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PEN Colombia de escritores

ECOS

Revista literaria y cultural

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N. 2

Bogotá, 2014

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Dirección: Carlos Vásquez – Zawadzki Edgar Bastidas U., Mario Lamo J., Rodrigo Argüello G. Comité editorial: Gabriela Santa A., Laureano Alba C., Philip Potdevin ……………………………………………………………………………… Correo electrónico: revistaecos@pencolombiadeescritores.com


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ÍNDICE

Revista literaria y cultural

 Editorial………………………………………….

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 Escritores invitados – Canadá: Émile Martel…………………………... .......................... Para orquesta y poeta solo/ Pour orchestre et poète seul

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 Traducciones: Honoré de Balzac, Idner……………….…….............

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 Poesía: Maruja Vieira, selección de textos…………..................... Eduardo Gómez, selección de textos…………....

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 Ensayo: Darío Henao Restrepo, Los hijos de Changó -

La epopeya de la negritud en América……………. Enrique Santos Molano, Diana Cazadora La novela con humor y el humor sin novela……………  Narrativa: Jaime Echeverri, Gertrudis baja la escalera…….... Juan Revelo Revelo, Llamada al amanecer……....  Libros…………………………………………….. De la pluma de André Gide – consejos a jóvenes y viejos escritores………………………………………… La melancolía de Orhan Pamuk………………………………………….…… Sonidos en la luz………………………………………………………….......... Con la lengua rota / Llévame como un verso………………………………... Migas de pan……………………………………………………………………. Escribir y editar poesía: acontecimiento y publicación en “Amares”…………………………………

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Catharine Amy Dawson Scott, Fundadora del PEN International

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PRESENTACIÓN

PRESENTACIÓN Abrimos con la revista literaria y cultural ECOS un proceso signicativo –plural, de voces creativas de escritores del PEN Colombia. En el presente número, en narrativa, cuentos de Jaime Echeverrí y Juan Revelo Revelo; en poesía, selección de textos de Maruja Vieira y Eduardo Gómez; en ensayo, materiales conceptuales y analíticos de Enrique Santos Molano y Darío Henao Restrepo. Publicamos un desconocido relato corto de Honoré de Balzac y reseñas de libros. Entramos a dialogar con Escritores invitados de otros Centros PEN. En esta oportunidad con Émile Martel, importante escritor, traductor y diplomático canadiense (la selección de sus textos las publicamos en francés y español). Esperamos hacerlo en cada nuevo número de ECOS. La revista literaria y cultural ECOS se complementa con el Boletín Lápiz amarillo (www.pencolombiadeescritores.com), publicación bimensual que informa sobre las actividades que desarrollamos permanentemente en el PEN Colombia: Tertulias literarias, presentación de libros y escritores, conferencias, reconocimiento / homenajes a niveles nacional e internacional a escritores colombianos, participación en eventos como la Feria Internacional del Libro de Bogotá o bien el Hay Festival de Cartagena. De igual forma lo que literaria y culturalmente ocurre en los diferentes capítulos del PEN en el país: Bogotá, Cartagena, Villa de Leyva, Ibagué, Pasto… Irrumpimos (la primera entrega la hicimos en ECOS N. 1) en el mundo literario, cultural, político, social en general del país colombiano, con Tribuna PEN. Ello como Tribuna libre: ejercicio de libertad de expresión, derechos humanos y asimismo desarrollos del campo literario en contextos históricos. La Tribuna PEN (http://tribunapenpuntocol.blogspot.com) es espacio de opinión, análisis, polémica, alternativas… frente a las realidades actuales de la geopolítica colombiana y del exterior, en un mundo globalizado.

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ESCRITORES INVITADOS

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Canada-Émile Martel

Émile Martel Para orquesta y poeta solo / Pour orchestre et poète seul UNAM/ Editorial Aldus, México, 1999 Traducción, Mónica Mansour Es una habitación que no es muy grande, pero tiene, de cada lado, cuatro ventanas y una puerta. Así, una vez que se recorren las cortinas, el pabellón se abre a cuatro paisajes diferentes que sirven como interlocutores para la música que allí componemos.

El tema del libro: “el hombre no muere si toma entre sus manos una obra de creación que lo hará eterno”. Aquí, “la música nace de la voluntad de armonía y de la comunicación de los seres al servicio de la belleza compartida”. Martel nació en Quebec en 1941. Diplomático, carrera que culminó como Ministro de Asuntos Culturales en Francia. Doctor en Letras de la Universidad de Salamanca. Traductor. Autor, entre otras obras de Le dictionnaire de cristal, Ils, Vingt fois le corps des femmes, La théorie des trois ponts, Les gants jetés, L'ombre et les silences et Les enfances brisées.

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C'est une pièce qui n'est pas très grande, mais elle a, de chaque côté, quatre fenêtres et une porte. Le pavillon est ainsi ouvert, une fois les grandes tentures retirées, sur quatre paysages différents qui servent d'interlocuteurs aux musiques que nous composons là. X No hay un lugar determinado para los platillos que se golpean de lado, por arriba o por abajo. Tampoco los instrumentos de cuerdas en los que se golpea la caja más que las cuerdas. Tampoco los gong que deben ser vistos de lejos para que se comprenda su solemnidad. Tampoco las autas que tienen algo tallado entre las perforaciones. Tampoco los grandes órganos cuyos teclados están alejados de los tubos y los fuelles que, cuando quedan sin resuello, desplazan imperceptiblemente los muebles que no están jos en el piso.

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Revista literaria y cultural Escritores Invitados

Il n'y a pas de place évidente pour les plats qu'on frappe du côté, du dessus ou du dessous. Non plus que les instruments à cordes dont on frappe la caisse plutôt que les cordes. Non plus que les gongs qui doivent être vus de loin pour qu'on en comprenne la solennité. Non plus que les flûtes quand elles ont quelque chose de dessiné entre les perforations. Non plus que les grandes orgues dont les claviers sont éloignés des tuyaux et les souffleries, quand elles s'essoufflent, déplacent imperceptiblement les meubles qui n'ont pasé été fixés au plancher. X Solo arcos, han pasado por allí las cerdas y la sola idea de que un día, en una forma demoniaca de hacer orden, se les pudiera poner todos juntos y alejarlos así del instrumento al que cada uno de ellos está exclusivamente destinado, me hace perder el sueño.

Rien qu'en archets, tous les crins y sont passés et la seule idée qu'on pourrait un jour, dans une démoniaque facon de faire le ménage, les mettre tous ensemble et les éloigner ainsi de l'instrument auquel chacun d'entre eux est exclusivement destiné, me fait perdre le sommeil. X Lo que se desliza y lo que choca, lo que se sostiene y lo que se ahoga, lo que vibra y lo que amortigua, la melodía y lo armónico, lo que se toca con las manos abiertas o bien con los dedos de una sola mano. Aquello sobre lo que se sopla, aquello dentro de lo que se sopla; lo que se golpea con un martillo de metal y de inmediato se disculpa uno con la yema de tres dedos; los colores que clasican las cuerdas, los matices del palisandro o de la espineta, los barnices y la cera, las tripas de gato y los hilos de nylon que vuelven a encontrarse en la pesca del día siguiente, las cuerdas de metal que lastiman los dedos y las boquillas que lastiman los labios.

Ce qui glisse et ce qui heurte, ce qu'on soutient et ce qu'on étouffe, ce qui vibre et ce qui amortit, la mélodie et l'harmonique, ce qui se joue les mains ouvertes ou d'autre part avec les doigts d'une seule. Ce sur quoi on souffle, ce dans quoi on souffle; ce qu'on frappe d'un marteau de métal et on s'excuse immédiatement avec la chair de trois doigts; les couleurs qui codent les cordes, les nuances du palissandre ou de l'épinette, les vernis et la cire, les tripes de chats et les nylons qu'on retrouve à la pêche le lendemin, les cordes de métal qui blessent les doigts et les embochures qui blessent les lèvres. X Del lado del mar, el crujido de los pies en la arena parece repetir sin n el último glissando de un vecino un poco ebrio, con minúsculos contrabajos de conchas sobre las que, de broma, dejaba deslizarse las hojas con las que los sonidistas representan el otoño en la radio.

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Para orquesta y poeta solo / Pour orchestre et poète seul

Du côté de la mer, les crissements des pieds dans le sable semble répéter sans fin le dernier glissando d'un voisin peu ivre avec de minuscules contrebasses en carapaces sur lesquelles il laissait promener pour rire des feuilles dont des bruiteurs font à la radio l'automne.

Je suis seul de la mer et de la terre, solitaire du maritime et du continental. Une lame de sable qui n'est pas plage, et pas île non plus, semble être le rigide tremplin sur lequel je suis exilé, les deux pieds plantés et les yeux lancés comme des regards hémisphériques au bout de mes bras, chaque doigt devenu un périscope et mes paumes comme des cartes vierges où vibrent en filigrane des portées musicales.

X En cuanto a la gran claraboya que abre sobre el patio de la casa, revela arcos multiplicados, fuentes, muchas de las cuales tienen pilas con nenúfares aromáticos, pequeños jardines llenos de caléndulas y estanques llenos de lirios; se oyen entonces músicas de agua y, cuando nos esforzamos, al cerrar los ojos creemos que son barcas que nos arrullan y ecos sobre el Támesis que nos persiguen.

Quant au grand châssis qui ouvre sur la cour de la maison, il révèle des arcades multipliées, des fontaines dont plusieurs ont des vasques avec des nénuphars odoriférants, des petits jardins chargés de soucis et des étangs remplis de lysimaques; on entendrait alors des musiques d'eau, et quand nous nous y appliquons, nous croyons en fermant les yeux que ce sont des barques qui nous bercent et des échos sur la Tamise qui nous poursuivent.

X Ahora ya no dirijo más que la sombra de lo que fue un pueblo donde las palabras disputaban a las notas y a los aromas la amistad de la gente; los juegos más sutiles, las armonías más liricas brotaban así de lo cotidiano y, para atravesar los mares, denir las islas o declarar las montañas, bastaba la voluntad del más humilde.

X Yo soy solo de la mar y de la tierra, solitario de lo marítimo y lo continental. Una lámina de arena que no es playa, ni tampoco isla, parece ser el rígido trampolín sobre el que estoy exiliado, con ambos pies plantados y los ojos que se lanzan como miradas hemisféricas al nal de mis brazos, cada dedo convertido en un periscopio y mis palmas como mapas vírgenes donde vibran como ligrana los pentagramas musicales.

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Déjà que je ne dirige que l'ombre de ce qui fut un peuple où les mots disputaient aux notes et aux arômes l'amitié de chacun; les jeux les plus subtils, les philarmonies les plus lyriques jaillissaient ainsi du quotidien et, pour traverser les mers, denir les îles ou déclarer les montagnes, la volonté du plus humble sufsait.

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Para orquesta y poeta solo / Pour orchestre et poète seul circula así por encima de la cabeza de la gente y también dentro de ella. Están bastante orgullosos de esta situación.

Contrairement à moi, qui n'ai d'autre instrument que les mots –et encore, les mots que d'autres ont inventés--, ils possèdent des outils de travail dont ils sont les seuls maîtres et dont ils tirent souvent des notes uniques et premières, faisant d'eux de véritables créateurs puisque leur signature circule ainsi au-dessus de la tête des gens et dans leur tête aussi. Ils ne sont pas peu fiers de ce statut. X ¿Por qué no voy a la casa de ellos? Porque veinticinco o treinta personas que atraviesan los puentes antes del alba, con sus instrumentos, es un compromiso con la creación, un anuncio de la armonía mucho más convincente que los pasos de un viejo melómano apenas despierto que atravesara los puentes en sentido inverso.

X Esta gente es feliz, podría decirse, debido a la música: los nutre y los arrulla, los sostiene individualmente así como les permite compartir una solidaridad social y profesional altamente apreciada en la sociedad de la que hablo.

Pourquoi je ne vais pas chez eux? Parce que vingtcinq ou trente personnes qui franchissent les ponts avant l'aube, leur instrument avec eux, c'est un engagement à la création, une annonce de l'harmonie bien plus convaincante que le cheminement d'un vieux mélomane mal réveillé qui franchirait les ponts en sens inverse.

Ces gens sont heureux, dirait-on, à cause de la musique: elle les nourrit et elle les berce, elle les soutient individuellement autant qu'elle leur fait partager une solidarité sociale et professionnelle extrêmement appréciée dans la société dont je parle. X Al contrario de mi, que no tengo más instrumento que las palabras – y además, las palabras que otros inventaron- poseen herramientas de trabajo de las que son los únicos amos y de las que suelen sacar notas singulares y primeras, lo que los vuelve verdaderos creadores, ya que se rúbrica

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Para orquesta y poeta solo / Pour orchestre et poète seul

X Entonces me recojo. Me concentro. Recorro todos los silencios. Mi mano derecha todavía esta plana sobre mi pecho, allí donde siente los latidos del corazón. Mi cabeza esta inclinada hacia adelante, pero mi cuerpo permanece erguido. Mis pies están un poco abiertos y hay unos centímetros entre ellos. Un viento tibio me mueve los cabellos de la nuca. Mi respiración se armoniza con mi pulso.

Alors je me recueille. Je me concentre. Je fais le tour de tous les silences. Ma main droite est encore à plat sur ma poitrine, là où elle sent les battements du Coeur. Ma tête est penchée en avant, mais mon corps reste droit. Mes pieds sont un peu ouverts et il y a quelques centimètres entre les deux. Un vent tiède fait bouger les cheveux sur mon cou. Ma respiration s'harmonise avec mon pouls. X En el momento que me parece oportuno, cuando se ha creado la armonía ideal, o la discordancia absoluta, entre mi mano y mi corazón, dejo que se deslicen las amarras a lo largo del muelle y mi mano se aleja, primero horizontalmente, luego elevándose lentamente hasta más arriba de mi frente. Mi palma se ha ahuecado, mis dedos están pegados fuerte, casi dolorosamente, uno al otro. Llega un lugar en la geografía del universo en que mi mano toca el cenit y todos los llamamientos se hacen a la melodía del momento, y cada músico siente que sus dedos o sus cuerdas vocales, su aliento o sus manos se dedican también a soltar las amarras, han encontrado el nombre de la isla, han identicado el color del deseo y, en un simple asentamiento, todos, yo al igual que ellos – y sé que soy el habitante de su voluntad así como ellos son los pueblos de mis continentescerramos los ojos.

X Escucho esas risas y esos gritos, esas tristezas y esas rabias, esos murmullos y esas declamaciones, y trato de captar el tono de cada uno, la palabra que intenta decir, el deseo que atesora, la melodía que ofrece. Esta selección me toma el tiempo necesario y termino por saber lo que es la Música; no una canción, un concierto o una danza, no, la Música. Toda.

J'écoute ces rires et ces cris, ces tristesses et ces rages, ces murmures et ces déclamations, et je cherche à saisir le ton de chacun, le mot qu'il veut dire, le désir qu'il chérit, la mélodie qu'il offre. Cette sélection me prend le temps qu'il faut et je finis par savoir ce qu'est la Musique; pas une chanson, un concerto ou une dance, non, la Musique. Toute.

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Para orquesta y poeta solo / Pour orchestre et poète seul

Au moment qui me parait opportun, quand l'harmonie idéale s'est créée, ou la discordance absolue, entre ma main et mon coeur, je laisse glisser les amarres le long du quai et ma main s'éloigne, d'abord horizontalement, puis en s'élevant lentement jusqu'au-dessus de mon front. Ma paume s'est creusée, mes doigts sont fortement,, presque douloureusement collés ensemble. Vient un lieu dans la géographie de l'univers où ma main touche le zénith et tous les appels sont faits à la mélodie du temps, et chaque musicien sent que ses doigts ou ses cordes vocales, son souffle ou ses mains s'appliquent à démarrer aussi, ont trouvé le nom de l'île, ont identifié la couleur du désir et, dans un simple assentiment, tous, moi autant qu'eux –et je sais que je suis l'habitant de leur volonté comme ils sont les peuples de mes continents—nous fermons les yeux. X Yo sé porque esta música mágica ha esperado hasta el siglo veinte, el n del milenio, para desarrollarse y dominar las artes y la creación artística: ha llegado el momento en que el pesimismo, la desesperanza, la mezcla sórdida del miedo a morir y la vergüenza de vivir han exacerbado a tal punto el genio de ciertos hombres que todas las viejas fuentes de comunicación han sido envenenadas en ellos y han decidido gritar en el silencio, construir fuera del espacio, rasgar la envoltura de los sentidos y responder al de sus deseos cuyo impulso podría llevarlos hasta el umbral del cielo: liberarse de la vida y de sus inernos, ausentarse de la tierra y de la esclavitud ante la gravedad, atravesar sin escalas la distancia entre el antes y el después de la vida, declarar su indiferencia y ejercer, por n, por n, cierto control sobre la ebriedad.

Je sais pourquoi cette musique magique a attendu le vingtième siècle, la fin du millénaire, pour se développer et dominer les arts et la création artistique: le moment est venu où le pessimisme, la désespérance, le mélange sordide de la peur de mourir et de la honte de vivre ont exacerbé à un tel point le génie de certains hommes que toutes les vieilles sources de communication connues ont été empoisonnées chez eux et qu'ils ont décidé de hurler dans le silence, de construiré hors l'espace, de déchirer l'enveloppe de sens et de répondre à ceux de leurs désirs dont l'élan pourrait les amener jusqu'au seuils du ciel: se libérer de la vie et de ses enfers, s'absenter de la terre et de l'esclavage de sa gravité, franchir sans escale les distances entre l'avant et l'après la vie, déclarer son indifférence et exercer enfin, enfin, un certain contrôle sur l'ivresse. (Autorización del autor)

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Nouvelles et contes 1 Honoré de Balzac

Idner

pintor sólo había visto su imagen reejada en un espejo de Venecia colocado de manera tal que ella no percibiera al artista. En la naturaleza había algo más bello que la m i s m a S c h e z a : s u a l m a . Pa r a t e n e r u n a aproximación, habría sido necesario ver la mirada de Scheza y la sonrisa de su boca, imagen divina de la sonrisa de su alma. Su padre era hombre severo y prodigiosamente feo. Conociendo nada más que a su padre, ella no amaba a los hombres pues era consciente de la feura del sultán, amándolo de todo corazón. El proyecto del sultán consistía en conservar a su hija siempre virgen, pues, temblaba de horror al pensar que un hombre cualquiera, un día, pudiera tener el derecho de infamar con un beso los labios coralinos de su hija. El sultán venia cada ida a contemplar a Scheza. Nunca se había vuelto a casar y su completa felicidad de hombre se satisfacía cuando su hija lo miraba. Ni siquiera quería que las bellas esclavas que servían a Scheza la mirasen muy a menudo, y cuando ella caminaba sobre el prado del campo en sus inmensos jardines, él ordenaba conservar los manojos de ores que ella había pisado.

El Sultán de Cachemira tenía una hija. Un

pintor de la China, luego de haber hecho su retrato, rompió el marl y la paleta, arrojó sus pinturas, sin volver a pintar nada más y declaró que Scheza se encontraba más allá de su arte, como que su arte pictórico estaba por debajo de la naturaleza.

Scheza permanecía especialmente en una sala del pabellón. La sala era redonda y sostenida por columnas de mármol: entre cada una de ellas Scheza había deseado colocar un diván. Cada uno de los divanes de madera preciosa estaba ahuecado y una tabla de cedro del Líbano lo cerraba y sostenía cojines en púrpura.

Mil soldados protegían la muralla del jardín de Cachemira en el que se levantaba el brillante pabellón donde habitaba la hija del Sultán. Cuando alguien se acercaba a cien pasos del muro, una rápida echa lo castigaba dándole muerte inmediata puesto que la misma estaba envenenada.

Amaba ella las ores; cuando un lirio inclinaba su cabeza, el sultán daba la orden de reemplazarlo por otra or más fresca. Quería que todo lo que rodeara a su hija tuviera la belleza de sus formas, la elegancia y la pureza de la curva deliciosa que reinaba en el conjunto de su hermoso cuerpo.

Sólo el sultán podía acercarse a Scheza. Ningún hombre vio esta maravilla de la naturaleza. Aún el

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Honoré de Balzac

Amaba ella las ores; cuando un lirio inclinaba su cabeza, el sultán daba la orden de reemplazarlo por otra or más fresca. Quería que todo lo que rodeara a su hija tuviera la belleza de sus formas, la elegancia y la pureza de la curva deliciosa que reinaba en el conjunto de su hermoso cuerpo. Sin embargo la Fama publicaba en toda la India todo lo que las mujeres de Scheza narraban sobre su belleza. Un joven persa que cuidaba al pintor que moría de amor por solo haberla entrevisto, escuchaba con avidez los relatos del artista, y cuando el joven le dio sepultura, se dirigió a Cachemira. Idner era el más hermoso de los hombres. Esperaba gustar y, conando en su belleza, resolvió entrar en los jardines del sultán y ver a Scheza. Idner era todo amor, toda locura, toda alegría: sabía tañer el laúd según la moda aani (2) y danzar con gracia. Él escuchó a un francés hablar de nubes inventadas por el hombre disputándole a los pájaros el privilegio de elevarse por los aires (3). Dio todo el oro que poseía al francés y una noche en que las nubes escondían la luna y le impedían destilar su luz, Idner bogó y se encaminó hacia la aguja dorada del pabellón.

sin mirar hacia el futuro, pues no creían disponer de tiempo suciente para saborear el << Ah, repite tu canción!...>>, decía Scheza. Idner repitió su lenguaje de sus ojos. canto amoroso. Las manos entrelazadas, sus pies marl Cada brizna de hierba estaba rivalizaban de gracia y el cargada de una esmeralda o de mármol sobre el cual danzaron un zaro, de una gota de oro o no produjo ningún sonido pues bien de una perla, y el sol la pareja era tan liviana que no l a n z a b a c a r b u n c l o s e n profusión. El brillo de las velas aromatizadas palidecía frente al Rey de los cielos.

Canto Segundo

habría doblado una hierba al caminar. El joven, sentado a la orilla de la ribera, la frente coronada de rosas, carga el océano de mil embarcaciones, sin percatarse que un viejo, blanco de canas, lucha contra la corriente un poco más lejos, y es feliz si puede sent ar se sob r e una r oca y saludar al sol, respirando el aire de la patria.

<<Tú no me dejarás jamás>>, dice ella y, vivaz, liviana, tomó una antorcha y corrió a prenderle fuego a la envoltura del aire vencedor de la atmósfera, y luego, rodeando con sus brazos el cuello de Idner, lo llevó hasta un diván y lo cubrió con sus besos. Su padre entró y la encontró sentada sobre el diván que contenía su vida, su aliento y su alma. Ella se mostró temerosa al principio, su rostro pareció enrojecer pero, pronto, se mostró más amable, más amorosa, y cuando su padre quiso besar sus labios con un beso paternal, ella lo rechazó una y otra vez. El sultán lanzó una terrible mirada alrededor del apartamento y cayó en cuenta de las velas derretidas y del desorden de los cojines esparcidos aquí y allá – lanzados mil veces los unos sobre los otros.

Scheza e Idner veían más de mil embarcaciones, cargadas todas con el peso de la felicidad: las vergas eran de oro, las cuerdas La encantadora hija de los de ores, mirándose a sí mismos s u l t a n e s s ó l o p r e p a r ó s u s

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Nouvelles et contes 1 Honoré de Balzac

Idner alimentos en la noche. Acuclillada frente a Idner, le presentaba risueña el licor que destila el árbol de moka o, juguetona, le lanzaba frutos de cidra que él devolvía a Scheza con el propósito de recogerlos. Cada mañana las ores estaban destrozadas, los cojines en cualquier lugar, y la hija del sultán descansaba la mitad del día.

para ser perseguidos y admirarse el uno al otro frente a la naturaleza y nunca como culpables frente a la palidez de las antorchas de la noche. Una esclava cayó en cuenta de las bayas, y se apuró a purgar el mármol de la galería de sus desechos odorantes y, avanzando hasta la puerta del divino reducto de la hija de Reyes, descubrió a Scheza entre Sus inconsecuencias igualaban a los brazos de Idner. sus amores. Loca y mil veces loca, Scheza se deleitaba Bella cuando una de sus como mujeres estaba frente u n a ella y cubría sus lirio, pies con la nieve de fresca un coturno de c o m o Cachemira, y una rosa, deslizaba su dulce rosa mano entre los d e cojines y jugaba Bengala, con los cabellos e l l a de su esposo mezclaba sus delante de c a b e l l o s Dios. azabaches con los bucles ameantes de Sumiso y I d n e r, s i n respetand p o d e r l o s o a Scheza como a una deidad que se burla de distinguir. Su amorosa cabeza la vida de los mortales, Idner, inclinada sobre el hombro de liviano como su amante, le besaba albatros de Idner, observaban l a m a n o c u a n d o e l l a s e l a los dos, trazo a trazo, el dibujo que esbozaba su mano sabia y el mostraba. Pronto quisieron verse tanto de día ojo fogoso de aquel que la c o m o d e n o c h e . Y l a d i e s t r a adoraba. princesa sembró en la galería de bayas una planta asiática que por Eran tan hermosos que la sus sonidos les advertía la llegada esclava creyó por un instante de un desconocido. Entonces, era que Idner no era un hombre jugar, reírse, cantar, danzar, huir pues Scheza, con sus dedos

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cuidadosos, se anteponía al ropaje de su amado y, él, impedido de renovarlos, se vestía con sus propios trajes. Pero Scheza habiendo dicho a Idner <<Dame un beso para devolvértelo yo>>, al ver brillar una llama y chispear sus labios, la esclava permaneció muda de horror.

Canto tercero Una mañana,

la pérda esclava se encaminó por las bayas y en seguida, evitándolas con habilidad, fue testigo al llegar de la manera como la hija de los Reyes de Cachemira escondía a su esposo ante todas las miradas. Se detuvo a observar el diván, y más tarde, apareció ante los ojos del sultán y le informó lo que había visto.


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Nouvelles et contes 1 Honoré de Balzac

Idner llanura. Cuatro esclavos cargan e s e o b j e t o d e a m o r, acompañados por el sultán. Depositan la púrpura y los cojines en la tumba, y pronto se levanta un túmulo sobre el cual el sultán hizo plantar un árbol a la memoria del diván de su hija.

Lanzando éste una mirada terrible sobre la esclava… <<Temeraria, dice, cómo se atreve a creer que una hija destinada a ser una de las hurí (4) de Mahoma, pueda…>>. No terminó la frase. Había dado movimiento a su sable: la bella cabeza de la pérda esclava rodó sobre el mármol, golpeó tres veces, y sus ojos desfallecientes intentaron abrirse inútilmente.

La noche desciende… ella se arrastra al lugar… Luego de la partida del padre, penaba por alguna cosa que le faltaba… no sabría decir qué era… sus ojos estaban jos en el lugar que ocupara el diván y conservaba el dibujo que representaba el harem de Ispahán. Al día siguiente el sultán vino a visitar a Scheza. Entró a las habitaciones de su hija. Las velas estaban enteras, los cojines ordenados, las mesas en su lugar; ninguna prenda,

ningún collar en desorden, pero el palacio estaba vacío. No pudo encontrar el amor de sus miradas. Al salir del pabellón, su ministró percibió que el sultán estaba conmovido. Se dirige solitario a los jardines. Corre hacia la tumba del diván. Los tintes frescos y puros de la aurora aclaran todavía los ropajes de nieve de la infortunada: ella yacía sobre el túmulo, fría, sus brazos sin fuerza dispuestos con gracia alrededor del árbol, su cabellera en desorden y sus manos de albatros, sucias, pues ella había intentado arañar la tierra!... (Traducción y notas de C.V.Z.)

