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Si no sabes adónde vas, vuelve para saber de dónde vienes

Periódico

VAS Periódico VAS 131 - enero 2020

Buenos Aires

periódico cultural comunitario año XVI Nº 131 - enero 2020 info@periodicovas.com www.periodicovas.com distribución gratuita 5000 ejemplares ISSN: 2250-8759 RNPI: 68422692 Tel 4372 8830

Crónicas VAStardas Extractivismo urbano Agentes de tránsito en peligro La Otra Historia de Buenos Aires Sobre feminismo y chamanismo en Buenos Aires


Periรณdico VAS 131 - enero 2020


La Otra Historia de Buenos Aires Periódico VAS 131 - enero 2020

Libro Primero Parte I - 3

T

ras el arribo a Sevilla de la malograda expedición de Solís, el 4 de septiembre de 1516, un juego de exclamaciones se extiende desde el Puerto y la Casa de Contratación por tabernas, plazas, calles, ferias, casas, palacios, chabolas, iglesias y lupanares. ¡No está el capitán! ¡Ha muerto el piloto mayor de España, don Juan Díaz de Solís! ¡Ha muerto allá, en la lejanía del mundo! Hubo una tormenta oceánica y un naufragio donde se perdió una carabela y su tripulación. Hay un bando con el listado de esa tripulación y la gente pregunta por parientes y conocidos, rodea al pregonero que dice: Alejo García… Cristóbal Cevallos…Y siguen los nombres. Pero no ha sido en esa tormenta donde murió don Solís. Fue de una manera muy distinta. Ocurrió en un mar dulce, dicen, a la orilla de un río ancho y apacible. Solís y ocho tripulantes habían desembarcado y fueron atacados por un ejército invisible. ¡Miles de salvajes aparecieron de la nada y los rodearon en menos de lo que canta un gallo! ¡No quisieron rosarios, espejos, gorros rojos, ni conferenciar, ni besar la cruz! ¡Los mataron sin piedad a flechazos! ¡Y no

por Gabriel Luna

resucitaron como San Sebastián! Eran tantas las flechas que los cuerpos quedaron irreconocibles, como enormes puercoespines. Se salvó únicamente el grumete Francisco Puerto, que se fue a vivir con los indígenas, pero eso los sevillanos no lo supieron hasta mucho después. Volviendo a la escena y las exclamaciones, los salvajes recuperaron las flechas. ¡Trozaron los cuerpos y se los comieron! ¡Comieron a Solís, a un cartógrafo, a un cura, y a seis más! A la noche, quedaba en la orilla sólo una hilera de brasas y la amenaza de un ejército invisible capaz de trepar a los barcos españoles para seguir comiendo. Esta escena, escuchada miles de veces y leída sólo por decenas (porque la mayor parte de la población era analfabeta), llega semanas después hasta Flandes, donde el joven y nuevo rey Carlos I (que no conoce España) está organizándose con sus asesores y por tomar posesión de los reinos de León, Aragón y Castilla, heredados de su madre y de su abuelo Fernando II (el que le había encomendado la expedición a Solís). Carlos I, de entonces 16 años, retiene de la escena -además de la truculenciaque su abuelo y Solís habían muerto con poca diferencia de días.

En 1517 Carlos I arriba a España desde Flandes con una escuadra de 40 navíos, pasa por Tordesillas para visitar a su madre, la reina Juana “La Loca” -que guarda luto perpetuo y duerme junto al cadáver de su marido, el rey Felipe “El Hermoso”, muerto hace diez años-, y llega a Valladolid, donde es recibido con gran pompa por el pueblo y los militares, pero con reticencia del clero hacia lo flamenco. Y en 1517 el marino Fernando Magallanes llega a Sevilla desde Portugal, con cartografía secreta y una expedición ambiciosa para proponer a Carlos I, algo que “superaría todo lo visto y cimentaría por siempre el poder marítimo y el imperio comercial de España”. ¿Quién era este personaje mágico? Magallanes, bajo de estatura, morocho y cojo, era noble portugués y había servido a su Corona en la gran Armada de las Indias. Que fue la 7º escuadra enviada por Portugal a la India, desde que Vasco de Gama descubrió la Ruta de Oriente, bordeando África por el Atlántico y conectando después con el océano Índico. Esta escuadra de 22 barcos bien artillados, tripulación de mil hombres más mil quinientos soldados, tenía por objetivo asegurar a Portugal el monopolio de las rutas marítimas del

océano Índico y el golfo Pérsico. Es decir: incluir a Portugal en el comercio de las medicinales y sabrosas especias, que hasta entonces importaban a Europa sólo los árabes y los venecianos, con enormes ganancias. Magallanes se alistó como oficial a los 25 años en esa escuadra, asoló los puertos africanos e indios, levantó fortalezas y participó en batallas terrestres y navales contra los árabes y los nativos, hasta consolidar el dominio e imponer un virrey portugués en la India. Luego, algunos barcos de la escuadra volvieron a Europa cargados de especias; llegaron otros barcos. Y Magallanes junto a su primo Francisco Serrao participaron en una expedición desde la India a Sumatra, para hacer una base allí y después llegar hasta Indonesia, al archipielago conocido como el Maluco o Moluco, o como las Islas Molucas, las codiciadas Islas de las Especias. Intentaban obtener el producto de primera mano. Batallas de por medio, los portugueses conquistaron en Sumatra la pequeña ciudad de Malaka. Francisco Serrao quedó allí y Magallanes volvió a la India y luego a Europa, tras siete años de navegar y batallar. Volvía con un pequeño botín, heridas de guerra, y con un esclavo malayo llamado Enrique que compró en Sumatra. 3


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Ya en Lisboa, aunque su desempeño fue alto y Magallanes pertenecía a la nobleza, no tuvo el reconocimiento del rey Manuel I. Mientras tanto Francisco Serrao llegó a las Islas de las Especias y se estableció. Magallanes volvió a navegar y participó en la gran batalla de Azamor en Marruecos -cuando se rebelaron los árabes del yugo portugués en 1513-; y pese a resultar triunfante, perder su cabalgadura y haber sido herido quedando cojo de por vida, tampoco lo reconoció el rey. Recibió entonces carta de Francisco Serrao desde las Islas Molucas y fue una conmoción. A partir de esa carta se recluyó en Lisboa, estudió cosmografía con Ruy Faleiro -el astrónomo y geógrafo más importante de Portugal- y reunió todos los mapas recientes que pudo. Faleiro encontró el plano de un alemán llamado Schöner, partícipe de una expedición secreta portuguesa, que consignaba un estrecho transoceánico en América del Sur. Magallanes recibió otra carta de las Islas Molucas, que adjuntaba mapas. Faleiro y Magallanes pidieron audiencia con el rey Manuel, que les fue negada dos veces; y a la tercera, el rey menospreció el proyecto de expedición, dio literalmente la espalda a Magallanes y desplazó a Faleiro de la universidad de Lisboa.1 En 1518 Fernando de Magallanes y el cosmógrafo Ruy Faleiro, ya radicados en Sevilla y convertidos en súbditos españoles, presentan su proyecto en la Casa de Contratación. Y dicen exactamente lo que los funcionarios quieren oír. Las Islas Molucas están ubicadas en el hemisferio que le corresponde a España según el Tratado de Tordesillas. Se puede llegar a ellas navegando hacia el oeste y atravesando un paso interoceánico que hay en América del Sur. También se puede, una vez po4

