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Periódico VAS Nº 58 - Octubre de 2013

Si no sabes adónde vas, vuelve para saber de dónde vienes

Periódico Cultural Comunitario - Año X Nº 58 - Octubre de 2013 - Tel 4372 8830 - info@periodicovas.com - Distribución Gratuita - Tirada: 4000 ejemplares - ISSN: 2250-8759

Declarado de interés por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Declarado de Interés Cultural y Comunitario por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.


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Periódico VAS Nº 58 - Octubre de 2013

LA OTRA HISTORIA DE BUENOS AIRES Segundo Libro: 1636 -1735 PARTE IX B por Gabriel Luna gl@periodicovas.com

EL ORO DE LOS JESUITAS 24 de julio de 1647. El Cabildo en pleno pide al gobernador Lariz que no viaje, “porque podrían entrar navíos enemigos a infectar esta provincia y, faltando su excelencia, no queda en este puerto quien entienda de milicia”. Lariz confirma el viaje, responde que debe visitar la provincia y dar cuenta al rey de lo que encuentre. Sin demoras, el 2 de agosto de 1647, el gobernador Lariz inicia una curiosa travesía: se embarca en Buenos Ayres para remontar el río Paraná en un buque artillado, lleva al contador Agustín Lavayén, al escribano Gregorio Martínez Campuzano, al ensayador de oro Martín Vera, al especialista en medidas y fiel ejecutor Amador Báez Alpoin, y al indígena baquiano Juan Ventura. Lleva además una tropa bien elegida y pertrechada de cuarenta hombres (cuya falta habría sido muy notada por el Cabildo en el caso de la invasión temida). Y parte detrás del buque un bergantín con provisiones. Las naves llegan a Santa Fe el 21 de agosto. Allí se unen a la expedición el general Cristóbal Garay -nieto del fundador- y una tropa de veinte hombres. ¿A dónde va tanta tropa? ¿Irá contra los bandeirantes portugueses? ¿Irá a recuperar la aldea Concepción del Bermejo, tomada por las tribus insumisas del Gran Chaco?1 Nada de eso. Lariz quería descubrir las legendarias minas de oro explotadas secreta e ilegalmente por los jesuitas. La tropa era para vencer al ejército misionero que, llegado el caso, defendería las minas.2 Tales conjeturas, la del oro jesuita y la del probable enfrentamiento con el ejército misionero, muestran el endeble equilibrio político colonial. Jacinto Lariz quería transferir el supuesto oro a la Corona, cobrar una tercera parte de comisión, y castigar a los jesuitas por el fraude. Semejante maniobra lo enriquecería, le daría honor y prestigio, y además lo pondría en una posición superior frente a su peor enemigo: el obispo Cristóbal de la Mancha y Velasco.

Tantas ventajas podrían haber hecho alucinar a Lariz, contagiarle la fiebre de los conquistadores -como fue la búsqueda del Dorado o la del Cerro de Plata-, y hacerle tomar decisiones fantásticas e imprudentes. Sin embargo, pese a la violencia impulsiva de Lariz -mostrada en la crónica anterior-,3 esta expedición a las misiones fue planeada con tiempo, datos concretos, y muy razonadamente. Lariz había cruzado correspondencia con el gobernador del Paraguay, Diego Escobar Osorio, y con el obispo del Paraguay, el franciscano Bernardino Cárdenas, quien mantenía una honda rivalidad con los jesuitas y los acusaba de robar tributos a la Corona. Ambos ratificaron la existencia de las minas, aunque no habían podido llegar hasta ellas porque estaban en regiones impenetrables, decían. Y porque había fortalezas muy artilladas y ocultas en el monte para fulminar a los ajenos, agregaba el obispo Cárdenas. Pero resultaba clara la existencia de oro, decían ambos, por el creciente número de misiones y estancias jesuitas, y por la prosperidad que éstas tenían.4 De modo que Lariz iba preparado, llevaba cañones, tropa bien elegida, ensayador de oro, especialista en medidas, contador, escribano para documentar el hallazgo. Y hasta había conseguido un baquiano, el indígena Juan Ventura, que aseguraba haber estado en las minas. El gobernador Jacinto Lariz no muestra sus intenciones. Le da a la expedición un carácter administrativo: hace una suerte de censo indígena para conocer el número de su población, saber si obedecen al rey, saber quienes están en condiciones de pagar tributo, y si son hábiles en el manejo de armas. Visita primero dos reducciones franciscanas, hace los censos, y llega a la aldea de Corrientes el 23 de

septiembre de 1647, donde se suman diez soldados más a la travesía. Lariz llega a la misión jesuítica guaraní de Itapúa el 19 de octubre. Allí sufre el primer traspié porque deserta su baquiano, el indígena Ventura. El gobernador Lariz recorre las misiones de Candelaria, San Ignacio, Corpus, Santa Ana, San Miguel, San José, Santo Tomé… Va haciendo censos, cabildos, pesquisas y exploraciones discretas hasta llegar a la gran misión de Concepción donde lo recibe el padre Francisco Díaz Taño, fundador del ejército jesuita que derrotó a 450 bandeirantes en la batalla de Mbororé. Díaz Taño, un hábil diplomático que había estado en Roma y en la intrigante corte española, para interceder por los guaraníes y armar un ejército, adivina las intenciones del Gobernador y lo invita a abandonar reparos. Lo invita a realizar una investigación abierta y completa en todas las misiones. Algo avergonzado pero satisfecho, Lariz acepta y hace pregonar a los guaraníes que nombrará capitán a quien lo conduzca a las minas de oro, que le dará uniforme y un premio de 200 pesos. Es una recompensa enorme. Difícil de resistir. Hay varios postulantes pero ningún hallazgo. Desengaño del Gobernador. Para completar la investigación, Díaz Taño encuentra al desertor Ventura y se lo entrega a Lariz. Pero Ventura niega la existencia de minas. Asombrado y furioso, Lariz ordena ponerlo en el potro para hacerlo confesar. Resiste el indígena. Y el Gobernador, en vez de matarlo, decide darle 200 azotes en la plaza de armas -uno por cada peso ofrecido de recompensa- a modo de advertencia para los postulantes fantasiosos. Detrás de la leyenda minera había un malestar, la cuestión contra los jesuitas surgía por la autonomía política y el enorme poder desarrollado. Las misiones eran pueblos disciplinados, místicos, casi independientes de las gobernaciones seglares, con ejército propio, y económicamente autosuficientes. Las misiones crecían como un imperio religioso, fanático, austero, rígido y dominante, pero, sin los vicios de la nobleza española. Y eran verdaderamente prósperas, aunque al margen de la leyenda minera. En rea-

