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Nº 652, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Medellín, abril de 2016

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Los años potenciales perdidos por accidentes de moto Por ALEJANDRA CARMONA VALENCIA

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andra Milena Porras Cataño alcanzó el título en Gerencia en Sistemas de Información en Salud con el trabajo de grado “Años potenciales de vida perdidos por incidentes viales de motociclistas, Medellín, 2009-2012”, una investigación que analiza y describe la problemática de la mortalidad por accidentes en motos, y por cuya calidad y pertinencia logró el Premio a la Investigación Estudiantil Universidad de Antioquia, segunda categoría, en el área de la salud. Los motociclistas ocupan el segundo lugar en las tasas de mortalidad por accidentes viales antecedidos por los peatones. Porras Cataño quiso abordar este asunto no como siempre se trabaja, teniendo en cuenta únicamente las tasas de mortalidad, sino a partir del indicador que busca encontrar cuántos años está dejando de vivir la población a causa de los incidentes viales, considerados eventos externos y evitables.

“El problema principal es que estos accidentes están afectando personas en edades altamente productivas y reproductivas, lo que genera un impacto directo en la vida económica y social de Medellín. Además desalienta la esperanza de vida de la población”, dice Porras. La pérdida de años durante el período estudiado fue de cerca de 17.500. Alrededor de 4.000 años anuales. Estos datos presentes en el trabajo, se sacaron bajo el valor de referencia de la esperanza de vida en Colombia. También se encontró que mientras la mortalidad por accidentes en general iba disminuyendo cada año, la cifra de muertes de motociclistas, específicamente, aumentaba. Los más afectados son los hombres entre los 15 y 39 años ya que, según Porras Cataño, estos utilizan más la moto como medio de transporte o de trabajo. Uno de los aportes más valiosos de la investigación es la georreferenciación de sitios de ocurrencia de accidentes viales en la ciudad. El mayor hallazgo de muertes fatales por estos incidentes se presentó alrededor de la arteria vial aledaña al río Medellín, que está conformada por vías importantes de comunicación de la ciudad como la autopista norte y la sur, la avenida Guayabal, la regional y la 65. Al ser vías amplias,

permiten un gran flujo vehicular y que se alcancen altas velocidades. “En la revisión se encontró que hay más accidentes en glorietas y cruces. El motociclista tiene mayor probabilidad de morir por tramos de vía porque está muy expuesto. Casi siempre son choques contra objetos fijos porque hay mayor concentración de energía”, precisa Porras. Como una alternativa de solución a la problemática, en la ciudad se ha contemplado la idea de construir corredores viales exclusivos por tipo de usuario en la vía. Porras Cataño participó en el tercer encuentro nacional de investigación en seguridad vial y sugiere que se ha llegado a la conclusión de que más allá de un remedio a la situación a nivel de infraestructura o de organismos de control, el llamado es a concientizar directamente a los usuarios de las vías, porque una de las grandes dificultades son las características personales de quienes conducen. Otro inconveniente es la entrega de licencias a conductores sin alcanzar un nivel de capacitación adecuado, por lo que se ha hablado de evaluar la edad apropiada para la entrega de licencias. “Hay que hacer una buena preparación de personal y entender que esto no solo genera afectación a la persona y su familia sino a nivel social”, dice Porras.

Para la realización de la investigación, se tuvieron en cuenta los registros de defunción del Dane para el indicador de mortalidad con la caracterización de la persona en causa básica de muerte, sexo y edad. Para Sandra Milena, el mundo académico durante el paso por las aulas es distinto y menos complejo que el enfrentarse a un proyecto de investigación final. “Lo que uno ve en los salones es muy preciso, te dan el paso a paso de lo que debes hacer, pero al asumir todo lo que se necesita para llegar a un objetivo y encontrarle respuesta a un interrogante es en ocasiones frustrante porque no solo depende de uno, entonces hay cierta limitación por falta de recursos o por datos que otro te debe suministrar para avanzar. El trabajo también me permitió entender que hay muchas diferencias entre las fuentes policiales y las de salud, de ahí la dificultad para abordar ciertas problemáticas. Es un reto que uno asume y cada vez se hace más interesante”. Durante su carrera, Sandra Milena siempre se interesó por los temas de salud pública, específicamente investigación cuantitativa desde la epidemiología. En la actualidad hace parte del grupo de investigación de demografía y salud de la Facultad de Salud Pública.

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