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La reunión continúa en la Gobernación. El turno es ahora para Barrancabermeja, que vino con dos representantes de la oficina para negritudes de su municipio. Presenta un paquete de 48 proyectos para ejecutar a favor del 45% de la población de esa ciudad que es negra, casi cien mil personas. Son los únicos en presentar propuestas concretas y esperan del Departamento respuestas y dinero para su cumplimiento. “Traer 48 proyectos es quemar todos los cartuchos de una vez. Es imposible cumplir con todo lo que esta gente está pidiendo, sólo contamos con un presupuesto de 32 millones de pesos para este año para el programa de afrocolombianos y etnias. La ley es hermosísima pero no se puede cumplir: desde que se creó, en 1993, no se ha hecho nada por los negros porque no hay plata y han sido desorganizados. Además, los funcionarios que había aquí hicieron muy poco; yo apenas estoy nombrado desde enero”, afirma Walter Vásquez, encargado del programa de Juventudes en Santander y Etnias Afrocolombianas, de la Secretaría de Desarrollo Social del Departamento. “Queremos aprender” Los afrocolombianos del norte de Bucaramanga conforman la delegación más grande en la reunión. Aunque no todos son negros representan a esa comunidad que vive dispersa en la mayoría de barrios de invasión de este sector. Piden restaurantes escolares y capacitación, quieren aprender a hacer algo porque su principal sustento proviene de trabajar en la construcción y en este momento hay poco movimiento en ese campo. Otro negro, paradójicamente llamado Albino Zuñiga, vive sobre la montaña del barrio El Paulón. Para llegar a su casa hay que subirse al bus en la ruta de Estoraques, y bajarse en la entrada del barrio, al frente de la escuela. Luego, se

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Afrocolombianos, la comunidad más marginal del país Las estadísticas, la desigualdad y la injusticia afirman que los negros en Colombia son el grupo más golpeado por la historia, la política y la desgracia. Estos datos son reflejo de ello:

Para Albino Zuñiga lo más difícil es que no le den oportunidades de trabajar por ser negro.

sigue por las calles destapadas y se baja por las escaleras improvisadas que hay a lo largo de la montaña. El lugar está lleno de casas construidas con latas y tablas, cuenta con un tanque comunal de agua para todos los vecinos, luz eléctrica y hasta teléfono. La red de alcantarillado todavía no va por allá pero los recibos de cobro llegan sin retraso. Albino muestra la casa que construyó. Es la más bonita del sector. La madera con la que está hecha está perfectamente cortada; tiene teléfono, equipo de sonido, televisor y dos cuartos: uno para él y su esposa, y otro para su hijo de 8 años que se llama igual que el cantante de boleros: Jhonie Albino. “Esta casa la hice yo solo porque esto fue lo que aprendí. El problema es que no tengo cómo conseguir plata y no sé cómo darle de comer a mi familia. Por ser negro me han negado otro tipo de trabajos”, afirma Albino, que agrega que gracias a su religión no se ha vuelto loco.

• La población negra representa el 26% de la totalidad de colombianos, casi 11 millones de personas. • Colombia es el segundo país de América Latina con población negra después de Brasil, con 80 millones de afrodescendientes. • El Chocó tiene 85% de habitantes de raza negra. Le siguen Magdalena, con 72%, y Bolívar, con 66%. • En términos absolutos, los departamentos con mayor población negra son Valle (1 millón 720.257 habitantes), Antioquia (1 millón 212.985) y Bolívar (1 millón 208.181). Por ciudades: Cali (1 millón 64.648 habitantes), Bogotá (900.717) y Barranquilla (689.974). • El 80% de las negritudes colombianas vive por debajo de la línea de pobreza absoluta. Su ingreso económico al año no sobrepasa el millón y medio de pesos, una tercera parte del promedio nacional. • El 74% recibe menos de un salario mínimo legal al mes. • Según el Plan Nacional de Desarrollo de la Población Afrocolombiana, casi la mitad de la población negra que vive en el área rural es analfabeta; tres veces más que el del resto del país. • Por cada 100 jóvenes de esta raza que se gradúan de bachilleres sólo dos ingresan a la universidad. • El 60% de lugares donde viven el mayor número de población afrocolombiana no cuenta con servicios básicos. • El 40% de los negros aptos para trabajar están desempleados. • La mortalidad infantil es cuatro veces más frecuente que en el resto de la población del país. • Su esperanza de vida es menor en un 10% comparada con el promedio nacional. Fuente: Departamento de Planeación Nacional

Para el director de Facops, Leonidas Ocampo, ésta es una de las principales problemáticas: “La falta de oportunidades de capacitación y de trabajo es inequidad; para mucha gente los negros somos brutos, malos y feos. Contra eso luchamos y estamos organizando talleres en cocina, panadería y confección. Necesitamos abrir

nuevos espacios: somos más de los que se cree”, puntualiza Ocampo. La reunión está por terminar. Las 170 personas integrantes de la población afrocolombiana prometen organizarse y acordar planes de trabajo. Se van con la misma camaradería, saben que en la Gobernación al menos ya vieron a los negros de Santander.

Una ley parcial para una minoría El especialista Mauricio Pardo (en el libro Movimientos sociales, Estado y democracia en Colombia) anota que en el país, con anterioridad a la Constitución de 1991, “era muy escasa la recepción a las inquietudes que algunos embrionarios movimientos negros pudieran brindar, y los espacios institucionales y políticos con alguna accesibilidad para los activistas negros eran muy desfavorecidos (…)”. La Constituyente que dio paso a la redacción de la Carta Magna fue, de algún modo, el único momento de encuentro de los dispersos y atomizados movimientos afrocolombianos en Colombia. El resultado fue la Ley 70 de 1993, pero lo que se interpretó en su momento como el avance fundamental para esta población también se ha convertido en un obstáculo. Según el estudio de Pardo, la ley 70 de 1993, o de Poblaciones Negras “es, en realidad, en la mayoría de su texto, una ley de comunidades negras rurales del Pacífico”. Quedaron minimizados los intereses de la altísima población negra urbana, de los raizales sanandresanos, y de numerosos sectores laborales afrocolombianos. La ley 70 contiene 8 capítulos y 68 artículos, de los cuales los primeros cinco se refieren a la delimitación, constitución

y manejo de los territorios comunales del Pacífico. El resto se refiere a la comunidad negra en cuanto a derechos, peculiaridades culturales y desarrollo social y económico. Desde la promulgación de la ley, todos los esfuerzos de los movimientos afrocolombianos han estado volcados a la titulación de tierras en el Pacífico, la autogestión de éstas y manejo de los recursos naturales. Sin embargo, ha quedado en un segundo plano todo el trabajo que podría apuntalar un movimiento negro de dimensiones nacionales. Las Comisiones Consultivas departamentales y nacional que se derivaron de la Ley 70 marginaron temas como la cátedra afrocolombiana (consignada en la Ley 70 como estrategia educativa), el acceso de los jóvenes negros a la educación superior, la incidencia del desplazamiento forzado en estas comunidades o la situación marginal de los afrocolombianos que viven en las ciudades. La conclusión de Pardo y de otros investigadores es que el movimiento afrocolombiana está fragmentado, demasiado regionalizado y sin un norte político común que haga pesar sus posiciones en la política nacional. El 26% de la población colombiana en la periferia del Estado.

Las organizaciones de negritudes en Bucaramanga aseguran que el 20% de la población de Santander es negra. La mayor concentración está en la zona del Magdalena Medio.

Edición 19  

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