lidad, el oro de los jesuitas era el propio indígena. El conflicto de fondo entre gobernadores, curas y encomenderos sucedía por la posesión del indígena, quien daba su fuerza de trabajo, pagaba tributo y servía de soldado; todo, prácticamente a cambio de nada. En su viaje de vuelta por el río Uruguay, Lariz escribe un informe al rey: “Había 30.544 indios en las reducciones, de los cuales 7.354 estaban en condiciones de pagar tributo y eran hábiles en el manejo de armas”. Sugiere Lariz, que ese tributo podría ser de tres pesos anuales por cabeza, a pagar entre los dieciocho y cincuenta años. Y agrega que “no tenía fundamento la voz que había corrido sobre el mineral de oro en las reducciones”. Mientras tanto, en Buenos Ayres no sucedía la invasión temida por los capitulares. La única conmoción en el Cabildo fue la demanda airada de Alonso Guerrero contra el portero Pedro García, que desató un escándalo entre vecinos. Alonso Guerrero, un rico mercader andaluz enriquecido con el contrabando de esclavos, pedía que se le embargara el salario al portero del Cabildo. Decía Guerrero, que García le debía cuarenta pesos por ropa que le había vendido para vestir a su mujer, “La Reinita” Rodríguez.5 Guerrero vivía a metros del Cabildo, en la esquina actual de Rivadavia y Bolívar, haciendo cruz con la Catedral y frente a la Plaza Mayor -considerar que no estaba entonces la avenida Roque Sáenz Peña (Diagonal Norte) ni la avenida de Mayo-. Y ocurrió el escándalo cuando “La Reinita” fue con sus pupilas a la casa de Guerrero para devolver la ropa y protestar contra el mercader. El espectáculo de las señoritas desnudas y el desorden frente a la Catedral parecía perjudicar a García en vez de favorecerlo. Sin embargo, el Cabildo decretó que no podía embargar al Portero porque no se le debía nada. No hubo mayores incidentes durante la ausencia de Lariz. Bajó el precio del azúcar y el tabaco, crecía el comercio, se abrieron dos pulperías. El 4 de noviembre de 1647, Pedro García pidió permiso al Cabildo para poner pulpería; y se le dio la licencia con la fianza acostumbrada. (Continuará...) 1. En 1632, los hohomas, los tocaques y los colastinés se rebelaron contra los encomenderos y tomaron Concepción del Bermejo, aldea importante y estratégica de la provincia. Hay una crónica del episodio en “La Otra Historia de Buenos Aires, 1536 - 1635”, Parte XXI. 2. El ejército misionero, aunque era precario, había vencido a los bandeirantes en la famosa batalla de Mbororé en 1641. Hay una crónica de esta batalla en “La Otra Historia de Buenos Aires. Segundo Libro”, Parte V (C), Periódico VAS Nº 50. 3. Ver “La Otra Historia de Buenos Aires. Segundo Libro”, Parte IX, Periódico VAS Nº 57. 4. Había 27 misiones en la Mesopotamia y 5 estancias importantes en Córdoba en 1647. 5. Sobre la economía de Pedro García y su mujer, Amalia Rodríguez, ver “La Otra Historia de Buenos Aires. Segundo Libro”, Parte VIII B, Periódico VAS Nº 56.


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II Encuentro Latinoamericano de Teatro Independiente

Milonga en Rojo en El Marabú

El cabaret Marabú nació en un subsuelo de un palacio italiano de la calle Maipú 359, el mismo año que nació el Obelisco: 1935. Y si el Obelisco, como dijo el poeta, era “un trozo de tiza en el pizarrón de la noche”, el Marabú fue el pizarrón. Allí se aprendía y se vivía el tango, los amores, el glamour, y también los desengaños. La iniciativa de crear el cabaret fue del español Jorge Sales, que supo captar la sensualidad y el misterio de una ciudad marcada por la soledad, la migración, y el tango. El nombre Marabú tiene un rasgo erótico: define a un ave africana y por extensión a sus plumas, muy usadas entonces para hacer la lencería de las vedettes y esas boas de colores asociadas con las mujeres del charlestón y las muñecas bravas del tango. Los cabarets de los años 30, el Tabarís, Casanova, Chantecler, Amenoville… tenían inmensas pistas de baile rodeadas de mesas, barras, escenarios para dos orquestas: típica y de jazz. Y hacían varieté a la medianoche. No eran usualmente lugares para parejas sino para grupos de hombres y mujeres solas, eran lugares de baile y encuentros, y si allí se formaba una pareja por lo general no volvía. El Marabú tenía 1000 m2, ambiente estilo art decó, y pisos en damero blanco y negro. Actuaba la orquesta de Aníbal Troilo con Piazzolla. La orquesta de Carlos Di Sarli. Ángel D’ Agostino. Había un portero con faldón y gorra con el nombre del lugar, entraban coperas risueñas con estrictos vestidos de satén y las consabidas boas de colores, llegaba un sonido de violín y bandoneón, y un cartel en la puerta decía: “Todo el mundo al Marabú”. Sin la ostentación de entonces, tras treinta años de olvido y abandono, El Marabú reabrió sus puertas el 2 de septiembre, al compás de la bailarina Adriana Febbroni con Milonga en Rojo. Baile de salón para concurrir de “elegante sport”. Informes y reservas: 15 4531 9977 – 4755 7620.

