medio, esto es, que puede reconocer y operar formas, sus propias formas de pensar y las provenientes de su accionar en el medio.  Su propiedad de máquina que separa la forma de la materia. En rigor, todas las formas y campos del conocimiento de rango meta, se ocupan de aquello separable de lo concreto en cuanto tal.  El concepto en tanto máquina proteica, que puede asumir diversos sentidos y aplicaciones. Propíedad que podría resultar de su carácter hologramático; esto es, 278


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que al formar parte de una red multidimensional sin término, cualesquiera sea el punto de apoyo que elija, ofrecerá una determinada forma de transfiguración que definirá su identidad en cuanto tal.  De

la

universalidad

del

concepto.

La

forma

correspondiente a un concepto, puede ser aplicada a un amplísimo espectro de instancias o momentos. Lo cual significa que aún cuando emerja en un campo determinado del conocimiento, su potencia explicatoria podrá ser aplicada a casi cualquier otro.

La consiste

especificación básicamente

en

conceptual, un

importa

proceso

de

reiterar, sucesivas

aproximaciones para describir la arquitectura organizacional, o forma básica de lo estudiado; también puede decirse que se trata de una unidad explicatoria que es soporte del sistema de referencia teórico, el cual, a su vez, genera el concepto correspondiente. La explicación resultante debería entenderse como preliminar, dado que no puede culminar en una forma definitiva o absoluta, dada la condición de entidad finita de la inteligencia humana. Así y todo, puede ser enriquecida a medida que se penetra con mayor profundidad en la naturaleza de lo que se describe, explica, resuelve o actúa.

279


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En todo caso, esto no significa la imposibilidad de operar con lo que se tiene. En efecto se puede trabajar en diversas direcciones sin que sea necesario el conocimiento o la descripción total de la cosa estudiada. Después de todo, es necesario tener presente que la búsqueda de una verdad última, o de un fundamento absoluto e indubitable del saber, ha sido un objetivo que, no obstante sobrepasar nuestras posibilidades, se ha destacado a través de la historia de la filosofía, y de la ciencia, concitando el esfuerzo y el tiempo de numerosos filósofos y científicos para bien resolverlo.

En relación con esta radical incompletitud o límite de la inteligencia humana cabe tener presente la frase de Korzibsky: “El mapa no es el territorio”, mediante la cual se nos recuerda que la abstracción puede siempre ser menos que lo real, dado que inevitablemente deja fuera una parte en extremo significativa de aquella manifestación concreta del ser, a tal punto que la cantidad de no-ser (ya citabamos de Platón), es en rigor prácticamente infinita. De hecho, el abstraer significa llevar a una forma, sea por alguna necesidad práctica, conceptual o lúdica, una o varias características de aquello concreto que se describe o explica, omitiendo diversas otras propiedades. En sentido estricto, implica “dejar fuera” el resto del universo desde donde emerge y desde donde ha de tener su explicación más abarcadora. Por consiguiente, sólo debemos conformarnos 280


JULIO VENEGAS VASQUEZ

con escorzos o aspectos de lo real, es decir, como lo “vemos”.

No obstante, es necesario consignar que el manejo de las formas o del mapa, en la expresión de Korzibsky, es, de hecho, una de las herramientas más formidables para avanzar en el proceso creativo de combinar y recombinar formas y estructuras concretas, sea mediante lenguajes formales como la matemática, la geometría, la lógica, y también por la genética.

En realidad, la restricción de Korzibsky ya fue asumida tempranamente por Aristóteles. Al comienzo de su “Metafísica” señala, a propósito de la mayor universalidad del arte () sobre la experiencia, y cómo ésta, sin embargo, puede tener ventaja cuando se refiere al conocimiento de las cosas singulares “y todas las acciones y generaciones se refieren a lo singular”, razón por la cual: “No es al hombre, efectivamente, a quien sana el médico, a no ser accidentalmente, sino a Calias o a Sócrates, o a otro de los así llamados, que, además, es hombre. Por consiguiente, si alguien tiene, sin la experiencia, el conocimiento teórico, y sabe lo universal pero ignora su conte-

281


JULIO VENEGAS VASQUEZ

nido singular, errará muchas veces en la curación, pues es lo singular lo que puede ser curado”. 106

Así y todo –agrega-, habrá de considerarse más sabio a quienes poseen los conocimientos teóricos y no los prácticos.

En esta dirección, puede afirmarse que el concepto, o la propiedad de la inteligencia de abstraer o llevar a una forma

sintética

y

basal

determinada,

separándola

metodológicamente de la materia sensible, representa un nivel de organización superior de la materia, por medio del cual puede mirarse a sí misma y generar una instancia de creación y modificación de aquélla y de su dimensión meta. Por consiguiente, no es menor el valor y la dignidad del concepto; es más, en cuanto el concepto constituye un momento de autoconciencia de la naturaleza y del espíritu, deviene en superación de lo dado como inmediato o aparente, esto es, de lo concreto, o de aquello oculto que ha de develarse y explicitarse, y del que emerge el proceso. En realidad, en toda forma de conocimiento, el concepto, o la depurada abstracción que las formas alcanzan en el contexto de una concepción teórica, tiene una extraordinaria fuerza creativa y de transformación de la 106

Aristóteles: “Metafísica”: Editorial Gredos, S.A. Biblioteca Hispánica de Filosofía, Madrid, 1970, pp. 6-7.

282


JULIO VENEGAS VASQUEZ

naturaleza, difícilmente comparable con el lento, aún cuando magistral proceso de invención natural. Se caracteriza, precisamente, porque trata de un proceso creativo que se piensa a sí mismo, siendo el hombre, hasta donde sabemos, el ser que puede operar con dicho nivel lógico y de conciencia en una dimensión prácticamente universal de la naturaleza y del cosmos, si bien finita. Desde otra perspectiva, es necesario establecer la distinción entre concepto y concepto del concepto. En el primer caso se trata de la especificidad y concreción de una determinada máquina lógica, por ejemplo, el concepto de Inconsciente en Freud o de espacio en Kant. En el segundo modo, se trata del nivel en el cual accedo a explicitar lo que se entiende por concepto, cuando nos referimos a aquello que caracteriza a esta forma sintética del pensamiento, cualesquiera sean los campos del saber en los cuales emerge o se aplica. Asimismo, una variante de la especificación derivada de lo anterior, lo constituye la universalidad

del

concepto

particular

cuando

nos

interrogamos, por ejemplo, acerca de “qué es la complejidad en tanto complejidad”. Esto significa, al igual que en el paso anterior, determinar lo que de común captura un concepto particular en relación con sus variadas manifestaciones concretas. En este caso, el interrogante sería, por ejemplo:

283


JULIO VENEGAS VASQUEZ

¿qué hace que la economía, el cerebro, la cultura sean complejos?

A su vez, otra determinación necesaria de explicitar, la constituye lo que podemos llamar metaconcepto, en tanto que referencia a una propiedad estructural de dicha máquina lógica, correlativa de la organización que lo excogita, tal como hemos esbozado. En este punto importa señalar que estas consideraciones, aparentemente alejada de una reflexión sobre el método, son del todo atingentes. Más aún cuando cualquier exploración metodológica ha de ser el despliegue consciente, lo más estructurado posible, de los recursos de la mente para avanzar, tanto en la comprensión de sí misma, cuanto en la descripción de los objetos de estudio que la acicatean. A mi juicio, el mecanismo de retroalimentación ubicua constituye la base de la operación de la inteligencia en la dimensión meta y, por cierto, en el medio. Todos los seres vivos y las máquinas similares creadas por el hombre satisfacen esta condición, en grados variables de sofisticación.

A su vez, el mecanismo mencionado explica -como adelanté-,

por

qué

estas

máquinas

pueden

ser

consideradas, en sentido estricto, como máquina-medio; es decir, su diseño establece una forma de coafinamiento entre la estructura organizacional de la misma, y la logicidad del 284


JULIO VENEGAS VASQUEZ

entorno. Todo ello podría expresarse también afirmando que para tener el diseño y versatilidad que una máquina cualquiera posee, debe contener gran parte de las leyes y principios de la naturaleza. Así, por tanto, la descripción de una máquina o de un mecanismo ha de comprenderse en el contexto de dicha referencia. Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que el medio es una urdimbre cósmica insoslayable de la entidad, siendo parte constitutiva de ella.

A este respecto, al cibernético le interesa un particular tipo de máquinas, concretamente aquellas que hemos definido como metamáquinas, es decir aquellas que poseen la propiedad lógica de analizar, computar, transmitir o comunicar formas o información, en su interacción con el medio. Tales entidades pertenecen a la clase más incluyente de las llamadas máquinas cibernéticas.

Stafford Beer

A mi juicio, y en este contexto, todos los seres vivos pueden ser considerados metamáquinas en grados variables de especialización, universalidad y complejidad. En el 285


JULIO VENEGAS VASQUEZ

espectro de máquinas conocidas, el ser humano se constituye en la metamáquina más compleja y de más amplio espectro adaptativo conocida, siendo, en consecuencia el prototipo de dichas máquinas. Stafford Beer, precisa que dichos sistemas son para manejar información, porque “las conclusiones cibernéticas no tienen nada que ver con máquinas entendidas como quincallería. Tienen que ver con máquinas consideradas como sistemas de información: 107

organismos en un ambiente.”

En

esta

dirección,

es

necesaria

una

mayor

explicitación acerca del rango meta de una entidad. El propio Beer nos describe tanto su característica principal, cuanto los problemas

que

servomecanismo

conlleva.

En

principio,

dirá,

un

-esto es, uno cuya lógica de control,

regulación y operación con y en el medio tiene como soporte la realimentación- ha de ser un sistema cerrado para que opere eficientemente. A su vez, es preciso consignar que en el contexto teórico de Beer, un servomecanismo es un análogo tecnológico del mecanismo de retroalimentación biológico, concebido además como un sistema cerrado; por tanto su diseño se aproxima a dicha estructura y modo de funcionamiento. Sin embargo, las máquinas cibernéticas operan con el mecanismo de equifinalidad, “mediante el cual 107

Beer, S.: “Cibernética y Administración”, CECSA, México, 1972, pp. 66 y 119.

286


JULIO VENEGAS VASQUEZ

un sistema tiene una meta especificada, o estado final, que puede ser alcanzado de diferentes maneras a través de diferentes condiciones de trabajo. Recién entonces la meta 108

es equifinal”

.

Pero, si se parte de la distinción que legitima la existencia de sistemas cerrados, entonces hay que aceptar que tales sistemas no pueden comportarse con equifinalidad, lo cual constituye un problema para el modelamiento de los sistemas cibernéticos. Beer aporta la siguiente explicación para esclarecer la dificultad, a propósito del metalenguaje, lo cual nos provee de una base para la comprensión, en el contexto que nos ocupa, de lo que deba entenderse por metamáquina: “Se explicó que un sistema de control no puede “discutirse él mismo”, y que un lenguaje de orden más elevado es necesario para describir el comportamiento de un sistema expresado en otro lenguaje dado. Ahora, este tratamiento teórico del problema de la sentencia indecible 109, puede ser

108

109

Beer, S.: “Cibernética y Administración”, CECSA, México, 1972, p.205 Formulado por Kurt Gödel. El Teorema de la Incompletitud establece que “cualquier lógica aritmética consistente es incompleta, es decir, existen proposiciones verdaderas sobre los números enteros que no pueden demostrarse dentro de tal lógica. Dicho de otro modo, demostró que es imposible demostrar que una lógica aritmética (admitidamente incompleta) es consistente por procedimientos que podrían representarse

287


JULIO VENEGAS VASQUEZ

usado para resolver la paradoja presente [entre sistema cerrado y equifinalidad].

Un sistema tiene que ser descrito por un modelo cibernético y el análogo del mecanismo escogido es un servocontrol. Para que este comportamiento básico, expresado en el lenguaje N° 1, pueda ser de autorregulación en el sentido de automatización, debe ser descrito como un servomecanismo de secuencia cerrada110. Toda la máquina

cibernética

debe

comportarse

con

equifinalidad. Por lo tanto, este comportamiento global debe ser descrito en el lenguaje N° 2, que es un lenguaje de control de orden más elevado, y este

sistema

(que

incluye

el

sistema

de

autorregulación), será en secuencia abierta. El metalenguaje

es

capaz

de

discutir

el

comportamiento del bucle cerrado, que en sí mismo no es equifinal, con equifinalidad.

En el pasaje reproducido, el rango meta viene dado por el lenguaje N° 2, un lenguaje de control y de secuencia abierta, para alcanzar, al menos, el nivel adaptativo de en la misma lógica”. [M.Arbib, en “Cerebros, máquinas y matemáticas”, Alianza Editorial, Madrid, 1976, p.136). 110

Ya he anotado como Hegel, a propósito del Principio de Identidad, lo define como una totalidad abierta, por donde pueden entrar y salir determinaciones; muy diferente, en otro contexto, a la concepción de Leibniz de la mónada, la que sí sería una totalidad cerrada, de donde nada puede salir ni entrar.

288


JULIO VENEGAS VASQUEZ

equifinalidad, que caracteriza a una máquina cibernética o metamáquina. En realidad el uso de un metalenguaje implica que la máquina que lo excogita ha de tener el mismo nivel lógico organizacional; por lo tanto, ha de disponer de la arquitectura lógica que le permita describir e interpretar su propio comportamiento, tanto como los estados por los que atraviesa en su relación con el entorno. Para Beer tal metalenguaje comprende los procesos automatizados de secuencia cerrada, porque si fueran abiertos serían ocasión de inestabilidad del sistema. A este respecto, y a mi juicio, un sistema de secuencia cerrada es más bien, en este punto, una limitación conceptual o tecnológica antes que definitoria de la máquina, por cuanto si cualquier mecanismo de una máquina cibernética, o componente suyo, es recursivo respecto del plan total de la máquina y si posee, en consecuencia, el mecanismo de retroalimentación, no podría considerarse una instancia de secuencia cerrada. Por lo demás, siempre una máquina cibernética está en un punto de inestabilidad que puede ser catastrófica,

pudiéndose

originar

dicho

desequilibrio,

precisamente en la realimentación de control llamada de secuencia cerrada, usada para alcanzar estabilidad; este hecho nos confirma porque tal máquina sólo puede ser abierta.

289


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Desde otra perspectiva, me parece que la distinción que nos ocupa surge de la división del conocimiento y puede ser superada una vez que se encuentran los conceptos que permiten superar esta aparente escisión sin relación. De hecho, pienso en las nociones de adaptabilidad y de estructura hologramática, que corresponden a propiedades de una máquina cibernética, y que permiten resolver la paradoja planteada por Beer entre un sistema cerrado, como un servomecanismo, y el comportamiento equifinalista de la máquina cibernética. Ambas nociones hacen referencia a la interrelación y acción recíproca que afecta a una máquina cibernética. De hecho, podría decirse, que cuando en términos cibernéticos se habla del organismo como una máquina-medio, el propio medio se implica de muchas maneras, formando parte de la entidad correspondiente; por lo tanto, no es sólo un ambiente donde el organismo vive, sino que es también el organismo.

Por lo demás, lo propio de las máquinas cibernéticas es que deben ocuparse de las variaciones o disturbios del entorno, y de las perturbaciones, cambios y transformaciones internas y lo que es más -añade Beer- de disturbios que ni siquiera fueron previstos, en principio, por el diseñador. Lo que hace que toda la organización sea, en sentido estricto, abierta, así como también sus componentes y mecanismos. Las posibilidades abiertas por la decodificación del código 290


JULIO VENEGAS VASQUEZ

genético

y

su

eventual

manipulación

por

caminos

insospechados y sorprendentes, nos invita a reflexionar con mayor urgencia sobre este punto.

De modo que para explicar el borde hemos de salir del ámbito de la organización misma y trasladarnos a la totalidad del proceso del cual surge. Un ejemplo claro lo representa,

el

amplísimo

espectro

de

enfermedades

psicosomáticas, de tal manera que la frontera entre lo que pudiera considerarse como propiamente perteneciente al cuerpo, y lo que es producto de las perturbaciones del entorno en la red ‘cerrada’ del sistema nervioso y los demás sistemas del cuerpo, ha demostrado ser del todo permeable y, en consecuencia, abierta al intercambio de información y a múltiples perturbaciones o alteraciones. La propiedad estructural meta de la máquina cibernética humana, y su retroalimentación ubicua, presente en todos sus componentes y procesos, (lo cual, sin duda, constituye parte de su definición estructural), le permite, habida cuenta de sus extensiones tecnológicas, no sólo responder de manera automática frente a un estímulo, sino también abrirse a toda clase de mundos posibles, o concebirse dentro de universos también posibles, en una libre creación del

espíritu. Todo ello combinando y

recombinando formas, teorías, estructuras, con la sola 291


JULIO VENEGAS VASQUEZ

restricción de ser una máquina finita, que, así y todo, puede ser repensada, recreada virtualmente, y puesta en una pluralidad de mundos no existentes o de posibilidad; incluso desafiando principios físicos de la materia.

El punto es importante por cuanto permite despejar, en parte al menos, el grado de consistencia o insuficiencia de lo que podría llamarse determinismo estructural; esto es, que la específica forma, cerrada, del sistema nervioso, determinaría el alcance y forma del conocer humano, lo que constituiría un límite insalvable para el pensar. Por el contrario,

la

amplísima

cobertura

para

el

pensar,

proporcionada por la imaginación, el “…como sí…”, o el “supongamos que…”, a partir de la capacidad de la mente para abstraer y trabajar sobre formas (una propiedad combinatoria prácticamente ilimitada), así como su notable capacidad para levantar construcciones axiomáticas del pensar,

nos muestran la fragilidad del

determinismo

cognoscitivo estructural.

En este contexto, la noción de mecanismo o dispositivo, constituye la traducción del concepto a una máquina lógica determinada, para su posterior concreción como circuito, dispositivo electrónico, o mecánico, que ha de cumplir una función específica en la definición de la identidad y operación de la máquina de base. En rigor, el mecanismo 292


JULIO VENEGAS VASQUEZ

mismo ha de ser considerado una máquina, o submáquina de aquélla de la cual es constitutiva; un dispositivo que, acoplado a otros, define la identidad de la organización, con la forma de un subsistema planeado, para, por ejemplo, mantener el nivel de azúcar adecuado en la sangre. Todo lo cual no es óbice para que la máquina de base sea considerada también un mecanismo, al formar parte de otra mayor.

En este proceso de delimitar una máquina, o varias, es importante tener presente que cuando se desee estudiar un efecto determinado E

de la misma, es aconsejable

metodológicamente, según Beer, buscar y especificar el sistema particular, esto es, “la máquina para hacer E”, lo cual es del todo necesario cuando se trata de especificar disfunciones organizacionales, o máquinas que retardan o bloquean el funcionamiento eficiente de la entidad.

El cibernético ha de realizar previamente una especificación conceptual de la organización en estudio para posteriormente diseñar y construir la arquitectura lógica de la máquina y de sus mecanismos, a fin de que luego pueda ser reproducida

con

materiales

cuya

naturaleza

de

sus

componentes sirva a tal propósito. A este respecto, es importante destacar que la consideración del concepto y de la máquina (el mecanismo) como entidades diferentes y aún 293


JULIO VENEGAS VASQUEZ

antagónicas, separa la filosofía del modo de representación tecnológico. Tal distorsión se produce cuando se establece una escisión sin relación entre ambos, o por la frecuente reticencia

de

determinadas

expresiones

del

ámbito

tecnológico que son utilizadas en filosofía. Lo cual significa que si no se cuenta con la concepción metodológica que relacione ambas formas de pensar en un proceso unificado de descripción eidética, entonces la filosofía se ve menoscabada al no poder ejercer su función unificadora y universal en el saber. Por su parte, el pensar tecnológico también se resiente, porque adolecerá de las poderosas formas metodológicas del filósofo para explicitar los diversos modos del ser que, en este caso, son decisivos para la comprensión de las máquinas y los efectos de la tecnología sobre la cultura y el mismo saber. Cuando así ocurre, se realimenta lo tecnológico sin relación con lo filosófico, quedando como modos de referencia antagónicos. Al respecto, me propongo generar un puente metodológico y conceptual, de carácter preliminar, para una teoría que facilite superar esta discontinuidad, y con ello progresar en la dirección de ampliar la universalidad metodológica de la inteligencia. Sostengo que un concepto

294


JULIO VENEGAS VASQUEZ

puede ser considerado también como una máquina, una organización, que en tanto correlativa de la organización de la inteligencia, es una metamáquina o metaestructura. A su vez, fundamentaré que tratándose de máquinas cibernéticas, tanto la máquina como sus mecanismos son, en sentido estricto, metamáquinas. Al mismo tiempo, esta exposición se propone fundamentar que es propio de la filosofía, (en tanto metasaber o lenguaje de segundo orden de la clase saber del saber), el estudio y proyección del modo de pensar tecnológico, particularmente en programas de investigación como el de Inteligencia Artificial. En realidad, podemos afirmar que éste campo de estudio y aplicacion hubiera sido para los filósofos clásicos, el curso natural de sus reflexiones, siempre que hubiesen contado con la tecnología de automatización del pensamiento provista por la energía electromagnética convertida en lógica. Nuestra tarea es, por tanto, rescatar para la filosofía su rango de metasaber constituyéndose,

también,

en

modo

de

pensar

metatecnológico; en rigor, otro de sus insoslayables modos de exploración, desocultamiento y reflexión sobre el ser, hacer y sentir.

En esta dirección, la primera observación que me parece necesaria explicitar consiste en atender el hecho de que la tecnología alfabética, y la representación de un 295


JULIO VENEGAS VASQUEZ

concepto, nos ocultan la intrínseca naturaleza dinámica, activa y, por lo mismo, operativa, que el concepto representa. Al parecer esto ocurre porque en la externalización de un proceso de la mente mediante dicha tecnología, la descripción correspondiente es colocada fuera como algo otro, en una forma simbólica que en cuanto tal es inactiva, “letra muerta”. Dicho de otro modo, el proceso de “poner por escrito” el concepto, oculta –como ya hemos enfatizado-, el hecho de ser éste resultado de un proceso informático de una máquina o computador biológico, como pudiera ser la mente. Por lo demás, dicho proceso constituye una unidad hologramática de un sistema de explicación que, como concepto, no puede sustraerse al hecho de emerger y ser expresión de una máquina cibernética, por lo cual no puede sino llevar el sello arquitectónico de tal organización. Así, por ejemplo, por mucho que leamos la expresión de Husserl “Toda conciencia es conciencia de…”, no veremos en ella algo como una máquina adaptativa, ya que para que una tal percepción

sea

posible

es

necesario

responder

al

interrogante acerca de qué clase de organización o máquina constituye dicho concepto, y explicitar cuál es la correlación entre ella y la máquina que lo piensa o excogita. Para el caso de la intencionalidad de la conciencia, propuesta por Husserl, una respuesta cibernética a la primera pregunta podría ser que la estructura de la organización de tal propiedad de la conciencia, corresponde 296


JULIO VENEGAS VASQUEZ

al metamecanismo de retroalimentación ubicua. Esto es, tenemos de una parte, el concepto filosófico, y de otra, su expresión como mecanismo sin que se produzca ningún conflicto metodológico. Ello, porque estamos en presencia de una máquina adaptativa, el hombre, que para operar en el medio requiere de un sistema sensorial que le informa acerca de lo que ocurre en su entorno y del resultado de sus acciones; también de un sistema de proceso, como el cerebro, que evalúa y dispone la corrección de las acciones en función de lo que el sistema sensorial o teórico le indica, todo ello mediante un proceso permanente de ajuste de la acción a partir del movimiento de retroalimentación de la información entre la salida, la caja de proceso y la entrada de la máquina. En sentido estricto, la arquitectura organizacional del mecanismo de retroalimentación, es correlativa de la máquina entera; por consiguiente, sostengo que, en cuanto expresión del plan total de la organización, y siendo ésta una metamáquina, el mecanismo mismo es un metamecanismo o metamáquina. De modo que, en cierta forma, cuando nos referimos a la red de retroalimentación ubicua, o al control y regulación sistémica, estamos en presencia de la arquitectura organizacional de la máquina correspondiente. Además,

tales

metamecanismos

están

presentes

en

prácticamente todo el cuerpo, en las diversas células, en

297


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cada órgano, en los sistemas de interconexión de órganos y en la misma mente. Todo ello nos conduce a la idea de recursividad

111

de la estructura organizacional; o sea, tipos similares de estructuras son replicadas en los diversos niveles o sistemas de procesos de la organización. A este respecto es ilustrativo el siguiente pasaje del tratado “Acerca del Alma” de Aristóteles, que anticipa la idea recién esbozada: "Así como ciertas plantas se observa que continúan viviendo aun cuando se las parta en trozos y éstos se encuentran separados entre sí, como si el alma presente en ellas fuera en cada planta una entelequia pero múltiple en potencia, así también observamos que ocurre con ciertas diferencias del alma tratándose de insectos que han sido divididos: también, desde luego, cada uno de los trozos conserva la sensación y el movimiento local y, con la sensación, la imaginación y el deseo: pues allí donde hay sensación hay 111

La palabra recursividad se emplea aquí en su acepción cibernética, referida a una estructura organizacional que se replica en los diversos niveles de la organización. Cuando corresponde el cibernético la utiliza en el sentido matemático, esto es, como apunta M. Arbib: “Una función es recursiva si existe un procedimiento efectivo para calcularla. [A su vez], un conjunto es recursivo si existe un procedimiento efectivo para comprobar si un elemento pertenece o no a él. Y un conjunto es recursivamente numerable si existe un procedimiento efectivo para generar sus elementos, uno detrás de otro”. M.Arbib, en “Cerebros, máquinas y matemáticas”, op. cit. p. 35.

298


JULIO VENEGAS VASQUEZ

también dolor y placer, y donde hay éstos, hay además y necesariamente apetito" 112.

Aristóteles

Para la tradición filosófica y científica es indudable la importancia del concepto como estructura que sostiene el entramado

teórico.

En

este

contexto,

constituye

la

descripción de lo que ahora pudiéramos llamar una arquitectura hologramática y sintética, a partir de la cual se levanta, y desde la cual se puede apreciar, una concepción filosófica o científica, perteneciente a cualquier campo del saber. Lo mismo ocurre con el metamecanismo de retroalimentación ubicua en donde el concepto se prolonga a través de todo el sistema. En el caso de la ciencia, por ejemplo, los conceptos de tiempo y espacio absolutos de Newton constituyen un modo de descripción de aspectos de la realidad, cuya modificación llevada a cabo por Einstein, como la noción de tiempo y espacio relativos, significa una

112

Aristóteles: “Acerca del Alma”, op.cit., pp.172-3

299


JULIO VENEGAS VASQUEZ

reformulación teórica completa de la concepción física de la naturaleza. En todo caso, esto no significa que el concepto sea, necesariamente, el punto de partida de una concepción teórica, ya que también puede ser su culminación. La naturaleza hologramática del concepto o de un metamecanismo, y la consiguiente perspectiva metodológica configuracional que conlleva, encuentra su antecedente en la clase de representación constituida por un holograma. Se trata de una imagen física que, a diferencia de las imágenes fotográficas y fílmicas ordinarias, se proyecta en el espacio en tres dimensiones. El objeto hologramado se encuentra restituido en su imagen con una fidelidad notable, y se constituye a partir de una luz coherente (láser) y de un dispositivo que hace que cada punto de esta imagen contenga una muestra del sistema de franjas de interferencia emitido por los puntos del objeto hologramado. Esto permite que cada uno de sus puntos sea “memorizado” por todo el holograma, conteniendo la presencia del objeto casi en su totalidad.

De

este modo,

la

ruptura

de

la imagen

hologramática no genera imágenes mutiladas, cual sería el caso de una imagen fotográfica corriente; sino imágenes completas, cuyo grado de resolución es menor a medida que se subdividen. Así, el holograma muestra la existencia de un tipo asombroso de organización, en la que el todo está en la parte que a su vez está en el todo, y en la que la parte podría ser más o menos apta para regenerar el todo. 300


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“El principio hologramático generalizado que vamos a formular aquí -afirma Edgar Morin-, supera el marco de la imagen física construida por laser. Quizá sea un principio cosmológico clave.

De

todos

modos,

concierne

a

la

complejidad de la organización viviente, a la complejidad de la organización cerebral y a la complejidad socioantropológica. Se le puede presentar de este modo: el todo está en cierto modo incluido (engramado) en la parte que está incluida en el todo. La organización compleja del todo (holos) necesita la inscripción (engrama) del todo (holograma) en cada una de sus partes que sin embargo son singulares; de este modo, la complejidad organizacional del todo necesita la complejidad organizacional de las partes, la cual necesita

recursivamente

la

complejidad

organizacional del todo. Las partes tienen su singularidad cada una, pero no por ello son puros elementos o fragmentos del todo; al mismo tiempo son microtodo virtuales”. 113

Principio que, sea dicho, fue explícitamente formulado por Aristóteles en su tratado acerca del alma, cuando afirma:

113

Morin, Edgar: “El Método, el conocimiento del conocimiento”, Edic. Cátedra, Madrid, 1988, pp.112-3

301


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“Sin embargo, no es menos cierto que en cada uno de los trozos del alma [de la mente o inteligencia] se hallan todas las partes del alma, y que cada una de éstas es de la misma especie que las demás y que el alma total, como si cada parte del alma no fuera separable de las demás, por más que el alma toda sea divisible”.114

En realidad, una atenta observación sobre el metamecanismo de retroalimentación, se verá nos descubre que cualquier ser vivo para hacer lo que hace, requiere de complejos sistemas de cálculo matemático y geométrico, memoria, sistemas de comunicación, procesadores de variables y sensores diversos para atender a las variaciones del entorno. Además, también requieren de modos de ser en la dimensión del sentimiento y la emoción, aspectos que configuran la metamáquina correspondiente, y que nos alejan de la nociones de instinto e irracionalidad que se atribuye al resto de los seres vivos. Es más, la noción de retroalimentación ubicua nos ofrece una alternativa de respuesta para el interrogante acerca de cómo emerge el siempre esquivo yo, o identidad. El cual,

desde esta

perspectiva, sería posible a partir de dicho metamecanismo.

