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Claro que siempre ha sido difícil para el sexo masculino aceptar que las capacidades femeninas pueden llegar a ser igual o mejor que las de los hombres. Especialmente hoy en día, cuando la mujer está en una época en que quiere demostrar su independencia sobre el sexo masculino, llevándola en muchos casos a demostrar que sin el hombre ella no sólo puede sobrevivir, pero también puede prosperar. Esto, como casi todas las cosas en este mundo, trae sus desventajas. Tenemos como ejemplo el número de divorcios en Latinoamérica, donde, según la psicóloga Mónica Llanos de Icaza, una de cada tres parejas se divorcia y el dicho “si no me va bien, me divorcio” sigue esparciéndose en la mentalidad de cada joven latinoamericano. Todo esto es debido en parte al encuentro de la mujer con la independencia femenina que está existiendo hoy en día en nuestro continente, y que consigo le da un nuevo significado a la “mujer solterona”, la cual ya no es vista como un rechazo de la sociedad sino un ejemplo de fortaleza y valentía. Por otra parte, está claro que la mujer no necesita a un hombre para salir adelante en su vida ya que ahora más que nunca, se presencian casos donde las mujeres están asumiendo papeles con los que hace cien años sólo podían soñar. Anteriormente, las mujeres estaban controladas en gran parte por la sociedad lo que las hacía sentir incapaces de cumplir con cosas como conseguir un trabajo o ser económicamente independientes. Como claros ejemplos de la independencia femenina, tenemos mujeres como la actual presidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner; la primera mujer elegida como parte de la Real Academia Española, Carmen Conde; la líder indígena guatemalteca y la ganadora de la Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú; entre otras. Todas ellas rompieron el lazo machista mandando un mensaje al resto de las mujeres, haciéndolas entender que las mujeres también pueden y que no necesitan de un hombre para sobrevivir. Este mensaje no es fácil de asumir en una cultura como la nuestra que se

ha construido a la par con la religión católica donde según un informe de la agencia EFE (la primera agencia de noticias multimedia en español), en un boletín electrónico de Madrid, de los más de mil millones de católicos que hay en el mundo, la mitad vive en Latinoamérica. Sin contar los 63 millones de católicos que viven en Norte América, de los que casi un tercio es hispano. La religión juega un papel importante en la imagen de una mujer. Por ejemplo, podemos ver la actitud de los cristianos hacia las mujeres en este próximo pasaje de la escritora Isabel Pérez Molina: “Como esposa y madre cristiana, una mujer queda definida por su sujeción al marido. Cualesquiera dificultades que el embarazo pueda crearle, la prohibición de la contracepción asegura la preñez continua; la prohibición del aborto asegura que dé a luz con dolor y alimente a todas sus crías, la prohibición del divorcio asegura la sujeción a su marido, por muy intolerable que llegue a ser el matrimonio. Su matrimonio puede ser una realización, pero si no lo es, debería recordar la obediencia, humildad, dulzura, y paciencia de la Virgen Madre…” (p. 113) Este pasaje nos da a entender que la idea de ser una mujer independiente del hombre no acuerda en parte con nuestros principios religiosos, lo cual hace aún un poco más difícil que asumamos el poder seguir adelante como mujeres independientes. Gracias a la lucha de muchas mujeres en liberarse de la idea de necesitar al hombre para salir adelante, las mujeres hoy en día están demostrando que son capaces de hacer cosas que requieren cualquier tipo de agilidad física o mental. Muchas mujeres han salido adelante y han terminado en puestos que mucho antes sólo se podían imaginar: presidentes, astronautas, ingenieras, mecánicas, entre otros. Todas estas mujeres que han sido famosas y que han roto las barreras del machismo que las reprimían, dan un excelente ejemplo al resto de mujeres que no han logrado su

independencia femenina y mandan un mensaje para demostrarles que sí es posible sobrevivir y salir adelante en la vida sin la necesidad de un hombre que les ayude o les ordene que hacer para seguir adelante.■

Perspectivas Mayo  

Karina, Emily, Alyssa, Maureen, Alice, Juan, Eva, Nina