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Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados Ram贸n Aguirre


Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados


Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados R.A. Aguirre


Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados Autor: Ramón A. Aguirre Diseño de tapa: Jorge Cheein Diagramación: Jorge Cheein Corrección: a cargo del autor 1ª Edición Lucrecia Editorial Av. Belgrano (S) 1919 Santiago del Estero - Capital - 4200 editorial.lucrecia@gmail.com

ISBN 978-987-1754-79-3 Aguirre, Ramón A. Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados. - 1a ed. - Santiago del Estero : Lucrecia, 2011. 80 p. ; 21x14 cm. ISBN 978-987-1754-79-3 1. Literatura Argentina. 2. Cuentos. 3. Poesia. I. Título CDD A860 Fecha de catalogación: 30/11/2011 © 2011, Ramón A. Aguirre Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723 LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA Prohibida la reproducción total o parcial, el almacenamiento, la transmisión o transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos sin el permiso previo y escrito del autor. Su infracción esta penada por las leyes 11.723 y 25.446


Para mi princesa prisionera, que con su luz me ilumin贸 el camino de regreso.


Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados

Prólogo

La vida, que es muy corta, no nos da tregua, nos prueba a cada paso, por eso, como diría, Luciano, un amigo más real que virtual, cuando caigan limones del cielo prepara tequila y sal y avanza, camina sin detenerte, pero sabiendo que para todo hay solución. Si alguien te partió el corazón en dos, te mintió o te defraudó, ya pasará porque, amigo todo pasa, el tiempo hará que sane y, cuando lo haga, serás más fuerte. Ahora bien, quién no sufrió por un amor no correspondido, quién no soñó con que la persona que amamos con locura nos ame de la misma forma, nos mire y descubra nuestra alma, nos acaricie y espeluzne nuestro cuerpo, nos bese y se abra el cielo, alguien que nos quiera como somos, imperfectos, pero, que a sus ojos, seamos ángeles. Quién no soñó con una princesa o un príncipe que nos rescate de nosotros mismos, de nuestros miedos y temores, que nos devuelva la seguridad, que nos permita creer, o como en un cuento que leí por ahí, nos ayude a volar: Dios, que había creado a los ángeles perfectos, les había dado también dos alas para que volaran libres, en cambio, a los hombres los proveyó de una sola, para que cuando encontraran al ser amado, pudieran volar juntos.

El autor

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Un Cuento

La notó nerviosa y enojada, no creyó que fuera solamente por el beso que le robó el día anterior, sabía que estuvo mal, no lo hizo con mala intención, o por no respetarla, como ella, seguramente, pensaba, sino que se había dejado llevar por sus sentimientos, guiado quizás, por un corazón ciego y un cerebro que inventaba o encontraba señales, que le decían que ella sentía algo más que una simple amistad por él, iba a dejar de hacerlo, liberarse y liberarla, como cuando uno se saca un peso de encima, por él, ya no debía preocuparse. Ahora ella miró su reloj, y él supo que era hora de irse, la entendía, por supuesto que la entendía, estaba esperando a..., hizo un esfuerzo, pero no logró recordar su nombre, es que nunca le interesó saberlo, por eso es que no lo recordaba, aunque ella lo hubiese pronunciado miles de veces. Y no sé por qué le vino a la memoria algo que ella le dijo un tiempo atrás, con una inocencia que le enterneció el alma y cambió su vida para siempre, tal vez, lo recordó porque hoy la veía especialmente hermosa, y es cuando le preguntó, si él creía que ella era una princesa, economizó palabras ese día cuando le dijo que sí, hoy más que nunca estaba seguro de que era una princesa, es que en el poco tiempo que la conoció, él descubrió su carácter firme, decidido, su desfachatez y su descaro para cache11