Esa es la razón por la que me parece legítimo y necesario introducir el concepto de metamecanismo, como el 114

Aristóteles, “Acerca del Alma”, op. cit., p. 165.

302


JULIO VENEGAS VASQUEZ

análogo estructural de orden tecnológico de la noción de concepto,

dado

metodológicas

que

para

su

uso

intentar

ofrece describir

claras ventajas qué

clase

de

organización constituye un concepto y, en consecuencia, poder ir en la dirección de simular computarizadamente dicha estructura; con ello procuro superar en este punto la correspondiente discontinuidad entre el pensar filosófico y el tecnológico. Por lo demás, la posibilidad de recrear procesos del pensamiento en máquinas electrónicas ofrece, en mi concepto, una perspectiva metodológica nueva al filósofo, por cuanto le permite pensar en términos de máquinas lógicas digitales o virtuales, los procesos discursivos lineales y secuenciales, que se presentan en el dicurso escrito. Lo que por cierto facilita, por ejemplo, generar sistemas computarizados de verificación teórica, o para demostrar su viabilidad, avanzando en la comprensión de la estructura del conocimiento y del lenguaje, a partir de la especificación teórica y conceptual realizada por el filósofo. Se trata, pues, de generar un camino que va desde el concepto al metamecanismo y de éste a su simulación computarizada para de nuevo volver al concepto para su ajuste y corrección. En definitiva, del pensar filosófico al pensar tecnológico y viceversa.

303


JULIO VENEGAS VASQUEZ

A su vez, el concepto cibernético de máquina, y más específicamente,

la

noción

de

metamáquina

recién

esbozada, nos permite visualizar una dimensión diferente, o mejor aún, ampliar el concepto acerca de qué podríamos entender, ahora, por lógica, metalógica y máquinas lógicas. Puede afirmarse que con la posibilidad efectiva de automatizar o simular procesos lógicos o adaptativos del cuerpo humano, de la naturaleza y del cosmos, la lógica ha sido objeto de una profunda transformación, a partir, en parte importante, de las implicaciones metodológicas y aplicadas del referido concepto de máquina cibernética y del programa de Inteligencia Artificial. Ambas cuestiones, por cierto, estrechamente relacionadas.

A este respecto, el sentido de la lógica simbólica no es evidente, o no es suficientemente claro, si no se estudia en relación con el Álgebra de Boole y su traducción a circuitos lógicos de conmutación o integrados. Todo ello formando parte, claro está, del diseño de una máquina lógica concreta, de un software específico, en donde adquieren vida los hasta ese momento casi mecánicos ejercicios de cálculo proposicional. En realidad, a menudo, algunos ejercicios iniciales de lógica simbólica están dirigidos a especificar la función verificativa, o de transformación, de un esquema definido mediante determinadas conectivas lógicas, en otro equivalente, pero expresado con conectivas distintas. 304


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En realidad, esto implica constituir una máquina para ejecutar el procedimiento recién especificado, siendo el cerebro de un ser humano el que cumple dicha función, que como tal, completa el circuito algorítmico de proceso, dando existencia a la máquina de proceso correspondiente. En todo caso, el carácter de máquina de un esquema proposicional de lógica simbólica, emerge cuando forma parte de la arquitectura organizacional de un software. Entonces tales estructuras constituyen el sustrato de otros diversos procesos complejos u hologramáticos, tales como los de acoplamiento

o

interfase,

memoria,

control,

retroalimentación, información, en los cuales el entramado organizacional va necesariamente en la dirección de alcanzar el nivel metalógico, o inteligente. Decimos metalógico porque se trata primero de la descripción, y luego, de la automatización de mecanismos o procesos de la mente, derivando en un saber acerca de la lógica del pensar.

A este respecto, es menester especificar el sentido con el cual empleamos la expresión metamáquina lógica en el contexto de la convergencia entre cibernética y filosofía. La mejor definición que puede darse de esta noción es la que proporciona Aristóteles para el intelecto, cuando afirma que se trata de una forma de formas. Es decir, se trata de una organización que trabaja con formas, a partir de una

305


JULIO VENEGAS VASQUEZ

arquitectura organizacional que circunscribe su rango o espectro de operación, y que también es una forma.

En todo caso, esto no significa que se trate de una máquina que opere de modo determinista. De hecho, el prototipo de esta clase de entidades, la inteligencia humana, es una organización cuya adaptabilidad podría catalogarse como proteica, aleatoria, y con frecuencia impredecible. Por consiguiente, se trata de determinaciones que el método, como despliege de la logicidad de la inteligencia, tendría necesariamente que asumir de manera estructurada o consciente.

En cualquier caso, me parece que la perspectiva de análisis siempre ha de procurar elevarse hasta alcanzar una visión lo más abarcante posible, que facilite, en suma, el acceso a formas más complejas y de mayor elaboración del saber. Esta exigencia nos conduce, necesariamente, al saber en cuanto metasaber. Uno de cuyos ámbitos es la Metalógica, dado que si se considera que el paso necesario siguiente en el estudio de un esquema proposicional, es su automatización o traducción a lógica digital, y habida cuenta de que por este expediente, nos vemos conducido al diseño de metamáquinas lógicas (o software inteligente), entonces puede afirmarse que lo designado de modo corriente, y académico por lógica, constituye, en la actualidad, el nivel 306


JULIO VENEGAS VASQUEZ

primario de la misma, su primer peldaño, resultado de la división tradicional del conocimiento, si bien ya en fase de superación.

Se afirmara que, de esta manera, se invaden campos de conocimiento distintos y se desvirtúa el sentido primigenio de la lógica como aquella disciplina que se ocupa del estudio de las formas de inferencia o reglas del pensar. Pero, las cosas han cambiado, y la vara, en el horizonte de problemas a resolver, está muchísimo más alta. Ahora se trata de describir,

precisamente,

la

arquitectura

metalógica

o

metaorganizacional de la inteligencia, convergente con la evolución de una tecnologia que facilita su simulación. A ello se debe agregar el progreso de la microminiaturización de los componentes, la nanotecnología, que facilita la construcción de máquinas diminutas de gran complejidad, con capacidad de

almacenamiento

de

información,

velocidad

para

interrelacionarla, e incremento de la riqueza organizacional para instalar sistemas de regulación y coordinación sistémica de mayor complejidad. Todo ello con una vasta variedad de recursos que demandan de la lógica ampliar definitivamente su alcance y sentido, si bien ahora orientada, entre otras, al diseño de máquinas inteligentes de la más diversa especie.

Desde otro ángulo, lo lógico, o lo organizacional, tiene como paradigma por excelencia el propio cuerpo 307


JULIO VENEGAS VASQUEZ

humano, dada su extraordinaria complejidad. Así y todo, se puede pensar en una entidad paradigmática de mayor poder y complejidad estructural, cual sería el caso, de aquella que he llamado Metamáquina Proteo, que tendría el poder para metamorfosearse a voluntad, así como la propiedad de transitar de la dimensión virtual a la real o viceversa. Por tanto, sea de manera consciente, o porque se trate del horizonte tecnológico más probable en el campo de la Inteligencia Artificial, pienso que el diseño de tal máquina orienta, en lo esencial, la tendencia tecnológica futura en automatización, dando vida a las notables predicciones de William Gibson en relación con las entidades inteligentes que podrían habitar y regir el ciberespacio.115 Esta es otra razón que nos obliga a ampliar y refundar el alcance y ámbito de lo lógico como lo metalógico o metaorganizacional.

115

William Gibson introduce el concepto de ciberespacio en su señera obra de ciencia-ficción “Neuromante”. “El ciberespacio. Una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones, por niños a quienes se enseña altos conceptos matemáticos… Una representación gráfica de la información abstraída de los bancos de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad inimaginable. Líneas de luz clasificadas en el no espacio de la mente, conglomerados y constelaciones de información. Como las luces de una ciudad que se aleja…”. En la representación de Gibson, el ciberespacio es regido, además, por inteligencias artificiales. W.Gibson, “Neuromante”, Editorial Minotauro, Barcelona, 1989, p. 69.

308


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Matem谩tico y Sic贸logo Marvin Minsky

309


JULIO VENEGAS VASQUEZ

10

TRASCENDENCIA DEL PROGRAMA DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En la historia reciente vemos cómo ambos dominios, el filosófico y el cibernético, pueden perder valor por el desconocimiento de las poderosas contribuciones que cada cual puede ofrecer de forma directa, a la comprensión de la inteligencia y a la educación. Marvin Minsky, matemático, vinculado estrechamente al campo de la ingeniería del diseño de sistemas computacionales, con formación en psicología y director durante varios años del prestigiado Departamento

de

Inteligencia

Artificial

del

Instituto

Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicaba hacia 1986 su libro “La Sociedad de la Mente”. La tesis central que allí defiende “parte del supuesto de que cualquier cerebro, máquina u otra cosa que posea mente, debe estar compuesta de elementos más pequeños absolutamente incapaces de pensar”; es más, añadirá, “demostraremos que es posible construir una mente a partir de muchas partes pequeñas, que en sí mismas no la poseen” 116

116

.

Minsky, Marvin: «La Sociedad de la Mente», Editorial Galápagos, Buenos Aires, 1986, p.15

310


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Luego dirá que la inteligencia tiene “el sentido que la gente normalmente le atribuye: la capacidad para resolver problemas difíciles.”117 De este modo apertrechado, Minsky se propuso ofrecer las bases para poder construir una máquina inteligente a partir de elementos simples no pensantes, y apoyado en el concepto tradicional de inteligencia. Sin embargo, hace poco más de 2300 años, Platón y Aristóteles habían explorado caminos fructíferos por entero diferentes a los abordados por aquél. El primero, afirmando que lo que caracteriza a la dialéctica como forma principal del pensar es: “Distinguir

una

sola

forma

que

se

extiende por completo a través de muchas que están, cada una de ellas, separadas; y muchas, distintas las unas de las otras, rodeadas desde fuera por una sola; y una sola, pero constituida ahora en unidad a partir de varios conjuntos; y muchas diferenciadas, separadas por completo; quien es capaz de esto, repito, sabe distinguir, respecto de los géneros cómo algunos son capaces de comunicarse con otros, y cómo no.”

117

Ibidem. p.74

118

Platón: “Sofista”, Editorial Gredos, Madrid, 1992, pp.433-34

311

118


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Sostuvo, además, que de algo no inteligente no puede surgir una entidad inteligente, y que, por lo tanto, el universo tendría que ser inteligente. En todo caso, importa destacar la importancia que Platón atribuye aquí y en relación con el pensar, al concepto de forma, que en términos generales podemos relacionar con las nociones de estructura, modo, continente antes que contenido; o también, figura, borde, contorno. Propiedades todas cuyo alcance más relevante ha sido precisado magníficamente por la cultura oriental, cuando en ella se afirma que la forma es vacía, y el vacío es forma.

Marvin Minsky

Dicho de otro modo, la forma no contiene nada. Por ejemplo, la palabra árbol, una forma, en tanto forma de un lenguaje específico, remite a otra forma, la especie árbol; y, si bien se observa, por mucho que alguien mire la palabra árbol, o la pronuncie, no encontrará árbol concreto alguno en ella, porque está vacía. De la misma manera, un software cualquiera,

constituye

una 312

forma

o

máquina

lógica


JULIO VENEGAS VASQUEZ

determinada, vacía. La cual, no obstante, puede operar sobre un conjunto de datos o procesos, su contenido, que según el énfasis puesto por el observador, también es forma.

Camino platónico-aristotélico que de haber sido explorado

acuciosamente habría

ofrecido

claves más

tempranas y certeras para resolver diversos problemas del programa de automatización del pensamiento, propuesto por Minsky.

Porque,

en

realidad,

fundar

una

línea

de

investigación en Inteligencia Artificial, a partir de suponer que “es posible construir una mente a partir de muchas partes pequeñas, que en sí mismas no la poseen” 119, ofrece de partida algunos interrogantes difíciles de resolver. Por ejemplo: ¿de qué modo dichas partes, simples, que no poseen pensamiento, pueden entrar en interfase con una red neuronal o electrónica que necesariamente ha de ser en extremo compleja?. ¿Se puede basar en un elemento simple la construcción de una máquina hipercompleja como la del cerebro?. Estas reservas resultan aún más legítimas si se tiene presente que Minsky tendría que haber estado enterado de los avances de la genética en relación con la enorme complejidad organizacional del cuerpo, oculta en cada gen o unidad estructural de su ADN.

119

Minsky, M.: “La Sociedad de la Mente”, op.cit. p.15

313


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Sin embargo, la contribución de Aristóteles, a este respecto, fue del todo preclara, ya que afirmó que: “en cada uno de los trozos se hallan todas las partes del alma y que cada una de éstas es de la misma especie que las demás y que el alma total, como si cada parte del alma no fuera separable de las demás” 120.

Principio que el filósofo francés Edgar Morin llamó hologramático y que ha sido confirmado por la genética, cuando ésta sostiene que gran parte de las células contienen el plano arquitectónico y evolutivo de todo el cuerpo. O, como afirmaran James Watson y Francis Crick, cada célula reproduce su propio código hereditario. Perspectiva que se ha visto confirmada con el desarrollo de la tecnología electrónica cuando el diseño de los chips va en la dirección de incorporar cada vez más funciones lógicas y adaptativas, al

punto

de

propenderse

a

que

tengan

un

nivel

organizacional inteligente, posibilidad facilitada por la nanotecnología, como hemos ya adelantado.

La situación es aún más problemática si se parte del concepto de inteligencia adoptado por Minsky, y también por Howard

120

Gardner,

como

“la

capacidad

Aristóteles, “Acerca del Alma”, op.cit., p.165

314

para

resolver


JULIO VENEGAS VASQUEZ

problemas complejos”; definición que sabemos es de uso corriente, pero que no satisface la condición lógico-formal mínima de una definición. Esto es, poner a la vista, como en este caso, la arquitectura lógica y adaptativa de la máquina, o su organización correspondiente. Porque, claro está, difícilmente podría diseñarse una máquina electrónica inteligente si la base teórica apuntara al rendimiento de la máquina, y, más aún, a una forma de rendimiento en particular, que sería el caso de la resolución de problemas complejos.

Además, tiene el inconveniente de especializar una máquina de rango universal y proteico, como la inteligencia humana, que es depositaria de un espectro adaptativo que subsume la resolución de problemas complejos en un vasto océano de combinaciones e incitaciones posibles del sentimiento, de la sensibilidad y de una dimensión aún más amplia, de carácter existencial. De todo lo cual se infiere que la resolución de problemas es un aspecto o momento más de la inteligencia. En relación con este punto, se ha de tener presente que tal seudodefinición surgió luego de que aparecieran los test de inteligencia o de coeficiente intelectual, por lo que resultó acaso razonable, pero no riguroso, definirla de ese modo.

315


JULIO VENEGAS VASQUEZ

No obstante, aún con un concepto erróneo, Minsky avanzó hacia una mayor comprensión del

problema

realizando importantes aportes al campo de la inteligencia artificial.

Cuestión

pensamiento, cognoscitivo

no

arribar y

infrecuente a

en

la

historia

contribuciones de

aplicado

a

partir

de

del

gran valor

conceptos

no

precisamente acertados. Así, pues, y siempre en relación con el aporte de la filosofía y la cibernética para estructurar un método lo más universal posible, parece del todo necesario que exploremos el siguiente camino: supongamos que es consistente la proposición de Platón de que la dialéctica, como forma principal del pensar, consiste básicamente en distinguir formas. La pregunta cibernética sería: “de acuerdo, maestro, pero, ¿qué clase de entidad, máquina u organización sería aquella que distingue formas?”. Una respuesta alternativa la tenemos

en

Aristóteles,

cuando

en

un

contexto

eminentemente alfabético de comunicación nos propuso que: “Al igual que la mano es el instrumento de los instrumentos121, el intelecto es forma de formas y el sentido la forma de las cosas sensibles.”122 121

A este respecto, es importante tener presente la distinción entre tecnologías o ambientes de comunicación alfabético y electrónico, de que nos habla Marshall McLuhan. En el punto que nos ocupa, si bien la noción de instrumento que utiliza Aristóteles, nos aproxima al concepto de máquina o mecanismo, es claro que, dado que no dispone de una

316


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Sostuvo, además: “La inteligencia se piensa a sí misma, puesto que es lo más excelente que hay, y el pensamiento es el pensamiento del pensamiento”.123

Proposiciones

que

afirman

el

rango

o

dimensión

metaestructural de la inteligencia.

Avancemos otro paso en este modo de lectura. Teniendo a la vista las consideraciones anteriores, podemos preguntar a Aristóteles, desde una perspectiva cibernética: ¿cuál es la arquitectura organizacional de una tal forma de formas como para que pueda distinguir formas?. En este punto, la noción cibernética de máquina, permite traducir el concepto filosófico de forma, al de organización dinámica de alguna clase. Cuestión que el interrogante planteado permite confirmar metodológicamente. A mi juicio, el principio es aplicable a casi cualquier concepto, y en la forma de un camino de retroalimentación que va –como ya he señalado-, del concepto al mecanismo, de éste a su simulación

tecnología para simular el pensamiento, el tránsito entre el concepto de forma y el de máquina parece no ser explícito en su concepción filosófica. 122

Aristóteles: “Acerca del Alma”, op.cit. p. 241-42

123

Aristóteles: Ob.Comp.T-2, “Metafísica”, Ediciones Anaconda, Buenos.Aires, 1947, p. 311

317


JULIO VENEGAS VASQUEZ

computarizada, para luego, de nuevo, volver al concepto para su ajuste, corrección, y posterior manejo computarizado.

El modo de interrogación cibernético esbozado no difiere, en lo esencial, del modo de interrogación metafísico cuando pregunta por aquello que hace que una cosa sea lo que es. Sólo que ahora, la posibilidad de una descripción metafísica o fenomenológica, abre el camino para su simulación automatizada. De hecho, esta implicación la encontramos en Aristóteles cuando afirma que: “Las afecciones del alma, por su parte, presentan además la dificultad de si todas ellas son también comunes al cuerpo que posee alma o si, por el contrario, hay alguna que sea exclusiva del alma misma… el inteligir (por ejemplo) parece algo particularmente exclusivo de ella… Por lo tanto, si hay algún acto o afección del alma que sea exclusivo de ella, ella podría a su vez existir separada; pero si ninguno le pertenece con exclusividad, separada…”

tampoco 124

ella

podría

estar

.

En este notable pasaje, y en una interpretación que sabemos podría ser controvertida, vemos una anticipación del actual principio de invención que sostiene que si un 124

Aristóteles: “Acerca del Alma”, op.cit. p. 134

318


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sistema o proceso puede ser descrito en términos de sus operadores y condiciones lógico-formales, entonces puede ser recreado en máquinas de algún tipo, con componentes cuya naturaleza sea distinta que la original, pero adecuada para recrear la complejidad del sistema correspondiente. Dicho de otro modo, y parafraseando a Aristóteles: si puedo separar y especificar del inteligir, el procedimiento de la suma, su forma, pero ahora concebida como una máquina determinada, esto es, el algoritmo correspondiente, entonces este recurso de la mente puede existir separadamente (del cuerpo humano, en este caso); lo que de hecho se logra en el proceso de automatización.

Aquí vemos de nuevo el enfoque de McLuhan, porque en rigor, vista, por ejemplo, la página impresa en un ambiente de comunicación alfabética, no encontraremos en ella, por ninguna parte, algo parecido a una máquina. Lo mismo ocurre si nos referimos a una ecuación de segundo grado, o cuando utilizamos la expresión “comprender”. De hecho ni tan siquiera como representación se nos aparecen máquinas de alguna clase. Incluso, podría decirse, que en el caso de la matemática, aun cuando está constituida por máquinas lógicas, esta noción no le es habitual ni es utilizada para su enseñanza.

319


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Así, pues, a pesar de que la matemática comprende el uso de algoritmos, que en cuanto tales constituyen máquinas lógicas de procesar información, sin embargo, son tratados como procedimientos de resolución de problemas, y no en su forma genérica de máquinas de procesar formas. Sin embargo, en ambos casos, el uso del concepto cibernético de máquina permite exteriorizar la especificidad de la arquitectura de la máquina subyacente y de sus mecanismos. De otro modo, pemanecerían ocultos en la máquina de la cual surgen, el propio cuerpo humano.

De nuevo, pues, tenemos un divorcio entre el lenguaje como forma de representación y la máquina que la ejecuta, que no es considerada como parte de lo allí representado. Es cierto que, visto desde una cultura informática, el algoritmo correspondiente constituye “la máquina”; sin embargo, en tanto no sea explícita dicha conexión, quedara sólo en el rango de un procedimiento determinado ejecutado por la mente, pero no como una máquina que, en cuanto ha sido definida y exteriorizada, tiene “vida propia”. Es decir, para completarse como tal máquina requiere de la participación del hombre como un momento del procedimiento. En realidad, en los libros de matemáticas, no aparece el hombre o un ordenador, como parte de la máquina que calcula, por ejemplo. De hecho, en la enseñanza tradicional de la matemática, no se asocia 320


JULIO VENEGAS VASQUEZ

explícitamente el concepto de algoritmo al de máquina o mecanismo que procesa formas. Igual suerte corre la noción comprender, como he dicho, u otra cualquiera. Materia que necesariamente tiene que ser explícitada cuando se requiere simular o automatizar un proceso.

En esta lectura cibernética que realizo de la metafísica, la convergencia es mayor cuando se considera la afirmación siguiente: “el metafísico, en fin, se ocupa de las realidades que existen separadamente en cuanto tales.”

125

Lo cual nos sitúa en el proceso lógico de determinar las formas o las estructuras que subyacen a la experiencia, al quehacer propio de prácticamente cualquier actividad humana; lo hace el matemático, el filósofo, el químico, el obrero de cualquier especialidad, el artista, el poeta, el cibernético. Todos, con más o menos conciencia, navegan por las poderosas aguas de la metafísica, con distintos nombres, pero siguen siendo las mismas profundas aguas, en las que se ha de separar lo separable: la estructura, la organización, la forma, la logicidad de algo. Cuestión, como se sabe, de innegable importancia educativa y tecnológica, y que atañe directamente al desarrollo y evolución de la inteligencia.

125

Aristóteles: “Acerca del Alma”, op.cit. p.136.

321


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Al respecto, es necesario precisar que, en este contexto, la distinción materia-forma o mente-cuerpo es de orden metodológico y aplicado. No se trata, por tanto, de una escisión ontológica. En realidad, para los efectos de estos estudios, ni siquiera es relevante el problema ontológico. Se trata sólo de conceder, de una parte, que podemos abstraer la forma de algo, y de otra, hacerse cargo de la tradición cultural por medio de la cual, progresivamente, se han descrito las propiedades de una entidad, su estructura organizacional, su lógica de funcionamiento, hasta concluir en la especificación de una forma lógica, reproducible en aspectos significativos en una máquina cibernética o sistema adaptativo, construido con componentes cuya naturaleza es distinta al original. En relación con esto, hasta podría decirse que pueden coexistir sin conflicto las diversas distinciones a propósito de si la mente existe, o no, separada del cuerpo. Digo esto porque en tanto considere la separación como un recurso metodológico, no afectará directamente al estudio de las propiedades estructurales que ha

de poseer la

inteligencia humana para que tenga el rango de operación que realmente posee. Es la manera de enfrentar el problema a través de la metafísica, y también de la fenomenología, en cuanto se suspenda el juicio o se ponga entre paréntesis cualquier juicio acerca de si la realidad existe o no, cualquiera sea la forma de su concreción, para centrarse, en 322


JULIO VENEGAS VASQUEZ

este caso, en especificar de qué modo piensa y se adapta el hombre. Cuestión esta última ciertamente controvertida, por lo que apelamos al principio de “supongamos que…”, para seguir avanzando en nuestra investigación. Asimismo,

cabe

destacar

la

trascendental

contribución metodológica hecha por René Descartes sobre esta cuestión. No obstante, en la actualidad se han levantado voces para impugnar su pensamiento a propósito de su distinción

mente-cuerpo,

y

de

cómo

esta

habría

‘contaminado’ el pensamiento contemporáneo. A mi juicio, sin embargo, considero que los “desaciertos” atribuidos a nuestro filósofo se deben más bien a una lectura superficial de su obra.

Desde mi perspectiva, primero habría que decir que, en realidad, Descartes fue el precursor del método al que Husserl llamó fenómenológico que como se sabe implica, precisamente, suspender el juicio acerca de si la realidad existe o no, para trabajar directamente sobre el modo cómo se piensa. Lo que no es óbice para valorar el notabilísimo y original aporte de Husserl en relación a la descripción del ego cogito trascendental, consistente en el poderoso recurso métodológico de la fenomenología para avanzar en la descripción de la naturaleza del pensar. Hay que recordar que Descartes enfatiza, los recursos metodológicos de fingir, suponer, imaginar, simular, para contrastar diversos juicios 323


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sobre la realidad, someterlos a la duda metódica, o al menos, a las exigencias del conocimiento por intuición y deducción.

La gran aportación metodológica de Descartes consiste en mostrar el poder y riqueza de los recursos lógicos recién enfatizados y que, además, reivindican las posibilidades de separar la forma de la materia, en el modo del fingir… o del suponer que…, como uno de los recursos tal vez más fructífero del desarrollo del pensamiento. Todo ello también está presente de alguna manera, en los filósofos presocráticos, y desde luego en Platón y Aristóteles. El primero, tal cual consignábamos, cuando sostiene que la dialéctica, en tanto forma principal del pensar, consiste en distinguir formas, relacionar, combinar y comunicar formas. Y el segundo, cuando afirma que el intelecto es una forma de formas, y que lo propio de la metafísica es ocuparse de las realidades que existen separadas en cuanto tales, aludiendo al hecho de que pueden existir propiedades de la mente que sean exclusivas de ellas y que por tanto “podrían existir separadamente”. Esto último constituye la puerta de entrada a una de las características distintivas del desarrollo de la lógica electrónica, asentada sobre el principio de que, si es posible traducir la arquitectura organizacional de un proceso del pensamiento a conectivas lógicas en la forma de un complejo 324


JULIO VENEGAS VASQUEZ

dinámico de tales máquinas, entonces -como hemos apuntado-, es posible su reproducción con componentes distintos al original, como sería su traducción a circuitos electrónicos. Posibilidad que se expande significativamente cuando consideramos la cobertura de innovación y de nuevas formas de visión y automatización que pone a nuestra disposición la tecnología de realidad virtual, entre ellas la creación de una dimensión paralela en la que podríamos tener existencia virtual. En consecuencia, esta propuesta metodológica que se hace cargo y propone una explicación acerca del modo cómo el hombre genera y organiza el conocimiento, tampoco es excluyente con los ámbitos del conocimiento en donde es necesario ver de partida, y en unidad, la relación mentecuerpo; tal es el caso de la psicología, o del arte, trátese de la escultura, la danza, de expresiones rituales o de experiencias afectivas o emocionales de los diversos paradigmas teatrales. En realidad, en la descripción cibernética siempre está presente la unidad mente-cuerpo, más aún si su propósito es captar su comportamiento como sistema dinámico, como por ejemplo, todo lo que tiene que ver con robótica humana, o más ampliamente, con la automatización de propiedades de cualquier ser vivo. En todo caso, importa precisar que cuando el escultor o el psicólogo tratan la relación mente-cuerpo, como 325


JULIO VENEGAS VASQUEZ

una unidad indisoluble, y progresan en la descripción de esta unidad, no pueden sino hacerlo a partir de moverse entre la forma y su materia (el cuerpo o el material con que esculpirá). Con la primera, la forma, que como tal es vacia, alcanzan un patrón, sea estético o de comportamiento; y con la segunda, eligen el material más idóneo para plasmar su idea, que también, en sentido estricto, conduce a la noción de forma, “la forma del material correspondiente”, esto es, el bronce, el mármol, la madera, con la propia especificidad de cada uno: su textura, color, resistencia, versatilidad, costo, idoneidad para plasmar la idea. El artista trabajará, pues, sobre ambos momentos, alternativamente, desde la materia a la forma y viceversa; o mejor aún, se moverá siempre dentro del ámbito de la forma. Trátese de la estructura, o del material como forma. A su vez, en el caso del cibernético, esto no significa que olvide la materia de que está hecha la máquina, cuando estudia su lógica o su forma, más aún cuando su propósito es especificar el espectro de adaptabilidad de una máquina concreta. En este punto, es importante reiterar que no estamos trabajando con el concepto tradicional de lógica que, querámoslo o no, perpetúa la distorsión del saber dividido en dominios estancos y sin relación y en donde lo lógico aparece como lo frío y descarnado que mata la vida o que es 326


JULIO VENEGAS VASQUEZ

opuesto al movimiento. En realidad, es mínima la exigencia que estamos introduciendo en estas reflexiones; sólo se trata de asumir un camino insoslayable de exploración, el de la descripción eidética en conexión con la noción cibernética de máquina u organización. Las mismas que han ofrecido innumerables

y

poderosos

frutos

conceptuales

y

metodológicos, en el más amplio espectro de campos del conocimiento y de aplicaciones. Por consiguiente, nada que ofenda al pensamiento. Esta es una de las razones por las que, a mi juicio, el modo

de

interrogación

metafísico

no

difiere

fundamentalmente de la forma cibernética: poner a la vista aquello que hace que una cosa sea lo que es, su forma o arquitectura organizacional, separable de la materia de la cual está hecha, y posible de reproducir con otros componentes, cuyo único requisito es que su materia sirva al propósito de la reproducción. La diferencia, si puede decirse tal, consiste en que la respuesta cibernética conduce directamente a su posibilidad de automatización, algo con lo que no contaron los filósofos primigenios: la clave eléctrica, o la posibilidad de simulación computarizada de los procesos del pensamiento. De haber contado con ello, sin duda les hubiese permitido contrastar sus hallazgos conceptuales, con el diseño de la máquina lógica correspondiente. De este modo, los filósofos fundadores habrían sido los primeros ingenieros en comunicaciones y automatización. Desde una 327


JULIO VENEGAS VASQUEZ

perspectiva pedagógica, los actuales ingenieros tendrían que tener una sólida formación filosófica, así como los filósofos disponer

de

formación

en

ingeniería.

