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pulmones querer escapar de su propio cuerpo junto con su corazón que palpita incontrolablemente. Al poner su mano en la mesa junto a la de ella, puede sentir como se ponen sus pelos de punta y su piel se llena de escalofríos que invaden su entregado cuerpo. Todo esto sucediendo en un lugar donde la cantidad de gente no tiene importancia, donde el fino restaurante lleno de decoraciones exageradas donde hasta la más pequeña copa brilla como si fuese de oro puro es ignorada por los dos enamorados que no tienen ojos para nada más que para ellos, y sus oídos no escuchan nada más que su propia respiración y la suave voz que sale de los dulces labios de los dos que se mueren por

unirse el uno al otro y hacer el primer beso realidad, ese loco beso que hace que el hombre tenga un trabajo difícil en cuestiones de amor ya que se espera que el tenga la iniciativa. El hombre tendrá que tener la firme iniciativa en todo lo que se haga de principio a fin en una nueva relación, desde el primer beso puro e inolvidable que enloquecerá a su ya caída y entregada amada, hasta el “¿te quieres casar conmigo divina flor de mi eterna primavera?” Todo esto es complicado para una fuerte persona a la que se le ha enseñado a no llorar y no mostrar sus débiles sentimientos. Pero cuando el hombre se encuentra locamente enamorado, no le importa que tan duro sea su

trabajo para querer impresionar a su pequeña flor que rociara con el fugaz amor que sale de sus entrañas sumergiéndola en un millón de hermosas palabras que la llenaran de vida en un mundo donde el amor es el único que puede hacernos volar como aves tratando de huir al sur donde el preciado calor del sol nos espera. ■

Perspectivas Mayo  

Karina, Emily, Alyssa, Maureen, Alice, Juan, Eva, Nina