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La recomendación de la semana

+6 ESPACIO LITERARIO

Piedras Lunares, de Fedosy Santaella. Personajes extraños e historias truculentas y siniestras que se desarrollan en 11 cuentos de horror, muerte y vampiros.

entretanto. LA VERDAD Maracaibo, 26.11.2011

Top 10 +8 Los libros más vendidos (*Al viernes 18/11/2011)

La cinta roja Carmen Posadas.

1

Biografía novelada de Teresa Cabarrús, una noble de origen español y belleza legendaria que tuvo una juventud apasionante y aventurera.

Jardín sombrío V.C. Andrews.

2

Terror, oscuros secretos y pasiones. Esta novela revela los acontecimientos que marcarían para siempre a una familia.

Latidos A. Godbersen.

3

Está llena de mentiras, glamur, pasión y misterio. Es una novela para jóvenes. Trata de la vida de la alta sociedad en 1899.

Blue Label / Etiqueta azul

4

Eduardo J. Sánchez Rugeles.

Es una novela de amor. No del amor feliz de las telenovelas, sino del que pasa fugaz y marca.

El sari rojo

5

Javier Moro.

Una novela de amor, traición y familia en el corazón de la India protagonizada por Sonia Gandi.

Nieve Orhan Pamuk.

6

Como tema, Turquía y sus innúmeras convulsiones. Como medio, una novela y sus certezas tradicionales.

La humillación Philip Roth.

7

Explora las profundidades del deseo erótico y, en particular, el masculino. Un hombre mayor atraviesa por una crisis y, en medio de ella, el deseo sexual vuelve.

El museo de la inocencia

8

Es una historia de amor contemporánea. El protagonista reconstruye la historia de su fracaso amoroso a partir de recuerdos.

9

Stephen King. Es una serie de siete libros. Cuenta la historia de la búsqueda del personaje principal, Roland Deschain, por alcanzar la torre oscura.

La reina y la doncella

Ricardo Piglia nació en Buenos Aires el 24 de noviembre de 1941. Es autor de Blanco nocturno, entre otros. Fue el ganador de la XVII edición del Premio Rómulo Gallegos de este año.

De las escrituras La literatura es resultado y agente de múltiples diálogos

E

l 29 de noviembre se celebra en Venezuela el Día del Escritor como homenaje a uno de los personajes clave en la historia del país: Andrés Bello, que nació en Caracas un día como ese de 1781. Y para participar del sentido de esta fecha intentaremos abrir una conversación en torno a la escritura. La literatura es un diálogo constante, un movimiento de signos perenne. Cuando una escritura genera nuevas escrituras estamos en presencia de este diálogo, quiere decir que los signos están resonando. Con esto nos referimos tanto a lo que se publica en blogs como a lo que nos llega en forma de reseña, ensayo o crítica literaria, pero también al fanfiction, a las obras que surgen de otras obras, etcétera. ¿Esto significa que sin crítica literaria, si no hay nada de lo anterior, no existe algo que podamos llamar literatura? Si la crítica no vuelve su mirada a un libro ya existente, ¿ese texto no es literario? Podríamos verlo de varias maneras. En primer lugar, todo tejido verbal es una red de redes, un momento determinado dentro de otro momento; es decir, funciona como un rizoma (para usar la metáfora de Deleuze y Guattari), de modo que a este llega una multitud de signos, al tiempo que agencia otros tantos. En consecuencia, sigue habiendo diálogo. Literatura, autor y escritura Por otra parte, no podemos olvidar que la literatura, como objeto cultural, por medio de las universidades, los periódicos, las revistas, las editoriales, etcétera, maneja un canon de lo literario y, por ende, dicta qué es literario. El lector no se enfrenta de la misma manera al blog de un adolescente que escribe sus lamentos que como lo hace ante un libro publicado en una casa editorial bien constituida como Monte Ávila, por ejemplo. El canon ya está asumido. Pero volviendo al punto de partida, insistimos en que la lite-

ratura es flujo constante de signos en múltiples direcciones. Sin embargo, en Maracaibo no es fácil generar este flujo; por lo general no trasciende a la universidad, al conversatorio, al seminario -en el caso académico-, cuando no a la entrada en el blog, a una nota en las redes sociales o a la conversación de turno. Si aceptamos como premisa que los discursos generan discursos, luego nos queda preguntar por el lugar donde estos se han de desarrollar. Si es cierto que los que se