Para

ambas

especialidades, en todo caso, una noble tarea y un fascinante desafío. En este contexto, la lógica, en cuanto soporte para superar la división del conocimiento en disciplinas o ciencias, ha de ser comprendida, y ampliado su alcance, a la luz de su profunda transformación contemporánea. De este modo, como ya adelantáramos, nos alejamos de la concepción tradicional que caracteriza a este ámbito del saber como aquel que se ocupa de las reglas del pensar, o del conocimiento verdadero-falso. Ahora debemos ingresar al amplísimo campo de lo lógico como lo organizacional, de la clase que fuere, incluidos el desorden y el caos, el azar, la incertidumbre o lo probabilístico. Se trate de la razón, del sentimiento, de la sensibilidad, de la emoción, de la experiencia cotidiana, de procesos o fenómenos de la naturaleza, o del diseño de máquinas cibernéticas.

Así, pues, y dado el enorme espectro que desde esta perspectiva cubre la noción de lo lógico u organizacional, su condición básica no es, como ordinariamente se la percibe, el “orden” o una secuencia coherente de proposiciones, fría y descarnada, carente de “vida”, al modo como por lo general 328


JULIO VENEGAS VASQUEZ

se entiende esta disciplina; muy al contrario, ella misma es expresión de la urdimbre de la vida, de la naturaleza, en su devenir misterioso, contrapuesto, azaroso, desordenado, incierto, entre diversas otras categorías que pueden utilizarse para expresar la extrema, y también inabarcable complejidad cósmica. Lo lógico sería pues la arquitectura subyacente a las más diversas formas de conocimientos -así como de la realidad- en el modo, recién y preliminarmente descrito. De forma que constituye el entramado que unifica y da sentido a la más amplia variedad de estados posibles que se despliegan por doquier, en un incesante movimiento de generación y destrucción, de combinación y recombinación, de formas y contenidos que oscilan entre la forma y la materia, o como formas definidas o confusas que acicatean la imaginación y la creatividad.

En esta dirección es preciso señalar que el concepto de disciplina y todo lo relacionado con él -en la forma de inter, meta, multi, e incluso transdisciplina-, oculta una limitación del saber así definido, que es necesario revisar para crear una conceptualización apropiada que refleje la profunda transformación del conocimiento a la que asistimos en la actualidad. Mejor aún, tal vez sea el momento de ir abandonando el concepto de disciplina, o de ciencia 329


JULIO VENEGAS VASQUEZ

determinada, puesto que constituyen la delimitación de algún campo del conocimiento que por lo mismo representa, por lo general, establecer una conceptualización que instala en el pensar, y en sus producciones, la impronta de la escisión o división sin relación que insoslayablemente, en tanto fragmento del conocimiento, afecta a la constitución de una disciplina o ciencia. En efecto, la organización del conocimiento en campos que generan métodos, conceptos y nomenclatura diferentes, implica, de hecho, un significativo margen

de

ignorancia

o

desconocimiento

sobre

la

interrelación y acción recíproca total que se encuentra allende

las

fronteras

especialización,

o

que mejor

demarcan aún,

de

el

ámbito

de

fragmentación

correspondiente. Las fronteras así establecidas, cercenan, pues, inevitablemente, los múltiples vasos comunicantes existentes en el saber. Pero no sólo por eso, sino porque las diversas ramificaciones

remiten,

trascendentalmente,

a

los

fundamentos del mismo campo disciplinario, el cual, en realidad, sólo desde fuera de su ámbito de pertinencia, puede encontrar su propio fundamento. Razón por la cual, constituido como campo disciplinario, se transforma en una verdadera negación de sí mismo, dado que se le despoja de la posibilidad de fundamentación y del soporte de orden meta, o saber del saber. Desde otro ángulo, se constituye en 330


JULIO VENEGAS VASQUEZ

un campo mutilado del saber que, estructurado de esa manera en la educación, impide al estudiante y al profesor acceder a una cosmovisión, situándolo en un nivel primario y mecánico de la misma, cercenando también sus propios procesos del pensar.

Albert Einstein, sostenía al respecto: “Por otra parte, siento necesidad de oponerme a la idea de que la escuela debe enseñar directamente el conocimiento especial y las habilidades que más tarde habrán de emplearse inmediatamente en la vida. Las exigencias de la vida son demasiado variadas para hacer que tal enseñanza resulte posible en la escuela. Aparte de esto me parece inadmisible el que se trate al individuo como un instrumento muerto. La escuela debe tender siempre a que el joven salga de ella como una personalidad armónica, y no como un especialista. Y esto es, en mi opinión, igualmente cierto en el caso de las escuelas técnicas, en las que los estudiantes deben dedicarse a una profesión claramente definida. Siempre debería figurar en primer rango el desarrollo de la capacidad de pensar y de juzgar de una manera independiente, y no la adquisición de conocimientos especiales. Si un hombre se ha adueñado de los principios fun-

331


JULIO VENEGAS VASQUEZ

damentales

del

objeto

que

estudia,

y

ha

aprendido a pensar y a trabajar de manera independiente, reorrerá su camino con seguridad y, además, será más capaz de adaptarse a los progresos y a los cambios, que aquel cuya educación consiste en adquirir conocimientos detallados.” 126

En mi opinión, un ejemplo presente de distorsión educativa tal como expone Einstein lo constituye la educación por competencias. En esta el objetivo central está puesto fuera del educando: su preparación para cumplir un propósito

externo,

como

mecánico,

ingeniero,

obrero

especializado, o cualquiera otra forma en la que se privilegia la habilidad para ejecutar determinada acción de forma competente; resultado: un ser humano fragmentado, pero “útil” para la sociedad, si bien menos útil y más bien perjudicial para sí mismo, por cuanto cercena, minimiza, la condición primera de universalidad de que es depositaria la inteligencia. De esta problemática surge la interrogante ¿y dónde está el hombre? Porque desplegando el principio educativo de las competencias nos hemos olvidado de que, frente

126

Einstein, A.: “Conceptions scientifiques, morales et sociales”, citado por E. Simard en “Naturaleza y Alcance del Método Científico”, Editorial Gredos, Madrid, 1961, p. 37.

332


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cualquier persona, estamos en presencia de una entidad hipercompleja, un paradigma de organización por excelencia, en la que toda clase de estructuras y principios de funcionamiento de la naturaleza y la materia adquieren vida. Por consiguiente, la educación ha de propender ha desplegar en el alumno tales recursos paradigmáticos. En esta tesis me propongo fundamentar, al menos de modo preliminar, el hecho de que solucionar esta dificultad implica avanzar en el diseño y en la creación de un método, y al mismo tiempo, de una estrategia educativa y ambiente cultural, y organizacional de orden meta, esto es, inteligente. Para ello es menester establecer convergencia estructural y educativa entre la organización del

conocimiento,

la

correspondencia con la organización de la inteligencia, y éstas,

con

sus

extensiones

tecnológicas.

Para

ello

necesitamos también de un nuevo concepto de inteligencia que provea dicha convergencia estratégica en dirección a la unificación del saber.

Albert Einstein

333


JULIO VENEGAS VASQUEZ

11

DEL AMPLIO ESPECTRO METODOLÓGICO DE DESCARTES

Podemos

continuar

este

periplo

dirigido

a

fundamentar y constituir de modo preliminar una forma metodológica universal, retornando a la contribución clásica de

Descartes.

Este

filósofo

resulta

particularmente

interesante a pesar de la lectura controvertida y crítica que con frecuencia se hace de su exposición. Nuestra incursión dejará a la vista que en rigor, el método cartesiano, como ya adelanté, es bastante más que lo que ordinariamente se considera como tal, esto es, sus cuatro reglas. En realidad, comprende todo su “Discurso” y su obra, y con ello su experiencia vital, su concepción de la vida, de la historia de los pueblos, así como su particular percepción de los problemas del poder, de las costumbres y prejuicios, de las creencias religiosas, así como de los errores de la ciencia y de las vicisitudes filosóficas, de las cuales se hace cargo a través de sus escritos. Desde el sistema de referencia teórico que procuro esbozar a través de estas páginas, se hace del todo necesario realizar una metalectura cibernética de la filosofía 334


JULIO VENEGAS VASQUEZ

para explicitar su notable contribución a la descripción de la diversidad de estructuras y principios de funcionamiento que convergen, cuando el propósito es diseñar y fundamentar un método no fragmentado, y de alcance lo más universal posible. En esta dirección, será necesario tener presente nuestra reflexión preliminar acerca del alcance de la noción cibernética de máquina, su relación con el concepto y la posibilidad de su recreación tecnológica. De igual forma debemos considerar la naturaleza hologramática de la inteligencia y su rango organizacional meta. Por ello propongo que, como sistema de referencia más incluyente, concedamos

la

correspondiente

naturaleza

metahologramática del método en tanto momento de la entidad que le sirve de soporte. A su vez, cabe añadir que cualquier forma metodológica, por muy especializada y necesaria que se nos presente, debe poseer tal propiedad. Esto nos permite avanzar en la constitución de un método universal por el amplísimo espectro de operación de la inteligencia humana. Al respecto, si es coherente el concepto de que la inteligencia humana puede concebirse como una metamáquina universal, entonces no correspondería probar la posibilidad de un método universal, dado que por el principio de recursividad organizacional, el método sería un momento 335


JULIO VENEGAS VASQUEZ

o un modo de desplegarse de la máquina que le sirve de soporte. En consecuencia, se trata, primero, de describir lo más

aproximadamente

posible

la

variedad

e

interconectividad de sus propiedades lógicas y adaptativas; y luego, organizar la variedad de tales recursos en un programa de adiestramiento educativo consciente y, por consiguiente, de orden meta. Mi análisis de Descartes, o de cualquier filósofo, en relación con esta metalectura, y éste tema en particular, está orientada en primer lugar a distinguir la variedad de máquinas cibernéticas (o formas adaptativas) que pueden estar implícitas en la reflexión filosófica. Con ello se hará más evidente la contrastación y el coafinamiento con el universo de

formas

lógicas,

adaptativas

y

anticipatorias

interconectadas que dan sustento, y que a la vez son constitutivas de la corporeidad de la inteligencia. No insistiré lo suficiente de que, en principio, me hago cargo de las dificultades que tiene para una comprensión inicial de esta metodología, el empleo del vocablo máquina para referirnos, por ejemplo, a la pasión, la opinión, la ambición, la presunción, la creencia o cualquier forma del pensamiento o del sentimiento. Asunto que ya vimos con algún detalle. No obstante, apelo a la indulgencia

336


JULIO VENEGAS VASQUEZ

y paciencia del lector para que, al menos de modo temporal, conceda en realizar una metalectura transitoria con las características propuestas en mi tesis. Transitoria por cuanto pienso que estamos ingresando a un espacio que demanda de un nuevo lenguaje, así como de una unidad de visión que nos advierte que, en este punto de encrucijada, quizá sólo estamos más bien lejos de la salida de la oscura caverna, como

diría

nuestro

maestro

Platón.

Sin

embargo,

necesitamos avanzar hacia el descubrimiento de nuevas formas de comunicación, en las cuales, y en aspectos trascendentales, el lenguaje que conocemos más que obnubilar, ilumine nuestra inteligencia y voluntad. Veamos un ejemplo de metalectura que propongo, teniendo a la vista el siguiente pasaje de las “Meditaciones Metafisicas”: “Me era preciso emprender seriamente, una vez en la vida, la tarea de deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces había dado crédito, y empezar todo de nuevo desde los fundamentos, si quería establecer algo firme y constante en las ciencias. Me aplicaré seriamente y con libertad a destruir

en

general

todas

mis

antiguas

opiniones… me bastarán para rechazarlas todas con en-contrar en cada una el más pequeño

337


JULIO VENEGAS VASQUEZ

motivo de duda. Y para eso tampoco hará falta que examine todas y cada una en particular, pues sería un trabajo infinito; sino que, por cuanto la ruina de los cimientos lleva necesariamente consigo la de todo el edificio, me dirigiré en principio contra los fundamentos mismos en que se apoyaban todas mis opiniones antiguas.” 127

Una lectura habitual del pasaje se fijaría más bien en el argumento o en la historia que nos relata Descartes. Una metalectura, como la que se propone, fija también la atención en los conceptos, y formas adaptativas que se encuentran en el pasaje, y que para los efectos de configurar un método universal y comprender su alcance, exigen ser descritas en su estructura y principios de funcionamiento, sea por el propio filósofo o por el lector. Ello en un intento por configurar la arquitectura organizacional de la diversidad de máquinas que podríamos tipificar como unidades de proceso, de orden comunicacional o adaptativas, que se ponen en acción cuando el ser humano despliega sus recursos lógicos y adaptativos para abordar el estudio, proceso u operación de cualquier fenómeno, sistema o actividad, cual sería el caso del pasaje recién citado. El plano de tales unidades nos mostrará, además, aspectos de la clase de complejidad de la inteligencia, la interconectividad 127

Descartes, R.: “Meditaciones Metafisicas”, Ediciones Alfaguara, Madrid,1977, p.17

338


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que subyace a su accionar, y la consistencia de proponer un método de alcance universal. Para aproximarnos a cómo sería este enfoque metodológico, desagregemos el pasaje seleccionado de Descartes: 

Deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces había dado crédito.

Empezar

todo

de

nuevo

desde

los

fundamentos, si quería establecer algo firme y constante en las ciencias. 

Para rechazarlas todas me bastará con encontrar en cada una el más pequeño motivo de duda.

Me

dirigiré

en

principio

contra

los

fundamentos mismos en que se apoyaban todas mis opiniones antiguas.

Una pregunta orientadora podría ser: ¿qué tipos de sistemas, o máquinas, contiene el pasaje?. A mi juicio, al menos las siguientes:

339


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En la primera, “Deshacerme de…”, estoy en presencia de la máquina que reevalúa, y de aquella que da crédito a diversas opiniones. En la segunda, “Empezar todo…”, la máquina que reconstruye, y aquella que decide sobre un objetivo determinado…”Si quería establecer algo….” En la tercera, “Para rechazarlas…”, estamos en presencia de la máquina que discrimina a partir de la duda; y la duda misma como una máquina para filtrar información. En la cuarta, “Me dirigiré…”, la máquina que decide el rumbo: la voluntad y la inteligencia; y aquélla de la memoria de las opiniones antiguas. A su vez, cada una de ellas remite a una extraordinaria complejidad estructural, que en lo inmediato conduce a la máquina que les sirve de soporte: Sócrates, Descartes, Wittgenstein; o alguno de nosotros, aprendices de la

filosofía,

que

así

nos

interrogamos,

teorizamos,

reflexionamos, dudamos u orientamos la inteligencia al estudio de un ámbito determinado de cuestiones problematicas. No es nuestro propósito describir aquí, en detalle, cada una de estas máquinas. Sirva a nuestro objetivo aproximarnos a concebir un método de alcance universal, 340


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cuya relevancia es hacer consciente, en unidad y tras comprender su diversidad y variedad, el entramado de máquinas o sistemas interconectados que pueden estar en la base de nuestro despliegue indagativo. Se observará que con entera independencia del campo de estudios que se aborde, cualquiera de estas máquinas puede ser aplicada sin distinción. Lo cual, a mi juicio, es otra manera de aproximarse a la universalidad métodológica que subyace a cualquier forma indagativa. En realidad, en una lectura filosófica rigurosa, si se dispone de una comprensión del espíritu de la cibernética, ese camino debiera realizarse. Por consiguiente, aquí he agregado la noción de mecanismo, o máquina lógica, o de máquina que procesa formas, o, más específicamente, la máquina cibernética. De tal modo que, por ejemplo, las expresiones que he resaltado, o cualesquiera otras de este nivel organizacional, emergen como máquinas adaptativas que procesan formas, teniendo como sustrato organizacional y en un esquema simplificado, elementos tales como dispositivos

de

entrada-salida,

de

proceso,

de

retroalimentación, de comunicación, de reconocimiento y distinción de formas, de reducción de incertidumbre, de ruido, o de gobernabilidad, que no son evidentes en una lectura alfabética, y que más bien son ajenos a una lectura filosófica tradicional.

341


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En este punto es importante tener presente que el método fenomenológico, el dialéctico, el positivista, o cualquier otro, no son ajenos ni distintos a la clase de abordaje que realiza el cibernético, el metafísico, el científico, el guerrero o el campesino, cuando reflexionan sobre algo o actúan reflexivamente. Todos apuntan básicamente a explicitar o describir la forma que subyace a aquello que llama su atención. Así, pareciera ser que lo que establece la diferencia es más bien el sistema de referencia adoptado. Al respecto, el lector podría señalar que no se requiere ir al abstruso campo de la filosofía para identificar o separar los elementos que hemos tomado del pasaje. Tal apreciación es acertada. En mi defensa alego al menos las siguientes dos cuestiones: primero, que por regla general, cuando el filósofo se refiere a algo determinado lo hace desde una concepción del mundo que, aún cuando pudiera no ser de nuestro agrado, con seguridad lo hará desplegando una fina arquitectura lógica, conceptual, teorética que en más de algún aspecto podría enriquecer nuestra visión; y segundo, porque parece consistente sostener que en el lenguaje cotidiano, y en los diversos paradigmas de acción que hemos mencionado (el artista, el guerrero, el mistico, así como el filosófico y científico), operan los mismos recursos lógicos.

342


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En realidad, no podría ser de otro modo, por cuanto es la misma metamáquina lógica la que se pone en acción, se encuentre o no bien estructurada, bien o parcialmente apertrechada

de

conocimientos

y

experiencias.

Por

consiguiente, antes que perderme en la diversidad de manifestaciones concretas, y nombres diferentes para las mismas, en los que se puede extraviar mi captación de la logicidad implícita, debo, a mi juicio, estar atento y hacerme cargo de lo que está allí, detrás, como lo mismo, la universalidad metodológica subyacente. Lo que propongo delinear de modo preliminar. Para ir despejando progresivamente la idea de constituir un método de alcance universal, es menester responder a algunas interrogantes que nos permitan mejor situarnos para encontrar un camino y estrategia que facilite nuestra labor indagativa. Así, una interrogante podría ser: ¿qué hace que los caminos o estrategias diseñadas en los diversos ámbitos del saber, para el abordaje y solución de una amplia variedad de problemas puedan, sin embargo, ser todos ellos considerados métodos?. Una respuesta que me parece coherente es que todos van a la búsqueda de la forma, arquitectura organizacional, o clase de conectividad que subyace tras el modo de aparecer la cosa o algo, considerando, además, que dicha forma pueda referirse a la materialidad misma de lo estudiado. O también cuando se refiere al diseño de un modelo o explicación de la realidad, 343


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que puede o no

corresponder con algo existente, pero

siempre como posibilidad de la imaginación. Si lo anterior es razonable, entonces la posibilidad de un método universal es efectiva o viable. Se trata de buscar en la diversidad metodológica el principio que unifica y, desde otro ángulo, hacerse cargo de cómo la división del conocimiento entraba nuestra visión en unidad. Parece fácil. Pero ya sabemos que al arribar a este punto, hemos hecho un largo camino de extravios que debemos desandar, y que además, para salir de la oscura caverna de la ignorancia, hemos de realizar un ascenso difícil, áspero y escarpado. El matemático Norbert Wiener, que sentó las bases para propender de manera sólida hacia la unificación del saber, demostró que no es una idea peregrina establecer puentes

entre

las

diversas

ciencias

y

formas

de

conocimiento, con productivas ventajas para estimular el proceso

de

invención

y

optimizar

los

sistemas

de

organización, entre diversos otros efectos beneficiosos para la sociedad. En todo caso, procediendo de este modo, tenemos otra puerta de entrada para desplegar la arquitectura organizacional y el alcance del precepto filosófico Conócete a ti mismo. Al tiempo podremos contar con una forma metodológica preliminar para describir formas en extremo

344


JULIO VENEGAS VASQUEZ

complejas de pensar o sentir. Lo que, a su vez, nos permitirá avanzar en el proyecto cibernético de automatización robótica de la inteligencia humana y de otros seres vivos: el campo de la Inteligencia Artificial. Otra extensión poderosa de este modo cibernético de abordaje para el mejor desarrollo de la inteligencia, lo constituye el programa o modelo educativo que hemos de diseñar para lograrlo. Lo que conduce necesariamente a la búsqueda de un método universal, que, a su vez, ha de ser coincidente con una matriz formativa suficientemente poderosa como para satisfacer la Ley del Requisito de Variedad. Por tanto, no se trata de una cuestión trivial ni mecánica: “aplico las reglas y ya está”. A través de la primera parte del Discurso, Descartes especifica parte de esta compleja red, mencionando el rol que desempeñan en nuestra manera de pensar, y que me he permitido entresacar del texto: la

ambición,

la

opinión,

la

propensión

a

equivocarnos, los vicios, virtudes, la desconfianza, la presunción, la suerte, la franqueza, la pasión, el deseo, las dudas y errores, el entusiasmo, la seducción, la misma suave dulzura de la poesía, las representaciones irreales, la insensibilidad, el orgullo, la desesperación, la incitación, el engaño, las imposturas, el aparentar, los artificios.

345


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Y en la segunda parte, suma y sigue: las

preocupaciones,

las

distracciones,

la

prudencia, los apetitos, las imperfecciones.

Todos estos aspectos, obtenidos de diversos pasajes de su “Discurso…”, nos muestran una gran variedad de estados

o

modos

de

comportamiento

que

inciden

directamente sobre la consistencia y coherencia de nuestro pensamiento. En sentido estricto, se trata de otras tantas formas adaptativas o estructuras que utilizo a diario, de las cuales puedo aprender, o reflexionar sobre ellas. Al mismo tiempo, nos muestran parte del amplísimo espectro de motivaciones, o de procesos que implícita o explícitamente, consciente o inconscientemente, despliega la inteligencia, y que, para el caso de nuestro filósofo, es menester conocer, al tiempo que estar vigilantes, a fin de no sucumbir a la oscuridad que proyectan sobre y desde nuestro buen sentido o razón. Así, pues, el camino configurado por Descartes, nos muestra la amplitud de este desafío, y cómo es esencial tener presente, activamente –para sobrevivir a la alta variedad de confusión e ignorancia que acompaña a nuestro conocimiento-, al menos los siguientes factores, también entresacados de su obra:

346


JULIO VENEGAS VASQUEZ

La suerte que desde la juventud estuviese en contacto

con

sospechosos

ciertas deben

orientaciones;

parecernos

los

cuán juicios

pronunciados en nuestro favor por los amigos; asumir el progresivo descubrimiento de nuestra ignorancia; tener presente el valor de las fábulas y su graciosa elegancia que excitan el ingenio; la importancia de las costumbres; la necesidad de examinar todas las ciencias incluso las más supersticiosas y falsas; viajar, conocer cortes y ejércitos; gentes de diversos temperamentos y condición social; liberarse de todas las opiniones anteriores integradas dentro de nuestra creencia.

Esto nos estimula a considerar el método cartesiano desde una perspectiva cibernética, de modo particular teniendo presente la Ley del Requisito de Variedad. De una parte, la amplísima variedad del medio en la que se ha de sobrevivir, junto con la correspondiente variedad de estados, acciones y modos de pensar que el hombre despliega para adaptarse. Por consiguiente, tenemos la necesidad de un método que posea la riqueza y versatilidad para abordar tal extrema complejidad. Su punto de partida, en el Discurso, es distinguir qué se quiere decir con “esta cosa mejor repartida del mundo” llamada buen sentido o razón que posee el hombre, en tanto “capacidad de juzgar correctamente y de distinguir lo verda347


JULIO VENEGAS VASQUEZ

dero de lo falso.”

128

La necesidad de explicitar el concepto de

razón para especificar qué entendemos por método y cuál es su alcance, nos plantea una cuestión de gran complejidad que de partida presupone, en nuestra metalectura, que el método en Descartes, es más que el método. Esto es: si tomamos como referencia los cuatro preceptos cartesianos, estos se nos presentan sólo como una posible puerta de entrada a un holograma que, no obstante, es hipercomplejo, multidimensional. Podemos pues, de modo preliminar, atribuir al método similar arquitectura que la de la inteligencia, es un modo suyo, que nuestra tesis se ha propuesto de modo inicial, exponer y fundamentar en cuanto posibilidad de constituirse en matriz educativa lo más universal posible. Sostengo

que

en

tanto

concedamos

que

la

inteligencia es depositaria de una arquitectura de orden meta, ésta tendría también que ser el soporte estructural del método, cualesquiera sean las formas que asuma. Es lo que nos permite afirmar que es posible avanzar en la idea de diseñar un método universal, en cuanto se acerque, como tal arquitectura, a la universalidad lógica y adaptativa de la inteligencia. Al respecto, es ilustrativo y anticipatorio de la importancia de los estudios sobre la inteligencia, el siguiente pasaje de Descartes:

128

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit. p.4

348


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“El que se proponga examinar todas las verdades asequibles a la razón humana… sabrá, por las reglas que hemos dado, que nada podemos

conocer

antes

de

conocer

nuestra

inteligencia, porque el conocimiento de todas las cosas depende de la inteligencia y no la inteligencia examinar

del lo

que

conocimiento; sigue

después

de

inmediatamente

al

conocimiento de la inteligencia pura, enumerará los medios de conocer que poseemos, además de la inteligencia, y verá que no hay más que dos: la imaginación y los sentidos.129

En realidad, lo que se activa cuando busco nuevas interconexiones del saber, o nuevas aplicaciones de las mismas, es, consciente o inconscientemente, la totalidad de mi ser. Se trate de abordar campos inexplorados, o de encontrar respuestas o explicaciones más amplias y profundas para problemas irresueltos. Lo que implica tener presente la existencia viva de un trasfondo que comprende una historia personal y colectiva, prejuicios, ambiciones, deseos, creencias, convicciones no fundamentadas, dolores, esperanzas, realizaciones, fracasos, certezas y aciertos. Lo que –sea dicho-, muy infrecuentemente se menciona cuando de manera formal se habla sobre el método. Sin embargo, y

129

Descartes, R.: “Reglas para la Dirección del Espíritu”, en Julian Marias: “La Filosofía en sus Textos”, T-II, Editorial Labor, Barcelona, 1963, p.296

349


JULIO VENEGAS VASQUEZ

como ya sabemos, Descartes si se preocupa de ellos exponiéndolos de manera magistral. A mi juicio, por tanto, así se trate de una metodología de

enseñanza-aprendizaje,

experimentación

o

para

de

un

investigación,

propósito

de

especializado

cualquiera, tanto la comprensión, ejercitación y el despliegue metacognitivo y metalógico de los diversos recursos, estructuras, mecanismos, coafinamientos y acoplamientos adaptativos

y

culturales

del

cuerpo

humano,

harán

consistente la proposición de que el método es más que el método, y cuya raigambre primigenia es el precepto filosófico Conócete a ti mismo. Veamos infundadas

a

algunas mi

consideraciones

entender,

aunque

críticas,

relevantes,

para

comprender el verdadero alcance del método cartesiano. Jeremy Campbell, por ejemplo, sostiene que para Descartes:  “La mente es autosuficiente. Se encuentra aparte de todo lo natural y es un campo independiente.  El cuerpo se puede estudiar sin hacer referencia a la mente, y la mente se puede estudiar por sí sola, separada del cuerpo.

350


JULIO VENEGAS VASQUEZ

 La mente no tiene por qué estar encarnada, existir en el espacio, ser captada por un recurso físico.

 No necesita un mundo. De hecho, una de las propiedades más importantes de la mente cartesiana es su falta de mundanidad.

 En el acto de pensar, declaró Descartes, fácilmente podría fingir que no tengo cuerpo, que no hay mundo y que no hay lugar para que yo esté.” 130

Por el contrario, si tan sólo consideramos la primera parte del “Discurso”, Descartes nos advierte sobre cómo la diversidad de nuestras opiniones “proviene solamente del hecho de que conducimos nuestras reflexiones por distintas vías y no examinamos atentamente las mismas cosas” 131. Una conexión sin duda explicita entre el hombre, su entorno, su sistema de creencia y su modo de reflexionar sobre el mundo o las cosas. Más adelante agrega: “desde mi juventud estuve en contacto con ciertas orientaciones que suscitaron en mi consideraciones y máximas a partir de las 130

Campbell, Jeremy: “La Máquina Increíble”. F.C.E.,Santiago, Chile, 1997, p. 388 131

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., p.4

351


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cuales he llegado a formar un método… teniendo presente no sólo la mediocridad de mi ingenio, sino también la corta duración de mi vida”

132

. Para luego afirmar:

“Opinaba también que la lectura de las grandes obras es similar a una conversación mantenida con las gentes más honestas del pasado que han sido sus autores y, a la vez, una conversación minuciosa en la que nos dan a conocer únicamente lo más selecto de sus pensamientos; asimismo, consideraba que la elocuencia posee una belleza y una capacidad de seducción incomparables y que la suave dulzura de la poesía puede engendrar entusiasmo;… creía que los escritos relacionados con temas de costumbres contienen múltiples enseñanzas y abundantes exhortaciones a la virtud que son de gran utilidad” 133

.

En realidad, son diversos los pasajes en que Descartes nos muestra su reconocimiento del mundo, su ser en el mundo, su mundanidad que Campbell le niega. Bastará con citar, para refrendar este sentido profundo en su filosofía, su siguiente reflexión:

132

Ibidem, p. 4

133

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit. p. 6

352


JULIO VENEGAS VASQUEZ

“Por estas razones, tan pronto como la edad me permitió

alejarme

del

acatamiento

de

mis

preceptores, abandoné de forma total el estudio de las letras y tomando la decisión de no buscar otra ciencia que la que pudiera encontrar en mí mismo o en el gran libro del mundo, dediqué el resto de mis años de juventud a viajar, conocer cortes y ejércitos, tratar con gentes de diversos temperamentos y condición social, coleccionar experiencias, ponerme a prueba en las ocasiones que la fortuna me ofrecía y reflexionar en cualquier ocasión de forma tal sobre las cosas que se presentaban que siempre pudiese obtener algún provecho… Pero después de haber empleado varios años en realizar un estudio del libro del mundo, intentando adquirir alguna experiencia, tomé un día la resolución de analizar todo según mi razón y de emplear todas las fuerzas de mi ingenio en seleccionar los caminos que debía seguir. Estimo que esto me permitió obtener un provecho mayor del que hubiera podido alcanzar permaneciendo en mi país y atendiendo a mis libros.”134

“No es suficiente, pues -advierte Descartes-, poseer un buen ingenio sino que lo principal es aplicarlo

134

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., pp. 9-10

353


JULIO VENEGAS VASQUEZ

correctamente. Las almas más eminentes -dirá a reglón seguido-, son capaces de los mayores vicios como de las mayores

virtudes”

135

.

