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ENSAYOS FILOSOFICOS DEDUCCIONES E INTERPRETACION DE PENSAMIENTOS DE LOS SABIOS Y FILOSOFOS DE LA ANTIGUEDAD: GUIA DIDACTICA PARA LOS INICIADOS EN LOS ESTUDIOS DEL DERECHO. ESPECIFICAMENTE LA INFLUENCIA GRIEGA EN EL DERECHO ROMANO: El hombre que cree en Dios, conoce el presente junto con el pasado, no debe ignorar lo que es el Derecho y su hija la Justicia. Por ello, nosotros modestos pregoneros del Derecho Romano y la Cultura Grecolatina, tenemos el honor de mecer la cuna del derecho, dejando para nuestros discípulos algo permanente, pues hemos logrado descubrir joyas olvidadas en el pasado, que quizás no cumpla la finalidad primordial de los estudiantes, que todavía tienen que aprender, por lo que hemos decidido no hacer las cosas por las palabras , sino las palabras por las cosas y así siguiendo los lineamientos tradicionales Romanistas Europeos, dejarles un reconocimiento al esfuerzo, estudio y dedicación, tratando de ser cada día un poco mejor. Para aquellos que tienen la sed del saber, que tratan de ser el primero entre los iguales y saben que estudiando con perseverancia pertenecerán al exclusivo grupo de aquellos selectos y electos a quienes las ciencias cada día harán mas sabios y perfectos. Pues si no está en nosotros el vivir, por lo menos tenemos que dejar obras, que nos permitan con nuestro nombre sobrevivir. Pythagoras, el maestro por excelencia decía: que el hombre nace para entender y obrar pero para poder comprender este biprecepto había que estudiar con vocación y tesón, porque el niño sin instrucción confunde las letras y el hombre sin educación, las cosas. No hay nada más repudiable para el alma que la ignorancia, y que un solo día de un hombre instruido vale mucho más que la más larga vida de un ignorante, por eso consideraba un deber moral respetar al maestro. Los griegos decían que es preferible ser pobre que ignorante, pues a un mendigo le faltará solamente el dinero, pero un ignorante aún siendo rico, andará errando en el mundo, como si fuera ciego. Solamente el que estudia puede ser bueno y honesto. Los ignorantes son responsables de la oscuridad que los rodea y de los actos que por ignorancia cometen. Debe preferirse la calidad a la cantidad y tomar solo lo necesario y útil, porque el hombre es como el ánfora, que una vez impregnada, jamás perderá su fragancia pues basta una sola gota para juzgar la calidad del vino contenido en el mayor vaso posible.... Lo importante es que el maestro y el discípulo tengan el mismo propósito, uno el de ser útil y el otro saber aprovechar lo estudiado. ¿Se debe dar preferencia a la educación de la mente o a la del corazón? ... consideramos que la enseñanza de la mente educa al corazón, y un corazón virtuoso fomenta la felicidad que consiste en la dicha del saber. Así como las golondrinas acuden en estío y huyen en invierno, asimismo los falsos amigos acuden en el tiempo sereno y de prosperidad y huyen todos, cuando llega el invierno de la fortuna. (M. T. Ciceron) Los ojos son las puertas del sol que nos sirven para mirar al cielo, y desde allí ver al Supremo que nos observa constantemente. La lengua es la felicidad, pero también la perdición, por eso hay que dominar la lengua, pues a veces esta actúa con mayor velocidad que la misma mente. El vivir siempre en felicidad y el pasar la vida sin ningún remordimiento de ánimo, es ignorar una parte de la naturaleza. (Séneca). Ningún árbol es tan sólido y fuerte como el fatigado por los continuos vientos. (Séneca). Del mal con que el destino quiere gratificarte, acepta el infortunio sin llanto y sin quejarte (Pythagoras).


