Page 5

Nº 662, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Medellín, marzo de 2017

5

“No celebro el conflicto, hay que reconocer su existencia”: Chantal Mouffe

... la democracia tiene el reto de mantener el nosotros y el ellos, pero no en la relación amigo-enemigo sino como adversarios que se reconocen legítimamente en el juego de la política.

Por DANIELA MARGARITA RAMÍREZ OZUNA

Foto: Luis Javier Londoño Balbín

Periodista del portal web universitario dmargarita.ramirez@udea.edu.co

L

a filósofa belga Chantal Mouffe visitó la Universidad de Antioquia para hablar de su obra y compartir sus reflexiones respecto a la necesidad de pensar el mundo políticamente. En encuentros con estudiantes, profesores y visitantes a la Institución enfatizó en la necesidad de radicalizar la democracia a partir de un enfoque agonista, que más allá de erradicar el conflicto busca expresarlo de manera legítimamente política. Mouffe se refiere a que todo orden es hegemónico y por tanto lo político se extiende al campo social. Por eso su teoría ha sido referenciada no solo en estudios sobre el Estado y la democracia, sino también en trabajos sobre el feminismo, los procesos educativos, los movimientos sociales, las prácticas artísticas y culturales, y los problemas territoriales y socioespaciales. Conversamos con ella sobre asuntos puntuales de su propuesta teórica. ¿A qué se refiere cuando dice que estamos en usa situación de posdemocracia? —Todavía están las instituciones y las elecciones, pero funcionan un poquito en el vacío, porque para mí la democracia implica necesariamente la existencia de lo que llamo una “situación agonística”, en la cual haya la posibilidad para los ciudadanos que van a las elecciones de escoger entre proyectos realmente distintos de sociedad. Hoy, y eso es a lo que llamo pospolítica, estamos en una situación en la cual ha habido un acercamiento entre el centro derecha y el centro izquierda, hacia lo que llamo “consenso al centro”, sobre la idea de que no hay alternativa a la globalización neoliberal, que hace que finalmente no haya una diferencia entre programas, así que cuando van a votar los ciudadanos no tienen posibilidad

de escoger. No hay democracia porque la democracia sin lucha agonística no existe. ¿Cuáles son las alternativas? —La posdemocracia está ligada a la hegemonía neoliberal y la hegemonía liberal fue implementada por intervenciones hegemónicas, no es una cosa que viene por una especie de evolución tecnológica. Si uno ve que es el resultado de intervenciones políticas, entonces siempre hay una alternativa. Si uno entiende que el problema hoy día en Europa es la falta de una lucha agonística, entonces lo que hay que hacer es encontrar la manera de restablecerla, romper la pospolítica y esto implica reestablecer fronteras. Se necesita la creación de un nosotros y de un ellos, hay que reestablecer la frontera que la pospolítica ha negado en términos de un populismo de izquierda. Si uno logra establecer una fuerza de

izquierda, una voluntad colectiva que logre articular toda fuerza de mandos heterogéneos, entonces va a reestablecer una lucha agonística, una democracia. ¿Cuál es la diferencia entre los populismos de izquierda y de derecha? —Si hay algo en común entre estos dos es que ponen en cuestión la posdemocracia y quieren volver a darle voz al pueblo, pero se distancian en cómo construyen el pueblo y el adversario. En el caso del populismo de derecha, se trata de reducir la democracia únicamente a los nacionales, mientras que en el caso de los de izquierda, se trata de radicalizar la democracia, recuperarla, pero es evidente que quienes quieren defender el statu quo entonces dirán que no hay diferencias, porque son enemigos de lo que llaman el pluralismo, pero este precisamente consiste en que hay alternativas a la pospolítica. Defender la pospolítica no es defender el pluralismo, es una estrategia retórica. ¿Cómo se entiende la verdad en la política? —A mí el concepto de verdad no me gusta en la política porque no creo que exista, porque la política es una lucha de interpretaciones; cuando hablamos de hegemonía nos referimos a los que logran hacer un sistema coherente, lo que Gramsci llamaba sentido común. A partir de los hechos siempre habrá interpretaciones distintas. Lo que hay que hacer es tratar de reinterpretar los hechos para dar una explicación que corresponda mejor a lo que algunos sectores sienten. ¿Qué lugar tienen los afectos en la política? —La dimensión de los afectos, de lo que llaman las pasiones, es muy importante en política y es una dimensión que no es del nivel de la verdad, sino de formas de identificación. Por eso, volviendo a lo anterior, tengo pro-

blemas para introducir el término de verdad en la política, porque eso va en contra de mi interpretación, de cómo se construyen los sujetos políticos. Eso no quiere decir que los hechos no tengan importancia, pero no hay que presentarlos como una cosa esencialista que tenga una sola interpretación política. ¿Y el conflicto? —No celebro el conflicto, hay que reconocer su existencia y eso es una cosa distinta. Eso también está ligado a las dos concepciones de lo político: la asociativa, que implica actuar juntos y con la posibilidad de hacerlo de manera armoniosa; y la disociativa, que dice que en las sociedades hay cosas que no siempre son reconciliables. Eso es lo que se llama el antagonismo. Hay que partir de que existen conflictos y de la importancia de reconocer la existencia de antagonismos para plantear de manera distinta el objetivo de la democracia. Es posible pensar en una organización democrática de la sociedad, ver que los antagonismos pueden ser puestos en escena de manera agonista, es decir en la lucha no hay posibilidad de llegar a un acuerdo, simplemente vamos a tratar de buscar instituciones que nos permitan vivir juntos. ¿Algún concepto del proceso de paz colombiano? —Cuando se habla de acuerdo de paz lo que se trata no es de pasar de un momento de conflicto a un momento en el cual ya no exista. El paso importante es lograr superar una situación en la que el conflicto se visualiza bajo la forma antagonista — el oponente es visto como un enemigo que hay que erradicar, pues antes las Farc se veían en ese papel—. Ahora me parece que con todo el proceso de paz se puede decir que esos oponentes son adversarios, es reconocer que ellos tienen demandas legítimas y vamos a darles la posibilidad de que las expresen a través del sistema democrático.

Profile for Universidad de Antioquia

Alma Mater 662  

Alma Mater 662  

Advertisement