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Índice Índice...........................................................................................................................2 Introducción: Las preguntas........................................................................................3 Génesis 1.0 (Según alguien que no lo vio pero se lo contaron)..................................4 Génesis 2.1 (Según algún conspiranóico) ...................................................................6 Génesis 3.1415 (Según un escéptico) .........................................................................8 1...................................................................................................................................9 2 ................................................................................................................................11 3 ................................................................................................................................13 4 ................................................................................................................................16

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Introducción: Las preguntas "Las preguntas son la clave para llegar a la verdad. Durante toda la historia de la humanidad, e incluso antes de ella, el hombre se ha hecho preguntas. Al principio eran cuestiones simples, como: ¿serán comestibles los gatos? ¿Cuáles son los mejores lugares para marcar territorio? Pero poco a poco las preguntas fueron ganando complejidad. ¿De qué están hechas las nubes? ¿Por qué crecen los árboles hacia arriba? Hasta que finalmente se llegó a 'Las Preguntas': ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es el sentido de la vida? Hay preguntas dolorosas (como ¿a qué saben las ortigas?), hay preguntas profundas (¿de dónde sale el agua de los pozos?) y hay preguntas sencillamente estúpidas (como las que te haces cuando estás en el baño). Pero todas tienen algo en común: Todas tienen respuesta. Cada respuesta es una pequeña verdad. Un pequeño paso que nos acerca a Todas Las Verdades." Rafael Umbriosa, Monje benedictino de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, quién a pesar de ser del siglo XII escribía como en el siglo XXI.

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Génesis 1.0 (Según alguien que no lo vio pero se lo contaron) Observó el escenario que acababa de terminar con ojo crítico. Desde luego no estaba mal para cuatro días de trabajo. Quizá había puesto demasiado verde, pensó. O tal vez debería haber dicho que quería una tapa color marfil en lugar de una azul. Pero no, cambió de parecer: así estaba perfecto, habría que ser ciego para no darse cuenta de que era bueno. Una vez decidido esto, volvió su mirada hacia las innumerables figurillas. Las había encargado describiéndolas con pelos y señales. Todas eran diferentes. Algunas tenían un aspecto más bien vulgar. Con otras había que reconocer que se le había ido bastante la cabeza. Pero cada una era una diminuta obra de arte. Con sumo cuidado, fue cogiéndolas y depositándolas en el escenario. No se dio prisa ni con las últimas, que ya empezaban a moverse y le hacían cosquillas en las manos. Había invertido dos días en ellas y no iba a estropearlo en el último momento. Cuando todas estuvieron en su lugar, contempló el conjunto con satisfacción, por que vio que era bueno. Respiró hondo: llegaba el momento clave. Tenía el escenario y los actores secundarios, pero faltaba el protagonista. Abrió la caja de masa y se dispuso a moldearlo personalmente. Era demasiado importante como para pedirlo de palabra. Y entonces se quedó en blanco. ¿Qué aspecto debería tener el protagonista? Después de un rato pensando, se dio cuenta de que la respuesta era obvia. El mejor modelo, era por supuesto, su propio ser. Así que se puso a moldearlo a su imagen y semejanza. Cuando lo terminó, le gustó mucho. Pero, después de todo, una obra de tal importancia quizá requiriese de más de un protagonista. Si no, no iba a divertirse nada de nada con aquello. Así que echó de nuevo mano de la masa, e hizo otra figura igual. Bueno, más o menos igual. Le ponía mucha ilusión pero la escultura no era lo suyo.

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Al terminar este otro, se dispuso a hacer un tercero. Pero ¡lástima! No había suficiente masa en la caja. En fin, tendría que conformarse con dos. Esperó impaciente a que se secaran. Para entretenerse con algo, cogió restos de masa y le puso uno en el centro de la cabeza a cada figura. ¡Ja, ja! Tenían un aspecto tan cómico con esos bultos en la parte delantera de la cabeza. Cogió un poco más de masa, y le puso un colgajo entre las piernas a la primera figura, y dos en el pecho a la segunda. No pudo contenerse y prorrumpió en una monumental carcajada. ¡Qué aspecto más ridículo! Rió de buena gana durante unos minutos. Cuando se cansó, decidió quitarles aquellos apéndices grotescos. Pero ¡oh! Su aliento había hecho secar la masa. Gritó “¡Mierda, ahora se quedarán así para siempre!”. Suspirando, los dejó con resignación junto con las demás figurillas en el escenario. —¡A comer! —se escuchó. Se levantó como impulsado como un resorte y, antes de correr hacia el delicioso aroma de la comida, volvió la vista a su creación. Vale, los protagonistas tenían sus defectos, pero vio que eran buenos. ¿O no?

