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corechi, taitetú, peji y peni), nos hacen recordar una diversidad de especies que no existen más en la zona, por ahí dicen que fue Fernando Martínez que se cacheteó esos bichos cuando se iba de caserío y que aunque él diga mentira al tiro se le nota, no sé si están de acuerdo conmigo, pero lo delata su petacota. n Que levanten la mano los que no tienen un amigo en la universidad, los Villanos Vip los saludamos a todos nuestros hermanos que están haciendo un curso intensivo pa graduarse como canario, solo lo mencionamos pa’ que tengan presente, que a los amigos de siempre los recuerdan aunque de la Villa estén ausentes y jamás se los niega peor si es un pariente.

machete en mano se abrió la brecha. n Te acordaj que hermosos motacusales adornaban las parcelas, unos iban a comprar leche otros robar choclos, otros se paseaban con sus cortejas porque allá se hacían los locos, ya hablando en serio sus dirigentes con mucho tino, fundaron lo que ahora todos conocemos como el barrio Guapilo. n De los corrales y potrero solo queda una cancha que lleva ese nombre, frente a la Subalcaldía, no vaya a pensar que los animales de engorde inventaron una liga Sénior, Súper Sénior y 80,90 y 100”. En realidad fue ‘Nico’ Chuvé que convenció a muchos a ser futbolistas y dejen de sufrir, o sea, unos minutos de fútbol y a bailar, comer y beber solo en la Morumbí. n Te acordás de estos nombres de animales silvestres, que hoy son usados para nombrar las calles del barrio El Tatú (Huasos, jochipintao,

n Añoranzas de tus sabores.-Las frutas silvestres pilladas a cada paso (lúcumas, guapomó, vís, cupesí, guapurú, ambaiba, totaí, tarumá motoyoé y pitón), difícilmente serán conocidas y saboreadas por los niños de esta generación, ya no los veremos caminando por las calles con su rama de turere o agachados en los barbechos buscando motojobobo, cual si fuesen sereres. n El tacú y al horno de barro le fuimos dando de baja, el té ya no se prepara con hojas, hierbas ni pajas, cada vez son menos frecuentes los horneao y el café de la siesta, ni siquiera en las fiestas o pa’ recibir un pariente, si nos damos cuenta hasta el tamarindo, tujuré y somó, solo lo preparan y lo venden nuestros hermanos del occidente. Con la picardía que caracteriza los bandos carnavaleros esperemos no ofender la honorabilidad de las personas aludidas en el presente bando, sin embargo; asumimos la responsabilidad de todo el contenido. Atte. Andrés Romero

Bando 2018, Pag, 6  
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