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Los pienso como pienso en las habitaciones que se han construido en mí y a las que todavía no puedo acceder, no conscientemente, no sin olvidarlo todo después. Como la ansiedad, como las píldoras, como las bombas y los asaltos. Como tus manos en mis sueños, y tus ojos agua, tus ojos dolor, tus ojos.

Anoche desperté gritando…No es la primera vez que me pasa. Recuerdo el sueño justo antes de la crisis de pánico y ansiedad, previo a la píldora diaria. En el sueño había cerca de 10 niños asiáticos formados en fila. Todo estaba en ruinas, como si un misil acabara de estallar; al fondo, entre los niños y el derrumbe, estaba un hombre, todo de negro, alto, con una gabardina negra; apenas podía ver su rostro. Comenzó a caminar hacia mí; yo no tenía idea de qué estaba haciendo ahí, pero sabía que no era algo bueno. Conforme se aproximaba, podía distinguir el rostro de un hombre de 55 años, lleno de grietas y de marcas de acné, quemado, con la cara manchada de negro, todo sucio. Llegó hasta mí, me miró largo rato, con voz fuerte y grave me dijo: «esto es el inicio y no te dejaré hasta destruirte, porque yo soy tú y soy tu peor enemigo». Escupió en mi cara y se fue. Desperté llorando como nunca, como siempre. Como cuando lloré la muerte, como cuando lloré la partida. Los días empezaron a empeorar, a salirse fuera de control; dejé de dormir, entré en el laberinto donde la lucidez se pierde a cada paso que das. Soñaba con los muertos del pasado, mi cerebro ardía, se fundía, hasta que un día... Explotó. Todos podemos volver, dar un paso atrás del precipicio, pero pocos podemos volver a soñar que volamos sin tener miedo a caernos.

Cadáver exquisito: Rodrigo Mendoza, Melanie Benyahya

Fotografía: Sofía Yanes, Poesía: Vade

Narrar a dios en minúsculas al volver después de diez horas durmiendo, porque tenemos la misma carne, misma partida y punto final. Creo que todavía no he muerto porque siento la pulsión, el temblor de los deseos y la mutilación. ¿Has tratado alguna vez parar una guerra? Con huesos, con plumas y fuerza. ¿Has conseguido cerrar las heridas? ¿O sangras, sueñas y duele?

Pineal #14  

SUEÑOS Septiembre 2016

Pineal #14  

SUEÑOS Septiembre 2016

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