Page 31

Nº 662, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Medellín, marzo de 2017

31

“Sin la conciencia de la mirada del otro, jamás estamos seguros de existir”. Todorov.

Foto tomada de http://cronicadexalapa.com

Por IVÁN DARÍO ARANGO* Profesor del Instituto de Filosofía

plaza mayor, la Universidad con la bellísima “Sala Leopoldina” que es su paraninfo, o la iglesia de los jesuitas; pero, sobre todo, por la historia de la “Alternativa Naranja”, el movimiento pacifista de los años 80 contra el régimen comunista que fue definitivo en la cadena de acontecimientos que llevaron a la caída de la Cortina de Hierro. Y, por supuesto, después de conocer en Dresde algunas de las obras más extraordinarias de la historia de la pintura, descubrir la vida fascinante de Berlín, llena de historia, de artes plásticas, de literatura, de música, del pasado más complejo y del presente más vibrante y desenfadado: todo ello se convierte en experiencia inolvidable y vital, remota y cercana a la vez. Por eso, parodiando el recuerdo de Claudio Magris, recorrer las ciudades imperiales de Europa Central es, de alguna manera, regresar a una parte magnífica de nuestra propia casa que, por la distancia y los problemas de la historia, habíamos ido dejando en el olvido.

El proyecto de viajes culturales de la Facultad de Artes organiza entre el 22 de junio y el 12 de julio de 2017 el viaje Ciudades imperiales de Europa Central. La información completa se encuentra en la página de la Facultad de Artes http://artes.udea.edu.co Charla informativa del viaje: viernes, 15 de marzo de 2017 / Hora: 6:30 p.m. / Lugar: Centro Cultural Facultad de Artes (Carrera 64 B N°. 51 - 64, Carlos E. Restrepo)

1.

Tzvetan Todorov (1939 - 2017) es el autor de una gran cantidad de libros esenciales sobre temas diversos, que van desde la lingüística y la semiótica hasta la historia del arte, pasando por ensayos inclasificables sobre el pensamiento moral y político. Entre sus libros, dedicados algunos de ellos a grandes autores, es necesario escoger aquel donde Todorov aparezca retratado de la mejor forma posible. Encuentro que el libro La vida en común, es el mejor logrado, porque en una forma erudita y a la vez sencilla hace que Rousseau sea nuestro contemporáneo y amigo, en lo que se refiere al significado de los demás en el interior de uno mismo. En su libro, Todorov demuestra que la conciencia es la presencia de los demás en el interior de uno mismo y que el inconsciente es el resultado de la falta de relación con los otros. También refuta la falacia impuesta por el liberalismo económico que concibe al ser humano como un ser solitario, egoísta y calculador. Tal falacia se encuentra en el siguiente argumento: si la sociabilidad es una virtud; y las virtudes se pueden fingir, entonces, la verdad es que el hombre es un ser solitario y antisocial. Después de presentar el silogismo anterior, Todorov concluye que la premisa mayor es falsa, porque la sociabilidad no es una virtud, ni un interés, ni una imposición de la moral, sino la única forma en la que pueden vivir los seres humanos.

La vida en común, según Todorov En un pequeño libro, dedicado a Benjamin Constant, Todorov encuentra el hilo conductor para el estudio de la falta de entusiasmo propia del individualismo moderno, limitado por el autoanálisis excesivo, expresión de una enfermedad moral y una ausencia de fuerza que se originan en el análisis permanente, el cual pretende descubrir un deseo o un interés ocultos detrás de cada sentimiento, lo que conduce a la falta de espontaneidad y al aburrimiento. Ese hilo conductor comienza con Constant, prosigue con Stendhal y Flaubert, con Turgueniev y finalmente con la literatura existencialista en La náusea de Sartre y El extranjero de Camus. 2. Cuando se lee el libro de entrevistas Deberes y delicias, donde Todorov cuenta con mucho detalle su evolución intelectual, aparece un momento de revelación a través del encuentro con Isaiah Berlin: “es bueno que otro individuo pueda entrar en uno y derribar nuestros esquemas del mundo para obligarnos a crear otros nuevos”. No hay duda de que el encuentro con Berlin produce en Todorov la curiosidad que lo aparta del estructuralismo y lo conduce al estudio del pensamiento moral y político, a partir de las obras de autores básicos de la tradición occidental, pero principalmente de las obras de Rousseau y Constant, que también habían sido fundamentales para Isaiah Berlin. Entre Berlin y Todorov existen muchas afinidades, pues ambos tenían el ruso como su lengua

materna y llegaron a adaptarse y a realizar su vocación intelectual en países occidentales muy diferentes a la cultura eslava de donde venían. La sensibilidad hacia las diferencias culturales es muy profunda en ellos, por lo que desarrollaron un sentido de la empatía y de la comunicación afectiva frente a los otros, que es tan excepcional entre los grandes autores de la literatura. Mediante sus obras puede entenderse la necesidad profunda que tiene el ser humano de ser sorprendido y de abrirse a otras miradas y a otras culturas. En su libro El miedo a los bárbaros, Todorov, quien había nacido en Bulgaria, escribe lo siguiente: “Es cierto que los hombres buscan la pertenencia y la confirmación de la identidad que ya poseen, pero al mismo tiempo les mueve la curiosidad, la capacidad de sorprenderse y admirarse, el deseo de incorporarse a nuevos ámbitos y transformar así su cultura original”. También advierte que las persecuciones y las discriminaciones logran provocar que las personas excluidas reivindiquen con mayor ferocidad su identidad originaria y el deseo de volver a sus tradiciones. Una advertencia que hoy deberían entender muy bien todos aquellos que pretenden excluir y discriminar.

*Iván Darío Arango es profesor del Instituto de Filosofía y autor de los libros: Bases conceptuales de la democracia, (2015) y Dificultades de la democracia (2010), publicados por la Editorial de la Universidad de Antioquia.

Profile for Universidad de Antioquia

Alma Mater 662  

Alma Mater 662