El sultán estaba ahora cerca de su hija, sentado sobre el diván precioso. De una voz calma y sin mirarla, le pidió aquel asiento favorito, deseando poseer algo que tuviera la huella de ella misma. Pero, se opuso. El sultán insistió, y por vez primera, lo exigió con gesto imperioso. Ella entregó el diván. Una fosa estaba abierta con antelación en medio de una

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Nouvelles et contes 1

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Honoré de Balzac

Idner Tournier indica la voluntad balzaciana de una prosa poética cercana a lo fantástico y a los Contes bruns de febrero 1832. Sería una fantasía oriental que preludia la constante curiosidad de Balzac por los temas de Oriente, y que representa en su imaginario un territorio fabuloso, propicio a los fantasmas del poderío, a las naturalezas lujuriosas y a las fantasmagorías de la carne: «este texto, de un extremo al otro, posee un erotismo poderoso y desacostumbrado, próximo a la intimidad del joven Balzac» . (2) Al parecer el término llega a Balzac a través de su lectura de Las mil y una noches. (3) La montgolfière así designada se sustituye al tapete volador que aquella moderniza y occidentaliza, con alguna incongruencia

Notas (1) Isabelle Tournier, quien establece la edición Balzac – Nouvelles et contes (Gallimard, París, 2005), señala que si bien no es seguro que

Idner sea el anagrama de Indre, y Scheza el de Saché, la escritura de esta narración la habría realizado el autor en su estadía en Touraine, entre julio y agosto de 1823.

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(4) Jóvenes hermosas y siempre vírgenes prometidas al Paraíso en el Corán a los musulmanes bondadosos.

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Poesía

Revista literaria y cultural MARUJA VIEIRA

MARUJA VIEIRA EL POEMA DE JOAQUÍN (A Joaquín Vieira Quijano) No hay muerte para ti, niño eterno. Solo recordaremos este diciembre de tu nacimiento. El día del llanto se borrará del almanaque para siempre. Recordaremos tu bondad, tu risa alegre, tu disposición para el vuelo. Eres una bandada de mariposas que nos envuelve. Allá estás, en el bosque de los sueños, entre árboles nuevos que crecen como tu recuerdo.

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Narrativa

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LOS 90 A los 90 estamos descaradamente vivos. Se supone que los que nos aman deben saber que caminar ya no es la alegría de antes, a menos que sea al sol y sobre la hierba., Se supone que deben saber que nuestras noches son demasiado largas, porque tenemos que acostarnos muy temprano y hay muchas cosas que ya no podemos hacer porque nos cansamos. Pero seguimos descaradamente vivos y no son nuestros ojos, es la luz la que se debilita cuando queremos leer y no son nuestros oídos,

ESO NO SE HACE "Eso no se le hace a un gato" Wislawa Symborska Wislawa, me has dejado un vacío de ausencia que me hace sentir como el gato huérfano de tu poema.

es la voz de los otros la que ya no tiene sonido. Son las calles las que se han vuelto demasiado largas y las escaleras demasiado altas. Pero seguimos descaradamente vivos y algunos afortunados tenemos una ventana por donde entra el sol de la tarde y una voz muy amada que nos llama.

(A Ana Mercedes Vivas)

Symborska, esto no se le hace a la poesía. Ahora no hay más remedio que llorar porque te has ido, dulce, na, lejana amiga.

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Poesía

Revista literaria y cultural MARUJA VIEIRA

HAITÍ

PALABRAS PARA MATILDE ESPINOSA

Es cierto que las casas desaparecieron, pero quedó el mar. ¿Por qué no llora?

Para Fernando Garavito y Priscilla Welton

Era de madrugada y el mundo estaba solo.

Quedaron las palmeras, el horizonte, el cielo. ¿para qué sirven? Los ríos ¿siguen queriendo cantar entre las piedras? El viento gime en los cañaverales por donde van las almas de los muertos. Los árboles esconden sus maderas. Tienen miedo del hombre que los tala. Los niños tienen hambre, pero vuelven. Ahora son menos, quieren volver a jugar, hacen muñecas y balones con lo que encuentran. Y cantan. Las montañas, las rocas también están allí, pero guardan un inverosímil silencio.

UNA CARICIA LARGA

Del cielo se habían ido las últimas estrellas. Es otro atardecer de tu ausencia y yo sigo buscándote, en esta hora exacta de las seis de la tarde. En tu voz yo encontraba la música de los ríos que amabas. Tus palabras eran la fuerza que ahora me falta. Es la hora en que pienso en ti, Matilde, cuando el azul y el verde se disuelven en la montaña y están quietos los árboles.

El viento aceleraba una caricia larga que hacía cerrar los ojos… Al abrirlos de nuevo vio unos cabellos rubios y unos pies que danzaban. Ya nunca más estaría solo.

28 de octubre

Yo buscaba tu voz y encontraba tu luz; ya no la encuentro. Ahora nada se interpone entre mi corazón y el miedo.

Están inmóviles como nosotros, que no hacemos nada mientras Haití se muere.

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MARUJA VIEIRA

AGUA ALTA EN VENECIA

AURORA ARCINIEGAS

¿Donde habrán ido

El ángel de tu muerte tenía alas de ores y árboles. Lo sentí en el jardín esa tarde como un soplo de música que venía de un piano distante.

las palomas? El León de San Marcos parece listo a lanzarse al agua en un salto olímpico.

¿Nadie más lo veía? ¿Nadie más escuchaba ese piano? En el aire danzaban palabras que caían brillando en la hierba.

Las máscaras del Carnaval otan asustadas por las calles desiertas. No sonríen

RAYUELA En memoria de Ignacio Ramírez, el Cronopio Mayor

Hoy necesito dibujar una rayuela en alguna parte. No puedo hacerlo en la Rue Martel de París, que estará llena de cronopios, famas y conejitos con ores amarillas en las orejas. Tengo que dibujarla aquí, con los bigotes de mi gata reejados en un espejo. Al otro lado del espejo me encontraré contigo, Ignacio. Y jugaremos a la rayuela con la seguridad de llegar al cielo.

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Caminabas despacio, ya el tiempo te mostraba sus rumbos eternos. Todavía querías quedarte y tenías amor en los ojos, amor y tristeza. En la luz donde vives ahora, recuérdanos…


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EDUARDO GÓMEZ EL VIAJERO INNUMERABLE Búscame detrás de los árboles sumidos en la noche más allá de las últimas casas de los barrios pobres entre las callejuelas desamparadas y en los hoteluchos en los cementerios que sueñan con el coro innito de los grillos en los parques ungidos por el crimen y la pasión en los palacios ruinosos que el crepúsculo agiganta.

Soy el pasajero de los trenes de medianoche el viajero de barcos navegando entre nieblas o bajo cielos negros para una luna en agonía el viudo de bodas imposibles el nostálgico de la Edad de los Dioses el soñador de imperios abolidos y leyendas siniestras el narrador de historias de enanos crueles y dulces bueyes degollados el amigo fúnebre y el amante encadenado el trovador de castillos-en-el-aire y desiertos ardientes el pescador de almas condenadas el que tiembla en la zarza ardiente de la melancolía y el que gime en una obscena agonía.

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Allí donde los lirios cortados destilan sangre y llanto emponzoñado donde respira detrás de cada or nocturna un hada del Paraíso Perdido allí donde solloza un niño en el limbo de los que no nacieron en esas estancias penumbrosas donde vibran canciones de ahorcados allí estaré infatigable esperándote.

Allí donde Mestófeles rasurado y cortés escucha las cantatas de Bach y los gozos serácos de Händel donde Bolívar destroza con su espada los altares patrióticos y arroja del templo a los mercaderes de la sangre donde Goethe medita ante la tempestad del Gran Océano donde Beethoven suda sangre en los huertos silenciosos y Baudelaire conversa con los vampiros y los brujos en laberintos donde la luna sueña sombras azules y Proust se asxia de amor en estancias de eltro allí donde Shakespeare vuela por cielos desmesurados en los cárdenos horizontes de erizados Himalayas allí estaré – infatigable – esperándote.

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EL VIAJERO A Günter Ricther

Después de tantos viajes regresó desnudo a casa en las manos una luna rota recogida en el polvo. Apareció en el camino montando una jirafa, conversando de cosas cotidianas. Le preguntaron sobre los rascacielos en New York Le preguntaron sobre las

y narró una pelea de negros armados de blancos dientes.

siete maravillas y el narró una conversación de sobremesa.

Le preguntaron sobre el París de los taxis y habló de un mendigo pintoresco desayunando en Montmartre. Lucía desnudo pero usaba gruesas gafas y costosos anillos acorazaban sus dedos. Le pidieron que cantara y él habló de los trenes que atropellan la noche. Le pidieron que danzara y habló de la dolorosa quietud de los parias. Lucía desnudo pero guardaba cien raídos trajes: entre condecoraciones y medallas un espejo mellado entre cosméticos y charreteras un librito perfumado, entre muebles anticuados un ataúd-cama, entre cuchillos y revólveres pañuelitos de encaje. En sus ojos ardían mil ciudades distantes.

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DESNUDEZ Nada nos pertenece todo nos corresponde en préstamo para buen uso. Generaciones futuras habitarán en nuestra casa Y el pan que comemos aún es amasado con sangre. Aparecemos gratuitamente sobre el mundo Venidos de una oscuridad sin fondo. La existencia es un momento de luz que nos fue dado y un día nos iremos desnudos y solitarios, ¿Cómo hablar entonces de derechos exclusivos? ¿Cómo matar en nombre de lo Tuyo y lo Mío?

UNA ESPERANZA Las gentes pobres cortan el pan con mano gruesa en rebanadas nas escrupulosamente. En los días de esta visitan cementerios ferias abarrotadas donde no compran nada parques abandonados o iglesias sombrías.

Las gentes pobres deambulan como perros se ahogan pesadamente en el fondo de los ríos que rugen en los sótanos de fábricas inmensas y en sus ojos severos hay un fuego escondido y en sus músculos crece un demonio dormido.

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RESTAURACIÓN DE LA PALABRA ¿Para qué escribir pequeños versos cuando el mundo es tan vasto y el estruendo de las ciudades ahoga la música? En esta lucha de gigantes se necesitan armas de vasto alcance. En este duelo a muerte las canciones embriagan o adormecen. Está en juego la sangre de generaciones y de pueblos y un mundo abierto al hombre innito por nacer. Está en juego demasiado para arriesgarlo todo solamente al azar de la palabra. Es hora de gloricar a otros hombres y otros hechos. Es hora de buscar situaciones en donde la palabra sea necesaria y de convivir con aquellos para quienes la palabra es liberación. Solamente la palabra que ponga en peligro el poder de los tiranos y los dioses es digna de ser pronunciada o escrita.

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Los hijos de Changó La epopeya de la negritud en América In memorian Augusto Díaz Saldanha

La presencia africana no puede reducirse a un fenómeno marginal de nuestra historia. Su fecundidad inunda todas las arterias y nervios del nuevo hombre americano Manuel Zapata Olivella

Una tarde frente a la bahía de Santa Marta, Manuel me contó que mientras escribía Changó, el 2 gran putas, sintió la necesidad de ir al África, el punto de partida de esa diáspora brutal que empujó a millones de seres humanos como esclavos a las Américas. El proceso creativo le pedía ese viaje a la tierra de los ancestros, pues le urgía atar muchos cabos sueltos sobre la saga que venía investigando hacía más de 20 años para su novela. Allá empezaba la historia que se proponía recabar contra el olvido. Sus múltiples lecturas, sus andanzas por los universos afroamericanos y el trato con los más destacados intelectuales y artistas negros del siglo XX , lo llevaron a la profunda convicción de que en los horrores de la travesía trasatlántica venía incubada la resistencia, la lucha por la libertad y la solidaridad, circunstancias que los africanos enfrentaron con sus dioses y sus lenguas hasta donde les fue posible. 1

Por eso decidió iniciar la novela con un poema épico – La tierra de los ancestros - que da cuenta de los dioses tutelares de la religión yoruba y toda su cosmovisión. Esta es la concepción de mundo que ordena toda la trama histórica de la novela y el destino de los esclavos africanos que llegaron a América en los barcos negreros, según la explicación mítica, por la maldición de Changó. Apuesta ambiciosa, pues este santoral del cual tan poco quedó en Colombia, a diferencia de países como Cuba, Haití o el Brasil, diculta mucho la lectura de la novela para el lector no familiarizado. Lo que no ocurre, por ejemplo, con Cien años de soledad cuya compleja trama está construida sobre el gran código de la Biblia y la mitología greco-romana. Por supuesto, también con algunas de las tradiciones aborígenes y africanas que se entremezclaron con las europeas. En el caso de Manuel, su decisión lo llevó a reivindicar el

Manuel Zapata Olivella. La rebelión de los genes. Bogotá, Altamir ediciones, 1997, p.143. En los años 40, 50 y 60s, Manuel conoció y trabó amistad con destacadas figuras afroamericanas, entre muchos, como Langston Hugues, el poeta norteamericano; Abdías do Nascimiento, sociólogo brasilero, Nicomedes Santacruz, poeta y folclorista peruano; Aimé César, el poeta y ensayista de Mar nica; Nicolás Guillén, poeta cubano; Leopold Sédar Senghor, poeta y presidente de Senegal; Franz Fanon, pensador de Mar nica autor de Los condenados de la erra; Alejo Carpen er, novelista y musicólogo cubano; León Goutran Damas, poeta guyanés y el poeta y ensayista de Mar nica, Edouard Glissant, entre otros. Todos hicieron parte de ese movimiento que en el siglo XX se propuso rescatar el papel y el aporte de África al mundo Occidental, con toda la crí ca a los modelos de explotac ión colonialista y la reivindicación de los derechos civiles de los negros y las luchas de liberación nacional de los países africanos. En Colombi a, junto a Manuel, intelectuales y ar stas, hijos de la diáspora africana - Rogerio Velásquez, Aquiles Escalante, Sofonías Yacup, Natanael Díaz, los hermanos de Manuel, Juan y Delia, Jorge Artel, Arnoldo Palacios, Carlos Arturo Truque, Diego Luis Córdoba y Valen n Moreno Salazar fueron los que desde los años 40s lucharon por el reconocimiento e inclusión de los negros en la sociedad colombiana, movimiento que ene su culmina ción como acto de jus cia poé ca en Chango, el gran putas.

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mundo de los africanos en el nuevo continente desde lo más profundo de sus cosmovisiones, representación de la cual emerge una vigorosa épica y un fuerte sentimiento de malungaje, de solidaridad entre todo el movimiento afro-diaspórico llegado a las Américas. L a oportunidad de ir a la tierra de los ancestros se presentó en enero de 1974 c o n l a invitación para participar en el Coloquio La negritud y América Latina e n D a k a r, l a capital de S e n e g a l , convocado por su amigo el Presidente del país, el poeta y lósofo Léopold Sédar Senghor. Los invitados al Coloquio fueron llevados por Senghor a visitar, al frente de Dakar, la pequeña isla de Goré, donde se conserva el reducto amurallado de lo que fuera una fortaleza prisión en la cual eran recluidos los africanos cazados en los antiguos

reinos del Níger, a la espera de los barcos negreros que los llevarían al “viaje de nunca retorno”. Los Estados Africanos declararon la isla de Goré un monumento continental para conmemorar la partida de los millones de hijos de África hacia América. En las calles de la ciudad, cuenta Manuel, al tañer de la kora, los grilots revivían en sus relatos los lamentos y cantos de los prisioneros despidiéndose para siempre de su África natal. Esto lo llevó a p e d i r l e a l P r e s i d e n t e Senghor que lo dejara pasar una noche desnuda en una de las oscuras y sofocantes bóvedas de la fortaleza de la isla Goré. Se sentía un elegido por alguno de los orichas del panteón yoruba para cumplir el acto sacramental de padecer y rememorar allí, toda la noche, los suplicios sufridos por sus antepasados. Las razones que le dio al Presidente fueron

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He tenido la gra ficante experiencia, en mis cursos de literatura colombiana en la Universidad del Valle, de ver cómo los estudiantes se enamoran del universo de Changó, el gran putas una vez conocen el contexto de toda la mitología africana que lo organiza. Inducción para la que es de gran ayuda el libro de Manuel, El árbol brujo de la libertad. África en Colombia. Orígenes – Transculturación – Presencia. Ensayo histórico mí co. Buenaventura, Universidad del Pacífico, sf. Malungaje es un concepto proveniente de la palabra malungo, tal como la rescata el inves gador guyanés Jerome Branche, proveniente de los pueblos bantúes 4de África central hablantes de kikongo, umbundu y kimbundu y en el que al menos se cruzan y combinan tres ideas: de parentesco o de hermandad en su sen do más amplio; de una canoa grande y, finalmente, de infortunio. Para los hablantes bantúes que hicieron la travesía atlán ca significaba compañero de barco. (Ver su ensayo, Malungaje: hacia una poé ca de la diáspora africana, en Revista Poligramas, Univalle, 2009) Según el propio Manuel, el Coloquio propició un dinámico clima de confrontaciones sobre la iden dad afroamericana; negritud e indigenismo; aportes socio5culturales; religión; lingüís ca, cultura, folclor, música; y el rol de los afroamericanos en las luchas emancipadoras. Las delegaciones por países – América La na, África y Europa – y la variedad de sus representantes permi eron un riquísimo intercambio interdisciplinario y de puntos de vista. (….) Se encontró en la fuente común de África una respuesta a su propia iden dad. ( Ver su libro, La rebelión de los genes, Bogotá, Ediciones Altamir, 1997, p.98.) Los otros lugares desde donde operaba el comercio de esclavos hacia América a lo largo del litoral africano fueron, además de la isla de Goré, Cacheo, Cabo Corso (más tarde, Cape Coast), Ajudá, Ofra, Bonny, Old Calabar, Loango, Pinda y Luanda. Estos lugares de embarque fueron los responsa bles por la mayor parte de la trata para las Américas en los siglos XVI y XVII. Existen muchos relatos de levantamientos de los prisioner os en esos puertos de embarque y de los cuales Changó, el gran putas da cuenta en su primera parte. (Ver el libro del erudito brasilero, Alberto da Costa e Silva, A manilha e o Libambo. A África e a escravidao de 1500 a 1700, Rio de Janeiro, Editora Nova Fronteira, 2002)

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DARÍO HENAO RESTREPO conmovedoras: Llevo varios años escribiendo una novela sobre la epopeya de la negritud en América, la que se inicia precisamente aquí, en esta “Casa de los Muertos”. Quisiera pasar la noche desnudo sobre las piedras lacerantes, hundirme en las úlceras y los llantos de mis ancestros durante la larga espera de los barcos para ser conducidos a Cartagena de Indias, donde nací y donde preservamos su aliento y su memoria. Esta era la experiencia vital que le faltaba para darle solución poética al mundo que recrearía en la novela. El relato de lo sucedido habla por sí solo. Esa noche, sobre la roca, humedecido por la lluvia del mar, entre cangrejos, ratas, cucarachas y mosquitos, a la pálida luz de una alta y enrejada claraboya, luna de difuntos, ante mí deslaron jóvenes, adultos, mujeres, niños, todos encadenados, silenciosos, para hundirse en las bodegas, el crujir de los dientes masticando los grillos. Las horas avanzaban sin estrellas que pusieran término a la oscuridad. Alguien, sonriente, los ojos relampagueantes, se desprendió de la la y, acercándose, posó su mano encadenada sobre mi cabeza. Algo así como una lágrima rodó por su mejilla. ¡Tuve la inconmensurable e indenible sensación de que mi más antiguo abuelo o abuela me había reconocido. Esa noche resolvió, por esos misterios de la creación, toda la organización de su novela, imaginó un mundo que estaría tutelado por los dioses de sus ancestros africanos.

II. Los dioses tutelares de Senegal, convocado por su amigo el Presidente del país, el poeta y lósofo Léopold Sédar Senghor. Los invitados al Coloquio fueron llevados por Senghor a visitar, al frente de Dakar, la pequeña isla de Goré, donde se conserva el reducto amurallado de lo que fuera una fortaleza prisión en la cual eran recluidos los africanos cazados en los antiguos reinos del Níger, a la espera de los b a r c o s negreros que los llevarían al “viaje de nunca retorno”. Los Estados Africanos declararon la isla de Goré un monumento continental p a r a conmemorar la partida de los millones de hijos de África hacia América. En las calles de la ciudad, cuenta Manuel, al tañer de la kora, los grilots revivían en sus relatos los lamentos y cantos de los prisioneros despidiéndose para siempre de su África natal. Esto lo llevó a pedirle al Presidente Senghor que lo dejara pasar una noche desnuda en una de las oscuras y sofocantes bóvedas de la fortaleza de la isla Goré.Se sentía un elegido por alguno de los orichas del panteón yoruba para cumplir el acto sacramental de padecer y rememorar allí, toda la noche, los suplicios sufridos por sus antepasados. Las razones que le dio al Presidente fueron conmovedoras: Llevo varios años escribiendo una

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Para facilitar la comprensión de su novela, el propio Manuel preparó un Cuaderno de Bitácora que versa sobre la Mitología y la Historia de África, glosario que está al final y que es de gran u lidad. La literatura sobre estos temas es muy rica. Para quien se interese, ver el texto ya citado del propio Manuel, El árbol brujo de la libertad, y el famoso libro de la escritora cubana, Lydia Cabrera, El monte, La Habana, Editorial Letras cubanas, 1993.

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DARÍO HENAO RESTREPO novela sobre la epopeya de la negritud en América, la que se inicia precisamente aquí, en esta “Casa de los Muertos”. Quisiera pasar la noche desnudo sobre las piedras lacerantes, hundirme en las úlceras y los llantos de mis ancestros durante la larga espera de los barcos para ser conducidos a Cartagena de Indias, donde nací y donde preservamos su aliento y su memoria. Esta era la experiencia vital que le faltaba para darle solución poética al mundo que recrearía en la novela. El relato de lo sucedido habla por sí solo. Esa noche, sobre la roca, humedecido por la lluvia del m a r , e n t r e cangrejos, ratas, cucarachas y mosquitos, a la pálida luz de una alta y enrejada claraboya, luna de difuntos, ante mí deslaron jóvenes, adultos, mujeres, niños, todos encadenados, silenciosos, para hundirse en las bodegas, el crujir de los dientes masticando los grillos. Las horas avanzaban sin estrellas que pusieran término a la oscuridad. Alguien, sonriente, los ojos relampagueantes, se desprendió de la la y, acercándose, posó su mano encadenada sobre mi cabeza. Algo así como una lágrima rodó por su mejilla. ¡Tuve la inconmensurable e indenible sensación de que mi más antiguo abuelo o abuela me había reconocido. Esa noche resolvió, por esos misterios de la creación, toda la 9 10

organización de s u n o v e l a , i m a g i n ó u n m u n d o q u e estaría tutelado por los dioses de sus ancestros africanos. De Odumare, creador del universo, fuente d e l u z y oscuridad, semilla de vida y muerte, provienen todos los dioses del panteón africano, que como los de otras cosmogonías, cada uno simboliza uno o varios aspectos de la vida y son protectores de los seres humanos. En Changó, el gran putas aparecen ejerciendo sus roles sobre el destino de los africanos que llegaron a América. En primer lugar: Obatalá: oricha de la creatividad, la claridad, la justicia y la sabiduría; Odudúa: primera mujer mortal, oricha de la Tierra, esposa de Obatalá, con quien procreó a Aganyú y Yemayá; Aganyú: primer hombre mortal, quien con Yemayá dio a luz a Orungán, quien viola a su madre, Yemayá, la diosa de las aguas. De esta relación incestuosa nacen los catorce orichas sagrados: Changó: espíritu de la guerra y el trueno, del fuego y de los tambores; Oyá: patrona de la justicia que ayuda a fortalecer la memoria; Oba: esposa de Changó, protectora de los mineros; Oshún: oricha del amor y del oro, concubina de Changó; Dada: oricha de la vida, protectora de los vientres fecundos, vigilante de los partos; Olokún: hermafrodita, armoniza el matriarcado y el patriarcado que rigen las costumbres de los ancestros; Ochosi: oricha de la echas y los

Manuel Zapata Olivella. Changó, el gran putas, Bogotá, Editorial Oveja negra, sf. En adelante citaremos Changó y el número de página. Al respecto, Jonathan Ti ler, traductor de la novela al inglés con el tulo - Changó, the Baddest Dude -, señala que si bien el muntu está condenado en las

tablas de Ifá a errar en el desierto americano de la esclavitud, es también parte de la maldición de Changó que el muntu cargue con la responsabilidad de su propia liberación, así como la de toda la humanidad. Este delicado equilibrio entre el determinismo, el libre albedrío y el mesianismo contribuye en gran parte a la par cular ideología de la novela. Ver su ensayo, “Changó en traducción: movimiento lateral y pensamiento lateral” en: Chambacú, la histori a la escribes tú. Lucía Or z (org.), Madrid, Veuvert, 2007, pp-183-197. 11 Aquí vale llamar la atención sobre la configuración triétnica de América que defendió Manuel en muchos de sus ensayos. Ver, ademá s de El Árbol brujo de la libertad y La revolución de los genes ya citados, El hombre colombiano y Las claves mágicas de América.