En

realidad,

nuestro

filósofo,

expresándose de manera clara, sencilla y comprensible en materias de ordinario complejas, se propone diseñar un método filosófico que encarna y asume sus inquietudes, temores, reservas, incertidumbres y dudas. Sin embargo, tiene la convicción de que la ruta elegida le conducirá por caminos de certeza. Aún más, el fino tejido lógico y conceptual que construye, estemos o no de acuerdo con él, está hecho de la realidad, y de forma aproximada, de su propia vida. “No es mi deseo enseñar en este tratado el método que cada persona debe seguir para dirigir adecuadamente la razón; únicamente intento presentar cómo me he esforzado en dirigir la mía.” 136

Cuando me refiero al problema de la mundanidad, respondiendo a la objeción de Campbell, y en una materia aparentemente alejada del método, es porque

parte

importante de la crítica que se formula a Descartes, estriba en que habría conferido a la razón un poder autosuficiente, separado del cuerpo; una escisión que ‘ningún intelectual contemporáneo que se precie de tal estaría dispuesto a 135

Ibidem, p. 4

136

Ibidem, p. 5

354


JULIO VENEGAS VASQUEZ

aceptar’. Es más, se le acusa de males filosóficos y científicos actuales, e incluso culturales, que arrancarían de dicha distinción. A mi juicio, por el contrario, y siempre en relación con la mundanidad, tanto el Discurso del Método como sus Meditaciones Metafísicas tienen esta hermosa impronta existencial personal, enraizada en su caminar por el mundo. Cuestiones todas que, por cierto, y a mí entender, constituyen en Descartes parte explícita del método, que nosotros debieramos asumir. Su relato, o fábula, como él señala, no es meramente anecdótica, es la historia del método cartesiano, y es el método mismo, en cuanto mediante tal relato explicita cómo la forma de conducir su vida, las vicisitudes que llenan de sentido su visión del mundo, inciden en su (o en mi) interpretación o explicación de la realidad, y en el mismo modo como siento las bases de mi filosofía. Por tanto, nada despreciable o intrascendente. Desde

otro

ángulo,

será

Damasio

quien

argumentará en contra de Descartes y en tal sentido me haré cargo de la separación entre mente y cuerpo que se le imputa a nuestro filósofo como un error grave, apreciación que por lo demás Campbell comparte: “Éste es el error de Descartes: la separación abismal entre el cuerpo y la mente, entre el material de que está hecho el cuerpo, medible,

355


JULIO VENEGAS VASQUEZ

dimensionado,

operado

mecánicamente,

infinitamente divisible, por una lado, y la esencia de la mente, que no se puede medir, no tiene dimensiones, es asimétrica, no divisible; la sugerencia de que el razonamiento, y el juicio moral, y el sufrimiento que proviene del dolor físico o de la conmoción emocional pueden existir separados del cuerpo. Más específicamente: que las operaciones más refinadas de la mente están separadas de la estructura y funcionamiento de un organismo biológico.” 137

En esta dirección habría que precisar, primero, que “la separación abismal entre el cuerpo y la mente, entre el material de que está hecho el cuerpo… y la esencia de la mente”, que Damasio cuestiona a Descartes, no es algo que haya sido inventado por éste. Es parte de nuestra cultura desde sus orígenes, y tiene en la actualidad su fuerte y bien fundamentada presencia, por cuanto posee directa relación con una cuestión metodológica central: la distinción entre forma y contenido; entre la arquitectura organizacional de algo, y la naturaleza del componente material que le sirve de soporte. De modo que si dispongo de un material distinto al original pero que me sirva de soporte para reproducir el sistema, máquina, o mecanismo biológico determinado, 137

Damasio, Antonio: “El Error de Descartes”, Biblioteca de Bolsillo, CRÍTICA, Barcelona, 2004. p. 286

356


JULIO VENEGAS VASQUEZ

entonces tengo la posibilidad cierta de efectuar, a partir de su descripción, el posterior diseño, simulación, y construcción con tales diferentes materiales. Sería el caso de la fibra óptica para “encarnar” redes de comunicación neuronales, o de circuitos integrados para automatizar un algoritmo aritmético como la suma, lo que originalmente es ejecutado por un computador biológico, el hombre, y después por una máquina como el ordenador. Las reservas de Campbell y de Damasio acerca de la separación mente y cuerpo que Descartes entronizaría, si bien puede concederse que están avaladas por diversos pasajes de la obra de este filósofo, también cabe tener presente

que

la

distinción

de

Descartes es

principalmente de orden metodológico.

asunto

De hecho, por

ejemplo, podemos hablar de su escepticismo radical, utilizado por él como un recurso metodológico, aún cuando en estricto rigor, él no sea un escéptico. Sin embargo, y en esta dirección, a partir de su duda metódica, necesita poner en cuestión todo el conocimiento, sus experiencias y representaciones, provengan o no del cuerpo o de la mente. Sus recursos métodológicos son, entre otros, como he señalado: el suponer que…, el fingir…, el imaginar…, el creer…, también por cierto el pensar que…., los cuales, sea dicho, cumplen una función trascendental en la constitución del edificio teórico que levanta, pero que también son parte

357


JULIO VENEGAS VASQUEZ

decisiva de un pensar consistente y coherente para muchos pensadores en cualquier ámbito del conocimiento. “Y, finalmente, considerando que hasta los pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos pueden asaltarnos cuando dormimos, sin que ninguno en tal estado sea verdadero, me resolví a fingir que todas las cosas que hasta entonces habían alcanzado mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños…

Posteriormente,

examinando

con

atención lo que yo era, y viendo que podía fingir que carecía de cuerpo así como que no había mundo o lugar alguno en el que me encontrase, pero que, por ello, no podía fingir que yo no era,…138

En las “Meditaciones Metafísicas” sostiene, por ejemplo: “Así, pues, supongo que todo lo que veo es falso; estoy persuadido de que nada de cuanto mi mendaz memoria me representa ha existido jamás; pienso que carezco de sentidos; creo que cuerpo, figura, extensión, movimiento, lugar, no son sino quimeras de mi espíritu. ¿Qué podré,

138

Descartes: “Discurso del Método”, op.cit., p.25

358


JULIO VENEGAS VASQUEZ

entonces, tener por verdadero? Acaso esto solo: que nada cierto hay en el mundo”.139 “Cerraré ahora los ojos, me taparé los oídos, suspenderé mis sentidos, hasta borraré de mi pensamiento toda imagen de las cosas corpóreas, o, al menos, como eso es casi imposible, las reputaré vanas y falsas; de este modo, en coloquio sólo conmigo y examinando mis adentros, procuraré ir conociéndome mejor y hacerme más familiar a mí propio…” 140 “¿Qué soy, entonces? Una cosa que piensa, Y ¿qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, que entiende, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagine también, y que siente. Sin duda no es poco, si todo eso pertenece a mi naturaleza. ¿Y por qué no habría de pertenecerle? ¿Acaso no soy yo el mismo que duda casi de todo, que entiende, sin embargo ciertas cosas, que afirma ser ésas solas las verdaderas, que niega todas las demás, que quiere

conocer

otras,

que

no

quiere

ser

engañado, que imagina muchas cosas –aún contra su voluntad- y que siente también muchas otras por mediación de los órganos de su cuerpo? ¿Hay algo de esto que no sea tan verdadero

139

Descartes: “Meditaciones Metafísicas, op.cit., p.23

140

Ibidem, p.31

359


JULIO VENEGAS VASQUEZ

como es cierto que soy, que existo, aun en el caso de que estuviera siempre dormido, y de que quien me ha dado el ser empleara todas sus fuerzas en burlarme? ¿Hay alguno de esos atributos

que

pueda

distinguirse

de

mi

pensamiento o que pueda estimarse separado de mí mismo? Pues es de suyo tan evidente que soy yo quien duda, entiende y desea, que no hace falta añadir aquí nada para explicarlo. En lo tocante al cuerpo, no dudaba en absoluto

de

su

naturaleza,

pues

pensaba

conocerla muy distintamente, y, de querer explicarla según las nociones que entonces tenía, la hubiera descrito así: entiendo por cuerpo todo aquello que puede estar delimitado por una figura, estar situado en un lugar y llenar un espacio de suerte que todo otro cuerpo quede excluido; todo aquello que puede ser sentido por el tacto, la vista, el oído, el gusto, o el olfato; que puede moverse de distintos modos, no por sí mismo, sino por alguna otra cosa que lo toca y cuya impresión recibe; pues no creía yo que fuera atribuible a la naturaleza corpórea la potencia de moverse, sentir y pensar: al contrario, me asombraba el ver que tales facultades se hallaban en algunos cuerpos.” 141

141

Descartes: “Meditaciones Metafísicas, op.cit., pp.24-25

360


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Al

respecto,

es

necesario

tener

presente

la

explicación anátomo-fisiológica que nuestro filósofo realiza en la quinta parte del Discurso. Ésta muestra la importancia que le confiere a la arquitectura organizacional del cuerpo, en tanto máquina adaptativa que también aprende y se estructura a partir del medio. De hecho, en una obra que Descartes no se decidió a publicar, pero que con posterioridad salió a la luz por su editor Clerselier, señala que contenía “La descripción del cuerpo humano y de todas sus funciones, tanto de aquellas que no dependen del alma como de aquellas que dependen” 142.

Ilustración de la óptica de Descartes

Aún más, el escrito que ha sido publicado con el nombre de “Tratado del Hombre”, se inicia con un programa de investigación dirigido a diseñar un modelo del cuerpo humano que a la letra consigna:

142

Descartes, R.: “Tratado del Hombre”, Alianza Universidad, Madrid. 1990, p.22.

361


JULIO VENEGAS VASQUEZ

143

“Estos hombres

estarán compuestos

por un alma y por un cuerpo. Es necesario que, en primer lugar, describa su cuerpo aparte, y, en segundo

lugar,

finalmente,

debo

su

alma

mostrar

también cómo

aparte;

estas

dos

naturalezas deben estar ajustadas y unidas para formar hombres semejantes a nosotros” 144

A mi juicio, en el mismo sentido ha de interpretarse cuando afirma: “Pienso que cuando Dios una a esta máquina

un

alma

racional

145

,

como

a

continuación expondré, otorgará a esta alma como sede principal el cerebro y hará que su naturaleza sea tal que tenga sensaciones diversas, según las distintas formas en que estén abiertas las entradas de los poros situados en la superficie del cerebro”

146

Y siempre en relación con la importancia del cuerpo en la concepción cartesiana original, es necesario tener

143

Se refiere al modelo de hombre por él concebido, conforme a sus investigaciones 144

145

146

Descartes, R.: “Tratado del Hombre”,op.cit., p.21 Se refiere al modelo del cuerpo humano concebido por el. Descartes, R.: “Tratado del Hombre”,op.cit., p. 50

362


JULIO VENEGAS VASQUEZ

presente sus consideraciones hacia el final de la Quinta Parte de su “Discurso”: “A continuación traté el problema del alma racional, la cual no puede ser explicada en forma alguna considerando el poder de la materia, al igual

que

había

mostrado

con

las

otras

propiedades explicadas, sino que debe ser expresamente creada, no bastando que esté alojada en el cuerpo tal y como un piloto en su navío, a no ser acaso para mover sus miembros; más bien es preciso que esté unida y más íntimamente

con

él

para

tener,

además,

sentimientos y apetitos semejantes a los nuestros y componer así un verdadero hombre.” 147

Sin duda la primera observación cartesiana, en relación con el alma racional “que no puede ser explicada en forma alguna considerando el poder de la materia”, tiene que ver con la representación de la época sobre qué comprende el concepto de materia; por consiguiente, cómo ésta, en la forma de piedra, o de los diversos elementos de la naturaleza, o res extensa, etc., no posee las propiedades necesarias para pensar o sentir. En realidad, esta percepción de la materia persiste aún en la actualidad, en oposición a la idea de una res

147

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., p.43. La cursiva es mía.

363


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cogitans, o cosa pensante, que no tiene volumen, inmaterial, una mente en la que, por lo mismo, el saber no ocupa espacio. A mi juicio, el problema, para Descartes y nuestro, ahora, estriba en una representación macro de la materia, como aquella que podemos ver, o tocar. Para tal percepción de la materia, el pensamiento se nos aparece como inmaterial, intangible, residiendo en algo que denominamos mente o también alma, que no tiene masa ni volumen perceptible a nuestros sentidos. Sin embargo, el desarrollo de la física cuántica, la comprensión progresiva de la dimensión subatómica de la materia, la exploración tecnológica de las posibilidades aplicadas de la luz, y el mismo hecho de que hemos producido en aspectos decisivos, la transformación de la energía electromagnética en lógica, es que, ahora, podemos “ver” la materialidad de aquello que hemos considerado como

inmaterial.

Podría

tratarse

de

la

energía

electromagnética, el fondo oceánico del universo, el vacío pleno, la dimensión cuántica, la base para que emerja una dimensión a la que llamamos pensamiento. Dicho de otro modo, la mente y el pensamiento se nos han ocultado porque reciden y emergen de una materialidad ilimitadamente pequeña, casi como el vacío mismo. Recuérdese que Aristóteles había resuelto el problema de manera elegante y fina cuando afirmó: que “lo que está en la mente no es la

364


JULIO VENEGAS VASQUEZ

piedra, sino la forma de ésta”, agregando, “la mente es el lugar de las formas.” 148 Al respecto, es interesante tener presente que para el oriental, la forma es vacia y el vacío, forma. De modo que tal dimensión subatómica, invisible, parece constituir el soporte material para que exista algo aparentemente “inmaterial” como la mente. A su vez, es explícito en Descartes el coafinamiento entre la arquitectura organizacional del cuerpo, las leyes de la naturaleza, y la naturaleza de los elementos que, aún si Dios agitase de forma diversa y sin orden las diversas partes de esa materia, de todos modos se alcanzaría la misma disposición de las partes para obtener la entidad hombre que conocemos. “… Me resolví a dejar este mundo como objeto de sus discusiones y a opinar solamente sobre aquello que podría acontecer en un nuevo mundo si Dios crease en los espacios imaginarios bastante materia para componerlo y si agitase de forma diversa y sin orden las diversas partes de esa materia de modo que llegara a resultar un caos tan confuso como llegaran a imaginarlo los poetas, no haciendo Dios otra cosa que prestar su

148

Aristóteles: “Acerca del Alma”, op. cit., pp. 241, 231

365


JULIO VENEGAS VASQUEZ

concurso ordinario a la naturaleza dejándola obrar según las leyes por él establecidas… Además, hice ver cuales eran aquellas leyes de la naturaleza y, sin apoyar mis razones sobre ningún otro principio que en las infinitas perfecciones de Dios, traté de demostrar la validez de aquéllas sobre las que pudiera recaer alguna duda y de hacer ver que son tales que, aunque Dios hubiera creado varios mundos, no podría darse uno en el que no se cumplieran”.149

Un inventario de efectos y posibilidades de la unidad entre cuerpo y mente Descartes las explica, anatómica y fisiológicamente, tanto en el “Discurso”, como en “El Tratado del Hombre”, si bien, si se considera que fueron escritas hacia 1600, hay que acogerlas con todas las reservas que en el presente se puedan plantear; sin embargo nos muestran la estrecha relación entre el cuerpo como materia o res extensa y la mente como res cogitans. Véase si no: “Si los filamentos que componen la médula de estos nervios sufren una tensión con fuerza tal que

lleguen

a

romperse…

entonces,

el

movimiento que causarán en el cerebro dará para 150

que esa alma… sienta dolor.”

149

150

Descartes, R.: “Discurso del Método”, op. cit., p.32. Descartes, R.: “El Tratado del Hombre”, op. cit., p.50.

366


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Continúa describiendo qué clase de sensaciones o efectos producen en el alma, y por cierto en el cuerpo, los diversos niveles de estimulación de tales filamentos“…dará ocasión al alma para experimentar una cierta voluptuosidad corporal que llamamos cosquilleo…”, “…entonces el alma sentirá que la superficie de ese cuerpo es tosca”, “…su aumento hará que el alma tenga la sensación de calor, y su disminución la de frío”. “Finalmente, según las otras formas en que tales filamentos puedan ser excitados, harán que sienta todas las otras cualidades que corresponden al tacto en

general,

como

la

humedad,

sequedad,

peso

y

151

semejantes.”

Siempre en relación a la distinción mente-cuerpo, cabe precisar –como ya adelanté-, que en Descartes, así como prácticamente en toda la tradición filosófica y aún científica, se funda, las más de las veces, la distinción estrictamente metodológica de forma y contenido, o de materia y forma. De modo que cuando Descartes separa la mente y el cuerpo, en una de las formas que asume su escepticismo metodológico radical, tiene el propósito de llevar al extremo y poner a prueba su duda metódica, procurando la consistencia de su Pienso, luego existo.

151

Ibidem, pp. 50-51. Las cursivas son de la edición.

367


JULIO VENEGAS VASQUEZ

A mi juicio, me parece que era del todo necesario despejar,

de

modo

preliminar,

estas

cuestiones

controvertidas de orden más bien “doctrinal” del método cartesiano, y que han suscitado tan enconadas críticas, para así estar en condiciones de precisar el alcance metodológico de su concepción filosófica, mediante un inventario de recursos lógicos y adaptativos de la inteligencia, que quedan al descubierto cuando realizamos una metalectura de parte de su obra, permitiéndonos iniciar el camino hacia una dimensión más universal del método.

La Universalidad del hombre, ilustración de Sebastian Venegas

368


JULIO VENEGAS VASQUEZ

12

NUESTRA MATRIZ DE WITTGENSTEIN

Intentaré una lectura preliminar, no lineal, y a partir de un énfasis cibernético, del texto “Sobre la certeza” de Ludwig Wittgenstein

152

. Esto quiere decir que abordaré su

contenido no en términos de la secuencia de ideas que comprende, ni incluso tomando en cuenta su particular visión sobre el tema que aborda. Pero, entonces, ¿qué clase de lectura podrá ser ésta?

Ludwig Wittgenstein

152

Wittgenstein, Ludwig: “Sobre la Certeza”, Edic. GEDISA, Barcelona 1988. El estudio que presento se basa principalmente en este texto. Se trata de notas y comentarios escritos entre 1949 y 1951, un año y medio antes de fallecer el 29 de abril de 1951. Fueron ordenados por G. E. M. Anscombe y G. H. Wright. Es un borrador que, no obstante, posee una notable especificación conceptual filosófica, particularmente en el campo de la teoría del conocimiento.

369


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Me propongo -como se verá-, develar la arquitectura lógica subyacente a la reflexión que realiza acerca de los diversos elementos que se ponen en juego toda vez que alguien dice “yo sé…”. Resultado de lo cual emergerá, de una parte, una matriz preliminar del método que buscamos, que será la base para explicitar el nuevo concepto de la lógica que he propuesto preliminarmente, al tiempo que quedará a la vista, la interrelación y acción recíproca total que existe en el saber y sus aplicaciones. De igual modo se desplegará una amplia variedad de estructuras y factores del conocimiento humano que, visualizados como máquinas lógicas153, nos ofrecerán una perspectiva

acerca

de

la

complejidad

y

riqueza

organizacional de la mente, o, mejor aún, de la arquitectura lógica

y

adaptativa

que

posee

el

cuerpo

humano.

Consiguientemente, y por esta vía, accederemos a algunas implicaciones epistemológicas y educativas del entramado multidimensional resultante. Particularmente, en relación con nuestro propósito de asumir las implicaciones de aplicar la Ley del Requisito de Variedad al diseño de un método lo más universal posible.Todo ello aún cuando, en sentido estricto,

153

Esto es, máquinas de procesar formas, A este respecto, no debe olvidarse la afirmación de Aristóteles cuando afirma que “lo que está en la mente no es la piedra, sino la forma de ésta” y agrega, “la mente es el lugar de las formas”. Ver: “Acerca del Alma”, Editorial Gredos,V. 14, [431b,25;431ª,5 y 429ª,10-25]

370


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Wittgenstein, en la obra que comentaré, no se lo haya planteado, ni talvez pensado en tales términos. Esta lectura la efectúo, primero, en el contexto de una descripción fenomenológica acerca de lo qué podríamos entender por certeza, cuestión que concita el interés de nuestro filósofo en esta obra, y cuyo develamiento nos permitirá avanzar en la comprensión de los procesos del pensar,

así

como

para

estructurar

una

estrategia

metacognitiva aplicable al diseño de un método lo más universal posible y, por lo mismo, como soporte de la educación. En segundo lugar, nuestro método se inspira en la noción cibernética de máquina, y, en particular, en relación con el diseño o descripción de máquinas lógicas y adaptativas,

y

su

eventual

recreación

en

sistemas

electrónicos inteligentes, digitales, virtuales, robóticos, o con la automatización de procesos de la más diversa especie. A este respecto, me parece que si podemos enfatizar la clase de organización que posee una entidad, entonces podemos, mediante el concepto de máquina -o alguno similar como organización, estructura, sistema, o también forma, forma lógica, forma adaptativa, unidad o unidad de proceso-, aplicar con similar sentido, y a los más diversos ámbitos, las nociones recién señaladas, tal como veremos en campos

371


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ordinariamente renuentes a ser explicados desde lo lógico u organizacional.154

Veamos de qué modo opera esta metodología en un filósofo como Wittgenstein; lo haré a partir de una metalectura de su aportación a la descripción de la compleja arquitectura organizacional que subyace en el pensamiento humano, cuando, por ejemplo, queremos especificar qué entendemos por certeza. Así, y tal como veremos, toda vez que decimos “sé esto… o aquéllo...”, entran en interacción, en una representación preliminar mediante cajas negras o de proceso,

una

multiplicidad

de

instancias,

procesos,

convicciones, creencias, supuestos y demás modos de pensamiento, que para los efectos de una mejor visualización podemos representar mediante tales cajas o módulos. El vocablo caja negra, o unidad de proceso, utilizado en cibernética, a pesar de que pueda ser equívoco, no remite a una zona determinada del cerebro, o a un módulo perfectamente delimitado, sino que constituye aquí un recurso metodológico para referirse a una cierta forma de unidad 154

organizacional

de

la

cual

desconocemos

su

Como ya adelanté, he introducido un nuevo concepto de lógica como aquella configuración de estudios que se ocupa de lo organizacional de la clase que fuere, incluidos el desorden, lo impredecible, lo azaroso, e incluso lo informe o el caos, como otra forma de organización.

372


JULIO VENEGAS VASQUEZ

estructura y modo de funcionamiento, pero que debemos explicitar y que además podemos designar, por ejemplo, con un nombre: la duda, la certeza, las proposiciones empíricas o el sistema de evidencia, mismas que están en permanente acción recíproca. Esta propiedad puede representarse diciendo que cada una de ellas constituye una extensión de las otras, prolongandose en todas direcciones como una red multidimensional, hologramática.

Ludwig Wittgenstein

373


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En el ideograma siguiente, los números al interior de cada módulo, remiten a la numeración que los diversos pensamientos de Wittgenstein tienen en el ordenamiento realizado por los editores de su libro; allí se encuentra la referencia conceptual o comentario correspondiente. Los números en el extremo izquierdo superior, permiten ubicar en esta tesis la caja mencionada.

374


JULIO VENEGAS VASQUEZ

375


JULIO VENEGAS VASQUEZ

376


JULIO VENEGAS VASQUEZ

La estructura resultante

155

, como se puede apreciar

desde la lectura que propongo, conforma una compleja y multidimensional red de cajas negras, cuyo contenido, sea como estructura o principios de funcionamiento, es necesario develar. Así, cada una de ellas puede ser vista, en rigor, como una máquina o sistema dinámico, en el sentído especificado, o también como unidad sistémica, con una arquitectura organizacional que tratándose de la mente, comprende a todas las otras unidades:

el

principio

hologramático de que nos habla Edgar Morin, por lo cual y en conjunto, conforman el ámbito de la certeza.

En

realidad,

con

mucha

frecuencia,

tal

vez

demasiada, decimos “yo sé…”; sin embargo, no nos hemos detenido a pensar acerca del cúmulo de suposiciones, creencias, ‘certezas’ cotidianas, y demás instancias no estructuradas que supone tal afirmación y que el ideograma nos muestra. Tampoco consideramos la variedad de procesos lógicos que comprende, como otras tantas cajas negras que han de hacerse translúcidas: la memoria [17], nuestro sistema de supuestos [19], o de proposiciones empíricas que entran en juego [30], nuestro sistema de

155

Es necesario señalar que el texto de Wittgenstein no contiene un ideograma como éste, ni se deduce directamente de su lectura. Es menester leer el texto desde una perspectiva cibernética para visualizar lo que el gráfico nos muestra.

377


JULIO VENEGAS VASQUEZ

conocimientos [5], el modo de comunicación [16], el sistema de mis dudas [6], las circunstancias [60], la duda filosófica [33]. También mi sistema de referencia [42], de supuestos [19], de convicciones [54], de decisión [18] y de verificación [43], y también de dudas [6], y de si ésta comprende un método [12], sea en el campo de la ciencia, de la filosofía o de la vida cotidiana. También mi “yo sé…” comprende mis creencias sin fundamentos [58] o bien fundamentadas [59], la confianza [51], el saber práctico [13], nuestra imagen del mundo [15], nuestra experiencia [52], la conjetura [35], las normas de descripción [23], el sentido y el sinsentido [34], la fundamentación empírica [47], el cálculo [49], nuestra concepción de la naturaleza [9], entre otras determinaciones y contextos. En rigor, todas las unidades de proceso que hemos representado y otras deducibles de otros filósofos; nos dan cuenta, siquiera parcial, de “lo muy especializado que es el yo sé”, tal como afirma Wittgenstein; y que, al mismo tiempo, podemos agregar lo hipercomplejo, y universal que resulta. Así, el despliegue de la complejidad subyacente al yo sé, no es, pues, en absoluto, algo trivial. De hecho, como concluye este filósofo: “Nuestro saber forma un enorme

378


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sistema, y sólo dentro de éste sistema tiene lo particular el valor que le otorgamos”.156

Por ejemplo, señala que de ordinario no estaríamos dispuestos a sostener que mis convicciones, creencias, o supuestos, constituyan algo así como un sistema, una estructura. Sin embargo, dirá, “aunque no pudiera describir el sistema de mis convicciones, mis convicciones constituyen un sistema, un edificio”.157. Así, por consiguiente: “No me aferro a una proposición, sino a una red de proposiciones”. 158

No insisteré lo suficiente sobre los problemas que implica graficar de la manera como lo hemos hecho (esto es, desagregando en sus componentes, o cajas negras, el proceso de la cognición), lo que constituye una transgresión de un proceso que el activo yo cognoscente realiza en unidad.

Aún

cuando

esta

unidad,

sin

embargo

y

paradójicamente, ocurra las más de las veces en el modo de la especialización o fragmentación del saber y del propio yo.

156

Wittgenstein, L.: “Sobre la certeza”, op.cit., p.411

157

Ibidem, p. 107

158

Ibidem, p. 233

379


JULIO VENEGAS VASQUEZ

En

cierta

forma,

y

desde

una

perspectiva

epistemológica, este filósofo no aborda el problema de la certeza

desde

determinados

las

implicaciones

descubrimientos

del

metodológicas quehacer

que

científico

puedan tener sobre el saber y sus aplicaciones. A mi juicio, no es aquello lo que aquí motiva sus reflexiones, sino que el develamiento del complejísimo entramado de factores que intervienen en el activo sujeto cognoscente.

Sin duda la aproximación hecha por nuestro maestro, ingeniero, filósofo, y por algunos años catedrático de Cambridge, constituye un aporte decisivo para comprender aspectos importantes del modo cómo opera la mente, al tiempo que también para concebir modelos alternativos de la organización del conocimiento y del pensar, necesarios para el modelamiento computarizado de los mismos,

bien sea

para el diseño de bases de datos, sistemas de comunicación inteligentes, robótica o también para la inteligencia artificial. O para el caso de la educación, mediante un programa orientado a develar la arquitectura organizacional de la inteligencia y sus procesos, cuyo despliegue consciente constituya el método, para el desarrollo y evolución de su cobertura prácticamente universal de aplicación.

La forma de lectura que proponemos constituye, además, una vía de exploración para resolver cómo la 380


JULIO VENEGAS VASQUEZ

filosofía y la cibernética, pueden transformarse de modo conjunto

en

productivos

espejos

interactivos

de

la

inteligencia, del saber y sus aplicaciones. A su vez, el eventual despliegue progresivo de la complejidad contenida en dichas cajas, nos permitirá avanzar en la comprensión de los procesos cognitivos, para luego, potenciar los recursos de la inteligencia mediante estrategias educativas que asuman de modo programático dicha complejidad: el método universal que proponemos en esta tesis. Es el desafío que nos lega esta metalectura o desconstrucción preliminar del pensamiento de Wittgenstein.

He usado la palabra desconstrucción en lo que podría ser un sentido posible empleado por Derrida en su “Carta a un amigo Japonés”. Esto es, no se trata de un proceso que implique, en el estudio y lectura de un autor, el aniquilamiento, destrucción, o reducción negativa de su obra. El propósito, por tanto, es “más que destruir… comprender cómo se había construido un “conjunto” y, para ello, era preciso reconstruirlo”… Y, más adelante, afirma: “no es ni un análisis ni una crítica… No es un análisis, sobre todo porque el desmontaje de una estructura no es una regresión hacia el

381


JULIO VENEGAS VASQUEZ

elemento simple, hacia un origen indescomponible”,

159

sino

más bien hacia la unidad y captación del sentido del todo.

