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GRUPO 1.

PAGINA ¿Quién vivía en Hispania antes de llegar los romanos? …………...…….…………..

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Juan Luis Sánchez Barroso y Alba Silva Ojeda.

¿Cómo llegan los romanos? ………………………………...…………..……………….. 04 ¿Qué legado nos han dejado los romanos? …………..……………………………….. 04 Antonio Tirado Alonso y Francisco José Oliver Mariblanca.

¿Quiénes eran los romanos? …………..………………………………………………..

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Macarena Rodríguez de Alba y Daniela Peláez Rincón.

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¿Quién vivía en Hispania antes de llegar los romanos? Los pueblos íberos. Los íberos eran los habitantes de las regiones costeras, desde el cabo de Palos hasta el estrecho de Gibraltar. Sin embargo, para los antiguos, íberos eran todos los habitantes de Iberia. Este nombre es, posiblemente, griego aunque nos llega a través del latín. Son los primeros pueblos que escapan al anonimato, por referencias históricas que hay de ellos. Su localización espacial es imprecisa, probablemente cambiante. Los pueblos más destacados son: los sordones en la zona del Rosellón; los indigetes en el Ampurdán; los layetanos en Barcelona; los cosetanos en Tarragona; los ceretanos, bergistanos, los andosinos, los ilergetes, los lacetanos, los sedetanos y los airenosos en el valle del Ebro y en los Pirineos; los ilercavones en Sagunto; los edetanos en el Júcar; los contestanos en el Segura; los mastienos más al sur; los bastetanos, los túrdulos y los turdetanos en Andalucía. Algunas de sus ciudades tendrán importancia, como Sagunto, Ilici (Elche) o Numancia. Su economía se basaba en el desarrollo agrícola, con un nivel técnico muy alto, parecido al romano. Cultivaban trigo, olivo y vid (clásicos cultivos mediterráneos), también árboles frutales, verduras y plantas textiles. La ganadería era complementaria y la minería tenía importancia en su mercadeo con los pueblos colonizadores, principalmente cartagineses. Esta relación les lleva a un rápido proceso de urbanización y a usar la moneda, por lo que cuando llegan los romanos su labor será más fácil. En su organización política hay dos formas: la monarquía y la república. La monarquía turdetana es la más evolucionada, se desarrolla en torno a una ciudad estado que controla un territorio. Los reyes son rodeados por una “corte” de individuos fieles al rey por un vínculo personal. No faltaba un “consejo de ancianos”. El poder real era, en principio, hereditario y personal. La república estaba dominada por la aristocracia, la más notable fue la de Sagunto, que era también la oligarquía mercantil. Su estructura era análoga a la de las ciudades griegas. Al final de la Edad de los Metales surgió en Andalucía la primera civilización histórica de la península: Tartessos. Establecidos en el valle del Guadalquivir, los tartesios eran un pueblo muy avanzado, dominaban el cultivo de cereales y frutales, sabían extraer sal del agua del mar y conocían la escritura. También sabían como trabajar metales como el oro, la plata, el hierro y el cobre, que extraían de las minas de Huelva, Córdoba y Sevilla. Los pueblos celtas. Como el resto de Europa, la península también será lugar de asentamiento de los pueblos celtas, su asentamiento se efectúa en varia oleadas y se realiza en casi toda la península, solo el sur y la zona más mediterránea (donde habitan los íberos) estará aparentemente al margen de esta cultura. Cuando se habla de Celtiberos, distintas fuentes de refieren a la mezcla o fusión de los pueblos celtas con los iberos, surgiendo una cultura diferenciada llamada celtibera. También existe la teoría de que dicha denominación (realizada por autores clásicos), se hace de los celtas de la península Ibérica (pueblos que encontraron las culturas clásicas al llegar a nuestro país) a través de los íberos, situados en la franja mediterránea, sin negar que algunos pueblos o tribus celtas de la frontera hubieran adquirido algunos rasgos mas comunes a sus vecinos (y a la inversa), asimismo se denominan celtiberos a pueblos celtas situados en la parte sureste de la meseta y en la zona suroeste de Aragón. 2