seídas las Molucas, cargar las especias y, siempre navegando hacia el oeste, llegar a China, Sumatra, a la India, ¡tal como lo soñaba Colón!, y volver a Sevilla circundando África. ¡Ellos llevarían a cabo el sueño! Juan Aranda, funcionario de la Casa de Contratación, gestiona una audiencia real. Y Magallanes y Faleiro viajan desde Sevilla a Valladolid para presentar a Carlos I la maravilla, algo que “superaría todo lo visto y cimentaría por siempre el poder marítimo y el imperio comercial de España”. Van con un globo terráqueo, el mapa secreto de Schöner, los instrumentos de navegación de Faleiro -para precisar longitudes y latitudes-, copias de los planos de Solís y otros pilotos, y las cartas de Francisco Serrao, adjuntando los mapas de las codiciadas Molucas o Islas de las Especias. Carlos I, de brillante figura y nieto de los reyes católicos que apadrinaron a Colón, tiene apenas 18 años, sabe poco de náutica -su única experiencia ha sido el viaje con la armada desde Flandes, que perdió el rumbo por una tormenta y terminó en Asturias y no en Santander, adonde iba-. Carlos es alto, rubio, de mentón prominente (bien flamenco), habla poco castellano y menos portugués; y mira con curiosidad a Fernando Magallanes, ese hombrecillo inquieto, morocho y cojo, que habla -como él- un castellano lerdo, mientras le tiende un globo terráqueo donde hay dibujada una trayectoria. Todo parece asombroso. Carlos I y su paje, el joven noble Pedro de Mendoza -que años después también

sería nombrado adelantado por el mismo rey, y tendría una flota mayor que la de Magallanes- siguen minuciosos esa trayectoria. Todo parece estar bien. El globo pasa de manos y hay una larga exposición del cosmógrafo Faleiro, no dirigida particularmente al rey sino a sus asesores flamencos y castellanos, a quienes se ha sumado fray Bartolomé de las Casas, filósofo, humanista, historiador y también navegante del Nuevo Mundo. De las Casas pone el dedo en una zona algo difusa del globo y pregunta. ¿Qué ocurrirá si no hay paso entre los mares? La pregunta tensiona. Magallanes, apoyado en la cartografía, responde que sí lo hay, habla de explorar a fondo el río ancho de Solís, de explorar más al sur, de llegar al paralelo 70º S si fuera necesario (esto es en la Antártida); y si no lo hubiera, entonces seguiría la ruta portuguesa y tomaría igualmente posesión de Las Molucas. Pero debe haber un paso, todos coinciden en esa creencia porque es la más conveniente (para ellos). España y sus funcionarios aumentarían su poder, desplazando a Portugal y extendiendo un imperio comercial en Oriente. Magallanes y Faleiro obtendrían la gloria. Y Carlos, disfrutaría el traspié de su pariente, el rey Manuel, que (según Carlos) había intentado desheredarlo y todavía seguía hostigándolo.2 Magallanes hace leer fragmentos traducidos de las cartas de su primo Francisco Serrao -felizmente establecido y amancebado con una bella nativa en las Molucas-

que dan cuenta de la excelencia, diversidad y abundancia de las especias. Y llegan hasta los oyentes los bosques fragantes de nuez moscada y clavos de olor, las enredaderas interminables de pimienta; y la temperatura ecuatorial, el mar azul, los paraísos terrenales, la ingenuidad y mansedumbre de los nativos, las ropas livianas y la tibieza -mientras que en Valladolid es invierno-. Tras la lectura se exhiben en una mesa redonda cubierta con damasco los dibujos y mapas de Serrao y otros tantos mapas de Faleiro, que indican las formas y ubicación de las Islas. Magallanes (con toque escénico) presenta finalmente a Enrique, su esclavo de Sumatra, un joven moreno que entra en la sala ataviado con brillantes sedas indias, hace una reverencia profunda al rey, y habla en malayo, en portugués y castellano. Enrique dice que es originario de las Molucas (cuando en realidad proviene de Malaka, Sumatra) y dice con voz bien articulada que él servirá de intérprete en la futura expedición, y hace otra reverencia. (Continuará…) 1. Más allá de que existiera animadversión del rey hacia Magallanes y Faleiro, la Corona portuguesa no tenía interés por una nueva ruta a las Islas de las Especias. Ya tenía una, trazada por Vasco de Gama y con sus puertos de escala, consolidados por 7 expediciones y sus respectivas batallas. 2. Manuel I se casó con dos tías de Carlos. Primero, con Isabel de Aragón, y a la muerte de ésta y de su hijo Miguel (que hubiera heredado, en vez de Carlos, los reinos Castilla, Aragón y Portugal) se casó con María de Aragón (cuñada de Manuel y tía de Carlos) y tuvieron muchos hijos, uno de ellos fue Juan (que llegaría al trono como Juan III). Después de la muerte de María de Aragón, Manuel I, ya en edad avanzada, debía abdicar a favor de su hijo Juan; pero no lo hace y decide casarse otra vez, ahora con la prometida de Juan, que es nada menos que Leonor de Austria, la hermana de Carlos. La escena de la audiencia con Magallanes ocurre en esta circunstancia.


crónicas

VAStardas

E

MACUMBA

n mi barrio, como en cualquier otro barrio pobre, la gente cree en cualquier cosa que le ayude a correr la coneja. No necesariamente el puchero aparece por obra de los dioses pero al parecer, hasta cierto punto, basta con la fe para que la panza no haga ruido. A mí no me funca, pero a la mayoría de la gente pareciera que sí, por eso está lleno de cultos evangélicos, pentecostales, mormones, de los santos de los últimos días, tarotistas, parapsicólogos que prometen que si garpás, la piba

que te gusta deja al pelado con el que sale ahora, te dice que te quiere y se disculpa por no mandarte un mensaje en navidad. Por supuesto, también hay umbandistas. También hay católicos pero, desde que se garchan menores ya no son tan populares. La macumba, hay que decirlo, tiene su encanto. El psicótico devenido en pastor es estridente e interpreta la biblia como se le canta el orto. Le chupa un huevo la historicidad del texto, sus enmiendas, sus traducciones y ediciones. Al tipo y a sus fieles les basta con cerrar los ojos con fuerza, cantar y poner el billetín. Al macumbero

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por Gustavo Zanella

no. Los macumberos quiere parranda, fiesta, chupi, morfi, sangre de gallinas y espíritus mal llevados zumbándoles el poto, porque si la jarana no es a todo trapo, que no sea. Así que cada tanto me encuentro en las esquinas o en las zanjas ofrendas macumberas. Botellas de whisky o vodka más o menos rasposo en bandejas con comida. Muchas veces tienen maíz, dulces, especias que colocan junto a velas de colores prendidas. Otras le ponen estampitas de diosecillos más bien tenebrosos que aparecen semi en bolas con cara de invitarte a una orgía loca. La gente que no es del palo esquiva las ofrendas, no las toca, no las mira. Las dejan tal y como están y salen espantados santiguándose, sin hablar del tema ni recordarlo. Pueden pasar días o semanas ahí donde están, hasta que las inclemencias del tiempo las convierten en basura. Los perros también hacen lo suyo porque al parecer no respetan ningún credo, de ateos que son. Alguna vez, de pibe, les di una patada tirando todo a la mierda. Cruzado del catolicismo, no toleraba esas desviaciones espirituales. Años después, ya curado de la enfermedad de la esperanza y militando el barrileteo autodestructivo, me robé de una bandeja media botella de whisky criadores que me vino joya durante algunos días de invierno.

