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Teatro Romántico 1.1Origen: El gran precursor del teatro romántico es, indudablemente, William Shakespeare. Con todo, el primer impulso del Romanticismo llegó de Alemania, en 1776 con el drama de Friedrich Maximilian Klinger, basado en el eterno tema del amor y de la guerra: Tempestad y asalto (Sturn und Drang), que se convirtió en el manifiesto de todo un movimiento contrario a la tradición clásica. Es un teatro de intrigas complicadas, de fantasmas, de bosques encantados, de ruinas grandiosas, de venenos, de claros de luna, y, por supuesto, de amor y de muerte. Se representan tormentas, incendios, erupciones volcánicas. Los decoradores se convierten en las verdaderas estrellas, es decir, los efectos visuales prevalecen en detrimento de la acción teatral. En España el teatro romántico tuvo su modelo en el teatro francés, y los dramaturgos románticos españoles fabricaron un producto a imitación de los franceses.

1.2Características: Los dramas románticos se caracterizan por: ●

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El tema principal suele ser el amor, marcado por un destino trágico. También hay una preferencia por temas históricos, legendarios y caballerescos. ● Los protagonistas encarnan la idea de libertad. ● El héroe romántico es un personaje misterioso que busca la felicidad, pero a quien persigue la desgracia. Es un seductor y un rebelde que no acepta normas ni imposiciones y que tiene algo diabólico. La heroína romántica es una mujer bella, capaz de dar su vida por amor; con frecuencia sufre por su causa. El autor demuestra una importante preocupación social, pues escenifica los conflictos de su tiempo: la primacía del individuo sobre los códigos morales, la lucha por la libertad política, las pasiones y los conflictos del alma humana, etc. La acción se suele situar en épocas pasadas. Los ambientes preferidos son los medievales, los paisajes inhóspitos, los cementerios, los escenarios nocturnos con tormentas.

Renegar de todas las convenciones de la comedia neoclásica: ● No tiene ninguna pretensión didáctica, su objetivo no es otro que el de conmover al espectador.


● Se borra la separación entre tragedia y comedia. ● Los actos ya no son cinco de forma obligatoria. ● No se acepta la regla de las tres unidades: espacio, tiempo y acción. ● Hay polimetría e incluso mezcla de prosa y verso. La importancia de los monólogos, pues a través de ellos se da a conocer los sentimientos más íntimos de los personajes.

1.3 Autores: 1.3.1 Duque de Rivas: 1.3.1.1 Biografía: (Córdoba, 10 de marzo de 1791 – Madrid, 22 de junio de 1865) Contando sólo un año de edad, su padre, don Juan Martín de Saavedra fue condecorado con el título de Grande de España. Abocado a la carrera militar por su condición de segundón (su hermano mayor, Juan Remigio heredaría el ducado a la muerte del padre de ambos), ingresó en 1802 en el Real Seminario de Nobles de Madrid permaneciendo en él hasta 1806. Con tan solo nueve años ya le correspondían por linaje la Cruz de Caballero de Malta, la banderola de la Guardia de Corps supernumerario, el hábito de Santiago, etc. En 1807 fue alférez de la Guardia Real. Luchó con valentía contra las tropas napoleónicas siendo herido en la Batalla de Ontígola (1809). El General Castaños le nombró capitán de la Caballería Ligera. Obtuvo también el nombramiento de primer ayudante de Estado Mayor.

