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28Jun

24 CONTRATAPA

EL FIN DE SEMANA PASADO, ARNALDO ANDRÉ PRESENTÓ SU OBRA EN SAN JUSTO Y RAMOS MEJÍA

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DESENFOCO

“No soy un actor premiado” El malo de “Valientes” estuvo en el Oeste junto a Eugenia Tobal. Días antes, recibió a la prensa y habló del éxito de “Quedate a desayunar”. Además, reconoció que, después de la interpretación de un personaje tan malvado como Laureano, “necesitaba algo más tranquilo”.

Atrévase a soñar

Por Florencia Garavaglia ENTREVISTA: Luz Zalacain

Galán por excelencia y por donde se lo mire. Protagonista de infinitas telenovelas, la más reciente, “Valientes”, le valió un merecido premio Martín Fierro por su actuación. En una charla íntima con El1, Arnaldo André repasa su actual momento laboral de la mano del actor y director Rodolfo Bebán y en compañía, nuevamente, de Eugenia Tobal. Sus obsesiones, proyectos y cómo vivió el éxito de la novela. ¿Qué rescatás del trabajo junto a gente más joven?

Lo maravilloso de la vida del hombre es que siempre tiene la posibilidad de aprender, y, también, trabajando con una actriz joven y con menos experiencia que yo. Se aprende de qué manera capta lo que el director le indica o cómo se adapta a lo que es una gira. Eugenia es encantadora, es extraordinaria, es “pata” para todo, te acompaña. Arriba del escenario somos dos; si no tuviera un par, me habría costado muchísimo hacerlo. Con ella, esta comedia fluye. Sus personajes son antagónicos. ¿Elegirías a una persona como ella para tu vida?

La vida del ser humano debe ser una relación de concesiones: ceder espacios para lograr convivir. La historia de esta obra es una historia de dos seres que se encuentran accidentalmente, que tienen personalidades, estilos de vida, edades y culturas diferentes. Sin embargo, las cosas suceden. Él trata de ayudarla, ella no se deja. Hay idas y venidas y un bebé que nace en escena. Hay que ceder en todos los aspectos. ¿Arnaldo tiene algo de él?

Hay un aspecto de Tomás que se parece a mí: la obsesión por el orden. Esta mujer viene y hace de todo, y él tiene todo cuidadito. Yo soy así, obsesivo y observador.

Después del éxito televisivo, el ex malvado actúa en una comedia junto a la joven actriz.

El teatro tiene una gran ventaja y es la disciplina, la preparación y el poder ensayar. Todo nuestro cuerpo y nuestra menten tiene que estar ejercitados y eso se logra con ensayos largos. Estoy en contra de aquellos que dicen que la tele te envicia. Pero también es un espejo, podés verte y decir: “Esto no lo puedo hacer”. Además, te da proyección inmediata. El teatro depende de la publicidad, del boca a boca, es un proceso lento pero maravilloso. No se puede comparar el momento de estar frente a los espectadores que a tres frías cámaras. ¿Qué le aporta la dirección experimentada de Rodolfo Bebán?

Es un gran laburador, sumamente exigente y no deja ningún detalle al azar. Cuando creés que llegó la hora de irte, te dice: “Descansemos cinco minutos y la volvemos a pasar”. Pero bueno, con esa insistencia hemos logrado hacer un ensayo general. Cuando debutamos en La Plata, lo hicimos confiados, esperando solo la devolución del público. ¿Qué balance hacés de “Valientes”?

La novela me brindó la posibilidad de hacer un personaje diferente a los que venía haciendo, conocer gente maravillosa, compartir durante 14 meses con actores de diferentes generaciones, talentosos y queridos. Además, compartir un éxito resonante, y que una o dos generaciones nuevas me conocieran. Antes de “Valientes”, quizás, se me acercaba una mamá con un nene y el chiquito le preguntaba quién era yo. ¡Ahora, el que se acerca es el nene! ¿Te conformó el final de Laureano?

¿Preferís el teatro a la televisión?

Cuando te formaste en distintos medios, se aprende y se siente a gusto en cualquiera de ellos.

EL MUNDO SEGÚN MANFRE

En realidad, no iba a terminar así. Yo tengo un problema en la mano y, en el personaje, ese dolor se iba a ir incrementando hasta quedar

paralítico. Ese iba a ser su final. Argentina y Alma lo iban a cuidar, pese a todo lo que les había hecho. Al principio, dije que sí. Pero, a medida que aparecían más calambres y dolía, no me fue gustando ese final. Entonces, hablé con Marcos Carnevale y le dije que evaluara cambiarlo. ¿Qué diferencias ves entre las novelas de antes y las de ahora?

