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Realismo y Naturalismo

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Contenidos Artículos Realismo

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Novela realista

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Literatura española del Realismo

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Fernán Caballero

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Pedro Antonio de Alarcón

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Armando Palacio Valdés

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José María de Pereda

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Juan Valera

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Benito Pérez Galdós

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Leopoldo Alas «Clarín»

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Naturalismol

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Naturalismo

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Emilia Pardo Bazán

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Vicente Blasco Ibáñez

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Referencias Fuentes y contribuyentes del artículo

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Fuentes de imagen, Licencias y contribuyentes

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Licencias de artículos Licencia

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Realismo Novela realista Se llama novela realista al género narrativo aparecido en España en el siglo XIX como superación de la novela histórica y romántica anterior. Sus antecedentes más remotos hay que buscarlos en las grandes obras novelísticas del Siglo de Oro: El Quijote, Lazarillo de Tormes, El Buscón, etc., obras igualmente de corte realista.

Introducción El siglo XIX en España es el siglo de la narrativa. En las primeras décadas del siglo hubo cultivadores de novela histórica, de escasa, si no nula, repercusión. Más tarde se adoptará el folletín. Y a partir de mediados de siglo (más exactamente de 1868) mostraron carta de naturaleza el realismo y su máxima expresión, el naturalismo. Muchos escritores, al mismo tiempo, se dedicaron al periodismo escrito, bien para alcanzar la gloria literaria o para defender posturas políticas o ideológicas. Los máximos exponentes del realismo español serán Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas (Clarín). La novela realista española, como se ha dicho, se apoya en la extensa tradición que atesoraba el género, así como en la nueva visión del mundo que se había difundido por toda Europa, especialmente a cargo de los novelistas ingleses, franceses y rusos. La derivación del realismo que representa el llamado Naturalismo, se inicia con la obra La desheredada de Benito Pérez Galdós (1881), inspirada en L´Assomoir (1877), del fundador de la corriente, el francés Émile Zola. Emilia Pardo Bazán se añadirá pronto al Naturalismo (para sorpresa de Zola) con su controvertido texto La cuestión palpitante (1882), y con La tribuna, primera novela española que cuenta con un protagonista de clase trabajadora. Se trata de la llamada Generación del 68, realistas y naturalistas a la española, con una literatura hasta cierto punto comprometida y progresista que no se conocía anteriormente. En España, la corriente realista tendrá importantes repercusiones en novelistas posteriores pertenecientes a la Generación del 98, como Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, etc. Algunos estudiosos incluyen también en este grupo a Vicente Blasco Ibáñez.

Representantes más destacados en España • • • • • • • •

Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber) (1796 - 1877) Juan Valera (1824 - 1905) José María de Pereda (1833 - 1906) Pedro Antonio de Alarcón (1833 – 1891) Benito Pérez Galdós (1843 - 1920) Leopoldo Alas (Clarín) (1851 - 1901) Emilia Pardo Bazán (1851 - 1921) Armando Palacio Valdés (1853 - 1938)


Novela realista

Caracteres específicos de la novela realista en España El costumbrismo El costumbrismo tiene en Galdós y Clarín a sus máximos representantes; parte del antiguo cuadro de costumbres romántico (Mesonero Romanos, Serafín Estébanez Calderón...), género literario que recoge aquellos aspectos de la vida española más castizos y populares y que, por serlo, omiten los libros de historia. Los costumbristas cultivan unas formas entre el relato y el reportaje periodístico, con el fin de describir la sociedad viva a través de tipos genéricos ('la campesina', ‘el torero’, 'el alguacil'...), con sus ires y venires, sus alegrías y penas, perfectamente comprensibles para el lector medio. Recrea también los espacios en que se desarrollan psicológica y socialmente dichos tipos: el café, el jardín público, el día de fiestas, la calle, las verbenas y romerías. Todos estos elementos serán manejados con gran soltura, y más o menos estilizadamente, por autores como Pedro Antonio de Alarcón, Fernán Caballero, José María de Pereda o Emilia Pardo Bazán. José María de Pereda elevó dicho costumbrismo, de carácter meramente folclórico y pintoresco, a la categoría de gran literatura (en el caso de este autor se aprecian rastros incluso de la novela picaresca).

El sello del catolicismo y la defensa de los valores tradicionales La novela española de la época descrita presenta otros caracteres peculiares frente a la novela europea de aquellos años. Los franceses Charrupertotechan, en la primera mitad, y posteriormente Balzac, Flaubert y Zola, contemporáneos de los Pereda, Fernán Caballero, Valera etc., demostraron una gran apertura mental y una ausencia de prejuicios sociales, culturales y religiosos a la hora de narrar la peripecia vital de sus héroes, actitud que no encontramos en la novelística española anterior a Galdós y que influirá negativamente en las proporciones artísticas y estructurales de muchas de sus obras. En el fondo, sin embargo, para todos los escritores inscritos en la corriente naturalista, ya sean españoles o extranjeros, la palabra "naturalismo", pese a las pretensiones de sus teóricos, tiene poco de científica, puesto que tiende más bien a retratar de modo selectivo y muchas veces despectivo los aspectos más sórdidos de la existencia, aspectos a los que, como buen burgués, el escritor se siente ajeno. En la narrativa realista se reflejan, dependiendo del autor, distintas ideologías. Así se reflejan las ideas liberales y progresistas en las obras de Galdós y de Clarín con un enfoque más realista mientras que predominan las ideas católicas y tradicionalistas en las obras de Alarcón o Pereda con un realismo más limitado.

Influencia de la novela rusa Tuvieron gran peso en España los escritores Dostoievski, Gogol, Iván Turgenev, y en especial Tolstoi, ya a finales de siglo. En España tuvo gran influencia el idealismo ruso, caracterizado por su peculiar tendencia pesimista de connotaciones religiosas (se ha comparado muchas veces con el ‘pesimismo’ español de raíces más bien históricas).

Ideologías características La novela del siglo XIX, de la política, extrae el liberalismo. De la filosofía, el krausismo (filosofía racionalista liberal y antitradicionalista de procedencia alemana, introducida a partir de 1844, que junto con la Institución Libre de Enseñanza sirvió para despabilar las conciencias); también, el darwinismo, así como el positivismo de Augusto Comte y Herbert Spencer, pensadores de gran repercusión en el naturalismo. Galdós había aprendido del krausismo que podía establecerse entre las partes en conflicto una "armonía racional"; en este caso, la antítesis vendría establecida entre idealismo y naturalismo.

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Novela realista

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Anticlericalismo Enlazando con lo anterior, el anticlericalismo es elemento tradicional en la literatura española desde la época medieval; se encuentra muy presente en la obra de los realistas más tardíos: Juan Valera, Clarín y Galdós.

La economía del escritor La revolución liberal modificó sensiblemente las condiciones de la producción literaria haciendo surgir un tipo nuevo de escritor que, por primera vez, puede llegar a independizarse del yugo económico de sus mecenas, nobles, grandes burgueses, reyes y banqueros, adquiriendo con ello una independencia creativa que sólo encontrará el límite de la ley y de la iglesia. También el público lector aumentó considerablemente desde los comienzos de siglo, en que había un 94% de analfabetismo, bajando hasta el 66% hacia 1900; la novela era el principal de los géneros populares.

Personajes y modas específicos de la época Enrique Tierno Galván destacó la presencia del personaje cursi, surgido hacia la segunda mitad del siglo XIX: La burguesía media, la auténtica burguesía, propende a diferenciarse del pueblo imitando los modos de vida de las clases superiores a ella, plutocracia y aristocracia, espiando con avidez sus formas de comportamiento, con un afán mimético consecuencia del impulso de ascensión y poderío y de una intrínseca debilidad social y desazón psicológica. en Hª y crítica de la literatura española Tomo V Esta circunstancia, en la antigua sociedad estamental, por definición carente de permeabilidad entre clases, era impensable. El señorito, por otro lado, es el burgués de nuevo cuño, que en Andalucía muestra ciertas particularidades. Lo negativo del personaje es su connotación clasista y jactanciosa. El "señorito" aparece prácticamente en todas las novelas del siglo XIX, unas veces en el papel de vil seductor de muchachas de clase baja, y otras dando pruebas de una conducta intachable: el Andrés de Sotileza, el Baltasar de La tribuna, el Marcelo de Peñas arriba, los pisaverdes sevillanos de La Gaviota...

Ambientaciones típicas El ámbito rural, el mundo aristocrático y la vida provinciana, por cuanto, hasta Galdós, no existen en España escritores urbanitas al 100%, del estilo de Balzac, Dickens o Dostoievski. Todo lo cual desembocará en la novela psicológica o novela espiritualista de fin de siglo, muy influida, como se ha dicho, por los rusos, pero también por el noruego Ibsen. La obra de Armando Palacio Valdés y también Morsamor, de D. Juan Valera, constituyen el ejemplo más llamativo de esta corriente.

Véase también • Literatura española del Realismo • Realismo literario • Novela

Referencias • Historia y crítica de la literatura española. Tomo V. Romanticismo y Realismo, VV.AA. Ed. Crítica, 1979. • Historia de la literatura española, de Juan Luis Alborg. Gredos, 1996. • Historia social de la literatura y el arte, de Arnold Hauser. Guadarrama, 1978. • Historia de la literatura universal, de José Mª Valverde y Martín de Riquer. Planeta, 1990.


Novela realista Ediciones comentadas: • • • • •

La tribuna, de Emilia Pardo Bazán. Ed. Cátedra, 1991. Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós. Ed. Cátedra, 1983. La Gaviota, de Fernan Caballero. Ed. Castalia, 1990. Pepita Jiménez, de Juan Valera. Ed. Alhambra, 1982. La regenta, de Clarín. Alianza, 1981.

Literatura española del Realismo La literatura española del Realismo es un movimiento literario que forma parte del Realismo, un movimiento cultural que se impulsó en Europa a mediados del siglo XIX al mermar las tendencias del movimiento romántico. Es una corriente procedente de Francia que, hacia 1850, desarrolló gérmenes ya existentes en el Romanticismo, sobre todo el costumbrismo. Las ideas románticas se irían disolviendo poco a poco y se empezaba a reaccionar contra "el arte por el arte"; la mirada de algunos estaba cansada de lo imaginativo y pintoresco, y pretendió observar objetivamente a las personas, sociedad y acciones contemporáneas. Su objetivo era presentar un retrato de la sociedad. El principal precursor fue Honoré de Balzac (1799-1850) que, con obras como La Comedia Humana, impuso en la novela un fin moral y social. Esta finalidad, haciéndose casi exclusiva, muy pronto condujo, en algunos autores, al Naturalismo. El término "realista" se empleó por primera vez en 1850, referido a la pintura, pero se amplió con posterioridad al resto de las artes. En literatura se plasmó mayormente la novela. Quizá uno de los motivos del éxito popular de las novelas se encuentra en su publicación en los periódicos de la época. Los editores utilizaban la novela por entregas para conseguir que el público se viera obligado a comprar diariamente el periódico. La actitud del escritor realista es analítica y crítica, y se suele mantener al margen de lo que relata. Las principales novelas del siglo XIX eran de carácter social, y a los escritores se les consideraba como "historiadores del presente". Sin embargo, no se debe olvidar de que siguieron perviviendo tendencias románticas o se desarrollaron otras que reaccionaban contra el Realismo.

Marco histórico Durante el siglo XIX, España vivió uno de los periodos más convulsos de su historia. Se abrió la centuria con la guerra de la Independencia contra Francia y se cerró con la Guerra Hispano-estadounidense y el Desastre del 98, que significaron la pérdida de Cuba en América y de Filipinas en Asia. La dinastía borbónica, tras los reinados de Fernando VII (1814-1833) y de Isabel II (1833-1868), fue derrocada por la revolución de este último año, La Gloriosa. Sucedieron la regencia de Serrano (1869-1870) y el breve reinado de Amadeo de Saboya (1871-1873). Se abrió después la corta etapa de la Primera República (1873-1874), a la que siguieron la jefatura de Estado de Serrano (1874) y la Restauración de la dinastía borbónica en manos de Alfonso XII (1875-1885), hijo de Isabel II, tras el pronunciamiento de Martínez Campos. Muerto el rey, su segunda esposa, María Cristina asumió la Regencia hasta 1902, año en que comenzó a reinar su hijo Alfonso XIII.

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El Naturalismo Esta tendencia literaria nació en Francia y su máximo representante fue Émile Zola (1840-1902). Éste parte de la filosofía positivista de Auguste Comte (1798-1857), de los métodos del fisiólogo Claude Bernard (1813-1878) y de varios de los logros definitorios del espíritu moderno: la democracia, los métodos experimentales (Claude Bernard) y las teorías sobre la herencia (Charles Darwin). De esta manera, Zola busca la razón de los problemas sociales en el ambiente, y la de los individuos, en la herencia biológica. Así, el Naturalismo adopta una concepción materialista y determinista de las personas, que no son responsables moralmente, pues son resultado del ambiente que les rodea y de la herencia. Si el escritor realista es consciente de lo que sucede, el naturalista actúa como un juez de instrucción que investiga los antecedentes y las causas. Zola poseía una ideología socialista, y en sus obras abundan personajes como los alcohólicos, locos y psicópatas. El texto donde se encuentra la teoría naturalista ideada por Zola es La Émile Zola retratado por Manet novela experimental (1880). En este texto de crítica literaria, sostiene que el novelista es observador y experimentador. Desde el punto de vista del observador, el escritor ofrece los hechos tal y como los ha observado, establece el terreno sobre el que se moverán los personajes y se desarrollarán los hechos. Desde el punto de vista experimentador, el novelista instituye la experiencia, es decir, mueve a los personajes en una historia particular para mostrar en ella que la sucesión de hechos será la que exige el determinismo de los fenómenos a estudiar. En España, debido a las contradicciones entre las teorías naturalistas y las creencias religiosas, tuvo escaso eco, llegando la crítica a preguntarse si efectivamente se dio ese movimiento en sentido estricto. De ello trata la propia Emilia Pardo Bazán en su artículo La cuestión palpitante, que sí se consideraba en dicha escuela. También se han considerado naturalistas pasajes de autores como Benito Pérez Galdós, pero fue explícitamente rechazado por la mayoría. Al hablar de naturalismo español, la frontera con el realismo no es clara y, al no adoptarse las teorías francesas, no es fácil diferenciar bien ambos movimientos.

Características Literarias del Realismo En España, el mejor fruto literario de la segunda mitad del siglo XIX fue la novela, consecuencia, a su vez, del florecimiento internacional del género en esa época como expresión del auge de la clase media o burguesía que, a lo largo de sucesivas revoluciones (1789, 1820, 1830, 1848), fue conquistando el poder político. Los valores e inquietudes de la clase burguesa aparecen reflejados como en un espejo en la literatura del Realismo: individualismo, materialismo, deseo de ascenso social y aprecio por lo cotidiano e inmutable. El vagón de tercera clase, por el pintor realista Honoré Daumier.

Los temas del Realismo literario son fundamentalmente el contraste entre los valores tradicionales y campesinos y los valores modernos y urbanos o el éxodo del campo a la ciudad y los contrastes sociales y morales que provoca, la lucha por el ascenso social y el éxito moral y económico, la condición insatisfecha de la


Literatura española del Realismo mujer que ya posee derecho a la instrucción elemental pero no puede acceder al mundo del trabajo y a la independencia e individualismo burgueses, con lo que aparece el tema del adulterio y la fantasía folletinesca y sentimental, a manera de escape. Hay dos tendencias en el Realismo: la progresista y la conservadora. La novela realista de este periodo se caracteriza por: • Visión objetiva de la realidad a través de la observación directa de costumbres o de caracteres psicológicos. Eliminan cualquier aspecto subjetivo, sucesos fantásticos y todo sentimiento que se aleje de la realidad: "La novela es la imagen de la vida" (Galdós), "una copia artística de la realidad" (Clarín). • Defensa de una tesis: los narradores escriben sus obras enfocando la realidad desde su concepción moral. Es el llamado narrador omnisciente. La defensa de una tesis suele comprometer la objetividad de la novela. • Temas cercanos al lector: conflictos matrimoniales, infidelidad, defensa de los ideales, etc. • El lenguaje coloquial y popular adquiere gran importancia ya que sitúa a los personajes en su ambiente real.

El Realismo y Naturalismo en España En España el Realismo caló con suma facilidad, ya que existía un precedente en las novelas picarescas y en El Quijote. Alcanzó su máximo esplendor en la segunda mitad del siglo XIX (Juan Valera, Pereda y Galdós), aunque sin llegar al punto de rigurosidad de los cánones establecidos por la escuela de Balzac. • En Galdós, y posteriormente en Clarín, Pardo Bazán y Blasco Ibáñez, existen claras influencias naturalistas, pero sin los fundamentos científicos y experimentales que Zola quiso imprimir en sus obras. Únicamente comparten el espíritu de lucha contra la ideología conservadora y, en muchas ocasiones, su comportamiento subversivo. • La novela realista refleja generalmente ambientes regionales, como Pereda en Cantabria, Juan Valera en Andalucía, Clarín en Asturias, etc. Benito Pérez Galdós es una excepción, pues prefiere ambientarse en el espacio urbano madrileño. El naturalismo en España, al igual que en Francia, también tuvo sus detractores y se crearon grandes polémicas. Entre los opositores se encuentran Pedro Antonio de Alarcón y José María de Pereda, los cuales llegaron a calificarlo de «inmoral». Sus defensores más encarnizados fueron Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán. La controversia más dura tuvo lugar a partir de 1883, a raíz de la publicación de La cuestión palpitante de Pardo Bazán. Generación del 68 Esta generación está formada por una serie de escritores considerada nueva clase nacional. El periodo de máxima coincidencia como generación tuvo lugar en la década de los ochenta. Dicha generación la integran: Pedro Antonio de Alarcón, José María de Pereda, Benito Pérez Galdós, Juan Valera, Leopoldo Alas Clarín, Emilia Pardo Bazán y Armando Palacio Valdés. Las características que definen a este grupo son una conciencia de clase y optimismo (que más tarde tornará al pesimismo, por la revolución de 1868). A nivel individual cada uno presenta un estilo propio. De todos los autores de este grupo, Alarcón es el único que presenta algunos rasgos heredados del romanticismo, sobre todo el costumbrismo más romántico. Esta influencia se aprecia claramente en Cuentos amatorios (1881), Historias nacionales (1881) y Narraciones inverosímiles (1881).

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La novela: principales autores Juan Valera Juan Valera y Alcalá-Galiano (Cabra (Córdoba), 18 de octubre de 1824 - Madrid, 18 de abril de 1905) perteneció a una familia aristócrata. Desempeñó misiones diplomáticas en varios países y ocupó importantes cargos políticos. Comenzó su carrera como novelista alrededor de los cincuenta años de edad. En sus últimos años fue víctima de una ceguera progresiva. Desde sus comienzos, Valera fue reacio tanto al Romanticismo, por sus extremismos, como al Realismo, porque le impedía desarrollar plenamente su fantasía. Solo adoptó una postura realista cuando eligió ambientes reales (como su Andalucía natal) y personajes verosímiles, aunque rechazó los aspectos menos atrayentes de la realidad, tan al gusto de los naturalistas y algunos realistas. Su importancia se le debe a las novelas; la primera de ellas es Pepita Jiménez (1874), escrita en su mayor parte en forma de carta. En esta obra, se narra la historia de una viuda que se pone de acuerdo con el padre de un seminarista para alejarlo de su falsa vocación. Otras obras importantes son Doña Luz (abordando cuestiones de vocación religiosa) y Juanita la Larga. Esta segunda novela cuenta el idilio de don Paco, un cincuentón, y de la protagonista, que desea redimirse de él por un honrado matrimonio. Juan Valera.

Juan Valera fue liberal político y escéptico en cuanto a la religión. Empleó un lenguaje literario sencillo, aunque no vulgar. Al morir, los escritores de la Generación del 98 le guardaron un profundo respeto. Hoy se le considera por gran parte de la crítica como el mejor prosista del siglo XIX, pese a reconocer la superioridad creadora de Galdós. •

Wikisource contiene obras originales de o sobre Juan Valera.Wikisource

José María de Pereda José María de Pereda nació en Polanco (provincia de Santander, actual Cantabria) en 1833. Perteneciente a una familia hidalga, viajó mucho por el extranjero y fue diputado carlista, aunque más tarde se dedicó al cultivo de sus tierras y a la literatura. Contó con la amistad de Galdós, pese su opuesta ideología política. Murió en 1906 en su pueblo natal. Comenzó su producción literaria como costumbrista: inclinado al realismo con dotes de observación, publicó Escenas montañesas. Más tarde encontraría su fórmula ideal de la novela, al insertar aquel costumbrismo en una visión enamorada del paisaje y de las gentes de la montaña, con sus pasiones y su lenguaje característico. En sus primeras novelas de este tipo (novela idilio), solía enfrentar la paz y la ignorancia de aquella gente rústica con las asechanzas políticas de la vida moderna (Don Gonzalo de la Gonzalera y De tal palo tal astilla). Defendía una tesis que hoy en día aceptarían muy pocos. La novela idilio termina cuando Pereda decidió renunciar a la defensa explícita de tesis alguna. A esta segunda época

José María de Pereda.


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pertenecen relatos como Sotileza (epopeya de unos pescadores cántabros) y La puchera. La que es considerada su obra maestra es Peñas arriba (1895), cuyo bucolismo descriptivo y el casticismo de su estilo puede parecer hoy en día obsoleto. Pese a ello, José María de Pereda es considerado un gran narrador, dotado de gran capacidad descriptiva y épica.

Pedro Antonio de Alarcón Pedro Antonio de Alarcón nació en Guadix (Granada) en 1833. Fue uno de los principales responsables de que el realismo se impusiera a la prosa romántica en boga en aquellos momentos. Fue político además de escritor y en su ideología evolucionó desde posturas liberales a más tradicionalistas. Estuvo en la guerra de Marruecos como voluntario y dejó testimonio escrito sobre su experiencia en Diario de un testigo de la guerra Africana (1859). Durante un tiempo fue escritor de viajes relatando en sus artículos varios de sus viajes. En su tiempo destacó por sus novelas religiosas siendo la más popular de todas ellas El escándalo (1875), en esta novela defendía a los jesuitas lo que fue muy polémico. Su obra más popular, sin embargo, y por la que es recordado, es El sombrero de tres picos publicada en 1874, que inspiraría a Falla su famoso ballet.

Pedro Antonio de Alarcón.