Nunca en la adversidad un pecho generoso se vuelve airado y torpe contra el Dios poderoso. Aquel en quien la desgracia no hace mella ni agravio, yo le honro cual hombre, cual héroe y cual sabio (Séneca). En el mundo no hay nada que tuviera una absoluta pureza, la tierra tiene parte del fuego y el fuego participa con el agua... lo lindo con lo feo, y la justicia es saturada con la injusticia, en el mundo existe por mitad la luz y la sombra, el calor y el frío, lo seco y lo húmedo (Pythagoras). El mundo es la mezcla del bien y del mal. Entre todas las cosas existe un encadenamiento producido por la ley soberana y necesaria del Destino, pero el impulso que el Destino comunica a nuestras almas se combina con la acción de las cualidades morales de cada uno (Crisypo). Cada uno es artífice de su propio destino (Pythagoras). Todo el mundo se siente abatido por sus propias desgracias y queda insensible a los padecimientos ajenos. La amistad no es otra cosa sino el acuerdo sobre todas las cosas divinas y humanas, acompañado de benevolencia y amor (Séneca). La cura del alma es la educación, la educación es saber leer y escribir, saber leer es la base del buen vivir y saber escribir, es poder vencer las distancias que separa a los súbditos de los gobernantes (Charondas). Solo el que sabe humildemente obedecer, se hará digno de poder mandar algún día. El que obedece espera mandar alguna vez, y el que manda no olvidará ni por un momento que muy pronto tendrá que obedecer. Las leyes son como la telaraña agarra lo leve y débil, pero el poderoso las rompe y escapa (Autor anónimo). El que sufre desgracia no debe desesperar, porque Dios a veces nos castiga, solo para probarnos y hacernos mejores (Pythagoras). El árbol de los pecados tiene dos ramas, una es la codicia, de la que nacen el lujo, la envidia y para adquirir el lujo, el hombre cometerá crímenes, hurto, rapto y hasta sacrilegios. La otra son los incontrolables deseos, del que nace la desordenada vida familiar, la seducción, el incesto, aberraciones homosexuales y la ebriedad que a su vez es la fuente de las pasiones desenfrenadas y la tiranía. En el árbol de las virtudes encontramos la hermosura interna y el tronco poderoso de ése árbol es lo que llamamos fortaleza espiritual. La copa de este árbol se abraza al tronco con tres fuertes ramas, una de ellas es la disciplina interna, que se ramifica en el arte de meditar y respetar la palabra dada. La otra es el respeto religioso por la vida propia y la ajena, con el amigo, la familia y el sexo. La tercera rama enseña a obrar con prudencia, valor y justicia para quitar el mal y sembrar solo el bien, transformando lo ideal en realidad y al mundo en tolerable lugar. (Pythagoras).


De esta autodisciplina religiosa nació la honradez de la palabra, que no tenía menor valor que el juramento... Referente a esto dice - Séneca - que un pythagorico en una oportunidad le compró unas sandalias a un zapatero y le prometió que le pagaría dentro de cinco días cuando regresara nuevamente a la ciudad, ya que no llevaba dinero consigo. Pasado el tiempo, regresó el Pythagorico dirigiéndose inmediatamente a la tienda del zapatero para pagar su cuenta y al encontrarse con las puertas cerradas comenzó a llamar con insistencia, entonces apareció un vecino y le dijo ... pierdes el tiempo amigo porque el hombre a quien buscas, desde ayer está en el cementerio. El Pythagorico quedó muy sorprendido, pero se serenó y hasta se sintió contento internamente, sin embargo en el camino de regreso comenzó a reprenderlo muy severamente su compañero de viaje ... "la conciencia" ¿como puedes hacer esto? ¿como puedes olvidar que tu eres un Pythagorico? ¡recuerda amigo! ¡para ti no murió ese zapatero! ¡haz entonces lo que tengas que hacer, porque tu palabra dada te vincula con el!. Amonestado de esta manera, sin vacilar volvió a la zapatería y aprovechando las fisuras que había entre las paredes y la puerta, echó adentro los denarios adeudados para así cumplir con la palabra dada y su conciencia. Otro caso de un Pythagorico que al salir de un santuario se encontró con un amigo en la plaza, al saludarlo éste amigo le pidió al primero que aguardase unos momentos pues él ya iba a salir pronto del templo y luego seguirían juntos por el camino. Luego