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Génesis 2.1 (Según algún conspiranóico) Las luces de la nave se fueron apagando mientras la nave plateada descendía suavemente sobre la superficie del planeta. El hombrecillo verde se asomó por la parte superior, salió al exterior y avanzó por el techo con zancadas decididas. Luego tropezó con la escotilla, cayó por el borde de la nave y se dio de bruces contra el suelo. Maldijo la gravedad de ese planeta, preguntándose por qué no podían habitar esas formas de vida tan prometedoras en una nebulosa de gas como aquella de la que procedía él. Miró su reloj de pulsera: sólo podría permanecer allí durante quinientos microciclos más. Después de ese tiempo el glamuroso verde botella de su piel, que tanto le había costado adquirir en la estrella central de Orión, comenzaría a volverse de un amarillo muy 'rarito'. Y no quería que sus conciudadanos dudasen de su condición sexual. Se apresuró a buscar alguno de aquellos animalillos esquivos que le habían traído hasta allí... ¡Ahá! Había uno entre la vegetación. Se acercó cautamente, muy despacio. Sus apéndices se situaron a ambos lados del bichejo peludo de forma casi imperceptible y... ¡se cerraron sobre él!. Lo elevó orgulloso. No pensaba que fuera a ser tan fácil. Sacaba la jaula electromagnética cuando notó un dolor punzante. Chilló, soltó a su presa y empezó a lamerse la mordedura. ¡Maldita alimaña!. Salió corriendo tras ella a toda velocidad. Una sólida rama en la frente frenó su avance, pero su cuerpo dió una voltereta y siguió a la carrera con tan solo una pequeña inflamción. Después notó que acababa de pisar algo blando y caliente, según vió acto seguido de color marrón y aroma a metano. Soltando pestes por la boca, se abalanzó sobre su presa. Sin embargo, una enorme criatura escamosa con largos dientes y afilados cerró sus fauces en torno al animalillo antes que él. 'Ah, no ¡Eso sí que no!' Echó el puño hacia atrás, golpeó a la criatura en todos los morros, sacó el bichejo de su boca y lo metió en la jaula electomagnética. Se dispuso a irse. Lo pensó mejor. Se volvió hacia la criatura, le dio una patada en las costillas y regresó a su nave.

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Miró el reloj: le quedaban doscientos microciclos. '¡Deja a ese animal! ¿Cuándo comprendereis los maprokianos que estas formas de vida sensibles no son material para vuestros experimentos genéticos?' El maprokiano buscó a su alrededor la fuente de la comunicación telepática. No tardó en ver la otra nave y, ante ella, la forma de luz que le estaba hablando. —Calla, estúpido halogenita! ¡Por chorradas como esa sois los pringaos de la galaxia! 'O lo sueltas de inmediato o...' —No tengo tiempo para esto. Mi bronceado está en juego. — respondió el maprokiano, echándose la mano a la pistola de rayos en su cinturón. La forma de luz le lanzó una honda (también de luz) que le dió de lleno en los ojos. —¡Arg, mis globos oculares! ¡AHORA SI QUE LA HAS CAGADO, TÍO! —El marprokiano, fuera de sí, puso la pistola en 'MAX' y disparó a discreción. No veía nada, pero no lo necesitaba: nada podía sobrevivir al impacto de su pistora en 'MAX'. Aparte de un ligero olor a refrito, no notó que acababa de causar la extinción de todas las formas mayores de vida del planeta. Al intentar meterse en la nave, se volvió a golpear contra el marco de la puerta allí dónde ya le había dado la rama. Finalmente, irrumpió en el laboratorio y se acercó a la mesa de experimentos. Calculó que le quedaban menos de cincuenta microciclos. Cogió al animalillo con un apéndice y alargó el otro de forma tentativa. Éste pasó de largo un matraz en el que, para alguien que supiera leer maprokiano y no estuviera cegado, ponía 'ADN mutágeno para generar virulentos engendros genéticos' y cogió otro un poco más allá que ponía 'Muestra de orina del abuelo para los análisis de la diabetes'. Roció con ella al bichejo, lo echó de una patada de su nave, y despegó dando tumbos de aquella maldita roca.

