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Un informe sobre la Misión Presidencial de niños huérfanos por SIDA en el África subsahariana, dice que “ [...] AIDS in sub-Saharan Africa is stalking women and young people, shattering families, and placing extraordinary burdens on the extended family and village systems that have been the backbone of African childrearing tradition”. Por lo tanto, son conscientes y lo que es evidente es que ellos saben que hay un problema y que están tratando de detenerlo. Lewis menciona en su primera lectura cómo “[...]ActionAid argued- and the argument seemed to be unanswerable- that over 60 percent of ODA should be called ‘phantom aid,’ aid that is never really available for the purposes pretended. Where, then, does the money go?”. Lewis hace una pregunta intrigante. En la actualidad, ¿dónde en realidad va este dinero? Los participantes de las Naciones Unidas (NU) y de G8 Summit (una reunión de ocho países influyentes que se comprometieron a ayudar a eliminar el SIDA en África) tomaron parte en un acuerdo para dar un cierto porcentaje de dinero anualmente a la lucha contra el SIDA en África. Si los participantes de las NU y del G8 Summit decidieron proporcionar a África un cierto porcentaje de dinero cada año, ¿cómo es que no podemos observar ningún avance o cambio? Nadie quiere señalar con el dedo y acusar a la gente de la inacción, y en realidad algunos países de la NU están dando mucho más dinero que otros. Eso en sí mismo es un acto de altruismo y estas organizaciones se enorgullecen de lo que están haciendo. No es justo ni preciso acusar a estos países de la apatía y la indiferencia y también es peligroso criticar a estas organizaciones porque tienen el apoyo de mucha gente alrededor del mundo. La única preocupación es la cantidad de donaciones de todo el mundo que en realidad está dando a África la medida para tener algunos fines o gastos. Recientemente ha habido una fase detrás de Joseph Kony, quien es el jefe del Ejército de Resistencia del Señor, un grupo guerrillero ugandés. Se le acusa de secuestrar a niños inocentes y jóvenes y de obligar a las

niñas de actuar como esclavas sexuales. Estos crímenes de guerra son graves y la organización que llevó Kony a nuestra atención se llama Invisible Children Inc. (IC). Esta organización debe ser recompensada por su esfuerza en los últimos años porque ha tratado de hacer que Kony se reconociera tanto hasta parecer famoso para que sea más fácil de detenerlo. Lo que es doloroso escuchar, es que hay personas que luchan contra esta organización, acusándolos de esconder la realidad de lo que está haciendo en Uganda. The Daily What, un boletín en línea basado en los hechos declaró que “[...]Invisible Children Inc. -- is an extremely shade nonprofit that has been called ‘misleading,’ ‘naive,’ and ‘dangerous’ by a Yale political science professor, and has been accused by Foreign Affairs of ‘manipulat [ing] facts for strategic purposes.’” Esta cita viene de un profesor de Yale que no tiene evidencia completa a sí mismo que tiene razón, pero lo que se indica más adelante en el artículo apoya sus acusaciones. Se señala por la propia admisión del IC que “[...] only 31% of all the funds they receive go toward actually helping anyone. The rest go to line the pockets of the three people in charge of the organization, to pay for their travel expenses (over $1 million in the last year alone) n and to fund their filmmaking business (also over a million).” De hecho, hay que tener en cuenta que las personas en estas organizaciones realmente trabajan muy fuerte para hacer una diferencia. Por supuesto ellos se esperan un pago. La cosa mala es que están engañando a sus ayudantes. Si alguien va a donar el dinero y

específicamente elige una organización sin fines de lucro, debe estar asegurado que ese dinero da porcentajes adecuados. Si no, las personas sienten que están siendo engañados. Es difícil decir que nadie esté ayudando a los países de África. Hemos visto los anuncios en la televisión por muchos años y todos los días somos enfrentados con organizaciones que están dispuestas a hacer una diferencia. El problema principal es que las personas no están ayudando de la mejor manera que puedan. Si los países que forman parte de la NU no pueden dar ese porcentaje asignado, ¿por qué no tratar de llegar a un acuerdo en donde cada país done una cantidad específica de dinero anualmente? Esta solución no sólo podría ser proporcionada a África con una cierta cantidad de ayuda, sino que también sería consciente del apoyo que se les está dando. Junto con esto, Kony 2012 e IC deberían ser honestos con sus seguidores. La gente quiere saber dónde va su dinero. Si la IC explicara el porcentaje que va hacia cada uno de los factores distintos de la organización, el público no se sentiría traicionado después de donar cuando descubre la verdad. Estos pasos no son difíciles, son sencillos y eficaces. Hacer que el público tenga conocimiento de la verdad sobre las financias de estas organizaciones es esencial.■

Perspectivas Mayo  
Perspectivas Mayo  

Karina, Emily, Alyssa, Maureen, Alice, Juan, Eva, Nina