Lo grave de la situación precipitada en el país desde el 21 de diciembre -día en que el Congreso no logró la votación para vacar al presidente de la República- no es tanto la concesión del indulto a Alberto Fujimori, sino que el actual presidente haya utilizado el indulto para canjearlo por los votos que necesitaba para protegerse de los cargos de corrupción que el Congreso le hizo.