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Génesis 3.1415 (Según un escéptico) ¿Y yo qué cojones sé? Ni que hubiera estado allí.

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1 ‘Marta, eshtás borrasha.’ Pensó con una expresión grave que pretendía combatir el estupor etílico. Un momento ¿lo había pensado, o lo había dicho? ‘Da igual lo borracha que esté una, jamás se arrastran las ce-haches en los pensamientos. Así que lo has dicho en voz alta. Joder, Marta, que tía más lista eres. Aunque la cara con que te mira todo el mundo es una pista más evidente… ¡Un momento! ¿Esto último lo he pensado o lo he dicho?’ Raquel se inclinó hacia ella para hablarle. —Va siendo hora de volver a casa. —¡Y VOLVER, VOLVER, VOLVEEEEEEER a tush brazos otra vesh…! Ambas soltaron una carcajada. —¡Arriba señorita mariachi! Te acompaño a casa. —Mmmmmmm… naaaaaaaaah. Shi vivo muy cerca. En cinco minutos eshtoy allí. Aún son las dosh, y no te quiero fashtidiar el ligue. El chico próximo a Raquel enarcó una ceja. Ésta le lanzó una mirada reprobatoria por hablar tan alto. —Bueno, en realidad ya son las cuatro. ¿Seguro que puedes ir a casa sola? —¡Eh! Mira. —Marta se puso en pié en mitad del parque, y empezó a tocarse la nariz a la pata coja—¿Controlo o no controlo? —¿Intentas convencerme de que no te acompañe o de que lo haga? Marta abrazó a Raquel. —Bueno, hashta maniana. Que ushté lo pashe bien. Raquel se despidió de ella con la mano y se volvió hacia su ligue.

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Tras un rato de caminata, un grupo de chicos apareció tras la esquina. —¡Eeeeh! ¡Esa rubia preciosa! —Gracias. —murmuró, pasando de largo. Cuando era más joven solía responder a los cumplidos con autocríticas. Cosas como ‘¿Mis ojos bonitos? Pero si son marrones normales…’. En parte porque le parecía que no los merecía, en parte porque creía que la modestia era importante. Sin embargo, hacía un par de años, a eso de los diecinueve, se había dado cuenta de que lo mejor que se podía decir era simplemente gracias. En ese momento, sin embargo, cambió de idea. A partir de entonces respondería a todos los cumplidos con un elegante: ‘Eso lo será tu puta madre, capullo’. Aunque se lo dijera el príncipe de Asturias. Bueno, a él le respondería: ‘Eso lo será vuestra puta madre, su majestad’. Para colmo, se estaba yendo por la pata abajo. Afortunadamente, pasaba cerca del monasterio benedictino de su barrio, cuya fachada sur era lo más parecido a unos lavabos públicos en dos quilometros a la redonda. Buscó un lugar confortable, tras el contenedor de basura y se acuclilló. Había un montón de papeles fuera del contenedor. Documentos de los religiosos. Al parecer los monjes no practicaban el reciclaje. Entre todos los papeles había un libro. O algo que en algún momento había sido un libro. Cuando termino de mear, lo cogió para ver si podía usarlo para secarse. Sus páginas eran gruesas, ásperas y probablemente llenas de bacterias todavía desconocidas para la ciencia. Parecía una Biblia normal pero...