Nadie sabe en el barrio quiénes las ponen. O no me lo dicen. O tal vez no lo sé porque no hablo con nadie. Tampoco es relevante, las ofrendas siguen apareciendo. Se mudaron de la esquina de Durero y ruta 21 a la rotonda-boulevard que el último cristinismo construyó sobre la ruta. Aprovecharon que la monada se afanó los cables de los postes de luz y las dejan o bien bajo un cartel desvencijado o bien frente a la parada del 236 que va hacia Morón. La luz de las velitas en medio de lo oscuro les da un halo esotérico, misterioso. Conviven, entonces, ritos ancestrales de adoración con autos sin patente y pocas luces que pasan a los pedos por una ruta provincial olvidada de dios. También usan la parte de atrás de una de esas «casitas» de agua corriente, estructuras que guardan los bombeadores porque el agua corriente del conurbano, si se tiene la suerte de tenerla, no es como la de capital, purificada, sino que es de pozo, pero más pozo que el pozo de las casas. No es que no los respete, cada uno derrocha su dinero como le sale, pero es que me da pena que tiren comida y bebida así como si nada. Por ahí ellos saben algo que yo no. Así me va.

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Agentes de tránsito en peligro Periódico VAS 131 - enero 2020

Los Agentes de Tránsito son seres humanos que a través de su presencia permanente en la vía pública tienen a su cargo el control del tránsito vehicular, la educación vial y velan por la seguridad y cuidado tanto de los peatones como de los conductores. Pero… ¿quién cuida de ellos?”. La medida cautelar ordenada el 1 de noviembre de 2019 por la Dra Patricia Graciela López Vergara, titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 6 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es tan precisa como contundente en sus argumentos. El 8 de septiembre de 2019 en horas de la madrugada, lxs agentes de tránsito Cinthia Choque (28) y Santiago Siciliano (30) realizaban tareas de control en Av. Figueroa Alcorta y Tagle. Cuando el auto que manejaba a toda velocidad el periodista Eugenio Veppo los embistió, Cinthia perdió la vida en el acto y Santiago sufrió heridas de gravedad. El hecho conmovió a la sociedad y despertó la solidaridad de sus colegas. Horas más tarde, cientos de agentes de tránsito se movilizaron al Obelisco bajo la lluvia para visibilizar el miedo a otra tragedia similar. Se supo rápidamente que quienes velan por la seguridad vial de la ciudadanía porteña, tienen una débil protección ante la ley y un nulo reconocimiento por parte del Gobierno porteño: de un total de 2.750 empleadxs de la Subsecretaría de Movilidad Sustentable (perteneciente al 6

por Mariano Pagnucco

Después del asesinato de Cinthia Choque y las secuelas graves para Santiago Siciliano, lxs agentes de tránsito porteñxs intentan una organización colectiva que les permita salir de la precarización laboral. El rol del Gobierno de Larreta y su alianza con la burocracia sindical. La novia de Santiago comparte esperanzas y miedos.

cionarios de turno, generó la necesidad de organización de lxs agentes y también trajo represalias desde el Gobierno y el burocrático gremio de estatales Sutecba. La medida cautelar de la Dra López Vergara señala, por ejemplo, que el Gobierno “deberá abstenerse de agravar y/o socavar y/o desfavorecer el vínculo que contractualmente refleja la situación laboral que mantiene a la fecha con los Agentes de Tránsito”. Asimismo, insta a las autoridades a que garanticen las condiciones de seguridad adecuadas a este cuerpo de agentes y que lleven a cabo el pase a planta transitoria de lxs precarizadxs. A comienzos de 2020, la respuesta del larretismo fue el despido de más de 100 trabajadorxs, con especial saña hacia aquellas personas que salieron a manifestarse y a reclamar por los derechos negados.

La burocracia sindical afín al Gobierno

Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad), solo 850 integran la planta permanente. El resto son monotributistas. O sea, no tienen reconocimiento como trabajadorxs del Estado porteño (ver

nota en VAS del 7/10/19: “La esclavitud en los tiempos del cambio 2”). Esta irregularidad, ninguneada obscenamente en los medios por el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y los fun-

El Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (Sutecba) es una de las organizaciones sindicales que se caracterizan por sus dirigencias vitalicias y sus posicionamientos más cercanos a la patronal que a la clase trabajadora. Cuando lxs agentes salieron a la calle y comenzó a circular en los medios que la mayoría de quienes cumplen esas funciones son monotributistas, el gremio conducido desde hace 36 años por Amadeo Genta tuvo que dar la cara.


Para mostrar protagonismo en la situación, Sutecba firmó el 17 de septiembre una negociación colectiva con el Gobierno porteño que comprometía a la Administración Larreta a: mejorar las medidas de seguridad, elementos y protocolos de acción durante los operativos; mejorar la indumentaria en cuanto a su impermeabilización y carácter reflectivo; y contar con botones anti-pánico o aplicación telefónica que cumpla la misma función. Además, las partes convinieron comenzar los trámites para incorporar progresivamente a lxs trabajadorxs a la planta transitoria a partir de enero de 2020. Desde entonces, no sólo no mejoraron las condiciones de seguridad o la situación laboral, sino que además el gremio realizó amenazas y aprietes y utilizó la violencia física contra quienes intentaron organizarse por fuera de la burocracia de Sutecba. La salida para un numeroso grupo de agentes fue acercarse a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que planteó ante la Justicia la acción de amparo para resguardar a lxs precarizadxs. De ahí nació el fallo de la Dra López Vergrara. Sin embargo, a comienzos de enero muchos y muchas agentes que se reintegraban a sus tareas después de las fiestas se enteraron de que ya no seguirían trabajando, o sea, que no les renovarían el contrato precario que los vinculaba con la Ciudad. Es el caso de Natalia Jaurena: “Fui a fichar y me estaban esperando en base tres directivos. Me dijeron que no iba a seguir trabajando con la excusa de que tenía muchas licencias médicas sin justificar. Es falso, acá hay una persecución política porque fui una de las que alzó la voz por mis compañeros”.

Natalia es madre de tres niños y trabaja desde hace dos años como monotributista. El Día de Reyes, en vez de festejar con sus chicos, tuvo que salir a manifestarse junto con otrxs compañerxs contra la impunidad del Gobierno porteño, que violó la medida cautelar de la Justicia y, además, dejó a más gente en la calle. Verónica Báez tiene el privilegio de ser trabajadora de planta, pero eso no le quitó la solidaridad de clase para acompañar el reclamo a metros de la Legislatura: “No es casual a quienes eligen para los despidos: son personas perseguidas política y sindicalmente por afiliarse a ATE”. Desde que el gremio estatal conducido en la Ciudad por Daniel Catalano se metió en el conflicto, tanto el Ejecutivo porteño como Sutecba tejieron una alianza silenciosa para desalentar la organización de las bases. “Sutecba es un sindicato patronal que intentó silenciarnos desde el primer momento”, denunciaba al megáfono uno de los trabajadores en lucha. Consultado sobre la situación actual, el colectivo Compañerxs Unidxs de Tránsito de la Ciudad detalló: “Sufrimos hostigamientos diarios, persecuciones laborales como fotos tomadas desde el Centro de Gestión de Monitoreo (CGM) para amenazarnos con que nos están vigilando, suspensiones absurdas por tener batería baja en nuestros teléfonos laborales, difamaciones invadiendo nuestra privacidad, informes inventados sólo por responderle a algún supervisor, más los aprietes del gremio en patotas. Todo esto es constante. No podés ni sacarte la gorra dos segundos para rascarte la cabeza que ya aprovechan para informarte y sancionarte”.

