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ARTE lifestyle

Mundo de azar Mujeres urbanas que aman, vibran, expresan; y llenas de color muestran su sentir en grandes dimensiones. La artista Pilar Lucero bucea sin miedo en ese universo para descubrir una intimidad llena de placeres. Una mujer que salta sin red. Txt: Connie Royo Ph: Alejandro Peral

El arte rondó su vida ni bien llegó a este mundo. Los recuerdos le acercan tardes pintando con su abuelo, a una tía contando historias fantásticas, y situaciones familiares en donde se cantaba y tocaba la guitarra. “Pero todos lo hacían de hobby”, explica de su familia la artista Pilar Lucero, desde un cómodo sillón de su casa, en pleno centro porteño. Recibida en un colegio inglés, decidió que su camino era la creatividad y se inscribió en la carrera de Dirección de arte. “Mi época de estudio fue muy inspiradora, tenía dibujo, pintura, color. La pasé bomba, fueron tres años de jugar, un placer”, recuerda hoy. Con el título bajo el brazo y mucho talento comenzó a transitar los caminos de la publicidad, pero sin nunca dejar de lado su formación en la pintura. Así, estudió durante años bajo las líneas de Germán Gargano, Mariano Sapia, Mabel Casal, Daniel Fidanza y Marcia Schvartz. Como una constante en sus días, el arte empezó a ganar terreno y se adueñó de sus noches, que pasaba creando sus cuadros entre el trajín del día y la siguiente mañana. Sus personajes coloridos pidieron salir. Y fue después de un viaje a Europa que Pilar dijo: “Ahora”. “Cuando volví hice un click – explica–. Me pregunté por qué uno siempre posterga lo que más placer le da, me planteé las obligaciones, el deber ser y me decidí. Cerré la oficina y empecé a dedicar mis tiempos a pintar. Me instalé un atelier en casa y me dediqué profesionalmente al arte. Fue un salto al vacío grandioso”, recuerda. Auténtica y feliz, Pilar fue transitando un camino lleno de posibilidades, donde a cada paso la descubrían nuevos desafíos. Así, llegaron las exposiciones, los seguidores y los talleres, el que desarrolla en un hogar para madres víctimas de violencia familiar y el que lleva adelante en su taller, de creatividad y dibujo, donde muestra

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una nueva forma de redescubrir el ser creativo que todos llevamos dentro. Con una estética inspirada en la mujer urbana, deja entrever en colores plenos su mundo mágico de pura observación. Mujeres que muestran una realidad cotidiana se vuelven las protagonistas de las historias que Lucero contará en acrílicos y grandes formatos. “A mis mujeres les pasan cosas –explica casi como si se tratara de personas con las que convive a diario–. Tienen una vida y están tratando de resolver situaciones. Están conectadas con ellas mismas y su mundo propio”. Así, se las pueden ver en situaciones de lo más íntimas, como una de ellas que lava los platos o fuma sola frente a un espejo; o cotidianas: caminando por la calle, tomando sol o comprando verdura. “Yo hago hincapié en los pequeños instantes, en las cosas cotidianas”, aclara. Los hombres aparecerán de pronto para decir presente en escenas de pareja, donde el eje se vuelve ambiguo, muchas veces irónico y divertido. Relatos de encuentros y desencuentros. De aclarar las imágenes (y al mismo tiempo dándoles un final abierto) se encargarán los títulos, que a veces con humor, otras con nostalgia, ponen al observador en aviso de lo que están mirando. Como una gran serie, “dentro de la que habrá también mini series”, se desarrolla su trabajo, ese que a Pilar pareciera brotarle como el aire que respira. Sin temor a la hoja en blanco, al vacío o a la desinspiración, Lucero transita serena una vida abierta al porvenir. “Esa es mi filosofía –anuncia pausado–. No me da miedo caminar por la cornisa, la verdad es que no necesito muchas seguridades; soy así”, afirma. Madre, artista, urbana. Una mujer que siente, vibra y expresa. Llena de aristas y color. Como la de sus cuadros, pero real.


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Cuestion de actitud - 2011 Acrilico sobre tela -1,00 x 0,80 mts.