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tear al mundo y llevárselo por delante, era para él una princesa, por como se movía, caminaba orgullosa, altiva, segura, porque comía, miraba, y hasta soñaba como una princesa. Era una princesa porque tenía la belleza de las cosas inalcanzables, porque sus defectos, como le dijo alguna vez, eran cenizas, porque sus secretos más profundos, que él conocía, no la manchaban. Porque había que ser valiente para que, siendo mujer y tan joven, decidiera irse lejos de su casa a trabajar, para mantenerse, para no depender de nadie, porque era libre, aunque hoy tuviese un compromiso y eso, es lo que más le atraía de ella, su libertad para tener un amigo como él, un simple plebeyo, pensó. Pero como ya lo había decidido, ella no debía preocuparse, puesto que él la liberaba de su corazón. Hoy solo quedaba su amistad incondicional; también creía que no necesitaba gastar energías y tiempo esperando a alguien que no la merezca, ya encontraría al hombre que la cuide y la entienda, en definitiva, alguien que la ame, que vea en ella a la princesa de un cuento de hadas, alguien que cumpla su sueño de llevarla al altar y de jurarle para siempre su amor. Por supuesto no hablaba de él, ya que no podía darle eso; podría dar su vida, si tan solo ella lo pidiera, pero eso no, no porque no quisiera, simplemente no podía. Él estaba seguro de que ella no lo amaba, ¿cómo lo sabía? Muy simple, amaba a otro y además, porque al igual que en la canción de Alejandro Sanz, en la cual el amigo enamorado de su amiga dice “Yo quiero regalarte una poesía y tu piensas que estoy dando las noticias”, le pasaba lo mismo a ella, cuando leía sus poemas, ¿Por qué?, porque se las escribía él y no su amor. 12


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Eso ahora no importaba, pensó, sólo esperaba que el libro que publicaría en unos días, con los poemas que le escribió, le sirvieran a alguien más, que como él, muriera alguna vez por un amor no correspondido. Aunque al final de esta historia hecha poesía quedaba un mensaje de esperanza; y estaba en el ultimo poema que le escribió, el que ella no leyó, y el que tal vez no leería nunca. Que dice: “Pero ahora tengo otro amor, que me hace escribir versos tiernos, como sus manos suaves en mi sien, su mirada dulce y sus besos verdaderos, que me transportan lejos de vos, tan lejos, que hasta creo que nunca exististe, que sólo fuiste una idea en mi memoria de poeta enamorado de quimeras”

Lo que olvidó es que ya lo había encontrado y solo le faltaba darse cuenta de que era ella, la que al final estuvo desde el principio, la que lo amaba, lo esperaba y lo esperaría siempre, hasta que el volviera, algún día, nuevamente a amarla.

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Una princesa


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Una princesa

Mi corazón esboza tu figura en mi mente y te dibuja, pinta tú cabello, lacio u ondulado, oscuro como el futuro sin vos, tu frente amplia, limpia, delicada, suave a mis besos tiernos, tus cejas finas, separadas, remarcan unas pestañas apenas arqueadas. Y para llegar al tono de tús ojos, mi pincel le roba dos rayos al sol del crepúsculo, los posa en tús iris y los congela. Ahora tú mirada, nada es más bello, más sublime que tu mirada perdida en mi. Tu nariz, mí preferida, pequeña, puntiaguda, apenas curvada, luego tu boca, chiquita, carnosa húmeda, turbadora, Provocadora de tsunamis en mi piel. Dos cortos trazos completan tu cara diminuta, bella, iluminada, un cuello fino se posa en tus hombros cubierto apenas por tu pelo. Desciende luego hasta tus pechos y se queda para siempre, baja un poco más y descubre tu cintura, 17


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increĂ­blemente ajustada, tus caderas perfectas, tu figura estilizada, en tus piernas se detiene, como si dudara, pero no, sĂłlo es la pausa para recordar cuando te mueves, te deslizas, paralizando el tiempo, haciendo eterna mi agonĂ­a sin ti, pero se recupera y pinta tus pies, suaves, angostos, delgados. Ahora mi pincel se posa en tus manos, parece cansado, pero sigue, delinea tus dedos finos, los esculpe, los talla, los realza, disfruta jugar sobre tu piel cobriza, hasta que termina tu dibujo, entonces lo destruye, lo rompe, lo mancha ...Y lo vuelve a construir.

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Veinte poemas desquiciados


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Locura I

Podría y lo haría, estar contigo en el lugar más poblado del planeta o en el desierto más desolado y sombrío, sin siquiera darme cuenta de ello. Podría perderme en la nada, si la nada fuera solamente tu sombra. Podría y lo haría, hundirme en los confines del infierno, únicamente para quemarme con el brillo de tus ojos. Podría esperar mil vidas y mil más, si al final encontrara tu alma. Podría y lo haría, robarle las alas a un ángel simplemente para volar contigo. Podría arrebatarle una estrella al universo, si supiera que con ello iluminaría tu mundo. Y, cuando tu sueño sea mi sueño, y mi tristeza, la tuya, y el más grande de tus defectos se convierta en cenizas, y tu mirada estremezca mi alma y calme mi desesperanza, o mi soledad se pierda en la espesura de tus labios y tus ojos devuelvan mi reflejo. O cuando el mundo se detenga cada vez que te piense y tus caricias bloqueen mis pensamientos, mi voluntad, mi vida, no hará falta decirte... que te amo.