Benito Pérez Galdós Galdós es considerado como el escritor más representativo del movimiento. Nació en Las Palmas de Gran Canaria, en 1843. Estudió leyes en Madrid, donde conoció la vida de la Corte. En París, quedó perplejo ante las novelas de Balzac, quien influiría notablemente en su obra. Se declaraba progresista y anticlerical, lo que no supuso un obstáculo para entablar grandes amistades con Menéndez Pelayo y José María de Pereda, de ideologías opuestas. Aunque se definió republicano, poco a poco su radicalismo fue templándose. Incluso Alfonso XIII y él guardaron una mutua simpatía Benito Pérez Galdós, por Joaquín Sorolla. personal. A partir de 1910 comenzó a perder la vista y quedó arruinado por los elevados gastos de su desarreglada vida íntima. Se le solicitó el Premio Nobel, pero lamentablemente media España, junto a la Real Academia, se opusieron a su galardón; en vano resultó el apoyo por los altos dignatarios eclesiásticos. Falleció, ciego, en 1920. Los Episodios Nacionales Dada la prolífica obra de Galdós, se comenzará mencionando los Episodios Nacionales, distribuidos en cinco series, con un total de 46 tomos. Representan un marco amplísimo de la historia española contemporánea, entre la Guerra de la Independencia y la Restauración, con cierta trama imaginativa. En la primera serie (1873-1875), figuran los episodios Trafalgar, Bailén, Zaragoza y Gerona. En casi todos ellos, el protagonista es Gabriel Araceli, joven que vive en los momentos culminantes de la Guerra de la Independencia. De


Literatura española del Realismo series posteriores son El equipaje del rey José, Los Cien mil hijos de San Luis, Zumalacárregui (de la Primera Guerra Carlista), Prim o La de los tristes destinos (sobre Isabel II). La última serie trataba de hechos vividos por el propio Galdós, pero quedó inacabada y es más descuidada. Novelas En su primera época (1867-1878), Galdós escribía comprometidamente contra la intolerancia y la hipocresía. Sus novelas enfrentan a un joven técnico con el ambiente hostil de una pequeña ciudad; lo hace con una intolerancia parecida a la que condena (Doña Perfecta, Gloria, La familia de León Roch), a este grupo, aunque carente de tesis, pertenece su novela favorita, Marianela, idilio trágico entre un ciego y una muchacha ignorante y fea, que decide huir cuando su amado recobra la vista, temerosa de mostrarle su rostro, y muere cuando él se casa con otra mujer. Más tarde, entre 1881 y 1915, publicó 24 novelas cuyo conjunto constituye una especie de "comedia humana" de la vida cotidiana de Madrid. Mantenían tesis progresistas, pero menos hirientes. Su interés se centraba en la clase media, contemplada con exactitud y melancolía. Entre este conjunto de novelas destacan La de Bringas; Fortunata y Jacinta, su obra más importante; Miau, dramática visión de la burocracia de la época; Torquemada en la hoguera, estudio de la avaricia; Misericordia, con personajes de bajos fondos. Obras dramáticas Pérez Galdós inició muy tarde su carrera de autor dramático. Entre sus obras destacan La loca de la casa, La hija de San Quintín, Electra (cuyo estreno causó conmoción social) y El Abuelo, adaptada cinematográficamente por José Luis Garci. El teatro galdosiano se caracteriza por su sinceridad e inconformismo, aunque su lenguaje teatral resulta actualmente anticuado. Importancia de Galdós El éxito de los Episodios Nacionales y de muchas de sus novelas y obras dramáticas fue absoluto. Los críticos y los escritores de su época lo consideraron como un genio, aunque su compromiso en lo religioso, en lo social y en lo político le creó grandes adversarios. También los escritores del 98 recibieron sus influencias, aunque se revelaron contra su "chabacanería" (Valle-Inclán, por ejemplo, lo apodó "don Benito el garbancero"), sin percatarse quizá de que lo únicamente chabacano eran las vidas que describía. Actualmente es considerado como uno de los primeros novelistas españoles. •

Wikisource contiene obras originales de o sobre Benito Pérez Galdós.Wikisource

Emilia Pardo Bazán Emilia Pardo Bazán nació en La Coruña en 1851. Hija única de los condes de Pardo Bazán, a los diecisiete años se casó y se instaló en Madrid. Fue una mujer con una amplia cultura, realizó numerosos viajes y se creó para ella una cátedra de Literatura en la Universidad de Madrid, ciudad donde falleció en 1921. Obra Entre sus estudios sobre la actualidad literaria, destaca La cuestión palpitante, y aunque en él no acepta el materialismo naturalista, defiende una actitud realista y se enfrenta a aquellos que sostienen que el mal solo puede aparecer en la literatura para ser derrotado. Su estilo fue enérgico y ahonda en problemas y situaciones difíciles. Escribió cientos de cuentos que publicó reunidos, como los Cuentos de Marianela. Pero su producción literaria goza de mayor importancia en novelas como Un viaje de novios, que narra la historia de un matrimonio entre un hombre maduro y una joven inculta y adinerada; o La tribuna, la más naturalista de sus novelas, donde describe la dura vida proletaria en una fábrica de tabaco. También son de suma importancia Los pazos de Ulloa y La madre Naturaleza, con personajes y paisajes gallegos, con un argumento apasionado y, en ocasiones, violento.

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Luis Coloma Luis Coloma (Jerez de la Frontera, 19 de enero de 1851 - Madrid, 1914), hijo de un médico famoso, a los doce años entró en la Escuela Naval preparatoria de San Fernando (1863), pero más tarde la abandonó y se licenció en Derecho en la Universidad de Sevilla, aunque nunca llegó a ejercer la profesión de abogado. Fue miembro de la Real Academia en 1908 y murió en 1914. Cultivó la literatura con un gran éxito entre los lectores. Escribió dos importantes novelas: Pequeñeces y Boy. En la primera realiza una crítica de la alta sociedad madrileña en los años anteriores a la Restauración monárquica (1814) en la figura de Alfonso XII, hijo de la destronada Isabel II. Más tarde publicó únicamente narraciones de carácter histórico, como Jeromín, sobre don Juan de Austria.

Leopoldo Alas (Clarín) Leopoldo Alas nació en Zamora (1852), aunque él siempre se sintió profundamente asturiano. Realizó sus estudios de Derecho en Oviedo, y el doctorado en Madrid, donde perdió la fe. A partir de entonces viviría en permanente lucha espiritual, de la que da testimonio su obra. A los veintitrés años usó en sus escritos el pseudónimo de Clarín. Catedrático de la Universidad de Oviedo (1883), defendió ideas republicanas, pero pronto se abrumó de la política. En el año 1892, una crisis de conciencia le devolvió la fe, aunque no llegó a los extremos de la ortodoxia católica. Murió en Oviedo en 1901. Obra Clarín gozó de un gran prestigio como crítico literario. Sus artículos evidencian su gran conocimiento y rectitud de juicio (expresado en muchas ocasiones con hiriente sarcasmo). Sus artículos, que le dieron una temida autoridad en el panorama literario español, fueron recopilados por el autor en volúmenes como Solos de Clarín y Paliques. Leopoldo Alas "Clarín".

También cultivó el cuento y la novela breve; publicó más de setenta obritas de este género. Entre los primeros relatos cortos que compuso, destaca Pipá (1879), que cuenta la tragedia de un pillete ovetense. También merece mención Adiós, Cordera, clásico idilio dramático. Pero fundamentalmente se reconoce su faceta como novelista, por las dos únicas novelas que escribió: La Regenta y Su único hijo. La primera de ellas (1885) es la más importante. Con claras influencias de Madame Bovary de Flaubert, presenta física y moralmente a Vetusta (nombre metafórico de Oviedo) como prototipo de una ciudad española, dormida en el tradicionalismo. Utilizó Alas una técnica naturalista; pero no pintó ambientes sórdidos como Zola (cuya acción transcurre en medios burgueses), sino que el pesimismo aparece con rasgos evidentes de ternura e ironía. En La Regenta salen a debatir las conciencias (en especial la de su protagonista Ana Ozores, de carácter similar al de Emma Bovary), en su lucha con su deber y con el ambiente, dando una imagen a la ciudad que muchos consideraron injuriosa. La novela fue condenada rápidamente por la Iglesia, aunque con el paso del tiempo Clarín y el obispo entablaron una franca amistad. Hoy se considera a La Regenta como la novela cumbre del Realismo español, junto a Fortunata y Jacinta de Galdós. •

Wikisource contiene obras originales de o sobre Leopoldo Alas ("Clarín").Wikisource


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Armando Palacio Valdés Armando Palacio Valdés (Entralgo, Asturias, 1853 - Madrid, 1938) se educó en Avilés y terminó el bachillerato en Oviedo; siguió la carrera de Leyes en Madrid. Dirigió la Revista Europea, donde publicó artículos que luego reunió en Semblanzas literarias (1871). A la muerte de José María de Pereda en 1905, asumió su cargo en la Real Academia de la Lengua. Gran amigo de Clarín, escribió varias novelas importantes, como Marta y María, en la que las dos hermanas bíblicas son trasladadas a un ambiente contemporáneo, que combate el falso misticismo. La más popular de sus obras es La hermana de San Sulpicio, donde narra las aventuras que anteceden al matrimonio de un médico gallego y de la protagonista, una monja sin vocación que no renueva sus votos. También cabe destacar La aldea perdida, historia dramática de un pueblo degradado por la explotación minera.

Vicente Blasco Ibáñez Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia en 1867. Mantuvo ideas republicanas radicales por las que sufrió arrestos y destierros. Fue diputado en siete legislaturas. En el año 1909 partió a Argentina en busca de fortuna, pero su intento fracasó. Defendió a los aliados durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918); con ese fondo escribió Los cuatro jinetes del Apocalipsis, novela de gran éxito mundial. Siguió una vida de millonario cosmopolita y muchos de sus relatos fueron adaptados al cine en Hollywood. Falleció en 1928 en Menton, en la Costa Azul. Sus restos fueron trasladados a Valencia en 1933, donde fueron recibidos triunfalmente.

Vicente Blasco Ibáñez.

Blasco produjo una enorme obra novelesca; en ella destacan las obras ambientadas en Valencia o en su provincia, tan intensamente amada por el escritor (Arroz y tartana, La barraca, Entre naranjos, Cañas y barro). Reflejó sus ideas políticas, sociales y antirreligiosas en La catedral o en La bodega, aunque como se ha comentado anteriormente, su fama se debe en gran parte a Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que trata sobre dramas familiares durante la Gran Guerra.

Sin embargo, el Blasco Ibáñez mejor tratado por la crítica es el de inspiración valenciana. En ocasiones se le ha considerado como el Zola español porque comparte con el novelista francés una actitud subversiva, predilección por los ambientes sórdidos, preocupación por la herencia biológica, etc. Escribe intensamente y su estilo puede ser calificado de basto, pese a que no carece de imágenes de pureza plástica. Por su edad, pudo haber pertenecido a la Generación del 98, pero su espíritu mundano difiere de la ascética y la cultura de estos escritores. •

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Literatura española del Realismo

La poesía Cierto es que hacia la segunda mitad del siglo XIX la novela evolucionó rápidamente hacia el Realismo, pero esto no ocurrió con la lírica y en el teatro, cuya transformación fue menos violenta y aún continuaron impregnados de romanticismo hasta final de siglo. Este romanticismo postrero es más aparente que real; en ocasiones carece de fondo y sin la exaltación lírica a la que se entregaba el romanticista de pro. Esto es debido a la sociedad, pues era el momento de la burguesía que consolidaría la Restauración de 1875. Dicha sociedad, que estaba sentando las bases del capitalismo y dando los primeros pasos de industrialización del país, no dejó cabida para las personas que admiraban el arte de forma desinteresada. Los escritores más representativos son Gaspar Núñez de Arce y Ramón de Campoamor, en ocasiones adscritos al Romanticismo como opositores al movimiento, pues en este romanticismo tardío aún quedaban pequeños vestigios con Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.

Ramón de Campoamor Ramón de Campoamor nació en Navia (Asturias) en 1817, y murió en 1901. Perteneció al Partido Moderado, además de ser empleado de Hacienda, gobernador y diputado. Escribió tratados sobre temas filosóficos (Lo absoluto), obras dramáticas, poemas de pretensiones épicas y filosóficas (Colón, El drama universal y El licenciado Torralba). Su creación más personal, sin embargo, son sus pequeños poemas, como Humoradas, Doloras y Pequeños poemas. Con ellos pretendió romper con el Romanticismo, creando una poesía acorde con el momento, prosaica, sencilla, escéptica y en algunos casos irónica, con una moraleja que suele ser trivial. Hoy puede ser considerada por los estudiosos ramplona y banal. En cualquier caso, Campoamor explicó sus ideas innovadoras en Poética, en la que dice: La poesía es la representación rítmica de un pensamiento por medio de una imagen, y expresado en un lenguaje que no se puede decir en prosa ni con más naturalidad ni con menos palabras... Sólo el ritmo debe separar al lenguaje del verso del propio de la prosa... Siéndome antipático el arte por el arte y el dialecto especial del clasicismo, ha sido mi constante empeño el de llegar al arte por la idea y el de expresar ésta en el lenguaje común, revolucionando el fondo y la forma de la poesía.

Gaspar Núñez de Arce Gaspar Núñez de Arce (1834-1903), nació en Valladolid. Fue gobernador de Barcelona, diputado y Ministro de Ultramar. Escribió dramas, como El haz de leña, que trata sobre del tema del príncipe don Carlos, hijo de Felipe II, un tema ya tratado por Schiller; aunque su obra mejor valorada está constituida por sus poesías y sus poemas extensos. Núñez de Arce cuidaba la expresión, pero sus poemas están cargados de artificiosidad política (como en Gritos del combate, en los que pretendía conseguir una poesía civil y patriótica); en exaltados discursos de corte filosófico (La duda). Se le suele achacar el abuso de una retórica demasiado fácil. También escribió cuentos o leyendas versificadas, como Un idilio, La pesca y El vértigo.

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Otros poetas Aunque menos importantes, también hubo otros numerosos poetas que siguieron las tendencias realistas, entre ellos: • Ventura Ruiz Aguilera (1820-1881): Nacido en Salamanca y autor de Ecos nacionales, leyendas patrióticas, y Elegías. • Vicente Wenceslao Querol (1836-1889): Natural de Valencia, autor de Rimas. • Federico Balart (1831-1905): Escribió Dolores, una colección de elegías escritas a la muerte de su esposa. • Emilio Ferrari (1850-1907): Vallisoletano, imitó a Núñez de Arce. • José Velarde (1849-1892): Al igual que Ferrari, siguió los pasos de Núñez de Arce. • Manuel Reina (1856-1905): Plasmó en sus poemas el color de Andalucía, su tierra. • Joaquín Bartrina (1850-1880): Nacido en Barcelona, llevó al extremo el humorismo y el prosaísmo de Campoamor, al que añadió un pesimismo materialista, en su obra Algo.

El teatro El teatro realista español describe un arco desde las posturas más conservadoras y acríticas a las más progresistas y ácidas: desde la alta comedia de Adelardo López de Ayala y Ventura de la Vega, al teatro éticamente inquieto de Benito Pérez Galdós y la acerada crítica de Enrique Gaspar (1842-1902), dramaturgo de minorías. Junto a estos autores, se reanudó el interés por el costumbrismo que reflejó el público burgués más conservador a través de géneros como la zarzuela o género chico, el sainete o el teatro por horas. Se trataba de un teatro fundamentalmente de evasión, que procuraba no plantear problemas de conciencia al burgués. Junto a ello, se intentaba revitalizar los anticuados valores conservadores de la honra con las iniciativas para hacer revivir el drama histórico romántico por parte de Manuel Tamayo y Baus o por parte del neorromanticismo del matemático José Echegaray.

José Echegaray José Echegaray (1832-1916) nació en Madrid y ocupó altos cargos políticos. Fue ingeniero de Caminos, de cuya escuela fue director. Alternó el estudio de las matemáticas y de los problemas científicos (sobre los que publicó dos libros: Ciencia popular y Vulgarización científica) con la poesía dramática, que según Lázaro Carreter «le da una cierta sequedad sistemática que muestra más el esfuerzo que el instinto poético». En 1904 se le concedió, junto a Frédéric Mistral, el Premio Nobel. Echegaray trató de combinar dos elementos incompatibles: un romanticismo exagerado con el positivismo y realismo latente en su tiempo. Como resultado se da un teatro de costumbre contemporáneas, a base de procedimientos románticos, en los que según la crítica abusa de las situaciones trágicas y patéticas, y se caracteriza porque en cada una de sus obras plantea un caso de conciencia, un problema ideológico o, como se titula una de sus obras, un Conflicto entre los deberes. Entre sus obras más destacadas se encuentran El loco Dios, Mancha que limpia, El gran Galeoto, O locura o santidad.

Manuel Tamayo y Baus Manuel Tamayo y Baus (1829-1898) nació en Madrid. Fue hijo de actores y se casó con la hija del famoso actor Isidoro Máiquez. Estuvo en permanente contacto con el teatro y abarcó en sus obras gran variedad de temas. Escribió tragedias clásicas (Virginia), dramas románticos (Locura de amor, sobre Juana la Loca), teatro costumbrista (La bola de nieve y Lo positivo) y el teatro de tesis (Lances de honor y Los hombres de bien). Su obra más importante es Un drama nuevo, en la que presenta a la compañía teatral de Shakespeare, que ha de representar un drama en el que el actor Walton descubre que Alicia, su mujer, que desempeña este papel en la obra, le es infiel. Pero lo que ocurre ficticiamente en la ficción, también ocurre en la realidad: Alicia ama a Edmundo y, al representarse la obra, Walton mata a su esposa en escena para limpiar su honor. Finalmente Shakespeare explica al público lo ocurrido.

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Otros dramaturgos Además de los citados, también destacan: • Adelardo López de Ayala (1828-1865): Ocupó altos cargos políticos (Ministro y Presidente del Congreso). Desarrolló la alta comedia con obras como El tanto por ciento, El tejado de vidrio, Consuelo y El nuevo don Juan, en las cuales planteó tesis moralizantes. • Eugenio Sellés (1844-1926): Escribió El nudo gordiano, en el que planteó los problemas que acarrea el matrimonio. • Enrique Gaspar (1842-1902): Autor de comedias como La levita, Las personas decentes y Las circunstancias que reflejan el ambiente burgués de su tiempo. • José Feliú y Codina (1847-1897): Escribió el drama rural La Dolores y teatro de costumbres regionales. • Leopoldo Cano (1844-1934): Sus obras más destacadas son La Pasionaria y La Mariposa. Entre los libretistas de zarzuelas, destacan Marcos Zapata, Ricardo de la Vega, José López Silva y Miguel Ramos Carrión y, entre los autores de sainetes, Tomás Luceño y Vital Aza.

La crítica: Menéndez Pelayo Menéndez Pelayo fue quizá la figura cumbre de la cultura española en el siglo XIX, maestro del pensamiento, la historia y la crítica contemporánea. Nació en Santander en 1856 y estudió en varios países. A los veintidós años obtuvo una cátedra en la Universidad de Madrid. A los veinticinco fue nombrado miembro de la Real Academia Española y, poco más tarde, de la de Historia. También dirigió la Biblioteca Nacional. Al morir en 1912 dejó a Santander como legado su valiosa biblioteca personal. La obra de Menéndez Pelayo es muy extensa y cuenta con una gran capacidad de síntesis. En sus libros se puede apreciar su amor a España y un encendido catolicismo. Pretendió reconstruir todo el pasado histórico español, con una finalidad revalorizadora que en varias ocasiones le arrastró a fuertes polémicas (por ejemplo, la originada por su libro La ciencia española). Para muchos críticos ha trazado las líneas fundamentales del pensamiento español en obras como Historia de los heterodoxos españoles y la Historia de las ideas estéticas en España. En cuanto a la historia literaria, construyó obras como Orígenes de la novela, Antología de poetas líricos (detenida a finales de la Edad Media), los prólogos a las Obras de Lope de Vega, entre otras.

Menéndez Pelayo.

Bibliografía • Karimi, Kian-Harald. Las formas de lo divino y la pobreza de lo cotidiano: ilusión y realidad a través de los ejemplos ‘Misericordia’ de Pérez Galdós y ‘Morsamor’ de Valera", en: Stenzel, H. (ed.): Estrategias narrativas y construcciones de una 'realidad'. Lecturas de las novelas contemporáneas de Galdós y otras novelas e la época. Las Palmas: Casa Galdós, 2002, pp. 171-201. • López Jiménez, Luis. El Naturalismo y España: Valera frente a Zola. Madrid: Pearson Alhambra, 1977. ISBN 84-205-0355-X • Miralles García, Enrique. La novela española de la Restauración (1875-1885): sus formas y enunciados narrativos. Barcelona: Puvill, 1979. ISBN 84-85202-12-0 • Miranda García, Soledad. Religión y clero en la gran novela española del siglo XIX. Madrid: Pegaso, 1982. ISBN 84-85244-09-5


Literatura española del Realismo • Oleza, Joan. La novela del siglo XIX: del parto a la crisis de una ideología. Valencia: Bello, 1976. ISBN 84-212-0039-9 • Pattison, Walter T. El naturalismo español: historia externa de un movimiento literario. Madrid: Gredos, 1969. ISBN 84-249-0279-3 • Villanueva Prieto, Francisco Darío. Teorías del realismo literario. Pozuelo de Alarcón: Espasa-Calpe, 1992. ISBN 84-239-1771-1 • VV.AA. Polémica sobre el realismo. Buenos Aires: Tiempo Contemporáneo, 1972. • Lázaro Carreter, Fernando. Lengua castellana y literatura Segundo de Bachillerato. Madrid: Anaya, 2003.ISBN 84-667-2158-4

Véase también • • • •

Realismo: Visión general del movimiento. Realismo literario: El Realismo en la literatura internacional. Literatura de España: Evolución de la literatura española. Novela realista: Esta modalidad en España

Enlaces externos • • • •

Realismo y naturalismo en España [1]. El Realismo y el Naturalismo: Teoría y actividades [2]. Realismo y Naturalismo [3] (Documento PDF). La génesis del Realismo y la novela de tesis [4] (Documento PDF).

Referencias [1] [2] [3] [4]

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Fernán Caballero

Fernán Caballero Fernán Caballero era el seudónimo utilizado por la escritora en español Cecilia Böhl de Faber y Larrea (Morges, Cantón de Vaud, Suiza, 24 de diciembre de 1796 – Sevilla, España, 7 de abril de 1877).

Biografía Cecilia nació en Morges (Cantón de Vaud), Suiza, un 24 de diciembre de 1796. Era hija del cónsul Juan Nicolás Böhl de Faber y de Frasquita Larrea, quien también escribía utilizando el seudónimo de Corina. Durante sus primeros años vivió en Alemania, regresando con su familia a la ciudad de Cádiz en 1813, a la edad de 17 años. Contrajo matrimonio el 30 de marzo de 1816 con el capitán de infantería Antonio Planelles y Bardaxí. La pareja se mudó a Puerto Rico, ya que su esposo había sido destinado a dicha plaza, pero ese matrimonio duraría poco por el fallecimiento de don Antonio. Se traslada a Hamburgo, al norte de Alemania, donde vivió con su abuela. Algunos años más tarde se mudó nuevamente a El Puerto de Santa María, España, en donde conoce a Francisco Ruiz de Arco, marqués de Arco Hermoso. El 26 de marzo de 1822 contrae segundas nupcias con el marqués, en Sevilla. En mayo de 1835 enviudó nuevamente. Poco tiempo después conoció a Antonio Arrom de Ayala, con quien contrajo matrimonio en 1837. Pero Ayala estaba enfermo de tisis y con graves problemas económicos que hicieron que se suicidara en 1863. Quedó así la escritora en la pobreza. Los duques de Montpensier y la reina Isabel II la protegieron y le brindaron una vivienda en el Patio de las Banderas del Alcázar de Sevilla, pero la revolución de 1868 la obligó a mudarse debido a que las casas fueron puestas en venta. Falleció en Sevilla el 7 de abril de 1877.

Sus obras • • • • • • • • • • •

La Familia de Alvareda (1849) La hija del Sol (1851) La flor de las ruinas Callar en vida y perdonar en muerte Cuadros de costumbres populares andaluzas. Sevilla: Española y Extranjera de José Mª Geofrin (1852) Lucas García (1852) A lo lejos del río sur (1863) Te gusta la toronja (1853) Clemencia. Madrid: Mellado (1852) Lágrimas. Sevilla: Española y Extranjera de José Mª Geofrin (1853) La estrella de Vandalia. Madrid: A. Andrés Babi (1855) — Novela autobiográfica

• La gaviota. (1849) — Novela costumbrista, calificada por la crítica de prerrealista • Mi abuelo Teodoro y El Secreto del Loro. Madrid:(1857) — • Cuentos y poesías populares andaluzas. Sevilla: La Revista Mercantil (1859)

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Fernán Caballero • • • • • • • •

Una en Otra. Con mal o con bien. Á los tuyos te ten. (1861) - Novela costumbrista Un Verano en Bornos. (1864) Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes populares. Madrid: T. Fortanet (1877) Pobres y ricos (1890) Obras completas. Madrid: Avrial (1907) Cuentos de encantamiento infantiles. Cuentos infantiles. Madrid: Revista de Archivos (1911) El refranero del campo y poesías populares. Madrid: Revista de Archivos (1914) Cuentos, adivinanzas y refranes populares, recopilación (1921)

Bibliografía • AMORES, M. Fernán Caballero y el cuento folclórico. Biblioteca de Temas Portuenses, El Puerto de Santa María, 2001.

Enlaces externos • Obras de Fernán Caballero [1] en el Proyecto Gutenberg •

Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Fernán Caballero. Wikiquote

• Wikisource en español contiene obras originales de Fernán Caballero.Wikisource • Portal consagrado a Fernán Caballero en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [2]

Referencias [1] http:/ / www. gutenberg. org/ author/ Fernán_Caballero [2] http:/ / www. cervantesvirtual. com/ bib_autor/ fernancaballero/

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Pedro Antonio de Alarcón

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Pedro Antonio de Alarcón Pedro Antonio de Alarcón

Retrato de Pedro Antonio de Alarcón. Nombre completo Pedro Antonio Joaquín Melitón de Alarcón y Ariza Nacimiento

10 de marzo de 1833 Guadix, Granada, España

Defunción

19 de julio de 1891 (58 años) , Valdemoro,murió a causa de una enfermedad neuronal defectuosa y muy grave Madrid, España

Ocupación

Escritor, novelista

Nacionalidad

española

Período

Siglo XIX

Movimientos

Realismo

Pedro Antonio Joaquín Melitón de Alarcón y Ariza, novelista español (Guadix, Granada, 10 de marzo de 1833 – Valdemoro, Madrid, 19 de julio de 1891). Perteneció al movimiento realista. Se trata de uno de los más destacados autores de este movimiento, uno de los artífices del fin de la prosa romántica.

