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Nº 662, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Medellín, marzo de 2017

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La economía colombiana en 2017: del fondo de la crisis a la esperanza de la recuperación

Por RAMON JAVIER MESA CALLEJAS Profesor y exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas ramon.mesa@udea.edu.co

L

os fuertes choques que enfrentó la economía colombiana en 20142016, a raíz de la pronunciada caída de los precios del petróleo y el escaso crecimiento de las economías emergentes, tuvieron una magnitud considerable. En materia de pérdida de ingresos del gobierno nacional central, como porcentaje del PIB, estos pasaron de -1,9% en el período 2008-2010 a -3,2% entre 2013 y 2016, algo así como el equivalente a 21 billones de pesos (Minhacienda). En términos de pérdida de exportaciones totales, el impacto fue mayor: se pasó de una caída de ingresos de US4.800 millones en el período 2008-2009, a una de US27.800 millones entre 2013 y 2016 (Banco de la República). En el caso de la demanda interna, pasó de un crecimiento real anual cercano al 7% en septiembre de 2013, a un crecimiento de -1.1% en septiembre de 2016. Para tener en cuenta, la disminución de la inversión, de un crecimiento anual real de 12,6% a - 3,4% en el mismo periodo (Dane). Como resultado de lo anterior, los efectos negativos sobre el desempeño de la economía colombiana se sintieron: en algunos momentos se disparó la devaluación del peso, poniendo en alto riesgo las metas establecidas por el Banco de la República; se produjo una caída importante del crecimiento económico por la fragilidad y el bajo desempeño de los sectores productivos tradicionales; se comprometieron las metas fiscales y se generó un aumento considerable del déficit en cuenta corriente. Adicionalmente, la profunda caída de la renta petrolera justificó la necesidad de una nueva reforma tributaria, no sólo para evitar una crisis fiscal de proporciones, sino también para mantener la estabilidad macroeconómica alcanzada en los últimos años.

2017, la esperanza de la recuperación Este complejo panorama comienza a revertirse en algunos frentes a partir de finales de 2016. La tendencia creciente en el precio de las materias primas, el impacto positivo de la devaluación sobre las exportaciones y la desaceleración de la economía, han puesto freno al deterioro del frente externo y vienen permitiendo una reducción importante del déficit en cuenta corriente. Al cierre de 2016, este déficit se había reducido como porcentaje del PIB al 4.5%, 2 puntos por debajo del registrado en 2015 que fue de 6.5%; para 2017 se espera un déficit equivalente al 3.5% del PIB (Fedesarrollo). Junto a lo anterior, los efectos de la reforma tributaria, especialmente en materia de recaudo esperado y los anuncios del plan Colombia Repunta, parecen evidenciar que el ajuste macroeconómico de los dos años anteriores tocó fondo y comienza un proceso lento de recuperación de la economía, con un modesto crecimiento que no deberá superar el 2,5% este año. Al igual como sucedió con los programas de impulso al empleo y la productividad denominados Pipe I y Pipe II en 2013 y 2015, las iniciativas de Colombia Repunta pretenden sumar en el corto plazo 1,3% al crecimiento del PIB y generar 765.000 empleos. Las estrategias contempladas del lado de la oferta y la demanda por un valor cercano a los $40.3 billones, buscan atender inversiones en los frentes de: (i) infraestructura en los sectores de vías, construcción de viviendas, aulas escolares y regalías; (ii) estímulos a los empresarios

por medio de menores impuestos y desmonte de partidas arancelarias para importar insumos y maquinaria, y (iii) algo para los compromisos de los acuerdos de paz.

Las incertidumbres no desaparecen Pese a lo anterior, el escenario político y económico en 2017 tanto a nivel interno como externo sigue mostrando dudas y las incertidumbres se mantienen. Algunas de ellas brotan por la expectativa de la nueva política económica en los Estados Unidos, especialmente en materia de comercio por la inclinación hacia un modelo más proteccionista, lo cual podría desatar una guerra comercial a nivel mundial; el rumbo de las tasas de interés y los anuncios de lo que será la nueva política exterior. Todo esto tiene un impacto en la geopolítica internacional con incidencia directa en el comportamiento de los mercados financieros, generando mucha volatilidad en el precio de las divisas. Si bien la devaluación de la moneda, resultado de estas incertidumbres, puede convertirse en una oportunidad para nuestras exportaciones, su efecto sobre la inflación, las tasas de interés y la deuda externa pueden ser más dañino que las ganancias esperadas por un mayor precio del dólar. A nivel doméstico, la moderación del consumo de los hogares por cuenta del aumento del IVA del 16% al 19%; unas expectativas inflacionarias por encima del 4% que limita las posibilidades de una mayor inversión y el lento crecimiento de nuestros principales socios

comerciales, lo sentirá de manera adversa el PIB por la vía del gasto. De igual forma, una preocupación importante es el financiamiento del nuevo gasto público generado por el posconflicto. La necesidad de reorientar el gasto nacional y territorial, y las inversiones para la paz exigen, además de nuevos recursos, evaluar la calidad del gasto público actual, de tal manera que se prioricen los gastos de los acuerdos alcanzados bajo criterios de gradualidad y eficiencia. De todos modos, la incertidumbre surge si alcanzara con la reasignación presupuestal y los recortes de gasto en frentes que no son prioritarios, o será necesario una nueva reforma tributaria. Por último, el efecto de los escándalos de corrupción de los últimos meses en relación con las irregularidades en los procesos de contratación de proyectos de infraestructura y el financiamiento ilícito de las campañas políticas, puede jugar en contra de la dinámica de crecimiento a raíz de la reducción de la confianza por parte de los agentes y la pérdida de credibilidad en las instituciones. La evidencia internacional demuestra que las prácticas corruptas terminan por desviar el gasto, frenan la inversión pública social y deterioran el bienestar social ante el aumento de la desigualdad y las ganancias concentradas en pocas manos. En términos económicos, mientras los costos asociados por los castigos a los corruptos sean menores que la rentabilidad de estas prácticas, este flagelo se convierte en un cáncer que frena las posibilidades de una recuperación sostenida.

Colombia, principales indicadores macroeconómicos. 2014-2017 Indicadores

2014

2015

2016

2017

Crecimiento del PIB

4,6

3,1

1,9

2,4

Tasa de inflación observada

3,6

6,7

5,7

4,4

Déficit en cuenta corriente (%del PIB)

5,1

6,5

4,5

3,5

Déficit fiscal total (%del PIB)

2,4

3,0

4,0

3,3

Precio del dólar promedio del año

1.999

2.745

3.052

3.037

Deuda neta gobierno nacional (%del PIB)

35,6

41,0

42,8

43,6

Fuente: Minhacienda, Banco de la República y Dane

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