generan no siempre circulan lo suficiente (por las razones que sean), sí parece, sin embargo, que plataformas tradicionales como la revista o el suplemento literario de un periódico pueden recorrer de mejor manera diversos ámbitos (lectores), lo que conlleva un mejor tránsito de los ejercicios de escritura. Esto, por supuesto, sería apenas un inicio, o mejor, una línea de fuga para continuar las escrituras. De hecho, ya lo es esta página. Pero el “Espacio Literario” es apenas eso, una

página que forma parte de un suplemento (“Entretanto”, que a su vez forma parte de la edición sabatina de este diario), por lo que todo lo que se puede leer son fragmentos, mínimas ficciones. Es el caso de las entrevistas que han aparecido en este espacio, que muestran a determinados autores (entendiendo al autor “como principio de agrupación del discurso, como unidad y origen de sus significaciones, como foco de su coherencia”, según Michel Foucault en El orden del dis-

al salón y cerciorarse de que estén solucionando el inconveniente con el computador. El muchacho levanta la mirada y la saluda con cariño, gesto que ella le corresponde, pues desde hacía 15 minutos se dio

cuenta de que era Fernando, su compañero de facultad. Allá afuera ya está llegando la gente, las colas se están perdiendo al doblar la esquina y los vendedores de guarapos calman la sed a los votantes. Hay dos cables verdes en los dos extremos del colegio, al inicio y al final, y cada uno tiene dos militares. A 100 metros, frente a una casa de cerca de ciclón plateada, está una señora con un calentador lleno de empanadas y una cava de anime con hielo y refrescos. Una muchacha se acerca y saca dos piezas para dárselas a dos niñas que esperan ansiosas darles una mordida. Ella está embarazada y es la mamá de las pequeñas. Esta chica espera en el portón a otra mujer, quien también está encinta. Las dos caminan, risueñas, rumbo al colegio para ver si ya por fin pueden “mojarse el chiquito”. La primera embara-

curso) exponiendo -en líneas generales- sus poéticas, métodos de trabajo, etcétera. Estas, a la vez que se presentan en forma de diálogo, catalizan otros diálogos, ciertamente en diferentes niveles, con tonos diversos, pero diálogos, textos, al fin. Cuando estos discursos se mueven, se desplazan, hay lectura; es decir, construcción de sentidos; es decir, en nuestro caso específico, literatura. Texto: Miguel Ángel Hernández.

el Día del Escritor intentamos participar de esta celebración preguntándonos por uno de los aspectos de la escritura

Microcuento

Sobre elecciones y votantes (Parte III)

Orhan Pamuk.

La torre oscura: Traición

Pluma argentina

10

Tessa Korber. Ambientada en la época de las cruzadas, esta novela de la escritora Tessa Korber derrocha acción, intriga y romance. Fuente: Librería Tecni-Ciencia Libros.

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III so no es lo que decía usted antes de entrar al colegio esta madrugada, señora presidenta, vocifera el testigo oficialista tan fuerte como su garganta se lo permite; a lo que el testigo opositor cuestiona sin mayores argumentos. Yo misma la escuché cuando decía que en su mesa no ganaría nuestro candidato, antes muerta que bañada en sangre, y que haría todo lo que estuviera en sus manos para sacarlo del juego. Díganme ustedes si esto no es una falta de compromiso con el pueblo. Yo no estoy para discutir estas cosas ni con usted ni con nadie, responde la señora presidenta. Por favor, guarde la compostura o me veré obligada a buscar un sustituto. Y con permiso, tengo que hacerme cargo de mis obligaciones.

Cada loco con su tema, piensa el técnico mientras reprograma la máquina y trata de dar con la falla; y es la chica de gomas moradas quien aprovecha el debate entre los dos testigos y la presidenta de mesa para entrar

zada contesta una llamada e inicia la siguiente conversación: - Hola, Isabella, ¿cómo están las cosas ahí adentro? - Yule, no ha votado la primera persona. La máquina se dañó. ¿Quiénes vienen?, dijo la voz del otro lado del teléfono. - Ira y yo. Los demás están en la casa, dicen que vienen más tarde. - Bueno, que no se apuren; esto va pa’largo, continúa. La llamada la interrumpe el grito del vecino, quien a todo pulmón pide la otra cerveza a la señora que vende licor a pesar de que desde hace tres días hay Ley Seca. Él no está solo, en el porche de la casa están sentadas más personas, todos con una botella en la mano. CONTINUARÁ... AUTOR: Isabel Cristina Morán IlustraCión: Diego J. Moreno. C.

De las escrituras  

Breve nota de Miguel Ángel Hernández aparecida en el diario La Verdad (Maracaibo)