Biografía Pedro Antonio de Alarcón tuvo una intensa vida ideológica; como sus personajes, evolucionó de las ideas liberales y revolucionarias a posiciones más tradicionalistas. Aunque su familia provenía de hidalgos era más bien humilde, aunque no tanto como para no poder permitirse enviarlo a estudiar Derecho en la Universidad de Granada, carrera que abandonó pronto para iniciarse en la eclesiástica. Aquello tampoco le satisfizo y abandonó en 1853 para marchar a Cádiz, donde funda El Eco de Occidente, junto a Torcuato Tárrago y Mateos, iniciando su carrera periodística en la dirección de este periódico. Alarcón escribía desde su adolescencia, citándose a don Isidro Cepero como el instigador principal de su inquietud literaria. Su primera obra narrativa, El final de Norma, fue compuesta a los 18 años y publicada en 1855. Sus inquietudes le llevaron a integrarse en el grupo que se llamó la Cuerda granadina. Se trasladó en 1854 a Madrid, molesto con el entorno reaccionario de Granada. Allí crea un periódico satírico, El látigo, que también dirige, de cierto éxito, con ideología antimonárquica, republicana y revolucionaria. Era un claro heredero de su experiencia en El eco de Occidente. En 1857, escribe El hijo pródigo, drama de gran éxito. También en 1857 empieza a publicar relatos y artículos de viajes en la publicación madrileña El Museo Universal. Más tarde interviene como soldado y periodista en la guerra de África, recogiendo todo lo que acontecía en la campaña y en su vida allí y que luego mandaba a su editor en una serie de artículos, que se recogieron bajo el título de Diario de un testigo de la guerra de África, en 1859; este libro


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es especialmente apreciado por su gran y prolija descripción de la vida militar. Más adelante cultivó la literatura de viajes, contando en diversos artículos sus viajes por Italia (recogidos en De Madrid a Nápoles, 1861) y su Granada natal (La Alpujarra, 1873), en los que el realismo de las descripciones contrasta con la ilusión de una prosa que narra lo cercano y desconocido. Estos artículos rebasan el interés meramente periodístico, constituyendo un ejemplo para toda la literatura de viajes posterior. En 1865 se casó con Paulina Contreras Rodríguez en Granada, de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos, dos varones y tres hembras. Los varones fallecieron en Madrid en los años de la contienda civil, al igual que dos de las hijas, casándose la única que sobrevivió, Carmen de Alarcón Contreras, con Miguel Valentín Gamazo, de cuyo matrimonio tuvieron tres hijos: María del Carmen, María del Pilar y Miguel Valentín de Alarcón, que falleció en Madrid el 4 de mayo de 2000, siendo el último descendiente directo de Pedro Antonio de Alarcón, pues murió soltero y sin que se sepa que tuviera descendencia. Como integrante de la Unión Liberal ostentó diversos cargos, siendo el más importante el de consejero de estado con Alfonso XII, en 1875, siendo también diputado, senador y embajador en Noruega y Suecia. Además fue académico de la Real Academia de la Lengua desde 1877. Hacia 1887, convencido de que en el camino del realismo lo había dado todo, se condenó al silencio. Tal vez influyeron las críticas de sus antiguos correligionarios liberales. Por ejemplo, Manuel del Palacio escribió sobre él lo siguiente: Literato, vale mucho; folletinista, algo menos; político, casi nada; y autor dramático, cero.

Trayectoria literaria Su primera obra narrativa fue El final de Norma, que sólo vio publicada en 1855. Comenzó a escribir relatos breves de muy acusados rasgos románticos hacia 1852; algunos de ellos, entroncados con el costumbrismo andaluz, revelaban el influjo de Fernán Caballero, pero otros demuestran la impronta de una atenta lectura de Edgar Allan Poe, de quien introdujo el relato policial con su novela El Clavo, aunque también compuso relatos góticos o de terror a semejanza de su modelo. Desde 1860 hasta 1874 agregó a los relatos la redacción de libros de viajes. Estos últimos son Diario de un testigo de la guerra de África (1860), De Madrid a Nápoles (1861) y La Alpujarra (1873), que suponen ya un acercamiento al realismo. En 1874 publicó El sombrero de tres picos, desenfadada visión del tema tradicional del molinero de Arcos y su bella esposa perseguida por el corregidor. Recogió sus artículos costumbristas en Cosas que fueron y sus poemas juveniles en Poesías. También intentó el teatro con su drama El hijo pródigo, estrenado en 1875. En el Diario de un testigo de la guerra de África revela su talento descriptivo, presente también en los apuntes del viaje por Francia, Suiza e Italia y en La Alpuiarra, donde logra insertar la viva realidad en la historia casi legendaria de sus sublevaciones moriscas aproximándose a la novela. Entre 1874 y 1882 aparecieron sus obras más conocidas y famosas: los cuentos y las novelas cortas y extensas. Los relatos breves abarcan las Narraciones inverosímiles, bajo el ya mencionado influjo de Poe a los Cuentos amatorios, que se sitúan entre la sensiblería y el misterio policiaco, destacando El clavo y La comendadora. Otra recopilación son sus Historietas nacionales, de honda raigambre popular y que entroncan con obras similares de Fernán Caballero y Honoré de Balzac y van desde el tema heroico de la resistencia a los invasores franceses hasta el popularismo épico de los bandoleros, pasando por las frecuentes algaradas civiles que al autor le tocó vivir. Destacan El carbonero alcalde, El afrancesado, El asistente y, la que algunos consideran la mejor de todas, El libro talonario. En 1875 aparece El escándalo, que une el tema religioso a la crítica social. Ofrece una galería romántica de personajes, desde el soñador y enigmático Lázaro hasta el voluble Diego. De entre todos, descuellan el P. Manrique,


Pedro Antonio de Alarcón jesuita consejero de la aristocracia, y el alocado y simpático Fabián Conde. El protagonista de la novela, víctima de sus calaveradas de joven, aprende a asumir su pasado bochornoso mejor que a pretender ocultarlo con mentiras burguesas. Prosiguiendo esa vena moralista, el autor siguió la trayectoria iniciada con dos obras más, El niño de la bola (1878) y La Pródiga (1880), un alegato contra la corrupción de las costumbres. Poco después publicó El capitán Veneno (1881) Pedro Antonio de Alarcón es ante todo un habilísimo narrador: sabe como nadie interesar con una historia; en sus libros la acción nunca decae y, aunque el cronotopo o marco espaciotemporal de sus novelas suele ser de estilo realista, sus personajes son en el fondo románticos; en el curso de su producción novelística se va convirtiendo en un moralista.

Obras • • • • • •

Cuentos amatorios. El final de Norma: novela (1855). Descubrimiento y paso del cabo de Buena Esperanza (1857). Diario de un testigo de la Guerra de África (1859). De Madrid a Nápoles (1860). Dos ángeles caídos y otros escritos olvidados.

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El amigo de la muerte: cuento fantástico. El año en Spitzberg. El capitán Veneno: novela. El clavo. La Alpujarra (1873) El sombrero de tres picos: novela corta (1874). El escándalo (1875) El extranjero. El niño de la Bola (1880). Historietas nacionales. Juicios literarios y artísticos. La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia. La Comendadora. La mujer alta: cuento de miedo. La pródiga Lo que se oye desde una silla del Prado. Los ojos negros. Los seis velos. Moros y cristianos. Narraciones inverosímiles. Obras literarias de Pedro Antonio de Alarcón. Volumen 2 Obras literarias de Pedro Antonio de Alarcón. Volumen 1 Obras literarias de Pedro Antonio de Alarcón. Volumen 3 Poesías serias y humorísticas Soy, tengo y quiero. Viajes por España. Últimos escritos.

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Pedro Antonio de Alarcón

Enlaces externos •

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Referencias [1] [2] [3] [4] [5]

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[6] http:/ / www. alpujarras-info. net/ escritores. html

Armando Palacio Valdés Armando Palacio Valdés (Entrialgo, Asturias, 4 de octubre de 1853 Madrid, 29 de julio de 1938) fue un escritor y crítico literario español, perteneciente al Realismo del siglo XIX.

Biografía Hijo de Silverio Palacio y Eduarda Valdés. Su padre era un abogado ovetense y su madre pertenecía a una familia acomodada. Se educó en Avilés hasta 1865, en que se trasladó a Oviedo a vivir con su abuelo para estudiar el bachillerato, lo que entonces se hacía en el mismo edificio de la Universidad. Por entonces leyó en su biblioteca la Iliada, que le impresionó fuertemente y abrió su interés por la literatura y la Armando Palacio Valdés. mitología; tras ello se inclinó por otras de Historia. Por entonces formó parte de un grupo de jóvenes intelectuales mayores que él de los cuales se consagraron a la literatura Leopoldo Alas y Tomás Tuero, con los que entabló una especial amistad. Tras lograr su título de bachiller en Artes en 1870, decidió seguir la carrera de Leyes en Madrid, que concluyó en 1874. Perteneció a la tertulia del Bilis club junto con otros escritores asturianos. Dirigió la Revista Europea, donde publicó artículos que luego reunió en Semblanzas literarias. También hay buenos retratos literarios en Los oradores del Ateneo y en El nuevo viaje al Parnaso donde desfilan conferenciantes, ateneístas, novelistas y poetas de la época. Escribió también como crítico, en colaboración con Leopoldo Alas, La literatura en 1881. Se casó dos veces: su primera esposa, Luisa Maximina Prendes, falleció en 1885 después de sólo un año y medio de matrimonio. Se casó en 1899 en segundas nupcias con Manuela Vega y Gil, que le sobrevivió. Al morir José María de Pereda en 1906, ocupó el sillón vacante en la Real Academia Española.

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Armando Palacio Valdés Se dio a conocer como novelista con El señorito Octavio (1881), pero ganó la celebridad con Marta y María (1883), ambientada en la ciudad ficticia de Nieva, que en realidad representa a Avilés. En esta época de su evolución literaria suele ambientar sus novelas en Asturias. Así ocurre también con El idilio de un enfermo (1884), que es quizás su obra más perfecta por la concisión, ironía, sencillez de argumento y sobriedad en el retrato de los personajes, algo que Palacio Valdés nunca logró repetir; también de ambiente asturiano son José (1885) y El cuarto poder (1888), donde de la misma manera que en La Regenta de Leopoldo Alas se realiza una sátira de la burguesía provinciana, se denuncia la estupidez de los duelos y la fatuidad de los seductores. Su novela Riverita (1886), cuya segunda parte es Maximina (1887), transcurre en Madrid y revela cierto pesimismo y elementos autobiográficos. Por otra parte, la obra más famosa de Armando Palacio Valdés, La hermana San Sulpicio (1889), transcurre en tierras andaluzas, cuyas costumbres muestra mientras narra los amores entre una monja que logra salir del convento y un médico gallego que al fin se casa con la religiosa vuelta al siglo. La espuma (1891) es una novela que intenta describir la alta sociedad madrileña. La fe, 1892, como su propio título indica, trata el tema religioso, y en El maestrante (1893) se acerca a uno de los grandes temas de la novela del Realismo, el adulterio, de nuevo en ambiente asturiano. Andalucía surge de nuevo en Los majos de Cádiz (1896) y las costumbres valencianas en La alegría del capitán Ribot (1899). Entre todas sus obras, Palacio Valdés prefería Tristán o el pesimismo (1906), cuyo protagonista encarna el tipo humano que fracasa por el negativo concepto que tiene de la Humanidad. La aldea perdida (1903) es como una égloga novelada acerca de la industria minera y quiere ser una demostración de que el progreso industrial causa grandes daños morales. El narrador se distancia demasiado de su tema añorando con una retórica huera y declamatoria una Arcadia perdida y retratando rústicos como héroes homéricos y otorgando nombres de dioses clásicos a aldeanos. Es una manera sumamente superficial de tratar la industrialización de Asturias; a Palacio Valdés se le daba mejor la descripción de la ciudad que de la vida rural. Los papeles del doctor Angélico (1911) es una recopilación de cuentos, pensamientos filosóficos y relatos inconexos, aunque muy interesantes. En Años de juventud del doctor Angélico (1918) cuenta la dispersa historia de un médico (casas de huéspedes, amores con la mujer de un general etc.). Es autobiográfica La novela de un novelista (1921), pero además se trata de una de sus obras maestras, con episodios donde hace gala de una gran ironía y un formidable sentido del humor. Otras novelas suyas son La hija de Natalia (1924), Santa Rogelia (1926), Los cármenes de Granada (1927), y Sinfonía pastoral (1931). Hizo dos colecciones más de cuentos en El pájaro en la nieve y otros cuentos (1925) y Cuentos escogidos (1923). Recogió algunos artículos de prensa breves en Aguas fuertes (1884). Sobre la política femenina escribió el ensayo histórico El gobierno de las mujeres (1931) y sobre la Primera Guerra Mundial en La guerra injusta, donde se declara aliadófilo y se muestra muy cercano a la Generación del 98 en su ataque contra el atraso y la injusticia social de la España de principios del siglo XX. En 1929 publicó su Testamento literario, en el que expone numerosos puntos de vista sobre filosofía, estética, sociedad etc., con recuerdos y anécdotas de la vida literaria en la época que conoció. Durante la Guerra Civil lo encontramos en Madrid pasando frío, hambre, enfermo. Los hermanos Quintero lo atendían con los escasos víveres que podían reunir. Palacio Valdés, el amable, el otrora célebre y celebrado, vanidosillo y fecundo escritor, moría en el olvido, sin ayuda, el año 1938. Póstumo es el Álbum de un viejo (1940), que es la segunda parte de La novela de un novelista y que lleva un prólogo del autor a una colección de cincuenta artículos. Sus Obras completas fueron editadas por Aguilar en Madrid en 1935; su epistolario con Clarín en 1941. Armando Palacio Valdés es un gran creador de tipos femeninos y es diestro en la pintura costumbrista; sabe también bosquejar personajes secundarios. Al contrario que otros autores concede al humor un papel importante en su obra. Su obra ha sido muy traducida, especialmente al inglés, e igualmente apreciada fuera de España; es seguramente junto a Vicente Blasco Ibáñez el autor español del siglo XIX más leído en el extranjero. Su estilo es claro y pulcro sin incluir neologismos ni arcaísmos.

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Obras • Semblanzas literarias (1871). • Los oradores del Ateneo (1878) • El nuevo viaje al Parnaso (1879) • Con Leopoldo Alas, La literatura en 1881 • El señorito Octavio (1881). • Marta y María (1883). • Aguas fuertes (1884). • El idilio de un enfermo (1884). • José (1885). • Riverita (1886). • Maximina (1887). • El cuarto poder (1888). • La hermana San Sulpicio (1889). • La espuma (1890). • La fe, 1892. • El maestrante (1893). • El origen del pensamiento (1893). • Los majos de Cádiz (1896). • La alegría del capitán Ribot (1899). • La aldea perdida (1903). • Tristán o el pesimismo (1906). • Los papeles del doctor Angélico (1911) • Años de juventud del doctor Angélico (1918) • La novela de un novelista (1921). • • • • • • • • • • •

Cuentos escogidos (1923). La hija de Natalia (1924). El pájaro en la nieve y otros cuentos (1925) Santa Rogelia (1926). Los cármenes de Granada (1927). Testamento literario (1929). Sinfonía pastoral (1931). El gobierno de las mujeres (1931) Obras completas (1935). Álbum de un viejo (1940). Obras disponible en Gutenberg.org [1]

Azulejo situado en la calle Argote de Molina de Sevilla, en el lugar donde se desarrolla la acción de la novela de Armando Palacio Váldes, La hermana San Sulpicio.


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Dedicatorias EN AVILÉS... El la villa del adelantado, Avilés (Asturias), distintos elementos artísticos recuerdan la figura de D. Armando Palacio Valdés. El Teatro Armando Palacio Valdés, las esculturas de Marta y María, la placa en su casa de la calle Rivero, frente al palacio convertido en los multicines "Marta" -antes llamados "Marta y María" en recuerdo de su obra... Teatro "Palacio Valdés‎" de Avilés, Asturias.

Bibliografía • Diccionario de literatura española. Madrid: Revista de Occidente, 1964.

Véase también • Literatura española del Realismo: El Realismo en el marco literario español. • Realismo: Visión general del movimiento. • Literatura de España: Evolución de la literatura española.

Enlaces externos • Obras de Armando Palacio Valdés [2] en el Proyecto Gutenberg • Biografía de Armando Palacio Valdés [3] • Página oficial de Armando Palacio Valdés [4] •

Wikisource en español contiene obras originales de Armando Palacio Valdés.Wikisource

[Video de La Ruta La Aldea Pedida http://www.youtube.com/watch?v=4QFmYPJMcfw]

Referencias [1] [2] [3] [4]

http:/ / gutenberg. org/ author/ palacio http:/ / www. gutenberg. org/ author/ Armando+ Palacio+ Valdés http:/ / filosofia. org/ ave/ 001/ a243. htm http:/ / www. palaciovaldes. com


José María de Pereda

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José María de Pereda José María de Pereda

José María de Pereda. Nacimiento

6 de febrero de 1833 Polanco (Cantabria), España

Defunción

1 de marzo de 1906 (73 años) Santander (Cantabria), España

Seudónimo

Paredes

Ocupación

Novelista

Nacionalidad Período

 España Siglo XIX

Movimientos Realismo, costumbrismo

José María de Pereda y Sánchez Porrúa (Polanco, 6 de febrero de 1833 – Santander, 1 de marzo de 1906) fue un novelista español del periodo realista. También participó como político en el seno del Partido Carlista. Sus obras más conocidas son Peñas arriba, De tal palo tal astilla, Sotileza y La puchera que le dieron gran reconocimiento, lo que dio lugar a que ya en 1872 fuese correspondiente de la Real Academia Española.

Biografía Sus padres fueron Juan Francisco de Pereda y Bárbara Josefa Sánchez Porrúa; su madre era de Comillas y su padre de Polanco, ambas localidades en Cantabria. Se casaron de muy jóvenes, de forma que llegaron a tener 22 hijos, si bien sólo nueve llegaron a traspasar la juventud y hacerse adultos. Inicialmente vivieron de la agricultura y de la ganadería en el pueblo natal, donde el autor cursó los estudios de educación primaria, hasta que se trasladaron a la capital, Santander para que José María pudiese preparar su ingreso en el Instituto Cántabro de la calle Santa Clara. A los 11 años, en 1843, fue ya alumno del Instituto en el que también estudiaron Menéndez Pelayo, Gregorio Marañón o Gerardo Diego. Durante el Bachillerato es un estudiante mediano, más amante de la caza, la pesca y la vida en contacto con la naturaleza que de otras ocupaciones. Tuvo, sin embargo, un temperamento neurótico e hipersensible desde niño. Terminados los estudios de Humanidades, en el otoño de 1852, se trasladó a Madrid con intención de cursar los estudios preparatorios del ingreso en la Academia de Artillería de Segovia. Allí se alojó en la calle del Prado número 2, junto a otros estudiantes de su provincia, se interesó poco por los libros científicos, y se dedicó más a las tertulias en el café de «La Esmeralda», los bailes de Capellanes y el teatro. Años más tarde, al referirse a esta etapa de su vida, diría que comenzó en Madrid: Una carrera científica que no concluí por falta de vocación para ello.


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Por entonces es testigo de la Revolución de 1854, la llamada «Vicalvarada», donde casi fallece a consecuencia de los tiroteos en las calles, como refirió en su obra, Pedro Sánchez. En esa época escribió La fortuna en un sombrero (1854), comedia que quedó inédita. Volvió a Santander y en 1855 fallece su madre y contrae poco después el cólera. Debido a ambas cosas anduvo decaído y desanimado, a pesar de que se recuperó de la enfermedad. Al año siguiente se le presentó una neurastenia que le dejó postrado y obligó a su familia a enviarlo a Andalucía, donde permaneció una parte del año 1857. Al aparecer en Santander el diario La Abeja Montañesa decidió salir de su marasmo e iniciar una carrera periodística. Allí publicó sin firma o, sobre todo, con el seudónimo Paredes, críticas teatrales y esbozos costumbristas. También fundó en 1858 el semanal El Tío Cayetano. Prueba suerte en el teatro con las piezas Tanto tienes, tanto vales (1861), Palos en seco (1861), Marchar con el siglo (1863) y Mundo, amor y vanidad (1863), con poca suerte. Estos conatos escénicos se publicaron en 1869 con el título Ensayos dramáticos. En 1864 había aparecido ya su primera obra notable, Escenas montañesas, que le convirtió en una celebridad local. El mismo año puso su mirada en Madrid, donde empieza a publicar en El Museo Universal y en 1866 colabora con otros autores en el libro colectivo Escenas de la vida, colección de cuentos y cuadros de costumbres. En su segundo libro, Tipos y paisajes, Pereda se esmeró sobre todo en el relato titulado Blasones y talegas. En abril de 1869 se casa con Diodora de la Revilla y dos años más tarde inicia su carrera política presentándose como diputado carlista por el distrito de Cabuérniga. El año anterior se había constituido la Junta provincial del partido, de la que era presidente su amigo Fernando Fernández de Velasco, vicepresidente su hermano Manuel Bernabé Pereda y vocal el propio novelista. Salió elegido por escaso margen, en parte por la división del voto liberal. Eso le hizo ampliar sus amistades en Madrid y darse a conocer. Sus ideas carlistas, sin embargo, no le impiden tomar amistad con escritores de ideología contraria, como Galdós y Leopoldo Alas «Clarín». Sobre su experiencia política escribió la novela corta Los hombres de pro, incluida en su libro Bocetos al temple (1876). Entonces dejó la política para consagrarse a sus hijos durante cuatro o cinco años. Estimulado por sus amigos Marcelino Menéndez Pelayo y Gumersindo Laverde, volvió a la literatura iniciando una especie de segunda etapa en su obra, más centrada en la narración extensa realista que en el cuadro de costumbres. Sus novelas estaban ambientadas casi siempre en La Montaña, salvo Pedro Sánchez, y presentaban como tema central la exaltación e idealización de las costumbres del pueblo frente a las urbanas. Sus obras más destacadas son Sotileza (1885), obra en la que retrata la forma de vida de los pescadores, y Peñas arriba (1895), centrada en los habitantes de montaña. El suicidio en 1893 de su primer hijo, Juan Manuel, le sorprendió cuando estaba redactando el vigésimo primer capítulo de este último libro (en el manuscrito original hay una cruz que señala el triste momento). Este acontecimiento le afectó muchísimo: desde entonces abandonó casi completamente la escritura, se sumergió en una honda tristeza y le acometieron complejos de culpabilidad que derivaron en una crisis existencial y religiosa. Se agravó su neurastenia y envejeció prematuramente. A duras penas salió de la crisis leyendo el Libro de Job, pero ya no quiso escribir más. Únicamente publicó su desganada novela corta Pachín González, basada en un hecho real, la explosión en noviembre de 1893 del vapor Cabo Machichaco, atracado en el puerto de Santander con un cargamento de dinamita.

Monumento a José María de Pereda en los jardines del mismo nombre. Los grabados que se ven rodeando al busto de Pereda representan escenas de sus obras.


José María de Pereda Ya era correspondiente de la Real Academia Española desde 1872, y en febrero de 1897 leyó su discurso como miembro de número. Su hija contrajo matrimonio en junio de 1903 con Enrique Rivero, de Jerez de la Frontera, hecho que levantó sus ánimos, pero en la primavera de 1904 sufrió una apoplejía que le dejó hemipléjico del lado izquierdo, y murió el 1 de marzo de 1906.