Así, pues, nuestro camino ha sido iniciar una lectura de Wittgenstein desde lo que podría ser una perspectiva cibernética de la filosofía, para reconstruirlo, teniendo presente

las

cuestiones

problemáticas,

incitaciones

tecnológicas, métodológicas y educativas planteadas en la actualidad por la emergencia del ciberespacio.

Lo que afirmo es que, al menos en el terreno de los estudios sobre la inteligencia, así como de la estructura del conocimiento, del sentimiento y la sensibilidad, la cibernética plantea una nueva clase de interrogante, dirigida a despejar el problema de la arquitectura organizacional del sistema en estudio: la máquina correspondiente, como en el caso de lo recién ejemplificado, y cuyo paso siguiente exige explicitar la estructura y la lógica subyacente a las metaestructuras respectivas. A mi juicio, tal nivel de especificación, representa explicitar, en palabras de Aristóteles, “aquello que hace que una cosa sea lo que es”, esto es, su esencia. Esto nos sitúa de lleno en los problemas relativos a la teoría del conocimiento. 159

Derrida, J.: “Tiempo de una Tesis. Desconstrucción e Implicaciones conceptuales”, Ediciones Proyecto A, Biblioteca Universitaria, Barcelona, 1977, p. 25

382


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Lo que por cierto plantea otra ventaja metodológica, a saber: el trasfondo organizacional o lógico, es el mismo para cualquier comportamiento de la máquina de soporte, el cuerpo humano en este caso. Si ello es así entonces la “matriz Wittgenstein” que he deducido es también válida, o tendría

a

lo

menos

similares

componentes

que

el

sentimiento, la sensibilidad, la organización de una empresa o un gobierno. Desde luego la matriz que comento demanda ser completada con las aportaciones de otros filósofos, y desde los más diversos campos del conocimiento, o que hayan sido obtenidas de la experiencia cotidiana, o de formas culturales diferentes. Todo lo cual permite avanzar en la estructuración de un ambiente educativo unificado que, en este contexto, es coincidente con el despliegue de un método

o

estrategia

que

proyecte

la

propiedad

metaorganizacional universal de la inteligencia.

En todo caso, se trata de un camino exploratorio y preliminar, de aproximaciones, porque siempre habrá una zona difusa, resultado de que el concepto mismo no puede sino ser la captación sintética, provisoria y finita de algún aspecto de la realidad, de modo que todo lo que queda fuera constituye la zona infinita que no se puede cubrir. Sin embargo, no cabe duda de que mientras más consistente y coherente sea la concepción teórica, sus implicaciones

383


JULIO VENEGAS VASQUEZ

aplicadas serán siempre más trascendentes y de mayor alcance.

Así, por tanto, parece ineludible que toda vez que intentamos definir algo debemos ir en círculo, utilizando otros conceptos que nos remiten a su vez a los mismos. Tal circularidad puede ser estéril, cual sería el caso del modo de definición de un diccionario corriente. Sin embargo, puede tratarse de una interconectividad, aparentemente circular, como el modo hologramático, en el que la parte despliega la arquitectura del todo, en un proceso, que por lo mismo, y al menos en teoría, no tiene límites ya que se pierden los confines de lo macro y micro mundos de la realidad, desafiando a la inteligencia. En la matriz que he deducido de Wittgenstein se trata de un camino hologramático obligado. De modo que, toda vez que trato de despejar qué clase de sistema es la certeza, o, mejor aún, qué clase de máquina es la certeza, cuando así procedo, emerge al mismo tiempo una extensísima red multidimensional de cajas de proceso de la mente o sistemas dinámicos del conocer. Lo cual permite, en una primera aproximación, disponer de un plano preliminar de interacciones del pensar, y de sus mecanismos constitutivos.

Plano

que muy seguramente

habrá

de

ser

reformulado, redefinido y reconceptualizado, toda vez que vayamos superando nuestras escisiones y avancemos en la comprensión de la unidad en la diversidad de lo existente. 384


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Cuestión esta última que es menos evidente en nuestro filósofo pero que ahora, desde una lectura cibernética, si es posible desplegar. Me refiero a mecanismos

de

retroalimentación

control,

regulación,

ubicua,

ultraestabilidad,

comunicación,

información;

oscilación, disparo y regulación de variables, homeostasis, entropía, complejidad, reducción y amplificación de variedad, entre otros. Los cuales configuran la otra dimensión sistémica subyacente al ideograma que propongo, y que, en una investigación de más largo aliento habría que explicitar. Así, por tanto, la máquina lógica y adaptativa de la certeza permitiría ser visualizada aún mejor, si el entramado de metahologramas comprendiese la variedad de mecanismos y principios de funcionamiento ya deducidos para máquinas cibernéticas o de rango meta. El ideograma provisorio, resultante de la lectura del referido texto de Wittgenstein, constituye, en sentido estricto, una propuesta de programa de investígación metodológica sobre la estructura del saber, las formas de pensamiento y la diversidad de factores, circunstancias y supuestos que están presentes en los procesos existenciales y referidos al conocimiento humano.

La

necesaria

explicitación

de

los

mismos,

comprendiendo desde luego las aportaciones de otros 385


JULIO VENEGAS VASQUEZ

filósofos y pensadores de los más diversos ámbitos, permitirá a la educación disponer de descripciones dinámicas de las estructuras y principios de operación de la inteligencia, necesarios para proveer su mejor desarrollo, mediante el despliegue de un metodo de alcance universal que dé cuenta del creciente proceso de unificación del saber, provisto por el ambiente tecnológico cibernético emergente. Al respecto, es necesario tener presente que para que ello sea posible, es menester hacerse cargo de la diferente logicidad que implica la tecnología de comunicación alfabética, de la correspondiente a la tecnología electrónica o digital, sobre lo cual ya hemos hecho mención. En el primer caso, como especifica McLuhan, estamos en presencia de un modo lineal, continuo, secuencial, fragmentado de pensar. Así, del uso del alfabeto, afirma: “promovió y estimuló el hábito de percibir cualquier ambiente en términos visuales y espaciales, particularmente en términos de un espacio y un tiempo uniformes” c,o,n,t,i,n,u,o,s y l-i-g-a-d-o-s La línea, el continuo -esta frase es un ejemplo de primer ordense convirtió en el principio organizador de la vida. “Quien mal anda, mal acaba”. La “racionalidad” y

386


JULIO VENEGAS VASQUEZ

la lógica pasaron a depender de la presentación de hechos o conceptos ligados y en serie.” 160

Marshall McLuhan

Muy diferente al circuito eléctrico, en donde “la información cae sobre nosotros al instante y continuamente.

Apenas

se

adquiere

una

información, la sustituye con gran rapidez otra información aún más nueva. Nuestro mundo de configuración eléctrica nos ha obligado a pasar del hábito de clasificación de los datos, a la modalidad de reconocimiento del patrón. Ya no podemos construir en serie, bloque tras bloque, paso a paso, porque la comunicación instantánea nos asegura que todos los factores del ambiente y de la experiencia coexisten en un estado de interacción activa.” 161

160

McLuhan, M.:“El Medio es el Masaje”, Editorial Paidós, Impreso en USA, 1967, s/n/p. Aquí he conservado la diagramación original del libro.

161

Ibidem, s/n/p

387


JULIO VENEGAS VASQUEZ

De hecho, concluye McLuhan: “Empezamos

de

nuevo

a

estructurar

los

sentimientos y emociones primordiales, de los cuales nos divorciaron 3.000 años de leer y escribir. Empezamos de nuevo a vivir un mito”.

162

De modo que el alumno se encuentra con un pie en la tecnología alfabética, que no alcanza ni a dominar ni a comprender del todo, mientras que con el otro pie se halla en la tecnología electrónica de comunicaciones, su matriz cultural, en la cual sí navega con expedición; pero que debido a su primera condición, alfabética, se encuentra en la mayor confusión. “¿Quién soy?”, se pregunta. Una crisis de identidad: la escuela lo fragmenta, lo divide, así como lo provee de un potente

espejo

retrovisor

que

lo

mantiene

mirando

principalmente al pasado. Sin embargo, el medio electrónico, la pedagogía lumínica, lo proyecta hacia el futuro, lo forma en la simultaneidad, en la interrelación y acción reciproca total.

Así,

por

desconstructiva,

consiguiente,

el

tipo

de

filosófico-cibernética

que

guía

162

lectura estas

Macluhan, M.: “Contraexplosión”, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1969, p.17.

388


JULIO VENEGAS VASQUEZ

reflexiones sobre Wittgenstein, tiene presente esta diferente logicidad tecnológica, cultural y cognitiva. En sentido estricto, la tecnología electrónica adiestra para ver en un texto lineal y secuencial,

máquinas

de

proceso,

dinámicas,

metaestructurales; por tanto, constituye una forma alternativa de ver, sentir, actuar, y que modifican las formas de pensar. Considérese, por ejemplo, la siguiente afirmación de nuestro filósofo en estudio:

“La

verdad

de

algunas

proposiciones empíricas pertenece a nuestro sistema de referencia.” 163

En realidad, por más que leamos esta afirmación como ya he enfatizado-, se nos aparecerá una máquina, una caja de proceso, o metaestructura. Sin embargo, basta con aproximarse desde la lógica que hemos propuesto redefinir, para que emerja, p. ej., una eventual máquina que determina cuáles son las condiciones que nos permiten decidir sobre la verdad o falsedad; en este caso, la silogística de Aristóteles, y a partir de determinadas reglas de verificación por las cuales un silogismo puede o no ser verdadero. En el caso de la lógica simbólica se trata de las tablas de verdad, que permiten decidir la función veritativa de un esquema proposicional determinado.

163

La cursiva es mía. La uso para destacar las cajas de proceso, o metaestructuras, que se esbozan en esta explicación.

389


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Asimismo, detrás de un silogismo encontraremos oculta a nuestra forma de visión “alfabética”-, la máquina lógica por excelencia: la mente, en tanto que reconoce y opera formas y que piensa sobre “la verdad de algunas proposiciones

empíricas”;

que

posee

analizadores

sensoriales que captan información del entorno, o propia; una caja o sistema de proceso que computa, organiza, almacena, evalúa, decide sobre la información o retroacciones en curso; un sistema efector y de retroalimentación, todos los cuales, en conjunto y entre muchos otros, constituyen la máquina del cuerpo.

Y es esta máquina la que, colocando en acción sus mecanismos y principios de funcionamiento, despliega un “sistema de referencia”. Este sistema, generalmente no asumido ni consciente en el alumno, comprende, entre otras estructuras organizativas y la insoslayable entropía: nuestra imagen del mundo [15], la evidencia histórica [66], las formas de vida [7], la imaginación [40], el error [61], el componente psicológico [62], y todos los demás sistemas de proceso definidos en nuestra Matriz de Wittgenstein, esto es, el ideograma que desde esta metalectura cibernética propongo para su análisis.

¿Cuál puede ser la ventaja educativa de incorporar esta forma de lectura?. De una parte, es preciso tener 390


JULIO VENEGAS VASQUEZ

presente que la captación de una máquina, en el sentido cibernético,

precisa

de

un

adiestramiento

en

el

reconocimiento, descripción y operación de formas, esto es, de la arquitectura organizacional de algo. Desde otro ángulo, la traducción de formas a máquinas constituye el puente entre la propiedad de la mente para combinar y recombinar, y la consiguiente posibilidad de diseñar toda clase de estructuras para convertirlas en nuevos procedimientos, tecnologías o máquinas concretas de alguna especie. Es, si se quiere, la base del proceso creativo. De aquí la importancia que el alumno pueda tener ajustada su visión para ver estructuras, formas, organizaciones o máquinas, todo ello en el sentido lógico y cibernético que he introducido.

Además, la posibilidad de crear un ambiente educativo, coafinado con la propiedad para combinar y recombinar formas que posee la inteligencia, permitiría al estudiante incorporar en su cuerpo el cambio y la transformación permanente, como un proceso continuo de reinvención personal, en consonancia con el movimiento y metamorfosis de la información en la red nerviosa digital. Al respecto, es menester tener presente que los niños ingresan tempranamente en el universo de las formas y máquinas, sea a través de la variedad de estímulos físicos de los que son objeto y actores, o mediante la navegación que 391


JULIO VENEGAS VASQUEZ

a diario realizan por el medio digital, recorriendo toda clase de códigos y lenguajes, formales o informales, permitiéndoles ampliar y desplegar su capacidad de comunicación y de relación con el entorno. Y también porque en el operar consciente con formas y el acceso a la unidad de visión producida por las tecnologías de comunicación como el cine, la televisión y los computadores, radica la parte más que importante de sus posibilidades de ampliar su capacidad adaptativa y de invención.

Desde esta perspectiva, corresponde replantearse si es pertinente caracterizar nuestra época como la sociedad de la información y del conocimiento, cuando en realidad vivimos formando parte de una galaxia de máquinas, o formas lógicas y adaptativas de todas clases y en acción recíproca,

incluidas

aquellas de orden organizacional,

además del desorden y el caos, el conocimiento y la ignorancia. El conocimiento mismo está formado por tales formas, organizaciones o máquinas de alguna especie.

Asimismo, desde el punto de vista pedagógico, para el educando el ingreso a esta forma de lectura, o mejor aún, a esta forma de exploración de la complejidad, le permite acceder a la estructura de organización más versátil y poderosa conocida, el cuerpo humano; en sentido estricto, un paradigma de organización, el más universal conocido. 392


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Porque se trata del acceso al enorme universo de máquinas, estructuras y procesos que conforman su cuerpo, en constante intercambio de información y de acción con el entorno. De modo que el paradigma propuesto es de la mayor universalidad concebible. Porque se trata de la unidad primigenia: hombre -naturaleza-cosmos.

En consecuencia, tenemos aquí un ilimitado universo de máquinas, y una estrategia preliminar para navegar entre ellas, comprenderlas, describirlas y crear otras a partir de nuestra

capacidad

para

combinar

y

recombinar

creativamente, amén de una interconectividad de gran poder y alcance que ya supera las fronteras disciplinarias. Así, pues, y a mi juicio, la caracterización de nuestra cultura como “la sociedad del conocimiento y de la información” debiera sustituirse por la de galaxia de máquinas interconectadas. Lo anticipó Norbert Wiener cuando afirmó que: “…sólo puede entenderse la sociedad mediante el estudio de los mensajes y de las facilidades de comunicación de que ella dispone y, además, que, en el futuro, desempeñarán un papel cada vez más preponderante los mensajes cursados entre hombres y máquinas, entre máquinas y hombres y entre máquinas y máquinas”.164 164

Wiener, N.: “Cibernética y Sociedad”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1958, p.16.

393


JULIO VENEGAS VASQUEZ

A su vez, es necesario enfatizar la trascendencia epistemológica de esta matriz de Wittgenstein, Por ejemplo, en lo tocante a las reservas, o prevenciones que el observador, el alumno o el profesor, han de tener en cuenta, cualquiera sea el campo de estudio y de aplicación en el que opere. En mi concepto, cada una de las máquinas lógicas o adaptativas que comprende, nos abre a una multiplicidad de enfoques, perspectivas, explicaciones, descripciones, todas de alguna manera complementarias en relación a lo que es nuestro objeto de interés. La duda, es un buen ejemplo. Tenemos allí la explicación de numerosos filósofos, hombres de ciencia, artistas, escritores y poetas: Descartes, Berkeley, Moore,

Hume,

Sócrates,

Shakespeare,

Joyce, García

Lorca…, y desde luego todos aquellos que han hecho filosofía de la ciencia o epistemología, mostrando las posibilidades y alcances de nuestro conocimiento. Sin embargo, como he dicho, por más que miremos la palabra duda, no veremos nada como esa galaxia de descripciones y asuntos problemáticos que comprende, y que, toda vez que dudo, emerge y la transforman en una hipercompleja máquina lógica o de proceso de formas. A este respecto, sería posible encontrar una estrategia para alcanzar objetivos tales como conocerse a si mismos, organizar información, resolver problemas, pensar y evaluar el propio aprendizaje o desarrollar la capacidad de análisis y 394


JULIO VENEGAS VASQUEZ

de

reflexión.

Cuestiones

todas

que

remiten

a

una

imprescindible comprensión de los procesos del pensar y de la acción, conducentes, además, a pensar en la imperiosa necesidad de aproximarse a la naturaleza universal del método. De modo particular cuando se trata, precisamente, de una entidad cuya arquitectura organizacional, por el amplísimo espectro de operación y de combinación de formas que posee y puede desplegar, podemos llamarla universal. Sin embargo, para este rango paradigmático, los sistemas educativos, al menos los occidentales, no poseen el soporte métodológico, conceptual y teorético necesario para su consecución. Lo cual no quiere decir que dicho soporte no exista. En realidad, tal como he mostrado en Wittgenstein, la contribución que tenemos a disposición es enorme, tanto en la filosofía, como en la literatura, el arte, la ciencia, la existencia

cotidiana,

los

adelantos

tecnológicos

en

automatización del pensamiento, y en otros campos del saber. Lo que falta es su reorganización, relectura o desconstrucción para que emerjan en toda su trascendencia y extensión. Recién entonces podrían ser utilizados en la educación, en la empresa, o en cualquier otra forma de organización.

Desde

otra

perspectiva,

tenemos

mucho

que

aprender de la cultura oriental, particularmente en relación 395


JULIO VENEGAS VASQUEZ

con las estrategias metacognitivas. En sentido estricto, el proceso desconstructivo que propongo, en cuanto forma de lectura cibernética que podemos hacer de nuestra tradición filosófica, o de cualquier otro ámbito, enlaza perfectamente con la meditación budista. De hecho, cada uno de sus pasos y de su concepción filosófica, están orientadas a la desautomatización, o desagregación de sus momentos, para comprender

la

clase

de

estructura

y

principios

de

funcionamiento que se encuentran en las diversas formas de comportamiento del cuerpo y la mente, hasta llegar a ser plenamente

conscientes,

para

luego

reinstalarlas,

habiéndolas limpiado tan acabadamente que no pueda ser hallada brizna de polvo alguna en su espejo.

El siguiente pasaje de uno de los Sermones de Buda, ilustra adecuadamente la conexión: “Y

¿cómo

permanece

el

monje

contemplando la mente en la mente? Pues he aquí que cuando en su mente hay pasión, el monje sabe: "Hay pasión"; y cuando no hay pasión, sabe: "No hay pasión"; cuando hay odio en la mente, sabe: "Hay odio"; y cuando no lo hay, sabe: "No hay odio"; cuando la mente está ofuscada, sabe: "No está ofuscada"; cuando la mente está retraída, sabe: "Está retraída"; cuando está distraída, sabe: "Está distraída"; cuando hay grandeza en la mente, sabe: "Hay grandeza", y

396


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cuando no la hay, sabe: "No hay grandeza"; cuando la mente se vierte a lo inferior, sabe: "Hay inferioridad", y cuando se vierte a lo sublime, sabe: "Hay sublimidad"; cuando la mente está concentrada, sabe: "Hay concentración", y cuando no la hay, sabe: "No hay concentración"; cuando la mente está liberada, sabe: "Es libre", y cuando no lo está, sabe: "No es libre". Así

permanece

practicando

la

contemplación de la mente por dentro, por fuera, y por dentro y por fuera a la vez. Contempla el surgir de los fenómenos en la mente, contempla el desvanecerse de los fenómenos en la mente, y contempla la alternación del surgir y desvanecerse de los fenómenos en la mente. Tiene conciencia de que "hay mente" en la medida necesaria para ejercer la atención y obtener el conocimiento. Permanece independiente, sin apegarse a nada en el mundo. Así es como permanece el monje contemplando la mente en la mente". 165

El ejercicio oriental, para conocer, y conducir, la estructura, función y sentido de la multiplicidad de estados y momentos de transformación del cuerpo humano, llamado contemplación, muestran que se trata de un programa 165

Mahâtera, N. y Solé Leris, A.: “La Palabra del Buda”, Ediciones Indigo, S.A. Barcelona, 1991, p.85.

397


JULIO VENEGAS VASQUEZ

educativo total que bien podría ser denominado, en sentido estricto: el método. El cual nos conduce necesariamente, al igual que en la visión oriental de la mente, a concebir un modelo educativo de espectro lo más universal posible. En realidad, cualquier forma metodológica que responda a un ordenamiento del conocimiento fragmentado será ella misma fragmentada, reduciendo, en consecuencia, las expectativas de desarrollo y evolución promisoria de la universalidad de la inteligencia humana.

El desafío, por tanto, es diseñar un programa educativo que permita al estudiante acceder a esa galaxia de máquinas o

sistemas dinámicos,

estructuras,

formas,

mecanismos, o principios de funcionamiento que pueden emerger del Conócete a ti mismo, o de cualquier aspecto que acicatee su voluntad e interés y cuya exploración sea hecha, en parte decisiva,

desde el camino de la estrategia que

comprende, según Miyamoto Musashi, el principio según el cual “dado un pequeño detalle, conocer diez mil cosas importantes” 166. Así, a la búsqueda de interconexiones, y de combinaciones creativas de las formas, navegaremos con expedición, teniendo en perspectivas, entre otras, el universo de formas o máquinas que resultarán de la decodificación del 166

Musashi, Miyamoto: “El Libro de los Cinco Anillos”, Miraguano Ediciones, Madrid, 1989, p. 22.

398


JULIO VENEGAS VASQUEZ

programa genético de las especies, precisamente como despliegue tecnológico de la infinidad de sistemas lógicos y adaptativos del resto de los seres vivos, y de aquéllos correspondientes a la logicidad de la materia, la energía y la logicidad cósmica.

Edmund Husserl

399


JULIO VENEGAS VASQUEZ

13

HACIA UN NUEVO CONCEPTO DE INTELIGENCIA

Edmund Husserl planteó la idea y un programa de investigación para constituir el campo de estudio de la conciencia pura, o ego trascendental, con el objeto de lograr una ciencia o campo de referencia universal.

Edmund Husserl

Dicha tarea que parece tener su forma más acabada en este filósofo, procura explicitar o describir lo que llama "estructura apodíctica y universal de la experiencia del yo" 167

, o también, como mejor lo expresa para nuestros

167

Husserl, “Meditaciones Cartesianas”, Ediciones Tecnos, Madrid, 1986, p.41

400


JULIO VENEGAS VASQUEZ

propósitos en la Tercera Meditación, explicitar la "forma estructural esencial y universal de la subjetividad trascendental en general" 168 o “estructura universal apriórica del ego trascendental”

169

, campo de investigación que denominaré

descripción de las estructuras y propiedades de la inteligencia en cuanto campo de estudio de referencia universal. El método empleado por Husserl fue denominado por éste, fenomenología eidética, o descripción de las formas puras; uno de cuyos pasos, la epojé fenomenológica facilita deslindar el campo de estudio de la esfera de la conciencia pura, en el lenguaje husserliano, con prescindencia de la existencia o no del mundo; tampoco presupone la validación de las ciencias, procurando, además, inhibir el prejuicio universal de la experiencia.170 Tal reducción fenomenológica es posible a partir de considerar que "la conciencia tiene de suyo un ser propio que, en lo que tiene de absolutamente propio, no resulta afectado por la desconexión fenomenológica... poniéndose de manifiesto la ejecución plenamente consciente de la misma (la epojé) como la 168

Ibidem, p.77

169

Ibidem, p.99 Es importante reiterar que la estructura básica de la fenomenología fue expuesta por Descartes, aún cuando, al parecer, él no haya hecho referencia explícita a dicho concepto. Considérese, al respecto, que Husserl llamó Meditaciones cartesianas a la obra en la que expuso detalladamente el método fenomenológico.

170

401


JULIO VENEGAS VASQUEZ

operación necesaria para hacernos accesible la conciencia pura y a continuación la región fenómenológica entera." 171

Un lenguaje ciertamente críptico –diríamos-, pero inevitable, si el propósito es describir la estructura de la conciencia pura, o inteligencia. Un sistema hipercomplejo del cual parece necesario distinguir, metodológicamente, el contenido de su forma, y la máquina material de la lógica de ésta. De tal modo que, con entera independencia de la clase de organización material que sirva de soporte físico a dicha arquitectura, será posible sostener que existe una estructura organizacional, que los define como seres pertenecientes o no a la especie animal hombre. Por consiguiente, su descripción ha de poner a la vista la clase de organización de que

son

depositarios,

así

como

sus

principios

de

funcionamiento que les permiten poseer la clase de identidad como especie, en definitiva su “ADN” fenomenológico. Desde luego,

esta es una cuestión metodológica

trascendental y, al mismo tiempo controvertida. De modo particular cuando en la actualidad arrecian las críticas en contra de Descartes, al que se le culpa de poco menos todos los males presentes en materia filosófica y aún científica, por su distinción o separación entre mente y cuerpo. Cuestión que abordaré un poco más adelante, con171

Husserl: “Meditaciones Cartesianas”, op. cit., p. 76

402


JULIO VENEGAS VASQUEZ

signando desde ahora que tal denostación me parece infundada. La descripción del ego trascendental, en los términos propuestos por Husserl, o que en la actualidad pudiera ser hecha desde el

campo de la ingeniería, constituye en

realidad otro nivel de especificación del modo de aproximación metafísico. Al mismo tiempo, representa una tarea insoslayable y pertinente en relación al programa de Inteligencia Artificial o, en términos más generales, con el diseño de metamáquinas lógicas y adaptativas. De hecho, constituye, como ya he ejemplificado, la continuidad del procedimiento de especificación eidética de Platón, y del trabajo sobre las formas que realizara Aristóteles. Además, coincide con la clase de interrogantes y metodologías introducidas por las actuales tecnologías de procesamiento computarizado de la información. A este respecto, pues, el programa de investigación de Husserl, y de toda la tradición filosófica correspondiente, no puede sino ser complementaria del actual programa cibernético sobre Inteligencia Artificial, que parte también del principio de que en medida significativa la estructura de la inteligencia es descriptible, en cuanto sustrato organizacional de una clase determinada, con independencia, en principio, de su apariencia o soporte físico.

403


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Al respecto, es necesario precisar que la distinción materia-forma o cuerpo-mente es de orden metodológico y aplicado. No se trata, por tanto, de una escisión ontológica. En realidad para los efectos de estos estudios, ni siquiera es relevante el problema ontológico. Por tanto, sólo se trata de asumir el proceso de abstraer la forma de algo; y por otra, reconocer la tradición cultural por medio de la cual, progresivamente, se han descrito las propiedades de una entidad,

su

estructura

organizacional,

su

lógica

de

funcionamiento, hasta concluir en la especificación de una arquitectura organizacional determinada. En relación con esto, hasta podría decirse que pueden coexistir sin conflicto las diversas distinciones a propósito de si la mente existe o no separada del cuerpo, sin que ello afecte al recurso metodológico por el cual yo puedo prescindir de hacerme cargo de este problema, para enfrentar directamente las propiedades estructurales que ha de poseer la inteligencia humana para tener el rango universal de operación que posee. Es el camino insoslayable que ha de enfrentar la fenomenología, o la metafísica y, por cierto, cualquier intento por aproximarse a dilucidar el modo como piensa, se adapta y se proyecta de modo anticipatorio el ser humano. Esta propuesta metodológica que no hace más que hacerse cargo del modo como el hombre genera y organiza 404


JULIO VENEGAS VASQUEZ

el conocimiento, tampoco es excluyente, en mi concepto, de los ámbitos del conocimiento en donde es necesario ver de partida, y en unidad, la relación mente-cuerpo, como en la psicología, por ejemplo, o en el arte. En realidad, de hecho, el problema de la unidad, está siempre presente en la descripción eidética, en cuanto el propósito, con relación a la inteligencia humana es, precisamente, la gobernabilidad del cuerpo y la mente. En todo caso, importa precisar, que cuando el escultor o el psicólogo tratan la relación mente cuerpo como una unidad indisoluble, y progresan en su descripción, no pueden sino hacerlo a partir de moverse entre la forma y su materia (el cuerpo o el material con que esculpirá); con la primera para alcanzar un patrón, sea estético o de comportamiento, esto es, una forma; y con la segunda, para elegir el material más idóneo para plasmar su idea, que en cuanto tal –sea dicho-, también es asumido como forma. Trabajará, pues, sobre ambos momentos, alternativamente, desde la materia a la forma y viceversa, hasta alcanzar la captación en unidad de algún sentido o forma estética, con un material que le permita generar una nueva forma, combinarla con otras, o superarla en una nueva síntesis creativa. Todo ello, por cierto, no significa que como contrapartida el cibernético, por ejemplo, olvide la materia de 405


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que está hecha la máquina, cuando estudia su lógica, más aún cuando trata de especificar su espectro de adaptabilidad, materia muy cara a su campo de estudio. En este punto, es importante destacar que no estamos trabajando con el concepto tradicional de lógica que, querámoslo o no, perpetúa la distorsión del saber dividido en dominios estancos y sin relación, y en donde lo lógico aparece como lo frío y descarnado que mata la vida, o es opuesto al movimiento. En realidad, la exigencia metodológica es mínima; sólo se trata de asumir un camino insoslayable de exploración, el de la descripción eidética, que ha ofrecido innúmeros y poderosos frutos conceptuales y metodológicos, en el más amplio espectro de campos del conocimiento y de aplicaciones.