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DARÍO HENAO RESTREPO arcos, ayuda a los cazadores a acechar el venado, vencer al tigre y huir de la serpientes; Oke: orisha de la alturas y las montañas; Orun: oricha del sol; Ochú: diosa de las trampas del amor y concubina de Changó; Aye-Shaluga: oricha de la buena suerte; Oko: oricha de la siembra y de la cosecha; Chankpana: amo de los insectos, de la protección, lava las heridas de los enfermos; Olosa: protectora de los pescadores, anuncia las tormentas y sequias. To d o e s t e s a n t o r a l africano aparece en el poema épico que desde un comienzo pregura el destino de los esclavos africanos en América. Será la kora, especie de arpa de los juglares yorubas, la que acompañará el canto que va a narrar Ngafúa, quien invocando la voz de su padre Kissi-Kama y todos sus ancestros y los orichas sagrados tiene la misión de cantar el exilio del Muntu (...) la historia de Nagó/el trágico viaje del Muntu/ al continente exilio de Changó. Será un canto reparador bajo la sombra de los ancestros, un canto para que el nuevo Muntu americano/ renazca del dolor/ sepa reír en la angustia / tornar en juego las cenizas/ en chispa-sol las cadenas de Changó. Ngafúa es la voz omnisciente que entre los vivos y los muertos, el pasado, el presente y el futuro, va a recordar una historia que ha estado bajo la protección de los dioses a quienes siempre invoca. Todo esto en consonancia con el principio losóco del Muntu, cuyo plural es Bantú, que rige la elaboración poética que hay en Changó, el gran putas. Como se explica en la Bitácora, este principio implica una connotación del hombre que incluye a los vivos y difuntos, así como animales, vegetales, minerales y cosas que le sirven, de tal manera, que se trata de una fuerza espiritual que une en

un solo nudo al hombre con su ascendencia y descendencia inmersos en el universo presente, pasado y futuro. (Chango, p.514). La partida del continente africano se debe a la maldición de Changó, relatada en el poema por Ngafúa, a consecuencia de haber caído en desgracia por haber combatido a sus hermanos – Orún, Ochosí, Oke, Olokún y Oko –. Esto desató la ira de Orúnla, dueño de las Tablas de Ifá y señor de la vida y la muerte, y de Omo Oba, el primero y único hombre inmortal proscrito por Odumare a vivir sepultado en los volcanes, quienes arrojan a Changó de la Oyo imperial y coronan al noble Gbonka. Todos los soberbios que se alzaron contra Changó van a ser condenados al destierro en otros mundos lejos de África. Ngafúa en sueños oye la maldición de Changó que condena a los que lo expulsaron a ser objetos de la avaricia de las Blancas Lobas,,

mercaderes de los hombres, / violadoras de mujeres/ tu raza/ tu pueblo/ tu lengua/ ¡destruirán!. Las tribus dispersas/ rota tu familia / separadas las madres de tus hijos / aborrecidos / malditos tus Orichas / hasta sus nombres / ¡olvidarán! (Changó, p.24) Todos estos sacrificios a consecuencia de la maldición de Changó se van a redimir en América según los designios de éste escuchados por Ngafúa. Fecundada por el Muntu la nueva tierra parirá un niño, hijo negro / hijo blanco / hijo indio / mitad tierra / mitad árbol / mitad leña / mitad fuego / por sí mismo / redimido. (Changó, p. 25) Para completar, el esperanzador destino de los hijos de Changó en el nuevo continente será la libertad. Rompiendo las cadenas de la esclavitud.¡Los esclavos rebeldes / esclavos fugitivos, / hijos de Orichas vengadores / en América nacidos / lavarán la terrible / la ciega / maldición de Changó! (Changó, p. 26).Será Changó quien les dará su fuerza espiritual a los esclavos para renacer en el nuevo continente. Sea en los Estados Unidos, en las diversas islas de Caribe, en el Brasil, Colombia o Perú, los africanos van a jugar un papel decisivo en los destinos de estas naciones porque sus luchas libertarias se conjugaron con las de independencia en el siglo XIX.El muntu americano va a ser simbolizado por este hijo de Sosa Illamba quien muere al darle a luz en el barco negrero. Nagó es el escogido navegante, capitán en el exilio/de los condenados de Changó (Changó, p.9-

Manuel Zapata Olivella. La rebelión de los genes. Bogotá, Ediciones Altamir, 1997, p. 99-100

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DARÍO HENAO RESTREPO 10). Antes de tocar tierra en el nuevo continente se produce la rebelión de los esclavos que provocará que el barco sea incendiado por los blancos y se hunda con toda la tripulación. De la aguas de la muerte, desangrada al tener a Nagó, Sosa Illamba le entraga el niño a Ngafúa para salvarlo del naufragio, como la semilla de la innumerable familia del Muntu que se esparcirá por América. Esta visión alegórica se cierra con una premonición: Como estaba escrito, al tercer día, divisamos las distantes costas. Entre la algarabía de los pericos las mujeres indias esperaban al Muntu en la playa para amamantarlo con su leche. Suavemente humedezco su cuerpo con saliva para atezarle la cuerda de sus huesos. Y suelto, nadó solo, en busca del nuevo destino que le había trazado Changó. (Changó, p. 91) Un destino que los negros van a enfrentar con muy poco o nada de lo que pudieron traer consigo. Las circunstancias los van a llevar a mezclarse con blancos e indígenas en un rico proceso de transculturación y mestizaje en el que su acento aparece de diversas maneras en la vida material y espiritual del continente. En este aspecto, antes de escribir la novela, desde los años 40, Manuel fue un estudioso y promotor de las expresiones híbridas que se gestaros en nuestras culturas populares y la debida valoración y reconocimiento de los aportes de sus diversas vertientes. En muchos episodios de la novela aparecen sugeridos estos procesos de hibridación racial y cultural.

En Changó, el gran putas, para dar cuenta del acento afro, además de la losofía y la noción del tiempo, se incorporan muchos elementos de la literatura tradicional africana – proverbios, juegos de palabras, adivinanzas, trabalenguas, cantos, cuentos de hadas y canciones – que a pesar de su notable inujo, permanecen invisibilizados en el mundo occidental. Lo que hace Manuel es traerlos de nuevo a escena, así aún sean extraños para muchos. El logro es sustancial, nada menos que la recuperación de un gran trayecto de memoria colectiva. Rema siglos arriba para pasearnos por el trasteo desalmado de millones de negros hacia las geografías de la explotación y de la muerte. Con la protección de Ochun, Orún, Obatalá, Yemayá y Changó la novela hace el recorrido del muntu americano. Principio, como ya dijimos, que une en un solo nudo al hombre con su ascendencia y descendencia inmersas en el universo presente, pasado y futuro. De ahí que se contengan cinco siglos de historia a través de momentos y escenarios diversos.

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El viaje del horror, la travesía del Atlántico, en un barco negrero en el que nacerá Nagó, quizá una de las más logradas recreaciones de la literatura afroamericana sobre lo que pasó en esas bodegas de la infamia. La rebeldía, la resistencia y la solidaridad malunga se expresan con gran

Sobre esta historia vuelve recientemente el escritor cartagenero, Roberto Burgos Cantor, en su novela La ceiba de la memoria (Bogotá, Editorial Planeta, 2007) en la que Benkos Biohó narra su propia historia junto con la esclava Analia Tu-Bari y se ahonda en la disputa ideológica con Pedro Claver y su compañero de evangelización en la Compañía de Jesús en Cartagena, el padre Alonso de Sandoval, quien escribiera en su época el más importante libro sobre la esclavitud en América, De Instauranda Aethiopun Salute (1627). Sobre la Inquisición en Cartagena, vale mencionar dos novelas: Los cortejos del diablo de Germán Espinosa (Bogotá, Oveja negra, 1985) y La pezuña del diablo de Alfonso Bonilla Naar (Bogotá, Editorial Antares, 1970) PEN Colombia de escritores


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DARÍO HENAO RESTREPO profundidad dramática y fuerza poética. Al mismo tiempo que se cuentan las miserias vividas, se muestra una vigorosa espiritualidad a toda prueba y dispuesta a lo que sea para alcanzar la libertad. En el relato

de Ngafúa se entremezcla el de los blancos con el signicativo título, Libro de derrota, que indica simbólicamente que no podrán detener las luchas libertarias de los esclavos. La historia de Cartagena de Indias, narrada por Domingo Falupo (nombre cristiano de Benkos Biohó), al cual Pedro Claver utilizó como traductor (lenguaraz) en su misión evangelizadora para contrarrestar las brutalidades de la esclavitud y contra las cuales se organiza la resistencia liderada por el propio Benkos Biohó. En la convivencia y aprendizaje de Domingo con Claver va a mostrarse el gran conicto espiritual entre africanos y españoles, pues los conocimientos para la cura de enfermedades, rituales religiosos y los cantos de los esclavos, con su inseparable tambor, serán perseguidos y demonizados por el Tribunal de la Santa Inquisición. Como le enseña uno de sus ancestros: Los africanos no tendremos más padres espirituales que los blancos. Tratarán de matar nuestra magara, pintándonos el alma con sus miedos, sus rencores y pecados. Y cuando nos veamos en un espejo con la piel negr a, no nos quedarán dudas de

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que somos los hijos de Satán, pues, según predican, el Dios blanco hace a sus criaturas a su imagen y semejanza. (Changó, p. 114) La rebelión organizada por Benkos en compañía de María Angola se urde en medio de las persecuciones del Tribunal del Santo Ocio, al que nalmente es sometido Benkos por la traición de Sacabuche. Al igual que muchos otros, sus respuestas ante las imputaciones de la Inquisición son de férrea y altiva defensa de sus creencias y alegato contra la inhumanidad de la esclavitud. Pupo Moncholo cuenta lo que Benkos le dice a uno de sus ancestros que lo visita: No moriré por apóstata, sino por gloricar a Changó y a mis Orichas. Y ante los argumento de Claver para que se arrepienta contesta s e g u r o : Te e q u i v o c a s , m i infatigable perseguidor, la única eternidad está en el Muntu (Changó, p. 163). Benkos es velado en Palenque como gran lider de las luchas por la libertad. La rebelión de los vodus, la tercera parte de la novela, se ocupa de la historia de Haití y su pionera revolución, tan importante para la independencia en el continente. Como lo hiciera el novelista cubano Alejo Carpentier en El reino de este mundo, Manuel vuelve a incursionar sobre esta historia que desentrañará bajo la sombra protectora de los dioses africanos. Quienes invocan a los personajes de la historia haitiana son los orichas, que llaman a Bouckman, Toussiant L´Overture, Makandal, Desalines y el rey Henry Cristophe, para ir mostrando los móviles de sus acciones y todo el universo de tensiones e intrigas entre franceses, criollos y negros en la joven nación. Changó anuncia con anticipación: Cristophe , será tu gloria y tu sepultura. (Changó, p. 192) A seguir, la dos últimas partes de libro relatan las

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DARÍO HENAO RESTREPO luchas independentistas lideradas por Simón Bolívar (alimentado para la libertad por una nodriza negra, Hipólita); el periplo de José Prudencio Padilla mandado a fusilar por Bolívar; las pugnas del Alejaidinho en el ámbito Minas Gerais en el Brasil; las luchas de José María Morelos en México y la larga historia de los afroamericanos en Estados Unidos: su esclavitud, las persecuciones de que fueron víctimas por parte de grupos como el Ku Klux Klan, hasta las luchas de hombres como Malcolm X y Martin Luther King. Se entremezclan con todos éstos personajes históricos varios de cción que juegan un papel central como Nagó, Sosa Illamba, Domingo Falupo, Kunari Mai, Agne Brown. Uno llegado en el barco negrero y otros nacidos en América inspirados y protegidos por las deidades africanas. Por ejemplo, Sosa Illamba, quien viene embarazada en el barco de Nagó, no es otra cosa que la hija de Yemayá en América. El propio Nagó está representando a Changó. Cada vez que se explica el destino de los vivos se recurre a los dioses que los están inspirando. Para organizar esta gran epopeya y darle forma novelesca al inmenso fresco que cubre 500 años de historia, Manuel recurre a lo que el mismo denominó realismo mítico, una forma de interpretar los hechos históricos a través de la imaginación y del mito. Mediante la combinación de las realidades históricas con la mitología africana, la novela consigue rescatar y reconstruir la memoria de los pueblos afroamericanos. Cometido que consigue con

una estructura que está dividida en cinco partes: 1. Los orígenes, en lo que está referida la mitología africana que acompañará a los africanos al nuevo continente; 2. El Muntu americano, en el que se relata todo el periodo esclavista, con sus sufrimientos, resistencia y levantamientos. Aquí se cuentan las luchas de héroes históricos para la raza negra como Benkos Biohó, François Mackandal y Nat Turner, todos ellos escogidos por los dioses tutelares para las luchas libertarias; 3. La rebelión de los vodús, parte en la que se cuenta la primera revolución negra de América, acaecida en Haití, con personajes históricos como Mackandal, Toussaint L'Ouverture, Bouckman, Dessalines y el famoso rey Henri Christophe, primer emperador negro en América; 4. La sangres encontradas, dedicadas a las luchas independentistas y el aporte de los negros, con héroes como Simón Bolívar, José Prudencio Padilla, Antonio Maceo, Aleijaidihno, Bouckman y José María Morelos; 5. Los ancestros combatientes, en la que se narra las luchas de los negros en los Estados Unidos y sus líderes como Nat Turner, Agnes Brown y Malcom X y Martin Luther King. Sin abandonar nunca lo histórico, la novela ordena y destaca unos acontecimientos y unos personajes que siempre están animados por sus dioses y sus ancestros.

III. Su periplo vital Desde sus orígenes, en las orillas del río Sinú, Manuel Zapata Olivella estuvo signado por la magia y la leyenda. De su padre, el maestro Antonio María Zapata, heredó la pasión por el conocimiento y la libertad de pensamiento; de su madre, Edelmira Olivella, el respeto por la religiosidad y las creencias populares. Padres, abuelos y tíos forjaron en él esa mezcla de rebeldía y brujería, de razón y desafuero que fueron la marca desde su nacimiento el 17 de marzo de 1920, en Lorica, Córdoba.

El libro del mar niqués Franz Fanon, Los condenados de la erra, publicado en 1961 con prólogo del filósofo francés Jean Paul Sartre, tuvo gran repercusión en una década de crí ca al colonialismo y de movimientos de liberación nacional en el Tercer Mundo, especialmente los africanos.

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Alfonso Múnera,

en esta misma colección, organizó una selección de ar culos y ensayos de Manuel con un excelente prólogo, Manuel Zapata Olivella y la

Nación inclusiva, en el que destaca su inmensa labor como estudioso y divulgador de nuestra cultura popular y su importancia: El

enor

me valor para los pueblos del mundo de sus geniales intuiciones, de sus análisis premonitorios, de sus reflexiones y crí cas tempranas

a

colonialismo cultural y de su radical defensa de lo que él englobó bajo el concepto de nacionalismo literario es asunto que se irá

aclar

l

ando cada vez más en los próximos años.

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DARÍO HENAO RESTREPO Manuel siempre fue un caminante, un vagamundo, que desde muy joven decidió recorrer las más diversas geografías, empezando por su natal Caribe y por el Pacíco colombiano. Luego se iría a México, a Centro América, al Brasil, a los Estados Unidos, al África, a la Unión Soviética y a la China. Quizás no haya en la literatura colombiana una vida tan rica en experiencias y aventuras como las del “negro Manuel”, como cariñosamente lo llamaban sus amigos. Su propósito siempre fue adentrarse en la condición humana, acumular vida, pues era un convencido, como quería Nietzsche, que la literatura proviene de la sangre. Un día estaba en Nigeria o en el Pacíco colombiano recogiendo materiales para sus investigaciones; otro en la antigua Cayena francesa o en Haití tras la ruta de los esclavos que llegaron a América; otro en Pekín o en Moscú con las danzas de su hermana Delia; luego en Salvador Bahía de Todos los Santos para compartir experiencias afro-americanas con Jorge Amado o en Harlem para recitar los versos memorables de su amigo el poeta Langston Hughes:He contemplado ríos, / viejos, oscuros, como la

edad del mundo, / y con ellos, tan viejos y sombríos, /el corazón se me volvió profundo. Hasta el día de su muerte, acaecida el 19 de noviembre de 2004, Manuel conservó la lucidez de siempre y la memoria para contar innitas historias sobre los viajes, los libros y las investigaciones. Mucho de todo esto lo sintetizó en la épica que hilvana Changó, el gran putas, paciente esfuerzo de toda la vida por historiar y poetizar 500 años de sudor y sangre de negros, zambos y mulatos en la conguración del Nuevo Mundo. Otros libros - He visto la tierra, Tierra mojada, Chambacú, corral de negros, La calle 10, En Chimá nace un santo, El fusilamiento del diablo y Hemingway, el cazador de la muerte –

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hicieron también parte de su compromiso ético y estético con los marginados y los desposeídos, con los condenados de la tierra al decir de Franz Fanon. A la obra narrativa de Manuel se le suman varios libros de ensayos, ya citados, además de más de un centenar de artículos en revistas y periódicos. Merece especial mención la revista Letras Nacionales, que dirigiera Manuel en los años 60 y 70s, por su papel en la divulgación de nuestras letras, el rescate de muchos autores y la promoción de los jóvenes escritores que apenas empezaban su carrera. Desde contemporáneos de Manuel, como García Márquez, Manuel M e j í a o A r n o l d o Pa l a c i o s , h a s t a escritores de la generación que venía atrás como Óscar Collazos, Germán Espinosa, Roberto Burgos y Luis Fayad, todos lo recuerdan como uno de los escritores más generosos del país .

IV Los afrocolombianos Una novela de las dimensiones de Changó, el gran putas, sin lugar a duda una de las más importantes en su género en América Latina, no se explicaría sin todo el periplo intelectual y las preocupaciones que movieron en su vida a Manuel Zapata Olivella, inquietudes que trascendieron hasta los problemas actuales de las negritudes en Colombia. En 1943, junto con Aquiles Escalante, Sofonías Yacup, Rogelio Velásquez y Natanalel Díaz hicieron la primera manifestación en Bogotá de la presencia africana organizando el día del negro. Sus viajes por el mundo le ayudaron a madurar su pensamiento al trabar amistad y diálogo con grandes líderes e intelectuales como Nelson Mandela, Leopoldo Senghor, Franz Fanon, Martin L u t h e r K i n g , Ka r o l S o y i n k a y A b d í a s d o Nacimento. Sobre la situación de los afro-descendientes de la Colombia actual, Manuel planteó que el signo de esos seres arrancados de África, trasplantados aquí, engrilletados y condenados a no regresar jamás a su tierra, se estaba repitiendo dolorosamente en estos tiempos. Con los

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DARÍO HENAO RESTREPO realidad de que los sacricados eran afrodescendientes. Con cierta ironía, agregó, que cuando Gabo fue a Angola, declaró que de repente se dio cuenta de lo negro que era él. Con esto quería llamar la atención al peso de una visión que se tornó dominante y que poca atención le ha prestado al aporte afro entre nosotros.

desplazamientos, según su visión, el segundo éxodo histórico de los afros. Porque tampoco volverán a su segundo hogar. Van creciendo en Cali, en Bogotá, en Medellín, en Cartagena, en Barranquilla y no volverán a su tierra. Y más simbólico y doloroso es pensar que llegaron acá, estuvieron cuatrocientos años alejados de las tierras de sus ancestros y ahora, en el caso de los secuestrados, vuelven a estar alejados de sus padres, metidos en la selva.

Destacó como trascendental que por primera se reconociera, en la Constitución de 1991, que Colombia es multiétnica y pluricultural, sin embargo, advirtió que no se dice cuáles son las etnias ni las culturas. No se menciona a los aborígenes colombianos, a los descendientes de africanos ni de españoles. A su parecer, lo correcto es referirse a los amerindio colombianos, los indios, a los afro colombianos y nalmente a los hispano-colombianos. Este tema le preocupó también en la literatura colombiana. Escribió un ensayo sobre la presencia del negro en María de Jorge Isaacs y destacó La Maruesa de Yolombó, de Tomás Carrasquilla, como la primera novela colombiana con temática afro que trascendió a América. En entrevista que me concedió un par de años antes de morir, en el hotel Dann colonial de Bogotá, sin desconocer la grandeza de Cien años de soledad, señaló que sólo hay un negro en esta novela y que cuando describe la matanza de las Bananeras, tampoco se determina la

Esto muestra la radicalidad con la que defendió el aporte afro en la historia, la economía y la cultura colombiana. Los negros según su visión nunca le impusieron nada a nadie, más bien lo contagiaron como se muestra con el baile, la sexualidad, la comida, el lenguaje, las costumbres y muchos de sus rituales religiosos. Por su vida y por su obra, el autor de Changó, el gran putas es una gura de primera línea en las letras del continente y al que se recordará por la

recuperación del aporte africano y sus múltiples relaciones con toda la sociedad y cultura americana. Bajo la sombra de sus ancestros escribió Changó, el gran putas, un ambicioso reto por reintroducir a los lectores latinoamericanos dentro de una visión africana del mundo, en mucho perdida o mezclada tras ese viaje impuesto por la trata trasatlántica. Para tal, Manuel acudió a una serie de recursos narrativos que recuerdan ese mundo, especialmente el de la oralidad, marco por excelencia de la comunicación en África y la de sus herederos en el nuevo continente. La historia de Nay y Sinar, que Jorge Isaacs rescatara en María como un relato de la infancia de Efraín y una forma de rendirle homenaje al aporte africano, se multiplica en miles de voces en Changó, de las cuales emerge un universo

completo desde adentro de la propia tragedia del negro esclavo, de todo lo que signicó su integración al Nuevo Mundo, y de su mejor aporte: su lucha por la libertad.

Entrevista publicada en la revista Pacifíco Sur #1, Cali, Universidad del Valle, agosto de 2002. PEN Colombia de escritores


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Diana Cazadora, la novela con humor y el humor sin novela Cuando Clímaco Soto Borda publicó su novela en 1951 la obra, escrita en 1900, cumplía quince años de expectativas entre los admiradores de Casimiro de la Barra, quizá el periodista más leído y famoso de su tiempo. Fue recibida con la natural alegría y una lluvia de aplausos. Se la consideró la “novela bogotana” por excelencia, aunque no había otra a la que aplicarle esa bogotaneidad, excepto El Mudo, de Eladio Vergara (1848), primera y única novela urbana de ambiente bogotano que se editó en el país hasta la aparición de Diana Cazadora. La lluvia de aplausos para Soto Borda fue casi unánime, exceptuadas algunas consideraciones adversas, como la de declararlo “muerto… literariamente” por parte de los conservadores, a quienes el autor trata con bastante aspereza en su novela. Cometió Soto Borda, antes de escribir, e incluso antes de soñar la Diana Cazadora, un error pecaminoso mayúsculo, del que con seguridad nunca tuvo conciencia, ni tiempo, ni ganas para arrepentirse. Haber leído los manuscritos de la novela de José Asunción Silva, De Sobremesa, le hizo mucho daño, pues Soto Borda, como es notorio en el texto y en el contexto de su libro, se obsesionó en imitar a su admirado amigo y maestro, y sólo consiguió una mala imitación. Algunas de las críticas favorables a Diana Cazadora provenían de amigos de Soto Borda, y no eran, ni podían ser imparciales, como tampoco lo eran las críticas desfavorables de los conservadores. Dice por ejemplo, Luis María Mora, mejor conocido como Moratín: En Diana Cazadora “hay cuadros de hiriente y sórdido realismo y páginas de helado pesimismo. Sus personajes se jan para siempre. Su prosa es uente y rica en vocablos vernáculos. Su estilo no se puede comparar con el de escritor alguno, y en él relampaguean

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sorprendentes imágenes, atrevidas metáforas, graciosos e inesperadossímiles, todo dentro del más puro y deslumbrante ambiente semisantafereño”.2 A estas exageraciones puede oponerse el más pensado y razonado análisis del historiador de la literatura colombiana, Antonio Gómez Restrepo: “Esa novela es realista, y aun toca con el naturalismo, por la crudeza de ciertas escenas; pero de esa desnuda descripción de los bajos fondos sociales, de esa odisea trágico-cómica de joven libertino al través de los escollos y bajo el imperio de Circes que convierten a los hombres en puercos, se deduce una lección moral, reforzada por la descripción, hecha con minuciosidad clínica, de la muerte del héroe, víctima de prematuro agotamiento”.

Clímaco Soto Borda fue un humorista excelso, y esa virtud constituyó el segundo mayor defecto –después del intento de imitar a Silva—que p a d e c i ó D i a n a Cazadora. Dickens, humorista genial, siempre subordinó el humor a la novela y de ahí que lograra c o n s t r u i r u n a monumental obra narrativa. Soto Borda subordinó la novela al humor, y la narración, la trama y los personajes se le ahogan en el mar de risa que producen sus apuntes y gracejos. “Serían las seis y media cuando empezaron a sonar las seis en los campanarios”, es el chispazo inicial de la novela, prometedor en cuanto a que nos permite esperar que detrás de ese aperitivo risueño vendrá un banquete literario, con personajes cuya psicología nos estremecerá tanto como nos hace reír el no ingenio de Soto Borda, y una trama que nos agarre y que no nos suelte hasta la última página. En verdad, el banquete se minimiza en modestos platos de comida criolla, sazonados con el humor sostenido y formidable que caracteriza la prosa de Soto Borda. Ni aun el magníco nivel literario evita el desastre narrativo. La trama es simple, los personajes también. Un joven libertino que sólo brilla por la estupenda descripción de su agonía y muerte; un hermano abnegado y escéptico que no es capaz de salvar a su extraviado pariente y cuyo escepticismo es más bien indolencia; una prostituta cuya maldad no produce ni lástima. Los únicos personajes que tienen algún relieve, porque sí representan a ciertos especímenes de la vida bogotana –inclusive de la de hoy—son los secundarios, el bueno de Pelusa, el bribón de Manzaneque y la celestina doña Eufracia Cavral (sic), los únicos que, concluida la novela, perduran por un rato en el recuerdo del

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Diana Cazadora. Novela por Clímaco Soto Borda –Casimiro de la Barra-. Escrita en la guerra de 1900. Bogotá-Colombia. Imprenta Artística Comercial. Carrera 6a No. 299. 1915.

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Enrique Santos Molano lector. Los demás son insípidos e i n c o l o r o s . Soto Borda escribió Diana Cazadora entre enero y junio de 1900, encerrado en su casa, mientras pasaba la guerra. Tenía a la mano todos los elementos para haber forjado una novela colosal sobre los Mil Días. Conocía bien a los protagonistas del conicto, conocía como ninguno el ambiente bogotano –que acierta a describir a medias—las personalidades que en el se movían, las intrigas políticas y palaciegas. La misma guerra le hubiera dado tema de sobra, con personajes legendarios como el valeroso y sapiente guerrillero Ramón Marín o el patibulario Arístides Fernández. También habría tenido tiempo para escribirla con calma y con algo de distancia sobre los sucesos, mientras se desvanecía el efecto obnubilador, que no consiguió asimilar, de la novela de Silva. Una lectura comparada de De Sobremesa y de Diana Cazadora nos da idea, sin mucho ahondar, de hasta dónde se impresionó Soto Borda con el estilo de Silva y quiso plasmar algo semejante; pero basta con leer los nales para comprobar lo dicho. Termina así la novela de Silva: “Adormecíase en la semioscuridad carmesí del aposento. El humo tenue de los cigarrillos de oriente ondeaba en sutiles espirales en el círculo de luz de la lámpara atenuada por la pantalla de encajes antiguos. Blanqueaban las frágiles tazas de china sobre el terciopelo color de sangre de la carpeta, y en el fondo del frasco de cristal tallado, entre la transparencia del aguardiente de Dantzing, los átom os de oro se agitaban 3

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luminosos, bailando una ronda, fantástica como un cuento de hadas”. Y la de Soto Borda: “Estaba pensativo, trágico, mirándolos arder. La llama, como un fuego fatuo, corrió unos instantes sobre los extraños papeles, que s o l l o z a b a n a l quemarse; y en tanto que maquinalmente a q u e l h o m b r e escéptico encendía un cigarrillo, y que, como una ave gris, plegaba sus alas la ceniza, un hilo débil de humo se escapaba por el balcón y se perdía en el aire como un espíritu”. En resumen, las virtudes de Diana Cazadora se ncan en el humor soberbio y en la bien trabajada prosa con que está escrita; y sus defectos, en la poca credibilidad de los personajes y en la debilidad de la trama. Al poner en la balanza las unas y los otros, se inclina hacia las virtudes y nos invita a leerla, pues se deja leer, sin buscar en ella nada distinto al goce que encontramos ante el ingenio bogotano en acción. Que ya es bastante.

La vida chispeante de Casimiro de la Barra Clímaco Soto Borda nació en Bogotá el 22 de febrero de 1870. De ingenio fácil, y de inspiración poética a mano, su vocación auténtica era el periodismo, como él mismo lo conesa por boca de su personaje Fernando Acosta que, antes de caer en los pérdos brazos de Diana, era un periodista a fondo: “Por encima de todas sus aciones, como un manto luminoso se desenvolvía el periodismo, su pasión más fuerte hasta entonces. En

Diana Cazadora, op. cit, pp. 124-125.

