Panorama del sector Camping - 209

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OPINIÓN

tengo un dilema, he de tomar una decisión ¿Has sentido alguna vez miedo por tener que tomar una decisión? Como empresarios es algo que hacemos cada día y de hecho el éxito o el fracaso de nuestros negocios depende en gran medida de las decisiones que tomamos en el día a día. » Pepe Cabello CEO Diamond Building

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PAN O RAMA 209 | EN E / FEB 2017

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EL ser humano toma alrededor de 20.000 decisiones al día, según un estudio realizado por Ernst Pöppel, doctor del Instituto de Psicología Médica de la Universidad de Múnich y especialista en neurociencia. Evidentemente, estas decisiones son, en su mayoría, procesos inconscientes y otro tanto decisiones banales, tales como ¿tomo café o té?, ¿me pongo la camisa blanca o azul?, ¿azúcar o sacarina? Por otro lado, a muchas de ellas no les otorgamos la importancia merecida, o simplemente no las «miramos de cara» porque nos causan un miedo atroz y terminamos sin decidir, lo que paradójicamente ya es una decisión en sí mismo. Qué duda cabe de que algunas de estas decisiones son lo suficientemente importantes como para dedicar un momento y algo de energía de nuestro córtex cerebral (la parte racional) a desarrollarlas. A nuestra corteza cerebral la podríamos llamar, de manera cariñosa, el «cerebro lento», ya que la velocidad de funcionamiento es inmensamente más reducida que la de nuestro «cerebro rápido», o límbico. Además de lento, consume mayor cantidad de energía a la hora de estar usándolo. el patrón de certidumbre La mayoría de las decisiones que creemos estar tomando de manera consciente, en realidad responden a un «patrón de certidumbre» o lo que podríamos

llamar también «ley de familiaridad». Es como si ya hubiéramos decidido lo que vamos a responder cada vez que se nos hace una pregunta igual. Por ejemplo: «¿cuánta gasolina le pongo?» La mayoría de personas simplemente responden, de manera inconsciente, la misma cantidad siempre. Lo mismo suele ocurrirnos en nuestros negocios, cuando compramos para abastecer nuestro stock. Incluso a veces tenemos tan interiorizadas las respuestas que vamos a dar a nuestros clientes que si tras varias visitas tuviéramos que escribir lo que hemos hablado, la mayoría simplemente no recordaríamos casi nada lo de hablado. Ser conscientes de las decisiones que tomamos nos genera un nivel de estrés importante, por eso las automatizamos. Sin embargo, no nos damos cuenta de que esa automatización hace que terminemos respondiendo de manera similar y estandarizada ante situaciones absolutamente dispares, con las consecuencias dramáticas que esto puede provocarnos. Es como si al decidir dibujáramos una balanza en nuestra cabeza y pusiéramos en una de las bandejas la decisión a tomar (incluyendo evidentemente todo el precio a pagar por tomarla) y en la otra el premio a obtener, es decir, el objetivo o premio que obtendremos si pago ese precio de tomar la decisión. Mira con detalle la diferencia emocional que te provocan ambos extremos de