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Pasaron los días y no recibía una respuesta sobre la entrevista. Cuando había perdido todas mis esperanzas, mi celular finalmente sonó y respondí. Era la recepcionista otra vez, ofreciéndome un trabajo y que tenía que ir el próximo día para conocer todos los detalles. El siguiente día fui y estaba más nerviosa que el día de mi entrevista. Entré a las grandes oficinas y abrí la puerta enorme. Inmediatamente, sentí el deseo de trabajar y crear de todos los trabajadores de la oficina. ¡Qué sentimiento abrumador! Encontré a la recepcionista, que aunque me llamó, no me conocía, y ella me acompañó a la sala de juntas. El consejo de administración y Carolina Canela estaban presentes y empezaron a hablar conmigo sobre el trabajo. Estaba muy feliz cuando Carolina Canela me dio noticias que me asustaron, en las presentes circunstancias. Ella me pidió que creara un desfile de modas entero con la colección que presenté en la entrevista. Yo tenía que encontrar mis modelos, ropa, almacén y lugar toda sola y presentar el desfile hace diez días. Este desfile era mi prueba por trabajo y si tenía éxito, iba a obtener la posición de asistente de diseñadora de moda permanentemente. Mi corazón me dio un brinco al recibir esta noticia. Quería este trabajo como nunca en mi vida, entonces me puse de acuerdo y comencé mi trabajo en mi nueva oficina. Pasaron cinco días y trabajé como un burro. Llegué a la oficina a las siete de la mañana y salí a las diez de la noche. Ya tenía hecho la mitad de mi trabajo y mis modelos iniciales me abandonaron. Después de una búsqueda frenética, por fin encontré un equipo fantástico de modelos: Davíd, Marcela, Sylvia y Pablo. Me alegró que un aspecto de la organización fuera finalizado, porque todos los otros aspectos eran muy arduos. Las telas que ordené no llegaron porque hubo un error en el envío y mi gran paquete de telas llegó a Inglaterra. Entonces, tuve que ordenar otra vez y verificar tres veces con la compañía que el paquete llegaría en un día.

Al día siguiente, el sexto día de preparación, mi segundo paquete de telas llegó, pero los servicios de correo lo entregaron a la oficina del otro lado de la ciudad. Yo tuve que conducir por la ciudad para recoger este paquete y finalmente comenzar a fabricar mi ropa. Por dos días no dormí porque tenía que estar lista con la ropa para el ensayo general, incluso para la organización de las luces y sombras, la música etc. La mañana del ensayo general, yo llegué al auditorio y me encontré sola. Ninguna persona llegaba. Llamé a los modelos preguntando donde estaban. Nuestra conversación fue muy parecida a esta: “Hola Marcela, tenemos un ensayo general hoy a las nueve. ¿Dónde estás? ¿Por qué no estás en el auditorio?” “Ay, ¿qué hora es?” “Son las nueve y media”. “Oh, perdón. No sé. Vengo pronto”. Por supuesto, yo tenía aun más problemas; la administración de la compañía me dijo que no tenía que preocuparme con la confirmación por un equipo de bastidores. Creo que nadie informó al equipo del auditorio, porque por el ensayo general, no había nadie entre bastidores. Me puse en estado de desesperación y llamé a la administración por más información. Dos horas más tarde, un modelo vino, minutos pasaron y otros llegaron también. Todos me daban miradas de muerte como si yo hubiera hecho algo malo. No entendía nada, pero sus miradas me ponían nerviosa. Además, tuvimos que esperar una hora más por el equipo de bastidores del auditorio; la situación estaba pesada. Pasaron cuatro horas en total en las que esperábamos, estábamos muy atrasados según mi horario y nadie tuvo ninguna pasión para trabajar en el desfile. Todos parecían zombis, moviéndose sin palabras y sin mostrar expresiones. No quería preguntarles, en vez, di un resumen de nuestro desfile y esperé que todas mis calamidades de los últimos nueve días se resolvieran pronto. .

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Perspectivas Mayo  
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Karina, Emily, Alyssa, Maureen, Alice, Juan, Eva, Nina