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Locura II

Dónde estás mi musa renegada, inspirando otros cuerpos y destinos, destrozando mí esperanza ya perdida, militante de mi mundo solitario, hiena eterna de mis sueños destrozados, yo te espero por mil lunas y mil soles mi quimera de ébano y dulzura. Dónde llevas tus labios inexplorados, vacíos, mustios, insensatos, dónde estás, hoy, siempre, invisible a mis sentidos, lejana, inalcanzable, solitaria, adónde voy desesperado encontrando a cada paso tus sonidos, sordos, oscuros, apagados. Adónde fue mi esperanza destrozada, lapidada, hundida en tus caprichos rotos, dónde estás mi princesa prisionera, de tus dudas, tus lamentos y de tus miedos adónde, adónde, adónde fue tú sonrisa, tú mirada, tus besos suaves, tú cintura, mi locura. He perdido como siempre con tú estrella, mi paz, mi mente, mi vida entera. 22


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Ad贸nde vas gitana trashumante, inocente a mis pecados, a mis dudas, vuelve pronto con tu ser y t煤 ternura, a rescatarme de mi mundo ya perdido, vuelve pronto, pronto, te lo pido, que no existo, no respiro, ya no vivo.

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Locura III


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Locura III

Solamente el pensarte me lastima, la soledad acrecienta mi ansiedad y debilita mi esperanza, no tenerte es más difícil que olvidarte, el reloj de mi vida se detiene y espera, en vano, el milagro de tus besos inconclusos, los remplazan tu mirada, tus gestos, tu ternura, pero no bastan, no me llenan, no me curan, como esa noche de noviembre en que te vi, cuando tu espalda llenó de ondas mi existencia y se quedó para siempre en mis retinas, malditos ojos traicioneros pues, aún ciegos, te siguen viendo partir. No pretendo torcer la historia ya escrita con tus miedos, pero cambiaría mi reino entero por tus sueños, vivir no es durar, como quererte no es tenerte conmigo. Lentamente me aparto de tu destino, prefiero ser un puente a una piedra en tu camino, lejos, olvidados casi imperceptibles quedaron, tus caricias, tus besos... tus latidos.

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Locura IV


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Locura IV

Tal vez sea la última gota de tinta que derrame o el último verso que mi ilusión te escriba, buscaré, en el tiempo, a mi mejor aliado, dejaré de encontrarte en cada sueño, en cada sol, en cada luna. Hoy te recuerdo bajo este cielo estrellado y tal vez, sea el último regalo que le haga, a ésta, mi alma destrozada, no puedo detener el viento con las manos, como tampoco enjuagar las lágrimas que derramas por otro amor. No me busques, tus mensajes son salvavidas rotos que llegan a mi isla solitaria muy tarde, para rescatarme. Me voy, princesa, me voy de tu vida y de tu mundo me voy a conquistar otros sueños impregnados de aromas que me recuerden a vos. No pienses en mí. Prefiero que me olvides a que me ignores. No te culpo por no amarme nadie ama lo que no conoce, tampoco pierde lo que no le pertenece. Sigue tu camino, no mires atrás, 31


no me obligues a decirte lo que siento, sólo deja que me lleve el calor de tu pecho contra el mío aunque ése solo recuerdo, signifique morir.


Locura V


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Locura V

Siento que todavía no te he dicho todo, que aunque el tiempo y la distancia mitiguen mi dolor, las palabras se agolpan en mi pecho, se amontonan y se juntan para pronunciar solamente tu nombre, sentado frente a ti, sin ti, imagino tus ojos del color de las almendras maduras, sostengo tu mano eternamente y te pregunto, ¿me amas? Y vuelvo a sentir tu voz que me eleva, te amo, te amo, me dices y me repites, mientras tu sonrisa inunda mi playa solitaria. Por supuesto, todo es un juego, el amor que sientes no es por mí, soy tu amigo, ¿lo recuerdas? El que siente tu dolor cuando te olvidan, el que invade tu mundo con sonrisas, el que muere, cada vez que te respira, ése del que sólo te acuerdas cada tanto y lo ignoras, cuando él está cerca, sólo tu amigo, mariposa, y lo siento, siento no ser yo él que te lastima, cuando te dice adiós y te olvida. Perdón, perdón por mi cobardía, 35


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por no ser nadie en tu vida, por matar sin querer al único hombre que algún día fuera tu amigo.

