Page 51

DOC.613

–Oye, ¿has leído esta noticia?: “El cineclub Fas de Bilbao celebra durante 2013 su 60º aniversario. Sesenta años volcados en el mejor cine de autor y en las propuestas cinematográficas más innovadoras, respetando siempre rigurosamente la versión original. La presencia de numerosas personalidades del séptimo arte invitadas a la sección ‘Diálogos sobre cine’, un debate interactivo con el público asistente desarrollado al terminar las proyecciones, contribuirá a realzar aún más los actos programados para este acontecimiento…”. ¿Tú habías oído hablar de este… –el joven que lee la noticia hace una pausa, como si buscara en su cerebro no se sabe qué infrecuente declaración de propósitos o, simplemente, el significado de alguna palabra desconocida para él– …cineclub? –Ni idea. Podríamos seguir así, prolongando un ritual previsible de palabras enemigas. Todas las noticias son asépticas, parecen hechas con retazos de un lenguaje sin importarse. Sesenta años es un tiempo suficientemente cortés y nostálgico para constituir un trayecto. Ya casi nadie va al cine, casi nadie es capaz de pronunciar sexagésimo… Pienso en un inventario improvisado de ideas como estas después de asistir a la proyección de la estremecedora y subyugante Melancolía de Lars von Trier. Por supuesto, en pantalla grande: ¿es que puede concebirse una visión del apocalipsis y del fin del mundo en una interface de 7 mm? Por supuesto, en versión original: ¿es que puede concebirse traducido el llanto desgarrador de Claire en la boca de Charlotte Gaingsbourg; el sonido casi inconcebible de la depresión o del nihilismo en los matices infinitos y puñeteros de la interpretación de Kirsten Dunst? ¿Acaso puede doblarse, ¡do-blar-se!, un grito desesperado de borracho, o de loco, o de samurái (en demasiadas ocasiones es lo mismo) en un jidaigeki de Mizoguchi, o de Kurosawa, de Eiichi Kudo o de Takashi Miike? Definitivamente, en alguna parte del camino hemos perdido demasiadas cosas…

51

2012 - TRAYECTO TXUS RETUERTO

el fenómeno de la catarsis. Leí alguna vez que la manera de percibir imita cada vez más los montajes del buen cine (en el mismo libro se dice: “cuántas cosas empiezan para nosotros en un cine o en un ómnibus”; y sí, pero no es exactamente el que pensáis). Al terminar la proyección, un murmullo de reconocimiento llena el atrio; un chorro continuo de imágenes ahora verbales: retóricas las asociaciones fonéticas, algo kitsch, quizás, el carnaval de metáforas… Los espectadores comentan entre sí las emociones que les ha provocado la colisión de los planetas, en un fenómeno que tiene mucho de comunión social y que sería impensable que se produjese ya en cualquier otro espacio. Se mezclan entre sí Europa, idiotas varios y anticristos; todo es una cuestión de proporciones (y acaso, también a veces, todo es lo mismo). Pero aún no se ha acabado la sesión; tras la proyección, un experto en la obra del autor, tal vez el guionista o el director mismo del film, explicará a los asistentes los espesos silencios de la película, las brillantísimas aristas de sus planos, las cartesianas (o no tanto; no está probado que todo lo sublime tenga que ser cartesiano) comisuras de su narración por las que se cuelan destellos de manierismo, una angustia indescriptible, una ilustre conmoción o la emoción verdadera que provoca siempre una obra maestra. Es ese instante en el que emerge el pálpito de Stendhal; ese momento en el cual el resto del mundo parece no existir o lo imaginamos enfrentándose prosaicamente a cosas tangibles. Y el coloquio que a modo de diálogo mayéutico (o monólogo terapéutico) se establece posteriormente en la sala, en donde cada uno de los espectadores puede entrecerrar los ojos, o comentar sus impresiones (en ocasiones la libertad consiste solo en eso), o compartir sus experiencias y su conocimiento con los demás, nos hará sentirnos a todos más reconfortados, algo más sabios, y puede que hasta un poco más humanos. –Mira lo que pone en este cartel: sesenta aniversario del cineclub Fas. ¿Tú lo conocías?

…piruetas del bastón de Chaplin; virutillas de sonrisa una tras otra, una tras otra.

–A ver qué dan hoy. Metrópolis, de Fritz Lang. Aquí dice que es la primera película considerada Memoria del Mundo por la UNESCO; alemana, del año… 1927.

Por supuesto, sin palomitas, ni ningún otro ruido en la sala que estorbe o distraiga la vinculación del espectador con

–Ostia, tú, ¡qué vieja! Vamos a buscar una de ahora. ¿Tú sabes dónde echan X·men·7?

Doc.613 nº2  

La ciudad como leitmotiv en el nº2 de Doc.613. Fanzine sobre la comunidad creativa de Bizkaia.

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you