En 1823, Rivas fue condenado a muerte por sus creencias liberales y haber participado en el golpe de estado de Riego en 1820. Además se le confiscaron sus bienes y huyó a Inglaterra. Luego pasó a Malta en 1825 donde permaneció cinco años. En 1830 se marchó a París. Después de la muerte de Fernando VII en 1833, regresó a España al recibir la amnistíay reclamó su herencia, y además en 1834 murió su hermano mayor, Juan Remigio, y recayó en él por ello el título de Duque de Rivas. Dos años después fue nombrado ministro de la Gobernación. Luego emigró a Portugal por poco espacio de tiempo. A la vuelta desempeñó el papel de senador, alcalde de Madrid, embajador y ministro plenipotenciario en Nápoles y Francia, ministro del Estado, presidente del Consejo de Estado y presidente de la Real Academia Española y del Ateneo de Madrid en 1865. En la literatura, Rivas fue protagonista del romanticismo español. Don Álvaro, fue estrenado en Madrid en 1835, y fue el primer éxito romántico del teatro español. La obra se tomó más tarde como base del libreto de Francesco Maria Piave para la ópera de Verdi La fuerza del destino (1862). Otra obra teatral romántica fue El desengaño en un sueño. También obras


de teatro fueron Malek Adel, Lanuza y Arias Gonzalo y la comedia Tanto vales cuanto tienes, estas obras son más de estilo neoclásico. Como poeta, su obra más conocida es Romances históricos (1841), adaptaciones de leyendas populares en forma del romance, pero además escribió en poesía obras como Poesías (1814), El desterrado, El sueño del proscrito, A las estrellas y Canto al Faro de Malta. En prosa escribió Sublevación de Nápoles, capitaneada por Masaniello e Historia del Reino de las Dos Sicilias. En ensayo destacó en Los españoles pintados por sí mismos. Escribió romances al estilo de leyendas con brillantes descripciones y hábil fantasía histórica como La azucena milagrosa (1847), Maldonado (1852) y El aniversario (1854). Además realizó varios cuadros de costumbres.

1.3.1.2 Obras: Poesías Poesías Al faro de Malta La niña descoloría Con once heridas mortales Letrilla El moro expósito

Sonetos A Lucianela A Dido abandonada Cual suele en la floresta deliciosa El álamo derribado Mísero leño Ojos divinos Receta segura Un buen consejo Teatro Aliatar Lanuza Florinda Arias Gonzalo El desterrado Viaje al Vesubio Los Hércules El parador de Bailén El hospedador de provincia El duque de Aquitania El faro de Malta


Don Álvaro o la fuerza del sino Tanto vales cuanto tienes La morisca de Alajuar El desengaño en un sueño La azucena milagrosa El crisol de la lealtad

1.3.1.3 Don Álvaro o la fuerza del sino Argumento: Don Álvaro ama a una joven llamada Leonor, hija del marqués de Calatrava, al cual mata. Más tarde Álvaro mata al hermano de Leonor, Carlos. Leonor se hace ermitaña y Álvaro se recluye en un convento franciscano. Sin saberlo, viven cerca. El destino trágico quiere que Álvaro mate a Alfonso, hermano también de Leonor, que a su vez, acababa de herir mortalmente a su hermana. Para finalizar, Álvaro se suicida maldiciéndose.

Personajes: •Don Álvaro (prototipo de héroe romántico, su vida será una continuación de desgracias que lo han acosado desde su nacimiento). • Leonor (es la heroína romántica). • El marqués de Calatrava. • Don Alfonso (se mueve por la venganza lo que le hace rígido, frío y poco real). • Don Carlos (desea la venganza de su padre). Temas: Venganza, amor, muerte, desengaño al chocar con la realidad, atracción por lugares extraños y el hombre entre Díos y el mundo. Estructura: Presenta una estructura externa e interna. Dividido en cinco jornadas (actos). Espacio: Se trata de lugares muy diferentes y distantes. Discurre principalmente entre Sevilla, Córdoba e Italia. Tiempo: La obra transcurre en el año 1545. El drama se desenvuelve en un período de cinco años. Los rasgos más característicos que comparte con el teatro romántico son la mezcla de lo cómico y trágico. La obra está escrita en prosa y verso. El protagonista principal es como ya hemos dicho el prototipo de héroe romántico que acaba con su vida en un suicidio. En la lengua se pueden apreciar registros de habla diversos.

