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Nº 652, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Medellín, abril de 2016

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Investigadores proponen un combustible más limpio para el ambiente Por ANDREA OREJARENA TAMAYO

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a tierra experimenta un fuerte cambio climático y cada año es más caliente que el anterior. Hay más carros, más motos, más dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, al cual se le señala como el culpable del sobrecalentamiento del planeta. Además, los combustibles fósiles, que provienen de recursos naturales no renovables como el petróleo, el carbón y el gas natural, han aumentado los contaminantes en la atmósfera. Como alternativa, los profesores Mariana Peñuela y Luis Alberto Ríos, del Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia, adelantaron la investigación Evaluación integral de la producción más eficiente de bioetanol y biobutanol a partir de biomasa lignocelulósica. El proyecto, segundo lugar en el Premio a la Investigación Profesoral 2015, busca “aprovechar los residuos lignocelulósicos (residuos de los cultivos) como el bagazo de caña y, a partir de ciertos proceso químicos y biológicos, producir etanol y butanol, dos alcoholes que pueden ser usados como combustibles”, asegura Peñuela. Además, dice el profesor Ríos, los combustibles provenientes de materias primas no solo generan CO 2, sino que también pueden aumentar las emisiones de gases como el óxido de azufre y el óxido de nitrógeno. Estos contaminantes, sugiere el docente, están asociados a la llamada lluvia ácida y presentan problemas severos en la salud de los humanos, pues forman lo que se conoce como niebla fotoquímica. “Todos estos son problemas muy conocidos de los combustibles fósiles; por lo tanto, el agotamiento de recursos naturales y la necesidad de preservar el medio ambiente, además de la notable necesidad de producir combustibles limpios, es decir, que provengan de fuentes renovables, que no agoten los recursos naturales y que emitan menos contaminantes, han sido la motivación para llevar adelante este proyecto”, explica Ríos. Los combustibles producidos a partir de fuentes naturales son llamados técnicamente como bio-

Profesores Mariana Peñuela y Luis Alberto Ríos

combustibles, como los alcoholes carburantes, en particular el etanol y el butanol. Está demostrado técnicamente que estos dos alcoholes se pueden mezclar con gasolina, aseguran los investigadores. “En Colombia, por ejemplo, desde hace varios años, el Ministerio de Minas y Energía tiene una reglamentación que permite y que obliga a que la gasolina que se distribuye en el país esté mezclada con etanol. El nivel de mezcla se ha venido incrementando gradualmente de acuerdo con la capacidad de producción de este alcohol. La meta que tenía el Gobierno era llegar a una mezcla llamada E20, 20% del volumen etanol y 80% gasolina. De esta forma la gasolina colombiana sería un poco más verde porque el 20% de su composición sería de una fuente renovable y que emite menos contaminantes”, enfatiza Ríos. Sin embargo, dice Ríos, en Colombia se ha logrado un E10 (10% de etanol y 90% de gasolina), pues el país no tiene la capacidad de producir suficiente etanol. Respecto del debate generado en Colombia y en el mundo (¿Cómo usar el azúcar que se produce?

¿Etanol para los carros? ¿Azúcar para la alimentación humana y animal?), la profesora Peñuela explica que existen dos tipos de combustibles, los de primera generación, que son los que se producen del jugo de caña o del almidón y compiten directamente con los alimentos. “Los que nosotros estamos proponiendo —precisa— son los de segunda generación, los cuales se trabajan con los subproductos de estos cultivos. Por ejemplo, nosotros no trabajamos con la miel de caña, sino con el bagazo de la caña, que es un residuo. Así nos evitamos el dilema, ya que no estamos trabajando con el producto como tal, sino con lo que sobra”, asegura. Los profesores explican que, al ser tan alto el costo de producción de estos biocombustibles, en Colombia está financiado por el Gobierno. “Por esto se propuso la idea de realizar un proyecto mucho más eficiente. En la industria química, cuando hablamos de eficiencia nos referimos a dinero y a producción de residuos, que cueste menos y que produzca menos residuos”, explica Ríos. Los docentes también aclaran

que el real beneficio de utilizar biocombustibles es que acortan el ciclo del carbono; es decir, “cuando se queman igual producen CO2 y CO que van al ambiente y generan efecto invernadero, pero la gran diferencia que existe con respecto a los combustibles fósiles es que cuando el CO2 sale a la atmósfera, rápidamente lo captura de nuevo la planta que está en crecimiento para luego pasar otra vez a la producción”, dice la profesora Peñuela. El proyecto, financiado por Empresas Públicas de Medellín y la Universidad de Antioquia, contó con el apoyo del grupo de Procesos Físico-Químicos Aplicados, PFA; del grupo de Procesos Químicos Industriales, PQI, dirigido por el Profesor Ríos; del grupo de Bioprocesos, dirigido por la profesora Peñuela; y la participación del grupo de Biotecnología. “Fue muy estratégico porque combinamos una parte de ingeniería química con una parte biotecnológica. Nos juntamos dos grupos e hicimos una sinergia muy buena aportando cada uno diferentes conocimientos”, explica Ríos.

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