La propuesta del Encuentro... fue intercambiar experiencias de creación comunitaria desde la Latinoamérica profunda, a través de espectáculos, talleres y conferencias.

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star juntos, relacionarse, traspasar fronteras con la memoria bien presente, proponer miradas latinoamericanas han sido temas que sonaron fuerte en esta segunda edición del Elti (Encuentro Latinoamericano de Teatro Independiente). Llevado a cabo entre el martes 3 y el sábado 7 de septiembre, el Encuentro tuvo al Teatro Andamio´90 como sede central, además de La Carpintería Teatro y El Galpón de Catalinas. Las jornadas se sucedieron con mate en mano, un ambiente sumamente cálido y una permanente sensación de ida y vuelta que pretendió romper las fronteras entre países, pero también entre actores, espectadores, estudiantes, investigadores teatrales y demás participantes que se dieron cita en cada una de las actividades propuestas. Se dictaron talleres en La Carpintería Teatro, como “Dramaturgia de la precariedad” a cargo de Santiago Roldós (Ecuador) y “La máscara andina” por el grupo Yuyachkani (Perú); conferencias dedicadas a dramaturgia, clown, teatro comunitario. Y espectáculos con grupos provenientes de diferentes latitudes latinoamericanas: Karaoke (Orquesta Vacía) por Muégano Teatro (Ecuador), IMpacífico por Maque Pereyra (Bolivia), Adiós Ayacucho del grupo Yuyachkani (Perú), y de nuestro país: La mirada en el agua por Equipo Llanura (Santa Fe) y las obras Carpa Quemada del Grupo Catalinas Sur y Arpán (Buenos Aires). Al culminar la función se realizaron charlas con los protagonistas, que permitieron conocer las historias, los procesos, las creaciones encerradas detrás de cada obra.

Apagar los celulares, la función va a comenzar

Orientación Vocacional para personas retiradas

Taller coordinado por la Licenciada Lilian Suaya: ¿Qué se deja tras la salida del mundo laboral? ¿Qué prejuicios, mitos y creencias rodean a quienes se hallan en esta instancia de su vida? ¿De qué modo es posible acomodarse a la nueva situación vital que surge una vez que se deja de trabajar? ¿Qué hacer con el tiempo libre tras esta etapa tan intensa de la vida? La propuesta de este taller es reconstruir el tiempo vital tras el fin de la vida laboral, analizando las posibilidades de encontrar actividades productivas desde el placer y el entretenimiento; descubriendo las potencialidades y habilidades singulares susceptibles de ser plasmadas en nuevos espacios a crear; fundando nuevas áreas de intercambio y pertenencia donde desplegar nuestras capacidades y construir nuevos lazos afectivos. La dinámica grupal propicia este reconocimiento a través de las intervenciones de los participantes, con la finalidad de enriquecer la autoimagen y la autoestima. Contribuyendo a la elaboración del pasaje del mundo laboral conocido hacia una nueva forma de vida que requiere de la construcción de un nuevo proyecto. Informes: Tel.: 4863 8523 - 4372 0347 mail: info@cafepsicologico.com

Amenizó el frío del martes 3 de septiembre la cita en un Obelisco en hora pico, atestado de tránsito. Por unos momentos la gente pudo detener su andar ligero y sus rostros de preocupación cotidiana, para observar con mezcla de inquietud y alguna sonrisa dibujada al grupo de actores que, con grandes lupas y trajes detectivescos, repartían los programas del inminente encuentro. La fiesta teatral se desplazó por la avenida Corrientes y sorprendió a una mujer que, con la mirada fija hacia adelante y los auriculares puestos, no alcanzó a darse cuenta de lo que estaba ocurriendo hasta que un programa del Elti se le apareció delante de la cara y uno de los actores, que trataba sin resultado de llamarle la atención, finalmente exclamó: “por favor, desenchúfese por unos momentos del celular y vea la programación, el Encuentro de Teatro está por empezar”. “¿Cómo comienza un comienzo?” arrancó narrando la Compañía Viable. Acompañado por la música en vivo, un actor-cuentista abrió un gran libro con imágenes que delicadamente fueron desplegando la imaginación de los espectadores que,