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su cuarto, atestado de periódicos de todo el mundo, entre los montones blancos de papel, sobre una alfombra de hojas sueltas y recortes, se caminaba como en el Polo, por entre bancos de hielo. Allí, moviéndose, con sus chinelas de piel de ternero, su cachucha, su gran bata, la pluma en la oreja, la pipa de ámbar en los labios, aco, exangüe, ojeroso, las pupilas ardientes llenas de curiosidad, parecía in repórter del Herald tomando notas en el corazón de la Groenlandia. Ninguna carrera para el tan generosa, tan brillante como la del periodista, a un tiempo médico, abogado y sacerdote auténtico del progreso humano. Noches enteras, al amor de una lamparilla rosada cuyos reejos sanguíneos lo rejuvenecían, llenaba páginas y páginas de menudos signos negros que se movían como insectos sobre planchas de mármol; a veces animaba los párrafos escribiéndolos con tinta roja y se veía la hoja blanca, llena de puntos sangrientos, como la espalda recién azotada de

un penitente. Gratis et amore, como es de estilo aquí, logró hacerse colaborador de un periódico, al que enviaba gacetillas, cuentos cortos y crónicas sociales y de teatros, todo anónimo. Se sentía Director en jefe de un gran diario. Veía el Despacho lleno de reporteros, de colaboradores, de poetas inéditos suplicantes, de anunciadores, de agentes viajeros, de empresarios de teatros, de políticos, de literatos. Oía la algazara de los muchachos que en ola abigarrada y movible invadía la Administración para regarse luego por las calles como una bandada de pájaros vociferantes. Sentía el olor fresco y húmedo de las docenas recién sacadas de la máquina. A lo lejos, como un himno a Gutemberg, el canto de las prensas, los gritos de los empleados, el trajín de los tipos, el caer del agua que moja las resmas, y cerca, muy cerca, como un frote de alas, o como rezos en voz baja, el ris ras de las plumas de acero sobre las cuartillas satinadas”3. Todo esto es una descripción, en prosa muy na, de lo que había sido la vida, no de Fernando Acosta, el libertino, sino del propio Clímaco Soto Borda, el bohemio, desde que publicó en 1893 su primer artículo, en El Correo Nacional, hasta el momento en que, siete años después, escribió Diana Cazadora, mientras se abaleaban y se destripaban en los campos los jóvenes liberales y los jóvenes conservadores.

De C.S.B. a Casimiro Clímaco Soto Borda ingreso en la vida periodística con un artículo4 en el que relata la graciosa historia de unos binóculos parlanchines que le sirven de repórter y espía en un palco del Teatro Municipal de Bogotá. La crónica atrajo la atención de los lectores sobre el dueño de las iniciales C.S.B., que desde su primera salida consiguió colocarse entre los periodistas más leídos, cuyos artículos garantizaban lectura entretenida y un rato agradable, y poseían la particularidad de que, aun cuando estuvieran rmados con las referidas iniciales, o vinieran anónimos, los lectores siempre atinaban a descubrir al autor. Soto Borda llegó a ser en esos

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Enrique Santos Molano años el anónimo más famoso del país. Su primera “desnudada poética” la hizo al año siguiente en el principal diario del país, con unas rimas que le ganaron la felicitación del mayor entre los poetas e intelectuales jóvenes de Colombia, José Asunción Silva. Las Rimas decían: En las hojas de un álbum de rimas y canciones El ramo que me diste de frescas ilusiones Guardé al caso un día. Ayer abrí el libro, cerrado largos años, Y hallé las ilusiones que en el dejado había Muertas sobre una estrofa llamada desengaños5. A partir de entonces Soto Borda se consagra al periodismo y a la poesía y se convierte en una de las guras dominantes de la vida intelectual y bohemia colombiana. Organiza en 1894 un movimiento para hacer un álbum poético en homenaje al padre León Caicedo y convence a José Asunción Silva para escribir el prólogo; forma, en 1895, con Jorge Pombo Ayerbe, el dúo inolvidable de Cástor y Pólux, cuyos primeros chispazos, aparecidos en El Sol, que dirigía Pombo, causaron sensación; y para realizar sus anhelos de tener periódico propio, funda en febrero de 1897 un quincenario, El Rayo X, (dirigido por Casimiro de la Barra) cuyo éxito no aguardado, al primero que sorprendió fue al mismo Soto Borda, que seis meses más tarde se asoció con Federico Rivas Frade para convertir El Rayo X en diario matinal, un milagro periodístico que superó en circulación a todos sus rivales y logró tirajes de entre diez mil y quince mil ejemplares diarios, basado en los artículos jocoserios de Soto Bordo, en sus Siluetas Parlamentarias, en los chispazos de Cástor y Pólux y en la sapiencia periodística de Casimiro de la Barra que sabía combinar lo que los lectores querían con lo que el quería para los lectores. El Rayo X hace honor a su nombre y saca virulentas radiografías de la sociedad y de la política colombianas, lo que provoca que Soto Borda y Carlos Tanco –director de El Progreso, 6 7

gobiernista—se den de palos en la calle cuando Tanco agredió a Casimiro de la Barra por unas burlas que le dedicó en el Rayo X. Vocero de la oposición liberal, El Rayo X era, en manos de Soto Borda, arma temible que disparaba dardos de este tenor: “Cable claro. Caracas catorce: conservadores c o n v e n c i d o s c o n t i n u a m o s , c o n t i n u a n d o , continuamente, c o n t i n u a c i ó n candidatura caliente. Conversamos con c a n d i d a t o c o n s e r v a d o r. C o n s i e n t e continuismo con condición cobrar cuantiosas cuentas cajas Colombia”6. O de este otro: “Según se nos ha dicho, la entrada para los candidatos nacionalistas es más barata…por ser menores de edad”.7 El joven candidato nacionalista a la presidencia, doctor Sanclemente, tenía 85 años, y el imberbe candidato a vicepresidente, señor Marroquín, 72. Como el personaje de su novela, Soto Borda estaba dominado por la pasión de la bohemia, por el trago y por las muchachas bonitas. Su colega Rivas Frade no le iba en zaga. El éxito periodístico de El Rayo X fue superado por su hecatombe económica. Rivas Frade tuvo que retirarse a nales de 1898 y Soto Borda vendió el periódico a Modesto Garcés y se retiró en febrero de 1899. La calidad periodística del diario decayó, se alejaron los suscriptores, y fue cerrado en julio de 1899. Liberado de la responsabilidad abrumadora que signica dirigir un diario, Soto

El Rayo X, Bogotá, julio 1, 1897, No. 45, p. 3. El Rayo X, Bogotá, noviembre 6, 1897, No. 102, p. 2, col 4)

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Borda, a partir de marzo del 99, reanudó su tarea periodística, como columnista de La Crónica, que dirigían José Camacho Carrizosa y Carlos Arturo Torres. Sus columnas Nada Sobre Nada y Cosas que Pasan, ágiles y modernas, aumentaron la circulación de La Crónica, no los ingresos del autor, que hubo de complementa r l o s c o n colaboracione s en otros diarios: El Autonomista de Rafael Uribe Uribe, dirigido por Maximiliano Grillo, y El Globo, que lo c o n t r a t ó como jefe de redacción, si bien continuó c o n s u s columnas en La Crónica, hasta que en julio, durante un paseo al Salto de Tequendama, se cayó del caballo en que montaba y se partió un brazo. Poco después estalló la guerra, y Clímaco Soto Borda, con su sosia Casimiro de la Barra, se encerró en su casa y, sin nada mejor que hacer, se dedicó a escribir Diana Cazadora.

De La Gruta al Salpique A mediados de 1901 ya Soto Borda había consignado su novela entre un cajón y aguardaba, como todos, el n del a guerra, que parecía inclinarse a favor de los conservadores, no obstante la incapacidad del ejército para vencer las guerrillas liberales que pululaban por el país. En octubre se juntaron Soto Borda y Julio Flórez y aprovechando que Marroquín, deseoso de abrirle espacios a la paz, había aojado un poco el decreto sobre restricción a la circulación de periódicos, publicaron uno literario con el título de Oriente, del cual no existen ejemplares en nuestras bibliotecas, 8

ENSAYO Enrique Santos Molano y las noticias que de él tenemos provienen del suelto de saludo que le hace el diario vocero del gobierno.8 Las buenas intenciones de Marroquín no eran secundadas por su ministro de guerra, Arístides Fernández, que, con irritación enfermiza, perseguía a los liberales. Julio Flórez fue detenido y llevado al panóptico, junto con otros cinco mil presos políticos, allí hacinados y maltratados. El problema de perseguir a un gran poeta, como pudo comprobarlo el ministro Fernández, es que se corre el riesgo de ser inmortalizado en cuatro sonetos Al Chacal de mi Patria, que Julio Flórez le dedico a su p e r s e g u i d o r, a quien en adelante todos llamaron “ E l C h a c a l Fernández”. Para mediados de 1902 la paz era cosa de meses, se l e v a n t ó l a prohibición contra la prensa y circularon con toda libertad los diarios de uno y otro partidos. José Manuel Pérez Sarmiento y Enrique Olaya Herrera editaron El Comercio, diario en el que invitaron a Soto Borda como colaborador permanente y él les dio la columna Notas al Vuelo, que los lectores sorbían, así como crónicas y notas. En 1903 Soto Borda, contertulio de la legendaria Gruta Simbólica, agrupación de poetas que, durante los días de la guerra se reunían para beber y hacer versos, publicó el semanario literario La Gruta.

La Opinión, Bogotá, octubre 17, 1901, No. 341, p. 1.362.

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Enrique Santos Molano Al cabo de dos años recordó Soto Borda que su compañero Casimiro de la Barra permanecía encerrado y lo rescató con una columna, Retazos Rojos, en El Nuevo Tiempo de Camacho Carrizosa y Carlos Arturo Torres, que en 1905, por solicitud del nuevo propietario de El Nuevo Tiempo, Ismael Enrique Arciniegas, fue sustituida por otra, denominada Baccará, una obra de arte del periodismo de opinión y del humor cotidiano. Muchos de sus amigos le insistían que publicara su intrigante novela Diana Cazadora, a lo cual Soto Borda se negaba, consciente de que la obra tal vez era inferior a las expectativas que había creado. En cambió recopiló los cuentos dispersos en distintos periódicos, añadió varios inéditos, y dio a luz el volumen Polvo y Ceniza, que apareció en las librerías en febrero de 1907. El 22 del mismo mes y año lo nombraron redactor de la Revista de la Paz, un semanario ilustrado que, dado el prestigio de Soto Borda, tuvo la mejor acogida. En esta época su carrera periodística padeció un traspiés por incidente originado en la admiración irrenunciable de Soto Borda por el bello sexo, y que terminó con las barbas del poeta en la cárcel. “En sus buenos tiempos de bohemio galante, tuvo Clímaco Soto Borda que habérselas con la Justicia por el rapto de una linda muchacha que se dejó cautivar con el hechizo de los versos del poeta. En el oscuro calabozo a que fue recluido escribió Clímaco la siguiente décima, chispeante como una burbuja de champaña: 'Amor: por ti me hallo preso como un caco en la Central; fue un pecado original que dio principio en un beso. 9

Ruede la bola: el proceso Seguirá hasta el innito; Pero no, no estoy contrito, Porque alegre con este caso, Solo pienso en lo sabroso Que es el cuerpo del delito'.9 Soltado a instancias de todos, incluida la víctima del rapto, Soto Borda se fue a pasar unos días de descanso en Girardot. Prosiguió su labor de columnista en los diferentes diarios y revistas que aparecían y desaparecían en Bogotá, y en 1912 volvió a las librerías con Salpique de Versos10 un volumen que ponía el ingenio de Soto Borda, con su vena 11 romántica y sentimental, “al alcance de todos”. Entre 1910 y 1915 Soto Borda fue el Rey indiscutible de los comentaristas bogotanos. Los diarios se peleaban sus columnas – M a n g a s d e C h a l e c o , Dominicales de Gaceta, Cosas que Pa s a n , G r a n o d e Arena, etc.—y los l e c t o r e s s e multiplicaron, pero la persistencia de Casimiro de la Barra en frecuentar la barra… rociada de aguardiente, disminuía su credibilidad y menguaba su inuencia. En 1915 el clamor por Diana Cazadora se hizo insoportable. Entonces su amigo David Salgado Gómez –menos conocido por su nombre de pila que por su seudónimo de El Doctor Capirote--, dueño de la Imprenta Artística Comercial, se ofreció como editor. La novela entró en prensa en julio de 1915, noticia que celebraron con ruidosos aplausos los diarios de Bogotá, y con publicación de capítulos inéditos y notas semi críticas. Por ejemplo: “Quince años durmió sueño de olvido, en antigua gaveta doméstica, el manuscrito original de Diana Cazadora, la novela bogotana de Soto Borda. Hoy su autor ha exhumado, cariñoso y reconocido,

Gil Blas, Bogotá, noviembre 4, 1919, No. 2.425, p. 1. Casa Editorial Aguila Negra, Bogotá.

10 11

Gil Blas, Bogotá, may. 30, 1912, No. 251, p. 3, col 1.

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esa reliquia inédita de la literatura nacional, y antes de un mes estará en las vitrinas de los libreros, en humilde traje de edición indígena, pero orgullosa de triunfar sobre tanto librote ultramarino ataviado artísticamente. “Por mucho tiempo Diana Cazadora fue un fantasma inquietante y esquivo, y más que una novela, una l e y e n d a . Hablóse de ella en todos los cenáculos en que se ejerce o  c i a l y extraocialme nte el feo vicio de las Letras, como de un p r o d u c t o denitivo de n u e s t r o a m b i e n t e literario. Algo semejante a lo acaecido con De Sobremesa de José Silva, que todos pretenden haber leído en las propias cuartillas del poeta, y de la cual nadie conoce más que fragmentos aislados, rotos, inconexos. El público letrado y el iletrado van a saber al n si el entusiasmo que Diana Cazadora despertó entre los íntimos del autor, debióse, en verdad, al mérito de la novela o a la facilidad con que “el don de simpatía” –de que habló De Gourmont—hace prosélitos al calor de la charla de sus camaradas. “Soto Borda escribió esas páginas, acaso las más intensas, en pleno vigor intelectual, en pleno orecimiento, cuando aun el minotauro del periodismo diario no había devorado las mejores energías de aquel cerebro de excepción. En Diana Cazadora hay mucho de esta vida bogotana, articialmente complicada y en el fondo tan diáfana y corriente como agua de Padilla. Es un el trasunto del medio, con todos sus encantos y

ENSAYO Enrique Santos Molano defectos; algo que llegará a ser tan familiar para nosotros como el cerro de Monserrate o el Mono de la Pila. No aspiró Soto Borda a hacer novela de costumbres sudamericanas como lo quiso Lorenzo Marroquín con su abultado paneto de Pax, cuya celebridad terminó el día en que dos oscuros malhechores derribaron a golpes de hacha la 12 erguida cabeza del caudillo liberal. Soto Borda limitó su escenario al solo plano de Bogotá; no pugnó por salirse del mapa y de ahí que su obra tenga sangre y espíritu de todos nosotros. “Pelusa”, E s e a c t o r d e apariencia secundaria en la trama novelesca de Diana, deslízase al través de los capítulos, inquieto, vivaz, riente y feliz de ser bogotano y d e s e r “ Pe l u s a” . Porque aquí “Pelusa” es legión. Todo bogotano tiene algo de Pelusa, como todo español tiene algo de Quijote. “Contemporáneas de Diana Cazadora tiene Soto Borda dos obras más: las Páginas Rojas, que es un diario cómico de la guerra, un anecdotario de aquella época del terror en que Roberto Bulla salía, por las noches, a torear patrullas con una 13 silla de extensión al brazo, y una estearina y un libro entre el bolsillo. “Jonás Benjumea es otra novela, de más médula y más intención social que Diana Cazadora, pero aun inconclusa. Sin el calor de su edad de oro literaria ¿tendrá todavía Soto Borda bríos, ilusiones y voluntad para terminarla? Y hallará un Conde de Osuna que se la edite, sin necesidad de cobrar con creces tan aco servicio queriendo unir su nombre al del cautivo de la torre de Juan Abad? 'Pasarán los años e irá también Soto Borda “a dormir sus insomnios de la vida en el lecho de la tierra”; pero aun vendrán varias generaciones, sin que vuelva a brillar en Colombia un ingenio tan

12

Se refiere al asesinato de Rafael Uribe Uribe, ocurrido el 15 de octubre de 1914. La novela de Lorenzo Marroquín y José Rivas Groot, Pax, (aparecida en 1907) se escribió con el único propósito de atacar y ridiculizar las figuras de Rafael Uribe Uribe, de Marco Fidel Suárez de Miguel Antonio Caro y de José Asunción Silva. 13

Especie de linterna iluminada por una vela esteárica.

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Enrique Santos Molano

auténtico como el suyo, tan millonario en sprit y tan pródigo de sus dones con los pobres de intelecto y de gracia”.14 Diana Cazadora cazó las librerías bogotanas a principios de septiembre. Su éxito no se hizo de rogar. Una obra que durante tantos años había dado tanto de que hablar, no podía durar en las vitrinas, y antes de que el público asimilará el torrente de comentarios y elogios, el libro se agotó. Entre los calicativos que se le dieron, quizá el más adecuado y exacto sea el que trazó el propio autor en un aviso innecesario que redactó para promocionar su obra: “Diana Cazadora, novela agri-dulce, joco-triste y melo-alegre de Clímaco Soto Borda.”15 No sabemos que pasó con las Páginas Rojas, que al parecer estaban completas, ni con la inconclusa novela Jonás Benjumea, que, como lo profetiza el comentario citado, Soto Borda no tuvo fuerzas, ni ánimos para escribir. Diana Cazadora, una consagración publicitaria y un justo reconocimiento a su tarea periodística y poética de más de veinte años, no le representó a Soto Borda un solo peso extra para sus bolsillos menguados. Todo lo apañó el editor para resarcir los gastos y para evitar que Soto Borda “se lo bebiera”. Sus últimos años fueron tristes. Vivía con su madre en una casita modesta, en la mayor pobreza, y 14

15

para colmo de dichas la vivienda fue destruida por un violento invierno en 1918. Afectado por una pulmonía, Clímaco Soto Borda murió el 18 de agosto de 1919, a los cuarenta y nueve años. Poco antes había trazado su Autosilueta: “¿Quien soy? ¿Qué hombre sabe quién es? Yo lo ignoro. Y acaso en mi vida lo llegue a saber: El “nosce te ipsum”muy poco me afana: Mejor a los otros será conocer. Mi patria, mi nombre, mi raza, mi sangre, Ni mueren mañana, ni vienen de ayer: Me encanta de Hamlet el “ser o no ser”. ¿La vida? Qué hermosa, que grande una vida que el Amor y el Arte van a embellecer. ¿La muerte? Quién sabe si una buena noche, una pesadilla o un amanecer… Amigos, fortuna… si existen, ¡que vengan! Yo adoro a mi madre y amo a “la mujer”. Y glorias y olvidos, pesares y dichas… Rira mieux qui rira le dernier”.

De último o de primero, quien lea Diana Cazadora reirá mejor, sin duda.

Gaceta Republicana, Bogotá, julio 5, 1915, No. 1.806, p. 3.

Gaceta Republicana, Bogotá, octubre 15, 1915, No. 1.892, p. 6 Entrevista publicada en la revista Paci co Sur #1, Cali, Universidad del Valle, agosto de 2002. PEN Colombia de escritores 41 16


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NARRATIVA

GERTRUDIS BAJA LA ESCALERA Por Jaime Echeverri.

Revista literaria y cultural

GERTRUDIS BAJA LA ESCALERA Cuando Gertrudis baja la

cuadros, su voz se cuela entre

música o una estridencia mayor.

escalera me quedo mirándola.

las canciones mezcladas que

No logro nada. Los sonidos se

Lanza sus piernas largas. La

llegan de abajo, de la carretera

deslizan por la casa y parecen

izquierda se estira con lentitud

donde los vecinos compiten

más tenues en algunos lugares.

como si el escalón que va a pisar

con estaciones de radio.

Arriba, en el reino de Gertrudis,

fuera de agua y quisiera saber si no

no se oye casi nada.

está fría. Es lo primero que veo. La

Me encuentro hablando así. No

otra, un segundo después, hace lo

sé a quién le hablo. Estoy solo

mismo. La veo bajar con calma, tan

aquí abajo y Gertrudis arriba y

lenta que a uno le parece que no

no le hablo para que no se dañe

terminará de bajar nunca, como si

el juego. No sé quién dijo que el

unos lazos la sostuvieran, atajando

pensamiento son palabras que

el descenso. La veo. Quisiera dejar

uno vive diciéndose a uno

de mirarla, pero siempre termino

mismo. Debe ser por eso que me

aquí, esperando que esa especie de

hablo y me cuento lo que pasa.

sábana blanca baje del

cielo.

Ta m b i é n p u e d e s e r p a r a

Primero se ve la nube blanca y

tranquilizar mi conciencia.

luego la pierna que se desliza. La

Aunque no sé. No tengo de qué

vuelta en caracol la hace exhibir su

arrepentirme. No es pecado

pelo, sereno río oscuro que inunda

Jaime Echeverri.

espiar a una hermana. ¿O sí?

la espalda, cubre la cintura y

Allí, entre canciones y

Mis palabras vagan por la

dibuja un delta antes de

anuncios su voz llega para

cabeza

desaparecer sobre sus nalgas.

darle al rumor el tono de

ninguna parte. Las preguntas

Gertrudis insinuante, Gertrudis

encanto que me hace ponerles

vuelan sin encontrar respuesta.

coqueta.

atención. Pero a mis oídos sólo

¿Qué me podría decir?

No necesito estar escondido aquí

sube un caldo de sonidos,

para mirarla. La encuentro en

pedazos de palabras, notas

todas partes, se mete entre mis

cortadas por otras notas, en un

sueños, confunde todos mis

enredo de babel. Me da por

pensamientos, desvirtúa mis

extender mi oído, por entender

actos. Entre las sombras de la casa

dónde termina una canción,

espero que salga a mi encuentro al

dónde entra otra, lo que un

dar vuelta a un pasillo, al ir de un

locutor dice y otro interrumpe

cuarto a otro. Aparece en los

o cubre con una cuchillada de

y no se asientan en

PEN Colombia de escritores


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Narrativa

Revista literaria y cultural

GERTRUDIS BAJA LA ESCALERA Por Jaime Echeverri.

e s p e s o d e l a c a s a . M e insinuar un cambio. Aunque subo encuentre donde me encuentre a ver sus gestos a través del l l e g a n h a s t a m i o í d o , espejo, no estoy muy seguro si indicándome sus rutas y la allá arriba hay una diferencia, si rutina de sus días. Así sé cuándo despierta y cuándo va a la cama. Cuándo se extasía ante el espejo. Buena parte de s u t i e m p o l a p a s a duplicándose allí, como si fuera su forma natural de reproducirse. Ya no sé cuántas veces he sentido subir por mi espalda la larga aguja del escalofrío, llegando en fracciones de segundo a mi Le gusta cantar. Canta allá arriba, canta cuando baja, canta mientras recorre la casa. Por donde va deja el hilo de su voz, un tono bajo, susurrado de modo que sólo ella entiende lo que canta. Inventa sus canciones, encadena palabras, extiende o recoge las sílabas hasta encontrar el ritmo que parece buscar. Siempre lento y dulce. De vez en cundo mete entre su canto versos de canciones en inglés, de Tracy Chapman, Bob Dylan, o John Lennon. Heart, love, baby y palabras así, lamidas por sus labios, salen por sus dientes, haciéndole rasguños al silencio. Sus susurros tienden líneas templadas que cortan el silencio

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cabeza, al verla desnudarse, dejando caer esa especie de túnica a sus pies. Y me ha pasado igual cuando se inclina a recoger la tela para subirla sin prisa, cubriendo más el cuerpo con alma de la zona de Gertrudis es más clara azogue que el que lo origina de que la mía acá abajo. Creo, no sé este lado del cristal brillante.

por qué, que hay una iluminación. Tal vez sea ella

No sé medir el tiempo. Lo m i s m a p o r q u e t o d o p a r e c e olvidé. Hace mucho, no sé brillante

cuando baja. Pero es

cuánto, se rompió la sucesión imaginación mía nada más. La del día a la noche. Desde penumbra está adherida al entonces vivimos en una larga silencio, como si fuera la cubierta franja, ni clara ni oscura, una dura de una masa de gelatina. Y vida que se desliza, vuela o e l t i e m p o e s i g u a l , u n a repta por todas partes de la superposición de recuerdos, c a s a , s i n d e t e n e r s e , s i n tajadas de la memoria que se

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NARRATIVA

GERTRUDIS BAJA LA ESCALERA Por Jaime Echeverri.

Revista literaria y cultural

dilatan y contraen en un continuo

mujeres que corren, van de un

ir y venir, para marcar el orden

lado a otro, bailan y se enredan

caprichoso de las horas. Un

en sus vueltas. Y la música

presente largo cortado por pedazos

crece, los susurros se convierten en una melodía lenta y suave, casi silenciosa. De vez en cuando un grito alerta sobre la presencia de un insecto o de una sombra. Un aleteo tenue acaricia mis mejillas, un viento silencioso me envuelve. La alegría me enloquece. Salgo de mi escondrijo y me integro a la danza. Encuentro entonces a mis dobles que, como

los de

Gertrudis, parodian diferentes momentos de mi vida. Mi historia, si la sucesión de imágenes de nosotros mismo es historia, se desenvuelve simultáneamente y mis de ayeres perdidos, sin destino, sin

momentos más antiguos se

un mañana que los haga valer.

confunden con los de ahora que

Cuando Gertrudis baja la escalera

me encuentro aquí esperando

y me quedo mirándola, la veo en

que baje, como siempre.

todos su momentos. Bajo su gura de mujer vienen sus otros cuerpos.

Última comida con Silvio:

Cuerpo que transparenta los

Todos los amigos se reúnen

cuerpos anteriores, como si la

para hacerle el honor a la más

mirara a través de un espejo hecho

bella de las amigas de mamá.

con varias láminas de cristal,

La operaron del cerebro un año

Entonces aparecen y conviven las

atrás. Ninguno la veía desde un

transformaciones ocurridas desde

poco antes. Su gusto se

su nacimiento. La casa se llena de

imponía con dos argumentos arrasadores. Belleza y arrogancia. A veces le decían Jackie, a veces Marylin. Otros le decían simplemente “la miss”. A Gertrudis y a mí era el que más nos gustaba. Elene tenía 35 años y tres hijos de dieciséis para abajo. Una idiotez más que un pecado, se decía. Y una vida bebida con descaro. No necesitaba estar desnuda, aún vestida con recato, su piel se adhería con tal fuerza a las telas que cada hombre que pasaba a su lado quedaba con la certeza de haberse acostado con ella allí delante de todos. Elene no les daba atención. Se obsesionaba con el menos previsto.

Y se

enredaba hasta encontrar la raíz del odio. Siempre el

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Narrativa

Revista literaria y cultural

GERTRUDIS BAJA LA ESCALERA Por Jaime Echeverri.

enfermera empuja la silla de

equivocado, decían todos los

Elene. Antes de llegar a la mesa se

hombres.

le deshace el nudo de la pañoleta

Los amigos trajeron a sus hijos.

de seda. Cae a sus hombros.