Pueblos Colonizadores. Muchos pueblos, atraídos por las riquezas de la península ibérica, fundaron colonias en la antigüedad, antes de la llegada de los romanos podemos citar a: Los fenicios. Vienen motivados por la abundancia de cobre, oro y plata, que tenía la costa sur de la península. Eran grandes comerciantes y diestros navegantes. Fundan al final del segundo milenio a.C. la colonia de Gadir (Cádiz), que les sirvió de base para dominar la costa sur. Otras colonias fueron Malacca (Málaga), Sexi (Almuñecar), Abdera (Adra) y Onoba (Huelva). Los griegos. Aparecieron en las costas catalanas 700 años a. C. y fundaron la primera colonia Rhode (Rosas), cerca del cabo de Creus. Otras colonias fueron Emporion (Ampurias), Sagunto y Hemeroskopeion (Denia). Los cartagineses. Procedentes de Cartago, colonia fundada por los fenicios. Al caer Fenicia en poder de los asirios extendieron su dominio a todas las colonias fenicias del Mediterráneo Occidental y consiguieron desplazar del mismo a los griegos 600 años a.C. Fundaron colonias como Ebyssos (Ibiza) y Cartago Nova (Cartagena).

Vascones Rhode Emporion

Celtas Iberos Sagunto

Hemeroskopeion Cartago Nova Gadir

Malaka

Sexi

Abdera

Ebyssos

FENICIOS GRIEGOS CARTAGINESES

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¿Cómo llegan los romanos? La conquista de la península por Roma se inició en el siglo III a.C. y concluyó, tras un largo y complejo proceso, en el siglo I a.C. Podemos distinguir tres etapas principales: Primera etapa. Conquista del este y el sur peninsular (218-197 a. C.). El inicio de la conquista se enmarcó en el contexto de la Segunda Guerra Púnica (guerras que enfrentaron a Roma y Cartago por la hegemonía en el mediterráneo occidental). Los cartagineses tenían asentamientos importantes en el levante peninsular y desde allí atacaron Roma a través del sur de Francia y los Alpes. Roma contraatacó invadiendo las posesiones cartaginesas en Hispania a fines del siglo III. La victoria romana de Ilipa (209 a.C.) puso fin a la presencia cartaginesa en Hispania y consagró el dominio de Roma sobre el este y el sur peninsular. Segunda etapa: Conquista del centro y el oeste peninsular (155-133 a. C.) Los romanos tuvieron que hacer frente a la resistencia de los pueblos de esta zona. Los mejores ejemplos son las guerras lusitanas (155-136 a. C.) en las que destacó Viriato, líder lusitano y la férrea resistencia en Numancia hasta su rendición en el 133 a. C. La República romana vivió diversas guerras civiles que llegaron a la península. Las luchas internas de Roma dieron lugar a enfrentamientos bélicos en la península. Un ejemplo es el enfrentamiento entre Pompeyo y César (49-45 a.C.). Estos conflictos aceleraron el dominio romano sobre la península. Tercera etapa: Conquista del norte peninsular (29-19 a. C.). El fin de la conquista llegó con las guerras cántabras contra galaicos, astures, cántabros y vascones.

¿Qué legado nos han dejado los romanos? El imperio romano se construyó en tres fases. La primera fue una monarquía, se remonta al origen de los romanos hacia el siglo VIII a.C., en la península itálica, donde hoy está Italia. Como en otras monarquías de la antigüedad, los monarcas romanos gobernaban junto a los hombres más ancianos de las tribus (senado) y otros representantes de las mismas. La segunda fase se inicia hacia el siglo V a. C., cuando las familias nobles de algunas tribus logran expulsar a los reyes de Roma y establecen el mando de los cónsules. Estos gobiernan junto con los patricios (representantes políticos de las familias nobles) y el senado. Tras largas luchas, nuevos grupos sociales consiguen intervenir en el gobierno, como los plebeyos, con lo que se logra una mayor actividad democrática en el gobierno. A este periodo se le conoce como la república y duró de los siglos V a II a.C. La tercera y última fase es el imperio. En él, el gobernante no es electo por su pueblo, sino que es impuesto, ya sea por el ejército o por otros grupos de poderosos patricios. En esa época, que duró del siglo I a.C. al siglo IV d. c., Roma extendió su dominio militar por toda la cuenca del mar Mediterráneo, expandiendo con ello sus costumbres, creencias y su idioma, el latín. 4