Por Celeste Choclin con la sala del Andamio´90 repleta, escuchaban atentamente el relato. Como si se tratara de aquellos cuentos leídos por alguna abuela en camisón, el breve relato mostraba cómo el recuerdo del pasado permitía afianzar el presente y anticipaba, de esta manera, alguna de las temáticas que recorrerían parte de la programación. Pasaron al frente los integrantes del grupo organizador UmaMinga (palabra quechua que significa Uma: cabeza y Minga: trabajo colectivo): Verónica López Olivera, Maite Velo, Gabriela Julis, Ignacio Masjuan y Florencia Bignoli. “La idea no es hacer El Encuentro, sino un encuentro más que genere otros encuentros”, señalaron y sostuvieron que lo importante es el intercambio, una construcción que se va haciendo en forma colectiva: una “minga”. De allí la idea de reunir grupos teatrales latinoamericanos, la necesidad de recuperar la hermandad pensándonos como una gran región y de hacer de ello una verdadera fiesta. El investigador teatral Carlos Fos abrió el encuentro con un llamado a la necesidad de encontrarnos “¿Cómo es posible enhebrar un tejido social, si no están los cuerpos? Esto no lo podemos hacer por Facebook”, de allí que diferenció este evento, de los festivales que siguen lógicas donde se prioriza a los espectáculos y se tornan fetiches, olvidando la vivencia real de las personas que participan. El investigador advirtió que el encuentro de los cuerpos, el trabajo colectivo, los espacios que promueven la horizontalidad, son temas necesarios desde donde plantear una actividad como la teatral que nació comunitaria y debería permanecer por siempre con ese espíritu. Un encuentro, finalizó, se advierte cuando se opone a los “cuerpos dóciles”, aquellos cuerpos que están presentes, que comparten, que celebran. Así lo entendieron los chicos de Chumba Percusión, que le dieron ritmo a una sala que se contorneaba frente a un grupo que mostró una percusión con elementos muy originales (tubería y tachos). Cargada de dramatización a través del baile, pero también la gestualidad alegre y alborotada le dio cuerpo a un espectáculo que desbordó de energía. La jornada siguiente continuó con teatro y dramaturgia. Mauricio Kartún y su conferencia “Dorso. El lado en sombras de la creación” fueron ovacionados y luego le siguió la obra La mirada en el agua, del Equipo Teatro Llanura de Santa Fe. El grupo, con nada menos que 40 años de trabajo, ancló su relato en las inundaciones del litoral y esa necesidad de los artistas de ir un poco a contramano de la corriente.

Teatro comunitario, celebración de vecinos

“Si no nos ponemos a pensar para quién hacemos teatro, estamos en problemas” fueron las palabras de Adhemar Bianchi,

director del Grupo Catalinas Sur, “¿Qué queremos contar como vecinos? Desde ese planteo comienza nuestra dramaturgia y el proceso de creación colectiva”, reafirmaba Ricardo Talento, director del Circuito Cultural Barracas que, junto a Agustina Ruiz Barrea, coordinadora del Grupo Pompapetriyasos, formaron parte de la jornada de teatro comunitario el jueves en el Galpón de Catalinas. Desde la idea de un teatro de vecinos para vecinos, señalaron que el arte es un derecho humano esencial y no un servicio, de allí la necesidad de desarrollar la creatividad del vecino, un ámbito que aparece mutilado en nuestra sociedad. El crecimiento continuo de los grupos de teatro comunitario y su permanencia a lo largo del tiempo hablan de “una necesidad real de espacios de encuentro, de lugares donde disfrutar” sostuvo Agustina Ruiz Barrea. Tal como manifestaron los directores, lejos de la segmentación propia del mercado, los grupos de teatro comunitario cuentan con elencos numerosos donde participan todas las generaciones juntas (desde chicos hasta adultos mayores) y las obras suelen recorrer la memoria de la comunidad desde las propias vivencias, con un anclaje importante en el barrio: “se trata de ponerle una voz, no la voz, sino una voz posible a la comunidad” declaraba Bianchi. Tal como comentaron los coordinadores de estos grupos, hacer obras que hablen del barrio y ocupen los espacios públicos permite tener otro compromiso con ese territorio, incorporar al mundo teatral a mucha gente que nunca fue espectador de teatro, actuar y fomentar un teatro que no se concentre sólo en el centro de la ciudad. Las obras de teatro comunitario casi no cuentan con difusión mediática y sin embargo siempre tienen mucho público: “Hay algo del compartir que se pone en juego. El que está como espectador se siente invitado. Hay mucho teatro que deja a la gente afuera y aquí se sienten involucrados” sostenía Talento. Luego de una recorrida por este teatro gestionado por el Grupo Catalinas Sur y formar parte del ritual de la choriceada que se realiza previa a cada espectáculo, se dio comienzo a la última obra de este grupo pionero que este año cumple 30 años. Carpa quemada completa la trilogía histórica de dos obras que se han convertido en verdaderos clásicos del Grupo Catalinas Sur: Venimos de muy lejos y El fulgor argentino. En la obra se recrea de forma monumental el siglo XIX argentino, contado por payasos de un circo. Está basada en una historia real, la del payaso Frank Brown, que puso su carpa de circo en Florida y Córdoba en 1910, año del Centenario de la Patria, y como no daba “buena imagen” se la quemaron. La ficción comienza cuando los payasos un tanto chamuscados se


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trasladan a la Boca a contar su propia versión de la historia del siglo XIX. Con acróbatas, muñecos, títeres, escenografías variadas, personajes satíricos y la potencia del canto colectivo, el espectáculo no se priva de cuestionar próceres afincados en sillones, inmortalizados en estatuas y vanagloriados con la “pluma y la palabra”, para narrar otra historia: la de los vencidos. De esta manera hacer tambalear el estatus de la “civilización” para que hable la “barbarie”, mientras de forma conmovedora resuena el canto de los pueblos originarios, víctimas de uno de los mayores genocidios de la historia. Fiel a su estilo, la obra también cuenta con mucho humor, la alegría de la fiesta, la celebración y esa “desmesura del teatro comunitario” de la que se jactan sus integrantes.

nocimiento de su Bolivia natal. La obra expresa en su propio cuerpo, recreado con imágenes del mundial de fútbol y las guerras que padeció este país, el sentir de un pueblo que apenas conquistó un triunfo efímero en el mundial de 1994, y las paradojas de encontrar el lugar de la victoria en un espectáculo que privilegia la rivalidad entre países. En conversación posterior al espectáculo puso en palabras esa tensión dramática que sostuvo sola en el escenario: “Es una batalla interna, un palpitar constante. Siempre me enseñaron que lo extranjero era mejor y yo soñaba con la idea de irme a estudiar afuera, pero luego pensé: ¿por qué me tengo que ir?…y la Pachamama me hizo quedar aquí”, declaró con una voz quebrada por la emoción, mientras los aplausos resonaban en la sala.