Hasta el menos mostrable. Los

Nadie se da cuenta. O todos

Robledo trajeron a Fabián, un ser

hacen como si nada pasara. La

que no puede sostenerse y cuando

conversación tarda en

no está en su silla de ruedas, se

reanudarse. Nadie parece

arrastra de un lado a otro. Fabián

mirarla. Su cabeza abollada.

repta en traje de etiqueta por la

Hendido el parietal derecho.

casa dejando un charco de saliva en

Huella de la tajada del

el camino. Gertrudis ríe sin dejar

Todos, hasta los que menos n e u r o c i r u j a n o U n a f r u t a tenemos que ver con ella. Se mordida a la que le han colocado

que la risa toque sus labios quedándose en sus ojos. La esperan en grupos pequeños dispersos por el jardín. Están nerviosos pero nadie quiere que se note. Hablan de cualquier cosa, fuman, ríen. Llegan carros. Puertas que se abren. Puertas que se cierran. Silencio cortante en el jardín. Una blanquísima enfermera empuja el trono con ruedas de

sigue hablando. De política, de nuevo la corteza sin lograr de arte, de cualquier cosa. ocultar el mordisco. Todos la miran de reojo. Nadie Se dispara la conversación para le clava los ojos. Se fuma y se no dejar tiempo a pensar. Se vuelve a beber. Fabián ríe. Lo vuelve a hablar de política, se sientan a su lado en otra silla hacen chistes, se comentan de ruedas y la mira como si chismes. Robledo habla de la a c a b a r a d e v e r a l g o bolsa. Su mujer de arte. Lo temas maravilloso. Voltea sus ojos. se trenzan hasta formar una Parece un galán del cine amalgama de palabras sin mayor m u d o . R í e s i n p a r a r. L a sentido. Elene dice que no quería

sus huesos. Sus ojos vivaces han

c o n v e r s a c i ó n t i e n e s u s venir. Parece contenta de haberse baches, huecos de mutismo, decidido.

quedado dispersos. Nadie puede

palabras cortadas por

asegurar que es mirado. Piel tersa,

pensamientos que nadie se enfermera sale a decirle algo al atreve a expresar. chofer. Es una sorpresa, dice

Elene. Está delgada. La piel forra

suave, delgada hoja de papel que deja ver el curso de las venas. Una pañoleta italiana le sirve de turbante. Corren a saludarla. Le

Le dice algo al oído y la

E l e n e l l e g ó p a r a i n v a d i r Elene. Un momento después nuestras cabezas. De vez en entran el chofer y la enfermera cuando el parloteo se anima, trayendo un cuadro inmenso.

manos. Nos sentamos a su

espantando la imagen de la Para mis queridos amigos, dice reina en declive. Vamos al Elene. Papá y mamá se levantan

alrededor. Bebemos. Disimulamos.

c o m e d o r. L a i n m a c u l a d a y lo reciben. Gracias, dicen. Han

besan las mejillas. Aprietan sus

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GERTRUDIS BAJA LA ESCALERA Por Jaime Echeverri.

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levantado ya la sopera del ajiaco.

ido desapareciendo todos.

Viene el postre. El café luego. Un

Hasta María Candelaria, que

los hubiera expulsado. Y detrás

suspiro de alivio al levantarnos de

se quedó consumiéndose en la

me llega el arroyo de su voz. Sí.

la mesa. Quedan dos o tres

cocina y estuvo allí hasta que

Es Gertrudis. Canta. Ya viene.

invitados charlando, mientras los

la desesperación la hizo dejar

demás regresan al jardín

la casa.

Uribe, y no lo volvemos a ver más..

otro lado, para camuarme en otro rincón y poder verla. Tengo

iluminado. Silvio arrastra de un brazo a Leticia, la menor de las

No tengo tiempo para ir a

Gertrudis no baja. Me

que conformarme con sentirla

refugio en el cuarto de Silvio.

pasar frente a la puerta de este

Si el tiempo en la casa no corre,

cuarto. Imaginar sus pasos

Si Gertrudis no

largos, las manos

baja yo me siento

recogiendo la tela más

perdido. Vago por la casa.

arriba de las rodillas y la

Recorro los cuartos y me

mancha oscura de su

encierro en el de Silvio.

pelo escondiendo su

Después de su huida lo

espalda. Pasa. Su voz

clausuraron. Pero antes

arrulla las sombras.

Gertrudis y yo lo

Su voz se cuela en mis

invadimos, llevándonos lo

oídos. Su canto

que nos gustaba. Un reloj, un

e n r e d a

ache, un libro, una

pensamientos,

lámpara. Un sombrero, un

confunde mis

corbatín, un calendario viejo.

recuerdos.

m i s

Lo hicimos de noche, sigilosos como un par de ladrones. Cuando quisimos venir por más recuerdos encontramos la puerta cerrada con llave. A veces creo que Silvio es una imaginación de Gertrudis y mía para poder creer en nosotros mismos. Otras, que fue un fantasma que se asustó con nosotros. Sea como sea, Silvio estuvo y desapareció. Como han

aquí en este cuarto se detuvo

Cuando Gertrudis baja la

denitivamente. El polvo se

escalera y me quedo mirándola,

mete en las narices. Los días se

la cinta de recuerdos pasa como

transformaron en una gruesa

una película vista a velocidad.

capa de polvo gris que se eleva

Las delgadas imágenes se

en nubes cuando levanto un

superponen, modicando el

ache caído de la pared o

tiempo. Ese tiempo en que las

cuando intento leer alguno de

cosas sucedían. Antes de que

los libros del estante sobre el

Gertrudis se casara y su

escritorio. Mis estornudos se

matrimonio durara sólo un día.

riegan por la casa y vuelven en ráfagas a mi oído como si otro

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Narrativa

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GERTRUDIS BAJA LA ESCALERA Por Jaime Echeverri.

El mismo tiempo en que me fui de aquí para ser un hombre independiente. El tiempo, en n, en que regresé convencido de que el mundo no había sido hecho para mí y que yo no le hacía ninguna falta al mundo. Y cuando baja, aunque no la vea, como ahora que la siento pasar y la imagino yendo a la cocina o al patio. Saliendo a ver el

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jardín enmontado, lleno de hojas muertas y de malas hierbas trepando por los muros a darle vuelta al lugar donde una tarde perdida nos encontramos frente a frente, nos tomamos la mano y la piel se estremeció y tuvimos que huir el uno del otro como si el roce hubiera dejado una señal de fuego o una sentencia. Ella corrió a refugiarse arriba y yo

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quedé vagando por la casa, persiguiendo siempre su sombra, escondiéndome para verla bajar la escalera y quedarme mirándola.


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Llamada al amanecer

Por Juan Revelo Revelo.

cercano al otro lado del Río

una entidad internacional en

Sena. Después, con los ojos

donde Amparo era asistente del

cerrados, oí cómo el ruido iba

director de Asuntos

disminuyendo a medida que la

Iberoamericanos. Allí la conocí

ambulancia se alejaba; y

una noche de octubre en una

cuando la habitación volvió a

reunión a la que fuimos

quedar en silencio, vi en la

invitados un grupo de

imagen de mi memoria, que los

funcionarios, y desde el primer

perros aún estaban allí,

momento, supe que nuestros

A las cinco y media de la

mostrándome los colmillos con

destinos se iban a entrelazar en

mañana, el timbre del teléfono me

un gesto iracundo, listos a

una relación inolvidable. Me

despertó bruscamente. Los tres

saltar. No quise retomar ese

llamó la atención su

doberman que me seguían en el

sueño; giré mi cuerpo sobre la

provocativa belleza y su

sueño no desaparecieron del todo;

cama; acomodé la almohada;

conversación inteligente y

se quedaron quietos, mirándome a

me tapé la cara con las cobijas

amena. Me contó que había

los ojos, con los músculos tensos,

y una somnolencia deliciosa

nacido en Barcelona, que

llenos de agresividad. El teléfono

me invadió por completo.

estudió Administración de

repicó, dos, tres, cinco veces… Lo

“Dormiré dos horas más y

dejé timbrar y apreté la almohada

luego iré a recoger a

contra mis oídos para amortiguar

Amparo” –me dije,

la estridencia del sonido. “Debe ser

recordando que esa mañana,

u n a e q u i v o c a c i ó n” – p e n s é

ella llegaba a París,

adormilado y esperé a que el

procedente de Barcelona–.

teléfono dejara de sonar.

Lo que no presentí en ese instante, ni en las horas

Cuando empezaba a

siguientes, fueron los

quedarme dormido, la sirena de

extraños acontecimientos

Empresas y que hizo un

una ambulancia irrumpió en el

que ocurrieron después, y que

postgrado en Mercadotecnia.

frío de la madrugada por el

afectaron mi vida en forma

Me dijo que estuvo casada con

Boulevard de Grenelle, en donde

notable.

un abogado que conoció en la

yo vivía, y volvió a perturbar mi

universidad, de quien se

sueño. Me imaginé que llevaba a

Yo había llegado a París,

divorció al cabo de tres años de

un enfermo, al hospital más

dos años atrás, y trabajaba en

matrimonio, a causa de los

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Narrativa

Revista literaria y cultural

Llamada al amanecer Por Juan Revelo Revelo.

continuos problemas de

prometiéndome –en base a los

abrazo. Lo estoy necesitando

alcoholismo y celos enfermizos

acuerdos que ella había hecho con

desde la última vez que nos

de él; y que después del divorcio,

los directivos que la contrataron–,

vimos hace un mes”. Me

viajó a París a buscar trabajo y a

que buscaría el traslado a las

concentré en imaginarla

empezar una vida nueva.

ocinas que la empresa tenía en

junto a mí, en la intimidad de

A partir de ese primer

París. Apoyé su decisión porque la

la alcoba; su cuerpo ceñido al

encuentro salimos en varias

noté muy entusiasmada con el

mío, debajo de las sábanas;

ocasiones, y cada vez la

nuevo cargo, aunque sabía que su

atracción aumentaba en los dos.

ausencia iba a ser difícil de

Íbamos a cenar a restaurantes de

soportar.

sus verdes ojos mirándome amorosos; sus labios jugando con los míos; sus sabias manos

Saint Germain de Prés, a bailar

El teléfono volvió a timbrar,

en algún club nocturno de

y nuevamente dejé que sonara

Montmartre o a caminar, los

hasta que se silenció por completo.

nes de semana, en el Bosque de

Abrí los ojos y observé que la

Boulogne o en los jardines de

habitación aún estaba envuelta en

Luxemburgo, en donde una tarde

la leve somnolencia de la

de verano, mientras el

madrugada. “Las llamadas a estas

anaranjado sol parisino

horas son una maldición” –me

inventando mil caricias, y el

empezaba a

dije–, y recordé

ocultarse, nos

que la noche

confesamos

anterior, Amparo

mutuo amor y

me comentó que el

nos besamos

avión llegaría a

apasionadame

las diez de la

tiempo, como si no existiera,

nte. Un año más

m a ñ a n a

a l

como si se hubiera detenido

tarde, una

aeropuerto de

para permitir que el amor nos

importante

Orly. La evoqué

liberara, por unas horas, de

empresa editorial le ofreció un

amorosa, hablándome al oído, con

los problemas cotidianos de la

cargo bien remunerado en el

esa dulce voz que tanto me

vida.

área comercial, que era el campo

gustaba. “Mi vida: voy a pedirte un

El timbre del teléfono

que más le atraía a ella, y

favor –recordé que me dijo–.

insistió por tercera vez, y de

entonces, decidió regresar a

Mañana, tan pronto nos

inmediato pensé que para que

Barcelona, en donde estaba la

encontremos en el aeropuerto,

ese ruido no me siguiera

casa matriz de la editorial,

quiero que me des un fuerte

molestando, lo más c o n v e n i e n t e

PEN Colombia de escritores

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e r a


ECOS

ENTREVISTA

Revista literaria y cultural

desconectarlo, o quizá contestar para saber quién llamaba y así, dar por terminado ese asunto. Me decidí por la segunda opción.

Enrique Santos Molano

— Aló! –dije con voz adormilada. — Por favor, el Señor Fernando Marín.

Estiré mi brazo para tomar el

— ¿Quién habla?

auricular, y al hacerlo, vi que una

–pregunté sin reconocer la voz

línea de luz se ltraba por las

de la mujer que llamaba.

cortinas de la ventana e iba a proyectarse sobre el cuadro que

— ¿Es usted el señor Marín?

colgaba en la pared de enfrente, en

— Sí. ¿Quién habla?

el sitio exacto en donde estaba el

–insistí algo molesto, viendo la hora de la mañana. — Disculpe que lo llame tan temprano. Soy Carmen Borja, la tía de Amparo.

— ¿Qué le pasó a Amparo? –pregunté nervioso.

— ¿La tía de Amparo…?

— Mire usted, es que

¿En qué puedo servirla? –dije

ella… –volvió a titubear–. No

dándole a mi voz una

se cómo decirlo… lo que pasa

entonación amistosa, a pesar de

es que Amparo murió anoche

no recordar que Amparo me

–dijo por n, con voz

hubiera dicho que tenía una tía

entristecida.

con ese nombre.

— ¿Qué dice usted?

— Lo llamo para...

–pregunté levantándome de

retrato de Olimpia, en una

–titubeó la mujer, y después de

la cama de un salto,

reproducción de la pintura de

una pausa, dijo–: Lo llamo para

impactado por la noticia,

Manet que Amparo me regaló el

darle una noticia.

sintiendo que mi corazón latía apresuradamente.

día de mi cumpleaños, junto a un

— ¿Qué noticia?

pijama de seda de color azul. Miré

–pregunté intranquilo, al intuir

— Lo siento mucho

el cuadro un momento, y como en

que una llamada a las cinco y

–dijo la mujer–. Es doloroso

otras ocasiones, comprobé que el

media de la mañana, no era

tener que darle una noticia

semblante de Olimpia, su gesto

para decirme algo bueno.

como ésta, pero...

entre inocente y altivo, y su

— Lo que ocurre es que

— ¡No, no puede ser!

desnudez pacíca y provocadora,

Amparo… –dijo la mujer, y se

–dije lleno de confusión,

se parecían muchísimo a las de

quedó callada por unos

interrumpiendo a la

Amparo.

segundos.

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ECOS

Narrativa

Revista literaria y cultural

Llamada al amanecer Por Juan Revelo Revelo.

desconocida, para precisar

— ¿Me puede repetir su

desconocida, desconcertado e

algunos detalles, y así llegar al

nombre? –pregunté con

incrédulo, negándome a aceptar

fondo del asunto.

desconanza, cada vez más

lo que acababa de oír–. ¿Y cómo murió? –indagué nervioso.

— La policía está investigando –dijo, y se calló.

receloso de que esa mujer fuera la tía de Amparo.

— ¡Fue terrible! La

Volví a reexionar: No tenía

asesinaron en su apartamento

sentido lo que me decía esa mujer.

— Ya se lo dije. Soy

–dijo la mujer.

Amparo no podía haber sido

Carmen Borja. Usted no me

— ¿La asesinaron en su

asesinada, y menos en su

conoce, pero lo estoy llamando

apartamento? –pregunté lleno

apartamento. Ella no tenía

porque mi hermana, la mamá

de dudas–. Retiré el auricular de

de Amparo, me pidió que le

mi oreja y me senté en la cama.

comunicara esta triste

Respiré profundo y traté de

noticia. Ella está destrozada

pensar con cabeza fría: No era

por la tragedia. Usted ya se

posible que Amparo estuviera

podrá imaginar.

muerta. Apenas habían

Carmen Borja…

transcurrido ocho horas desde

Carmen Borja… repetí

cuando conversé con ella y aún

mentalmente y quedé

tenía en mi memoria el recuerdo

convencido de que Amparo

de su voz. La noté muy

nunca me había mencionado

enamorada y feliz. Me dijo que

ese nombre.

estaba ansiosa por volver a

— Me perdona usted

verme. Que ya no soportaba

–dije en tono seco–, pero no

nuestra separación y que tenía

puedo creer lo que me dice.

que decirme algo importante

enemigos, y además, en una de

— Le estoy diciendo la

cuando nos encontráramos.

nuestras conversaciones, me dijo

verdad –dijo la mujer, y en ese

Pensé que tal vez la empresa

que el edicio en donde vivía era

momento se cortó la llamada.

editorial en la que ella trabajaba

muy seguro; por tanto, esa mujer

Puse el auricular en la

en Barcelona, había decidido

que armaba ser la tía de Amparo,

mesita de noche y lamenté no

trasladarla a las ocinas de

me estaba mintiendo. ¿Pero… por

tener un identicador de

París, y me alegré ante esa

qué lo hacía? Decidí, entonces,

llamadas para saber cuál era

posibilidad que nos permitiría

seguir la conversación para tratar

el número desde donde me

estar juntos, de nuevo.

de descubrir quién era ella, y cuál

había marcado esa

era el verdadero motivo de la

enigmática mujer. Miré el

llamada.

reloj: Eran las cinco y

— ¿Quién fue el asesino? –preg

unté a la mujer

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51


ECOS

Narrativa

Revista literaria y cultural

Llamada al amanecer Por Juan Revelo Revelo.

cuarenta de la mañana. Todo

suciencia, sin preocuparse por

a p a r t a m e n t o ,

había pasado muy rápido. Estaba

su desnudez en esa fría

desaparecieron de mi vista.

confundido y me dolía la cabeza.

madrugada. Era el mes de

Me retiré de la ventana; volví

Ahora tenía que salir de dudas y

noviembre y el invierno

a llamar al teléfono jo de

descubrir si esa llamada era una

parisino se anunciaba recio. El

Amparo, y después del tercer

broma siniestra o una verdad

ruido de un carro de la policía

timbrazo, oí su agradable y

dolorosa.

que avanzaba a toda velocidad

amorosa voz.

y

Tomé mi celular y llamé a

por el boulevard hizo vibrar los

Amparo. Lo tenía apagado.

vidrios de la ventana. Abajo, las

Marqué al teléfono de su

ramas de los árboles se movían

— ¡Hola mi amor! –dije

apartamento y el timbre sonó

empujadas por la brisa y una

sonriendo, feliz al

— ¡Aló! ¿Quién habla? –preguntó en tono suave.

varias veces. “!Aló…!

escucharla–. ¿Cómo

–escuché emocionado, pero

estás? –le pregunté

de inmediato me decepcioné

cariñoso, y respiré

al darme cuenta que era la

t r a n q u i l o

voz de Amparo grabada en el

comprobar que la

contestador automático–. En

llamada de la extraña

el momento no me encuentro.

mujer, sólo había sido

Por favor deje su mensaje y

una broma macabra.

a l

su número de teléfono. Más

Amparo me dijo

tarde le devolveré la

que estaba a punto de

llamada. Gracias”. Quedé pensativo... “Si ella dejó activado el contestador –me dije–, es porque está en la ducha. Debe haberse levantado temprano para arreglarse y preparar la maleta, antes de salir al aeropuerto. La llamaré en cinco minutos”. Colgué el teléfono; me acerqué a la ventana y abrí las cortinas. Una tenue claridad iluminó la habitación y también la voluptuosidad de Olimpia. Su juvenil rostro me miró con

leve llovizna caía sobre el asfalto. Un hombre con traje deportivo y con la cabeza cubierta con una capucha, pasó corriendo con dos perros doberman. Recordé el sueño que acababa de tener y sentí un estremecimiento ante esa coincidencia. El hombre y los perros se alejaron como si fueran hacia la estación del Metro La Motte Picquet Grenelle, a dos cuadras de mi

marcar a mi teléfono para decirme que no podría viajar a París, porque se le había presentado un problema; y me contó que a las nueve de la noche, después de que los dos hablamos, llegó al apartamento su ex marido –de quien estaba divorciada hace un año y medio–, y que llegó con el pretexto de entregarle las fotos que él aún

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ECOS

Narrativa

Revista literaria y cultural

Llamada al amanecer Por Juan Revelo Revelo.

conservaba, y que ella le solicitó

pistola que llevaba escondida en el

alguna vez. Me dijo que al notar

saco y le disparó varias veces,

También dicen

que estaba un poco ebrio, le

mientras gritaba fuera de sí: “¡Si

q u e a h o r a , y o , Fe r n a n d o

pidió que se fuera, pero que él se

no vuelves a ser mía, no serás de

Marín de treinta y cinco años

quedó en la sala rogándole le

nadie!” Después había huido

de edad, soltero y sin

perdonara sus errores pasados, e

precipitadamente, dejándola

insistiendo en que rehicieran el

tirada en el piso,

matrimonio porque seguía

desangrándose.

llamada”.

amándola. Ella le había dicho que eso no era posible porque ya

Han pasado once

no lo quería y porque, además,

meses desde aquel amanecer

estaba enamorada de una

cuando recibí la llamada de

persona con quien se vería ese

la mujer desconocida, que

n de semana para aceptarle su

dijo era la tía de Amparo.

propuesta de matrimonio.

Comentan las personas que

Todo eso lo escuché con

me cuidan, que a las nueve de

atención y sentí una gran

la mañana de ese día, me

alegría al descubrir que el

encontraron vagando cerca a

asunto importante que Amparo

la Plaza de Fontenoy, a cinco

deseaba revelarme cuando

cuadras de mi apartamento,

volviéramos a vernos –tal como

con el rostro pálido; vestido

me lo dijo por teléfono–, era su

únicamente con el pijama de

intención de aceptar la

seda azul oscuro que me

propuesta que yo le hice para

regaló Amparo el día de mi

que nos casáramos en la

cumpleaños, junto al cuadro

familiares en París, soy una

primavera próxima. Tuve el

de Olimpia. Dicen que yo temblaba

persona diferente a la que fui

deseo de confesarle la emoción

de frío; que mi mirada era

antes de que me trajeran a este

que me producía esa noticia,

imprecisa y que repetía con

lugar en el que he

pero Amparo continuó hablando

obstinada insistencia,

permanecido encerrado once

y no quise interrumpirla. Me dijo

colocándome el puño de la mano

meses; once largos meses de

que cuando le comentó a su ex

derecha en mi oído, como si fuera

soledad y depresión; de tedio y

marido que estaba enamorada

un teléfono: “!Aló!... En el momento

desconcierto; de rabia y

de mí, se llenó de ira, y que en un

no me encuentro. Por favor deje su

desesperanza. Once meses

arranque de celos, sacó una

mensaje y su número de teléfono.

internado en este hospital

Más tarde le devolveré la

psiquiátrico de Montsouris,

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53


ECOS

Narrativa

Revista literaria y cultural

Llamada al amanecer Por Juan Revelo Revelo.

haciéndoles creer a las enfermeras

que gracias a la atención

Montjuic, y a los Jardines de

y a los médicos que me atienden,

oportuna que le brindaron en un

la Ciudadela, en donde,

que ya estoy bien; que mi proceso

hospital, se recuperó en pocas

según me lo comentó alguna

de duelo interior está cumplido;

semanas. También me dijo que

vez, le gusta pasear. En cada

que por n he aceptado que

me ama, que no me ha olvidado,

rincón de la ciudad la

y que sigue esperándome.

buscaré; en cada avenida, en

Lástima que su visita fue

cada colina; en cada sombra,

corta y no pude preguntarle

en cada esquina; en cada

en dónde puedo encontrarla.

oleada de calor; en cada

Quizá venga otra noche para

soplo de brisa frente al mar.

que me diga cuál es la

Día y noche la buscaré;

dirección de su casa.

a pleno sol o bajo la luz de la

Necesito saberlo, porque con

luna; en invierno o verano; en

tantas inyecciones que me

las frías madrugadas

han puesto, y con tantas

otoñales o al atardecer, en

pastillas que me han

primavera. Sin descansar

o b l i g a d o a t o m a r, h e

averiguaré por ella hasta

olvidado muchas cosas,

encontrarla; y cuando eso

incluyendo el nombre de la

ocurra, imagino que volveré

calle y el número de la casa

a verla igual de hermosa, con

en donde vive; y para

su rostro inocente y a la vez

r e m a t a r, t a m b i é n h e

altivo –parecido al de

olvidado los números de sus

Olimpia–, y también imagino

teléfonos. Me preocupa esta

que cuando estemos en la

Amparo está muerta y que quiero

situación, porque si no sé en

intimidad, comprobaré, una

empezar una nueva vida.

donde vive, será difícil dar con

vez más, que su pacíca

He tenido mucho cuidado

ella. Por eso me desvelo

desnudez es excitante y

en no revelarles –y este es mi gran

pensando que, cuando yo salga

provocadora, y que me sigue

secreto–, que tan pronto me den de

de aquí, tendré que buscarla en

amando con esa dulce y

alta iré a buscarla, pues yo sé que

toda Barcelona. Allá iré para

jubilosa pasión que tanto a

está viva. Lo digo con certeza

indagar por ella en todas las

mí me gusta.

porque Amparo vino hace cuatro

calles, en todos los barrios, en

noches a visitarme, y me contó que

todas las ramblas, en todos los

los disparos que le hizo el ex

parques, en todas las fuentes

marido, sólo la dejaron herida; y

c a t a l a n a s . Ta m b i é n i r é a

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ECOS

LIBROS

Revista literaria y cultural

De La Pluma De André Gide

por

Epictetus

DE LA PLUMA DE ANDRÉ GIDE Consejos a jóvenes y viejos escritores Un texto significativo del Premio Nobel de Literatura de 1947, sobre el Arte de vivir y escribir.

Gide arma escribir un breve tratado de

El artista, el escritor, no agotaría su saber -

alabanza del buen obrero de la pluma literaria en

hacer en el conocimiento o entrenamiento

'Consejos al joven escritor', manuscrito

–logrado a través de la lectura- de

encontrado después de su desaparición y

procedimientos o técnicas o retóricas

publicado de manera inicial por la N.R.F.: “sólo se

estilísticas. El dominio de procedimientos

trata aquí del ocio”.

formales aseguraría, sí, a los mediocres, un

El tratado (del lat. tractatus; y fr.

esfuerzo menor y el más grande éxito. La

maniement, manejo, tacto y convención, pacto)

habilidad, por el contrario, es aquella que en

se escribirá fragmentaria, polémica y mejor

último momento aconseja la emoción, la

brevemente, al abordar temas o problemas del

inteligencia de la emoción.

ocio de la escritura. Ocio o trabajo en el lenguaje, tensionados –como un arco- por ideas de economía y medida estéticas (pocos años más tarde, un Ezra Pound subrayará esa economía en la raíz etimológica de dichtung que signicaría asimismo poesía, en lengua alemana): “La obra de arte –escribe entonces Gide - la deseo enteramente gratuita, pero en ésta no tolero ninguna profusión insignicante y no estimo para nada que se alcance la perfección si queda en la punta de mi estilógrafo más tinta de la necesaria para la expresión estricta de mi pensamiento. En arte todo lo que no es útil, perjudica”

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55


ECOS

Revista literaria y cultural

Al artista franco (franc, es decir, libre y que dice o escribe lo que siente y piensa), “cada nuevo tema (sujet) propone una nueva dicultad, y para triunfar no es nada toda adquisición precedente”. Así, el virtuosismo –asentado en el saber de procedimientos y técnicas- sólo produciría banalidades: Quien debe perfeccionarse es el artista, no el ocio... En este sentido también, “cada obra de arte es un problema resuelto”. Gide recuerda esta sentencia de Keats: Better be imprudent moveables than xtures: vale más ser imprudentes que petricarse en la seguridad. Seguridad de todos y de cualquier orden: procedimental o retórica, temática, estética, ideológica, religiosa, psicológica, identitaria, en n, social y cultural. ¿Incomprensión de los lectores frente a una nueva o novedosa obra artística? “El artista fuerte no se queja en absoluto de no ser comprendido por su época. Extrae más bien de esta incomprensión una garantía de supervivencia”: Esto, porque el público –el lector, el consumidor de hoy- sólo aplaudiría lo q u e p u e d e r e c o n o c e r. L o n o v e d o s o , desquiciaría, lo sacaría de su lugar y seguridades. El público aplaudiría la parte de

LIBROS De La Pluma De André Gide

por

Epictetus

la obra menos apreciada por el artista o escritor. Los supuestos defectos que hoy arma encontrar en una obra, serán virtudes para la próxima generación. Y a sus alabanzas habría que prestarle un solo oído; pero los dos, a la crítica, a los críticos. El artista grande es primero que todo una gran escucha. Es paciente. Aborda la obra artística desde todas sus partes y desde todos los puntos de vista. Sabe que la grande obra escandaliza no tanto por su novedad –tan cara a un Baudelaire-, cuanto por su rechazo a aportar lo viejo o desueto. Su originalidad más real “es aquella que no se conoce”; misma que no tiene circulación. Pasa desapercibida: “La obra de arte realizada no se hace notar”.

Gide dará dos consejos nales: 1. Escribir lo menos posible. 2. Sólo escribir lo indispensable.