Las de antes eran más románticas. (Alberto) Migré, por ejemplo, creía mucho en el amor, escribía sobre eso y lo mostraba en las cosas cotidianas de la vida. Hacía hablar a sus personajes sobre cómo se preparaban los buñuelitos (risas). De las cosas que hice, lo que más se parece a lo que hacía Migré fue “Valientes”. Fue como un Migré aggiornado. No hubo palabras de amor tan explícitas, pero sí conflictos, amores imposibles y malos. ¿Añorás ese tiempo?

Yo no añoro, creo que los tiempos cambiaron y esta es la novela que el público quiere ver hoy. Migré hacía que sus escenas fuesen largas y los personajes hablaran mucho. Hoy, las escenas son cortas, hay mucho más ritmo. Antes, los canales te limitaban y lo compartías con otra novela. No había muchos exteriores; te regalaban una cámara, un par de horas, para que salieras a grabar y volvieras. Con sus palabras, Migré lograba que el espectador no se fuese. Los tiempos cambiaron y a la gente le avergüenza hablar de amor. No soy un gran romántico, pero, antes, la gente se emocionaba con una flor. Hoy, es todo mucho más rápido y el que escribe tiene que adaptarse a ese cambio.

mediosycultura@el1digital.com.ar

por Pablomago

Por Franco Barone

Galopaba a través de San Justo cuando, a los gritos, una mujer policía detuvo mi marcha. “Perdóneme, señorita jefa -me atajé-, es que le confío los semáforos al bicho”. Tenía lo suyo esta muchacha. Aunque no se entendía bien si era gordita o flaca (la respuesta, en todo caso, era sí). “No se puede circular en jirafa”, replicó, al tiempo que exhibía una bonita placa, refulgente, con la inscripción Wake-up, Wake-up. Y sonó la alarma. 7.51. Sabía que tenía que aguantar, al menos, tres minutos. Porque a mi señora, bendita sea, le gusta dejar la canción del mundial completa. Y Shakira, con toda su sutileza, es ahora el enemigo natural de los escritores. Vamos, que toda persona sensata sabe que tal vocación se concibe en los dominios de la noche. Y que, por cierto, Waka Wakas eran los de Pac-Man, Dios lo tenga en la gloria. 7.55. Crisis superada. La colombiana y su himno antropológico habían quedado atrás. Estaba, todavía, la posibilidad de que Bisbal arremetiese con lo suyo, o que el vecino nos deleitara, a todo volumen, con ese disco que tiene los temas de todos los mundiales. Entonces, intenté retomar, lúcido, aquel paseo inmoral por San Justo. Ya no era lo mismo, y no me quedaba otra que forzar la mueca cínica de los que conocen el final. 8.01. “Está por empezar”, gritó la patrona, desde la otra habitación. Volvió a rugir Shakira, desde el celular. Ahora, se le sumaban el fragmento épico del Himno Nacional -ese que emociona cantado con la letra “o”- y, por fin, el barullo inconfundible de la tradicional suelta de abejas sudafricana. Ese mismo que me persigue, como estática, al ducharme, cuando viajo en colectivo, al caminar en la noche o cuando, para dormirme, me castigo con la quinta temporada de Lost. Sospecho, sí, que muchas de las abejas salen, a través de las paredes, desde la radio del vecino, de los plasmas de la urbe o que, en todo caso, son productos viciosos de mi imaginación. Porque, a partir de cierta hora -tengo que admitirlo-, las extraño. 8.05. Messi se luce con la Jabulani. Maradona, por su parte, se roba con muecas parte del show. Todo lo que hagan, durante la siguiente hora y media, dará que hablar. Termina mi sueño, tengo los ojos más abiertos que nunca. Y empieza el sueño argentino. Ese que nos permite enmarcar el detalle mínimo en una saga eterna. Donde cada partido es un episodio lógico, inevitable: Nigeria redime la efedrina, Corea salda el Fair Play del '86 y Grecia enlaza el último gol de Diego con la consagración de Palermo. Dicen que todos los argentinos somos fanáticos del fútbol. Hoy no me animo a contradecir tan burda generalización.

Edición Impresa El1 168  

Universidad Noticias y Opinión es el periódico de la Universidad Nacional de La Matanza. Desde sus inicios asumió el compromiso de formar la...