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Investigaciones

recuerda cómo bajaban la uva en carros hasta la bodega de Carot para pisarla. No olvida que estaba en la calle que nos lleva al cementerio. Han sido muchas las floristerías que se han ubicado en esta calle, así como los industriales de lápidas, como Mármoles Cabedo que permanecen en esta vía desde 1919 con los hermanos Vicente, Eduardo y Francisco Cabedo.

Destilerías Vidal y bodegas Carot Blay.

Hablar del «arriba de la vía», en aquellos años sesenta y setenta, es hacer una de las crónicas de Castellón y un ejercicio de recuperación histórica. Es hacer valer un tiempo pasado y unas relaciones sociales que, a pesar de estar situadas en una ciudad específica, son comunes a otras personas y lugares de todo el mundo. Hay muchas barreras en nuestras ciudades, en nuestros pueblos. En nuestro Castellón, la vía marcaba unas barreras muy claras, lo mismo pasaba con otros barrios como el mío, ahora De l’Armelar, puesto que cuando cruzabas la calle de Navarra o la ronda del Mijares te adentrabas en otra ciudad.

5. Testimonio de Teresa Vivar Ver pasar los trenes era su distracción. Teresa cantando aquello de moliendo café me paso la vida, nos recuerda que ella nació en la calle del Cardenal Costa, el antiguo camino del Cementerio de Castellón. Recuerda la casa de su tía y los huertos de almendros que todavía quedaban en la cercanía de los masets donde la gente veraneaba. También recuerda ilusionada que, justo al lado de donde vivían, tenía su consulta el doctor Juan Tirado. Nos habla de la Villana, una mujer que tenía muchos hijos y como a su tía Fina, casada con un militar, le bajaban la comida en tartana desde el cuartel. Aquella mujer le pedía, diciendo a su tía «no tengo para cenar» y les daba a comer. Una de las hijas de la Villana estuvo de criada e iban a juntas al Parque. La serrería que había y cómo, cuando descargaba alguna tromba de agua, las tablones flotaban por la calle, según le contaron. Se contaban muchas historias tenebrosas de esta serrería. Y cómo no, puesto que todavía nos queda una cerámica, las destilerías de Miguel Vidal, también las bodegas de José Carot Blay, muy características en esta zona de Castellón. Teresa

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Nos encontramos fuera de la ciudad; en la misma calle también estaban los hostales para los arrieros y los ordinarios que bajaban las mercancías de los pueblos. Posteriormente, los ordinarios se ubicaron en las calles de abajo de la vía, pero bien cerquita de ella. En esta parte de arriba de la vía encontramos empresas de transporte como las de Monfort, Viciano o Rallo, que posteriormente han pasado a zonas más accesibles. Cómo no, también había talleres de reparación de vehículos. También recuerda la visita, en 1976, del rey Juan Carlos I, siendo alcalde Vicente Pla Broch, y cómo engalanaron la calle todos los vecinos. Teresa nos ha descubierto, con su testimonio, el Castellón de arriba de la vía.

6. Salida a “arriba de la vía” Llega el día en que nos desplazamos a arriba de la vía. Entramos antes que nada, con normalidad, a almorzar en una cafetería-pastelería, a pesar de que Rogelio quiere ir a un bar, ya que dice que no tendrán aceitunas. Finalmente accede y no le faltan las olivas. Amador y Rogelio han podido bajar conmigo en el coche, Teresa ha tenido que bajar con un transporte adaptado por sus condiciones físicas. Estamos en la calle del Cardenal Costa y Teresa nos explica con detalle lo que nos había anticipado en las sesiones de trabajo. Amador recuerda que cuando bajaban a Castellón, dejaban el coche por esta zona y que la calle del Cardenal Costa era la de salida y el paseo de Morella, el de entrada a la ciudad. Rogelio narra una simpática anécdota de uno de sus viajes en Castellón. Entrando por el paso a nivel, una vez llega a la Farola, un guardia urbano le silba y le dice que si no había visto el semáforo en rojo. Rogelio le pregunta que qué era un semáforo. El urbano le dice que en rojo no puede cruzar y que le tiene que poner una multa. Él quiere saber cuánto cuesta la multa y le contesta que cuatro pesetas. Entonces, Rogelio se echa mano al bolsillo y ve que tiene 20 pesetas. Decide pasar cuatro veces más en rojo. Lo que no entendía Rogelio era que si no pasaban coches, por qué no podía cruzar.

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Memoriaviva8 cas web  

Publicación del proyecto Patrimoni del Programa de Extensión Universitaria. Universitat Jaume I de Castellón

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