Postales de alienación, señales de libertad

Con la memoria presente

Con gran expectativa, el grupo Muégano Teatro de Ecuador, presentó el viernes Karaoke (Orquesta Vacía) en Andamio´ 90, en una sala que no cabía ni un alfiler. Como postales de alienación cotidiana, los tres actores en escena, con una plasticidad corporal majestuosa, interpretaron sujetos modernos que con movimientos mecanizados como los de un PACMAN devoran los productos y las promesas de felicidad de la sociedad de consumo. Una fuerte crítica a la cultura imperante donde los personajes, desde la corporalidad, el gesto y parlamentos que se expresan a borbotones como cataratas de palabras desesperadas, muestran la necesidad de “revolucionar en su origen todas las relaciones sociales”. En la charla posterior a la obra, Pilar Aranda (actriz) y Santiago Roldós (actor y director) comentaron que en la escuela teatral que dirigen en Guayaquil procuran generar un espacio de autoconocimiento corporal en un ámbito donde los cuerpos de los jóvenes que se acercan se muestran cercenados, confinados a un esquema corporal rígido y lo que quieren, relataban los actores, es convencerlos para que se abran y puedan “defender su propio deseo”. Le siguió la presentación de IMpacífico, que sorprendió con la expresión descarnada de Maque Pereyra, que hizo de la danza contemporánea un himno al reco-

El último día se presentó Arpan. Donde la memoria, la alienación y la pregunta por la identidad (¿quién soy?, ¿qué elijo ser?) recorrieron un relato mágico para chicos y también para los grandes. Por problemas meteorológicos, el cierre previsto en la Plaza de Mayo debió pasarse a la sala del Andamio´90. Allí Femina que puso melodía al encuentro, desplegó su música de estilo rap-fusión cargada de juegos de palabras, poesía y mucha fiesta. El evento programado del Libro Liberado no se pudo llevar a cabo en la vía pública como era previsto, sin embargo Luli Cirelli, impulsora de este movimiento que tiene por objetivo compartir libros, pasarlos de unos a otros “para que no se quemen como en la ficción de Fahrenheit 451”, colocó libros donados entre otros por Argentores y el Instituto Nacional del Teatro debajo de las butacas para obsequio de los presentes. Pero el verdadero regalo de la jornada lo dio el grupo Yuyachkani, que con Adiós Ayacucho caló fuerte en los corazones de los espectadores. Se trata de un joven que, en el marco de la terrible represión en Perú de los años 80, donde murieron y desaparecieron más de 69.000 personas, cuenta cómo fue despedazado y viajó con su cuerpo mutilado desde un pueblo de la sierra hasta Lima para pedir al presidente que le restituyan sus partes y así poder

darle sepultura. Con una interpretación magnífica y un ambiente cautivante que recuerda los rituales sagrados, el grupo Yuyachkani (su nombre en quechua significa “estoy pensando, estoy meditando”) que cuenta con 40 años de trayectoria, supo dar vida a una historia que, como comentaron luego sus protagonistas, en el marco de una comisión creada por la memoria en Perú, se presentó en distintos pueblos víctimas de esa gran represión para que los sobrevivientes se animaran a hablar. Como la de nuestros desaparecidos, la historia resulta común en muchos puntos de nuestra extensa geografía latinoamericana, por eso se había planeado su presentación en un lugar emblemático como la Plaza de Mayo. Pero a mal tiempo buena cara y la representación en el espacio intimista que proporciona la sala teatral creo tal clima que hizo deslizar un lagrimón a más de un espectador. El cierre murguero con Le puse Cuca Murga cerró un encuentro donde los participantes se reunieron, aplaudieron al unísono, se emocionaron, se identificaron con lenguajes que, pese a las distancias de nuestro extenso continente, resultan muy cercanos porque forman parte de nuestras voces, de nuestros saberes. Y de una memoria, a veces acallada, a veces olvidada que es necesario compartir para hacer presente. Así lo canta el Grupo Catalinas Sur al final de su espectáculo: “Hoy estuvo el fuego en esta carpa/Ese fuego prepotente y vanidoso/Que pretende borrarnos de la historia./Fuego contra fuego apaga el fuego/Le opusimos otro fuego/¡La memoria!/Es un frágil fuego/¡Hay que cuidarlo!/Desde abajo/Desde la pista de un circo/Desde un escenario/Desde la plaza, la calle/Desde el barrio/Alimentarlo, apantallarlo, soplarlo/Desde abajo”. (Grupo Catalinas Sur, Carpa Quemada)