Santiago, entre cirugías y mafias

Descompresión del cráneo, traqueotomía, fijación de pelvis con tutores externos, placas y tornillos en la rodilla y el tobillo izquierdos, cirugía maxilofacial, reconstrucción ósea del cráneo... Rocío Herrera, la novia de Santiago Siciliano, reconstruye la historia clínica de su compañero de vida con memoriosa precisión. Dice que “la columna está intacta de milagro” y que por eso la recuperación es un poco más alentadora. Desde septiembre del año pasado, cuando “Santi” fue víctima de la brutalidad de Veppo al volante, lo acompaña en cada nueva internación y tratamiento. La operación más reciente fue para colocarle una placa que le estabilice el cráneo. Rocío habla por teléfono mientras se toma el subte rumbo al hospital: “Santi está molesto por tanto tiempo de internación y por las dolencias físicas. Siente que no puede ayudar a sus compañeros y hasta tiene miedo de que lo echen a él”. El miedo es compartido. Rocío es, como su novio, agente de tránsito y monotributista. Eso significa que, si la voluntad del poder lo decide, puede quedar sin trabajo cuando se reintegre de la licencia que le permite cuidar de Santiago y de Gianluca, el nene de 9 años hijo de su compañero. No bien sucedió el trágico hecho que le costó la vida a Cinthia y dejó con graves secuelas a Santiago, al hospital se acercaron los directivos responsables de lxs agentes de tránsito. “Se portaron de un modo cordial, pero cuando Santi salió del coma no vinieron más”, dice Rocío. Agrega que “de las autoridades políticas, como Larreta o Santilli, no vino nunca nadie”. Una de las personas que se hizo presente fue Leandro Ricciardi, por entonces geren-

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te operativo de la Dirección General del Cuerpo de Agentes de Control de Tránsito y Seguridad Vial. Era uno de los responsables de cuidar de Santiago y Cinthia, que aquella madrugada fatal estaban realizando un control de alcoholemia sin el aparato necesario y con una camioneta que ni siquiera estaba ploteada con los colores amarillo y celeste característicos del cuerpo de agentes. Ricciardi fue también quien recibió a los manifestantes en la mañana lluviosa del Obelisco. Como consigna el artículo de VAS “La esclavitud en los tiempos del cambio 2”, Ricciardi se reunió con un grupo de agentes en una pizzería cercana y les dijo que “por ser monotributistas no tenían derecho a llevar a cabo medidas de fuerza porque carecían de ‘personería jurídica’”. Sobre la pérdida de Cinthia, el funcionario había expresado: “Si ustedes me preguntan a mí, les digo que su compañera no va a volver”. Como demostración de la ética de la que hacen gala las autoridades porteñas, a Ricciardi no le pidieron la renuncia, sino todo lo contrario: desde enero de este año fue ascendido a director general del Cuerpo de Agentes de Tránsito. Rocío sigue en la medida de lo posible las actividades organizativas de sus colegas, que intentan torcerle el cuello a un gigante de mil cabezas con total blindaje mediático, pero su principal preocupación pasa por Santi y el futuro familiar. ¿Cómo sigue esta pelea? “Hay una sensación muy fuerte de impunidad. El clima laboral es cada vez más pesado y pareciera que la conducción política está ensamblada con Sutecba. Más allá de la organización entre los compañeros, es muy difícil pelear contra las mafias porque tienen tanto poder, que siempre ganan”. 7


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Extractivismo urb

La ciudad que ex

“El extractivismo urbano y el extractivismo en general banalizan en el sentido de la banalidad del mal de Hannah Arendt. ¿Qué decía Hannah Arendt cuando explicaba “la banalidad del mal”? La banalidad del mal es que en función de un superior, en función de un supremo, en función de un dios, uno no mira al otro sino que hace lo que el dios le dicta. El dios que tenemos nosotros es el capitalismo, en el cual manifestamos una fe de índole religiosa. Walter Benjamin sostenía que el capitalismo era una religión, entonces nosotros todos creemos en esto como creemos en una fe religiosa. ¿Y por qué “banal”? No solamente porque arruina el paisaje sino porque excluye”.

E

nrique Viale, abogado especialista en Derecho Ambiental, sostiene que la especulación inmobiliaria en las grandes ciudades se nutre de la misma lógica extractivista que el monocultivo y la megaminería, produciendo similares consecuencias: la entrega de bienes del Estado a especuladores inmobiliarios o grandes corporaciones financieras. Este accionar, no solo expulsa y provoca desplazamientos de población, también destruye la multiplicidad, aglutina riqueza y se apropia de lo público.1 “Cada vez más, los barrios van perdiendo sus identidades, sus habitantes no participan de las decisiones de planeamiento urbano y la mercantilización de la vivien8

Gabriela Massuh* da se impulsa hasta el paroxismo. Los inmuebles se transforman en verdaderos commodities, dejan de ser un bien de uso para convertirse en un bien de cambio. En el caso agrícola, el commodity es la soja y en nuestro caso son los inmuebles”, explica Viale. A partir de esta hipótesis, la ciudad de Buenos Aires, aparece como el mejor arquetipo del proceso de extractivismo urbano por antonomasia. En doce años se subastaron y/o concesionaron 473 de las 20.300 hectáreas que conforman el territorio porteño. Horacio Rodríguez Larreta, liquidó 267 hectáreas en tan solo cuatro años, mientras que en los ocho años que estuvo al frente de la Jefatura de Gobierno, Mauricio Macri se deshizo (entre subastas y concesiones) de 205,8 hectáreas.


bano

xcluye

por Mariane Pécora

Hasta antes de transformarse en lo que Viale define como commodities urbanos, estas tierras o inmuebles formaron parte del patrimonio público ciudadano. “El extractivismo urbano se teje con capital privado que, articulado con la normativa estatal, genera concentración de capital de carácter especulativo, incrementa la crisis habitacional y la vulnerabilidad en el hábitat de los clases medias y bajas; aumenta la puja por el suelo urbano, y provoca un inevitable desplazamiento de aquéllos que no pueden ‘adaptarse’ a la mercantilización del suelo y de los espacios públicos, donde prolifera la multiplicación de construcciones premium y/o mega emprendimientos residenciales y turísticos”, explica la licenciada Jimena Navatta, magíster en Diseño y Gestión de Programas Sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Argentina, e investigadora del Centro de Estudios y Acción por la Igualdad.2