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¿Por qué mujeres? Me encanta el mundo femenino, me parece súper rico, misterioso y contradictorio, y quizá no entendido o respetado. Por eso también muchas veces me identifico con estas madres del hogar de Barracas y quiero que puedan desear y ser felices. Mucha gente me pregunta si la del cuadro soy yo, y yo les digo que empiezan no siendo yo pero cuando está listo me termino encontrando. En general la situación me termina representando, o yo me siento identificada con esa historia. Cuando miro para atrás veo que mis cuadros fueron como una especie de diario. ¿Son puro impulso? Sí. Yo soy impulsiva y pasional. Me sale, lo hago. Mientras estoy pintando empiezo a generar una historia en la que yo estoy adentro, y me empiezo a divertir, entonces pienso un título y a veces me río sola, o me asusto porque me parece muy fuerte. ¿Lo sentís catártico a tu arte? Sí. Muchas veces los cuadros me sirven de catarsis. Pinté uno que se llama “La otra parte”, que muestra a una mujer lavando los platos. Y después de pintarlo siento que ya no me molesta tanto lavar los platos. Ese es un ejemplo chiquito de lo que me pasa muchas veces. Es como si viera una película en el cine en la que te llorás todo y salís renovada. Pintar mis cuadros muchas veces me ayuda a superar situaciones. Tus mujeres son una herramienta, ¿qué vienen a comunicar? Sensaciones, sentimientos, deseos. Mundos particulares y de misterio personal. ¿La mujer urbana te inspira? Sí. Y tengo la suerte de nunca estar desinspirada, porque para mí el arte y la creatividad son algo natural. No es un movimiento interno que a mí me de miedo, siempre tengo algo para decir. De hecho mis cuadros son escenas cotidianas; me parece que hay momentos y situaciones por todos lados, sólo tengo que ponerme a describirlas. ¿Al ser tan cotidianas las escenas sentís que la gente conecta rápido con tu temática? Sí. El otro día me pasó algo muy lindo. En el Malba se hacía la subasta a beneficio de El Arca, una comunidad donde conviven personas con discapacidad intelectual. Yo colaboré con el cuadro de la chica lavando los platos. En un momento, su presidenta me agradeció y me dijo que se había sentido identificada con la imagen. Más tarde, una de las chicas del hogar, se acercó y me dijo lo mismo. Y ahí me di cuenta de que mi pintura tiene algo de universal, donde puede identificarse todo tipo de mujeres.

¿Las historias surgen solas…? Sí. Cuando yo pinto siento que soy un instrumento, es como parir, es muy loco. Es como que salió de mí pero no estuve controlando el proceso. Y a la vez siento que hay lucha y esfuerzo, y me encanta cuando se trasluce eso también, uno es instrumento y ser humano a la vez; limitado y grandioso. También en las limitaciones se encuentran herramientas… ¡Claro! Eso me ha pasado, pero no lo puedo asimilar racionalmente. Ahora miro para atrás y veo algunos cuadros en los que evolucioné, y me encanta sentir que eso haya sucedido, me gustan esos rasgos de niña, esas luchas... ¿Cómo nacen los títulos? A medida que voy haciendo el cuadro. Es como que cierran la historia o la abren. Y esto genera que la gente haga su propia interpretación e identificación. Toman partido, me cuentan el final, me proponen situaciones o generan controversia. ¿Cómo es el proceso de tus cuadros? A medida que los voy pintando los dejo asentándose. Después trato de conectarme desde otro lugar; quizá queda ahí durante un tiempo y un día voy y pinto lo que siento que faltaba. ¿Y el tema del color? A veces respetan la realidad, otras no… ¿es puro azar? Sí. Es totalmente impulsivo. Es como si me vibrara ese color y lo pongo. El cuadro me lo pide. Yo fluyo… tal vez porque me cuestan las palabras, pinto. La mujer artista ¿Qué rol juegan los talleres en tu vida? No los hago desde un lugar de docente, sino de alguien que hizo un camino que quiere compartir, como un espacio de comunión. Como uno pinta y está bastante solo también, compartir ese espacio me encanta, me abre a la luz. Lo hago como si fuera un par, yo también me nutro muchísimo de mis alumnos. ¿Qué te deja el taller de Barracas? Al principio me daba temor, no sabía cómo me iba a manejar con las problemáticas. Y la verdad fue todo bárbaro. Ellas fueron golpeadas y vivieron en la calle, entonces mi idea es a través del arte ayudarlas a recomponer su vida desde su ser mujer y para eso tienen que de alguna manera “re-crearse”. Les enseño a dibujar, a expresarse. Hay mucho de reconectarse con lo más profundo de ellas que está olvidado, lo dejaron allá lejos alguna vez. El trabajo es volver a conectarse con sus sueños, sus deseos, dejar de victimizarse y hacerse cargo de las cosas para poder avanzar. Yo empecé a ver que cambiaban la mirada y tenían otra luz y eso me da mucha alegría y satisfacción. ¿El arte te ayudó también a vos a reconectarte? Sí, totalmente. Lo que yo transmito en mis talleres es por experiencia propia. Nada de lo que digo ni hago es sólo de palabra, no podría enseñar algo que no vivencié, solo puedo hablar de lo que experimenté. Por eso digo que cuando en todas mis protagonistas me encuentro es porque todas me sanan. Me ayudan en mi proceso de crecimiento personal.