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LIBROS

Revista literaria y cultural

La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

La melancolía de Orhan Pamuk medios nacionalistas y le costó

prestigio internacional.

un proceso judicial, del que

por Edgar Bastidas Urresty

nalmente salió indemne por

No sólo Pamuk ha sido

Por haber encontrado en la

la solidaridad internacional

perseguido por el delito de

obra de Orhan Pamuk, escritor

que recibió de notables

opinión. El diario El País

turco “nuevas imágenes

escritores, de Saramago y

espirituales (símbolos) para el

Gunter Grass, entre otros, y por

choque y el cruce entre las

la presión europea sobre el

culturas”(1), la Academia sueca le

gobierno turco. Sin embargo,

concedió el premio Nóbel 2006. El

tuvo que soportar los insultos y

encuentro entre Oriente y

la acusación de “traidor a la

Occidente, entre musulmanes y

patria”, que le proferían los

cristianos en la historia y la

grupos extremistas cuando se

cultura ha sido un tema recurrente

presentaba a los juzgados de

en las novelas de Pamuk, también

Nisantasi.

los problemas experimentados por

Pero aun no está

el hombre en la búsqueda de su

completamente a salvo ya que

identidad.

un segundo proceso

La política en su país, dividido entre islamistas

ins

taurado por un grupo d e

j u r i s t a s

radicales y moderados

nacionalistas podría

es otro de los temas de

llevarlo ante un

sus libros, que trata desde u n a

p o s i c i ó n

independiente: “Un millón de Armenios y 30.000 Kurdos

juez, por haber d i c h o

a l

p e r i ó d i c o alemán Die

han sido asesinados en estas

We l t q u e e l

tierras, pero nadie se ha

e j é r c i t o

atrevido a hablar”, dijo en

turco “perjudica el

febrero de 2006 a un periódico

desarrollo de la democracia”.

suizo, declaración que fue recibida

La defensa de los derechos

con muestras de hostilidad en los

humanos y la condena del terrorismo le han dado un

PEN Colombia de escritores

57

(10.12.06) de Madrid habla de La persecución de los intelectuales para referirse a 185 causas contra escritores y profesores. Atila Yaila, profesor de Ciencias políticas de la Universidad de Ankara, fue despedido por haberse pronunciado públicamente contra Mustafá Kemal, Ataturk, fundador de la Turquía moderna y autor de la supresión del alfabeto árabe de la lengua turca para reemplazarlo por el latino.


ECOS

LIBROS

Revista literaria y cultural La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

Ahmet Umit y Elif Shafak,

turco Hrant Dink, director de Universidad de Columnia, en

novelistas pertenecientes a una

Agos, el único semanario de la New York donde ha sido

nueva generación también han

comunidad Armenia, y quien profesor. El 8 de abril de 2007

sido perseguidos por la justicia

había sido juzgado varias la agencia EFE informa del

por utilizar el suspense y la intriga

veces por escribir sobre el

regreso de Pamuk a

en la interpretación de la historia

genocidio armenio. Este

Estambul, de su disposición

t u r c a . L a e s c r i t o r a Pe r i h a n

crimen ha sido repudiado

Manden por su parte, luego de

por Pamuk y le ha

de permanecer allí h

a

s

t

a

causado gran dolor. A

septiembre

nes de enero el editor

y de revisar

alemán de Pamuk ha anunciado la

su nueva novela Muzesi

cancelación de su

(Museo de la

viaje a Alemania

inocencia) que se

donde debía recibir un doctorado honoris

publicaría a nes de año.

causa por la Universidad

La política para él no

Libre de Berlín, y leer en esta

es una palabra formal sino

ciudad pasajes de sus libros,

real porque lo induce a

como iba a hacerlo en

hablar de la pobreza, la

Hamburgo, Colonia, Stuttgart

opresión y las desigualdades

resultar inocente en un proceso por

y Munich. Se asegura que el

reinantes en Turquía, a pesar

denigrar de las Fuerzas Armadas

nuevo premio Nóbel ha

de los avances en la

dijo: “Estamos sometidos a tortura

recibido amenazas de muerte

economía, de la solidez de la

psicológica. Antes de quedar

de uno de los sospechosos de la

moneda, de las reformas

exculpados en el interior de los

muerte del periodista Dink.

introducidas para su ingreso

juzgados, se nos da un escarmiento

En la primera semana de

en la Unión europea.

en la calle” 2. Los “insultos a la

febrero el mismo diario El País

identidad nacional”, de acuerdo a

informó que Pamuk tuvo que

La escritura

un artículo del Código Penal del

dejar Turquía por “mucho

Ser escritor para

año pasado, son castigados con

tiempo” por la prosecución de

Pamuk es “descubrir

cárcel.

las amenazas. Tomó un avión

pacientemente, al cabo de los

Esta situación se ha

con destino a Estados Unidos,

años, la segunda persona,

agravado en enero del 2007 cuando

con el anuncio de que iría a

escondida, que vive en

fue asesinado a tiros el intelectual

dar conferencias en la

nosotros, y un mundo que

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ECOS

LIBROS

Revista literaria y cultural

La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

escrita en New York donde

versiones sobre la historia de un

vivió tres años como becario de

abuelo que visita la memoria de

Columbia University, las ha

su esposa cuando el imperio

escrito en su casa en el barrio

otomano está a punto de

de Nisantasi frente al río

t e r m i n a r. E l p e r s o n a j e ,

Bósforo en un paisaje de

consciente de que la cultura de

ensueño, a pesar de la tristeza

oriente es incompleta con

que lo acompaña por el estado

relación a la occidental escribe

segrega nuestra segunda vida” 3.

de decadencia de la ciudad.

una enciclopedia para que los

La escritura le recuerda “no las

Reconoce haber leído los libros

turcos colmen los vacíos.

novelas, la poesía, la tradición

clásicos de la literatura

Seguramente representa a

literaria, sino al hombre que,

universal, a los rusos del siglo

Resat Ecrem Koçu, autor de

encerrado en una habitación, se

XIX, a Flaubert, Virginia Wolf

Enciclopedia de Estambul, a

repliega sobre sí mismo, solo con

y como sus modelos literarios,

quien Pamuk menciona en su

las palabras, y funda un nuevo

a Proust, Nabokov más que

mundo” 4.

Zola y Sastre.

Conesa que es un escritor

En un lapso de 21 años se

muy lento, pues sólo escribe ciento

han publicado ocho novelas de

setenta y cinco páginas por año

su autoría y Estambul, Ciudad

que equivalen a una media página

y recuerdos, un libro

por día y a nueve o diez horas de

autobiográco y están inéditos

trabajo. Parece increíble, pues a

en español: Oteki Renkler

pesar de que sólo tiene 54 años y

(Otros colores) 1992, un libro

que comenzara a escribir a los 22

de ensayos y Gizli Yuz (Secret

años, luego de estudiar

Face), guión, Estambul (1992).

arquitectura, pintura y de

Cevdet Bey y sus hijos

periodismo en la Universidad de

(!979) es una saga familiar de

Estambul y de que experimentara

“estilo aubertiano” donde

muchas dudas sobre su futuro

Cevdet cuenta el ascenso de la

profesional, ha logrado crear una

burguesía musulmana de

libro autobiográco Estambul.

obra literaria importante y

Estambul y sus relaciones con

Ciudad y recuerdos.

renovadora.

el ejército, la política y sus

Todas sus novelas,

nexos con la burocracia.

En el prefacio de El astrólogo y el sultán (1985) de

traducidas a más de cuarenta

En La casa del silencio

Faruk Darvinoglu un nombre

idiomas -excepto El libro negro

(1983), el narrador da varias

inventado por Pamuk, se cuenta

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59


ECOS

LIBROS

Revista literaria y cultural La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

el descubrimiento de un

está todo su pasado. En

es llamado por el Pachá, para

manuscrito del siglo XVII que dará

sueños ve a quien él solía ser,

que lo cure de una

desarrollo a la novela.

a su madre, a su prometida, a

enfermedad y al lograrlo

sus amigos que lo llamaban

mejora su situación por el

con otro nombre. El narrador

pago de su trabajo.

se identica con el personaje, es decir con el cientíco aunque luego lo

La dualidad, el espejo y la búsqueda de identidad

niegue. Los viajeros son

Entre Venecia y Nápoles viaja un joven cientíco veneciano, aparece la ota turca y ante el temor de ser capturado y perder el libro que está escribiendo intenta memorizarlo porque en él

detenidos, apresados y

En el palacio del

conducidos a Estambul

Pachá se encuentra con un

donde son encarcelados y

hombre que se le parece, en

sometidos a condiciones de

principio cree que es un doble

esclavitud, excepto el

o un sueño, pero constata su

cientíco que se hace pasar

existencia. Se llama Hoja,

por médico. Curiosamente,

que podría asociarse a la

uno de los esclavos españoles

escritura. Con él trabaja en la

que había perdido un brazo

producción de juegos

le habla de Cervantes, su

articiales y de un cohete,

antepasado. En Estambul es

p o r e n c a r g o d e l Pa c h á .

vendido como esclavo y

Logran crear un gran

comprado por un sabio con

espectro de articio con los

la intención de conocer los

cohetes, los barcos, los

progresos cientícos de

dragones. El Pachá le

occidente. Aprende turco y

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ECOS

LIBROS

Revista literaria y cultural

La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

propone su conversión al

peste bubónica, se traslada a

islamismo pero al negarse lo

los gatos para que se coman a

El libro negro (1990 )

amenaza con la decapitación y

los ratones (el diablo) y se pone

considerada su primera gran

cuando parecía que estaba

n a la peste. Hoja es

novela y calicada

perdido ve volar a su doble que lo

designado astrólogo

como una novela

salva. Hoja aprende todo lo que el

ocial e intérprete de

experimental de

cautivo sabe, los dos acuerdan

los sueños del sultán.

intriga y misterio, es la

buscar el planeta imaginario,

Este invita al

historia de Gallip, un

hablan de la posibilidad de crear

n a r r a d o r

a

abogado que sale en

seres humanos semejantes de modo

diferenciarse: “Sé tú, -

busca de Ruya, esposa

que sus madres no pudieran

le dice -, pero el

y p r i m a s u y a ,

distinguirlos y ellos se asustaran

cientíco desplaza a

desaparecida en medio

al conocerse y llevaran una vida

Hoja ante el sultán.

d e l

inocente.

en Oriente”.

s o m b r í o

y

El narrador escribe este

pintoresco ambiente de

¿Pero el cientíco y Hoja

libro, ante el castillo le confía a

Estambul, aunque él tiene la

conocen verdaderamente al

Hoja las cosas de su familia

sospecha que se ha escapado

Sultán que es un niño de 9 años y

como si fuese a morir. Hoja

con Jelal, su medio hermano.

que va a asumir el poder del reino?

desaparece, ¿es que huyó? Se

En La vida nueva (1994)

El cientíco sueña que Hoja va a su

retira a vivir en Gebze, se casa,

un estudiante de ingeniería

ciudad y se casa con su prometida,

tiene hijos y se dedica a

descubre una bella muchacha

pero se desespera, porque no sabe

escribir. Los personajes de su

que lee un libro que él luego

quién es. ¿Debe mirarse en el

relato siempre querían ser

encuentra en el regreso a casa.

espejo? Le cuenta a Hoja el sueño

otros, como podría ocurrirles a

Su lectura incide tanto que va a

en que su cuerpo se

los lectores. Hoja

cambiar el sentido de su vida.

separa para unirse a

reaparece como una

Me llamo rojo (1998)

otro cuerpo parecido a

sombra, luego de su

novela “polifónica sobre un

él y que los dos

viaje a Italia y explica

Oriente de cuentos y de

conspiran contra él.

lo que pasó con el arma

miniaturas”, como la calica el

Hoja escribe en la hoja

y las razones de su

periódico Le Monde (París.

en blanco, somete,

desaparición.

13.10.06) va a tener un gran

castiga al cientíco, se

La novela es

éxito de ventas. Plantea la

indigna de conocer su

traducida al inglés y la

ambigüedad de Turquía entre

pasado. Hoja le cuenta

revista New Cork

oriente y occidente y los

su vida, le dice que los dos eran la

Times Book comenta que “Una

problemas que de allí se

misma persona. Sobreviene una

nueva estrella se ha levantado

derivan. Está ambientada en el

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61


ECOS

LIBROS

Revista literaria y cultural La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

imperio otomano del siglo XVI y es

El personaje sabe con golpeado por la policía del

protagonizada por un sultán que

anticipación lo que va a g o b i e r n o r e p u b l i c a n o . K a

se empeña en que un artista pinte

o c u r r i r l e e n s u t a r e a d e contacta a Azul un inuyente

con la técnica del retrato

investigar los

renacentista y no con la de la

suicidios de

posición ante el

miniatura. El artista logra tal

mujeres jóvenes en

conicto.

realismo e individualismo en la

la ciudad, quienes

expresión que el cuadro es

aun usan el

islamista proere

rechazado por los musulmanes

charshafs o

amenazas de muerte

tradicionalistas porque

pañuelo sobre la

contra los ofensores de

consideran que es un irrespeto a

cabeza.

Alá y matan al pintor.

Nieve, (2002)

e n t r a

El círculo

Mahoma como lo hizo

En Kars novela

líder islamista para conocer su

e n

Komeini, líder espiritual de Irán contra Salman

política, de la que Publishers

contacto con

Rusdhie por su libro Los

Weekly dice es “misteriosamente

Seday Bey,

versos satánicos, caso en el

bella… profunda y conmovedora”.

propietario del

que Pamuk apoyó al

D i a r i o d e l a C i u d a d escr itor indú.

Ka escribe el

Historia

Fronteriza y va a encontrar a poema Nieve, visita al inuyente

Kerim o Ka, en forma

la bella Ipek su compañera de j e q u e , l e c o n  e s a s u

abreviada, un hombre de 42 años,

e s t u d i o s y n o v i a e n l a incredulidad, su ideología

soltero, alto, tímido, melancólico y

universidad a quien le cuenta europea occidental. Cena en

solitario y personaje central de

su huída a Alemania a causa casa de Turguet Bey en compañía

esta novela se había criado en

de un artículo suyo sobre de Ipek y Hadife, sus hijas y

Estambul en el seno de una familia

política.

republicana y laica. Emprende

Conflicto religioso y político

desde Alemania, donde es exiliado

Hande una muchacha islamista. Ka hace una lectura pública de poemas en el teatro

p o l í t i c o u n v i a j e a Ka r s , e n

La atmósfera en Kars se donde luego se representa una

Turquía, que incidirá

enrarece por el asesinato del obra en la que se hace el despojo y

profundamente en su vida. Llega

director de la escuela por un la quema de un charshaf, seguido

en la temporada invernal en la que

fanático. Ka conoce a Multar, de un abaleo y asesinato de

la nieve lo cubre todo. Se hospeda

un estudiante marxista, que varios islamistas, que algunos

en el hotel Nieve Palace de Kars,

sueña con un hijo que nunca espectadores interpretan como si

donde los viajes y el desarraigo lo

tuvo y sufre crisis espirituales. se tratara de una obra teatral.

inducen a evocar con nostalgia su

Para superarlas vuelve al Estalla una revolución que

infancia en Estambul.

Islam pero es detenido y contrasta con la belleza de la

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Revista literaria y cultural

La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

noche inmóvil: “Solo el poeta que

relativas al amor físico con

asesinatos de los kurdos.

fuera capaz de cerrar su mente a

Ipek. Se interrumpe la historia

Imagina que morirá: “aunque

cualquier desastre podría vivir el

de la vida de Ka en Kars. En

huya a Alemania cualquier

presente como un sueño”, escribe

Frankfort, el narrador Orhan

noche me matarán de un tiro en

el narrador. La policía asalta la

Bey, anuncia la muerte de Ka

la calle”. Escribe el poema Morir

residencia de los estudiantes

por disparos. Orhan tiene el

a tiros. En la prisión Azul

islamistas y arresta a los

mismo nombre que Pamuk.

conesa que estuvo en Grozni

miembros del Partido por la

Visita los lugares que

luchando con los chechenos

Igualdad de los Pueblos y se da un

frecuentaba Ka, la biblioteca

contra los rusos por la

golpe militar contra los

entre ellos. Tarkut Bey aparece

independencia de Chechenia.

integristas, contra los

en Frankfort, visita el cuarto

El narrador omnisciente hace

Estudiantes de Imanes y

donde vivió Ka, describe sus

reexiones en torno a la vida y

Predicadores. Aparecen en

objetos personales, busca su

el teatro, el arte y la política.

escena otros personajes como

libro Nieve de poemas,

Cuenta que en ese momento

Sunay, actor y su esposa Funda

menciona la novela El mundo

decide escribir el libro,

Eser, danzarina de vientre.

de la inocencia.

situación que crea la dualidad

Hay pasajes de la novela

Ka reconquista a Ipek y

autor narrador.

que corresponden a períodos de la

vive momentos de intenso

Kadife e Ipek, las dos

h i s t o r i a d e Tu r q u í a , a l a s

amor, asiste a una reunión

hermanas han sido amantes de

reformas pro occidentales y

secreta en el hotel Asia.

Azul, lo que despierta los celos

modernizadoras del presidente

Intervienen militantes

de Ka. Los buenos ocios de este

A t a t u r k, a la d i s pu t a e n t r e

islamistas como Azul y Turgut

permiten la liberación de Azul a

islamistas y blancos, a la

Bey de izquierda contra el

cambio de que Kadife se quite el

persecución de los kurdos y los

golpe. Denuncian la

velo en un papel teatral.

comunistas, al golpe militar de

desaparición de los armenios

1880. En medio de las tensiones

de toda Anatolia. La historia

“En un copo de nieve

hay situaciones divertidas como

de Ka continúa como si no

quedaba marcada tanto la

los casos de envenenamiento por

hubiera muerto. El periódico

estructura del nuevo libro de

un sorbete preparado por una

Diario de la ciudad fronteriza

poesía como todo lo que Ka

abuela kurda.

critica el ateísmo de Ka,

hacía que Ka fuera el mismo. El

Ka vive el único momento

crítica que es como una

mapa interior de la vida entera

de libertad en Kars donde no hay

anticipación de lo que le

de cualquier ser humano debía

vida privada.

sucedería a Pamuk en Turquía

ser algo parecido” 6.

El narrador conocía a Ka,

por sus denuncias sobre el

Matan a Azul, Ipek

habla de las notas que él escribió

genocidio armenio y los

renuncia a viajar con Ka a

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ECOS

LIBROS

Revista literaria y cultural La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

Alemania porque cree que este los

sobre todo, a los retratos de

latino. Pamuk vive en

ha traicionado. En la

Pamuk desde niño hasta el

Estambul con un pie en una

representación de la obra, Kadife

2006 cuando ha cumplido 54

cultura y con el otro en un

se descubre y mata a Sunay. Las

años y ha ganado el Nóbel.

universo completamente

muchachas de Kars se suicidan no

La caída del Imperio

tanto por la prohibición del velo

Otomano signicó la pérdida

Lo bautizaron Horhan

sino por la situación de opresión y

de identidad de Estambul

por el nombre de un sultán

de discriminación en que viven. La

frente a occidente, lugar que

o t o m a n o . Vi v í a e n u n

historia de Kars es una historia

fue ocupado por la pequeña

apartamento de Nisantasi,

t r á g i c a :

l u c h a s ,

república de Turquía.

paseaba por la otra orilla del

enfrentamientos religiosos,

Estambul perdió su

Cuerno de Oro de Estambul.

políticos, de asesinatos.

diversidad cultural, se

Sus paseos por Beyoglu, por

d e

distinto.

Estambul. Ciudad y recuerdos

convirtió en un lugar vacío,

U s k u d a r Fa t i h s e

en blanco y negro, con una

convertirían en una avidez

Estambul libro de Memorias

sola voz y una única lengua.

que iluminarían su brillante

sobre Estambul, su historia y su

Estambul se occidentalizó, el

futuro. “El sentir sus calles

cultura es también autobiográco

alfabeto árabe fue

sucias, oscuras, amargas, lo

y permite conocer cómo fue la

remplazado por el alfabeto

harían dichoso y los

infancia de Pamuk, la relación con sus padres y su hermano, cómo se educó, cuáles fueron sus lecturas y autores favoritos, sus amores, sus juegos y música predilectos, sus impresiones sobre la ciudad, y en qué circunstancias decidió ser escritor. Está ilustrado con una serie de magnícas fotografías que permiten dar una mirada a Estambul, su arquitectura en diversos períodos, al río Bósforo y

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La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

impulsarían a escribir esas

La melancolía

La maleta de su padre

sensaciones, esa experiencia” 7.

Estambul es una ciudad

En una entrevista al

Cuenta que leyó a Freud, Virgina

melancólica, la sensación que

diario Le Monde (14.12.06)

Woolf, Sastre, Thomas Mann,

produce es de amargura pero esto

Pamuk habla de la maleta de

Faulkner. Con sus amigos hacía

lo hace feliz. La melancolía es el

su padre que contenía

carreras de autos y escuchaba a

sentimiento que ha dominado la

algunos cuadernos y

Bob Dylan, a los Beatles, que

ciudad en los últimos 150 años,

manuscritos que le remitió

pintaba e imitaba a Pierre

sensación que la expresaron

con la recomendación de que

Bonnard; su amiga y luego novia

Lamartine, Theophile Gathier,

los leyera cuando él muriera

posaba para él. Discutía solo con

Nerval, Flaubert y Pierre Loti en

y los publicara si encontrara

su madre sobre su ación a la

Estambul. André Gide también

méritos. Pamuk conocía la

pintura pero nalmente decidió

estuvo en Estambul y escribió sus

maleta desde niño pero no se

ser escritor.

memorias en 1914.

había atrevido a abrirla,

La dualidad

Los temas irrenunciables de

quizás por el peso literario y

Al comienzo del libro

los escritores extranjeros en los

el misterio que encerraba.

habla de la existencia de otro

siglos XVIII y XIX eran el harem, el

P e r o

Orhan que signicaba otra vida,

mercado de esclavos, los

completamente seguro que

la dualidad, el gemelo. La

pordioseros, los cargadores, los

los escritos le gustaran

imagen del espejo le recordaba

monasterios de derviches, el

porque su padre no había

“sus delitos, sus pecados”, que él

enclaustramiento de las mujeres.

tomado la literatura con

era “un tipo repugnante”; que se

Evoca los paseos por el Bósforo, los

seriedad. Si se encontrara

debatía en la amargura, en un

incendios, la belleza de los

con una gran obra la imagen

conicto sin solución.

cementerios, el palacio y el harem.

del padre se convertiría en la

n o

de escritor.

65

e s t a b a


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Revista literaria y cultural La melancolía de Orhan Pamuk - por Edgar Bastidas Urresty

Pamuk vuelve al recuerdo de su padre, cuenta que era muy sociable, viajaba y escribía en los cuartos de hotel. Traductor de Valery, en París vio pasar a Sastre por las aceras y hablaba de los libros que había leído. Reconoce que su destino de escritor tuvo que ver con los autores universales que le mencionaba su padre, con la inuencia de su gran biblioteca. Finalmente no se pronuncia sobre el valor literario de los escritos de su padre pero se lo imagina buscando una habitación para escribir en la casa de su familia.

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Sonidos En La Luz Por Luz Mary Giraldo

SONIDOS EN LA LUZ DE LUZ MARY GIRALDO: UNA MANERA HONDA DE DAR CUENTA DEL ASOMBRO

por Juan Felipe Robledo

Palabra que es evidencia de un dolor, un

Palabra contenida

desarraigo, constatación de una incomodidad que no acaba de permitirnos habitar en el mundo,

Papel con garabatos araña y caracol horizonte debajo de la sombra cuerpo y eclipse. Ronda la muerte al otro lado de la página.

desterrados de la casa del lenguaje, los creadores asisten a un ritual de disolución y queja, dolorido silencio que no acaba de sentirse a gusto en el ujo de los días, y la poesía de Luz Mary Giraldo en este nuevo libro, Sonidos en la luz, da cuenta de un camino recorrido con paciencia y maravilla en este mismo espíritu. Adam Zagajewski, el gran poeta polaco pide : “Danos el asombro, y una llama alta, clara”, y esa alta y clara llama es la que Luz Mary convoca en estos versos de contención y desolada certeza.

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Sonidos En La Luz Por Luz Mary Giraldo

Poesía de la disolución aparente, pero celebración de la mirada, estos poemas nos ofrecen contenida belleza, conciencia del paso del tiempo y una manera de armarnos en la creación que hace posible el canto y le da su poder de armación. Para Luz Mary la imposibilidad del silencio es la constatación plausible de cómo todo está en movimiento, nos habla de un pasmo fundamental ante el mundo del que el poema debe dar cuenta:

Silencio de los árboles

Dicen que en el silencio están la nada y la armonía pero no oyen el corazón el eco de la voz la sangre que corre por las venas el crujir de los huesos los párpados que temblorosos se abren.

Escucha la respiración su trote lento o un cabalgar atormentado el agua entre la boca y la garganta el cielo de tu pecho cuando amas la materia del cuerpo y sus sonidos el árbol contra el viento.

Ni siquiera en la sombra está el silencio no está en la calle vacía tampoco en el paisaje ciego. No se queda en la muerte. Algo se escucha en la carne y el hueso cuando la soledad desciende hacia a la tierra con el silencio de los árboles.

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Sonidos En La Luz Por Luz Mary Giraldo

Como la luz que le da su razón de ser a la

de una complejidad que da vida al canto,

mirada del asombro, estos sonidos que habitan la

incomodidad y deseo de salir de nuestra limitada

luz de los versos de este libro no se detienen nunca.

percepción para hacer vivir una expresión que no

La constatación de nuestra fundamental

hable de cómodos logros sino que muestre nuestra

fragilidad es luz que habla, sonido que no deja de

fundamental extrañeza en el mundo, son algunos

dar cuenta de aquello que nos dene como

de los poderes que habitan esta poesía, y nos la

doloridos o maravillados habitantes de un mundo

hacen íntima y la llenan de valor, permitiendo que

donde la infancia y el canto hacen posible que el

una memoria de lo no evidente, asordinada, nunca

asombro viva en nuestros inquietos corazones. Oír

complacida en la estridencia, nos habite y

en la luz, inversión de los sentidos que da cuenta

acompañe en el sendero.

Leamos uno de los poemas más reveladores, en mi opinión, de la imagen nutricia que le da vida a Sonidos en la luz:

Obra de Gustavo Tatis Guerra

Regreso Bajo la cicatriz de un pájaro inicias otro vuelo: las alas de tu casa se han abierto

El vuelo del pájaro que es la forma de la casa extendida es quizás la imagen central de este libro. Quietud y movimiento se hacen uno en la imagen del vuelo del hogar, lo doméstico buscando una manera de andadura en el mundo, su manera de hacerse una vagabunda inmóvil a la manera de Michel Tournier, y en esta paradoja se basa su más honda signicación, la que le permite a la palabra ser ruido y silencio, condena y paraíso, porque el vuelo del pájaro que despliega sus alas en la manera más externa de la casa es acaso el símbolo secreto de una palabra que nos saca de nosotros mismos y nos ofrece un bálsamo en el que la ponzoña no está exenta, una forma de alegría que no esconde su dosis de dolor y esfuerzo. La vida puede estar deshecha, pero seguimos descubriendo una manera de habitar en el mundo que nos habla de un último aliento, una forma de luz que es rumorosa, la imagen sinestésica que le da su título a estos sonidos de la luz permite que las palabras de la esperanza le den otro sentido al tiempo, uno que se reactualiza en el poema:

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Si acaso Si acaso llega el sol si vuelve a repetirme tu mirada si reconoce mis palabras y se detiene delante de la puerta si golpea despacio ante la sombra sabré que has regresado y de nuevo me abrazas cierras los ojos y te quedas.


