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La princesa y el príncipe que cambiaron de casa

Autora: María Pilar López Moya


Los padres quieren mucho a sus hijos, como es natural. Pero, ¿qué pasaría si un día tus padres te dijeran que tienes que vivir en otro lugar lejos de tu casa? Lee el cuento y descubrirás que les pasó a estos dos niños.


Había una vez una princesa y príncipe que vivían en un reino muy lejano aunque no vivían juntos. Todos los días salían a jugar con sus amigos y se divertían mucho. Pero un día, cuando no lo esperaban recibieron una mala noticia.


Tenían que irse a vivir a un lugar lejano donde estarían lejos de sus amigos. Pero no tenían otra opción porque era lo mejor para ellos. Así que se pusieron muy tristes.


Así que hicieron sus maletas y salieron rumbo al lugar que tenían que ir. Al principio les fue muy difícil dejar atrás a sus amigos y familiares pero allí donde iban lo pasarían muy bien y harían nuevos amigos. Pero eso ellos no lo sabían.


Cuando llegaron a aquel lugar no les gustó nada. Había otros niños como ellos pero seguían echando de menos a sus amigos y a su familia.


Lo que no sabían es que sus padres iban a estar con ellos muchísimo tiempo y que iban a hacer muchísimos amigos.


Al cabo de poco tiempo los niños se habían acostumbrado a estar allí porque se dieron cuenta de que nunca estaban solos. Sus padres estaban junto a ellos la mayor parte del tiempo. Habían conocido a un montón de amigos. Tenían unos maestros muy simpáticos. Se divertían mucho en aquel lugar.


Aunque seguĂ­an echando de menos a sus amigos sabĂ­an que estaban en aquel lugar por su bien y lo mĂĄs importante de todo es que se estaban divirtiendo y aprendiendo mucho.


Un día a la semana cantaban, bailaban, tocaban instrumentos. Otro día coloreaban, pintaban. Y otros días aprendían utilizando el ordenador que es lo que más les gustaba a estos niños.


Además jugaban con sus padres y sus nuevos amigos y se reían muchísimo. Había momentos en los que lo pasaban un poco mal pero pronto se olvidaban de ello porque siempre hacían cosas nuevas y muy divertidas.


Al final estos niños no querían marcharse de aquel lugar. Allí nunca estaban solos y en su casa había momentos en los que se aburrían y no tenían con quién jugar ni qué hacer, así que al final comprendieron que ese lugar no estaba tan mal.


Pero un día, cuando los niños estaban utilizando el ordenador, se llevaron una sorpresa muy grande. Su maestra les pidió el ordenador y seguidamente se lo dio. Los niños no podían creer lo que estaban viendo…


PodĂ­an ver a sus amigos y familiares lejanos a travĂŠs de la pantalla y tambiĂŠn sus familiares y amigos a ellos. Estuvieron hablando mucho tiempo y, en seguida, se contaron muchas cosas y se rieron mucho. Se dieron cuenta de que aunque estuvieran lejos en realidad estaban muy cerca.


Al final los niños se pusieron muy contentos porque habían encontrado una nueva forma de poder comunicarse con las personas a las que no habían podido ver durante todo este tiempo, y no solo eso sino que también podían verles.


MORALEJA Un hogar se encuentra donde están las personas que te quieren y te cuidan. Estas personas pueden ser familiares y amigos. Pero también pueden ser tus maestros. Además, utilizando el ordenador podemos comunicarnos con las personas por muy lejos que estén.


FIN


La princesa y el príncipe que cambiaron de casa