El remate de la Ciudad

Durante la última sesión del año de la Legislatura porteña, celebrada el 5 de diciembre de 2019, el Jefe de Gobierno porteño hizo que sus ediles, que hasta entonces ostentaron la mayoría automática, autorizaran la venta de180 inmuebles de la Ciudad. Siete situados en el ámbito de la Comuna 1. Entre ellos, un terreno ubicado en Puerto Madero donde funciona un club de tenis -transferido por Nación a Ciudad esa misma jornada-, y el edificio del Ministerio de Educación de la Ciudad, de Paseo Colón 245. “Cuestionamos la venta de estos inmuebles porque sabemos que la Ciudad tiene grandes carencias de infraestructura:

faltan Centros de Salud, faltan polideportivos, faltan viviendas sociales. Antes de poner a la venta un bien público, se debe estudiar si se le puede dar alguna utilidad social. Es inconcebible que un proyecto entre al recinto a las 10 de la noche y en menos de cinco minutos sea puesto a la venta un predio, como sucedió con el terreno de Puerto Madero”, apunta Sofía González, integrante de la junta Comunal 1 por el Frente de Todos. “Por otro lado, como producto de la venta del edificio del Ministerio de Educación se está poniendo en peligro la continuidad del Instituto Isauro Arancibia”, denuncia González. “Cuando el Gobierno porteño comenzó las obras de lo que llama ‘reurbanización de la Villa 31’, destina unos terrenos en el barrio YPF para la construcción de 2200 viviendas. Más tarde, retoca el proyecto y baja la cantidad de viviendas a 1043 y reserva el resto del terreno para trasladar el Ministerio de Educación al barrio. De manera que determina la venta del edificio de Paseo Colón. Dice que el dinero se destinará a salud y educación. Un argumento totalmente falaz, cuando ni siquiera se terminó de construir el jardín maternal del Ministerio de Educación, que Larreta pretende inaugurar antes de marzo en la Villa 31”. -¿Qué tiene que ver el Instituto Isauro Arancibia en todo esto?, preguntamos. “Ante el apuro por vender el edificio de Paseo Colon, Larreta propuso trasladar el jardín maternal del Ministerio de Educación, de Paseo Colón al Instituto Isauro Arancibia, donde funciona un proyecto integral para pibes y pibas en situación de calle, y que cuenta con jardín maternal propio. La idea es que el Instituto Arancibia que-

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de atrapado en la lógica del Ministerio de Educación porteño, cuando en realidad se trata de una experiencia educativa que responde a una dinámica de contención social diametralmente opuesta”, explica González. Este no es el primer embate que deberá soportar el Instituto Isauro Arancibia3. Desde hace doce años viene sorteando distintos intentos de despojo. Resulta que el paradigma del extractivismo urbano no comulga con políticas públicas que apunten a un bienestar general de los sectores más postergados de la población. Por el contrario, como apunta Jimena Navatta4, su objetivo es liberar a la Ciudad de los pobres y, en cierta medida, también de amplios sectores medios. En este aspecto, explica la investigadora, el Estado juega un rol fundamental, porque prioriza la especulación y la construcción a gran escala por encima de la idea de ciudad como bien común, al tiempo que, sin establecer ningún tipo de regulación o control, entrega la explotación de sus recursos al capital privado. Efectivamente, el boom de la construcción que experimentó la Ciudad de Buenos Aires en la última década estuvo orientado a sectores de alto poder adquisitivo. Se construyeron más de 20 millones de metros cuadrados de viviendas premium, mientras que la población de las villas creció un 156%5 y el déficit habitacional se elevó al 11,5%. Como contrapartida, se estima que en el territorio porteño hay más de 155.000 viviendas ociosas o desocupadas.6

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Villa 31 o Retiro Puerto

Enrique Viale sostiene que la lógica actual del extractivismo urbano es mantener la ilusión del crecimiento ilimitado y para eso debe crear figuras extremas.7 En este sentido la tan promocionada urbanización de las Villa 31 y 31bis, constituye el mejor paradigma de cómo un proyecto de planificación urbana, puede reconvertirse en favor de los intereses privados. En este territorio el poder político ha encarado una serie de transformaciones estructurales que propiciarán un proceso de gentrificación, es decir, harán un barrio cada vez más apetitoso para los desarrolladores inmobiliarios, en la misma medida que altamente oneroso para quienes viven allí. El objetivo responde al proyecto de la ciudad costera: en poco años la tan mentada urbanización de la Villa 31 y 31bis mutará en lo que se dará a llamar Retiro-Puerto, un conjunto de megaedificios premium con vista al río ¿Cómo se logra esto? A partir de una serie de políticas de estado orientadas a agobiar las flacas finanzas de sus habitantes, eximir de impuestos o regalías a las grandes corporaciones y contraer deudas millonarias con organismos internacionales en pos del desarrollo de obras de infraestructura. Sucedió un 13 de diciembre de 2018: en una misma sesión el oficialismo en la Legislatura porteña aprobó tres propuestas distintas,respecto de un mismo tema: • La Ley 6129, que propició la reurbanización e integración con el resto de la Ciudad de la Villa 31 y 31bis (barrio Padre Múgica), hipotecando, por hasta 30 años, a sus habitantes bajo la 10

promesa de asegurarles su radicación o relocalización. • La Ley 6130, que avaló la concesión de uso gratuito por el término de 100 años, que el entonces presidente Mauricio Macri, celebró con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para que esta entidad construya el Edificio Puente del BID en terrenos de la Villa 31 y 31 bis. • La Ley 6131, que autorizó a Larreta a suscribir con el Gobierno Nacional un empréstito con la Corporación Andina de Fomento por la suma de 175 millones de dólares, mediante el cual se deja constancia de la tasación de 12 terrenos públicos Nacionales, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre ellos los terrenos afectados a la reurbanización de las Villas 31 y 31bis. En el mismo proyecto el Jefe de Gobierno disponía la enajenación por subasta pública de estos inmuebles. Este último punto no logró los votos necesarios para ser aprobado en dicha sesión. Sin embargo, los obtuvo a mediados de 2019. Respecto de la primera de estas iniciativas, el abogado Jonatan Baldivieso, que preside el Observatorio por el Derecho a la Ciudad, sostiene que se trata de una trampa: “Estas hipotecas dan potestad al Gobierno de la Ciudad para venderlas o transferirlas a cualquier entidad bancaria o corporación empresaria, de manera que todo el barrio está en peligro de ser rematado”. Mientras que esta medida acentúa el déficit habitacional de las 40.000 personas que viven en la Villa 31, el Banco Interamericano de Desarrollo obtiene una concesión de uso gratuito de esas tierras por cien años. Gabriel Solano, diputado por el Frente de Iz-