Este idioma se fue extendiendo a través de toda la cuenca del Mediterráneo por medio de soldados, mercaderes, funcionarios y esclavos que recorrían los dominios romanos. En diversas regiones, como la provincia de Hispania, el latín fue enriquecido y transformado por el contacto con las lenguas nativas, echando así las raíces de lo que pronto sería un nuevo idioma: el castellano. El latín es el origen de otros idiomas: catalán, gallego, francés, italiano, dálmata, etc. Todos provienen de la misma raíz romana, por ello son llamadas lenguas romances. La sociedad también heredó de Roma la idea de que todos los miembros de una comunidad tienen ciertos derechos. Estos derechos se expresan a través de leyes. La primera recopilación de leyes hecha en Roma se denominó "ley de las doce tablas", porque estaba inscrita en doce tablas, colocadas públicamente para que todos los ciudadanos pudieran conocerlas. Así comenzó una tradición que culminó con la recopilación de leyes hecha por el emperador Justiniano, ya finalizado el imperio romano, hacia el siglo VI, conocida como código de Justiniano. Además del derecho, los romanos nos dejaron otros conocimientos científicos como la medicina. El médico Galeno, de origen griego, pero que vivió entre los romanos hacia el siglo II, escribió varios tratados de medicina y sentó las bases del conocimiento médico ante las enfermedades. A diferencia de médicos anteriores, que atribuían la enfermedad a supersticiones y creencias religiosas, Galeno estudiaba los síntomas del enfermo para determinar cuál era el órgano dañado y deducir con ello la causa de la enfermedad y su posible remedio. Técnicas quirúrgicas en la medicina. La mayoría de los conocimientos en materia de medicina la adquirieron de los griegos. Pero crearon su propia escuela médica en Roma. Los mejores doctores eran los del ejército romano, los llamaban "medicus", mientras que los hospitales especializados del ejército los llamaban "valetudinarium". Los "medicus" usaban técnicas quirúrgicas avanzadas al tratar heridas de los soldados, y estaban capacitados para eliminar órganos infectados y amputar miembros. Otra fuente importante de conocimientos que legaron los romanos fue el estudio de la física, aplicada a la ingeniería. Ellos fueron capaces de construir grandes conductos de agua a través de valles y montañas: los acueductos. Además construyeron baños de agua caliente en sus ciudades, en las que tenían fuentes y caminos que los comunicaban con casi todo el territorio que dominaban. La aplicación de principios físicos, tanto para la hidráulica como para la arquitectura urbana, llegó a su máximo esplendor hacia el siglo I a. C. durante el gobierno del emperador Augusto. En la arquitectura los romanos integraron "los arcos", nuevo elemento para obtener edificios más grandes. Para hacer los arcos, los romanos usaban madera y los construían igual como se hace ahora. La madera se doblaba en forma del arco para luego colocar los ladrillos sobre él y se pegaban con cemento. Al secarse, se solidificaban los ladrillos sobre los arcos y al quitar la madera, quedaba el arco. Se podían construir un arco sobre otro, pero había que hacer primero una hilera de arcos para colocar los que le seguían. De ésta manera, se pudieron hacer edificios más altos.