Adios a Délfor, el Chaplin porteño

Délfor Amaranto Dicásolo llegó a Buenos Aires, desde su Chivilcoy natal, a los 20 años con una maleta llena de sueños. Entre ellos, jugar en la primera de Boca Junior. Pero otra fue su suerte. En 1941 comenzó a trabajar en radio como imitador solista en La matinée de Juan Manuel, y se hizo conocido como Délfor, el fantasista de la voz. Luego, adquirió renombre con el programa Teledisloque donde se parodiaba a los periodistas radiales. El hito de su carrera lo marcó en 1956 con La Revista Dislocada, en su versión televisiva, teatral y gráfica, a través de un suplemento semanal que editaba el diario Crónica. Délfor se desempeñó como libretista, publicista, locutor, actor, y dibujante. Cultor de los juegos de palabras, acuñó términos que formaron parte del imaginario social. Como, por ejemplo, la palabra “gorila”, usada para designar a los antiperonistas. En 1973, durante el gobierno del general Lanusse, Délfor sufrió la censura. En 1978 debió emigrar a Perú, después fue a México. Cuando regresó, al promediar la década del 80, otro era el país que lo recibió y pocas las puertas que se le abrieron. El 13 de septiembre pasado, a la edad de 93 años, Délfor falleció en la pobreza y la indiferencia de los medios que se enriquecieron gracias a su ingenio. No tenía propiedades y vivía en la casa de su único nieto. Hasta principios de este año, editó la versión gráfica de la Revista Dislocada con el apoyo de comerciantes y amigos. La publicidad de la revista y una magra jubilación eran su único sustento económico. Délfor, no cedió un tranco a la indolencia y dió batalla a la adversidad con el mismo entusiasmo que encaró todos sus proyectos. En abril de 2010 publicó un libro autobiográfico que tituló: La vuelta al mundo en 90 años. Ese mismo año, la Legislatura porteña lo declaró Ciudadano Ilustre. Reconocimiento que recibió el 13 de abril de 2011. Este septiembre, sus fuerzas dijeron basta y, en un silencio de radio, se nos fue Délfor: el dueño de una singular forma de hacer humor inteligente, el mentor de grandes humoristas, el Chaplin porteño.

Y el ELTI continúa

El 19 y 20 de noviembre se realizará el Elti Extensión. Dos jornadas de teatro con entrada libre y gratuita en el Centro Cultural Haroldo Conti (ex Esma). Allí se presentarán las obras del dramaturgo argentino Arístides Vargas: Instrucciones para abrazar el aire, basada en la vida de Chicha Mariani -quien estará presente y recibirá un homenaje por sus años de lucha- y La razón blindada dedicada a la experiencia del hermano del autor, Chicho Vargas, y sus compañeros detenidos en la cárcel de Rawson durante la última dictadura cívico-militar. Luego de la obra habrá una charla debate con el dramaturgo. Sede: Centro Cultural Haroldo Conti (ex Esma), Libertador 8151. Informes: info@elti.com.ar; www.elti.com.

Arte de Tapa

La tapa de este número de Periódico VAS es un fotomotaje realizado sobre una imagen de la obra Carpa Quemada del grupo de teatro comunitario Catalinas Sur.

Foro Social de Revistas Culturales Independientes

Entre el 11 y el 14 de octubre se reedita el Foro Social de Revistas Culturales Independientes en la Manzana de las Luces. Allí estarán representadas todas las voces de la diversidad cultural del país. Que, a través de mesas redondas, encuentros, paneles y talleres, intercambiarán experiencias y bregarán por la pronta sanción de Ley Nacional de fomento a la producción independiente y autogestiva de comunicación cultural por medios gráficos e Internet, que ingresó al Parlamento nacional el 14 de mayo pasado. Los editores nucleados en la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (AReCIA), reclamamos, con esta Ley, políticas públicas destinadas a fortalecer el sector de la producción de comunicación cultural autogestiva: fomentándolo, protegiéndolo, impulsándolo. Aspiramos que se declare de utilidad colectiva e interés nacional la producción autogestiva de comunicación cultural independiente. Y exigimos un tratamiento impositivo más justo con el sector.


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Ciudad

n montón de chapas puestas a modo de valla muestra el ingreso a la nada misma. Si hubiese que comparar al CESAC de calle Viamonte 1747 con el estado de salud de un paciente, podría decirse que está cerca de la desconexión. El esqueleto de una obra parada es la única y dolorosa respuesta a las más de dos mil firmas que juntaron los vecinos de la Comuna 1 para pedir la finalización del Centro de Salud y Atención Comunitaria (CESAC) de la calle Viamonte. Paradójico, uno de los puntos neurálgicos de la capital no cuenta con ningún hospital ni tampoco con un centro de atención primaria. La esperanza de salud que representa un CESAC, no sólo para quienes habitan allí sino para las tantísimas personas que a diario circulan por esa zona, por ahora tiene puesto el botón de stop. La obra estaba votada por los vecinos desde el 2003, dentro de los postulados del Presupuesto Participativo. Diez años pasaron y hasta ahora, esas intenciones solo quedaron puestas en un voto que nadie parece registrar. Pese al abandono visible, lo que debería ser el CESAC ha recibido cuantiosos créditos para que sea terminado. A saber: un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo por 2.149.288 de pesos y otro de 1.817.853; que llegó a través del “Fondo de Infraestructura Social (FOISO). El barrio de San Nicolás -también conocido como Centro- es el más concurrido de la Ciudad pero no hay asistencia pública. Por ahora subsiste allí el mercado de San Nicolás, lindero al predio donde debería alzarse el CESAC. En el gobierno de Aníbal Ibarra, la obra se adjudicó a la empresa Ecma SRL, que el 11 de octubre de 2005 comenzó la obra y tras 7 meses quedó paralizada. En marzo de 2007 se reactivó,

La salud pública en el Centro de la ciudad de Buenos Aires pero en octubre del mismo año volvió a

había dicho en un momento”.