Pereda y el habla de Cantabria Aunque algunos autores actuales han visto en la obra de Pereda trazas de querer recuperar un idioma cántabro, nada más lejos de la verdad. En 1875 Pereda respondió a una carta enviada por la Real Academia Española el 1 de junio de 1874, donde se le pedía que investigara el modo de hablar de La Montaña. En esa carta-informe Pereda reconoce que en esa región se hablaba de un modo muy particular y registra muchas de sus voces, documentando en qué zonas se oyen y cómo varían en otras, pero apuntando que se trata de un idioma vulgar, distinto del castellano pero que no defendía. De este modo, en tal informe se lee: De todas las de España que no tienen dialecto propio, y aun exceptuando entre las que le tienen, únicamente aquellas en las cuales se habla vascuence, la de Santander es, a no dudar, la que más desnaturaliza y afea el castellano en su lenguaje común.[1] A continuación divide La Montaña cántabra en tres regiones (occidental, central y oriental), y describe sus diferencias lingüísticas y sus particularidades compartidas. Acepta también que este modo de hablar es propio de las zonas rurales, diciendo de la zona central o de Santander, que es la más urbana: Por lo demás, el castellano que se habla en esta ciudad por los hombres de alguna ilustración, es, en cuanto cabe, puro de todo acento y vicio provincial, como sucede entre las personas también ilustradas de los pueblos de la misma región; al contrario de lo que se observa en la occidental, y especialmente en la oriental.[1]

Literatura • En De tal palo, tal astilla (1880) el personaje principal, Fernando Peñarrubia, es educado por un padre ateo. Cuando se enamora de Águeda, consulta con el cura de Valdecines, pero las intrigas del codicioso cacique Sotero y la usura que practica impulsan que Fernando se suicide. Con esta novela de tesis intentó responder a Gloria de Galdós, aunque también se parece a Doña Perfecta. • En Sotileza (1885), cuyo título responde al apodo de la huérfana Silda, recogida piadosamente por un matrimonio de pescadores, esta muchacha, de carácter soñador, enamora a Andrés, hijo de un prestigioso marino, pero ambos se ven obligados a renunciar al amor cuando se impone la realidad social. Andrés se casará con una muchacha de su clase y Casilda con un pescador, Cleto, todo ello con la intercesión del Padre Apolinar, que representa la imagen del clero como consolador de los males sociales a la vez que guardián de los valores de la tradición popular. En Sotileza presenta Pereda un amplio retrato de las costumbres de los pescadores, la dureza de su vida y su organización social. • En La puchera (1889) se aproxima al naturalismo, siempre desde un punto de vista conservador: para poder comer, Juan Pedro el Lebrato y su hijo, Pedro Juan se dedican a pescar en duras condiciones, ya que deben pagar sus deudas al prestamista Baltasar, el Berrugo. Pedro Juan logra la mujer que ama: Pilara, mientras que al Berrugo lo desprecia su hija, Inés, por impedirle casarse con un indiano rico. Enloquecido por un tesoro, muere Baltasar ante el Lebrato y el Josco, que se ven incapacitados para salvarlo. • En Peñas arriba (1895) narra la estancia de Marcelo en casa de su tío Celso en Tablanca durante un invierno, su tío lo hará su heredero. Tras excursiones y conversaciones con sus habitantes, Marcelo se va encariñando con el lugar y su impresionante naturaleza. Participa en la cacería de un oso y sobrevive a un temporal de nieve. Al morir su tío, elige una esposa de Tablanca, donde se instala ya hasta el fin de sus días. Peñas arriba es la novela de la vida montuna (novela idilio)

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Obras • Al primer vuelo: Idilio vulgar. Ilustraciones de Apeles Mestres, Barcelona, Imp. Henrich y Cía. en Comandita, 1891, 2 vols. • Baños del sardinero. Ilustraciones de Pedrero, Santander, Tantín, 1995. • Blasones y talegas, Madrid, Imp. Biblioteca Patria, 189- ? • Buena gloria. Dibujos de Andy, Santander, Gobierno de Cantabria, Secretaría General, Servicio de Publicaciones, 1984. • El buey suelto... Cuadros edificantes de la vida de un solterón, por J. M. de Pereda, Madrid, Imprenta y Fundición de Manuel Tello, 1878. • De tal palo tal astilla, Madrid, Imp. y Fundición de Manuel Tello, 1880. • Don Gonzalo González de la Gonzalera, Madrid, Suárez, 1878. • Un joven distinguido y otros tipos trashumantes. Selección y prólogo de Carmen Bravo-Villasante, Madrid, Montena, 1988, (El carnaval de las letras, 9). • Leva y otros cuentos. Prólogo y notas de Laureano Bonet, Madrid, Alianza Editorial, 1970, • La Montálvez, Madrid, Imprenta y Fund. de Tello, 1888. • Nubes de estío, Madrid, Imprenta y Fundición de Manuel Tello, 1891, (Obras completas de José María de Pereda, 14). • • • • • • • • •

Pedro Sánchez, Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1883. Pachín González, Madrid, Viuda e Hijos de Tello, 1896. Peñas arriba, Madrid, Tip. Viuda e Hijos de Tello, 1895. Para ser un buen arriero, Madrid, Rodríguez Serra, 1900, (Biblioteca Mignon, 11). La puchera, Madrid,, Imprenta y Fundición de Manuel Tello, 1889, (Obras completas de José María de Pereda, 11). El sabor de la tierruca. Copias del natural. Ilustraciones de Apeles Mestres. Grabados de C. Verdaguer, Barcelona, Biblioteca Artes y Letras, 1882. Sotileza, Madrid, Imp. y Fundición de Manuel Tello, 1885. Sotileza. Edición, notas y apéndice por José Simón Cabarga. Santander, Institución Cultural de Cantabria, 1977. Obras Completas Prólogo de Marcelino Menéndez y Pelayo, Madrid, Tipografía de la Viuda e Hijos de M. Tello, 1884-1906,17 vols. I. Los hombres de pro.- II. El buey suelto.-III. Don Gonzalo González de la Gonzalera- IV. De tal palo, tal astilla.- V. Escenas montañesas.VI. Tipos y paisajes.- VII. Esbozos y rasguños.- VIII.- Bocetos al temple. Tipos trashumantes.- IX. Sotileza.-X. El sabor de la tierruca.-XI. La puchera- XII. La Montálvez- XIII. Pedro Sánchez.- XIV. Nubes de estío.- XV. Peñas arriba.- XVI. A primer vuelo.- XVII. Pachín González; De Patricio Rigüelta; Agosto; El óbolo de un pobre; Cutres; Por lo que valga; El reo de P...; La lima de los deseos; Va de cuento; Esbozo; De mis recuerdos; Homenaje a Menéndez y Pelayo.

• Obras Completas Edición dirigida por Anthony H. Clarke y José Manuel González Herrán, Santander, Ediciones Tantín, 1989-2001. I. Escenas montañesas, Tipos y paisajes. Edición, introducción y notas de Salvador García Castañeda, 1989.- II. Tipos trashumantes. Esbozos y rasguños. Edición, introducción y notas de Salvador García Castañeda, 1989.- III, Bocetos al temple. Edición de José Manuel González Herrán. introducción y notas de Noel M. Valis.- El buey suelto. Edición de Anthony H. Clarke. Introducción y notas de Maurice Hemingway, 1990. IV. Don Gonzalo González de la Gonzalera. Introducción y notas de Enrique Miralles. De tal palo, tal astilla. Introducción y notas de Eamonn Rodgers, 1991.- V. El sabor de la tierruca. Edición, introducción y notas de Anthony H. Clarke. Pedro Sánchez. Edición de José Manuel González Herrán. Introducción y notas de Francisco Pérez Gutiérrez, 1992.- VI. Sotileza. Edición de Anthony H. Clarke. Introducción y notas de Francisco Caudet. La Montálvez Edición de José Manuel González Herrán. Introducción y notas de Laureano Bonet, 1996.- VII. La puchera; Nubes de estío / edición de Anthony H. Clarke ; introducción y notas de Demetrio Estébanez Calderón. VIII. A primer vuelo. Edición y notas de A. H. Clarke. Peñas arriba. Edición de A. H. Clarke, introducción y notas de J. M. López de Abiada.

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Bibliografía • "Antología comentada de la Literatura española. Siglo XIX"; Andrés Amorós, 1999. Editorial Castalia. ISBN 84-7039-803-7.

Referencias [1] Informe sobre el dialecto montañés enviado a la Real Academia Española en 1875; José María de Pereda (versión .pdf en alcuentros.org (http:/ / www. alcuentros. org)

Enlaces externos • Biografía de Pereda (http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/pereda/) • Biografía de Pereda (http://www.josemapereda.com/biografy) •

Wikisource en español contiene obras originales de José María de Pereda.Wikisource

Wikiquote alberga frases célebres de o sobre José María de Pereda. Wikiquote

Juan Valera Juan Valera

Nacimiento

18 de octubre de 1824 Cabra,  España

Defunción

18 de abril de 1905 Madrid,  España

Ocupación

Escritor, diplomático y político

Nacionalidad Género

 España Epistolar, periodístico, crítica literaria, poesía, teatro, cuento y novela.

Juan Valera y Alcalá-Galiano (Cabra, Córdoba, 18 de octubre de 1824 — Madrid, 18 de abril de 1905). Diplomático, político y escritor español.

Biografía Hijo de José Valera y Elena y de Dolores Alcalá-Galiano, marquesa de la Paniega. Estudió Lengua y Filosofía en el seminario de Málaga entre 1837 y 1840 y en el colegio Sacromonte de Granada en 1841. Luego inició estudios de Filosofía y Derecho en la Universidad de Granada. Empezó a ejercer la carrera diplomática en Nápoles junto al embajador y poeta Ángel de Saavedra, Duque de Rivas; allí estuvo dos años y medio aprendiendo griego y entablando una amistad profunda con Lucía Paladí, marquesa de Bedmar, "La Dama Griega" o "La Muerta", como


Juan Valera gustaba de llamarla, a quien quiso mucho y que le marcó enormemente. Después, distintos destinos lo llevaron a viajar por buena parte de Europa y América: Dresde, San Petersburgo, Lisboa, Río de Janeiro, Nápoles, Washington, París, Bruselas y Viena. De todos estos viajes dejó constancia en un entretenido epistolario excepcionalmente bien escrito e inmediatamente publicado sin su conocimiento en España, lo que le molestó bastante, pues no ahorraba datos sobre sus múltiples aventuras amorosas. En 1858 se jubiló y decidió establecerse en Madrid, donde inició una desganada carrera política: fue diputado por Archidona, oficial de la secretaría de estado, subsecretario y ministro de Instrucción Pública con Amadeo de Saboya. En 1860 explicó en el Ateneo de Madrid la Historia crítica de nuestra poesía con un éxito inmenso. En 1861 se casó en París con Dolores Delavat. Le eligieron miembro de la Real Academia Española en 1862. Fue embajador en Lisboa, Bruselas, Viena y Washington; en esta última ciudad mantuvo una relación amorosa con la hija del secretario de estado estadounidense, Katherine C. Bayard, que acabó suicidándose. Durante sus últimos años, aquejado de ceguera, mantuvo una famosa tertulia nocturna en su casa de Madrid a la que acudían entre otros Marcelino Menéndez Pelayo y Ramón Pérez de Ayala. Colaboró en diversas revistas desde que como estudiante lo hiciera en La Alhambra. Fue director de una serie de periódicos y revistas, fundó El Cócora y El Contemporáneo y escribió en Revista de Ambos Mundos, Revista Peninsular, El Estado, La América, El Mundo Pintoresco, La Malva, La Esperanza, El Pensamiento Español y otras muchas revistas. Fue diputado a Cortes, secretario del Congreso y se dedicó al mismo tiempo a la literatura y a la crítica literaria. Perteneció a la época del Romanticismo, pero nunca fue un hombre ni un escritor romántico, sino un epicúreo andaluz, culto, irónico y amante del sexo. Amplió largamente su cultura mediante los viajes y un estudio constante. El hispanista y literato Gerald Brenan asegura que fue el mejor crítico literario del siglo XIX después de Menéndez Pelayo; actuó siempre por encima y al margen de las modas literarias de su tiempo, rigiéndose por unos principios estéticos generales de sesgo idealista. Fue uno de los españoles más cultos de su época, propietario de una portentosa memoria y con un gran conocimiento de los clásicos grecolatinos; además, hablaba, leía y escribía el francés, el italiano, el inglés y el alemán. Tuvo fama de epicúreo, elegante y de buen gusto en su vida y en sus obras, y fue un literato muy admirado como ameno estilista y por su talento para delinear la psicología de sus personajes, en especial los femeninos; cultivó en ensayo, la crítica literaria, el relato corto, la novela, la historia (el volumen VI de la Historia general de España de Modesto Lafuente y algunos artículos) y la poesía; le declararon su admiración escritores como José Martínez Ruiz, Eugenio D'Ors y los modernistas (una crítica suya presentó a los españoles la verdadera dimensión y méritos de la obra de Rubén Darío). Ideológicamente, era un liberal moderado, tolerante y elegantemente escéptico en cuanto a lo religioso, lo que explicaría el enfoque de algunas de sus novelas, la más famosa de las cuales continúa siendo Pepita Jiménez (1874), traducida a diez lenguas en su época y que vendió más de 100.000 ejemplares; el gran compositor Isaac Albéniz hizo una ópera del mismo título, la mejor de las suyas. Fue tío del escultor Lorenzo Coullaut Valera, que precisamente sería el encargado de realizar el monumento que se le dedicó en el Paseo de Recoletos de Madrid.

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Juan Valera

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Ideas, estilo y temas Cultivó diferentes géneros. Como novelista, fueron dos sus ideas fundamentales: • La novela debe reflejar la vida, pero de una manera idealizada y embellecida. Es realista porque rechaza los excesos de fantasía y sentimentalismo y porque escoge ambientes precisos, pero a la vez procura eliminar los aspectos penosos y crudos de la realidad. La diferencia con Galdós es evidente, ya que éste considera que la novela tiene que ser fiel reflejo de la realidad. • La novela es arte, su fin es la creación de la belleza. De ahí que cuide tanto el estilo. Éste se caracteriza por su corrección, precisión, sencillez y armonía. Se pueden reducir a dos los temas fundamentales de sus obras: los conflictos amorosos y los religiosos.

Monumento a Valera en Madrid, obra de su sobrino el escultor Lorenzo Coullaut Valera (1928).

Obra Cultivó todos los géneros literario: epistolar, periodístico, crítica literaria, poesía, teatro, cuento y novela. Sus obras completas alcanzan los 46 volúmenes.

Narrativa extensa • Pepita Jiménez (1874, la más perfecta). En ella consigue el ideal que siempre persiguió su autor, el arte por el arte. Escribió esta novela a los 50 años de edad y fue convertida en ópera con música de Isaac Albéniz. • Las ilusiones del doctor Faustino (1875). • El comendador Mendoza, 1876. • Pepita la borracha,1878. • Doña Luz (1879). • Pasarse de listo, (1878). • Juanita la Larga (1895). • Genio y figura (1897). • Morsamor (1899). • Elisa, "la Malagueña" (inacabada).

Narrativa corta • • • • •

Parsondes El pájaro verde La buena fama La muñequita Cuentos y chascarrillos andaluces, 1896

• Cuentos y diálogos • Novelas y fragmentos, 1907. • Cuentos, 1908.

Cuadro de Juan Valera, donado por el escritor al Colegio de la Purísima Concepción de Cabra, hoy IES Aguilar y Eslava, junto a su biblioteca personal.


Juan Valera • El bermejino prehistórico • Garuda o la cigüeña blanca

Teatro • • • • •

Asclepigenia, 1878, diálogo. Gopa La venganza de Atahualpa Lo mejor del tesoro Estragos de amor y de celos

Artículos y ensayos • • • • • •

Disertaciones y juicios literarios, Madrid, 1878. Estudios críticos sobre literatura, política y costumbres de nuestros días, 1864. Estudios críticos sobre filosofía y religión, 1883 a 1889. Nuevos estudios críticos, Madrid, 1888. Del Romanticismo en España y de Espronceda De la naturaleza y carácter de la novela

• De lo castizo de nuestra cultura en el siglo XVIII y en el presente • Apuntes sobre el nuevo arte de escribir novelas, 1887, donde polemiza con Emilia Pardo Bazán sobre el Naturalismo. • Del chiste y la amenidad del estilo • La poesía lírica y épica en la España del siglo XIX • La poesía popular como ejemplo del punto en que deberían coincidir la idea vulgar y la idea académica sobre la lengua castellana • La libertad en el arte • Del influjo de la Inquisición y del fanatismo religioso en la decadencia de la literatura española • Del misticismo en la poesía española • La novela en España • Sobre el Quijote y sobre las diferentes maneras de comnetarle y jugarle (1861). • Consideraciones sobre el Quijote • De la doctrina del progreso • La enseñanza de la Filosofía en las Universidades • El racionalismo armónico (sobre el Krausismo) • De la filosofía española • Psicología del amor • Metafísica a la ligera • La metafísica y la poesía • Sobre los varios modos de entender la Historia • De la revolución en Italia, España y Portugal • Sobre el concepto que hoy se forma de España (1868, publicada en la Revista de España). • La revolución y la libertad religiosa en España • Cartas americanas, 1889. • Nuevas cartas aamericanas, 1890. • Notas diplomáticas • Ventura de la Vega, 1891. • Crítica literaria, 14 vols.

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Juan Valera

Poesías Al principio, en 1840, cultivó un cierto Romanticismo, pero pronto se decantó por la inspiración clásica y los temas antiguos. • Ensayos poéticos, 1844.

Traducciones • • • •

Dafnis y Cloe de Longo. Pastorales, de Longo. Traducciones de poemas de Byron, Goethe, Abul-Becka, Russell Lowell, Wetmore Story, Greenleaf Whittier Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia, de Schack.

Epistolario Editado modernamente con las cartas que escribió a Leopoldo Augusto de Cueto, Marcelino Menéndez y Pelayo, Miguel de los Santos Álvarez y otros.

Referencias Bibliográficas • Las ideas de don Juan Valera sobre la lengua castellana y su posible vigencia: a propósito de Meditaciones utópicas sobre la educación humana [1] de María Remedios Sánchez García (Universidad de Granada), Tonos Digital (revista electrónica de estudios filológicos), Nº 7 junio (2004), revisado por última vez el 17 de abril de 2005. • Don Juan Valera: entre el diálogo filosófico y el cuento maravilloso [2] de Joan Oleza, Universitat de València, noviembre de 1994, en C. Cuevas ed. Juan Valera. Creación y crítica, Córdoba, Publicaciones del Congreso de Literatura española contemporánea. 1995. 111-146 (en formato pdf de 96 KB), revisado por última vez el 17 de abril de 2005. • D. Juan Valera y la mujer norteamericana [3] de Joaquín Oltra Pons, Revista de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos, ISSN 0210-6124, Vol. 1, Nº 1 (1979), pags. 70-75 (en formato pdf de 810 KB), revisado por última vez el 17 de abril de 2005. • «Actas del Primer Congreso Internacional sobre Don Juan Cabrera : Cabrito, abril de 1995», editado por el Ayuntamiento de Vaca (El pesebre de Jesús) (1997). ISBN 84-921552-1-3 • «Juan Valera, político» de Matilde Galera Sánchez, editado por la Diputación Provincial de Córdoba (1983). ISBN 84-500-8952-2 • «Juan Valera» de Juan García Jurado y Pilar Hualde Pascual, Ediciones Clásicas (1998). ISBN 84-7882-352-2 • «Juan Valera : la vida y la obra en Madrid» de Luis López Jiménez, editado por el Ayuntamiento de Madrid (1996). ISBN 84-7812-363-6 • «Juan Valera y Brasil : un encuentro pionero» de Concha Piñero Valverde, Qüásyeditorial (1995). ISBN 84-87435-34-3 • «La Andalucía en la novela de Valera» de Rafael Poclán, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla (1980). ISBN 84-7405-167-3 • «Juan Valera en sus novelas» de Robert G. Trimble, Editorial Pliegos (1998). ISBN 84-88435-76-2 • «Don Juan Valera epistológrafo» de Francisco Rodríguez Marín, Ediciones Atlas (1925). ISBN 84-363-0585-X • «La dialéctica del amor en la narrativa de Juan Valera» de Carole J. Rupe, Editorial Pliegos (1986). ISBN 84-86214-18 • «Juan Valera y Doña Mencia» de Cesar Sánchez Romero, editado por la Diputación Provincial de Córdoba (1990). ISBN 84-87034-16-0

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Juan Valera • «Cartas por el mar. Epístola y ensayo de Juan Valera» de María Isabel Duarte Berrocal, Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico de la Universidad de Málaga (2001). ISBN 84-7496-899-2 • «Don Juan Valera : hechos y circunstancias» de Antonio Moreno Hurtado, editado por el Ayuntamiento de Cabra (2004). ISBN 84-932656-1-6 • «Valera D. Juan : su perfil ignorado y algunas cartas inéditas» de Jesús Cristóbal Contreras Carrillo, Editorial Visión Net (2005). ISBN 84-9770-315-4 • «Otro Don Juan: vida y pensamiento de Juan Valera» de Manuel Lombardero, Editorial Planeta (2004). ISBN 84-08-05565-8 • «Juan Valera y la magia del relato decimonico» de Marieta Cantos Casenave, servicio de publicaciones de la Universidad de Cádiz (1999). ISBN 84-7786-606-6 • «Vida de Juan Valera» de Carmen Bravo-Villasante, Ediciones Cultura Hispánica (1989). ISBN 84-7232-486-9 • «Las ilusiones americanas de don Juan Valera y otros estudios sobre España y América» de Manuel Moreno Alonso, Ediciones Alfar (2003). ISBN 84-7898-210-8 • Historia de la Literatura española. Gerald Brenan. Editorial Crítica S.A. Barcelona 1984. ISBN 84-7423-244-9 • Literatura española. C. Beceiro y otros. Editorial Miñón, S.A. Valladolid 1977. ISBN 84-355-0235-X • Juan Valera [4], por Francisco Arias Solís, consultado por última vez el 23 de enero de 2005. • «Valera» [5] de Manuel Azaña (en formato pdf de 2,8 MB del libro «La invención del Quijote y otros ensayos» editada en Bilbao por Espasa-Calpe, 1934), consultado por última vez el 20 de febrero de 2005. • "Aproximación a Don Juan Valera". José Peña González. Cabra, 2007. Edita Ayuntamiento de Cabra. • "Jenseits von altem Gott und ‘Neuem Menschen’. Präsenz und Entzug des Göttlichen im Diskurs der spanischen Restaurationsepoche". Kian-Harald Karimi. Vervuert, Frankfurt/Main 2007. ISBN 3-86527-313-0

Otras • Sus obras disponible en Gutenberg.org [6] • «Pepita Jiménez» (1873) [7], de Juan Cabrera, versión en PDF (880 Kb), consultado por última vez el 23 de enero de 2005. • Cuentos de Juan Valera - Biblioteca Digital Ciudad Seva [8], versión digital de los relatos «El Caballero de Azor» y «El doble sacrificio», consultado por última vez el 23 de enero de 2005. • Biblioteca de autor - Juan Valera [9], de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [10] se encuentra la obra completa de este autor en formato digital, con la posibilidad de cotejar las ediciones príncipes de las novelas con las diferentes entregas en los periódicos de la época en las que aparecieron por primera vez, además se presentan los estudios de investigación de algunos de los mejores especialistas en la Literatura del XIX, revisado por última vez el 11 de abril de 2005. • Obras de Juan Valera en versión digital [11] incluye «Juanita la larga», «Doña Oscuridad», «El Comendador Mendoza», «Genio y Figura», «Morsamor», «Pepita Jiménez».

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Juan Valera

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Véase también • Literatura española del Realismo: El Realismo en el marco literario español. • Realismo: Visión general del movimiento. • Literatura de España: Evolución de la literatura española.