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¿Quiénes eran los romanos? La fundación de Roma. Se supone, que entre los siglos X y VII a. C., la parte central de Italia estaba poblada por los dos grupos: osco-umbros y latinos. El antiguo territorio del Lacio lo poblaban etruscos, volscos, sabinos, ecuos, rútulos y ausonios. Los latinos desarrollaron una sociedad organizada, que fue el origen de la población romana. Los latinos originalmente se quedaron en los Colli Albani (montes Albanos) a unos 80 km al sudeste del monte Capitolino. Luego bajaron hacia los valles, que ofrecían mejores tierras para la agricultura y la ganadería. Las zonas cercanas al río eran muy favorables y además ofrecían recursos estratégicos notables: el río formaba una frontera natural, mientras los montes daban un resguardo defensivo. También se podía controlar el tráfico terrestre, Roma se situaba en la intersección de los principales caminos al mar. Se supone que el desarrollo del asentamiento comenzó con diferentes poblaciones separadas, situadas en los montes, que se unieron para formar Roma. Estudios recientes sugieren que el monte Quirinal fue muy importante, sin embargo, el primer monte en ser habitado parece haber sido el Palatino (lo que confirmaría la leyenda). Descubrimientos recientes revelan que el Germalus, en la parte norte del Palatium, era el lugar ocupado por una población del siglo IX a. c. con viviendas circulares o elípticas, protegidas por una cerca (quizás reforzada con madera), probable el sitio donde se fundó verdaderamente Roma. La leyenda sobre la fundación romana relaciona al naciente pueblo con las entidades más eminentes de su época, para poder "demostrar" que su gran éxito depende de su origen especial, o para completar su reputación con referencias de primera clase. Hay varias versiones de esta leyenda; la siguiente se considera comúnmente como la principal: Bajo órdenes del héroe semidios Eneas, los derrotados troyanos sobrevivientes cruzaron el Mediterráneo y alcanzan las costas del Lacio. Latino, sabio rey de los latinos, los hospedó, dejando que reorganizaran su vida en el Lacio. Su hija Lavinia había sido prometida a Turno, el rey de los Rutuli, pero Latino prefirió ofrecerla a Eneas; Turno consecuentemente le declaró la guerra. El resultado fue la muerte de Turno y la captura de su gente. Ascanio, hijo de Eneas, fundó Alba Longa y fue el primero en una larga serie de reyes, entre quienes uno de los más conocidos es Procas. Procas tuvo dos hijos, Numitor y Amulio. El primero era mayor y por ello le correspondía el trono de Alba Longa. Amulio, ambicioso por el trono, desterró a su hermano y mató a sus descendientes masculinos para que no reclamaran el trono. A su única hija Rea Silvia la introdujo en el culto de Vesta, diosa del hogar, donde una característica principal era el voto de castidad durante 30 años, con la dura consecuencia de ser enterrada viva si se incumplía esta promesa. Marte tuvo dos hijos gemelos con Rea Silvia. Una vez nacidos, Amulio mandó a un siervo a matarlos. Pero el siervo los puso en una balsa que dejó en el río Tiber. Los gemelos llegaron a un lugar donde fueron salvados por una loba, Luperca, que los amamantó. Cerca vivía un pastor llamado Fáustulo y su esposa Aca Larentia. El pastor encontró los bebés, los llevó a su casa y los adoptó. Cuando se hicieron adultos, los hermanos fueron informados de su historia. Regresaron a Alba Longa, mataron a Amulio y liberaron a su abuelo Numitor, devolviéndolo al trono. Rómulo y Remo se propusieron edificar una nueva ciudad en el lugar en el que fueron encontrados por la loba. También le preguntaron a os dioses sobre quién la dirigiría. 6