1.3.2 Tirso de Molina


1.3.2.1 Biografia de Tirso de Molina Tirso de Molina, Seudónimo de Fray Gabriel Téllez, nació en Madrid el1584 y murió en Almazán el 1648. Fue un dramaturgo, poeta y narrador español del Barroco. Tirso de Molina fue discípulo de Lope de Vega a causa de eso, en su obra dramática se mantuvo fiel al modelo de Lope de Vega, del que sólo se diferencia por el análisis más profundo de la psicología de sus protagonistas, en especial de las mujeres.

En 1622 participó en el certamen poético con motivo de la canonización de San Isidro, pero en 1625 la Junta de Reformación creada a instancias del Conde-Duque de Olivares le castigó con reclusión en el monasterio de Cuenca por escribir comedias profanas y pidió su destierro y excomunión mayor si reincidiese. A pesar de todo, Tirso de Molina siguió escribiendo. En 1626 estaba de nuevo en la corte y fue nombrado comendador del convento de Trujillo, por lo que vivió en la ciudad extremeña hasta 1629, año en que volvió a Toledo y posiblemente a Madrid. Entre 1632 y 1639 estuvo en Cataluña, donde fue nombrado definidor general y cronista de su Orden y compuso la Historia general de la Orden de la Merced. En 1639 el pontífice Urbano VIII le concedió el grado de maestro; sin embargo, los enfrentamientos con miembros de su propia Orden lo llevaron al destierro en Cuenca en 1640. Sus últimos años los pasó en Soria, en el Convento de Nuestra Señora de la Merced, en el que fue nombrado comendador en 1645. Murió en Almazán en 1648.

1.3.2.2 Obras de Tirso de Molina Se han conservado unas sesenta piezas dramáticas de Tirso de Molina. Sin embargo, según su propio testimonio en el prólogo a la Tercera Parte, sin duda algo exagerado, habría escrito en 1634 unas cuatrocientas, con lo que habría sido uno de los dramaturgos más prolíficos del Siglo de Oro. Escribió diversas obras en diferentes ámbitos; -

Poesías: Al molino del amor Alamicos del prado Coplas Cuando la mulata noche Que el clavel y la rosa Segadores, afuera Seis veces ha dado mayo Triunfo de amor

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Romances: A las niñas de Alcorcón


En la prisión de unos hierros -

Sonetos: Pastorcico nuevo Yo os prometí, mi libertad querida

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Teatro: Amar por arte mayor Amar por razón de estado Amazonas en las Indias Amor y celos hacen discretos Cautela contra cautela Celos con celos se curan Del enemigo, el primer consejo Don Gil de las calzas verdes El amor médico El amor y el amistad El burlador de Sevilla El castigo del penseque El cobarde más valiente El condenado por desconfiado El honroso atrevimiento El mayor desengaño El árbol del mejor fruto La villana de la Sagra Los alcaldes Los amantes de Teruel

1.3.2.3 El burlador de Sevilla El Burlador de Sevilla, datado en torno a 1630, pese a todas las polémicas y controversias, tiene el honor de ser el primer hito en la fecunda y fascinante vida de un mito universal: Don Juan. En este drama fundacional se encuentran los tres rasgos que caracterizan la estructura donjuanesca: el héroe transgresor, el grupo femenino y la muerte; invariantes míticas que serán desarrolladas, transformadas o subvertidas, siguiendo cauces de las más diversas poéticas, por su larga y copiosa descendencia. ACTO I Don Juan, un joven noble español desterrado en Nápoles, tras seducir a la duquesa Isabela, suplantando la identidad de su novio, es descubierto, pero consigue escapar sin ser conocido, con la complicidad de su tío. De regreso a España, el barco en el que viajaba, naufraga, y en las costas de Tarragona, Don Juan vuelve a seducir a una doncella, en este caso, una humilde pescadora llamada Tisbea, bajo promesa de matrimonio. Una vez que ha gozado de ella, la abandona y vuelve a Sevilla. ACTO II El Rey de Castilla, que ya se ha enterado del incidente ocurrido en Nápoles,