Enlaces externos •

Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Juan Valera.Commons

• Wikisource contiene obras originales de Juan Valera.Wikisource • Portal de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes consagrado a Juan Valera [9] • Elogio de Don Juan Valera por Antonio de Zayas. • Don Juan en la frontera del espíritu [12], de Juan José Díez, webnovela que narra la experiencia diplomática y amorosa de Valera durante su embajada en Washington. El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal en español bajo la licencia Creative Commons Compartir-Igual 3.0

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Referencias [1] http:/ / www. um. es/ tonosdigital/ znum7/ estudios/ nensenanza. htm [2] http:/ / www. uv. es/ entresiglos/ oleza/ pdfs/ valera [3] http:/ / dialnet. unirioja. es/ servlet/ fichero_articulo?articulo=635775 [4] http:/ / www. islabahia. com/ Biografias/ Arias/ JuanValera. htm [5] http:/ / biblioteca2. uclm. es/ biblioteca/ ceclm/ libros/ quijote/ valera. pdf [6] http:/ / www. gutenberg. org/ browse/ authors/ v#a4923 [7] http:/ / rehue. csociales. uchile. cl/ rehuehome/ facultad/ publicaciones/ autores/ valera/ pepita. pdf [8] http:/ / www. ciudadseva. com/ textos/ cuentos/ esp/ valera/ jv. htm [9] http:/ / www. cervantesvirtual. com/ bib_autor/ Valera/ [10] http:/ / www. cervantesvirtual. com [11] http:/ / www. classicistranieri. com/ dblog/ articolo. asp?articolo=6590 [12] http:/ / www. cervantesvirtual. com/ portal/ litElec/ webnovelaJJDiez/ [13] http:/ / enciclopedia. us. es/ index. php/ Juan_Valera [14] http:/ / creativecommons. org/ licenses/ by-sa/ 3. 0/ deed. es

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Benito Pérez Galdós Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós. Nacimiento

10 de mayo de 1843 Las Palmas de Gran Canaria, España,

Defunción

4 de enero de 1920 (76 años) Madrid, España

Ocupación

Escritor y novelista

Nacionalidad Género

Española Novela, teatro y crónica

Movimientos Realismo y naturalismo

Benito María de los Dolores Pérez Galdós[1] (Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843 - Madrid, 4 de enero de 1920), conocido como Benito Pérez Galdós, fue un novelista, dramaturgo y cronista español. Se trata del mayor representante de la novela realista del siglo XIX en España, y uno de los más importantes escritores en lengua española.

Biografía Infancia y juventud Galdós era el décimo hijo de un coronel del ejército, Sebastián Pérez, y de Dolores Galdós, una dama de fuerte carácter e hija de un antiguo secretario de la Inquisición. El padre inculcó en el hijo el gusto por las narraciones históricas contándole asiduamente historias de la Guerra de la Independencia, en la que había participado. Su imaginación fue desbordante ya desde muy joven. En 1852 ingresó en el Colegio de San Agustín, que aplicaba una pedagogía activa y bastante avanzada para la época, durante los años en que empezaban a divulgarse por España las polémicas teorías darwinistas, de lo cual hay ecos en obras suyas como, por ejemplo, Doña Perfecta. Obtuvo Galdós el título de bachiller en Artes en 1862, en el Instituto de La Laguna, y empezó a colaborar en la prensa local con poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos. También se había destacado por su interés por el dibujo y la pintura. Después de la llegada de una prima suya a casa, el joven Galdós se trastornó emocionalmente y sus padres decidieron que se fuera a la capital a estudiar la carrera de Derecho. Llegó a Madrid en septiembre de 1862, se matriculó en la universidad y tuvo por profesores a Fernando de Castro, Francisco de Paula Canalejas, Adolfo Camús y Valeriano Fernández y Francisco Chacón Oviedo. Allí también conoció al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Ríos, que le alentó a escribir y le hizo sentir curiosidad por una filosofía, el krausismo, que marcaría fuertemente su primera novelística. Sin embargo,


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de momento se limitó a frecuentar los teatros y a crear con otros escritores paisanos suyos (Nicolás Estévanez, José Plácido Sansón, etcétera) la «Tertulia Canaria» en Madrid, mientras acudía a leer al Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. Allí, durante una conferencia de Leopoldo Alas «Clarín», traba amistad con el famoso crítico y novelista asturiano. En 1865 asistió a los hechos de la Noche de San Daniel, que le impresionaron vivamente: Presencié, confundido con la turba estudiantil, el escandaloso motín de la noche de San Daniel —10 de abril del 65—, y en la Puerta del Sol me alcanzaron algunos linternazos de la Guardia Veterana, y en el año siguiente, el 22 de junio, memorable por la sublevación de los sargentos en el cuartel de San Gil, desde la casa de huéspedes, calle del Olivo, en que yo moraba con otros amigos, pude apreciar los tremendos lances de aquella luctuosa jornada. Los cañonazos atronaban el aire... Madrid era un inferno. B. Pérez Galdós, Memorias de un desmemoriado, cap. II. Era un asiduo de los teatros y le impresionó especialmente la obra Venganza catalana, de Antonio García Gutiérrez. Ese mismo año empezó a escribir como redactor meritorio en los periódicos La Nación y El Debate, así como en la Revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente y en calidad de periodista, asiste al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil. Llevaba una vida cómoda, albergado primero por dos de sus hermanas y luego en casa de su sobrino, José Hurtado de Mendoza. Según nos lo pinta Ramón Pérez de Ayala y las fotografías confirman, era un descuidado en el vestir y se conformaba siempre con ir de tonos sombríos para pasar desapercibido. En invierno llevaba enrollada al cuello una bufanda de lana blanca, con un cabo colgando del pecho y otro a la espalda, un puro a medio fumar en la mano y, cuando estaba sentado, a los pies su perro alsaciano. Se cortaba el pelo al rape y padecía horribles migrañas. Era proverbial su timidez, que le hacía ser más que parco en palabras y su aspecto manifestaba una modestia inverosímil, hasta el punto de sufrir al hablar en público. Entre sus dotes estaba el poseer una memoria visual portentosa y una retentiva increíble que le permitía recordar capítulos enteros del Quijote y detalles minúsculos de paisajes vistos solamente una vez veinticinco años antes. De ello nacía también su gran facilidad para el dibujo. Todas estas cualidades desarrollaron en él una de las facultades más importantes en un novelista, el poder de observación. En 1867 hizo su primer viaje al extranjero, como corresponsal en París, para dar cuenta de la Exposición Universal. Volvió con las obras de Balzac y de Dickens y tradujo de éste, a partir de una traducción francesa, su obra más cervantina, Los papeles póstumos del Club Pickwick. Toda esta actividad supone su inasistencia a las clases de Derecho y le borran definitivamente de la matrícula en 1868. En ese mismo año, se produce la llamada revolución de 1868, en que cae la reina Isabel II. Cuando regresaba de su segundo viaje a París, y cuando volvía de Francia a Canarias en barco, vía Barcelona, y en la escala que el navío hizo en Alicante, se baja del vapor en la capital alicantina y marcha a Madrid a tiempo de ver la entrada del general Serrano y la de Prim. El año siguiente se encarga de hacer crónicas periodísticas sobre la elaboración de la nueva Constitución.


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Las primeras obras En 1870 publicó su primera novela, La Fontana de Oro, escrita entre 1867 y 1868, en parte durante uno de sus viajes a Francia, gracias al dinero de su tía. En realidad, en esa época la publicación de un libro se hacía gracias a la ayuda de los periódicos y de las revistas o corría a cuenta del autor. Esta obra, con los defectos de toda obra primeriza, bosqueja la situación ideológica de España durante el Trienio Constitucional (1820–1823). La Sombra fue publicada en noviembre de 1870, por entregas, en La Revista de España. A pesar de que fue editada posteriormente a la La fontana de oro, los críticos ponen de relieve la posibilidad de que fuera redactada uno o dos años antes.

Retrato de Benito Pérez Galdós por Joaquín Sorolla

Los Episodios nacionales En 1873 comenzó a publicar los Episodios nacionales (el título se lo sugirió su amigo José Luis Albareda), un intento de entender la memoria histórica reciente de los españoles, y donde se refleja la vida íntima de éstos en el siglo XIX, así como su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron el destino colectivo del país. Se trata de 46 episodios en cinco series de diez novelas cada una, salvo la última, que quedó inconclusa. Arrancan con la batalla de Trafalgar y concluyen con la Restauración borbónica en España. La primera serie (1873–1875) trata de la Guerra de la Independencia (1808–1814) y tiene por protagonista a Gabriel Araceli, «que se dio a conocer como pillete de playa y terminó su existencia histórica como caballeroso y valiente oficial del ejército español» (Memorias de un desmemoriado, p. 202). La segunda serie (1875–1879) trata de las luchas entre absolutistas y liberales hasta la muerte de Fernando VII en 1833. Su protagonista es el liberal Salvador Monsalud, que encarna, en gran parte, las ideas de Galdós y en quien «prevalece sobre lo heroico lo político, signo característico de aquellos turbados tiempos» (id.). Tras un paréntesis de veinte años vuelve a escribir la tercera serie (1898–1900), tras recuperar los derechos sobre sus obras que detentaba su editor, con el que había pleiteado interminablemente. Esta serie cubre la Primera Guerra Carlista. La cuarta serie (1902–1907) se desarrolla entre la Revolución de 1848 y la caída de Isabel II en 1868. La quinta (1907–1912), incompleta, acaba con la Restauración de Alfonso XII. Este conjunto novelístico constituye una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y ejerció un influjo considerable en la trayectoria de la novela histórica española. El punto de vista adoptado es vario y multiforme, y se inicia con la perspectiva de un joven chico que se ve envuelto en los hechos más importantes de su época mientras lucha por su amada. La evolución ideológica de Galdós es perceptible desde el aliento épico de la primera serie hasta el amargo escepticismo final, pasando por la radicalización política y agresividad socialista-anarquista de las series tercera y cuarta.


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Madurez En 1876 se publicó Doña Perfecta, una novela contra la intolerancia ideológica asentada en una imaginaria ciudad mesetaria, Orbajosa, semejante a la Ficóbriga de Gloria, su siguiente novela (1877). Pese a las oposiciones que suscitó la obra entre los neos, o neocatólicos, Galdós fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1889. Podría decirse que la sociedad llega a un punto de su camino en que se ve rodeada de ingentes rocas que le cierran el paso. Diversas grietas se abren en la dura y pavorosa peña, indicándonos senderos o salidas que tal vez nos conduzcan a regiones despejadas(...). Contábamos, sin duda, los incansables viajeros con que una voz sobrenatural nos dijera desde lo alto: por aquí se va, y nada más que por aquí. Pero la voz sobrenatural no hiere aún nuestros oídos y los más sabios de entre nosotros se enredan en interminables controversias sobre cuál pueda o deba ser la hendidura o pasadizo por el cual podremos salir de este hoyo pantanoso en que nos revolvemos y asfixiamos. Algunos, que intrépidos se lanzan por tal o cual angostura, vuelven con las manos en la cabeza, diciendo que no han visto más que tinieblas y enmarañadas zarzas que estorban el paso; otros quieren abrirlo a pico, con paciente labor, o quebrantar la piedra con la acción física de substancias destructoras; y todos, en fin, nos lamentamos, con discorde vocerío, de haber venido a parar a este recodo, del cual no vemos manera de salir, aunque la habrá seguramente, porque allí hemos de quedarnos hasta el fin de los siglos Fragmento del discurso leído por Pérez Galdós ante la Real Academia Española Galdós asistía con regularidad al viejo Ateneo de la Calle de la Montera y trabó amistad con personajes de ideología nada afín a la suya, pues era hombre poco inclinado a fanatismos ideológicos. Así, se hizo un gran amigo de José María de Pereda, de Antonio Cánovas del Castillo, de Francisco Silvela y de Marcelino Menéndez Pelayo. También frecuentaba las tertulias del Café inglés, de la Iberia y del viejo Café de Levante. Hizo viajes por Francia, Inglaterra e Italia varias veces, pero por su amistad con Pereda se aficionó a Santander (Cantabria), ciudad a la que estuvo estrechamente vinculado y donde tomó la costumbre de veranear en El Sardinero junto a Pereda y Menéndez Pelayo. Allí se construyó su célebre casa de San Quintín. También gustaba de visitar Toledo, ciudad por la que sentía una gran predilección y a la que hizo escenario de algunas de sus novelas, como Ángel Guerra. En 1884 viajó a Portugal en compañía de su amigo Pereda. Influencias de la amistad le regalaron el acta de diputado por Puerto Rico (1885) y asistió a las cortes en la legislatura del año siguiente sin apenas despegar los labios: el Congreso fue para él un nuevo observatorio desde el que analizar «la sociedad española como materia novelable», que sería el título de su futuro discurso de ingreso en la Real Academia. De 1886 a 1890 se comprometió poco activamente en política, ya que era diputado por el partido de Sagasta. El 15 de marzo de 1891 la gran actriz María Guerrero estrenó Realidad, con el papel de Augusta. Esa noche la recordó Galdós como «solemne, inolvidable para mí» en sus Memorias. El buen éxito de la obra y la insistencia de Mario y María Guerrero le movieron a estrenar al año siguiente La loca de la casa, pero hubo que reducirla porque era muy extensa, y cambiar el final, entre otras modificaciones en las cuales se contó con la ayuda de José Echegaray, que asistió a los ensayos. Siguió La de San Quintín, estrenada el 25 de enero de 1893 y el éxito más resonante que hasta entonces obtuvo Galdós en el teatro, durando en cartel cincuenta noches. Un laudo arbitral de 1897 independizó a Galdós de su primer editor, Miguel Honorio de la Cámara, y se dividió todo en dos partes, de lo que resultó que Galdós, en veinte años de gestión conjunta, había recibido unas 80.000 pesetas más de lo que le correspondía. Después se averiguó que De la Cámara no había sido del todo legal respecto al número y fecha de las ediciones de sus obras, de suerte que a Galdós le quedó en suma un déficit de 100.000 pesetas en ese trato. Sin embargo, quedó en su propiedad el cincuenta por ciento del fondo de sus libros que quedaba en espera de venta, 60.000 ejemplares en total. Para librarse de ellos abrió el escritor una casa editorial con el nombre de "Obras de Pérez Galdós" en la calle Hortaleza (número 132 bajo, hoy 104). Ansioso por recuperar el terreno perdido, comenzó a anunciar sus ediciones de Doña Perfecta y El abuelo. Continuó esta actividad editorial hasta 1904, año en que, cansado, firmó un contrato de edición con la Editorial Hernando.


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Vida sentimental La vida sentimental de Galdós no ha sido muy estudiada, en parte por la discreción que le envolvió en tales asuntos y de la que hizo gala incluso en sus estudiadamente anodinas Memorias de un desmemoriado, que parecen escritas casi para desalentar empeños biográficos ulteriores, en forma más bien de diario de viajes. El caso es que permaneció soltero, si bien fue asiduo cliente de amores mercenarios y tuvo una hija natural en 1891 de una madre que se suicidó posteriormente, Lorenza Cobián. También se conoce bien su relación con la actriz Concha Morell y con la novelista Emilia Pardo Bazán.

Últimos años Durante sus últimos años se consagró fundamentalmente al teatro, para el que entregó 22 piezas, sin contar multitud de obras de juventud que (a excepción de la llamada Un joven de provecho) hoy se han perdido, ni Antón Caballero, que no llegó a terminar. Algunas de ellas eran adaptaciones de sus novelas, cuya evolución le iba reclamando además la forma dialogada. En esta época empieza a aparecer el espiritualismo europeo en su obra, cuando Galdós empieza además a sentir un gran interés por la obra de León Tolstói. También en la última parte de su vida padeció las consecuencias de sus descuidos económicos y su tendencia a endeudarse de forma continua. Según el testimonio de Ramón Pérez de Ayala: En una ocasión don Gabino Pérez, su editor, le quiso comprar en firme sus derechos literarios de las dos primeras series de los Episodios nacionales por quinientas mil pesetas, una fortuna entonces. Don Benito replicó: «Don Gabino, ¿vendería usted un hijo?». Y, sin embargo, don Benito no sólo no disponía jamás de un cuarto, sino que había contraído deudas enormes. Las flaquezas con el pecado del amor son pesadas gabelas. Pero éste no era el único agujero por donde el diablo le llevaba los caudales, sino, además, su dadivosidad irrefrenable, de que luego hablaré. En sus apuros perennes acudía, como tantas otras víctimas, al usurero. Era cliente y vaca lechera de todos los usureros y usureras matritenses, a quienes, como se supone, había estudiado y cabalmente conocía en la propia salsa y medio típico, con todas sus tretas y sórdida voracidad. ¡Qué admirable cáncer social para un novelista! (Léase su Fortunata y Jacinta y la serie de los Torquemadas). Cuando uno de los untuosos y quejumbrosos prestamistas le presentaba a la firma uno de los recibos diabólicos en que una entrega en mano de cinco mil pesetas se convierte, por arte de encantamiento, con carácter de documento ejecutivo o pagaré al plazo de un año, en una deuda imaginaria de cincuenta mil pesetas, don Benito tapaba con la mano izquierda el texto, sin querer leerlo, y firmaba resignadamente. Los intereses de la deuda ficticia así contraídos le llevaban casi todo lo que don Benito debía recibir por liquidaciones mensuales de la venta de sus libros. Muy pocos años antes de la muerte de don Benito, un periodista averiguó por esto su precaria situación económica y la hizo pública, con que se suscitó un movimiento general de vergüenza, simpatía y piedad(...). A principios de mes acudían a casa de don Benito, o bien le acechaban en las acostumbradas calles, atajándole al paso, copiosa y pintoresca colección de pobres gentes, dejadas de la mano de Dios; pertenecían a ambos sexos y las más diversas edades, muchos de ellos de semblante y guisa asaz sospechosos; todos, de vida calamitosa, ya en lo físico, ya en lo moral, personajes cuyas cuitas no dejaba de escuchar evangélicamente(...). Don Benito se llevaba sin cesar la mano izquierda al bolsillo interno de la chaqueta, sacaba esos papelitos mágicos denominados billetes de banco, que para él no tenían valor ninguno sino para ese único fin, y los iba aventando. Ramón Pérez de Ayala, «Más sobre Galdós», en Divagaciones literarias, Madrid: Biblioteca Nueva, 1958, pp. 162–163. Para conocer bien España se dedicó a recorrerla en coches de ferrocarril de tercera clase, codeándose con los míseros y hospedándose en posadas y hostales de mala muerte. Se levantaba con el sol y escribía regularmente hasta las diez de la mañana a lápiz, porque la pluma le hacía perder el tiempo. Después salía a pasear por Madrid a espiar conversaciones ajenas (de ahí la enorme frescura y variedad de sus diálogos) y a observar detalles para sus novelas. No bebía, pero fumaba sin cesar cigarros de hoja. A primera tarde leía en español, inglés o francés; prefería los clásicos ingleses, castellanos y griegos, en particular Shakespeare,

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Dickens, Cervantes, Lope de Vega y Eurípides, a los que se conocía al dedillo. En su madurez empezó a frecuentar a León Tolstói. Después volvía a sus paseatas como no hubiera un concierto, pues adoraba la música y durante mucho tiempo hizo crítica musical. Se acostaba con las gallinas y casi nunca iba al teatro. Cada trimestre acuñaba un volumen de trescientas páginas. Ingresó en la Real Academia Española en 1889, contestándole Menéndez Pelayo. A los pocos días le correspondió a él contestar al discurso de su gran amigo José María de Pereda. En 1890 y 1891 fue reelegido diputado por Puerto Rico. Habiéndose unido a las fuerzas políticas republicanas, Madrid lo eligió representante en las Cortes de 1907. En 1909 fue jefe, junto a Pablo Iglesias, de la coalición republicano-socialista, pero él, que «no se sentía político», se apartó enseguida de las luchas «por el acta y la farsa» y se dedicó de nuevo a la novela y al teatro. En 1919 se realizó una escultura suya, reconociendo su éxito en vida. A pesar de su ceguera, pidió ser alzado para palpar la obra y lloró emocionado al comprobar la fidelidad de la escultura. Cargado de laureles, el indiscutido gran novelista español del siglo XIX murió en su casa de la calle Hilarión Eslava de Madrid el 4 de enero de 1920. El día de su entierro, unos 20.000 madrileños acompañaron su ataúd hacia el cementerio de la Almudena (zona antigua, cuartel 2B, manzana 3, letra A).

Obras De su muy amplia producción literaria podemos citar las siguientes obras: • En Doña Perfecta se hace el estudio de una ciudad imaginaria, Orbajosa, anclada en una tradición cerril de inmovilismo. Al llegar el ingenuo ingeniero progresista Pepe Rey para casarse con la hija de la mujer que da título al libro, doña Perfecta, comienza una serie de intrigas en que crecientemente se empieza a desacreditar al ingeniero por parte del sector reaccionario y el clero de la ciudad. La obra termina trágicamente. • En Marianela, Galdós construye una sólida narración en torno al pobre personaje huérfano que le da título, deforme y enamorada del joven burgués ciego conocido como Pablo al que sirve de lazarillo y al que la ciencia le hace recobrar la vista, en el ambiente de un pueblo minero. El final de la obra es trágico.

Busto de Benito Pérez Galdós

• Fortunata y Jacinta, novela realista cuyo eje argumental es el enamoramiento de dos mujeres de diferentes clases sociales de un mismo hombre: Juan Santa Cruz, prototipo del hijo de familia acomodada. Jacinta, mujer de alta condición social, estéril, acaba casándose con Santa Cruz y adoptando al hijo que su marido ha tenido con Fortunata, de baja condición. Uno de los personajes secundarios de esta novela, el usurero Torquemada, protagonizó otras cuatro obras (Torquemada en la hoguera, Torquemada en la cruz, Torquemada en el purgatorio, Torquemada y San Pedro). • Cabría agrupar varias novelas unidas por la problemática religiosa. Si en Doña Perfecta Galdós se muestra anticlerical al modo de entonces y refleja un impactante panorama de la hostilidad provinciana conservadora a un recién venido de ideas modernas, en cambio, en Ángel Guerra y, sobre todo, en Nazarín, se advierte que no hay en él irreligiosidad, sino al contrario, un profundo sentir cristiano, disconforme con los compromisos temporales y sociales de los hombres de la Iglesia. • También hay que destacar Miau, que es la pequeña epopeya del cesante, del funcionario de Hacienda que, dejado en la calle por un cambio ministerial, se alimenta de la esperanza, mientras detrás de él su inconsciente familia trata de mantener las apariencias de la «gente bien». Por otro lado, Misericordia nos sumerge en los estratos más bajos del Madrid de entonces, en contraste con la gente acomodada pero venida a menos. En ella encontramos una


Benito Pérez Galdós espléndida pareja de figuras: el moro ciego Almudena y la criada Benina, que representa la exaltación de la caridad. Otras novelas suyas son Tormento, relato del conflicto entre la imaginación y la realidad, entre la libertad de elegir el propio destino y las resistencias del ambiente a permitirlo, y, finalmente, La desheredada. • Galdós ensayó también el teatro, insistiendo a veces en temas ya tocados en sus novelas, como El abuelo. En su momento algunas de sus composiciones teatrales fueron muy celebradas.

Fórmulas narrativas Galdós empezó cultivando una novela de tesis en que los personajes aparecían cortados por un patrón maniqueo, que los dividía entre reaccionarios y liberales. Después empezó a interesarse por los aspectos más costumbristas y por facetas más espirituales e intentó describir la burguesía española de su época y buscar sus orígenes en la historia reciente, mediante el uso de la novela histórica. También ensayó otras fórmulas narrativas, como la novela dialogada.

Estilo Galdós poseía una especial sensibilidad por el lenguaje popular; Baroja decía de él que «sabía hacer hablar» al pueblo. Consciente de esta gran virtud, suele utilizar muy a menudo el diálogo e incluso llega a ensayar novelas absolutamente dialogadas. Su estilo busca la naturalidad y rehúye cualquier artificio retórico a fin de ofrecer, según postulados estéticos realistas, la visión más directa posible de lo que pretende expresar. Cuando narra su estilo es transparente, académico, pero siempre castizo; se trasluce sin embargo el humor y la ironía. En los diálogos, el lenguaje se impregna frecuentemente de términos corrientes e incluso vulgares y en alguna ocasión el narrador canario, víctima de ese frenesí costumbrista, llega a mostrar un poco ridículos e infantiles a los personajes que describe. Es frecuente en él un humor piadosamente irónico de sesgo cervantino (Galdós fue un gran lector del Quijote). Galdós fue uno de los más firmes candidatos al Premio Nobel de Literatura de 1912, pero una campaña por parte de sus enemigos políticos disuadió a la Academia Sueca de galardonarlo. Trazos de esto se ven en los Episodios nacionales escritos desde entonces, que destilan un cierto tono anticlerical.