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Sonidos En La Luz Por Luz Mary Giraldo

CON LA LENGUA ROTA Por qué silencio después de la expiación. ¿Acaso el castigo es callar? Un horror diferente en un territorio desconocido embarga a la poeta. Replica ella a Felipe que no más silencio. La palabra fuerte la exige como una demanda de su cuaderno, ese nido de poesía que rechaza las palabras en voz baja. Dónde el ensalmo ahora que las oraciones no pueden repetirse.

por Roberto Burgos Cantor

En más de una ocasión la poesía resuena, eco desconocido, en algún lugar del espíritu, si lo hubiera, como un réquiem inacabable. Asemeja al testimonio de una devastación. Allí, más que el poeta, sobrevive el poema en una tensión capaz de sacarle palabras a las ruinas. Palabras que no traicionan la condición de escombros. Sin embargo en ese husmear el vacío no hay acabamiento. Como si fuera posible asediar un territorio que aún sin nombre se reconstituye desde la indagación a lo perdido. Para una aventura así, Llévame como un verso, Luz Mary Giraldo teje la experiencia de quien invoca y convoca con los exorcismos y consuelos de la poesía, a la cual llama y cita, no en apoyo sino como quien invita a un viejo compañero y le hace reclamos, precisiones. O a partir de lo que se cuestiona, agrega y rectica, porque ahora es hora de decir. El momento que pondrá a prueba tantas palabras, las palabras que mostrarán su decaimiento o su virtud para poblar el vacío. El verso entonces implica una declaración y a la vez un desdeño. No hay celebraciones y en el austero acto de ponerse al tanto de los días de la vida, aquellos donde el poema fue quizá refugio, talismán, compañía, arrojador de miedos y

guardián de sueños, se asoman los que dejaron señales, marcas generosas en el bosque. Entonces León Felipe, quien arma haber tocado el inerno, encarece el silencio. ¿Hubo alguna vez inocencia? se pregunta la poeta de Llévame como un verso. Su sentido de la hospitalidad apenas deja ver las palabras incineradas, y tanto chamuscado solo visible por la coraza húmeda de cenizas. Ahora es ella quien permanece en el inerno y un antiguo amuleto la lleva a la idea de que en él es posible el aprendizaje. “Repetir no sabría cómo entré, / pues me vencía el sueño el mismo día/ en que el veraz camino abandoné”.

Entonces pide que no haya más silencio. Cada cesión de la poesía a las conquistas de su clarividencia es ocupada por una reseca vigilia de escurridizos instantes. Ta m b i é n r e n u n c i a a l a s categorías de perfección y de imperfecto. No estarán más ni el claustro con el susurro de pasos repetidos ni el modelo que propone el ideal. Otros riesgos se imponen. De este rechazo parten a su deriva los poemas de Giraldo, e s c a r b a n e n u n a temporalidad devastada. ¿Acaso se puede hallar algo en el despojo? El poema, entre la ignición y su voz rescatada por las invocaciones de la poeta, deja señas de cuanto le es arrancado, se impone como un refugio. La doble condición de la poesía: intemperie y amparo. Bajo diversas formas, la

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Sonidos En La Luz Por Luz Mary Giraldo

poeta señala ese designio: el cuaderno, el lápiz, la página, el papel, los garabatos, la piedra, el canto, la lengua, los vocablos, el instrumento sin cuerdas, el verbo, las palabras, la pluma, la voz, los borradores, el diccionario, canción, cantata, el mamotreto. Desde ese no -lugar donde se muestra aquello que Breton llamó la belleza convulsiva se hacen los diálogos explícitos, como el de León Felipe, o los de secreto hábito como el de Neruda cuando la poeta le niega la identidad a los amantes y les quita el ancla del pasado. O en diversas ocasiones donde a la manera de los artistas del collage o los músicos de antes que buscaban el primer impulso en una frase, un sonido, lo denominaban un pie, en otra composición, o las abuelas que también llamaban pie a la pequeña rama que sembraban en sus tiestos de balcón o de boca de aljibe, la poeta toma el pie y no pone un injerto sino que le cambia la raíz y le propone otra tierra donde no caben más desperdicios, tierra baldía sin destellos. Así con Fina, Zofía y Anna. Aunque se reconoce un saber en la experiencia, si se puede llamar experiencia al dolor impuesto, al sufrimiento injusto, ¿qué deja en los seres la aicción?, la poeta que reconoce de repente la vulnerabilidad del desarraigo, logra dar cuenta del nacimiento de un horizonte cerrado que será abierto por el poema y vislumbrará lo incierto. Allí la sombra de un inventario doloroso de cuanto ya no hay, apenas si habita con el imán extraviado que aferraba las limaduras dispersas. Las palabras buscan la manera de rehacerse, volver a ser, a pesar de todo.

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“Trazo sobre papel”. Llévame como un verso está

De alguna manera las estaciones compuesto por tres estaciones. o partes amplican el suceder “Aprendizaje del infierno”, s i g i l o s o d e l o r d e n d e c a d a “Canción en el limbo”, y poema. A lo mejor el inerno para la poeta es una estación en la cual queda lo que ya no es y su aprendizaje es inútil. Es expulsada por conservar una fe: la obstinación de la poesía. La segunda estación, “Canción en el limbo”, es conmovedora. Ese territorio de las almas sin nombre y quién sabe qué otras, dejó de existir por disposición de los teólogos, inventores de zoologías como pensó Borges. En este libro esa palabra, limbo, que alude a “estar en nada” es un nombre que quiere referirse a lo que no está. Allí se erige la locura de cantar con palabras reducidas a cenizas, ruidos que se atoran, ausencia de pasos, o pasos sin huellas, como vuelo que no marca el aire. En la desolación de la nada la poeta se obstina en arrancar su lengua. No es la lengua de la creación, es la lengua de quien al padecer la expropiación de las palabras, escupe hasta secar la lengua y abandonarla embalsamada y rota y reconocer que ahora cuenta con la sangre. Apenas la sangre. La poeta entonces dibuja el horizonte. Traza en el papel. Solo resta que ese soplo que parece jugar en el título, Llévame como un verso con su ruego implícito le sea concedido por la poesía. Luz Mary Giraldo: Llévame como un verso. Editorial Universidad

Javeriana, Diciembre 2011, 203 pp.

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Migas de pan: de los horrores de la violencia a la galería de las palabras por Luz Mary Giraldo .Unido a la sugerencia de los epígrafes, el lector pasa el umbral y entra paulatinamente en la cción, para encontrarse con hechos tan reales y próximos a situaciones de la historia nacional como a temáticas que atañen a la historia del siglo XX y a formas de pensamiento universal y ancestral. El diálogo profundo entre distintas épocas y culturas apela a la reexión sobre la novela como forma de conocimiento del ser y de la Historia, lo que es transmitido de manera sencilla pero con hondura humana y conocimiento de hechos reales. Como en El rumor del

progenitores. Es desde la perspectiva de éstos últimos que está narrada la novela, en la que a partir del secuestro del padre se crea y dene al personaje y su entorno, su historia y la de su raza y cultura,

y así como se

transmiten sensaciones de desesperanza y desasosiego, el personaje narrador se cuenta a sí m i s m o

y

a

s u

astracán y algunos de los cuentos

generación.

de Sobre la faz del abismo, el tema

también, de construir y

de los inmigrantes se pone en juego,

reconstruir una

pero aquí se da en doble

m

perspectiva: por una parte, desde

Preocupación

sucesos vividos por personajes de

hondas implicaciones

primera generación que

en la literatura

experimentaron vivencias en los

contemporánea.

campos de trabajo o supieron del

e

m

o

Se trata,

r

i

a

.

de

La puesta en

horror en los campos de

a b i s m o

concentración y el sentimiento de

perspectivas que

pérdida de sus seres amados, y por

atañen al pasado en

otra, desde la condición de sus

Europa y al presente en

descendientes que reciben un

Colombia, apela al

legado y conocen por vía oral o por

mundo judío, a las

lecturas aquellas historias

c o s m o g o n í a s

dolorosas, y son testigos de los

americanas, a las

silencios y de las angustias de sus

reexiones sobre

d e s d e

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Sonidos En La Luz Por Luz Mary Giraldo

distintas formas de expresión

denen el carácter de los

entretejido con cierto humor y

artística, al carácter lúdico del

personajes, más allá de la

suspenso en el más estricto

lenguaje y la dinámica profunda

cción novelística que

de decir y sugerir, de nombrar y

repiensa la historia (con la

callar, del rumor y el silencio, así

sombra o la penumbra de la

como a los juegos de ser y actuar, de

guerra) y la vida cotidiana de

las seducciones, del amor y el

unos personajes en lugares

deseo, del horror y la tragedia. No

determinados, sugiere

sobra destacar en la novela el

replantearse el valor de la

signicado de las historias de vida

imaginación y la fantasía que

construidas a partir de la

concentran formas de

iniciación en la familia y en la

expresión de la realidad

construcción de ciudad y de

mediante el arte y la palabra.

sociedad. Es decir, en el debate de locus y situs entender

El contrapunto entre los

la

diversos capítulos y

importancia del lugar para ser y

personajes, así como entre la

situarse.

Historia (Holocausto,

Lo anterior se logra, desde

Bogotazo, secuestro,

luego, con esa interesante

cautiverio, saqueo, en n

estructura —tan fragmentaria

hechos históricos que implican

como lineal— en la que de manera

situaciones violentas y las

pendular el presente se ata al

diferentes formas de ejercer la

pasado, la tragedia va de la mano

violencia de unos seres

del humor y transmite visión

humanos contra otros en

irónica de los hechos y de las

diversas latitudes) y las

situaciones, así como las

circunstancias que llevan de

tradiciones y concepciones

la fantasía a la realidad o

judáicas se alternan con

viceversa, matizan la cción

representaciones de cosmogonías

con hondura emocional y

americanas y los capítulos se unen

convicción sobre las

o distancian en momentos

reexiones acerca del tiempo,

oportunos. A la vez que de manera

de la memoria, del teatro, del

fragmentaria se narran

amor y las realizaciones

acontecimientos y vivencias que

inconclusas, todo esto

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73

sentido del término, pues concentra expectativa y tensión dramática. El juego de capítulos alrededor del Gabinete de Maravillas, hace de éste una suerte de Aleph, pues contiene todos los tiempos y espacios que se intercomunican a través de voces narrativas que vienen y van del presente al pasado. Ese Gabinete tiene su doble en el c a p í t u l o V I I I , Te a t r o d e l Dorado, que en diálogo con las partes anteriores o posteriores, e inscribiéndose en la Historia,


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muestra todo aquello de lo que ha

m i t o l o g í a y c o s m o g o n í a el de los sueños y las colecciones y

sido víctima el país, pues rearma

precolombinos, sin caer en lo fue diseñado para revivir el real maravilloso.

Es un E d é n , “ E l t e a t r o d e l a

capítulo que hay que saber naturaleza”, es réplica del Arca leer en el contexto, pues se de Noé y lugar de enseñanza y vincula a los diversos textos aprendizaje a partir de cada uno d e l A n t i g u o t e s t a m e n t o de los objetos y de alusiones. Allí aludidos, a crónicas, al relato se sabe que la primera persona mismo y al valor del silencio, y secuestrada en la historia es h a s t a a l s e n t i d o d e l a Helena de Troya, por ejemplo, negociación que introduce la que los indígenas americanos n o v e l a e n s u s e n t i d o eran secuestrados por los polivalente. Puede que un conquistadores, que los sucesos lector solamente inclinado al corresponden a la década de relato sobre el secuestro sienta 1980. “El costurero” es el lugar de perplejidad frente a este juego Leah la esposa de Josué, donde de máscaras.

hila pensamientos y recuerdos;

Vuelvo al comienzo: el “El salón del tiempo” donde t í t u l o . E s a i m a g e n diversos relojes no sólo marcan el la violación a la creencia con el saqueo y el irrespeto por las convicciones, la intolerancia ante las manifestaciones religiosas y culturales de las que participa el u s u r p a d o r. E n e s e t e a t r o d e máscaras, carnaval en el más estricto sentido, pues enaltece y rebaja al mismo tiempo, se recoge no sólo la noción de coleccionista que ha sido ese personaje presente en ausencia, Josué, (quien al coleccionar guarda y protege manifestaciones vitales y culturales salvándolas del olvido), sino una interesante lección de

conmovedora de alguien que tiempo que va de la mano de la recoge migas de pan para muerte sino distintos usos en la mitigar el hambre. Hecho real h i s t o r i a ; “ L a o  c i n a” e s e l y recurso literario: cada espacio para la negociación; “El capítulo con su respectivo hospital de las palabras” es el de título, es como los fragmentos la conciencia de la palabra de una casa o cada una de las hablada o escrita, el de los juegos migas de pan de la memoria. verbales, del origen y evolución A s í c a d a c a p í t u l o e s de cada palabra, del valor de los envoltente;

es un lugar diccionarios;

“ Te a t r o e l

particular que a partir de Dorado”, como dije, es el del diferentes relatos conduce al mundo precolombino que desde aprendizaje vital:

“ E l el pasado revisa el presente y

gabinete de maravillas” es el pone en crisis comportamientos y del mundo propio y de la actitudes y, reriéndose a los espera; “El jardín de Ciro” es c o l e c c i o n i s t a s d e p i e z a s

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Sonidos En La Luz Por Luz Mary Giraldo

arqueológicas los reconoce

de “El Nejustán” en el libro

saqueadores; “Memoratro o Teatro

Ebraismo: una cifra unica e

d e l a m e m o r i a” e s e l d e l a

molteplice, preparado por esa

recordación, reexiona sobre no

destacada poeta, estudiosa,

olvidar y lo que se teme recordar, a

crítica literaria y traductora

al relacionarlo con la Inquisición,

que es Martha Caneld (no

textos bíblicos, literatura sobre el

sobra recordar que es la

tema y el presente; y el capítulo

traductora de Álvaro Mutis,

que cierra el libro es prodigioso,

Mario Benedetti, Jorge

pues con las estrategias narrativas

Eduardo Eielson, Eugenio

anteriores y las suyas propias, ha

Montejo y muchos otros

preparado imperceptiblemente al

grandes), lo que garantiza

lector, haciéndolo regresar al

recocimento ese trabajo de

comienzo y a la lectura total. Ese

Bibliowicz que está entre las

“Salón del silencio”, donde se

aguas de la cultura universal y

alude al título de la novela resulta

las de nuestra atormentada

fascinante al sugerir la solución

historia nacional.

del enigma desde el silencio: ¿el secuestrado está vivo? Le queda al lector asumir el lenguaje oculto, las bipolaridades de la palabra y las

Azriel Bibliowicz. Migas de pan. Alfaguara 2013.

edas, ese juego de espejos en el que la vida se debate con ironía y humor. Se disfruta mucho la lectura de la novela. Me encantó estar entre sus primeros lectores. Y otra cosa que no quiero pasar por alto, la reciente

8ª reedición de El

rumor del astracán (1991) así como las traducciones al alemán y al inglés de algunos de los cuentos de Sobre la faz de abismo, y la traducción al italiano e inclusión

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Acontecimiento y publicación en “Amares”

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por Carlos Vásquez - Zawadzki

Escribir y editar poesía: Acontecimiento y publicación en “Amares” por Carlos Vásquez – Zawadzki “¿Cuál es, pues, esa singular existencia que sale a la luz en lo que se dice, y en ninguna otra parte ?”1 “Un día, alguien tuvo la idea bastante curiosa de utilizar ciertas propiedades rítmicas o musicales del lenguaje para hablar, para imponer sus palabras, para establecer cierta relación de poder fue inventado o fabricado”, M. Foucault 2 Esta inscripción, en tanto práctica, es intertextual. El texto, a su vez, producto y trabajo de inscripciones (dialógicas: citaciones, huellas signicantes…), indicaría “cómo uno o más sistemas de signos se transponen a otros. El texto –arma M. T. Caro Valverde, siguiendo a una Kristeva— es una trasposición, por lo cual la palabra debe ser relacionada con el conjunto de los contextos, para captar la –ya perdida- unidad de la l e n g u a e n u n a i n  n i t a c o m b i n a t o r i a” . Trasposición que en la teoría freudiana establecería similitud, “entre el trabajo de la escritura y el del sueño” 5.

En el o los procesos de lectura – escritura, –para el poeta, como también para el poeta/ editor o autoeditor, en la medida en que en nuestros contextos económicos y socioculturales latinoamericanos, y particularmente en Colombia, los poemarios, como es el caso de Amares 3, son el resultado en la mayor de la veces de ediciones de autor, —el sujeto escritor se inscribe, está inscrito en un campo o subcampo discursivo*.4

Al interior del campo discursivo – literario y subcampo poético, se trataría aquí –en primer lugar- de reexionar, buscando aprehenderlo, el acontecimiento signicativo en su irrupción semiótico – simbólica, y en ésta las fuerzas en juego: “Ellas no se maniestan como las formas sucesivas de una intención primordial; tampoco asumen el aspecto de un resultado. Aparecen siempre en lo aleatorio singular del acontecimiento”6. Ello, precisamente, en una tensión signicante entre semiosis y escritura poéticas.

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por Carlos Vásquez - Zawadzki

Ahora

bien, en una perspectiva genealógica –de Nietzsche a Foucault-, señala J. Montero A.: “La genealogía nos lleva directamente al cuerpo en la historia. 'El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone'. Habría entonces que ligar al cuerpo con el aparato de producción y las diversas formas de actividad y relación política; el cuerpo, como dice Foucault, es el blanco de los mecanismos del poder y no puede mirarse el poder y la dominación sin un cuerpo sobre el cual se ejerza una manipulación que garantice la sujeción constante de sus fuerzas”. En esta perspectiva, “la historia podía decirse entonces, es el cuerpo en sus relaciones con el poder, la historia a su vez sería una relación de fuerzas, de poderes” 11. Es aquí cuando se conceptualiza que “las relaciones de poder no pueden estar disociadas, establecerse, ni funcionar sin una producción de discursos”. Es aquí que se formularía y encontraríamos precisamente la tensión entre 'semiosis' y 'simbolismo': lo semiótico –ritmo, prosodia, juego de palabras, no sentido del sentido, risa— y los dispositivos simbólicos, cuando el sujeto tiene un lugar en el proceso de enunciación y en el proceso de enunciado, en un funcionamiento lógico y sintáctico discursivo. Sabemos, con un Gustave Flaubert, al escribir Salammbô y luego L'éducation sentimentale y armar retrospectivamente que Madame Bovary –en cuanto a su concepción estético narrativa y sus reglas discursivo literarias-- constituía ya para este primer escritor moderno “Une vieille loque”; poco o nada tomaría de una obra a la otra. Porque no habría “campo de discurso o de realidad delimitado de manera estable e inmediata” 12. En pocas palabras, el sujeto lector – escritor como sujeto de enunciación no se valdría siempre de las mismas estrategias discursivas en lo semiótico, como tampoco en su formalización simbólica. Sólo quizás en el caso de las prácticas discursivas materiales e institucionales se permitiría …”repetir, citar, transformar y reescribir enunciados en el orden regulado por el 'archivo' –en términos foucaultianos 13-, lugar virtual en el cual los discursos interpelan al sujeto o instancia productora” 14

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La tensión signicante:

El poeta/ la semiosis/ el sueño De ningún elemento de las ideas del sueño puede afirmarse, a priori, que no representa precisamente a su contrario” 15,

E

n El poeta y los sueños diurnos, reere Caro Valverde, “Freud sostiene la hipótesis de que 'la poesía como el sueño diurno, es la continuación y el sustituto de los juegos infantiles'. El poeta es como un niño que juega, porque se crea un modelo imaginario que él se toma en serio”. Y complementa Freud: “la poesía es un sueño diurno. Y sueño y poesía son víctimas de un mismo destino, el del hombre insatisfecho. El hombre feliz jamás fantasea, y sí tan sólo el insatisfecho” 16.

S. Freud

La fantasía –reformulada por el romántico Jena, como se sabe- fractura la noción de mímesis. A la Einbildungskraft tradicional, la de la imaginación reproductiva, oponía la Phantastich, la imaginación productiva o 'poiética'. Novalis resaltará “el poder de la fantasía para constituir un estado de conciencia del sujeto fuera de sí mismo como momento incondicionado, dotado, sin embargo, de realidad intelectual: 'la fantasía coloca el mundo futuro o bien en las alturas, o bien en las profundidades o en las metempsicosis hacia nosotros'” 17. En otra parte, planteamos con Jean Duvignaud, “El juego que constituye el núcleo de toda creación y de todo lo imaginario no representa ningún concepto y el placer que provoca no es el resultado de ningún sometimiento, de ninguna nalidad. Finalidad sin n”. Más radicalmente: “El juego del arte o el juego de lo imaginario no poseen ninguna realidad objetiva”. Duvignaud se pregunta: “¿Puede concebirse una intencionalidad cero? ¿Puede haber estados psíquicos o psicológicos, actos y actitudes que no acaben en ninguna representación o que acaben en alguna que no sea integrable al sistema de la vida social o del 'espíritu de la época'?, interrogantes que se resignican en la concepción de lo semiótico como articulación provisional, ritmo no expresivo:

un tiempo cero del sentido que cede al ritmo (J. Kristeva). Asimismo en lo que concierne a la actividad propia del ser humano, la risa. La risa, producida por el juego de palabras, por el mismo no – sentido del sentido: “Como libre juego de la imaginación productiva –formulaba Caro Valverde-, el Witz se permite la bizarría de juntar elementos heterogéneos y producir con su roce la chispa del ingenio. Conviene tener en cuenta que la palabra Witz procede como doblete de Wissen (el saber), o sea, constituye el nombre y el concepto de un saber otro que el saber de la discursividad analítica y predicativa” 18.

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En La voie comique de l´écriture et du livre, Duvignaud sigue las

Las fantasías del 'yo lírico' en “Amares”

…”el yo que desea es un yo diseminado en la fantasía”,20 M. T. Caro Valverde

trazas de una escritura –desde la invención de la imprenta- 'que hace surgir un sujeto en medio de un texto', como 'el explayamiento de lo vivido, en una página'. 'Nada escapa a la escritura'. De Teólo Folengo a Rabelais: …”Qué voluptuosidad (…), de jugar con la lengua, mutilarla, cambiarla, enriquecerla o echarla a perder. Tomar de la una y la otra, la sabia y vulgar, efectos que desencadenan la decisión” 19..

la letra, en los efectos signicantes de la metonimia y la metáfora- en otro (en tanto lugar ex – céntrico) que se introyecta bajo “la forma de un lenguaje esencial”, erótico.22 En cuanto a la relación intertextual, la lectura de los textos (tankas de Midaregami o Pelo revuelto) de Akiko Yosano (asimismo textos de A. Pizarnik, Elsa Cross, E. Dickinson, etc., en

Amares), entre otros, y vivencial, escribiéndose así:

En una perspectiva lacaniana en cuanto al 'inconsciente del texto en movimiento', “el sujeto se constituye según las vicisitudes de su relación con el Otro. El Otro con mayúscula, pues no se trata de una persona humana sino de un lugar excéntrico donde se estructura el sujeto, el lugar de lo simbólico”.

Tráeme una bujía y un papel -blanca hoja crujiente como un dios que respira sus silencios-, para escribirte en mis deseos y desearte en mi escritura 23. Y también: Rostro amado de agua dulce que bebo a suaves sorbos de palabras dibujándote en el poema trazo a gota, sediento de tu nombre 24

J. Lacan postula que el texto estructura y expone al deseo (el deseo del Otro) por los caminos de la letra trazados por un orden simbólico de raigambre freudiana: 'Lo que Freud nos enseña (…), es que el sujeto sigue el desladero de lo simbólico'. Lacan concibe la letra como materialidad del signicante (…). Los efectos signicantes de la letra son la metáfora y la metonimia” 21. Pero, en un doble movimiento, a la vez intertextual y vivencial, el sujeto o 'yo lírico' entra a constituirse –por los caminos de

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Metafórica y metonímicamente, las relaciones dialógicas se escriben en una conjugación de lo intertextual y lo vivencial –en proceso de introyección bajo la forma de un lenguaje significante:

Te reconozco en tu nocturna claridad piel de deseos circulares y libro de cantares memoriosos aromas y caricias de estremecimientos, respirándonos en certezas y abismos 25

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Akiko Yosano

Ahora bien, de atrás hacia el presente de la escritura de

“Amares”, es decir, de La oreja erótica de Van Gogh a Tercer laberinto – cartografía poética, a Liberaciones, a Estremecimientos, a Desnudar los nombres, a De tres en tres labios, más que proponerse una escritura integrada a un Deseo del Objeto

por Carlos Vásquez - Zawadzki

escritura aparecen, brillan, desaparecen; lo que queda, en el fondo, es un campo de fuerzas” 30.

La relación a la autora (Akiko Yosano) con quien se establece una relación dialógica, intertextual, dice Barthes: “El autor que cuenta (el autor amado) está, para mí que quiero escribir, como un signo de mí mismo (y se sabe que un signo no es un análogo, sino solamente el elemento de un sistema nomológico en el que, según la formulación de Lévi-Strausss, lo que se parece son los sistemas, las relaciones de diferencias” 26. En el caso de A. Yosano (y otros escritores-as) sugiere Barthes, ésta funcionaría como matriz de escritura, una liación. Así, en términos pulsionales: …”pulsión de liberar el Otro en mí mismo a fuerza de alteridad a partir de, dentro de la identidad --- Pasar del leer amoroso al Escribir es hacer surgir, despegar de la Identicación imaginaria con el texto, con (la) autor(a) amad(a) (que ha seducido) no lo que es diferente de (ella) (= callejón sin salida del esfuerzo de originalidad), sino lo que en mí es diferente de mí: lo ajeno adorado me impulsa, me conduce a armar activamente lo ajeno que está en mí, el otro que soy para mí” 27.

Acontecimiento y publicación en “Amares”

En “Amares” –como en los libros arriba mencionados- se propondría una actividad poiética del tejer, del telar de textos poéticos, es decir, lo Rapsódico (del griego rháptein, coser, ajustando al ser). Para Barthes, “ lo Rapsódico aleja el objeto, magnica la Tendencia, el Escribir” 31.

(escribir determinada cosa), en palabras de Barthes, se establece una ruptura: …”el objeto se ha convertido en secundario en benecio de la Tendencia: escribir algo ---e s c r i b i r, y p u n t o , c o n e l intermediario de escribir cosas”. Y complementa Barthes, en relación con la Tendencia: “Escribir coincide fácilmente con la imagen de una Necesidad natural, siológica, independiente de la deliberación, de la intención del sujeto…” 28. Más adelante señala: “Cuando el objeto se borra o se atenúa en b e n e  c i o d e l a Te n d e n c i a (Escribir), hay una indiferencia creciente en distinguir los objetos de Escribir, es decir, los 'géneros' de la literatura; la división de los géneros” 29. Lo que está aquí en juego: …”el E s c r i b i r, c o m o Te n d e n c i a , quiere decir que los objetos de

J. M. Bermejo y T. Herrero, al enunciar la estética de Akiko Yosano en Midaregami y sus 399 tankas, señalan: “El mismo impar de los poemas, eludiendo la cifra redonda, parece sugerir –más allá de una moda supercial- la gracia de lo incompleto, tan ligada a la estética japonesa, y también el gesto de asomarse a un abismo. Tras el título, de clara intención erótica –pues alude al pelo desordenado de una mujer enamorada tras una noche de pasión-, se escondía una historia real –el amor impetuoso de Akiko por Tekkan- y una revolución estética y moral, capitaneada por una muchacha de apenas 20 años, que entraba, con ese libro único, en la historia grande de la poesía japonesa, alineándose junto a Onono Komachi o Jaumi Shikibu, las dos grandes poetas de la época Heian. Con el aura de

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entonación y el ritmo como presintácticas, en una palabra semiósica (cora); y legislante por ella misma. Irrumpiría con una “alcance demultiplicativo y multiplicativo de toda secuencia de sentido”. Mallarmé propondría la auta del pecho y la respiración: “Tout individu apporte une prosodie neuve, participant de son soufe”.

aquellas maestras de la poesía amorosa, Akiko Yosano iba aún más lejos: expresaba, con directo descaro, la sexualidad femenina y el sentimiento de la pasión, desaando las convenciones de una cultura dominada por los estereotipos masculinos” 32.. En este proceso de Escribir como Te n d e n c i a , e s t o s t e x t o s d e

“Amares”: Solitario en mi decir, habitado en mi memoria: ¿cómo conjugar algarabías y silencios en el poema? Al oído me hablas y descifras Melopoeia: musicografía palabras de errancias y ensueños, ocultándote en la noche transcurrida: Soy un hombre – pluma. sólo metáforas de quemaduras y olvidos. Siento por ella; a causa de ella, Nada detenemos nada retenemos, tan sólo quizás una sospecha: pasamos como espumas marineras sobre el agua azul de los espejos. ¿Muero de mi soledad? Te escribo para desearte, te deseo para escribirte. ¿Morirás de mi lectura? Finalmente: Derramas tu roja copa de vino, como savia y deseo en primavera, leyendo a Marcabru y Ezra Paund. (¡Salut ma ville rose de Toulouse!). Cada palabra es saber de piel y lluvia y renacimiento alborozado, cítara y canto de juglares.