Rómulo se fue a la cima del monte Palatino, Remo a la cima del Aventino. Rómulo se convenció de que él había sido seleccionado por los dioses ya que recibió el augurio (un circulo de aves sobre el). Tiró su lanza en el monte para encontrar el lugar; cuando estaba en la tierra, la lanza (que era de madera) inmediatamente se convirtió en el Corniolus, el árbol sagrado de Roma. En la fundación siguieron los ritos tradicionales de su época para fundar ciudades. Con ayuda de una vaca y un toro blanco, usó un arado para trazar la cerca de la ciudad. Remo saltó sobre el surco, violando la muralla, lo cual era una especie de sacrilegio. Fue la primera pena capital (castigo por pasar), pues la muralla se trazaba desde el primer momento para ser inviolable. Según la tradición, Rómulo mató a espada a Remo, para que los dioses no permitieran que en el futuro la muralla fuese violada de nuevo. Rómulo fue el primer rey romano, reinó hasta que desapareció en una tormenta, llevado por su padre Marte. Esta primera fase fue una monarquía, se remonta al origen de Roma hacia el siglo VIII a.C. Como en otras monarquías de la antigüedad, los monarcas romanos gobernaban junto a los hombres más ancianos de las tribus (senado) y otros representantes. Republica Romana. Segunda fase se inicia hacia el siglo V a. C., cuando las familias nobles de algunas tribus logran expulsar a los reyes y establecen el mando de los cónsules. Estos gobiernan junto con los patricios (representantes políticos de las familias nobles) y el senado. Tras largas luchas, nuevos grupos sociales consiguen intervenir en el gobierno, como los plebeyos, con lo que se logra una mayor actividad democrática en el gobierno. La República Romana fue un periodo de la civilización romana antigua caracterizado por una régimen de gobierno republicano. Se inició con el derrocamiento de la Monarquía en el año 509 a. C., y duró más de 450 años, hasta que los conflictos por el poder, a través de una serie de guerras civiles, desembocan en una forma de gobierno imperial. La República se rige por un constitución compleja, que se centró en los principios de una separación de poderes, controles gubernamentales, equilibrios de poder. Su evolución se ve muy influenciada por la lucha entre la aristocracia (patricios) y los romanos que tienen riquezas, pero que no eran de familias nobles, que eran apoyados por los plebeyos por pertenecer a esta clase social. La palabra Republica viene de las voces latinas: Res: cosa, Pública: pueblo. Periodo del año 509 al 29 a. C., periodo en el que Roma alcanza su mayor esplendor y poderío con el afianzamiento de sus instituciones de gobierno y de justicia y también de la administración del bien público y del anhelo de superación de las cuestiones sociales. En esta época el ejercito romano impone su autoridad y dominio en una extensa zona del mundo conocido, que incluye tierras de Europa meridional, Asia Menor y África septentrional. Durante este proceso de expansión impone el sello de su cultura. Pero al mismo tiempo asimila el complejo cultural de los pueblos conquistados y Roma se convierte, de este modo, en la heredera y depositaría de la cultura de la antigüedad. Además de estos signos, distintivos de este gran momento de su historia, también hemos de señalar la ambición por el poder y la riqueza de numerosos caudillos, lo que culminará con el establecimiento de un régimen imperial. Es la tercera y última fase, el imperio, en él que el gobernante no es elegido por su pueblo, sino que es impuesto por el ejército o por otros grupos de poderosos patricios. Esta época, que duró del siglo I a. C. al siglo IV d. c., Roma extendió su dominio militar por toda la cuenca del mar Mediterráneo. 7


El imperio de Roma. El imperio romano fue una etapa posterior a la Republica, caracterizada por una forma de gobierno autocrática. El nacimiento del Imperio es precedido por la expansión de Roma, que extendió su control en torno al Mediterráneo. En la etapa imperial sus dominios siguen aumentando hasta llegar a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, momento en que abarcaba desde el Océano Atlántico al oeste hasta las orillas del Mar Caspio, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al este y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Durante casi tres siglos, antes de César Augusto, Roma adquirió numerosos dominios en forma de provincias directamente bajo administración senatorial o bajo gestión consular, y también mediante pactos de adhesión como protectorados de estados aliados. Su principal competidora en aquella época fue la ciudad púnica de Cartago, su expansión rivalizaba con Roma, por ello fue la primera gran víctima de la República. Las Guerras Púnicas obligaron a Roma a salir de sus fronteras naturales en la península Itálica y a ir adquiriendo poco a poco nuevos dominios que debía administrar, como Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania, Iliria, etc. Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto fueron difíciles de gobernar por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Asimismo, un ejército creciente reveló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas para obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal era el poder. Este fue el caso de Julio César, quien no sólo amplió los dominios de Roma conquistando la Galia, sino que desafió la autoridad del Senado. El Imperio romano como sistema político surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en los momentos finales de la Republica. Este se había erigido en mandatario absoluto de Roma y se había hecho nombrar dictador. Tal osadía no agradó a los miembros del Senado romano, que conspiraron contra él y lo asesinaron, lo que suponía restablecer la República, cuyo retorno, sin embargo, sería efímero. El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio, que será enviado a combatir contra la ambiciosa alianza de Marco Antonio y Cleopatra. Al regresar victorioso, la implantación del sistema político imperial sobre un imperio territorial que de hecho ya existía, resulta inevitable, aun manteniendo las formas republicanas, aseguró el poder imperial con importantes reformas y una unidad política y cultural centrada en los países mediterráneos, que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, que trata de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono hasta que, a la muerte de Teodosio I el Grande en el año 395 a.c., quedó definitivamente dividido.

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Prerromanos y romanos