entró al santuario y sumergido en sus pensamientos poco después salió del templo por otra puerta olvidando al amigo. Al otro día en la noche había una reunión de los Pythagoricos, como siempre todos estaban presentes, solo faltaba uno, recordó entonces el amigo su compromiso del día anterior y fue corriendo hacia el templo; y allí se encontraba su amigo sentado sobre el pie de una columna, esperando imperturbable que apareciera el amigo, que no podía fallar, pues dio su palabra. El olvidadizo amigo lo abrazó y luego dijo ... ¡amigo Dios ha querido castigarme con esta informalidad para demostrar quizás que la base del honor se construye con el cumplimiento de la palabra empeñada. Se debe respetar la vida, tanto la propia como la ajena. Quitar la vida ajena es pecado, y este precepto no lo puede limitar ni cambiar ni siquiera la guerra, que por causas humanas suele transformar en virtud y méritos los actos que son abominables y considerados como crimen público en tiempos de paz. Poner punto final a una vida, propia o ajena es un derecho solo reservado a Dios. El solo conoce el momento en que uno puede o debe abandonar el puesto llamado vida. El camino que nos conduce a las virtudes es pedregoso y dificil. Cada uno tiene que emprender su propio peregrinaje y su calificación será, no según los resultados obtenidos durante el viaje, sino según la calidad del medio utilizado entre los concursantes. El ganador será aquel que puede prever lo útil. A los mejores pertenecen aquellos hombres que saben aprovechar lo experimentado por otros. Pero pésimos serán aquellos cuya experiencia nace de su propia desgracia. El carácter de un buen hombre puede ser pervertido por causa de su amistad o intimidad con una persona corrupta, pues la maldad al igual que la peste infesta el alma hasta del mejor hombre. El hombre que tiene amistad con un depravado será lo mismo que aquel con quien anda con agrado. Si existen los dioses, de donde vienen los males?, y si no existen, de donde vendrán los bienes?... Para el hombre conocer a Dios, es lo mismo que conocer su origen, con la diferencia que los dioses nacen y los hombres se hacen inmortales. Todos sirven a otros para ser servidos, por ello se debe favorecer solo a dos clases de hombres: a los amigos y a los enemigos, a los amigos para que no sean enemigos y a los enemigos para se vuelvan amigos. Es deshonroso decir una cosa, y sentir otra, y más aun, pensar en una forma y escribir de otra manera.


EL SALUDO: En Roma, seis siglos antes de Cristo, cuando dos amigos se encontraban en la calle cambiaban entre sí ( a modo de saludo) un "AVE" y en Grecia decían "KHAIRE" que significa "Adiós". La palabra SALUD nació en la ciudad de Crotona, donde también se encontraba la Escuela de Pythagoras, y fue él quien recomendaba a sus discípulos que al encontrarse con alguien en lugar de un Ave o un Khaire, debían pronunciar la palabra "Hygieia" que significa "SALUD" , porque es el máximo bien que un hombre puede desear a su semejante. De esta manera nació el SALUDO. Poco valor tiene la palabra, si el corazón no la siente; por ello el hombre antiguo al saludar quería demostrar el respeto que sentía por el prójimo y completaba su saludo con gestos simbólicos como ser estrecharse las manos. El Romano se presentaba ante el altar del honor con la cabeza descubierta, porque ante el Dios del Honor de la Verdad y del Tiempo nada ni nadie podía quedar oculto y cubierto, por ello en Roma al saludar, además de estrecharse las manos, también se debían descubrir las cabezas, es decir sacarse el sombrero para así demostrar el respeto que se sentía por el honor del otro. En la antigua Roma el saludo no siempre era mutuo ni simultáneo, el Patrono por ejemplo a la mañana recibía el saludo de sus clientes, que más parecía un reconocimiento de la Sumisión en que vivían, que un saludo entre seres humanos. Y esta costumbre, como los vicios sobrevivió a los siglos, porque en los saludos todavía existe el falso concepto que el que saluda primero reconoce la Superioridad del otro - de la persona saludada - olvidando que solo el trigo inmaduro tiene la cabeza erguida y el que verdaderamente se siente "inferior" espera con prepotencia el saludo del otro.

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