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Inesperadamente, la mujer oyó un pequeño grito en el carro. “¡Mamá!” No lo podía creer. “¡Felipito! ¡Estás vivo! Felipito, ¿puedes ver tu cinturón? Mis manos no llegan tan lejos, tienes que quitártelo tu mismo.” “Si, mamá” dijo muy débilmente. No

Yo me llamo Anita Valdez y soy la mujer en esta historia. Mi hijo, Felipe necesitaba una transfusión de sangre, y Emelina tuvo una pequeña operación en sus costillas. No puedo creer que ya pasaron diez años desde este momento que me cambió la vida. Ahora Felipe está completamente consciente pero está a punto de empezar la secundaria, gracias, ¡gracias, está vivo! Oyeron un mi hija también está en el liceo y ya clic que vino del cinturón y Felipe se está convirtiéndose en una mujer. Son cayó de la sillita. La madre levantó el dos niños felices con una vida llena de niño poniéndolo en sus brazos y esca- alegría. Creo que soy una mujer afortuparon minutos antes de un fuego seve- nada, aún si otros me dicen “¿cómo ro que envolvió todo el vehículo. puedes ser realmente feliz sin poder Cuando llegaron a Emelina ya ver a tus hijos?” Yo perdí mi visión esa habían ambulancias – alguien había noche. Los doctores me dijeron que visto el fuego desde la calle y había me golpeé la cabeza muy fuertemente llamado a la policía. Cuando la mujer durante el accidente en la parte de mi ya sabía que sus niños estaban sanos y cerebro que controla la vista. Es una salvos, su mundo se oscureció comple- desgracia estar ciega, esto es verdad, tamente y ella cayó en la tierra. pero también me dijeron que un golpe tan severo causa una inmediata pérdida de visión. Esta información realmen-

te me dio un poco de paz. Yo no me amargo al saber que no veré nunca a mis hijos. Más bien le doy gracias a Dios cada día porque él me ayudó y me dejó tener mi visión en los momentos cuando necesitaba salvar la vida de mis hijos. Por esta razón, ellos están vivos hoy. Mi marido y toda mi familia me apoyan y me aman. Por mucho tiempo he querido compartir mi historia con el mundo. Mi familia siempre me dice que cuando están cansados de la vida, o no creen que puedan continuar, sólo tienen que pensar en el optimismo que tienen personas como yo. Es irónico que yo diga que me siento mucho más afortunada que otras mujeres. Pero yo tengo todo que realmente cuenta en la vida.■

Perspectivas Mayo  
Perspectivas Mayo  

Karina, Emily, Alyssa, Maureen, Alice, Juan, Eva, Nina