Producción literaria Novelas españolas contemporáneas • • • • • • • • • • • • • •

La sombra (1870) La Fontana de Oro (1870) El audaz (1871) Doña Perfecta (1876) Gloria (1877) La familia de León Roch (1878) Marianela (1878) La desheredada (1881) El doctor Centeno (1883) Tormento (1884) La de Bringas (1884) El amigo Manso (1882) Lo prohibido (1884–85) Fortunata y Jacinta (1886–87)

• Celín, Trompiquillos y Theros (1887) • Miau (1888)

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Benito Pérez Galdós • • • • • • • • • • • • • • • • •

La incógnita (1889) Torquemada en la hoguera (1889) Realidad (1889) Ángel Guerra (1890–91) Tristana (1892) La loca de la casa (1892) Torquemada en la cruz (1893) Torquemada en el purgatorio (1894) Torquemada y San Pedro (1895) Nazarín (1895) Halma (1895) Misericordia (1897) El abuelo (1897) La estafeta romántica (1899) Casandra (1905) El caballero encantado (1909) La razón de la sinrazón (1909)

Teatro • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

Quien mal hace, bien no espere (1861, perdida) La expulsión de los moriscos (1865, perdida) Un joven de provecho (1867?, publicada en 1936) Realidad (1892) La loca de la casa (1893) Gerona (1893) La de San Quintín (1894) Los condenados (1894) Voluntad (1895) La fiera (1896) Doña Perfecta (1896) Electra (1901) Alma y Vida (1902) Mariucha (1903) El abuelo (1904) Amor y ciencia (1905) Bárbara (1905) Zaragoza (1908) Pedro Minio (1908) Casandra (1910) Celia en los infiernos (1913) Alceste (1914) Sor Simona (1915) El tacaño Salomón (1916) Santa Juana de Castilla (1918) Antón Caballero (1921, inacabada)

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Benito Pérez Galdós Miscelánea • • • • • • • • • • • • •

Crónicas de Portugal (1890) Discurso de ingreso en la Real Academia Española (1897) Memoranda, artículos y cuentos (1906) La novela en el tranvía Política española I (1923) Política española II (1923) Arte y crítica (1923) Fisonomías sociales (1923) Nuestro teatro (1923) Cronicón 1883 a 1886 (1924) Toledo. Su historia y su leyenda (1927) Viajes y fantasías (1929) Memorias (1930)

Obra inédita Además de estos escritos, Alberto Ghiraldo publicó en 1923 un compendio de Obras inéditas en nueve volúmenes (Madrid, Renacimiento, 1923). A partir de este texto (volúmenes VI y VII) se publicó en 2003 El crimen de la calle Fuencarral. El crimen del cura Galeote, editado y prologado por el escritor Rafael Reig en la editorial Lengua de Trapo. El crimen de la calle Fuencarral fue un tema «estrella» en el verano de 1888, iniciando un período de amarillismo en la prensa que alcanzaría su auge hacia el 98, coincidiendo con la Guerra de Cuba. Rafael Reig indica que estos relatos, que se recogieron de cartas enviadas al diario argentino La Prensa, son comparables a la escritura de Dashiell Hammett y colocan a este autor también como referente de un género literario poco frecuentado hasta entonces en la literatura española.

Notas [1] Biografía (http:/ / portal. grancanaria. com/ portal/ seccion. cmpg?codcontenido=18794), en portal.grancanaria.com.

Véase también • Literatura española del Realismo: el Realismo en el marco literario español. • Realismo: visión general del movimiento. • Literatura de España: evolución de la literatura española.

Enlaces externos • Obras de Benito Pérez Galdós (http://www.gutenberg.org/author/Pérez+Galdós) en el Proyecto Gutenberg •

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Benito Pérez Galdós

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• El realismo y Benito Pérez Galdós (http://www.spanisharts.com/books/literature/galdos.htm) en Spanish Arts. • Ficha de Benito Pérez Galdós (http://www.letrascanarias.org/modules/dictionary/detail.php?id=25) en Letras Canarias. • Amadeo I, de Benito Pérez Galdós, en formato btm (http://www.biblioteca-tercer-milenio.com/sala-de-lectura/ Novela/AMADEO_I/Portada.htm) • Fortunata y Jacinta, entre el realismo y el naturalismo (http://www.latinpedia.net/Artes/literatura/ Fortunata-y-Jacinta-entre-el-realismo-y-el-naturalismo-ad169.htm) • Aspectos narrativos y literarios de las novelas de Galdós (versión corregida y ampliada del 27-08-2009) (http:// www.ucm.es/info/especulo/numero23/galdosna.html) de Roberto Augusto Míguez • Las cartas de Pérez Galdós (http://www.lascartasdeperezgaldos.es)

Leopoldo Alas «Clarín» Leopoldo Alas «Clarín»

Nombre completo Leopoldo Alas Nacimiento

25 de abril de 1852 Zamora

Defunción

13 de junio de 1901 Oviedo

Seudónimo

Clarín

Nacionalidad Movimientos

Español Realismo y naturalismo

Sitio web oficial

[1]

Leopoldo García-Alas y Ureña «Clarín» (Zamora, 25 de abril de 1852–Oviedo, 13 de junio de 1901) fue un escritor español.[2]


Leopoldo Alas «Clarín»

Biografía Nació el 25 de abril de 1852 en Zamora, donde se había trasladado su familia desde Oviedo, al ser nombrado su padre, Genaro García Alas, gobernador de la ciudad leonesa.[2] Leopoldo fue el tercer hijo del matrimonio. En la casa se hablaba continuamente de Asturias y su madre, Leocadia, con cierta nostalgia, contaba relatos de aquella tierra de sus antepasados (aunque ella tenía también hondas raíces leonesas). Este ambiente influyó en gran medida en el espíritu del niño Leopoldo que desde siempre se sintió más asturiano que zamorano, aunque a lo largo de su vida conservó un cariño especial por las tierras que lo vieron nacer. A los siete años entró a estudiar en el colegio de los jesuitas ubicado en la ciudad de León en el edificio de San Marcos (actual parador de turismo).[2] Desde el principio supo adaptarse a las normas y a la disciplina del centro de tal manera que a los pocos meses era considerado como un alumno modelo. Sus compañeros lo conocían con el mote (sobrenombre) de «el Gobernador», por alusión a la profesión de su padre. Sus biógrafos aseguran que esta etapa estudiantil engendró en Leopoldo el sentimentalismo religioso y el principio de gran disciplina moral que fueron la base de su carácter. En este primer año escolar ganó una banda azul como premio y trofeo literario. La conservó toda su vida y se encontraba entre los objetos más queridos del museo familiar. En el verano de 1859 toda la familia regresó a Asturias. Leopoldo descubrió con sus propios ojos la geografía asturiana de la que tanto había oído hablar a su madre. Durante los años siguientes Leopoldo se encuentra en libertad por las tierras de Guimarán, propiedad de su padre, donde aprenderá directamente de la Naturaleza y de los libros que encuentra en la vieja biblioteca familiar, donde entra en contacto por primera vez con dos autores que serán sus maestros: Cervantes y Fray Luis de León. El 4 de octubre de 1863, a la edad de once años, Leopoldo ingresa en la Universidad de Oviedo en lo que se llamaban «estudios preparatorios», matriculándose en las asignaturas de Latín, Aritmética y Doctrina Cristiana. El curso lo terminó con la nota de sobresaliente y con la adquisición de tres buenos amigos: Armando Palacio Valdés, Tomás Tuero (que fue también escritor, traductor y crítico literario) y Pío Rubín (escritor).

Llegada a Madrid Después de finalizar sus estudios en la Universidad, se trasladó a Madrid para hacer el doctorado, alojándose en una posada de la calle de Capellanes. Allí encontró a sus amigos de Oviedo, Tuero, Palacio Valdés y Rubín. El grupo fue pronto conocido como «los de Oviedo». Los primeros tiempos en la capital no fueron satisfactorios para Leopoldo que añoraba su tierra asturiana, las montañas y la bruma. Años atrás había entrado en España la teoría del krausismo, de la mano del jurista y filósofo español Julián Sanz del Río, que había sido discípulo en Alemania de Karl Krause. Sanz del Río fue profesor de Filosofía del Derecho ejerciendo tal influencia entre sus alumnos que éstos aplicarían el krausismo poniendo en marcha un movimiento ideológico intelectual que culminó con una gran reforma en la educación libre, con la creación de la Institución Libre de Enseñanza, no sólo en España sino también en Hispanoamérica, y en cambios relativos a la sociedad y a la política. Pero fue expulsado de la cátedra a instancias de Isabel II y alguno de sus ministros por considerar tal doctrina como peligrosa para la seguridad del régimen. Este hecho ocasionó un gran revuelo entre los jóvenes seguidores de Sanz del Río que siguieron transmitiendo sus enseñanzas a los siguientes discípulos. Krausistas destacados fueron Joaquín Costa, Francisco Pi i Margall, Nicolás Salmerón, Rafael María de Labra, Emilio Castelar y Adolfo Camus. Fue en la cátedra de este último y de Nicolás Salmerón donde Leopoldo se empapó de las ideas krausistas que hicieron nacer en él poco a poco, la duda religiosa y el escepticismo filosófico. En la Cervecería Inglesa de Madrid se reunían en tertulia «los de Oviedo». Poco a poco el grupo se fue incrementando con jóvenes intelectuales apasionados como ellos por la libertad y las nuevas ideas. Uno de estos nuevos contertulios fue Leopoldo Cano (futuro escritor y autor de La Pasionaria). Durante aquel curso, Clarín se vio en constante lucha interior no sólo con el krausismo sino con el naturalismo literario y el liberalismo laico. Todavía tenía ciertas reservas, pero al finalizar el año, el mismo Clarín comenta que «su espíritu se había fortalecido» y había

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Leopoldo Alas «Clarín» capitulado del todo, no sin antes emplear y poner su capacidad de crítico a la defensiva, actitud que ha de acompañarlo el resto de su vida.

El Solfeo En diciembre de 1874 termina la Primera República con la caída de Emilio Castelar gracias al golpe de Manuel Pavía. Poco después del golpe, Martínez Campos iniciará la Restauración monárquica en la figura de Alfonso XII, hijo de la destronada Isabel II. En marzo de 1875, Antonio Sánchez Pérez (no se conoce su biografía) fundó un periódico con el nombre de El Solfeo. El 5 de julio entraron en su redacción unos cuantos jóvenes, entre ellos Leopoldo Alas. El periódico pasó totalmente desapercibido y ni siquiera fue nombrado por los cronistas de la época. Su director quiso que sus colaboradores tomaran como seudónimo el nombre de un instrumento musical y así fue como Leopoldo eligió el clarín que a partir de ahí sería el alias con que firmaría todos sus artículos. La columna donde escribía tenía el título de «Azotacalles de Madrid» (Apuntes en la pared). El día 2 de octubre de 1875, el escritor firmó por primera vez como Clarín, inaugurando el espacio con el verso que el lector puede ver a continuación. De esta forma Leopoldo Alas entró en la vida literaria de la época y desde su columna empezó a lanzar duras críticas llenas de ironía contra la clase política de la Restauración. Voy a inaugurar en verso mis revistas de Madrid, con un modesto romance que tenga su retintín; y voy a decir a ustedes lo que les quiero decir, mediante Dios, y mediante el gobernador civil. Clarín empieza a gozar de popularidad al mismo tiempo que le llegan abundantes disgustos y bastantes enemigos. Cada nuevo artículo se convierte en un nuevo escándalo, criticado o alabado en las tertulias de la Cervecería Inglesa o del Ateneo de la calle de Arenal. Clarín sigue adelante en su estilo asegurando que «el crítico que dice la verdad no medra» y que el poeta aunque sea malo «llega de redondilla en redondilla a jefe de negociado». Junto con esta actividad literaria, continúa con sus estudios, preparando el doctorado.

Revista de Asturias Aparte del género periodístico, Clarín siente la necesidad de cultivar otros géneros literarios. Félix Aramburu (poeta y notable escritor de Derecho penal), amigo entrañable de Leopoldo era el director y editor en Oviedo de una revista llamada Revista de Asturias. Este amigo no sólo lo animó a escribir otro tipo de narraciones sino que le ofreció un lugar en su propia edición. En el verano de 1876, Clarín escribe sus primeros cuentos y algunas poesías que meses después se irán editando en la Revista ovetense. Con estas colaboraciones el gran escritor fue dándose a conocer.

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Leopoldo Alas «Clarín»

Doctorado y cátedra El 1 de julio de 1878 obtuvo Leopoldo Alas el título de doctor en Derecho civil y canónico, con la calificación de sobresaliente. Presentó su tesis doctoral sobre el tema «El derecho y la moralidad» en cuya edición puede verse la dedicatoria «A don Francisco Giner del Río, su sincero amigo y reconocido discípulo». Es el primer libro de Leopoldo que sale de una imprenta y el único en que no aparece su seudónimo Clarín. Después de unas largas vacaciones en las tierras de Guimarán, Alas regresa a Madrid para preparar brevemente su presentación a las oposiciones que en el mes de noviembre se celebrarían en Salamanca para cubrir la plaza vacante de la cátedra de Economía Política y Estadística en la Universidad. Los sucesivos ejercicios fueron un continuo éxito para Leopoldo y hasta obtuvo el primer lugar en la terna de opositores. De estos éxitos se ocuparon los periódicos de Madrid y la noticia se dio también en la Revista de Asturias (Oviedo, nº 40, 5.XII.1878, sección «Ecos y rumores»). Pero hubo un obstáculo grave para el éxito definitivo: el conde de Toreno (Queipo de Llano) era por entonces ministro de Instrucción Pública y gozaba de un derecho de elección final del candidato. El conde de Toreno había sido blanco de las terribles sátiras de Clarín en El Solfeo, cosa que nunca olvidó y desposeyó a Clarín de la cátedra ganada, en beneficio del número dos de la terna de opositores, el señor Mantecón. Leopoldo Alas escribió una carta abierta de protesta al ministro y años después recordaría con amargura estos sucesos escribiendo: «Yo aprendí de ellos (Salmerón y Giner) a respetar convicciones, y el mayor ultraje que me hizo, tal vez sin saberlo, el conde de Toreno, al negarme una cátedra que era mía, fue la implícita sospecha de que fuese yo un libre pensador como el boticario Homais de Flaubert, capaz de apedrear y despedazar con las herejías que a mí se me ocurriesen, el fanal en que guardaran su fe mis discípulos». Cuatro años más tarde, la Revista de Legislación y Jurisprudencia publicó en desagravio y con todos los honores el trabajo que Clarín había presentado en las oposiciones de Salamanca bajo el título de «Programa analítico de Economía política y Estadística». El año 1882 fue para Clarín un año de suerte. El 12 de julio pudo leer en la Gaceta Oficial su nombramiento para la cátedra de Economía Política y Estadística, concedida para la Universidad de Zaragoza, y el 29 de agosto tuvo lugar su boda con Onofre García-Argüelles, en la localidad asturiana de La Laguna (valle de Langreo), en el palacio de la familia García-Argüelles. Al año siguiente regresó a Oviedo como catedrático de Derecho Romano y más tarde se ocupó también de la cátedra de Derecho Natural en la Universidad de Oviedo.

Clarín como profesor Se decía entre sus contemporáneos que para conocer a Clarín era necesario asistir a su cátedra de Derecho Natural. Según sus propias palabras, era partidario de sugerir a sus alumnos un hábito de reflexión mejor que enseñar una ciencia a secas y no se conformaba con enseñar una serie de preceptos a aplicar en el futuro. Sus lecciones solían empezar con un precepto de Justiniano y continuaba con citas de El Quijote o de Santa Teresa, para terminar con Tolstói, Renan o San Francisco de Asís. Muchos de sus alumnos no llegaban a entender este sistema y acusaban a Clarín de ser un «hueso» (serio, estricto, exigente y por lo general con fama de suspender). Clarín estimaba a sus alumnos cuando eran capaces de entender el espíritu de sus enseñanzas antes que la letra. Tenía un sentido de la justicia muy severo a la hora de calificar y nunca aceptó ni sobornos ni recomendaciones; se lo acusaba de carecer de ningún tipo de benevolencia. La cátedra fue para Clarín una gran responsabilidad y una preocupación constante (según sus propias palabras) y se entregaba a ella con toda honestidad.

Caciquismo literario Casi todos los biógrafos de Clarín vienen a estar de acuerdo en este punto: su caciquismo literario, algo tiránico. Desde su retiro de Oviedo llega a hacerse temer y respetar en Madrid y se da a conocer en Europa y en América. Fue un provinciano universal, aunque su ciudad, Oviedo, nunca comprendió su universalidad. Se lo consideraba como un hombrecillo nervioso y miope, que daba clases en la Universidad y que por las tardes jugaba al tresillo en el Casino. Los estudiantes lo temían por su severidad y la sociedad lo consideraba un ateo liberal.

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Obra literaria Durante los ratos libres que le dejara la cátedra de la Universidad, Clarín escribía artículos para los periódicos El Globo, La Ilustración y Madrid Cómico. Envía a los periódicos de El Imparcial y Madrid Cómico sus «Paliques» satíricos y mordaces que le proporcionarán algunos enemigos adicionales. En 1881 se publicó el libro Solos de Clarín, que recogió los artículos de crítica literaria. El prólogo es de Echegaray. Ese mismo año, en el mes de octubre publicó en La Ilustración Gallega y Asturiana el artículo «La Universidad de Oviedo», en el que hace un elogio al claustro restaurado y formado por los profesores Buylla, Aramburu, Díaz Ordóñez, entre otros. A los 31 años de edad escribe Clarín su obra maestra La Regenta. En junio de 1885 salió a la calle el segundo volumen de esta composición del arte literario. En 1886 se edita su primer libro de cuentos con el título de Pipá. En 1889 termina un ensayo biográfico sobre Galdós, dentro de una serie titulada «Celebridades españolas contemporáneas». A finales de junio de 1891, el editor Fernando Fe saca a la luz la segunda novela larga de Clarín: Su único hijo. En 1892 Clarín pasa por una crisis de personalidad y religiosa en que, según sus palabras, trata de encontrar a su yo y a Dios. Poco después dejó reflejar dicha crisis en su cuento Cambio de Luz, cuyo protagonista Jorge Arial representa al autor y sus preocupaciones, sus dudas religiosas y su escepticismo filosófico. Clarín define a este personaje como «místico vergonzante». En 1894 se despertó su afición por el teatro por influencia de sus amigos la actriz María Guerrero y el dramaturgo Echegaray. Los biógrafos dicen que es un contrasentido en un hombre amante de la realidad y enemigo de la farsa. Por eso su primera obra teatral Teresa (ensayo dramático en un acto y en prosa) es una página real de su propia vida. Se publicó y se estrenó el 20 de marzo, en el teatro Español de Madrid, en homenaje que se daba a la actriz María Guerrero. La obra resultó un rotundo fracaso, argumentando los críticos que carecía de arquitectura escénica y que tenía todos los defectos de un escritor novato. Durante los últimos años de su vida, Clarín recibe gran cantidad de ofertas para colaboraciones así como peticiones de autorización para traducir su obra en nuevas ediciones. En 1900, la Casa Maucci de Barcelona, le encarga la traducción de la novela de Émile Zola Trabajo. La retribución es buena y Clarín piensa que una traducción no le dará tanto trabajo como escribir. Pero los tecnicismos y palabras difíciles del escritor francés, unido al perfeccionismo de Clarín hacen que el trabajo se alargue durante meses, agotando la poca salud que tenía en aquellos años. Traduce día y noche para cumplir con la fecha indicada por la editorial, agotado pero contento de poder contribuir en dar a conocer al «pensador más ultrajado de todo el siglo XIX».

Enfermedad y muerte Clarín venía arrastrando su enfermedad desde años atrás y en los primeros meses de 1901 se sentía ya exhausto. En el mes de mayo viajó a León, invitado por su primo Ureña, con motivo de los festejos que se celebraron por haberse terminado la reconstrucción de la catedral. En esta ciudad revivió su infancia y fue agasajado y querido por muchas personalidades. A su vuelta comentó: "En León pasé horas verdaderamente felices". Una vez de vuelta a Oviedo sintió de nuevo y muy cercana su enfermedad. Allí fue acompañado constantemente por su sobrino el joven médico Alfredo Martínez García, que le diagnosticó una tuberculosis intestinal en último grado, enfermedad incurable en aquella época. El 13 de junio de 1901, a las siete de la mañana, murió Leopoldo Alas, a la edad de cuarenta y nueve años. El féretro fue velado en el claustro de la Universidad donde acudieron profesores, amigos y familiares del escritor. Al día siguiente fue enterrado en el cementerio de El Salvador. En Madrid, el escritor Bonafoux (mediocre escritor según Clarín y otros colegas de la época), fiel enemigo hasta la muerte, preparó el artículo necrológico en que añadió estas palabras: «Yo he sido el primero en alegrarme de la muerte de Clarín. […] En su entierro se escuchó el silencio que se escucha en los entierros de los tiranos».

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Su obra cumbre: La Regenta (1884–1885) Obra de gran extensión, ostenta cierta declarada semejanza con Madame Bovary, de Flaubert, y Ana Karenina, de Tolstoi, influencia a la que habría que añadir la del naturalismo y la del krausismo (corriente filosófica que pretendía la regeneración cultural y moral de España). La Regenta se destaca por su gran riqueza de personajes y planos secundarios,así como el uso de la técnica del fluir de los recuerdos, mientras que el retrato de la protagonista queda delicadamente desenfocado y vago. Por otra parte, aquí la caída de la señora provinciana tiene lugar entre dos cortejadores muy diversos: el más seductor galán de la ciudad, que acaba triunfando, y un canónigo de la catedral. El retrato de este canónigo es pieza clave del libro. Para la descripción del ambiente provinciano y del entramado de la vida colectiva —lo más naturalista de la novela— Clarín utiliza técnicas como el monólogo interiorizado (el monólogo interior nace más tarde, con Joyce y Dostoyevski) y el estilo indirecto libre, que hacen que la historia sea narrada por los personajes a través de sus pensamientos y que permiten penetrar en sus interioridades. Gracias a estas técnicas y un minucioso estudio del personaje en el medio (es decir la sociedad en la que vive) los personajes adquieren una cierta profundidad psicológica.

Anécdotas Parece ser que la pesadilla de todos los amigos y conocidos de Clarín era su letra ininteligible. Por ello recibía bastante a menudo críticas constructivas, alguna mofa o alguna queja: • Pérez Galdós: En una carta dirigida a Clarín le dice, «¡Cuán más hermoso recibir un papel lleno de garabatos y prepararse a los goces puros de la adivinación! Ir conquistando sílaba a sílaba el reino misterioso de su escritura caldea». • Emilia Pardo Bazán: «Ya tenía ganas de ver sus deliciosos garabatitos». Clarín recibía continuamente cartas tanto para elogiarle, para insultarle o para pedir consejo y beneplácito sobre otras novelas. En una ocasión Clarín había escrito en sus Paliques que en España en aquellos años no había más que dos poetas y medio: Campoamor, Núñez de Arce y Manuel del Palacio (que se suponía era el «medio»). Este último, sintiéndose ofendido y humillado, envió a la finca de Guimerán donde se encontraba Clarín de vacaciones una larga epístola escrita en tercetos y llena de insultos. La respuesta fue dura y arrolladora. Compuso otra epístola con un número de versos aproximado a los de Palacio que tituló «A 0’50 poeta (epístola en versos con notas en prosa clara)». Toda España la leyó y toda España habló de Manuel del Palacio como el «medio poeta». Fue el regocijo de las tertulias madrileñas. El aludido no replicó y ahí terminó el asunto. En 1891, Clarín fue elegido para concejal republicano del Ayuntamiento de Oviedo en sufragio universal. Durante la reunión del acto de nombramiento, Clarín permaneció callado, pero sus nervios se dispararon al escuchar de boca de otro concejal que leía el acta, un «haiga». El profesor se echó sobre él con tanta furia dialéctica que el concejal, avergonzado por las risas de sus compañeros y del público asistente, presentó inmediatamente su dimisión. Clarín intervino de nuevo y consiguió que retirase la renuncia. Clarín fue padre de Leopoldo García Alas Argüelles y es el bisabuelo del jurista Leopoldo Tolivar Alas. Este último y su hermana, Ana Cristina, cedieron en depósito, gratuitamente, al Principado de Asturias, en marzo de 2010, la biblioteca familiar y archivo que conservaban, entre cuyos documentos figura el manuscrito de La Regenta. Leopoldo Alas fue tío político del médico Alfredo Martínez García-Argüeles, ministro durante la II República. Clarín es tío-bisabuelo del también escritor Leopoldo Alas Mínguez, fallecido el 1 de agosto de 2008.

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Citas Éste es un pequeño extracto de algunas frases escritas por Clarín en sus críticas o en su correspondencia. • «El eclecticismo de Balmes es originariamente infecundo, ya que sueña con alianzas imposibles entre sus creencias y las corrientes del siglo». • «Yo era entonces un idealista de cátedra...» • «¡Qué de famas irritantes, de escritores hueros, necios, vulgarísimos no ha habido que combatir como quien apaga un incendio, durante estos 20 años!» • «La buena crianza nos exige que no hablemos a las personas de lo que no entienden, de lo que no les interesa; que no aburramos al prójimo con las preocupaciones de nuestro egoísmo haciéndole prestar atención a nuestras gracias, aventuras y milagros». • «La buena crianza pide también que no escandalicemos a quien nos oye con desvergüenzas, blasfemias, chistes demasiado verdes, etc., etc. La buena crianza pide que no demos latas a nadie (usando una palabra que me disgusta, pero hoy muy corriente)».