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Locura VI


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Locura VI

Ha pasado tanto tiempo y aún sigo ensayando lo que te diré cuando te tenga frente a mi, me sobran las palabras para decirte lo que siento, pues todas se reducen a dos. Y mi cabeza, que no para de repetir imágenes que nunca volverán e inventa otras para no olvidar que existes, que en algún lugar de este mundo estás. Y mi alma traicionera que se escapa, que te busca y que te encuentra, en cada rostro, en cada gesto, en cada aroma. Y mis sueños que te inventan un personaje distinto en esta comedia que es mi vida, en el que te mueres esperando mis mensajes, contando las horas que faltan para verme, o recordando mi sonrisa que te hace olvidar que existe otro amor. Pero se baja el telón y desciendo nuevamente a mí infierno sin tu alma y te pregunto, ¿cómo pudiste olvidarme, si lo único bueno que he hecho en esta vida, es vivir para encontrarte, es morir para no amarte?

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Locura VII

Qué importa la vida, cuando sólo fuiste una estrella fugaz a la que no le pedí ningún deseo. Qué importan los sueños, cuando nunca se harán realidad, no me entristece sentir que no te tengo, sí saber que te olvidaré, saber que sin buscar encontraré esa musa que me ayude a continuar. Qué importan tus secretos, si los conozco, y me imponen amarte más, imaginar tu carita, princesita, cuando él te dijo mamá. El tiempo pasa y el sufrimiento no se detiene, caprichoso corazón que late y muere sin tu amor.

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Locura VIII

Te extraño tanto, es tan raro lo que siento, ¿cómo puedo extrañarte, si ni siquiera te conozco? Sólo matices borrosos y superficiales de tu vida solitaria, es que nunca fuimos más que nosotros dos compartiendo un álbum de fotos, una comida apurada por el tiempo que acababa, una charla improvisada sobre algún libro que hablaba, de amor, de sueños, de esperanzas. Lo esencial es invisible a los ojos le decía el zorro al Principito, lo esencial es invisible a los tuyos, pues tu alma ciega nunca vio más allá de tu mirada, mirar por ejemplo que moría cada vez que me abrazabas. La vida te dará muerte y mis poemas, inmortalidad, aunque eso ahora ya no importe, estabas tan cerca del árbol que te perdiste de ver el bosque. Y luego del lamento, vienen las preguntas incongruentes que se agolpan en mi mente. ¿Por qué te habré encontrado? ¿por qué te he dejado? ¿por qué te he dicho que me olvides? Y que nunca más me llames, ni me escribas, ¿por qué me escuchaste?, ¿por qué no me buscaste?, como tantas veces, después de dejarte. ¿Por qué este dolor que no para, esta lluvia que no acaba, este invierno que no pasa, este frío que me abraza? Te extraño tanto, princesa, no me basta tu recuerdo... 41


Locura IX


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Locura IX

La noche se hace larga, el humo en la taza del negro café va apagándose de a poco, al igual que mi esperanza, que espera un mensaje en el teléfono, el grito en mi garganta se contiene, los cánones culturales que encorsetan nuestros deseos más naturales me lo impiden, rodeado por la soledad te persigo, invoco al universo a conspirar a mi favor, le pido, le imploro, que inicie la cadena de eventos, convocando al viento, al aire, para que cargue mis pensamientos más profundos, los convierta en señales y consigan que me recuerdes. El libro que escribo puede esperar, mi ser entero te reclama, mis dedos en el teclado enmudecen, el último músculo de mi cuerpo se resiste a moverse si no es para ir a tú encuentro, hasta que escucho el teléfono, y veo tu número, ¡funciono! exclamo, pero increíblemente no contesto, el timbre de golpe se apaga, he pasado la prueba, me digo y vuelvo a extrañarte.