Por

consiguiente,

nada

que

ofenda

al

pensamiento. Tal vez, el problema no resida en la variedad de distinciones que nos encontramos por todas partes -y que representan separaciones, muchas veces ontológicas y existenciales-, sino en que no disponemos del sistema de referencia teórico donde podamos, de modo natural, establecer la unidad. Materia que nos proponemos resolver en esta tesis, partiendo de la idea de que la cibernética, no obstante ofrecer una conceptualización para avanzar en una metodología que supere la división del conocimiento, no 406


JULIO VENEGAS VASQUEZ

logra resolver por entero la dificultad. Cuestión que desde un enfoque de orden meta, esto es, de un saber del saber, o metasaber, sí se podría lograr. Con ello además se reivindica el valor de la filosofía, al tiempo que se hace evidente la necesidad

de

que

salga

de

su

enclaustramiento

contemporáneo que la confina a áreas muy especializadas de estudio. En esta dirección y siempre en relación con la epojé fenómenológica dirigida al estudio de la inteligencia, nos parece también necesario suspender una lectura doctrinal, argumental o histórica de la filosofía -incluso de aquellos aspectos que inspiraron al propio Husserl-, referidos a la búsqueda de una fundamentación absoluta de la ciencia, o de una evidencia apodíctica absoluta sobre la cual fundar toda filosofía. Así, en principio, nos proponemos rescatar de este filósofo su metodología, así como la explicitación que realizó de estructuras o principios de funcionamiento del ego trascendental, para progresivamente, y en un proyecto de investigación posterior, configurar un modelo preliminar acerca de la forma o estructura organizacional básica de lo que llamamos inteligencia y, correlativamente, del método. Al respecto, es preciso tener presente el amplísimo campo de estudio que constituye la inteligencia, realmente inabarcable. Ya lo decía Heráclito: “Los límites del alma, por

407


JULIO VENEGAS VASQUEZ

más que procedas, no lograrías encontrarlos aún cuando recorrieras todos los caminos: tan hondo tiene su logos.”

172

Así y todo, debemos intentar configurarla como un sistema de referencia lo más abarcador posible, de forma que el estudio de cualesquiera de sus aspectos o propiedades, remita necesariamente a los más diversos campos del saber, con toda clase de implicaciones conceptuales, metodológicas, aplicadas, y tecnológicas. De modo que el develamiento de algunas de sus principales estructuras y principios de funcionamiento, puedan arrojar luz sobre una vasta variedad de cuestiones aparentemente sin relación. A mi juicio, esto permite visualizar desde una perspectiva nueva y unificadora diversos problemas y temas filosóficos; entre los cuales encontramos la tarea de constituir un método de orden universal. Obviamente, sin que esto constituya una pretensión desmedida, sino más bien el resultado natural a que puede conducir la descripción eidética, o el desocultamiento, a través de la tecnología, de cualquier propiedad de la inteligencia. A

este

respecto,

podría

señalarse

que

la

universalidad de los estudios acerca de la inteligencia, dada 172

Mondolfo, R.: “Heráclito. Textos y problemas de su interpretación”,Editorial Siglo XXI, Madrid, 2000, p. 36

408


JULIO VENEGAS VASQUEZ

la conectividad y acción recíproca total que le caracteriza, coloca su impronta en un programa de investigación, en términos de la noción de campo unificado y universal que debe guiar cada paso, opuesta a un estilo de trabajo que pudiera fragmentar el área correspondiente. Así, sostiene Husserl "...un método determinado no en su mera especificidad técnica, sino en su tipo metodológico en general, es una norma que brota de la fundamental forma regional del dominio y de las estructuras universales de ésta, o sea que del conocimiento de estas estructuras se depende esencialmente

para

epistemológicamente."

173

aprehenderlo

Tales aspectos metodológicos, en el contexto de las interrogantes que me he formulado, alcanzan orientación cibernética cuando, como en el caso del propio Husserl, nos proponemos indagar qué arquitectura lógica contiene el esquema “ego cogito cogitatum qua cogitatum

174

, esto es, “yo

pienso lo pensado en cuanto pensado”, en referencia a sus descripciones sobre la intencionalidad de la conciencia. Aquí, una lectura para determinar la contribución de Husserl a fin de despejar la estructura de la conciencia, podría ser guiada

173

Husserl, “Ideas para una Fenomenología Pura”,”op. cit., p.712.

174

Husserl, “Meditaciones Cartesianas”.op. cit., p .67.

409


JULIO VENEGAS VASQUEZ

por la pregunta: ¿cómo ha de ser la estructura de organización de una entidad para que piense lo pensado en cuanto pensado?. Interrogante que conduce a un nuevo nivel de especificación estructural que, si bien no del todo alejado de la propuesta metodológica de Husserl, se explica y tiene su peculiaridad como pregunta, porque se inscribe dentro de la

posibilidad

actual

de

poder

simular

o

reproducir

tecnológicamente dicha propiedad de la inteligencia. La simulación computarizada de procesos del pensamiento, así como el diseño y construcción de máquinas lógicas electrónicas que reproducen complejos procesos de la inteligencia, abren una nueva dimensión para la investigación filosófica que se interroga, por ejemplo, por la naturaleza

de

la

percepción,

por

la

estructura

del

conocimiento, por los modos de asociación o de recuerdo, por los sistemas de verificación, por la estructura de los conceptos, por el coafinamiento hombre-medio, por las formas de comunicación, por la posibilidad de diseñar sistemas que permitan organizar e interrelacionar las diversas concepciones filosóficas, o por la naturaleza de la percepción y realidad virtuales, y desde luego, porque, al mismo tiempo, abren un amplio campo de relaciones analógicas para avanzar en la comprensión acerca de cuál podría ser la forma organizacional de la inteligencia.

410


JULIO VENEGAS VASQUEZ

De este modo, los interrogantes orientadores, con el sesgo cibernético antedicho, constituyen una proyección de la posibilidad tecnológica de simulación computarizada de los procesos del pensamiento, que los estudios filosóficos han puesto a la vista con notable lucidez, pero que en su momento -como hemos enfatizado-, los filósofos no contaron con este recurso tecnológico para contrastar sus teorías. Así, pues, ahora estamos en presencia de una cobertura efectiva y de gran amplitud para potenciar el pensar filosófico, facilitando que su visión sea aún más incluyente, rescatando su sentido original de hacer y saber universal que parece haber perdido con el surgimiento de las últimas tecnologías. A este respecto, el giro metodológico propuesto por Husserl en relación con el Ego cogito de Descartes, consiste, según él, en resolver la omisión cartesiana de una descripción del “yo pienso,”175, por cuanto, afirma, el ego "puede explicitarse a sí mismo ad infinitum y sistemáticamente."

176

Esta tarea justifica no sólo el hecho de que el

tema de la inteligencia y del develamiento de sus estructuras, constituya un campo de investigación decisivo en la filosofía

175

176

A mi juicio, no puede decirse que Descartes haya omitido una especificación acerca de las propiedades de la inteligencia (o mente). En realidad, es notablemente abundante en referencia a las propiedades de ésta, así como también a la función que la cultura, la tradición, la religión, la vida cotidiana, los sentidos y el mismo cuerpo tienen en su constitución. Husserl: “Meditaciones cartesianas”, op. cit., p.44.

411


JULIO VENEGAS VASQUEZ

y en las tecnologías contemporáneas, sino que reafirma metodológicamente el tipo de interrogantes planteadas. Sin embargo, el intento de Husserl de describir las estructuras universales de la esfera de la conciencia pura, (tarea compleja y plena de dificultades como el mismo anuncia más de una vez en sus “Meditaciones”), a pesar de sus intuiciones y reflexiones profundas, no puede sino resultar inconclusa. Además, debemos agregar que ahora, transcurridas unas cuantas décadas, aparece como un programa de investigación descontinuado en la filosofía, aún cuando asumido de hecho por la cibernética y la ingeniería electrónica, a modo de un desafío de carácter principalmente tecnológico y de gran valor estratégico. No obstante, sostengo que ocupada la filosofía en una analítica exhaustiva de los diversos modos de pensamiento, en un espectro amplísimo de problemas relativos a la naturaleza, el saber y la cultura, proveen un caudal excepcional de descripciones de las estructuras de la inteligencia, en un grado de complejidad y rigor conceptual que hace aparecer como ingenuas las aproximaciones tecnológicas actuales que describen los mismos procesos. Un inventario, pues, de dichas contribuciones, y su articulación en una teoría unificada, constituirá un programa filosófico-cibernético que restituyendo el carácter universal y

412


JULIO VENEGAS VASQUEZ

unificador de la filosofía, muestre la actualidad y vigencia de sus análisis y descripciones de los procesos del pensar y del conocimiento. Sin duda un formidable cauce y orientación metodológica. De esta manera, además, tendría sentido la concepción

heideggeriana

de

la

tecnología

como

develamiento, con la proyección cognoscitiva y filosófica que esto implica. Más aun cuando, como sostiene este filósofo, “El desocultar (de la técnica moderna) desoculta a él mismo sus propios, múltiples y ensamblados carriles, a través de los cuales él dirige. La dirección misma es asegurada por todas partes. Dirección y aseguramiento llegan a ser, incluso, los rasgos capitales del desocultar provocante.” 177

Lo que permite ir en la dirección de develar el modo como la tecnología contemporánea genera una lógica y dinámica que define en gran medida los modos de pensar y de actuar, en una urdimbre compleja de relaciones, una de cuyas caracteristicas es, precisamente, el énfasis en la noción de gobernabilidad, o de dirección, en la expresión de Heidegger. En cierto modo, pues, la epojé y fenomenología eidética

husserlianas,

y

también

otras

propuestas

metodológicas como las de Platón y Aristóteles, tienen de 177

Heidegger, M.: “Ciencia y Técnica”, Editorial Universitaria, Santiago, Chile, 1993, p. 85

413


JULIO VENEGAS VASQUEZ

común una estrategia similar: el intento por describir la forma esencial, su eidos, arquitectura u organización, según he sostenido a través de esta tesis, sea en el sentido del develamiento de las formas, sea de la esencia, o en el presente, la investigación que realiza el cibernético para describir la arquitectura organizativa de la inteligencia. Cuestión metodológica trascendental –tal como he sostenido-, por cuanto orienta la investigación y dirige los esfuerzos hacia un campo de referencia universal en el modo de la interrelación y de la acción recíproca, representado por las diversas formas de develamiento del precepto Conócete a ti mismo. A su vez, entre las propiedades de la inteligencia que es

menester

describir,

se

encuentra

su

naturaleza

metamórfica, la misma que podemos encontrar en el filosofar. Así, la ilimitada variedad de aspectos en los que penetra el pensar filosófico, su propiedad para combinar y recombinar formas, permite afirmar que es posible hallar al filósofo en los más diversos puntos y momentos de la red multidimensional del saber, asumiendo formas y funciones diversas. Por ello podemos reclamar el carácter proteico del filosofar, a través de comprender la Filosofía como la primera de todas las artes y de las técnicas, cuya tarea es purificar la mente, recogerse sobre sí misma, meditando siempre, ocupada en todo lo que es inteligible, preparándose para la

414


JULIO VENEGAS VASQUEZ

muerte-vida, en definitiva, todas facetas del filósofo que dicen de su hacer universal. Todo ello constituye un vasto programa de perfeccionamiento y de delineamiento de las estructuras que subyacen en cada una de estas exploraciones. Por lo mismo, es coincidente con el camino metodológico proteico, multidimensional precariamente

y en

unificado las

que

reificaciones

subyace

oculto

fragmentadas

y del

conocimiento. Así, el filosofar es expresión de la profunda unidad de sentimiento, sensibilidad, lógica, ética, responsabilidad política, trascendencia, conocimiento, sabiduría, en la variedad de matices que la vida nos ofrece. Propiedad, en cualquier caso, no exclusiva del filósofo. También está en el poeta, en el guerrero, en el hombre de ciencia, y aún en la más humilde actividad humana. A este respecto, mi propuesta es que estas exploraciones filosófico-cibernéticas que nos conducen a ver la unidad metodológica allí donde sólo se ve diferencia, u oposición sin relación, corresponde a la universalidad de la máquina del cuerpo humano por lo que legitima la proposición de un método igualmente universal, en el sentido ya esbozado. Un ejemplo de gran riqueza metodológica de la filosofía como metáfora de la inteligencia, al tiempo que de unificación metodológica, lo constituye el diálogo filosófico, instaurado y ejercitado por Sócrates y Platón; en rigor, una 415


JULIO VENEGAS VASQUEZ

metáfora básica de la inteligencia en la que se despliegan un gran número de sus estructuras esenciales. Por ejemplo: el proceso de especificación conceptual, la estructura de la interrogación dialéctica, la recursividad en tanto sistema de verificación por las consecuencias, la anábasis como ascenso a través de sucesivas hipótesis provisorias, la katábasis o el descenso desde la ciencia y los conceptos unificadores, la analogía, la dialéctica para el estudio de la mayor complejidad...etc. A este respecto, algunos temas pertinentes son: la lógica dicotómica desplegada en el Sofista; la simulación a que se hace referencia en el mismo diálogo; la universalidad o recursividad como requisito de la definición; el efecto o metodología

del

espejo

presentada

en

su

diálogo

“Alcibíades”; la analogía entre el timonel y la psykhé y entre la psykhé y el Estado desarrolladas en “La República”. O la dialéctica educativa, cuando propone establecer en el alma del niño, como en un Estado, una forma justa de gobierno; o también cuando se refiere a las correspondencias analógicas establecidas entre la estructura del discurso y el cuerpo. En definitiva, el método hipocrático para el análisis tanto de lo mejor, como de los defectos del Estado y de la psykhé. El ambiente estructural que llamaremos metalógico del diálogo El Sofista se explica y emerge porque en la búsqueda del sofista por la extensa red del producir y 416


JULIO VENEGAS VASQUEZ

adquirir, en la cual se despliega también la naturaleza, nos introduce en el ejercicio y definición de una extensa variedad de técnicas y procesos lógicos, cubriendo un amplio espectro de la conducta humana. Así, podemos descender con rapidez por entre las ramas entrecruzadas del árbol binario a la búsqueda, ordenación y clasificación de las actividades y efectos que definen esencialmente al sofista, a través de analogías que interrelacionan el saber, la naturaleza, el hombre y su hacer, al tiempo que despliega un método de búsqueda y definición exhaustivos. El resultado será el diseño de una red que al mismo tiempo es urdimbre de la vida, especializaciones humanas, división dentro de lo continuo; interconectada a las posibilidades lógicas de la inteligencia, dentro de la estructura ontológica unificada de ser y no ser: reposo, movimiento, identidad, diferencia, logos, comunicación y combinación. Asimismo, ha de observarse que la búsqueda dicotómica empleada por Platón es una de las técnicas de acceso y recorrido de árboles de datos más usado hasta ahora en la tecnología de automatización dada la rapidez y eficiencia que representa. De hecho, se observará, la lectura del diálogo se torna muy rápida, aun admitiendo su complejidad. En mi concepto, la descripción de las estructuras y recursos lógicos presentes en el diálogo, nos sitúa en el 417


JULIO VENEGAS VASQUEZ

ámbito de la inteligencia, lo que hace posible establecer una productiva convergencia programática, para precisar la correspondencia estructural con la comunicación y procesamiento

electrónico

de

la

información

de

naturaleza

interactiva, de diálogo entre computadores, por ejemplo, o entre hombres y computadores, o entre hombres y hombres a través de computadores. Al respecto, y para los efectos de la articulación teórica que sigue, he tomado el concepto de inteligencia para explicar y unificar qué entendemos por la lógica de adaptabilidad que posee el cuerpo. A su vez, el concepto cibernético de máquina, como organización o sistema dinámico, nos permitirá transitar en las más diversas direcciones del saber, y también de la praxis, con la misma metodología y estrategia; desde concebir la inteligencia como una máquina o sistema dinámico, hasta el estudio de formas de comportamiento de las diversas especies o el diseño de máquinas singulares para un propósito determinado.

En esta dirección es importante tener presente que la cibernética es también una teoría de las máquinas y el tema que abarca “es el ámbito de todas las máquinas posibles y tiene importancia secundaria el hecho de que algunas de ellas aún no hayan sido construidas

418


JULIO VENEGAS VASQUEZ

por el hombre o que no se den en la naturaleza. Lo que la cibernética ofrece es una estructura en la cual se puedan comprender, ordenar y describir todas las máquinas singulares”.178

Para el cibernético dicho concepto es más bien una referencia

de

orden lógico,

antes que

material.

Su

peculiaridad, a este respecto, consiste de modo principal, en diseñar o describir la clase de organización que posee una entidad, sea ésta material, lógica, posible o concebible. Por tanto, y en una primera aproximación, su descripción enfatiza la lógica correspondiente y no tanto de qué material está hecha la máquina concreta.

Por ende,

el concepto

cibernético de máquina constituye más bien una referencia a la forma o arquitectura dinámica, antes que a la naturaleza de los componentes de la entidad (su forma concreta de materializarse). En este sentido, sigue un camino ya explorado por el filósofo, y en general por cualquier forma de conocimiento: separar, metodológicamente, la forma de la materia

correspondiente,

una

de

cuyas

más

altas

expresiones es, en efecto, la metafísica, y las diversas formas de conocimiento de orden meta. Pero también constituye un punto de convergencia indudable entre el pensar filosófico y el cibernético en cuanto poseen un terreno

178

Ashby, W.R.: “Introducción a la Cibernética”, op. cit., p.13

419


JULIO VENEGAS VASQUEZ

común

de

exploración

y

creación:

la

lógica,

o

lo

organizacional.

Por consiguiente, me parece que si podemos describir la clase de organización que posee una entidad, entonces podemos, mediante el concepto de máquina, o alguno similar a organización, estructura, sistema dinámico o forma, producir una productiva convergencia entre filosofía y cibernética, aplicando con similar sentido, y a los más diversos ámbitos de tales descripciones, las nociones recién señaladas. Lo que tiene, a su vez, trascendental importancia en el proceso educativo, por cuanto el concepto referido constituye una amplísima puerta de acceso al proceso creativo y de invención en cualquier campo de aplicación. En rigor y en lenguaje filosófico, se trata de cómo se puede

pasar

de

la

descripción fenomenológica179,

o

metafísica de algo, a su traducción a tecnología digital, virtual o para el diseño e instalación de sistemas de organización de cualquier clase. Esta cuestión se facilitaría si los procesos a los cuales apunta tal especificación son estudiados, desde el 179

El concepto de descripción comprende aquí la nocion de movimiento, por lo cual bien puede hablarse de descripción dinámica, de una máquina o sistema dinámico. En la actualidad, las restricciones que impone la tecnología alfabética de comunicación para representar sistemas en movimiento, es superada por la extraordinaria sofisticación alcanzada por la simulación computarizada de procesos que proveen las TICs.

420


JULIO VENEGAS VASQUEZ

comienzo, como máquinas, organizaciones, sistemas o formas. A mi juicio, esto significa que la viabilidad de simular o computarizar procesos del pensamiento con estas tecnologías plantea una exigencia nueva a la filosofía y desde luego a la educación: leer o repensar los diversos problemas filosóficos teniendo presente la noción cibernética de máquina, así como la posibilidad de la recreación tecnológica de las mismas, cuando fuere el caso.

13.1. De la universalidad de la inteligencia

Las dificultades que presenta la definición tradicional de inteligencia, como “la capacidad para resolver problemas complejos”, plantean la necesidad de proponer un concepto, siquiera preliminar, acerca de lo que entiendo por inteligencia180. De partida, y en una primera aproximación, tenemos la multidimensional e hipercompleja matriz de factores que he deducido de Wittgenstein y que apunta a una descripción del sistema del saber, y de modo particular, a la estructura de la

180

El concepto de inteligencia que expongo a continuación lo desarrollé de modo preliminar en en el ensayo inédito “Educación Cibernética, Una Estrategia de Desarrollo (1989)”. Fue expuesto más ampliamente en mi libro “Proteo, Paradigma de la Inteligencia” (1993) y, en conexión con el nuevo modelo educativo que propongo, en mi libro “Timoneles del Futuro” (2001).

421


JULIO VENEGAS VASQUEZ

certeza. A lo que podemos agregar nuestra proposición de ampliar el sentido de lo que entendemos por lógica, y la enorme variedad, literalmente infinita, que subyace a la explicitación de cualquier entidad o cosa que coloquemos como objeto de reflexión. Mediante tal expediente nos aproximamos a una forma no lineal de metalectura y, a romper, en parte al menos, nuestra tendencia a la causalidad, a ver las más de las veces una concatenación determinada

de

hechos,

allí

donde

la

diversidad

y

engramado de cursos puede desafiar la mejor inteligencia.

Estamos,

sin

duda,

más

acostumbrados

a

desagregar los procesos que a verlos en unidad. De allí que, cuando se nos muestra un ideograma que explicita lo hipercomplejo que se oculta cuando decimos “yo sé… ésto o aquéllo”, no podemos sino sorprendernos. Mi invitación es a ver dicho gráfico en relación con la ley del requisito de variedad. Porque de lo que se trata, en esta tesis, es mostrar que la posibilidad de un método universal se funda también en el apretado y multidimensional tejido, o extensiones neuronales que se prolongan en el medio, y retornan como experiencias existenciales y adaptativas a la unidad escindida del cuerpo y la mente; y que un método universal, o nuevo paradigma educativo ha de propender a superar.

422


JULIO VENEGAS VASQUEZ

A mi juicio, lo primero, para aproximarse a un tal concepto, es darse una visión del espectro de operación que podemos atribuir al ser humano; esto es, acerca de lo que puede considerarse como la universalidad de su capacidad de acción. Una especificación de esta naturaleza constituye un requisito obligado, toda vez que en tanto realicemos el proceso, será evidente que el diseño de un método universal dependerá de cuanto nos acerquemos a describir con la amplitud necesaria un sistema hipercomplejo como la inteligencia humana. De este modo procuraré satisfacer en nuestra definición de inteligencia la ley de Ashby. Y, al mismo tiempo, disponer del fundamento necesario para diseñar y justificar las diversas configuraciones del modelo educativo que propongo, y que pueden constituir la base para

un

método de alcance universal. Así, pues, y en una descripción entre poética, filosófica y cibernética podemos decir del hombre, en cuanto especie y como posibilidad de realización personal es también: 

Un habitante espacial, sobre un planeta azulblanco oceánico viajando en dirección a la nebulosa

de

Andrómeda.

También

es

trepador de montañas, navegador de ríos pequeños y profundos, transformador de 423


JULIO VENEGAS VASQUEZ

paisajes, buceador de las profundidades marinas, brazo metálico penetrando en la mineral roca. 

Poeta, transfórmase a través de sus deseos e intuiciones proféticas en gota de rocío, crepúsculo, mar, abismo, viento, embriagada medianoche,

sensualidad

desbordante.

Siempre dispuesto a amar y ser amado. Vertiente

inagotable

de

incertidumbres,

ansiedades, esperanzas e ilusiones. Es también, corazón herido, doliente, desgarrado. 

Violento, peligroso. Depredador, destructor de

ambientes

ecológicos,

guerrero

devastador.

Soberbio,

prejuiciado,

vil,

manipulador

humillante.

El

es

hombre

amenaza trágica y tensa cuerda sobre el porvenir. Aún cuando, con igual fuerza es apacible,

leal,

preservador,

cultivador,

pacífico, humilde, ecuánime, digno, noble. Un explorador abriendo espacios a la vida y al futuro.

424


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Es también naturaleza, recogida profunda y sagradamente sobre sí misma. Asceta, solitario, pero receloso de la amenazante incomunicabilidad. Temeroso, es esperanza de trascendencia e infinitud. Es sacrificio, proyección mística y sabiduría.

Es muchos rostros y máscaras: alegre, pícaro, embaucador, loco y aventurero. Es todos los hombres y ninguno. Trágico, cómico,

lúdico,

en

una

inabarcable

metamorfosis de estados variados, sorprendentes e inesperados. Transitorio, finito. Es naturaleza, historia, olvido y aniquilamiento. Es todas las formas y ninguna. Metamórfico y absoluto. 

Atravesado a cada instante por millones de subpartículas profundidades

venidas galácticas

desde en

procura

las del

espacio infinito, el hombre es también síntesis de lo orgánico e inorgánico, de materia inanimada y viva. Por doquier en su cuerpo se interpenetran

e

integran

diversidad

de

elementos físico-químicos, conformando un grado de organización superior de la materia. 425


JULIO VENEGAS VASQUEZ

El

hombre

constituye

un

lugar

de

la

naturaleza, una región del universo donde toda

clase

de

experiencias

pueden

intercambiarse y relacionarse. En esos lugares que somos, la naturaleza se puede mirar y admirar

a

misma

en

éxtasis

fugaz,

apocalíptico, impúdico o sagrado. 

Así, el hombre es la vida, el universo en tránsito a través de su propia y poderosa invención cósmica: una fantástica urdimbre cuántica, lumínica, molecular, preñada de posibilidades

para

crecer

en

variedad

adaptativa, para proyectar en nuevas síntesis originales

la

potencia

creativa

de

la

naturaleza. 

El

hombre es también sus extensiones

tecnológicas, las prolongaciones mecánicas, electrónicas y espaciales de su cuerpo. Potenciado

y

amplificado

ahora

en

la

diversidad más amplia concebible de artefactos,

mecanismos

y

configuraciones

complejas de conocimientos. El emergente cuerpo cibernético.

426


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Variedad, transformación, metas en número ilimitado, caracterizan de modo acertado a este ser multifacético, metamórfico, universal en sus recursos,

que nos recuerda al

legendario y presentísimo mito de Proteo. 

Sin embargo, es afectado de modo ineluctable por la tendencia entrópica que la naturaleza conlleva

como

una

de

sus

poderosas

determinaciones. Para sobrevivir necesita, pues, generar y buscar a cada instante formas de organización para contrarrestar sus efectos catastróficos. 

No obstante, el desorden se desliza por entre las formas de convivencia, confundiendo y destruyendo las expectativas de existencia armónica

y

apacible.

Pero

además,

abruptamente, o con sigilo e implacabilidad, se escurre por entre los componentes y funciones de la propia y formidable metaorganización, para

desestabilizarla

quilarla.

427

y,

finalmente,

ani-


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Así y todo, como sostiene Norbert Wiener: “Aunque estamos sometidos a una vida tal, que el mundo en su totalidad obedece a la segunda ley de la termodinámica, donde la confusión aumenta y el orden disminuye... hay islas

locales

y

temporales

de

entropía

decreciente... lo que nos induce a asegurar la existencia del progreso... Pero, ¿Qué podemos decir acerca de la batalla entre él y la entropía creciente en el mundo que nos rodea?... En un sentido muy real somos pasajeros náufragos a la deriva en un planeta condenado. Pero aun en una catástrofe marítima, el honor y los valores humanos

no

desaparecen;

debemos

aprovecharlos hasta el máximo. Pereceremos – añade-, pero hagamoslo de un modo que podamos considerar digno de nosotros” 181.

El amplísimo espectro de acción y existencial recién esbozado, por los que una persona puede atravesar a través de su vida, unido a la matriz que hemos construido a partir de Wittgenstein, y otras posibles, nos muestran la hipercomplejidad de la que debe hacerse cargo un nuevo modelo educativo y, correlativamente, el método a constituir en

181

Wiener, Norbert: “Cibernética y Sociedad”, Edit. Sudamericana, 1958, Argentina, p.38

428


JULIO VENEGAS VASQUEZ

consonancia con dicha extraordinaria variedad, para su desarrollo y evolución más promisoria.

Norbert Wiener

Al respecto, pues, no basta con afirmar, por ejemplo, que la certeza es hipercompleja, necesitamos desagregar lo que contiene en cuanto tal; otro tanto ocurre con la variedad existencial que recién he esbozado sobre la universalidad de la inteligencia. Recién entonces tendrá sentido la exigencia que nos plantea la ley de Ashby para el diseño de un nuevo paradigma educativo, o para responder al desafío que me he planteado de fundamentar la posibilidad de un método de alcance lo más universal posible.

Podemos

visualizar

mejor

esta

exigencia

metodológica considerando las respuestas que de ordinario se dan toda vez que preguntamos qué esperamos del ser amado. Se nos dirá: “que sea simpática(o), comprensiva(o), cariñosa(o), inteligente” y unas cuantas cualidades más que tomamos como criterio seguro para adoptar una decisión. A 429


JULIO VENEGAS VASQUEZ

poco andar, sin embargo, tenemos que asumir que tal especificación de variedad queda muy por debajo de la que necesitamos. Así, diversas otras formas de comportamiento reclamarán en algún momento por sus fueros de un modo crítico, dramático y muy posiblemente colocarán a la relación en una instancia de inestabilidad. Esto a nivel particular. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la falta de especificación de la variedad ínsita a un mega sistema, como la sociedad, la educación, o la correspondiente a la inteligencia, ha de derivar en una visión precaria de la misma, impidiendo una aplicación poderosa del principio cibernético de Ashy.

13.2. La inteligencia como metaorganización universal

A partir pues de la extraordinaria cobertura de acción y de adaptabilidad del hombre, y con el objeto de fundamentar un nuevo concepto de inteligencia, propongo, en primer lugar, que todos los objetos, seres, ideas, procedimientos o cualquier clase de entidad existente o concebible, incluidos el desorden, lo confuso y el caos, y desde luego también la inteligencia, puedan ser definidos o analizados como organizaciones que despliegan en su comportamiento alguna particular logicidad, precisamente la 430


JULIO VENEGAS VASQUEZ

que explica su singularidad como máquina concreta de alguna especie.

Utilizo aquí, indistintamente, los conceptos de máquina u organización en su acepción cibernética. No tiene pues, connotación física, no se refiere de modo principal a la naturaleza de sus componentes. Por tanto, lo que nos interesa determinar de un objeto es saber qué hace, cómo lo hace, o dicho de otro modo, cuál es su estructura, cuáles sus mecanismos constitutivos, cuáles sus estados posibles y qué lógica o principios de adaptabilidad le permiten hacer lo que hace.

Por tanto, me parece que aplicar el concepto de organización a la inteligencia, tiene la indudable ventaja metodológica de despojarla de su carácter privativo, misterioso, indescifrable, así como de toda resonancia psicológica

o

principalmente

ideológica, estructural

situándola de

una

en

el

organización.

rango Una

arquitectura que progresivamente es descrita y comprendida en su funcionamiento. De modo preliminar sostengo que su rango esencial consistiría en ser una organización de organizaciones, una forma de formas en la expresión de Aristóteles, que puede trabajar sobre cualquier otra organización, sobre sí misma, o 431


JULIO VENEGAS VASQUEZ

cambiar ella misma de estado. Propiedad que, proponemos, puede ser definida como de orden estructural meta; razón por la que, en una primera aproximación, diremos que la inteligencia es una metaorganización. El prefijo utilizado permite caracterizar los niveles u órdenes de complejidad lógica que ha de poseer una organización con este rango. Esto es, una que posee la propiedad de pensar el pensamiento, o reflexionar sobre cualquier entidad, acto o proceso en el modo de pensar lo pensado en cuanto pensado. También se caracteriza por estar en una permanente búsqueda de la forma, sentido, patrones de comportamiento o logicidad subyacente a un proceso, en el más amplio espectro de operación que la inteligencia humana pueda abarcar. Asimismo, un soporte organizacional poderoso de que

dispone

esta

entidad

es

el

mecanismo

de

retroalimentación ubicua que como mencionáramos, constituye la interfase adaptativa con el medio, presente en cada célula del cuerpo y en la interacción de éstas con los diversos órganos, generando una red “sintiente” que cubre gran parte de su estructura, permitiéndole darse cuenta de... o ser consciente de... en una cobertura amplísima de adaptabilidad, a la que, por lo mismo, podemos llamar universal.