pretende aplacar los ánimos de las víctimas, casando a la Duquesa con Don Juan, y al Duque Octavio, el novio engañado, con Doña Ana de Ulloa, hija del Comendador de Calatrava. Estando Don Juan ya en Sevilla, sucede, que Doña Ana, hace llegar un papel a su primo por medio de Don Juan, para que la rapte y la despose; Don Juan, amigo del Marqués, le traiciona y repite el engaño de Nápoles, pero es descubierto por el Comendador. Don Juan lo mata, y consigue hacer aparecer al Marqués como culpable. Acto seguido huye hacia Dos Hermanas, donde tiene lugar una boda de aldeanos, Arminta y Batricio. ACTO III Con otro engaño Don Juan convence a Batricio de que Arminta es amante del propio Don Juan desde hace tiempo, y bajo promesa de matrimonio y, con la aprobación del padre de Arminta, la seduce y abandona. Entre tanto, la Duquesa Isabela y la pescadora llegan a Sevilla, tras haber descubierto la argucia de Don Juan; el Duque Octavio y el Marqués claman venganza. El Rey ya ha decidido una solución, pero Don Juan, en Sevilla, sigue haciendo de las suyas: entra en una iglesia, se burla de la Estatua del Comendador ante su sepulcro, y la invita a cenar. La Estatua acepta la invitación y se presenta en la posada, donde requiere a Don Juan que a su vez vaya a cenar a la iglesia. Don Juan acepta el reto y al día siguiente, en vez de asistir a las bodas preparadas por el Rey, cumple su palabra y devuelve la visita al Comendador. Una vez allí la Estatua le toma la mano y se lo lleva a los infiernos.

1.3.3 Juan Eugenio de Hartzenbusch 1.3.3.1 Biografia de Juan Eugenio de Hartzenbusch Hijo de una española, Doña María Josefa Martínez Calleja y un ebanista alemán arruinado por la Guerra de la Independencia, quedó huérfano de madre cuando contaba sólo dos años de edad y vivió con su padre y hermano durante unos años en Valparaíso de Abajo, pueblo de la provincia de Cuenca. En 1815 la familia


regresó a Madrid; allí el padre creó un nuevo taller de ebanistería. Juan Eugenio se preparó para tomar los hábitos estudiando con los jesuitasen el Colegio de San Isidro (1818-1822), aprendiendo latín, francés y humanidades, pero, al carecer de vocación religiosa, prefirió continuar con la actividad del padre. Se cuenta que empleaba sus ahorrillos para comprar libros y asistir al teatro. Por enfermedad del padre y confiscación de sus bienes a raíz de su participación en los sucesos del Trienio Liberal (1820-1823), el muchacho tuvo que trabajar en talleres ajenos, logrando por un esfuerzo admirable de su voluntad abrirse paso a una educación superior y triunfar en una sociedad cerrada a tales milagros. Se casó muy joven (1820) con María Morgue, que murió muy pronto, y volvió a contraer matrimonio con Salvadora Hiriart. En 1824 asistió por primera vez al teatro, lo cual cambiaría definitivamente el rumbo a su vida, pues quedó sumamente impresionado con las maravillas de Antínoo en Eleusis, ópera de un acto de gran efecto escénico. Tradujo obras francesas de Molière, Voltaire y Alejandro Dumas y refundió comedias del Siglo de Oro desde 1827, como por ejemplo El amo criado, de una pieza de Francisco de Rojas Zorrilla estrenada en 1829, o Las hijas de Gracián Ramírez (1831), a partir de La restauración de Madrid de Manuel Fermín de Laviano y que, encargada por un empresario, fue un rotundo fracaso.

En 1830 aprendió estenografía y se sumó a la plantilla del periódico Gaceta de Madrid en 1834; en 1837 se convirtió en taquígrafo del Diario de Sesiones del Congreso y el 19 de enero de ese mismo año estrenó con enorme éxito en el Teatro del Príncipe su drama Los amantes de Teruel, que le dio a conocer. El autor retocó el texto de la obra en otras ocasiones; la edición definitiva puede considerarse la publicada en 1849, reducida de cinco actos a cuatro y con un Romanticismo menos exaltado. Desde este estreno fue reconocido como uno de los mejores autores románticos. Fue presidente del Consejo de Teatros (1852). Fue nombrado director de la Escuela Normal (1854) y trabajó como oficial primero a partir de 1844 en la Biblioteca Nacional, donde ascendió hasta ser nombrado director de la misma (1862-1876).


