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No se en que momento se dio exactamente mi inquietud vocacional, solo é que cuando estaba entre los 10 y 11 años, surgió en mi unas ganas de experimentar en un convento de monjas, lo cual le comunique a mis padres y se negaban, diciéndome que estoy loca y no tengo nada que hacer.

Esa inquietud desapareció y no volví más a mencionarlo; sin embargo en mi interior cuando me encontraba con algunas monjitas, había algo en mi muy dentro que me atraían hacia ellas.


Al cabo de los años cuando estando en el coro, grupo apostólico de la parroquia e integrada a un grupo de jóvenes además del coro, nació en mi esas ganas de ser monjita.

Recuerdo una ocasión, cuando yo tenía la edad de 14 años, me acerque a una monjita joven y le pregunte, como se puede hacer para que sea monjita.


Ella me pregunto la edad y los grados de estudio, al cual le respondĂ­ y ella me contesto que soy muy chica, mejor que terminara de estudiar y cuando yo termine, si todavĂ­a siento inquietud, puedo acercarme a alguna de ellas y conocerlas para ser religiosa.


Fuera de todo lo que me toco vivir en casa con mis padres, hermanos y en la sociedad, no fue motivo para dejar atrĂĄs lo que nuevamente volvĂ­ a revivir.


Cuando estaba finalizando la secundaria, me entre mรกs de lleno en relaciรณn con las hermanas para conocer su forma de vida y carisma. Todo fue tan suave y rรกpido que no me di cuenta en que momento ya estaba involucrada en ellas.


Recuerdo que una de las monjitas que más me quería y me acompañaba en mis dolores de familia y relación con los chicos que andaban conmigo, se llama Lorena, ella fue muchas veces mi paño de lagrimas en mis dificultades, así como en mi historia vocacional.


El tiempo fue pasando y cada vez mรกs yo me motivaba mรกs por conocer y compartir con las hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena.


Fue entonces cuando estando con mi novio actual en ese momento, surgieron nuevas crisis en mĂ­, pues ademĂĄs de estar con las hermanas, tambiĂŠn me gustaba estar con mi enamorado y conocer amigos disfrutando momentos maravillosos, sin dejar a tras a mi querida familia.


Para mi fue muy difĂ­cil dejarla de repente, pues ella para mi es sĂşper importante, y nunca me habĂ­a separado de ellos.


Por fin llego el día de partir, recuerdo esos momentos, fue muy doloroso para todos, llegue a mi destino. Por fin comencé una nueva experiencia que marco mi vida y dio un cambio a mi interior. Cada día era algo totalmente nuevo, me llenaba de ese Dios grande y maravilloso.

Paso un año y por dificultades interiores y mayores tuve que retirarme de mi amada congregación, lo cual me dolió inmensamente. Comenzar mi vida normal fue muy duro pero con mucha fortaleza en Dios.


Paso el tiempo, después de mi trabajo y de terminar mis estudios, me integre nuevamente a mi amada congregación.

No fue fácil, pues también había dificultades; sin embargo dí lo mejor que pude para continuar mirando a mi alrededor todo lo que Dios quería manifestarme, empezando con valorar la verdadera oportunidad que me dio al estar cerca de mi familia y en mi patria.


Luego de un tiempo pase al noviciado, en el cual Dios me dio la oportunidad de conocerlo mรกs de cerca y adaptarme al nuevo estilo de vida, insertada mรกs a la oraciรณn.


Mi historia vocacional  

Como una flor abierta a sol, mi corazón Señor hoy te recibe.

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