432


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Dicha

dimensión

estructural

de

la inteligencia

constituye una referencia a propiedades de la clase, "puede recibir las formas sensibles sin la materia"

182

o "ha de ser

capaz de recibir la forma, es decir, ha de ser en potencia tal como la forma pero sin ser ella misma"

183

; o vista desde otro

ángulo en la expresión de Husserl, "la propiedad universal y fundamental de la conciencia de ser conciencia de algo, de llevar en sí misma, en cuanto cogito, su cogitatum"

184

.

Cobertura lógica que muy bien sintetizó en las fórmulas Cogito cogitatum qua cogitatum (pienso lo pensado en cuanto pensado) y Cogito cogitata qua cogitata (pienso las cosas pensadas en cuanto pensadas). Propiedades de la inteligencia que son indicativas de un nivel estructural de segundo o más órdenes, presentes en todos los procesos y estructuras de la inteligencia. Mediante dicha noción describimos su poder para penetrar en las formas o en las estructuras de organización de toda clase de objetos y seres; y, por cierto, de modo particular, la propiedad de reflexión o de mirarse a sí misma, como pensar lo pensado, ya mencionado.

182

Aristóteles, “Acerca del Alma”, op. cit., p. 211

183

Ibidem, p. 230

184

Husserl, “Meditaciones Cartesianas”, op. cit., p. 47

433


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Una

metaorganización,

además,

que

por

el

amplísimo espectro de acciones que puede ejecutar, podemos llamarla universal. Aunque por otra parte no pueda ser universal en sentido absoluto, dado su carácter finito. Lo opuesto a una organización universal así caracterizada sería una máquina especializada, lo que no es óbice para que aquella decida ser especializada, o actúe especializadamente. Otro sentido de la universalidad, tal como la empleamos en la definición propuesta, sostiene que la inteligencia constituye una entidad que recoge en sí la vida universal,

siendo quizás expresión de un modo de

organización también inteligente del universo.

Ambos momentos son descritos por Husserl cuando afirma: "El a priori universal que pertenece a un ego trascendental como tal es una forma esencial que encierra en sí una infinitud de formas, de tipos aprióricos

de

posibles

actualidades

y

potencialidades de la vida, con los objetos constituibles en ella como realmente existentes." 185

O también, cuando afirma que "el cogitatum universal es la vida misma universal en su unidad y totalidad abierta e 185

Ibidem, p. 99

434


JULIO VENEGAS VASQUEZ

186

infinita."

Así, pues, sostengo que la inteligencia humana o

la arquitectura lógica del cuerpo, puede ser concebida como una

organización,

que

entre

el

universo

de

las

organizaciones, conocidas o ideadas por el hombre, puede ser definida como: Metaorganizacion universal.

La definición propuesta tiene carácter operacional. Está pensada no sólo en relación con un programa para su desarrollo, sino también en conexión con sus posibilidades evolutivas de carácter postbiológicas, dado que facilita diseñar a partir de ella modelos viables en el campo de la Inteligencia Artificial. Asimismo, abre espacios de reflexión para una profunda convergencia metodológica a partir del concepto de organización; esto es, entre la organización, en tanto logicidad de la naturaleza, y el develamiento de las estructuras de organización de la inteligencia, siendo ella misma una emergencia desde ese sustrato organizacional primigenio.

186

Husserl: “Meditaciones cartesianas”, op.cit., p. 59

435


JULIO VENEGAS VASQUEZ

13.3. La dimensión proteiforme de la inteligencia

En esta dirección, ¿cuál puede ser el salto evolutivo siguiente?. ¿Acaso una máquina electrónica que reproduzca la inteligencia humana?. En mi opinión podemos dar curso a nuestra imaginación y pensar en una futura Metamáquina Proteo. Veamos como el poeta Virgilio nos retrata en sus “Geórgicas” a esta divinal entidad: “Hay en el abismo de Cárpatos cierto adivino llamado Proteo, dios neptúnico que recorre el vasto mar en carro tirado por corceles de dos pies, mitad peces y mitad caballos… como adivino lo conoce todo: el presente, el pasado y las cosas futuras de más lento llegar… Es éste el dios, hijo mío, a quien debes empezar por coger con fuertes ligaduras, para que te explique la causa de tu enfermedad, y le procure una favorable salida [o te prediga tu futuro]. Sin violencia no te dará consejo alguno, ni conseguirás doblegarle con súplicas; déjate, pues, de miramientos y emplea con él la fuerza, atándole bien; serán inútiles entonces sus astucias, y sólo por este medio quedarán derrotadas… Apenas tus manos lo opriman y le tengas como encadenado, se burlará de ti con sus diversas apariencias, y hasta con sus variados aspectos de fiera; ya será un erizado

436


JULIO VENEGAS VASQUEZ

jabalí de roja cerviz; o bien tomará la áspera forma de la llama, tratando de este modo de soltarse de sus ligaduras; o acaso intente huir, escurriéndose por uno u otro lado bajo la forma de un tenue hilo de agua. Pero, cuanto más se multiplique en distintas metamorfosis, más deberás apretarle las ligaduras, hijo mío, hasta el momento en que, después

de

una

última

transformación,

se

presente a tus ojos como en un principio le viste, cuando empezó a cerrar los suyos en el sueño primero”. 187

A mi juicio, este anciano dios neptúnico, que apacienta focas y vive en las profundidas oceánicas, constituye una metáfora magnífica de la entidad que pudiera emerger del progresivo proceso de automatización virtual, inspirada en la arquitectura lógica del cuerpo humano. Así, pienso que la tendencia tecnológica presente va en la dirección de la creación de una Metamáquina Proteo. De hecho, una entidad de estas características fue concebida por Ray Bradbury en sus “Crónicas Marcianas”. Allí se relata que los marcianos son seres metamórficos por definición. En este sentido, pues, el programa de Inteligencia Artificial sería la antesala de la metamáquina proteica. De hecho, se verá, la tecnología digital para diseño de efectos especiales generó, para la película “Terminator 2”, una formidable forma 187

Virgilio: Obras Completas, “Metamorfosis”, op. cit., p.234.

437


JULIO VENEGAS VASQUEZ

de

metamorfosis

virtual

para

el

T-1000,

organismo

cibernético polimetálico que puede metamorfosearse a voluntad en los seres u objetos que toca. Así, estamos en presencia de una tecnología que avanza con seguridad en el diseño y creación de seres virtuales, dotados de las propiedades de las máquinas cibernéticas, existentes o imaginables. Otras formas de transfiguración existen en la literatura desde muy temprano, procedentes de las más lejanas y diferentes culturas. Entre ellas, reviste particular relevancia

la

transfiguración

en

los

elementos

que

encontramos de manera magnífica en la formación del samurai, legada por Miyamoto Musashi en su notable obra “El Libro de los Cinco Anillos”, que nos sitúa en el centro del camino de perfeccionamiento de los grandes maestros como Confucio, Laotzé, Buda y la tradición Veda.

Musashi nos enseña que podemos aprender de la estrategia de los elementos y, por cierto, de los seres vivos. Es un camino de ejercitación rigurosa y atenta a las diversas manifestaciones y estados del agua, de la tierra, del fuego, del viento y el vacío. A partir de ellos aprender de los recursos adaptativos de las flores, los pájaros, los reptiles, los felinos, los insectos, el mar, los ríos, cascadas y piedras, acantilados y bosques, llanuras y mesetas. Procurando cada 438


JULIO VENEGAS VASQUEZ

día ser como ellos a fin de ampliar nuestro pequeño yo, circunscrito al borde de nuestra epidermis, y alcanzar así parte del sentido a que nos conduce la comprensión y asimilación en nuestro cuerpo de la naturaleza y el cosmos. De esta forma, podremos ampliar progresivamente nuestro yo hasta hacerlo más universal. Reibun Yuki

lo ha

expresado de manera profunda cuando interpretando al monje Takuan sostiene: “El yo, el sentido del verdadero yo, es un yo que se encuentra donde el cielo y la tierra todavía no están separados, y que ya existía, antes de que el padre y la madre le hubieran procreado a uno. Es un yo que está en mí, en los otros, en los pájaros y en los cuadrúpedos, en las plantas y árboles, en todo, en una palabra… Es un yo sin sombras, ni cuerpo, sin vida, ni muerte. No es ningún yo que pudiera verse a simple vista.” 188

Tal vez no haya un camino educativo más trascendental que rescate la universalidad lógica y adaptativa de la inteligencia humana, y que emerja desde el fondo organizacional de la naturaleza y del cosmos. Se trata de un legado de la cultura oriental que inspira y acicatea el despliegue de la capacidad metamórfica del ser humano. Sin 188

Dürckheim, K.F.: “Japón y La Cultura de la Quietud”, Ediciones Mensajero, Bilbao, s/a/p., p.103

439


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embargo -y como ya adelantara a propósito del mito de Narciso-, la comprensión y despliege progresivo del Conócete a ti mismo, conducente a un estado evolutivo superior, bien podría conducir a la superación de la especie humana. Porque con el conocimiento adquirido sobre la poderosa arquitectura organizacional

del

manipulación

electrónica,

virtual

posibilidades

efectivas

de

cuerpo humano y su y

culminar

genética, en

como

extensiones

tecnológicas inteligentes, estamos creando la antesala para la recreación y potenciación virtual de la Metamáquina Proteo.

Es interesante considerar cómo la estrategia de enriquecer el yo con la riqueza adaptativa de otros seres vivos, también está presente en la cultura cristiana. Considérense, a este respecto, algunas de las muchas analogías que en la Biblia se establecen entre el comportamiento del hombre y de los animales, entre el hombre y los vegetales, o entre animales: “Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como palomas” [Mateo 10:16]; “Más raudos son que leopardos sus caballos, más agudos que lobos de la tarde; sus jinetes galopan, vienen de lejos sus jinetes, vuelan como águila que se precipita a devorar” [Hab.1:8]; “Libérate,

440


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como la gacela del lazo, como el pájaro del pajarero” [Prov.6:5]; “Aguzan su lengua igual que una serpiente, veneno de víbora hay bajo sus labios” [Salmos 140:4]; “Guerreros valientes... sus rostros como rostros de león, y ligeros como la gacela salvaje” [I Crón. 12:9]; “Sé semejante, amado mío, a una gacela o a un joven cervatillo [Cantar 2:17]; “[El] favor del rey, como rocío sobre la hierba” [Prov.9:12]; Yahveh levantará contra ti una nación venida de lejos,... como el águila que se cierne” [Deut. 28:49].

Y este versículo notable: “Te instruirán los reptiles de la tierra, te enseñarán los peces del mar” [Job 12:8],

que sintetiza la función pedagógica, resultante de la observación atenta de la naturaleza y sus recursos adaptativos, y que el hombre puede incorporar a su estructura universal de acción, ampliándola y potenciándola aún más. En sentido estricto, pues, cada una de estas analogías comprende un programa educativo, producto del estudio de la naturaleza y de la ejercitación en sus recursos, para alcanzar la clase de especialización adaptativa que poseen otros seres vivos. A este respecto, es ilustrativo el pasaje bíblico que nos habla 441


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“de cuatro animales pequeños que son más sabios que los sabios: las hormigas, pueblo sin fuerza, que al tiempo de la mies se prepara su provisión; el tejón, animal endeble, que entre las peñas coloca su madriguera; las langostas, que sin tener rey salen todas bien ordenadas; el lagarto que puedes asir con la mano y, sin embargo, se aloja en los palacios de los reyes” [Prov. 30:24].

En el Cantar de los Cantares encontramos analogías notables como aquella que dice: “¿Quién es ésta que avanza como la aurora, hermosa como la luna, pura como el sol, temible como batallones de guerra?” [Cantar 6:9].

A mi juicio, pues, podemos satisfacer la Ley de la Variedad Obligada en la educación, si disponemos de un paradigma de organización lo más universal posible y lo suficientemente poderoso, versátil y automodificable como para enfrentar la variedad y perturbaciones del propio sistema así como del medio. Desde esta perspectiva, tal paradigma emerge del Conócete a ti mismo por cuanto se trata de un campo unificado de estudio en el que convergen temas de investigación de valor estratégico, un programa educativo depositario de una matriz universal de formación, un método universal emergiendo de la propiedad meta y 442


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universal de la inteligencia. Al mismo tiempo, constituye una estrategia para reducir los efectos no deseados de la tendencia entrópica. Sólo de este modo responderíamos al requisito que señala Ashby de que cualquier regulador y control debe tratar de acercarse todo lo posible a su máximo. Concebir la inteligencia como metaorganización universal, significa introducir el eslabón que faltaba, entre un saber de carácter meta y el necesariamente convergente rango organizacional de la entidad que lo produce; es decir, la inteligencia humana que también, por tanto, ha de ser de orden meta.

Desde mi perspectiva, una de las ideas centrales en la base de la concepción meta del saber, se funda en que la estructura del saber sería correlativa a la estructura de la inteligencia. Esta correlación organizacional, entre otras maneras de presentarse, sería a través de un modelo hologramático, en la expresión de Edgar Morin, y que tempranamente encontramos en Aristóteles cuando señala que: "Sin embargo, no es menos cierto que en cada uno de los trozos se hallan todas las partes de la psykhé y que cada una de éstas es de la misma especie que las demás y que la psykhé total, como si cada parte de la psykhé no fuera

443


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separable de las demás, por más que la psykhé toda sea divisible."189

A mi juicio, esta característica estructural aplicada al saber, implica que cada concepto es una forma o estructura que contiene recursivamente190 a los otros, y viceversa, como si fuesen redes complejas proteiformes; además, en cualquier concepto se han de encontrar los mismos principios de articulación organizacional de sus elementos. Este modo de organización constituye, desde mi perspectiva, quizás una de las características básicas de la organización de la inteligencia y del saber. Por otra parte, nos permite encontrar la clave para superar, mediante un sistema de referencia teórico, y también educativo, el problema de la división del conocimiento, mediante el despliegue de una metodología que provea una forma de unificación del saber.

Si como he sostenido, el conocimiento está organizado del mismo modo que la organización que lo hace posible, entonces se puede emplear de la genética la noción de ubicuidad genética, (el programa arquitectónico y evolutivo del cuerpo se encuentra en gran parte de las células); lo que correspondería a un metamecanismo como el de retroalimentación; el cual, de forma similar, estaría también en 189

Aristóteles: “Acerca del Alma”, op. cit., p. 25.

190

Recursivo, aquí, en el sentido de que su estructura se replica en cada componente y nivel del sistema correspondiente.

444


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todas las partes de la entidad. Así, por ejemplo, cuando Husserl analiza un aspecto cualquiera de un problema, se encuentra con una unidad sintética, el concepto, que constituye un holograma de la totalidad, con ‘entradas y salidas interconectadas’. De tal forma que estando en la salida de algo, estamos, al mismo tiempo, en su entrada, en todas partes, en la misma hologramática estructura. Ello hace que en cualquiera de los aspectos o momentos en que nos encontremos siempre podrá haber una recurrencia conceptual y metodológica. Al respecto, es menester tener presente que esta recursividad

organizacional

puede

presentarse

como

recursividad en la exposición de esta tesis; esto es, una cierta manera de argumentar o de exponer en círculo. O, más precisamente, de exponer de modo hologramático; lo cual, en una primera aproximación, podría aparecer como una reiteración descuidada. Pues bien, sin desconocer que en algún momento puede tratarse efectivamente de un descuido, apelo al lector para que vea más bien que deseo enfatizar

aquello

hologramático,

recursivo,

o

también

dialéctico del pensar, contrapuesto al modo lineal y sequencial de la tecnología alfabética de comunicación. Así, pues, esta proposición de orden metodológico para describir la estructura de la inteligencia, tiene la ventaja teórica de ser coincidente con la recursividad genética, la 445


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cual determina que un gran número de células sean depositarias del programa conteniendo la información de la arquitectura y dinámica evolutiva de la máquina del cuerpo. Esto la convierte en una poderosa estructura sistémica que dispone en todas partes y al mismo tiempo del plan total de la

organización.

Cada

componente,

constituye,

por

consiguiente, un verdadero holograma de la totalidad correspondiente. La idea de que las organizaciones, el saber por ejemplo, están constituidas por elementos que son, a su vez, organizaciones hologramáticas de aquéllas, articulados en un sistema de proceso de formas, es la base de la concepción meta que procuramos fundamentar, y un punto decisivo

para

estructurar

un

método

que

pretenda

aproximarse a una cobertura de operación lo más universal posible. La noción de metaorganización nos permite, a su vez, dar una respuesta específica a la interrogante: ¿cuál puede ser la estructura de un mecanismo de la inteligencia?. Desde mi perspectiva, un mecanismo de la inteligencia no podría tener un rango inferior al que posee la misma inteligencia,

razón

por

la

cual

sería,

en

rigor,

un

metamecanismo o metamáquina universal, o sea, una estructura poseedora de similar arquitectura básica de la organización de la inteligencia. Como ya hemos enfatizado, 446


JULIO VENEGAS VASQUEZ

mirando

hacia

retroalimentación,

el

interior

del

encontraremos

metamecanismo un

sistema

de de

comunicación, uno de regulación, otro de proceso de variables, etc., los cuales a su vez contienen a todos los otros, en una fantástica red organizacional depositaria también de las mismas propiedades, además del programa 'genético' unificador, presente a su vez en cada metamecanismo o metaestructura de la inteligencia. Todo ello nos da razón de la notable variedad, complejidad, poder del cuerpo y de su arquitectura lógica y adaptativa, la inteligencia.

Es en este contexto que me parece que Proteo constituye una fértil metáfora. La potencia de sus facultades, el conocimiento que tiene de las ilimitadas formas de la naturaleza convierten a esta divinidad en el ser mitológico que ejemplifica de manera notable las propiedades de la inteligencia, según el concepto aquí introducido: "Proteo recorre el vasto mar en carruaje tirado por corceles

de dos pies, mitad peces, mitad

caballos,...como adivino, lo conoce todo: el presente, el pasado, y las cosas futuras de más lento llegar... no echa en olvido sus astucias, y empieza a transformarse en todo género de cosas maravillosas. Se hace fuego, bestia horrible, agua

447


JULIO VENEGAS VASQUEZ

corriente,...

multiplicándose

metamorfosis..."

191

en

distintas

.

El dios metamórfico tiene la propiedad de penetrar en las estructuras, cualesquiera que sean, como también el recurso de manejar a voluntad el universo de las formas, trascendiéndolas, transmutándose en ellas, aun cuando conservando su primigenia figura, a pesar de sus sucesivas y variadas transfiguraciones. También posee la propiedad de penetrar en la lógica de la organización de los seres en que se transmuta, tanto como el poder de combinar a voluntad las diversas estructuras de organización existentes en la naturaleza.

Además, debemos agregar su divinal poder para predecir

caminos

y

destinos

posibles

y

azarosos,

sustentándose en una memoria poderosísima que conserva la urdimbre de lo acontecido y fundada en su lógica combinatoria. Así, puede proyectar el destino de humanos y héroes con trazos ciertos e infalibles, en el confuso e incierto futuro. Tales excepcionales poderes del anciano dios nos permiten visualizar, de modo analógico, toda la variedad, extensión e hipercomplejidad de los recursos adaptativos y prospectivos del cuerpo humano. Al mismo tiempo nos

191

Virgilio, Obras Completas.: “Las Geórgicas”, Editorial Ferma, Barcelona, 1966, pp. 223-4.

448


JULIO VENEGAS VASQUEZ

permite

desarrollar

una

estrategia

para

activarlos

o

conectarlos en simbiosis productivas, creativas, con el vasto universo de formas o estructuras existentes en la naturaleza, y de las cuales Proteo es conocedor y recreador formidable.

Se ha sostenido que los mitos expresan de modo profundo alguna conexión de sentido poderosa acerca de la naturaleza o de los hombres. Creo que en este caso, estamos en presencia de una intuición sobre las propiedades esenciales de la inteligencia humana, que nos permite rescatarla en su germinal sentido como vasta e inagotable organización proteiforme. Aún cuando por su aciago caminar por entre múltiples discontinuidades de la naturaleza, la tecnología, el saber y los mismos hombres, tiene siempre tendencia a definir y a vivir perspectivas unidimensionales o fragmentadas de la realidad.

Visión ubicua la de este dios, ya que nada del jabalí se le escapa: fuerza, fiereza, rapidez, entorno, presencia temible. Su mirada es una captación total de todos los rostros de la bestia, por medio de los cuales pudiera ser descrita. Por el contrario, nuestra visión fragmentaria nos proporciona una percepción parcelada, en escorzos, de la fiera, remitiéndonos obligadamente al uso de diferentes universos de significación para ‘completarla’, sin que, de ordinario se disponga de la estructura que las unifique. Por ejemplo, 449


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podemos utilizar para darnos algunas de las facetas de aparición del animal, un lenguaje poético, químico, físico, matemático o biológico, perdiéndose de modo inevitable la visión de unidad de la misma con el entorno.

Proteo es, además, poseedor de una facultad holística, porque puede desplegar toda la variedad de facetas, estados y códigos, o prismas, en que puede ser descompuesta la luz en que se aparece el animal. A tal punto que sus metamorfosis llegan a tener impactante presencia y realidad.

No

son

meras

caricaturas,

escorzos

o

aproximaciones de la bestia. Son, si puede decirse, ella misma, con toda su contundente realidad. Para lograrlo Proteo ha de estar en el dominio de las formas, de todas las formas. Y en el manejo del principio que las unifica, por cuanto las puede reproducir o metamorfosearse abarcando todo el espectro de prismas en que se manifiestan, a través de

los

cuales

pueden

ser

vistas,

y

eventualmente

representadas en algún medio.

Poseedor de tal configuración lógica y adaptativa puede acceder y conocer la lógica de funcionamiento que atraviesa la estructura y el modo de comportamiento de cada una de las cambiantes formas de la naturaleza. Por consiguiente, también conoce el principio por el cual pueden ser

recreadas,

modificadas, 450

simuladas,

construidas

o


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proyectadas; esto es, Proteo está en conocimiento del ADN de cada ser, podríamos decir ahora. Allí reside su oculto poder, y por el cual está en el dominio de las formas, con poderosos principios, leyes y modelos para organizarlas, procesarlas y transmutarlas.

Desde esta perspectiva, Proteo es una entidad que posee la propiedad de metamorfosearse holográficamente, un procesador electromagnético de frecuencias, máquina operando en el nivel subatómico, fotónico de la luz. En realidad es el maestro, tal vez primigenio, de la actual tecnología de proyección virtual tetradimensional. Una anticipación mítica de la capacidad de la inteligencia para crear mediante la tecnología de realidad virtual, estructuras de todas clases, transmitiéndolas, proyectándolas, a la manera como Proteo genera las imágenes en las cuales se transmuta.

El principio que lo hace posible es que siendo los mensajes

estructuras,

entonces

éstas

pueden

ser

transmitidas o recreadas de modo proteico. El teléfono, la televisión,

la

holografía,

son

ejemplos

de

cómo

configuraciones de pensamientos o imágenes de entidades de

todas

clases

pueden

ser

transportadas

casi

instantáneamente a otros muchos lugares. Lo que falta es

451


JULIO VENEGAS VASQUEZ

transmitir el propio cuerpo -como señalaba Norbert Wiener-, anticipado por la ciencia-ficción.

Una metaorganización lumínica de procesar y recrear formas, he ahí, pues, a Proteo. Y desde luego el hombre, con la importante implicación que es, precisamente, en dichas propiedades en donde reside gran parte del poder y grandiosidad de ambos. Tal dimensión permite avanzar en el esclarecimiento de la clase de corporeidad que posee la inteligencia, que como lo lumínico, emerge desde el campo electromagnético interestelar. La luz como la arquitectura unificadora, lo subatómico, el vacío-pleno (llamado así por David Peat) como lo primigenio, el cuerpo, la naturaleza, lugares donde la luz alcanza el instante de la percepción de sí misma. Arte poético. Las correspondencias analógicas no concluyen aquí. Si Proteo es atado con fuertes ligaduras termina por agotarse y abandonar su formidable capacidad metamórfica. De igual modo el ser humano, colocado en la situación de no poder activar

su

sistema

sensorial,

desconectado

senso-

efectoramente por unos cuantos días, impedido por tanto de mantener “a tierra” su sistema procesador, pierde su potencia y organicidad lógicas; deja de ser una máquina adaptativa efectiva, la luz fluye en cualquier dirección, entrando el

452


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cuerpo en una fase irreversible de desquiciamiento logico y adaptativo.

También el símil es aplicable a la naturaleza. Al ser ésta esencialmente metamórfica, en continuo proceso de transformación, es necesario intervenir en ella para que despliegue sus ocultas estructuras. El ansiado, aunque temible develamiento del futuro, obliga a que Proteo sea forzado, del mismo modo como el hombre fuerza a la naturaleza con más o menos sutileza, para que muestre sus poderosos recursos organizacionales, creativos y también destructivos.

La

inteligencia

concebida

como

una

metaorganización puede trascender hacia el dominio de las formas, de lo lógico o del sentido. Aristóteles llegó a caracterizar la mente como el lugar de las formas, porque no es la piedra la que está en la mente y si sólo su forma. Asimismo, también puede reconocerse a sí misma como una clase de organización (o máquina) que de igual modo reconoce y descifra otras máquinas-formas existentes por doquier, reales o posibles, pudiendo desmontarlas, rediseñarlas, reproducirlas;

diseñar

y

construir

nuevas

máquinas;

modificarlas o destruirlas e interconectarse con otras de su mismo tipo. O quedar perplejos y reconocerlas como

453


JULIO VENEGAS VASQUEZ

indescifrables,

paradójicas,

impredecibles,

absurdas,

complejas, o inaccesibles.

He ahí, pues, la universalidad del accionar del hombre. Un amplísimo espectro de operación, dada la trascendental capacidad combinatoria de la mente, que fundamenta o reafirma la posibilidad de un método igualmente universal. En realidad, lo extraño o sorprendente es que tal cobertura metodológica haya sido literalmente sepultada

por

la

especialización.

Sin

embargo,

la

universalidad de la inteligencia emerge poderosa, multiforme y metamórfica a la superficie, pese a los millones de minutos de cotidianeidad y rutina que sesgan sus sentidos, imaginación y voluntad. Tal universo metamórfico es acrecentado por el descubrimiento progresivo de los secretos contenidos en

el

código

genético,

en

la

estructura

subatómica de la materia, así como en el poder contenido en la tecnología lumínica o virtual de las comunicaciones para combinar toda clase de formas. También en la posibilidad de simular computarizadamente cualquier proceso, o en la interconexión tecnológica de diversas formas de organización biológica para dar vida a nuevos dispositivos, máquinas, estructuras lógicas, o a trascendentes formas del sentimiento y de la sensibilidad, al igual que el quimérico carruaje de Proteo.

454


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Cualidades todas, como he dicho, equivalentes a las desplegadas por Proteo,

a través de

sus múltiples

metamorfosis. Otra de las razones de por qué la inteligencia humana puede ser considerada una metaorganización: trasciende a las otras máquinas y trasciéndese a sí misma. El manejo por Proteo de las formas, de todas las formas, manifiesta la peculiaridad y universalidad de su poder. Consiste básicamente en la propiedad lógica de poder penetrar en las estructuras más allá de lo concreto; comprender su funcionamiento, rediseñarlas, además de asumirlas, o abandonarlas para penetrar en otras. Esta imagen nos ilustra sobre la similar propiedad del hombre que le permite, allende la forma material, dar vida y movimiento a toda clase de estructuras, materiales, imaginarias o formales, en los variados y aparentemente disímiles mundos de significación y acción humanos. He ahí su poder, y su universalidad.

En este punto me parece necesario reiterar que cuando hablo de universalidad metodológica, no me refiero a un hipotético algoritmo universal que pudiera facilitar resolver cualquier problema. Cuestión al parecer ya descartada, por cuanto

tal

procedimiento

universal

de

resolución

de

problemas no sería posible. En todo caso podemos pesquisarlo como problema en la matemática en la forma de: construir un algoritmo para resolver cualquier problema 455


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matemático, y luego, en grados de generalidad creciente: construir un algoritmo para resolver toda clase de problemas. En ambos casos la conclusión es que no es posible construir, a partir de una secuencia finita de instrucciones un procedimiento de resolución de problemas suficientemente poderoso como para lograrlo. Lo cual, al mismo tiempo, descarta la posibilidad de que sea posible construir una máquina omnipotente y omnisapiente. Sus restricciones serían, entre otras, que tal computador tendría que ser más grande que el universo, y poseer una memoria infinita.

De modo, pues, que cuando hablo de universalidad de la inteligencia me refiero a la propiedad que faculta a la inteligencia humana para abordar el estudio de cualquier objeto o área del conocimiento que se proponga, o desechar como insoluble, o inabordable alguna clase de problemas en particular, o incluso de poner en duda su capacidad para conocer algo de modo absoluto e incluso relativo.

Así, desde otro ángulo, la variación permanente del medio, el hecho de constituir la naturaleza un proceso siempre cambiante, es sin duda correlativo a la poderosa propiedad de la metaconfiguración lógica del cuerpo -tal vez obvia, pero no trivial-, consistente en absorber, retener y manipular

variedad,

o

hacerse

cargo

del

cambio,

permaneciendo, moviéndose en el elemento de la variación, 456


JULIO VENEGAS VASQUEZ

es decir, rehaciéndose. Generando y recombinando una serie enormemente variada de estados internos distintos y de perturbaciones

del

medio

en

número

igualmente

sorprendente.