En 1847 ingresó en la Real Academia Española con el número de orden 179 y ocupó el sillón ele minúscula, siendo el primero que ocupó esta letra y sillón, porque ese mismo año se ampliaron las plazas a treinta y seis y se optó por adjudicar sillones a las doce primeras letras minúsculas. Su discurso de ingreso versó sobre el dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón. Colaboró también en la edición de la Biblioteca de Autores Españoles de Manuel Rivadeneyra encargándose de prologar y corregir el texto de las obras de Lope de Vega y Calderón de la Barca, y dirigiendo la edición del Teatro escogido de Tirso de Molina. También realizó una edición del Don Quijote y dejó preparadas las notas para una segunda. Murió gozando de la general estima de sus conciudadanos en Madrid, 1880. Sus contemporáneos destacaron en él su carácter metódico y disciplinado y sus costumbres sencillas; no asistía a sus estrenos y, aunque era formal, nunca fue adusto ni severo y algunas veces se mostró vehemente al defender sus principios en disputas y controversias. Poseía una memoria portentosa, poblada de clásicos del Siglo de Oro, y era de ideología liberal, por lo que incluso fue miliciano nacional a pesar de su débil constitución. En 1886 el Ayuntamiento de Madrid le dedica la Calle de Hartzenbusch, anteriormente llamada calle de Moreno Rodríguez.

1.3.3.2 Obra de Juan Eugenio de Hartzenbusch El conocimiento de la poesía germánica le impulsó a buscar la concisión y el sentido moral y filosófico más que la brillantez y la armonía. Fue un excelente traductor de poemas italianos y alemanes: dominaba esos idiomas y además el inglés y el francés. Los amantes de Teruel (1837) es un drama romántico en prosa y verso y se inspira en la leyenda turolense del mismo nombre y que tal vez proviene del Decameron de Giovanni Boccaccio. Aparece por vez primera el tema en El peregrino curioso, de Bartolomé de Villalba y Estaña (1577) y figura en el poema Florando de Castilla del licenciado Jerónimo de Huerta; se amplificó en Los amantes de Teruel de Juan Yagüe de Salas y después fue llevada a las tablas por Andrés Rey de Artieda, Tirso de Molina y Juan Pérez de Montalbán. Hartzenbusch reformó su pieza tres veces deseando llegar a la posible perfección. Narra como el caballero pobre Diego Marcilla, enamorado de Isabel de Segura, obtiene de los padres de ella el plazo de seis años para alcanzar fortuna y poderse casar con su hija. Parte a luchar a Siria con los infieles y vuelve rico, pero a su regreso es hecho prisionero por los moros de Valencia; prendada de él la sultana Zulima y


viéndose despreciada, marcha a Teruel para vengarse. Entretanto Don Rogrigo de Azagra, poderoso pretendiente de Isabel, trata de casarse pronto con ella utilizando como chantaje unas cartas comprometedoras para la madre de Isabel; se acuerda al fin el matrimonio entre Isabel y Azagra, pero Diego consigue al fin la libertad y corre a Teruel, en cuyas cercanías unos bandoleros convenidos con Zulima lo detienen mientras se celebra la ceremonia religiosa del casamiento entre Isabel y Azagra; al fin logra llegar a Teruel y se presenta a su novia, la cual, para alejarlo, dice que ya no le ama; Marsilla muere a efectos de tan rudo golpe e Isabel, desplomándose sobre su cadáver, expira también. Hartzenbusch escribió además los dramas Doña Mencía (1839), un drama muy original sobre la Inquisición; Alfonso el Casto (1841),que utiliza uno de los peores recursos dramáticos del Romanticismo; La jura de Santa Gadea (1845), donde el personaje del Cid aparece tierno y sensible sin perder por ello su parte de héroe; La madre de Pelayo (1846) y La luz de la raza (1852).