Gracias a una gestión de la ex legisladora porteña Silvina Pedreira (PJ), alertada por este periódico, el Gobierno de la Ciudad contestó que “el monto de $1.817.853, asignado a través del FOISO, había sido en principio restringido y finalmente anulado, por la Contaduría General”, entonces “la obra ya no contaba con los fondos necesarios”, dijo Pedreira. Además, el ex ministro de Salud, Jorge Lemus, había restituido el predio a la Dirección Genepor Clarisa Ercolano ral de Bienes. Ya no estaba el dinero, ni “Es una obra prioritaria que está parada, tampoco la intención de terminar la obra sin mayores explicaciones”, resume La- pese a que él mismo había prometido: valle a Periódico VAS, quién asegura que “un Centro de Salud de nivel tres, una son “una incógnita” los motivos de por posta sanitaria del SAME, un centro de adicciones, y también algo sobre discapaqué no se finaliza el CESAC. cidad” (sic). Pola, puestera histórica del Mercado San Nicolás, vio desde su comercio las distin- Las respuestas desde el oficialismo siemtas etapas de la obra inconclusa. Ella for- pre fueron confusas, erradas o a medias, ma parte de la comisión directiva de la y a un año de que el Gobierno retiró el cooperadora del Mercado y el panorama cartel de obra, nada parece mostrar que que pinta no es para nada esperanzador. la construcción del CESAC de calle Via“Luchemos para que esto no quede en la monte 1747 se esté por reactivar. “Espero nada”, pide al ser consultada por Periódi- que en un tiempo no veamos por aquí un co VAS y detalla: “los baños que habían flor de Shopping o una torre de departaempezado a hacer los sacaron y la última mentos”, desliza Pola, convencida de que empresa que estuvo, ya se fue, está todo la mano inmobiliaria está detrás de tanta negativa absurda. parado”.

CESAC cerca de la desconexión detenerse y la ejecución no llegaba ni al 15 por ciento. Ya bajo la gestión de Macri, a este periódico se le había informado a modo de promesa: “que por orden expresa del ingeniero Macri, antes de que termine 2008, el Centro estaría listo”. Sin embargo la obra sigue abandonada y esto aumenta su deterioro y vandalización. Mara Lavalle, juntista comunal de la Comuna 1 (Partido Socialista–Unen) le dijo a Periódico Vas que “Macri había dicho que iban a estar los fondos, luego nos llegó el comentario de que el Ejecutivo no quiere avanzar en esto porque el freno está allí (sic). Montenegro negó que se destine el predio a la Policía Metropolitana o a colocar allí la morgue de la policía, como se

“¡100 millones de pesos vale ese terreno!, nos están corriendo a todos, no quieren hacer el CESAC y además quieren echar a los puesteros, ya nos están cobrando dos mil pesos por puesto”, dice Pola, convencida de que la especulación inmobiliaria es el freno que tanto pesa sobre esta obra prioritaria. Los puesteros hasta pagan el agua de la totalidad del predio, que oscila en los 1200 pesos bimestrales. “El gobierno no viene a mantener ni a limpiar el predio y además alquila el frente tapiado del centro de salud para publicidad, pero no se sabe dónde va la plata”, agrega Pola indignada.


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Periódico VAS Nº 58 - Octubre de 2013

Crónica

VAS a Bolivia Parte 3

por Rafael Gómez

¿El pueblo hace la cultura, o son las corporaciones y las elites de turno? En Argentina, las elites criollas han reproducido las relaciones coloniales ocupando el lugar del conquistador. Y las corporaciones han ocupado el lugar de los galeones y la Corona. Entonces la “cultura” de las elites y corporaciones, compuesta por la educación, la economía, y el espectáculo, sirve para sostener esos puestos de poder. No libera, ata. ¿Puede considerarse cultura un sistema de dominación? No. Se entiende por verdadera cultura un sistema que libera y sirve al crecimiento individual y colectivo de los ciudadanos. Entonces, ¿dónde se produce la verdadera cultura? La verdadera cultura la produce el pueblo en los márgenes y en las grietas del sistema dominante. Hay que salir a encontrarla.

S

alir a encontrarla, tal vez sea la causa profunda de este viaje. Salir supone alejarse de la no cultura. Diferenciar. Mirar el camino, los espacios nuevos. Oír otra gente. Encontrar. Hacer puentes entre lo que se produce en los márgenes y en las grietas del sistema dominante. Capital de Santiago del Estero, jueves 16 de mayo, 20 horas. Entrevista con Elsa Trejo, profesora de Lingüística, Sociolingüística y Política, en la Universidad de Santiago. “Desde la antropología se dice que siempre se produce cultura; ahora, lo que no sucede es la legitimación de determinadas culturas o productos culturales, el uso o mal uso que se hace del patrimonio cultural de los sectores llamados subalternos. Muchas veces, se lo aprovecha y tergiversa en función de los intereses del mercado de consumo capitalista, García Canclini es un autor que trabaja al respecto”, dice Elsa Trejo. ¿Puedo aplicar lo que decís al Centro Cultural del Bicentenario (CCB)?, le pregunto a Trejo. Recién llego del CCB y me dio la sensación de estar en un Shopping, en un no lugar. “Precisamente: el CCB está tercerizado”, responde Elsa Trejo. “Sé que han hecho salas en donde exponen cosas llevadas de distintos museos: el Arqueológico, el de Bellas Artes,

el Histórico. Eso no gustó a muchos porque aquello que es patrimonio del Estado se convierte en negocio privado”. Suele creerse que la cultura nace en las ciudades con ese tipo de negocios, le digo. Es un error confundir los grandes espectáculos de entretenimiento y la tecnología, con la cultura. “Coincido con vos, por eso creo que los sectores dominantes legitiman y presentan como cultura aquello que se hace en los grandes centros urbanos, o si vuelven sus ojos hacia el Interior es para presentar el quehacer cultural como algo exótico, ajeno o llamativo, con la mirada que tenían los grandes centros colonialistas sobre lo oriental en el siglo XIX, por ejemplo”. Y debería ser distinto, le digo, porque la cultura surge de la vida social y no hay mucha vida social en el centro de las ciudades. Sí hay grandes espectáculos catárticos que sirven de negocio a las corporaciones, y de contención y manipulación a los políticos. Pero eso no cuenta como cultura. “Si toda acción social se considera cultura, debería contar”, tercia M. “Lo que hay que considerar es la diferencia entre cultura popular y cultura dominante”, explica. Son entidades opuestas que se distribuyen en el territorio, pienso, que tienen efectos distintos, pero que también se mezclan. Cuando llegamos a Santiago desde Santa