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Locura X

No llores, princesa, tus lágrimas derriban mi fortaleza, nada vale ni una gota de sal en tus mejillas, sonríe e ilumina el mundo entero, haz que el sol se opaque ante tu brillo, no te rindas, no me mires, no me ames. Debo dejarte ir, aunque me cueste la vida, somos de dos mundos que nunca se unirán, vos, el sol que todo lo ilumina, yo, la luna que necesita tu luz para brillar, vos, el principio, el camino que recién comienza, yo, el final, la huella gastada en una ruta que se acaba. Ayer le pedí al universo que conspire a mi favor, que te diga que me llames, que te acuerdes de que yo existo, que te traiga algún recuerdo de mi paso por tu vida, y me extrañes, aunque sea luego para olvidarme.

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Locura XI


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Locura XI

Alguien dijo alguna vez que un beso robado es como entrar al paraíso sin permiso, como caer en el infierno y no quemarte, como escuchar tu risa sin matarme, como mirar tus ojos y encontrarme con la niña interior que me ocultaste. No me arrepiento, princesa; si lo hiciera, traicionaría mi esencia, escupiría al destino que me permitió conocerte y vagaría por esta vida eternamente, buscándote. Hoy, que me siento cansado de este mundo te respondo, sí, soy hombre de una sola mujer, lo soy, desde el primer momento en que te vi, desde que tu luz inundó mis pupilas y me cegó para siempre. No sentí nada al besarte, lo confieso, solo tú rechazo, hasta que me abrasaste, hasta que sostuviste tu mirada y preguntaste y pudiste ver dentro mío y por un segundo, temblaste y hasta sé que me creíste, pues no hicieron falta más palabras, y por ese instante, por esa única fracción de tiempo, nuestras almas se unieron y aunque todavía no lo sabes, se quedaron así para siempre. 49


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Locura XII

Ayer morí y no me importó, ni siquiera lo sentí, ¿será que ya estaba muerto sin vos? ¿que respirar era un trámite, un reflejo inconsciente de este cuerpo vacío sin tus besos? No sentí dolor, lo confieso, no más que el día cuando tus lágrimas quemaron mis dedos impostores, o tus palabras laceraron mis oídos con su nombre y tus ojos se clavaron en los míos con tanta ternura que preferí arrancármelos. Luego, una tarde, como tantas tardes sin sentido, morí, y mi alma se elevó hasta tocarte, fui ese viento que acarició tu pelo, el reflejo de luz que te iluminó, ése fui yo, y te vi, vi tus lágrimas como nunca antes y aún muerto me estremecí, no pensé que te importara tanto- me dije- y lamenté no poder consolarte, escuché tus sollozos lanzados al aire, tan intensos que en un momento pensé que me veías, pero no, tus ojos se perdían en el horizonte mientras las preguntas se ahogaban en tú garganta, ¿dónde estás mi amor?, ¿por qué no vienes? implorabas;

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hasta que escuché un nombre distinto al mío, entonces me perdí en la nada.

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Locura XIII


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Locura XIII

Estaba muerto, enterrado en este mundo hipócrita y vaciado de valores, siguiendo callado al rebaño, esperando nada y entregando todo, mi mano derecha entumecida, mi corazón latiendo al ritmo de esta vida, sin vida, mi conciencia amordazada por la rutina, mis versos perdidos en el tiempo, entonces te vi, y el sueño que una vez tuve se materializó y fuiste la cuerda que me tiró el destino para volver a vivir, pero lo que siento por vos no es amor, no te engañes, mariposa, buscaba una musa, como Leonardo encontró en su Lisa, solo que yo describí tu cuerpo perfecto, perturbador, y buceé en tus ojos, descubriendo mi alma, que te escribió estos versos. Fuiste para mí, solo un ideal, un desafío, y no niego que me gustaste, pero ahora debo marcharme para encontrar mi otra ala perdida, que en algún lugar estará esperándome, solitaria, única, definitivamente mía.

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Locura XIV

¿Sabías que hace tiempo te dejé de soñar? Que tu imagen se me pierde, se me olvida, se me va que ya no tengo recuerdos que me ayuden a esperar, que las olas de tu tiempo cada vez se alejan más y que tu sonrisa vacía se ahoga en este mar, que mi vida ya no es vida, que me cansé de esperar y que ahora, otra sirena ha vuelto a hacerme soñar. ¿Sabías mariposa que la luna siempre muestra una cara? Ella es sincera, no se oculta, no se va, ¿sabías que mi vida está vacía si no estás? Que mis palabras se pierden en tu soledad y mis recuerdos te buscan, pero sigues sin estar y si un día me encuentran en algún pozo, dirán: aquí yace un poeta que se murió sin amor. Por eso debo marcharme para ver si por ahí la distancia y mi recuerdo logran hacerte descubrir, lo que sabe el universo, cuando estoy cerca de tí.