quierda, asegura que el “Edificio Puente BID” avanzará sobre al menos 200 metros lineales de terreno donde hay viviendas. Y, por último, la venta de los predios del polígono que conforma la Villa 31 y 31 bis, recién se aprobó en la sesión del 4 de julio de 2019, luego que el sector liderado por Martín Lousteau concretó la alianza electoral con Horacio Rodríguez Larreta. “Esta situación genera mucha incertidumbre entre los habitantes del barrio, que al día de hoy no saben si estas tierras alguna vez serán suyas”, explica Sofía González y agrega: “Es lamentable que prácticamente todo el polígono de la Villa 31 y 31 bis haya sido puesto como garantía del préstamo de 175 millones de pesos que la Ciudad contrajo con la Corporación Andina de Fomento. Y mucho más indignante es ver que Larreta los está subastando para pagar los intereses de esa deuda”. El jueves 12 de diciembre de 2019, un centenar de vecinxs, en su mayoría mujeres, de la Villa 31 y 31 bis se movilizaron hasta la sede del banco Ciudad de calle Esmeralda 660, para intentar frenar el remate de un predio ubicado sobre Av. Antártida Argentina 1160, donde en la actualidad funciona un supermercado Coto. “El despliegue policial fue impresionante, había más oficiales que gente”, relata Sofía González y agrega “Lo cierto es que el único oferente que había no se presentó y la subasta fue declarada desierta”. Si bien se desconoce la identidad de ese ‘único oferente’, aunque se intuye que se trata del propietario de la cadena de supermercados, lo cierto es que su deserción pudo estar motivada tanto por la crisis económica provocada por el gobierno macrista, como por la fuerte

resistencia popular, donde las mujeres tienen un rol preponderante. Resulta que lejos del modelo de extractivismo urbano, la puja de las vecinas y los vecinos de la Villa 31 y 31bis apunta a consagrar el derecho a la ciudad, bajo los propósitos del buen vivir. “Ese terreno no está en desuso. Está disponible, queremos que allí se construya un hospital”, dice Sofía González mientras despliega los planos del hospital, proyectado por el arquitecto Gustavo Cañaveral para la Comuna 1.

*Gabriela Massuh, es escritora y docente. Licenciada en Letras en la UBA y licenciada en Filología en la Universidad de Nuremberg; desde hace pocos años ha sumado, en carácter de autora y/o editora, su preocupación por la agenda territorial y ambiental latinoamericana, tanto en el orden de los problemas urbanos como en los de tipo rural. Obras: Renunciar al bien común. Extractivismo y (pos) desarrollo en América Latina (2012); y El robo de Buenos Aires. La trama de corrupción, ineficiencia y negocios que le arrebató la ciudad a sus habitantes (2014). 1. Extractivismo Urbano. Debates para una construcción colectiva de las ciudades, compilación de Ana María Vázquez Duplat. Colección Chico Méndez, Editorial Colectivo - Fundación Rosa Luxemburgo - Centro de Estudios y Acción por la Igualdad (CEAPI). Buenos Aires, 2017. 2. Derecho a la Vivienda en la Ciudad de Buenos Aires, publicado en Extractivismo Urbano. Debates para una construcción colectiva de las ciudades, compilación de Ana María Vázquez Duplat . Colección Chico Méndez, Editorial Colectivo - Fundación Rosa Luxemburgo Centro de Estudios y Acción por la Igualdad (CEAPI). Buenos Aires, 2017. 3. Ver nota: https://www.periodicovas.com/el-isauro-arancibia-endefensa-de-su-identidad/ Periódico VAS 128. 4. Espacio urbano y extractivismo en América Latina: ¿Un nuevo patrón de desarrollo o más dependencia? Revista Estado y Políticas Públicas Nº 12. mayo de 2019 - septiembre de 2019. 5. Secretaría de Hábitat Inclusión, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 6. Informe sobre la condición de ocupación de las viviendas en CABA. Mesa de estudios de viviendas vacías. Septiembre 2018 – Mayo2019. Publicado por el Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires. 7. Maldesarrollo. La Argentina del extractivismo y el despojo. Maristella Svampa y Enrique Viale. Katz Editores 2014.


Airbnb

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y la lucha por la vivienda en la Ciudad

El Gobierno porteño aprobó a las apuradas una nueva ley sobre alquileres turísticos, sin evaluar las consecuencias que tendrá en el millón de personas que alquilan en la Ciudad. ¿Economía colaborativa o negocio inmobiliario disfrazado?

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por Alejandro Volkind

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El viaje de las amazonas: sobre feminismo y chamanismo Periódico VAS 131 - enero 2020

en Buenos Aires por Mariela Acevedo*

Se trata de un cruce que hoy parece insólito pero que tiene larga data y nuevas actualizaciones. La toma de yagé (ayahuasca), sananga, rapé, kambó y yopo como camino espiritual y de sanación. Las plantas enteógenas y las sustancias naturales que se encuentran en la Amazonía tienen usos terapéuticos y espirituales y son hoy también un espacio de empoderamiento femenino y de encuentro sanador de las heridas que produce el heteropatriarcado. Tres mujeres nos cuentan sus experiencias sobre sanación desde el amor a través de la toma de lo que consideran medicina con plantas sagradas.

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La medicina de la abuela

Netflix estrenó hace un tiempo La mente, en pocas palabras una serie documental de cinco episodios en el que le dedican la última entrega a lo que designan como “alucinógenos” y sus efectos en el cerebro. Narrado por Emma Stone, el último episodio historiza el descubrimiento del LSD y de las sustancias psicoactivas presentes en plantas y hongos que en la década del sesenta eran contemplados en sus usos terapéuticos para el tratamiento de fobias, adicciones, superación de traumas y problemas emocionales. Pronto, las sustancias que milenariamente se utilizaban en rituales y ceremonias místicas, pasaron de estar bajo la lupa científica a ser consideradas drogas peligrosas, perseguidas como sustancias ilegales, penalizadas y estigmatizadas. En las últimas décadas un movimiento que reivindica el uso de psicotrópicos naturales para tratamientos médicos alternativos a la medicina alopática cobra fuerza en el activismo y especialmente en organizaciones que abogan por otro paradigma médico, entre quienes se encuentran feministas y activistas de distintos colectivos de diversidad (étnica, corporal, sexual, funcional, entre otros). Una salud feminista es una reivindicación que puede tener mucho consenso, pero ya no tanto cuando exploramos su cruce con la espiritualidad. La idea de que se trata de saberes ancestrales desafía nuestra formación científica y nos pone a la defensiva. Recientemente, una discusión agria contra quienes sostienen aproximaciones a la astrología feminista dividió el campo entre quienes reivindican un feminismo ligado a “la razón de las Luces”, frente a una posición que se considera “mágica” o “esotérica”. Sumado a eso, la espiritualidad suele ser confundida con la religión, que por su-

puesto tiene mala prensa en el feminismo, porque aunque “somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar” y pensamos que esos saberes brujeriles asociados a las mujeres sabias fueron apropiados por la naciente ciencia médica institucionalizada, no queremos volver a quedar del lado de la naturaleza. En este binario entre ciencia y magia, sin embargo, las plantas de la medicina ancestral se encuentran justo en su cruce. Hay efectos terapéuticos que requieren estudios, aproximaciones que documenten los beneficios para el cuerpo y la mente; pero además, hay transformaciones que se experimentan desde la fe. ¿Eso está permitido a las feministas? La pregunta que nos hacemos es ¿puede ser posible sanar las emociones, tener una mejoría física considerable y tener una experiencia mística bebiendo una planta sagrada en un círculo de mujeres? Esta escena, que hace unas décadas era solo posible yendo a la Amazonía, es la que se repite hoy en distintas partes del mundo, incluyendo la ciudad de Buenos Aires, conurbano, Córdoba, Rosario y otros puntos del país. La búsqueda por una mejor calidad de vida, la superación de problemas de distinta índole o un camino de trascendencia, llevan a dejar a un lado el recetario farmacológico de la medicina y las terapias tradicionales. Para acercarnos a la experiencia de la toma de remedios ancestrales acudimos a la palabra de la Chamana Marysol, la facilitadora Alejandra A. y la artista María M. quienes se unen para que nos aproximemos a plantas como el Yagé, la medicina que cura el alma con el amor de una abuela.