Obras Ensayos • • • • • •

Solos de Clarín (1881). La literatura en 1881 (1882). Sermón perdido (1885). Nueva campaña (1887). Ensayos y revistas (1892). Palique (1894).

Novelas • Cuesta abajo (1890-1891). • La Regenta (1884–1885). • Su único hijo (1890).

Cuentos Tal vez la faceta de la que menos se habla es su papel como gran cultivador de la novela corta, de relatos y de cuentos, formas que se desarrollan de forma extraordinaria en la literatura europea a partir de la mitad del siglo XIX. Entre las obras más destacadas de Clarín podemos señalar cronológicamente las novelas cortas Pipá, Doña Berta, Cuervo, Superchería, de los cuentos y relatos El Señor y lo demás son cuentos, Cuentos Morales, El gallo de Sócrates, obra póstuma, y Doctor Sutilis. • • • • • • •

Dos sabios. El dúo de la tos. El gallo de Sócrates. En el tren. En la droguería. Un voto. Adiós, Cordera.

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Boroña.

El libro y la viuda.

Cuentos Morales.

El oso mayor.

Cuervo.

El sombrero del cura.

De la Comisión.

Medalla... de perro chico.

Doble vía.

Pipá.

Doctor Angelicus.

Speraindeo.

Don Paco del empaque.

Superchería.

Doña Berta.

Tambor y gaita.

El Señor y lo demás son cuentos. •

Teresa.

El doctor Pértinax.

Un candidato.

Un repatriado.

Véase también • • • • •

Literatura española del Realismo: El Realismo en el marco literario español. Realismo: Visión general del movimiento. Literatura de España: Evolución de la literatura española. Adaptación televisiva de La Regenta. Sergio Beser.

Referencias [1] http:/ / www. bibliotecasvirtuales. com/ biblioteca/ LiteraturaEspanola/ LeopoldoAlas/ [2] « Leopoldo Alas, "Clarín" (http:/ / www. bibliotecasvirtuales. com/ biblioteca/ LiteraturaEspanola/ LeopoldoAlas/ )». Consultado el 14 de julio de 2008.

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Enlaces externos •

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• Wikisource contiene obras originales de o sobre Leopoldo Alas.Wikisource • Leopoldo Alas Clarín en el Centro Virtual Cervantes (http://cvc.cervantes.es/actcult/clarin/default.htm) • Portal sobre el autor (http://cervantesvirtual.com/bib_autor/Clarin/) en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes • Texto completo de la segunda edición de La Regenta en la Biblioteca Augustana Digital (http://www. hs-augsburg.de/~harsch/hispanica/Cronologia/siglo19/Clarin/cla_re00.html) • Biografía de Leopoldo Alas (http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/clarin.htm) • Exposición Bibliográfica sobre Leopoldo Alas (http://ddd.uab.cat/pub/expbib/2001/clarin/) • Leopoldo Alas en El Poder de la Palabra (http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1587) • Obras de Leopoldo Alas «Clarín» (http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=16) en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes • Obras de Leopoldo Alas (Clarín) (http://www.gutenberg.org/author/Leopoldo_Alas) en el Proyecto Gutenberg • Obras de Leopoldo Alas (Clarín) (http://www.dominiopublico.gov.br/pesquisa/PesquisaObraForm. do?select_action=&co_autor=1940) en Domínio Público

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Naturalismol Naturalismo El naturalismo es un estilo artístico, sobre todo literario, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue el escritor Émile Zola que expuso esta teoría en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y sobre todo en Le roman expérimental (1880).

Historia Desde Francia, el Naturalismo se extendió a toda Europa en el curso de los veinte años siguientes adaptándose a las distintas literaturas nacionales. El naturalismo presenta al ser humano sin albedrío, determinado por la herencia genética y el medio en que vive. En él influyen el Positivismo de Auguste Comte, que no valora que no puede ser objeto de experiencia, el Utilitarismo de Bentham y Stuart Mill, que Émile Zola, padre y mayor representante del Naturalismo. juzga todo en función de su utilidad, y el Evolucionismo físico de Darwin y social de Herbert Spencer, que niega la espiritualidad del hombre al negar la intervención divina, y el materialismo histórico de Marx y Engels. En la mayoría de los escritos lo que se intenta es reflejar que la condición humana está mediatizada por tres factores: la herencia genética, las taras sociales (alcoholismo, prostitución, pobreza, violencia) y el entorno social y material en que se desarrolla e inserta el individuo. Esto es, lo que se conoce en filosofía como Determinismo. De aquí deriva otra importante característica del Naturalismo, una crítica (implícita, ya que el valor documental y científico que se pretende dar a la literatura de este tipo impide aportar opiniones propias) a la forma como está constituida la sociedad, a las ideologías y a las injusticias económicas, en que se hallan las raíces de las tragedias humanas. • La fisiología como motor de la conducta de los personajes; • Sátira y denuncia social. La novela naturalista no vale como simple pasatiempo, es un estudio serio y detallado de los problemas sociales, cuyas causas procura encontrar y mostrar de forma documental • Concepción de la literatura como arma de combate político, filosófico y social; • Argumentos construidos a la sombra de la herencia folletinesca y orlados de un abrumador. • Feísmo y tremendismo como revulsivos. Puesto que se presentan casos de enfermedad social, el novelista naturalista no puede vacilar al enfrentarse con lo más crudo y desagradable de la vida social. • Adopción de los temas relativos a las conductas sexuales como elemento central de las novelas. No se trata de un erotismo deleitoso y agradable, sino que es una manifestación de enfermedad social, suciedad y vicio. Por ello, frecuentemente el novelista naturalista se centra en el mundo de la prostitución, vista como lacra social y como tragedia individual. El público confundía sin embargo a veces naturalismo con pornografía, lo que no era la intención de los naturalistas. Estos critican con frecuencia la literatura folletinesca que trastorna la percepción de la realidad. Cabe destacar que, si bien Realismo y Naturalismo son muy parecidos en el sentido de reflejar la realidad tal y como es (contrariamente al idealismo romántico), la diferencia radica en que el Realismo es más descriptivo y refleja los


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intereses de una capa social muy definida, la burguesía, mientras que el Naturalismo extiende su descripción a las clases más desfavorecidas, intenta explicar de forma materialista y casi mecanicista la raíz de los problemas sociales y alcanza a hacer una crítica social profunda; además, si el individualismo burgués es siempre libre y optimista en su fe liberal de que es posible el progreso sin contrapeso y labrar el propio destino, el Naturalismo es pesimista y ateo merced al determinismo, que afirma que es imposible escapar de las condiciones sociales que guían nuestro sendero en la vida sin que podamos hacer nada por impedirlo. Por otra parte los naturalistas españoles hacen uso de un narrador omnisciente y se alejan del impersonalismo que busca el maestro francés Zola; por otra parte, estas novelas no consiguen una reproducción fiel de la realidad, objetivo que sí busca Zola, sino que recargan excesivamente los aspectos que quieren destacar, con lo que pierden el valor documental que busca Zola. Se considera que el Naturalismo es una evolución del Realismo. De hecho, la mayoría de los autores realistas evolucionó hacia esta corriente materialista, si bien otros orientaron su descripción de la realidad hacia el interior del personaje llegando a la novela psicológica. El Naturalismo, al igual que el Realismo, refuta el Romanticismo rechazando la evasión y volviendo la mirada a la realidad más cercana, material y cotidiana, pero, lejos de conformarse con la descripción de la mesocracia burguesa y su mentalidad individualista y materialista, extiende su mirada a las clases más desfavorecidas de la sociedad y pretende explicar los males de la sociedad de forma determinista. El Naturalismo tenía como objetivo explicar los comportamientos del ser humano. El novelista del Naturalismo pretende interpretar la vida mediante la descripción del entorno social y descubrir las leyes que rigen la conducta humana. El Naturalismo surge en París; Zola fue el iniciador del movimiento Naturalista, al decidir romper con el romanticismo, crea este movimiento literario; siendo considerado el maestro de este movimiento junto con Gustave Flaubert. En sus obras más importantes describirían de manera cruda y realista el contexto social de París, el lugar de inicio del movimiento.

El Naturalismo en Europa En Alemania el Naturalismo destacó sobre todo en el teatro; lo introdujeron Arno Holz y Johannes Schlaf, pero destacan los hermanos Carl Hauptmann (1858-1921) y sobre todo Gerhart Hauptmann (1862-1946), así como Hermann Sudermann y Max Halbe. En Italia el Naturalismo se denominó Verismo y tiene su principal autor en Giovanni Verga (1840-1922), y su obra maestra en la novela de este autor titulada Los Malavoglia (Los Malasangre); también siguieron esta estética Luigi Capuana (1839-1915) y Matilde Serao (1856-1927), así como una serie de autores menores de novelas regionalistas como Girolamo Rovetta, Grazzia Deledda y Renato Fucini. En Gran Bretaña el gran novelista y poeta del naturalismo fue Thomas Hardy, y en el terreno dramático puede reconocerse alguna influencia de los postulados naturalistas en George Bernard Shaw a través de la asimilación que hace de dicha estética el dramaturgo noruego Henrik Ibsen. En Francia, fuera del líder del movimiento, Émile Zola, existe naturalismo en Gustave Flaubert y en otros autores de menor fuste. En Rusia difundió el movimiento el gran crítico literario Belinski y lo siguieron en algunas de sus obras autores importantes, como Gógol, Dostoievski, Goncharov, Chejov y otros.

Thomas Hardy.


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El Naturalismo en España En España participaron de este movimiento hombres comprometidos con posturas cercanas al Krausismo o la izquierda como Galdós (La desheredada), Clarín y Vicente Blasco Ibáñez. Desde la óptica conservadora puede también hablarse de un Naturalismo cristiano no rigurosamente pesimista ni determinista en el que militaron autores como Emilia Pardo Bazán, Luis Coloma, José María de Pereda (que se acercó al naturalismo en su novela La Puchera), Juan Armada y Losada, José de Siles, Francisco Tusquets, Ángel Salcedo y Ruiz y Alfonso Pérez Gómez Nieva. Otro tercer grupo estaría integrado por los hombres de la revista Gente Nueva, luego ampliado en otra revista, Germinal, de ideología más extremista y que estaría integrado por los escritores del llamado Naturalismo radical: Eduardo López Bago, José Zahonero, Remigio Vega Armentero, Enrique Sánchez Seña, Joaquín de Arévalo, José María Matheu Aybar, Manuel Martínez Barrionuevo, Eugenio Antonio Flores, Silverio Lanza, Emilio Bobadilla, Alejandro Sawa, Joaquín Dicenta (quizá el poeta y Vicente Blasco Ibáñez. dramaturgo del naturalismo más importante en castellano), José Ortega Munilla, Jacinto Octavio Picón, Ernesto Bark, Ricardo Macías Picavea y algunos otros más. En lengua catalana destaca Narcís Oller. Epígonos del naturalismo son en cierta medida Felipe Trigo y Augusto Martínez Olmedilla. Empero, y con la excepción de algunos ensayos serios, como La desheredada, de Galdós, lo que se practica en España no es un auténtico naturalismo zolesco, sino una fórmula conciliadora que extrae algunos recursos formales de Zola sin seguir su doctrina ideológica (ateísmo, positivismo, determinismo). Este sincretismo es el que practican Pardo Bazán o el marqués de Figueroa.

El Naturalismo en Hispanoamérica En América, vinculado al llamado Indigenismo, representan el Naturalismo los puertorriqueños Matías González García y Manuel Zeno Gandía ( La charca, 1894), el chileno Augusto d'Halmar y la peruana Clorinda Matto de Turner quien alcanzó un gran éxito con su novela Aves sin nido. Otra figura destacada del naturalismo peruano fue Mercedes Cabello de Carbonera cuya novela Blanca Sol fue muy controvertida. El argentino Eugenio Cambaceres tiene importancia por destacar la decadencia de las clases privilegiadas con novelas como Música Sentimental. En México, destacaron Federico Gamboa con su célebre novela Santa; Ángel del Campo, que usó el pseudónimo de "Micrós", y Vicente Riva Palacio. En Cuba destaca sobre todo Carlos Loveira, acompañado de Miguel de Carrión y Jesús Castellanos.

Retrato de Augusto d'Halmar por Juan Francisco González.


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El Naturalismo en Estados Unidos de América A los Estados Unidos este movimiento llegó bastante tarde, aunque es posible reconocer el Naturalismo en las obras de Theodore Dreiser (Una tragedia americana) y una evolución importante en el Nuevo periodismo americano de, por ejemplo, Truman Capote.

Véase también • • • •

Naturalismo (arte), sobre todo para la pintura naturalista Novela realista Novela Historia de la novela

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Emilia Pardo Bazán Emilia Pardo Bazán Nacimiento

16 de septiembre de 1851 La Coruña, España

Defunción

12 de mayo de 1921 Madrid, España

Ocupación

novelista

Nacionalidad Española Período

siglo XIX

Género

novela

Movimientos Realismo y naturalismo


Emilia Pardo Bazán

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Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 16 de septiembre de 1851 - Madrid, 12 de mayo de 1921) fue una novelista, periodista, ensayista y crítica española introductora del naturalismo en España.

Monumento dedicado a Emilia Pardo Bazán (La Coruña).

Biografía Emilia Pardo Bazán[1] era hija de una familia gallega noble y muy pudiente de España: el conde José Pardo Bazán, título que heredó a la muerte de su padre en 1908, y Amalia de la Rúa. Fue su madre quien la estimuló a leer y escribir. A la edad de nueve años ya empezaba a mostrar un gran interés por la escritura. Fuera de la casa de la calle de Tabernas poseían otras dos residencias, una cerca de Sangenjo, un pueblo de pescadores, y la otra en las afueras de La Coruña, el Moneda de 10 pesetas conmemorativa de Pardo Bazán, acuñada en 1996. Pazo de Meirás. En la biblioteca paterna encontró acceso a una gran variedad de lecturas; declaró que sus libros preferidos entonces fueron Don Quijote de la Mancha, la Biblia y La Ilíada. En la casa de La Coruña leyó además La conquista de México de Antonio de Solís y las Vidas paralelas de Plutarco. Los libros sobre la Revolución francesa le fascinaban. Cuando la familia iba a Madrid durante los inviernos Emilia asistía a un colegio francés protegido por la Real Casa, donde fue introducida a la obra literaria de La Fontaine y Jean Racine. A los doce años la familia decide quedarse en La Coruña durante los inviernos y allí estudia Emilia con instructores privados. Se sale del ritual de la educación femenina al negarse a tocar el piano y a tomar clases de música. Dedica todo el tiempo posible a su verdadera pasión, la lectura. Se estableció en Madrid en 1869, un año después de contraer matrimonio a los diecisiete años con José Quiroga. Los padres de ella se instalan también en Madrid cuando José Pardo fue nombrado diputado, pero éste se desilusionó pronto de la política y toda la familia se marchó a Francia. Viajaron por Europa (Inglaterra, Italia, Alemania) y Emilia aprendió además inglés y alemán. Asidua lectora de los clásicos españoles, se interesó también por las novedades literarias extranjeras y se dio a conocer como escritora con un Estudio crítico de las obras del padre Feijoo (1876), con el que ganó un premio, compitiendo en este certamen con Concepción Arenal. Este mismo año nace su primer hijo, a quien le dedicará un libro de poemas titulado Jaime, publicado por Francisco Giner de los Ríos. En 1879, coincidiendo también con el nacimiento de su primera hija, Blanca, publicó su primera novela, Pascual López, autobiografía de un estudiante de medicina que se halla influida por la lectura de Pedro Antonio de Alarcón y de Juan Valera, y todavía al margen de la orientación que su narrativa tomaría en la década siguiente. Con Un viaje de novios (1881), publicado el año en que nació su última hija, Carmen, y La tribuna (1882), inició su


Emilia Pardo Bazán evolución hacia un matizado Naturalismo. En 1882 comenzó, en la revista La Época, la publicación de una serie de artículos sobre Émile Zola y la novela experimental, reunidos posteriormente en el volumen La cuestión palpitante (1883), que la acreditaron como uno de los principales impulsores del naturalismo en España. Este libro causó un gran escándalo, de forma que su marido, horrorizado por la situación, le exigió que cesara de escribir y que se retractase públicamente de sus escritos; no lo hizo, sino que decidió separarse de su marido dos años más tarde, en 1884. En este año publicó La ama joven, que trata precisamente sobre crisis matrimoniales. Benito Pérez Galdós, por entonces cercano también al Naturalismo, inicia una relación amorosa con ella que durará más de veinte años. Ella le engaña sin embargo con amoríos fulminantes con jóvenes como Lázaro Galdiano y Narcís Oller, haciéndose perdonar. En cuanto al Naturalismo practicado por Pardo Bazán, como el de Galdós, frente a los principios ideológicos y literarios de Zola, acentuaba la conexión de la escuela francesa con la tradición realista española y europea, lo que le permitía acercarse a un ideario más conservador, católico y biempensante en lo que respecta a ella, que nunca abominó de su Catolicismo, por más que admitiera las bases ideológicas del determinismo social y darwinista. De su obra ensayística cabe citar, además, La revolución y la novela en Rusia (1887), Polémicas y estudios literarios (1892) y La literatura francesa moderna (1910), en las que se mantiene atenta a las novedades de fines de siglo en Europa. El método naturalista culmina en Los pazos de Ulloa (1886-1887), su obra maestra, patética pintura de la decadencia del mundo rural gallego y de la aristocracia, y su continuación La madre naturaleza (1887), fabulación naturalista que, al contrario que en José María de Pereda, demuestra que los instintos conducen al pecado. En 1888 visita en Venecia al pretendiente carlista al trono de España; los artículos que escribe al respecto contribuyen a la escisión del Carlismo. Por otra parte, Insolación (1889) y Morriña (1889) siguen insertos en la ideología y en la estética naturalista. Con posterioridad, coincidiendo con la muerte en 1890 de su padre, evolucionó hacia un mayor simbolismo y espiritualismo, patente en Una cristiana (1890), La prueba (1890), La piedra angular (1891), La quimera (1905) y Dulce sueño (1911). Esta misma evolución se observa en sus cuentos y relatos, recogidos en Cuentos de la tierra (1888), Cuentos escogidos (1891), Cuentos de Marineda (1892), Cuentos sacroprofanos (1899), entre otros. Doña Emilia aprovechó la herencia paterna para crear una revista escrita por ella sola, El Nuevo Teatro Crítico, nombre que recuerda la obra de Benito Jerónimo Feijoo. En Una Cristiana y La Prueba, de 1890, parece trabar polémica a través de la ficción con algunos de sus detractores morales, como el Padre Coloma, Menéndez Pelayo y Pereda. La diferencia de edad entre enamorados, el cruce de afectos o deberes familiares y el remordimiento religioso prueban en ambas novelas que Doña Emilia tenía más en cuenta la opinión de lo que aparentaba. Adán y Eva, que agrupa las novelas Memorias de un solterón (1891) y Doña Milagros (1894), parece la justificación del romance con Galdós. Pero en La Quimera (1895) vuelve al aguafuerte para retratar el Madrid polvoriento y bizcochable. Funda y dirige en 1892 la publicación La Biblioteca de la mujer. Asiste a congresos como el Congreso Pedagógico, en donde denuncia la desigualdad educativa entre el hombre y la mujer. Aún consciente del sexismo dentro de los círculos intelectuales, propone a Concepción Arenal a la Real Academia de la Lengua, pero es rechazada; tampoco aceptaría ésta a Gertrudis Gómez de Avellaneda ni a ella (fue rechazada tres veces, en 1889, en 1892 y en 1912), por más que en 1906 llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de literatura del Ateneo de Madrid y la primera en ocupar una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid, aunque solo asistió un estudiante a clase. La rica obra de Emilia Pardo Bazán incluye también los libros de viajes (Por Francia y por Alemania, 1889; Por la España pintoresca, 1895) y las biografías (San Francisco de Asís, 1882; Hernán Cortés, 1914). El erudito Varela Jácome ha descubierto una novela inédita: Selva

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Emilia Pardo Bazán

Obra Narrativa • • • • • • • • • • • • • •

Pascual López (1879). Un viaje de novios (1881). La tribuna (1882). El Cisne de Vilamorta (1885) La dama joven (1885). Novela corta. Bucólica (1885). Novela corta Los pazos de Ulloa (1886-1887). La madre naturaleza (1887). Insolación (1889). Morriña (1889). Una cristiana(1890). La prueba (1890). La piedra angular (1891). Memorias de un solterón (1891).

• • • • • • • • • • • • • • • •

La quimera (1905). La sirena negra (1908) Dulce dueño (1911). De mi tierra (1888). Cuentos escogidos (1891). Cuentos de Marineda (1892). El tesoro de Gastón (1897). El encaje roto (1897). Cuentos sacroprofanos (1899). La rosa (1899). Vampiro (1901). la sirena negra (1908). La gota de sangre (1911). Novela corta Belcebú (¿?¿?). Novela corta La sierpe (¿?¿?). Novela corta Cada uno... (¿?¿?). Novela corta

Ensayo y crítica • • • • • • • • •

Estudio crítico de las obras del padre Feijoo (1876). Los poetas épicos cristianos (1895). La cuestión palpitante (1883). La revolución y la novela en Rusia (1887). Nuevo Teatro Crítico (1891-1892). Polémicas y estudios literarios (1892). Lecciones de literatura (1906) La literatura francesa moderna (1910). La cocina española antigua (1913).

• Porvenir de la literatura después de la guerra (1917).

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Emilia Pardo Bazán

Libros de viajes • • • • •

Al pie de la torre Eiffel (1889), Por Francia y por Alemania, 1889. Por la España pintoresca, 1895. Por la Europa católica (1905). Por tierras de Portugal y España

Biografías • San Francisco de Asís, 1882. • Hernán Cortés y sus hazañas, 1914.

Lírica • Jaime (1876)

Véase también • Literatura española del Realismo: El Realismo en el marco literario español. • Realismo literario: Visión general del movimiento. • Literatura de España: Evolución de la literatura española.

Notas [1] De nombre completo Emilia Pardo Bazán y de la Rúa Figueroa, es también conocida como condesa por los efímeros títulos II Condesa pontificia de Pardo Bazán y I Condesa de la Torre de Cela. Véase José-Domingo Vales Vía, «Doña Emilia Pardo-Bazán y su efímero título nobiliario» (http:/ / anuariobrigantino. betanzos. net/ Ab2005PDF/ 2005 265-276 JDomingo Condesa. pdf), Anuario Brigantino, 2005, n.º 28, págs. 265-276. ISSN 1130-7625

Enlaces externos •

Wikisource en español contiene obras originales de Emilia Pardo Bazán.Wikisource

• Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Emilia Pardo Bazán. Wikiquote • Portal dedicado a Emilia Pardo Bazán en la biblioteca Virtual Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com/ bib_autor/pardo_bazan/index.shtml) • Otro portal dedicado a Emilia Pardo Bazán (http://www.msu.edu/~wilso122/bazan/) • Cuentos de amor: Emilia Pardo Bazán. 978-84-936893-9-1 (http://www.e-litterae.com/fichas_libros/ epb-cuentos-de-amor.html) • Cuentos de Navidad: Emilia Pardo Bazán. 978-84-92808-10-6 (http://www.e-litterae.com/fichas_libros/ cuento_navidad.html) • Memorias de un solterón: Emilia Pardo Bazán. 978-84-92808-01-4 (http://www.e-litterae.com/fichas_libros/ memorias_de_un_solteron.html) • Cuentos de intriga: Emilia Pardo Bazán. 978-84-92808-01-4 (http://www.readontime.com/ROT/e-litterae-s-l-/ emilia-pardo-bazan/cuentos-de-intriga_9788492808076.html)

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Vicente Blasco Ibáñez

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Vicente Blasco Ibáñez Vicente Blasco Ibáñez

Vicente Blasco Ibáñez Nacimiento

29 de enero de 1867 Valencia, España

Defunción

28 de enero de 1928 Menton (Francia)

Ocupación

Escritor, periodista y político

Nacionalidad

Español

Período

Siglo XIX.

Género

Novela y periodismo.

Movimientos Realismo y Naturalismo.