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Con respecto a ella y mucho más con ella”,33

G. Flaubert

“ Ph. Sollers –escribíamos 34-reere la reexión de Platón sobre la música: ´la música, principalmente es legislante (légiférente) por ella misma'. La irrupción de la sobre determinación 'musical', del alcance demultiplicativo y multiplicativo, de toda secuencia de sentido. Esta entrada en escena sólo puede ser comprendida como una entrada de la escena misma, puesta en relación instantánea de todo discurso con su ecacia concreta en eco” 35. En la escritura poética, como la propone a su vez un Ezra Pound, la melopoeia –con relación a las otras dos dimensiones del hacer poético, la phanopoeia y la logopoeia-- se propondría con la

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Formulábamos asimismo “En Contraintes rythmiques et langage poétique, 36 que Kristeva conceptúa 'la existencia de una función presintáctica de la entonación y el ritmo', en una perspectiva semiótica, y formula 'dos particularidades de esta modalidad signicante anterior a la síntesis lógico – predicativa' o simbólica: 1. E l l a e s e m o c i o n a l , expresiva: 2. E s c o n n o t a t i v a , n o digital y pues no constituye una signicación unívoca como lo hacen los rasgos distintivos de los fonemas” 37. Aquí hablaríamos –en lugar entonces de fonemas- de 'unidades' o 'gramas' sonoros o signicantes (fono/ semiogramas). El título “Amares” 38, propondría lo m u l t i p l i c a t i v o y demultiplicativo de sentidos, a la vez como “una entrada de


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la escena misma, puesta en relación instantánea de todo discurso con su ecacia concreta en eco”, propuesta por Sollers en su lectura de Platón y su acercamiento a la música:

Amar es Mar – es Ser Res Ra(z)a Re(z)a Era Arma Rema Rama ………. “Amares”, anagramática y poligramáticamente buscaría condensar (en el sentido de dichtung = poesía) sentidos, y emocional, expresiva y connotativos, sentidos de los sentidos. Esto, en un uir –en intensidades y frecuencias-incorporando 'un proceso de organización de creciente complejidad: es esto lo que d e n o m i n a m o s precisamente lo semiótico'. Este proceso se detendrá –escribíamos-- para ser retomado bajo la dominancia de otro, a continuación simbólico, 'caracterizado por la constitución de un objeto'. 'Esta modalidad segunda o fase tética, en la medida en que instituye la tesis predicativa opera en la constitución del objeto, imitación y estrategias cognitivas que reejan la sintaxis', lo simbólico.

Ahora bien, propone R. Barthes, “Escribir ha estado al principio integrado a un Deseo del Objeto (escribir determinada cosa), pero en cierto momento hubo una ruptura, una separación: el objeto se ha convertido en secundario en benecio de la Tendencia: escribir algo ---e s c r i b i r, y p u n t o , c o n e l intermediario de escribir cosas”. Y complementaba: “Cuando el objeto se borra o se atenúa en benecio de la T e n dencia (Escribir), hay una ind iferencia creciente en distinguir l o s

obj etos d e l Escri b i r, e s d e c i r, los 'géneros' de l a literatura: la división d e l o s géneros (….). El Escribir, como Tendencia, quiere decir que los objetos de la escritura aparecen, brillan, desaparecen; lo que queda en el fondo, es un campo de fuerzas” 39. En esta perspectiva –como un campo de fuerzas-- se presentarían los objetos en “Amares”, mismos que a p a r e c e n , b r i l l a n , desaparecen…. Y en la relación

dialógica, intertextual con la poesía de Akiko Yosano (y otras voces o 'yo líricos'), la (re)escritura de la incompletud y una experiencia abisal. Sobre esto último escriben J. M. Bermejo y H. Herrero: la poesía de Yosano “parece sugerir –más allá de una moda supercialla gracia de lo incompleto, tan ligada a la estética japonesa, y también al gesto de asomarse a un abismo” 40. El campo de fuerzas, en cuanto a la materialidad signicante melopoética, es decir, las 'unidades' o 'gramas' sonoros se relacionan o articulan sobre la base de entonación y el ritmo (autolegislante, matriz) apuntando a una “ecacia concreta en eco”; ello implica, en la pulsionalidad emocional, expresiva, la irrupción o aparición, a la vez que su encadenamiento de las 'unidades' o 'gramas' en isotopías melódicas. De “Amares”:

Mareantes sobre restallantes playas -náufragos, fugados de la inmensidad oceánica-, devenimos canto, miel dorada en las bocas. mordidas como pulposos frutos deseados del árbol del lenguaje olvidado.

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O bien: Nada detenemos nada retenemos, tan sólo quizás una sospecha: pasamos como espumas marineras sobre el agua azul de los espejos. O bien: Es un silente hilo de agua escribiendo mi nombre enamorado sobre tu dormida espalda. Julia Kristeva propone : “Este corte (découpage) y esta repetición de elementos sonoros, sobre el eje del tiempo, es precisamente el ritmo. La primera estructura del ujo sonoro de los sujetos es rítmica”41. Ahora bien, para el paragrama se hablaría de un <<modelo tabular>>, no lineal, frente al cual los textos poéticos son aprehendidos como “un sistema de conexiones múltiples que se podrían describir como una estructura de redes paragramáticas”42. Una palabra–tema –en la perspectiva de Saussure retomada después por Kristeva--, sobredetermina la o las redes (y gramas escriturales fonéticas o sonoras, sémicas o de sentido y sintagmáticas). A su vez la y las redes constituyen/ producen la imagen poética. En “Amares”, se condensarían al menos dos palabras – temas –de manera inicial--, palabras temas que entrarían a correlacionarse con un tercero q u e – e n e c o

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melopoético, pero asimismo en lo que se reere a lo logopoético y Semiosis/ cuerpos eróticos/ phanapoético -- atravesaría o dialogismo mejor articularía el libro. A saber: <<Amar>> < Mar – es>> Con relación al cuerpo y la <<Viaje>>. historia –y la genealogía que nos llevaría directamente al L o p a r a g r a m á t i c o cuerpo en la historia--, –tabularmente constitutivo-- se anotábamos con M Foucault: armaría así mismo en el o los “es el blanco de los actos de escritura – lectura mecanismos de poder y no referidos en los mismos textos (o puede mirarse el poder y la metatextos o autorreferencialidad dominación sin un cuerpo o autolegislación) sobre el cual se ejerza una manipulación que garantice Tráeme una bujía y un papel la sujeción constante de sus --blanca hoja crujiente como un dios fuerzas”. Asimismo: “las que respira sus silencios--, relaciones de poder no pueden para escribirte en mis deseos estar disociadas, establecerse, y desearte en mi escritura. ni funcionar sin una producción de discursos”44. <<Amar>> en tanto palabra – tema, Armábamos en esta asimismo correlacionado con <<Mar>> perspectiva que aquí se o <<Mares>> o superficies líquidas: formularía y encontraríamos

La lluvia se desvanece sobre tu rostro sonriente, gota a letra se desliza en frases enamoradas. O bien, con <<viaje>>: Viento de sal, espesuras y coral que respiramos ahora en el puerto. se adelgazan deidades de aire y agua y habitan expectantes bajo la piel. Asimismo: Luz quemada, estación violenta, siento acelerarse la tarde al escucharte palabrear deseos y caricias: golosa tu boca es velero de mares vespertinas 43.:

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siguiendo a Benveniste, habla de voces o diátesis, entendiendo diátesis como “posición fundamental del sujeto en el verbo a través (dia-) del proceso45. Para Bataille, “lo que está en juego en el erotismo es siempre una disolución de las formas constituidas. Lo repito, continúa Bataille, “de aquellas formas de la vida social, regular, que forman el orden continuo de las individualidades denidas que somos nosotros”. “La puesta en obra de lo erótico –dice también-- tiene como principio una destrucción de la estructura del ser cerrado que es en el estado normal el acompañante del juego”. Entonces adviene la desnudez –fundamento de los cuerpos en “Amares” y del mismo juego dialógico e intertextual con la poesía de Akiko Yosano --. Bataille “la tensión entre 'semiosis' y 'simbolismo': lo semiótico –ritmo, prosodia, juego de palabras, no sentido del sentido, risa-- y los dispositivos simbólicos cuando el sujeto –y su cuerpo y su discursividad, atravesados por relaciones de poder en el campo ibídem, añadamos ahora--tiene un lugar en el proceso de enunciación y en el proceso de e n u n c i a d o , e n u n funcionamiento lógico y sintáctico discursivo”, en este segundo caso, R. Barthes

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Del manuscrito a la edición y la impresión de “Amares”. no un simulacro, al menos un equivalencia sin gravedad de la muerte”.

En “Amares” la desnudez y disolución de la estructura del y de los seres cerrados, en un estado de comunicación de los mismos: Desnuda frente a la mar nocturna -bañada de luna y suaves sombras-, eres deidad infinita de olas y espuma, origen de mis deseos y fortuna. morderán tus labios una estrella mientras escribo esta epifanía. Asimismo: arma: “La desnudez se opone al estado cerrado, es decir al estado de la existencia discontinua. Es un estado de comunicación, que revela la busca de una continuidad posible del ser más allá de su repliegue sobre sí mismo”46. R, Barthes, señala: “Para el escritor, la escritura es, ante todo (ante todo y sin cesar), una posición absoluta de valor: introyección del otro bajo la forma de un lenguaje esencial (…)47. Introyección/ desposesión, “sólo se da en estado de desnudez”, arma Bataille. Desnudarse “es, si

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Te reconozco en tu nocturna claridad, piel de deseos circulares y libro de cantares memoriosos: aromas y caricias de estremecimientos, respirándonos en certezas y abismos. También:

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Muerdes esa crujiente manzana roja y el Paraíso entreabre sus puertas: el saber se oculta en el fruto y en tu boca renace mi memoria. Y la isotopía del viaje en la comunicación erótica, introyección / desposesión del Otro en un nuevo lenguaje: Luz quemada, estación violenta, siento acelerarse la tarde al escucharte palabrear deseos y caricias: golosa tu boca es velero de mares vespertinos. Asimismo: Duermes a mi lado y viajas


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de sueño en puerto, sal y agua, la nave de tu cuerpo es alta mar -calma y tempestad-, abisal o fondeada en bahía de nuevo día. En cuanto a Midaregami o Pelo revuelto, de A. Yosano, expresan J. M. Bermejo y T. Herrero, se produce con su lenguaje erótico –desde el mismo título: el pelo revuelto, luego de una relación erótica-- una conmoción entre sus lectores y lectoras. El editor, o mejor, lector – editor se enfrenta, recorre la supercie textual de manera inicial en su materialidad discursiva o dimensión o nivel simbólico. Podríamos –generalizándolo a los textos en los que el sujeto, en las direcciones proveniente del indoeuropeo presentan y ordenan

todo con respecto al sujeto de la enunciación-- 'predica' y el sujeto del enunciado tiene una y esa estructura discursivo – predicativa: “La estructura predicativa, formulaba J. Kristeva, como su nombre lo indica (praedicatum, de praedico) dice ante la faz del público, proclama, publica alguna cosa por un objeto; el predicado es la cosa enunciada, la cosa preconiza o tamborilea (prônée), celebrada o dicho de otra manera, mentalizada en el rito del enunciado público”48. Ahora bien, lo semiótico y su proceso signicante era visto por la misma Kristeva como el geno–texto; a su vez, el nivel simbólico, en su causalidad lógico – sintáctica , como

pheno–texto. En el caso de “Amares”, el nivel simbólico no se produciría o engendraría enunciativa y estéticamente como enunciados predicativos o redes de un 'objeto'. En tanto escritura creativa producto de una tensión entre lo semiótico y lo simbólico, en una perspectiva de engendramiento signicante no-predicativo, en busca de Tendencias, como escritura erótica, se sustraería a la determinación absoluta (o diátesis: posición de poder y determinación) del o de los

objetos de deseo. Aquí podríamos hablar de práctica textual o telar o textos poéticos –como formuláramos en lo concerniente al trabajo semiótico--, como, en palabras de la misma Kristeva, “un viaje (o bien, atravesamiento, traversée), y en ese sentido un exterior de la ideología”49.

Rostro amado de agua dulce que bebo a suaves sorbos de palabras dibujándote en el poema trazo a gota, sediento de tu nombre. O bien: Señalas caminos de aire y quemadura y tu mano es paloma de alas solares y tu mirada cielo de conjeturales lunas. Pero tu cuerpo amado es blanco poema de algarabías, borraduras y silencios. Y también: Solitario en mi decir, habitado en mi memoria: ¿cómo conjugar algarabías y silencios en el poema?

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Asimismo: Dialogamos con blancas voces, azules, negras, tornasoladas, y cada una invita a un viaje -del poético barco ebrio, de melodías y fantasías río arriba y abajo. Así: La tarde se inclina dorada, rodando al infinito deseado: allí te encuentro en esquinas rosadas, descifrando el día Y sus dioses muertos de risa 50. La relación entre enunciación (y sujeto de la misma) y enunciado (y sujeto de la misma y voz lírica), la formula M. Foucault así: “El enunciado mantiene con el sujeto una relación que le es especíca: el sujeto del enunciado no es idéntico al autor de su formulación. La función enunciativa es una función intertextual que permite conectar conceptos de varias 'formaciones discursivas' y que no coincide con la historicidad lineal, la homogeneidad de la consciencia y la transparencia del lenguaje. Hay un lugar determinado y vacío que puede ser ocupado por individuos diferentes y que es variable” 51. El lector-editor, en términos generales, para aprehender y conocer el texto poético –o bien narrativo, etc.-- se desplazaría del nivel simbólico al semiótico; o si se preere, del pheno-texto al geno-texto; o también, del

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enunciado al proceso de enunciación, intertextual, dialógico. E n “A m a r e s ” , e s a n i v e l s e m i ó t i c o , e n s u pr o c e s o d e enunciación o genético textual, en donde se engendran relaciones intertextuales (o conexión de conceptos de varias formaciones discursivas), como las establecidas con la escritura poética de Yosano (entre otras: de allí la nolinealidad de su historia, la no -homogeneidad de la conciencia y la notransparencia del lenguaje) y la polisemia textual. Es en esta-s relación-es intertextuales, y de manera especíca, la dialogicidad con Midaregami de Yosano, cuando a nivel editorial se plantea la publicación del manuscrito… Retranscribamos algunos de los enunciados de Lo bello y lo triste de Kawabata, y la percepción del escritor Oki de la relación entre manuscrito y letra impresa: …”él había quedado atónito ante la diferencia de efecto entre el manuscrito y la letra impresa. Con el tiempo adquirió experiencia y comenzó a anticipar el efecto de sus palabras en la página impresa. No es que escribiera pensando en ello pero la brecha entre manuscrito y obra publicada comenzó a desaparecer. Había aprendido a escribir para que sus palabras se publicaran”. Y más adelante:

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“Cuando Oki se casó con Fumiko ya no existía una brecha importante entre sus manuscritos y las versiones impresas”. Finalmente: “Pero las novelas de Oki

mecanograadas parecían frías y sosas en comparación con el original a mano y la versión nal impresa, en parte debido a que él no estaba habituado a leerlas así. Sin embargo, justamente eso le permitía reconocer mejor los defectos y facilitaba las correcciones y revisiones”42. En Sobre la página 53, M. Butor, dejando de lado los manuscritos, se centra en la 'materialidad física' de lo impreso, bien la página, bien el libro. Y se detiene en las formulaciones sobre el particular de Mallarmé y Claudel, recordando de paso a Rétif en el siglo XVI a su vez comentado por Nerval. Retomemos algunos fragmentos de sus reexiones. Comenta Nerval: “Él (Rétif), tenía por sistema el emplear en el mismo texto, caracteres de diferente grosor que él


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variaba según la importancia presumida de tal o cual período, el cicero era para la pasión, para los lugares de gran efecto; la gaillarde para el simple relato o las observaciones morales; el petit romain concentraba en poco espacio mil detalles fastidiosos pero necesarios… a menudo, queriendo marcar las largas y las breves –a la manera

latina-- empleaba en medio de las palabras, ya sea mayúsculas, ya sea letras de cuerpo inferior…”. Mallarmé, en El libro instrumento espiritual, que hace parte de las Variaciones sobre un tema –reexiones sobre el lector de diarios y libros, y sus propósitos de 'espaciación' relacionados con la impresión de su poema-libro Un coup de dés jamais n'abolira le hasard (Un golpe de dados jamás abolirá el azar): “Yo desconozco el volumen y una maravilla que intima su estructura, si yo no puedo, sapientemente, imaginar tal motivo con el objeto de un lugar especial: la página y la altura (…). Yo preero, frente a la agresión, responder que hay

contemporáneos que no saben leer… excepto en el periódico; cierto, el periodismo dispensa la ventaja de no interrumpir el centro de las preocupaciones. LeerEsta prática Tribuíada En dimensión paginal, cien y cien veces. Pero… (…) yo entiendo, puede terminar así”. En su ejemplo único, Un coup de dés jamais n'abolira le hasard, escribirá: …”y voy, en una espaciación, pues, la obra, sola o preferiblemente sola, debe ejemplo, satisfacer al detalle de la curiosidad. Por qué –un chorro de grandeza, de pensamiento o de efervescencia, considerable, frase continua, en gruesos caracteres-- una línea por página con emplazamiento graduado - no sostendría al lector en respiración suspendida la duración del libro, con llamada a su poder de e n t u s i a s m o : a l r e d e d o r, m e n u d o s , g r u p o s , secundariamente a partir de su importancia, explicativos o derivados –una siembra de ornamentos (…)”. Comenta Butor que “la superioridad de la disposición que él adopta –separando las palabras o los grupos de palabras-- es la de acelerar o disminuir el movimiento. Ritmándolo, intimándolo incluso (de intimare, declarar

con autoridad y también empaparse un cuerpo de otro: los dos sentidos son trabajados por Mallarmé) según una visión simultánea de la Página: ésta, tomada como unidad como lo es –por otra parte-- el Verso o Línea perfecta”. A su vez Paul Claudel en La losofía del libro (1925), escribe: “Entre un conjunto de versos y la página que lo contiene, la bandeja en la cual nos está presentado, como esas materas japonesas que encierran un paisaje completo en miniatura, hay de alguna manera una relación musical. Cada página se nos presenta como las terrazas sucesivas de un gran jardín: el ojo que las aglutina en un solo movimiento, la una después de la otra, aprehende –como marcas instantáneas-- esta palabra medio levantada detrás de su inicial, este complejo silábico, como una or irritante o como una conífera (…). Es esta importancia de la página, es esta idea de relación necesaria entre el contenido poético y su continente material, entre esa plenitud y ese vacío, que había inspirado a S. Mallarmé la idea de su última obra”. Butor culmina su artículo con este enunciado: “Los procedimientos actuales, siempre y cuando se los

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estudie un tanto, permiten realizar de una manera muy simple arreglos que en otra época habrían exigido un trabajo en extremo delicado. Es suciente ver los periódicos, los anuncios, los manuales escolares, las obras cientícas, las ediciones enciclopédicas (incluyamos hoy, los desarrollos y diseños grácos virtuales en computador u ordenador, C. V. – Z.), los recursos puestos así a la disposición de los escritores son tan grandes que ellos no tienen más el derecho de ignorarlos. Es suciente con un poco de coraje” 54. O bien, quizás de afecto como en el caso del escritor Oki, construido de la mano ccional de Kawabata. Ahora bien, respecto a la e d i c i ó n d e “A m a r e s ” , e s l a reexión sobre lo semiótico y lo simbólico o si se preere el genotexo y el pheno-texto, en cuanto al diálogo intertextual con la lectura y podría decirse (re)escritura de fragmentos o trazas o citaciones o huellas de A. Yosano (y de otros escritores-as), lo que posibilita pensar la materialidad del libro. En la perspectiva de Claudel: ·

La dimensión del libro

·

Las tres secciones del mismo en las que se suceden tres voces: masculina/ femenina/ colectiva

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·

·

La carátula y la fotografía: la conjugación de cromatismos (azul/ anaranjado/ negro); la misma temática de la fotografía de un cuerpo femenino o lectora, connotando en su velada desnudez que entre-vemos (como sugería Barthes del erotismo), una relación erótica con los-as lectoresas; el azul y el anaranjado de mares… Las páginas de las 'guardas', metonimia de la piel de la joven japonesa de la portada; y las tres f o t o g r a f í a s q u e metaforizan y metonimizan las tres secciones del libro…

En su conjunto, “un paisaje completo en miniatura…” y de alguna manera “una relación musical” entre los elementos dispuestos, ordenados y conjugados. En n, “una relación necesaria entre el contenido poético y su continente material”, entre plenitud y vacío, fragmento o discontinuidad y continuidad, para el ojo aglutinador de los-as lectores-as. En la perspectiva de un Rétif o de un Mallarmé, además de los elementos citados o concitados: ·

La tipografía o tipo de letras altas y bajas, y estilo de las mismas, en la portada, la dedicatoria a Clarita Cuéllar Serrano, las tres citaciones de Akiko

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Yosano, la numeración de las páginas ·

La disposición de los textos sobre la página, y la misma tonalidad y gramaje del papel

·

En la disposición de los textos –como enseñaba Mallarmé-- la página, escenario vacío, intima con los poemas, en el sentido de un cuerpo que se empapa de otro y del Otro

·

La estructura de los textos (de tres a siete versos) y su aparición en el orden del libro, y s u r e l a c i ó n o encadenamiento signicante

·

El espacio de las voces o sujetos del enunciado: masculina –femenina – plural, produciéndose diferenciaciones de sentidos y una polifonía abierta, musicográca

·

La relación semiótico – simbólica de los textos en un uir signicante, melódico, musical legiferante –como lo proponía Platón, en palabras de Ph. Sollers 55.


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55. Carlos Vásquez Revista literaria y cultural cit, pp. 1 – 95.

– Zawadzki, Ob.

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Amares, Bogotá, Ed. Dadá, 2009, p. 13 24. Ibidem, p. 14 25. Ibidem, p. 16 26. Roland Barthes, Ob. cit, p. 194 27. Ibidem, p. 197 28. Ibidem, p. 201 29. Ibidem, p. 203 30. Ibidem, p. 204 31. Ibidem, p. 205 32. José Mría. Bermejo y Teresa Herrero in Akiko Yosano Poeta de la pasión, Hiperión, Madrid, 2007, pp. 15 – 16 33. Gustave Flaubert, Correspondance, 1ro. febrero 1852 34. Carlos Vásquez – Zawadzki, Ob. cit, p. 98 35. Philippe Sollers, Sur le materialisme, Paris, Seuil, 1974, pp. 19 – 26 36. Carlos Vásquez – Zawadzki, Ob. cit 37. Julia Kristeva, Contraintes rythmiques, in Polylogue, Paris, Seuil, 1977, pp. 437 -466 38. Carlos Vásquez – Zawadzki, Ob. cit 39. Roland Barthes, Ob. cit, pp. 183 – 382 40. J. M. Bermejo y H. Herrero, Introducción, Ob. cit, pp. 9 – 21 41. Julia Kristeva, Ob. cit, p. 449 42. Julia Kristeva, Pour une sémiologie des paragrammes in Sémeiotikés, Seuil, 1969, Paris, pp. 174 – 207 43. Carlos Vásquez – Zawadzki, Ob. cit 44. Jaime Montero, Anzola, Ob. cit, p. 61 45. Roland Barthes, Ob. cit 46. Georges Bataille, L'érotisme, Paris, diferentes ediciones 47. Roland Barthes, Ob. cit, pp. 205 – 209 48. Julia Kristeva, L´engendrement de la formule Sémeiotiké, Paris, Seuil, 1969, pp. 278 – 371 49. Ibidem, p. 324 50. Carlos Vásquez – Zawadzki, Ob. cit, p. 98 51. Y. Kawabata, Lo bello y lo triste, Barcelona, Emecé Ed., 2008, pp. 38 – 40 52. Ibidem 53. Michel Butor, Sobre la página, Cali, 1978, revista Poligramas Ns. 2/ 3, Universidad del Valle, pp. 9 -16, traducción y notas Carlos Vásquez – Zawadzki 54. Ibidem, p. 13

NOTAS 1. Michel Foucault, Arqueología del saber, México, Siglo XXI, editores. 2. Michel Foucault, La verdad y sus formas jurídicas, Barcelona, Gedisa, 1981, p. 21 3. Carlos Vásquez – Zawadzki, Amares, Bogotá, Ed. Dadá, 2009 4. Jaime Montero Anzola, Foucault: una genealogía del poder in Seminario Pensar a Foucault, Bogotá, U. Nal., 1995, p.61 5. María T. Caro Valverde, La escritura del Otro, U. de Murcia, 1999, p. 269 6. Michel Foucault citado por H. García H., en Deleuze Foucault Lacan – Una política del discurso, B. A., 2006, Montressor, pp. 95 – 119 7. M. T. Caro Valverde, Ob. cit, p. 268 8. Ibidem, p. 270 9. Oscar Guardiola Rivera, La historia iterada o el placer expulsado in Seminario, Ob. cit, p. 61 10. Ibidem, p. 62. Subrayado del autor. 11. J. Montero A., Ob. cit, p. 41 12. Veyne, 1978 13. Archivo como “el sistema general de la formación y transformación de los enunciados”, M. F. 14. Gracia Núñez 15. Sigmund Freud en Obras completas, citado por Caro Valverde, p. 253 16. Ibidem, “El poeta y los sueños diurnos”, V. 6, Barcelona, Orbis, 1988, pp. 1343 – 1348 17. M. T. Caro Valverde, Ob. cit, pp. 247- 253. Novalis, “Granos de polen” (1797 – 98), en Arnaldo, J. (ed.), Fragmentos para una teoría romántica del arte, pp. 49 – 52. 18. M. T. Caro Valverde, Ibidem 19. Carlos Vásquez – Zawadzki, Lo semiótico y lo simbólico en G. G. M. y la palabra plural y abierta, compromiso ético y estético del escritor, ponencia, III Encuentro Mesoamericano Escritura – Lectura, San José, Noviembre, 2008. 20. María Caro Valverde, Ob. cit, p. 253 21. Ibidem, pp. 257 – 258 22. Roland Barthes, La preparación de la novela, Siglo XXI ed., México, 2005, p. 224 23. Carlos Vásquez – Zawadzki,

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N. 2

Bogotá, 2014

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