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2 Querido lector, si estás leyendo este texto escrito con una tinta reactiva al orín de mi invención capaz de perdurar durante al menos mil años® es que no eres uno de esos malditos meapilas. Bueno, por lo menos no en sentido metafórico. Así que te confiaré algunos mis secretos. Hablaba de preguntas y respuestas. Fue precisamente en busca de respuestas que con dieciséis años me embarqué en las cruzadas de Dios nuestro señor, así llamadas porque íbamos hasta tierra santa y los musulmanes nos cruzaban la cara a ostias. Y el peor de todo era Saladino, menudo cabrón. Que nos invitaba a ir a su fortaleza y dejaba encima de la puerta entreabierta un cubo de brea ardiendo, para que se te cayera encima al entrar. Él se partía el pecho a reír mientras pensabas como ibas a explicarle a la parienta las manchas de engrudo, que luego no salen ni con lejía. Hasta que un día que nos estábamos tomando unas cañas, Sir Petardur se fue un momento a ligar con la camarera y le dejó su birra a Saladino. Cuando volvió, se puso a beber y hasta que llegó a la mitad no se dio cuenta de que estaba caliente, no tenía gas y sabía raro. Al verle la cara, el Saladino no se podía tener en pie de la risa. Así que Sir Petardur se cabreó (y con toda la razón, joder) y dijo 'De ésta vas al rey'. Y al cabo de un par de días ya se presentó allí Ricardo Corazón de León, con la armadura de los domingos y todo, y le dijo a Saladino que 'A ver que cojones pasa, que me ha dicho un pajarito que vas por ahí meando en la cerveza de los demás y la cerveza es sagrada, cago'n dios. Además uno quiere montar una cruzada seria ¿y tú aquí de cachondeo? Pues eso si que no, ostia.' y ahí ya Ricardo cogió dos medias lunas de acero, las enderezó con las manos, hizo una cruz con ellas y se las estampó en la cara. Luego arrancó cuatro arcos de herradura y se los puso a su caballo y arrancó la cúpula de una mezquita, se la puso en la punta del cipote y la usó como preservativo para violar a todo el harén. O por lo menos eso nos contaron. Y según los historiadores eso fue todo, luego nos cogimos el metro hasta Europa a pasar la resaca. Pero yo se algo más. Yo

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estaba de guardia cuando por la noche media docena de hombres de Ricardo sacaron de la fortaleza de Saladino un cofre enorme. Luego se lo entregaron a otros seis hombres, que mataron a los primeros diciendo: 'Nada personal, pero no podemos permitir que nadie sepa de ésto.' Luego se lo entregaron a Ricardo, quién a su vez mató a los otros seis y se comió los cuerpos de los doce para ocultar las pruebas. Y luego soltó un eructo terrible. Hasta entonces nadie me había visto, pero como siempre he sido un tipo educado le dije: 'Buen provecho, majestad' 'Puf, gracias, voy a tener una digestión pesada' 'Veo que acabas de recibir un paquete' 'Bah, bueno, sí. Pero no es ninguna reliquia de poder inimaginable relacionada con las fuerzas misteriosas que gobiernan el universo ni nada.' 'Si, claro. ¿Y entonces por qué has matado a doce porteadores y te has comido sus cuerpos, pillín?' '¡Ja, ja, ja! Vaya me has pillado. Bueno, podría despertar a medio ejército para matarte pero seguramente huirías al desierto, dónde sobrevivirías milagrosamente gracias a la ayuda de algún extraño y gracioso compañero para finalmente volver a Europa bajo una falsa identidad con el objetivo de vengarte por haberte robado tu vida. Así que mejor nos ahorramos esa parte y tú te limitas a cambiar de identidad cuando llegues a Europa para que no te mate, ¿vale?' Joder con el Ricardito, me jodió la vida pero tengo que reconocer que era un tío práctico y elegante. Rafael Umbriosa, Todo lo que querías saber pero nunca te habías atrevido a preguntar sobre la vida, el universo y todo en general.