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Locura XV


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Locura XV

Tu sensibilidad me lastima, aprisiona mi voluntad y me paraliza, es la primera vez que tus lágrimas y tus abrazos se posan en mi cuerpo sin permiso y te quedas para siempre, frágil, eterna, inalcanzable, acaricio tu pelo y mi corazón se detiene, huelo tu perfume y la rosa que cuelga de tus manos se marchita. Ya nada importa, las palabras se pierden en el silencio cómplice que te imagina a mi lado para siempre. Ahora vuelves a tu rutina y olvidas mis poemas, sólo son un montón de palabras escritas por un loco desquiciado, que perdió la cordura en algún rincón de tu alma. Necesito soltarte para continuar mi vida, el peso de tu ser me aprisiona, me asfixia, el desgano se apodera de mis actos, soy una marioneta con los hilos cortados, un león sin garras, un águila sin alas, una sombra sin su cuerpo, estoy perdido y no me encuentro. Sos el faro roto que guía mi barco hacia las rocas, las arenas movedizas de mi tranquilidad, el verso perdido de Neruda, la fina línea que separa la realidad de la locura. 59


Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados

Para vos, sólo soy uno más que busca tu cuerpo, un engaño, un fraude, una mentira. Qué ciega estás, mariposa, que hueles flores y crees que son ortigas, que necio tu karma que permites que me vaya a otros cielos con mis alas. Pero ése es tu veredicto y ésta es mi condena, hasta nunca y hasta siempre, mi princesa prisionera.

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Locura XVI

Nada, sucesión interminable de imágenes borrosas sin sentido aparente, millones de estrellas inalcanzables y solitarias, silencio de tumba en mi teléfono encendido, tu imagen desapareciendo de mi memoria llena de recuerdos olvidados. Perdón, esperanza perdida en mi presente solitario, diamante escondido en un cristal lleno de lágrimas, espejismo en el desierto de mis deseos más profundos, tus dedos escribiendo simplemente hola. Amistad , muralla infranqueable de palabras cordiales, represión desesperada de deseos de besarte, poemas como recetas de comida en tu cocina, pañuelo descartable para tus llantos despechados. Princesa, gatillo disparador de sentimientos alocados, bandera pirata hecha jirones flameando en mi mástil olvidado, belleza inalcanzable y definitivamente imposible, vos caminado hacia mis brazos abiertos

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Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados

Amor, suspiros interminablemente lastimeros, sueños estúpidos de una vida junto a vos, pérdida progresiva de voluntad, proporcionalmente a cómo te cuelas en todos los rincones de mi alma, tus manos acariciando su pelo.

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Locura XVII

La última desilusión, el último lamento, La última locura, las últimas lágrimas secas que se adhieren a mi piel como tu recuerdo a mi memoria. El cielo azul se abrió esperanzador en este julio frío, y aunque mi corazón sigue entre nubes oscuras y tormentosas ya no espero, ni te sueño, solo te pienso y me arrepiento, quizá, de no haber hecho más por esta historia que comenzó cuando te vi, de no haberte dicho lo que sentía cuando podía y te siento más lejana, más solitaria, totalmente inalcanzable

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Locura XVIII


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Locura XVIII

Y aquí termina una historia que nunca empezó, un final sin principio, un adiós sin penas ni lágrimas las crónicas de un muerto en un diario amarillista. Me equivoqué contigo princesa, pero no es tu culpa, como no es culpa del viento llevarse las hojas secas en este otoño aromado de tristeza. Y no es la mía, lo nuestro no es hoy, tampoco lo será mañana, por mucho que me duela así será, pero te agradezco por tu luz, que me ayudó a volver e iluminó mi camino de regreso. Me equivoqué conmigo, pues lo que siento no es mayor que la fuerza que me impulsa a continuar, a resucitar de entre los muertos por vos, haciéndome mas fuerte, aprendiendo a caer antes que a levantarme . Adiós corazón, mi tributo hacia vos se acaba, otro se queda con tu cuerpo, yo me llevo tu alma.