Universalidad, cuyo origen se encontraría en la naturaleza fotónica, o lumínica de la inteligencia, que -como he señalado-, faculta decir que muy probablemente la inteligencia es depositaria de un sinnúmero de posibilidades lógicas y tecnológicas contenidas en la energía-materia electromagnética, que recién empezamos a vislumbrar.

En esta dirección, el

poder de Proteo para

transformarse constituye un recurso adaptativo que ilustra adecuadamente el punto, por cuanto permite que su rango de adaptabilidad crezca y se potencie precisamente por su capacidad metamórfica: dominio y trascendencia de las formas. Por ejemplo, para burlar la presencia de un héroe que pide le sea dicho su oráculo, solicitud que el dios neptúnico se niega satisfacer. Es uno de los modos de que dispone para enfrentar el medio; sus ilimitadas y sucesivas transfiguraciones

representan

extensiones

operativas,

virtuales, de su cuerpo. En suma, podemos decir que Proteo, “el dios que se anticipa” prolonga y potencia su cuerpo de modo muy anticipatoriamente tecnológico, como extensiones virtuales. 457


JULIO VENEGAS VASQUEZ

Pero, ¿qué son las tecnologías y el saber sino extensiones metamórficas, multiplicaciones y amplificaciones adaptativas de nuestro cuerpo? No se trata de meras prolongaciones físicas. Tampoco en Proteo. El manejo por parte del hombre de las estructuras de organización de seres vivos, de sistemas físicos o formales, la manipulación del código genético entre múltiples otras, han permitido el surgimiento de una galaxia de máquinas interconectadas o posibles de interconectar, creciendo en poder y variedad de sus metamorfosis posibles. Entre ellas la posibilidad cierta de ser superado por máquinas superinteligentes, dando origen a una nueva era en la que la evolución de la inteligencia podría no ser principalmente biológica sino más de orden neuroelectrónico-virtual. En cualquier caso, todas serían diversificaciones adaptativas de lo metaorganizacional, contenidas en la prácticamente infinita variedad de pletóricas formas existentes en la naturaleza, posibles de combinar y recombinar en nuevas síntesis creativas, o poderosamente autodestructivas para el hombre.

Similar consideración puede efectuarse en relación con la

variedad de estados psicológicos, emociones,

esperanzas,

alegrías,

dolores…

que

se

suceden

metamórficamente en el hombre, y que son proyectadas en la literatura, el arte, el cine, la televisión. Estos prueban la riqueza y notable variedad adaptativa humana. La cual, sin 458


JULIO VENEGAS VASQUEZ

embargo, permanece las más de las veces, oculta bajo el peso cultural y educativo que se las arregla por hacer de la inteligencia una entidad fragmentada, a través de un yo que quisiera permanecer inmodificado, casi determinista, y por lo mismo, irremediablemente precario en su variedad de recursos. Un ejemplo de ello lo constituye la idea de Gardner de las “inteligencias múltiples”, que retroalimenta el defecto. Autodefinición unidimensional del hombre que limita su poder metamórfico, de despliegue inesperado y multifacético que, por el contrario, aparece con fuerza cuando se pone en acción,

activando

su

prodigiosa

condición

de

metaorganización universal. Recién entonces emerge con grandeza, su naturaleza proteiforme.

En este sentido, es preciso tener presente la tendencia que confiere un valor paradigmático a la arquitectura

organizacional

del

cuerpo,

tal

como

se

encuentra, por ejemplo, en Marshall McLuhan cuando sostiene que los computadores y la tecnología electrónica de comunicaciones son una extensión del cerebro y del sistema nervioso central, o cuando Bill Gates caracteriza a la red mundial de comunicaciones como la instalación progresiva de un Sistema Nervioso Digital192.

192

Bill Gates: “Business at the Speed of Thought”, traducido al español con el título de “Los Negocios en la Era Digital”. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1999.

459


JULIO VENEGAS VASQUEZ

A este respecto, importa destacar que la analogía anterior

no

constituye

una

forma

de

reduccionismo

cibernético o biológico, por cuanto lo que hacen las tecnologías de comunicación e información es, consciente o inconscientemente, automatizar formas de proceso de la información, o formas adaptativas, que el hombre u otros seres vivos ejecutan, y que, por cierto, las nuevas tecnologías potencian y amplifican. En consecuencia, pues, un sistema nervioso digital de orden mundial, como propone Gates, o en el contexto cultural, la emergente aldea global de Macluhan (que provea un uso eficiente de la información y permita potenciar las organizaciones, siguiendo la Ley del Requisito de Variedad), demandan un paradigma educativo y organizacional que tenga como base una arquitectura lógica y adaptativa lo más universal posible. Lo anterior es coherente con la tendencia tecnológica a crear dispositivos, tecnologías y ambientes inteligentes, o metaorganizacionales. Nivel estructural que la educación tradicional no posee. El punto crucial es que si no se cubre esta demanda metaestructural -de forma que la educación deje de mirar en el espejo retrovisor y cabalgue, ahora, el acelerado proceso de instalación progresiva de tecnologías inteligentes-, entonces se generará un desfase social y cultural de previsibles consecuencias desastrosas. Dicho de 460


JULIO VENEGAS VASQUEZ

otro modo, la tecnología digital constituye un espejo interactivo de la mente, operando en la dimensión meta; en consecuencia, lo que ahora falta, es proveer la matriz educativa que se constituya en espejo interactivo del alumno, como ambiente de orden meta o inteligente, un ciberespacio educativo, o ambiente natural para el desarrollo y evolución universal de la inteligencia. Platón enseñaba que una cosa es la medicina en cuanto ciencia, y otra en tanto orientada a su objeto, la salud. En el primer caso, cuando el médico reflexiona sobre la medicina en cuanto ciencia, está en el saber del saber, o metasaber, esto es, en la epistemología o filosofía de la ciencia. En el segundo caso, se encuentra con una aplicación particular de la misma, sanando a Parménides o a Sócrates, por ejemplo. Ambos momentos son esenciales en la educación. Sin embargo, podemos afirmar que en la actualidad el énfasis principal está puesto, y sólo de modo parcial, en este último. Sin embargo, y por el contrario, la tecnología digital, despliega progresivamente la propiedad meta de la inteligencia en la red global de comunicación, como una red de redes que propende a ser inteligente. De este modo se crea una amplia variedad de espejos interactivos de la mente. A su vez, es necesario destacar la existencia e importancia de esta dimensión meta del conocimiento, en la 461


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forma de: metamatemática, metabiología, metalenguaje, metacomunicación, metasistema, metatecnología. Lo que reafirma el hecho de que, en sentido estricto, todo campo del conocimiento, e incluso cualquier acción, tiene su lectura de orden meta. Sin embargo, la educación, y nuestro modo de pensar habitual, no han asumido el valor estratégico y formativo de este nivel estructural. Así, hablamos de matemática, biología, lenguaje, o comunicación, a secas, quedándonos en lo que podríamos denominar un primer nivel, o peldaño, del saber. Con el agravante de que ordinariamente creemos que dicho nivel es el conocimiento. Por el contrario, el desafío es diseñar una estructura organizacional de segundo orden que instale la dimensión meta del saber en la educación, en la empresa, o cualquier estructura administrativa. A mi juicio, ello se logra colocando en el centro del proceso educativo, y de cualquier sistema, el estudio de la inteligencia, y su correlato organizacional: el metasistema de gobierno de la organización, proveyéndose de este modo de un paradigma lógico y de adaptabilidad coherente con la tecnología digital de comunicación. Lo anterior es condición necesaria para propender al diseño de sistemas inteligentes. En este sentido, la red nerviosa digital, como la describe Bill Gates, va camino a convertirse en metared. Esto es, en un espejo interactivo y evolutivo de la inteligencia; de allí la necesidad de 462


JULIO VENEGAS VASQUEZ

transformar al sistema educativo, y la empresa, en metaorganizaciones de la mayor universalidad posible. A mi juicio, el Programa Proteo constituye una respuesta alternativa a dicho desafío, por cuanto su matriz organizacional y curricular se coafina con la emergente metared nerviosa digital, y es coincidente con la posibilidad de un método de alcance universal. Su correlatividad y su diseño abren un amplísimo espectro de aplicaciones en el ámbito de la inteligencia artificial y en el diseño de software inteligente aplicable a la empresa, a escala gubernamental, o a cualquier forma de organización social.

Bill Gates

463


JULIO VENEGAS VASQUEZ

14

EL PROGRAMA PROTEO

Una posibilidad de matriz educativa y metodológica de alcance universal

Las vicisitudes, pasiones, sinsabores, esperanzas y alegrías que me ha proporcionado el periplo investigador por campos comunes a la filosofía, la cibernética y la educación, culminaron en la proposición preliminar de un nuevo modelo educativo. A su vez, mi interés por estructurar de algún modo el camino métodológico que, un poco a tientas, utilicé para la búsqueda de interconexiones poderosas entre las disciplinas y problemas que me inspiraban, fue el acicate para proponer esta tesis, orientada a considerar la posibilidad de un método de alcance universal. Éste ha resultado ser, de modo tentativo, coincidente con el modelo educativo que he diseñado. Aplicando la Ley del Requisito de Variedad al estudio del método, y considerando las consecuencias de aplicarla también a las reglas del método cartesiano, me permitió

464


JULIO VENEGAS VASQUEZ

sostener que, en sentido estricto, el método no puede tener una estructura, o variedad, al menos como propósito y horizonte de referencia, inferior a la complejidad que se propone abordar, cualquiera sea ésta.

Julio Venegas Vásquez

En consecuencia, emerge como una posibilidad interesante de considerar que un método -que se proponga tratar la hipercomplejidad presente, y de modo correlativo y necesario, el desarrollo de la inteligencia y la reorganización del conocimiento-, ha de concordar insoslayablemente con la exposición de un paradigma educativo correlativo. Una objeción sin duda ad portas es aquella que sostiene que un método de alcance universal debiera tener la forma de un

procedimiento estándar de resolución de

problemas, o algoritmo, con la suficiente variedad como para resolver cualquier problema. Esta sería la forma canónica de presentarlo. Pero como ya sabemos, tal algoritmo no se ha encontrado ni es posible que sea construido. A mi juicio, el 465


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equívoco de esta objeción estriba en confundir algoritmo con método. El primero supone la ejecución de una secuencia finita de instrucciones, que permite resolver un problema de una clase determinada, por cualquier máquina que posea dicho algoritmo. Diferente es en el caso del método, por cuanto y dada la enorme variedad que debe asumir, nos obliga a transitar por los ámbitos del como si, del suponer, del fingir, de la duda, o del imaginar… e incluso de la audacia, del riesgo y el temor, como factores determinantes del pensar, entre otras formas que pueden limitar, inhibir, destruir, potenciar o relativizar el alcance de nuestra posibilidad de crear, conocer, o modificar nuestro mundo. Las cuales, sea dicho, se resisten a ser expresadas en términos algorítmicos deterministas y sí, más bien, en términos probabilísticos, metafóricos, analógicos y por qué no, también poéticos. Aún cuando en una primera aproximación resulte aventurado afirmar que deben coincidir el modelo educativo con el método, no hago más que, de una parte, reivindicar la propiedad hologramática de los conceptos, en este caso el de método; y de otra, hacerme cargo de la enorme variedad de la arquitectura organizacional de la máquina del cuerpo, amplificada y potenciada con sus prótesis tecnológicas y de conocimientos, además de su rica, variada e inquietante interacción con el medio. 466


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En ambos casos, nuestro despliegue adaptativo y prospectivo demandará tener una estrategia educativa para preparar nuestro cuerpo y mente para enfrentar tal enorme complejidad; y poder así conducir nuestra nave por las cambiantes, inquietas, y procelosas aguas de la navegación humana, en un medio que conocemos hostil, en constante desequilibrio, y

que, sabemos, puede llegar a ser

catastrófico. Ya veíamos en Descartes la variedad y profundidad de los prejuicios, o bloqueos de que es objeto la mente y el propio cuerpo, y que afectan en grados variables nuestra concepción del mundo. Debemos prevenirnos y estar alerta, sobre cómo influyen en mi pensamiento: la ambición, las opiniones infundadas, nuestra propensión a equivocarnos, el entusiasmo,

la

pasión,

el

deseo,

la

seducción,

las

representaciones irreales, la insensibilidad, el orgullo, el engaño o las imposturas, entre otras diversas formas que pueden contaminar nuestras ideas, conceptos o teorías. A lo cual debemos agregar las vicisitudes sociales, culturales, doctrinales, políticas, administrativas, que de una u otra forma se confabulan para retrasar la adopción de nuevas ideas o innovaciones. Todo ello plantea la necesidad de que los caminos o estrategias elegidas para avanzar, particularmente en nuevas exploraciones del conocimiento -o para enfrentar los 467


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inquietantes cursos problemáticos de la cultura actual-, demandan una formación metodológica que se haga cargo, consciente y estructuradamente, de la universalidad de la máquina de la inteligencia, y que, por consiguiente, facilite cubrir, en parte al menos, la compleja variedad recién esbozada. Lo que, en mi concepto, no puede sino ser posible a partir de un paradigma educativo,

suficientemente

poderoso, como para satisfacer la Ley del Requisito de Variedad, implícita en dicha demanda. Aún otra consideración. La introducción de un nuevo modelo

educativo

nos

plantea

la

exigencia

de

recontextualizar los conceptos y unificar nuestro lenguaje, particularmente cuando en un ambiente de división del conocimiento, su característica sería ser un fragmento del mismo. De modo que no es extraño que el método se asocie a reglas o procedimientos establecidos, o a condiciones lógico-formales de un experimento, o a una determinada forma de resolución de problemas. Por tanto, no cabe duda de que cuando utilicemos un concepto de tal progenie, ahora, eso sí, en un contexto holístico o cibernético, como en nuestro caso, con seguridad entrará en desfase con el uso tradicional del mismo. En esta tesis, sin embargo, asocio el concepto de método, primero a su propiedad hologramática, esto es, en cuanto momento de un sistema de referencia teórico, 468


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dinámico, que contiene a la totalidad del mismo. Así, por consiguiente, el método no puede sino contener un modelo educativo, de lo contrario sería un fragmento aislado, sin posibilidad de ser reproducido o perfeccionado. Segundo, porque -y ya lo hemos enfatizado suficientemente-, dada la complejidad de lo abordado, el método debe tener la variedad, complejidad y estrategia indispensables para hacerse cargo, siquiera en parte, de la complejidad social, cultural, económica, política y tecnológica que exige diseñar un

modelo

educativo

para

la

naciente

cultura

del

ciberespacio. De lo contrario, ¿cómo sería hablar del método, de cualquier método, sin hacerse cargo de la complejidad implícita, o de la omnipresente interrelación?. ¿Qué clase de método sería ese? Una manera de resolver el coherencia

del

lenguaje,

podría

problema de la ser

utilizando

alternativamente las nociones de método y de estrategia, para así referirse al modo de abordar la hipercomplejidad en progreso, así como la forma de organizar y gestionar la variedad de los recursos lógicos y adaptativos de la inteligencia para su mejor despliegue y operación. Ambas cuestiones correlativas.

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En esta dirección, la idea directriz del paradigma educativo Proteo sostiene que siendo la arquitectura lógica del cuerpo, la inteligencia y el propio cuerpo, la estructura adaptativa más compleja, poderosa y versátil conocida, el proceso educativo, la empresa, la producción, así como el soporte organizacional del Estado, pueden ser diseñados, en muchos de sus aspectos, a imagen y semejanza de dicha arquitectura. De modo análogo, así como la red neuronal de proceso y comunicación que posee el cuerpo, constituye la urdimbre inteligente del mismo, el estudio de la inteligencia humana, y de toda clase de formas inteligentes existentes en la naturaleza o diseñadas por el hombre, podría instalarse en el centro del proceso educativo y de cualquier otra estructura de organización como su red neuronal, proveyéndolas así de una poderosa lógica adaptativa de orden organizacional. El despliegue de tal lógica organizacional contiene la posibilidad efectiva de constituir un método de alcance universal, en el sentido especificado y ya fundamentado. Visto en perspectiva, tanto el modelo educativo, cuanto el método, en tanto momento e instancia del modelo, se fundan en la Ley de Requisito de Variedad, al tiempo que considera la naturaleza hologramática del conocimiento. Esto quiere decir que ambos, para satisfacer la variedad necesaria, deben poseer la riqueza organizacional y la complejidad 470


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indispensables para abordar cualquier campo de estudios o problemática que se proponga resolver. Ahora bien, teniendo presente, eso sí, las restricciones propias de la inteligencia humana que en cuanto entidad de carácter finito, no podrá tener respuesta ni certeza absoluta sobre una amplísima multiplicidad de cuestiones, e incluso, podría decirse, sobre todas ellas. Por consiguiente, y de manera tentativa, en este contexto coinciden estructuralmente la posibilidad de un método universal expuesta en esta tesis, con el paradigma educativo Proteo. Esto quiere decir que el método que buscamos y queremos constituir es, alternativamente, el programa mencionado u otro modelo educativo que satisfaga similares exigencias organizacionales. A mi juicio, sólo de este modo, el método puede alcanzar la variedad necesaria, dentro de todos sus límites, para intentar abordar la enorme variedad e hipercomplejidad de la cual forma parte. A mi juicio, la posibilidad de un método universal se funda también en el principio de la unidad del conocimiento o del saber. Por consiguiente, representa la posibilidad efectiva de superar la división del conocimiento en dominios estancos y sin relación. Así, pues, con la crítica trascendental de la división del conocimiento, una de cuyas formas es la especialización, avanzamos hacia la unificación del mismo, y con ello, a la constitución de una metodología de lo uni471


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versal. Ello, básicamente, a partir de una ampliación del sentido y alcance de la lógica que posibilita la supresión de las fronteras disciplinarias, como he sostenido a través de estas páginas. En esta dirección, me parece necesario ampliar el sentido de lo que

entiendo por configuración. Para ello

puede ser ilustrativo considerar dicho concepto en relación a la noción de disciplina, o ciencia, en cuanto ambas remiten a un cuerpo de conocimientos, o a una cierta forma de organizar el conocimiento con su propia metodología, conceptos, estrategia y nomenclatura. Por tanto, cada una de ellas es diferente de las otras en su lenguaje, en sus formas de verificación o de contrastación empírica, y con muy pocas ventanas (o interfases) por donde puedan comunicarse los diversos ‘dominios’ de conocimientos, permaneciendo éstos sin relación estructurada. Podemos

afirmar

que

en

los

esfuerzos

de

interrelación tales como interdisciplina, multi, trans, e incluso metadisciplina, se conserva esta autarquía organizacional, por cuanto, cada una de ellas mantiene sin variación significativa su identidad o arquitectura primera. Se puede decir que cada disciplina esta allí, junto a otras, a fin de mostrar, reafirmar y aportar su particular perspectiva. Así, pues, tenemos una dificultad inicial ya que necesitamos un

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vocablo para expresar la superación de la división del conocimiento y de la misma clasificación de las ciencias. Por consiguiente, es menester sustituir la noción de disciplina o de ciencia, por algún concepto que exprese que cualquier problema debe ser abordado de modo preferente atendiendo a su complejidad y no a su dependencia ‘disciplinaria’. De hecho, el concepto de lo transdisciplinario, que satisfacería

este

requisito

metodológico,

incluye,

por

construcción lingüística, el vocablo disciplina. Pues bien mi propósito

es

que,

si

las

TICss

han

provisto

una

transformación profunda en el saber y en la lógica, tal metamorfosis debe ser instalada en todo aspecto relacionado con lo mismo, y, en rigor, con el modo en que designamos y organizamos el conocimiento. Para resolverlo he propuesto utilizar, de principio, el concepto de configuración hologramática para referirme a campos de estudios y aplicaciones en los cuales se supera la

división

del

conocimiento

y

la misma

tradicional

clasificación de las ciencias, atendido el principio de inclusión de los conceptos y campos problemáticos de unos en otros, y de todos entre sí. En este sentido, el concepto configuración implica el despliegue de una lógica de la interrelación y, al mismo tiempo, una conceptualización que permite transitar con los mismos principios y estrategias por objetos o campos de conocimientos que en el paradigma de la división del 473


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saber aparecen como distintos e incluso antagónicos. No obstante, sabemos que están relacionados por su extrema complejidad, interconectividad y acción recíproca total, de tal modo que los enfoques parciales o fragmentados, como el de las disciplinas, se mostrarán insuficientes. Incluso cuando los abordajes especializados permiten avanzar por el detalle, o a través de fragmentos, que en manos de una inteligencia unificadora facilitarán saltos igualmente trascendentales en el conocimiento. En rigor el concepto que utilizo para referirme a la superación de las fronteras disciplinarias es configuración. En sentido estricto, como ya afirmé, podemos hablar de configuración hologramática; esto es, donde un énfasis determinado de estudios o aplicaciones, remitirá de todos modos a cualquier otro, mediado por la vastedad y variedad de las interconexiones que se extienden por todo el saber. Con ello quiero significar que no hay preeminencia alguna de una disciplina sobre otras, ni siquiera de aquellas que tengan por

tradición

alguna

posición

jerárquica

de

orden

epistemológico. En todo caso, cuando en alguna ocasión utilizo el vocablo transdisciplinario, significa que se trata de configuraciones de conocimientos y aplicaciones que están en movimiento,

con variaciones en sus fronteras y

presupuestos, en las que se ha unificado el conocimiento y sus aplicaciones, por lo que su nueva organización ha

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superado en aspectos significativos la fragmentación de las distintas disciplinas. El objetivo es, pues, responder a los desafíos problemáticos:

la

emergencia

de

megamercados

internacionales, los tratados de libre comercio, el surgimiento de nuevas y más poderosas tecnologías en los más diversos ámbitos, el establecimiento de redes mundiales de comunicación e información, la reducción de extensas zonas de la población a condiciones de pobreza, la destrucción ecológica, entre muchas otras variables que hablan del incremento de la complejidad y de la tendencia al desorden. Tales desafios plantean la urgente necesidad de contar con una plataforma educativa, tecnológica y organizacional, que tenga como soporte un método lo más universal posible, suficientemente poderoso como para ofrecer respuestas viables a algunos de los desafíos y demandas requeridos por dichos procesos. De no ser así, es previsible que el impacto de tales factores sea cada vez más perjudicial que beneficioso. El Programa Proteo constituye la proposición de una estrategia para responder a tales desafíos. Y en cuanto estrategia, es otra manera de referirnos al método. Esta vez en el sentido amplio de organizar los recursos de modo prospectivo, anticipatorio, desde la dimensión meta de la inteligencia y el saber. Sin embargo, el término método, o 475


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cualquier otro, remite por lo general a su procedencia en cuanto campo especializado; de este modo tiene el alcance restringido que le viene por origen: método matemático, biológico,

médico,

pictórico,

didáctico,

cualitativo,

cuantitativo, etc. En el contexto del Programa Proteo, sin embargo, el método o cualquier otro concepto, ha de entenderse en relación a la apretada urdimbre hologramática, de la cual forma parte y en donde sus raices se prolongan en todas direcciones; del mismo modo que ocurre a cualquier otro concepto, como los de comunicación, control, gobernabilidad y entropía, que se interpenetran y actúan de forma recíproca. Por tanto, cuando digo control, estoy también en el método. Esta recíproca ubicuidad conceptual debe prevenirnos sobre cuán alertas debemos estar para evitar ser presa de una reificación

conceptual

o

teorética

proveniente

de

la

fragmentación del saber, de tal manera que nos impida ver el cambio continuo y las variaciones en desarrollo, así como, particularmente,

las

referidas

al

pensamiento

y

al

conocimiento. El incremento progresivo de la complejidad, la obsolescencia de la organización educativa actual del conocimiento, la necesidad de una actualización futurista, tanto de la educación, de la empresa, así como de la estructura administrativa del estado, plantean la necesidad 476


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de crear una matriz organizacional lo más universal posible que permita resolver dichas falencias, al tiempo que crear nuevas configuraciones de conocimientos y aplicaciones de valor estratégico, abriendo los consiguientes campos de investigación y desarrollo para participar, con alguna expectativa de éxito, en el emergente y globalizado escenario mundial. Todo lo cual, desde mi perspectiva, es constitutivo de una necesaria nueva visión metodológica en unidad, a partir de un nuevo paradigma educativo.

¿Cómo lograrlo? Pues generando una plataforma educativa que al mismo tiempo sea de orden tecnológico y organizacional. Para ello es necesario crear, para la educación, nuevas configuraciones de conocimientos y aplicaciones, así como nuevas carreras profesionales de valor estratégico, a partir de una matriz organizacional lo más universal posible. La cual debe ser expresión de la Ley del Requisito de Variedad y de una concepción metodológica que permita generar, desde la dimensión meta y universal de la

inteligencia,

ambientes

inteligentes

o

metaorganizacionales del saber, que es a lo que propenden las nuevas configuraciones de conocimientos y aplicaciones que se proponen en el Programa Proteo. Todo ello, al menos en teoría, contribuye al despliegue de una metodología de alcance universal, y a una formación que enfatiza la universalidad de la inteligencia, 477


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antes que la de la especialización, aun sin restarle méritos a ésta. Sólo que, ahora, redefinimos la especialización, proporcionándole la base lógica, adaptativa y anticipatoria indispensable para potenciarla desde la propiedad universal de la inteligencia. Así podremos interrelacionar y proyectar, unificada y creativamente, a los más diversos sectores de la vida económica, social y cultural de la comunidad, en ambientes ubicuos de comunicación. Es preciso, además, tener presente que en nuestro modelo cada una de sus configuraciones es una extensión lógica y adaptativa de la configuración central Proteo, y todas están en acción recíproca. El objetivo de este principio métodológico es evitar, al máximo, que tales configuraciones adquieran carta de ciudadanía y se perpetúen en el tiempo como formas autárquicas y reificadas de conocimientos. Por el contrario, y planteado en términos metafóricos, se trata del despliegue, por todas y cada una de las configuraciones, del precepto filosófico implicaciones

“Conócete

cognoscitivas

y

a ti

mismo”,

aplicadas

que

con

sus

hemos

explicado. De esta manera se procura reducir los efectos entrópicos de la división del conocimiento, y la reificación y fragmentación improductiva de los mismos. Al mismo tiempo, esta estrategia metodológica potencia las posibilidades que se abren para el modelo educativo de constituirse en el método; y, por consiguiente, facilitar el despliegue de la propiedad universal de la Inteligencia. 478


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Otro principio metodológico decisivo lo constituye – como he sostenido-, la dimensión meta que da sentido, tanto a la organización del conocimiento, como al valor estratégico que en la actualidad tienen la descripción, el diseño y la construcción de máquinas que operan en dicho nivel. De modo

que,

en

sentido

estricto,

cada

una

de

las

configuraciones del modelo educativo que propongo se estructura a partir de tal dimensión. Esto es, emerge –entre otras determinaciones-, como una reflexión y un ejercicicio sobre las propiedades correlativas de la inteligencia, o sea, como un pensamiento acerca del pensamiento, o como un saber del saber, siempre en el contexto del cambio, y de la contraposición entre organización y entropía. Podría sorprender al lector que los nombres de las nuevas configuraciones de estudios y aplicaciones que expondré a continuación, correspondan en general con la nomenclatura

más

bien

tradicional

de

campos

del

conocimiento existentes. Siendo así, sería un indicio de que no habría mayor novedad ni diferencia en mi propuesta. Hay unas cuantas precauciones que lo explican. En primer lugar, tenemos el hecho de que el enfoque que inspira tanto el paradigma educativo que propongo, cuanto la convergencia de dicho modelo con un método de alcance universal, implica transformaciones radicales tanto en los fundamentos epistemológicos,

así

como

lógicos,

que

establecen

claramente la diferencia con el modelo educativo vigente. 479


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En realidad, en los comienzos de esta idea, y aún ahora, más de alguien ha expresado sus reservas sobre hablar de cibernética, automatización del pensamiento, metamorfosis de la inteligencia, dimensión meta, horizonte atman, el cuerpo proteiforme, u otros términos muy a propósito para proponer un lenguaje novedoso y mítico. En esta dirección hasta el mismo concepto de Proteo, u otros que pude utilizar, podrian haber resultado poco felices para lograr una amplia empatía para la transformación radical de la educación que representa el Programa Proteo. Se dirá que ésta constituye una actitud carente de audacia, acaso oportunista o tímida. Sin embargo, parece aconsejable hacerse cargo de los temores y “sinrazones” que, con más frecuencia de lo esperado, se apoderan de las más diversas instancias del poder político y administrativo, como excusa para bloquear o sepultar la introducción de una innovación. Así, pues, recomienda “la historia”, o dicta la prudencia, que es necesario cuidar el desarrollo de una idea poderosa, evitando, por ejemplo, el uso de una terminología que pudiera resultar para muchos extraña o antojadisa, inhibiendo tempranamente su instalación.

De este modo

pensé que no sería mala idea posponer, para tiempos tal vez más propicios, una forma de presentación mítica y pletórica de imágenes y analogías de este modelo educativo. En realidad, parece que el tiempo ha llegado: el tiempo de la desconstrucción y de poner algunos nuevos nombres para 480


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los nuevos cimientos. Una tarea inspirada que espero abordar pronto.

Virgilio, poeta que canta al dios Proteo

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El enfoque con el que pretendo desarrollar el trabajo que aquí se presenta se fundamenta en comprender el alcance y perspectivas de la cibernética en conexión con la filosofía, para luego, a partir de este nuevo sistema de referencia, considerar la alternativa de diseñar un modelo educativo que permitiese resolver los problemas de la deficiente calidad de la educación. Así, surgió como una insoslayable tarea, el diseño de una matriz educativa con el carácter más universal posible. En consecuencia, el desafío fue fundamentar la posibilidad de un método o estrategia correlativa de alcance universal.

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UNIVERSALIDAD DE LA INTELIGENCIA, TOMO I  

El enfoque con el que pretendo desarrollar el trabajo que aquí se presenta se fundamenta en comprender el alcance y perspectivas de la ciber...

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