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3 -¿Entonces qué opina? -Me parece bien que fichen a jugadores extranjeros, pero ¿y la cantera? ¿eh? ¡Hay que pensar en la cantera!. -El Doctor Izquierdo, catedrático en historia, se ajustó las gafas con gesto grave. -Tengo un sobrino de diecinueve años que entrena todos... -Doctor, me refería al libro medieval que le he traído. Deje el marca de una vez. -Ah, eso. Muy interesante, si. Parece auténtico, aunque para saberlo con seguridad habrá que datarlo. -¿Cuando empezamos? -Bien, como sabes es un largo proceso que requiere analizar su composición química, hacerle la prueba del carbono catorce, datar el estilo de la caligrafía y los modismos del leguaje... -Buah, troncos, -dijo El SeBaSs- ¿desde cuando escriben libros los raperos? Algún profesor con muy mala sangre había endilgado a Sebastián Rodilla en el grupo de Marta para el proyecto de fin de carrera. En general, tenía aspecto de que alguien le había dado un gancho demasiado fuerte en el mentón y lo había dejado estirado y encorvado. -A ver Sebas, cariño -Marta se volvió hacia él- la gente mayor está intentando hablar de este libro viejo ¿ok? -Pero si yo también estoy hablando del libro, tronca, que lo ha escrito un emsi extra grande. Lo pone ahí. -'MCXL', mil ciento cuarenta -leyó el Doctor Izquierdo-. Ejem. Obviamente no se puede uno fiar de lo que diga el texto hasta haber comprobado su autenticidad. Pero está bien tener una hipótesis de partida. Lo consultaré con uno de mis colegas que es experto en Místicos Objetos de Conocimiento y Omnipotencia.

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-Los expertos en MOCOs siempre me han parecido poco de fiar -apuntó Marta. -Por favor, conozco a Robert Clancy desde la universidad. -Entonces, tron -interrumpió el SeBaSs-, ¿el proyecto está finiquitado? -Supongo que el profesor querrá esperar a los resultados... El Doctor Izquiero de ajustó las gafas con aire grandilocuente. -Por supuesto. Si mi atleti gana al sevilla hago aprobado general, por mis huevos. En cuanto al libro, os mantendré informados. Marta salió del despacho dispuesta a investigar por su cuenta. Pero había algo que la inquietaba. -Sebas, ¿Por qué estás estudiando historia? -La burra se me quedó sin gasofa justo delante de la facul el día que vine a matricularme ¿sabes?, y como estaba lloviendo lo que no está escrito entré y aquí estoy. Marta estaba un tanto confusa. -¿Y cómo has llegado a este curso? El SeBaSs, en mitad del pasillo de la facultad, se sacó una china y empezó a calentarla con el mechero. -Pues por la beca, tronca, por eso me daba igual la carrera. -¿Beca de qué? -De GM de wapedrez. -¿Gran Maestro de ajedrez? -Nonono, eso es cuando lo juegan los pringaos. Cuando juego yo es wapedrez ¿sabes? A la uni le interesa tener por aquí a alguien con un Elo de 2623.

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-Eso no puede ser. Te situaría entre los cincuenta mejores jugadores de ajedrez del mundo. -Ya ves, tronca -respondió el SeBaSs guiñando un ojo-. ¿Te vienes conmigo a un descampado en la vespino? -Esto... me encantaría, pero tengo que investigar sobre el libro. Para lo cual sería importante que me devolvieras esa página con la que estás intentado liarte un porro.

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4 En un lugar oscuro una sombra sospechosa se acerca a otra que le hace una reverencia. -Al parecer el Códice ha sido encontrado, hijo. -¿El del siglo XII, Amo? -Así es. Si fuera real, podríamos volver a estar tras la pista del MOCO1 después de tantos años de oscuridad. -Son grandes noticias, Amo. ¿Debemos despertarle? 2 -No, no. Las noticias son esperanzadoras, hijo, pero no debemos precipitarnos. Tengo otra tarea para tí. -Lo que ordenes, amo. Precisamente tenía que decirte que se necesita una escobilla nueva. -¿Ah, si? ¿En qué lavabo? -En el del despacho general, amo. -¡Tonterías! Esa aguantará aún unos meses, tú frota bien fuerte. -Lo que ordenes, amo. -Pero no era eso lo que te iba a ordenar. Escucha con atención...3

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Místico Objeto de Conocimiento y Omnipotencia

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Nótese que no dice a quién despertar. Ha hablado de despertar a alguien pero no ha dicho quién. ¿Quién será? Sin duda alguien susceptible de ser despertado ¡Aaaaaah, misterio misterioso! Deberás seguir leyendo para averiguarlo, querido lector. La frase está a medias, por lo que no se sabe qué es lo que El Amo le está ordenando su subordinado. De quienes te recuerdo, querido lector, no sabes ni los nombres ¿Se puede ser MÁS misterioso? 3

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Tota Veritas 1-4  

La novela que contiene todas las verdades y algunas más de propina. (Desde la introducción a la entrega 4)

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