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La granja

de Pacorro


A nuestros niñ@s, el motivo de nuestro quehacer diario. A ti Antonio Monterroso, por ser nuestra fuente de inspiración. Ana, Inés y Alicia


Narrador: Había una vez un lobito bueno, al que maltrataban todos los corderos. Cuando hambre tenía iba “ancal” granjero, cogía una cría y se chupaba el “deo”.


MAMÁGATO: Mirad todos al cielo ya se ha ido el sol, ¿tendrá hoy hambre el lobo feroz? MAMÁGALLINA: Vámonos a la cocina, pues solo de pensarlo Se me pone… la carne de gallina.


PAPÁTORO: Qué gallinas que sois, os asustáis por nada. No veis como a nosotros no nos da ni una lametada. MAMÁVACA: Marido, no seas exagerado; el lobo no es nuestro enemigo porque tenemos un par de astados.


MAMÁPATA: Qué idea me has dado, ya tengo la solución. Vamos a celebrar una gran reunión. NARRADOR: Los animalitos fueron al granero donde muy juntitos se morían de miedo. Llegó Mamápata, que era un poco sabia y les dijo a todos que se tranquilizaran.


MAMÁCERDO: ¿Cómo vamos a tranquilizarnos pues la noche ha llegado y a uno de mis cerditos el lobo su diente ya ha hincado? MAMÁPATA: ¿No os habéis dado cuenta que en anteriores visitas el lobo pasa despacio cerca de la vaquería?


Y si encima coincide que el toro está mugiendo, se pega un susto de muerte y el lobo sale corriendo? MAMÁOVEJA: Qué lista eres ya entiendo la solución. Tenemos que mugir todos al mogollón.


MAMÁGATO: Pero no es tan fácil, debemos ensayar, pues a mí en el colegio sólo me enseñaron a maullar. MAMÁGALLINA: A mí me da miedo, yo no tengo voz potente ¿y si el lobo es capaz de leerme la mente? MAMÁVACA: No tiene que ser tan difícil, que al poco de nacer mis pequeños terneros ya lo sabían hacer.


PAPÁTORO: Poned todos atención, abrid bien los oídos, así podréis imitar este grandioso mugido. (MUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU)

NARRADOR: Todos ensayaban muy aplicaditos, querían mugir como un gran torito.


Ensayó la gata, también los patitos, la oveja, la cerda y más animalitos. (MUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU) TODOS: Ay ese torito, ay torito bravo, tiene botines y no va descalzo. MAMÁCERDA: Qué alegría, Que alboroto, ésta es… una granja de chotos.


MAMĂ OVEJA: DespuĂŠs de tanto ensayar ya sabemos mugir. Ya estamos preparados para irnos a dormir. TODOS: Vamos a la cama que hay que descansar, para que al lobo podamos asustar.


NARRADOR: Ya lleg贸 la noche y con ella el lobo, que ten铆a hambre y quer铆a un cachorro. Fue de puerta en puerta llamando muy fuerte, pero se encontr贸 algo sorprendente.


LOBO: Dame una cría soy el lobo feroz, quiero mi merienda o te pego una coz. (MUUUUUUUUUUUUUUU) LOBO: Qué susto más grande Me ha dado mamápata, ¿será que sin avisar se ha cambiado de casa? Al borde del infarto pero con hambre sigo, voy a casa de mamácerda para ver lo que consigo.


LOBO: Dame una crĂ­a soy el lobo feroz, quiero mi merienda o te pego una coz. (MUUUUUUUUUUUUUUUUU)


LOBO: Esto es un complot, una pesadilla, con los achaques que tengo necesito una silla. NARRADOR: Sentado en la silla Se ha recuperado, y el gusanillo de nuevo le ha entrado. Va muy decidido a por corderitos, pero en el camino se llev贸 un sustito.


MAMÁGATO: Soy el gato grande, de la peli de Shrek, vete ya de aquí que no vas a comer.


(MUUUUUUUUUUUUUUUUUU) NARRADOR: La espada del gato, junto a los mugidos hicieron que el lobo se fuera compungido.


TODOS: MUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU MAMÁOVEJA: Salid amigos, salid que aunque somos pequeños con el plan de mamápata hemos cumplido nuestro sueño. MAMÁGALLINA: Hagamos una fiesta, qué mejor razón, hemos conseguido echar al lobo bobalicón.


TODOS: El lobo…, ya no es feroz, ya no es feroz, y sólo…, come turrón, Come turrón.


La granja de Paco Pacorro