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Locura XIX

No hay nada más ciego que el corazón de un hombre enamorado, sobre todo si lo está de alguien que no siente lo mismo por él, de alguien caprichoso, egoísta, enamorado de si mismo y de su espejo. En tu juego soy el ratón que te niegas a matar sólo para divertirte un rato más, el juguete roto en manos de una niña traviesa, el condenado que le implora al verdugo una muerte rápida. Me confundí contigo, hoy me doy cuenta, hoy me cayó la venda y pude verte en todo tu esplendor, monstruo de mil cabezas, ave carroñera de mi alma destrozada, arpía, vanidosa y egocéntrica, usurpadora de amistad, mentirosa consecuente con tu ser despreciable y traicionero, pero al fin pude sacarte cual aguijón venenoso de mi mente enferma de ti. El dolor no es tanto, como la rabia conmigo y la pregunta que me atormenta es, ¿cómo no me di cuenta antes? Demonio con cara de angelito enfermo. ¿Por qué tardé tanto en darme cuenta de quién eras? Y te odio y te desprecio por eso. 68


Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados

Dos caminos se abren ante m铆, seguir recibiendo migajas, restos usados de tu ser gastado de amores, o esperar el amanecer y olvidarme de que alguna vez exististe, y por supuesto, en un sentido de autopreservaci贸n de mi alma, elijo salvarla de ti.

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Locura XX


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Locura XX

Ayer hablé conmigo, hace tiempo que no lo hacía, tal vez porque creía no necesitarlo o por la inconveniencia de escuchar a alguien que me dijera la verdad, pero mi voz hablando conmigo me ayudó a poner en claro las cosas que me hacían bien y vos- me dije- no eras una de ellas, es que mi conciencia, en su inconciencia te veía hermosa, madura, sincera, no se daba cuenta de la estafa reiterada a mi ingenuidad, te creía, como creía en la vida, en el sol, en tú mirada que te desnudaba el alma y la ponia en mis manos, aunque me confundí, según tus propias palabras, y pagué el precio del error, desterrando mi ser del cielo de tus abrazos, y liberándome sin querer de tus arrepentimientos caprichosos, que me hacían caer en un mismo lugar, tú bendito cuerpo perfecto. No estés triste, me dije, lo que leíste por ahí es verdad. Todo pasa, pasa el tiempo, pasa el silencio, pasa el olvido, queda el recuerdo de tú mirada que no sirvió para nada, de tus besos rotos por la impostura de tus labios y de tus caprichos sin sentido, minando una relación que nunca existió. Pero ahora tengo otro amor, que me hace escribir versos tiernos, como sus manos suaves en mi sien, su mirada dulce y sus besos verdaderos, que me transportan lejos de vos, tan lejos que hasta creo que nunca exististe, que sólo fuiste una idea en mi memoria de poeta enamorado de quimeras. 73


Índice

Prólogo ............................................................................. 9

Un cuento .................................................................... 11 Una princesa ................................................................ 17 Veinte poemas desquiciados Locura I .................................................................... 21 Locura II ................................................................... 22 Locura III..................................................................... 27 Locura IV .................................................................... 31 Locura V .................................................................... 35 Locura VI .................................................................. 39 Locura VII ................................................................. 40 Locura VIII ................................................................ 41 Locura IX ................................................................... 45 Locura X ................................................................... 46 Locura XI ................................................................. 49 Locura XII ............................................................... 50 Locura XIII .............................................................. 55 Locura XIV ................................................................ 56 Locura XV ............................................................... 59 Locura XVI .............................................................. 61 Locura XVII ............................................................. 63 Locura XVIII ........................................................... 67 Locura XIX .............................................................. 68 Locura XX ...................................................................73


La presente edici贸n se termin贸 de imprimir en diciembre de 2011 en:


SINOPSIS Tal vez, solo tal vez, cuando leas este libro, creerás encontrar en el, algo que describa tus sentimientos hoy, o lo que sentiste en algún momento de tu vida, veras en su interior: amor, odio, locura, resignación, esperanza, un portal que te transporte hacia esa persona que amaste y odiaste con locura, es decir volverás a ver la imagen de: Daniela, Sonia, Patricia, Ruth........., el nombre lo pones vos o lo imaginas. Ahora, lo que no sabes es, que no encontraste este libro, el te encontró a vos.


Un cuento, una princesa y 20 poemas desquiciados