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 29 de enero de 1867 - Menton (Francia), 28 de enero de 1928) fue un escritor, periodista y político español.

Biografía Hijo de Ramona Ibáñez y del comerciante Gaspar Blasco. Cursó los estudios de derecho, en la Universidad de Valencia, años en los que pertenecio a la Tuna, licenciándose en 1888, a pesar de que prácticamente no ejerció dicha carrera. Dividió su vida entre la política,el periodismo, la literatura y el amor a las mujeres, de las que era un admirador profundo, tanto de la belleza física como de las características psicológicas de éstas. Se definía como un hombre de acción, antes que como un literato. Escribía con inusitada rapidez. Entusiasta de Miguel de Cervantes en torno a la historia y la literatura españolas. Años después, cansado de su vida de colonizador en la que cosechó grandes fracasos, Vicente Blasco Ibáñez, uno de los novelistas más famosos de aquel cambio de siglo, marchó a París, coincidiendo con el inicio de la Primera Guerra Mundial. Ingresó con 20 años en la masonería el 6 de febrero de 1887 adoptando el nombre simbólico de Danton. Formó parte de la Logia Unión nº 14 de Valencia y posteriormente de la logia Acacia nº 25. Participó en política de Brandon, caracterizándose por su oposición a la monarquía y sus ideales republicanos, manifestando los mismos en el periódico El Pueblo, que fundó en noviembre de 1894. Fue detenido en 1896 y condenado a varios meses de prisión. Entre los años 1898 y 1907, ocupó escaño en el Congreso de los Diputados representando al partido republicano denominado Unión Republicana, entre el republicanismo unitario y el federalista, más tarde por sus discrepancias con el partido se integró al Partido de Unión Republicana Autonomista. El novelista y republicano valenciano recibió el encargo personal del presidente francés Raymond Poincaré de escribir una novela sobre la guerra. Y ésta fue Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916). La traducción en inglés se


Vicente Blasco Ibáñez publicó en 1918 y tuvo una gran repercusión (libro mas vendido en Estados Unidos en 1919 segun Publishers weekly), hasta el punto que en 1921 se realizó la versión en cine (mudo en la época) protagonizada por un novel Rodolfo Valentino. El autor valenciano cultivó varios géneros dentro de la narrativa. Así, obras como Arroz y tartana (1894), Cañas y barro (1902) o La barraca (1898), entre otras, se pueden considerar novelas regionales. Al mismo tiempo, destacan sus libros de carácter histórico, entre los cuales se encuentran: Mare Nostrum, El caballero de la Virgen, el ya citado Los cuatro jinetes del Apocalípsis (1916), El Papa del Mar, A los pies de Venus o de carácter autobiográfico como La maja desnuda, La voluntad de vivir e incluso Los Argonautas, en la que mezcla algo de su propia biografía con la historia de la colonización española de América. Añádase La catedral, detallado fresco de los entresijos eclesiásticos de la catedral de Toledo. Murió en su residencia Fontana Rosa en Menton (Francia) el 28 de enero de 1928, un día antes de que cumpliera 61 años, de las complicaciones de una neumonía. Sus restos fueron repatriados cinco años más tarde, durante la Segunda República Española, y llegaron al puerto de Valencia el 29 de octubre de 1933. El mausoleo que proyecto para él la ciudad de Valencia no llegó a realizarse al estallar la Guerra Civil Española, según puede leerse en la biografía publicada por la fundación que lleva su nombre: «Su memoria fue borrada, sus libros prohibidos, su familia perseguida y sus bienes incautados. Las obras realizadas hasta ese momento en el mausoleo fueron destruidas y el solar donde se asentaba, en un lugar privilegiado del Cementerio municipal, fue utilizado años más tarde para construir el crematorio. A pesar de todo ello, sus restos se conservaron, y reposan en la actualidad en un nicho ordinario, casi anónimo, en el cementerio civil de Valencia».[1] Aunque por algunos críticos se le ha incluido entre los escritores de la Generación del 98, la verdad es que sus coetáneos no le admitieron entre ellos. Vicente Blasco Ibáñez fue un hombre afortunado en todos los órdenes de la vida y además se enriqueció con la literatura, cosa que ninguno de ellos había logrado. Además, su personalidad arrolladora, impetuosa, vital, le atrajo la antipatía de algunos. Sin embargo, pese a ello, el propio Azorín, uno de sus detractores, ha escrito páginas extraordinarias en las que manifiesta su admiración por el escritor valenciano. Por sus descripciones de la huerta de Valencia y de su esplendoroso mar, destacables en sus obras ambientadas en la Comunidad Valenciana, su tierra natal, semejantes en luminosidad y vigor a los trazos de los pinceles de su gran amigo, el ilustre pintor valenciano Joaquín Sorolla. Vicente Blasco Ibáñez era hijo de aragoneses y, aunque hablaba valenciano, escribió casi por completo sus obras en castellano con solo nimios toques de valenciano en ellas, aunque también escribió algún relato corto en esa lengua para el almanaque de la sociedad Lo Rat Penat. Conservó una villa en la Playa de la Malvarrosa de Valencia, a pesar de sus correrías por el mundo, en la que debatía con los intelectuales y amigos de su época. Esta villa actualmente restaurada es la Casa Museo Vicente Blasco Ibáñez. Quiso ser marino, pero su dificultad para entender las matemáticas le llevó a inclinarse por la abogacía. Su gran capacidad de estudio le permitía preparar las materias de todo un año quince días antes de los exámenes. Amaba la Música tanto o más que la Literatura. Wagner le apasionaba, su apoteósica música exaltaba su viva imaginación y soñaba con los dioses nórdicos y los héroes mitológicos como Sigfrido, nombre que más tarde pondría a uno de sus cuatro hijos. En su obra "Entre Naranjos", nos deleita con el simbolismo de las óperas del célebre compositor. En una reunión típica de la época, en que los jóvenes se reunían para hablar de música y literatura y recitaban poesías, conoce a la que sería su esposa y madre de sus hijos, María Blasco del Cacho. Comienza a imbricarse en la vida política de Valencia al asistir a las reuniones que el partido La Bandera Federal organizaba en el casino de las Juventudes Federales. En sus primeras intervenciones en público descubre que está dotado de un tremendo poder de persuasión. Si su pluma es certera, no lo es menos su oratoria, capaz de enardecer al auditorio y entusiasmar a las gentes insuflándoles grandes sueños. No es la llamada cuestión social de lucha de clases, planteada a lo largo del siglo XIX con los primeros brotes de socialismo activo y revolucionario el problema fundamental para Blasco; más bien se enfrenta a la realidad de la

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Vicente Blasco Ibáñez Valencia de aquellos tiempos en la que el analfabetismo del pueblo se unía a unas condiciones de vida precarias, y todo ello unido a unas creencias anquilosadas y enemigas de todo mejoramiento. Blasco Ibañez se ve en la necesidad moral de denunciar los abusos y contribuir al progreso del pueblo. Al organizar manifestaciones contra Cánovas del Castillo, es perseguido por la justicia y se oculta en algunos pueblos, pero finalmente llega a París, donde pasará el invierno de 1890 al 1891. Escribe crónicas de lo que ve para algunos periódicos y comienza su etapa periodística. A los 16 años ya había fundado un periódico semanal que, al ser de menor edad, puso a nombre de un amigo suyo zapatero. Más tarde fundará la editorial Prometeo, aún existente hasta 2005.

Estancias en Italia Perseguido nuevamente por la autoridad, viaja a Italia. La nostalgia de su tierra le hace abocarse a una incesante labor literaria. Surge así En el país del arte, que será una de las mejores guías de Italia. La fastuosidad de los monumentos y la grandeza de su historia pasan por la pluma de uno de los mejores escritores descriptivos de nuestro tiempo. Todas estas crónicas son publicadas en sucesivas entregas en su periódico. La catedral de Milán, el foro romano, en el que la imaginación del artista evoca la victoriosa entrada de las legiones romanas, el Vaticano, las obras de Miguel Ángel y Rafael, La Capilla Sixtina, Nápoles, Pompeya, Florencia, Venecia son descritos con una maestría inusitada. Ya de regreso a Valencia es apresado y pasa el invierno de 1896 a 1897 en la cárcel de San Gregorio. Allí escribe El despertar de Budha, precioso relato que narra la historia del gran místico Siddharta Gautama cuando huye del palacio de su padre para alcanzar la iluminación bajo el árbol Bodhi.

Estancias en Madrid Tiene que residir en Madrid por cuestiones políticas, y aquí conoce a los hermanos Benlliure; Mariano, el famoso escultor que posteriormente esculpiría una estatua con la efigie del novelista, y Juan Antonio, el pintor. Su estudio, dice Blasco, es el templo a la camaradería artística. Frecuenta la librería San Fernando, donde se relaciona con los intelectuales de su tiempo, Luis Morote, Santiago Rusiñol y Emilia Pardo Bazán, en sus escapadas a Madrid. Conoce a Rodrigo Soriano, periodista de El Imparcial, que se convertirá en su gran amigo, pero posteriormente también en su peor enemigo. Al igual que en París y en Italia, escribe crónicas para El Pueblo describiendo Madrid. Tras el asesinato de Cánovas del Castillo y el cambio de gobierno, Blasco regresa a Valencia. El 28 de abril de 1898, es elegido diputado republicano por Valencia en las Cortes, tres días después de haberse declarado la guerra con EE.UU. tras la voladura del Maine.

Estancias en América Uno de los retratos que Joaquín Sorolla le hizo al novelista, con el título de "Caballero español", fue adquirido por el museo The Hispanic Society of América de Nueva York. Poco después es él en persona quien viaja al nuevo continente. Tras una calurosa acogida en Portugal, viaja a Argentina, país que ejerció una profunda impresión en el escritor y donde fue recibido por miles de personas. En Buenos Aires ofreció conferencias sobre los más variados temas: Napoleón, Wagner, pintores del Renacimiento, la Revolución Francesa, Cervantes. Temas de filosofía, de cocina, etc. De Buenos Aires dice que es un París que habla castellano y en el Club Español de dicha ciudad habla del idioma como gran lazo de unión y de Cervantes como un rey a quien nadie destronaría. De España no nos separa sino el Atlántico - dice - y los mares no son nada ni son de nadie. Después de pasar por Chile, regresa a Madrid para escribir Argentina y sus grandezas, que no se volvió a editar desde que se agotó la primera edición. Tras un trabajo

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Vicente Blasco Ibáñez ininterrumpido de 12 y 14 horas diarias durante 5 meses, sale a la luz esta obra en la que cuenta todo lo que ha visto. Enardecido por una curiosidad insaciable, Blasco no descansó hasta recorrerlo todo para dejar viva impresión de ello en su libro. Pero el escritor volvería a Argentina. En esta oportunidad para ser agricultor. Con otros agricultores valencianos, funda la colonia Nueva Valencia en la provincia de Corrientes. Pero las excesivas dificultades, producidas en gran parte por la crisis que asola el país, le llevan a tomar la decisión de vender la colonia. Hoy en día, Corrientes y Nueva Valencia son el granero arrocero de la Argentina gracias a los procedimientos de regadío que llevó Blasco Ibáñez y a la labor de aquellos trabajadores valencianos. En Argentina también funda la localidad de Cervantes, en la provincia de Río Negro, que actualmente tiene mas de 2.000 habitantes. En julio de 1914 estalla la guerra europea. Blasco se convierte en corresponsal, visitando los frentes y las líneas de fuego. Con la guerra vienen la muerte, el hambre y la peste, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, título de la novela que culminará su gran éxito como escritor. El libro adquiere gran fama internacional en América, donde se vendieron más de diez millones de ejemplares. Todos quieren conocer al autor, y las fotografías del retrato al óleo que le hizo Sorolla aparecen en todos los periódicos. Es el libro más leído después de la Biblia. Cigarrillos, juguetes, jabones, portan la imagen de los cuatro jinetes. Mister Ibanyés se convierte en el hombre más popular de América. Nuevamente viaja al gran continente y habla en iglesias católicas, protestantes, masónicas, sinagogas. Todos le escuchan.

Vida personal Casó con Maria Blasco en 1891. A pesar de tener el mismo apellido, no eran familia. Tuvieron cuatro hijos: Mario, Julio César (fallecido a los 24 años), Sigfrido y la única mujer Libertad. Su mujer falleció en 1925 en Valencia, mientras él residía exiliado en Menton. Se casó en segundas nupcias en 1925 con Elena Ortuzar, de nacionalidad chilena.

Obras La obra de Vicente Blasco Ibáñez, en la mayoría de las historias de la literatura española en uso hechas en España, se califica por sus características generales como perteneciente al Naturalismo literario. También se pueden observar, en su primera fase, algunos elementos costumbristas y regionalistas. Sin embargo, se pueden agrupar sus obras literarias según su gran variedad temática frecuentemente ignorada en su propio pais, puesto que ademas de las novelas denominadas de ambiente valenciano (Arroz y tartana, Flor de Mayo, La barraca, Entre naranjos, Cañas y barro, Sónnica la cortesana, Cuentos valencianos, La Condenada), hay novelas sociales (La catedral, El intruso, La bodega, La Horda), psicológicas (La maja desnuda, Sangre y arena, Los muertos mandan), novelas de temas americanos (Los argonautas, La tierra de todos), novelas sobre la guerra, la primera guerra mundial (Los cuatro jinetes de la Apocalipsis, Mare nostrum, Los enemigos de la mujer), novelas de exaltación histórica española (El Papa del mar, A los pies de Venus, En busca del Gran Kan, El caballero de la Virgen), novelas de aventuras (El paraíso de las mujeres, La reina Calafia, El fantasma de las salas de oro), libros de viajes (La vuelta al mundo de un novelista, En el país del arte, Oriente, la Argentina y sus grandezas) y novelas cortas (El préstamo de la difunta, Novelas de la Costa Azul, Novelas de amor y de muerte, El adiós de Schubert) entre sus muchas obras.

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Títulos (en orden alfabético) • • • • • • • • • • • • • • •

Argentina y sus grandezas. (1910), disponible on line en [2] Arroz y tartana. (1894), disponible en [3]. Cañas y barro (1902) [4]. Cuentos valencianos.(1893) El caballero de la Virgen.(1929) El femater. (1893) El intruso. (1904) El papa del mar.(1925) El paraíso de las mujeres. (1922) disponible en [5]. El préstamo de la difunta disponible en [6]. El sol de los muertos. En busca del Gran Khan. (1929, publicada póstumamente) Los enemigos de la mujer. (1919) Entre naranjos. (1900), [7]. El fantasma de las alas de oro. (1930; publicada póstumamente)

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Flor de mayo. (1895) La araña negra. (1892) La Barraca (1898) [8]. La bodega (1904/5) La catedral (1903) [9]. La condenada y otros cuentos (1979) (Editado por sus herederos). La horda (1905) La maja desnuda (1906) La Tierra de Todos (1922) [10]. Los argonautas (1915) Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916) [11]. Los fanáticos (1894) Los muertos mandan (1909) Luna Benamor (1909) Mare Nostrum. (1918) Militarismo mejicano . (1920) Novelas de la costa azul. (1927) Oriente.(1907) Puesta de sol. Sangre y arena. (1908) Sónnica la cortesana. (1901) Vistas sudamericanas. ¡Viva la república!. (1893) La voluntad de vivir. (1907; obra publicada en 1953) La vuelta al mundo de un novelista.(1924)

Las obras originales de Vicente Blasco Ibáñez, según la legislación española, pasaron a dominio público en 2008 al cumplirse 80 años de la muerte de su autor.

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Adaptaciones al cine Hollywood fue pionera en llevar a cabo versiones de las novelas del valenciano, pero el cine español de la década de 1900 ya se encargó de realizar alguna adaptación. El propio escritor dirige junto a Max André la primera versión de Sangre y arena. Tuvieron gran éxito Los cuatro jinetes del Apocalipsis, una superproducción de Rex Ingram estrenada en 1921, que convirtió a Rodolfo Valentino en estrella, junto a Nita Naldi (Vincente Minnelli realizó otra versión en 1962); Sangre y arena'' (1922) de Fred Niblo, que consolida a Valentino como astro cinematográfico en todo el mundo, que tuvo una nueva versión con el mismo título dirigida por Rouben Mamoulian en 1941 con Tyrone Power, Linda Darnell, Rita Hayworth y Anthony Quinn; y Mare nostrum (1926) de Rex Ingram, con Antonio Moreno y Alice Terry en un papel de espía predecesor del de Greta Garbo en la película Mata Hari. Precisamente Greta Garbo debutó ese año en Hollywood con dos adaptaciones de Vicente Blasco Ibáñez: El Torrente, dirigida por Monta Bell y basada en Entre naranjos, y La tierra de todos que empezó a dirigir el maestro sueco Mauritz Stiller y terminó Fred Niblo. En 1929 se realizó una cinta con versión muda y sonora llamada La bodega, de Benito Perojo, con Concha Piquer casi debutando en el cine. Ya en el cine sonoro, sus obras fueron algo olvidadas, aunque sobresale una de sus historias de terror convertida en película: Los muertos andan (1936), donde el célebre realizador Michael Curtiz (Casablanca) dirigía a Boris Karloff. En 1941 se hace otra versión de Sangre y arena con todo lujo de medios y rodándose en technicolor para la 20th Century Fox. En España, Rafael Gil rueda uno de sus mejores títulos adaptando la obra Mare Nostrum en 1948. En el cine hispanoamericano también se hacen versiones de las novelas más famosas del autor, como "La Barraca" de 1945 dirigida por Roberto Gavaldón, (y también en las TV de Brasil o México) durante los 50 y 60, y en Hollywood se adapta una floja versión de La maja desnuda (1958) con Ava Gardner y Tony Franciosa que pasó sin pena ni gloria, y "Los cuatro jinetes del apocalipsis" en un sonoro fracaso de taquilla. Los años 70 suponen su redescubrimiento a través de la televisión en España: "La barraca", "Cañas y barro", etc. con actores de primera línea (Victoria Abril, José Bódalo) y guiones y realización de segunda, pero de gran popularidad. En los últimos años, brillaron dos producciones españolas para la TV basadas en obras del autor valenciano: Entre naranjos en 1996 dirigida por Josefina Molina, y Arroz y tartana en 2005, con una premiada interpretación de Carmen Maura. Tambien se hizo una biografía sobre su vida titulada Blasco Ibáñez, la novela de su vida en 1997 dirigida por Luis García Berlanga, con Ramón Langa y Ana Obregón como actores.

Referencias [1] Datos basados en biografía escrita po D. José L. León Roca. « Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez (http:/ / www. blascoibanez. es/ biografiabreve2. html)». Consultado el 26 de enero de 2011. [2] http:/ / www. archive. org/ stream/ argentinaysusgra00blasuoft#page/ 768/ mode/ 2up [3] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 16413/ 16413-h/ 16413-h. htm [4] http:/ / es. geocities. com/ netmundoweb/ blascoibanez/ barro. pdf [5] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 10822/ 10822-8. txt [6] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 14308/ 14308-8. txt [7] http:/ / es. geocities. com/ netmundoweb/ blascoibanez/ naranjos. doc [8] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 14944/ 14944-h/ 14944-h. htm [9] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 16670/ 16670-h/ 16670-h. htm [10] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 13519/ 13519-8. txt [11] http:/ / es. geocities. com/ netmundoweb/ blascoibanez/ jinetes. doc

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Vicente Blasco Ibáñez

Enlaces externos • Obras de Blasco Ibáñez (http://www.gutenberg.org/author/Blasco+Ibáñez) en el Proyecto Gutenberg •

Wikisource contiene obras originales de o sobre Vicente Blasco Ibáñez.Wikisource

• Biografía en el sitio web de la Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez (http://www.blascoibanez. es/biografiabreve.html/) • Biografía de Blasco en el Centro Virtual Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/blascoibanez/ pcuartonivel.jsp?conten=autor/) • Web oficial de la Fundación Blasco Ibañez de Valencia, con textos suyos, y cartas y más de 1500 fotografías y múltiples informaciones (http://www.blascoibanez.es) • Blasco Ibáñez (http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1478) • Textos gratuitos (http://es.geocities.com/netmundoweb/blascoibanez/blascoibanez.htm) • Informe del Consell Valencià de Cultura (CVC) sobre la sepultura de Blasco Ibáñez (http://cvc.gva.es/ archivos/183.pdf) • Periódico publicado por el Centro de Estudios León Roca que recorre la vida de Blasco Ibañez y las noticias contemporáneas relacionadas con él. (http://www.arteylibertad.org) •

Documental sobre la vida de Vicente Blasco (RTVE emitido el 17 de noviembre de 1986) (http://www.rtve. es/mediateca/videos/20090320/blasco-ibanez-triunfo-aventura/453617.shtml) • Filmografía de Vicente Blasco Ibáñez en YouTube (http://www.youtube.com/watch?v=Q-K7UhtIyZ0& feature=channel) • Vuelve a ver la serie de TVE "Entre naranjos". Además, encontrarás toda la información sobre el rodaje, entrevistas, galerías fotográficas y una guía sobre las rutas de naranjos (http://www.rtve.es/television/ entre-naranjos/) •

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Fuentes y contribuyentes del artículo

Fuentes y contribuyentes del artículo Novela realista  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=42160235  Contribuyentes: Aromera, Banfield, Cobalttempest, Daganzo.17, Dark, DerHexer, Dermot, Diegusjaimes, Efd 10, Endriago, Espilas, Francisco Escalda, Javadane, Joane, José Luis1, Laura Fiorucci, Libertad y Saber, Lin linao, Macarrones, Matdrodes, Phirosiberia, PoLuX124, Raystorm, Resped, RoyFocker, Rupert de hentzau, Sürrell, Tano4595, 66 ediciones anónimas Literatura española del Realismo  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=44388074  Contribuyentes: A ver, Alfdemon, Amadís, Aromera, Banfield, BlackBeast, Blanquivioleta, CarlosGG, Chabacano, Dark Bane, Dferg, Diegusjaimes, Digigalos, Espilas, Ferbr1, Gelo71, HUB, Irus, Jarke, Jmmz, Julian Colina, Kadellar, Laura Fiorucci, Macucal, Manuel Trujillo Berges, Marianico Benlliure, Martínhache, Mircalla22, Máximo de Montemar, Netito777, Octavio, Petronas, Phirosiberia, PoLuX124, Recaredo el godo, Resped, Retama, Rsg, RuLf, Rupert de hentzau, Super braulio, Uhanu, Urdangaray, Wikiléptico, Will vm, Xqno, Yeza, 94 ediciones anónimas Fernán Caballero  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=44718232  Contribuyentes: 21ainhoa, ARHEKI, Al59, Aromera, Ascánder, Azalee, BENDER35, Catón, Cookie, Cárdenas, Diegusjaimes, Emijrp, Faelomx, Gabrielro, HermanHn, Jecanre, José Luis1, Ketamino, LadyInGrey, Lecuona, Manuel Trujillo Berges, Mdelt, Paintman, Pozosdulces, Rupert de hentzau, Sa, Titeuf06, Toolserver, Will vm, Winsur, 40 ediciones anónimas Pedro Antonio de Alarcón  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=44604359  Contribuyentes: ARHEKI, Aromera, Ascánder, Auno, Biasoli, BlackBeast, C. 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ediciones anónimas Emilia Pardo Bazán  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=44723353  Contribuyentes: 3coma14, Aromera, Ascánder, Bunchi, Cgb, Chichi larue, CommonsDelinker, Cookie, Cora79, Dagane, Danny198, Dianai, Diegusjaimes, Doctor seisdedos, Ecemaml, Eduama, Eduardosalg, Eligna, Elvire, Erich Nohe, Escarlati, Fadesga, Felipealvarez, Friera, Gabri-gr-es, Gizmo II, Gons, Gsrdzl, HUB, Humberto, Iduarte, Ignacio javier igjav, Iuvens, Jjvaca, Jorge 2701, Jorge c2010, Kadellar, Kordas, LMLM, LadyInGrey, Lobo, MVF, Macarrones, MarisaLR, Martorell, Matdrodes, Matisorel, Michelet, Máximo de Montemar, Netito777, Oleirosuniversal, Opinador, Oscarjosejim, Petronas, Rafa Aguirrebengoa, Rastrojo, RoyFocker, Rupert de hentzau, Sabbut, Santiperez, Spangineer, Super braulio, Taichi, Tunice, Urdangaray, Vitamine, Walter closser, Wikielwikingo, 184 ediciones anónimas Vicente Blasco Ibáñez  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=44766646  Contribuyentes: -jem-, 2deseptiembre, 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Licencia

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Realismo y Naturalismo