También cultivó la comedia de magia, con obras como La redoma encantada(1839) o la famosísima en su época Los polvos de la madre Celestina (1840). Escribió también Fábulas (1843), algunas de ellas versiones de fabulistas alemanes como T. Conrad Pfeffel, Christian Gellert, Fiedrich von Hagedorn, Gotthold Ephraim Lessing y otros ingleses desconocidos en estas latitudes, otras extraídas de la colección francesa Fablier de la jeunesse (1801), otras inspiradas en escritores clásicos del Siglo de Oro, como Mateo Alemán, Lope de Vega y Calderón, y otras completamente originales (por caso, Las indirectas del padre Cobos), así como artículos costumbristas. En las fábulas no escasea la crítica social. Entre sus sainetes en prosa destacan La visionaria (1840), La coja y el encogido ( 1842) y Juan de Viñas (1844). Editó clásicos españoles: Miguel de Cervantes, (Tirso, Lope, Alarcón y Calderón), con prólogos y notas y, por lo general, muy atinadas correcciones textuales. Sus ideas sobre ecdótica y crítica textual estuvieron muy por encima de las de sus contemporáneos y las ejerció en sus ediciones y en particular en una de Don Quijote de la Mancha y en un gran número de correcciones textuales a esta obra que dejó inéditas y fueron publicadas póstumas. Colaboró en los 34 volúmenes de la Enciclopedia moderna. Diccionario universal de literatura, Ciencias, artes, agricultura, industria y comercio publicada en Madrid (1851-1855) por Francisco de Paula Melladosupervisando la traducción y corrigiendo, ampliando y adaptando los autores dramáticos.

1.3.3.3 Los amantes de Teruel de Juan Eugenio de Hartzenbusch


Estamos en los tumultuosos primeros compases del siglo XIII. En Teruel suenan campanas a boda; es el sonido que recibe a un caballero que, exhausto, llega a la villa por la cuesta de la Andaquilla. Se trata del popularmente conocido como Diego de Marcilla (Juan Martínez de Marcilla según los textos históricos), que regresa rico y famoso tras tomar parte en múltiples batallas. Diego (o Juan) está enamorado desde niño de Isabel de Segura con un sentimiento correspondido. Pero mientras que ella es de una familia importante, él es hijo segundo de otra más modesta. Sin embargo, el padre de Isabel accede a darle cinco años de tiempo para enriqueciese, tras los cuales y con este requisito podrá desposar a Isabel. Corre el año 1.217. El mismo día que cumple el plazo, Diego regresa a Teruel. Al poco de llegar, es informado de que el ambiente festivo y engalanamiento de la villa se debe a que Isabel de Segura acaba de desposarse. La presión de la familia y un pretendiente muy principal, han acelerado el enlace. Los sentimientos de Diego son contradictorios: cólera, pesar, desazón, rabia... Decide ir al encuentro de su amada, para escuchar de su boca que se ha casado con Pedro Fernández de Azagra, hermano del Señor de Albarracín. Le pide un beso a Isabel, pero ella se niega porque ahora pertenece a otro hombre. Diego no resiste la negativa, es como si algo se le rompiera por dentro. Cae fulminado al suelo. Ha muerto. Al día siguiente, las campanas de boda han trocado sus tañidos por los de funeral. Una comitiva triste y silenciosa transporta el cadáver del infortunado amante depositándolo en el templo. Cuando van a comenzar los funerales, sale de entre el gentío una mujer con la cara velada que se acerca al fallecido: es Isabel de Segura. Destocándose, se acerca a su amado para darle el beso negado en vida, lo deposita en sus fríos labios y se desploma muriendo sobre él. La tradición asegura que murieron de amor, por eso fueron enterrados juntos, y juntos han permanecido hasta hoy.

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