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PEMEX, en el centro de la política en México


PEMEX, en el centro de la política en México

Por un frente único en defensa de la industria petrolera nacionalizada Declaración de la Liga de Unidad Socialista (LUS) / Madera, Periódico Clandestino El hecho político relevante en México es la discusión a todos los niveles en torno a los planes -largamente anunciados, pero muy poco clarificados- sobre el destino que el grupo formalmente reconocido como triunfador de las pasadas elecciones dará a Petróleos Mexicanos, la empresa más importante del país. La explosión que destruyó más de tres pisos del edificio B2 del complejo administrativo de PEMEX el pasado 31 de enero, con gran pérdida de vidas y más de ciento treinta personas heridas, inevitablemente incide en este ambiente, y sirve para subrayar la magnitud e importancia de lo que está en juego. La Liga de Unidad Socialista y el periódico Madera se unen al dolor de los familiares y amigos de las víctimas PEMEX, en el centro de la política nacional Petróleos Mexicanos, PEMEX, tuvo ingresos por casi 112 mil millones de dólares en 2010, y es la segunda empresa más grande en América Latina, después de PETROBRAS, cuyos ingresos alcanzaron 139 mil milllones de dólares ese mismo año. El volumen de ventas y el tamaño de PEMEX, sin embargo, sólo dan una somera idea de su importancia: la insaciable demanda de energéticos en el mundo nos explica por qué el control de esta empresa y de las concesiones de explotación de crudo y gas representan el epicentro de la política en México. Los organismos empresariales mexicanos e internacionales promueven la necesidad de realizar cambios a la actual legislación en materia energética, las así llamadas “reformas", con el objeto de quitar obstáculos a la realización de lo que quizás sea su más acariciada ambición: retirar todo límite legal para realizar una alianza con empresas estadounidenses, europeas y japonesas para hincar de lleno sus dientes tanto en la infraestructura petrolera como en los depósitos de crudo y de gas. Su objetivo se reduce


casi exclusivamente a obtener utilidades a corto plazo. Son las mismas voces de los individuos y agrupaciones empresariales que justifican, con los más increíbles argumentos, el hecho que el salario mínimo general en México esté entre los $61.38 y los $64.76 pesos. Estas cantidades equivalen, aproximadamente, a una quinta parte del salario mínimo imperante en Argentina y en Honduras; al 64% del mínimo en Guatemala y al 40% del de Brasil. No cabe duda que PEMEX padece problemas serios y profundos, derivados especialmente de la explotación económica y política a la que ha sido sometida esta empresa. Sin embargo, no se trata meramente de una “paraestatal” más, sino de una empresa nacionalizada a raíz de un gran movimiento popular y de trabajadores, y que fungió durante décadas como base estratégica de desarrollo. PEMEX no resolverá sus problemas cuando pase a manos de los mismos empresarios que, por las buenas o por las malas, produjeron el lamentable espectáculo de los sexenios de Vicente Fox y de Felipe Calderón, y de la pavorosa crisis con la que terminó en sexenio de Carlos Salinas, para hacer honor al título de un revelador libro, “Camisas azules y manos negras” han cambiado de colores, pero no de intenciones.

Sólo la movilización popular y de trabajadores podrá rescatar a PEMEX

La única solución de fondo y perdurable a los problemas de la primera empresa del país consiste en la participación de sus propios trabajadores y de la población en general para generar un movimiento en defensa de la industria petrolera nacional. Hoy requerimos la vitalidad de un movimiento popular y de los trabajadores, como el movimiento nacionalizador de 1938, para imprimir energía, dinamismo, confianza, participación y honestidad al desarrollo de un país que está sirviendo de terreno de juego a los más crueles, despiadados e inescrupulosos intereses económicos. Basta con citar las decenas de miles de muertos durante los últimos dos sexenios. Un hecho tras otro ha venido demostrando que la mayor parte de las víctimas de estas masacres ha sido ajena a las bandas criminales, y que tanto las llamadas “fuerzas de seguridad” como dichas bandas se han ensañado con la población, hasta hoy indefensa.


Múltiples hechos dados a conocer hasta el momento descartan la posibilidad de un accidente como causa de las explosiones del día 31 de enero en el edificio B2 del complejo administrativo. Diversos expertos que han vertido su opinión se inclinan por, o bien creen firmemente en, la hipótesis de un atentado: “Por la cantidad de concreto, parece que fue algo premeditado...”, e indican que en el edificio no había combustibles, ni instalaciones de gas natural, LP, acetileno, hidrógeno, ni equipo que pudiera haber producido una explosión, muchos menos de la magnitud requerida para provocar los daños observados. De acuerdo a Jorge Carrasco y Anabel Hernández, en la edición de Proceso del día 3 de los corrientes: "desde los primeros momentos de la destrucción de los tres niveles del edificio B2 elementos del CISEN y peritos de la PGR sostuvieron la idea de un atentado. Los expertos consultados refirieron rastros de explosivo Composite 4 (C4)... Mencionaron incluso que algunas cargas no detonaron... De acuerdo con esa versión, los peritos en explosivos del Ejército y de la Marina recogieron los restos del material y lo llevaron al Campo Militar Número 1, donde confirmaron que es C4. Estiman que el explosivo se colocó en pequeñas cantidades en áreas cerradas, como aire acondicionado, cuartos de servicio y botes de intendencia, y que habría sido ingresado en mochilas o portafolios.” No está claro el motivo por el cual algún grupo o agencia haya querido realizar un atentado de este tipo, con la consecuente pérdida de vidas y la cantidad de personas heridas, muchas de ellas graves. No es posible desvincular este atentado del hecho que PEMEX se ubica hoy en el centro de la política en México. La respuesta a este ataque en contra de los más profundos intereses de la población mexicana debe ser una respuesta política: debemos iniciar un movimiento que tenga la capacidad de arrancar el poder de decisión de las manos de quienes han llevado al país de un desastre a otro, y de una masacre a otra. Nos declaramos dispuestos a participar de manera decidida en, y llamamos a formar, el más amplio frente en defensa de la industria petrolera nacionalizada, y de la soberanía nacional sobre los yacimientos y recursos energéticos. 5 de febrero, 2013

¡Por un gobierno obrero y campesino! Comité Político de la Liga de Unidad Socialista (LUS) / Consejo de Redacción de Madera, Periódico Clandestino http://periodicomadera.mx consulta@periodicomadera.com

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