Marysol, la mujer medicina

Marysol Rodríguez es venezolana y chamana, se autodefine como una Mujer Medicina que guía la toma de yopo y otras plantas sagradas. El yopo es una potente experiencia que se produce por la inhalación de un polvo a base de semillas molidas mezclada con Bufo Alvarius (una sustancia que exuda una rana amazónica). Produce una expansión en el cerebro que es casi instantánea y que lleva a una confrontación con el ego, un viaje en el que emergen personas, situaciones, emociones y que termina con el perdón de nuestras carencias. Tanto el yopo como la ayahuasca se toman en ceremonias con facilitadoras/ es o chamanas/es que guían a quienes se inician en la experiencia a través de cantos o ícaros. El efecto inmediato es el vómito, la sudoración o la diarrea, por la que se eliminan toxinas acumuladas y bloqueos. Es posible que se vean colores o escenas pasadas, que aparezcan situaciones emotivas o escalofriantes. Marisol señala que “dependiendo el tipo de medicina que se utilice puedes experimentar diversas cosas, sin embargo hay algo en común: todas van a lo físico porque sientes su vibración. Los síntomas físicos se asocian a la depuración del organismo si así lo amerita, luego viajas al mundo emocional y se instala en procesos no resueltos o simplemente te muestra lo que necesitamos cambiar para llevar una vida en equilibrio; por último, va a la conexión con el Gran Espíritu, la naturaleza que es energía.” La sesión dura varias horas en las que quienes se inician en el viaje están conscientes todo el tiempo, observan las imágenes que se proyectan en la mente con los ojos cerrados y vuelven sintiéndose que se ha producido una transformación, que han sanado. Señala Marysol: “Las medicinas también

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promueven la sanación del Clan Familiar, sanando experiencias de vida de nuestros ancestros y lo hacen de múltiples formas; dependiendo la persona y situación vivida al experimentar esa liberación empiezan a cambiar muchas situaciones ya sean laborales, emocionales, de pareja, muertes trágicas, entre otras, y entramos en un entorno de equilibrio y armonía”.

Alejandra, facilitadora de sanación

Alejandra abre el centro holístico que dirige para las ceremonias desde hace dos años. Llegó a la medicina tras su recorrido con las terapias holísticas y la meditación. Su hogar en la zona sur del conurbano es el espacio en donde chamanes de la comunidad Inga del Alto Putumayo, Colombia y Shipibo Conibo de San Francisco, Perú, vienen con el preparado de color oscuro, de sabor amargo y espeso que permite la apertura de la conciencia. Los efectos terapéuticos vinculados a la toma de medicina con plantas son parte del acervo cultural y se han iniciado aproximaciones para conocer más sobre sus efectos. Alejandra señala que en marzo se programa en la ciudad de General Roca (Río Negro) el Primer Encuentro Intercultural de Medicinas Ancestrales y sus nuevas cosmovisiones, una serie de Jornadas informativas en las que chamanes de Colombia, Perú y Venezuela expondrán los beneficios de la toma de medicina. El encuentro será un espacio de intercambio en el que dedicarán tiempo a dar a conocer el trabajo con el cannabis, la wachuma (San Pedro), la ayahuasca, el yopo y el rapé. También —señala Alejandra— se encuentra en marcha un documental sobre las ceremonias y el estudio científico a cargo de centros universitarios y espacios institucionales. La apuesta es crear un centro para el tratamiento de 13


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adicciones a través de la administración de medicina ancestral. Sacar de la clandestinidad las ceremonias sería el primer paso para poder acceder a una alternativa a la medicina alopática. “Es una forma de sanar de forma holística, porque no somos solo cuerpo, también somos mente y espíritu, y sanar es sanar las emociones y encontrar que la respuesta está en nosotros. El camino de las plantas sagradas te lleva a encontrarte a vos y a entender que lo que sana es el amor y el perdón”. La experiencia de la ayahuasca, del yopo, de la wachuma, son distintas, señala. “Cada toma es distinta y cada persona lo vive de forma diferente, pero es sumamente importante la intención, el propósito no es experimentar o ver colores sino identificar qué queremos sanar. La intención es fundamental, porque fuera del contexto de ceremonia, si se hace con fines recreativos sin la guía de un chamán es probable que tengas un mal viaje”. Bajo la guía espiritual de un chamán o chamana la persona inicia un viaje rodeado de cantos y música, que se denominan ícaros y son composiciones que trabajan en las distintas dolencias sanando y promoviendo el conocimiento. Además, dice Alejandra, el yagé también es diferente según la zona de donde se extrae: hay cielo, tigre, colibrí, mar...cada planta te lleva a distintas partes del cuerpo. Alejandra relata que en su primera experiencia la planta le mostró cómo trabajaba en su cuerpo y pudo sentir la muerte: “Hay distintos momentos, al principio empezás una limpieza y podés llegar a sentir la muerte. Yo en un momento sentí frío, sentí que se me enfriaban los pies y subía el frío hasta llegar al corazón. Me desdoblé y me vi muerta. Y volví a mi cuerpo y seguí el viaje. La muerte a veces aparece. Cae lo viejo, luchás contra las oscuridades. Pero 14

eso te ayuda a poder plantarte. Te permite habilitar una voz que a lo mejor no podías sacar”.

María, reencontrar la felicidad en la simpleza de las cosas

María M. es artista y docente. Tuvo una primera experiencia con la ayahuasca hace quince años, cuando a sus veinticinco fue invitada a participar en una ceremonia con un facilitador, y lo vio como una posibilidad de expandir su camino profesional. La ayahuasca sin embargo, la llevó a recordar un aborto clandestino que se había practicado a los veinte y que no creía haber vivido como traumático. En esa oportunidad, la toma la vivió como una experiencia intensa, pero que quedó olvidada con el tiempo. La transformación profunda llegó en la segunda toma, con casi cuarenta años y una situación emocional muy complicada que incluía una serie de adicciones y conductas compulsivas, consumos abusivos, situaciones de violencia y maltrato psicológico: “Estaba en una espiral hacia abajo que me llevaba al infierno. Estaba vinculada a personas que estaban mal, enfermas y consulté psiquiatras, psicólogos, comprendía desde la lógica lo que estaba sucediendo pero no podía cambiar mis conductas.” Fue en ese momento crítico cuando el taita Alex, de la comunidad Inga de Colombia, la aceptó en una ceremonia a pesar de que no estaba en condiciones de participar: es necesario una preparación previa que implica estar limpia de drogas, emocionalmente preparada y con una dieta libre de carnes rojas. Las excepciones, sin embargo, tienen sentido cuando el propósito es “ayudar a ayudarte”. “En la medicina encontré eso. No fue una respuesta intelectual, no pude compren-