Plan - 2011 Acrilico sobre tela - 1,00 x 1,00 mts.

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Hay sombra porque hay luna - 2011 Acrilico sobre tela - 0,80 x 0,60 mts.

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ARTE lifestyle

Levando - 2011 Acrilico sobre tela -1,20 x 1,20 mts.

Me quedo - 2011 Acrilico sobre tela -0,30 x 0,40 mts.

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¿Te cuento el final? - 2011 Acrilico sobre tela - 0,30 x 0,40 mts.

¿Y cómo son los talleres que das en tu casa? Son módulos de tres meses. Les enseño a dibujar con el hemisferio derecho del cerebro, es una manera más “democrática” de aprender nuevas habilidades de percepción. No se aprende a mover la mano sino a mirar de otra manera. La excusa es el dibujo pero el objetivo es lograr una nueva mirada que te puede ayudar a resolver otras situaciones ya sean en el trabajo, en tu vida, en una relación. De hecho vienen abogados, maestras, empresarios… ¿Y cuál es el feedback? ¡Buenísimo! Muchas veces terminamos todos emocionados. Uno tiene como un censor que te dice que no sos creativo, que no dibujás bien; lo que yo trato en estos meses es que ese censor baje un poco su protagonismo y que uno fluya y se anime más a expresar lo que tiene adentro, porque todos tenemos algo valioso para contar. Yo los ayudo a descubrir ese valor personal. Tengo pensado hacer la segunda etapa para los que ya hicieron la primera y se quedaron con ganas de más. ¿Sentís que hoy la gente necesita expresar lo que tiene adentro? Sí, totalmente. Y creo que faltan espacios que te guien en ese camino hacia el interior. Acá se bucea adentro, hay muchos ejercicios de introspección, de buscar en cuando eras chico. Se genera una pequeña comunidad que alienta mucho. Y cuando terminan extrañan el espacio personal. ¿También hablás mucho con tus seguidores en el blog? Sí, me dejan mensajes, me gusta mucho esa comunicación. Los siento cómplices. Cuando nos encontramos en la pintura se genera una intimidad muy intensa, se vuelven parte de la obra. ¿Cuándo exponés pasa lo mismo, te gusta comunicarte con el observador? Sí. Yo vengo del mundo de la publicidad, de un mundo donde el ego es algo muy importante. Yo trato de no apoyarme ahí y de no llenar ningún estereotipo. Mi desafío personal es ser yo, así que trato de ser cálida y estar abierta al otro. Yo soy muy agradecida de lo que me pasa así que vivo todo como un gran regalo. ¿Cómo sigue tu agenda para este año y el que viene? Actualmente estoy trabajando para una muestra individual a realizarse en la primera mitad del 2012. Pilar, todo está en equilibrio, parecieras haber encontrado la fórmula de la felicidad… Siempre estuve muy atenta y me escucho a mí misma. Cuando algo no me cierra me animo a cambiar, por más de no contar con una gran red abajo. Prefiero ese vértigo a seguir atada a algo que no me hace feliz. Siempre puse el estar bien en un

Segunda piel. - 2011 Acrilico sobre tela -1,20 x 0,90 mts.

lugar muy importante, porque también sentía que como mamá necesitaba estar bien para Inés, mi hija, que podíamos no vivir en la abundancia pero necesitaba abrir la puerta y recibirla contenta cuando ella volviera del colegio. Y así fue. Esas fueron mis prioridades y no me equivoqué. Soy feliz.

+ info_ JAVIER BALIÑA – GALERÍA DE ARTE Arenales 1428 – Buenos Aires 4813-0811/ (15) 4148-1145 galeria@jbarte.com.ar www.jbarte.com.ar

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Pilar Lucero  

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