Page 7

Nº 674, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Medellín, abril de 2018

do en el respeto a las personas, elevando la calidad de vida de los habitantes. Según el profesor Cabrera, estos planes requieren articularse mediante una política integral de movilidad. Esa articulación debe reconocer la trascendencia de reducir la contaminación del aire al contar con iniciativas que promuevan una movilidad saludable, segura y sostenible, con planes y programas orientados a la implementación de ciclo-rutas, el uso compartido de automóviles, incentivos para la movilidad eléctrica, la renovación del parque automotor que hace uso de combustibles fósiles y un control más riguroso a las revisiones técnico mecánicas en los centros de diagnóstico automotriz.

7

Fuentes emisoras de contaminantes

• Móviles: las que más aportan, en su orden, a la contaminación del aire, son: camiones, volquetas, motos 4T, buses y autos.

• Fijas: pueden ser tuberías, zanjas, pozos o chimeneas de fábricas.

Ciudades para las personas Para Diego Restrepo, arquitecto con maestría en estudios urbanos regionales, las medidas tomadas por el Amva han sido ineficaces por su condición de temporalidad. “Oímos decir ‘es que la topografía de Medellín’ o ‘es que el clima de esta época’. Pero la deficiente calidad del aire no es culpa de la naturaleza”, advierte. Según el arquitecto, “el principal problema es la ciudad en la que vivimos y hemos construido durante mucho tiempo. Medellín fue pensada para el vehículo, para la economía, pero no para las personas”. Para Restrepo, una ciudad de las personas sería estructurada a partir de las necesidades de sus habitantes: incluyente, donde prime el interés general y no el particular, como ocurre hoy. Tanto para el profesor Cabrera como para Restrepo, las medidas para mejorar la calidad del aire deben considerar desde el mantenimiento preventivo que es necesario hacerle a las vías públicas, hasta medidas drásticas para las empresas que con su labor industrial impactan negativamente el medio ambiente. También, llaman la atención sobre los problemas que genera un porcentaje importante del parque automotor circulante, con más de quince años en servicio. Adicionalmente, habría que evaluar el impacto del uso del gas natural domiciliario. Los expertos coinciden en que la solución está, por un lado, en manos de las instituciones que tienen la obligación de proponer políticas públicas que realmente impacten la calidad del aire que se respira; y, de otro, en los ciudadanos y los buenos hábitos que estos promuevan respecto al tema socioambiental, por ejemplo, el uso de transporte compartido y la bicicleta, así como caminar y disfrutar de los espacios públicos. En definitiva, empezar a defender y definir una ciudad pensada y construida para las personas.

PM2.5: principal contaminante • Es el que más deteriora la calidad del aire en el Valle de Aburrá. De tamaño microscópico, es el más dañino para la salud. PM significa material particulado. • Contiene partículas de combustión, compuestos orgánicos, metales, etc. • Según la OMS, el PM2.5 puede penetrar los pulmones y causar la muerte. Favorece las enfermedades cardiovasculares y está asociado con el desarrollo de la diabetes.

Factores que inciden en el Valle de Aburrá • Topografía: el entorno montañoso no facilita una circulación horizontal de las masas del aire. • Meteorología: en marzo se pasa de la temporada seca a la lluvias. Las capas de nubes de baja altura ocasionan la acumulación de contaminantes. • Demográficos: crecimiento exponencial de la población producto de la migración del campo a la ciudad.

• La radiación solar incide en la superficie • Calienta el suelo y la parte baja de la atmósfera • El aire asciende y con él los contaminantes ascienden • Y son arrastrados por los vientos alisios fuera del valle de Aburrá

Monitoreo de la calidad del aire • Permite informar a la población sobre la calidad del aire en escalas que sean comprensibles. En nuestro caso dichas escalas se presentadas en 6 colores. Por ejemplo: verde/buena, amarilla /moderada, naranja/dañina a la salud de grupos sensibles, roja/dañina a la salud • El Valle de Aburrá cuenta con una red de monitoreo con un total de 64 estaciones. • El monitoreo mide elementos contaminantes: monóxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, partículas menores a 10 micrómetros, partículas menores a 2.5 micrómetros y ozono troposférico. • En 2015 los días con episodios por PM 2.5 en el Valle de Aburrá con alerta naranja fueron 120, mientras que en alerta roja fueron 18. En 2016 los días con alerta naranja fueron 64, mientras que en roja fueron 28, diez más que el año anterior.

• Se reduce la cantidad de radiación solar incidente en la superficie • El aire y los contaminantes no ascienden lo suficiente • Los contaminantes permanecen en el valle y no son arrastrados por los alisios • • Las concentraciones de contaminantes y PM aumentan Gráficos: Área Metropolitana del Valle de Aburrá

Alma Mater 674  
Alma Mater 674  
Advertisement