der en principio, pero sí sentir el cambio a nivel emocional. Mi propósito era sentir la felicidad de la simpleza de las cosas. Me acordaba de cómo me deslumbraba la belleza de los árboles, de la brisa del otoño... había perdido eso. En esa experiencia no tuve visiones sino que sudaba. Sentí el frío de la muerte, el frío del químico que le había metido al cuerpo. El taita me pasó su guayra y se puso cantar ícaros y empecé a sentir calor. Así fueron las ocho horas, salvo un momento que me dormí y soñé con mi abuela que me tenía en brazos, que fue con quien me crié, prácticamente. Después me acordé del miedo que tenía al yagé y lo que me dijo el taita: el yagé era la abuela que me iba a cuidar”. María relata la experiencia emocionada hasta las lágrimas. “Y luego de eso empecé a reír y me daba vergüenza porque había otra gente haciendo sus procesos, pero yo solo podía decir ¡qué bueno, qué bueno, qué bueno! y reír. El taita Alex, después de la ceremonia me preguntó cómo me sentía y yo le respondí ‘me siento como un potrillo con ganas de galopar’. Y el me dijo ‘esa es tu energía vital’. Me revitalizó, tenía ganas de levantarme temprano, se me alinearon los horarios, empecé a tener deseos de alimentarme de forma más sana. Fueron cambiando patrones nocivos por patrones saludables. María entiende que los obstáculos que mucha gente tiene para hablar de estas experiencias se vinculan a la forma en la que se entiende hoy la toma de plantas: “Esto es clandestino porque no es un buen negocio para las farmacéuticas ni para el sistema tradicional de salud. Yo gasto en una ceremonia lo que gastaba en una caja de antidepresivos sin contar los ansiolíticos, las pastillas para el estómago, los antiinflamatorios, las drogas y el cigarrillo. Tengo

tres trabajos menos, tenía cuatro trabajos y no me alcanzaba, ahora tengo uno y me sobra. No es un negocio para el capitalismo. Creo que esta medicina te permite volver a amarte. Eso es. La planta te da lo que estás preparado para ver. Por eso no es una sola toma, que queda en una experiencia, tenés que aprender a verte, a conocerte, a aceptarte en el orden natural de las cosas. Esta medicina no te enloquece, te ayuda a ayudarte desde el amor. No hay tormentos. Una llora lo que no lloró, pero en las siguientes tomas yo ya no lloré, tuve solo sensaciones lindas”, cierra. Esa segunda experiencia fue vivida como un renacimiento. María cuenta que dejó el cigarrillo enseguida y posteriormente, en sucesivas tomas, también pudo terminar con conductas compulsivas. “No digo que no tengo bajones. Los tengo, pero tengo herramientas. Me vinculo con cosas que me hacen bien, salgo al sol, voy a lugares que me reciben con abrazos y sonrisas, acepto el amor..., y donde no hay eso paso rapidito y mirando para otro lado.” dice y ríe. Realizó luego una toma de medicina con la chamana Manecita de la comunidad Cofan y en una visión de la planta pudo ver a la chamana y a yagé como dos viejas sabias en un círculo de mujeres empoderadas entre las que se encontraba ella misma. Entre los cambios físicos que registra como más relevantes afirma: “el kambó me levantó las defensas, no me enfermé más, me ayudó con alergias que tenía en la piel. Las medicinas amazónicas hablan de panema, que es una nube pesada que se disipa con la medicina. La sananga, por ejemplo, la uso cuando estoy menstruando. Desde la ayahuasca dejé analgésicos, en algún momento tomé alguno pero dejé la toma de medicina alopática al nivel del consumo


que yo hacía. Para el mercado farmacológico es un garrón que yo haya encontrado la medicina” dice, y vuelve a reír.

Un feminismo psicodélico

La toma de ayahuasca no es legal en Argentina ni en la mayoría de los países aunque es considerada patrimonio cultural inmaterial en Perú, Colombia y otras comunidades de la Amazonía. Otras plantas como el cannabis están en proceso de ser aceptadas en sus usos terapéuticos, aunque la ley que habilita la investigación sobre el aceite de cannabis aún no muestre avances significativos. La toma de yagé y otras plantas ancestrales se muestra como un camino posible para encontrar la voz que el patriarcado nos negó. Así lo entiende Zoe Helen, activista feminista que promueve que mujeres viajen a realizar la ceremonia de ayahuasca a Perú bajo la guía de chamanas. También aboga por la formación temprana de las niñas como chamanas en sus comunidades y la investigación científica de la toma de plantas bajo el concepto de “feminismo psicodélico”. Desde Cosmic Sister, la organización que fundó para estas acciones, propone que la investigación sobre las plantas la lleven adelante mujeres que experimentan, viajan y sanan. Este feminismo imbuido de espiritualidad es un desprendimiento de las aproximaciones del ecofeminismo que se liga a la forma en la que concebimos nuestro hábitat en relación con nuestro cuerpo. Es una vía de autoconocimiento que sostiene que en un sistema que nos hiere profundamente, cuando sana una, sanamos todas.

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Para agendar

Al cierre de esta edición recibimos el aporte sobre el tema de Vanesa Belén Ulloa quien integra la Fundación Raíces del Sol, un espacio que tiene el objetivo de generar contenidos en las áreas de educación, medio ambiente, economía, ciencia, cultura, salud y derechos humanos sobre el uso de plantas medicinales. Reciben allí a comunidades de diferentes países, promueven el intercambio de saberes y medicinas y socializan conocimientos y experiencias compartidas. La fundación participa en la co-producción del Encuentro Intercultural de Medicinas ancestrales que se realizará en el sur y en diciembre de 2020 asistirán al Encuentro Global con diferentes comunidades, que se realizará en Patagonia - Neuquén (Festival programado para realizarse entre el 10 al 16 de diciembre).

CALLAO ESQUINA LAVALLE

PEDIDOS AL 4362 1244

Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina www.revistasculturales.org

*Mariela Acevedo es feminista, doctora en Ciencias Sociales, licenciada en comunicación y docente. Administra el portal Feminismo Gráfico y es editora de Revista Clítoris. Escribe, da clases y realiza tareas de investigación en el campo de la comunicación, la salud, los géneros y las sexualidades.

Cooperativa de Trabajo

Trabajadores Suárez Ltda.® Acassuso 6937 - Tel.: 4641-3555 admsuarezimprenta@gmail.com


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Periódico VAS es una publicación cultural de carácter comunitario y distribución gratuita, orientada a la difusión de la Historia y actividades barriales de la Ciudad de Buenos Aires.

Uruguay 385 . 1305. C.A.B.A. Tel.: 4372 8830 - Cel.: 15 6274 8246 RNPI: 68422692 - ISSN: 2250-8759 Año XVI - Nº 131 - 5000 ejemplares

EQUIPO

Periódico VAS integra el Registro de Medios Vecinales de la CABA. Periódico VAS forma parte de la Asociación Revistas Culturales Independientes de Argentina (AReCIA). Declarado de interés por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Declarado de Interés Cultural y Comunitario por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Premio Estímulo 2018 a la calidad en la Producción Editorial. Nominado Premio Lola Mora 2018 director propietario: Rafael Arnaldo Gómez. editora responsable: Maria Renée Pécora. diseño: MRP Ediciones Creativas. corrección: Rodolfo Meyer. Rafael Arnaldo Gómez colaboradores: Hugo Finkel. Gabriel Luna. Gustavo Zanella. Mariela Acevedo. Mariano Pagnucco. foto de tapa: MRP fotografías: Archivo / MRP .

Se autoriza la reproducción total o parcial de las notas citando la fuente. Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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