Uruguay 385 . of. 1305 C.A.B.A. www.periodicovas.com info@periodicovas.com Tel.: 4372 8830 Cel.: 15 6274 8246 RNPI: 5031463 - 5111954 ISSN: 2250-8759 Año IX - Nº 57 Tirada: 4000 ejemplares

Fe notamos un cambio en la toponimia. Los nombres de los pueblos en Santa Fe honran a colonizadores, terratenientes, mujeres de la elite criolla. Y en Santiago aparecen nombres impersonales que describen el lugar, a veces en quichua. Pueblos como Añatuya, Telares, Atamisqui, Suncho Corral, Brea Pozo… Respecto de la sociedad santiagueña y la lengua quichua, ¿cuál es la interacción cultural que destacarías? ¿Hay prácticas bilingües en las escuelas? ¿Hay una relación cultural honda en el folclore? ¿Hay una cultura viva con presencia de pueblos originarios? “Aquí hay una población bilingüe quichua-castellano muy importante, especialmente en la zona rural. La lengua quichua se transmite aunque los adultos quieran evitarlo. Los niños de los parajes rurales monte adentro la aprenden y la practican entre ellos, pero la educación formal le da muy poco espacio y valor a este saber. Aunque la Ley Nacional de Educación, promulgada en 2006, instaura la Educación Intercultural Bilingüe (EIB): ‘para garantizar el derecho constitucional de los pueblos indígenas a preservar su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; y promover un diálogo mutuamente enriquecedor de conocimientos y valores entre los pueblos indígenas y poblaciones étnica, lingüística y culturalmente diferentes’. Y aunque una Ley provincial hace alusión, pondera y establece la EIB”, continúa Elsa Trejo, “porque: ‘asegura el derecho de los Pueblos Originarios y comunidades migrantes a fortalecer y recrear sus pautas culturales, sus lenguas, sus cosmovisiones, sus tradiciones, identidades étnicas’ y etcétera, etcétera... Lo cierto es que, efectivamente, se hizo muy poco. El quichua sólo se enseña en un par de escuelas del interior de la provincia”. Hicimos un silencio elocuente. “¡Sin embargo! La poesía en lengua quichua se vuelve canto en boca de referentes del folclore”, se anima Elsa. “Hay una trayectoria de composiciones de hondo sentido poético escritas en esta lengua; aunque algunas posturas reduccionistas las releguen al costumbrismo localista o las mitifiquen”. Silencio. “¡Ah!, y con respecto a las etnias en la provincia, en los últimos años hubo un autorreconocimiento identitario y la constitución de grupos originarios

director propietario: Rafael Arnaldo Gómez editora: Mariane Pécora diseño: MRP corrección: Rodolfo Meyer colaboradores: Hugo Finkel. Arnaldo Rieznik. Celeste Choclin. Clarisa Ercolano. Gabriel Luna.

como los tonokotés, por ejemplo, que de este modo, se convierten en sujetos de derecho. No obstante, tanto para los grupos étnicos como para el campesinado, siguen sin resolverse muchas situaciones de despojo y carencias, como el tema de la tenencia de la tierra, el agua o el ingreso a fuentes laborales genuinas y no tener que migrar a trabajar para las compañías agrícolas multinacionales”. ¿Crees que la supervivencia de la lengua quichua sea un rasgo de resistencia a la cultura dominante? “Sí, aunque no haya verdadera conciencia de eso; es decir, la gente que habla quichua lo hace más allá de las imposiciones hegemónicas, no lo hace como respuesta a una situación de conflicto lingüístico. Recordemos que una ideología homogeneizadora en lo lingüístico y en lo cultural, impartida principalmente por el aparato escolar, dominó al sistema educativo argentino y relegó a las lenguas nativas al ámbito privado o familiar. La diglosia marcó a fuego a muchas generaciones y el resultado de que aún se hablen estas lenguas es un signo de resistencia muy claro”. Muy descansados, dejamos el hotel de Santiago a las 09 horas del viernes 17 de mayo. Tomamos la calle Libertad, suena un disco de Los Carabajal en la camioneta, pasamos por el Parque Aguirre, de eucaliptos, lapachos, fuentes, palmeras y una estatua de la mujer-pájaro Kakuy -personaje legendario de los Pueblos Originarios-. Ahora cruzamos el río Dulce -Mishky mayu, en quichua- por el Puente Carretero y entramos a la ciudad de La Banda, considerada cuna del folclore santiagueño, donde viven Los Carabajal. ¡Y suena precisamente en la compactera!: “Mi pueblo es un cantor que canta la chacarera. No ha de cantar lo que muy dentro no sienta. Cuando lo quiera escuchar entre a mi pago sin golpear”, vivaz y hermosa chacarera de Carlos Carabajal. Divierte la coincidencia pero, además, la letra con invitación remite a lo hablado ayer: La verdadera cultura la hace el pueblo; surge de la vida social abierta y no de la vida encerrada en departamentos o casas, enchufada a la televisión, al celular o Internet; esa vida triste, con miedo al otro, que genera el sistema dominante. “¡Entre a mi pago sin golpear!”. Continuará

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gratuita, orientada a la difusión de la Historia y actividades barriales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Integra del Registro de Medios Vecinales de la C.A.B.A. Se autoriza la reproducción total o parcial de las notas citando la fuente. Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad de los autores.


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Declarado de Interés Cultural y Comunitario por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

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